Capítulo 2: Catalizadores
Los polímeros conductores han sido exitosamente utilizados como electro y fotocatalizadores para incrementar la rapidez de las reacciones en sistemas eléctricos y sensores. Esto debido no sólo a su buena actividad catalítica, sino también por sus altas conductividades y sus específicas propiedades electroquímicas y ópticas. Asimismo, estos materiales se pueden sintetizar fácilmente en macroescala a un costo considerablemente bajo.
Camus llamó a la puerta de la oficina de Shion y esperó, junto con Milo, a que el doctor les permitiera pasar. En esta ocasión, en lugar de encontrarle frente a su computadora, Shion se había desplazado a una amplia mesa circular que tenía a un costado de su escritorio. Con un sutil movimiento de la mano derecha les indicó que tomasen asiento y los jóvenes no tardaron en obedecer. Al francés le pareció extraño que no hubiese hojas sobre el escritorio. Eso quería decir que Shion no tenía intenciones de revisar los resultados del proyecto de Milo. Sin poder imaginar con qué otro motivo los había convocado, comenzó a temer que Afrodita se hubiese equivocado y que estuviese a punto de recibir una reprimenda por haberse aprovechado del alumno que con tanta confianza le encomendó Shion.
Milo también lucía algo nervioso y esperó a que Camus iniciara la conversación.
—Afrodita dijo que quería vernos.
Shion asintió y recargó su peso en el respaldo de su silla. Entrelazó sus dedos sobre la mesa y frunció levemente el ceño, listo para decir algo que parecía ser muy grave.
—Para sorpresa de nadie, Galletti no hizo las cosas como debía.
La incomprensión de Camus fue tal, que no tuvo oportunidad de sentir alivio cuando el primer acusado fue Death Mask y no él mismo.
—¿Disculpe?
—En su afán de querer irse de vacaciones desde noviembre, no metió a tiempo los papeles de solicitud para posdoctorado. Eso quiere decir que en estos momentos no está oficialmente contratado por la universidad.
Camus asintió sin entender del todo la situación. Una vez que tuvo su disertación de doctorado, Death Mask decidió darse un, según él, merecido descanso de dos meses. Después de eso regresaría al laboratorio como posdoctor en lo que conseguía un trabajo que lo independizara de la vida académica. El italiano regresó a trabajar en enero junto con los demás y Camus nunca se imaginó que no estuviese contratado. Eso quería decir que llevaba dos semanas yendo al laboratorio de a gratis y se sorprendió de que alguien como el italiano no se quejara de la situación.
—Al no estar contratado —continuó Shion—, no puede disponer de nuestro presupuesto. Al no poder disponer del presupuesto, no podrá acompañarnos al congreso de Warwick.
Como si hubiese encontrado una luz al final del túnel, Camus comprendió los motivos que le llevaban a la oficina de Shion un viernes por la tarde. Sin Death Mask, el grupo se quedaría con un lugar disponible para la presentación de carteles y sin duda el doctor le pediría que expusiese dos trabajos en lugar de uno. Preparar el material le tomaría más tiempo del esperado y seguramente quería indicarle a Milo que trabajaría por su cuenta por algunas semanas hasta que llegase la fecha del congreso.
—Si realmente fuese necesario, Galletti podría poner su dinero para los gastos y luego la universidad se lo reembolsaría. Sin embargo, éste será mi último intento para inculcarle algo de responsabilidad: no irá a Inglaterra con nosotros.
Camus contuvo una sonrisa al imaginarse la cara que pondría el italiano al saber que no se iría de viaje con todos los demás. Aunque las conferencias de Warwick estaban lejos de ser las más importantes del año, eran una tradición por ningún otro motivo más que el de su cercanía con Atenas. Ése sería el tercer año para Camus y, por lo que veía, también sería el año en el que estaría más ocupado. No estaba seguro de que estuviese permitido que presentara dos carteles, pero para Shion eso sería lo de menos. El hombre era lo suficientemente reconocido como para que le permitiesen ciertas libertades.
—Como te imaginarás, sin Galletti tenemos un cartel extra disponible y me gustaría que Milo presentase parte de su proyecto.
—¡¿Yo?!
El francés dio un brinco ante la aguda pregunta de su alumno. En los casi cinco años que llevaba en ese laboratorio, jamás había visto que un alumno de maestría presentase un póster en un congreso internacional. Esto no porque Shion dudase de sus capacidades, sino porque difícilmente un estudiante con una estancia de medio año contaría con los suficientes resultados como para armar una presentación.
—El plan para este proyecto era publicar en un journal —le recordó Camus—. Publicar en estas conferencias sería un desperdicio.
Shion mostró una enigmática sonrisa y se dirigió a Milo.
—Los resultados de tus pruebas preliminares fueron muy prometedores —respondió el doctor—. Puedes armar un póster sencillo con esa información; no es necesario que publiques lo que has hecho desde diciembre. De esa forma podremos sacar dos publicaciones con tu trabajo: una en Warwick y la otra en el journal.
—Los resultados preliminares no serán suficientes para un buen póster —replicó Camus a pesar de que Shion mantenía toda su atención en Milo.
—Es un congreso pequeño —insistió el doctor—. Además, tenemos la excusa de que fue un cambio a última hora.
—Aunque sea pequeño, yo nunca he presentado en un congreso —murmuró Milo.
—Llevaste varios proyectos mientras trabajabas, ¿no es así? Te aseguro que la presentación de tu póster será más fácil que una presentación de avance de proyecto ante tus jefes. Lo que me recuerda, la empresa en la que trabajabas es uno de los patrocinadores de este año, Milo —el aludido arqueó la ceja—. Es probable que te encuentres con algún viejo compañero.
Milo entreabrió los labios y Camus supo que se debatía entre decir algo o no.
—Mi supervisora iba a casi todos los congresos de polímeros de Europa. Es probable que la encuentre ahí.
La sonrisa de Shion se amplió.
—Bien, bien. Sería bueno que se encontraran; es importante mantener las relaciones públicas. Además, es probable que se interese en tu proyecto.
Milo bajó el rostro y frunció el ceño.
—Quiere que intente conseguir un convenio con ellos, ¿no es así?
—No lo veas como la meta de tu presentación, pero agradecería que aprovecharas tus viejos nexos con la empresa para sacar alguna ventaja.
Camus exhaló sonoramente. Aquella era una parte que odiaba del mundo de la ciencia: tener que buscar fondos para las investigaciones. Su labor requería muchos recursos y pocas veces los gobiernos estaban dispuestos a ceder el dinero suficiente. Casi siempre tenían que recurrir a empresas particulares y en ocasiones las relaciones públicas resultaban ser más importantes que la capacidad científica. Camus aborrecía doblegarse por dinero, pero sabía que era el único modo de conseguir los recursos necesarios para hacer su trabajo. Sin embargo, saber que Milo sería utilizado tan descaradamente para llamar la atención de un proveedor le provocó malestar estomacal.
—¿Es necesario hacer esto así, Shion? —preguntó aun a sabiendas de que el hombre difícilmente cambiaría de opinión—. Podrían tomárselo a mal.
—Ellos saben cómo funcionan las cosas. Además, también será beneficioso para Milo. Si les gusta su trabajo podrían recontratarlo en cuanto se titule.
—Está bien, Camus —comentó Milo sin mucha asertividad—. Prepararé el póster y haré lo que pueda. Si puedo hacer algo para apoyar a la universidad, lo haré.
Shion asintió y destensó los músculos de sus hombros.
—Es lo único que pido, Milo. Haz lo mejor que puedas y no te sientas presionado. Confío en que lo harás bien —tornó su rostro hacia Camus—. Por favor oriéntalo con la preparación de su póster. También quiero que asista a las reuniones de práctica con los demás. El lunes apóyalo con la compra de los boletos de avión y la reservación del hotel. Puedes usar el centro de costos de tu proyecto.
—Como usted diga.
—Eso es todo. Muchas gracias por venir a esta hora. Les deseo un buen fin de semana.
La turbada pareja se despidió y salió de la oficina dando cortos y acompasados pasos. Cuando estuvieron a una distancia prudente, Milo finalmente se atrevió a decir lo que pensaba.
—¡Esto es una locura! ¡Me está usando como carnada!
—No lo veas así —dijo a sabiendas de que era cierto—. Encontró una oportunidad y decidió ir tras ella. Él es así, ¿por qué crees que llegó hasta donde está? Además, no te comprometiste a nada.
—¿Bromeas? ¿No viste su maligna sonrisa? Si no consigo lo que quiere, me resentirá por el resto de su vida.
—Estás siendo melodramático —aseguró—. Shion no es tan terrible como crees.
Milo gruñó gravemente y se recargó en contra de la pared del pasillo.
—Hace como seis años que no hago un cartel. Ya ni siquiera recuerdo qué programa utilicé.
—No es tan complicado. Además, será buena práctica para cuando empecemos a escribir tu artículo.
—Supongo que tienes razón —se alzó de hombros y una pequeña sonrisa apareció en su rostro—. Aun con el estrés, admito que es emocionante. ¡Conoceré Inglate—
Milo se interrumpió a sí mismo, abrió los ojos como platos y colocó ambas manos sobre su frente.
—¡No tengo pasaporte!
Ligeramente divertido por la reacción de Milo, Camus se atrevió a sonreír.
—No te preocupes. El congreso es hasta fines de febrero. Tienes buen tiempo para hacer el trámite.
Sus palabras cayeron en oídos sordos. Milo ya estaba a medio camino de la oficina donde estaba su computadora. Camus supuso que corría para revisar qué necesitaba para tramitar su pasaporte.
Camus se tomó su tiempo para alcanzarle y, justo cuando su mano estuvo a punto de empujar la puerta de la oficina, se percató de algo.
—Inglaterra —recordó—. Iré con Milo a Inglaterra.
Cualquier cosa terrible que pudo haber pensado de Shion desapareció en ese instante. Aquella era una oportunidad maravillosa y se encargaría de sacarle todo el provecho posible. Agradeció mentalmente la irresponsabilidad de Death Mask y el maquiavelismo de Shion.
La suerte le sonreía a Camus nuevamente.
Comentario de la Autora: O eso es lo que él cree. *risa maquiavélica*
Lamento mucho que este capie haya sido tan corto. Les prometo que los demás capítulos serán más largos. Es sólo que quise dejar la partida a Inglaterra para el siguiente capie. Los congresos son algo muy divertido de la investigación. Sólo vas a un lugar bonito y escuchas a un montón de gente aburrida hablar sobre sus investigaciones y luego te escapas temprano para irte a conocer. No por nada siempre los hacen en lugares turísticos. Warwick es un pueblo pequeño en el sur de Inglaterra. Es muy bonito, pero en realidad no hay mucho para hacer ahí. De todas formas es emocionante visitar un país diferente.
Algo que me parece muy curioso es que muchos europeos no tengan pasaporte. Tal vez sea porque sienten que pueden viajar cuando quieran. No tienen esa presión de sacarlo antes de que lo necesiten. La desidia hace que al final del día conozcan pocos lugares de europa y, curiosamente, muchos de los que llegan a viajar lo hacen para irse a otros continentes. Pero bueno, cada loco con su tema.
¡Muchísimas gracias por su respuesta! ¡Me alegra mucho ver que tantas personas me estén acompañando en esta segunda parte! Espero no defraudarlos *hugs*
Review de Guest-sama: ¿Cómo? Si leer fics es lo mejor del mundo! Nunca hay que dejarlo a un lado! Espero que disfrutes de esta nueva parte y que te diviertas con el sufrimiento de Camus. ¡YAY! Su frustración va a hacer que explote.
Review de Shingo: Sip. Suelo tardar mucho, mucho en hacer secuelas. Hasta años pueden ser. De hecho, aún tengo pendiente una continuación con Dohko y Shion de Huéspedes Reales jeje. Pobre Camus, nos divertimos a costa de su sufrimiento. Pero no es nuestra culpa que sea tan divertido. ^^ ¡Espero que hayas disfrutado de este nuevo capie!
