Ey, ha pasado un tiempo, ¿no? Bueno… Feliz día del amor y la amistad, aunque eso ya pasó. ¿Se divirtieron con sus parejas o amigos? Eso suponiendo que tengan alguna de las dos cosas, en caso contrario, lamento mi insensibilidad. Yo me la pasé bien… Pero bueno, no estamos aquí para hablar de mi vida. Contestemos algunas reviews.

Carlos29: Mmm… El juramento si será importante, las advertencias no tanto. Si lees cierta parte del capítulo 22 y luego otra cierta parte del 23, puedes deducir con facilidad lo que estoy tramando. Lo complicado es saber que leer con exactitud.

Guest (Aunque sé que eres tu CCSakuraforever): Gracias por el review. Lamento la espera.

Nimbus2000: Menos mal, eres un regalo muy valioso de Sirius.
Lamentablemente, aquí la experiencia sirve más bien poco, eso incrementa si consideras que tu rival tiene el doble. Sobre el romance no te preocupes, creo que en el siguiente capítulo ya nos volveremos a centrar completamente en nuestros protagonistas. Si… Lusamine… Es una pieza clave. Espero seguir viéndote por aquí.

SilverPhantomn: Primero que nada, muchas gracias por tu review; me hizo sonreír un buen rato. Aprecio mucho la opinión que tienes de mi historia y mi desarrollo de personajes; siempre trato de hacerlos tan similares al canon como sea posible. Creo que la personalidad de mi Lillie es una mezcla de la del manga, anime y juegos… Tiene lo mejor de cada una. No te preocupes por ese tema; le he dedicado horas enteras de mi vida a esto, no quiero que se desperdicien tan fácil. En fin, de nuevo, gracias por tu review, lo agradezco inmensamente.

El Sawa: Puede sonar algo chistoso, pero Gladio estaba hablando totalmente en serio XD
Es una característica de Pikachu que me pareció apropiado recuperar. Ash no planea usar a sus antiguos Pokémon en desafíos que sienta él, pueden hacer más fuertes a sus nuevos integrantes. La verdad es que acertaste; a simple vista, el que más destaca es Gladio por su apariencia tan genial así como su seriedad que simplemente refuerza la primera característica, el segundo sería Hau por ser nieto del Kahuna, un entrenador de renombre en la región y luego está Ash… Un total desconocido. Si, ellos volverán… en algún punto pero lo harán.

DaniJIE: No te preocupes, yo me tardé más en sacar este capítulo.
Realmente no es un triángulo amoroso… Creo que es un pentágono… y al centro de todo ello, va Lillie. Vaya, esa película no me suena. Ya veremos que pasará… Secretos de la trama.
En mi fic, Hau oculta algo detrás de esa faceta alegre y despreocupada… Algo que iré revelando poco a poco. De momento, sólo digamos que oculta su verdadera personalidad.

DaniJIE: Si, el Battle Royale de los juegos es entretenido, pero me gustó mucho más el de Dragon Ball Super. De ahí mi inspiración.
Creo que te equivocaste en la palabra "video", pero tienes razón. Hau y Ash mantendrán cierto contacto con Gladio a lo largo de sus viajes.
Oh, eso que me sugeriste ya es un hecho. Si lo voy a implementar… De hecho, falta muy poco.
Con respecto a los Pokémon, no te preocupes por eso. Ya hay indicios de la historia de uno de ellos que será importante a futuro. ¿Puedes adivinar de quien se trata?
Gracias por el review. Nos vemos luego.

Oconner95: Querido lector, créame que sus expectativas no serán defraudadas.

Jbadillodavila: Parece que no ha quedado del todo claro. Cuando Ash recibió el Lizastal (Cristal de tipo Lucha) y Tapu Koko le dejó el Electrostal, el Tapu no se llevó el Lizastal a cambio. En resumen, Ash tiene tanto el Lizastal como el Electrostal.

Bueno… No les quito más tiempo. ¡Aquí el capítulo!


—Los felicito por haber pasado a la final. Les aseguró que su Combate fue una Avalancha de sucesos memorables.

Tras la batalla en la que Ash, Gladio y Hau derrotaron a Ursaring, los tres adolescentes fueron llevados a una sala de descanso, en la que no sólo sus Pokémon se recuperarían de la batalla, sino que ellos también podrían aliviar todo el estrés mental que tenían encima.

En el lugar había una reducida cantidad de sillas (limitándose a sólo 6) pero todas ellas eran endemoniadamente cómodas. Había una gran barra de comida y un refrigerador lleno de todo tipo de bebidas. La sala también contaba con una serie de casilleros donde los participantes que habían llegado a la final del Battle Royale podían guardar sus cosas (como mochilas, capsulas con huevos, etc). Cabe destacar que aunque se le llamaba "sala de descanso" no sólo eran sillas y más cosas para sentarse; una maquina similar a las usadas en los Centro Pokémon se encontraba en una de las esquinas, permitiéndole a los participantes curar a sus Pokémon tanto como quisieran (por no mencionar la ducha, sitio del que Ash acababa de salir).

Tras llegar al lugar, los tres varones se dispersaron para hacer sus propias cosas. Gladio estaba comiéndose unas Pokehabas que había colocadas dentro de un tazón en la barra de comida (Ash tomó una y la probó. Estuvo a punto de vomitar); Hau devoraba como loco sus propias Malasadas mientras tomaba leche Mu-mu y el azabache, siguiendo sus instintos de supervivencia, comenzó a comer de todo un poco. Tras unos minutos, el chico de Kanto decidió darse un baño, en palabras de él, se sentía algo sucio.

Para cuando Ash salió del baño, Royale ya estaba en el sitio, hablando con Hau y Gladio.

—Si no lo interpreté mal, ahora pelearemos contigo— dijo Gladio sin dejar de comer, dejando asombrado a Ketchum por su capacidad para aguantar el sabor de esa asquerosidad.

—Así es, joven Gladio. Normalmente los últimos cuatro supervivientes de la primera mitad del Battle Royale son los que participan en el evento principal, pero como soy un invitado especial, los organizadores hicieron un Yo primero para colocarme en los finalistas de inmediato— aclaró el enmascarado con las manos en la cintura.

—Woah… Usted sí que debe ser impresionante, Royale— exclamó Hau impresionado.

—¡Tiene que serlo!— afirmó Ash— Con esa perilla es imposible que no lo sea.

El campeón comenzó a reír.

—De acuerdo, jóvenes, dejémonos de Cháchara. La final comenzará a la una de la mañana, un horario elegido principalmente para que solo los verdaderos aficionados del Battle Royale asistan. Estoy ansioso por combatir contra ustedes— Royale giró sobre sus talones y comenzó a caminar hacia la salida—. ¡Nuestro encuentro será como un Ataque rápido!

Y sin decir nada más, abrió la puerta y se fue.

—Me pregunto qué clase de persona será Royale…— murmuró Ash para sí mismo, aunque los otros dos pudieron escucharlo.

—Seguro que es súper fuerte. Dicen que es un campeón invicto… Sea lo que sea que signifique invicto— contestó Hau, haciendo que el rubio se preguntara si él realmente no conocía el significado de la palabra "invicto".

—Invicto es una persona que no ha sido derrotada ni una sola vez. Eso significa que Royale nunca ha perdido contra nadie en un Battle Royale— informó Gladio dejando de comer para pasar a tomar un poco de agua.

Los ojos del moreno se abrieron de par en par.

—¿¡Estás diciendo que es invencible?!— gritó conmocionado.

Ash rio levemente.

—Hay mucha diferencia entre estar invicto y ser invencible— afirmó—. Por ejemplo yo; actualmente, en Alola estoy invicto, no he perdido ni una sola vez— esas palabras irritaron mucho a Gladio— pero eso no significa que no puedan derrotarme. ¿Conoces al campeón Lance?— Hau afirmó con fuerza— Él podría hacerme papilla en menos de lo que canta un Dodrio.

—Ya veo…— susurró Hau, llevándose una mano al mentón.

—He de decir que me sorprendes, Ketchum— reveló Gladio, volteando a ver al mencionado.

—¿Yo? ¿Por qué?— preguntó, apuntándose con un dedo a la cara.

—Tienes cara de idiota; creí que eras uno— respondió el rubio, resentido por lo dicho anteriormente.

—¡Ey! ¡Ser y parecer son cosas muy diferentes!— aseguró el azabache, mirando desafiante al hermano de su amiga.

Una sonrisa de satisfacción se formó en el rostro del mayor de los Aether.

Hau, vacilante, colocó su mano sobre el hombro de su amigo de Malasadas.

—Ash… Te acabas de insultar tú mismo— dijo en un murmuro.

Nadie fue capaz de ver el momento en el que el chico de Kanto comenzó a despeinarse sus ya despeinados cabellos, un gesto que claramente decía «Soy un idiota».

—¡Ash!-Rotom

—¡Pika!

Al escuchar esas dos voces, el trío de adolescentes volteó a ver hacia la entrada del lugar la cual se estaba abriendo, dejando pasar a Rotom y Pikachu.

—¡Oh! Chicos… ¿No estaban con Lillie?— cuestionó curioso Ash— ¿O es que ella vino con ustedes?

Esa pregunta emocionó internamente a Hau. Si hubiera estado sólo con Ash posiblemente hubiera saltado de la alegría, pero, al estar presente el hermano mayor de la chica que le gustaba en secreto (que cabe recordar que muy posiblemente mató a tres sujetos), prefirió contenerse un poco.

—Negativo, ella mencionó algo de querer reunirse con una persona en específico-Rotom— respondió. Pikachu secundó las palabras moviendo su cabeza.

Ante lo dicho por la RotomDex, el trío de adolescentes volteó a verse entre sí.

Lillie no era la típica persona que tenía contactos en todos lados… Con suerte tenía más de 10 conocidos.

Justo cuando estuvieron por salir para ir a buscar a Lillie, Rotom habló.

—Dijo que se llamaba Royale o algo así-Rotom.

Ash y Hau se detuvieron en el acto.

—¿Con Royale? ¿Qué querrá Lillie con Royale?— se preguntó Hau.

—Posiblemente se quedó asombrada con su perilla— aunque las palabras de Ash eran serias, también tenían cierto tono burlón.

—¡Ey! Eso no es gracioso— regañó el moreno, dándole un pequeño codazo en las costillas a su amigo.

—¡Auch!— se quejó Ash— ¡Túuuuu!….— un gesto malicioso se formó en el rostro del chico para, acto seguido, devolver el codazo.

Una guerra de codazos empezó.

Gladio, por su parte, estaba perdido en sus pensamientos.


Ellos fueron las personas que me ayudaron— contó Lillie sonriente mientras enseñaba una foto donde se veían ella, el profesor Kukui y una mujer morena de pelo blanco.

¿En serio?... Supongo que tendré que agradecérselos cuando los vea…— murmuró Gladio al tiempo que analizaba la foto con atención.

Perdón, ¿dijiste algo, hermano?— la cabeza de la rubia se ladeó un poco hacia la izquierda.

Nada en especial.


—Está bien.

Esas dos palabras hicieron que Ash y Hau abandonaran su guerra para voltear a ver al rubio.

—¿Qué dices?— preguntó Ash confundido.

—Digo que está bien. No necesitamos preocuparnos por Lillie— respondió.

Moreno y azabache voltearon a verse confundidos.

Si Gladio lo decía…


—¡Aquí está!...

Nos ubicamos en la recepción del Estadio Royale. Un lugar que normalmente estaría lleno de gente, pero que, al estar el Battle Royale ya en curso, se encontraba prácticamente desolado.

Caminando como si nada por el lugar, estaba Royale quien se supone debería estar preparándose para su pelea. Al escuchar la voz, el enmascarado volteó a ver hacia la dirección de la que ésta provenía.

Frente a él, una agitada y despeinada Lillie lo veía con los ojos entrecerrados.

—Oh. Buenas noches, jovencita. ¿Necesita algo? ¿Un autógrafo tal vez?— preguntó el moreno mientras empezaba a sonreír.

Los ojos de la rubia se entrecerraron hasta llegar a un punto donde prácticamente ni se podría decir que estaban abiertos.

—Profesor Kukui, sé que es usted…— informó.

Esas palabras hicieron que el campeón tragara saliva con fuerza.

—¿¡P-pero que está diciendo jovencita?! ¡Ll-llegar de la nada y acusar a una persona de ser alguien que no es, es un delito!… Siento como si me hubieran aplicado un Sentencia…— murmuró el hombre.

—Realmente no lo es— ante ese dato, Royale dio un paso hacia atrás—. Además de que es obvio que se trata de usted… El mismo cuerpo, el mismo vello facial y hasta hablan de la misma manera. Sólo una persona carente de cabeza podría no distinguirlo.

A unos metros de distancia, Ash y Hau estornudaron a la vez.

—N-no tengo tiempo que perder con usted. Si no necesita nada utilizaré un Teletransportación para irme— y con esto dicho, comenzó a caminar.

Lillie dio un largo suspiro.

—Sólo quiero saber qué hace aquí…— dijo rendida y bajando la cabeza. Su jefe a veces podía ser como un niño pequeño.

Royale detuvo el paso.

—¿Qué que hago aquí?— masculló, logrando que la rubia subiera la cabeza.

Inesperadamente, una fuerte presión invadió el lugar, logrando que Lillie comenzara a sudar frío.

—Obviamente trato de divertirme— afirmó Royale, girando la mirada. Una amplia sonrisa de desafío adornaba su rostro.

A pesar de que estuviera sonriendo… A pesar de eso…

Lillie no puedo evitar comparar la sensación que Royale transmitía con la que había visto aquella vez.


La mirada de Ash se dirigió a Big-J; era una mirada seria, sin ningún tipo de brillo en ella, como si estuviera vacía; eso la hizo más aterradora. El sudor comenzó a recorrer la cara del último miembro del Team Skull en pie.

Aunque aquel chico azabache estaba frente a ella, Lillie no podía dejar de sentirse intimidada, ya no por la presencia de los Skull… El aura que ese chico desprendía era aterradora.

Oye, oye… ¡Tiempo fuera!— gritó desesperado "Big-J" al ver que el entrenador de Kanto se dirigía hacia él a paso lento tras derrotar al "Hermano"— ¡No me pagan por hacer esta basura!


Para cuando Lillie espabiló, Royale ya se había ido.

Sabiendo que sería incapaz de que su jefe abandonara su cuartada, la rubia desistió y regresó a su asiento.

Ya después hablaría con él.


—Ustedes son mis enemigos, no tengo porque aliarme con ustedes.

—¡Vamos, Gladio! No digas eso…— pidió Hau en un puchero.

—¡Cierto, Gladio! No sabemos qué clase de entrenador es Royale— secundó Ash—. Sería bueno planear una estrategia por si tenemos que enfrentarlo.

Un sonido de irritación salió de la boca del rubio.

—Sólo me alié con ustedes por esa ocasión. Esto es un Battle Royale, aquí es un todos contra todos y eso los incluye a ustedes. Además, no es como que de ahora en adelante necesite su ayuda— aseguró, apartándose de ambos adolescentes.

Hau infló levemente las mejillas y se acercó a Ash.

—Gladio es un amargado— "susurró".

—Sí, no tiene sentido del compañerismo— apoyó el azabache.

—Y su pelo parece un ramo de plátanos— dijo el moreno.

Al escuchar eso, Ash rápidamente volteó a ver el cabello del rubio. No pudo evitar soltar una sonora carcajada.

Una vena se marcó en la sien de Gladio.

—¿Saben que puedo escucharlos, par de idiotas?— interrogó mientras los fulminaba con la mirada.

Los amigos de Malasadas voltearon a verse mutuamente para posteriormente romper en carcajadas.

—Ahora que lo mencionan, el hermano de Lillie sí que tiene cierta similitud con una palmera. Es alto y de su punto más alto sale algo amarillo, en este caso, su pelo-Rotom…— notó.

La mirada de Gladio se dirigió ahora hacia la RotomDex.

—Me pregunto qué componentes te permiten habitar la Pokédex.

Esa obvia amenaza hizo que Rotom se alejara lo más posible del ojiverde.

—¡P-Pikachu, ayúdame!-Rotom— pidió asustado.

Sin embargo, el roedor no prestaba ni la más mínima atención, parecía estar más concentrado en lamer el kétchup del Hot dog que Lillie había dejado, que en las suplicas de su compañero de tipo.

Unos cuantos minutos pasaron; minutos en los que Ash y Hau continuaron riéndose del pelo de Gladio.

Justo cuando el mayor de los Aether estaba por sacar a su Lycanroc, tocaron la puerta de la sala de descanso.

—¿Participantes Gladio, Hau y Ash?— preguntó vacilante una mujer (bastante bonita por cierto) morena vestida como la típica secretaria de oficina (cosa que era muy rara).

Los tres adolescentes voltearon a ver a la mujer, logrando que se encogiera un poco en su lugar. Hau le transmitía una sensación de frescura y tranquilidad; Ash le daba bastante confianza y Gladio… Gladio daba miedo, a secas.

—E-el encuentro empieza en veinte minutos… V-venía a avisarles para que estuvieran preparados… ¡G-gracias por su atención!— y sin más, cerró la puerta de forma estrepitosa.

El chico de Iki suspiró profundamente.

—La asustaste Gladio…— informó, volteando a ver al mencionado con una mirada recriminatoria.

—Es lo más seguro…— secundó Ash.

¿Y yo por qué?— pensó Gladio tras darse cuenta de que discutir con esos dos no era nada productivo.


Diez minutos antes de que empezara el evento principal, Rotom y Pikachu se fueron a las gradas donde terminaron por encontrar a Lillie.

Por su parte, los tres participantes se vieron obligados a ir a una de las cuatro esquinas.

Hau y Gladio terminaron en sus mismos lugares, mientras que Ash fue a parar en la amarilla. A Royale le correspondía la roja.

Con Gladio.

Riolu, Zorua y Zubat estaban puestos en fila, atentos a lo que su entrenador les decía.

—Los oponentes serán difíciles. Dos de ustedes ya han luchado de primera mano contra uno de ellos— el tipo Siniestro y el Veneno asintieron—. Pues déjenme decirles que él es el más débil— esas palabras dejaron impactados a ambos Pokémon—. El chico de la gorra, Ketchum, es mucho más fuerte que yo cuando va en serio, por eso tenemos que tener cuidado con él.

Zorua volteó a ver a Zubat.

—Roar, roar, roar— empezó a decir.

—Bat, zubat…

No les entraba en la mente la idea de un entrenador más fuerte que Gladio.

Por su parte, Riolu veía a su maestro provisional con una amplia sonrisa. Era un chico honesto y fuerte. Le agradaba mucho.

—Nuestro último oponente será un sujeto llamado Royale. No soy consciente de su poder, pero dicen que jamás ha perdido— sus Pokémon se le quedaron viendo—. En fin… Eso era lo que tenía que decirles. Esforcémonos.

Sin perder tiempo, Zubat voló hacia el hombro del chico; Zorua se le pegó a la pata y Riolu escaló hasta su cabeza. Estas acciones confundieron un poco a Gladio.

—Nos conocemos de tan poco y ya me tienen en tan alta estima…— murmuró. Una pequeña sonrisa se formó en su rostro.

Con Hau.

—Primero que nada, démonos un fuerte aplauso por haber llegado tan lejos— solicitó el moreno, viendo directamente a sus cuatro Pokémon.

Brionne, Noibat, Pikachu e Eevee comenzaron a aplaudir como pudieron (la última con más emoción ya que era necesaria para apoyar a sus tres compañeros).

—Quiero que sepan que, aunque no ganemos, podremos irnos sabiendo que dimos lo mejor de nosotros. Una derrota no puede romper nuestro espíritu, no si queremos ser los mejores— afirmó, sacando su bolsa de Malasadas en el acto—. Tenemos 5 minutos hasta que empiece el combate, comamos para recargar energías.

Con alegría los Pokémon de Hau corrieron hacia él para esperar con ansias el dulce que tanto amaban; el dulce que los había unido a todos.

—Un vínculo de Malasadas es irrompible…— susurró. En su cara se formó una sonrisa triste— ¿Verdad… papá?

Al escuchar esas palabras, Brionne, alarmada, subió la mirada con rapidez.

Con Ash.

—Sin duda han estado geniales, chicos. Gracias a sus esfuerzos hemos logrado alzarnos con montones de victorias a lo largo de nuestro camino y de corazón, espero que sigamos así— deseó.

Dartrix movió su flequillo de forma muy cómica; Yungoos comenzó a abrir y cerrar las mandíbulas con fuerza; Rockruff ladró con alegría y Peke hizo un pequeño puchero. Ella también quería pelear.

Ash se sentía un tanto raro sin Pikachu pero, dado a que éste no accedía a entrar a su Pokéball, tuvo que dejarlo al cargo de Lillie.

—Realmente yo no soy mucho de palabras… Soy mucho más de acción. Pero si puedo decirles una cosa, es la siguiente: "Sigamos siempre, hasta el final".

Todos los Pokémon con excepción de la Vulpix recordaron de forma inesperada a Lillie y su "Lilliesfuerzate". ¿Ash tendría una frase así? ¿"Tú puedes Asherlo"?

—¡YA ES HORA! ¡El reloj marca la una de la mañana por lo que es hora de que nuestros cuatro participantes entren a la arena!— se escuchó una voz a la distancia. La del comentarista.

—Vaya, parece que llegó el momento— dijo Ash, sacando de su bolsillo la Pokéball de Peke—. Tendrás que regresar por el momento, amiga. Te contaremos todo cuando termine la pelea… ¡No! ¡Estoy seguro de que Rotom la grabará y podrás verla tú misma!— aseguró confiado.

Peke asintió. Era lo menos que podían hacer. Un rayo de luz roja la absorbió.

Ash giró sobre sus talones y empezó a caminar hacia el final del pasillo Haxorus.

Hau se colocó las manos detrás de la cabeza.

Gladio comenzó a temblar. Era hora de devolverle la paliza a Ketchum.

En distintos lugares, pero al mismo tiempo los tres adolescentes hablaron.

—Vamos.

La luz al final del pasillo les indicó que estaban a nada de salir al estadio principal; las ovaciones de los espectadores sólo aumentaron la veracidad ese hecho.

—¡Entrando desde la esquina Tyranitar! ¡El entrenador de Pueblo Iki; nieto del Kahuna Hala y un prometedor aspirante… HAU MAHALO!— presentó el comentarista.

Dos grandes pilares de fuego se alzaron a los lados del moreno, quien iba subiendo al cuadrilátero. Mantener en secreto su linaje no sería tarea sencilla… No había nadie en Alola que no conociera el apellido Mahalo.

Aplausos y gritos de emoción se escucharon.

—¡Ve por ellos pequeño!

—¡Eres adorable!

—¡Muéstrales la fuerza de Melemele!

En poco tiempo, Hau se había hecho con montones de simpatizantes.

—¡Aquí viene! ¡Por la esquina Gyarados! ¡Un entrenador del que no sabemos más que su nombre, pero que al parecer se ganó el interés de Royale! ¡Él es… GLADIO!

Al igual que con Hau, las columnas de fuego se alzaron.

Gladio iba caminando, sin importarle nada de lo que sucedía a su entrenador. Su primer reflejo fue el de voltear a ver a Hau, quien también lo veía con seriedad.

—¡Dales con todo!

—¡Se ve jodidamente badass!

—¡Me mojo!

El último comentario desató una ola de carcajadas.

En su asiento, Lillie sólo pudo encogerse de la vergüenza.

—¡No nos olvidemos del otro joven que logró llegar hasta aquí!— recordó el comentarista— ¡Aunque muchos no lo crean, este hombre completó el reto de las Islas naranja con solo 10 años; superó la Batalla de la Frontera con 12 y quedó como finalista en la liga de Kalos con 15! ¡Un entrenador que ha estado viajando desde hace 7 años! ¡Su nombre es… ASH KETCHUM!

Gritos de asombro e incredulidad recorrieron las gradas.

Al igual que con los otros dos adolescentes, los pilares aparecieron.

Ash caminaba sin pausa, pero sin prisas. Iba a un paso relajado que, junto a todos sus méritos, lo hacían lucir… inesperadamente genial.

—¡No jodas! ¡Es un prodigio!

—¡¿La Batalla de la Frontera con sólo 12 años?!

—¡He oído que el reto de las Islas naranja es difícil incluso para los entrenadores de alto nivel!

Al llegar al escenario, el azabache comenzó a rascarse la nuca con un poco de vergüenza. En su vida habían hablado tanto de él.

Fue ahí cuando las luces se apagaron.

Los tres varones, Lillie, Rotom y Pikachu se alarmaron un poco por esto, pero, fueron los arrolladores murmullos de la multitud quienes los tranquilizaron. Era algo ya visto con anterioridad.

—Pero, sin duda alguna, el hombre al que niños y grandes han venido a ver… Un entrenador que debutó hace ya más de 5 años; un entrenador, que jamás ha sido vencido…— la voz del comentarista sonaba seria. Era una pausa antes de empezar algo increíble— ¡Recibamos a… ROYALE!

De la esquina Charizard, unos gigantescos pilares de fuego azul aparecieron. Una serie de pasos retumbó por el lugar. Él apareció.

Royale, vestido con una larga capa de color roja, caminaba con la vista en alto. Toda su atención se concentró en sus oponentes, quienes de inmediato tuvieron un gran escalofrío y se pusieron en posición de alerta.

Justo antes de llegar a las escaleras que conectaban el piso con la arena, el campeón se quitó la capa y con un ligero movimiento, la lanzó hacia la columna de fuego. Gladio sólo pudo admirar su fuerza física; si podía lanzar algo tan liviano y hacerlo llegar hacia un lugar tan lejano…

La capa se hizo cenizas; ceniza que se esparció por el lugar.

Montones de fanáticos comenzaron a tratar de agarrar pequeños pedazos de esta, algunos con éxito, otros sin mucho.

Finalmente, Royale llegó a su posición.

—¿Listos para empezar, jóvenes?— preguntó. Aunque su gesto mostraba diversión, el aura que desprendía era simplemente… intimidante.

Un peso imaginario se añadió a los hombros de los tres chicos. Hau tragó saliva con pesadez.

En ese momento, el trío supo a la perfección que debían hacer.

Si querían pelear entre ellos; si querían demostrar cuál de los tres era el mejor… Debían terminar primero con el enemigo más poderoso.

—¡Hagan la cuenta regresiva conmigo!— solicitó el anunciador— ¡30… 29…!

El público en general comenzó a contar, todos con excepción de los acompañantes de Ash.

Con Lillie.

—Puedes ir tú si quieres. Yo me rehúso a perderme este combate-Rotom.

—¡Pika pi! ¡Pikachu pika pi!— comenzó a pedir desesperado.

—¡No, Pikachu! ¡No me volveré a ir sólo porque quieres comer más kétchup!-Rotom— se negó rotundamente.

Ajena a la conversación, estaba Lillie.

Esta es una faceta que nunca había visto en el profesor Kukui…

La imagen del hombre animado y alegre de siempre se comparó con la de Royale, un entrenador capaz de hacerte temblar con su simple presencia.

¿Estarán bien?... Chicos…

Montones de pensamientos recorrieron la mente de Lillie.

"Ash debió haber usado a Pokémon más fuertes"; "Gladio no tiene oportunidad si va con esos pequeños que acababa de obtener"; "Hau no tendría ninguna oportunidad"… Todos ellos eran negativos.

Por desgracia, la negatividad de Lillie dio en el clavo esta vez.

—¡12… 11… 10…!

De vuelta a la arena.

Ash y Hau se llevaron las manos a los bolsillos, mientras que Gladio comenzó a abrir su riñonera. Royale, por su parte, sacó una Pokéball de una de sus muñequeras.

—¡5… 4… 3…!

El sudor comenzó a recorrer el rostro de los adolescentes.

Ya no había marcha atrás.

—¡2… 1…!

Era hora.

—¡0!

—¡Rockruff, yo te elijo!/¡Noibat, sal!/¡Vamos, Zubat!/¡Hazte presente, Incineroar!

Todos los Pokémon tuvieron reacciones distintas al salir de sus capsulas.

Rockruff al principio se sintió oprimido por la tensión que había en el aire para acto seguido recuperar su confianza de un ladrido.

Noibat se alejó del centro del campo de batalla y se colocó a un lado de Hau. Sentía una inmensa sensación de peligro.

Zubat se elevó tanto como pudo.

De la Pokéball de Royale, salió un Pokémon que Ash nunca había visto.

Una especie de tigre negro con rojo parado en dos patas. Las que debían ser sus patas delanteras (aunque en realidad parecían manos) eran bastante grandes. Su torso era de un color gris con un detalle negro que consistía en una línea vertical atravesada por dos horizontales. Filosos colmillos adornaban su mandíbula, que, en compañía de sus grandes ojos amarillos, le daban un aspecto intimidante. Lo más llamativo era una especie de cinturón formado con fuego.

—¿Incine… roar?...— repitió Ash anonadado.

—¡¿Pero qué es esto?!— preguntó asombrado el comentarista— ¿¡Royale va con todo desde un principio?!

Lillie se veía sorprendida ante lo que tenía frente a sus ojos. Ella jamás había visto a ese Pokémon… El único monstruo de bolsillo que conocía de su jefe era Braviary, y recordaba vagamente a un Lycanroc…

Unos ladridos se hicieron presentes. Toda la atención se dirigió hacia Rockruff quien había empezado a ladrar de la felicidad.

Parece que reconoció el olor del profesor…— pensó Lillie.

Ya sin temor, el perrito comenzó a correr hacia Royale con la intención de mostrarle su cariño por el tiempo que había pasado sin verlo.

—¡Rockruff, NO!— gritó Ash exaltado.

Justo cuando el tipo Roca dio su quinto paso, un golpe lo mandó a volar con potencia hacia fuera del cuadrilátero. La primera reacción de Ash fue abrir los ojos como platos y luego correr fuera del ring para lanzarse y atrapar a su Pokémon en plena caída.

Por obvios efectos de la gravedad, el azabache cayó al suelo y ya ahí pudo comprobar el estado de su Pokémon. Sus ojos se ensancharon mucho más.

Estaba completa y absolutamente debilitado. Las clásicas espirales adornaban sus ojos.

¿¡De un golpe?!— se preguntó alarmado.

Hau y Gladio veían con temor y sorpresa (respectivamente) el resultado de ese movimiento.

En el sitio en el que antes estaba Rockruff, Incineroar se reincorporaba al tiempo que comenzaba a mover la mano hacia sus oponentes, indicándoles que atacaran.

—Cielos, Incineroar… Te pasaste…— suspiró Royale.

El gran tigre simplemente sonrió. Sobre-pasarse era algo que le encantaba hacer.

—¡INCREÍBLE! ¡Con un golpe, el Rockruff de Ash fue lanzado fuera de la arena! ¡No sin antes caer completamente debilitado!— anunció el comentarista.

La pantalla que anteriormente mostraba las fotos de los más de 110 participantes, ahora sólo mostraba 4. Debajo de todas ellas había tres recuadros. Royale, Hau y Gladio tenían los tres recuadros azules, el primero mostraba una imagen del Pokémon utilizado; por otra parte, el primer marco de Ash se había vuelto opaco, al igual que la figura de Rockruff.

—Él derrotó…— comenzó a decir Hau.

—A Rockruff de un simple golpe…— finalizó Lillie desde las gradas.

La rubia tenía bien definido el orden de fuerza de los Pokémon de Ash:
1-Pikachu.
2-Dartrix y Rockruff (aunque el primero había conseguido un poco de ventaja tras evolucionar).
3-Yungoos.
4-Peke.

Derrotar al segundo Pokémon más fuerte de Ash sin ningún tipo de esfuerzo… Era algo impensable.

—No puedo creerlo-Rotom— murmuró intimidado.

Pikachu dejó de pedir por kétchup. Ese gato había apaliado a Rockruff como si nada… Debía ser fuerte, y a simple vista… Lucía tan fuerte como Charizard, el Pokémon más poderoso que Ash tenía.

Devuelta a la arena.

Gladio liberó un "tsk" de irritación. No quería admitirlo, pero… o sus oportunidades eran muy bajas o directamente no existían.

—El Rockruff de Ketchum era fuerte…— murmuró molesto.

—No puede ser…— la mirada de Hau se dirigió hacia Incineroar y su entrenador— Rockruff es más fuerte que casi todo mi equipo…

—¿Acobardados, jóvenes? Que conste que Incineroar no utilizó Intimidación— informó Royale en un tono confiado— ¿Qué pasó con toda la energía que tenían en la primera ronda?— una sonrisa provocativa surgió en su rostro.

El tigre comenzó a girar la cabeza de un lado a otro en señal de negación. Justo cuando volvió a abrir los ojos, un destello oscuro golpeó con fuerza su frente.

Impactados por el hecho, los tres entrenadores voltearon a ver a la única persona que podía ser la causante del ataque. Con una mirada firme, Ash subió de nuevo al escenario.

—Lo de antes fue un descuido que no se volverá a repetir— masculló el azabache—. Puede que haya perdido a Rockruff, pero a cambio de ello me hice la idea del poder y velocidad que tiene su Pokémon.

La sonrisa de Royale se hizo más amplia.

—Veo que tenemos a un optimista por aquí— rio—. Me gusta.

Gladio sacudió la cabeza con fuerza, mientras que Hau se dio unos golpecitos en la cara; estas acciones fueron ejecutadas con la intención de espabilar de una vez por todas.

—¡Iré con todo!— dijo el moreno, bajando los brazos con suma determinación.

—No tengo intención de quedarme atrás— aseguró Gladio.

—¡VAYA! ¡Parece que la alianza de pequeños vuelve a la carga! ¿¡Será capaz su unión de derrotar de nuevo al oponente?!— gritó emocionado el comentarista.

Las miradas de Royale y el trío de adolescentes se conectaron.

—¡Yungoos, Doble equipo y Placaje!

—¡Zubat, camúflate y usa Colmillo veneno!

—¡Sigue a Zubat, Noibat! ¡Dale un buen Chupavidas!

El primero en actuar fue la mangosta. En cuestión de segundos, decenas de copias aparecieron, logrando que encontrar al original fuera imposible. Los pequeños mamíferos comenzaron a correr al mismo tiempo hacia el feroz oponente.

Por otra parte, ambos murciélagos comenzaron a volar a ras del suelo, ocultándose por completo.

Royale analizaba la situación e Incineroar esperaba impaciente los ataques.

Ya veo… Están haciendo una estrategia improvisada. Ash usó Doble equipo no sólo para ocultarse a sí mismo; sabía que Gladio entendería el mensaje y que ordenaría a Zubat esconderse entre la multitud para que así, Hau hiciera lo mismo. Al tiempo que eso ocurría, Gladio decidió aprovechar para tratar de conseguir un estado alterado al usar Colmillo veneno; es por eso que Hau tratará de ayudarlo haciendo que Noibat use Chupavidas para dejar una abertura en la carne de Incineroar y que el veneno tenga mucha más facilidad para entrar… ¡Simplemente brillante!— ese pensamiento pasó por la cabeza de Royale en el tiempo en el que el ejército de Yungoos llegaba hacia el felino— Entonces, si no me equivoco, el cerebro de toda la operación es…— una sonrisa de satisfacción apareció en su rostro— ¡A tu derecha, Incineroar! ¡Atrapa a Yungoos!

Sin perder tiempo, el tigre bajó con fuerza una de sus garras, deshaciendo a cinco Yungoos en el proceso y aprisionando al original en el suelo. Con esa acción, todas las copias desaparecieron, dejando al descubierto a los dos seres voladores.

—¡Yungoos!— llamó el entrenador a su Pokémon con algo de miedo en la mirada.

—¡No puede ser!— exclamó Hau impresionado— ¿¡Cómo lo encontró?!

—Eso es simple. Cuando un Litten evoluciona a Torracat, desarrolla una melena que actúa como sensor para localizar a sus oponentes, incluso en la más oscura noche. Esa melena se mantiene aun siendo un Incineroar— explicó Royale con una sonrisa que no tardó ni 10 segundos en pasar a un gesto de seriedad—. Ahora su estrategia no sirve.

¿Litten evolucionaba en esa bestia?... La mente de Ash recordó al pequeño gato que había pisado hacía algunos días.

—No creas que eso es todo, bastardo— el tono empleado por Gladio indicaba molestia— ¡Sigue con Colmillo veneno!

—¡Tampoco te detengas, Noibat! ¡Chupavidas!— ordenó Hau.

—¡Sujeta a Yungoos de la cola y azótalo!— indicó el campeón a toda velocidad.

—¿¡Qué?!— fue lo único que pudo salir de la boca del entrenador de Kanto.

Incineroar levantó levemente su garra, pero, antes de que el tipo Normal pudiera escapar, tomó la cola de éste y lo agarró cual garrote.

Justo cuando ambos murciélagos llegaron a donde el minino, los tres varones se dieron cuenta de las intenciones del campeón.

—¡Deténganse!— gritaron al unísono Gladio y Hau.

Un gran golpe tumbó a los dos tipos Voladores directamente al piso. Un golpe que usó a Yungoos como arma.

—¡Impensable! ¡Incineroar ha usado a Yungoos cual bate de Baseball para así infligir daño en todos los oponentes!— gritó el comentarista— ¡No por nada es el Pokémon Rudo!

—¡Aléjate rápido, Zubat!

—¡Tú también, Noibat!

De la forma más veloz posible, ambos Pokémon se levantaron del suelo y emprendieron el vuelo devuelta hacia sus entrenadores.

—Algo anda mal…— notó Ash de inmediato. Su rostro mostraba la frustración que sentía al ver la forma en la que era tratado su Pocket monster.

—No hace falta ni que lo digas…— secundó Gladio, molesto.

Hau volteó a ver a sus compañeros.

—¿De qué hablan?— interrogó visiblemente curioso.

—Él pudo habernos acabado ahí si lo hubiera querido…— respondió el rubio.

Era cierto… A juzgar por la velocidad de Incineroar, éste no hubiera tenido problemas para tomar entre garras a los pequeños murciélagos y mandarlos fuera del ring. Hau solamente llegó a una conclusión…

—Nos está…

—Subestimando— los dientes de Gladio comenzaron a chirriar.

—Lo siento mucho, jóvenes. Es parte de la naturaleza de Incineroar; él es incapaz de ir con todo lo que tiene contra oponentes más débiles— afirmó Royale, sobándose la nuca. La actitud de su Pokémon le había traído varios problemas en el pasado—. Incineroar, por favor obedece y atácalos.

El… ¿tipo Fuego? miró de reojo a su entrenador y luego suspiró. No tenía elección. Con lentitud, se colocó en posición de combate.

—¡Ahí viene!— anunció Hau— ¡Noibat, Aire afilado!

—¡Muérdelo, Yungoos! ¡Haz que te libere!— ordenó Ash. No podía dejar que su Pokémon siguiera siendo usado como palo de piñata.

—¡Zubat, Chupavidas!

Las alas del dragón comenzaron a agitarse con fuerza, como producto de ellos, una serie de ráfagas de vientos salieron dirigidas hacia Incineroar.

Al mismo tiempo, Zubat disparó un aguijón rodeado de energía verde que iba justo detrás del ataque de tipo Volador.

—¡Cúbrete!— dijo Royale a secas.

¿Cubrirse con qué?... El lugar era un campo de batalla plano, sin rocas o árboles con los que protegerse… Oh…

Los ojos de los tres adolescentes se abrieron de par en par al ver la acción de Incineroar.

El tigre solo tuvo que poner a Yungoos en frente de sí para bloquear todo el daño potencial. Por culpa del impacto, la pequeña mangosta no pudo ejecutar su movimiento.

—¡Acaba con ellos!— ordenó el campeón de una vez por todas.

Con un paso tranquilo, el rudo comenzó a caminar hacia sus oponentes.

El miedo podía verse en los ojos de Noibat quien, en un acto desesperado se lanzó hacia su oponente. Un golpe hecho con Yungoos lo ensartó en el suelo cual Excalibur en su pedestal.

—¡Noibat!— exclamó Hau asustado.

Comentarista: ¡VAYA, VAYA! ¡Parece que otro Pokémon ha caído!— la pantalla que estaba sobre él opacó el recuadro con la imagen del dragón.

—¡Mahalo, ¿qué demonios fue eso?!— interrogó Gladio molesto.

—¡Lo siento mucho! Eso suele pasarle a Noibat… ¡A veces le dan ataques de pánico!— explicó el moreno para después dirigir la mirada hacia su propio Pokémon— ¡Regresa, Noibat!

Ash recordó lo que había vivido antes con su Gligar y su propio Noibat… Era algo un tanto difícil de tratar. Agitando levemente la cabeza, dejó ese tema de lado. Tenía asuntos más importantes que tratar.

—¡Vuelve tú también, Yungoos!— Ash apuntó al tipo Normal con su capsula. El rayo rojo salió disparado hacia el Pokémon, pero algo se puso en el camino.

Cubriendo a Yungoos con su propio cuerpo, Incineroar bloqueó por completo la acción del azabache, haciendo que éste abriera los ojos como platos.

—Lo siento, joven Ash, pero parece que Incineroar no quiere dejar ir a tu Yungoos— se disculpó Royale en nombre de su Pokémon.

Como si fuera un saco o una especie de bolso, Incineroar comenzó a darle vueltas a la pequeña mangosta.

—¡¿Qué tan cruel puede ser Incineroar?! ¡Había oído que su especie era tramposa por naturaleza pero no me esperaba algo así!— comentó el anunciador asombrado por la brutalidad del tipo Fuego.

En las gradas.

Lillie veía el combate a través de sus dedos. No podía soportar lo que le estaban haciendo a Yungoos. ¿Ese era el profesor Kukui que ella conocía?... No, todo lo que estaba pasando era gracias a las propias acciones de Incineroar.

—¡Ahora va por Zubat y Pikachu!— las palabras del comentarista hicieron que la rubia apartara levemente las manos, sólo para poder ver como el Zubat de su hermano era mandado fuera de la arena y la Pikachu de Hau era estrellado contra el suelo.

—Que Pokémon tan rastrero-Rotom…— murmuró la Pokédex molesto. Usar a Yungoos como un palo para golpear… era despreciable.

—Pika— secundó el roedor a secas. Ver como utilizaban a su compañero le hacía morirse de la rabia.

—¡Tú puedes, Incineroar!

—¡Termínalos!

—¡Demuestra por qué eres el mejor!

—¡Enséñales a esos novatos!

Montones de gritos de ánimo salieron de las bocas del público.

Lillie no pudo evitar voltear hacia todas direcciones.

—¿Qué les pasa?...— masculló seriamente impactada— ¿Cómo pueden apoyar una brutalidad así?...

—Y esto sólo es el comienzo-Rotom— dijo preocupado, sin apartar la mirada del campo de batalla.

La chica de blanco también dirigió la mirada hacia el frente.

Sabía a lo que Rotom se refería.

Cuando las ovaciones llegaban y el público se emocionaba, Incineroar también lo hacía, desatando así más fuerza de la común... llegando al punto de ignorar la debilidad de sus oponentes.

Devuelta a la arena.

Las llamas que estaban alrededor de la cintura del tigre comenzaron a arder con aún más fuerza. Los ojos del tipo Fuego mostraban un destello único; un destello de felicidad.

Los halagos lo hacían inmensamente feliz.

Tratando de complacer a su audiencia, Incineroar sujetó con fuerza a la pequeña Pikachu quien ni siquiera podía moverse por la fuerza con que la habían golpeado. Ignorando los gritos de Hau, el felino tomó a su presa cual pelota de Baseball y la lanzó hacia arriba; cuando iba cayendo, usó a Yungoos para batearla fuera del área.

—¡Pikachu ha caído! ¡Hau ahora cuenta con sólo un Pokémon!

—¡PIKACHU!— gritó el entrenador. No había tenido oportunidad de hacer nada… Resignado, regresó a la roedora a su Pokéball.

Una sonora carcajada se escuchó en el lugar; una carcajada creada por Incineroar.

—Maldito tigre con esteroides…— gruñó Gladio. Su ceño se frunció.

—Se está burlando de nosotros…— la impotencia había comenzado a gobernar el cuerpo de Hau.

De golpe, las risas terminaron.

Algo confundido, Incineroar miró su mano y ahí lo vio. Yungoos mordía con fuerza su mano. La mirada de la pequeña mangosta no sólo mostraba cansancio y furia, también estaba repleta de lágrimas. Se sentía tan impotente…

En las gradas, Lillie no pudo evitar comenzar a sollozar por ver tal acto de crueldad, mientras que Rotom apartó la mirada. Chispas comenzaron a salir de las mejillas de Pikachu.

—¡Pistola agua!

Un gran chorro del líquido mencionado salió disparado a presión hacia el tipo Fuego, impactando directamente en el cinturón de éste, dañándolo lo suficiente para abrir su garra y liberar a Yungoos.

Hau y su Brionne veían con molestia al oponente. Su actitud era inaceptable.

Un gruñido de molestia salió de la boca del tigre, cuando devolvió la mirada al piso para volver a tomar al Pokémon de Ash, éste ya no estaba. En lugar de Yungoos, encontró un rayo rojo que salía de la Pokéball del azabache.

Justo cuando Incineroar estaba por correr hacia Ash, fue detenido.

—Ya fue suficiente. Te dejé actuar como quisiste por un buen tiempo, ahora es hora de que me obedezcas— dijo una voz a sus espaldas.

La presión que se puso en los hombros del Rudo fue tal que lo hizo sudar. Su entrenador sí que era la verdadera bestia.

Resignado, el tigre dejó de caminar y esperó impaciente las órdenes de su mejor amigo.

—¡No se queden parados ahí, maldita sea! ¡Ataquen!— ordenó Gladio con agresividad al ver como Ash veía con suma frustración su Pokéball y Hau no le despegaba la mirada a Incineroar— ¡Zorua, usa Persecución!

Hau tragó saliva.

—¡Brionne, Acua Jet!

Por su parte, el azabache levantó la mirada con furia en ella.

—¡Eres mi única esperanza, Dartrix! ¡Usa Picoteo!— pidió Ash, lanzando una Ultra Ball hacia el aire.

La capsula se abrió y al mismo tiempo que Brionne y Zorua impactaban contra un inmutable Incineroar, Dartrix se lanzó también al ataque.

—¡"Lariat oscuro"!— vociferó Royale.

Ignorando el poco daño que sus oponentes le hicieron, el tigre se encorvó lentamente; llevó el brazo izquierdo detrás de su espalda y el derecho hacia su pecho. Iba a girar.

—¡Sal de ahí Dartrix!

—¡Acua jet hacia mí, Brionne!

—¡Retírate, Zorua!

Una energía oscura comenzó a rodear al luchador. Justo antes de que el ataque comenzara, Dartrix despegó con velocidad y Brionne se eyectó con dirección a su entrenador. La pequeña tipo Siniestro no pudo escapar.

Incineroar comenzó a girar sobre su propio eje; con cada giro, un golpe bestial era conectado contra la Pokémon de Gladio. Para cuando el agresor terminó su ataque, Zorua ya ni siquiera estaba consciente.

El rubio apretó los dientes con fuerza. ¿Ya se iba a acabar todo?...

—Te lo encargo, Riolu— masculló mientras luchaba por contener la impotencia que sentía.

El pequeño tipo Lucha, el MVP de la primera fase del Battle Royale, hizo acto de presencia. Nada más aparecer, chocó ambos puños entre sí y le dirigió la mirada a su entrenador provisional, notando las emociones negativas que comenzaban a dominarlo. Como cualquier miembro respetable de su especie, se acercó a su humano y abrazó con fuerza su pierna, obligándolo a voltear hacia abajo.

—Riolu— dijo a secas. De a poco, la negatividad fue desapareciendo—. Supongo que me lo merecía. Esto me servirá de mucho para el futuro… Jamás volveré a infravalorar a un oponente.

Una pequeña sonrisa se formó en el rostro del Pokémon Emanación para acto seguido, soltar la pierna del güero.

—Necesitamos planear algo— dijo Hau, poniéndose a un lado de Aether.

—Te concedo la razón, Mahalo… Sin un plan no seremos capaces de hacer nada— accedió Gladio.

—¿Se les ocurre algo en específico?— interrogó Ash.

Las miradas de los tres chicos se encontraron.

—Absolutamente nada— dijeron al unísono los compañeros de Malasadas, aunque Gladio mentalmente tenía la misma respuesta.

—No lo sé ustedes, aspirantes, pero esos pequeños parecen querer ir Al ataque sin vacilar— notó Royale desde detrás de su Pokémon, quien se mantenía quieto.

Y tenía razón.

Frente a cada entrenador estaba su respectivo monstruo de bolsillo.

Dartrix tenía extendida una de sus alas y tenía una posición amenazante; Brionne miraba con el ceño fruncido al que había humillado a sus amigos y Riolu chocaba con fuerza sus puños.

Hau suspiró y luego comenzó a sonreír.

—Supongo que sólo podemos atacar un poco antes de caer— dijo, colocándose las manos detrás de la cabeza.

—Hay que aceptar cuando una batalla está pérdida…— murmuró Gladio un tanto resignado.

—¿¡Pero de qué hablan?!— preguntó Ash en un tono inusualmente entusiasta— ¡Si algo he aprendido a lo largo de mi vida es que nunca debemos rendirnos! ¡Hay que darlo todo hasta el final!— su puño se cerró con fuerza delante de su cara.

Los tres pequeños Pokémon dieron un grito de batalla, secundando las palabras de Ash.

—Tienes una inesperada capacidad para hacer que los Pokémon se pongan de tu lado— concluyó el rubio.

—Ash parece ser bastante especial en ese aspecto— rio Hau.

El mencionado sonrió ampliamente.

—Deberían verse en un espejo. Somos iguales— se defendió alegre para después voltear a ver de frente a Incineroar y Royale— ¡Vamos por él!

—¡Sí!— la afirmación salió de la boca de Hau y Gladio al mismo tiempo.

En ese momento, algo pasó.

Riolu liberó un gran grito de determinación; acto seguido y para sorpresa de todos, fue rodeado por una brillante luz azul que lo hizo crecer exponencialmente.

—¿¡Evolución?!— exclamó sorprendido Hau.

—¿Riolu no evolucionaba hasta tener un gran lazo con su entrenador?...— reflexionó el azabache para después girar a ver al rubio— ¡Te lo dije, Gladio! ¡Somos iguales!— repitió— Aunque ver a un Riolu evolucionar no me trae buenos recuerdos…— un chico llamado Cameron apareció en sus recuerdos.

—¡¿PERO QUE VEN MIS OJOS?!— gritó exaltado el comentarista— ¡El participante Gladio ha formado un fuerte vínculo con un Pokémon que conoció hace pocas horas! ¿¡Qué clase de persona es este entrenador?!

En las gradas, Lillie también se veía altamente sorprendida al igual que Rotom. Su hermano siempre había tenido una increíble afinidad con los Pokémon, pero esto… Era increíble, sin duda alguna.

—Cielos, joven Gladio… No me equivoque al ver el talento que mantienes oculto… ¡Un As oculto!— admitió Royale fascinado.

Por fuera, el mayor de los Aether se veía algo impactado, no más de eso; pero por dentro, estaba completamente anonadado.

¿Cómo es que me tiene en tan alta estima?...— se preguntó.

La luz cesó y un gran Lucario salió de ella. El gesto alegre que acompañaba a los Riolu desapareció para dar paso a un gesto de seriedad que hacía que entrenador y Pokémon fueran estéticamente compatibles.

El Pokémon Aura se puso en posición de combate, parecía dispuesto a atacar en cualquier segundo. Aun con esto, giró para ver a su entrenador provisional. Su mirada indicaba que esperaba sus órdenes.

La expresión de sorpresa desapareció de la cara de Gladio. Una pequeña sonrisa llegó en su lugar.

—Ataca.

Lucario asintió y volteó hacia su oponente. Con un movimiento rápido, juntó ambas patas y en el centro comenzó a crearse una bola azulada del tamaño de un balón de futbol.

—¡No nos quedemos atrás! ¡Dartrix, Hoja afilada!— ordenó Ash.

—¡Tú también, Brionne! ¡Pistola de agua!

Al tiempo que la Esfera aural de Lucario salía disparada, las hojas y el agua también lo hicieron.

—¡Usa Lariat oscuro, Incineroar!

El tigre comenzó a girar a una velocidad asombrosa, destruyendo por completo los movimientos.

—¡Necesitarán más que eso para derribarnos!— aseguró Royale.

Justo cuando el giro de Incineroar se detuvo, gruñó levemente.

Con fuerza, Brionne presionaba el cinturón de fuego del Rudo usando su Acua jet, logrando que éste liberara un sonido de irritación.

De un momento a otro, varias hojas rosaron la cara del tipo Fuego y una bola de energía impactaron contra su brazo. A la distancia, Lucario y Dartrix atacaban.

—¡¿Eso está bien?!— preguntó Ash sonriente.

La boca de Royale se curveó levemente.

—¡Eso está muy bien! ¡Incineroar, usa Lanzallamas!— indicó el campeón.

En segundos, el fuego que rodeaba la cintura del bípedo incrementó su calor, haciendo que el agua del Pokémon de Hau comenzara a evaporarse.

—¡Sal de ahí, Brionne!— se apresuró a decir el moreno.

Alerta por el calor producido, la tipo Agua salió disparada hacia otra dirección justo en el momento en el que un gran torrente de fuego salió disparado desde el cinturón de Incineroar.

—Así que usa su cinturón para disparar su Lanzallamas…— notó Ash— ¡Hoja afilada, Dartrix!

—¡Apoya a Dartrix, Lucario! ¡Esfera aural!— gritó Gladio.

El proceso se repitió, sólo que esta vez, Incineroar no esquivó. En lugar de eso, redujo a cenizas las hojas con su Lanzallamas y con una de sus garras tomó entre manos el ataque del tipo Lucha.

—¡Repítelo, Lucario!

—¡Tú también, Dartrix!

—¡Apóyalos con Pistola de agua, Brionne!— indicó Hau.

—¡El equipo de pequeños está atacando sin temor! ¿¡Podrán darle la vuelta a la tortilla?!— exclamó el comentarista.

Las ovaciones no cesaban, lo cual inquietaba a Incineroar. Él quería atacar con todo; él quería lucirse; él quería demostrar su verdadero poder… Él quería acabar con esos renacuajos.

El escenario se repitió una y otra vez. Incineroar se defendía de los ataques del trío de Pokémon y éstos aprovechaban cada apertura para lanzar un ataque que terminaba siendo bloqueado. Era un no acabar, hasta que de pronto, un *RING* comenzó a escucharse.

El sonido venía del pantalón de Royale. Al principio, no tenía intención de contestar la llamada pero tras ver quien era, lo hizo.

—H-hola, cariño; ¿no estabas viendo el Battle Royale de esta noche?... ¿Qué?... ¿Tú investigación?... Si, la recuerdo; ¿qué pasa con ella?...— un largo silencio llegó por parte del campeón, mientras que por el otro lado de la línea dos simples palabras se pronunciaron.

—Se abrió.

Los ojos de Royale se abrieron como platos y acto seguido, una gran sonrisa apareció en su rostro.

—Déjame terminar de darles de comer a los Pokémon e iré en seguida… Claro, amorcito, yo también te amo… Te veré luego— y con eso, colgó el teléfono. Su mirada se dirigió hacia su Pokémon quien se mantenía en su sitio, defendiéndose de todo lo que le lanzaban— ¡Incineroar, terminemos con esto pronto!

Ash, Hau y Gladio se vieron sorprendidos por estas palabras. De repente, una sensación de peligro recorrió sus cuerpos de pies a cabeza.

Royale se llevó una mano al cuello y extendió su pulgar— Acaba con ellos— ordenó, pasándose el dedo por la garganta.

Una sonrisa descomunal se formó en el rostro de Incineroar. De un segundo a otro, desapareció.

—¡Tengan cui…!— advirtió Ash, interrumpiéndose a sí mismo al ver lo que pasaba frente a él.

En un abrir y cerrar de ojos, Incineroar apareció delante de Brionne, tomándola de la cabeza y volviendo a desaparecer.

—¡Brionne!— exclamó Hau exaltado.

—Es muy veloz… ¡Aléjate tanto como puedas, Lucario!— solicitó/advirtió el rubio.

Obedeciendo las órdenes, el tipo Acero comenzó a correr tan rápido como pudo.

—¡Elévate, Dartrix! ¡En el cielo no podrá alcanzarte!— informó el entrenador de Kanto.

Justo cuando estaba por hacerlo, algo se lo impidió. Una presión en sus patas no le permitía seguir subiendo. Cuando volteó para abajo, lo vio. Le tétrica expresión que tenía Incineroar.

De un tirón hacia el suelo, el felino hizo que el ave cayera directamente a la plataforma y antes de que pudiera recuperarse lo tomó del rostro con la única garra que tenía disponible.

Desesperado por liberarse, Dartrix comenzó a lanzar hojas afiladas hacia su captor, obteniendo los mismos resultados una y otra vez. No servía de nada.

—¡Dartrix!— una imagen de lo sucedido con Yungoos pasó por la mente de Ash, alarmándolo mucho— ¡Gladio, ayúdanos!— pidió desesperado.

El mencionado simplemente asintió. No había otra opción; en un 3 contra 1 tenían posibilidades casi inexistentes de ganar, en un 1 contra 1 éstas ya no existían.

—¡Ayúdalos, Lucario! ¡Aprovecha que tiene sus manos ocupadas y usa Esfera aural!— ordenó.

Sin perder tiempo, los ataques especiales llegaron. Incineroar comenzó a correr para esquivarlos, pero, sorprendentemente, todos terminaron acertando, formando una capa de humo.

—¡WOAH! ¡Eso fue sorprendente! ¿¡Acaso el participante Gladio está tomando ventaja?!— se cuestionó el comentarista.

Escuchar esas palabras motivó un poco al chico de negro.

—¡Ve por él! ¡Palmeo!— indicó.

—Ten cuidado, Gladio; no puedes confiarte— le recordó Hau, colocándose al lado de él.

Gladio lo miró de reojo y luego devolvió la vista hacia el lugar donde se formó la humareda. No necesitaba de los consejos de Hau, él tenía eso bien claro.

En las gradas.

—Esta batalla ya terminó-Rotom…

Lo dicho por la Pokédex llamó la atención de la rubia.

—¿A qué te refieres con eso?— interrogó.

—Aparte de que Dartrix y Brionne están sumamente debilitados, Lucario está llendo directamente hacia la trampa de Incineroar-Rotom— explicó.

—¿Debilitados?... Pero si al único que le han hecho algo de daño es a Dartrix cuando lo azotaron en el suelo… ¿Entonces có…?

—Es obvio. Incineroar los usó como escudos-Rotom.

Oh… Cierto… Lo mismo que con Yungoos. Eso significaba que…

Los orbes verdes de la rubia se abrieron de par en par.

Devuelta a la arena.

Justo cuando Lucario estaba por entrar en la cortina de humo y atacar, unos brillantes ojos esmeraldas se vieron entre la bruma, cosa que fue notada por Gladio.

—¡Aborta! ¡Vete de ahí!— gritó tan rápido como pudo. Para mala suerte de él; era muy tarde.

Con un veloz, preciso y fuerte movimiento, Incineroar aplastó a Lucario con los exhaustos iniciales, dejando al tipo Lucha sin aliento y aturdiéndolo en el proceso.

Cuando estaban por tocar el suelo, una gran llamarada arrasó con los tres Pokémon aliados, sacándolos del ring al instante mientras caían debilitados.

El lugar se quedó en silencio.

En ese momento, Gladio se dio cuenta de que no era el más fuerte del mundo.

ESTA HISTORIA CONTINUARÁ…


Uff… Me tomó unos días, pero terminé.

¡Soy Nostradamus! En el anime, se ha revelado que Kukui (Royale) posee un Incineroar y este capítulo comenzó a ser escrito mucho antes de que eso se revelara… ¡Soy un profeta!

En fin… Les seré sincero, no supe desarrollar del todo bien este capítulo, tal vez puedan darse cuenta de ello. Otra cosa es que en mi país ya es muy tarde por lo que lo dejaré en esta versión y cuando regrese de la escuela le daré la corregida.

Bien… No tengo mucho más que decir… ¡Me despido!