La varita de Lucius

Lucius Malfoy levantó la mirada. Su piel parecía amarillenta y cerosa a la luz del fuego, y sus ojos estaban hundidos y sombríos. Cuando habló, su voz era ronca.

¿Mi Señor?

Tu varita, Lucius. Exijo tu varita.

Lucius miró alrededor, desconcertado por el pedido.

—¿Mi... varita? —preguntó.

Voldemort lo miró fijamente.

—Sí, Lucius. Quiero tu varita.

Lucius tragó saliva. No esperaba un pedido de ese calibre. Y ciertamente, no de Voldemort.

—Francamente, Señor... nunca me avisaron de esto cuando me uní...

—Cuando te uniste juraste cumplir mi voluntad, y deseo tu varita —interrumpió Voldemort, extendiendo hacia él una mano blanca y de dedos largos.

—Hazlo —dijo Narcisa por lo bajo.

Lucius lo consideró, después de todo su propia esposa parecía estar de acuerdo, sin embargo... Decidió que su salud mental bien valía el intento.

—¿Está seguro, Señor? Podría pedírselo a algún otro... Estoy seguro de que Yaxley estaría muy complacido de... darle su "varita", Señor.

Voldemort ladeó su cabeza, como si no comprendiera.

—Malfoy —comenzó, y Lucius tragó saliva una vez más al escuchar su apellido, signo inequívoco de que el Señor Oscuro se estaba poniendo de malhumor—, dame tu varita. Ahora.

Lucius volvió a mirar alrededor. Luego miró a Voldemort.

—No sé que le han contado, Señor; pero no tengo esos gustos. De verdad... Y exigir mi... "varita" enfrente de todos me parece algo... pervertido. Sin ofender.

—¿Se puede saber de qué estás hablando? —estalló Voldemort— Quiero ese inútil palo que tienes allí, Malfoy, ahora —finalizó, señalando con su mano la cintura de Lucius.

—Un momento, que no es nada inútil, Señor —Lucius se ofendió. Podría ser el Señor Tenebroso; pero no tenía derecho a decir que su "varita" era inútil—. Nunca he recibido quejas al respecto. Y Cissy aquí lo puede confirmar —afirmó con orgullo. Después de todo, la prueba estaba a la vista: Draco. No se podía decir lo mismo del Señor Oscuro, que no tenía ninguna descendencia... Seguramente él sí había recibido quejas al respecto.

—¡Malfoy! Entrégame, en este mismo instante, tu varita mágica, si no quieres que te castigue, ¿has entendido? —Voldemort se había puesto de pie por la furia.

Lucius sintió que el alivio se extendía por todo su cuerpo.

—¡Oh! ¿Se refería a mi varita mágica? —exclamó rápidamente.

—¿A qué más? —preguntó Voldemort, confuso. Parecía creer que Lucius estaba enfermo, se había vuelto idiota o las dos cosas.

—Eh... Nada, no importa —respondió Lucius, visiblemente avergonzado, mientras le entragaba el instrumento y pensaba que debía dejar de mirar esas películas para magos adultos: aparentemente estaban atrofiando su imaginación.


N/A: ¡Hola a todos! Lamento haber tardado tanto... problemas de tiempo. Espero que les guste. ¡Nos leemos!