CAPITULO 16
PONIENDO LAS COSAS EN SU LUGAR
La vista era hermosa, Albert sostenía a Iain en los brazos mientras este le sonreía y movía sus manitas tratando de tocarle su cara. El cuarto que había acondicionado Candy en el castillo era hermoso, una habitación amplia, con ventanas que daban al jardín, las cunas en blanco y de finos acabados se encontraban al lado derecho y del lado izquierdo dos más una de color rosa y otra en color hueso, el cabezal de ellas era de tul azul fino. Todas con finos móviles de figuras colgando de ellas. Una amplia sala, blancas paredes decoradas con adornos de barcos y nubes; estaba alfombrada, la mitad del cuarto con juguetes de todo tipo, carritos, osos, conejos, jirafas de peluche todos y diferentes tamaños, una mesa sencilla de mimbre con cuatro sillas en color blanco y un hermoso florero. Al otro extremo dos cómodas mecedoras, sin obviar los amplios roperos donde cuidadosamente se encontraban la ropa de los pequeños y los cambiadores.
Todo era de ensueño, ya que pasaban largas horas ahí, mientras sus padres trabajaban, la decisión fue tomada cuando Candy tuvo que trabajar en su oficina y no quería despegarse mucho de sus pequeños, su padre les había dado la opción de equipar ese lugar para que tanto Candy y Albert pudieran pasar tiempo con ellos. Ya que la oficina de Albert también quedaba cerca. Así cuando alguno tenía un poco de tiempo iban a pasarlo con los niños.
La puerta estaba abierta cuando el Rey Marcus pasaba y pudo ver aquella escena, al escuchar la voz, tanto Albert como Iain voltearon a verlo.
-buenos días- contesto Albert mientras sentaba en su regazo al pequeño y Marcus se acercaba.
Toco la cabeza de Iain que volteo inmediatamente a ver a su padre y este le sonrió- y ¿Dónde esta el otro pequeño monstruo? - dijo sonriendo.
Albert le señalo- William esta tomando una siesta majestad- Marcus movió la cabeza
-solo Marcus, William por favor- el asintió- disculpa ¿podríamos hablar?, sé que tienes que ir a tu oficina, pero me encantaría cruzar contigo unas palabras si no hay inconveniente- Iain bostezo.
Albert le sonrió mientras cargaba al pequeño en su hombro- ninguna, solo duermo a este pequeño y con gusto lo alcanzo en sus habitaciones, ¿si le parece bien? - Marcus asintió.
-entonces los dejo- beso la cabecita del pequeño que aduras penas podía mantener los ojitos abiertos, mientras con su pequeña mano sujetaba la camisa de seda de su padre; Marcus se retiró a su habiatacion.
En el un restaurante en el pueblo, se encontraba un par de caballeros tomando un refrigerio, uno enfundado en un traje de color café claro y una camisa negra, unas gafas oscuras cubrían sus ojos mientras tomaba una taza de café, el otro caballero tenía un traje blanco con una camisa azul cielo. Un camarero le acerco una charola con un telegrama.
Eduardo sonrió mientras leía aquel papel, el otro hombre curioso preguntaba- y ¿Por qué el cambio de humor príncipe? - Eduardo se retiró las gafas y sonrió.
-debido a este papel- Frederick lo tomo para leerlo, de inmediato se giro
-Eduardo, es verdad lo que aquí dice- este asintió.
-en efecto- tomo un sorbo de su taza y le sonrió de lado- nuestros nuevos amigos confirmaron la identidad de ese soldado que encontraron en la villa francesa, cuando el ejercito la libero de la invasión de los alemanes y que fue trasladado a Inglaterra-
Frederick dejo el sobre en la mesa y puso su mano en su barbilla- mmm era – hizo un gesto raro con los ojos- ¿el comatoso desconocido? - dudado.
Eduardo asintió- si- suspiro- mira que vino hacer el primo caído en combate de la regente-
La cara de asombro de Frederick era enorme, según el, aquel joven había muerto en combate, un par de años atrás- no lo puedo creer- tomo su taza- según yo había muerto en combate-
Eduardo sonrío- según todos, pero gracias a la insistencia de aquella mujer- dijo dudoso tratando de recordar
Frederick completo la frase- la señorita O'Brien-
Asintió- en efecto, sus cartas pidiendo que se buscara a su prometido pues aseguraba que estaba vivo, eran cierta- llamo al mesero- si mi padre no me hubiera encargado revisar la lista de los soldados sin identificación, nunca hubiera hallado este "premio"-el camarero se acercó- una copa de su mejor champagne-
Frederick lo vio dudoso- es muy temprano ¿no lo crees? -
Sonrió – hay que festejar ¿no?'- el mesero se retiro
-festejar Eduardo- movió su cabeza- no entiendo-
Se acomodo en su silla- mira, la regente aun no sabe que su primo se encuentra en un hospital en Inglaterra y menos que ha estado en coma estos años ¿o no? -
-en efecto- hizo una pausa- asta que su gente investiguen- sorprendido- ¿pero eso como te favorece? no veo el punto-
Fue el turno de Eduardo de mover la cabeza- querido amigo, tu falta de visión me sorprende-
Frederick cruzo las manos- ilústrame-
-mira, mientras nos encontramos aquí, he mandado a mi querida Elisabeth a confirmar personalmente que sea el señor Alistar – el asintió – cosa que confirma en el telegrama, Candy tendrá que pedir mi ayuda para traer a su primo sano y salvo a Escocia y reunirlo con su familia-
Frederick movió su cabeza- pero según entiendo, encontraron a la señorita O'Brien o ¿me equivoco? -
-no- sonrío- pero eso no afecta si la señorita les dice que lo encontró sigo ganando- sonrió- entonces pedirá mi ayuda y me deberá un favor, que claro sabré como cobrármelo-
Se reacomodo- ¿y que te pidió Elizabeth cambio de ese favor? -
Lo miro pícaramente- nada fuera de lo normal- Frederick lo vio desconcertado- aparte que siga con mi protección, que cuando la regencia de Escocia este en mis manos, su clan será restituido- movió su hombro derecho – nada de importancia- el mesero se acercó con la botella.
-brindamos- asintieron – por que pronto tendré a la hermosa regente de Escocia en mis manos y en mi cama – chocaron las copas.
Mientras tanto en el castillo, el sonido de una puerta que se abría dejaba a ver a Albert que entraba. Camino asta donde estaba el Rey Marcus esperándolo viendo el hermoso jardín por la ventana.
-disculpe la tardanza majestad – dijo haciendo una reverencia, Marcus se giró – estoy a su servicio-
Marcus movió su cabeza en negación- Sir William solo Marcus por favor, es el esposo de mi sobrina, somos familia- sonrió y Albert le regreso el gesto.
-esta bien Marcus- mientras le indicaba que tomara asiento en la sala – entonces por favor dígame William- asintió.
Marcus le hizo un gesto de conformidad mientras ambos se acomodaban en la sala, saco de su bolsillo derecho de su traje, una fina cigarrera de plata con el escudo grabado de la casa Estuardo y le ofreció un cigarro a Albert, el cual no lo tomo; llevo el cigarro a la comisura de su boca – bien muchacho esto no tomara mucho tiempo- mientras encendía el cigarro- solo tengo una pregunta que hacerte-
Albert lo miro fijamente – soy todo oídos Marcus- cruzando la pierna
Sacaba el humo de su cigarro y lo vio fijamente- no tengo la mínima duda que sabes perfectamente el lugar que ocupa mi sobrina en este reino- Albert asintió- me lo imaginé el punto esta que – suspiro- ¿tu sabes el lugar que ocupas en esta regencia? -
Albert lo vio dudoso, claro que sabia que su esposa era la regente de Escocia, pero él siempre pensó que su puesto solo era el de su esposo y jefe de su clan- soy miembro del Tribunal y esposo de su sobrina- dijo bajando la pierna
Movió Marcus su cabeza- entonces muchacho nadie te ha dicho que lugar tienes ¿verdad? -
Albert lo vio con desconcierto- disculpe, pero no lo comprendo-
-eso me temía- dijo serio- ¿conoces el termino Corregente? - Albert movió su cabeza- es el titulo para la persona que acompaña el Regente de una nación para gobernar-
Albert se puso serio- sigo sin entender el punto, explíquese-se acomodo en el sillón- si piensa que Candy no esta capacitada para regir sola, le puedo asegura que-
Fue interrumpido por Marcus- no malentiendas William, yo creo competente a mi sobrina para llevar la regencia de este país- lo miro fríamente- te lo diré sencillo dime ¿Por qué buscaste formar una familia? -
Albert se quedo meditando por un momento- para compartir conmigo mi vida, en todos los aspectos con la persona que amo, que esta sea una compañera, una amiga, una Alida y por qué no alguien con la cual pudiera compartir el peso de- Albert cayo se dio cuenta de lo se refería Marcus.
El sonrió cuando Albert comprendió- en efecto William, la Corregencia es lo mismo- apago su cigarrillo- Candy es lista pero aún es muy joven, tú en cambio tienes la experiencia de llevar un cargo como el Patriarcado de tu clan o ¿me equivoco? - Albert asintió- pero para llegar a ese cargo tuviste algún mentor que te enseño el fino arte de manejar los negocios, la toma de decisiones y te ayudo a formarte como hombre sólido, empresario y respetable que eres-
Albert cerro los ojos y suspiro- claro George-
Marcus lo miro fijamente tratando de descubrir sus pensamientos sabía que William era muy inteligente y que amaba a su sobrina- ahora vez la importancia de la corregencia, la persona que sustenta ese puesto es para a aconsejar, guiar y ser un punto importante de sostén para el regente, debe ser una persona de confianza absoluta, para que uno pueda acercarse a ella, por un consejo sincero no matizado por el peso del título – sonrío- que te pueda regañar y a la vez guiar- suspiro- yo tengo la mía se llama Margot, mi esposa es mi fuerte, mi compañera en esta aventura y por qué no decirlo muchacho la que me ayuda a no perder el piso en esta difícil tarea- Albert sonrío entendía el punto, el silencio se hizo presente- se que el puesto de patriarca y hombre negocios te exige mucho tiempo, pues velas no solo por ti o tu familia, sino también por las familias de tu gente que tienes a cargo- Albert permanecía atento- pero no dudo que tengas gente de confianza para minorizar tu carga- asintió – en la regencia eso no es posible, la integra y la amenaza siempre está presente, la gente exige la perfección en sus dirigentes, este cargo es de 24 horas no hay descanso, ni puedes relevar responsabilidades; el tribunal- rio Marcus- es una cueva lobos, estarán al pendiente para marcar hasta la más pequeña equivocación no dudaran para atacarla si comete un error por pequeño sea, siempre pedirán su cabeza y eso William es un peso muy grande a la hora de tomar las decisión, sin obviar que una equivocación afectara a mucha gente, mi hermano llevo solo esa carga por muchos año y la regencia lo está matando- suspiro mientras apretaba sus puños- no quiero eso para mi sobrina ,si puede contar con tu ayuda, por eso la importancia de que tu participación sea constante, no significar que ella sea débil. Solo serás su respaldo y consejero, la fuente de soporte, su descanso y su lugar seguro-se levantaron y Marcus camino hacia la ventana después giro a verlo
-mi querida cuñada- suspiro y cerró los ojos-era la brisa fresca para mi hermano, cuando la alejaron de él, casi mure y se volvió frio y calculador- sonrió discretamente- se tu igual para ella se la brisa fresca William- se acercó a él y lo tomo del hombro- no dejes que se pierda en este mundo de deber, responsabilidades e intrigas hijo, la regencia puede ser absorbente y solitaria, recuérdela siempre que a pesar de todo, los tiene a ustedes para poner paz y color a su vida- volvió la cara a la ventana
Albert se acercó- entiendo-dijo secamente- le prometo que no la dejare sola, la amo, ella y mis hijos son lo más importante en mi vida- Marcus asintió y estiro su mano- es una promesa y gracias por hacerme ver mi lugar- sonrió-.
-recuerda William, una regente tiene muchas presiones y su punto más débil siempre será su familia, protege a tus hijos y edúcalos para este mundo- Albert estiro su mano- no juzgues sin antes haber escuchado el por qué actuó o hizo algo, no peles sino debate y llega a un acuerdo, pero lo mas importante es el apoyo aun si lo mejor es retirarte y dejarle tomar sus decisiones, confía en ella siempre y que ella confié en ti-
-se lo prometo- Marcus sonrió y sello el pacto con un abrazo- gracias, por el consejo-
Deshizo el brazo- y recuerda hijo- Albert sonrió.
-si- dijo más tranquilo
Marcus sonrió de oreja a oreja- nunca vayas a la cama enojado- se sonrojo Albert y asintió- hazle el amor con frecuencia y siempre olvidara por un momento todos los problemas del día- rio- es una buena forma para relajarnos, jajaja-
Albert se sonrojo y movió su cabeza. Marcus palmeo su hombro. Se despidieron. Albert se fue para la oficina pensando todo lo que le había dicho Marcus y la forma de apoyar a Candy, suspiro – Corregente – movió su cabeza, recargado en el sillón de su escritorio- Hay Candy- estiro su cuello – Amor, tendremos que hablar ahora si y poner todo en claro- se acomodo y estiro su mano para tomar la foto que tenia en su escritorio, sonrió. La foto tenia a Candy con un hermoso vestido blanco sin mangas, un gran sombrero y a sus dos hijos en cada mano, de fondo el hermoso jardín de la villa, el cielo azul y un el tronco de un gran árbol. La acerco para verla- hare todo lo posible por que nunca se borre esa sonrisa de tu cara y te juro que los protegeré a los tres con mi vida si es necesario-
Candy terminaba la ultima audiencia de la mañana, apenas se empezaba acomodar en su silla cuando el sonido de la puerta le llamo la atención y dijo – adelante-
La figura de Minrret se hacía presente – majestad el carruaje esta listo para la visita a la villa de Sir Dominic- Candy asintió, el descanso seria para después, se acerco al perchero para tomar su capa.
-vámonos entonces- fue lo único que dijo mientras se dirigía a la salida para tomar el carruaje.
El trayecto fue tranquilo, discutían los arreglos de la seguridad para la fiesta de bienvenida de su tío, el lugar para la conferencia con Dimitri, así como la estrategia para administrar la medicina en las pequeñas clínicas improvisadas. Sin darse cuenta se encontraban en la puerta de la villa de su tío.
La sorpresa fue muy grande cuando el cochero bajo y toco la puerta del mismo – majestad hay una fila muy grande para entrar a la villa- se miraron y Minrret bajo del carruaje.
Candy hiba a asomar la cabeza cuando Minrret la intercepto- majestad es verdad, no baje iré a averiguar de que se trata- Candy asintió, pero su curiosidad la llevo a mover las cortinas del mismo.
Se sorprendió al ver aquella fila que se extendía, era gente campesina que llevaba a niños en sus brazos, parejas, mujeres que llevaban a sus familiares recargados en sus hombros, la fila era tan grande. Minrret tardaba y Candy no esperaría para saber que pasaba, se coloco la capucha de su capa y bajo del carruaje. Al bajar se acerco la escolta personal. Un hombre alto de 180 cm, tez blanca y cabello estilo militar se acercó diciendo – majestad, por favor espere el regreso de Capitana puede ser peligroso-
Candy se levanto un poco la capucha y sonrió – no tardare, descuide estaré bien, solo quiero saber ¿para qué es esta fila? -
-majestad- dijo preocupado, si la dejaba ir seguro tendría problemas con la capitana y Minrret no era muy benevolente con los errores, se giro y les dijo a los oficiales que estaban a punto de bajarse del carruaje que hiba atrás del de Candy – esperen por favor- con la mano hizo un gesto- Candy se quedó mirando – la acompañare majestad un segundo-asintió Candy, el oficial fue al carruaje por una capa y se la coloco, sabia que la regente era muy curiosa, era la obligación de la guardia imperial conocerla, se acerco a ella y le sonrió- listo majestad-
Comenzaron a caminar observando a las personas que estaban esperando turno en la entrada de la villa, el oficial hiba atrás de Candy, de repente vio salir a un pequeño en su dirección, el niño de solo 6 años, su ropa era sencilla, su cabello era café oscuro y unos hermosos ojos verdes. En la carrera choco contra el vestido de Candy y esta lo recibió con sus manos.
-hola amiguito- dijo con una sonrisa, hincándose al nivel del pequeño asustado -¿se puede saber por qué la prisa?-
El niño trato de recuperar el aire- me escondo de mi mama- sonrió.
Candy alzo la mirada para ver si alguien lo perseguía y volvió a verlo- y se puede saber el ¿Por qué? -
El niño movió su cabeza tratando de identificar a la bella dama y alzo sus hombros- vamos al doctor y no quiero ir- haciendo pucheros
Candy lo miro desconcertada- ¿estas enfermo? - el pequeño movió su cabeza en signo de negación- ¿entonces? -
Suspiro y puso sus manitas en su cintura – mi papa, cayo enfermo con gripe y durmió por dos días, mi mama dijo que veríamos al mejor doctor que hay y lo a traído cargando desde la casa- Candy se estremeció con el relato – mama dice que debemos esperar, pero yo ya me aburrí mucho y tengo hambre-.
-¿Por qué no han hido al hospital?- el niño cruzo sus manitas enfrente y movió con su pie unas piedritas suelta y agacho su cara
-somos pobre y no podemos pagar las medicinas, mi papa trabaja duro en el campo, pero – suspiro viendo a Candy- si el no trabaja no hay dinero para comprar comida, o medicina por eso es importante que este sano- el chico se acerco cuando vio como Candy empezó a derramar lágrimas y sus manos la llevo a su pecho - ¿estas también enferma? Eres muy bonita si quieres te puedo llevar con mi mama para que te haga lugar y veas al doctor- acaricio su mejilla y limpio sus lágrimas- si eres pobre como yo no te cobra- tomo su mano y la galo- vamos te prometo ser paciente y te cuidare como mama lo hace con papa-
Candy le sonrió – vamos pequeño y no estoy enferma no te apures- se levantó y comenzó a caminar cuando de pronto vio a una mujer de pelo rojo, delgada, joven y ropa también sencilla, su pelo cubierto con un paño gritaba a todo pulmón – AGUST. AGUST hijo ¿Dónde te has metido? - mientras la gente que esperaba volteaba a verla
-mami, mami aquí estoy- decía agitando su manita y su madre le daba alcance
Lo abrazo- hijo por favor no me vuelvas a espantar, no debes apartarte se que es tarde pero casi llegamos ten paciencia- lloraba
El pequeño se zafó- descuida mama, no lo volveré hacerlo- giro su cabeza- mira encontré a una dama muy linda y es mi amiga, dice que no está enferma pero papa decía lo mismo – jalando el vestido de su madre- tiene que revisarla el doctor para asegurarnos-
La mujer subió su cabeza para observar a la mujer, de pronto una ráfaga de viento le bajo la capucha a Candy y dejo descubierta su cara- majestad- dijo inmediatamente mientras la gente volteaba, al verla todos hicieron quedaron impresionados e hicieron una caravana. Candy se acerco a la mujer y la levanto.
-no por favor, levántense- los miro con una sonrisa
La mujer se apresuró hablar- disculpe majestad si mi pequeño la molesto no era su intención- mientras ocultaba al pequeño detrás de sus faldas- solo es que llevamos muchas horas y seguro tiene un poco de hambre, pero-
Candy sonrió al ver al pequeño que no entendía por que su madre se transformo al ver a la hermosa dama- descuide, ese pequeño es muy listo- busco entre sus ropas un poco de chocolate que siempre lleva, estiro su mano- toma amigo para que aguantes un poco si- con la inocencia de un niño se zafo de su madre para tomar el trozo que le ofrecía Candy y se lo comió muy rápido sonriéndole – verdad mama que podemos dejarla entrar a la fila mira me ha dado un chocolate, verdad que si?- mientras su madre no sabía cómo responderle Candy le toco su cabecita y le regalo una amplia sonrisa
-te he dicho que estoy bien- se giró y vio a más pequeños a lado de sus padres – venga les daré unos dulces- otros niños se acercaron cautelosos y les ofreció unos dulces, que tomaron con gusto mientras ella repartía el sonido de unos pasos la hizo voltear.
-espero que traiga por lo menos un carruaje lleno de dulce sobrina, hay muchos pequeños- Candy rio su tío llegaba acompañado por Minrret, esta vio inmediatamente con cara fría al oficial y el solo alzo sus hombros.
Candy se levanto y se acerco a saludar a su tío con un abrazo- tío- sonrió- descuida, no he traído tantos dulces, pero – se giro a ver al pequeño y le cerro un ojo- lo remediaremos- volteo a ver al oficial que le acompañaba- comandante-
El hombre se cuadro y se acercó a ella- dígame majestad-
Seria dijo- mande a un soldado a la villa de mi esposo, dígale a Doroty que necesitamos comida, que mande suficiente y algunas personas para ayudar a servir- su tío sonrió- hay que darles algo de comer a esta gente que espera ver al doctor más importante de Escocia-
Su tío rio a todo pulmón, la gente aplaudió agradeciendo la buena voluntad de Candy, pues habían llegado desde muy temprano para tomar su lugar. El pequeño grito a todo pulmón- ¿y los dulces? -
Candy rio y miro al comandante- y dulces también- los pequeños saltaron de felicidad mientras el comandante se retiraba. Su tío le hacia una ademan para que caminara con él a su villa.
-gracias hija, yo solo pude ofrecerles un poco de te caliente, mi despensa no es muy grande puesto que solo vivo yo con mis ayudantes- Candy movió la cabeza mientras caminaba con su tío.
-descuida tío, mandare todos los días, comida y gente que te ayude- dijo con una sonrisa
-y dulces- dijo su tío riendo ella sintió
-pero dime ¿Qué pasa? - lo miro seriamente
-la gente pobre no tiene dinero ni tiempo para ir al hospital aun que hayas ordenado que las medicinas sean gratis, son muchas horas para caminar y no tienen algún medio que les ayude, además de que muchos enfermos son las cabezas de las familias, de ellos dependen para vivir dia a día, sin ellos las pobres mujeres tratan de sacar a adelante a su familia como pueden, así que es imposible que gasten un día completo de trabajo para llevarlos, prefieren venir a verme y regresar con remedios a sus casa y rogar a Dios por su cura- dijo mientras caminaba
-y los dispensarios improvisados? - dijo rápidamente
-no son suficientes las colas son muy largas- suspiro- la epidemia créese y yo hago lo posible para controlarla entre los campesino y gente humilde-
Candy se paró de pronto- tío me hubieras dicho para brindarte toda la ayuda posible, podía haberte mandado enfermera y medicina-
Movió su cabeza- hija, pero seguro esta vuelta loca de aquí para allá, para traer más medicina y comida para todos- movió la cabeza- recuerda que se como son esas ratas que tienes en el tribunal, cuando el barco comienza moverse mas de la cuenta, salen corriendo-
Candy sonrió- tío, pero también están los doctores de Glasgow y medicinas que pueden ayudarte-
Su tío la miro- estas igual que tu padre hija- empezó de nuevo su marcha y señalo con su mano un amplio jardín- la medicina no es todo y esos estirados matasanos no lo entienden, la madre tierra sabe darnos lo que necesitamos, Escocia tiene una gran variedad de medicina en plantas para combatir cualquier cosa- se acercó y Candy lo seguía -la sepia- tomo una planta y se giró – sirve para la fatiga causada por la fiebre alta y esta- señalo otra planta muy peculiar la laxadoron sirve para la constipación y atacar el resfrió- dijo viéndola a sus ojos- Escocia cuida a sus hijos-
- han sido efectivas para frenar la epidemia? - dijo dudosa, mientras su tío asentía.
- mucho tal vez no tenemos la cura para esta epidemia, pero podemos disminuir sus efectos y dejar que el mismo cuerpo la combata-Candy se levantó - los Escoceses somos fuertes, ella nos cuida porque cuidamos de ella- tomando un puño de tierra en su mano y dejándola caer.
-entonces tío- lo vio a los ojos- debemos unir fuerzas entre la medicina y la medicina tradicional podremos con esta epidemia- estiro la mano- te parece si unimos fuerzas- la miro extrañado- descuida te mandaran la medicina que tenemos y tu les enseñaras a los doctores las hierbas que deben de dar, así juntos saldremos de esta de acuerdo- su tío lo medito por unos minutos -por el bien ellos, que la antigua medicina y la moderna se unan- se giró y vio a la gente; familias enteras habían caído ante la epidemia, hombres fuertes se encontraban en las habitaciones de su villa debatiéndose entre la vida y la muerte, mujeres con bebes en brazos o niños. La cara de sufrimiento del pueblo era grande.
Suspiro- de acuerdo, pero solo por esta vez- Candy sonrió
-perfecto- dijo con una sonrisa- mientras ustedes la combaten a la gripe, yo hare un segundo frente con las mujeres de los Sires para que hagan comedores comunitarios, estratégicamente localizados cerca de los hospitales, dispensarios y las clínicas improvisadas para poder brindarles un poco de comida a la gente que espera-
Minrret anotaba todo en su libreta, esa era una tarea titánica pero no imposible- suerte con eso hija- dijo Dominic- quiero ver a esas estiradas dando comida-
Candy se puso las manos en su cintura- las veras tío, las veras o dejo de llamarme Candy Andrew Estuardo- comenzaron a caminar para entrar a la mansión, mientras se ponían de acuerdo en la hora de entrega de víveres y lugares estratégicos para los comedores.
-hija, pero no creo que hayas venido de casualidad ¿Qué paso? - dijo Dominic antes de entrar a su consultorio y ofreciéndole una silla para que se sentara. El consultorio era la sala de la mansión dividida por enormes cortinas de sabanas blancas, un escritorio sencillo.
Tomando asiento- bueno tío, la verdad- suspiro- necesito de tu ayuda-
Dominic se alarmo- no me digas que algunos de los niños esta contagiados o tu esposo- movió la cabeza- le diré unas cuantas cosas André por no permitirte verlos y de seguro solo te tiene encerrada en esa oficina, eres su única hija y te trata como un tirano-
Candy se apresuro en contestar- no, tío gracias a Dios estamos bien y le aseguro que mi padre no me tiene encerrada en la oficina y estoy al pendiente de mis hijos y sobrinos están viviendo en palacio; pero- trago saliva- la tía abuela cayo enferma –
La interrumpió – ooo Emilia, no puede ser- se dejo caer en la silla- una mujer tan bella enferma- Candy lo miro seria- pero ese Lancaster mas le vale estar al pie de su cama, una mujer tan inteligente y bondadosa merece todas las atenciones posible-
Candy tocio- si tío, Sir Lancaster no se ha despejado de su lado- su tío suspiro
-sí que tiene suerte ese viejo, ¿entonces? - dijo intrigado
-es George, la mano derecha de mi esposo y el que fuera mi padre cuando estuve con las Andrew- estrujo sus manos y vio a su tío con lágrimas- la tía abuela se encuentra en cama y muy débil y no han podido ayudarlo, mi tío Arturo no ha podido bajar a fiebre y..- sus lágrimas volvieron a parecer- y esta muy grave, por favor ayúdelo tío por favor-
Dominic se acerco a su sobrina y la abrazo- descuida hija estará bien, te prometo que cuanto pueda iré a ver a ese buen hombre y hare todo lo que pueda para ayudarlo- con su mano levanto la cara de Candy y le sonrió.
-gracias tío – decía mientras lo abrazaba- se lo encargo le debo mucho, el siempre velo por mi y mi esposo y estamos muy afligido por verlo así- Dominic hiba hablar cuando de pronto la puerta del consultorio se abrió. Minrret había permanecido distanciada de la plática, pero en el mismo lugar, como siempre sombra silenciosa, viendo y en guardia para cualquier cosa.
Pero al ver la figura de la persona que entraba, perdió el color de su cara y trago saliva, mientras se acercaba sin percatarse que ella estaba ahí. Candy y Dominic se giraron para ver ala persona que entraba con una planta en la mano- la encontré, Dominic la encontré- mientras sonreía. El Minrret se congelaba.
