CAPITULO 37
UN MILAGRO
Candy entraba a su oficina, tenia un hermoso traje rojo con una blusa blanca de seda, un saco y una falda recta; pero recogido en una coleta unos caireles sueltos en su frene y un poco de maquillaje, tacones de color negro. Llevaba varios folders en sus manos, suspiro al entrar, sin duda el día no había pintado muy bien, despertó maravillada por haber dormido con sus bebes; tomo el desayuno con todos.
Paso a ver a Archie y Annie, los dos la interrogaron de la ausencia de Albert y ella dijo que había tenido que llevar a Patty a Glasgow a esperar a sus padres. Después que Archie se recuperara irían por Steart, estaba más que enojado Archie por su pierna; Annie trato de calmarlo, pero sin mucho resultado. Tuvo que decirle que llamaría a Albert para que regresara lo mas pronto. Aun no sabía cómo, pero tendría que entretener a Archie, Arturo le había dicho que estaba presentado fiebre y tenía que tener más tiempo de reposo.
Volvía suspirar mientras llegaba a su escritorio; dejando el montón de folders en él. Tomo asiento, para variar tenia mil pendientes que necesitaba desechar y su bella prima aun no así acto de presencia para ayudarla. Su padre se había ofrecido, pero ella le dicho que todo estaba bajo control.
Su abuelo igual que Mercy no se encontraba por ninguna parte. Su tío Marcus y su tía Margot habían salido temprano. Bendecía a Dios, la tía abuela tenia a los gemelos bajo control. Se giro a ver el reloj eran las 9:00 de la mañana, tendría que apurarse para estar con los pequeños en su desayuno.
En fin, solo necesitaba ponerse a trabajar cuando tocaron su puerta y ella dio paso. Su secretaria se asomo por la puerta – majestad, tiene una llamada-
Candy sonrió y tomo rápidamente el teléfono aun sin despedir a su secretaria- bueno, amor eres tú? - dijo con una sonrisa y la secretaria dejo la oficina. Ella sabía que después de esa llamada su jefa tendría muy buen humor y trabajaría a marchas forzadas. La mañana mejoraría sin duda para la regente.
En una villa al norte de Londres, de un carruaje un hombre de pelo canoso bajaba de él, la villa era grande y hermosa, de la época victoriana. Aquel hombre estaba envuelto en un traje de color negro de fina tela en corte italiano, fue recibido por un mozo que lo reconoció inmediatamente y lo condujo a una habitación de la villa.
Era un estudio muy amplio y finamente decorado, los muebles de roble rojo, amplios libreros llenos de libros perfectamente acomodados, del lado derecho una amplia chimenea y arriba de ella un escudo de armas que era muy familiar para ese hombre, le saco una sonrisa. La figura de un joven en traje estilo inglés, gris con rayas blancas. Observaba por la amplia ventana del lugar.
Armando se acercó sigilosamente a él, dejo una distancia prudente y dijo – buenos días-
Aquel joven se giró y le dijo- buen día- se acercó, mirando el reloj- su puntualidad es admirable Lord Armando-
Armando sonrió- no solo los ingleses son puntuales- asintió la figura de aquel hombro que aun estaba oscurecida por el reflejo del sol.
Aquel joven se aclaró la voz- después de los saludos- indico con la mano una sala- le parece que hablemos de su problema, creo que ninguno de los dos tenemos tiempo de sobra-
Armando asintió y se dirigió a la sala junto aquel hombre, una vez sentados dijo- me gusta que las personas no se anden con rodeos-
El joven asintió- a mi igual, así que dígame ¿que hizo el príncipe Eduardo, para que viniera a verme, Lord Armando? -
Armando sonrió – creo que tenemos mucho de que hablar, majestad, espero que tenga tiempo de sobra-
Sonrío y cruzo las manos- descuide, tengo tiempo de sobra para escucharlo- Armando suspiro y comenzó a platicar con él.
Mercy estaba nerviosa, la invitación la había recibido muy temprano por la mañana; aun se preguntaba como aquel papel había llegado a su mesa de noche. Suspiro por enésima vez. Se había arreglado con un hermoso vestido de flores, sin mangas y cuello en V, le quedaba entallado a su cuerpo. Un enorme sombrero de paja adornaba su cabeza, su pelo recogido en una coleta y guantes cortos de Razo, joyería discreta al igual que maquillaje.
Había bajado del carruaje según las indicaciones dadas, era un amplio paraje verde, el pasto alfombrara esa colina. Pensó que era una locura, pero ya estaba ahí; nada tenia que perder. Así que comenzó a caminar, después de unos minutos vio junto a un árbol una mesa de color blanco forjada de hierro y una sombrilla amplia de color rojo. Seguía caminando de repente detrás de unos arbustos, un par de mesas con manteles blancos se encontraba de su lado derecho.
Las mesas tenían muchos platillos cubierto con tapas de platas; un mesero perfectamente vestido le indicaba con su mano enguantada que tomara asiento. De la nada el olor a sándalo volvía a invadir el aire. Ella sonrió y se giró.
Dimitri estaba parado a su lado derecho con una enorme sonrisa y un traje gris con una camisa de color oscuro, de pronto tomo la mano de Mercy y la beso- me da un gusto que hayas aceptado mi invitación- Mercy movió la cabeza sonriendo- no me gusta comer solo y mi primo pues, creo que sigue ocupado con su novia-
Mercy sonrió – descuida, fue algo loco, pero- inclinó su cabeza y alzo sus hombros
Dimitri la vio desconcertado mientras que sacaba la silla para que ella tomara asiento- ¿loco? – rio- vamos Mercy, solo somos dos personas que tomaremos un desayuno al aire libre-
Ella movió su cabeza y alzo los ojos- si tú lo dices- frunció el ceño- no es muy común que despierte con una invitación para un desayuno, en mi mesa de noche- se llevo la mano a su barbilla- sin mencionar, que vivo en el palacio real escoces y un irlandés pudo filtrarse a las habitaciones reales, sin ser visto – suspiro- creo que Minrret deberá mejorar la guardia o cambiare a todos los soldados para mejor seguridad ¿qué opina milord? -
Dimitri casi se ahoga con el agua que tomaba, dejo el vaso en la mesa y le sonrió a Mercy- si verdad, muy curioso- alzo los hombros- no Deberá temer princesa, solo fue algo fortuito que cierto capitán, tenga- hizo unos malabares con su mano derecha al viento- una bella novia como capitana del castillo y me debiera un favor-
Mercy movió su cabeza y alzo sus ojos- tendré que hablar con Minrret-
Dimitri toco su mano- vamos, no te enojes, solo fue una invitación – coloco su mano en su pecho- juro que no volveré a burlar su guardia por ningún motivo, la próxima vez mandare el mensaje como todo un caballero-
Mercy rio a carcajadas por los gestos que el hacía- está bien creer en usted- y con su mano derecha y su dedo índice- pero no vuelva hacerlo ¿está bien? -
Dimitri asintió y con su mano indico al mozo que comenzara- entonces a desayunar- Mercy tenia una sonrisa y comenzaron con el desayuno, entre platicas y risas. Ellos solos disfrutaban de un buen desayuno, olvidándose de todo el mundo alrededor.
El desayuno fue muy placentero, casi terminaban y estaban tomando un te; cuando la cara de Dimitri, se volvió seria, Mercy se giro desconcertada. Los dos se congelaron por un momento por lo que vieron, una cuadrilla pequeña de soldados con el uniforme irlandés, se acercaban a ellos.
Dimitri se levanto y se coloco a un lado de Mercy en unos segundos, ella giro su cabeza para verlo y el le regalo una sonrisa- por favor, dame unos minutos princesa y volveré- ella asintió.
Dimitri les dio alcance y cuando estuvo frente a ellos, el capitán se acercó, regalándole una media sonrisa- veo que estas disfrutando tu desayuno primo-
Dimitri le sonrió- asta que tu llegaste, Alexander- el trago saliva- nunca interrumpo tus ratos de oseo, así que querido primo mas te vale que tengas una buena excusa para esto o juro que esta noche dormirás en tu habiatacion en la villa y no a lado de tu bella capitana-
Alexander se cuadro y con una señal, un soldado se acercó a él entregándole un papel- esto llego hace un rato de Irlanda y no te va a gustar nada lo que dice-
Dimitri tomo el papel y lo leyó, su expresión cambio al leer aquella nota; lo miro fijamente- debemos ir a palacio, inmediatamente. Preparen todo- arrugo el papel con su mano derecha- tendremos que hablar con la Regente- asintieron todos.
Alexander lo miro- creo que debes ir a despedir a tu invitada primo-
Dimitri asintió- no tardaré y –
Alexander palmeo su hombro- descuida su carruaje esta preparado- bajo la cabeza un momento- siento mucho haberte estropeado tu desayuno primo-
Dimitri vio su rostro- descuida, es el pago por ser quien soy-
Alexander le sonrió de lado- ¿ella lo entenderá descuida? -
Dimitri se hiba alejando- lo sé, sufre del mismo mal que yo-
Minutos después, Mercy entraba a su habiatacion retirándose el sombrero, se sentó enfrente de su tocador y tomo su cepillo para acomodar su pelo. De pronto un sonido llamando a la puerta la hizo girar, cerró los ojos – pase- dijo.
Oscar entraba a la habiatacion, su uniforme perfectamente, el porte perfecto y sus pasos seguros; dijo – disculpe majestad-
Mercy se giro y le sonrió - ¿Cuántas veces te he dicho Oscar, solo Mercy? - haciéndole una cara de reproche.
Oscar se paro en seco y se cuadro, aclaro su voz y dijo – no creo las suficientes, majestad- Mercy movió su cabeza y le indico con un gesto que prosiguiera- la regente, la ha estado buscando y la requiere en su oficina inmediatamente-
Mercy suspiro y asintió- descuide Oscar, en un momento iré a la oficina de mi prima- el asintió, pero al ver que no se retiraba, ella le dijo – hay ¿otra cosa Oscar? -
El dudo un momento, bajo un poco la cabeza – me gustaría decirle algo majestad si me lo permite- Mercy asintió- yo la conozco desde pequeña, cuando usted llego a esta casa, la lleno de alegría y de luz; reconforto a los señores y gano nuestro aprecio-
Mercy vio que dudaba y se atrevió a hablar- ¿Qué sucede Oscar?, hábleme confianza, sabe que yo también lo estimo mucho, siempre me cuido y fue bueno conmigo- sonrió- recuerdo los postres extras-
Oscar también sonrió- yo igual la estimo, por eso mi atrevimiento princesa- guardo silencio un minuto- sé que está pasando un difícil momento, que tal vez se sienta sola contra el mundo, pero- la vio a los ojos- no creo que este bien que fraterna lises con el Rey Dimitri-
Mercy se quedó estática – yo, solo- estaba nerviosa- he platicado algunas veces con él, parece ser una buena persona-
Oscar asintió- y lo es majestad, es algo raro pero buena persona. Pero le recuerdo que tiene a alguien muy especial a su lado, Sir Arturo es un buen hombre y si alguien ve que usted frecuenta a un hombre casado, majestad podría darse a malinterpretarse y no me gustaría que estuviera en boca de todos y se –
Mercy comprendió lo que le decía Oscar, aun ella lo había pensado, pero no quería admitirlo, no era muy buen visto ir sin chaperona. Pero ella solo quería pasar un poco de tiempo para pensar las cosas – descuide Oscar, no se repetirá y gracias, por el consejo lo seguiré-
Oscar se cuadro y se retiró, sabía que su pequeña princesa como el le llamaba, era lista y sabría bien que hacer, se retiro sin decir una palabra, Mercy se vio al espejo y volvió cepillar cabello. Movió su cabeza y dijo en voz baja- si solo lo hubiera conocido tiempo atrás, tal vez otra seria la historia- dejo el cepillo y se levantó- adiós mi dulce rey, adiós- salió de su habiatacion para ir a la oficina de su prima, al final del día ella seguía siendo una princesa y solo eso.
En una estación de tren londinense, una mujer enfundada en un vestido de color lila, un sombrero de raso fino y guantes de guipur francés, esperaba la hora para abordar su tren a Escocia. Saco de su bolsa un fino abanico, que empozo a usar, su cara era de enojo y fastidio. No estaba acostumbrada a esperar, en fin, por la premura de volver, no había reservado y no sabia la hora exacta de la partida de su tren. Pero por dios, esta también se la cobraría a Alexander. Salió disparada de la oficina de su padrino cuando descubrió que el no la había mandado llamar; al notar su cara de sorpresa al verla. Gracias a su educación y a la paciencia que pocas veces le caracterizaba, pudo salir bien librada, diciéndole a su padrino el rey, que viéndose tan cerca de el no dudo ni un minuto a correr a su lado. El Rey Jorge le pareció un bello gesto y dejo sus ocupaciones para tomar un desayuno con su amada ahijada.
Tan luego que termino el desayuno que para Darcy pareció que tardo horas, salió de ahí directa a la estación de tren, tomaría el primero que saliera y al llegar a Edimburgo, mataría con sus propias manos a su esposo.
Si ese canaña la saco de Escocia y solo dios sabe para que fin. Estrangulo su abanico, pensando en la mala jugada que le había hecho pasar Alexander, mientras torcía su boca. De pronto sintió como alguien le tocaba su hombro derecho y decía- Señora Darcy- ella voltea extrañada y haciendo un movimiento para sacar la mano que la tocaba de su hombro.
Con cara de pocos amigos barrio de pies a cabeza aquel caballero, la cara era cubierta por el sombrero que llevaba, su traje negro y sus guantes del mismo color, la pusieron en alerta- si, ¿Qué desea? - dijo con fastidio.
El hombre sin descubrir el rostro, saco de su saco un sobre, de forma que el dorso de su mano fuera observado por ella, Darcy se sobresalto un poco al ver que aquel hombre traía un anillo muy peculiar- nada mas que esta carta sea entregada al príncipe, lo mas pronto posible en persona-
Darcy tomo la carta y vio que estaba sellada, de inmediato la guardo en su bolsa- descuide, yo se la entregare, pero- solo fue un minuto que tardo en acomodarla en su bolsa de mano, pero cuando se giro el hombre había desaparecido. Estaba algo sorprendida, pero solo suspiro y movió su cabeza, su dama se acercó.
Temerosa del mal genio de su ama, una pobre mujer dijo – señora, es hora de partir-
Darcy la vio despóticamente y comenzó a caminar, mientras la joven con la cabeza abajo seguía en el mismo lugar, Darcy la vio y subió los ojos- vamos, tonta o te quedaras ahí parada todo el día, mi equipaje no se acomodará solo en el vagón- la joven comenzó a caminar de tras de ella. Al subir el escalón del tren sonrió- ahora si ya veras Alexander cuando llegue a la villa- las dos mujeres subieron al tren, dejando atrás a Londres.
a las afueras del hospital East Leeds Dar, un carruaje se detenía Patty y Albert, tomaron una ducha rápida en el hotel y no esperaron nada para salir en busca de Steart, no dijeron ninguna palabra en el transcurso del viaje, Patty sentía que su corazón saldría de su pecho por la emoción, después de tanto tiempo solo se encontraba a unos minutos de saber la verdad. Hiba rezando a dios por que fuera Steart, que esta infernal pesadilla se acabara y poder estrecharlo en sus brazos. No le importaba como estuviera o si ya no la quería, solo el hecho que el estuviera vivo le bastaba para vivir en paz.
Albert por su parte también rezaba, sabía que los padres de Steart habían sufrido mucho, su madre habría muerto de tristeza sino fuera por el pequeño hijo de Archie y si no era Steart, suspiro, ahora no sabia si había hecho lo correcto en no avisarle a su prima sobre esta pista, solo esperaba poder confirmarlo y mandaría traer a sus primos lo mas pronto posible, de donde estuvieran.
El carruaje se había detenido y el cochero abrió la puerta, se sorprendió al ver a sus pasajeros sumidos en su pensamiento – hemos llegado, señor al hospital que me indico-
Las palabras de aquel hombre hicieron que ambos corazones se aceleraran un mas y con un gran esfuerzo Albert pudo pronunciar algunas palabras- gracias- volvió a sus pirar y se giro a ver a Patty- es hora- ella asintió.
Patty bajo de aquel carruaje y sus piernas temblaban como gelatinas, agradecía a Dios por su larga falda recta en color perla por que sin ella había caído como costal de papas, por la emoción. En unos minutos sabría la verdad, por fin la verdad.
Albert le regalo una sonrisa y le tomo su mano para enredarla con la suya, sabia que Patty estaba muy nerviosa al igual que él, pero alguien tenía que tener la calma. Asintieron con la cabeza y empezaron a subir aquellas largas escalinatas del hospital.
EL hospital no era muy grande, pero al abrir esa pesada puerta de roble para entrar, lo que vieron nunca se les olvidaría. En el vestíbulo muchas personas esperaban noticias de sus familiares; había gente de todas las clases sociales, todas con sus mismas cara- llenas de esperanzas y de angustias, tan solo el saber que alguien de su familia estuviera vivo, los unía como una sola persona, en ese momento no había distinción de clases, las mujeres con vestido finos estaban sentadas junto a las humildes, algunas orando otras rezando; pero todos pidiendo a Dios por un milagro.
Albert y Patty comenzaron a caminar hacia un cubículo donde se encontraba una enfermera agachada revisando unos documentos, Albert se aclaró la garganta- buenos días señorita-
La enfermera no se inmuto para nada y dijo aun en su posición- si desean información tendrán que esperar, como todo su turno y como verán hay muchas personas antes que ustedes-
Albert hiba hablar cuando Patty se adelantó- disculpe señorita- dijo con voz fuerte.
La enfermera con cara de fastidio alzo la mirada- acaso ¿no me entendieron tiene que esperar? -
Patty cerro los ojos y suspiro – creo que la que no entiende es usted- La enfermera la vio con ojos asesinos y mas firme hablo- soy la señorita Patricia O'Brien y el doctor-
Antes que terminara la enfermera se puso pálida y Albert estaba sorprendido por la reacción, de inmediato la enfermera salió y apenada hablo- disculpe señorita, nos habían dicho que vendría, pero no la esperábamos tan pronto, supimos que tenía un inconveniente que la retrasaba- Patty sonrió y Albert se desconcertó más. De inmediato la enfermera extendía la mano indicándole un pasillo- por favor síganme, la llevare con el director y disculpe mi rudeza, pero tenemos demasiado trabajo y mucha gente, debo seguir el protocolo y-
Patty se adelanto con todo aplomo y dijo – descuide, pero debe ser más amable, recuerde que estas personas están desesperadas por saber si los pacientes que tenemos son su familia-
La enfermera permaneció con la cara abajo mientras escuchaba a Patty, Albert se adelanto un poco pues Patty le llevaba ventaja, no entendía como Patty había logrado eso, él pensaba que tendría que utilizar su nombre para ser recibidos o esperar como todo.
Tomo delicadamente a Patty del brazo y le susurro, mientras seguía a la enfermera- ¿Qué paso ahí Patty? -
Patty le sonrió- nada, solo un poco de suerte-
Albert la miro anonadad - ¿suerte? -Patty alzo los hombros.
De inmediato llegaron a la oficina del director y la enfermera abrió la puerta – disculpe Doctor, la señorita O'Brien ha llegado-
El sonido de una silla que recorría se dejo escuchar y una voz dijo – por Dios que pase, dese prisa como la deja esperando-
Patty se giro a ver la cara de desconcierto de Albert- te lo dije suerte- paso firmemente a la oficina y Albert solo alzo los hombros tratando de descifrar todo.
EL doctor era un hombre de la misma edad de Albert, pelo negro y de corte perfecto, camisa azul y una corbata en color azul marino al igual que sus pantalones, su bata de doctor y una placa de decía Wilson. Se acerco inmediatamente a Patty y le tomo la mano- señorita Patricia, es un placer y un honor poderla recibirla en el hospital-
Patty se apeno – doctor por favor-
El medico vio a Albert y se acercó – y me imaginó que usted es el Tío del novio de la señorita- Albert asintió- pues mis felicitaciones, su sobrino tiene a una gran mujer a su lado, la señorita O'Brien, ha luchado mucho por encontrarlo y no solo a él sino los demás perdidos- Albert no sabia que contestar- gracias a ella y su lucha incansable ha logrado que los rescatemos del frente y encabezando una gran organización como la que ella dirige, se han podido hacer este tipo de hospitales- se giro a ver a Patty y esta estaba roja de pena- es un Ángel señorita y solo espero que sea su novio el paciente que tenemos, se lo merece por todo lo que ha hecho-
Albert comprendía ahora por que todo ese recibimiento, más tarde hablaría con ella. Patty tomo la palabra- ¿podremos verlo, ahora? - el director asintió.
Tomo un folder de su escritorio y con un ademan les indico la puerta- sígame por favor, después de que identifiquen al soldado les daré él información de su condición, espero de verdad que sea su novio señorita- Patty asintió y salió detrás del director.
Albert la miro y le susurro – ¿así que solo suerte? -
Patty alzo los hombros- bueno y algo de trabajo, no creías que me hiba a quedar con los brazos cruzados o ¿si, Albert?, tenia que encontrarlo a cualquier precio-
Albert no sabia si abrazarla o bendecir a Dios, si era Steart hablaría con el para que no dejara irse a esta gran mujer, no solo lo había buscado, sino movió cielo mar y tierra para encontrarlo. Ese era un amor verdadero. Sonrío de lado- vamos- Patty asintió.
Los pasillos eran largos, Patty pensó que el tiempo no caminaba. Eran interminables. Recordaba la ultima vez que estuvo ahí, cuando los inauguraron, no había creído que fuera tan grande. Era cierto que le costo mucho trabajo y labor de convencimiento el poder conseguir que el gobierno Ingles creyeran en su trabajo, junto con otras personas de igual importancia. Trabajaron duro para conseguirlo, a veces pensaba que nunca lo podría hacer. Pero hoy a unos pasos, sabía que lo que se encontrara atrás de ese cuarto, seria el fruto de todo su trabajo.
EL director y una enfermera que se había incorporado se detuvieron en la puerta de una habiatacion con el numero 89, se giro y vio a Patty- el investigador que usted contrato vino hace un par de meses, preguntado por el joven, se le dio acceso y checo al paciente, me imaginó que el le dio la información y por lo que veo, siguió el protocolo verdad señorita-
Patty asintió apenada- sí, es cierto- suspiro- no quise saltarme nada del protocolo, recuerde la política nadie es mas ni nadie es menos. Todos tenemos que seguir las reglas- hizo una mueca- por eso fui a buscar a la familia de mi novio, no quiero que digan que hay favoritismo, las cosas se harán bien, sea quien sea-
Albert se sentía orgulloso y agradecido, Patty fue a pedirle ayudar a pesar de estar tan bien relacionada, ella era una persona sencilla y apegada a las reglas. Le agradecía por esa gentileza a pesar de haber pasado por tantas cosas ella no quiso hacer valer su influencia.
EL doctor suspiro – lo se señorita, así que- abrió la puerta el sonido hizo que Patty por poco perdiera el equilibrio, pero Albert logro sujetarla, ella se giró y lo vio.
Albert le regalo una sonrisa- está bien Patty, estoy aquí, pase lo que pase lo afrontaremos junto- ella asintió.
Albert y ella entraron juntos a la habiatacion, estaba oscura, era sencilla y había sueros. Olía a medicina. Las cortinas estaban corridas y se fueron acercando poco a poco. Patty se soltó de Albert y con pasos temblorosos se acerco ala cabecera de aquella camilla.
La enfermera empezó a correr las cortinas poco a poco para que la luz entrara a la habiatacion, de pronto un rayo de luz cayo en la cara de aquel enfermero. Patty se llevo las manos a su boca para ahogar el grito, se giro viendo con cara de espanto a Albert. Este se aproximo a ver al paciente. Se quedo estático.
El doctor preocupado se acercó- ¿es su novio, señorita Patty? - dijo dudoso. Cuando Patty lo vio por segunda vez solo pudo hacer un movimiento con su cabeza, antes de caer desmayada al piso. El doctor corrió a verla al igual que la enfermera. El doctor se giro desconcertado a ver a Albert -¿es su sobrino?-
Albert lo miro con ojos llorosos, no podía contener las lagrimas y suspiro, hablo pausadamente- si es Steart, lo encontró, Patty encontró a Steart-
