CAPITULO 40
UNA TARDE LLENA DE SORPRESAS
La tarde seguía su curso sin detenerse y la oscuridad de la noche estaba a punto de hacerse presente, un carruaje jalado por dos hermosos caballos percherones negro; llegaba a la entrada de un Hotel, las escalinatas de mármol blanco relucían y la puerta principal de aquel hotel de marcos de madera y grandes ventanas. Permitía que se observará el lobby de aquel lugar, sus tonos cafés y beige daban un toque de refinamiento, frente a la puerta una gran vitrina de madera de caoba se observaba, un hombre en traje de color negro perfectamente colocado se vislumbraba, de tras de el un estante de madera con todas las llaves del lugar, la luz era tuene el pasillo que llevaba hacia ese hombre que ere el recepcionista tenían dos grandes arcos permitiendo observar todo el esplendor de aquel vestíbulo. Sus colores café y beige, resaltaban al igual que los grandes ventanales con esas cortinas pesadas de color café fuerte, la decoración del lugar era imponente cuadros perfectamente colocados de paisajes hermosos de la campiña londinenses.
Una sala estilo Luis XV en colores beige y rojo, con una finísima mesa de centro con hermosas flores silvestres adornaban el lugar, del lado derecho la puerta a una sala para recibir invitados, enfrente unas mesas de caoba con cojines de color blanco, ventanales amplios unos daban vista a la calle y del otro lado a un gran y hermoso jardín, con grandes arboles y rosedales, abiertos para permitir la fragancia de las rosas penetrar el lugar, al fondo una cantina finamente labrada de color vino con estantes perfectamente acomodados de los mejores vinos nacionales e internacionales, los meseros y el capitán de los mismo con sus uniformes pulcramente acomodados, un gran piano de cola de color negro se encontraba en un rincón de aquel lugar, los candelabros caía del techo en una majestuosidad imponente, el color se mantenía en todo el hotel. Algunos comensales se encontraban tomando el té. Mujeres con caras cansada, otras con caras alegres platicaban con caballeros finamente vestidos, los meseros recorrían por el lugar con una sonrisa atendiéndolos.
Albert bajaba de aquel carruaje despidiendo al amable cochero, su corbata desarreglada y su cara estaba cansada; había pasado un buen rato acompañando a Patty, Steart no había vuelto a despertarse, pero las convulsiones cesaron por completo. Albert le sugirió a Patty que se retiraran al hotel, pero fue en vano ella, le dijo que se retirara a descansar que nada en este mundo la apartaría de Steart, se dio por vencido y negocio con ella por esta noche, pero mañana temprano el la supliría para que descansará y no quería un no por protesta. Patty asintió y acepto la negociación muy a su pesar; pero solo si Steart pasaba una noche tranquila. Albert ya no quiso pelear más y también cedió a la petición de Patty. Ascendió por los escalones, su mano derecha masajeaba su cien. Tenia un dolor fuerte de cabeza, no sabia si era porque no había probado bocado o por ruleta de emociones de ese día. Levanto la cara para toparse con un sonriente botones que abría la puerta; Albert le regalo una sonrisa junto con un gracias.
Con paso cansado se dirigía a la recepción, para ver si no tenia recados así que toco la campañilla para llamar. De pronto la figura de una mujer envuelta en un traje de color café claro, una falda recata con adornos en color negro, un saco de corte francés que dejaba ver perfectamente la blusa de seda blanca con un camafeo, sus manos enguantadas en satín, la mano derecha portaba una boquilla larga y un cigarro en la punta. Su cabello era de color rojo, liso que caía como cascada por su espalda. Su maquillaje esta perfecto resaltando su piel blanca bronceada, junto a su discreta joyería sin duda de oro blanco. Una sonrisa intimidante coloreada por un labial rojo. La verdad llamaba la atención sin caer en lo vulgar le regalaba una amplia sonrisa – he llamado tres veces y aun no atienden- alzaba los hombros – tendremos que esperar caballero- viéndolo coquetamente.
Albert recompuso su postura- me temo que si madame- respondiéndole la sonrisa.
Aquella mujer tan jovial y fresca, le acerco su mano para saludarlo- mi nombre es Beth Macneils de Barra ¿y usted? -
Albert se desconcertó al escuchar ese nombre, sabia que lo había escuchado en alguna parte pero con el cansancio no podía recordarlo, así que galantemente extendió su ano para saludarla- William Andrew señorita-
La joven sonrió mas – así que un compatriota, magnifico- retiro sus manos y se acercó más a él, incomodando a Albert- sabe, estoy de paso por estas tierras; he vivido mucho tiempo fuera de Escocia en Francia ¿la conoce? -
Albert contesto por caballerosidad, pero algo en esa mujer lo hacia desconfiar, estaba seguro de que conocía esa familia ¿pero en dónde? - sí, hace algún tiempo fui para allá-
Ella seguía la plática- pues no se pierde de mucho señor- pensó un momento- Andrew ¿verdad? - Albert asintió- con esta guerra los parajes franceses han perdido mucho su belleza con tanta guerra absurda, pero, en fin, tarde o temprano tendría que llegar el volver a Escocia-Albert asintió- veo que no es buen conversador sr Andrew-
EL recompuso su postura- lo siento, señorita Macneils, pero estoy algo fatigado, perdone mis modales-
Ella volvió a sonreír- descuide, por su semblante- lo miro de arriba abajo- me imaginó que no se encuentra aquí por negocios ¿verdad? -
Albert asintió- en efecto tengo un familiar internado y vengo del hospital, le repito que me disculpe-
Ella sintió- descuide-
En ese momento el recepcionista se hacia presente- mmi disculpas, pero estaba recibiendo una llamada; ¿en qué puedo servirles? - vio a la mujer que se recargaba en la vitrina.
Ella se giro a verlo con una sonrisa coqueta- si en mucho, estoy esperando un telegrama de Edimburgo ¿ha llegado? -
El señor reviso inmediatamente una caja de madera con documentos, buscando el telegrama, después de un rato- no señorita Macneils, me temo que aun no ha llegado correspondencia para usted-
Ella frunció el sello- esta bien- hizo un ruido raro con su boca- infórmeme cuando llegue inmediatamente- el señor asintió y volteo a ver a Albert- pues lo dejo para que descansé señor William, espero encontrarlo en la cena y haya recuperado fuerzas para una buena charla- el asintió y la joven se retiro con paso seguro, perdiéndose en el pasillo a las escaleras.
Albert suspiro, en verdad le había incomodado esa mujer, aunque no sabia por que el tono de su vos le era muy familia, movió su cabeza despejando su mente y se giro a ver aquel hombre- disculpe, ¿para mi hay algún recado? -
El señor se apresuró a decir- sí, milord- hizo una pausa- la llamada que estaba recibiendo es del palacio real escoces, su esposa preguntaba por usted-
Albert coloco una gran sonrisa en su cara y el cansancio se desvaneció – ha dejado algún recado-
El hombre también sonrió, no solo por el hecho que escucho una dulce voz por el teléfono; sino por la suerte de aquel hombre; la mujer que llamo se notaba cuanto lo amaba – sí, milord su esposa dejo dicho que le recordara que comiera, que me recomendó que le preparan una gran comida pues asegura que su viaje fue largo y usted no debe de haber comido- Albert movió su cabeza mientras aquel hombre recordaba cada palabra- además- guardo silencio.
Albert se apresuró a decir- ¿Qué mas dijo? -
El hombre sonrió y apenado hablo- que le recordara que lo ama mucho y sus hijos lo extrañan y que hablara después de que hubiera comido algo, que esperaría paciente escuchar su voz-
Albert cerro sus ojos por un momento y agradeció a Dios por la bendición de tener a una gran mujer a su lado- gracias, si esa era mi esposa- suspiro.
El hombre recompuso su postura y dijo- si me permite decirle algo milord- Albert asintió- debe sentirse muy orgulloso, la voz de ese ángel por teléfono es muy dulce y sonaba muy preocupada por usted-
La cara de Albert se sonrojo y a la vez se llenó de orgullo- si lo sé, al igual que yo la amo mucho, gracias iré a refrescarme y bajare para hablar con ella-
EL hombre carraspeo y Albert lo miro dudoso- disculpe milord, pero- dudoso- he prometido a su dulce esposa que no dejaría que subiera al cuarto sin que antes comiera algo, así que – estiro la mano indicándole el comedor- por favor, pase al comedor antes-
Albert soltó una carcajada, solo su bella esposa era capaz de hacerle prometer a un encargado que lo mandaría a comer, movió la cabeza pensando como logro que ese pobre hombre le jurara que lo haría, suspiro, cuanto amaba a esa mujer- esta bien, cumpliremos lo que prometió a mi esposa, gracias-
El recepcionista vio como Albert se enfilaba al comedor y sonrió – que suerte tiene-
Dentro de aquel salón Albert tomo asiento e inmediatamente un mesero se acerco para tomar su orden, la sonrisa no se le quitaba del rostro. El mesero trae un plato caliente de una suculenta sopa de pollo cuando Albert sintió como alguien se acomodaba en la silla enfrente de él.
El hombre en un traje color café claro, con un gorro muy peculiar, un enorme bigote y piel apiñonada por el sol, cruzaba la pierna viéndolo detalladamente y mostrando una sonrisa; le dijo – así que tú eres el famoso Albert, de mi querido zurdo- lo seguía mirando escrupulosamente.
Albert soltó la cuchara y levanto la cara, sin entender lo que pasaba- ¿perdón lo conozco? Y ¿Quién es el zurdo? - dijo dudoso.
El hombre soltó una carcajada, que hizo que un par de señoras lo voltearan a ver y él se disculpó con un ademan, se acerco a Albert y le dijo – eres el niño que cuida George Jonhson o ¿me equivoco? -
Albert aun desconcertado le dijo - ¿niño? - movió su cabeza en signo de negación- no lo creo y usted ¿Cómo conoce a George? -
Aquel hombre con la confianza del mundo tomo un poco de pan de la cesta de mimbre de la mesa y se lo llevo ala boca- una muy larga historia- tragando el bocado de pan- te describió a la perfección- rio, Albert lo veía con cara de desconcierto- vamos muchacho, descuida el buen zurdo- movió la cabeza- George como le llamas me mando a cuidarte las espalda- extendió su mano- me llamo Raflless, o mejor conocido como "manos de seda" para los amigo- y haciéndole un guiño con el ojo le dijo - ahora soy tu niñera- sonriendo se acomodó en su silla.
Albert movió su cabeza y suspiro, acomodándose en la silla. George tendría mucho que explicarle cuando regresara. Así que a pesar de todo y de su condición, George nunca lo dejaría solo. Vio al hombre y estiro su mano- más bien dicho diría chaperón no lo crees que estoy muy grande para una niñera- el hombre alzo los hombros- en fin, gustas comer algo-
Albert no había terminado decir, cuando aquel peculiar hombre había llamado al mesero – claro, será un placer acompañarte Albert y descuida George me dijo que debería de pasar desapercibido al cuidarte- Albert movió su cabeza otra vez- así que ten por seguro que no sabrás de mí, solo que haya peligro- alzo sus manos- para eso de cuidar soy muy bueno, heee; solo quería que me conocieras y supieras que si necesitas algo, yo- apuntándose con el dedo al pecho- seré tu sombra, muchacho-
Aquel hombre ordenaba, mientras Albert se aseguraba en dejar en su mente un recordatorio para cuando viera a George- entonces Raflees- asintió- me contaras ¿Cómo conoces a George? -
El asintió y alegremente dijo- bueno te contare, pero te advierto que será una larga historia-
Albert sonrió y comenzó a comer- tengo tiempo hasta terminar mi comida- un par muy peculiar comenzó una charla muy amena esa tarde noche en aquel lugar.
Terry se encontraba en su habiatacion empacado sus cosas en una maleta, Karen entraba con la suya en sus manos- estas listo, Terry el carruaje llegara pronto-
Terry cerraba su maleta- si amor, solo que- suspiro profundo
Karen se acerco a el y le dio un beso en su mejilla derecha-lo se amor- el se giro y la abrazo- no quieres dejar a la pecosa sola con Eduardo ¿verdad? -
Terry asintió mientras tenia a Karen en sus brazos- sí, se lo prometí a Albert- suspiro-pero mi madre, no puedo dejarla sola-
Karen acaricio su mejilla- lo sé, tu padre aun no llega de Londres y tu madre sea comenzado a sentirse mal, talvez pronto llegara tu hermano-
Terry cerro los ojos por un momento- si es lo mas seguro, debo ir a su lado asta que llegue mi padre- Karen le regalo una gran sonrisa- ¿pero Candy, no puedo dejarla? - empuño su mano- maldita sea-
Karen tomo la maleta de Terry ante los ojos asombrados de el- mejor démonos prisa, así podremos regresar junto a tu pecosa, deja de lamentarte, te aseguro que estará bien-
Terry movió su cabeza- lo mismo dijo ella, cuando vino a verme- su voz era seria- pero con mi adorado primo, eso no lo reo posible-
Karen tomo firmemente la mano de Terry- Terry Granchester, deja de menos preciar a Candy- el, la miro con una cara enojada- sí, oíste bien; tú y Albert, su padre y su familia piensan que somos unas indefensas mujeres, que debemos tener a un fuerte hombre para que nos proteja- alzo la voz- pues no, óyeme bien, Candy es la regente de Escocia, madre de dos hermosos hijos y espera otro. No es una niña indefensa, debes confiar en ella. Por dios Terry algún día no estarás para ella- cerro los ojos por un momento- entiende amor que ella ya no es una niña, es una mujer y dirige un país, si ustedes no confían en ella ¿Cómo quieren que Escocia misma confié en ella?, vamos dale una oportunidad Terry-
El suspiro profundo, aren hablaba con toda la razón del mundo, Candy había crecido y madurado muy rápidamente en este tiempo. El sabia que su primo era una situación muy especial, pero era cierto debía de darle un voto de confianza. Si él no era capaz de creer en ella, ¿Quién más lo haría?
Tomo la mano de Karen y esta se sobresaltó – de acuerdo, Karen-sonrió- le daré un voto de confianza ala pecosa- levanto su mano y con un dedo hizo una seña- pero si las cosas se complican solo un poco-
Aren sonrió – si amor, vendrás corriendo a rescatar a la damisela en peligro-
Terry le dio un fugaz beso a Karen- puesto las cosas en claro- le arrebato la maleta que tenía – vámonos querida, mi madre nos necesita- ella sonrió, aunque sabia perfectamente que Candy estaba en peligro confía que había madurado y todo estaría bien.
La despedida fue breve solo vieron a Candy un momento, pues tenia a William en brazos y este estaba apunto de dormirse, prometieron que volverían pronto y ella asintió.
Terry la abrazo para despedirse y le dijo – cuídate pecas, no confíes en nadie, regresaremos pronto-
Candy le dio una sonrisa y le dijo – descuida, se cuidarme sola- Terry movió su cabeza- anda ve a ver a tu madre y dale mis saludos-
Karen se acercó la abrazo igual para despedirse- cuídate Candy- ella asintió.
La pareja salió del cuarto de los niños rumbo al vestíbulo para tomar el carruaje. Terry en la salida se giro para ver como Candy los despedía con una gran sonrisa, el levanto su mano también, tomo a Karen y dijo: ¿espero que este bien? -
Karen le regalo una sonrisa, entro al carruaje y se acomodó- igual yo amor igual yo- como un susurro al viento, para después regalarle una sonrisa a Terry que se acomodaba en su asiento y daba ordenes al cochero para ir a la estación de trenes.
Candy suspiro viendo partir a sus amigos, pero sabia que al final todos regresarían a su vida y ella seguiría en su hermoso castillo, junto a sus hijos y esposo. Perdió su mirada en el ocaso, pensando que difícil era esa situación, ser una hermosa princesa encerrada en un castillo. En ese momento el llanto de Iain, la hizo sacudir sus pensamientos. Lo cargo para dormirlo denuevo y suspiro- aun así, soy bendecida por dios, por tenerlos a ustedes conmigo- beso la cabeza de su pequeño y se encamino a la ventana, meciendo a Iain entre sus manos- vuelve pronto Albert, vuelve pronto amor- la noche termino por caer en Escocia.
Mientras esto ocurría, en la oficina de Minrret era otro panorama, Alexander había entrado y la miro sentada en la silla, su cara estaba seria y sus ojos con rasgos de que había llorado. Se acerco a ella despacio y con precaución. Se inclinó para quedar a su altura. Tomo su mejilla y la hizo verle a su cara- ¿estás bien, amor? - dijo preocupado y consternado por como la había encontrado.
Minrret movió su cabeza y dijo en un tono de voz lleno de melancolía- no, Alex- trago saliva y bajo su mirada- no se si estamos haciendo lo correcto, con estar juntos dañaremos a muchas personas-
Alexander inclino su cabeza y la mmiro alos ojos- no te mentire amor mimo- suspiro- tal vez tengas razón- Minrret abrió sus ojos- pero sabes una cosa-
Minrret lo vio desconcertada- ¿Qué?, que esto es un error, que deberíamos parar-
Alexander la miro fijamente- no, esto Minrret no es un error. Es la mejor decisión que hemos tomado en nuestra vida- sus ojos eran sinceros- sí, estoy consciente que vamos a lastimar a muchas personas y que cuando anuncie mi separación y mi compromiso contigo, abra muchos mas problemas- Minrret bajo la cabeza y el volvió a levantársela e hizo un movimiento de negación- mírame Minrret- ella volvió a fijar su mirada en el – así se acabara el mundo por esta decisión, nunca, me oyes nunca volvería a cometer la estupidez de no luchar por ti, sabes te amo, mas que a mi vida, esta muerto tratando de sobrevivir y si para que nuestro amor siga, tengo que hacer sufrir a media Escocia e Irlanda completa, no me importa- Alexander sonrió- si tu amas, que vengan a mí; mil gigantes, mil tormentas- se levantó ayudándola a ella a ponerse de pie- un ejército completo- alzo a Minrret y esta sonrió con la travesura- por ti amor, lucharía asta mi ultimo suspiro, por tener la dicha de verme reflejado en tus ojos como yo- acaricio su mejilla-¿me amas, Minrret?
Ella lo miro a los ojos- si Alexander, con todo mi alma y mis fuerzas-
El sonrió y tomo su mano- entonces, no dejes de pelear amor que solo es el comienzo- se hinco ante la mirada de ella- te juro dulce princesa mima, que yo no dejare de pelear por ti nunca, que no descansare asta hacerte mi esposa y ese día será el más feliz de mi vida, porque podre gritarle al mundo, lo que yo se desde la primera vez que te vi-
Alexander se levantaba y tomaba la cintura de Minrret acercándola a el- ¿Qué? - dijo con una tímida sonrisa.
Alexander sonrió mas- QUE ERES MIA Y YO SOY SOLO TUYO AMOR- este término dándole un beso cargado de amor y sentimiento. Estando en ese momento sublime no se dieron cuenta cuando un sargento entro a la oficina.
Aquel sargento tocio, para llamar la atención de ellos. Minrret se despegó inmediatamente de Alexander y se limpio las comisuras de los labios – sí, sargento-
El sargento hizo todo para reprimir la sonrisa, mientras Alexander sonreía de oreja a oreja- mmm el contingente esta listo para partir capitana-
Minrret recompuso su estado y dijo firmemente- en un momento vamos para allá, sargento gracias, estén listos para partir de inmediato-
Aquel sargento se cuadro y salió sonriendo. Por el hecho de que nunca había visto a su capitana con esa mirada y esa sonrisa. Alexander se acerco a ella y la abrazo, pero sin cerrar el agarre. Minrret cerro los ojos y el rio- lo siento amor, pero ahora oficialmente estoy en servicio y tenemos que irnos-Minrret abrió sus ojos y su cara era de desconcierto. Alexander rio y le dio un beso fugaz- descuida, esta noche al acampar, saciarás tus ganas de mi- retirándose y tomando su maletín.
Minrret se recompuso y dijo- vanidoso, ¿Quién tiene ganas ti? - caminando hacia la puerta de su oficina.
Alexander tomo su mano y la giro a hacia el- tu mi amor, al igual que yo de ti- dándole un beso apasionado largo- vayámonos- Minrret no pronuncio ninguna palabra solo se retiro tomada de mano de él. Tenían una misión que cumplir.
En un cuarto oscuro, una silueta esperaba a que entrara su ocupante. De pronto la puerta se abrió. La silueta de un hombre cansado entraba, dejando caer su saco y sus pasos cansados se dirigían, al pequeño bar de su alcoba. Aun sin prender la luz camino conocía perfectamente su cuarto. Sirvió una copa de una botella y bebió.
Saboreo el contenido y hablo- déjate de jugar, Andrew, prende esa maldita luz y dime ¿Qué quieres? -
Como la había ordenado la luz del cuarto se encendió y André camino hasta la silueta y dijo- saber dónde estabas-
Armando sonrió y se giro para ver a su hijo- ni a tu madre, le decía cuando me marchaba menos a ti, niño-
De pronto otra figura se acercaba y ambos giraron – tal vez no a mi madre, padre, pero ahora nos vas a explicar ¿Por qué fuiste a Inglaterra? - Marcus lo veía fijamente.
Armando sonrió y se abrió paso, tomo asiento en un sillón y dijo – hacer lo que ustedes dos no pueden, mocosos irrespetuosos- los hermanos se miraron fijamente y se acercaron a su padre, el sonrió de lado- haber les explicó, fui a pactar con el diablo para atrapar a otro diablo-
Los dos se acercaron tomando asiento en un sofá cerca de su padre, el primero en hablar fue André- ¿Cómo? -
Armando soltó una carcajada- como oyeron, mejor les diere de que se trata- tomo un sorbo de su copa- este viejo todavía puede darles una que otra lección-
Ambos se miraron y dijeron - ¿cuéntanos? - Armando se acomodó y se dispuso a explicarles.
En otro lugar del palacio, Eduardo se encontraba en una silla, no traía camisa; los vendajes que le realizaron aun le cubrían el pecho y el hombro. No había salido de su habitación, su plan había fracasado, aunque no de todo. Tenia que pensar su próximo movimiento. William no estaba, pero Candy no había hido a darle las gracias, eso no pintaba bien.
Apretaba su mano derecha que sostenía su vaso, sin duda ya sospechaba que el tuvo algo que ver en el atentado. Tenia que pensar como saldría de esto. De pronto se escucho como su puerta se abría y giro su cabeza.
Sonrío al ver, como Darcy entraba a su habitación- bienvenida querida- dijo en un tono de sarcasmo- por tu cara dudo que te haya hido bien- rio
Darcy se acercaba a él, con una cara de enfado y coraje mezclados. Llego a su lado y le quito la copa que tenia y la bebió de un solo golpe- ni preguntes, estoy mas que enfadada. Alexander solo me mando a Inglaterra para poderse revolcar con su zorra-
Eduardo se levanto con una sonrisa- era de esperarse- alzo los hombros y se acercó a su mesa, sirviéndose otra copa- yo hubiera hecho lo mismo- se giro a ver la cara de pocos amigos de Darcy- la capitana-llevo los dedos de su mano derecha a su boca- es exquisita, digna amante de cualquiera-
Darcy lo quería fulminar con los ojos- eres un estúpido Eduardo, tu y Alexander son tal para cual, son unos malditos- se aproximó a él.
Eduardo la jalo para pegarle más a él, que dando frente a frente sus rostros- pero, aun así- hundió su rostro en el cuello de Darcy- yo prefiero a las de tu clase, potras indomables, que- coloco su mano en sobre la falda de ella y comenzó a abajarla. Mientras Darcy respiraba agitada por la cercanía y el roce- son insaciables en la cama-
Darcy lo aventó por impulso, mientras acariciaba su pierna-eres un maldito-
Eduardo rio- si querida, pero este maldito es el único que podrá ayudarte con tu problema-
Darcy trato de calmarse- lo sé, por eso vine-
Eduardo sonrió de lado y se encamino al filo de su cama- espero que yo haya tenido mejor suerte en Londres que tu-
Darcy saco la carta de un bolsillo de su falda, se acerco a Eduardo y se la dio- toma, esto me lo dieron para ti, y te recuerdo que no soy una de tus criadas- Eduardo tomo del brazo a Darcy y la acerco a el con un galón dándole un beso feroz, después la soltó de una forma brusca.
Darcy se espantó por el trato- eres lo que yo quiera que sea querida- abrió el sobre y sonrió.
Darcy se acomodaba del exabrupto y curiosa le pregunto- buenas noticias-
Eduardo sonrió y la vio- no, excelentes- cerrando el sobre-por fin William Albert Andrew esta en mis manos-
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HOLA A TODAS ESPERO LES ESTE GUSTANDO LA TRAMA Y EL GIRO QUE LE ESTOY DANDO ALA HISTORIA, DISCULPEN POR LA TARDANZA EN LOS CAPITULOS, ESPERO ACTUALIZAR MAS SEGUIDO.
CON LA LATA DE SIEMPRE, ESPERO SUS COMENTARIOS PARA CONTINUAR ESTA HISTORIA, LES PROMETO QUE APENAS EMPIEZA LO BUENO JIJJI
BESOS A TODAS Y GRACIAS POR SEGUIR LEYENDO
ATTE. ANA
