XVIII
Annette Mercuri observo a su hijo desde el pasillo, la puerta de la habitación estaba entre abierta. El pequeño parecía hablar en secreto con su mejor amigo y casi hermano Tobías, parecían estar serios y discutiendo d algo muy importante.
No alcanzaba a escuchar claramente, apenas un murmullo de "Flama… Filmare" o algo por el estilo.
-¿Estás seguro…?-cuestiono el pelinegro con mucha sorpresa, el rubio asintió y mostro una página de un libro que se podía ver lo grueso y pesado que era.
-Sabía que su nombre me sonaba de algo, Nicolas Flamel es conocido como uno de los alquimistas más importantes de la historia mágica, también es reconocido por su más grande creación…
-la piedra filosofal…capaz de convertir cualquier metal básico en oro
-y no solo eso… también es capaz de regresar la vida a los muertos y otorga la inmortalidad
-¿crees que alguien busque hacerse inmortal?-La mirada de Lucius se ensombreció, el cosquilleo de que algo más grande y oscuro era planificado rondaba por su cabeza.
-no… creo que alguien trata de revivir a alguien. Solo piénsalo… te acuerdas que antes de partir en el tren Harry, Neville y Hermione dijeron que un ser encapuchado los ataco y ataco a un unicornio.
-sigue siendo estúpido, todos saben que beber sangre de unicornio atrae un maldición, a menos que los unicornio te la ofrezcan de lo contrario estarás condenando tu vida
-y si no la estaba bebiendo… y si la está reuniendo para algo o para alguien…
-…tú crees…-la voz de Tobías tembló por un momento, ambos niños se miraron con obvio terror en los ojos. – hay que enviarle un carta a todos, y pronto
La mujer se alejó lo suficiente para ver como su hijo y mejor amigo salieron corriendo a la biblioteca, espero que estuvieran suficiente mente lejos para poder encaminarse al despacho del Lord Prince.
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Severus miro su antebrazo, la marca seguía gris pero la comenzó que sentía no era nada normal. Seguía dentro del castillo, no hacía mucho que el vejete de Dumbledore les había llamado a él y los otros profesores.
Quería corroborar que las defensas para la piedra estuvieran finalizadas antes de que acabaran las fiestas decembrinas, eso alerto a los jefes de casa, seguramente Albus planeaba iniciar su plan de atraer a quien fuera que deseaba robar la piedra y con ello a Potter.
Luego hizo preguntas de extrañesa hacerca de Wayne y Baker, ¿Cómo iban sus progresos? ¿Filius había notado un comportamiento nada adecuado para sus cuervos? ¿Baker se comportaba adecuadamente o sospechaba de algo?
Las alarmas en la cabeza de Severus se dispararon, era obvio que albus tramaba algo encontrar de la niña, no podía permitir que eso sucediera. Una vez que la junta termino, los profesores solo se miraron con la misma mirada de confusión y consternación. Con la misma pregunta rondando sus mentes.
¿Acaso Albus era el causante de los constantes eventos de casi muerte de los niños?
Filius parecía hervir en rabia, sus cuervos estaban en peligro, y el no permitiría que nada malo les sucediera, acordaron que lo mejor era darles una enseñanza defensiva y de ataque de alto nivel.
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Dan bajo a la sala, el lugar estaba por completo en oscuridad, ya era media noche y todos estaban dormidos. Camino hasta la pequeña estancia y tomo un libro rojo de pasta desgastada. Lo abrió con cuidado, casi no podía leer el contenido pero no lo necesitaba, ella sabía de memoria el manuscrito. Murmuro en varias ocasiones, apenas y era audible. Un destello verdoso la rodeo, en su frente el mismo destello dibujaba un símbolo en forma de tres líneas en diagonal a la izquierda y una pequeña línea que las cruza.
-Dan…-
La niña se sorprendió y el símbolo desapareció, en las escaleras se podía ver a Magnus observándola con curiosidad.
-me asustaste hermano…-dejo el cuaderno en su sitio y se sentó en el sillón, siendo seguida por el niño.
-tengo una extraña sensación…-murmuro Wayne, Dan lo rodeo con el brazo. Ella también tenía tiempo de sentirlo. Algo malo estaba por venírseles encima.
-Todo estará bien, tú confía en mi Magnus. Sé que las cosas se pusieron muy raras y peligrosas en la escuela
-casi mueres… Dan, y si ya saben quine somos…
-el director lo sabe…-los ojos de Magnus se agrandaron por el terror- te lo dije Mag… quien pierde más aquí soy yo, y mientras yo siga viva no permitiré que a ti te lastimen. Esa es mi misión…
-Dan…
-Lo recuerdas, siempre e sido yo a quien tu cuidas, siempre fui yo la que se escondía… la que tenía miedo…
-cambiaste y eso es bueno… Ahora tenemos muchos amigos…
Ambos hermanos se miraron detenidamente, sabían que pronto algo los separaría, que algo malo ocurriría. Que sus planes de estar siempre juntos se vendrían abajo… eran niños con problema de adultos. Una guerra que estallaría y que ellos sabían, serian parte de ella.
-Magnus confía en tu hermana… no importa que suceda, siempre estaré contigo
