Ey… Ha pasado un tiempo, ¿no? Realmente lamento la tardanza, pero ustedes saben... a veces me es complicado desarrollar ciertas cosas.
Literalmente hubo días en los que solamente escribía… ¿30 palabras? Y lo dejaba, pero les aseguro que escribía algo todos los días.
El punto es que lamento la tardanza, ya que hace más de 20 días que no actualizo la historia y la verdad, es muchísimo tiempo.
Bueno, no tengo mucho más que decir así que contestaré las reviews.
Bulgysundew: Pues en eso no te equivocas… Realmente terminará pasando lo que tú has comentado.
El Sawa: Incineroar es un Pokémon muy tosco, y por lo que veo, reflejé bien la naturaleza de dicho Pocket Monster en mi obra. Eso que dices es verdad. En mi historia, Gladio se tiene en muy alta estima.
Oconner95: Fue una masacre.
CCSakuraforever: Creo que si hubiera llevado a sus viejos Pokémon, la batalla aunque hubiera sido interesante, lo hubiera sido en un aspecto diferente. Creo que lo que le da emoción a ese capítulo es el ver como el trío de entrenadores se las arregla contra alguien más fuerte que ellos.
Nimbus2000: Cierto… La Nimbus fue… ¿Un regalo de Dumbledore? La verdad no lo recuerdo, han pasado años desde que vi algo relacionado con HP. Aún si hubieran llevado Pokémon más fuertes, Gladio no hubiera tenido oportunidad. Sólo para que te hagas una idea, el mismo Pikachu dijo que Incineroar estaba al nivel de Charizard.
Y nop, fallaste. No fue un huevo lo que se abrió. Sigue participando.
DaniJIE: Sin duda alguna disfrutaré escribiendo este "triángulo" amoroso. La verdad es que lo hace; en mi historia, Hau tiene un trasfondo mucho más… interesante que el simple hecho de ser el nieto del Kahuna y ya.
Desgraciadamente, si eso llega a suceder, será muy en el futuro.
Sigo sin entender lo de "video". Por cierto, tengo una sorpresa para ti en este capítulo.
Jbadillodavila: Incluso en los videojuegos, la batalla de la frontera no es moco de pavo. No, no lo creo para nada. Estoy seguro de que ser Maestro Pokémon tiene como requisito mínimo el haber ganado tan siquiera una liga regional.
Srblack28: Perdón por la espera, aquí el capítulo.
Ultimate blazer: ¿Te pareció tan bueno?... Yo la verdad ni estaba muy convencido cuando lo subí; es bueno saber que a alguien de verdad le gustó tanto.
The only 95: Bienvenido seas y espero que puedas continuar leyendo mi historia para enterarte de todos los acontecimientos. Muchas gracias por leer mi historia. Ten excelente noche/día/tarde.
Dantawa: He respondido tus dudas vía Mensaje Directo.
Bueno… Sin mucho más que decir, pasen a leer.
—Se lo agradezco mucho, enfermera Joy…
Han pasado cuarenta minutos desde la derrota de Ash, Hau y Gladio a manos de Royale. En ese tiempo, el grupo del azabache se dirigió al Centro Pokémon tras despedirse (un tanto resentidos) del campeón invicto (quien recibió una considerable suma de dinero que posteriormente repartió entre los tres participantes).
—Ellos estarán bien, Ash— Lillie trató de consolarlo, poniendo una mano sobre su hombro—. Son fuertes… Especialmente porque son tus Pokémon.
El azabache asintió levemente.
—Si… Estoy seguro de que sí; muchas gracias, Lillie.
A unos cuantos metros y desde uno se los sillones individuales del Centro Pokémon, dos jóvenes veían con sospecha la interacción de ambos adolescentes.
—Están muy cerca…— pensaron Hau y Gladio a la vez.
De la boca del rubio salió un suspiro y procedió a ponerse de pie.
No tenía tiempo para niñerías.
Con paso calmado, el mayor de los hermanos Aether se acercó hasta Ash y su hermana.
—Ey, Ketchum— llamó, obteniendo de inmediato la atención del mencionado—. Necesito hablar contigo.
Una mirada interrogante se formó en el rostro de la rubia, quien apartó su mano del hombro de su amigo.
—Te escucho— afirmó Ash, girándose hacia él.
—Afuera— dijo Gladio a secas, apuntando con su dedo pulgar la salida del establecimiento.
Ash volteó a ver a Lillie, quien un tanto vacilante asintió con la cabeza.
Justo cuando Gladio estaba por salir del Centro Pokémon con Ash detrás de él, la ayudante de Kukui los detuvo.
—¡Ash! Nuestra habitación es la 4… Toca y te abriré— le informó.
El mechón de pelo que coronaba la cabeza de Gladio comenzó a moverse incesante; el corazón de Hau se detuvo por un momento.
—Gracias, Lillie. Volveré pronto.
—Así que duermen juntos…— murmuró Gladio en un tono casi inaudible— Hablaremos luego de eso, Ketchum.
Un gran escalofrío recorrió la columna de Ash por completo.
Tenía una muy mala sensación.
Ruta 6. Afueras de la Avenida Royale. 2:30 a.m.
—Entonces… ¿De que querías hablar?
El rubio no contestó al instante, simplemente se le quedó viendo a la luna.
Cuando Ash estaba por volver a hablar, fue interrumpido.
—No fue casualidad que nos encontráramos hace unos días en la Ruta 5— admitió Gladio.
Esas palabras descolocaron un poco al azabache, quien adquirió una creciente curiosidad por lo dicho.
—Bueno… Es cierto que habría sido muy difícil que nos encontráramos en condiciones normales… ¿Tal vez fue obra del desti…?
—No creo en eso y evidentemente, no lo fue— interrumpió Gladio sin vacilar, dejando confundido al chico de Kanto por la seguridad en sus palabras.
—¿Entonces por qué fue?
El rubio hizo una pausa, como si estuviera eligiendo las palabras que diría.
—Me hablaron sobre ti, además de darme una pista sobre tu paradero. Y antes de que preguntes tú, contestaré yo. Quiero evitarme tus reacciones de incredulidad— dijo e interrumpió al mismo tiempo; haciendo que una gota resbalara por la sien de Ash.
Sin perder tiempo, Gladio apartó de su cara el flequillo que le cubría el ojo derecho, dejando ver sobre su ceja una cicatriz un tanto extraña; más concretamente, parecía un pez espada.
Nada más ver esto, Ash lo asoció con algo que él poseía. Rebuscando entre sus bolsillos, sacó su Electrostal Z, regalo del mismísimo Tapu Koko. Inmediatamente observó el tallado de la parte posterior y lo comparó con la herida de Gladio.
—Tú eres…
—Un Representante, como tú. Más específicamente el de Tapu Fini— explicó Aether—. Veo que tienes suerte, no terminaste con una marca física como la mía… Y se supone que Koko es el dios de la guerra— liberó el agarre de su pelo, permitiendo que éste regresara a su posición habitual.
—¿Pero cómo…?— la pregunta del azabache se quedó en el aire.
—No eres el único que puede llamar la atención de un dios, Ketchum— aseguró Gladio, cruzándose de brazos—. En fin… No estoy aquí para hablarte de eso y la verdad no me interesa explicárselo a alguien que realmente no necesita saberlo.
Pocas cosas habían hecho a Ash perder las palabras, esta, era una de ellas.
Al ver el silencio del acompañante de su hermana, Gladio decidió hablar; no sin antes dar un suspiro de fastidio.
—¿Sabes algo, Ketchum?— hizo una pausa, esperando que el chico contestara, cosa que no sucedió. Sin tomarle mucha importancia el hecho, continuó hablando— En las cuatro islas que conforman a Alola, existen cuatro Pokémon que son considerados por los habitantes unas deidades. Tapu Koko, el dios de la guerra del tipo Eléctrico/Hada, guardián de Melemele; Tapu Lele, la diosa de la paz y los cielos de los tipos Psíquico y Hada, guardiana de Akala; Tapu Bulu, el dios de la creación y fertilidad que pertenece a los tipos Planta y Hada, guardián de Ula-Ula. Por último, mi… jefa; Tapu Fini la diosa de los océanos del tipo Agua/Hada… ella cuida la isla de Poni.
»Aunque muchos no lo creen, dejándose llevar por los tipos, Tapu Fini es la que mayor capacidad psíquica tiene, precisamente por eso es la más sabia de todos los dioses guardianes. Aunque nunca ha sido mencionado por algún investigador o alguna cosa similar, Fini es capaz de tener premoniciones con una taza del 94% de precisión, ejemplo de ello fue tu llegada a la región— Gladio hizo una pausa, esperando una reacción del entrenador.
El rubio no dijo todo eso para nada… No, había un motivo detrás de toda esa información, Ash estaba seguro de ello. Poniéndose tan serio como pudo, se animó a preguntar.
—¿A qué quieres llegar con todo esto?
Los ojos de Gladio se afilaron, dándole un tono de seriedad absoluta; era como si estuviera a punto de decir lo más importante del universo.
—Lo que quiero decir es que… Fini tuvo una premonición. Una premonición que en palabras suyas, tiene más del 99,83% de volverse cierta— respondió.
El azabache tragó saliva.
—Y esa… premonición… ¿De qué se trata?...— interrogó.
—De la inminente destrucción del mundo Pokémon. Iniciando por Alola— su respuesta fue clara, concisa, y sin vaciles.
Los ojos de Ash se abrieron de par en par. Su cerebro comenzó a procesar la información a toda velocidad y finalmente… lo logró.
La siguiente, sería la conversación más impactante que jamás habría tenido.
9:30 a.m. Centro Pokémon de la Avenida Royale. Habitación de Ash y Lillie.
El despertador interno de la rubia comenzó a sonar incesante, cosa curiosa ya que los últimos días Ash se había encargado personalmente de despertarla para los entrenamientos.
Somnolienta, se irguió en la cama hasta quedar sentada, frotó sus ojos y liberó un largo bostezo. Posiblemente Ash estaría abajo esperándola para desayunar o algo así, después de todo, se habían dormido muy tarde… aunque según el chico, no importaba la hora de dormir; si tenía que despertar para entrenar, no descansaría ningún segundo de más.
Justo cuando sacó los pies de la cama y estuvo dispuesta a levantarse, lo vio.
Sentado en su cama, con la mirada perdida y unas grandes ojeras bajo los ojos, estaba Ash; inmóvil.
Alarmada por el estado de su amigo, Lillie se acercó él tan rápido como pudo.
—¡Santo cielo, Ash! ¿¡Estás bien?!— interrogó sumamente preocupada.
A pesar del grito, el mencionado no reaccionó. Al ver esto, Lillie se asustó aún más, comenzando a agitarlo con fuerza. De a poco, el brillo regresó a los ojos del joven.
—Ah… Lillie…— masculló mientras veía directamente los ojos verdes de su amiga.
—Ash, te ves terrible— informó la rubia comenzando a sudar levemente— ¿Qué fue lo que te pasó?... ¿Estás preocupado por la salud de tus Pokémon? Antes de dormir fui con la enfermera Joy y…
—No… no es eso, Lillie… Confío en la fuerza de… mis amigos…— interrumpió adormecido, desviando la mirada. No podía verla a la cara, no tras escuchar eso…
Una oscuridad interminable se apoderará de Alola.
Con fuerza, agitó su cabeza de un lado a otro.
—Seis meses… Tengo todavía seis meses…— pensó. Si hacía cuentas, sería poco después de su pelea contra Tristán en Poni— Hay… hay tiempo…
Me atrevería a decir que Arceus apenas y puede hacerle frente.
—Más… fuerte que un dios… que el dios de todo…
Es de vital importancia que no reveles nada de lo que escuchaste aquí. Esto es tarea de los Representantes, Kahunas y Espíritus guardianes; de nadie más.
—Yo… yo…
No pudo seguir pensando. Una sensación por demás conocida (pero no por ello querida) recorrió todo su cuerpo de pies a cabeza. Tras unos segundos de agudo dolor, terminó dejándose caer en la cama.
—Lo siento muchísimo Ash pero te estuve llamando y no reaccionabas— se disculpó Lillie con cara de sincero arrepentimiento (aunque tampoco es como que ella pudiera fingir dicha emoción)—. Me vi obligada a despertar a Pikachu…
—Pikachu dijo que en la madrugada había pasado por alto tu comportamiento debido a que creyó que estabas exhausto pero que ahora ya no piensa tolerarlo más-Rotom— tradujo la Pokédex, mirando a su dueño desde el aire. Su rostro también demostraba preocupación.
—¡Pika pi!— afirmó bastante molesto.
Una pequeña sonrisa se formó en el rostro del entrenador azabache.
—Tengo tan… buenos amigos y los preocupo… de esta manera…— murmuró, ignorando los rastros de electricidad que todavía habitaban su cuerpo. Con esfuerzo, intentó levantarse de su cama— Debe de ser muy tarde, Lillie… Deberíamos ir a entrenar…
—¡Ni de broma! Sólo mírate, Ash… No creo que siquiera puedas tenerte en pie— con sus brazos formó una gran "X", en señal de negación.
—Ataques de Pokémon legendarios… movimientos de mis propios amigos e intentos de asesinato de mujeres locas… Esas son unas cuantas de todas las cosas que no han podido derribarme… Unas horas sin dormir no me detend…— antes de poder terminar su oración, cayó rendido. Con pesadez, se desplomó hacia delante aterrizando directamente en el pecho de su amiga.
Esto hizo sonrojar a Lillie hasta límites insospechados y, aunque cabía suponer que se desmayaría de la vergüenza por tener a un chico sobre sus "atributos", no lo hizo. Con mucho esfuerzo, se mantuvo firme; justo cuando estaba por agitar levemente al chico para despertarlo, la detuvieron.
—Yo no haría eso si fuera tú— dijo de golpe, interrumpiendo la posible acción—. Detecto altos niveles de estrés mental en Ash. Su pelea contra Royale, el desvelarse y sea lo que sea que le haya pasado, han terminado por cobrarle factura, provocando que se desmayara-Rotom…— informó, mostrando en su pantalla el examen médico completo.
Lillie suspiró para posteriormente apretar más a Ash contra sí misma a través de un abrazo.
—Que conste que esto es algo de una sola vez; es sólo porque estás dormido y me has ayudado mucho en este tiempo— aseguró en un murmuro al tiempo que esbozaba una linda y tierna sonrisa. El sonrojo comenzó a desvanecerse de a poco —. Duerme bien y… despierta pronto; quiero saber sobre esos intentos de asesinato hacia tu persona…
Así, trascurrieron varias horas, horas en las que Pikachu no dejó de pensar.
Su mejor amigo jamás había pasado por algo así.
En el mismo lugar. 10:39 p.m.
Todo estaba borroso, abrir los ojos era aún más difícil por la luz que le daba directamente a la cara. Se esforzó por despegar sus párpados, era una lucha complicada pero que no iba a perder.
Tras unos segundos de seguir intentando finalmente lo logró, y lo primero que vio fue el techo, blanco. Se reincorporo tanto como pudo de la suavidad que la envolvía, su cabeza le dolía como nunca. En ese momento, recordó lo acontecido con anterioridad. La batalla contra Royale; la humillación de sus Pokémon… La conversación con Gladio…
Todo va a caer, Ketchum.
Al recordar esas palabras, su cabeza punzó con fuerza y liberó un pequeño quejido de dolor para acto seguido, comenzar a frotarse las sienes.
En eso, un suspiro de sorpresa y alivio se escuchó.
Algo confundido por el sonido, Ash volteó hacia su derecha. Una cálida sensación recorrió su cuerpo al ver la alegre mirada que Lillie le dirigía. La chica estaba sentada en su cama, con un libro en la mano.
—Lillie… ¿Qué estás haciendo?— preguntó un tanto vacilante.
De un segundo a otro, la rubia comenzó a reír por lo bajo, confundiendo aún más a Ash.
Una vez que las risas terminaron, la chica de blanco tomó la palabra.
—Lo siento… Simplemente no pude evitarlo…— afirmó, secándose las pequeñas lágrimas provocadas por la risa— Esta situación es tan similar a cuando me desperté en el Centro Pokémon hace unas semanas que no pude contener la risa…
Su adolorido cerebro recordó entonces el panorama presentado hacía días. Justo ahí, comenzó a reír también.
—Supongo que tienes razón— admitió. A los pocos segundos, su semblante se puso serio—. Bueno… Creo que ya he descansado mucho— dijo, comenzando a ponerse de pie para horror de Lillie.
—¡O-oye! ¿¡Qué crees que haces?!— interrogó exaltada, poniéndose de pie tan rápido como pudo y obligando a Ash a volver a acostarse.
—Tengo que entrenar… Le prometí a Peke que…
—¿¡Otra vez con eso?! ¡Hasta que no estés completamente bien no podrás irte de aquí!— se negó determinantemente.
—¡Pero, Lillie!... ¡Mi entrenamiento!...— Ash infló las mejillas, haciendo un puchero que fue acompañado con unos ojos de perrito triste.
—¡Nada de peros, jovencito! ¡Tienes que descansar!— regañó sin vaciles. El azabache nunca la había visto en esa faceta.
—¡Pero soy mayor que tú!
—¡Y también más bajito!
Una flecha invisible se clavó en el corazón del entrenador, quien, acto seguido se volvió a acostar y a taparse con la sabana hasta la cabeza.
—Ya no sé si eres mi amiga o mi mamá— refunfuñó a través de la manta.
Un suspiro salió de la boca de Lillie.
—Soy una amiga que se preocupa por tu bienestar— aseguró, volviendo a tomar asiento en su cama.
Varios minutos de silencio llegaron, los cuales hicieron creer a la rubia que su compañero estaba enojado. Él tenía que entenderlo; lo hacía por su bien…
—Te lo agradezco— se escuchó de pronto.
—¿Eh?
—Muchas gracias por cuidarme… Es sólo que yo… necesito hacerme más fuerte… Mucho… más fuerte— la voz del azabache se escuchaba rara; era como si estuviera preocupado o una cosa por el estilo.
De la nada, el colchón de Ash se hundió un poco más. Confundido por esto, el chico se destapó y pudo ver a Lillie, quien estaba sentada en su cama.
—No puedo decir que entiendo cómo te sientes ya que yo nunca he sentido por mí misma la necesidad de ser fuerte, pero… me doy una idea de lo que eres capaz de hacer— hizo una leve pausa para elegir las palabras que saldrían de su boca—. Desde que estuvimos en el Rancho Ohana he estado viendo tus combates en las Ligas Pokémon y puedo decir, sin miedo a equivocarme, que eres verdaderamente fuerte. Aunque siempre consigues nuevos Pokémon, logras que ellos sean lo suficientemente poderosos como para combatir contra oponentes formidables ¿O es que has olvidado a tu Phanpy contra el Quilava de la entrenadora Macey en la Conferencia Plateada?
—Ahora que lo mencionas…— murmuró Ash, dándole un poco de esperanza a Lillie al creer que estaba recuperando su ánimo— ¿Esa chica no estaba enamorada de mí?...
La rubia casi se cayó de la cama al escuchar eso. Con un evidente sonrojo en la cara, recobró la compostura.
—¡E-ese no es el punto!— dijo algo avergonzada— Lo que quiero decir es que... A pesar de todo, tú logras sobreponerte a las adversidades –al menos hasta donde yo he podido ver– y sales adelante para continuar peleando.
Las palabras de Lillie lograron que Ash se quedara serio... No; reflexivo era la palabra ideal.
—Además, debes recordar que no eres el único que quiere hacerse más poderoso... Tus Pokémon también lo desean— aseguró, poniéndose de pie y abriendo las cortinas que tapaban la vista hacia el exterior.
Un tanto curioso por la acción, Ash se asomó por la ventana, logrando ver el panorama que se le presentaba. Todos sus Pokémon, incluso los más heridos, estaban luchando incesantes entre sí mismos; Rockruff peleaba con Dartrix y Yungoos con Peke (aunque más bien parecía ser un pega y esquiva). Como era de esperarse, Pikachu coordinaba a todos sus compañeros con ayuda de Rotom.
—Ellos te apoyan, Ash... Apoyan a su mejor amigo— le recordó con un semblante serio.
El mencionado parpadeó varias veces y luego liberó un suspiro. Un pequeño Golpe Karate cayó sobre la cabeza de la rubia quien libero un gemido de sorpresa. Un tanto sorprendida por el gesto, Lillie miró hacia abajo para ver a su amigo a los ojos.
—No dudo de mi capacidad, Lillie. Sé que si tengo a mis amigos puedo lograr lo que sea. Es sólo que…— un gesto de emoción se pintó en el rostro de Ash— ¡Muero por volverme más fuerte! ¡Estoy ansioso porque Rockruff evolucione a su forma Diurna o Nocturna! ¡Ansiosos porque Yungoos pueda ser un Yumshoos! ¡O porque Peke perfeccione su Lanzallamas! ¡Simplemente no puedo esperar!
Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de la chica, una sonrisa que creció gradualmente hasta convertirse en una que iba de oreja a oreja.
Era un alivio saber que su amigo estaba bien…
Tras unos segundos, un golpe aterrizó sobre el cráneo del azabache.
—¡Auch! ¿Eso porqué fue?— preguntó curioso y divertido al mismo tiempo, volteando a ver a la rubia.
—Estás tratando de robarte mi gesto personal— respondió, inflando ligeramente las mejillas.
Las risas no tardaron en llegar.
—¡Vamos!-goos
Con un ágil movimiento, Yungoos esquivó el Ataque rápido de Peke.
—¡Deja… de huir!— pidió molesta la tipo Fuego.
—¡Sólo me detendré hasta que me obligues a hacerlo!-goos— aclaró.
—¡Ya me tienes… harta!
Con su pequeña patita delantera izquierda, Peke comenzó a aporrear el suelo y a inhalar con fuerza.
Varios segundos pasaron hasta que la zorra tuvo listo su ataque. Abriendo el hocico, liberó una corta llamarada que fue fácilmente evadida. Una vez que las llamas dejaron de salir y Vulpix comenzó a jadear, un potente cabezazo la hizo caer de lleno al suelo, totalmente debilitada.
—Creo que me pasé… Lo siento, Peke; estoy algo enojado— se disculpó, subiendo a su compañera en su espalda para dirigirse hacia el establecimiento—. Te daré todo el asqueroso picante que me den para comer; sé que lo adoras-Goos.
Rotom miró atentamente que los dos Pokémon de su dueño llegaran con bien al interior del Centro Pokémon; una vez que esto pasó, regresó su interés al evento principal.
—¡No, no, Rockruff! ¡Tienes que seguir el plan de entrenamiento que Pikachu y yo hicimos para ti!-Rotom— regañó al ver que el perrito estaba comenzando a hacer un Lanzarrocas.
—¿Ehhh?... Pero es muy difícil combatir sólo usando Colmillo rayo…— se quejó el tipo Roca, deteniendo su combate con Dartrix.
—Supongo que esto es un descanso— murmuró el ave, alejándose el flequillo de los ojos.
Pikachu se acercó a su amigo rocoso y le puso una pata en la espalda.
—Entiendo que sea difícil, Rockruff pero tienes que recordar que esto es para mejorar tu posible mejor movimiento. Si dominas Colmillo rayo ya no tendrás que esperar 7 segundos hasta que se cargue y las posibilidades de paralizar serán mucho más altas— explicó el roedor con un tono ligero, haciendo que lo dicho fuera fácil de comprender.
—Además de que así reducirías significativamente tu debilidad al tipo Agua-Rotom.
Una mirada de determinación apareció en los ojos del perro.
—¡Tienen razón chicos! ¡Debo mejorar mi movimiento! ¡No puedo permitir que otra humillación como la que me dio el profesor Kukui se repita!— ladró motivado.
—¡Ese es el espíritu!— exclamó Pikachu emocionado— Aunque sigo sin entender porque el profesor Kukui tenía esa ropa tan ridícula…
—Además, deben recordar que esto no es sólo por nosotros; se lo debemos a Ash-Goos— señaló la mangosta, caminando hacia el grupo.
—Tienes razón en eso, Yungoos— reconoció Pikachu—. Debemos regresarle a Ash todo lo que ha hecho por nosotros; por cierto, ¿Peke está bien?
—Está bien; sólo le di un cabezazo un pelín fuerte y quedó inconsciente-goos.
—Concuerdo con ustedes…— admitió Dartrix— Gracias a Ash puedo seguir adelante; si no fuera por sus entrenamientos, palabras de ánimo y apoyo incondicional, yo seguiría siendo un Rowlet dormilón y flojo… Él me dio un motivo para hacerme fuerte, principalmente tras lo que pasó con mi papá; lo recuerdas, ¿no, Rockruff?— preguntó.
—Lo recuerdo. Fue cuando nos dimos una paliza con Mordisco y Picotazo.
—No tengo una historia tan profunda como Dartrix pero, sin duda, Ash me ha ayudado. ¿Quién me diría a mi hace unas semanas que tendría la oportunidad de luchar de mi primera mano contra la Gumshoos dominante?-goos— se cuestionó Yungoos con un aire melancólico.
—¿¡Esa Gumshoos era hembra?!-Rotom— interrogó asombrado. Por su tono de voz, nunca lo hubiera adivinado.
—¿En serio lo era? Ni siquiera me di cuenta de eso— meditó Pikachu con la pata en la barbilla— ¿Cómo te diste cuenta de eso, Yungoos?
—Viejo, ella es mi mamá-goos.
Los ojos de todos los Pokémon se abrieron de par en par.
—¿¡EHHHHHHHHHHHHHHH?!/-ROTOM.
—¡Cállense ya, maldita sea!— gritó un humano desde una de las habitaciones del Centro Pokémon, lanzando en el proceso un zapato que impactó directamente contra Rotom.
—Duele-Rotom…— masculló, cayendo directo al suelo.
—¿¡En serio es tu mamá?!— cuestionó Pikachu.
—Lo es. Ella es la madre de todos los Yungoos y Gumshoos de Melemele e incluso puede que sea la abuela de unos de otras islas o regiones. ¿Por qué creen que mis hermanos eran tan débiles? Mamá nos sobreprotege mucho, es por eso que no podemos hacernos fuertes. Incluso ella es un tanto débil por eso; dedica más tiempo a nuestro cuidado que a entrenar-Goos— respondió.
—¿¡Entonces por qué te dio una paliza?!— le preguntó Rockruff.
—Creo que le molestó ver que me había dejado atrapar por un humano. Ella tiene malas experiencias con ellos… De hecho, de una de esas experiencias nací yo-Goos— informó, recordando la historia que su madre le había contado.
Un silencio se hizo presente. Confundido por esto, Yungoos tomó la palabra.
—¿Por qué están tan serios?-Goos— preguntó.
—¡Maldición, amigo! ¡¿Vas a contarnos cual fue esa experiencia?!— gritó Dartrix impaciente. Si tenían suerte, sacarían algo para burlarse un poco del tipo Normal.
—Mmm… ¿Por qué no?— Yungoos tomó una pausa y comenzó a hablar— Hace cosa de unos años, un participante del Recorrido Insular fue a hacer la prueba y como era de esperarse, la superó. El caso es que ese humano tenía consigo a su primer Pokémon; un Litten. El entrenador pasó varias semanas cerca de la Cueva Sotobosque para entrenarse y hacerse más fuerte, en ese lapso de tiempo, mi mamá y el Litten tuvieron un amorío del que nacieron mellizos, es decir, mi hermano menor y yo. Cuando mi mamá le pidió a mi papá que se quedara para mantenernos… ¡EL IMBÉCIL SE RIO DE ELLA Y SE FUE CON SU ESTÚPIDO ENTRENADOR!— esto último fue dicho en un grito que indicaba que Yungoos acababa de sufrir uno de sus (muy frecuentes) ataques de ira.
—Entonces, además de todos tus hermanos, ¿también tienes uno que es enteramente de sangre?— resaltó Dartrix. Por algún motivo… Entendía la situación de su amigo.
—¡MALDICIÓN, SI!— afirmó, comenzando a lanzar cabezazos al aire para desahogarse— ¡Él nació como un Litten y yo como un Yungoos! ¡Se fue hace como tres años porque sentía que no encajaba en la Cueva Sotobosque; desde entonces no lo he vuelto a ver! ¡HERMANOOOOOOOO!
—Es… una historia fascinante-Roto…— dijo, volviendo a levitar; en eso…
—¡Dejen dormir, maldita sea!— volvió a gritar el mismo humano, lanzando el otro zapato del par, dándole de nuevo a Rotom.
Cansado por eso, la Pokédex abrió los compartimientos que tenían sus cañones que le permitían usar sus movimientos eléctricos y los disparó con fuerza hacia el hombre. Un grito de dolor se escuchó en el lugar.
—Me alegra tener a Ash como dueño y a Lillie como amiga-Rotom…— murmuró molesto.
—¿No se suponía que sólo podías usar tus cañones en caso de emergencia?— cuestionó Pikachu curioso.
—Ya no. Hackee mi sistema y adquirí total dominio sobre esta función-Rotom.
El pensar en alguien "hackeandose" a sí mismo hizo reír de forma nerviosa a los Pokémon presentes, menos a Yungoos quien seguía…
—¡HERMANOOOOOOOO!
—¡Ya guarda silencio; después me lanzan zapatos!-Rotom— dicho esto, liberó un pequeño chispazo contra la mangosta (lo cual inesperadamente lo calmó).
—Ahhhh… Eso se sintió bien…-goos…
—Bueno… Espero que encuentres a tu hermano algún día— le deseó Dartrix— (¿Yo tendré hermanos biológicos?)
—Ya que estamos hablando de familias… ¿Qué tal estás tú, Rockruff? Eres de quien menos sabemos cosas— dijo Pikachu, volteando a ver al pequeño can.
—Cierto… Él simplemente estaba con el profesor Kukui cuando lo conocimos— recordó Rowlet.
—¿Yo?... Mmm… ¿Qué contar?— se preguntó el tipo Roca— Bueno, pues… Mi mamá es una Lycanroc forma Nocturna, mi papá es uno forma Diurna y como ninguno de los dos me cae bien no quiero evolucionar.
Gotas de sudor bajaron por las sienes de los presentes.
—Dijo eso con una facilidad tan abrumadora-Rotom…
—E-en fin… Creo que ya hemos tenido muchos problemas familiares por hoy…— masculló Pikachu, dirigiéndose hacia el interior del Centro Pokémon.
—Oye, todavía estamos entrenando, ¿a dónde vas?— interrogó Dartrix.
—A tratar de no recordar como mis papás fueron devorados por Ekans…— respondió, girándose levemente y levantando el pulgar mientras dos cascadas a forma de llanto salían de sus ojos.
Todos los presentes se dirigieron miradas preocupadas al tiempo que Pikachu entraba al centro de salud.
Vaya con los traumas infantiles…
—¿Entonces ya se fueron?— repitió Ash un tanto intrigado.
—Sí. Hau dijo que quería hacer la prueba de Lana tan pronto como le fuera posible. Antes de irse dijo que cuando nos volviéramos a ver comeríamos Malasadas— contestó Lillie, acariciando a Nebulilla.
—No es como que sepa de eso, pero… ¿no sería mejor para él ir sólo con Lillie?...— se cuestionó el muchacho internamente. Dejando ese tema de lado, se decidió a hacer otra pregunta— ¿Y Gladio?
La rubia negó con la cabeza.
—Mi hermano se fue por la madrugada… sin despedirse de nadie…— informó un tanto decaída.
—Ese Gladio…— suspiró Ash. Tenía muy poco de conocer al chico pero… por algún motivo creía saber muchas cosas de él.
—Al menos dejó una nota con la enfermera Joy— dijo, recobrando un poco el ánimo y sacando el trozo de papel de su bolso.
Con curiosidad, el azabache le echó un vistazo al escrito.
"Lillie. Me fui. Cuídate; si necesitas algo, mi número de teléfono está en el papel. Hasta que nos volvamos a ver.
-Gladio.
777-829-111"
—¡OH! ¡Te dejó su número!— exclamó Ash sorprendido— ¡Entonces ya tienes algo con que comunicarte con él!
—Pues si…— aún con eso, la chica no lucía del todo animada— Pero tú sabes… no tengo teléfono…
—Oh...
9:30 a.m. Afueras de la Avenida Royale.
A menos de dos metros del grupo protagonista, un gran cartel de madera hecho a mano contaba con la siguiente leyenda: "HACIA LA RUTA 7".
—Fue una parada corta, pero sin duda ha sido entretenido-Rotom.
Tras el entrenamiento de la mañana y el desayuno, nuestros conocidos amigos se dispusieron a tomar rumbo hacia su siguiente destino.
Aunque no era del total agrado de Ash (principalmente porque no se había quitado el mal sabor de la boca), Lillie insistió en que debían ir hacia la prueba de Kiawe ya que era la que quedaba más cerca, tanto así que el volcán no parecía estar a más de unos cuantos kilómetros de distancia.
—Sin duda lo fue. Espero algún día tener mi revancha contra Royale— dijo el azabache un tanto esperanzado—. Me haré más fuerte y lo derrotaré con todas las de la ley.
—Me alegra que haya recuperado su ánimo— pensó la rubia, esbozando una pequeña sonrisa.
—¡Pika pika!— exclamó el roedor con entusiasmo desde el hombro de su entrenador.
—¡Tienes razón! ¡Debemos darnos prisa y continuar!— secundó el chico— ¡Vamos allá!
—¡S-si!/¡Vamos!-Rotom— gritaron Lillie y RotomDex a la vez.
La caminata inicial fue muy agradable. Tras pasar un portal con dos pilares de acero y un panel de cristal, el terreno cambió considerablemente.
Poco era el pasto verde que se podía observar; tras varios metros, la vegetación desapareció, dando paso a un camino de roca gris sobre el cual se formaba un sendero de tierra (hecho posiblemente por los nativos de Alola). El mar estaba a menos de dos kilómetros a la derecha, logrando que de vez en cuando se pudieran ver unos cuantos Wingull volando sobre sus cabezas.
Con un paso lento pero constante, pasaron las primeras dos horas las cuales fueron aprovechadas para tomar un descanso. Aunque bueno… descanso…
—¡Un tipo roca será pan comido!
Justo cuando se detuvieron, un hombre fornido de pelo castaño claro y ojos azules sin camiseta (que obligó a Lillie a desviar la mirada) apareció. Impaciente, retó a Ash a una batalla; él era el "Nadador" Alfredo.
—¡No creas que me vencerás sólo por tener ventaja de tipo!— informó Ash mientras observaba con determinación a su oponente.
—¡Eso lo veremos! ¡Basculin, Acua jet!— ordenó.
Un pez verde con gris y ojos rojos dio un pequeño grito de batalla y al instante fue rodeado por agua, en pocos segundos, salió disparado en dirección a Rockruff.
—¡Vamos, amigo! ¡Tumba rocas!
El perrito liberó un ladrido. Del cielo comenzaron a caer pedruscos del tamaño del tipo Agua que rodearon por completo al creador del ataque, impidiendo así que Basculin pudiera tocar al chocar contra las piedras.
—Una jugada astuta sin duda— murmuró el nadador— ¡Destruye esas rocas, Triturar!
Sin vacilar, la piraña se rodeó de agua para poder moverse sobre la tierra y volvió a ir tras su oponente. Las rocas cubrían la visión del tipo Agua con respecto al enemigo por lo que su primer reacción fue la de destruir el primer pedrusco que estaba a su alcance. Sus mandíbulas fueron rodeadas con una energía blanquecina y de un poderoso bocado, la roca fue reducida a polvo.
Desgraciadamente para él, había caído en la trampa.
Lo primer que vio Basculin tras destruir la roca fue la electricidad que salía del hocico de Rockruff; electricidad que pasaría a recorrer cada rincón de su cuerpo de un sólo mordisco.
—¡Basculin!
—¡No le des ningún descanso! ¡Lanzarrocas, Rockruff!— indicó el joven entrenador.
La ráfaga no tardó en llegar.
—¿Y-Ya ganó Ash?...— preguntó la rubia a la Pokédex, tapándose la cara con su única mano disponible.
—Aún no, pero presiento que será en cualquier instan…
—¡Debe de ser mentira!— interrumpió Alfredo con un tono de miedo y sorpresa.
Frente a todos, Rockruff se alzaba victorioso sin ningún rasguño.
—Fue más rápido de lo que creí…— susurró el chico de la gorra con un volumen inaudible.
—¡Basculin no puede continuar! ¡Los ganadores son Ash y su compañero Rockruff!-Rotom— anunció la Pokédex sin más. Tampoco es como que le sorprendiera el resultado. Royale lo había humillado, sí, pero eso no hacía que él confiara menos en su dueño.
Unos minutos pasaron. En ese tiempo, Alfredo aprovechó para restablecer un poco la salud de su compañero y darle un amistoso apretón de manos a Ash.
—Eres muy bueno en esto, chico— dijo con sinceridad.
—Tú tampoco lo haces para nada mal— devolvió Ash el halago.
Acto seguido, procedieron a intercambiar números de teléfono.
La lista de contactos en Rotom se había actualizado, mostrando los siguientes nombres:
Criapokémon Tximo.
Capitán Liam.
Profesor Kukui.
Amigo Hau.
Kahuna Hala.
Capitana/Amiga Mallow.
Capitán/Amigo Kiawe.
Capitana Lana.
Hermano de Lillie Gladio.
Nadador Alfredo.
Alfredo poseía ahora el honor de ser el segundo entrenador desconocido en ostentar un lugar entre los contactos del chico.
—¡Nos veremos luego, Ash! ¡Cuando me haga más fuerte tendré mi revancha!— le aseguró el nadador.
—¡Yo también me haré más fuerte así que vete preparando!— advirtió el azabache, despidiéndolo con la mano en alto.
A los pocos segundos, Alfredo se perdió en el horizonte.
—Que agradable sujeto— exclamó Ash.
—¿No habíamos tenido ya esta situación antes?— murmuró Lillie pensativa.
—Concuerdo enteramente contigo-Rotom.
—Pikachu.
—Woof.
—Pues para mí esto es nuevo.
Con rapidez inhumana, todos voltearon a ver el lugar del que provenía aquella desconocida voz, encontrándose a un lado de ellos a un hombre alto, robusto de pelo amarillo y ojos verdes cuya piel estaba ligeramente bronceada posiblemente por la constante exposición al sol. Vestido con una camisa blanca, un abrigo rojo colgado en el cuello, pantalones abombados del mismo color y un sombrero de palma desgastado, el hombre parecía un granjero hecho y derecho.
—¿Y usted quién es?— interrogó Ash una vez que se recuperó de la sorpresa inicial.
—Soy Polo— respondió con una radiante sonrisa.
—Un gusto Polo, soy Ash Ketchum de pueblo Paleta y este es mi amigo Pikachu— saludó sin perder tiempo, extendiendo su mano.
—¡Pika pi!
—El placer es mío, Ash y Pikachu— afirmó, aceptando el gesto.
Mientras el protagonista y su Pokémon socializaban con el (hasta hace unos segundos) desconocido, los otros dos veían la escena con la boca abierta.
—¿Estamos destinados a tener este tipo de encuentros random toda la vida?-Rotom…— se cuestionó la Pokédex a sí misma.
—Estoy casi segura de que si…— contestó la rubia.
Ash y el tal Polo parecían estar hablando sobre algo en específico, algo que ni Lillie ni Rotom escuchaban por estar perdidos en sus pensamientos.
—Cabello rubio…— murmuró la chica de blanco.
—Y ojos verdes-Rotom…
Pokédex y chica voltearon a verse mutuamente al darse cuenta de que estaban pensando en lo mismo.
—Ese hombre posee rasgos físicos muy parecidos a los tuyos y los de Gladio, los cuales por cierto, son muy raros de encontrar en Alola-Rotom— aseguró.
—Sí, lo sé…— respondió la rubia pensativa.
—Es una suposición y la verdad no estás obligada a responder si no lo deseas, pero… ¿Ese hombre está unido a ti de forma genética?-Rotom— interrogó curioso mientras Ash y Polo seguían con lo suyo.
Aunque Lillie sabía que esa pregunta era inevitable, no pudo evitar sorprenderse al escucharla. Llevándose una mano al mentón, comenzó a reflexionar.
—No lo sé…— murmuró— A decir verdad, no conozco otros familiares aparte de mi hermano y madre… En cuanto a mi padre…— Lillie comenzó a tratar de recordar con más fuerza. De su padre sólo recordaba unas cuantas cosas no muy útiles del todo: Sus hombros, su sonrisa y el Lilliesfuerzate (esto último sería bueno si tan siquiera recordara la voz que entonaba esa palabra). Si de algo estaba segura era de lo siguiente: Su papá no se llamaba "Polo".
—Bueno… De nada sirve que trates de recordar algo que está oculto muy dentro de tu cerebro. No le demos más vueltas a eso-Rotom— sugirió, poniendo una de sus protuberancias sobre los hombros de Lillie.
La chica asintió. Honestamente, su cabeza había comenzado a dolerle.
Justo cuando estaban por integrarse a la conversación de Ash y Polo, el primero los metió en ella automáticamente.
—¡Chicos!— llamó emocionado el azabache, obteniendo de inmediato la atención de sus amigos— ¡Polo me está hablando sobre un lugar increíble que él maneja!— con rapidez, dirigió la mano derecha hacia ellos, la cual sostenía una especie de cámara fotográfica que mostraba diversas imágenes; una de ellas (la que más llamó la atención de Lillie) era una donde se mostraba un gran y grueso tallo de color verde.
—¿Qué es?— preguntó Lillie.
—Especie de planta no encontrada; especie de planta no encontrada; especie de planta no encontrada— comenzó a decir Rotom de forma mecánica.
—Es el Poké Resort— respondió Polo, acercándose al grupo con seguridad—. Es un proyecto en el que he estado trabajando desde hace años y actualmente estoy en búsqueda de un entrenador que pueda ayudarme a hacerlo crecer.
—Y Polo dice que ese entrenador podría ser yo— Ash complementó la frase, entregándole la cámara fotográfica a su dueño y apuntándose con el dedo pulgar.
—Poké Resort… Suena interesante; ¿puedo preguntar más a detalle sobre ello?— solicitó Lillie expectante.
—¡Pues claro! ¡Estoy para responder cualquier duda que tengan!— aseguró el adulto.
—Bien. Primero que nada, ¿Qué se hace en ese lugar? Puede que sepamos el nombre pero me interesaría saber que actividades se llevan a cabo y porque requiere un entrenador que lo ayude a manejarlo— Lillie lanzó su primera pregunta; sin duda alguna, iba con todo.
—El Poké Resort es un pequeño archipiélago a tres horas en bote de aquí que actualmente es administrado enteramente por mí. Podríamos decir que es un lugar donde los Pokémon pueden campar a sus anchas y contribuir al desarrollo de su propio ambiente— explicó Polo sin vacilaciones. Su respuesta fue tan clara y concisa que sorprendió un poco a la rubia.
—Y-ya veo… Dicho de esa manera es imposible negar que suena ciertamente fascinante— reconoció Lillie.
—Entonces… ¿Vendrán conmigo?— preguntó Polo con una gran sonrisa; de un momento a otro, su cara adquirió un gesto de sorpresa; como si se hubiera dado cuenta de algo— Es cierto… Aún no me dicen sus nombres— recordó, apuntando a Lillie y Rotom.
—Un gusto, soy el proyecto RotomDex; un aparato que cumple las funciones de una Pokédex común y corriente pero que las lleva a límites insospechados. Fui creado por el profesor Kukui y otros científicos de poca relevancia en la isla de Melemele hace un total de dos meses, tres días, trece horas, treinta y nueve minutos y cincuenta y dos segundos-Rotom— se presentó con lujo de detalle.
—¿Otra vez con eso de científicos de poca relevancia?— pensaron Ash y Lillie a la vez mientras una pequeña gota de sudor bajaba por sus sienes.
—Un placer, RotomDex— dijo Polo alegre, extendiendo su mano para crear un apretón. Rotom lo aceptó gustoso—. Falta usted, señorita— señaló a la rubia.
—Oh… Sí. Mi nombre es Lillie, es todo un gusto conocerlo— aseguró, haciendo una reverencia que fue rápidamente correspondida.
—¿No tiene apellido, señorita Lillie?— cuestionó Polo sin perder la alegría y expresividad de su rostro.
Esas palabras tomaron por sorpresa a la chica, cuyo primer impulso fue voltear a ver a su amigo, quien también le dirigía la mirada. Por algún motivo, el azabache tenía la cara que siempre ponía cuando quería saber algo.
Todos se quedaron en silencio, atentos a las palabras de Lillie.
—Creo que aceptaremos su oferta de ir con usted al Poké Resort, señor Polo— dijo de la nada, logrando que el hombre soltara un gran grito de felicidad.
—¡Muy bien! ¡Se los agradezco, muchachos! ¡Les aseguro que no se arrepentirán!— exclamó Polo entusiasmado.
Con velocidad, el rubio giró sobre sus talones y comenzó a caminar hacia la playa, seguido por Lillie y Rotom.
Solamente cierta personita se había dado cuenta de lo que había sucedido.
Algo definitivamente estaba mal. Muy mal.
Decidiendo que podría aplazar ese hecho un poco más, Ash comenzó a seguir a sus acompañantes, con un problema más entre manos.
…
A la distancia, unos ojos amarillos veían al grupo protagonista alejarse.
Sería interesante ver hacia donde se dirigían; ya los había seguido desde Melemele hasta Akala, ¿por qué no hacerlo otra vez?
Tan sigilosamente como pudo, se acercó a ellos.
Su viejo… definitivamente podía esperar un poco más.
ESTA HISTORIA CONTINUARÁ…
Al fin terminé…
¿Saben algo? Mientras que en el anime, el grupo de Alola es el más numeroso, en mi historia es el que menos gente tiene, con sólo dos (Ash y Lillie). Curioso…
En este capítulo dejé dos pequeñas pistas más de las varias que he dejado en anteriores capítulos; espero puedan descifrar cual es, aunque es bastante obvia… Aunque aún no he visto a nadie mencionar nada sobre ello. Realmente es muy sencillo, vean los anteriores capítulos y la resolverán en cuestión de segundos.
Bueno… El Poké Resort ha sido incluido y también "Polo" (sí, claro… "Polo"). En el siguiente capítulo nos dedicaremos en gran medida a la exploración de este sitio que será de relevancia para el futuro de la historia.
Mmm… No tengo mucho que decir. ¡Nos leemos luego en el capítulo 26 que se titulará: "Paraíso en la tierra"!
