CAPITULO 65

¿ES MI HIJA?

Los minutos pasaban a cuenta gotas para tía abuela, ver a su sobrino postrado en esa cama le partía el alma. El reloj colocado en una de los taburetes a lado de la cama marcaba las 12 del día y el seguía dormido. Tan pálido pero a la vez con un semblante de calma que no había visto desde hace un buen tiempo. Giro su cabeza un poco para ver como el frasco del suero seguía con el goteo lentamente, desde que se administro el medicamento, el no había recobrado la conciencia. Ella solo podía cerrar sus ojos y seguir orando porque su sobrino estuviera mejor y pedir a Dios el auxilio que necesitaba su familia entera en esos momentos.

Al llegar esa mañana después de dar las indicaciones para los gemelos en la villa, se sorprendió mucho al no encontrar a Candy ahí. Arturo le menciono que había hido hacer una diligencia y no sabía la hora que regresaría pero le aseguro que su sobrino estaba mejor.

Sus ojos permanecían cerrados haciendo una plegaria al altísimo cuando un susurro la hizo abrirlos- Candy, Candy-

Albert trataba de despertar y sus ojos estaban abriéndose lentamente, la tía abuela se apresuro a tomarle su mano derecha y levantándose junto a su cama le hablo- hijo, aquí estoy-

El sonido de la voz de su tía hizo que abriera los ojos rápidamente, recordaba haber visto a su esposa y que ella lo perdonaba. Su corazón se agito pensando que todo era un sueño y su situación seguía igual con ella- tía- dijo lentamente- ¿Dónde está Candy?, por favor dígame-

Al verlo despierto la tía abuela lloraba y dijo entre sollozos- no lo sé hijo, llegue y ya se había hido, lo único que se- mientras con sus manos fuertemente sostenían a la de su sobrino- que regresara pronto y tú debes descansar-

El movió la cabeza en negación y trato de sentarse, lo cual fue impedido casi inmediatamente por su tía- no, William debes permanecer acostado aun no estás bien, hijo-

Le costaba respirar, el pecho le dolía demasiado y parecía como si algo estuviera arriba de el- debo encontrarla y hablarle-

En ese momento Arturo entraba a la habitación- temo que no será posible William-

Ambos fijaron su mirada en el doctor de bata blanca que entraba con su cara cansada y ojeras prominentes- Albert- tocio y se llevo las manos instintivamente al pecho- debo – su hablar era agitado y su cara demostraba un dolor inmenso pero prosiguió- encontrarla y hablar con ella- dijo como si el aire en sus pulmones se terminara con la última palabra.

Arturo movía la cabeza mientras se situaba al lado contrario de la cama- descuida ella te escucho antes y por el momento- revisando el frasco de suero- debes descansar, no has salido del peligro y si te levantas colapsaras de nuevo la bala perforo uno de tus pulmones; por milagro de Dios te mantienes entre nosotros-

Al escuchar aquellas palabras la tía abuela empezó a llorar agradeciendo por dentro el milagro que Dios le concedió de no llevárselo- William, hijo- Albert se giro a verla mientras ella lo recostaba- por favor ten calma, ella vendrá lo más pronto que pueda y tú debes descansar y retomar fuerzas por tus hijos-

Albert recostó su cabeza en aquella almohada sin ganas de permanecer en la cama, quería buscarla, hablarle y pedir hincado su perdón pero el dolor era muy fuerte- mis hijos tía ¿cómo están?-

La tía abuela trato de tranquilizarlo para que permaneciera en cama- bien descuida- arreglando la manta de aquella cama- ahora están en la villa arregle que hubiera más vigilancia junto con Lancaster; están protegidos y Archie y Annie los cuidan, descuida-

Unas lágrimas rodaron por su mejilla mientras Arturo hacia unas anotaciones en su expediente- pobres de ellos han sufrido tanto y ahora- el dolor no lo dejo proseguir y solo las lagrimas rodaba por su cara.

La tía abuela sonrío a pesar de todo para darle algo de calma- descuida, les hemos dicho que están arreglando asuntos importantes y están de viaje de nuevo, entre los mimos de Annie y de Archie están tranquilos, aunque mueren por verlos ahora no es un momento seguro hasta encontrar a los culpables de este caos-

Albert recordó todo de pronto y tomo la mano derecha de Arturo- ¿qué paso Arturo? Ya saben ¿Quién lo hizo?- el movió su cabeza en negación sin pronunciar una sola palabra, Albert suspiro profundo- mi hijo ¿ dónde está?-

Arturo recompuso su postura y se llevo el expediente en al pecho apretándolo fuertemente entre sus manos- el pequeño fue llevado a la tumba de mi familia, yo mismo lo lleve esta mañana, no podía permanecer solo en el anfiteatro del hospital- una lagrima rodo por su mejilla- por el momento mi padre lo cuida estoy seguro, cuando esto se aclare tomaran la decisión de llevarlo con mi hermana como corresponde-

Albert no soltó su mano y dijo - ¿Dónde está Candy? Por favor dime –

Arturo hizo un movimiento brusco y soltó el agarre- no lo sé, William pero de algo estoy seguro- lo miro fijamente a los ojos- está haciendo lo que debe hacer para averiguar ¿Quién es el culpable de esto?-

El silencio reino por unos momentos el cuarto de hospital, todos meditaron las cosas que se habían dicho en ese momento cuanto la puerta de aquella habitación se abrió repentinamente para dejar pasar a una enfermera angustiado y agitada- Doctor, doctor-

La joven enfermera apenas retomaba el aliento cuando Arturo se aproximo a ella – ¿Qué pasa Mary?-

La enfermera trato de tragar saliva para refrescar su garganta seca por el ejercicio que había hecho y dijo – la regente doctor, su sobrina-

Tomando la atención de todos inmediatamente - ¿Qué le pasa?-dijo Arturo rápidamente

La enfermera lo vio fijamente y le dijo- visitando a Lord Armando, cayo desmayada tiene que ingresarla a quirófano por una hemorragia muy fuerte- guardo silencio por unos segundos- necesitamos que la valora para ingresarla-

Arturo no espero nada más y salió corriendo al área de cuarto privados del hospital. La tía abuela cayo sentada en el mismo momento que escucho esas palabras. Albert se levanto rápidamente y comenzó a quitarse el suero de un tirón.

La enfermera corrió a verlo y le suplico- por favor permanezca en cama milord, podría sufrir una recaída, su condición es grave aun- preocupada por el estado del paciente.

Albert no escuchaba nada de lo que esa enfermera decía, solo las palabras daban vuelta en su mente "tiene una hemorragia y tiene que ser ingresada al quirófano"; su esposa, aquella mujer que por una estupidez había perdido a su hijo; aquella que juro proteger y la había lastimado de tal forma que no sabía si podría recuperarla estaba mal. Otra vez mal. Con su puño derecho golpeo la cama e hizo reaccionar a la tía abuela que todavía estaba en shock- maldita sea, no me quedare en esta cama sabiendo que mi esposa puede perder la vida-

La tía abuela corrió para impedirle que se levantara de la cama- William por favor, si vas puedes poner en peligro tu vida y tus hijos- desesperadamente trataba de convencerlo para que permaneciera en su cuarto aunque al ver su rostro sabía que era imposible.

El movió la cabeza en negación – no la puedo perder, tía, no la puedo perder-se puso de pie e inmediatamente un mareo vino a él; dejándolo caer sentado en la cama- por dios William, ella estará bien; estas muy débil para ir, entiende- la desesperación se escuchaba en la voz de la tía abuela mientras las lagrimas no dejaban de rodar por sus mejilla.

Albert tomo sus manos y la vio de una forma suplicante- por favor ayúdeme, por favor, necesito ir- trato de jalar aire a sus pulmones debía de convencerla o se volvería loco- siempre ha sido mi apoyo y mi sostén; no me falle tía, por favor ahora no me falle-

El corazón de la tía abuela se partió en mil pedazos, sabia lo importante y delicado de la situación de su sobrino. Pero comprendía que en estos momentos el haría cualquier cosa por ir a verla, sin importarle su salud. Medito por unos momentos mientras la enfermera a pie de la cama los veía atenta para cualquier cosa. Ella giro su cabeza y la vio – vaya por una silla de ruedas- dijo firmemente y sosteniendo una mirada penetrante.

La enfermera sorprendida trato de persuadirlos para que no fuera- señora, la situación del corregente es muy delicada y si –

La tía abuela vio a los ojos a Albert, leyó en su mirada que estaba decidido con o sin su ayuda iría. Movió la cabeza en negación y dijo firmemente- dese prisa y traiga unos medicamentos entonces- los ojos de sorpresa de la enfermera se encontraron con los ojos fríos de la tía abuela- con o sin su ayuda llevare a mi sobrino a ver a su esposa y si le pasa algo la hare responsable señorita. Vaya ya- grito con una voz imponente que estremeció a la pobre enfermera.

La enfermera entendió que sería imposible detenerlos así que asintió y corrió fuera de la habitación.

Albert permanecía con una cara de dolor y su mano derecha soltó a su tía para posarse en su pecho- gracias tía-

Ella movió de nuevo su cabeza- no estoy en desacuerdo con esto- Albert levanto su cabeza para mirarle y regalarle una sonrisa- pero nunca te he dejado solo con tus caprichos William, menos ahora- ella sonrío- te llevare a ver que tiene Candy pero después que este bien- suspiro- por que estará bien te lo aseguro- el lloraba y asentía mientras escuchaba la voz de su tía- volverás a esa cama William sin reproche alguno y arreglaras las cosas con ella me oyes- el asintió y la tía abuela limpiaba su rostro- aunque tenga que encerrarlos en una habitación toda la noche para eso-

Albert también limpio sus mejilla- si tía se lo prometo, me hincare y pediré perdón toda mi vida para compensar el error que tuve-

La enfermera entraba con otra compañera que llevaba una silla de ruedas – hemos vuelto- la tía asintió y retrocedió mientras las enfermeras trabajaban rápidamente para volverle a colocar el suero e inyectarle otro analgésico – lo llevaremos a donde está su esposa milord- el solo asintió mientras por dentro pedía a Dios que ella estuviera bien, una perdida mas y no podría resistirlo.

Candy estaba aun en la habitación de su abuelo, cuando la puerta se abrió y su tío entraba rápidamente pidiendo explicaciones a los médicos que la trataban. El espectáculo era grande ella postrada en la cama sus vestidos habían sido cortados y la cubría una manda. Sus piernas elevadas en posición ginecológica, un doctor cubierto de pies a cabeza revisaban de nuevo. Una enfermera le tomaba en pulso mientras que otra del lado contrario comenzaba aplicar otro suero y una bolsa de sangre; a su lado un doctor regulaba el flujo de la bolsa.

Una enfermera le pasaba un cubre bocas Arturo y el doctor que la revisaba retiraba su mano bañada en sangre- creo que no lo va a creer, Doctor- mientras Arturo lo miraba desesperado.

Arturo se aproximo a él y este le hablo fríamente- la regente, entro en labor de parto y el producto está vivo aunque no es a término –

Arturo se congelo y se aproximo a la zona para revisar el mismo lo que le decía- imposible, yo mismo realice el aborto en Inglaterra y no había otro producto-

El doctor movía su cabeza- eran gemelos, uno estaba muy arriba – movía la cabeza tratando de dar una explicación a lo que presenciaba- el producto que retiro seguramente estaba muy abajo y solo podíamos tocarlo; por eso le dijimos a la Regente que era un producto y que era de alto riesgo, el gemelo que estaba arriba aguanto el shock y está peleando por sobrevivir tenemos que hacer una cesárea de emergencia o los perderemos a los dos-

Arturo no lo podía creer pero el mismo estaba sintiendo la otra bolsa, el bebe pateaba fuerte pero no podía desprenderse para bajar, el sangrado era bastante puesto la colocación del bebe. Retiro su mano y vio a los ojos al médico- Doctor Thompson, no los vamos a perder- respiro profundo y dijo algo que era muy riesgoso- romperemos membranas para obligar al producto a salir-

Todos los presentes dejaron sus labores para verlo fijamente el doctor que regulaba la transfusión se acerco alarmado- es muy riesgoso Arturo, debemos hacer cesárea es la única forma-

Arturo se giro y le grito ante la desesperación- no, romperemos membranas y esperaremos un milagro-

Thompson dijo firmemente- deja de decir estupideces, el bebe ha peleado mucho no tendrá fuerzas para salir por el solo- su mirada era fija- y la madre no soportaría entrar en labor de parto-

Arturo empuño sus manos enguantada y dijo firmemente- si haces una cesárea morirán los dos- sus ojos estaban abiertos de par en par y su voz fue firme- ella ha perdido tanta sangre que no soportara una operación, en el aborto fue demasiada y no pudo recuperarse; el bebe ha luchado mucho lo sé- trago saliva- pero deberá luchar por su vida más, estoy seguro que podrá nacer por el solo-

De pronto la puerta se abrió dejan ver a una mujer perfectamente arreglada que se retiraba los guantes y su dama le ayudaba a retirar su sombrero, enfundada en un traje de color café fuerte, un chongo alto del cual se desprendían unos caireles y su boca con un toque suave de rojo; sonreía al verlo.

Su figura imponente los dejo a todos pasmados y después de despedir a su dama con un suave movimiento de su mano derecha y tomando el maletín de cuero negro de las manos de ellas; se aproximo a los médicos- señores, les recuerdo que el tiempo es valioso en esta situación- sonrío- sé que mi presencia es muy llamativa pero no creo que sea el momento de eso- caminando asta ponerse a lado de la cama. era una rubia bellísima sin duda, su caminar imponente y la seguridad que reflejaba era admirable; con aires de grandeza empezó a ver de reojo a Candy; ante la mirada atónita de todos los presentes.

Thompson la vio desorientado- disculpe- moviendo su cabeza a ambos lados tratando de saber si la figura era real o un producto del cansancio que sentía.

Ella le regalo una sonrisa mientras se colocaba a lado de la cama pidiendo amablemente a la enfermera que se retirara con un ademan elegante- si doctores, que si perdemos mas el tiempo en formalidades como mi nombre y ¿qué hago aquí? perderemos a los dos y eso a mi rey no le gustara- trago salivaba y se recompuso su porte ante la mirada atónita de los presentes- empezamos, usted ocúpense de sacarlo y yo me ocupare de mantenerlos con vida-dijo con una seguridad que sorprendía a todos, hizo un ademan para que las enfermeras salieran de su trance.

Arturo la reconoció de inmediato y como jefe de departamento le dijo al doctor- rompa membranas, yo me hare cargo de estabilizar los fluido- se vieron a los ojos- y por el bien de ambos no los perderemos- yendo al lugar donde estaban los suero y empezó a regularlos mientras el otro doctor movió la cabeza y procedió hacer lo que se le había ordenado.

El silencio reino después de la última frase de la misteriosa mujer- entonces empezamos señores- mientras sacaba de su maleta unos frascos que vertía en la boca de Candy y en un tono suave le decía- vamos pequeña traga esto, si quieres tener fuerza para que ese milagro de bebe nazca, no podemos hacerlos solos, tienes que ayudar- abriéndole la boca para colocarle la solución en sus labios y pudiera tomarla.

Candy estaba en un estupor completo apenas podía abrir los ojos y asentir. Trago la solución y dijo suavemente- sálvalo, por favor yo no importo, sálvalo-

La dama sonrió y toco su frente limpiando el sudor- descuida preciosa, afuera hay cuatro caballeros que no te permitirán marcharte- sonrió cuando vio que los ojos de Candy luchaban para abrirse- y uno está en silla de ruedas, no creo que quieras dejarlo viudo tan pronto-

Candy junto todo su aliento para decir- Albert-

La dama dijo – si preciosa, tu esposo está afuera esperando por los dos y no creo que te permita irte de su lado, así que vamos- un grito proveniente de Candy se dejo escuchar en la habitación- eso es preciosa empecemos con esto y vuelve a la vida para salvar a tu hijo- la dama se giro a ver a los médicos que se asomaban sorprendidos de escuchar que aquella mujer casi muerta recobraba las fuerzas- vamos, yo he empezado a trabajar y ustedes- tragaron saliva y todo comenzó.

El grito que estremeció la habitación se dejo escuchar por el corredor y Albert intento levantarse. Había llegado unos minutos antes al encontrarse con su suegro y la comitiva, se aproximo a ellos y dijo- ¿Cómo está Candy?- con una voz entre cortada.

André se aproximo a él- no lo sé, pero te aseguro William; que si algo le pasa a mi hija, tu serás el único responsable y el siguiente en acompañarla a la tumba- tomándolo por la bata- porque te matare yo mismo- sus ojos destellaban fuego al verlo..

La tía abuela se había quedado un poco rezagada pidiendo informes a una enfermera pero cuando vio a lo lejos la escena se apresuro a llegar y sujetar a André de las manos- estos loco, no ves como esta mi sobrino- su mirada era penetrante y fija en los ojos de André que no los despejaba de Albert.

Armando se aproximo a su hijo y le dijo- calma tu ira hijo, aunque él es culpable en parte debemos ahora mantener la calma y esperar – mirando a Eloy suplicante mientras William mantenía su cabeza baja y guardaba silencio.

El rey Jorge se aproximo ante el abrupto de la escena y dijo- descuida muchacho he mandado a mi mejor medico para salvarlos- dijo con una gran confianza llamando la atención de los presentes pues su calma era admirable- ella nunca me ha fallado, ni e n mi lecho, ni una encomienda- Armando lo reto con la mirada y el solo alzo los hombros- es verdad primo es una joya de mujer-

Albert se giro y lo vio- ¿salvarlos?-

El rey sonrió y le dijo- si, Candy está luchando por que tu hijo nazca- la tía abuela no daba crédito a lo que escuchaba.

Albert desesperado grito- ¿Cómo?-

El sonrió- si eran gemelos y si dios tiene piedad de tu alma, hoy nacerá el bebe más valiente y luchador que mis ojos habrán visto nunca- tomo su hombro y le dijo- un escocés de sangre pura y alma de guerrero- dijo orgulloso de presenciar aquel milagro- un milagro valiente-

Los minutos pasaban y todo era silencio en el corredor, todos tenían el alma en hilo, oraban por un milagro por un rayo de esperanza ante tanta desgracia.

Adentro era otra cosa, un doctor grita- es imposible, imposible-

Arturo se acercaba y otro grito hacia estremecer el lugar- ¿Qué pasa Thompson?-

El doctor se giro y con la cara de sorpresa dijo- esta coronando, esta coronando- estupefactos se vieron- el bebe está saliendo, ya viene lo logro-

La dama aun seguía dándole a Candy entre cada contracción otro frasco para que bebiera y le sonrío a Arturo- te dije que esta familia es difícil de vencer amigo- sonrío- anda toma a ese bebe que ya voy a revisarlo- el asintió y ella regresó a ver a Candy- vamos pequeña vamos un último esfuerzo y ese hermoso bebe estará a tu lado pronto- ella estaba bañada de sudor y asintió mientras otro grito salía de su boca y apretaba fuertemente la mano de aquella mujer.

En palacio Lancaster salía de la oficina principal se dirigía al pasillo todavía faltaban atar algunos cabos y estaba seguro que André necesitaba toda la información para destapar todo sin arriesgar otra vez a su familia su estocada debería ser perfectamente, había dado unos pasos cuando una voz muy peculiar resonó- esto está muy callado no lo crees-

Lancaster se volteo y miro una figura recargada en un pilar, el hombre entre las penumbras observaba atentamente sus uñas y de pronto se aproximo a él con paso seguro y una sonrisa sarcástica y lo miraba fijamente empuñando sus puños- le parece milord- dijo secamente.

Al aproximarse a el toco su hombro sin voltearlo a ver- descuida amigo ya he llegado y cambiare el ambiente de este lugar- sonriendo de lado.

Lancaster se mantuvo sereno y dijo con una voz tranquila- dudo mucho milord-

Eduardo se giro a verlo deteniendo su avance- te lo puedo asegurar- chocando la mirada- ¿Dónde está mi bella prima?-

Lancaster se giro a verlo directamente- en el hospital milord-

El sonrió- así – llevándose su mano derecha a la barbilla- su "esposo" verdad salió herido en el tiroteo-

Lancaster dijo- así es milord-

El asintió con la cabeza- lo visitare después- lo miro de reojo- espero que no tenga la familia real otro funeral, de verdad que tienen mala suerte- hizo un ademan con su mano- puedes irte, conozco el camino a mis habitaciones-

Lancaster hizo un ademán y se despidió, al recorrer un par de metros dijo- lo dudo y será un placer llevarlo yo mismo- empuño su mano- te lo prometo bastardo-

Unas lagrimas corrían de la cara de Candy al dar el ultimo pujido, cuando de repente - No respira, la beba no respira- fue lo que escucho en ese cuarto, que hiso estremecer a todos los presentes, menos una persona .

La dama misteriosa coloco la mano de Candy a un lado de ella y con paso firme se dirigió donde estaba el médico, tomo el cuerpecito de la bebe y froto algo en su nariz y dijo suavemente- despierta princesa, lo has hecho bien, despierta- a los segundo el llanto de una bebe inundo el lugar y dio paso a la respiración de todos.

Arturo se acerco y le dijo- ¿Qué hisciste?-

Ella se giro y le sonrió- lo que se debe hacer en estos casos- la cara del pobre galeno era de incredulidad- solo le hable como debe despertarse a una princesa con dulzura y firmeza- sonrió- he ayudado a dar a luz a todas las grandes princesas de Europa- movió su cabeza mientras acurrucaba a la pequeña- acaso ¿crees que es la primera que ha sido perezosa al nacer?- tomo a la bebe y se la llevo a Candy- toma preciosa hicieron un buen trabajo-

Candy no pronunció ninguna palabra pues su llanto era grande y solo tomo a la bebe y le dio un beso en la frente- bien hecho mi amor bien hecho- la niña dejo de llorar al sentir el calor del regazo de su madre- bienvenida mi amor bienvenida-

Cuando la puerta de aquel cuarto se abrió de un golpe y dejo entrar a todos los presentes. El primero que entrar fue André que se acerco rápidamente a lado de su hija y se llevo las manos a su boca mientras lloraba- mi amor, lo lograste-

Albert empujado por su tía se coloco del lado contrario y su expresión era de incredulidad- ¿estás bien?- Candy giro la cabeza y asintió.

Con las pocas fuerzas que tenia cargo a la bebe para ponerla al otro lado y que él pudiera verla y dijo – te presento a tu hija-

Albert junto todas sus fuerzas y tomo ala manita de la bebe y dijo- ESTA ES MI HIJA- rompiendo en llanto.

Mientras una pareja observaba todo de lejos. El rey se dirigió al a dama- gracias, como siempre un buen trabajo-

Ella le sonrió aunque su cara estaba cansada le dijo suavemente al oído- se querido que no fue esto lo único que quieres que arregle ¿verdad?-

El asintió- es cierto preciosa ahora tendrás un trabajo más difícil ¿crees que puedas con el-

Ella le sonrió- no me retes Jorge, no me retes- tomo su mano delicadamente y dijo- espera unos minutos en lo que doy unas indicaciones para estas hermosas damas y arreglare como siempre tus desastres- soltó su mano e hiba a dar unos pasos.

El rey la jalo para pegarla a su cuerpo y decirle al oído- te pagare con creces tu esfuerzo- mientras la abrazaba.

Ella solo dijo- te cobrare muy caro, te lo prometo-.

En una celda los gritos de un condenado se dejaron de escuchar, una puerta de hierro se abría y un capitán limpiaba sus manos en un pañuelo que alguna vez fue blanco y ahora estaba cubierto de sangre. Apenas logro salir cuando una figura detuvo su paso y dijo - ¿confeso?- el capitán elevo su mirada y una sonrisa apareció en su cara- si, por fin-

Un peculiar hombre salía arrogando una colilla de cigarro- sin mi ayuda Lancaster- sonrió- ese bribón nunca hubiera hablado-

Lancaster agradeció con un movimiento de cabeza- ¿Quién fue?- lo único que dijo.

Rafflles se adelanto a contestar –Eduardo- permaneciendo en silencio- fue el que pago por todo, el príncipe Eduardo de Inglaterra-

Lancaster hablo- solo falta encontrar las pruebas para condenara a ese desgraciado-

De pronto el sonido de unos tacones los hicieron voltear, una pareja se acercaba una dama vestida de negro acompañada por George se acercaba a toda prisa. La mujer retiro su capucha y dijo ante la m irada de los presentes- descuide comandante- acercando un sobre que sostenía con su mano derecha enguantada- las pruebas- suspiro- están aquí-

Hola buenas tardes a todas espero que mi capitulo les haya gustado, temo decirles que esta es la cuenta final de este cierre, muchos secretos serán revelados y otros ocultos por el bien de muchos. Gracias por seguir a esta historia que está llegando a su fin espero sus comentarios y no me queda más que agradecerles por su paciencia y su compañía un fuerte abrazo a todas y hasta pronto.