Esta escena sucede en el primer libro, cuando Harry quiere recuperar su libro antes del partido de Quiddich.


La sala de profesores

Harry bajó a la sala de profesores y llamó. No hubo respuesta. Llamó otra vez. Nada.

¿Tal vez Snape había dejado el libro allí? Valía la pena intentarlo. Empujó un poco la puerta, miró antes de entrar... y sus ojos captaron una escena horrible.

Snape y Filch estaban allí, solos. Snape tenía la túnica levantada por encima de las rodillas.

—Emm... Mejor los dejo solos.

Snape se cubrió apresuradamente las piernas con la túnica.

—¡POTTER! ¡¿Qué haces aquí?!

—Quería recuperar mi libro, señor. Si pudiera devolvérmelo, podría dejarlos... eh... continuar.

—¡FUERA! ¡FUERA DE AQUÍ!

—Bien, bien... Veo que están ansiosos por seguir —guiñó un ojo.

—¿De qué estás hablando, Potter? —preguntó Snape con desprecio.

—De que usted y el celador estaban... —Harry guiñó dos veces el ojo.

Snape abrió los ojos como platos.

—¡¿Qué?! ¡No! ¡No seas pervertido, Potter! Estoy lastimado, ¿no ves las vendas?

—Bueno, esas cosas pasan, señor. A cualquiera se le puede ir la mano...

—Me mordió un animal, Potter. ¡Lárgate!

—Ah... Sí, sí. Ya me voy.

Harry cerró la puerta y pensó que Snape realmente no había mentido: Filch era, prácticamente, un animal. Aunque quién hubiera pensado que al profesor Snape le iban esas cosas...


N/A: ¡Hola! Espero que les guste. ¡Nos leemos!