Bueno, antes que nada, les recuerdo que debido a un accidente automovilístico tengo entre otras cosas disgrafia, no percibo olores y a veces suelto las cosas que tengo en la mano derecha, si, en la cabeza es donde me pegue, por lo que pido disculpas por los teclasos y errores de autocorrector.

También aclaró que Naruto es obra de Kishimoto sensei.

1

El sol estaba ocultándose cuando una mujer llegó a la banca que siempre usaba en el parque para leer, la ojiperla llevaba un sobrio traje sastre negro, medias y zapatos del mismo color y un portafolio de piel rojo del cual sacó un periódico que desdobló para comenzar a leerlo.

El leer en el parque se había convertido en una especie de ritual para Hinata, sin faltar un sólo día desde hacía varias décadas atrás; si la inseguridad del lugar donde vivía se lo permitía se sentaba a leer una novela o el periódico en el parque.

Una ventaja de el nuevo lugar en el que había llegado a vivir era la seguridad del mismo, claro está, ella no tenía miedo de ser víctima de algún delito, pero el ambiente de tranquilidad de la zona donde vivía era tan grande que era común ver niños jugando en el lugar hasta algo entrada la noche.

A ella le encantaba el ruido de los niños jugando, era uno de sus placeres culposos, hacía décadas que se había hecho a la idea de que no tendría el gozo de ser madre, por lo que oír a los niños jugando mientras leía era su forma de llenar ese vacío en su larga vida.

En la primer plana del periódico se destacaba la nota que la ojiperla estaba leyendo, Kensuo Kubo, el fugitivo que estando ebrio había matado al bebé de dos años de su novia por no callarse mientras él dormía, fue encontrado muerto, el asesinato había dejado perpleja a la policía de Konoha ya que al hombre le encontraron degollado y colgado como a un animal al que un cazador le montase para extraerle la sangre.

La nota terminaba diciendo que la pulcritud de la escena del crimen volvería casi imposible dar con él o los asesinos de tan detestable criminal.

Hinata sabía por el modo en el que fue encontrado el hombre, quien había sido su atacante, sin lugar a dudas cuando ella y sus hermanas se volvieran a reunir, la maestra Konnan le daría un regañó ejemplar a Tenten por su falta de discreción, ya con esta iban cinco las veces en las que intentaba dar un mensaje a los abusadores de niños y a los golpeadores de que algo los andaba acechando. Hinata no podía culparla por ello, después de todo, Tenten le había contado hace veinte años cuando había sido convertida recientemente que su novio la golpeaba con tanta saña y odio que le había provocado un legrado.

Estaba recordando eso cuando su segundo y recientemente adquirido placer culposo llegó al parque, un hombre rubio, con unas curiosas marcas en las mejillas y de ojos azules, llegaba al lugar con dos niños, varón y mujer, que le tomaban la mano.

Los niños llegaban al lugar y se ponían a jugar con su padre, en todo este tiempo Hinata no recordaba ver a los pequeños llegar con alguien que no fuera ese hombre que debido al parecido enorme que el niño tenía con él, era el padre de ellos o en caso de no estar el, llegaban acompañados de una mujer.

Así que ella sólo podía recordar que los niños iban a jugar acompañados de su padre o de una mujer de cabello castaño corto y ojos color avellana que probablemente era la amiga de su padre dado el comportamiento de los niños con ella.

A la madre no la había visto jamás, por lo que pensó que o el hombre era divorciado o era viudo, además debido a su pulida habilidad deductiva sabía que el hombre y la amiga que llevaba a los niños al parque eran médicos, cirujanos para ser exactos, conclusión a la que llegó gracias a la finura de sus ropas, el área donde recibían y el olor a sangre y analgésicos que llegaba hasta sus fosas nasales.

Normalmente no se fijaba en esa clase de detalles a menos que tanteará el terreno en busca de presas, pero para su sorpresa antes de que se diera cuenta ya conocía al grupo por su apariencia y nombres, Naruto el padre, Kurotsuchi la amiga y los hermanos Boruto y Himawari.

Hacia siete semanas que los veía en el parque , se sentaba a leer, ellos llegaban un poco después de ella y se iba hasta que el grupo abandonaba el parque.

La ojiperla había terminado de leer la nota del homicidio y siguió leyendo las notas policiales, ahora fijaba su atención en otro homicidio.

Se encontró decapitado un cuerpo, un hombre de alrededor de 45 años llamado Mizuki, el hombre que era profesor de educación física había llevado una intachable carrera en la primaria número siete del distrito norte de la ciudad.

"Intachable, como no" pensaba la vampiresa divertida por las palabras del periodista, "Si supieran que ese infeliz era pedofilo y abusaba de sus estudiantes", la ojiperla inconscientemente recordó con placer la cara de horror del profesor al verla sobre él, debiéndose cada gota de su sangre hasta dejarlo seco.

Un par de notas más llamaron la atención de Hinata, la primera, el "Suicidio" de Tomoyo Kitae, una usurera muy conocida en los barrios bajos del oeste de la ciudad y el otro, el ajuste de cuentas de una banda rival con un narcomenudista.

"Vaya, parece que Ino, Tenten, Sakura y yo nos sincronizamos sin querer para cazar" esbozo una sonrisa divertida por la idea, "La única vez que estuvimos juntas fue cuando le enseñe por primera vez a Sakura a ir de cacería"

La ojiperla se hizo la nota mental de llamar por teléfono a su pupila, después de todo el protocolo que su maestra Samui le había enseñado; decía que al menos durante los primeros diez años luego de convertir a alguien, debías de mantener casi diario contacto con tu alumno. Bueno, esa era la regla actual, en su caso, maestra y discípula se mantuvieron juntas una década completa.

Paso de la sección policial donde se mantenía al tanto de los movimientos de sus amigas y donde buscaba alimentos potenciales, a la sección de cultura, en la primera plana de la sección veía que estaba a punto de celebrarse el 195 aniversario de la desaparición de Salamandra Hanzo del pueblo de Nerima. La vampiresa en muy raras ocasiones regresaba a su pueblo natal, le dolía ver como el paso del tiempo había devorado todo vestigio del lugar de su niñez. La calles adoquinadas fueron sustituidas por vulgar asfalto, la fuente de bronce que su familia había donado al pueblo para adornar la plaza fue sacrificada durante la segunda gran guerra para hacer balas y cañones, el lugar donde alguna vez estuvo el pequeño almacén ahora era el estacionamiento de un centro comercial y su casa formaba parte del lugar que actualmente era el ayuntamiento.

Si, ver todo eso le traía amargos recuerdos de la vida que tuvo y de la que no pudo ser, pero una promesa era una promesa y debía cumplir su acuerdo con su pupila, irían a visitar el antiguo hogar de Hinata durante el festival y en el otoño irían al País de las olas a visitar el pueblo donde la pelirrosa había nacido.

Naruto sacó una toallita húmeda de un paquete de bolsillo y se arrodilló para poder limpiar bien la cara de su hijo, el niño se había ensuciado con tierra jugando a la pelota con la pequeña Himawari, la vampiresa veía con dulzura y pena la escena, si tuviera que admitir que le había tomado algo parecido al cariño a la familia lo haría sin reservas pues siempre era sincera con la personas y consigo misma, por eso mismo con el rabillo del ojo vio algo que le incómodo.

Para poder limpiar al niño el joven rubio tuvo que dejar de vigilar a la niña, quien seguía botando la pelota despreocupadamente, un mal bote o quizás un segundo de distracción de la niña provocó que la pelota se le escapara y saliera botando hacia afuera del parque.

Hinata vio nerviosa que Naruto estaba terminando de limpiar al niño, no se daría cuenta de la situación hasta que fuera demasiado tarde: la pequeña con tal de alcanzar su pelota no se fijo que esta rodaba en la avenida y que un auto

deportivo negro estaba a punto de arrollarla. Naruto volteó un segundo a ver en dirección hacia donde debía estar su hija, no la vio, como si el instinto le guiará para ver en primera fila el final de su pequeñita; giró su cabeza y vio como la pequeña se paralizó de miedo al verse en la ruta del auto que frenó a tiempo, pero su velocidad de frenado no iba a evitar la tragedia que seguiría.

-!Himawariiiiiii¡ gritó con desesperación e impotencia sintiendo como el tiempo se ralentizaba caprichosamente para permitirle apreciar como un descuido le arrebataría a uno de sus amados niños; con la lógica fría de un médico al no poder oír ni el grito de la niña ni el impacto de su cuerpo golpeando el auto o el asfalto creyó que había enloquecido de pena.

Himawari creyó que había llegado al cielo a reunirse con su madre, veía todo negro y no sentía dolor alguno, por lo que creyó que su suposición era correcta y creyó firmemente eso cuando una gentil voz se dirigió a ella.

-¿Estas bien, amiguita?

La voz venía arriba de su cabeza, y en la opinión de la niña era la voz más amable y dulce que alguna vez había oído, más que la de la maestra Kustcki, de la niñera Moegi o de la Tía Kurotsuki.

Lentamente abrió los ojos y levantó la vista, una mujer muy parecida a su mamá la miraba preocupada, la criaturita la estudió bien, tenía los mismos ojos perla que tenía su madre, su rostro era muy parecido, incluso tenía el mismo tipo de peinado, sólo se diferenciaba de su madre en una cosa y esa era que la mujer que la seguía sosteniendo de manera protectora tenía el cabello de un color púrpura que se asemejaba al negro y su madre tenía el cabello castaño opaco.

Himawari asintió enérgicamente y rodeo a la ojiperla con sus bracitos comenzando a llorar, liberándose mediante el llanto del susto que se acababa de llevar.

Hinata se paralizó un instante, aquella reacción no se la esperaba en lo más mínimo, sonrió de manera gentil y colocó la cabecita de la pequeña en su pecho y después la abrazó de forma protectora.

Naruto llegó corriendo, al igual que el conductor del vehículo que apenado se deshizo en disculpas y prometió pagar todos los gastos del hospital al que llevarían a la madre y a la hija.

Naruto no le prestó atención al hombre, en cuanto llegó le arrebató a la desconocida a su preciada hija y la abrazo llorando de alegría, le besaba con un amor desmedido, como si llevara toda una vida sin verla, sólo estaban él y ella, no supo de las disculpas del dueño del auto hacia Hinata, ni supo cuando Boruto llegó corriendo y abrazó a su hermana hasta ponerla azul de lo fuerte que le estaba apretando el cuello.

Por fin Naruto se calmó y se incorporó con su hija entre sus brazos, miró a Hinata y se sorprendió también del enorme parecido que tenía la vampiresa con su difunta esposa, preguntándose si acaso sería una pariente lejana de su querida Hanabi, pero había algo más, tres sentimientos surgieron de pronto, primero tuvo por un fugaz instante miedo, algo en su interior le decía que esa mujer era peligrosa y que debía tomar a sus hijos y salir huyendo en dirección contraria, también sentía alegría, la felicidad y gratitud hacia la bella salvadora acalló en un instante a la voz que le pedía correr, en verdad que le alegraba que una persona tan valiente no dudará un instante para ir a salvar a alguien desconocido, arriesgando su propia integridad física, sin dudas que tenía una deuda inconmensurable con la mujer y sobre el tercer sentimiento…. ¿Acaso eso que sentía eran mariposas en el estómago?

Si, lo eran, el médico se sonrojo un poco, se sentía estúpido; en verdad que la extraña era muy hermosa, pero eso no justificaba el flechazo adolescente que acaba de tener.

Boruto intercambia miradas entre la vampiresa y su padre, como le pasó a su papá, algo muy dentro de él le decía que pese a la mirada tierna y sonrisa dulce, esa mujer era mala y peligrosa.

Hinata también estaba abochornada, nunca pensó que reaccionaria así, prácticamente actuó por instinto. En cuanto vio que la niña iba a morir nada más importaba, con su prodigiosa velocidad y resistencia puso a salvo a Himawari, lo demás no era relevante, aún si eso significaba exponerse; el riesgo por preservar la vida de la niña valía la pena.

Y ahora que la había salvado y que por primera vez se encontraba a menos de veinte pasos de distancia de Naruto ; sentía una rara sensación en el estómago y por primera vez en doscientos años tuvo dificultades para articular palabra a causa de la timidez que creía se había esfumado el día que su maestra la convirtió en alguien como ella.

Padre y heroína actuaban como dos adolescentes apenados ,esquivando sus miradas y sin dirigirse la palabra, el dueño del auto se fue en silencio luego de que de manera furtiva la ojiperla usará su mirada hipnótica para alejarlo.

-¿Eres un ángel?-preguntó la niña rompiendo el embarazoso momento para los adultos.

-P..perdón, ¿que si soy qué?- Tartamudeo Hinata sin entender la pregunta.

-Mi papi dice que los ángeles son criaturas que nos cuidan y protegen, me salvaste del carro, eres gentil y muy bonita, así que creo que eres un ángel, sólo quiero saber si tengo razón- enunció sus motivos la niña de manera encantadora.

-N.. , no soy un ángel, pero gracias por el halago- respondió roja como tomate la ojiperla.

-Le agradezco de todo corazón el haber salvado a mi hija,- sonrió Naruto retomando la compostura- Me llamo Naruto Uzumaki y estos adorables niños son Boruto y Himawari.

-Mitsune Konno(1.1), un placer conocerlos- dijo extendiéndole la mano al cirujano, quien se la estrechó efusivamente.

-Gracias por salvar a mi hermanita - dijo de manera seca el niño- Papá vámonos a casa ¿Si?

-No quiero sonar atrevido, pero como muestra de agradecimiento, ¿Le gustaría que la invitemos a desayunar a "La Flor de Loto" mañana a las nueve?preguntó Naruto ignorando olímpicamente a su hijo

-No puedo- contestó tajantemente Hinata, pero al ver la decepción de Naruto contestó más amablemente- tengo fotodermatosis(2), así que no puedo ir a ese lugar en el día.

-¿Por qué no puedes ir?- Preguntó curiosa la pequeña.

-Himawari, ¿recuerdas por qué no puedes comer maní?-preguntó Naruto, recibiendo un enfático asentimiento de parte de su hija- Sucede que así como tú te enfermas si comes maní, la señorita Konno se enferma si sale al sol.

-Ah, entonces usted es médico- fingió sorpresa Hinata por la explicación de Naruto- si, por eso declinó su invitación.

-Pues cenas con nosotros y ya- dijo casualmente la niña no viendo problema alguno si sólo tenía Hinata el problema de no salir si hay sol.

-Bueno, eso puede ser- reflexionó la vampiresa, sorprendiéndose así misma por aceptar la invitación- Si, ¿Por que no?.

-Entonces aquí está mi número de móvil personal- Naruto le extendió una tarjeta a Hinata- mañana a las nueve de la Noche, marquenme si se pierde o algo, en todo caso, cualquier cosa que necesite no dude en llamarme, es lo menos que puedo hacer por usted.

Bien niños regresemos a casa.

-Adiós- dijo Boruto de manera cortés pero distante

-Adiós señorita Mitsune- se despidió la niña agitando su manita- la veré mañana.

-Adiós amiguita- correspondió con el mismo gesto Hinata.

Vio como la familia se alejaba y tomaba rumbo a su departamento, cuando los perdió de vista suspiro cansada.

"¿Y ahora qué hago?" pensó analizando la situación

"Lo mejor será declinar la invitación amablemente" pensó, pero al imaginar la cara de decepción de la niña sacudió su cabeza apartando esa idea.

"Lo mejor que puedo hacer es presentarme, si Kurenai puede relacionarse con una humana de manera normal, yo también puedo".

Con esa ide en mente, fue por su portafolios y una vez que lo tuvo en su poder regresó a su apartamento.

Al llegar lo primero que hizo fue revisar los mensajes de su máquina contestadora, al ver que sólo tenía uno y al ver el número al que pertenecía, llamó a quien le había marcado.

Tía Hinata, ¿Como has estado? Mencionó una voz femenina muy alegre -Llamaba para decirte que el embarque para las chicas ya está listo, sólo deben de pasar por él, lamento el haber demorado en tenerlo listo, la nueva administración es muy meticulosa, me será más complicado tener su pedido a tiempo.

-Tranquila cariño- mencionó conciliadoramente la ojiperla- no arriesgues innecesariamente tú trabajo.

¿Como ha estado tu madre?

-Mamá no ha cambiado nada-menciono la mujer alegremente- sigue siendo la envidia de sus compañeras, no se pueden explicar como una mujer mayor que ellas se ve más joven y atractiva.

Y como siempre, es la sensación del club.

-Jajaja, Kurenai realmente no cambia nada, ¿supongo que sigue alimentándose de vendedores de droga?

-Como siempre- asintió la muchacha- aunque la semana pasada se alimentó de una compañera del club.

Vaya, que fue rápida al convertir a alguien, a mi me tomó más de cien años elegir a la primera de mis discípulas.

-No, la cazo, esa chica ayudada de su novio extorsionaba a los clientes del club, mamá la cazó la semana pasada, al novio lo atrapó hace un mes.

Ya veo, ya veo, Mirai, cuando veas a tu madre dile que le mando saludos.

-Claro que sí tía, le alegrará mucho oír de ti.

Hinata corto la llamada y marcó otro número.

-Maestra, ¿Cómo ha estado?- saludó una mujer pelirrosa de ojos verdes, a diferencia de su contraparte adulta en The Last, esta Sakura Haruno, tenía unas muy pronunciadas curvas y apariencia seductora, aunque le gustaba vestir recatadamente si no salía de cacería, esa ropa no podía ocultar su muy atractiva figura.

-Muy bien, muy bien, se que prometí que no te llamaría tan seguido, pero acabó de colgarle a Mirai, dice que ya puedes recoger las bolsas con sangre que te corresponden-menciono Hinata mientras sacaba unos papeles de su portafolio.

- Esa niña es un encanto, no se que haríamos sin ella- del otro lado del teléfono Hinata escuchó que Sakura tenía la televisión encendida en un programa infantil,- no quiero ser grosera maestra pero tengo visitas…. Más bien estoy cuidando a una amiga.

Hinata oyó la voz de una niña que le hablaba, Sakura le dijo que en cuanto colgara el teléfono le mostraría eso.

¿Interrumpo algo? Preguntó divertida la ojiperla.

-Bueno, sucede que en el departamento de enfrente viven un detective del departamento de policía y su hija, llevó con esta cuatro noches cuidandola- La voz de Sakura se enterneció- debería conocerla maestra Hinata, Sarada Uchiha es la niña más preciosa que he visto en mi vida.

-Vaya, eso es interesante, anda, cuéntamelo todo y con lujo de detalles.

Sakura comenzó su relato.

Hace dos semanas alrededor de las ocho de la noche alguien llamaba insistentemente a su puerta, al abrir Sakura vio parada enfrente de su domicilio a un hombre que cargaba una bolsa de plástico en la mano derecha, mientras que en la izquierda una niña le daba la mano.

-No quiero molestarla, pero quiero pedirle un favor- comenzó de manera seca el hombre - mi niñera ;perdón, la ex niñera de Sarada vendría a cuidarla hoy, pero canceló de último momento, no pude encontrar un reemplazo; así que quisiera pedirle un gran favor.

-Mi respuesta es absolutamente, No- Dijo Sakura de manera más seca y neutra que Sasuke- no me lo tome a mal, pero ni siquiera se quien es usted.

-Perdón por mi falta de modales- se disculpó el pelinegro- Soy el detective Sasuke Uchiha, del departamento de policía de Konoha.

-Naru Narusegawa(1.2)- se presentó la pelirrosa- y mi respuesta no ha cambiado en lo más mínimo, si va a una cena romántica o a embriagarse con sus amigos me tiene sin cuidado.

Ya con esta irían cuatro veces que el Uchiha era rechazado, ya ni siquiera valía la pena explicarle a su vecina que iba a una asignación de la jefatura de policía, en vez de irse a divertir.

Sarada amaba a su padre y sabía que su trabajo era importante, él detenía a los chicos malos y los encerraba, si la idiota de Bunny Tsukino canceló para irse al cine con su novio, su papá o mejor dicho la ciudad no debía pagar porque nadie quería cuidarla.

No, esto no se iba a quedar así, así que la pequeña hizo lo único que se le ocurrió para que la pelirrosa aceptara cuidarla.

-Le juró que no seré una molestia, no notara que estoy en su casa- dijo la pequeña Uchiha poniéndose de rodillas- por favor le suplicó quedarme en su casa sólo esta noche.

Sasuke incorporó a su hija rápidamente, y con un leve enrojecimiento la miró enojado, sorprendido y conmovido al mismo tiempo, sonrió y tomándole la mano a su hija se alejó sin decir nada.

Sakura se quedó de una pieza sin saber cómo reaccionar, le conmovió el ver que la niña fuera capaz de suplicar que la cuidara para que su padre se fuera, !claro! Era detective de policía, el favor era para ir a trabajar y la niña lo sabía.

Sakura se sintió mal consigo misma, cuando el policía y su hija ya iban a ingresar a su departamento la ojiverde llamó su atención.

-Lamento el malentendido, de suponer que usted iría a trabajar, no a una cita o de farra, si aún no es tarde, con gusto aceptó cuidar a la niña.

!Pero sólo por esta noche¡

Sasuke suspiró aliviado de manera discreta y regresó sobre sus pasos con la niña, una vez que estuvo en la puerta del departamento de Sakura le dio un par de instrucciones sobre la hora de dormir de la niña y sobre que no debía comer.

Sakura asintió y le aseguró que la cuidaría bien, se despidió del Uchiha y cerró la puerta de su departamento.

Sarada estaba parada frente a ella, Sakura le sonrió y recordando un importante detalle se dirigió al teléfono.

-Dime pequeños, ¿Que tan buena eres guardando secretos? Preguntó de manera cómplice Sakura.

Eso seria todo, ahora,

prefieren que actualice cada semana caps de 5000 palabras o cada quincena capitulos de al menos 5000?

dejo en Hiatus "Soul of ninja" hasta acabar esta historia?

Pd:

1.1 y 1.2 Nombres de personajes de Love Hina, solo usare nombres no personajes de otras series.

2 Termino medico real, la gente con fotodermatosis se quema con el sol cinco veces mas rapido que las personas sin esa condicion.

Presente en una de cada 100000 personas