CAPITULO 19.

OBLIGACIONES, RESPONSABILIDADES Y FAMILIAS PARTE 2

El silencio reino la habiatacion, Candy se giró para ver Albert que miraba con determinación a la capitana. Su corazón empezó a galopar en su pecho, ¿Cómo saldría de esta?, no era el momento para hablar con Albert sobre su secreto. La cara de angustia de Minrret también se hizo presente.

Hizo un ademan con la mano, tratando de aparentar tranquilidad mientras se dirigía al filo de la cama - descuida Amor, yo estoy bien- tratando se de levantar y un mareo se hizo presente. De inmediato Minrret la sostuvo ante la mirada de Albert.

Sin duda no se encontraba bien para tratar con Dimitri, fue el pensamiento de Albert – Candy amor-

Ella giro su cabeza tratando de sonreírle a Albert, con algo de dificultad dijo – descuida, estoy bien solo que me levante muy pronto- vio la cara de Minrret mientras esta la sostenía y los ojos de apuración de ella- estaré bien descuida-

Albert es un hombre paciente y cauteloso, pero sabia que su esposa no se encontraba bien, movió su cabeza- señora Andrew – dijo acercándose a ella y volviendo a meterla en la cama junto a Minrret- usted no podrá abandonar esta cama asta que el doctor me diga que tiene- Candy conocía bien a su esposo, sabia perfectamente que su tono de voz era serio, Albert estaba preocupado.

-majestad- dijo suspirando- tal vez si hablo con el Rey Dimitri, pueda posponer unos días su encuentro- Minrret habla tratando de solucionar el problema.

Albert la miro y dijo firmemente- no creo que acceda- como hombre de negocios, sabia perfectamente que una llegada tan espontánea, sin previa invitación, debería de ser un asunto sumamente urgente- sin duda, el asunto que traer de improviso al rey Dimitri es importante- asintió Minrret mientras Candy cerraba los ojos tratando de recomponerse del mareo- entonces no veo el ¿Por qué no pueda atenderlo yo? -

Candy abrió los ojos rápidamente y dijo – descuida, yo lo atenderé- llevándose una mano a su frente- es mi obligación, como regente solucionar cualquier contratiempo-

Albert la vio a los ojos- y es obligación mía- alzo la voz- cuidar de mi esposa y madre de mis hijos- Candy lo vio a los ojos- así que no veo el inconveniente que yo hable con Dimitri-

Candy se sentó en la cama- entiende Albert, son asuntos de estado y –

Albert se giró, sabía que Candy era terca y muy responsable pero este capricho de atender al Rey de Irlanda no lo entendía- tu entiende, Candice Estuardo Andrew- su voz era fuerte – no te moverás de esa cama asta que el doctor sepa ¿Por qué te has desmayado? - vio a Minrret y le hablado con autoridad- yo atenderé al rey Dimitri y se acabó, capitana- Minrret permanencia de pie y callada, vio a Candy.

Ella hablo en el mismo tono que el- y yo he dicho que no- sus miradas se cruzaron – mi responsabilidad es –

Albert puso sus manos en la cama de un golpe- entiende Candy, las responsabilidades de regir este país, no son solamente son tuyas, tienes que aprender a relejarlas- su voz subía de tono – si estuvieras bien, no tendría ninguna objeción, pero no estas bien y yo no permitiré que empeores por el capricho de un Rey que llego en un mal momento, si quiere hablar con alguien lo hará conmigo –

Candy no podía retroceder, si Albert hablaba con Dimitri descubriría su secreto, alzo la voz nuevamente- he dicho que lo veré como lo ha pedido, usted Sir William tiene muchas mas obligaciones, como para también relegarle hablar con un mandatario, es mi responsabilidad y solo mía-

Albert se había exasperado, el cansancio, la platica con Marcus y verla como se encontraba, unido al excesivo trabajo que había tenido estos días, termino por explotar- pues serás la regente de Escocia, Candy, pero aún sigo siendo tu esposo y te prohíbo que veas a Dimitri y salga de esta habiatacion si no-

Candy igual exploto y en medio de esto Minrret permanecía de pie y callada- ¿o, sino que Albert? -

EL suspiro- te encadenare a esta cama y juro por Dios Candy que no saldrás, hasta que yo lo diga- sus miradas se volvieron a encontrar

-eso quiero ver- girándose para poder alcanzar de nuevo el filo de la cama, de un solo moviendo se levantaba tambaleando, mientras extendía la mano prohibiéndole a Minrret acercarse ayudarle, Albert cerraba sus puños en señal de frustración- no puedo permanecer en cama, mi padre también me necesita y mis hijos igual así que- había dado unos pasos cuando de nuevo volvió a transquiversar los pies y Albert la sostuvo.

La miro fijamente- tu padre y tus hijos te necesitan bien- su voz era firme- por ellos y por el amor que tengo no dejare que veas a Dimitri- de pronto callo. Ella lo miro a los ojos y vio una mirada que desconocía en el- Candy, ahora mismo me vas a decir el ¿Por qué no quieres que atienda al rey Dimitri? - ella lo miro con miedo, el giro su cabeza para tratar de encontrar la respuesta que necesitaba y la encontró- me estas ocultando algo- la bomba había explotado y nadie podría detenerla.

Ella flaco y la voz de Minrret se hizo presente- milord, deberíamos de recostarla- ambos giraron a verla, Albert asintió, Candy no escaparía, hablaría con el y si algo le ocultaba era el momento que se lo dijera o tendría problemas. La levanto en sus brazos y la coloco en la cama. Candy suspiro- espero Candy tu respuesta- mientras la acomodaba.

Se volvió a tocar su frente- Albert- moviendo su cabeza- yo- bajo la cabeza, Albert seguía parado a un costado de su cama, cruzo las manos- el asunto por que viene Dimitri, solo nos concierne a él y a mí- ella instintivamente cerro sus ojos, sabia que lo que decía era verdad, pero no sabía cómo lo hiba a tomar Albert.

Movió la cabeza Albert en signo de negación y caminó alrededor de la cama - así que por fin paso-

Abrió sus ojos Candy - ¿por fin paso? - dijo dudosa

Albert freno su andar y se giro a verla, su cara no era de molestia sino de decepción, su voz era serena y fría – por fin- trago- me has sacado de tu vida como regente verdad-

Ella sintió sus palabras como dagas encajándose en su corazón, cerro sus ojos- Albert no – desesperada- solo entiende por favor, el asunto de Dimitri-

Albert se adelanto a hablar- ya me lo dijiste y dejaste bien en claro que es asunto tuyo- la mirada había cambiado a una triste y su voz dijo- un día Candy, hace mucho tiempo prometimos compartirnos todo, las cosas buenas y las malas- cayo mientras Candy comenzaba a llorar- veo que, el único que ha cumplido su promesa soy yo- se encamino a la silla y tomo su saco, mientras Candy lo observaba el se hiba, lo perdía y todo por guardar un maldito secreto.

Un zurro, el viento hablando a su oído, mientras sus ojos estaban bañados por las lágrimas -sincérate con él, hija, lo perderás para siempre- la voz de su madre quien la hizo recapacitar -confía en él, ábrele tu corazón hija, no pierdas al hombre de tu vida, confía-

El se giro y dio unos pasos cuando la voz de Candy lo hizo girar- capitana, retírese por favor- Minrret se cuadro- es tiempo que mi esposo y yo tengamos una conversación- Albert se quedo estático, mientras la capitana salía.

La noche era hermosa con su luna plateada en todo su esplendor, una villa amplia y lujosa dentro de los terrenos del palacio. Tres carruajes se estacionaban en la puerta de la misma. Un mozo se apuraba abrir el carruaje del medio e inmediatamente una docena de guardias imperiales con los colores de la casa de Irlanda se colocaban en fila. Un hombre alto, atlético salía encapuchado. Camino asta la puerta de entrada retirándose la capucha. Dimitri había llegado. Tres personas lo esperaban en la entrada, una de ellas era Alexander perfectamente alineado.

Se dieron los saludos correspondiente y Dimitri tomo la palabra, mientras caminaban adentro de la propiedad- se le ha visado a la regente que estoy aquí- dijo mientras entregaba a un mozo la capa.

Alexander hablo – sí, milord, yo en persona informe a su capitana de su arribo- Dimitri vio extrañado a su capitán.

-y ¿Cuándo me recibirá? - dijo fríamente mientras entraban a la sala y él se dirigía a la chimenea para quitarse el frio, frotando sus manos, traía un traje color gris y camisa blanca, todo perfectamente alineado.

Alexander se acercó- Lord André tuvo una desavenencia, milord se encuentra en el hospital- Dimitri se giró a verlo

Su voz era fuerte y su mirada seria- ¿Andrew Estuardo se encuentra delicado? - Alexander asintió, Dimitri movió su cabeza, camino hacia un sofá y se sentó. Sacando de su bolsillo un cigarrillo el cual fue encendido por un escolta inmediatamente, dejando escapar el humo- eso complica todo- frunció el ceño.

Alexander se aproximó- descuide majestad, la capitana me aseguro de que será recibido-

Dimitri asintió y con un ademan dijo – retírese, hablare con el capitán- los escoltas de ambos se cuadraron y se retiraron. Dimitri se estiro y vio fijamente a Alexander, sonrió- espero que no sea un inconveniente para realizar la transacción-

Alexander tomo asiento frente a Dimitri- descuide, confío en la capitana-

Volvió a fumar Dimitri y hablo- me parece bien- sonrió- esa capitana es Minrret o ¿me equivoco Alexander? - el asintió- confiaremos en su palabra, por el momento quisiera descansar del viaje, fue pesado, solo espero que valga la pena-

Alexander se levanto y asintió, camino un poco, pero la voz de Dimitri lo hizo girar- ¿A dónde vas? - se giró desconcertado.

-me retiro, para que descansé majestad- cuadrándose

Dimitri movió su cabeza en signo de negación- primero- rio- ¿quiero escuchar la historia? - Alexander se aproximó- de como el mejor de mis hombres, tiene un moretón en su ojo izquierdo- Alexander movió su cabeza, sin duda no se le escapaba nada a Dimitri- ¿no me digas que algún escoces te hizo semejante cosa? ¿o sí? capitán-

Alexander se sentó y saco un cigarro- no- suspiro.

-entonces- intrigado pregunto

-una mujer escocesa- se acomodó en su sillón la plática seria larga.

Dimitri sonrió, moviendo su cabeza- será una buena historia, soy todo oídos, comienza hablar-

-digamos que impedí que alguien tomara algo mío- Dimitri lo vio desconcertado-veras, tome mi caballo para avisarle a Minrret de tu arribo, llegue y ella tenia por así decirlo- movió su mano al viento- una cita con cierto capitán escoces-

Dimitri sonrió y movió sus hombros- entonces el ¿capitán te golpeo? - Alexander movió su cabeza.

-desmonte mi caballo y me aproximé, el capitán la besaba- cerro los ojos- hubieras visto que hermosa se veía en ese vestido, por Dios – suspiro- le dije a Minrret que necesitaba hablar con ella, los dos se quedaron quietos cuando me vieron- apretó sus manos al recordar la situación- le dije que era algo urgente y que necesitaba hablar con ella de inmediato-

-entonces se molestó ¿por la interrupción? - Alexander lo negó

-no, más bien porque interrumpí su beso y después de separarla de su "amado novio"- haciendo señas con las manos- le reclame-

Dimitri abrí sus ojos- ¿le reclamaste? - asintió- por dios ¿con que derecho reclamas a una mujer libre el estar con su prometido? - Dimitri movió su cabeza- estas loco Alexander, tu no tenías derecho, eres un hombre casado, por dios-

Alexander se levanto de un solo golpe- con el derecho de un hombre que la ama con locura-

Dimitri también se levanto y toco el hombro de su amigo, mientras este cerraba sus puños, hablo tranquilo y serenamente- eres casado amigo, no le puedes ofrecerle nada-

Lo vio a los ojos- lo sé- empezaron a lanzar rayos de furia- pero la amo Dimitri, entiéndelo no puedo ver como un simple capitán, la toma en sus brazos y la besa- grito- es el amor de mi vida y tu bien sabes que si estoy casado es por mi padre, no la amo- apretó mas los puños- Minrret es mía, es mi mujer y no permitiré que ningún estúpido capitán piense lo contrario- Dimitri movió su cabeza, sabia que era terco y no entendería razones.

-vamos amigo, relájate- dijo llevándolo a una mesa y sirviendo un poco de brandy- toma un poco y trata de calmarte amigo, platícame como están las cosas, para poder ayudarte, si hay algo en que pueda ayudarte-Alexander le sonrió. la chimenea cirugía al igual que el corazón de Alexander sin duda necesita una buena platica con su amigo, sabia perfectamente que no era normal, pero nada era normal en la relación de Minrret y el, con la copa en la mano comenzaron hablar.

En el cuarto del hospital, la tención podría sentirse en el ambiente, Minrret había salido, Albert permanecía estático, Candy hablo más suavemente- por favor amor, toma asiento- suspiro- creo que es hora de hablar-

Albert asintió, coloco su saco en el respaldo de la silla y tomo asiento, suspiro profundo- soy todo oídos- su cara era seria, se dispuso a escuchar – me dirás ¿el por qué es tan importante que hables con Dimitri?

Candy cerro sus ojos, rogo a Dios sabiduría para hablar con su esposo y que entendiera el ¿Por qué de sus actos- amor antes que nada necesito que cómpredas una cosa- Albert la vio fijamente- que te amo y que todo lo hecho es por el amor que les tengo a ustedes, que son lo mas importante en mi vida y que en ningún momento te he querido fuera de mi vida porque eres mi vida-estiro su mano para que el la tomara

Albert asintió y con dulzura le hablo- ¿Qué esta pasado, amor? - tomo su mano- por favor dime la verdad-

Ella asintió- el asunto por el que viene Dimitri- trago saliva- es por que viene a cobrar un favor que le pedí-

Albert abrió los ojos- ¿un favor? - se llevó su mano a su cabeza- ¿Qué favor le pediste Candy? -

Ella lo vio- que encontrar a Gordon- el silencio se hizo presente.

Albert estaba confundido- ¿no entiendo? - la miro

Suspiro- Gordon había escapado de Siberia y la ultima vez que lo vi, amenazo con matarlos y yo le pedí a Dimitri que lo buscara-

Se levanto Albert – por dios Candy que hiciste- estaba decepcionado, se acercó- la guardia de tu padre lo buscaba, media Escocia lo buscaba y yo- Candy empezó a llorar- no pudiste confiar en mi para protegerlos- grito- por Dios me crees tan estúpido para no poder proteger a mi familia-

Candy desesperada alzo la voz- entiende por favor-

Albert la interrumpió- tu entiende- alzo la voz- mi esposa me acaba decir que tuvo que pedir ayuda a un desconocido para proteger a mi familia- movió su cabeza- en vez de confiar en su esposo- la vio con una mirada fría.

No entiendes, no es que no creyera que pudieras protegernos- dijo con desesperación

Albert no bajaba la mirada- tu no comprendes, por Dios Candy vendiste tu alma al diablo- grito- no estas tratando con los Legan, o tus aventuras de tu juventud, Candy, Dimitri es un mercenario sin escrúpulos y sin corazón-

Candy lloraba – y que querías que hiciera exponerlos, exponerte- grito tratando de que el entendiera el punto.

Albert hablo duramente- y creíste que, pidiendo un favor a ese Mercenario, estaríamos bien- empezó a caminar para tranquilizarse, ella movió su cabeza-preferiste a un extraño antes que, a tu familia, Candy- ella seguía llorando, al verlo en ese estado se acercó al filo de la cama-por dios soy tu esposo y antes tu amigo o también eso se te olvido-

Candy quiso levantarse al ver la desesperación de Albert; junto todas sus fuerzas y se acerco a el- no Albert, no fue así- tambaleando camino- entiende- trato de tocarlo y él se alejó- no podría soportar que algo les pasara alguno de ustedes, por un hombre como fue Gordon- lloraba y volvía a tratar acercarse a el- entiende me amenazo que los mataría frente de mí, vi morir a mi abuelo- bajo su cabeza un minuto- no permitiría que tus manos se mancharan de sangre, no tu- estiro sus manos de frente, temblando se las mostro – te amo demasiado para condenarte de esa forma, por la maldad de un ser tan vil, mis hijos y tu son lo más sagrado que tengo en mi vida, primero, mancharía mis manos antes de permitir que…-

Albert la veía horrorizado, no creía lo que Candy le decía, ya no solo era el hecho de que no tuviera confianza en él, ¿Qué había hecho? La vio levantarse tambaleando de esa cama, se acercó a él y se retiró, no porque no la amara, sino no lograba entender, que tenía que ver su dulce Candy con la situación que había pasado con Gordon. Acaso ella tenia algo que ver con su muerte, siempre sospecho de qué forma había podido salir de aquel calabozo para luego ser encontrado unos días después en aquel barranco sin vida. ¿Pero que tenía que ver Candy con ese asunto?, su dulce pequeña ¿está involucrada en la muerte de Gordon? Tenia que procesar la información.

Se acerco a ella, necesitaba respuestas. La tomo por los brazos y hizo que lo viera a los ojos, con desesperación le pregunto- ¿dime Candy, dime por favor que no tuviste nada que ver con la muerte de Gordo? - ella bajo la cara no podía sostenerle la mirada. Albert estaba atónito, su falta de repuesto solo afirmaba lo que sospechaba- mírame Candy, dime- sus ojos rogaban por una respuesta- ¿Cuál fue el favor que le pediste a Dimitri?, dímelo- alzo su voz.

Sus ojos no soportaban verlo así, desesperado, angustiado, el coraje que había sentido en sus palabras fue sustituido por desesperación. No podía verlo a la cara, no quería ver como la despreciaba, pero no quería más secretos, no perdería al amor de su vida por una estúpida equivocación- yo- trago saliva- le pedí ayuda para. – guarda silencio no podía decirle, se había acobardado en el último momento.

Albert entendió que ella no le tenia la confianza suficiente para sincerarse con él; eso le dolió demasiado, no solo en su corazón, si no en su orgullo, ¿Cuántas veces no la había ayudado?, ¿Cuántas veces había recurrido a el por ayuda y consejo? Ahora solo lo hacia a un lado sin miramientos pidiendo ayuda a un desconocido para proteger a su FAMILIA. Movió su cabeza en signo de negación mientras la veía a los ojos. La soltó dejándola en shock, se giro y se enfilo a la puerta.

Mientras caminaba le dijo- Candy , no comprendo ¿el por qué, no confiaste en mi para ayudarte?- se giro a verla y aun se encontraba en el mismo lugar donde la dejo- Candy, soy tu esposo- sus ojos eran fríos- te jure ante Dios que en las buenas y en las malas estaríamos juntos- bajo su cabeza moviéndola- me fallaste, me hiciste un lado y lo peor no confiaste en mi para proteger a nuestra familia, le diste esa responsabilidad a un completo desconocido-

Candy seguía estática y solo pudo decir- Albert, no es lo que cree-

El volvió alzar la voz- no es lo creo Candy- rio- entonces ¿explícame por que mi esposa, mi compañera, mi amiga, no me tuvo la confianza para decirme algo tan importante- ella hiba hablar cuando el extendió su mano – no digas más, Candy – suspiro mientras empuñaba su mano- comprendo todo- ella movía su cabeza y lloraba; alzo su cara y la miro- me crees poco hombre para protegerlos, entonces- ella se llevo sus manos al pecho y cerro sus ojos- Candy Estuardo ya no te estorbare más- antes de que ella pudiera hablar, él se retiraba de la habiatacion- no volveré a meter me en sus asunto regente, veo que no necesita de la ayuda de su débil esposo- cerrando la puerta detrás de él.

Candy reacciono con esas fuertes palabras, que taladraron su alma, la voz suave le volvió a susurrar-ve, no lo dejes ir hija o te arrepentirás por el resto de tu vida- fue como si la fuerza que la mantenía petrificara la soltaba, dirigió sus pasos a la puerta y la abrió. Afuera se encontraba la escolta, Mercy, Minrret y su abuelo. Todos tenían una cara de desconcierto, al ver salir a Albert como alma que se la lleva el diablo. Después la figura de Candy sosteniéndose del marco de la puerta de la entrada, aun pálida.

Camino unos cuantos pasos, Albert se encontraba a mitad del extenso pasillo, cuando Candy grito con todas sus fuerzas- Albert, detente- se llevo su mano derecha al pecho- por favor debemos solucionar esto-

El se giro y la vio con la mirada más fría que le nunca le había dado. Su orgullo herido hablo- no tenemos nada que hablar, regente usted ya lo soluciono todo y decidido que yo le sobraba en su vida- Alzo su voz- no tenemos nada que hablar-

Candy se lleno de desesperación al ver como su esposo se giraba para seguir su camino y trato de caminar hacia el- Albert, por favor te amo- el aire le falto, sus piernas no pudieron mas y ante la mirada atónita de todos, se desvanecía.

El grito de Mercy hizo voltear a Albert- Candy- ante su mirada atónita su esposa se había desplomado en el piso de aquel hospital. Por un momento se maldijo por haberla tratado así, el sabia que la amaba y que tontamente había actuado, pero con el único fin de protegerlo, corrió a donde estaba ella.

La tomo entre sus brazos y dijo- amor perdóname, llamen a un médico- mientras la llevaba de vuelta a la habiatacion. Mercy lo seguía, cuando la deposito en la cama Armando lo tomo del brazo y lo hizo girar- ¿Qué diablos paso? - su cara era de enojo, mientras Albert bajaba la mirada y Mercy se acercaba a la cabecera de la cama para tocarla.

Albert hablo titubeante- fue un malentendido-

La cara de Armando se puso fría y seria – un malentendido, muchacho por dios- se giro a verla- mira como esta-

Mercy se giro y los vio – dejen de pelear- su voz era firme- necesitamos a un médico- de inmediato los pasos del doctor se hacían presente.

Corrió a tomarle los signos vitales a Candy mientras la enfermera preparaba una inyección- salga de aquí, tengo que revisarla- regañadientes tuvieron que abandonar la habiatacion. Albert y Armando tomaron asiento afuera.

Minrret quiso seguirlos a la habiatacion, pero fue interceptada por un soldado que llevaba una misiva, importante que entrego en manos de la capitana. Ella sabia que no era el momento, pero la situación era delicada.

Se acerco a Albert que tenía sus manos sosteniendo su cabeza y dijo- milord- Albert volteo a verla. Su cara era de un hombre destrozado puesto su orgullo lo llevo a actuar de una forma irracional, nunca le había hablado así a Candy y ahora se lamentaba.

La puerta de la habiatacion se abrió dejando salir al medico junto a Mercy, Albert no le hizo caso a Minrret y se dirigió al galeno- ¿mi esposa como se encuentra? -

El doctor cerro los ojos por un momento y hablo- milord- viéndolo fijamente- la regente se encuentra estable por el momento, sufrió de una crisis nerviosa- Albert suspiro agradeciendo a Dios- pero aun faltan los resultados de los análisis de sangre para identificar la causa de los desmayos-

Armando se acercó- ¿se podrá bien? -

El galeno asintió- descuide Lord Armando, la regente es fuerte, aunque-

Albert angustiado hablo- ¿aunque doctor? -

-asta no saber el origen de los desmayos, he preferido sedarla- los hombres se tensaron de inmediato- dormirá hasta mañana, descuiden-se giró a ver Armando- el que me preocupa es su hijo milord ¿han pedido la gente para realizar la transfusión? -

Antes de que contestara, Marcus caminaba hacia ellos- descuide doctor, he mandado la diligencia a palacio y en unos minutos traerán a los donadores. El galeno asintió.

-entonces me retiró a preparar todo- se inclinó

-gracias- fue lo que se escuchó de Albert mientras el doctor se retiraba.

Marcus vio a su padre- papa, vamos a bajo para esperar a la gente- Armando asintió, sin antes lanzarle una mirada retadora a Albert. Esto no se quedaría así, si Albert le había hecho algo a Candy, le pediría una explicación, ella no estaba sola. Minrret se acercó.

-disculpe Milord, pero este mensaje ha llegado y yo- dijo titubeante mientras Albert leía el papel.

Se confirma el arribo del rey de Irlanda, se encuentra en las habitaciones que fueron conferidas para su alojamiento, pero solicita la entrevista lo mas pronto posible con la regente.

Albert suspiro y con aplomo dijo- yo mismo lo atenderé, de la orden capitana para que se disponga todo-Minrret se cuadro, vio a Mercy- te encargo a Candy por favor, este asunto no llevara mucho tiempo.

Ella asintió, de pronto un Terry se acercaba al grupo- ¿Qué paso? - Albert lo miro.

-Candy se encuentra delicada- Terry movió la cabeza, Albert entro a la habitación y beso la frente de Candy- perdóname pequeña- acaricio su frente- hablaremos cuando estés bien- tomo el saco que había dejado - ahora hablare con Dimitri- y salió.

Mercy informaba a Terry la situación de su tío y de Candy cuando Albert se acercó - les encargo a Candy por favor-

Terry le tomo por el brazo- ¿A dónde vas? - dijo molesto

Albert le regalo una mirada fría- a resolver un problema- sonrió de lado- no tardare- dijo ante la mirada atónita de los dos.

Terry se dispuso a sentarse en la silla, cruzando sus brazos vio como Albert caminaba y dijo – mas te vale que no tarde Albert- el se giro y asintió- no me gusta ser niñero- Terry también sonrió – aunque debe cuidar a un ángel como ella-

Dimitri y Alexander se encontraban en la sala, terminaba de tomar su copa, cuando el sonido de la puerta abriéndose los hizo girar y una voz rompió el silencio-¿Qué diablos haces tu aquí?-