CAPITULO 25

ARREGLANDO LAS COSAS

El silencio se hizo presente entre los dos, Albert cerro los ojos y suspiro, las cosas tenían que arreglarse y por mas que quisiera no tener esa conversación, se llevaría a cabo. Se levanto de escritorio y se acerco a la sala donde estaba, tomo asiento y vio sus ojos. Trago saliva y dijo firmemente- soy todo oídos, Candy- cerro por un momento los ojos y dijo – solo te pido que ya no haya más secretos entre nosotros-

Ella asintió, jugando con sus manos. Respiro profundamente y también lo vio a los ojos- estoy de acuerdo, solo quiero dejar claro, que las situaciones que me llevaron – exhaló- hacer las cosas, fueron por los motivos que vas saber, en ningún momento quise dejarte afuera solo- movió la cabeza- tenía que proteger a mi familia-sonrió irónicamente- había hacer una regente, ¿Cómo podía lograrlo?- lo vio a los ojos- si ni siquiera podía protegerlos a ustedes, no me disculpo Albert- apretó las manos- solo que-.

Albert sonrió de lado de una manera irónica- no creíste que pudiera protegerlos, me creíste que no era digno de ser tu esposo- apretando las manos.

En ese momento Candy cerro los ojos, sabia que hiba hacer difícil pero nunca pensó que no solo había defraudado la confianza de él, sino había sido un golpe muy duro – no, Albert- movió la cabeza- yo nunca pensé eso, solo entiende mi posición- bajo la cabeza y la movió- sé que es difícil comprenderlo aún yo no lo comprendo, cada día me despierto queriendo que las cosas fueran fáciles, poder estar todo el día con mis hijos- levanto la cara sonriendo y con ojos con llanto- estar en casa esperando que llegues de la oficina amor- subió los hombros y se acercó a el- pero no mi vida cambio cuando encontré a mi padre, mi familia y supe mi responsabilidad, pensaba que era mía solamente- desesperada lo vio – pensé erróneamente que al mantenerlos al margen estarían bien, tendrían una vida normal, no porque no los ame solamente pensaba que el cargo de esta vida me corresponde a mí, tú tienes sufriente con ser quién eres el jefe de un clan poderoso, un hombre de negocios, hasta eres mejor padre que yo- Albert la tomo por los brazos he intento hablar, ella coloco sus dedos en su boca- no, déjame terminar, sé que me equivoque, que la forma mejor de protegerlos, no es hacer alianzas con un mercenario u ocultarte las cosas- Albert empezaba a comprender el corazón atormentado de Candy, tal vez no entendía por completo sus acciones, pero por primera vez vio en sus ojos la soledad de la regencia en ella, bajo por un momento la cabeza y la volvió a subir- me equivoque si quiero que esto no acabe con mi familia, necesito comprender que no puedo sola, que necesito ayuda, necesito sentir el amor de mi familia para esta tarea, porque Albert no puedo tampoco fallar a mi responsabilidad, debo encontrar el equilibrio entre ser regente, madre, esposa e hija – suspiro – NO PUEDO SOLA-.

Albert supo que era la oportunidad de que ella sacara todo lo que su corazón guardaba, sabia esa sensación de soledad el mismo la sintió por muchos años al ser cabeza del clan. Si había una forma de que ella aprendiera era presionarla hasta que su alma quedara libre; se levantó, sus puños estaban cerrados- entonces Candy ¿Cómo explicas que no tuviste confianza para decirme lo que estaba pasando?- desesperado se acercó a ella- ¿Cuándo comenzaste a pensar que yo no podía protegerlos, que tuviste que pedir ayuda a alguien como Dimitri?- la tomo por los brazos- ¿ que yo no podría entenderte, que preferiste pasar este camino sola? Por Dios Candy, soy tu esposo, te prometí a ti y dios que los defendería con vida, ¿Por qué me hiciste un lado? -

Los ojos de ella estaban cristalinos, veía la desesperación en los ojos de él, el sentimiento de traición en su boca, por dios que había hecho. Tomo valor y se encomendó a Dios, tenia que hablar- nunca te hice un lado, tenías tantas responsabilidades, no podría darte más y fue por un motivo mayor que tuve que pedirle ayuda a Dimitri, entiéndelo por favor, permite que te lo explique- decía desesperada.

Albert movió la cabeza y la soltó- dime todo Candy, yo escuchare- volvió en sus pasos a sentarse en el sillón, sabía que ella necesitaba desahogar su alma y volver a encontrarse.

Ella asintió y comenzó hablar, su voz era temblorosa con un rasgo de desesperación, sabía que era el momento de aclarar todo o perdería a su gran amor para siempre - la verdadera razón, por la cual solicite a Dimitri de Irlanda ayuda- el silencio permaneció por un momento- fue porque no quería que tus manos se ensuciaran por la sangre de Gordon- se giró- esta atemorizada por dios tuvo la sangre de matar a mi abuelo enfrente de tanta gente, la regencia de mi padre manchada con asesinato tan horrible y mi familia empezaba una nueva vida con sangre - volvió a girarse para verlo con sus manos temblando a sus lados, Albert permanecía observándola- ¿Qué querías que hiciera?, ¿Qué te expusiera?, ¿Qué expusiera al padre de mis hijos?, juro que los mataría delante de mi Albert- se acerco a el- no- se sentó en el suelo abatida por tantas emociones- yo moriría si algo les pasara, son mi vida- alzo su mirada ya con lágrimas- nunca he tenido algo tan valioso como ustedes, debes entenderlo no podía exponerlo- movía su cabeza con los ojos con llanto- la vida me ha arrebatado todo lo valioso que me ha dado- empuño sus manos- esta vez no me quedaría viendo como eran arrebatados de mi lado, tú estabas trasladando todo tu mundo a Escocia por mí, ¿Cómo podía pedirte más Albert?, no, era mi responsabilidad, por una vez podía cambiar el destino por mí misma- dejo caer los puños en la alfombra que adornaba la sala- esta vez no-

Albert se acercó a ella quedando al mismo nivel, su mirada era de incomprensión – y preferiste llevar ese peso sola- movió su cabeza ahora eran sus ojos los que lloraba- no confiaste en mi- con una mano levanto su rostro- Candy te amo, igual que tu la vida me ha quitado muchas cosas, me han destrozado, pero nunca he flaqueado, ¿Quién más hiba entenderte? Recuerda que yo hice los mismo hace tiempo, la soledad de un peso como el que llevamos es demasiado para cargarla uno solo, ¿podría haberte guiado, enseñado, hubieras compartido todo como siempre?- ella la miraba con arrepentimiento- entiende, me duele que me hayas hecho un lado, no la acción que hiciste- trato de sonreír- por que se que no harías nada para exponernos- sus miradas se chocaron- ¿Por qué Candy?- movía su cabeza- ¿Por qué no creíste que podría protegerlos de Gordon?- su mirada era desconcierto – los amo, mi vida es para ustedes, son todo- la desesperación no solo era de su cara si no su voz infundía una mezcla de dolor y de indignación- no confiaste en mí, ni para guardar un secreto como ese, ¿en qué te falle amor, para que ya no sea tu amigo antes que tu esposo?, entiendo el peso, la decisión lo que no entiendo ¿ por qué el hermetismo así mí?-

Candy supo que tenia que decirle, ya no quería mas secretos- lo se Albert, pero no fue que no quisiera, tenía que protegerte, eres lo más valioso para mí, sé que por nosotros serias capaz- suspiro- de haberlo matado con tus propias manos- se acerco y acaricio su mejilla- no podía permitir que tu mi vida, tuvieras un peso tan grande sobre tus hombros por un hombre como el- su mirada era de melancolía, bajo sus ojos- me moría si por un ser tan vil perdía al hombre que mas amo en esta vida,- trago saliva- tu alma amor se hubiera condenado por toda la eternidad, mi amor, no podía darme el lujo de exponerte- trago saliva- es cierto no confíe en ti no porque no quería hacerlo sino simplemente tenia que demostrarme a mi misma, que podía solucionar esto -

Albert no lo creía, tanto años de conocerse, tantos problemas que habían sacado juntos – por Dios Candy, casi pierdes no solo a tu familia, sino a tu alma por un ser tan vil - movió su cabeza y se levantó- después de tantos años juntos, de salir siempre de tantos problemas como equipo, me dejaste a un lado- no quería verla, no quería explotar, quería pensar y encontrar ¿Por qué actuó así?- pareciera que no me conoces-.

Candy se quedo por un momento viendo como se levantaba y se giraba a ver a la nada. Se levanto y con temor acerco su mano a su brazo, lo toco y lo hizo girar para que la viera- por que te conozco William Albert Andrew, por que se que guarda tu corazón, no merecía ser robada tu calma por Gordon- movió la cabeza- ya me había quitado tanto como para entregarte en bandeja de plata a sus ambiciones perversas- ella toco su mejilla – DISCULPAME, por haberte ocultado todo, por resguardarte de un hecho tan atroz como lo fue todo lo sucedido por Gordon- sus ojos estaban bañados de lagrimas y su voz era entre cortada- pero por ese amor que tengo a ti y a mis hijos, tenia que actuar, no era momento de titubear- movió la cabeza- sé que no hay como justificarme de lo que hecho solo puedo decirte : TE AMO MAS QUE A NADIEN EN EL MUNDO, ERES MI FELICIDAD, EL MOTIVO POR QUE DESPIERTO CADA DIA. TE HE FALLADO Y HE FALLADO A MIS HIJOS, PERO TE JURO ALBERT QUE PASARE MI VIDA ENTERA ENMENDANDO ESTE ERROR, PERO MAS DEL ERROR DE HABERTE LASTIMADO A TI MI UNICO AMOR Y HABER APARTADO A MIS HIJOS DE MI LADO PENSANDO QUE ERA LO MEJOR PARA PROTEGERLOS. DE LO QUE NO ME ARREPIENTO – miro sus manos por un momento, suspiro y volvió a verlo – ES LO QUE HICE Y TE JURO QUE LO VOLVERIA HACER, POR PROTEGERLOS, AUNQUE CON ESO HAYA CONDENADO MI ALMA-

Albert no pudo más, tenía que saber la verdad, tenía que saber ¿Qué había hecho?, había visto en su mirada una sombra que lo inquietaba, ¿quera lo que Candy ocultaba?, la tomo por los brazos y le dijo – Candy, amor – la desesperación inundaba su rostro- ¿Qué hiciste Candy?, ¿Qué hiciste amor? –

Candy lloraba- lo que tenia que hacer ACABAR CON GORDON, ANTES QUE VOLVIERA A LASTIMAR A ALGUIEN QUE AMO- Albert la vio a los ojos, vio ese dolor que tenia guardo, ahora lo veía en los ojos de su esposa, esa desesperación, esa soledad, angustia. Lo que más lo desconcertó fueron las ultimas palabras que ella dijo, había tomado la decisión consiente de todo lo que tenía que pasar.

En ese momento comprendió que no solo ella había cometido un error, si no el también por haberla dejado sola. Dos corazones destrozados, con cargas. El había hecho cosas que no quería hacer al cerrar algún trato. Cuantas veces escapo de la carga de ser el patriarca, asta que tuvo que tomar la decisión y enfrentarse a su vida. El también le había ocultado cosas, ¿Quién era?, aun que la ama por el bienestar de ella, ¿acaso no la dejo con Terry e hizo lo posible para volverla a llevar a sus brazos?, ¿el fue quien la dejo sola en el Hogar de Ponny cuando mas lo necesitaba por tomar las riendas del emporio? ¿cómo podía culparla, como reprocharle? Movió su cabeza tratando de despejar tantas preguntas.

Ella lo miraba desconcertada, el la miraba de una forma que no reconocía. Entonces paso lo impensable- perdóname amor- fueron las palabras de Albert mientras la abrazaba- perdóname por no entender lo obvio, por reclamar lo que yo no te enseñe hacer- la vio a la cara sin zafar sus brazos de ella- TE AMO, PENSE QUE ME HABIAS HECHO UN LADO POR QUE-

Candy con los ojos con llanto, le sonrió- NUNCA, AMOR NI SIQUIERE LO MENCIONES- toco su mejilla- YO TE AMO Y SIEMPRE LO HARE- Albert lo entendió y sellaron esas disculpas con lo que podían hacer, lo único que borra errores, penas y llantos. UN BESOS PROFUNDO DEL ALMA, un beso que solo puede ser el mejor tónico que hay para redimirse, cuando dos personas se aman, se han visto a los ojos y ambos han reconocido sus errores.

Un beso que comienza tímido, que incita a las manos de los amantes a recorrer la espalda de cada uno, robar el aliento de ambos y hacerlo uno, un suspiro, un beso dulce con un toque de lágrimas. El beso que se vuelve demandante para que con la fiereza de una pasión logre borrar errores, lagrimas, dudas y fallas. Así fue ese beso no corto, no largo, solo la necesidad de dos almas para encontrar perdón. Ese beso mismo que se entre enreda en frases de PERDON, TE AMO, TE AMO. ¿Quién las dice primero? ¿Quién las siente más?, nadie lo sabe, a nadie le importa solo es el perdón de dos amantes, de dos corazones con una sola alma compartida.

El beso no basto, no podía bastar tenían que limpiar su alma por completo. Tenían que reconocerse de nuevo. Albert comenzó a jugar en su espalda. Ella jugaba con su rubia cabellera. ¿Cómo fueron quitándose la ropa?, un misterio que solo pueden entender los enamorados. Sus cuerpos necesitaban el calor del otro. Sus ojos cerrados y sus labios pegados en ese beso.

Candy sintió el borde del escritorio, no le importo cuando las manos de su esposo la levantaron para quedarse sentada en aquel escritorio amplio de caoba, mientras ella habilidosamente quitaba la estorbosa camisa del dorso bien formado de su esposo. Mientras el dejaba los labios de ella, para fundirse en blanco cuello, sus manos igualmente estaban entretenidas levantando esa estorbosa falda recta, acariciando los muslos de ella, mientras enrollaba sin cuidado la falda en su cintura.

Ella gimió al sentir el frio de sus labios, pero no dudo, cuando al tener el dorso desnudo de su esposo, lo recorrió lentamente con sus pequeñas manos, sacando un gemido a él, para después pasarlas a su ancha espalda y recorrerla mientras sus ojos cerrados guardaban el recuerdo de aquella fragancia de maderas mezclada delicadamente con el sudor del cuerpo de él, de aquella sensación de la piel de él.

El sintió la ultima barrera, hizo una maniobra para quitarla, no quería mas barreras entre ella y el, no era sexo era hacerle el amor a su esposa, curando el alma de los dos de culpas. Ella lo vio y sonrío cuando el se alejo un poco de ella, inclinándose para aventar en algún lugar su ultima barrera besando ligeramente su pantorrilla. Al llegar a su rodilla voltio a ver la cara de satisfacción de su mujer, sonrió y se levanto tocando su mejilla – TE AMO PRINCESA- mientras lentamente le quitaba la blusa dejando ver su dorso descubierto, un estorboso brasier la ultima moda era la única barrera que quedaba. El se detuvo haberla un minuto. Ella no soporto el frio y se quitó el sostén se levanto del escritorio y dejo caer la falda al suelo saliendo sensualmente de ella.

Albert abrió sus ojos, cuando ella se acerco lo abrazo y susurro a su oído- YO TAMBIEN, TE AMO Y NO PUDEDO ESTAR LEJOS DE TI, SI NO ME TOMAS AHORA MISMO TENDRE QUE TOMARTE YO, PARA DEMOSTRARTE QUE MI AMOR ES MAS FUERTE QUE CUANDO ME ENTREGE A TI LA PRIMERA VEZ-Albert se quedo estático tratando de entender lo que su esposa lo había dicho, cuando sintió como las manos de su esposa, quitaban el cinturón de su pantalón y lo bajaban despacio y sin pensar sintió como ella tomaba su miembro entre sus labios, un gemido de su voz mientras cerraba sus ojos supo que era realidad y no un sueño lo que pasaba. Ella subía su mano para acariciar su abdomen desnudo.

Ella acaricia de una forma indescriptible su miembro entre su boca, al satisfacer su necesidad de ese beso, ella se levanto para ver los ojos de su esposo pidiendo más, sonrío y lo beso, lo hizo retroceder sin pensar asta sentarlo en una silla de madera olvidada, lo sentó, él estaba sorprendido.

Ella sonrío al ver su cara, de pronto tomo la iniciativa y se sentó en el, besándolo como nunca lo había hecho. El sintió la calidez de ella y se dejo llevar con sus manos en sus glúteos le ayudo para que comenzarán ese baile tan viejo, pero excitante que los unía en un alma y un solo cuerpo, de pronto paro y ella lo vio extrañada- ¿él bebe amor? -

Ella sonrió y se acerco a su oído- descuida, el estará bien, además hay que terminar de hacerlo- el movió la cabeza y sonrió mientras ella volvía a poseer sin ninguna restricción los labios de el y su cuerpo lo aprisionaba en el suyo.

Seguía el vaivén de cuerpos, el sudor en ambos y la cara de excitación al máximo. La mirada de ella se perdió por un momento y Albert supo que estaba a punto de alcanzar el éxtasis y aumento los movimientos. Ella tocaba el cielo en unos segundos, él sonrió.

Él lo miro exhausta y satisfecha, llena de sudor, el le devolvió la sonrisa y con la misma fuerza que había hecho que ella tocara el cielo la bajo de él, ella quedo sorprendida ante el hecho, el sonrió y dijo con una voz agitada- ahora es mi turno, amor- ella solo se dejó guiar.

La tomo por la cintura y la volteo para recostarla en el amplio escritorio, sus pechos tocaban la madera y su cadera estaba a la altura de él. Con manos firmes y en un solo movimiento volvió a introducirse en ella y empezó a mover la cintura de ella al ritmo perfecto para él.

Los gemidos de éxtasis volvieron. Ella sentía el placer en su cuerpo arqueándose a él. El no detenía sus movimientos de vaivén, de pronto aumento la velocidad al sentirla cálida y húmeda, él se dejó llevar mientras veía como su esposa arqueaba su cuerpo y gemía de placer. Excitado al ver aquel espectáculo también el llego al cielo junto a ella. Mientras los dos sellaban esa unión con un – TE AMO- el cuerpo sudoroso de el cayo por unos momentos arriba del de ella abrazándola y dándole pequeños besos su espalda.

Sus respiraciones agitadas volvían poco a poco a la normalidad, mientras un frio recorrió su espalda de Candy al sentir como Albert abandonaba ese abrazo. Se coloco a un lado mientras ella se volteaba y el le ofrecía su brazo para levantarla. Ella se giro buscando su ropa, el acerco su blusa y su sostén, ella lo tomaba avergonzada. El sonrió en el fondo seguía siendo su pequeña así que desnudo se aproximo a ella, ella sostenía su ropa entre sus manos, con la cara agachada mientras Albert con una sonrisa levantaba su cara para ver esos hermosos ojos- te amo-

Ella lo miro y apenada dijo – lo siento amor-

El movió su cabeza mientras le daba un fugaz beso en su frente y la abrazaba- descuida, esta vez lo haremos bien- Candy no comprendía lo que decía, pero sabia bien que las cosas cambiarían y ella estaba dispuesta hacer el cambio.

Minutos después los dos vestidos terminaban de arreglarse. Albert la observaba como alisaba su falda, la cascada de rubios cabellos que adornaban su cara, mientras unos rayos de sol se colaban en su pelo; él sonreía viendo el espectáculo, ella sonreía al verlo; eran de esas cosas que los enamorados graban no solo en su mente sino en su corazón; pero aún faltaban cosas por aclarar varias cosas. Termino de ajustarse la corbata y se acerco a ella.

El se acerco acaricio su mejilla mientras ella se ponía de pie – mi amor, aun faltan cosas que debemos aclarar – ella asintió- te parece si tomamos un te- estiro la mano para indicarle el sofá; ella se sentaba mientras Albert servía unas tazas de te y se aproximaba para ofrecerle un servicio. Ella lo tomaba.

Se sentó junto de ella y empezó un platica, mientras su mano sostenía la de ella y colocaba su servicio en la mesita de té- Candy- suspiro- he pensado en una forma de solucionar este distanciamiento y derribar las barreras que hemos tenido- ella lo miraba fijamente.

Cerro los ojos ella por un momento- lo lamento- movió la cabeza – se que yo he sido la culpable de todo esto- el volvió a subir la cara de ella y le regalo una sonrisa.

Hablo pausadamente- no busquemos problemas, ni culpables amor; sino soluciones quieres- sonrió y ella asintió- he pensado que la mejor forma de ayudarte con esto es que tome el cargo de CORREGERENTE-

Candy se quedo paralizada por un minuto, sabía lo que llevaría que Albert tomara el cargo – amor, pero seria mas responsabilidades para ti, yo no podría pedirte semejante sacrificio- lo vio a los ojos.

El sonrió al ver la cara de ella con angustia, tomo las manos de Candy en las suyas y la giro un poco para verla a la cara- no es sacrificio amor, solo que no voy a volver a cometer el error de dejarte sola con toda la responsabilidad-

Candy sin despejar la mirada le dijo angustiada- pero Albert ¿y la presidencia del emporio? - movió su cabeza en signo de negación- amor mucha gente depende de ti ¿Cómo? -

El toco su mejilla y también movió su cabeza- la única gente que debe importarme son ustedes- alzo los hombros- Archie podrá hacerse cargo y yo lo asesoraré cuando sea necesario- cerro un ojo- descuida estará bien, además no dejo de ser el jefe del Clan solo delego responsabilidades para poderte ayudar-

Ella entendió cual profundo era el amor de su esposo, sabia todo lo que le había costado posicionar las empresas familiares, ser un hombre de negocios importante como el. Suspiro- acepto Albert, pero – lo miro con firmeza- con tu ayuda podremos disminuir la carga de trabajo y – dijo temerosa pero alegre- podre estar con los bebes- Albert asintió, mientras ella lo abrazaba- gracias amor, gracias-se abrazaron por unos minutos

Ella no podía creer el sacrificio que Albert hacia por ella, lo mejor que podría pasar el tiempo que tanto deseaba con sus hijos.

Albert desato el abrazo y le dijo – aun queda un punto a tratar- ella asintió- ¿dime de que forma te ayudo Dimitri con el asunto de Gordon? -

Candy lo vio a los ojos, tenia que decirle la toda la verdad, sincerarse y comenzar- bueno el me ayudo-

En ese momento tocaron la puerta y entro el Mayordo, algo apenado por interrumpir. Pero tenia la orden especifica de avisarle cuando llegara la persona que esperaba el señor- disculpen- los dos se giraron a verlo- el Rey Dimitri de Irlanda y Sir Alexander su escolta espera afuera, majestades-

Albert y Candy asintieron; Albert fue el primero que hablo – descuide Oscar, dígale al Rey que puede pasar en unos minutos- el mayordomo asintió y después de una venia se retiró.

Albert se levanto y estiro la mano de Candy, suspiro - ¿creo que la charla sobre esa ayuda tendrá que esperar verdad? - ella asintió.

Albert se aproximo al amplio escrito, Candy lo seguía colocándose enfrente del escritorio mientras el abría un cajón- ¿los documentos están listos amor? - el sonrió y sacando del cajón superior derecho una carpeta se la entregó a Candy.

Albert la miro mientras revisaba los documentos- si anoche, mande indicaciones con Minrret para que se redactará con tu abogado de confianza y solicite que fueran Confidenciales, para que solo el abogado principal, tu y yo supiéramos el contenido del documento-

Candy asentía con la cabeza mientras terminaba de leerlo, cerro el folder y los vio a los ojos- Albert, ¿crees que podremos cubrir el envió de víveres a Irlanda en tampoco tiempo? -

Él se acercó a Candy abrazándola- descuida- suspiro y hizo un ademan con los ojos- si mis cálculos no fallan, podremos dar la mitad de los vivieres con la llegada del primer embarque que personalmente iré a recibirlo a Irlanda, de ahí traeré los víveres a Edimburgo, así no habrá sospecha alguna de la ayuda que brindemos a Dimitri, pues yo mismo racionare la carga-

Candy mordía su labio haciendo cuenta- eso quiere decir, que en menos de un mes llegarían el primer embarque de América- se deshizo del abrazo y se giró a verlo- ¿pero el segundo embarque como lo lograremos? -

Albert se llevo la mano a la barbilla- ese llegaría- camino un poco tratando de hacer cuentas mentales- en 2 semanas después de la primera entrega-

Candy abrió por completo los ojos- ¿pero ¿cómo? - se llevo la mano a la cintura y caminó por el escritorio- Thom tardaría mas de un mes para volver a surtir de víveres otro barco, sin mencionar el tiempo de regresó del primer embarque-

Albert sonrió y la abrazo mientras ella seguía desconcertada- en eso se equivoca mi amada señora- ella lo miro con curiosidad- ayer la cuide toda la noche ¿no? - asintió Candy- pero eso no impidió después de pasada la media noche llamar a Niel de la villa para mandar un telegrama urgente a San Pablo-

Candy movió su cabeza tratando de adivinar- entonces los víveres- abrió su boca sorprendida- vendrán de tus compañías de Sudamérica- con algo de duda pregunto.

Albert asintió- claro- haciendo cuentas mentales- si logran salir a tiempo de Brasil- soltó el abrazo y simular contar con los dedos de su mano derecha- aproximadamente llegaría semanas después de los Estados unidos, si las compras y el embarque están listos esta semana, según Thom el barco norteamericano saldrá en 4 días para acá-

Ahora ella lo abrazo- gracias amor, gracias- dándole miles de besos en su rostro

El los recibía gustoso mientras la levantaba unos segundos y la volvía a colocar en el suelo – te dije que seria de bastante ayuda con su tarea Regente-

Ella movió la suya y lo beso en la boca, después de ese fugaz beso sonrió -muchas gracias Corregente- el asintió con la cabeza- entonces, ha cerrar el trato con Dimitri-

Justo cuando la bajaba, la puerta se abría dejando entrar a dos irlandeses enfundados en trajes italianos de color café claro y camisa blanca. Otro en un traje militar con una sonrisa.

Acercándose a la pareja. Dimitri sonrió de lado cuando tomo la mano de Candy para depositar un beso en su dorso- es un placer, majestad que se encuentre bien de salud- Candy asintió con una sonrisa, Dimitri veía a Albert mientras asentían con la cabeza – sin duda Sir William de las flores mas bellas que tiene Escocia, su mujer es la mas bella de todas- Albert le regalo una sonrisa sarcástica mientras terminaban el saludo.

Tomo inmediatamente la cintura de Candy y dijo serenamente- lo sé- mientras la estrechaba mas a su cuerpo- sin duda soy el hombre mas afortunado del planeta, por ser ella MI ESPOSA-

Dimitri sonrió, mientras Candy saludaba con un ademan a Alexander- capitán, un gusto volverlo a ver-

Alexander tomo la mano de Candy- un gusto para mi también majestad- se giró a ver a su primo- aunque tengo que diferir del comentario de mi primo- todos lo vieron – otra flor hermosa que tiene Escocia es su capitana majestad, en verdad una joya exquisita-

Albert y Candy se vieron ¿Dónde se habrían conocido? Lo averiguaría después, se apresuró a decir – tomemos asiento por favor- mientras Dimitri movía en negación su cabeza y alzo sus hombros, Alexander solo sonreía.

Candy extendía su mano con la carpeta, mientras Dimitri la tomaba- en este documento esta redactado, el convenio que ayer establecieron. El corregente y usted majestad- Dimitri asintió- revíselo para que ve las especificaciones de entrega y distribución- Dimitri comenzaba a leerlo-esperamos que se respete y se satisfactorio a ambas parte- asintió mientras sonreía pasando las hojas del documento.

Albert hablo mientras el rey seguía su lectura- esperemos que con esta ayuda quede saldada la cuenta de la familia Estuardo con Irlanda- sonrío cuando Dimitri leía la última hoja – Escocia no le deberá nada a Irlanda-

Dimitri dejo la carpeta en el escritorio y suspiro- en efecto, el documento esta en orden como lo habías platicado anoche, Corregente- Alexander saco un bolígrafo de su bolsa del saco para dárselo a Dimitri, este firmo el documento- espero que Escocia cumpla su trato-

Candy lo miro firmemente y fijamente- descuide, Escocia cumplirá su trato, como Irlanda brindo su ayuda a la casa real- mientras se levantaba para encontrar de frente a Dimitri y extendían la mano para sellar la negociación, este último sonrío.

Este galo a Candy para darle un abrazo y zurrarle al oído- le aseguro majestad, que, si la epidemia no hubiera azotado a mi país, el pago de la deuda seria otro- Candy se tenso y termino lo mas pronto el abrazo, ante la mirada atónita de Albert y Alexander.

Desecho el abrazo, Candy con una sonrisa fingida y un poco sonrojada se mantuvo firme, Dimitri extendía su brazo a Albert, diciendo- fue un placer hacer negocios con usted Sir William, aunque-

Albert se mantuvo firme aun empuñando la mano de Dimitri- ¿aunque que, majestad? -

Sonrió y acerco a Albert para darle un abrazo con un pequeño golpe en la espalda- es un duro negociante, milord- Albert asintió con una media sonrisa.

Candy se acercó a Albert recogiendo el folder, lo abrió para entregarle una copia del documento a Alexander- entonces nos retiramos- dijo Dimitri.

Candy apretó la mano de Albert – disculpe majestad tendremos una recepción para darle la bienvenida a mi tío el rey Marcus de Austria seria un honor que nos acompañara- Dimitri asintió.

Alexander sonrío de inmediato, volvería a ver a Minrret mas pronto de lo que pensaba- será un honor majestades acompañarlos- se cuadro – nos retiramos- Albert y Candy asintieron.

Dimitri y Alexander salieron en completo silencio de aquel salón, unos pasos en el corredor. Dimitri volteo y vio la sonrisa de Alexander- ¿se puede saber por qué la sonrisa? -

Alexander hincho su pecho y le dijo firme – veré a mi querida capitana-

Dimitri movió su cabeza- se te olvida tu dulce esposa-

Alexander sonrío – tengo un plan infalible para deshacerme de ella- Dimitri movió su cabeza mientras se alejaban por el corredor.

Una sombra detrás de un pilar apretaba su puño mientras las dos figuras se perdían a lo lejos, apretó sus manos y dijo – si te lo permito Alexander- de pronto una mano toco su hombro y volteo a ver ¿Quién interrumpía su monologo?

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QUIERO OFRECER UNA DISCULPA POR EL ATRAZO CON LA ACTUALIZACION, PUESTO QUE "MI EDITORA" JIJIJ MI HERMANA TUVO CONTRATIEMPO CON SUS PEQUEÑOS ESTABAN ENFERMOS.

DE ANTEMANO MIL DISCULPAS, PERO PROCURAREMOS PONERNOS AL DIA ESTE FIN DE SEMANA, ESPERO LES GUSTE ESTE CAPITULO.

BESOS Y ABRAZOS A TODAS