Capítulo 12: Todo o nada… ¿El final se avecina?
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-¿Por qué se tienen que ir?.. Pensaba que se quedarían unos días en la mansión-
-Nosotros también, pero olvidamos unos pendientes importantes en Londres, lamentamos no poder quedarnos hija, sobretodo porque extrañamos pasar tiempo con los niños y la familia-Dijo Sakumi con aire preocupado.
-Aun así… ¿No pueden quedarse hasta mañana?-Preguntó sakura, esta vez dirigiéndose a Southa.
-Ehmm…No, imposible. Debemos irnos ahora-Dijo el hombre con seriedad, Sosteniendo las maletas, una en cada mano.
Sakura entrecerró los ojos un poco extrañada. La actitud misteriosa y repentina de los padres de Samara la inquietaba, sobre todo después de que regresaron del viaje en el resort de los padres de Naruto.
Estaba segura que ellos estaban felices de quedarse y ver a sus nietos, pero repentinamente y después de que Suotha recibiera una llamada extraña esa mañana su felicidad había desaparecido, pronto decidieron que debían marcharse.
Sakura le dio un cálido abrazo a Sakumi, la mujer la abrazó con desespero, incluso sakura puedo escuchar unos leves gemidos de lamento, algo muy preocupante de verdad. Cuando se separó pudo ver en sus ojos verdes una tristeza inmensa, acompañada con un brillo de felicidad y ternura. Algo muy contradictorio de creer, pero la sakura estaba segura de que en sus ojos había un debate de sentimientos.
Ahora era ella misma la que no encontraba las emociones precisas para ese momento, había logrado cosechar un cariño y un gran amor por aquellas personas que apenas conoció hace un par de días atrás. Le agradaban, los quería, y seguramente también los extrañaría. Cuando por fin los miró marcharse en aquel auto de vidrios polarizados, sintió un profundo vacío que la inquieto, tragó grueso y regresó a la mansión, de vuelta con los suyos.
…
-¡Que lastima que tus padres se hallan tenido que ir así de inesperadamente!, ¿no será que ya no te soportan?Dijo la voz de aquella mujer que sonaba tan irritante cómo molesta.
-¿Algo en lo que pueda servirte Sayumi?-Le dijo sakura alzando una ceja, miró a la rubia sentada en el mueble de la sala, limándose las garras, cruzada de piernas con un diminuto short de mezclilla, una camisa de seda color amarillo y sus puntiagudos zapatos negros.
-Sí, un café moca por favor-Le informó con una sonrisa de lado.
Sakura rió con gracia. Entre tantas cosas que tenía que hacer ese día no se encontraba atender al huésped estrella. Guardó su sonrisa y la miró expectante, esa mujer simplemente se encontraba allí para quedarse con sasuke. Lo había comprobado en el viaje al resort y lo había comprobado cuando llegaron a la mansión, siempre atenta con sasuke, con los niños, con Mikoto, Fugaku.
Recordaba las palabras que le dijo la vez en la que salía del cuarto de Itachi, ella sabía lo que ocurría más no con quien sucedía.
Sayumi la miró altanera, sintiéndose superior a ella. Su mirada le retaba. Guardó la lima en el interior de su bolsillo y se irguió con elegancia.
Cuando sakura parpadeó ya la mujer estaba frente a ella a una distancia considerable.
-Olvídalo, de seguro ni sabes cómo preparar uno-Le dijo con arrogancia. Alejándose con gracia.
Ese día sakura pudo confirmar que Sayumi solo esperaría por ella, esperaría a que Samara se descuidara para destruirla sin dejar nada.
Ella estando en su posición también hiciera lo mismo, no de la manera en la que actuaba, no, sino en el hecho de luchar por el hombre que quería y alejarlo de las garras de una mujer vil cómo lo era Samara.
Tomó sus brazos y se abrazó a sí misma, ella ahora era igual o peor que la misma Samara. Lo que había sucedido con itachi la marcó con látigos de sangre. Ella podía fingir que todo estaba bien, tratar de retener a sasuke…pero en el fondo sabía que todo eso terminaría de la peor forma.
Tembló ligeramente, ¿cómo podría vivir ahora en esas cuatro paredes?, con itachi apareciéndose en cada rincón con intensión de sobrepasarse, con karin intrigando en su contra, con sayumi vigilando su paso…y con sasuke indeciso.
Frotó su cien y sacó el celular de su pantalón, había notado que estaba vibrando desde hace unos segundos. Miró la pantalla y reconoció el nombre de Ino.
-Ino-Dijo con voz neutra.
-Te estoy esperando-Dijo la rubia ansiosa.
-Ya iba de salida, es solo que mis padres me retrasaron un poco, ya voy para allá-Dijo sakura para calmarla.
-Bien, apresúrate que te tengo noticias-Dijo la mujer ahora emocionada.
Sakura rodó los ojos y colgó la llamada, Ino era bipolar en ocasiones. Ese día lunes estaba predestinado para un día de sorpresas. Cuando regresara Mikoto y los niños se desilusionaran al enterarse que sus padres habían tenido que marcharse.
"Solo espero que esta noticia no entristezca más a los niños"
…
-Te dije que te ibas a sorprender…-Dijo la rubia sosteniendo la revista entre sus manos. Sakura abrió los ojos, en la primera plana estaba una reseña a su nombre, más bien al nombre de Samara. La revista Tokio-Fashion, la revista de chisme y de farándula.
-¿De qué trata esto?-Dijo sakura abriendo los ojos. Observando la foto donde sale ella en el escritorio con un traje de falda lápiz y una camisa de seda, el cabello recogido con uno lentes de armazón delgado color negro, se veía muy ejecutiva.
-Lo de la foto, perdona. Te la he tomado distraída, quería que fuera una sorpresa, los de la revista tenían días molestando con querer hacer una reseña tuya-Dijo la mujer emocionada.
-Yo…estoy impresionada-Dijo sakura aun sin creerlo. Lo cierto es que no era a ella a la que le escribieron la reseña, sino a Samara Uchiha, pero aún no cabía en el asombro de que había sido todo gracias al trabajo de la reciente campaña, que ella dirigió con la ayuda de Ino e Hinata.
-Esto lo tenemos que celebrar. Mira que la fiesta de lanzamiento es la próxima semana y tenemos que estar radiantes ese día. ¿Hablaste con tu diseñador para encargar los vestidos?-Le preguntó ino de repente.
-¿Mi diseñador?-dijo sakura pensativa.
-Sí que se te olvida todo. Pero no te apures. Ya yo lo llame, sabía que se te pasaría y lo hice hace unos días. Ya deben estar casi listos-
-Muy bien, entonces no hay de qué preocuparse ¿no?Dijo la joven echándose en la silla de su escritorio.
-Sí, hay de mucho que preocuparse… ¿Acaso no piensas hacerte un cambio?, en el cabello, un corte, un tinte-dijo la rubia alarmada.
-Bueno, eso lo pensare con más calma en el salón de belleza, por ahora no me preocupa-Dijo sakura suspirando.
-En serio que me sorprendes, nunca pensé verte tan desentendida de la moda cómo lo estás ahora-dijo ino frunciendo el ceño.
-SI…es solo que…me preocupan más otras cosas-Dijo mordiendo su labio inferior ansiosa.
-Lo dices por una Sayumi rondando, un sasuke que no sabe lo que quiere y un divorcio a la vuelta de la esquina. No del viaje al resort no resulto cómo lo esperamos-dijo ino resoplando.
-No, a decir verdad hubiera preferido mil veces no ir a ese viaje-Dijo sin pensarlo.
-¿Tan malo fue?, escucha no todo está perdido…Solo saca a esa víbora, ya sabes Sayumi de la mansión y convence a sasuke… es lo que tienes que hacer y listodijo la rubia cómo si fuera así de sencillo.
-Sasuke no está durmiendo en la habitación-dijo sakura frunciendo el ceño.
-Eso lo hace aún más peligroso para ti… ¿Qué tal si la sayumi aprovecha que no estas para meterse entre sus sabanas en la noche?-
-La he estado vigilando, además sasuke está muy distante con ella, no sé qué ocurrió entre ellos-
-Aún más alarmante para ti Samara…Creo que hoy es el día que tomes el toro por los cuernos…Vamos, te llevare a un sitio que te ayudara mucho para lo que harás esta noche-dijo ino sonriendo con astucia.
Sakura entrecerró los ojos y se dejó guiar, era preferible no preguntar, cuando a esa rubia se le metía una idea loca en la cabeza era difícil disuadirla.
….
-¿Ya viste lo bien que sale Samara en la portada?, hasta parece buena gente-Dijo naruto con la revista en las manos.
-Naruto, ¿no tienes que fotografiar a alguien por ahí?-Dijo sasuke con la mirada fija en la laptop.
-Mmmm dentro de una hora tengo un evento. Solo quise pasar a saludarte teme amargado…Ya me voy así no te molesto-dijo naruto levantándose del asiento.
-Nos vemos en la noche, hoy almorzare con hina en un restaurante a las afueras de la cuidad, es una sorpresa que le tengo-Dijo el rubio emocionado.
-Hump, suerte dobe…-Fue lo único que dijo el pelinegro.
-Me voy, no se me pegue lo amargado-Dijo naruto en broma.
Cuando el rubio se fue sasuke miró la puerta cerrarse, rápidamente tomó la revista y la ojeo. La publicista del año, Samara Uchiha deja su huella en el mundo empresarial. Hablaba de sus anteriores trabajos y de uno en espera que revolucionara la marca uchiha.
Sasuke frunció el ceño, tenía mucho trabajo que hacer, por lo del dichoso viaje ese había atrasado varios pendientes. No podía entretenerse con esos encabezados tan dramáticos, Samara era muy descuidada, se iba de viaje y dejaba su trabajo botado, tal y cómo ocurrió con el viaje de New York, tal vez no se merecía tal mérito.
Miró detalladamente la foto, se notaba distinta. Había algo en esta nueva Samara que lo atraía, más intensamente, con más ferocidad, con más añico.
Golpeó la revista contra el escritorio, Samara era su debilidad, era su perdición, aunque la intentara sacar de su mente siempre la encontraba presente. Cada día recordando la noche en la que estuvieron juntos, y a pesar de que no estaba tan sobrio pudo disfrutar cada segundo de su piel, el placer que sentía por ella era muy profundo, un deseo que lo hacía parecer un animal, incapaz de saciarse de su cuerpo, siempre con ganas de más y más.
Cerró los ojos y suspiró, debía alejar esos pensamientos de su mente, su cuerpo se comenzaba a calentar y no sabría cómo manejar una situación así en su oficina.
Recordó a su fiel e ingenua secretaria, siempre atenta a lo que él necesitara. De pronto tomó el teléfono y enlazó la llamada.
-Dígame señor uchiha-Dijo con esa voz dulce.
Sasuke meditó unos segundos, no haría algo cómo eso, nunca utilizaría a una chica cómo ella para satisfacerse, eso sería inmundo y muy cruel.
-hump, que no me moleste nadie-Dijo, y sin más corto. Debía ponerse al día para terminar rápido.
…
Gimió cuando lo sintió dentro, palpitante y con fuerza. Le encantaba cada penetración, una cada vez más violenta que la otra. Se arqueó por la oleada de placer.
Él acarició cada pezón, estrujándolo y hasta mordiéndolos con los dientes. Con cada embestida parecía querer llegar hasta el fondo de su ser, hundiéndose con profundidad y salvajismo. Aun sin salir de ella, la levantó y la estrechó contra el pilar de la habitación, sosteniéndola de las caderas para intensificar cada embestida. Ella enterró sus afiladas uñas en su masculina espalda, logrando que pequeñas gotas de sangre se deslizaran por la carne.
Después de varios segundos en los que ninguno de los dos se dio por vencido, él acariciando sus senos y ella mordiendo su hombro, él salió de ella y la colocó en el suelo de rodillas, mostró su miembro erguido y palpitante en su rostro. Ella sonreía traviesa abriendo su boca para recibir su premio.
Sasori masturbó su miembro unas cuantas veces con su mano y cuando sintió que ya no podía más aventó con un solo disparo toda la leche en la boca de Samara.
Varias gotas se resbalaban en su mandíbula, cayendo por su largo cuello y llenando al inicio de sus senos.
La mujer se levantó del suelo y besó demandante al hombre, con hambre de más y con deseo.
Sasori la tomó por la nuca y abrió su boca con la lengua, penetrando su cavidad ansioso y a la vez juguetón.
Samara se separó de él y se arrodilló de nuevo, tomó el miembro entre sus manos y lo masajeo un par de veces más, cuando lo sintió de nuevo erguirse lo llevo a su boca, auto penetrándose, cuando por fin lo sacó de su boca, estaba húmedo y bien activo. Samara sonrió y se acostó en la cama de espaladas a él, se arrodillo, dejando su trasero levantado y con toda la vista de su entrada principal.
Sasori sabía lo que Samara quería, a ella le gustaba rudo y bien salvaje, así que caminó hasta ella y la penetro desde esa posición, salía y entraba mientras nalgueaba su trasero. Ella gemía y gemía divertida. Así transcurrieron los minutos, Samara era una llama que no se extinguía, pura pasión, una mujer cómo ella no era fácil de satisfacer, así que sasori hizo todo lo que estuvo a su alcance para que ella disfrutara al máximo de aquel encuentro.
-Tengo que regresar a New York-Dijo Samara.
-¿Por qué?-Dijo sasori acostado a su lado.
-Llamó mi abogado, quiere que nos reunamos cuanto antes-Dijo con voz seca.
-¿Ya tiene todo listo?-
-Al parecer…-Respondió indecisa.
-Iré contigo-
-No es necesario, si quieres puedes disfrutar de tus vacaciones. Yo regresare a New York-Dijo Samara levantándose de la cama.
-¿De qué hablas?... ¡Estamos juntos en esto lo recuerdas!-
-.Si pero tú no has hecho nada para acelerar este asunto. De nada me sirve tu compañía si solo estas para el sexo-
-Samara… ¿Estas terminando conmigo?-Le dijo frunciendo el ceño.
-Tómalo cómo quieras sasori, me da igual lo que piensasDijo la mujer poniéndose de pie y caminando a la ducha.
-Puedo comprender que estas estresada por todo esto. Lo entiendo, ¿pero no crees que es mejor que estemos juntos?...Podemos lograr más cosas-Dijo el pelirrojo más calmado.
-Mmm lo pensare…por ahora, así quedan las cosas-Fue la repuesta fría de la mujer.
Sasori frunció el ceño, Samara no se iría de su lado así tenga que obligarla. Caminó hasta la ventana y observó aquel hermoso paisaje, las islas griegas junto a Samara habían sido lo mejor y no dejaría a ninguna alejarse.
….
Sayumi estaba cansada de seguir a Samara y a la rubia de Ino. Lo cierto era que de Samara se habla mucho pero concretamente no existían evidencias de sus infidelidades. La noche en la que la encontró con su supuesto amante se le había metido en la cabeza que podía tratarse de alguien cercano a ella. Al siguiente día con la duda y las ganas de recopilar las evidencias fue directo hasta el cuarto de hotel donde la encontró, pero no había nadie, preguntó en recepción y se negaron a facilitarle la información, cosa que logró abrir más sus sospechas.
La había seguido desde que salió de la mansión, esperó a fuera un largo rato hasta que la miró salir con la rubia.
La única manera de librase de ella y desenmascararla frente a la familia era con las pruebas a la mano, y ahora le resultaba sumamente tedioso tener que vigilarla todo el tiempo, hasta hora no tenía nada que le sirviera.
Las observó introducirse en una tienda de ropa íntima, la más exclusiva de la ciudad. También entró a la tienda y las vigiló desde una distancia lejana. La actitud de Samara era algo que la desconcertaba, se mostraba un poco sonrojada y hasta cierto punto tímido con las prendas que le enseñaba la rubia. No era eso precisamente lo que había escuchado decir de ella, altanera y prepotente sí, además de irresponsable y fiestera.
Rodó los ojos cuando una joven trabajadora le preguntó que si la podía ayudar. Suspiró y negó con la cabeza, alegando que sabía muy bien lo que llevaría.
Después de un largo rato en la tienda por fin Samara y la rubia fueron a pagar las prendas, ella también hizo lo mismo pero muy discretamente para que no la descubrieran.
Cuando por fin salió de la tienda se encontró con que Samara E ino la esperaban en el estacionamiento, sonriendo ambas con seguridad.
-Vaya Sayumi, mira que venir a la misma tienda que nosotras… ¿Quieres llevar los mismos atuendos que Samara a ver si te quedan igual?-Le dijo ino sonriendo.
-Por favor, yo nunca he caído tan bajo. Cómo otras-Dijo lo último con veneno.
-¿Qué es lo que quieres Sayumi?-Dijo sakura con el ceño fruncido.
-Mmm no tengo porque darles explicaciones-Dijo la rubia caminando al auto último modelo que había comprado recientemente.
-Cualquiera diría que no nos estabas siguiendo-dijo ino alzando las cejas.
-Que idiotas-Dijo Sayumi irritada.
-Ino tengo muchos pendientes, ¿volvemos a la oficina? A diferencia de otras personas, a mí me interesa mi vida y no la ajena-dijo sakura muy dispuesta a irse.
-Claro Samara, una mujer cómo tu no puede perder el tiempo con cualquiera-Dijo ino con rudeza.
Sayumi apretó los dientes y les envió una mirada de odio. Antes de que sakura e ino entraran a su auto, sayumi les gritó con fuerza.
-¡ESTÁ HUMILLACIÓN ME LAS PAGAS SAMARA!-dijo enfurecida.
Sakura e ino hicieron caso omiso a los comentarios subieron al auto y se marcharon dejándola sola.
-Señorita, estamos en un lugar público, por favor modere su comportamiento-Le dijo el guardia de seguridad acercándose.
-¡Déjeme tranquila!-dijo eso ultimo antes de marcharse.
"Esto no se quedará así"
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-No debería de estar contigo así-Dijo karin arropada entre las sabanas de aquella cama.
-Vamos karin, si bien sabes que lo disfrutas-Dijo Suigetsu con el dorso descubierto y solamente en boxers.
-Me refiero a que no has hecho nada de lo que te he pedido, en el resort te la pasaste detrás de la rubia ridícula de Ino y luego detrás de la tal Sayumi insoportable, no hiciste nada con Samara-Dijo la pelirroja malhumorada.
-Karin…Dime una cosa, porque no te acuestas con sasuke y ya…fin del asunto. No entiendo porque quieres tanto destruir a Samara-
-Ya lo he intentado… pero sasuke no es sencillo de seducir, el muy bastardo se resiste-Dijo molesta.
-Mmm debe ser Gay entonces…-Rió el peliblanco.
-No seas idiota, sasuke no es Gay. Solo que respeta demasiado a su hermano cómo para acostarse conmigo-
-Y dime karin, ¿Itachi te engaña?-Dijo Suigetsu sonriendo.
-Eso es lo de menos, no me interesa…Es más ya ni lo soporto, no sé cuándo será el día en que por fin me libere de él-dijo la pelirroja irritada.
-No seas tonta Karin, no has pensado que la clave de todo este asunto es Itachi-
-¿Qué quieres decir?-Preguntó confundida.
-No sé, es decir algo has de poder conseguir con la familia si lo pones en evidencia, un par de lágrimas que se yo… pueden conseguir mucho-
-A decir verdad no sé qué podía lograr, pero creo que no tengo que perder si investigo más a mi esposito-Dijo karin sonriendo.
-Así mismo lindura…ehmmm, ¿en que habíamos quedado?-Le dijo susurrándole al oído.
-Tal vez… en esto-Dijo karin devorándolo a besos.
…
Una rubia muy voluptuosa de cabellos rizados, ojos zafiros, labios gruesos se encontraba arrodillada practicándole sexo oral a cierto pelinegro, sus senos bailaban con sus movimientos mientras que el hombre la tomaba con fuerza de los cabellos, intensificando cada estocada en su garganta, adentrando más su miembro hasta llegarle en la garganta.
Dio un par de embestidas más y sin previo aviso se vino en su boca, llenándola toda de leche. La rubia contuvo el líquido un par de segundos en su boca y luego se lo tragó de lleno.
El hombre se levantó de la silla y fue directo a tomar una ducha.
-Amor… ¿Quieres que te acompañe y te haga unos masajes bien ricos?-Le dijo la rubia insinuante.
-Vístete y márchate…Ya no te necesito-Dijo el hombre desde el baño.
La mujer arrugó el ceño y se levantó de la cama indignada. Por fin había logrado llevarse a la cama a su jefecito, desde hace un tiempo que le traía ganas pero nunca había caído en sus redes. Ahora que lo había logrado el muy idiota la trataba cómo una prostituta.
Pero eso no se quedaría así, obtendría algo de todo aquello. Se colocó la ropa y salió de la habitación con su teléfono en mano, un abogado tan reconocido cómo no le gustaría un escándalo cómo el que se le aproximaba.
Cuando salió de la ducha, con una toalla envuelta en su cadera y otra en su cabello, itachi fue hasta el sofá y tomó la revista que se encontraba en la mesa de madera.
Samara se veía tan distintita que parcia otra, entrecerró los ojos al mirarla con detenimiento, recordando cómo la noche en la que la tuvo de vuelta.
-Samara…No veo el momento en el que te tenga de nuevo conmigo. Ninguna mujer logra llenarme tanto cómo tú, ahora te deseo con más intensidad.-Dijo con ansiedad.
Las ganas de volverla a ver lo volvían loco, tomó sus cosas y se vistió con prisa, ese día la esperaría en la mansión.
…
Todo estaba listo para anunciarlo en la fiesta de lanzamiento. Estaba satisfecha, lo único bueno de todo aquello era que había descubierto que era buena en algo. Había llegado a la mansión, guardo las prendas en su habitación y fue a ver a los niños.
Se había cruzado con Mikoto de camino y le comentó lo que paso con sus padres, ella se mostró triste por su partida, dijo que esperaba tenernos de vuelta lo más pronto posible.
En la cena, se encontraban Mikoto, los niños, karin e itachi. Extrañaba no ver a Sayumi presente, pero más le preocupo no ver a Sasuke.
-bueno Fugaku está en la oficina, naruto avisó que hinata y él irían a comer fuera, sasuke aún está en la empresa y sayumi salió…así que cenaremos los que estamos-dijo Mikoto con voz decaída.
Los niños estaban un poco tristes por la partida de los abuelos, pero pronto recobraron la sonrisa cuando les prepararon su cena favorita.
Había un aura tensa entre los esposos, karin vigilaba cada momento a itachi y este parecía darse cuenta de su mirada inquisidora.
-Voy a mi habitación… ¿karin vienes conmigo?-le dijo a la pelirroja.
-Aún no he terminado. Ve tu solo- le respondió reacia.
El pelinegro enfureció más no dijo nada y se retiró en silencio.
Segundos después karin terminó y salió rumbo a la habitación.
Sakura se extrañó por todo aquello, más no le importó, no era algo que le convenía.
Cuando los niños terminaron ella los llevó a su habitación, los baño y los acostó como de costumbre.
Ya de vuelta, y de camino a su recamara escuchó cómo karin le reclamaba a itachi.
-Recibí una llamada anónima de tu amante esta tarde…-
-No seas idiota karin, eso es falso-Recalcó itachi.
-No me digas…-
-Además, si fuera cierto a ti qué más da…Eres una golfa que se acuesta con todos-
-¡Cómo te atreves!...La única golfa que yo conozco es la desvergonzada de Samara…-
-¿Y yo que tengo que ver con eso?-Dijo sakura a unos pasos de la puerta.
-¿Y ella que tiene que ver con esto?-Dijo itachi molesto.
-Que no me extraña que te hayas revolcado con ella, la muy zorra se acuesta con cualquiera…-
-En eso tiene razón, Samara si se acostó con itachi. Y la otra noche yo…-Se dijo sakura con rabia.
-Karin no me hagas enojar, deja de estar vigilándome…no te conviene que me moleste. Puedo hacerte la vida imposible, recuérdalo-
-¡Suéltame!, no me vuelvas a tocar-
-Tampoco quisiera, eres muy zorra para mi gusto, Ya me repugnas-
Sakura escuchó cómo se acercaban los pasos a la puerta, corrió literalmente y se encerró en su propia habitación.
-Esto es una pesadilla.-
…
Había sido llamada zorra injustamente y justamente. Samara era una zorra, y ella una mentirosa, una que se dejó manipular y que cayó en las redes de un vil hombre cómo itachi.
No paraba de pensar en las mil cosas que habían ocurrido desde que había llegado a esa mansión, era un infierno por cualquier lado que lo viera.
Cuando se acostó en su cama ya con el pijama escuchó el teléfono, una llamada entraba en línea.
-¿Diga?-
-¿Cómo va mi impostora?-
-¿Samara?-
-La misma. En unos días estaré de regreso a New
York…Hable a la clínica y tu tía presenta mejorías. Si todo va conforme a mi plan muy pronto dejaras de ser Samara Uchiha-
-¿Regresaras a JAPON?-dijo sakura sorprendida.
-Sí, volveré a la mansión-
-Pero es muy pronto, aún no ha pasado un año-
-Que te puedo decir, cuando quiero algo lo consigo rápido. Ya no va hacer necesario que finjas ser más yo. Cuando te avise saldrás de esa casa-dijo Samara con una risa divertida.
-¿Me darás los datos de mi tía?-
-Para que veas que estoy agradecida, te enviare la dirección donde la puedes encontrar en New York, solo recuerda no hacer nada, yo soy buena siendo mala y se pagar muy bien a los que me traicionan…-
-No hare nada, lo juro…-
-Sé que no…O tu tía pagaras las consecuencias, te enviare los datos por msj…Y por cierto. Felicidades por ser la publicista del año-Dijo divertida. Colgó la llamada y de inmediato le llegaron los datos de la clínica en estados unidos.
Era irreal, pronto volvería hacer sakura y no Samara uchiha. Lo que significaba que le quedaba muy poco, pero muy poco con los uchiha, con los niños…con sasuke.
Samara había actuado con rapidez, lo que quería ya lo tenía a su alcance, ahora regresaría a su vida y ella tendría que macharse. Un hueco se le formó en el corazón, le dolía dejar a los niños y a sasuke igual.
Escuchó el sonido de unos pasos en el pasillo. Se levantó de la cama y abrió la puerta, sasuke iba caminando con el saco en la mano, iba a la habitación donde mudó sus cosas.
Tembló al verlo alejarse, mordió su labio inferior y echó un vistazo de vuelta a su recamara. Abrió el closet y sacó las prendas que le dio Ino. Esas diminutas prendas de encaje color rojo. Se las colocó sin pensarlo dos veces. Un sostén puro de puro encaje que remarcaba sus pequeños senos, unas bragas diminutas de hilo y una media tipo mallas.
Nunca se había puesto algo cómo eso, se soltó el cabello y lo desordeno un poco. Lo que estaba a punto de hacer era algo arriesgado, más no se arrepentiría de ello.
Se colocó una bata y unas pantuflas. Abrió la puerta y…
-¿Te gusta escuchar conversaciones ajenas?-Le dijo itachi con una media sonrisa.
-Itachi-
-¿A quién más esperabas?-Dijo burlón.
-déjame tranquila.
-Mmmm…prefiero…-
-Hola sayumi, ¿de vuelta tan pronto?-dijo sakura al mirar a la rubia paralizarse en medio camino.
-Solo viene a desearle buenas noches a sasuke, no se preocupen…continúen en lo suyo-dijo la mujer intentando caminar hasta la puerta de Sasuke.
-Itachi ya se iba…Gracias por la información itachi. Y por otro lado sayumi, yo le daré tus saludos a sasuke-dijo sakura cerrando la puerta de su habitación con llave. Y caminó hasta el final del pasillo deseando una feliz noche.
-¿Acaso no están durmiendo separados?-Dijo sayumi frunciendo el ceño.
-No me importa, ya me voy-dijo itachi con el ceño fruncido.
-Por cierto… ¿Qué le decías a Samara?-dijo la rubia curiosa.
-Sayumi me caes bien…pero no te metas en lo que no te importa. Mejor ocúpate de ti y tus cosas-Dijo el pelinegro malhumorado.
La rubia frunció el ceño, olvidó lo de itachi y miró a Samara entrar en la recamara de sasuke sin tocar.
-La muy víbora cerró su cuarto…algo esconde-
…
Había entrado sin tocar, el cuarto estaba ordenado y un poco silencioso, a excepción del baño. Se escuchaba las gotas de la regadera, sasuke se estaba bañando. Tragó grueso, ya había terminado, sus pasos se acercaban y ella estaba parada en medio sin moverse.
Se giró dispuesta a marcharse, cuando sintió la puerta del baño abrirse.
-¿Qué haces aquí?-dijo la voz ronca de sasuke.
Sakura se paralizó y no dijo nada, solo se quedó callada por un buen tiempo.
-Te he preguntado, ¿Qué haces aquí?-dijo sasuke ya detrás de ella, sujetándola del hombro.
-Sasuke…- -Responde Samara-
Sakura se armó de valor, se giró y se encontró con sus ojos ónix.
-Vine porque…quería-pero las palabras no lograron salir de su boca.
-¿Querías que?-la invitó a que terminara.
Sakura tragó grueso y se armó de valor, lo tomó de la nuca y lo besó con deseo.
Él se sorprendió más no hizo nada, solo se dejó hacer.
-Solo quería darte las buenas noches…- Dijo al separarse.
Sakura lo miró con profundidad, esperando una respuesta de su parte.
Sakura se quería morir con su frialdad, sus ojos se llenaron de tristeza e intento separarse más cuando lo quiso hacer él la detuvo.
-No te voy a dejar marchar…No ahora que te tengo-dijo abrazándola de la cintura. Sakura se sonrojo con la cercanía y aun con algo de vergüenza se deshizo de su bata, dejando la lencería descubierta.
Sasuke la desnudó con la mirada, cuando la cargo y ella rodeo sus piernas en sus caderas, solo con un bóxer puesto. Pudo sentir al rojo vivo su potente miembro crecer rápidamente.
Ahora debía arriesgarse, era ahora o nunca…
HOLA YA DE VUELTA! No crean que ya se va a terminar la historia, aún falta mucho para que termine el finc, bueno espero que les guste el capítulo…hasta pronto.
