II

Lucius se levantó temprano esa mañana del 1ro de Septiembre, bajo su baúl por las escaleras, el cual había sido empacado un mes antes. Lo dejo en la sala y regreso rápidamente a su habitación, tomo la jaula de su emplumado amigo y escucho el aleteo enojado de su Búho Real "Verne", el cual le miro con enfado y se reacomodo nuevamente en su jaula y se cubrió con su ala para seguir durmiendo.

-Lucy aún es temprano-dijo su madre quien encendió la luz de la habitación, afuera todavía estaba oscuro. El niño ya estaba vestido con unos simples vaqueros y una camisa de cuadros roja.-duérmete otro rato

-No puedo ¡estoy muy emocionado!

-no tan alto, despertaras a la abuela-le regaño, luego sonrio con tristeza, su hijo se iria todo un año a un internado, quería negárselo pero esos ojos brillaban de deseo y anhelo de ser aceptado, no podía decirle que no.

-ven acuéstate conmigo un rato-el niño asintió y se acostaron por unas dos horas mas. El chico despertó con Jules lamiéndole la cara, su madre ya estaba en la cocina preparando el desayuno y unos aperitivos para el camino.

Su abuela se sento en la mesa y le entrego un cuaderno algo viejo de la pasta, era café y las hojas estaban algo amarillentas.

-Era de tu abuelo, ahí escribió cada una de sus aventuras. Al igual que lo hizo su padre, y el padre de su padre. Ahora… te toca a ti seguir escribiendo.

-pero abuela…aquí a lo mucho han escrito 10 hojas… -dijo mientras hojeaba el cuaderno.

-serás i…

-¡MADRE!-grito Annette quien siguió revolviendo los huevos en el sartén

-perdón, debes escribir la aventura más importante, aquella que signifique mucho para ti…

-el ser mago ya es una aventura abuela

-no Lucy, es apenas el inicio…-dijo con un tono misterioso y empezó a servirse del huevo que coloco Annette en la mesa.

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A las 10:30 de la mañana, el traslador que le dio la profesora McGonagall se activó, madre e hijo aparecieron a unos metros de la estación de trenes. El baúl y demás pertenencia las tenía guardadas en una mochila con un encantamiento de extensión que le regalo la profesora para que no tuvieran problemas al trasladarse.

El lugar estaba lleno de gente que iba y venía, Lucius se detuvo entre el andén 9 y 10, miro a su madre, se tomaron de las manos, cerraron los ojos y juntos corrieron hacia la pared atravesándola. Cuando abrieron los ojos, el enorme tren escarlata los maravillo.

Había familias despidiéndose de sus hijos, niños gritando emocionados y subiendo al tren, escucharon que alguien decía "última llamada, alumnos suban al tren, quedan 5 minutos".

El rubio suspiro, por fin encontraría amigos iguales a él, se giró para ver a su madre, y esta tenía los ojos llorosos. Se acercó a ella y le abrazo, la mujer se colocó a su altura para apreciar mejor su rostro.

-promete que escribirás todos los días, recuerda cepillarte los dientes, lavarte detrás de las orejas, que tus modales nunca falten a los profesores y en la mesa.

-está bien mamá…yo también te extrañare-la sonrisa del niño alegro a la mujer, le beso la frente y vio cómo su hijo subía junto con otros niños.

Lucius busco un compartimiento hasta el fondo, al llegar a uno que estaba todavía desocupado, saco su baúl de la mochila y la jaula de Verne-el cual le miraba de manera reprochadora- y lo acomodo en la rejilla destinada.

-no me mires así, sería raro verme contigo en brazos en medio de tanta gente normal-el Búho ululo con molestia, y empezó a acicalar sus plumas.

Saco su libro de pociones y lo puso a un lado de el para empezar a leerlo en camino, la profesora le dijo que el profesor Snape-profesor de Pociones- era algo estricto y le gustaba que sus alumnos estuvieran preparados o en su defecto hacerlos sufrir en clases. Para Lucius las pociones eran como cocinar o hacer experimentos químicos que solía hacer en la primaria. Se alegró mucho saber que se combinaba con la materia de Herbología, no tardó mucho en aprenderse las plantas y sus propiedades. También había comprado un libro de pociones avanzadas, su abuela le había dado un dinero extra para que se comprara algo especial, lo cambio en el banco Gringotts y no tardo en gastarlo.

Escucho el silbatazo del tren indicando su partida, sintió el leve movimiento de la máquina de vapor y se apresuró a sacar la cabeza por la ventanilla. Su madre estaba a unos metros apartada, pero no tardó mucho en identificarlo, le despidió con la mano y le pidió que se cuidara.

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Apenas habían pasado unos minutos, el rubio se había acomodado en la cabina y empezó su lectura, ya iba por el tercer capítulo-porque los 2 primeros los leyó en su casa- acerca de los riesgos de malas combinaciones en ingredientes exóticos, cuando una voz familiar le hablo.

-¡Increíble! ¡Sabía que tenías algo extraño pero no esperaba esto!-el rubio miro a la puerta sonrió y se levantó de su asiento.

-¡Tobías!-ambos chicos se abrazaron, Lucius ayudo al más pequeño a subir su baúl y pronto empezaron a conversar.- ¿No habías dicho que te mudarías?

-así era, mi madre quería que nos regresáramos a Barcelona. Pero hace no mucho después de tu cumpleaños llego un hombre a la casa. Dijo que era mi abuelo paterno, que yo poseía magia y que debía asistir a una escuela de magos.

-¿y que dijo tu mamá?

-pues… dijo que ella prefería que yo asistiera a la Academia Caula de Madrid. Luego me pidieron que me fuera a mi cuarto y no se escuchó nada por varios minutos. Ya de rato, me llamaron y dijeron que asistiría a Hogwarts. Y bueno lo demás fue ir a comprar mis libros y esas cosas. –se detuvo un momento para tomar aire, algo que le daba risa a Lucius es que su amigo cuando andaba emocionado hablaba sin control.

-¿y quien es ese?-pregunto Mercuri al ver una peluda cola negra sobresalir de la túnica de Tobías

-Atena, es medio Kneazle. Es muy cariñosa, pero si no confía en ti mejor que ni te le acerques-eso último lo susurro mientras el gato se dejaba acariciar detrás de la oreja.

Ambos siguieron conversando de lo que esperaban en clases, de las escobas voladoras, y más importante aún, en que como eran las casas a las que pertenecerían por 7 años.

La puerta del compartimiento fue abierta, Lucius y Tobías observaron a un niño y niña de su misma edad, rápidamente notaron que estaban broceados seguramente producto de estar bajo el sol ¿la playa quizás?

-¿podemos entrar? Los otros compartimientos están ocupados-pregunto el chico, su cabello negro y rizado, y ojos azules como el océano junto con un extraño brillo juguetón y algo salvaje. A un lado de él, la niña de cabello alaciado y ojos igual que los de Lucius–uno violeta y el otro amarillo- les miraba con algo de desconfianza.

-por supuesto, yo soy Lucius Mercuri, y mi amigo es Tobías Bonachera

-me llamo Magnus Wayne y ella es mi hermana Dan Baker-contesto el chico mientras les estrechaba la mano y se sentaba-Lucius y Tobías decidieron no preguntar por la diferencia de apellidos- Dan saco un libro de pociones y se dispuso a leer ignorando a todo-Me disculpo por ella, Dan no es muy sociable

-No hay problema-le respondió Tobías mientras se acercaba a leer el libro, y para sorpresa de Magnus la chica permitió que el pelinegro leyera con ella.

-¿sabes a que casa pertenecerás?-pregunto Lucius viendo que era olvidado por su amigo español

-mientras no sea Gryffindor….-susurro-perdón quise decir…

-quedaras en Ravenclaw-la voz susurrante de la niña se escuchó claramente, Magnus suprimió un gemido y sonrió

-no es que me caigan mal, solo no quiero estar en esa casa…

-en la casa de los tejones también están los honestos y leales. Yo creo que quedare en Slytherin, pero pediré en estar con los cuervos

-¿Slytherin?-el rubio miro a la niña, ella suspiro y le paso el libro al pelinegro

-el colegio se divide en 4 casa como puedes suponer. Gryffindor, donde habitan los valientes, de preferencia no caigas en ella a menos que tengas cerebro para no ser un idiota que trata de hacerse el muy chulo. Ravenclaw, la casa de los eruditos, aquellos que anhelan el conocimiento pero una advertencia que no se te infle la cabeza, aunque no lo parezcan son los cuervos quienes desconoces la palabra "apoyo grupal", son competitivos de naturaleza y suelen meter pie a sus propios compañeros. Luego siguen los Hufflepuff, leales, trabajadores, honestos, donde harás amigos que darían la vida por ti, lo malo, es que los sangre puras los consideran las sobras. A eso voy…-dijo al ver como el rubio empezaba a formular una pregunta-usualmente están en ella mestizos y nacidos de muggles, por ello es conocida como la casa de los inútiles, pero que no te engañen las apariencias, los tejones son fieros si te metes con unos de los suyos. Y finalizamos con broche en este caso de plata, Slytherin donde la astucia y perseverancia destaca, considera una de las mejores casas pues se cree que el gran Mago Merlín habito en ella, magos muy poderoso y algunos temibles provienen de ella. Pero no todos son oscuros, ellos eligieron su destino. No creas todas las historias de magos malvados, conozco a varios Aurores que son Slytherin y son mil veces más valientes que los leones.

Los tres chicos la observaron con aire de admiración, la niña se sonrojo y volvió a la lectura.

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-¿Harry Potter? ¿Quién es?-el rubio termino de guardar sus objetos, no hace mucho una niña dientona y con problemas para controlar su cabello apareció y les dijo que estaban por llegar a la a su destino.

-solo un niño que según es el salvador del mundo mágico-dijo con poco interés Dan, estaba acariciando la cabeza de Atena, la cual no dejaba de ronronear.

-el derroto al mago oscuro y más poderoso de todos. Y la prueba de ello es su cicatriz en forma de rayo. La tiene en la frente. –Tobías parecía algo emocionado de conocer a una celebridad

-te diré una cosa Tobías, la fama no lo es todo si no tienes conocimiento. Quizás Potter tenga poder, pero si no sabe utilizarlo de la manera correcta…-fueron interrumpidos al sentir que el tren se detenía, el ruido de gente saliendo de sus cabinas solo les confirmo el hecho de que habían llegado a su destino. Pronto estuvieron bajando del tren-un poco amontonados- y Lucius casi cae de espaldas al tratar de ver mejor al gigante barbudo.

-¡NIÑOS DE PRIMER AÑO! ¡BAJEN! ¡SUBIRAN A LOS BOTES! ¡DEJEN SUS BAULES, LOS ELFOS SE ENCARAN DE LLEVARLOS AL CASTILLO! ¡SOLO CUATRO PERSONAS EN CADA BOTE!