XVI

El pequeño rubio cerró su baúl con una sonrisa en el rostro, mañana partiría en el tren e iría con su madre y abuela. Miro alrededor, Magnus y Tobías igual estaban terminando se acomodar sus pertenencias. Sintió una punzada, desde hacía unas semanas que el castaño no les hablaba. Se comportaba frio y desinteresado. Era curioso pues ahora Dan era quien les hablaba como si nada hubiera pasado, suprimió un suspiro, Wayne era rencoroso.

Dan… sintió algo extraño en su pecho, empezó a portarse mejor con Harry, y hasta se podía decir que eran bueno amigos… demasiado cercanos. Eso está bien, no habría más peleas… pero le molestaba y no sabía porque.

Y ahora todo también se había complicado, Hermione, Neville y Harry habían visitado a Hagrid hace unas semanas y por mala suerte les toco ver como el gigante estaba empollando un huevo de dragón. Todo hubiera estado bien si tan solo Draco Malfoy no los hubiera seguido y más aun no los hubiera acusado con la profesora Minerva.

El dragón fue entregado entre lágrimas y quejidos por Hagrid, pero la curiosidad es la que siempre termina matando al gato. Pronto empezaron a sospechar, el grupo de primero empezó a ver puntos de vista y un comentario de Harry fue lo que ayudo más en la investigación.

-Hagrid siempre dice que le interesaría tener un huevo de dragón… no es demasiada coincidencia que justamente hubiera un persona cargando uno y queriéndose deshacerse el… solo piénselo…

¿Coincidencia…? No lo creo

Harry, Lucius y Hermione encararon al gigante, preguntas sin fin, respuestas sin terminar y por último la confesión

-Escuchen niños los que hagan Dumbledore y Nicolás Flamel es asunto suyo, ustedes no… no debí decir eso…

Nicolás Flamel… de algo le sonaba ese nombre, pero no recordaba donde.

Dan y Magnus aparecieron esa noche mientras todos estaban reunidos en la biblioteca, un apartado especial que Madam Pince les ofreció para evitar las miradas reprochadoras de los otros compañeros.

La morena no dio muchas explicaciones, una sola mirada de asentimiento por parte de Harry hizo que fuera más que suficiente, señal de que no habrían conflictos. Era Wayne quine había optado una actitud más reservada, y solo se comunicaba con su hermana.

Podía ver en la cara de Hermione que eso le dolía, pero no podían hacer más. El rubio asumía que una buena temporada lejos de todos los misterios del castillo ayudaría a olvidar los malos ratos.

Toda la escuela estaba emocionada, sin clases, volviendo a casa con las familias. Se recostó en la cama, mañana sería un gran día.

Si es que nada trataba de matarlos en el viaje en el tren.

-/-/-/-/-/-/-/-

La mañana fue un tanto ajetreada, en la sala común de Gryffindor varios alumnos corrían de un lado a otro verificando que sus pertenencias estuvieran en su lugar. Harry había alistado su baúl la noche pasada así que estaba tranquilo. Se había puesto un conjunto de la vestimenta nueva. Unos pantalones negros a su medida con una camisa azul marino y un chalequin negro que hacían un perfecto juego y de calzado se puso unos botines de cuero de dragón, los cuales tenían un hechizo de ajuste y calentador.

Se miró en el espejo, su aspecto flacucho había cambiado un poco, se veía un tanto más llenito, y había notado que creció 2 cm para su grato gusto. Su cabello ya no parecía un nido de pájaros y ahora poseía unos lentes más modernos y con la graduación adecuada para sus ojos.

Se veía y sentía diferente. Aun no conocía al tutor misterio de Dan pero le estaba muy agradecido a ambos por ser tan amables con él y preocuparse tanto por su bienestar. No había vuelto a tener una conversación en privado con la morena, pero todas las mañanas la lechuza de Dan llegaba a su ventana con las tres pociones que debía consumir.

Al principio fue difícil ya que el sabor de las pociones era horribles pero pronto empezó a notar los cambios. Sus ojos fueron los primeros en ser los afectados de las pócimas, su visión se volvía borrosa al intentar ver con los lentes y los dolores de cabeza empezaban a ponerse agudos, una noche le llego una carta donde se le citaba en la enfermería. Madam Poppy le reprendió por haber tardado tanto en ir a verle, asiéndole saber que ella estaba al tanto de las pociones que consumía.

Los lentes estaban por ser ajustados cuando Poppy recordó darle un paquete, era una caja con lentes nuevos, eran rectangulares con los brazos azules. Le habían encantado, mucho mejor que esos redondos y todos rotos pegados con cinta adhesiva que su tía le había conseguido en una venta de garaje.

Sacudió la cabeza, estaba por hacérsele tarde. Tomo su baúl y se en camino al gran comedor para tener su ultimo desayuno con sus amigos.

-/-/-/-/-/-

El comedor estaba lleno de un ambiente acogedor gracias a todas las decoraciones navideñas. El enorme árbol hacia que el lugar se viera aún más asombroso.

Magnus entro y a lo lejos vislumbro la cabellera descontrolada de Hermione, sabía que no debía comportarse como un tonto, Dan ya lo había regañado por eso y le había dado sus razones para alejarse. Aun así, seguía molesto de que la leona defendiera tanto al pelinegro y ahora saber que Harry pasaría las vacaciones de navidad con ellos le era extraño e irreal

-"Todo se explicara en su momento"- le había dicho su hermana la noche anterior

Decidió acercarse aprovechando que no llegaban aun el resto de sus amigos, la castaña estaba sentada en su respectiva mesa, Weasley no estaba a la vista y los demás alumnos de primero estaban muy concentrados en sus charlas como para prestar atención.

-Mione…-susurro el niño detrás de ella, la nombrada dio un pequeño salto y se guiro a ver a quien le había hablado. Su semblante cambio de confusión a molestia. El niño sintiendo el cambio bajo la mirada.

-¿Qué quieres Wayne?-pregunto con tono mordaz, una rápida mirada al vestuario del chico le hizo ver una cosa, Magnus era de familia adinerada. El pantalón negro a juego con unos mocasines y una camisa igual negra con gemelos de oro lo delataban rápidamente. De cierta forma lo veía guapo…

Se abofeteo mentalmente, porque pensaba eso cuando estaba molesta con el chico, Magnus parecía abochornado y extendió la mano, la cual sostenía una pequeña caja cuadrada.

-lamento haberme portado como un completo…

-idiota…-finalizo la castaña, el niño asintió con pena, esperando que la niña tomara el obsequio.-no vas a comprarme mi perdón Magnus

-no es una compra… y sé que no lo merezco pero entiéndeme Mione… Dan es mi hermana, cualquier ofensa que le hagan a su persona es una ofensa hacia mí. Quizás ella y yo no somos hermanos de sangre, pero es mi familia. Y tus palabras me dolieron cuando dijiste que Dan se buscó ese trato. Porque la conozco y sé que ella daría su vida por quienes considera sus amigos.

-…-la niña bajo un poco la mirada, a lo lejos vio como la mencionada entraba con aire despreocupado charlando tranquilamente con Lisa y Padma. Quizás ella no comprendía ese amor fraternal, ese amor que hacía que hicieras y dijeras cosas estúpidas como Magnus, pero siendo sinceros había verdad detrás de todas ellas.

Una sonrisa apareció en su rostro, no podía enojarse con Magnus por más que quisiera, lo había extrañado mucho, era su mejor amigo después de todo. Se levantó de la silla y abrazo a su amigo, siendo respondida por este.

-por situaciones… que no puedo decir… no poder enviarte tu regalo vía lechuza. Por eso quise darte en persona.-Hermione tomo la cajita y la abrió con mucho cuidado.

Dentro había una delgada cadena con una argolla sujetando una piedrita en forma de corazón color rosada. Magnus la saco y le pidió darse la vuelta para ponérsela. La castaña se sonrojo al sentir el contacto de las manos de niño sobre su cuello.

-es un cuarzo rosa, se supone que ayuda a encontrar el amor y la paz. Ya está…- la niña se giró a y aprecio el hermoso collar. Agradeció el obsequio con una sonrisa sincera. Ambos niños empezaron a desayunar con la amistad nuevamente reestablecida y con un algo especial naciendo entre ellos sin darse cuenta.

-/-/-/-/-/-/-/-/-/

Dan sonrió al ver la escena, había apostado que para el tercer año ambos niños serian novios… quizás y por cómo se peleaban por tonterías y se reconciliaban lentamente seria hasta cuarto…

-TKS… tendré que convencer a Tobías de que modifique la apuesta…

-/-/-/-/-/-/-/-/-/

Ya para las 11 de la mañana, los niños abordaron el tren, pocos alumnos se quedarían en el castillo, Ron había exigido el saber donde Harry pasaría sus vacaciones de invierno. Pero lo único que consiguió fue una mirada mordaz por parte del pelinegro.

Muy lejos de ahí, en una isla supuestamente abandonada, dentro de una cabaña la mujer de cabellera negra terminaba de decorar la habitación con las boberías navideñas que tanto gustaban de esos mocosos a los que decidió criar.

No es que le gustara ver los ojos iluminados de esos dos pequeños duendes y mucho menos las sonrisas y exclamaciones de sorpresa que seguramente tendrían, no claro que no era nada de eso.

Acomodo una foto donde aparecían los tres, una mujer con cabellera negra como la noche, semblante fiero y para nada cariñoso, mirando con desconfianza alrededor de ella. Los dos enanos se aferraban a sus piernas, la morena miraba la cámara con alegría y saludaba con su mano libre, le pedía a la mujer mirar a la cámara, consiguiendo llamar la atención por escasos 2 minutos. Y el niño se escondía detrás de ella, con ojos curiosos pero tímidos, miraba a la mujer debes en cuando y se asomaba para sonreír levemente a la cámara para volver a ocultarse.

Se podía apreciar que los niños tenían no más de 5 años, al juzgar por los abrigos era un día muy frio y fue la única ocasión que dejo que se tomaran una foto al aire libre.

-"familiar má"-había dicho la mocosa con sus enormes ojos brillosos y una sonrisa de oreja a oreja.

Dejo escapar un bufido, no es que la foto significara algo especial como para ponerlo encima de la chimenea, era solo para callar las suplicas de esos dos torbellinos que decidió criar.

El elfo que fue ordenado a cuidarle entre las sombras le hizo un listado en un pergamino de todos los peligros que encontró en el castillo. Listado que utilizaría a su favor, pensó con una sonrisa cruel.

-habitaciones de los jóvenes amos e invitado están listas ama-dijo una elfina apareciendo con un bocadillo en una bandeja

-bien, ¿y qué hay de la otra habitación?-cuestiono tomando el emparedado.

-Coral y Kazza terminan de colocar las protecciones ama

-retírate, debes esperar a los niños en el andén 9 y ¾. Traerlos inmediatamente.-la elfina asintió con una leve reverencia y desapareció.

-así que por fin estará aquí…-susurro un hombre que bajaba las escaleras. Tenía un aspecto un poco enfermizo, con cicatrices en el rostro. Una deslumbrante sonrisa pero una mirada algo triste.

-no te pongas nostálgico, te recuerdo que no debes mostrar favoritismo-dijo la mujer con tono demandante

-¿lo dices por Magnus?, no te preocupes, no es celoso, y Dan entiende la situación por completo, es una niña muy intuitiva y madura

-por supuesto que sí, YO la crie para eso-contesto la pelinegra con prepotencia y orgullo. El hombre dejo escapar una risa. Como si no supiera que esa era su forma de demostrar cariño a los niños.

/-/-/-/-/-/

Tobías fue recibido en un fuerte y bochornoso abrazo, sus reclamos fueron nulos para Aurora la cual ahora le daba besos en la mejilla, haciendo que el pelinegro empezara a ruborizarse. Lucius por otro lado no estaba incomodo, abrazaba con fuerza a su madre la cual tenía lágrimas de felicidad cayendo por sus mejillas.

Un poco lejos del afecto materno Lord Augusto Prince miraba la escena con semblante pasible, observo al joven Mercuri, una viva imagen de Malfoy era un hecho, solo los ojos eran lo que podrían distinguirlo.

Tosió un poco para llamar la atención de las amorosas madres y pronto todos se encaminaban fuera de la multitud de familias.

-No me despedí de Dan y Magnus…-dijo Lucius deteniéndose y empezando a buscarlos con la mirada.

No tardo en hallarlos pero la imagen fue algo que no olvidaría y que lo molestaría por mucho tiempo. Los hermanos estaban hablando con un elfo domestico quien con un chasquido hizo que los baúles se encogieran y los guardara en una bolsita de tela. Pudo rápidamente distinguir a Harry quien parecía asombrado por ese hecho. Parecía que lo estaban presentado, y se sorprendió de ver como la elfina le hacía reverencias al pelinegro.

Dan parecía molesta por eso y dio una orden que no alcanzo el rubio a escuchar, la elfina se disculpó por cómo veía y vio para su disgusto como la morena tomaba de la mano de Harry seguido de la de Magnus y ambos niños varones tomaban las escuálida manos del elfo para desaparecer del lugar.

No debería sentirse así de molesto, pero lo estaba. Y el hecho de que Tobías le pidiera que se calmara cuando un apenas visible círculo de flamas apareciera de bajo de sus pies, era más que suficiente para comprobar el hecho de que estaba furioso.

Y lo peor de todo, es que no sabía porque le molestaba tanto.

-Potter...-susurro con voz desprecio y contando hasta diez.