CAPITULO 44

CARTAS Y CARTAS. EMPIEZA EL ULTIMO JUEGO.

La noche se asentaba en el pequeño poblado inglés. Albert y Steart pasaron la tarde charlando, no quiso contarle todo, solo se abarco en decirle cosas generales. Seguían sonriendo y charlando, poco a poco el pudo ver que sus palabras eran menos entre cortadas, y tardaba menos en hilar las frases.

Él estaba feliz con un poco más de apoyo sabía que Steart volvería hablar normalmente. De pronto el sonido de la puerta de aquella habitación los hizo callar. A Steart se le coloco una sonrisa muy grande en su rostro al ver aquella hermosa mujer que era Patty entrar a su habitación.

Patty estaba descansada y tenía un traje de color verde oscuro que resaltaba su figura a la perfección y una hermosa blusa en beiges. Su pelo estaba recogido en un moño; sus lentes acomodados y sus labios tenían un poco de color en rosa. Sus aretes eran sencillos de plata y un dije en su cuello.

Albert sonrió cuando vio la expresión de Steart de bobo y dijo en un tono algo burlón- cierra la boca, Alistarte o se meterán las moscas –

Steart se sonrojo- AAllbbeerrtt-

Patty movió la cabeza en signo de negación y algo sonrojada- vamos chicos dejen de jugar por favor-Albert asintió.

Steart la vio a los ojos- eessttaass hheerrmmoossaa PPaattyy- ella se acerco a el y le tomo su mano.

Patty sonrió – vas mejorando en tu habla- el asintió y ella volteo a ver a Albert- gracias, le hacia falta hablar con alguien-

Albert se levanto de aquella silla, se estiro un poco y dijo –solo lo ponía al tanto de algunas cosas- sonrió- bueno ha llegado mi remplazo y ustedes tendrán mucho que platicar, yo me retiro a descansar y mañana vendré por esta hermosa dama-

Ella le sonrió- gracias Albert- metido por un momento- te acompañare un momento a la salida, necesito comentarte algo-Steart apretó la mano de ella y se giró a verlo – descuida no tardaré te lo prometo-el entendió por la mirada que le dio que era algo muy importante y asintió.

Albert se quedo pensativo, se acerco a la cama- buenas noches, nos veremos mañana amigo-Steart asintió – nos vamos señorita- Patty se adelantó, Albert la siguió.

Las palabras no salieron de ninguno de los dos hasta llegar al jardín, de pronto Patty detuvo su caminata y se giró, viéndolo a los ojos comenzó a hablar- Albert, no sé cómo empezar- Albert seguía estático- pero te apreció mucho y Candy es mi mejor amiga así que- dudo por un momento.

Albert suspiro y le regalo una gran sonrisa- y para nosotros también te apreciamos mucho Patty, sin dudar que estaremos en deuda contigo por siempre por haber encontrado a Steart- señalo una banca con su mano- te parece si nos sentamos y me cuentas ¿Qué te preocupa? - ella sonrió y asintió- dime por favor, estamos en confianza-

Los dos se sentaron. Patty suspiro de nuevo y comenzó- mira Albert, solo siento que debo decirte – se mordió ligeramente el labio inferior.

Albert le sonrió- descuida Patty-

Ella sonrió- mira Albert sé que eres de buen corazón y se que ayudas a Camile- bajo un minuto la cabeza-pero no esta bien- Albert la miro a los ojos- si Candy estuviera aquí, no le pareciera que su esposo, actuara así-

Albert hablo firmemente- Patty, ya se lo comenté a ella y no tuvo problemas confía en mi-

Patty inclino la cabeza y alzo los ojos haciendo un movimiento de negación- vamos Albert, yo podría decirte que el cielo es de color rosa y no por eso lo es- Albert no entendía las palabras de Patty- mira Candy ha sufrido mucho y si por las circunstancias que ahora la rodean, tu te sientes- suspiro- entiendo que su matrimonio no es muy sencillo, ni la situación que están pasando- ella se levantó, mientras el la seguía con la mirada- no se merece lo que estas haciendo, tu forma de comportante no es digna para un hombre casado por dios, no la conoces y hay algo que no termina de convencerme sobre ella-

Albert se levanto y se retaron con la mirada- en primera, te juro Patty que no es mi intensión engañar a mi esposa – Patty seguía manteniendo su mirada- en segundo si he decidido ayudar a Camile, es por que ella me recuerda a mi hermana, pero en ningún momento fue mi intensión que se malinterpretara mis intenciones-

Patty hablo – lo entiendo y todo lo que puedas usar para justificar tu comportamiento- Albert movió la cabeza, estaba irritado- pero si hubieras querido ayudarla, solo tenias que pedirle alguno de los guardias que la ayudaran- Patty también estaba molesta con la actitud de el- ¿Por qué hacerlo tú? -

Albert se volvió a sentar- no lo se Patty, pero te juro que amo a mi esposa y no importa, sino estamos juntos como una familia normal—suspiro- la amo y nunca le faltaría ni a ella ni a mis hijos-

La cara de aflicción de Albert hizo que Patty se volviera a sentar junto de el y tomo su mano derecha- pues entonces amigo, no hagas algo bueno que parezca malo Albert- él se giró a verla y ella figo su mirada en el hermoso cielo estrellado- sabes en el camino para encontrar a Steart, hubo muchas piedras y muchas propuestas- sonrió de lado- pero siempre imagine que pensaría el, si yo ayudara o si viera por alguien más. ¿Como se sentiría él? Nuestro corazón es simple y siempre quiere ayudar, pero nos debemos a alguien mal- alzo los hombros- claro así me sentía y te puedo jurar que Candy no estaría cómoda-

Albert cerro los ojos y empezó a meditar lo que estaba diciendo Patty, la verdad nunca pensó que esa joven hubiera madurado tanto- tal vez nunca me puse a pensar, en eso Patty-

Ella se giró y le sonrió- probablemente, porque nuestras acciones no tienen como fin lastimar a nuestros seres queridos, pero sabes- volvió su mirada al cielo- sé que tomaras la decisión correcta respecto a tu trato con Camile-

Albert suspiro y asintió con la cabeza- gracias Patty, tal vez no había visto esa situación de esa manera, sabes Camile me recuerda mucho a mi hermana y me ha dado pena su situación, pero tienes razón. No es la forma de comportarse de un hombre casado ¿verdad? - sonrió mientras Patty movía su cabeza- creo que debo cambiar mi comportamiento –

Patty asintió- - sabia que entenderías, no es que a mí no me agrada, pero-

Albert se levantó y le extendió la mano- gracias, se que tu eres una buena amiga y solo nos cuidas-

Patty se levantó, tonando la mano de Albert- bueno eso y, por otra parte- se sonrió- Candy también me mando a cuidarte –

Albert la abrazo – gracias Patty, Gracias por ser tu- se termino el abrazo y los dos sonrieron.

Patty lo vio y asintió- por favor piensa lo que dije- Albert suspiro y ella toco su hombro- anda ve a descansar y cuidado con las Camile, de acuerdo-

Albert rio – si lo tendré en cuenta, hasta mañana- Patty se giró y empezó a caminar y la voz de Albert la hizo girar- un consejo Patty-

Esta se quedó mirándolo fijamente- si ¿dime Albert? -

El hizo un gesto con la boca- habla con Steart, él te ama, pero no sabe como acercarte a ti, así que-

Ella sonrió- hablaré con él, aunque- bajo un poco su cabeza por segundos- no se si estoy preparada para eso-

Albert rio – acabas de regañar al patriarca de un clan, esposo de tu mejor amiga y ¿me dices que no puedes enfrentarte a Steart? No lo creo-

Patty se sonrojo y de forma coqueta se giró, había dado unos cuantos pasos y alzo la mano- se te olvido decir que también corregente de Escocia, milord- Albert rio mientras Patty desaparecía en el pasillo rumbo a la habitación de Steart.

Albert caminaba a la salida del hospital, meditaba las cosas dichas por Patty y la situación en que se había puesto por ayudar a Camile. La noche esta comenzando y la oscuridad se hizo presente, salió en busca del cochero que lo llevaría, lo vio a lo lejos. Había dado unos pasos en la calle, cuando escucho una voz- Albert, Albert-

Era Camile en un sencillo vestido de color azul, sus mangas eran a tres cuartos y una cinta de color blanco estaba en su cintura. Albert se giro y la vio. Ella se acerco a el con una sonrisa- ¿te gusta? - Albert miro como se giraba- Patty me lo presto solo tenia un par de cambios y me presto este mientras mi ropa se lava- camino unos pasos y se tropezó sin querer Albert la sostuvo entre sus brazos y ella levanto su mirada, se encontró con la de él, su respiración se agito por que habían quedado a unos centímetros de separación.

Albert no podía creer lo que hizo, tenia a Camile en sus brazos ¿pero que estaba haciendo?, Patty tenia toda la razón, inmediatamente la soltó. Camile estaba desconcertada por la reacción de Albert.

Mercy se encontraba en su habitación, había llegado de la oficina. Ella no había querido hablar con nadie todo el día, se enfocó en el trabajo asta terminar los pendientes, quedo exhausta no se percató de que sus padres no estaban. No quiso comer con los demás y solo pidió un servicio a su habitación.

La comida un estaba intacta, tomo un baño y salió con una de sus batas de satín. No quería pensar solo tenía mucho sueño y soledad.

Estaba enfrente al tocador y cepillaba su cabello, la mirada de ella estaba fija en el espejo, revisaba una y otra vez el reflejo de este. Sus pensamientos viajaban en el momento de la despedida de Dimitri, recordaba como tuvo que estar presente para darle la bienvenida a la Reyna de Irlanda. De verdad era una mujer muy hermosa y vio como ellos se abrazaban.

Sin duda el amor entre ellos era verdad, entonces una lápida fría cayo en ella. En que momento ella se estaba enamorado de Dimitri, eso no era posible ni correcto. De pronto recordó que ella también tenia alguien que la amaba, tal vez solo su corazón cansado se dejo llevar por la ilusión que ofrecía una amistad sincera.

Aun podía tener la oportunidad de recomponer todo, acercarse a de nuevo a Arturo y salvar lo que tenían, tal vez solo ella no se había entregado por completo y era hora de que esto terminara bien. Por una vez en su vida tenia que luchar por tener algo verdadero y firme. No lo dejaría pasar.

De pronto sintió como unas manos tocaban sus hombros, sintió como si despertara de un largo sueño y vio el reflejo de alguien que jamás pensó ver. Cerro los ojos con una sonrisa y sintió el aliento fresco Arturo besando su cuello.

Se levanto de aquel banquillo, la giro para estar de frente. Arturo solo vestía una camisa blanca y un pantalón de color oscuro. Las manos de el tocaron su cara en las mejillas y dijo con voz tranquila- he buscado a mi amor, ha escapado por días de mi lado- le sonrió - ¿crees que es justo? -

Ella sonrió y bajo tímidamente su cabeza, no quería que viera en sus ojos la inseguridad de su alma- lo siento, amor, pero todo esto me absorbió demasiado, no era mi intensión que-

Arturo se acerco a ella, su mano derecha sujeto su cadera y la izquierda su espalda y la acerco a él. Ella levanto su rostro y sus labios se encontraron. El calor de sus cuerpos los hizo que se acercaran más, mientras el compás del baile en sus bocas se hacia cada momento mas intenso. El beso apasionado pedía más y más.

Dos almas se necesitaban como nunca, él quería rectificar la posición de su amor en la vida de ella y ella quería empezar a reconquistarlo y no dejar perder lo único que Valia en su vida.

El danzar de sus manos comenzaba a delinear el contorno de sus cuerpos; el ritmo de sus corazones empezaba a compensarse en un ritmo perfecto, la sincronía de sus respiraciones era un baile perfecto.

El abandono el calor de su boca para buscar su terso cuello. Ella lo dejo en libertad de explorar su cuerpo. De pronto sus manos empezaron a desabotonar la camisa de el y las manos de el empezaron a recorrer sus torneadas piernas sobre el camisón. La ajustaba a él, quería fundirse en ella para saber que un lo amaba y que sus sospechas de que cierto Rey quisiera robar el corazón de su amada se esfumaran entre los besos y caricias que el daban con todo su corazón.

De pronto el se paro y ella lo miro asustada- amor ¿Qué pasa? - su voz era entrecortada por la excitación del momento.

El tomo su mejilla con su mano- mi amor, ¿necesito saber una cosa? -

Ella trato de relajarse y lo vio a los ojos- ¿dime? -

El cerro por un instante sus ojos, rogando a dios que la respuesta fuera favorable para el o moría de tristeza- Mercy, necesito que me digas ¿me amas, amor? -

Ella sintió como si su corazón se paralizara y su respiración se contuvo- ¿Por qué me preguntas eso? -

El suspiro – por que necesito saberlo, estos días han sido muy extraños para todos, te he sentido fría y distante. Se que la situación de tus padres te preocupa, pero- guardo silencio por unos segundos- yo aun estoy dispuesto de luchar por lo nuestro si tu estas dispuesta. Por eso ¿quiero saber, si tu estas dispuesta ¿-

Mercy toco su mejilla ante los ojos de desconcierto de él, lo beso de una forma demándate y se separó. Lo miro a los ojos como nunca lo había visto- amor mío, sé que no soy la mejor de las novias y tal vez quien soy y lo que hago nos separan. Pero de algo que estoy segura es que mi vida es loca y agitada, impredecible y complicada- sonrió- pero sé que al final del día la única persona que necesito en mi vida, eres tú. Si necesito animo y un hombro en que apoyarme. Quiero que seas tú. El que comparta mis días y noches, de aquí al fin de mi vida, eres tú- los ojos de ambos lloraban- por que tu eres el hombre que Dios me mando para ser mi compañero y yo estoy segura de que Dios me mando para ti. Mi dulce doctor-

La ropa empezó a estorbar, los cuerpos empezaron a unirse en uno solo. Las almas de dos amantes se encontraban gracias al latido de dos corazones. Un lecho esperando para llenar el frio de dos amantes. Es raro pensar que una puerta a tocar el cielo se encuentra cubierta por sabanas de seda y un suave colchón. La llave es el amor puro de dos personas en las manifestaciones más simples de amor.

Por otra parte, Dimitri se encontraba en el balcón de su habiatacion en la villa; su bella esposa descansaba del viaje y el en pijama salió al balcón, aprecio por unos instantes el firme cielo estrellado adornado por la luna. Por un instante su mente voló al lado de una dulce princesa. Pensó para él, como un susurro en su mente – que tu camino sea bueno, pequeña princesa y regreses a los brazos de tu amor, en otro tiempo, en otra vida. Hoy no es nuestro tal vez un mañana. Por ahora nuestros destinos y nuestras vidas les pertenecen a otras personas. Dios bendiga tu camino y a mi me ayude con el mío- suspiro.

De pronto sintió unos tibios brazos que rodearon su cintura y una suave voz que vibraban en su espalda- amor mío, ¿Qué te preocupa, que hace que abandones tu lecho y dejes a tu dulce esposa sola dormida? -

Dimitri se volteo y abrazo a su esposa, la beso y sonrió- tonterías amor mío, disculpa mi falta de atención asía ti mi amor-

Ella le sonrió – descuida, sé que te tiene preocupado la entrega de víveres, pero confía en Alexander, todo saldrá bien-

Dimitri asintió dejando escapar a su esposa de sus brazos y ella estiro su mano mientras se alejaba de el- vamos descansa amormío, no te he visto por días y pronto te volverás a ir, permite saciar mis ganas de abrazarte y besarte amor- El se dejo guiar y entraron juntos al lecho para abrazarse y descansar en paz.

La tía abuela y Lancaster cerraban la puerta de la habitación de los gemelos- me preocupa esa cita que Candy tenía Henry-

Lancaster la abrazo – descuida amor, ya voy para allá y después regresare a tu habitación-

Eloy lo vio con cara de enojo- Henry-

El sonrió – descuida querida, todo esta listo si Eduardo pretende hacer una movida la guardia estará sobre el- tomo su mano- no te preocupes-ella asintió.

Soltó su mano- Henry- el la vio a los ojos- cuídala por favor- el asintió, beso el dorso de su mano derecha y de una caravana se retiró.

Candy entraba decidida, el cuarto de Eduardo estaba acomodado a la perfección, de pronto un frio recorrió su cuerpo. Alzo su cara y lo fijo sus ojos en él. Su paso era seguro, su cara por primera vez no tenía expresión alguna, era fría y calculadora. Su voz fue firme al contestarle- buenas noches príncipe, ¿creo que habíamos pospuesto esta conversación mucho tiempo no lo cree? -

Eduardo cambio la expresión de felicidad al verla por una también fría. La que estaba ahí no era la presa que él quería atrapar. Era una mujer calculadora y decidida, imponía su presencia. Que había pasado, sin duda esa mujer de gestos perfectos y hermosas esmeraldas frías; era diferente muy diferente.

Se aproximó a él, tomando la palabra- le parece milord si nos sentamos-

Eduardo sonrió y asintió- dígame majestad ¿en qué le puedo servir? -

Ella tomo asiento y se acomodo en el sillón- digamos que vengo a poner las cartas sobre la mesa-

Eduardo tomo un sorbo de vino de su copa- ¿perdón? -

Ella sonrió – digamos que es hora de quitarnos las máscaras-

EL soltó una carcajada- ¿Qué máscaras? - movió su cabeza- yo diría mas bien dicho que quiere respuestas, ¿verdad? -

Ella recompuso su postura-si en eso tiene razón- trago saliva- ¿por qué no hablamos directamente? -

El también se reacomodo en el sillón- ¿y de que quiere hablar? -

Ella suspiro y se levantó, camino hacia el – primero me gustaría saber ¿por qué atentaste con mi familia el día de la bienvenida de mis tíos?, sin obviar de que ha amenazado a mis hijos dos veces -

El cruzo sus piernas, metió su mano al lado derecho de su saco y saco una cigarrera-por lo que veo, no has estado quita princesita- saco un cigarro y lo prendió- hacía que lo descubriste, bravo- empezó a aplaudir- por lo visto aparte de bella, sabes jugar-

Candy no cayo en su provocación- pues creo que es suficiente de tonterías no creo Príncipe Eduardo, no soy una pobre chica que puede amedrentar para obtener una satisfacción- se mantenía firme parada enfrente de el- sabe una cosa- fijo su vista en el- a mi no me gusta jugar y mucho menos dejar que un niño caprichoso, ponga en juego la vida de mi familia-

Eduardo se levanto y la reto con la mirada- y a mi me encanta jugar, mas aun con las cartas destapadas- le dio una sonrisa sarcástica- así será mas divertido ¿no lo crees? -

Candy apretó sus puños y seguían retándose- pues yo creo que esto se termina aquí, yo no pienso jugar en tu estúpido juego; me entiendes ESTO SE ACABA AQUÍ-

Eduardo rio carcajadas se camino a su mesa de vinos y sirvió mas Brandy- no lo creo, no he obtenido lo que quiero y asta que no lo obtenga no me iré de aquí-

Candy se acerco su sangre hervía en sus venas, esta logrando sacarlas de sus casillas- pues dudo que lo puedas conseguir-

Eduardo dejo el vaso y se acercó rápidamente a ella, el tomo de su brazo fuertemente- te puedo asegurar que sí, quieras o no serás mía-

Candy se Safo del agarre- ni en tus sueños- alzo la voz.

Eduardo se rio – nunca digas nunca, querida todavía no te muestro mis cartas más fuertes-

Candy alzo la voz- pues sean las que sean, no me importa. Nunca ganaras-

Eduardo rio mas fuerte, se acerco a ella y toco su mejilla con delicadeza, Candy se mantenía fría y su respiración era serena- descuida, aun tengo otros movimientos bajo la manga princesa- ella retiro de inmediato su rostro de sus manos- descuida, la paciencia es una de mis virtudes-

Candy tenso su rostro – pero mía no así que – suspiro profundo- QUIERO QUE TE LARGES DE MI CASA, DE MI PAIS Y DE MI VIDA-

Eduardo la volvió a tomar del brazo- NO ME IRE ASTA QUE YO QUIERA. ¿ME ENTIENDES? - en sus ojos tenia furia al escucharla, nadie lo había corrido y menos de una provincia de su padre- MI PADRE ES EL DUEÑO DE TODO ESTO Y NO ME IRE, TU SOLO ERES UNA POBRE REGENTE-

Candy había aguantado mucho, el despotismo de Eduardo la estaba llevando al límite- SABES, ME IMPORTA POCO QUIEN ES TU PADRE, Y NO VOY A DISCUTIR MAS CON USTED- se zafó y con los puños se mantuvo firme y decidida. Debía dar el ultimo golpe antes de que perdiera la ventaja. Tenia que hacer su movimiento, lo saco de sus casillas.

Por más que el hacia todo para sacarla de quiso ella soportaba heroicamente, se sentó dejándola parada en ese rincón de la habiatacion- pues quisiera saber como va a lograrlo majestad- inclino su cabeza y sonrió.

Candy se acerco a él, con una seguridad y paciencia que le sorprendía a ella- digamos que si no se retira me veré forzada a mandarle a su padre toda la información de – se sentó frente de el y con sarcasmo levanto su mano derecha- como su primogénito trato de atentar contra la familia real de Escocia, sin obviar que nosotros somos los principales proveedores de víveres a los soldados del frente occidental-

Eduardo sonrió con sarcasmo- y eso ¿en que me afectaría en mi ¿-

Candy sonrió- a ti- movió la cabeza- obvio que nada, pero a tus soldados y a tu padre. les traería un gran problema pues no veo ¿Quién de sus aliados, les proporcionarían las raciones de comida?; le recuerdo señor que esta Europa en guerra y sin mi ayuda, ¿Cuánto soportaran sus soldados ene l frente? -

Eduardo apretó sus manos- ¿no lo harías? -

Candy se acomodó- pruébame, si para mañana no te as hido- suspiro- LE ENTREGARE TODAS LAS PRUEBAS EN TU CONTRA A TU PADRE, CON UN PENOSO OFICIO INFORMANDOLE QUE SUSPENDERE LA ENTREGA DEL PROXIMO CARGAMENTO-

Los dos tensaron sus rostros, se veían fijamente, se retaban para ver quien sedería ambos tenían una buena mano de cartas para jugar. Dicen que, en el póker, es mejor jugador aquel que no demuestra sus intensiones hasta el último momento.

Eduardo se levanto y se acerco a ella- has ganado, me iré-Candy sonrió- pero solo déjame decirte una última cosa-

Candy se levantó- ¿Cuál? -

El sonrió- no has ganado- sonrió sarcásticamente- tal vez tu primera jugada ha resultado princesita, pero el próximo movimiento ganare yo- Candy se quedaba fija- tendrás controlado Escocia, pero no Inglaterra y le recuerdo que su esposo se encuentra en mi territorio- Candy sintió como si su corazón se detuviera.

Candy lo vio con furia en sus ojos- el no esta solo y no es un niño mimado como tú, Albert se sabe defender- su pecho empezó a subir y bajar.

Eduardo sonrió- lo veremos princesa- extendió su mano derecha para indicar la puerta de su habitación- le recomiendo señora, que se retire si quieres que cumpla mi palabra-

Candy asintió y con la furia dentro prefirió retirarse. Estaba a punto de abrir la puerta. Cuando Eduardo hablo- me da gusto tener una contrincante como usted majestad, solo reciba una recomendación de mi parte- ella se giró a verlo – tal vez usted confié mucho en su esposo ¿pero sabe con quien duerme, mientras usted da la cara por el? -

Candy se giro y salió azotando la puerta, mientras la risa de Eduardo retumbaba por la habitación. Se llevo sus manos al corazón y empezó a recorrer aquel corredor pensando ¿Qué había ganado?, tal vez un enemigo mas fuerte y las amenazas serian más fuertes; sacudió su cabeza y en ese momento vino otro pensamiento ¿Albert, podría con el?; su mente la atormentaba. Abrió la puerta de su habitación y se sorprendió al ver la figura que la esperaba. Cerro los ojos por un momento- ¿Qué haces aquí? - la figura se acomodó, esperando que entrara.