Disclaimer: los personajes de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.
Capítulo 3:
Hinata se levanto primero, y fue abajo, en cualquier momento llegarían las personas encargadas de limpiar la mansión y los organizadores de la boda, preparo café y lo sirvió en una taza, salió al patio y se sentó en una de los sillones, observando como el sol empezaba a iluminar todo mientras ascendía en el cielo despejado.
Estar allí le traía bastantes recuerdos, especialmente de su adolescencia, cuando iba allí a esconderse durante unos días cada vez que las cosas en el colegio se tornaban complicadas, en ese entonces tenía problemas para afrontar las cosas, ahora, era alguien totalmente distinta.
En los tiempos donde iba a la universidad, esa casa se convirtió en su lugar de escape, para desconectarse de todo y poder estudiar tranquila. Pero el por qué ese lugar era tan importante, era por los recuerdos de su madre, solía verla leer sentada en el mismo sillón donde ella se encontraba, siempre tan hermosa.
Ahora su padre se casaría, allí mismo. Hinata trataba de comprender a su padre, ella entendía que él se merecía ser feliz, estuvo al lado de su madre durante los momentos mas difíciles, y pudo escuchar las palabras que le había dicho su madre a el "no te pierdas la oportunidad de ser feliz", lo mismo que le había dicho a ella y a su hermana.
Pensar en todo aquello, hizo que lagrimas resbalaran por sus ojos, no se dio cuenta hasta que fue muy tarde, estaba llorando y no podía detenerse, extrañaba a su madre, había pasado por momentos difíciles donde lo único que lo solucionaría es el abrazo de una madre, pero ella ya no contaba con la suya.
– Hey… Hinata, ¿qué tienes? – Sasuke la había encontrado, la estaba mirando preocupado, se arrodillo frente a ella, para estar a su altura.
– No te sentí salir – dijo secándose las lágrimas. – Prepare café, iré a servirte una taza.
Sasuke quiso detener a Hinata y decirle algo, pero se contuvo, lo que sea que pasara con ella, se lo contaría si así lo quisiera, y si no, solamente la incomodaría haciendo preguntas. Hinata volvió con dos tazas en su mano, su semblante había cambiado completamente, ahora parecía la chica despreocupada que había conocido, se sentó frente a el y le paso la taza.
– Hoy tendremos un día bastante ajetreado, vienen los encargados de la limpieza y los que arreglarán el jardín, papa me acaba de avisar que vendrán cerca del mediodía.
– Ya estoy empezando a arrepentirme de haberme ofrecido a esto. – dijo Sasuke antes de darle un sorbo a su café. – Pero eso quiere decir que tenemos un par de horas solos todavía.
La única forma que Sasuke conocía para animar a Hinata, era teniendo sexo, así que eso haría. Tomo su taza y la de Hinata y las colocó en la mesita del centro. Agarro a la pelinegra y la subió sobre uno de sus hombros, y puso rumbo a la habitación.
La tiró en la cama y se sacó la remera que se había colocado para ir a buscarla, no tenían tiempo que perder, así que hizo lo mismo con la mujer, fue sacándole prenda por prenda, hasta tenerla completamente desnuda frente a él, se distrajo unos momentos ante aquella visión, para luego deshacerse de su pantalón de dormir y su bóxer. Se coloco sobre ella para besarla, e introducir su lengua en su boca, al mismo tiempo que introducía sus dedos en su centro, acariciando su interior. Una vez que la sintió húmeda, retiro sus dedos y separo las piernas de ella, para poder penetrarla, mientras escuchaba sus gemidos. Fue aumentando la velocidad, el sexo con Hinata lo estaba volviendo loco, tenia que controlarse con todas sus fuerzas para no terminar en los primeros minutos, la excitación que le hacia sentir era realmente única.
Salió de ella y la giro, colocándola de cuatro, beso su espalda y la mordió en la cintura, cuando ella gritó ante aquella acción, la penetro de un solo golpe, salió, y volvió a morderla, se introdujo de nueva cuenta y repitió aquella acción, una, dos, tres veces hasta que escucho un largo gemido proveniente de ella, dándola a entender que había alcanzado el orgasmo. Le dio tiempo para disfrutar de aquello, hasta que ya no pudo aguantar más y volvió a introducir su miembro en ella, pero esta vez de forma más rápida, necesitada, quería sentir todo de Hinata, aunque pareciera que nunca seria suficiente.
No pudo aguantarlo y se derramo en su interior, luego salió, lentamente, cansado. Se recostó en la cama y la atrajo hacia él. Los dos tenían la respiración agitada.
– Haces que sea difícil imaginar dejar esto.
– Haces que sea difícil pensar en algo a parte de esto. – Sasuke se rio ante el comentario de Hinata, le complacía que para ella también fuera algo adictivo. – Me entraré a bañar, no creo que tarden en llegar las personas.
…
Los días siguientes lo pasaron así, durante el día atendían los preparativos, ayudaban en lo que fuera necesario, y se comportaban como los hijos de los novios. Pero las noches eran otra cosa, Sasuke se había propuesto aprovechar cada momento que le quedaba para deleitarse con Hinata, la había poseído en casi todos los lugares posibles de la casa. Su momento favorito había sido hacerlo en el jardín, cuando ya no pudo aguantar mas y le saco la ropa para recostarla por un árbol y penetrarla sin mediar palabra.
Esa había sido su ultima noche juntos, en la mañana del sábado vendrían sus padres y hermanos, para instalarse antes de la boda, que sería al día siguiente.
Se despertaron al escuchar voces provenientes de abajo, tanto Sasuke como Hinata se levantaron rápidamente, él se vistió lo más rápido posible y salió del cuarto para dirigirse al suyo. Sus padres habían llegado.
– Hermana, dice papá que bajes. – dijo Hanabi entrando a su cuarto.
– No golpeas la puerta, no saludas. Eres toda una adolescente Hanabi.
– Tonta – dijo su hermana dando un pequeño beso en la mejilla de la mayor. – Van a traer los vestidos dentro de un momento, ¡tienes que probártelos todos! – dijo de repente ella muy entusiasmada.
– ¿Vestidos?
– ¿Acaso que pensabas ponerte para la ceremonia?
– Solo… algo. Ya tengo vestidos, traje uno.
– No un vestido que ya hayas usado, tiene que ser uno nuevo y realmente lindo. – dijo la menor rodando los ojos. – Luego de la novia, debemos ser las mas hermosas mañana, bueno, tu serás la tercera.
Hinata le lanzo una almohada a Hanabi, que reboto en la puerta, ya que la menor ya había salido riendo. Se levanto y ducho rápidamente, para bajar y saludar a los recién llegados.
– Padre – dijo Hinata dándole un abrazo.
– Estoy muy contento con lo que lograste Hinata, la casa luce realmente hermosa, el altar que montaron en el jardín esta espectacular.
– Yo no hice nada padre, hubo personas que se encargaron de ello. – dijo ella riéndose ante la emoción de su padre.
– Pero fuiste la encargada de supervisarlos, e hiciste un muy buen trabajo.
– Pienso igual – dijo la madre de Sasuke, acercándose a ellos. – Eres todo un ángel Hinata.
– Que no se te olvide madre, que yo también estuve aquí.
– Hijo, veo que ya te levantaste, ve a ayudar a tu hermano a bajar las cosas de los autos. – dijo mientras daba un apretón en el brazo de Sasuke y lo besaba en la mejilla.
– A sus órdenes. ¿Por qué no me ayudas Hyuga? – había tres Hyugas en la habitación, pero Hinata sabia que se refería a ella. Simplemente asintió y lo siguió al exterior.
– ¿Ahora soy Hyuga? – dijo Hinata riendo.
– Eres muchas cosas, Hinata.
– Hinata, es un placer volver a verte. – saludo Itachi, bajando las ultimas maletas de la parte trasera del auto.
– Buenos días Itachi, empezare llevando estas maletas.
Se sentaron todos en el jardín una vez de terminar de acomodarse en las respectivas recamaras, uno de los empleados que vinieron con su padre, sirvió vino en una copa para cada uno.
– Un brindis, por la nueva etapa en nuestras vidas. – dijo Hiashi levantando su copa, acción que todos imitaron.
– Chicas, ¿por qué no subimos a una habitación? Los vestidos ya llegaron. – dijo Mikoto, sonriendo a las Hyugas.
Una vez en la habitación de los futuros novios, vieron un enorme perchero, lleno de vestidos de todas las formas y colores. Y colgado aparte, se encontraba el vestido de novia, era hermoso y elegante, sobrio y simple, las dos Hyugas dijeron todos los halagos que se le ocurrieron en el momento a la Uchiha.
– Gracias, me encanta que les guste. Pero ahora lo importante es encontrar un vestido para cada una. ¿Por qué no empiezan a probarse todos?
Tardaron casi dos horas probándose todos los vestidos y eligiendo uno. Hinata había escogido un vestido de coctel corto, rosa pálido, con escote recto de encaje, ajustado hasta la cintura, y que caía levemente abultado hasta por encima de sus rodillas. Se veía realmente hermosa, y no pudo evitar preguntarse cuál sería la reacción de Sasuke al verla.
Al terminar con aquello, volvieron abajo, donde los hombres estaban viendo un partido de futbol en la sala, ya estaban por ser las doce del mediodía, así que Mikoto fue a la cocina para indicar a los empleados que preparar de almuerzo.
Esa tarde se dedicaron a ultimar los detalles para la ceremonia, que se llevaría a cabo al día siguiente. Todos estaban muy ocupados, pendientes de que todo salga realmente bien y no haga falta nada. Ya eran las diez de la noche, cuando decidieron que todo estaba perfecto, y era momento de descansar.
Los cuatro jóvenes, se quedaron unos momentos mas en la sala, conversando y tomando una botella de vino, según Hanabi era la mejor forma de conocerse, ya que desde ahora serian todos hermanos. Sasuke y Hinata se miraron ante aquel comentario.
– Por cierto, hermana, adivina a quien invito papá para mañana. – dijo Hanabi con tono juguetón.
– ¿Qué? Hanabi qué hizo papá – respondió Hinata de golpe, sorprendiendo a Sasuke ante su reacción.
– Si, papá le dijo a Gaara que estaba invitado. – Hinata se puso blanca ante ese comentario. – Yo le dije que no lo haga, le dije que te pondrías así, pero el me dijo que ya era tiempo de que solucionen sus problemas.
– Sasuke, será mejor que nos vayamos a acostar, mañana será un día bastante movido. – dijo Itachi al momento que se levantaba, intuía que sus nuevas hermanas querrían un poco de privacidad. – Buenas noches, Hanabi, Hinata.
– Buenas noches! – contestaron ambas con una sonrisa al mayor.
Sasuke simplemente se levantó, y se despidió con un gesto con la cabeza, aunque él no quería irse, quería quedarse y entender de que estaban hablando las hermanas, quien era Gaara y por qué Hinata había reaccionado así.
– Hanabi por que no me lo dijiste antes?
–Porque papá quería que fuera una sorpresa, quería que te enteres en el momento. No te dije antes porque ibas a ir corriendo a pelearte con él, pero tampoco pude guardármelo hasta mañana, quería que estés avisada y puedas pensar como actuar mañana.
– No puedo creer que él me haga esto.
– Hinata… entiéndelo, el no sabe reamente por que se pelearon y tampoco sabe qué tan mal terminaron. Es tu culpa por no querer explicarle todo.
– Hay cosas que no hacen falta decir hermana. Pero gracias, al menos no pondré una cara de incredulidad y sorpresa cuando lo vea mañana. Y podre tratar de evitarlo como sea.
– Tampoco sabes si vendrá.
– Conociéndolo… vendrá. – dijo Hinata en un susurro. Tomaron el resto de la botella, y se despidieron, dirigiéndose cada una a su cuarto.
Hinata entro a su cuarto sin encender las luces, se saco los zapatos y se tiro a la cama, pero en vez de sentir la suavidad del colchón, cayo ante algo duro, que la agarró de la cintura y la beso.
– ¿Sasuke? – pregunto Hinata cuando se separaron para tomar aire. Se recostó y encendió las luces con el interruptor que tenia al lado de la cama.
– Aproveche que todos están durmiendo para visitarte, hermanita. – dijo el riendo.
– Es tarde, y estoy cansada. – estaba cansada, era cierto, pero simplemente lo dijo como excusa, porque realmente eso no importaba cuando estaba con él.
– No vine a hacer nada malo, mal pensada. – la atrajo hacia él, para que vuelva a recostarse en la cama. – ¿Quieres hablar?
– No… – dijo en un suspiro, lo abrazo y hundió su rostro en el pecho del azabache. – Si… No sé, no sabría qué decir.
– ¿Quién es Gaara? –pregunto Sasuke, le intrigaba saber quien era el hombre que hizo que Hinata pareciera asustada.
– Mi novio, ex novio. Terminamos hace… casi cuatro meses.
– ¿Y tu padre lo invitó a la boda?
– Piensa que nos distanciamos, y que puede hacer algo para que volvamos.
– ¿Es muy pronto para preguntar que paso? – Hinata lo miro ante esa pregunta, no veía celos, ni enojo en su mirada, solamente curiosidad. Se preguntó si querría haber visto algo de celos en ellos…
– No se si preguntas por Gaara… o por ti.
– Por ambos, no se si es muy pronto para preguntarte algo tan íntimo y si estás lista para hablar de ello. – dijo el, dándole un beso en el cuello, empezaba a ver como el ánimo de Hinata decaía.
– ¿Sería mucho pedir tener sexo?
Ante aquello, Sasuke no lo pensó dos veces, desvistió a Hinata, y llevo sus labios a su entrepierna, entendía lo que ella necesitaba, y le daría justamente aquello. Lamio su centro, mientras introducía unos dedos en su interior, succiono su clítoris y lo masajeo con la lengua, logrando sacar gemidos de la boca de la pelinegra, cuando se estaban volviendo muy ruidosos, subió hasta tenerla en frente y la beso, se acercó a su oído y dijo:
– Shh, nos van a escuchar.
La penetro y beso, para acallar sus gemidos, sabía que no tenían mucho tiempo, así que mantuvo un vaivén constante, duro y rápido hasta alcanzar el orgasmo. Se tiro a un costado de ella, y la miro, tenía la respiración agitada y los pezones duros, todavía presa de las sensaciones que le produjo alcanzar el clímax.
– Dijiste que no tenias nada para ofrecerme. Pero esto es justamente lo que necesito. – dijo Hinata viéndolo y ahogando una risa.
– Pues me complace saber que te sirvo para algo.
Hinata observo a Sasuke, gracias a él no había pensado en nadie mas todo el momento que pasaron juntos, tenia miedo de tener frente a ella a su futuro problema, mientras que su problema del pasado lo tendría frente a ella mañana.
Debía recordarse que Sasuke estaba a horas de ser su hermano, y aunque no lo dijeran, este debería ser su ultimo encuentro. Pero el deber es muy distinto al poder, y eso que hacían, seria casi imposible de parar. Hinata se había dicho, usaría eso que tenia con Sasuke para superar sus problemas actuales, luego se encargaría de él. Un problema a la vez.
Sasuke por su parte, se preguntaba qué había pasado entre ella y ese tal Gaara, hasta ahora, no había visto así a Hinata. El recuerdo de verla llorar una mañana invadió su mente, y quiso saber si se debía a él. ¿Habría estado pensando en él? No sabia como eso lo hacia sentir, pero no le gustaba, aunque no quería que Hinata se enamore mientras estaban juntos, tampoco le gustaba la idea de que estuviera enamorada de alguien más. Debía solucionar sus problemas, y pensar qué hacer, si no la quería lastimar.
Se quedaron recostados un rato más, hasta que Sasuke se levantó y empezó a vestirse. Antes de salir beso la frente de Hinata, y se fue. Ella cayo dormida al instante, consciente de que mañana necesitaría todas sus fuerzas para afrontar todo lo que se avecinaba.
Al cerrar la puerta de la habitación de Hinata y dirigirse a la suya, Sasuke vio a Itachi parado frente a su habitación. Su hermano mayor le hizo una seña para que entre, y cerró la puerta detrás de él.
– Sea lo que sea que estén haciendo, esta mal – le dijo el mayor.
– No estamos haciendo nada.
– Solamente te digo una cosa, mamá es feliz ahora. Y no creo que tu objetivo sea tener algo serio con Hinata. Así que tienes dos opciones. O te detienes y no complicas las cosas, o haces sufrir a las dos.
– ¿Quién dijo que haré sufrir a Hinata?
– Es lo que siempre haces.
– Esto no es…
–¿Planeas tener algo serio con ella?
– No.
– Entonces es lo mismo de siempre. De cualquier modo, mamá será la más afectada, ¿cómo crees que reaccionará al saber que su hijo se acuesta con la hija de su esposo?
– Maldita sea Itachi, ¿por qué no te metes en tus propios asuntos?
– Tú eres mi asunto, y muy pronto lo será también Hinata. Así que puedo meterme.
– Conocí a Hinata antes de saber lo de la boda.
– Te creo, pero detente. Por lo que escuchamos, Hinata tiene a alguien y vendrá mañana. No interfieras.
–No me digas qué hacer.
– Lo digo en serio Sasuke. Y por como estas reaccionando, podría ser que esto no sea como con las demás, y déjame decirte que eso es peor. No sabes llevar una relación, nunca lo has hecho y Hinata no es alguien con quien experimentar.
– Esta bien, ¿ya? – dijo Sasuke abrumado ante todo aquello, todavía no sabía qué estaban haciendo, e Itachi no lo ayudaba con tanta presión. – Quedamos en que seria la ultima vez, relájate.
– Bien. Iré a dormir. – dijo el mayor mientras salía del cuarto. – Buenas noches hermanito.
Sasuke se recostó en su cama. No sabía todavía qué decisión tomar. Por mas que todo lo que le dijo Itachi fuera cierto, dejar aquello con Hinata no era una opción, al menos no todavía. Debería tener mas cuidado desde ahora, nadie podía enterarse de lo que ocurría. No interferiría en sus asuntos con Gaara, había decidido eso, le daría chance de tomar la decisión que ella quisiera sin el molestar, pero si ella lo buscaba, no había manera humana de que el le diga que no. No le diría que no a Hinata jamás.
Continuará
Nota de la autora: perdón por la tardanza, pero estaba de exámenes. Aquí les traigo un nuevo capítulo. ¡Espero les guste y espero con ansias sus reviews!
