CAPITULO 17

ENCUENTROS .

Alexander entraba con una flor llamada campanilla azul, una flor pequeña, en forma de copa, su centro en matices de color purpura, su hoja amplia dejaba ver el taño fuerte lleno de pequeñas espinas, una flor hermosa que solo se da en las tierras altas escocesas. Había pasado toda la mañana buscándola y entraba triunfante- la encontré, Dominic, la encontré- se paró en seco cuando vio una rubia cabellera abrazada de su querido amigo, los ojos de aquella mujer eran inconfundibles era la Regente. Inmediatamente giro su cara si ella estaba en el consultorio Minrret no estaría lejos. Parada firmemente, seria pero agitada, tenia ese gesto indiscutible que él conocía bien cuando se alteraba, sonrió y se giro para dar los saludos correspondientes.

Se cuadro inmediatamente- buenas tardes- la caravana perfecta- me disculpo por mi intromisión-

Dominic rio acercándose a él, palmeo su hombro- descuida muchacho- se giro a ver a Candy – te presento a mi sobrina, la regente de Escocia lady Candice Estuardo Andrew- Ella se levanto para saludarlo y bajo su cabeza en signo de respeto – querida el es comándate primero Alexander Kalan duque Dublín, primo de Dimitri de Irlanda y un buen amigo mío-

Alexander tomo la mano y la beso- miladie es un placer-

-el placer es mío comandante- le regalo una sonrisa.

Minrret miro el reloj que colgaba de la pared y se aproximó – majestad es hora de retirarnos- fue la voz firme de Minrret cuando se acerco por un costado de Alexander. Este cerro los ojos y suspiro el perfume de ella.

Candy se giro y lo observo, era tarde y quería llegar al castillo para comer con su familia- tío, disculpe la visita rápida, pero me retiro -

Dominic se sentó en su escritorio- descuida querida, el deber llama- ella sintió- salúdame al viejo gruñón de tu padre-

-de su parte tío- ella sonrió de lado – y a mi tío Marcus no le manda saludos-

Se levanto rápidamente y le dijo eufórico- a ese bribón dile hija que mas le vale traer su trasero por aquí o yo mismo lo iré a buscar mira que venir a Escocia y no llegar a mi casa, a tomar un buen whisky-

Candy rio fuerte- descuida tío le daré tu mensaje- se giró a ver a Alexander-fue un placer conocerlo comandante y le deseo una placida visita en nuestro país, dele mis saludos al rey Dimitri- el capitán hizo una caravana y Candy se retiraba junto a Minrret; cuando su tío le hablado- a las 8 de la noche pasare por la villa de los Andrew, para ver al señor Jonhson-

Candy le regalo una sonrisa – le informare a mi esposo para que lo espere tío y a Sir Arturo, gracias- estaban a punto de retirarse cuando Alexander movió la cabeza y se dirigió a las damas

Si no es mucha molestia majestad- dijo galantemente- podría tomar unos minutos del tiempo de su capitana le prometo que no la tardare- Candy asintió pues pensaba que era relacionado a la entrevista.

Con una sonrisa- descuide comandante- se giro a ver a Minrret que permanecía inmóvil – capitana la espero en el carruaje-

Minrret reacciono tarde – no, majestad espere- había dado unos pasos cuando Alexander la tomo por el brazo.

-es solo un momento, no le pasara nada, tengo guardias postrados en el jardín- Minrret lo vio con cara de quererlo matar.

Se zafó inmediatamente- suéltame, no tengo nada que hablar contigo, Alexander- dijo seriamente

Nada- exaltado – no Minrret, yo diría que mucho – se quedó viéndola fríamente – por Dios te fuiste a mitad de la noche y no te importo dejarme- la volvió a sujetar por las manos – mujer ¿cómo pudiste hacerme eso?, sabes lo angustiado que estaba cuando descubrí tu partida a mitad de la noche-

Minrret no podía creerlo Alexander le reclamaba por haberlo dejado, a no – disculpe, comandante sin mas no recuerdo- suspiro viéndolo fijamente- solo fui a entregarle una misiva de la regente y me retire-

Los ojos de Alexander hachaban fuego, así que no era nada de importancia, por Dios aun podia sentir como temblaba, el perfume de su cuerpo en el de él estaba presente – si mas recuerdo usted- dijo susurrándole al oído- termino capitana entre mis brazos, saboreada por mis besos y cabalgando en mi, sin mas no recuerdo-

La gota que derramo el vaso de la paciencia de Minrret, se habia quedado perdida entre el calor de sus fuertes brazos al escuchar eso se safo inmediatamente- le recuerdo comandante que usted es un hombre casado y no es prudente que-

Suspiro- ¿prudente?, fuiste mi mujer de nuevo anoche Minrret no me vengas con cuentos ni quieras es capar con la excusa de mi matrimonio-

-excusa Alexander- estaba enfurecida- no, tu eres casado y te decidiste por ella ase mucho- trago saliva mientras apretaba las manos- yo estoy rehaciendo mi vida y lo de anoche solo fue una despedida-

Alexander rio a pulmón, atrayendo las miradas de algunas empleadas que trabajaban como enfermeras en la mansión, sostuvo a Minrret por el brazo- despedida ¿nunca querida?, si bien tuve que casarme creo que ayer te demostré que eres el amor de mi vida, pensé que lo habías entendió ayer cuando te demostré que solo yo puedo hacerte gozar en la cama-

Minrret no aguanto mas y le planto una sonora cachetada- engreído- temblaba del coraje- el único hombre que quiero en mi cama es a mi prometido tu eres cosa del paso entiéndelo Alexander- la mano de el fue a su mejilla mientras veía como Minrret cruzaba el corredor para la salida.

Solo pudo murmurar- eso lo veremos Minrret veremos si no vuelvo hacerte estremecer y te juro que entre mis besos y tus gemidos hare que olvides de ese maldito capitán- mientras golpeaba con un puño la pared- eres mía, solo mía- una lagrima cayo de sus ojos mientras observaba como la figura ella desaparecía a lo lejos- te amo Minrret, te amo-

El regreso al castillo fue en silencio, mientras dos personas observaban el paisaje, una rezaba para poder ayudar a toda esa gente y saber manejar todo con sabiduría. Otra solo quería despertar de esa pesadilla que se llamaba Alexander, lo amaba, pero ella sabía bien que el, tenia dueña y no era ella.

En la oficina de relaciones exteriores una atareada Mercy, firmaba las ultimas cartas a los aliados para hacerlas llegar lo mas pronto posible y rogando a Dios por respuestas favorable. Una amplia oficia y con tapices en colores violetas decorada elegantemente con líneas blanquecinas, cuadros de la familia adornando sus paredes, llena de luz y de un toque muy especial. Su escritorio de roble amplio, detrás de ella el escudo de Escocia en un amplio cuadro, al lado el escudo de armas del clan Estuardo. Alfombrada con una hermosa alfombra de color blanco, las ventanas abiertas al patio y finas cortinas en color lila. Al fondo y casi escondido un amplio librero con miles de papeles acomodados y libros contables.

La princesa de Austria tenia el toque de elegancia distinguido en toda mujer de posición, sin obviar que, gracias a ella, su padre contrato a los mejores tutores en contabilidad que pudo conseguir, las clases de manejo de varios idiomas, unidos con los estudios de las mejores casas de costura de Paris. Si Mercy en el fondo era una gran diseñadora y le gustaba esa rama, pero hace mucho tiempo entendió que ese gusto solo era efímero, pues la carga de ser una princesa y ayudar a su tío con la regencia le brindaba otro panorama. Nunca abandono su sueño así que lo matizaba decorando el castillo en sus diversas habitaciones. Al menos así podía cumplir un poco su sueño.

La puerta de caoba sonó, llamando la atención de la misma- pase- se apresuro a decir mientras continuaba con los ojos en su lectura – Luz, pon los papeles en una esquina y retírate, cuando estén listos te llamare para que se han mandados- dijo sin percatarse del sonido de las pisadas.

-te aseguro pequeña, que cuando la vea le diré tu recado- fue la voz de su padre que oyó y de inmediato dejo los papeles y lo miro con una amplia sonrisa- eres igual de despistada que tu madre- rio.

Se levanto inmediatamente para alcanzar a su padre que se encontraba a medio camino de su escritorio- disculpa, padre, pero estaba tan metida ordenando estas peticiones, que no me di cuenta de su presencia- dijo solemnemente

Marcus rio- descuida hija, solo vine a ver como estabas -alzo sus hombros

Suspiro- como siempre llena de trabajo- su padre acaricio su cabello.

Le sonrió – te parece si descansa un poco hija- Mercy asintió e invitándole a tomar asiento en la sala de su despacho.

Ya en sus lugares Mercy hablo- y bien padre ¿Cuál es el verdadero motivo de tu visita? - mientras el Rey sacaba un cigarro, Mercy se acercaba a quitárselo ante el asombro de su padre- le diré a mi madre, que escapas de Austria solo para venir a fumar a Escocia- rompiendo el cigarro y colocándolo en un cenicero cercano.

Su padre se giró y la vio retadoramente- mmmm si usted hace eso señorita- dejo ver una sonrisa maquiavélica- yo le diré a su madre que su bella princesa- cruzo la pierna- no duerme sola en palacio- la cara de Mercy se paralizó, su padre sonrió mas – o ¿se puede saber por qué no abrías tu puerta en la mañana?, por que eso de que te estabas arreglando hija – cruzo sus manos- no lo creo, acaso me crees ingenuo para no saber que esa puerta- alzo su voz- no era abierta ¿Por qué? No estabas sola en ese cuarto, por Dios Mercy no tengo la ingenuidad de tu madre, yo conozco a mis hijos y tu querida- volvió a sonreír- no creo que sea una linda palomita, te conozco pequeña y se cuando usas ese tono de voz para tratar de ocultar una travesura o ¿me equivoco hija? -

Mercy estaba nerviosa- noo padre, no es lo que usted piensa-trago saliva- la verdad- dijo tratando de encontrar una buena respuesta- solo que-

La miro serio- ¿Qué está enamorada? - dijo mientras la cara de Mercy se sonrojaba- por que no veo otra opción para que MI HIJA, UNA PRINCESA; haya olvidado las reglas de buenas costumbres que tu madre y yo te hemos inculcado- alzo su voz, mientras ella movía su cabeza- no lo niegues, Mercy o me vas a decir que ese cardenal apareció por arte magia-

Mercy bajo la cara- lo siento padre- dijo en un tono melancólico- Arturo y yo solo- suspiro y levanto su cara- nos amamos, es un buen hombre y un gran doctor – estrujo sus manos en su regazo- se que lo que hemos hecho no es correcto, ni bien visto- el rostro de su padre era serio como nunca - pero te juro que nos amamos, no me arrepiento de nada, por que por primera vez en mi vida, me siento libre de sombras y llena de esperanzas- sus ojos brillaron- se que tu y madre no lo aprobaran por ser de baja cuna, pero te puedo jurar que es un hombre respetable, honorable y bueno; que me ama y..-

Marcus levanto su mano haciendo un ademan para que guardara silencio, se levanto y se giro tratando de pensar, separo enfrente de la ventana mientras Mercy cerraba los ojos pidiendo a Dios ayuda- mmm así que se llama Arturo y me imaginó ¿Qué por lo menos es noble? -

Mercy se levantó acercándose a el – si padre, es tío de Candy y el mejor doctor que hay en Escocia, se ha librado el su camino por su cuenta sin ayuda-

Su padre suspiro- así que es tío de tu prima, por lo tanto, hijo del difunto Macgregor, hermano de Melody- mientras llevaba su mano a la barbilla y caminaba, meditando. Mercy se mantenía parada jugando con sus manos – tu tío y tu abuelo lo conocen ¿quiero imaginarme? - Ella asintió – y ¿Cuándo ese hombre perfecto me dará la cara? ya que por lo visto se ha robado la virtud de mi hija.

Mercy apenas podía hablar- esta noche, padre si le permite cenara con nosotros y –

Se giro a verla – mas le vale que este puntual Mercy Estuardo o yo mismo iré por el y me responderá- su mirada era de furia, ella solo asintió.

Su padre se giro y camino a la puerta, se giró para verla diciendo – estoy muy decepcionado de su proceder, el debió de respetarte y tu igual defraudaste mi confianza-

Mercy hablo- padre yo puedo explicarte, no era mi intensión yo- volvió al levantar la mano para detener su platica

Enojado- basta, no quiero saber más hasta la cena, señorita- Mercy se quedo paralizada viendo como su padre salía de su oficina. Este cerró la puerta.

-bien hijo, ¿Qué descubriste? - decía Lord Armando con una sonrisa

Marcus le regalo otra mientras se retiraban de la oficina – lo ama padre- suspiro- mi hija esta enamorada por fin-

Armando palmeo su hombro – te lo dije y yo – hincho su pecho – respaldare al muchacho Macgregor, para que no haya impedimento para la boda- Marcus asintió- ¿pero creo que fuiste carruaje. Antes de abordarlo Marcus detuvo su caminar y vio a su padre.

-se lo merecía por no haberme informado de su noviazgo – Armando rio y movió su cabeza al subir al carruaje – Mi Mercy, por fin esta enamora- suspiro mientras cerraban la puerta – ahora a ver a ese testarudo de tu hijo- mientras indicaba al cochero que comenzara.

La tarde caí, Candy se encontraba en su oficina tomando un descanso, desde el regreso de la villa de su tío estuvo trabajando sin parar; entre organizar como trabajarían los doctores y su tío. Sin obviar el dolor de cabeza, después de su reunión con las esposas de los Sires para organizar los comedores, tuvo que convencerlas en una forma muy sutil – sin ellos que son su manos de obras, ustedes señoras no tendrían los lujos y el poder que tiene ahora, así que es momento que ustedes les regresen un poco de lo que ellos les andado- las mujeres cuchicheaban ante esas frases una dama de mediana edad enfundada en un hermoso vestido lila dijo- y ¿si nos reusamos?- enérgicamente.

Candy sonrió y con mirada retadora le dijo- entonces yo también me reusare a ayudarlas- la voz de mando se hizo notar- a la hora que gusten pueden volver a sus casa- las damas espantadas aceptaron ayudar a Candy, obviamente no tendría corazón para dejarlas a su suerte, pero tenía que ser convencerla y funciono.

Así que con el dolor de cabeza y masajeando su cien, se encontraba viendo el jardín para despejarse, cerro los ojos, sumida en sus recuerdos, pero el calor de un abrazo la hizo abrirlos

-mi amor- decía Albert susurrando en su oído- ¿cansada? -

Candy sonrío y se giró – un poco, pero con tan linda sorpresa, me has alegrado la tarde- mientras abrazada a su esposo por la cintura y se acurrucaba en su pecho.

Albert suspiro, mientras acariciaba su espalda- descuida, casi sobrevives al día amor- Ella solo sonrío, despejándola de él y mirándola a los ojos- ¿quieres contarme? -

Ella movió curiosamente su cabeza- no- Albert se sorprendió con la respuesta

- ¿entonces? - dijo curiosos

Ella lo miro a los ojos- quiero- dijo dulcificando su tono de voz- besar a mi esposo asta morir y olvidarme un poco de todo- Albert sonrío, ella lo seguía mirando fijamente- quiero perderme en tus brazos, embriagarme de tu perfume y- cerro los ojos, mientras Albert baja delicadamente sus labios a su cuello blanquecino- perderme en tus caricias-

¿una invitación? Sin duda, hacia un par de días que llegaban exhaustos del trabajo desde que empezó la epidemia, sus cuerpos pedían esa cercanía, pero el cansancio era mas fuerte. Ahora el la tenia en sus brazos y ella le pedía que la besara, que la tomara, ella quería perderse con el del mundo en un segundo.

El lugar era lo de menos cuando dos cuerpos piden a gritos saciar esa sed, Albert abandono su cuello para tomar su boca, el beso fue profundo y lleno de deseo. Las manos de Albert recorrían la silueta de ella. Candy se dejo llevar por esa sensación placentera. Cuando de pronto tomo las manos de Albert y las separo de su cuerpo, al igual que sus labios de él.

Albert se quedo desconcertado cuando la sonrisa de Candy apareció en su cara- esta vez no- Albert abrió sus ojos- esta vez soy yo la quiere darte placer- Albert trago saliva, Candy nunca le había hecho ese pedimento, pero asintió, será una nueva experiencia.

En un movimiento inesperado Candy tomo por el cuello y lo acerco a sus labios, besando lo de una forma entre salvaje y apasionado; las manos de ellas empezaron a desabotonar su camisa con la misma desesperación de aquel beso. Albert solo se dejaba llevar. Candy lo encamino hacia una de las sillas de su escritorio cuando sintió como el ultimo botón de su camisa era desabotonado y sus manos hiba a su cinturón quitándolo.

De pronto Candy vio con el rabilo del ojo la silla y se separo de los labios. Albert abrió sus ojos y pudo ver como estaba semidesnudo, su torso estaba descubierto y su pantalón a medio abrir. Candy solo sonrío ante esa travesura y él dijo – ¿y usted? No se va a quedar así señora mía- Candy movió su cabeza y puso una mano para evitar el avance de él, la mano de ella fue directo a su pantalón y lo termino de desabrochar para bajarlo.

-ahora tome asiento- con voz firme – le dije que era mi turno para jugar- con el dedo índice lo movió en signo de negación- usted no puede tocar solo ver y sentir- Albert trago saliva y decidido jugar ¿Qué tanto podía hacer su princesa?

Albert tomo asiento y estaba estupefacto de lo que veía, Candy comenzaba a moverse en un ritmo candente, moviendo sus caderas despacio y sensual, mientras con sus manos comenzaba a quitarse cada prenda a centímetros de él. La erección de Albert era notoria, su delicada esposa estaba convertida en otra persona, lo peor le estaba gustando mucho, ahora ella solo estaba en su ropa interior, un fino fondo que se translucía por algunos rayos del sol que agonizaba, que traviesos entraban aquella oficina.

Incitado por el deseo que le había provocado su esposa, decidido levantarse, pero Candy le gano poniendo su mano en el pecho inclinándose, dando un panorama completo de su busto, alzo su cara y dijo con voz entre cortada- no, solo cierra tus ojos y disfruta- Albert embriagado de deseo los cerró quedando en expectativa de lo que ocurriría.

Candy sin temor alguno se inclino separando las piernas de Albert con sutiles carisias que hiba subiendo despacio de su rodilla asta la parte interna de sus muslos, dejando libre aquel pene que se erguía, mientras el comenzó acelerar su respiración al contacto de las manos de su esposa. Un gemido salió de su boca, cuando los labios de ella acariciaron su erección llevándola hacia dentro una mano de ella tocaba su dorso desnudo mientras la otra tomaba la base de su pene. Bajando y subiendo delicadamente proporcionaba aquel placer, mientras saboreaba la erección de su esposo.

Albert no podía controlar aquella tortura tan placentera, sintió como no hiba a aguantar por más tiempo, abrió sus ojos para verla, como seguía con su tortura, movió su cabeza y con voz de deseo hablo – basta, por favor basta- Candy dejo su tortura para verlo, mientras su mano hacia la misma acción de su boca

-no, aun quiero más- sus ojos estaban llenos de deseo- aun no he saciado mis ganas de ti- Albert no aguanto más y se levantó. Candy se quedo paralizada un minuto y el la tomo por las manos y la levanto.

En un rápido movimiento rompió el fondo dejando su cuerpo desnudo delante de el- ya se ha divertido bastante señora es mi turno- ella hiba hablar para contradecirle cuando los labios de su esposo tomaron los suyo con el salvajismo puro de un amante. Sus manos tomaron sus glúteos y en un movimiento firme la subió a nivel de su cadera, ella enredo sus piernas en la cintura de él.

Volvió a levantarla y la penetro, mientras ella soltaba un gemido de placer, ella ansiaba sentir el cuerpo de su esposo en el suyo, ansiaba olvidar toda la locura de la situación, entre los brazos de el y el la complacería. De pronto sintió como su espalda chocaba con la pared, las manos de él sostenían todo su peso, sintió el abandono de los labios de él.

El vaivén de caderas seguía y la respiración se agitaba más, cuando tomo Albert uno de los pechos de ella con su boca y empezó a jugar con él, Candy se retorcía de placer en la pared mientras Albert seguía subiendo u bajando sus caderas. El sudor empezaba hacerse presente cuando cambio de pecho al otro. Las uñas de ella hiba encajándose en la espalda de el al sentir esa sensación de placer.

Nombres se susurraron, tratando de ahogar los gemidos de placer. Ella ansiaba más y él quería seguir dándole esas sensaciones y perderla por completo. Candy abrió los ojos y le dijo firmemente- recuéstate- Albert muy a su pesar salió del cuerpo de ella, pero obedeció segado de placer.

Ella inmediatamente de verlo recostado en la alfombra no lo pensó dos veces y subió en él, sensación de placer infinita sintió mientras se hiba acomodando en esa posición. Albert agitado solo pudo tomar las caderas de ella. Se arqueó su cuerpo, se volvió a colocar su espalda en posición recta y empezó a moverla primero lento, para acostumbrarse, después rápido, su cuerpo como el de él seguían el ritmo, sus corazones se sincronizaron un instante. El dejo sus caderas para ella pudiera moverse libre mientras las dirigió a los pechos que saltaban, para acariciarlos.

Un segundo, un instante nadie sabe cuanto dura. Lo que si es seguro que cuando dos cuerpos se aman y comienzan este baile de placer y necesidad de calor. Llega un minuto donde las respiraciones se sincronizan, el latido de los corazones se vuelve uno, los cuerpos se arquean para formar uno y encontrar la posición perfecta para alcanzar el cielo. El sudor y el aumento de temperatura da la indicación que dos almas unidas están a punto de alcanzarlo y las palabras sellan aquel acto cuando dos amantes gritan sus nombres y terminan con un TE AMO, la carrera por alcanzar el cielo.

Dos cuerpos yacen juntos y abrazados buscando desesperadamente mantener el calor que queda, dos respiraciones tratan de volver al ritmo normal, dos corazones siguen latiendo juntos. Ojos cerrados y palabras de amor. Es el resultado de la entrega de dos personas en el mas sublime de los actos de amor.

El cansancio los empezaba a vencer cuando el toquido de la puerta principal de la oficina los desparto en exaltación, al escuchar la voz de su secretaria- majestad, majestad un emisario a llegado con una nota su padre, se encuentra en el hospital, su abuelo solicita su presencia de inmediato-

Ellos se voltearon a ver. Candy se levanto inmediatamente tratando de buscar su ropa al igual que Albert y solo pudo pronunciar- en un momento voy- las lagrimas de Candy empezaron a caer y Albert a un desnudo se acerco a ella que había encontrado su vestido y lo sostenía en sus manos.

Amor descuida, todo estará bien- la abrazó mientras ella sintió con la cabeza, después de unos minutos, procedieron a vestirse. Ambos abrieron la puerta.

La secretaria aun con el papel en la mano y ojos llorosos se acerco ala pareja- Lord André sufrió una recaída- estiro la mano y Albert lo tomo para leerlo – su abuelo dice que se apresuré o no lo alcanzara-

La vio y dijo – la capitana ¿Dónde está? -

La secretaria movió la cabeza en signo de negación- no la hemos encontrado-

Cuando la encuentren que me alcance en el hospital- dijo firmemente – el carruaje-

La secretaria suspiro- en la puerta majestad, su guardia esta esperando para irse con ustedes-asintió Candy.

Candy y Albert caminaron lo más rápido, el corazón de ella estaba preocupado y un escalofrió muy humano recorrió todo su cuerpo, su padre estaba enfermo. Mientras subía al carruaje, rogaba a dios que volara ella; quería estar al lado de él.

En la sala, se encontraba reunidos Archie, Annie, Terry y Karen. Charlando sobre las cosas que habían hecho durante el día, reían ante las ocurrencias de Karen al querer ayudar a Annie, sin duda le faltaba mucha practica para cuidar de bebes. Terry y Archie reían a todo pulmón.

Terry había llegado hacia un rato, puesto que todo el día había estado fuera buscando indicios de lo que tramaba su primo. Archie llego junto Albert, pero este lo dejo cuando se dirigió a ver a su esposa.

De pronto Oscar se hizo presente con una cara de preocupación- buenas tardes señores- hizo una caravana- señoras- asintieron ellas.

Dígame Oscar ¿que lo trae por aquí?- dijo Annie con una sonrisa.

El mayordomo se quedo quieto- una mala nueva señora- todos se giraron- Lord André enfermo cuando acudió al médico por una revisión y se encuentra delicado- el silencio se hizo presente.

Archie y Terry se levantaron inmediatamente, la cara de asombro de las damas era notoria y Annie se llevo una mano a su boca- ¿ya lo sabe la regente Oscar? - dijo Terry fríamente.

Con la seriedad correspondiente dijo – sí, milord, de hecho, acaban de salir, su majestad y Sir William, me tome el atrevimiento de informarles- suspiro- pues me supongo que volverán tarde y los príncipes se quedaran solos-

Annie se levantó – descuide Oscar los cuidaré- asintió – gracias por avisar-.

Karen se apresuro a decir- te ayudare querida- Annie asintió cuando Oscar se retiraba Archie hablo

¿El Rey Marcus y la princesa Mercy han sido enterados? - Oscar asintió.

Con voz firme dijo- Lord Armando y el Rey Marcus lo acompañaron a la revisión cuando enfermo – asintió Archie- la princesa fue informada y salió después de la regente-

-gracias- dijo Archie, Oscar salió y se dirigió a Terry- yo tengo que ir a la villa para ver cómo está mi tía y George. ¿tú puedes ir a ver si necesitan algo? - Terry asintió dirigiéndose al perchero y tomar su saco.

Miro a Archie- descuida yo iré- se giro a ver a Karen- amor-

Karen lo vio- descuida, yo ayudare aquí y esperare tu regreso- sin decir mas Archie y Terry salieron.

Annie la vio – solo espero que no sea de cuidado- mientras hiba a ver a los gemelos

Karen suspiro – igual yo- mientras se perdían por los corredores del palacio.

El sonido de unas zapatillas, la silueta de una mujer en un vestido entallado recto, de guipur francés, en color rosa pastel; su hermoso pelo rubio cuidadosamente arreglado en un chongo alto, dejando caer unos caireles se movía cual viento. Mangas de tres cuartos y unos guates de Razo fino. La distinguía ante la mirada de todos, mientras cruzaba el jardín oeste a toda prisa buscando alguien.

De pronto un soldado de tuvo su marcha. Le hablo firmemente – disculpe madame ¿le puedo ayudar? - la sorpresa fue grande cuando la mujer levanto su vista tratando de regular su respiración. Era la capitana, pero estaba irreconocible, sus bellos ojos en marcados por una sombra tenue, un labial rosa perfectamente colocado, joyería en oro fino y un dije pequeño en forma de una gota circundaba su cuello.

Ella hiba a responderle al ver su cara de asombro cuando el sonido de una voz dijo- me buscaba a mi- ella se giro y sonrío, al ver aquel caballero en esmoquin negro, camisa de seda, zapatos lustrados, apariencia imponente y en sus manos unos guantes blancos. En la solapa un nardo acompañado de una sonrisa. Minrret se giró a verlo.

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BUENAS NOCHES A TODAS Y A TODOS, EN PRIMER LUGAR, MUCHISIMAS GRACIAS POR ESTAR PENDIENTES Y ACOMPAÑARNOS EN ESTA AVENTURA GRACIAS A SUS COMENTARIOS SEGUIMOS DANDOLE VIDA A ESTA HISTORIA.

MIL GRACIAS POR SU AYUDA Y SU PACIENCIA, PROMETO QUE EN ESTAS VACACIONES SUBIRE MAS SEGUIDO JIJIJIJI YA QUE NO TENGO QUE HACER TAREAS NI LLEVAR NIÑOS A LA ESCUELA JIJIJI. DE ANTEMANO MIL GRACIAS Y UN MILLON DE BESOS. COMO SIEMPRE ESTARE AL PENDIENTE DE SUS COMENTARIOS PARA SEGUIR ESCRIBIENDO, NO SABEN COMO SON DE AYUDA TANTO PARA GENERAR IDEAS Y COMO PARA DESARROLLARLO, IGUAL DE MOTIVACION PARA SEGUIR ESCRIBIENDO.

POR CUESTIONES DE TIEMPO NO PUEDO A VECES RESPONDER POR ESTE MEDIO SUS COMENTARIOS, PERO LES ASEGURO QUE LOS LEEO Y TOMO MUY ENCUENTA PARA ESCRIBIR. GRACIAS.

HAGO UNA MENCION HONORIFICA A MI HERMANITA LUPITA QUE ME HA ESTADO AYUDANDO CON LA REDACCION Y CORRECCION DEL FIC, SI HAY RETRAZOS EN SUBIR CAPITULOS ES SU CULPA, ASI QUE RECLAMOS PARA ELLA JIJIJI NO ES CIERTO LA QUIERO MUCHO Y AGRADEZCO SU AYUDA COMO LA DE USTEDES.

GRACIA Y BENDICIONES ATTE. ANAIS