CAPITULO 41

CONVERSACIONES PENDIENTES

Darcy lo vio desconcertada por las palabras que había dicho- ¿qué estás diciendo? - cruzo las manos y hablo enérgicamente- eso como me ayuda en mi problema Eduardo-

Eduardo se paró y con una sonrisa en su rostro se giro a ver a Darcy- si me disculpas-indicándole con la mano, la puerta.

Darcy lo vio enojada- ¿Qué te pasa?, no me pienso mover de aquí asta que me digas ¿Qué está pasando? -

Eduardo subió los ojos al cielo – no pienso decirte nada, confórmate que, con esta información querida, todos saldremos ganando-Darcy torció la boca- así que te tendré informada, por ahora vete-

Darcy pateo el piso- me la pagaras- caminando a la puerta enojadísima- más te vale, Eduardo; por ahora ganaste, pero espero que cumplas o sabrás de mi-

En ese momento Eduardo sonrió, mientras Darcy azotaba la puerta. Se quedo solo en su cuarto – eres mía Candy Estuardo, ahora comienza el verdadero juego-

Candy estaba cansada había pasado como lo prometió toda la tarde con sus bebes, ellos habían jugado mucho; despidió a la tía abuela a regañadientes había estado con los pequeños toda la mañana y necesitaba descansar, acomodo a sus hijos en su cama después de bañarlos y se quedaron dormidos. Tocaron la puerta y ella abrió- buenas noches Oscar-

El mayordomo entraba seriamente – majestad, disculpe la intromisión, pero me dijo que le recordara que tenia que checar unos pendientes-

Ella sonrió, moviendo su cuello para ambos lados- sí, gracias- se giró a ver a sus hijos- podría encargarse de que las niñeras vinieran, están dormidos y no quisiera que estuvieran solos, por favor- Oscar asintió.

Ella se regreso a darles un beso y acomodar la frazada que los cubría. Por un instante se quedó viéndolos-me gustaría- suspiro- no tener que dejarlos solos, son tan pequeños y yo- su voz se quebró y el llanto comenzó a salir de sus ojos.

Oscar se acerco a ella- majestad- Candy se giró a verlo – ¿usted sabe la importancia de su cargo? -

Candy asentó con la cabeza- sí, lo sé-

Oscar movió la cabeza en signo de negación- no creo majestad- Candy lo vio curioso- sé que ahora extraña y añora una vida normal o ¿no?- Candy asintió cerrando sus ojos- y no es la primera, he vivido mucho en palacio para ver como sufren cada uno de sus antecesores, vi como su abuela se oprimía el alma, cada día por desvivirse por sus hijos y compartir la carga con su abuelo; su padre casi se pierde en el dolor de no poder buscarla por si mismo, en vez de hacerse cargo de la regencia. Así puedo nombrarle muchos casos- se giro a ver a los gemelos y ella con el- aquel que tenga en sus hombros el peso de la regencia majestad, sufrirá lo mismo que usted-

Candy se espantó- yo, yo no quisiera eso para ellos- dijo angustiada.

Oscar sonrió- lo se majestad, ningún padre a querido que sus hijos tengan ese peso- la miro a los ojos- pero sabe una cosa- ella negó con la cabeza- pasara majestad, uno de los príncipes lo tendrá- Candy se llevo sus manos en al pecho-pero no angustie, el también comprenderá lo que le voy a decir, tal vez ahora los descuide, pero dependerá de usted si les deja una regencia absorbente o no; los enemigos y dificultades que ahora derrote, majestad serán menos para ellos-

Candy suspiro- lo sé, pero sufren sin mí, como yo sufro sin ellos, no es justo-

Oscar se aclaro la garganta- lo sé, pero si viera lo que pasa afuera de estos muros, majestad- inclino su cabeza- por el sacrificio que usted ha hecho, hay madres que aun gozan de tener una familia, hijos que no han perdido padres, jóvenes que ahora están juntos. Si lo se ha sacrificado mucho, pero ha gana también, le aseguro majestad que conforme pase el tiempo tendrá la oportunidad de pasar mas tiempo con ellos, forje hoy su futuro y el de sus hijos. Trabaje hoy para que mañana no solo les deje un país estable y una seguridad; sino para tener tiempo con ellos. Son momentos difíciles y habrá mas majestad, pero a veces el sacrificio de algunos es el bien para muchos, además hay un privilegio de ser una Regente majestad-

Candy lo vio dudoso- ¿Cuál Oscar? -

Este sonrió – puede tomar vacaciones cuando guste, majestad-

Candy asintió, sabía que Oscar tenía razón, no todo era trabajo, ella era la Regente- lo tendré en cuenta Oscar, gracias- se giró y le sonrió – Vacaciones ¿verdad? - el asintió.

Candy se dirigió a su oficina personal, a lado de la habitación de sus hijos y comenzó a revisar los documentos pendientes. Había pasado una hora y terminaba con ellos cuando el teléfono de su oficina sonó- bueno- dijo sin prestarle atención.

De tras de la línea una voz conocida hablo- hola, mía amor-

Ella puso una gran sonrisa en su cara- Albert, amor mío que bueno que llamas—

Albert contesto entusiasmado - ¿Cómo estás?, ¿Cómo están mis niños? -

Candy respondió – bien amor, extrañándote como nunca- su voz se empezó a cortar de sentimiento- sabes te extrañamos mucho-

Albert sintió un nudo en la garganta – lo sé, yo igual los extraño-

Las palabras tardaban en salir de la boca de ambos- ¿Cómo está todo por allá?, ¿Cómo esta Steart? -

Albert sonrió de lado- bien o eso creo, convulsiono en la tarde, pero los doctores pudieron contralar la situación, Patty esta ahora con el-

Candy suspiro- o por Dios, no pensé que estuviera tan grave-guardo silencio por un momento- ¿Qué dicen los doctores? -

Albert se acomodo la bocina- que debemos esperar a que despierte para saber el daño que le ha causado, estar en coma por tanto tiempo, hasta que despierte sabremos que hacer-

Candy suspiro al escuchar a su esposo tan afligido-amor, no quiero que pases esto solo, puedo pedirle a Mercy que se encargue de todo y puedo ir a ayudarte, llevare a los niños y veremos que hacer ambos. No tienes que pasar por esto solo, tal vez-

Albert movió su cabeza- Amor- dijo firmemente- te agradezco por tu ofrecimiento, pero-

Candy contesto – si ya se amor, pero no puedo dejar la Regencia así- por un momento exploto- sabes estoy harta de esto; yo quiero estar a tu lado, apoyándote y ayudándote; por Dios soy tu esposa, debo estar ahí. Patty y Steart también me necesitan-

Albert cerro los ojos, le hubiera encantado decirle que tomara el primer tren y que llegara, ella y sus hijos. Suspiro – Candy Estuardo Andrew, respira un momento- ella lo hizo- se quieres estar amor, pero sabes bien que no puedes- Candy comenzó a llorar- la responsabilidad que tomaste el día que decidiste ser regente es uy grande Candy, sabes que no solo dependemos de ti, sino toda Escocia-

Candy hablo – si pero ya estoy harta, antes de ser Regente soy tu esposa y madre de nuestros hijos, eso debería de ser primero-

Albert torció su boca- si Candy si fueras solo tú, pero de ti dependen mucha gente y sería algo egoísta de tu parte hacerlo así, imagínate amor que fuera al revés, que yo tuviera una emergencia en las empresas que me obliga al estar pendiente de ellas, no solo seria por el dinero que se perdería sino por la gente que depende de mí. ¿Qué harías tú?, dejarías que yo me fuera porque la tía abuela estuviera enferma-

Candy se empezó pensar – no amor, por que hay mucha gente que depende de tus decisiones para vivir, familias enteras que depende de tus decisiones y el manejo de las empresas- asintió- te diría que termines pronto y que vinieras cuando puedas y que puedo cuidar de ella-

Albert sonrió – si amor, efectivamente eso dirías. Lo mismo te dijo a ti, yo te acepte sabiendo todos los compromisos que tenías, tus deberes y tus obligaciones. No puedo pedirte que vengas sin antes terminar de solucionar todos los problemas graves que hay en Escocia. Entiendo perfectamente que depende de ti muchísimas personas. Se que tu quisieras venir a ver a Steart y ayudarme con esto, pero amor seria egoísta. Nuestro deber va mas allá de nuestros gustos y predilecciones, somos gentes que cargan consigo grandes responsabilidades, vidas enteras dependen de nuestras decisiones-

Candy mas serena contesto- entiendo amor – guardo silencio por un minutos- sabes Te amo, y estoy tan agradecida con Dios por tener un hombre como tu en mi vida. Te arrastre a un mundo complicado y no solo a ti sino a los niños-

Albert rio – y tu crees que mi mundo es fácil Candy, si fueras Candy White las cosas serían al revés, tal vez yo hubiera estado ocupado igual que tu; solo intercambiamos papeles amor. No por eso no me siento orgulloso de ti, ni he dejado de amarte-

Candy sonrió y suspiro al escuchar cuanta devoción le tenía su esposo, pero no se comparaba con el amor y la confianza que ella le tenía- y yo a ti amor por apoyarme en esta difícil situación-

Albert dijo serio- es solo una mala racha amor, pasara esto también y podremos dedicarnos a nosotros- recordó algo importante – además te debo un viaje de luna de miel ¿te acuerdas? -

Ella asintió- si amor, terminando esto te prometo que viajaremos con los niños y dejare a Mercy a cargo de todo-

Albert sonrió, no le gustaba escuchar a Candy tan cansada y estresada se sentía impotente de no estar ahí para abrazarla – de acuerdo es una promesa, amor-

Candy mas tranquila le hablo – bueno ahora dime ¿Cómo estás tú? -

El soltó una risa- mejor que tu Candy, hay amor entre las presiones de la llegada de ese barco y tu embarazo amor, mis problemas son menores-

Ella rio también- bueno digamos que estamos en empates si –

Albert suspiro, al menos estaba más calmada para hacer bromas ya había pasado la crisis- bueno te contare que durante el viaje conocí a una persona que estoy ayudando se llama Camile, y su hermano está en una situación complicada, es de escasos recursos y yo, bueno- dudo un poco.

Candy cambio su cara a una serie- y tu ¿quieres ayudarla verdad? -

Albert algo nerviosos – digamos que si- un silencio se hizo presente por la línea- es que me recuerda tanto a Rose Marie y me da mucha pena su situación- el silencio permaneció- ¿Candy sigues ahí?, amor-

Candy respiro profundamente- bueno que te puedo decir-Albert se desconcertó por la contestación- si fuera una esposa celosa te diría: William Albert Andrew ni te atrevas de andar de samaritano con una descocida y tomaría el primer tren para allá-Albert trago en seco-pero amor, al igual que tú, yo sé que tienes un corazón muy grande y ayudas a la gente que necesita. Confió en ti plenamente, por que conozco los secretos de tu corazón y tú los míos; sé que me amas al igual que yo te amo; te tengo la confianza suficiente para no desconfiar de ti y saber que puedes tomar tus precauciones y darte tu lugar. Somos un matrimonio un poco extraño, pero tengo la confianza del mundo en mi esposo. Así que-

Albert se sentía feliz de tener una mujer que lo conocía por completo, le daba la razón cualquiera en su lugar había hecho un teatro por la situación, pero Candy lo conoce perfectamente y sabia cuanto la amaba - ¿así que, amor? -

Ella contesto en tono seria- esta bien, pero ten cuidado amor, no hagas cosas buenas que parezcan malas, confió en ti pero no tengo el gusto de conocerla- Albert suspiro aliviado y con una sonrisa, su Candy no era celosa pero era una mujer que lo amaba- dile a sea señorita que tu esposa es una ogra celosa, y que es-

Albert se adelantó – una mujer muy hermosa, la cual la amo y es la madre de mis hijos-

Candy rio- si eso también, pero que se ande con cuidado por que tienes dueña y es muy celosa-

Albert soltó una carcajada- está bien, amor le diré que no se haga ilusiones porque amo a mi bella esposa- se escuchó las carcajadas- es noche y necesitas descansar, por lo que veo sigues en tu oficina, así que-

Candy hablo – dejo de revisar papeles y me voy a descansar verdad-

Albert contesto – si amor, dales muchos besos a mis hijos y diles que los amo y los extraño a mas no poder, que si Dios quiere pronto estaré allá-

Candy quiso hablar, pero un nudo apareció en su garganta y bajo la voz- se los diré, te extrañan mucho al igual que yo, tratare de dejar las cosas lo mas pronto arregladas para ir ayudarte con Steart, amor-

A Albert los ojos se le llenaron de lágrimas- si amor, me parece buena idea, si llega el barco y aun estoy aquí, ven y más tranquilos veremos qué hacer con Steart-

Candy suspiro, sabia que tenia que despedirse- de acuerdo amor, recuerda que te amo, dile a Steart que despierte pronto que muero por enseñarle a sus primos y la tía abuela lo espera-

Albert contesto- eso hare amor, eso hare-

Candy volvió a tragar saliva para hablar- te amo y cuídate mucho; descansa y mándale mis mejores deseos a Patty y dile que no pierda la fe que Steart se recuperara pronto-

Los ojos de Albert derramaron una lagrimas- sabes que te amo verdad eres mi vida, cuídate y cuida a mis hijos pronto los veré-

Candy no quería colgar, pero escucho como uno de los gemelos despertaba- me tengo que ir amor, dios te bendiga y habla pronto, por favor –

Albert igual no quería cortar la llamada- está bien, cuídense y te amo-

Ambos teléfonos fueron colgados, dejando un par de corazones llenos de melancolía por esa llamada, pero seguros de que se amaban. Que a pesar de todas las dificultades al final del día, por separados que estuvieran se necesitaban uno al otro, como el aire para respirar y la fortaleza de su amor soportaría todo. Y lo que no sabían que las pruebas apenas empezaban y que su amor y su lealtad a ese sentimiento, se pondrían a prueba mas pronto de lo que creían.

Candy se retiro de su oficina y atendió a su hijo, se recostó en la cama, arrullando al pequeño. Suspiro profundamente Extrañaba a su esposo, pero tenía algo muy firme; nada más arribara ese barco iría a encontrarse con él, pasara lo que pasara no lo dejaría solo. De pronto un pensamiento cruzo por su mente – una mujer, va a ayudar a una mujer ¿cómo será? - su mente dio vueltas por unos minutos antes de que el cansancio hiciera mella en ella y cayera en un profundo sueño como sus hijos.

Albert por su parte se había colgado el teléfono, se sentía mas tranquilo de haberle dicho a Candy sobre Camile. El sabia que sus atenciones hacia ella podían malinterpretarse y lo que menos quería era causarle un disgusta a su esposa. Pero sabía perfectamente que en cualquier momento la guardia imperial secreta le daría el informe de sus actividades, por eso decidió el mismo informarle a Candy. Se retiraba a su habitación cuando una pregunta le surgió- ¿por qué no había recibido el informe de su llegada? - él no era tonto y sabia perfectamente que el reporte debió de haber llegado temprano, reconoció al bajar del tren a dos de los guardias más cercanos a Minrret.

Había subido unos escalones, cuando escucho una voz que lo estremeció – se retira muy temprano William- se giro y vio a la misma mujer que lo incomodaba.

Como todo caballero se giro y le regalo una sonrisa- buenas noches, así es señorita Beth, es hora de descansar –

Aquella mujer se acerco mucho a el- lastima Sr. Andrew me hubiera gustado invitarle una copa y charlar un poco-

Albert hizo un gesto con la boca, una sonrisa fingida- me temo señorita que no hubiera podido aceptar, sabe mi esposa es una mujer muy celosa y no me gustaría darle un disgusto, si alguien nos viera y ella se enterara- trato de zafarse de aquella incomoda mujer, siguiendo la táctica de Candy.

Berth rio mientras se adelantaba en la escalera- descuide William, yo no soy celosa así que no me importaría compartirlo con su mujer- la sonrisa era seductora sin llegar a lo vulgar, quedo frente a el – piénselo señor Andrew, Escocia esta muy lejos y se guardar bien los secretos- se hiba acercar a darle un beso a Albert y este se hizo para atrás, Berth rio- descuide no muerdo, esperare que tome su decisión, aun estaré un tiempo en este lugar así que si, se decide a visitarme mi cuarto es el 234-

Albert suspiro y se repuso en su postura- descuide, pero no acostumbro a cambiar decisiones y le agradezco su ofrecimiento, pero declinare su invitación, señorita. Como le dije mi esposa es celosa y la amo demasiado para darle un disgusto, por saciar un deseo de una noche- hizo una pequeña caravana- así que, con su permiso, pasé buenas noches-

Berth regreso la caravana mientras Albert pasaba por un lado de ella, sonrió y susurro- caerás William, o dejo de llamarme Bert Macneils- sonrió de lado.

Albert llegaba cansado a su habiatacion, abrió la puerta y empezó a zafarse la corbata. Prendió la luz y hay estaba Rafflles, sentado en un sillón. Albert dio un salto al verlo - pero ¿cómo entraste? -

Rafflles sonrió- por la puerta William- rio a carcajadas, mientras Albert se sentaba en su cama- de ve de ser muy bella-

Albert lo miro desconcertado - ¿Quién? -

Rafflles se levantó y se acercó a él con una sonrisa- ¿Quién va a hacer William?, tu esposa, para que hayas rechazado un ofrecimiento de ese tipo, esa mujer era muy bella-

Albert lo miro fijamente- pero ¿cómo supiste? -

Rafflles rio a carcajadas- es mi trabajo, muchacho-

Albert movió su cabeza- si mi esposa es una mujer muy bella y la amo mucho-

Rafflles se acercó y palmeo el hombro derecho de Albert- pues felicitaciones, muchacho si que tienes suerte- Albert sonrió- investigare a esa buena samaritana que se ofreció a tibiar tu cama, no me dio buena espina-

Albert se levanto para quedar a la altura de Rafflles- a mí tampoco, no sé porque pero siento que la conozco de algún lado, te agradecería que lo hiciera-

Rafflles sonrió -descuida muchacho, me encargare de investigar a la samaritana y tu descansa, que también se cuidar a la gente de mujerzuelas indeseables- le guiño el ojo- George me pidió servicio completo de niñera y eso cuenta a mujeres como ella- rio a carcajadas, mientras se dirigía a la puerta.

Albert movió la cabeza- Rafflles- este se giró – no me digas muchacho y menos me recuerdes que eres mi niñera quieres-

El sonrió- claro muchacho, y no te diré que soy tu niñera, pero recuerda que tienes que levantarte temprano para ir por la señorita Patricia-

Albert se sorprendió, pero como supo- ¿pero ¿cómo? -

Antes de cerrar la puerta Rafflles le dijo – deja de preguntar solo lo sé, te dije que era bueno de niñera-

Albert alzo los ojos- buenas noches- este solo respondió con una mano levantada y cerrando la puerta. Albert se recostó un poco en su cama, si había sido un día pesado -Candy amor cuanto te extraño- suspiro y se dispuso a prepararse para dormir, en verdad estaba cansado.

En otra habitación Bert entraba, suspiro también su cara estaba cansada – Lilith- dijo al sentarse frente un tocador de madera fina y tomando su cepillo.

Una joven de pelo color de ébano y con un uniforme en azul suave y un mandil blanco se acercó – sí, señora-

Bert se giro y le regalo una sonrisa-me ayudas a quitarme esto, por favor- ella asintió y comenzó a ayudar a su ama para quitarse el atuendo- te juro que este papel es el que menos me gusta interpretar- la joven le regalo una sonrisa mientras desataba el corsé- ha llegado algún mensaje para mí-

La joven inmediatamente se acerco a una mesa que había junto a la puerta, tomo un papel y se acerco a Berth- si señora-estiro la mano para mostrarle una carta y ella se apuro a tomarla con una sonrisa- es de su hija, llego esta tarde-

Bert la abrazo con entusiasmo- gracias, Lilith- ella asintió con la cabeza- la leeré antes de tomar mi ducha- ella se sentó enfrente del tocador y rápidamente leyó la carta unas lágrimas escurrían de su rostro.

Lilith regresaba del cuarto de baño y vio a su ama- señora, debería de dejar esto y volver con la pequeña Amanda-

Bert se limpió las lágrimas y se giró a ver a la mucama- no- dijo fuertemente levantándose inmediatamente,se acercoa ella y la miro fijamente- aun falta mucho y no descansare asta terminar con ellos, como lo hicieron con nosotros-

Lilith se acerco a Berth y le dijo – pero señora- suspiro- si sigue con esto, también acabará con usted y ¿su hija?, ella se quedará sola- las lágrimas salían de la cara de Lilith.

Berth se acercó a ella le tomo la mano- entiende, si hago esto es por ella, Amanda merece ser feliz y tener lo que por derecho es suyo y fue arrebatado- le sonrió aun con la cara acongojada- además te tiene a ti amiga para que cuides de ella, si algo me pasara-

Ella la miro a los ojos- y estaré para ella siempre- movió su cabeza en negación- se que no la hare cambiar de opinión, pero- sonrió de lado- al menos estará aquí para cuidarla-

Berth se acerco y la abrazo- gracias- después con una sonrisa dijo – dejemos las lagrimas para después, tomare ese baño, si gustas puedes retirarte a descansar- Lilith asintió

Estaba por salir de habitación y le dijo – asta mañana señora, que descanses- Berth estaba a punto de entrar al cuarto de baño y esta solo asintió con la cabeza para despedirla.

Berth entraba a la tina para relajarse del día complicado, su cabeza daba mil vueltas y lo único que pensaba era – William Albert Andrew, te juro que pagaras todo, con lagrimas de sangre o dejo de llamarme Berth Macneils-azotando su mano en el agua de la tina.

Lilith se retiraba a su habitación, cuando sintió el impulso de caminar un poco por el jardín del hotel; no sabia cuantas veces le había pedido a su ama que olvidara toda esta venganza y siguieran en su retiro en Paris, la pequeña Amanda necesitaba a su madre, pero. Su ama era una mujer terca y llena de resentimiento, ya no quedaba nada de la dulce señora que conoció cuando vivieron en Escocia, antes de…

De repente un sonido el saco de sus cavilaciones, al escuchar que la llamaba- disculpe señorita- ella se giró al ver la figura de un hombre joven, que traía un traje café, no era feo, pero le pareció extraño ha esas horas en el jardín y camino más aprisa a la salida del ahí.

El hombre se acerco y la tomo de la mano- disculpe señorita no era mi intensión espantarla pero-

Ella se giro y se zafo de la mano de aquel hombre- disculpe señor, pero no lo conozco así que – se hiba a girar cuando de pronto la volvió a sujetar.

Rafflles le sonrió y le dijo- eso podemos remediarlo madame, mi nombre es Jonnathan Parker y ¿usted? - ella no respondía- bueno ya que no quiere hablarme adivinare su nombre- ella le sonrió sorprendida y asintió- mmmm una bella joven como usted mmm debe llamarse Angelina- ella movió su cabeza y sonrió- mmm Margot mmm- se rasco la cabeza y apenado hablo – perdón creo que mis dotes de adivino se han quedado atrofiados ante su belleza-

Lilith sonrió y le dijo en voz baja- mi nombre es Lilith Montgomery- Rafflles sonrió.

Se acerco a ella y le tomo la mano para besarla - mucho gusto, ya hechas las presentaciones ¿le gustaría tomar una taza te? - ella abrió los ojos-descuide no la comeré solo quiero platicar con alguien, mi amo a quien acompaño esta descansando y yo bueno- dijo apenado- aun no tengo sueño-

Lilith asintió, después de todo era buen mozo y ella tampoco tenía sueño – mi ama igual- pensó por un minuto- esta bien lo acompañare a tomar su te-

Rafflles se acercó. Ofreciendo su mano y una sonrisa- muchas gracias, el placer será mío- Ella tomo su mano- y para pasar el rato podemos platicar un poco, le prometo llevarla a descansar temprano- ella sonrió y entraron al restaurant del hotel.

Rafflles pensó mientras caminaban a tomar su lugar en el restaurant –"y el zurdo decía que no era bueno para sacar información"- sonrió ante la mira de la joven-"como siempre, mi encanto funciona con todas"- mientras ordenaban y comenzaba una amena platica.

La noche estaba entrada, Patty había recargado su cabeza en la cama de Steart. Por mas insistencias de las enfermeras y el director del Hospital para traer una cama a la habiatacion y ella pudiera descansar mientras velaba el sueño de Steart, Patty se había negado y solo admitió una simple silla de madera y una frazada para pasar la noche.

El sueño la había vencido y su mano derecha sostenía la mano izquierda de Steart. De pronto un movimiento, el sonido de una respiración y la sensación de que una mirada que la veía fijamente hizo que ella despertara para ver algo que nunca imagino.

Semisentado en la cama, se encontraba Steart, sus ojos cafés estaban abiertos en par en par, tratando de adivinar, ¿Quién era la persona que estaba ahí?, Patty se levanto inmediatamente y se llevo las manos a la boca para ahogar el grito. Ella solo pudo pronunciar después de unos segundos – Steart, Steart despertaste- dijo asombrada.

EL joven aun tratando de hilar sus pensamientos solo pudo decir- Pa, Pa, Pa, Patty- dijo dudoso, mientras ella se lanzaba abrazarlo con todas sus fuerzas y el correspondió el abrazo. La separo y dijo- ¿Dónde estoy? - su respiración se agito y se llevo las manos a su cabeza un fuerte dolor le había indicado.

Patty alarmada grito- una enfermera por favor una enfermera- aproximándose a la puerta. Ante la mirada de Steart. En unos minutos llego una enfermera y ella desconcertada la miraba- despertó, Steart pudo despertar- la enfermera corrió y sorprendida se llevo las manos a la boca nadie lo podía creer, el enfermo había despertado.