CAPITULO 47
TORMENTA EN EL ALMA PARTE 1
Esa mañana era hermosa, el sol brillaba y la calidez de su acompañante le dificultaba despertar. Por primera vez Minrret no quería levantarse de su cama en aquel hotel. La noche había sido fantástica, Alexander la llevo a la gloria y le demostró con creces cuanto la amaba.
Terminaron cansados después de una entrega apasionada y ahora sentía como estaba entre sus brazos. Poco a poco fue abriendo sus ojos para encontrarse el rostro de su amado de frente. Ella suspiro mientras la mano derecha de Alexander acariciaba su mejilla derecha y le sonreía.
E dio un tierno beso en la frente y le dijo suavemente- buenos días amor, bienvenida al mundo de los vivos, daré gracias a Morfeo por permitirme velar el sueño de un bello ángel como tu-
Ella se sonrojo al escuchar esas palabras- Alexander- dijo en tono de regaño muy disimulado. El la abrazo más a su torso desnudo, acurrucándola entre sus brazos.
Suspiro- esa luna traviesa te ha hecho despertar mi amor, la castigare por profanar tu sueño y privarme de verte dormir-
Minrret se despejo un poco, vio como la luz del sol inundaba la habiatacion, se movió inquieta mientras se zafaba de los brazos de Alexander. Se cubrió sus pechos con aquella blanca sabana y dijo alarmada- Amor mío, es tardísimo, el tren deberá estar llegando en cualquier momento y tenemos una tarea, los víveres- se giro a verlo alarmada- Alexander-
El sonreía y sin pensarlo dos veces se levantó y le dio un apasionado beso. Las manos de ella estaban cruzadas en su pecho con aquella sabana, no tuvo tiempo de responder solo recibió aquel beso. Al terminar dijo viéndola a los ojos- amor, ¿Cómo puedes decir que es de día? Cuando estoy viviendo el más dulce de los sueños escuchar de tus labios un AMOR MIO- movió la cabeza en signo de negación- obviamente es de noche y yo duermo, pero aunque esto sea un sueño permíteme decirte que TE AMO- la volvió abrazar.
Ella separo el abrazo – entonces es una ilusión ver esos rayos de sol, capitán – movió ella en signo de negación- no lo creo, el sol está en lo alto y es hora de romper este encanto y volver a nuestros deberes-
El se dejo caer en la cama, el suave colchón lo recibió mientras Minrret lo veía con cara desconcierto- no, me reúso a salir de esta cama- sonrió y grito- QUE VENGA LA CORTE MARCIAL, RENUNCIO A MIS DEBERES POR ESTAR CON ESTE ANGEL. VENGA A MI LA MUERTE POR FUSILAMIENTO, NO ME IMPORTA SOLO QUIERO ESTAR AQUÍ CONTIGO. QUE IRLANDA Y ESCOCIA VENGAN POR NOSOTROS Y ASI PODRE GRITARLES QUE TE AMO- tenía su mano derecha debajo de su cabeza y la izquierda sostenía la mano de Minrret.
Entonces Minrret hizo un movimiento inesperado, dejo caer aquella sabana que la cubría y se coloco arriba de Alexander y dijo seriamente- mi querido y amado capitán, si fuera así de fácil juro por Dios que yo también pediría corte marcial y me quedararia a su lado, pero esos víveres tienen que ser entregados- le beso sus labios fugazmente, mientras el sostenía con ambas manos- si promete levantarse de esta cama yo le prometo darle mil noches iguales al regresar a Edimburgo-
Alexander se movió y giro a Minrret para ponerla a hora abajo. La miro fijamente y movió su cabeza en signo de negación- no, no me basta esa promesa- Minrret lo vio desconcertada- prométeme que siempre estará a mi lado al despertar, que no importara nada y te irás conmigo al regresar. Que dejaremos esta vida y te irás conmigo. Que desapareceremos de todo y al terminar la última misión de ambos. Cuando yo vuelva de Irlanda, amor mío; dejaremos esto para siempre y nos iremos los dos al fin del mundo a ser felices- Escucho la voz firme de Alexander, cerró los ojos y los abrió para verse reflejada en ellos- promételo Minrret y juro que me levantare de esta cama. Promételo amor y seré el hombre más feliz del mundo-
Ella sonrió, pensó por un minuto todo lo que podía pasar, toda su vida y los logros que tuvo. Comparo su vida, su presente y su pasado. Medito sobre lo que le ofrecía y podría alcanzar. Sus promesas y sus metas. Lo balanceo en un segundo y la respuesta apareció en su mente tan clara, que no tenía miedo en pronunciarla. Se abalanzo y abrazo a Alexander- si amor, te prometo que cuando vuelvas me iré contigo, nos iremos si tu quieres al fin del mundo. Me iré Alex, me iré- los dos lloraban como niños, su vida era sus obligaciones y sus juramentos. Pero también necesitaban ser felices, una vez se les fue arrebatada su felicidad, ya no eran unos niños para perder el tiempo en tonterías vanas. La decisión estaba tomada y ellos la respetarían. Les tocaba tomar su libertad y disfrutarse plenamente.
¿Quién empezó?, ¿Quién siguió?, que importaba ellos comenzaron a entregar es el alma, entre besos, caricias y abrazos. En un vaivén de cuerpos con pedazos de alma, dejo huella imborrables en aquella habitación, sobre las almas de los dos sellando aquel pacto.
Después de una larga hora, no tuvieron más remedio de dejar aquel lecho, como niños pequeños fueron a tomar una merecida ducha. Los uniformes perfectamente acomodados en la cómoda fueron retirados sin antes pronunciar los dos, cuando los tuvieron enfrente- la última misión, la última vez- se giraron y se vieron con una gran sonrisa.
Terminaron de arreglarse y gustosos bajaron a tomar un desayuno rápido. En el hotel había un restauran pequeño y cogedor. Alexander sonrió cuando llegaron, Minrret le informo a la dueña que su esposo había llegado y tomarían el cuarto. La mujer de edad avanzada sonrió y gustosa les indico el lugar. Ahora estaba enfrente de ellos indicándoles que había de desayuno y Minrret ordenaba algo ligero.
Ella le alzo los hombros para tratar de descubrir que le había provocado la risa y él le contesto con un gesto de sus ojos, para darle entender que no tenía importancia. Un soldado los buscaba y les dijo que el tren había llegado apenas 30 minutos antes y ahora estaba pasando la aduana que tardaría 20 minutos y podrían hacer recuento final. Los dos asintieron. En ese momento la mujer llegaba con unos cafés y pan tostado con mermelada de fresa.
Los coloco en la mesa, Minrret tomo instintivamente su taza de café humeante. Siempre tomaba una taza por la mañana era conocido que cada subalterno que le tocaba el turno de ser su asistente personal, debía tener la taza de café lista para cuando ella arribase a su oficina.
Un segundo oficial irlandés hiba acercándose a ellos informándole que había llegado un telegrama de parte del Rey. Cuando vio algo que lo sorprendió, el Capitán Alexander odiaba las cosas dulces por las mañanas, un día en un pueblo una mujer le acerco unos panqueques recién horneados con frutilla y este con la pena los comió. Después de media hora el capitán devolvió su almuerzo inmediatamente. Los soldados decían que lo único que podía atacar y fulminar a tan bravo hombre eran las mermeladas. Era una broma bien conocida por sus subalternos.
Cuando el hombre vio a Alexander probar aquella tostada con mermelada de fresa dijo inmediatamente- ¡Capitán!- espantado sabiendo las consecuencias si este comía algo dulce tan temprano.
Alexander lo voltio a ver desconcertado, con el bocado en la boca - ¿Qué sargento?- dijo inmediatamente después de haberlo comido.
El hombre lo vio preocupado- ¿ha comido una tostada con mermelada?- Alex asintió- pero capitán- dijo tratando de advertirle.
Alexander vio la tostada y dijo- descuida, moría de ganas de probar algo dulce- inclinó su cabeza, tratando de repasar lo que había dicho, se giro y vio que efectivamente comió algo dulce; pero en vez de parecerle algo desagradable aquel trozo de pan le supo a gloria.
La atención de todos los presentes se centro en Minrret, pues esta al probar el primer sorbo de café; se arqueo de una forma increíble. Se levanto inmediatamente, dejando a los caballeros sorprendidos, después de unos minutos regreso con la cara pálida. Alexander que se encontraba levantado la recibió con un abrazo- ¿amor estas bien?-
Ella apenas a sintió y con una cara pálida le dijo – el café- intento volver a vomitar- el café esta malísimo- no aguanto más y volvió al baño.
Alexander preocupado se acerco a la mesa y probo el café, su cara de desconcierto era gran – el café está bien, de hecho está muy rico- no pudo resistir a volver a probar aquella tostada de mermelada a medio comer que dejo en la mesa.
Los soldados se vieron intrigados, un capitán que apetecía el dulce y una capitana que n soportaba el sabor del café. En verdad era de sorprenderse, mientras al fondo de la habiatacion aquella mujer sonreía al ver la escena, llevándose su delantal a su boca para ahogar su risa.
Después de unos minutos más tarde Minrret regreso, vio como Alexander había devorado las tostadas y el olor a café le volvía a revolver el estomago, por lo que opto por tapar su boca- mejor vámonos, ese olor no me sienta bien y es tarde- sonrió un poco- además el capitán ha comido por los dos-
Alexander se levantó y dijo – está bien pero llegando a Edimburgo iras a ver a un médico, seguro algo te enfermo- se acerco para acomodar un poco su cabello- de acuerdo amor, mas tarde mandaremos a alguien para que te lleve un poco de fruta- ella asintió- vámonos fue su orden, se giro a ver a la mujer- gracias, por favor mande al cuarte un poco de fruta para la capitana, seguro algo le cayó mal- la mujer sonrió mientras se hiba se puso a recoger la mesa.
Los vio salir del lugar y musito – si algo le cayó muy mal a esa pobre mujer y pronto descubrirá que- volvió a reír mientras ellos se perdían rumbo al cuartel.
Era pasada de una cuando arribo el tren ala pequeña ciudad, Candy salía con una sonrisa dibujada en su cara y los pequeños daban saltos de alegría al ver aquella ciudad. Los carruajes dispuestos esperaban ansiosos para llevar a la familia al hotel. El equipaje fue acomodado en tiempo récor, mientras Candy se acercaba a Mitchell para dar unas indicaciones- capitán, espero que todo esté dispuesto como lo pedí-
Mitchell se cuadraba inmediatamente- si majestad. Los escoltas permanecerán a una distancia prudente- ella asintió- el corregente no ha sido informado de su arribo y la esperan en el hotel- sonrió- yo permaneceré cerca si me lo permite, para que pueda disfrutar con libertad de su estadía y mañana por la mañana se comunico al Hospital que llegaría para ver a su primo. Sir Alistar no sabe de su llegada al igual que Lady Patricia; el tren volverá a Escocia y será llamado con un día de anticipación para preparar su regreso cuando lo disponga-
Ella suspiro complacida- muchas gracias capitán. Espero darles una sorpresa a todos. Si hubiera alguna cosa avíseme inmediatamente y por favor sean muy discretos con la seguridad, lo que menos quiero es llamar la atención- Mitchell asintió.
Se dispuso abordar el carruaje designado para que los llevaran al hotel, sus hijos veían fascinados por las ventanas, aquella ciudad. Candy tenía a William entre sus manos y una niñera estaba con Iain viendo el paisaje, de pronto hablo para llamar la atención de los pequeño- pronto veremos a su papa, hijos estará feliz de verlos- los bebes sonrieron por la noticia.
El tramo fue corto, al hotel. Candy bajo con una mirada de chiquilla le daría una sorpresa a su esposo y ella ansiaba verlo. Fue ayudada por el mozo de la entrada a bajarse del carruaje, las niñeras bajaban con suma precaución pues llevaban a los bebes en brazos. Candy le quito a Iain a su niñera y entraba gustosa. William se inquieto llamando la atención de su madre, la cual extendió su brazo para que bajara a caminar y juntos los tres entraron al vestíbulo de aquel hotel, seguidos por las dos niñeras y su equipaje.
Los tres se acercaron al mostrador. Los bebes observaban todo y estaban con sus caritas fascinadas. Se acerco y toco la campanilla. Un hombre salió perfectamente arreglado- buenas tardes ¿en qué le puedo ayudar? –
Candy levanto su cara más para que el sombrero no le estorbara, Iain inmediatamente se giro a ver aquel caballero- buenas tardes, tenemos una reservación a nombre de Candy White Andrew-
Aquel hombre se puso a checar sus libros y encontró la reservación. Se giro y vio la cara sonriente de Candy e Iain y volvió a bajar la mirada una vez más. En susurro dijo – si, bienvenida majestad-
Candy se sonrojo, había pedido explícitamente que la reservación se hiciera con su anterior nombre para no levantar rumores y la asediaran los periodistas o la gente noble con alguna petición. Ella estaba decidida a tener unas vacaciones normales. Soltó a William por un momento y llevo su dedo índice a su boca- sss, por favor no diga quienes somos, estamos de vacaciones y lo que menos quiero es que alguien nos reconozca-
El hombre asintió- mil disculpas, en un momento alguien los llevara a sus habitaciones.- Candy asintió por el gesto- hemos desocupado la habiatacion de al lado, de la de su esposo. Maje- Candy lo vio con los ojos muy fijamente- Sra. Andrew- ella asintió- para sus hijos y sus niñeras, esta habiatacion tiene una puerta que las comunica. La cerramos cuando no es necesario que se ocupe, pero ahora está a su disposición y – rebusco en una cajita y le entrego sus llaves- el Sr. Andrew salió temprano para el hospital, pero aquí esta su llave. Hemos arreglado la habiatacion para dos personas después de que el caballero salió. Espero que sea de su agrado-
Agradeció al caballero y tomo las llaves- le suplico que mi esposo no sea informado quisiera darle una sorpresa cuando llegue-
El caballero sonrió – descuide, señora me encargare personalmente que nadie le informe, por lo regular regresa a las 6 de la tarde, así que tendrá tiempo de refrescarse, al igual que su pequeños que deberán estar cansados del viaje-
Ella asintió- perfecto muchas gracias- vio a William que esperaba junto a su madre- vamos chicos descansemos y nos pondremos guapos para esperar a su papa ¿les parece?- los dos angelitos estaban sonriendo.
Se dispusieron a tomar sus habitaciones, tomaron un baño los tres y se colocaron una ropa cómoda. Candy les dio algo de comer a sus pequeños y al poco rato los tres quedaron dormidos en su habitación. Las niñeras fueron a sus habitaciones en el área del personal también para descansar del viaje.
Mientras esto sucedía, en un parque cercano al hotel. Una joven en un traje de color beige y un enorme sombrero negro de guipur estaba sentada. Minutos más tarde un hombre con una gabardina ocupaba el espacio a lado suyo, tenía unos lentes negros.
Se giraron para verse y el hombre sonrió- es un placer verte querida Berth- con una sonrisa de lado.
La joven sonrió también- para mí no, majestad-
Se acomodo en la banca- pues espero que el plan este en marcha, la regente llego hace unos momentos al Hotel, con sus hijos-
La mujer se levanto bruscamente, pero fue sentada inmediatamente por un jalón de su mano provocado por el caballero- siéntate- dijo fuertemente, la mujer lo reto con la mirada- sin estupideces Berth, tendrás que esperar-
Ella se sentó y lo vio- esperado por mucho tiempo, nunca la había tenido tan cerca. Yo-
El la miro con furia- tú te apegaras al plan, me entendiste. Por tu bien y el de tu hija, seguirás mis reglas o todo será un desastre por tus estupideces. Me oíste- ella asintió- esta noche, deberá de ser el último golpe- sonrió- ella no puede estar con William, no permitiré que la toque una vez más, ella es mía- apretó su puño.
Berth lo miro fijamente- será tuya mañana pero hoy me las cobrare. La destrozare con mis propias manos-
Eduardo se levanto- por mí no hay problema, cuando este destrozada yo mismo le daré consuelo- rio bajamente- y después le enseñare que no puede tratar así al futuro rey del imperio. Y William no tendrá nada-
Berth alzo su mirada- el no ha hecho nada malo, porque tendría que pagar por los pecados de ella-
Eduardo tomo fuertemente el brazo de Berth y la hizo levantarse- por la misma razón que ella, me desafiaron y si ahora te vas a poner sentimental por él. Tú también pagaras Berth. Te lo juro el trato era los dos o ninguno. ¿Me entendiste?—ella asintió y la soltó- bien estaré cerca, no falles. No quisiera ver a tu hija crecer sin madre también-
Berth oprimió sus puños, Eduardo era despiadado y sabía que si fallaba no solo cumpliría su amenaza sino la dejaría sola con la consecuencia- descuida, se hará como lo hemos planeado-
Sonrió y hizo una reverencia con la cabeza- eso espero Berth eso espero- mientras se alejaba.
Ella observaba como ese mounstro se alejaba, tuvo que vender su alma con él para llevar a cabo su venganza, pero no le importaba. Ella quería venganza y la tendría aunque se llevara a William, ella no tendría piedad, como ellos no la tuvieron para destrozar a su familia.
Después de un rato más en el parque se dispuso a caminar a un carruaje que le esperaba. Entro y una mujer la esperaba- tienes todo listo- esta asintió- perfecto vamos al hospital- sonrió de forma macabra- esta noche daremos el golpe final- suspiro fuerte- por fin cobrare mi venganza, por fin se acabara esta pesadilla- el carruaje comenzó a caminar por aquellas calles.
Patty se había despedido hace horas, Albert llego y los dos se sonrojaron pues los encontró abrazados. El solo sonrió y se dispuso a despedir a Patty para fuera a descansar. Se despidieron y lo dejo solo. Albert había ayudado a Steart para que tomara su rehabilitación ese día. Era el primero fue difícil y dolorosa pero no claudico quería mejorar por su Patty y lo lograría.
Los chicos empezaron el trabajo inmediatamente que ella se fue. Patty recorría los corredores del hospital, no se marcho al hotel como lo sugirió Albert, si no fue a la oficina del director y pidió algunos expedientes. Los termino de checar y eran as tres de la tarde. De pronto la puerta se abrió de aquella oficina- señorita termino o gusta que le ayude- era el directo que entraba.
Patty cerro fuertemente el libro que leía, se levanto con la cara cansada y un gesto duro- gracias- suspiro, caminando a él- he encontrado lo que buscaba-
Intrigado aquel hombre pregunto- y por lo que veo no le gusto que viera –
Patty frunció el ceño y lo vio a los ojos- no director- guardo silencio- pero para ser sincera me lo temía, solo quería corroborarlo-
El médico asintió- solo espero que la información del paciente que solicito, haya encontrado en perfectas condiciones el expediente-
Patty sonrió forzadamente- he ahí el problema director-
La vio extrañado - ¿Cómo señorita?-
Patty movió la cabeza en signo de negación- descuide yo me entiendo muchas gracias, me retiro a descansar, volveré mas tarde- asintió.
Patty regresaba a Hotel, cansada y muy enojada. Tendría que hablar con Albert seriamente, la situación de él y Camile no podía seguir así y menos después de lo que descubrió. Cansado y pensativa llego al hotel y subió rápidamente a su habitación, tenía que dormir y así lo hizo.
Los últimos rayos de luz se perdían esa tarde. Candy despertaba feliz, los pequeños seguían dormidos por el largo viaje. Salió en busca de las niñeras, pero estas esperaban afuera de la habitación en una banca, estaban platicando amenamente cuando vieron la figura de Candy- majestad- dijeron las dos poniéndose de pie.
Candy movió la cabeza- recuerden que estamos de incógnita chicas- las dos se sonrojaron- iré a la habiatacion de mi esposo, ¿están mis cosas acomodadas ya?- las dos asintieron- gracias, por favor les encargo a los pequeños después de darle la supresa a mi esposo- se sonrojo- le llamare para que los leven, si despiertan bajen con ellos al restaurante por favor, tardare con mi esposo. Por favor-las niñeras se sonrojaron y asintieron.
Candy se retiro a la habiatacion y tomo un baño, saco un hermoso vestido de color marfil, entallado con mangas cortas que usaría, una lencería fina que Annie le regalo de Paris, era de color negro bellamente diseñada. Se sonrojo solo de pensar que haría Albert al verla y con aquella sugestiva lencería puesta. Movió su cabeza y se dispuso arreglarse, pensando en lo feliz que estaría Albert.
Eran las 5:30 de la tarde, terminaba d ayudar a Steart a comer. Cuando tocaron la puerta de la habiatacion, Rafflles aparecía con una sonrisa. Saludo a los presentes- buenos tardes- dijo y estos asintieron- Sr. Albert, disculpe la intromisión-
Albert hizo una caravana simple- buenas tardes Rafflles- Steart se voltio a verlo serio- le presento a un buen amigo el señor Alistar Cornwell-
Rafflles se acerco y extendió su mano. Steart la tomo aun temblando- es un placer, soy una amigo del señor Albert-
Ya más fluido Steart contesto – eesss un pppllacer-
Albert tomo la palabra- ¿a que debemos tu visita?-
Rafflles se giro y con una sonrisa dijo- lo necesitan en el hotel es algo urgente por eso he venido avisarle- Albert se levanto inmediatamente pensó que tal vez algo debió de pasar con Candy o sus hijos- yo me quedare hacerle compañía al señor Steart, si me lo permite y esperare a la señorita O'Brien- se giro a ver a Steart.
El vio la cara desencajada de Albert- DDeescuuuida, eessttarre bbieen vve que passa-
Albert e agradeció con una sonrisa- lo siento mucho- vio a Rafflles- te lo encargo por favor, Patty no tardara en llegar-
Con una seriedad dijo- descuide señor Albert estará en buenas manos, pero vaya rápido al Hotel-
Albert salió disparado por los pasillos, mientras Rafflles se presentaba con Steart y platicaban. En su carrera por los pasillos y pensando miles de cosas, no se dio cuenta que una joven venia frente de el. Terminaron los dos en el suelo, Albert apenadísimo se levanto estirando su mano- disculpe señorita ¿se encuentra bien?-
El sonido de la voz de la joven le llamo la atención- eso espero, Albert ¿que pensabas?-
El movió su cabeza- disculpa Camile, pero me informaron que debo ir de inmediato al hotel –
Camile se levanto y al apoyar su pie dijo – auchh- Albert se giro a ver que no podía apoyar su pie derecho, levantaron la vista – creo que me he lastimado el pie-
Albert se disculpo inmediatamente- discúlpame Camile, todo fue por ir con prisas, si gusta te puedo llevar al cuarto de tu hermano para que te lo revisen-
Camile negó con la cabeza- descuida Albert, solo necesitare un poco de hielo, gracias-
Albert preocupado por su rostro de dolor insistió- insisto debería de revisarte algún doctor- tomo su mano- te llevare al cuarto de tu hermano o la enfermería-
Ella movió su cabeza en negación- no te preocupes, de hecho hiba a visarte al cuarto de tu sobrino, que me retiraba al hotel. Mi hermano se puso delicado y me han pedido que lo deje solo. La infección se complico y que regresara mañana para ver su estado. Yo me he sentido mal y quería descansar un poco, temo que hoy no podre estar con Patty. En la mañana la tuve que dejar ir sola por que me quede esperando noticias de la salud de mi hermano-
Albert movió su cabeza- cuanto lo siento camile. ¿Pero debes de estar muerta?- ella asintió- vamos te llevare al hotel y descansarás espero que tu hermano se recupere pronto-
Ella agradeció con una sonrisa- gracias Albert, acepto tu ofrecimiento-
Los dos salieron del hospital Albert le dio su brazo para que ella se apoyara, subieron al carruaje y en cuestión de minutos llegaron al Hotel. En la recepción no había nadie, le informaron que hubo un accidente en la cocina y todos se encontraban ahí.
Albert y camile suspiraron- yo traigo mi llave y ¿tu?- dijo Albert angustiado de que tal vez Camile tuviera el pie muy hinchado por su cara de dolor y como cogió al bajar del carruaje.
Ella busco rápidamente en su bolso y lo vio apenada- no la traigo- suspiro- tendré que esperar en la sala mientras se desocupan y me la proporcionan-
Albert detuvo a un mozo y le pregunto-disculpe ¿cree que tardaran? La señorita se lastimo el pie y no cuenta con sus llaves-
El vio la cara de dolor de Camile y torció su boca- me temo que sí señor, el cocinero tuvo un fuerte accidente con agua hirviendo, el gerente esta junto con el esperando una ambulancia y yo no puedo entregarle la llave, me temo que la señorita tendrá que esperar. Pues la enfermera y el doctor del hotel están atendiendo al pobre cocinero-
Se voltearon a ver. Camile dijo inmediatamente- descuida Albert esperare en la sala- quiso dar un paso y casi vuelve a caer, sino fue porque Albert la sostuvo.
Preocupado por el daño causado dijo – mira Camile, yo tengo que bajar en un rato para ver que la urgencia por la cual regrese, yo tengo la llave de mi cuarto si no tienes inconveniente, podremos ir y te revisare, cuando haya alguien en recepción bajo y subo con tus llaves ¿estas de acuerdo?-
La cara de camile de dolor al intentar apoyar el pie de nuevo, la hizo decidir. Con la cara enrojecida de pena dijo – aceptare tu invitación, pues mi pie me molesta mucho temo que me lo haya fracturada-
Albert despidió al mozo – vamos- le volvió ofrecer su brazo para apoyarse. Llegaron al pie de la enorme escalera y se vieron- creo que no podrás subir tantas escaleras- ella bajo su cara, entonces Albert la tomo entre sus brazos y la cargo.
Camile sobre saltada le dijo – Albert-
Él le sonrió- descuida no pesas y es lo menos que puedo hacer por ti, siendo yo el causante de tu mal, permíteme ayudarte- la chica asintió.
Albert subió con ella, estaban frente a su puerta y Albert saco la llave para abrirla. La oscuridad llenaba la habiatacion. Entraron sin prender la luz y la coloco en el piso- gracias Albert, no sé cómo pagar tu gentileza-los dos se quedaron de frente
El sonrió en la oscuridad- no te preocupes no es nada-
Entonces Camile hizo algo inesperado, se aproximo mas él y sin pensarlo dijo – permíteme pagártelo- sin darle un segundo para pensar se acerco mas a él. Dándole un beso en su boca. Albert estaba sorprendido por la reacción de ella, no tuvo tiempo de separarse recibiendo el beso.
Los ojos de ambos estaban cerrados, pero sintieron como una luz se encendía y una voz resonó la habiatacion – William Albert Andrew- se separaron despacio y enfocando su vista, giraron al lugar donde provenía esa voz.
