A mano

Harry —dijo Ron muy serio—, quienquiera que pusiera tu nombre en el cáliz de fuego, creo que quería matarte.

Fue como si las últimas semanas no hubieran existido, como si Harry viera a Ron por primera vez después de haber sido elegido campeón.

Lo has comprendido, ¿eh? —contestó Harry fríamente—. Te ha costado trabajo.

Hermione estaba entre ellos, nerviosa, paseando la mirada de uno a otro.

Ron abrió la boca con aire vacilante. Harry se dio cuenta de que quería disculparse y comprendió que no necesitaba oír las excusas.

Está bien —dijo, antes de que Ron hablara—. Olvídalo.

No —replicó Ron—. Yo no debería haber...

Olvídalo.

—Es que fui un idiota. Un mal amigo —Ron se veía muy culpable y Harry comprendió que necesitaba poner las cosas en orden—. Merezco que...

Pero Harry no le dejó terminar la frase. Le puso las manos en los hombros y, rápido como un rayo, levantó la rodilla y se la incrustó en la entrepierna. De la garganta de su amigo salió un extraño gemido ahogado, como si quisiera emitir un chillido de dolor pero no tuviera suficiente aire para hacerlo. Sus ojos se abrieron como platos mientras se tomaba la zona afectada al tiempo que caía al suelo de rodillas.

—¡Por Merlín, Harry! ¡¿Qué has hecho?! —gritó Hermione, horrorizada. Harry hizo caso omiso y se dirigió a su amigo, que seguía de rodillas con los ojos llenos de lágrimas.

—Está bien, Ron. Ya estamos a mano —dijo Harry mientras sonreía.

—¿En... serio? —gimió Ron con una voz anormalmente aguda.

—Claro que sí, amigo. Una amistad como la nuestra no se acaba por simples malentendidos. Además, ya te disculpaste. No creerás te guardo rencor, ¿no?

—En...tonces... —Ron tenía los ojos cerrados y hacía un visible esfuerzo por hablar— ¿por qué...? —su voz se redujo a un murmullo.

—Bueno —dijo Harry, que entendió perfectamente la pregunta (eso, claramente, era un signo de cuán excepcional era su amistad)—, lo estabas pidiendo a gritos, Ron. Te sentías muy mal, y yo sabía que seguirías reprochándote esto, de modo que decidí equilibrar las cosas. ¿Entiendes?

Ron asintió débilmente.

—Eres un gran amigo, Harry —susurró.

—¡Eso es barbárico! —se escandalizó Hermione.

—No es tu asunto —replicó Harry con aspereza.

—Sí... No te metas —terció Ron con un gemido apenas audible.

Después de fulminarlos con la mirada, Hermione se marchó, ofendida.

—¡Qué suceptible! —exclamó Harry.

—Sí... tienes razón —lo apoyó Ron con la voz temblorosa.

Harry sonrió y le dio unas palmaditas en el hombro.

—Ven, vamos a ver el puntaje.

Ron asintió con la cabeza y se puso trabajosamente en pie. Sin embargo, en cuanto dio un paso se detuvo y, tomando otra vez su entrepierna, se dejó caer en el suelo, donde se quedó en posición fetal.

—Yo... me quedaré un rato más aquí, si no te molesta.


N/A: ¡Hola! Acá les dejo otro capítulo que, como siempre, espero que les guste. ¡Los reviews son bienvenidos! ¡Nos leemos!