Hola a todos! Bieeen~ No me demoré nada en subir el siguiente ehh XD Es un progreso, quisiera poder escribir así de seguido durante todo el Fic pero no quiero prometer nada n.n' Bueno! Pasemos a la historia! Qué capítulo más lleno de emocioness, quizá no les está gustando esto del paso del tiempo tan veloz pero lo hice así para que pueda comenzar la verdadera historia de una vez! Estoy emocionadísima *.* Les traigo aquí un poquito del paraíso que están viviendo nuestros protagonistas. Espero lo disfruten!
Sin nada más que decir los dejo con el fic. Muchas gracias si estás leyendo esto, déjame un comentario para saber qué te pareció que me encanta leerlos, un gran saludito a todos, nos leemos en el próximo capítulo! :D
Eriol solo se había enterado hacía un par de días que los novios ya habían vuelto a Tomoeda. La sorpresa en su rostro fue increíble cuando oyó que Sakura le decía que estaban allí desde hacía más de un mes. Había estado fuera de la ciudad mientras aguardaba su regreso, por precaución, después de todo pensaba comenzar a hablar con Shaoran sobre la profecía a penas llegara, había sido una pérdida tiempo esperar su regreso.
Se encontraba junto a la muchacha en el templo Tsukimine, había decidido pasar a saludar a los guardianes que lo custodiaban cuando se la encontró. Iba vestida de sacerdotisa y barría las hojas que cubrían el suelo del lugar.
—Vaya... que mal que te hayas enfermado Sakura— comentó el inglés. —De hecho aún no te ves muy bien, ¿Fuiste con un médico?
— ¿Enserio?— se tocó el rostro. —Hoy no me he sentido muy bien es verdad, desperté mareada, tal vez debería ir por la tarde.
—Ya lo creo.
—Sí eso haré, si buscas a Shaoran está en la oficina, debió irse muy temprano así que no lo encontrarás aquí.
—De acuerdo— silencio. —Sakura... ¿Te gusta mucho trabajar en el templo?
—Me encanta— la sonrisa de ella lo evidenciaba. —Siento que puedo hacer algo útil protegiendo a todos.
—Claro... comprendo lo que dices— la miró serio. — ¿Y las cosas con Kasai están bien?
—Sí, es de mucha ayuda.
—Qué bueno escucharlo— sonrió con cordialidad. —Bueno, iré a visitar al flamante esposo— la vio ruborizarse. —No olvides ir al médico ¿Sí?
—No lo haré, gracias Eriol.
—Nos vemos.
Sakura permaneció mirándolo marcharse sin tener idea de la preocupación repentina del joven inglés. Ella no estaba al tanto que no era la única que había tenido sueños poco usuales, pero olvidó todo lo relacionado a su conversación cuando vio subir a un anciano de cabeza calva y larga barba blanquecina. Se paró apropiadamente erguida y sacudió sus ropas para apartar el polvo que seguro traían.
El hombre avanzó con paso tranquilo hacia ella, con una amplia sonrisa. Sakura le hizo una reverencia educada y le devolvió el gesto.
—Buenos días ¿Qué tal Sakura?— oyó.
—Buenos días señor Jin Qiu, me encuentro muy bien ¿Y usted?
—He estado mejor... pero así es la vida ¿Cierto?— suspiró. —He venido a rezar un poco, siempre hay que sacar lo que se guarda en el pecho ¿Sabes?
—Por supuesto— lo acompañó con calma hasta la entrada del templo.
Sakura le dio su espacio cuando lo vio arrojar unas monedas y golpear las palmas, al hombre se lo notaba bastante debilitado y le extrañaba que hubiera escapado de sus guardaespaldas y acudir solo a donde ella estaba. Lo notaba con la guardia baja, como si estuviera muy cansado para moverse con la cautela de siempre, quizá se tratara de la tristeza, el anciano había perdido a su única nieta, normal que quisiera algo de paz.
Se acomodó a un costado y miró el cerezo sagrado que crecía en el lugar. Era espléndido, no dejaba de dar flores a pesar de estar en otoño, sabía que se debía a su magia, sin ella probablemente no demoraría en marchitarse pero por el momento todo estaba bien, las personas que allí iban no dejaban de asombrarse por él.
—Sakura, querida, siento mucho lo que has tenido que pasar por culpa de mi familia...— oyó, y lo miró sorprendida. —No fue tu culpa para nada pero el clan Li no te ha agradecido como debía por haber evitado una catástrofe como la que se hubiese generado.
—Señor Jin Qiu no quiero que nadie me agradezca nada... lo hice por mero egoísmo, esta ciudad significa mucho para mí.
—Claro que entiendo eso, pero de todas formas eres una heroína, y mi familia solo te ha causado problemas, siento mucho eso, haré lo posible por ayudar, después de todo ahora perteneces a nuestro clan, eres la esposa del líder ni más ni menos.
—E-Esto...— la incomodaba tantas formalidades pero no quiso ser descortés. —Se lo agradezco Señor Jin Qiu.
—Nada de eso— le regaló una sonrisa sin demasiada efusividad. —Bueno regresaré antes de que venga un batallón a rescatarme— se rió sin mucha gana y la miró, sus ojos verdes fueron absorbidos por los oscuros ojos negros de aquel hombre. —Cuidate mucho por favor.
—Lo haré, igual usted.
—Hasta pronto.
Shaoran investigaba algunos libros antiguos en busca de algo de información acerca de la famosa Apola. Lo tenía preocupado que cada noche su esposa soñara con ella y que no pudieran descubrir nada, era imposible que ni siquiera la inmensa biblioteca secreta del clan Li no tuviera nada escrito acerca de ella.
Cerró el libro que hojeaba resoplando, frustrado. Necesitaba una taza de té y regresar a casa para poder ver aquellos estanques hermosos que cada noche lo acompañaban, pero aún era temprano. Sacudió la cabeza al evocar las imágenes mentales de la noche anterior, recordando que esa mañana Sakura no se había despertado sintiéndose bien y que se había prometido ser paciente.
Abrió otro libro cuando oyó que tocaban a la puerta de su estudio, se puso de pie para abrir y se encontró con su amigo inglés Eriol Hiragisawa. Le cedió el paso y le ofreció una taza de té y un asiento frente a él, la misma silla donde solía acompañarlo su guardaespaldas, admitía que lo echaba de menos.
— ¿Qué tal todo Shaoran?— dijo el inglés. —Volvieron pronto de su acaramelada luna de miel...
—S-Sakura no se sentía bien así que decidí que lo mejor sería regresar a casa.
—La encontré hace unos momentos, me dijo que le dio una fiebre repentina, ¿Es cierto?
—Sí— el semblante del castaño se había tornado oscuro. —Después de tener algunos sueños con la mujer que te he dicho, me está preocupando bastante esto, tengo un mal presentimiento.
— ¿La tal Apola?— Eriol apretó un poco los puños y clavó su mirada azul en su acompañante. —Shaoran he tenido sueños también.
— ¿Cómo?
—Con una mujer también, pero no la he visto, solo oigo su voz— la expresión del proveniente de China no le gustada nada. —Antes de que te enojes, déjame decirte que no te lo dije porque se me pidió que no lo haga, en el mismo sueño.
— ¿La misma mujer?
—Por lo que estoy sospechando sí— se miraron fijamente, con inquietud. —Algo grande está pasando Shaoran, e involucra a tu esposa también.
—Se suponía que había quedado afuera... ¡Demonios!— abolló los papeles que tenía sobre el escritorio, furioso con las circunstancias. —No es un usuario como nosotros... ¿Qué se supone...?
—No lo sé, tenemos que averiguarlo cuanto antes, puede ser riesgoso dejarlo estar.
—Sí, tienes razón, moveré a mis empleados en la sede de Hong Kong del clan Li, aunque no sé bien qué se supone que deben buscar, las pistas son tan poco claras...
—Es cierto, por el momento que busquen más información sobre esta profecía, podría ser posible que algo que tenga relación con el mago Clow sea buena fuente.
—De acuerdo, haré unas llamadas.
—Señora Li, ¿Se encuentra bien?
El médico aguardaba en su consultorio a que la mujer que estaba atendiendo terminara de hacer lo suyo en el cuarto de baño. Cuando había llegado le había dicho que no se sentía muy bien y, luego de realizar los análisis correspondientes y regresar al consultorio no la había encontrado, estaba encerrada allí adentro.
—S-Sí, sí, estoy bien... eso creo...— se abrió la puerta y la vio cubriéndose la boca, con expresión confundida.
—Descuide, es muy normal— apoyó la mano en su hombro y la guió hasta la camilla donde la ayudó a recostarse para que se relajara mientras preparaba el aparato. —Bueno al parecer no tiene nada malo, aunque sus resultados son un poco elevados, ahora vamos a controlarlo, por favor levante su blusa.
— ¿Mi blusa?— recibió una sonrisa amable, al parecer la notaba nerviosa.
—Sí, hasta las costillas estará bien no se preocupe— cuando lo hizo le untó una sustancia pegajosa en el abdomen y acercó un aparato similar a un micrófono hasta apoyarlo sobre esta. Lo vio sonreír sin comprender nada, al menos hasta que giró hacia ella una pantalla que miraba con atención. —Por supuesto, eso lo explica todo.
— ¿Eh?— fue lo único que atinó a decir, tenía sentido después de todo, los síntomas encajaban. —Estoy...
—Embarazada, sí— la interrumpió el médico. —Sus hormonas están muy elevadas pero no se preocupe que es muy normal.
— ¿Ah sí?
—Claro, así suelen ser estos embarazos— anotó algunas cosas en el anotador que traía consigo. —Le recetaré algunos suplementos vitamínicos, los va a necesitar— soltó una risita. —No suelo ver muchos casos como el de usted, por eso siempre me alegra cuando los veo.
— ¿Casos?
—Ah por supuesto, señora Li está esperando mellizos.
Y allí estaba, caminando por la calle como un zombie, con la cabeza gacha y llevando solo el papel que efectivamente acreditaba que estaba esperando dos bebés. ¡Dos!
Obviando el hecho de que no lo había esperado (y que probablemente debió adivinarlo ya que no habían sido muy cuidadosos con su esposo) había sido toda una noticia enterarse de eso, es decir, llevaba poco tiempo casada, ¿Cómo se lo diría a Shaoran? Tenía que reunir el valor, estaba contenta pero también asustada, a penas lidiaba con estar casada y ahora se añadía el rol de madre a la lista. Era natural que se hubiera desmayado de la impresión luego de que el médico le diera la noticia.
Había estado inconsciente varias horas y al despertarse atardecía. Como había creído que no demoraría demasiado no tenía consigo sus pertenencias, probablemente Shaoran estaba buscándola por toda la ciudad, tenía que ir a buscarlas al templo y luego iría a casa. ¡Qué día!
Llegó al templo cansada, no había notado lo mucho que dormía últimamente y cuánto más quería hacerlo. Al ver hacia adelante se encontró con Kasai intentando sostener a otra persona que no parecía estar bien.
Corrió hacia ambos y se percató de que era Touma. Asustada lo tomó en brazos, estaba helado como un cadáver y respiraba agitado, tal vez ella también, de la preocupación. Había olvidado por completo todo lo relacionado con sus futuros hijos, algo le estaba pasando, lo podía percibir.
— ¡Señora Sakura cuidado!— gritó Kasai. La joven vio cómo un remolino azulado rodeaba la figura de su amigo, como si quisiera apartarlo de ella. Pero no lo soltó a pesar de la advertencia. Sintió cómo el ánima tiraba de su brazo para ponerla a salvo en caso de que fuera peligroso, su temperamento de familiar le impedía dejarlo estar, sin embargo se resistió y abrazó el cuerpo inconsciente de Touma, cerrando los ojos con fuerza.
El joven se encontraba en un lugar oscuro, completamente negro, y frente a él su yo brillante, su magia, lo miraba aguardando una resolución. Era hora, tendría que elegir entre sus sentimientos o la muerte. Sin embargo una luz apareció detrás suyo, y allí estaba Sakura, arrodillada en el suelo, como debilitada. Quiso ir a su lado a ayudarla pero fue interrumpido.
—Touma... tienes que hacerlo...
— ¿Y qué si prefiero morir?— Sakura levantó la mirada del suelo, espantanda, para verlo a él. Sus ojos brillaban de preocupación y percibió cómo su corazón se aceleraba, solo con eso. —No puedes obligarme.
—No, claro que no— la voz de la magia del joven era serena. —Pero puedo intentar hacer algo al respecto, sé muy bien cómo te sientes pero ¿Lo recuerdas? El día en que la conociste...
—Por supuesto que sí.
Recomiendo escuchar: "Dewdrops" OST de Tsubasa Reservoir Chronicles.
—No tan claramente al parecer, yo sí, desde que la conociste fue como si un interruptor fuera accionado, te has fortalecido, pero has olvidado el motivo por el cual lo has hecho— señaló hacia la joven con delicadeza. —Mírala— Touma obedeció, con tristeza. —Mírala muy bien...
—Es Sakura...
—Sí, es Sakura... es la misma de siempre, no ha cambiado— Touma se acercó a la chica hasta arrodillarse justo frente a ella, mirándola, con aprecio y angustia. Siempre había sido bellísima pero además de eso era la persona más amable que conocía, recordó cómo se había sentido la primera vez que la había visto con una sonrisa nostálgica, esos días no regresarían. —El que ha cambiado eres tú... tus sentimientos se están corrompiendo, tú me pediste poder para protegerla de todo...
—De todo lo que la pudiera herir, sí, ya lo recuerdo... fue por eso que pude incrementar mi magia...— acarició el cabello de ella, percibiendo su suavidad.
—Estando muerto no podrás proteger a nadie...— Sakura miró a la figura brillante y luego a su amigo, algo confundida. —Te aseguro que si accedes... podrás protegerla.
— ¿Cómo podré?
—Te juré darte el poder, así que me ocuparé de hacerlo, aunque la olvides yo no lo haré— Sakura se alarmó y tomó la mano de Touma por acto reflejo, solía hacerlo también en el pasado.
—Touma... ¿Qué...?
—Sakura, estoy muriendo...
— ¿Por qué?
—Mi magia se ha debilitado mucho, porque he estado triste— vio que sus ojos verdes se llenaban de lágrimas que contenía con fuerza. —Por favor no llores...
—Es mi...
—No, él tiene razón— señaló con el mentón a quien estaba detrás de ellos. —Sé bien que no lo pensaste, que ni siquiera lo has considerado, lo sé muy bien, tú me lo has dejado claro todo este tiempo, soy yo a quien ahora no le alcanza una amistad... es que... siempre te he amado, siempre, admito que no he perdido las esperanzas aún, probablemente no lo haga nunca, tú me enseñaste eso, a no rendirme jamás...
—Lo siento mucho— ella se cubrió el rostro pero el joven le tomó las manos para mirarla, al menos en ese momento quería apreciarla bien.
—No, por favor déjame verte— se acercó un poco más a la chica. —Le pedí a mi magia que me otorgara poder para ser capaz de protegerte de cada cosa que quisiera hacerte daño, ese fue mi deseo inicial, mi único y más grande deseo, con el tiempo fui cambiando y ahora quisiera tantas cosas... debo admitir que te he codiciado, ahora comprendo que estaba mal— le apartó el cabello del rostro. —Debes cortar ese fleco...
— ¿Qué puedo hacer para ayudar?
—Nada, por desgracia nada Sakura... tú me dijiste que para demostrarte que te amo tanto o más que Shaoran Li debía dejarte ir...— el asombro dolido en ella le dolió a él también. —Así que eso haré... lamento mucho que tengamos que separarnos así pero quizá volvamos a vernos, no quiero que estés triste por mi culpa ¿Sí?— vio cómo comenzaba a llorar pero se secó las lágrimas y le enseñó una sonrisa algo forzada.
—No quiero que mueras así que... está bien Touma, ¿Qué debo hacer?
—Cierra los ojos— la joven obedeció. En las manos del muchacho apareció la alabarda que siempre utilizaba en las batallas, jamás habría imaginado que la usaría para olvidarse de Sakura.
Vio su hermoso rostro para no pensar en nada más, hasta el final, hasta que no quedara nada quería pensar en ella y en todos los momentos que habían vivido juntos, su amistad era lo más valioso que tenía, y la preservaría a pesar de que a partir de ese día se convertirían en desconocidos.
El hilo rojo que los unía estaba allí, titilaba con su presencia como si rogara que no lo asesinara. Pero debía hacerlo.
Un segundo antes de llevar a cabo su determinación se inclinó y besó los suaves labios de Sakura, quien abrió los ojos sorprendida. Sin embargo no por mucho tiempo, una vez que cortó el hilo de una estocada quedó inconsciente y tuvo que agarrarla para que no se hiciera daño, la abrazó con fuerza, dejando fluir las lágrimas que tanto le había costado liberar.
—Lo siento, lo siento... quería hacerlo al menos una vez...— ocultó el rostro en su cabello. —No quiero pensar que cuando despiertes no sabremos quien es el otro así que... sé feliz, es todo lo que deseo Sakura...
Poco a poco también se fue quedando dormido. Una vez que abriera los ojos ya no sería parte de su vida ni ella de la de él, se dejó llevar por el cansancio repentino.
Se dijo que todo iría bien.
Fin de la canción.
Shaoran avanzaba por los pasillos de su casa con paso furioso. Había estado intentando localizar a su esposa durante todo el día y no había podido dar con ella, no cesaba de preocuparse. Comprendía que tal vez se estaba volviendo sobreprotector pero las cosas no estaban para menos, algo pasaba y si bien no los afectaba directamente al menos a Sakura sí, y eso no le permitía relajarse. Desde lo que había pasado con Lei no podía parar de pensar que intentaban lastimarlo deshaciéndose de las personas cercanas a él, primero había sido Tian, luego la joven nieta de Jin Qiu, no toleraría que algo malo le sucediera a la mujer que amaba.
No había ayudado ni un poco que, después de percatarse que no contestaría el celular, fuera al templo y se encontrara con Kerberos y Yue diciendo que Kasai se la había llevado de regreso a casa por haber estado mal, tan solo comenzó a preocuparse más.
Se encontró con el ánima fuera de la habitación principal. Estaba de pie apoyado contra la pared, mirando el suelo con expresión pensativa. Se acercó a él y cuando fue visto se enderezó para saludarlo.
—Kasai ¿Qué ha pasado?— preguntó el castaño.
—Touma Yoshida vino al templo a ver a la señora Sakura, no se estaba sintiendo bien, le dije que ella no se encontraba y se desmayó justo allí.
— ¿Yoshida? ¿Lo viste mal?
—Estaba muy pálido y su magia revolucionada— el ánima miró la puerta del cuarto donde descansaba su ama. —Luego llegó la señora Sakura y... no estoy seguro, pero la magia del muchacho la rodeó, lleva inconsciente desde entonces.
— ¿Incluso ahora?
—Sí.
En realidad Sakura había despertado, había despertado llorando sin entender bien la razón y luego con unas náuseas repentinas que la obligaron a correr hacia el baño, no tenía ya nada en el estómago pero sabía bien a qué se debía.
Recomiendo escuchar: "Anya by the stars" OST de To the moon.
Mellizos... estaba esperando mellizos.
De solo pensarlo el miedo hacía que sus ojos se llenen de lágrimas una vez más. ¿Qué iba a decirle a su esposo?
Como si lo hubiera llamado con el pensamiento lo vio allí de pie, con una expresión asustada, mientras ella sentada en el piso del baño intentaba secarse las lágrimas. Quiso decirle algo pero en un segundo lo tuvo enfrente, sosteniéndola por los hombros e intentando ver su rostro, estaba preocupado, lo sabía.
—Sakura, Sakura ¿Qué tienes? ¿Por qué lloras?— oyó que decía, solo la hizo llorar más.
—No lo sé...
— ¿Te duele algo?
—No...
— ¿Necesitas algo?— le acarició el cabello con mucha dulzura.
—Vamos... vamos a tener un bebé— soltó, y aguardó. Shaoran solo la miraba, como si estuviera descifrando la información en algún sector de su cerebro y eso tomara cierto tiempo. —En realidad... vamos a tener dos...
— ¿D-Dos?
—Sí...
Silencio una vez más. Sakura volvió a aguardar una respuesta hasta que sintió que él acariciaba su vientre como si al tocarlo fuera a romperse, su expresión estaba un poco preocupada pero sus ojos ambarinos brillaban de alegría, sí estaba feliz, eso la hizo sonreír a través del velo de lágrimas. Luego la abrazó, no tan suavemente de hecho, quizá movido por sus emociones no había sido muy cuidadoso pero a ella no le importaba, se sentía segura una vez más.
—Oh Sakura... yo... no sé qué decir, esto es...— tomó su rostro con ambas manos, incrédulo. —Vas a darme dos hijos.
—Sí querido...
—Tendremos una familia más grande.
—Sí.
— ¿Tú cómo estás? ¿Fue por esto que te sentías mal estos días?
—Sí, hoy fui con un médico que lo confirmó— sonrió. —Estoy bien, solo sorprendida... aunque tal vez no debería.
—B-Bueno... tal vez no fuimos los más cuidadosos— le acarició la mejilla. —Siento si esto no es lo que esperabas, no tengas miedo, estaré allí para lo que sea que necesites, haré mi parte Sakura, quiero que estés bien.
—Lo sé— apoyó la cabeza en su pecho, solo para oír su palpitar y calmarse. —Prometo hacer todo lo que pueda, quiero que crezcan sanos y felices.
—Contigo como su madre, sé que lo harán.
Estuvieron abrazados lo que restó de la noche. Todo aquello era nuevo, ambos debían afrontar una vida juntos llena de experiencias nuevas y, a pesar de que no sabían lo que les depararía el destino, nada más importaba, como siempre que la vida les traía algo nuevo de lo que disfrutar su mundo se volvió más estrecho, un mundo donde solo habitaban los dos.
Fue un embarazo cargado de síntomas y malestares pero Sakura lo hizo muy bien.
Nueve meses después llegaron los dos nuevos habitantes de la residencia Li.
Fin de la canción.
