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Mientras el juego seguía, el usual grupo de Ravenclaw de primero sacudía sus banderines, o al menos así fue por un tiempo.

Dan empezó a sentir a que algo la jalaba al borde de la grada, se aferró a la barandilla pero poco a poco esa fuerza invisible hizo que la madera de rompiera. Magnus vio el extraño comportamiento de su hermana, justo cuando la madera se rompió grito su nombre, empujo a Padma la cual se molestó pero lo dejo de lado al ver como Dan se sujetaba con ambas manos del borde.

-¡CHICOS!-Lisa y Tobías se levantaron y se sujetaron en cadena para ayudar a su amiga. La fuerza invisible los sacudió a ellos hacia atrás, Lucius sujeto del brazo a Dan cuando esta soltó el borde. Magnus aferro la túnica de su hermana para que subiera pero la misma fuerza lo empezó a jalar a él al suelo.

Un trozo de madera se rompió y golpeo a Lucius en el rostro soltando a la niña, Tobías lanzo un Leviosa en dirección de Dan. Lisa y Padma hicieron lo mismo con Magnus, el chico fue elevado y empujado hacia el frente. Las niñas usaban toda su fuerza, el sudor empezando a notarse en sus frentes, Lucius se levantó su ojo derecho lo tenía herido pero no le importo. Se concentró fuertemente en ambos chicos y los elevaba, el tiempo se detuvo para él, podía ver esa fuerza era como una mano oscura y vaporosa.

Extendió sus dos manos y empezó a jalarlos hacia él. En el tiempo normal, todos sus amigos podían notar como Dan y Magnus eran más livianos, y empezaban a elevarse hasta llegar al borde.

-¡LUCIUS DETENTE!-grito Dan al ver como la nariz del rubio empezaba a sangrar. Mercuri obedeció, sintiéndose completamente agotado. Magnus fue ayudado a incorporarse., parecía que todo estaba bien. En el momento que Harry escupió la Snich dorada, los chicos sonrieron pero esa alegría no duro.

-¡LUCIUS!-Grito Tobías al ver como su amigo jalado al frente, Dan fue empujada nuevamente los niños gritaron por auxilio.

-¡POR MELIN!-grito una estudiante mientras veía como Lucius Mercuri y Dan Baker caían de las gradas. Lo siguiente que paso nadie se lo esperaba. Un tobogán apareció de la nada amortiguando la caída de los niños, haciendo que se deslizaran y cayeran al pasto de forma ruda pero sin huesos rotos. Los jugadores se acercaron y separaron a los chicos los cuales podían verse necesitaban aire por la eminente caída.

Los profesores apresuraron el paso y al llegar escanearon a sus alumnos, Severus guio su vista a las gradas, apenas alcanzaba a ver a Tobías quien se recargaba como podía para ver a sus amigos.

-"genial, primero el fuego y ahora esto… ¿Quién se supone que era el objetivo?"-pensaba furiosamente el profesor.

-¿señor Mercuri puede escucharme?-pregunto Minerva con obvia preocupación en la voz, el niño sangraba de la nariz y ojo derecho, su respiración era agitada y no dejaba de temblar. Decidió dejar las preguntas para después y ordeno llevar a l niño a la enfermería. Filius siguió a los estudiantes, dio un vistazo atrás, Baker también estaba siendo cargada, apretó sus nudillos con furia, alguien quería lastimar a sus estudiantes y no lo permitiría.

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-¡Suéltame!-grito un agotado Tobías, lo habían tomado desprevenido del brazo, volteo a ver a su atacante y no se sorprendió al ver a su profesor de pociones mirarlo con enfado.

-¿Qué rayos sucedió en el estadio?-pregunto mientras veía el estado de niño, antes de que Tobías respondiera, Severus lo arrastro a la enfermería. Volteo hacia atrás viendo que el grupo de amigos de su hijo tenían el mismo aspecto. – ¡ESQUE ACASO SON TONTOS! ¡DEBERIAN IR A LA ENFERMERIA, SEGURAMENTE USARON UN EXCESO DE MAGIA AL TRATAR DE RESCATAR A MERCURI Y BAKER!

Los niños no dijeron nada, se sentían completamente agotado, cuando llegaron a la enfermería Minerva les miro con enfado, Poppy se apresuró en atenderlos.

-todos ustedes son muy jóvenes aun, tuvieron suerte de no tener un choque mágico con su núcleo.-le riño Poppy

-¿pero que la magia no es… infinita?-cuestiono Tobías empezando a adormecerse

-Chiquillo Tonto, eres un niño. Tu núcleo mágico no está acostumbrado a que excedas sus límites. Estas en constante crecimiento, mientras tú sigas creciendo tus reservas de magia igual lo harán. ¡Estuviste a un penique de entrar en un coma!

-¡SEVERUS, BASTA!-Filius le grito, el igual estaba molesto pero bien sabía que sus alumnos solo actuaron por impulso al ver a dos de sus amigos en peligro.-Señor Bonachera, podría explicarnos que sucedió en el campo de juego hace rato…

El pelinegro asintió y le narro toda la historia, el cómo Magnus fue el primero en percatarse de lo que le sucedía a su hermana, el grito de Padma para avisarles, el como un fuerza sobrenatural les impedía ayudar a sus amigos, el cómo Lucius uso su magia para atraerlos nuevamente y como esa fuerza cobro venganza queriendo llevarse al rubio a una muerte segura.

-¿ustedes convocaron el tobogán?-cuestiono su jefe de casa, los niños se miraron entre ellos esperando que alguno confesara, Filius le dio una mirada a Minerva y otra a Severus, ambos negaron.

-luego veremos eso, lo importante es que están a salvo, y actuaron rápidamente. Es obvio que sus gritos de auxilio fueron opacado por los aullidos de victoria de los demás estudiantes.-dijo Minerva sintiéndose algo avergonzada por no haber puesto atención en sus estudiantes.

-¿Lucius estará bien? Fue el más afectado-pregunto Tobías, Severus giro su cabeza, el rubio tenía un parche en el ojo y su nariz ya no goteaba. Poppy les había informado silenciosamente que el niño estaría en observación pues había utilizado toda su magia. Esperaba un buen descanso y pócimas fortalecedoras ayudaran a restaurar el núcleo del chico.

Suprimió un suspiro, la mirada de consternación de Tobías le empezaba afectar.

-Su amigo solo necesita reposo señor Bonachera, pero puedo asegurarle que dentro de poco le vera correr por los pasillos. Por ahora lo mejor es que descansen.-contesto Filius para alivio del pocicionista.

5 minutos después los niños estaban dormidos, Minerva decidió avisarle a Annette acerca de lo ocurrido, al igual que Severus y Filius tendrán que mandar cartas.

Antes de salir de la enfermería acordaron reunirse dentro de dos horas en el despacho de minerva, debían detener a Quirrel antes de que matara a sus estudiantes.

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Muy lejos de ahí, en una mansión que se podía notar era antigua un hombre de gran porte, con cabellera platinada y ojos grises como el mercurio, veía atentamente el tapiz familiar. Sus ojos no expresaban ninguna emoción, su rostro rígido y apenas una mueca en sus labios.

Podía ver su nombre grabado claramente unido al de su esposa y debajo de ellos el de su hijo y heredero del apellido Malfoy.

Pero es una línea algo entrecortada se leía el nombre de la única mujer que llego un momento a marcar su vida. La única que por alguna razón llamo su atención siendo esta aun joven.

Annette Mercuri era una joven veinteañera sumamente hermosa, con su cabello castaño siempre atado en trenza, una sonrisa deslumbrante y ojos achocolatados llenos de alegría. Manos delicadas que cuidaban las plantas, ella era en toda la expresión de la palabras hermosa.

Pero había un detalle, estaba enamorada de un hombre que no era el, de un sujeto que no valía la pena, recordaba los besos llenos de amor que Annette le proporcionaba a ese sujeto, rabia y coraje era lo que sentía el rubio, anhelo de probar esos labios jugosos.

Sonrió de lado, él se encargó de que ese sujeto se alejara de ella, logro que la repudiara y no quisiera a saber nada de ella.

Lucius Malfoy jamás se sintió tan exuberantemente feliz en su vida-a excepción de cuando nació su hijo Draco Malfoy-el saber que él fue el primero y único en explorar toda esa piel virgen. Claro que no de la forma que el hubiese querido, pero solo así podía asegurarse de que nadie se atrevería a volver a acercársele.

Ahora, 11 años después-y reprochándose a sí mismo-descubría que tenía un segundo heredero. Gracias a un hechizo que sus antepasados fueron agregando al tapiz podía ver las cantidad de madia que poseían y poseen los miembros de la familia. Los niveles, mágicos de Draco eran altos como debe de ser. Pero Lucius…-otra risa-… el superaba a su primogénito.

Lucius era -después de 5 generaciones- el primero en la familia de ser un maestro en el elemento del fuego. La familia Malfoy fue durante mucho tiempo expertos en el control del elemento, muchos utilizaron ese don para mostrar su soberanía, algunos para aterrorizar a la asquerosa peste muggle, pero Scorpius Malfoy fue diferente, defendía a los Muggles diciendo que eran seres a los que protegerse, que algún día ellos convivirían en paz y armonía. Fue declarado loco y desterrado de la rama familiar.

Antes de que su Scorpius falleciera, este encanto a la familia, sus palabras exactas fueron "ningún Malfoy ha utilizado el elemento de la forma correcta, solo aquel que muestre la verdadera flama de la pasión, tendrá el privilegio de ser un maestro en el elemento de fuego."

Ahora su hijo producto del alcohol y la pasión desenfrenada –y también violación- era quien poseía tal don particular. Debería estar molesto, después de todo su segundo hijo no era más que un bastardo fuera del matrimonio. Draco era el sangre pura, debería ser el quien enorgulleciera a la familia y quien poseyera el control del fuego.

Una sonrisa se posó en su rostro, de no ser por qué sintió una vibración en su magia, jamás hubiera entrado a la habitación. Dicha vibración solo la sentían los patriarcas, era un aviso de que su heredero estaba en peligro de muerte. Había entrado a salón del tapiz para asegurarse de que Draco no mostraba una fecha de fallecimiento, y grande fue su sorpresa al leer que Lucius Antoni Lionel Mercuri era quien palpitaba en la rama debajo de él, uniéndolo en una escuálida rama con la madre de este niño.

Su rostro nuevamente regreso a la máscara de seriedad que debía mostrar, se encamino a la puerta y de ahí a su despacho, iría a Hogwarts después de todo… tenía que asegurarse de que su "heredero" estuviera a salvo.

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Minerva se hizo a un lado cuando de las llamas verdes emergió Aurora Bonachera seguido de Annette Mercuri.

-Profesora Macgonagall…Lucius… ¿Dígame dónde está mi Lucius?-la voz llena de preocupación de Annette la hizo estremecer. Minerva se había prometido proteger a ese niño acosta de su vida y había hecho mal ese trabajo. He aquí ahora las consecuencias. Aurora ayuda a que la mujer se calmara.

-Por favor síganme, los niños están en la enfermería, descansando.-Si fuese otro momento la señora Mercuri se impresionaría por estar en un lugar tan maravilloso, pero con su hijo herido eso era lo último en su lista de prioridades.

-¿Qué fue lo que ocurrió Minerva?-pregunto Aurora, ambas mujeres se conocían desde hacía mucho tiempo y era normal tutearse.

-los niños estuvieron por caer de las gradas en el estadio, todo ellos utilizaron magia para evitar que una tragedia sucediera enfrente de nosotros. Me avergüenza decir que a causa del partido ningún profesor y otro alumnado se percataron de lo que ocurría.

-¡¿quiere decir que estuvo ahí todo el tiempo?! ¡¿Mi hijo pudo morir por su falta de interés?!-ya estaban enfrente de las puertas de la enfermería, minerva no contesto nada, completamente de acuerdo que no tuvo la responsabilidad que debía. Annette entro sin importarle nada y vislumbro la cabellera de su hijo. Apresuro el paso y se llevó una mano a la boca para evitar que saliera grito.

Su pequeño dormía tranquilamente, con un parche cubriendo su ojo, tenía un poco de fiebre por cómo veía su frente. Acaricio el rostro de su hijo y le susurro un "estoy aquí" el niño se removió un poco entre sueños y sonrió.

-debería llevármelo a casa, donde YO si pueda cuidarlo como se debe…-murmuro la mujer más para sí, Aurora quine estaba aún lado de la camilla de Tobías estaba de acuerdo, pero sabía que eso solo entristecería al rubio. Estaba por decir algo cuando la puertas dela enfermería fueron abiertas, Aurora vio como Severus entraba y para su sorpresa venía con un acompañante con larga cabellera rubia.