¡Ey! ¿Qué hay? Tanto tiempo, ¿no? Lamento la espera… Ustedes saben, falta de inspiración… En fin… No tengo mucho que decir, ¿Qué tal si contesto algunas reviews?
Anonimom: Créeme, esa faceta de Ash se verá mucho de ahora en adelante. Sobre el destructor de mundos… Creo que es fácil de deducir si se está familiarizado con los juegos. ¡Muchas gracias, aquí la siguiente parte!
El Sawa: Aunque Gladio no tenía forma de saber si su hermana tenía teléfono o no, lo que hizo realmente no fue muy inteligente; tiene suerte de que Rotom puede actuar como teléfono. Te diré algo, Gladio no es buena persona, para nada (al menos no con personas ajenas a Lillie y los Pokémon)… Aunque aún falta por ver porque el chico es así. Eso que tú dices se verá reflejado más adelante, ahora mismo sólo podemos pedir por la salud del chico azabache.
Oconner95: Fue el relieve cómico del capítulo, además de que como me dijo un lector, si los Pokémon no tienen historia, no es realmente una historia de Pokémon. Spoiler.
CCSakuraforever: ¡Pues quédate para descubrirlo!
Rosalina Estela: No te preocupes, con que lo hagas ahora basta y sobra. Yo lamento la tardanza al actualizar.
Esperemos que Ash le pague a Royale con la misma moneda en un futuro. Casi… no falta mucho… bueno, realmente si falta un poco más.
Opino lo mismo que tú. ¡Gracias por la espera!
DaniJIE: Si, no encontré otra forma de presentar a Polo.
Soy consciente de las leyes de crianza y sé que la hembra es quien define la especie de las crías. Como tú dices, cometí este "error" por el bien de la trama. Si, el grupo de huevo fue algo de lo que me cercioré, hice una excepción a las reglas de crianza, no dos.
¡Saludos!
Bulgysundew: ¡Sigue buscando! Creo que encontrarás algo interesante. Pasará, dentro de muchos años pero pasará.
Jbadillodavila: ¡Gracias! Sí que son un tema…
Silio: ¡Muchas gracias por tu comentario! De verdad agradezco tu opinión. Me ha pasado lo mismo con historias sumamente buenas, creo que es un honor el que la mía se haya llevado horas de tu sueño.
La actualización está aquí.
Lillie es un buen relieve cómico, sobre todo por su actitud.
Y eso que ustedes aún no saben todo lo que pasó en la conversación entre Ash y Gladio…
Igualmente.
Sebas004: Mis labios están sellados.
Prietar: ¡Hay otros dos muy buenos en este sitio! (Al menos que yo he leído) Estoy seguro de que podrían gustarte bastante.
En fin… ¡No tengo más nada que decir! ¿Seguimos ya?
—Este es mi bote, ¿Qué les parece?
Frente a ellos se encontraba un gran yate blanco con las palabras: "Poké Resort" escritas en el lateral izquierdo.
—¡WOAH! ¡Es incluso mejor que el que tiene el señor Wolf!— notó Ash asombrado por el diseño que tenía el medio de transporte.
—Es asombroso… ¿De dónde lo sacó, señor Polo?— cuestionó Lillie intrigada.
—¡Detecto grandes cantidades de tecnología muy avanzada dentro de la embarcación!-Rotom— informó la Pokédex emocionada, yendo hacia el barco con velocidad.
—¡E-Espera, Rotom! ¡No vayas tú solo!— le gritó Ash en vano. Sabiendo que su amigo eléctrico no se detendría, comenzó a correr detrás de él.
Lillie fue la que procedió a disculparse por el comportamiento de sus amigos, mientras Polo simplemente veía la escena con una gran sonrisa.
—No tienes que disculparte por nada, Lillie— aseguró. Justo cuando la rubia estaba por hablar, fue interrumpida— Y ahora, respondiendo a tu pregunta… Hace mucho tiempo, cuando desperté en mi casa ubicada en el Poké Resort ese barco estaba ahí, sin nadie en él. Tenía una especie de símbolo muy raro pero cuando confirmé que nadie volvería por él, se lo borré usando un bote de pintura blanca que estaba guardado dentro.
Aunque la respuesta no la había dejado satisfecha, Lillie asintió, incapaz de cuestionar nada más.
—¡Lillie, tienes que venir a ver esto!— gritó Ash desde la cubierta del barco.
—¿¡En que momento llegó ahí?!— se cuestionó la rubia con suma sorpresa.
—Veo que tengo un invitado muy energético— dijo Polo entre risas.
—Señor Polo, usted apenas está descubriendo la punta del iceberg…—aseguró Lillie con una sonrisa nerviosa. A decir verdad, ni siquiera ella estaba cerca de descubrir la base.
En lugar de mostrar si quiera una reacción de sorpresa, Polo se limitó a sonreír. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que tenía compañía.
—Creo que esto de viajar en barco será algo muy frecuente de ahora en adelante…
El barco conducido por Polo ahora navegaba el mar de Alola, alejándose poco a poco de Akala.
—Eso es genial, ¿no?— preguntó Ash colocándose al lado de su amiga, quien estaba parada en la cubierta del barco, observando el gran azul.
—No negaré que es algo interesante y me ayudará a ver Pokémon acuáticos para ampliar mis conocimientos empíricos, pero… no lo sé… le quita la magia al hecho de viajar en barco— contestó Lillie algo melancólica. Su primera vez en alta mar había sido algo "especial" por ser la primera vez que dormía junto a un hombre (no de esa forma, pero si siendo separados por nada más que unos milímetros); ella quería algo que hiciera que la experiencia fuese tan memorable como aquella. Espera… ¿qué?
Ash se le quedó viendo un tanto pensativo a la rubia. Una idea maestra se creó en su mente, una idea que tomaría un tiempo en poder tomar forma.
—¿Disfrutan el viaje?
De la nada, Polo había aparecido, tomando a ambos jóvenes por los hombros.
—¡ARCEUS!/¡KYAAAA!— gritaron los adolescentes a la vez por la sorpresa.
—Oh, lamento haberlos asustado— se apresuró a decir el adulto; su cara había adquirido una expresión de preocupación—. Sólo vine a decirles que estamos a poco más de media hora de nuestro destino.
—N-no s-se preocupe s-s-señor Polo… G-gracias por la in-información…— agradeció la chica con el corazón a mil por hora.
—Lo mismo d-digo— secundó el azabache, con una mano en el pecho. Justo en ese momento, un ligero peso se colocó sobre su hombro. Dirigiendo la mirada hacia el causante de dicho fenómeno, Ash se topó cara a cara con Pikachu.
—¡Este barco tiene tecnología de punta! ¡No lo creerías si lo vieras, Ash!-Rotom— exclamó la Pokédex con suma felicidad, levitando hacia su dueño.
—¿¡Encontraron algo mejor que la impresora 3D?!— interrogó emocionado el entrenador. Si algo conservaba de su viaje por Kalos, además de la experiencia, era su enorme fascinación por la ciencia.
—¡Y tanto! ¿¡Quieres verlo?!-Rotom— preguntó con expectación. Si podía compartir algo en común con su dueño, eso sólo llevaría a mejor la relación entre ambos.
—¡Pika pi!— dijo el roedor, apoyando las palabras de su amigo eléctrico.
—¡Pero por supuesto!— y sin que nadie pudiera hacer o decir nada, el trío salió corriendo hacia el interior del yate.
—¡Definitivamente es genial tener invitados!— comentó Polo con una amplia sonrisa en la cara— ¿No quie…?— el rubio giró la mirada en dirección a Lillie quien veía con ojos brillosos el camino que habían tomado sus amigos. La cara de la rubia estaba ligeramente ruborizada.
—L-lo siento, señor Polo… ¿Decía algo?— preguntó la chica con un tono distante, sin apartar la mirada del lugar.
—Te iba a preguntar que si querías ir a ver también— contestó Polo, riendo levemente.
La chica de blanco giró la mirada con rapidez hacia el adulto, quien simplemente suspiró e hizo un ademán para que siguiera a sus compañeros.
—¡S-se lo agradezco mucho!— y dicho eso, Lillie hizo una reverencia— ¡Espérenme, Ash, Rotom, Pikachu!— gritó para posteriormente comenzar a correr.
—Espero que ellos sean los indicados…— murmuró Polo con algo de seriedad. Se quedó viendo el mar unos instantes, hasta que…— ¡Chispas! ¡Debo conducir el bote!
Y dicho eso, salió corriendo.
Detrás de una de las paredes de la cabina de mando, unos ojos amarillos veían la escena con sumo interés. Esas personas eran sin duda algo fascinante por observar.
—Esos sistemas de transferencia de Pokéball… Los centros de intercambio… ¡Esos avanzados prototipos de Repartir Experiencia!— enlistó Lillie con el rostro rojo por la excitación al haber contemplado semejantes creaciones.
—¡Nunca había visto un Repartir Experiencia así! ¡Es una locura que pueda hacer crecer a todo el equipo al mismo tiempo!— dijo Ash con la misma emoción que su amiga.
—¡Según mis cálculos esos dispositivos podrían transferir Pokémon en menos de 0,3 segundos! ¡Algo que la sociedad actual creía impensable!-Rotom— la Pokédex se unió a la conversación con la misma emoción emanando de su robótica voz.
—¡Pika pikaCHU!— recordó, haciendo énfasis en el último "Chu".
—¡Y que lo digas!/-Rotom— reconocieron dueño y maquina al unísono.
En ese preciso momento, Ash, Lillie, Rotom y Pikachu se dirigieron una mirada de seriedad para, posteriormente, hacer un "choca esos cinco" en grupo.
Era increíble hablar con gente que comprendía tus propios gustos.
Cinco carcajadas resonaron en el lugar.
—¡Tierra a la vista!— anunció una voz desde el centro de mando.
Al escuchar el grito, los presentes dirigieron con rapidez la mirada hacia el frente, topándose con algo sorprendente.
Cuando alguien dice "Tierra a la vista" es porque a lo lejos se puede visualizar el destino. En esta ocasión, lo que podía verse era un gigantesco tallo verde que se perdía entre las nubes.
—¡¿Qué es eso?!— interrogó Ash sorprendido.
—Es enorme…— masculló Lillie.
—¡Mi base de datos no tiene registro alguno sobre esa planta! ¡Asociando especies! ¡Asociando especies! ¡Asociando especies!— repitió de forma consecutiva la Dex.
Tras contemplar la planta por unos instantes más, Ash y Pikachu se miraron al mismo tiempo para posteriormente asentir y salir corriendo hacia el lugar en el que se encontraba Polo.
Normalmente Lillie hubiera extendido un brazo hacia ellos para tratar de averiguar sus intenciones, pero esta vez no lo hizo. Su mente sólo trataba de procesar como era posible la existencia de algo así.
• • •
—¡Polo! ¡Polo!/¡Pika pika!— llegaron entrenador y Pokémon gritando a la vez.
Haciendo caso al llamado, el rubio giró para ver a los oriundos de Kanto con una gran sonrisa en los labios.
—Impresionante, ¿no?— preguntó con alegría en la voz.
—¿¡Impresionante?! ¡Es una locura! ¡Nunca en mi vida había visto algo así!— comentó el entrenador, evidentemente sorprendido.
De la boca de Polo salió una ligera risa.
—¡Pues espera a ver lo que hay abajo y te sorprenderás más!— aseguró, dándole la espalda a Ash para concentrarse en manejar el yate.
Le había dedicado doce años de su vida a ese proyecto; tenía que ser un éxito.
De buenas a primeras, sólo había una palabra para describir el Poké Resort: Hermoso.
El lugar era un archipiélago con seis islas de extensión variada (unas tenían el tamaño de un estadio y otras las de un pueblo entero), todas ellas eran diferentes la una de la otra.
La primera y más grande era en la que estaba la gigantesca planta, que contaba con una espectacular costa llena de bellísima arena. El resto de la isla era pasto, un pasto tan brillante y aromático que haría palidecer a Paleta e Iki. Montones de Pokémon corrían a sus anchas por el lugar; unos cuantos jugaban entre ellos y otros embestían el tallo con la intención de tirar una especie de Pokéhabas que en él crecían.
La segunda tenía forma de media luna y la arena gobernaba en su totalidad; lucía casi tan grande como un centro comercial. En su superficie se podían ver todo tipo de estructuras de madera que parecían estar destinadas al entrenamiento físico. Cada una de ellas estaba ocupada por distintos Pokémon que ponían su máximo empeño en fortalecerse, desde Machamp hasta Pinsir.
La extensión de la tercera era similar a la de unas aguas termales y, curiosamente, en su interior tenía unas. El sitio se dividía en dos partes, una contenía las anteriormente mencionadas aguas, mientras que la otra era tierra con pasto. Vapor salía del líquido caliente que decenas de Pokémon disfrutaban con rostros sonrosados por el placer que otorgaba la temperatura.
La cuarta era una isla con tres grandes huertas en las que crecían diversos tipos de árboles, desde los de bayas, hasta grandes robles. Un molino de viento y varios canales de agua compartían terreno con los cultivos. Montones de Pokémon trabajaban en ellas con esfuerzo y alegría. A pesar de que el trabajo se veía pesado, a ellos no parecía si quiera importarles.
La penúltima tenía una gran cueva sobre sí, y dentro de ella sólo podía verse una serie de débiles luces que los Pokémon seguían. Cual mineros, marchaban con picos y palas en mano.
Por último, en el centro de todas, había una que tenía la superficie suficiente para albergar una gigantesca mansión, pero, en su lugar había una cabaña fabricada con madera que lucía sumamente modesta. El techo estaba hecho de una mezcla de paja y adobe. No parecía tener más de cinco habitaciones.
Un enorme puente de madera conectaba todas las islas entre sí (con excepción de la de los instrumentos de entrenamiento y la que tenía las aguas termales), formando un círculo semi-perfecto. Diversos radios convergían de dicho círculo, haciendo que la isla central estuviera en contacto con cada una de ellas, como si de un pentágono se tratara.
Justo en estos momentos el yate de Polo acababa de atracar justo en la orilla de la isla de la cabaña, logrando entrar gracias a la abertura entre el cayo de arena y el de aguas termales.
—¿Qué opinan de mi pequeño hogar?— preguntó el rubio con evidente orgullo en la voz.
—Es… es…— Lillie trató con todas sus fuerzas de describir el lugar, pero no conseguía la palabra adecuada para ello.
—Paraíso…— oh, ahí está.
Tras acabar de pronunciar esa palabra, el azabache saltó del barco y cayó a tierra con un grácil movimiento, acto seguido sacó todas sus Pokéball y las lanzó al aire.
—¡Vengan a ver esto, chicos!— solicitó.
Las capsulas se abrieron al mismo tiempo, liberando a todos los monstruos de bolsillo instantáneamente. La primera en moverse fue Peke, quien se abalanzó directamente hacia los brazos de su entrenador, el cual la recibió gustoso.
El resto de Pokémon veían con asombro su entorno. Al mismo tiempo, todos voltearon a ver a su entrenador, sus miradas dejaban bien clara la pregunta.
Ash esbozó una ligera sonrisa.
—¡Despliéguense!— ordenó con firmeza.
En menos de un segundo, todos habían tomado rumbos distintos. Ash y Peke se fueron hacia la isla del tallo; Dartrix voló en dirección a la de las bayas; Rockruff empezó a correr hacia la caverna; el destino de Yungoos eran las aguas termales y el de Pikachu (quien saltó de la nada del hombro de su mejor amigo) el campo de entrenamiento.
—¡Ash, espera!/-Rotom— trataron de detenerlo a la vez rubia y máquina, obviamente, sin éxito—. Lamentamos el mal comportamiento de nuestro amigo/-Rotom…— volvieron a hablar al unísono, con un aura oscura envolviéndolos.
—Tranquilos, me he familiarizado del todo con el comportamiento de Ash— dijo Polo entre risas—. Pero bueno, dejando eso de lado… creo que es hora de que les explique de qué va el lugar.
De sus bolsillos, el rubio sacó una especie de control remoto con varios botones sobre sí, pero solamente accionó uno que tenía impreso el dibujo de un pequeño puente. Al hacerlo, la barda de metal que evitaba que la gente cayera de la cubierta al mar se separó en dos partes y de esa abertura surgió una larga diagonal de metal que conectaba la superficie de barco con el suelo de la isla central.
Sin perder mucho tiempo, todos bajaron.
—Vamos, chicos, pasen. Mi casa es su casa— aseguró el adulto, abriendo la pequeña puerta de madera que servía para pasar al interior de la cabaña.
—P-perdón por la intromisión…— murmuró Lillie antes de entrar.
Rotom por su parte no dijo nada.
El interior de la casa era… acogedor por decir algo.
La sala de estar, la cocina y el comedor estaban en la misma habitación, contando solamente con un sofá familiar, una mesa de madera rectangular para 6 personas (con sus respectivas sillas de madera) y lo más básico para cocinar (una estufa de gas y un horno de leña) así como un pequeño lavabo para los trastes sucios. Una pequeña cajonera se encontraba a un lado del antes mencionado.
—¿Tienen hambre? Ya pasa de las dos, por lo que deberíamos estar comiendo— recordó Polo, parándose frente al horno en espera de una respuesta.
—Yo personalmente no puedo comer nada de alimento a menos que salga de la Pokédex, pero si tuviera un tomacorriente por aquí cerca me encantaría usarlo-Rotom— respondió, levitando alrededor de la cabeza del anfitrión.
—Lo siento, Rotom pero no hay electricidad en esta isla— informó el adulto— ¿Gustas que llame a un Electrike?
—¡Oh! ¡Si, con eso bastará!-Rotom— exclamó alegre.
—Perfecto. ¿Y tú, Lillie? ¿Quieres comer algo en especial?— interrogó ahora a la rubia.
La mencionada no prestaba atención, en lugar de ello veía con total atención su entorno. Desde el lugar en el que se encontraban se podían apreciar diversas cosas, aparte de las tres puertas que estaban incrustadas en las paredes de la habitación, también había dos grandes ventanas (aunque más bien lucían como huecos al no tener ningún tipo de cristal en ellos) desde donde el paisaje, así como los Pokémon, eran claramente visibles.
La atención de la chica de blanco estaba totalmente puesta en aquel enorme tallo y ella juraría por Arceus que había algo trepando por él. En un intento inútil por reconocer la identidad del individuo en cuestión, entrecerró los ojos y afinó la vista.
—Es un buen lugar, ¿no?— preguntaron de la nada.
—Sí, lo es— respondió Lillie, abandonando sus intentos de ver claramente aquella pequeña mancha negra.
—Veo que ahora no te asusté— notó Polo, riendo.
—Se podría decir que me estoy "familiarizando con su comportamiento"— en el rostro de Lillie se formó una pequeña sonrisa.
A unos metros de distancia, Rotom observaba confundido el escenario. ¿Lillie no era normalmente cerrada? Se suponía que a ella le tomaba tiempo hablar sin formalidades con alguien… ¿y en tan poco tiempo ya estaba bromeando? La Pokédex no pudo seguir pensando al sentir una gran corriente eléctrica que azotaba toda su carcasa.
—¡OH SI! ¡De eso estaba hablando!-Rotom— gritó al tiempo que un pequeño can verde lo electrocutaba usando su ataque Impactrueno.
Después de una corta pero placentera comida, los presentes se reunieron alrededor de la mesa, sobra la cual Polo había colocado un mapa de la zona que formaba un pentagrama perfecto.
—Bueno, creo que sería útil comenzar a hablar de las zonas que maneja el Poké Resort y dado que Ash no está aquí, los tomaré a ustedes como sus representantes— aclaró el dueño del lugar.
—Se supone que Ash tendría que estar haciendo esto-Rotom…— murmuró la Pokédex un tanto molesto; él quería ver los alrededores en lugar de sólo hablar sobre ellos.
—No se puede negar que él es un gran entrenador y como persona no tiene comparación, pero… ¿honestamente crees que podría hacer algo así?— cuestionó Lillie con los ojos entrecerrados.
Un recuerdo de Ash teniendo dificultades para atarse las deportivas llegó a la mente de Rotom.
—Puede confiarnos esta tarea a nosotros-Rotom— aseguró, obteniendo una asombrosa seguridad de la nada.
Polo no dijo nada, en su lugar se limitó a reír. Eran un dúo excepcional sin duda alguna.
—Bueno, primero que nada, hablemos del "Cayo Aventura"— inició el rubio, señalando la isla que se encontraba más al norte—. Esta isla es una de mis favoritas personales ya que en ella los Pokémon se aventuran en grupos hacia el interior de la cueva que en realidad, es una mina subterránea, en busca de todo tipo de objetos curiosos y divertidos que puedan ayudarlos a ellos o a otros a prosperar— contó.
• • •
Perdido… Rockruff estaba absoluta y completamente perdido…
Cuando se adentró a la caverna no esperaba que fuera tan inmensa. Si bien al principio había seguido el sendero de luces, había encontrado un pequeño hueco del tamaño de un Cutiefly que le dio mucha curiosidad. Al acercarse a él, la pared se rompió levemente facilitando así que Rockruff pudiera romperla lo suficiente para pasar y adentrarse a una zona desconocida.
No tardó ni un minuto en perderse…
—¡Alguien ayúdeme!— pidió el perrito, guiándose solamente por su olfato— ¡Rayos! Si no vuelvo antes que los demás preocuparé mucho a Ash…— en su cerebro sonó un leve *Click*— Eso es… ¡Colmillo Rayo!— exclamó con alegría para posteriormente cubrir sus colmillos con electricidad.
Un brillo amarillo rodeo levemente al tipo Roca, lo suficiente como para facilitarle el movimiento.
Cuando estaba por irse por donde (sentía) había llegado, un leve destello llamó su atención.
Indeciso y con sudor en la frente, Rockruff tuvo que decidir si seguía ese brillo con aventura garantizada o por el contrario, se iba con un sentimiento de estupidez por haberse perdido.
Tras meditarlo por unos instantes, lo decidió.
¿Qué era la vida sin un poco de riesgo?
• • •
—Increíble… Este sitio tiene su propia zona minera-Rotom— susurró sorprendido.
—¿Sabe a ciencia cierta que minerales se encuentran en el lugar?— interrogó Lillie. Si en la zona había cosas peligrosas como por ejemplo mercurio, era bueno saberlo de una vez.
—Puedes relajarte, Lillie— dijo Polo, como si hubiera leído sus pensamientos—. Esa mina solamente cuenta con minerales comunes y corrientes, además de uno que otro objeto aleatorio. Lo más raro que mis muchachos han encontrado es un Fragmento cometa que según las computadores del yate, tiene al menos 3400 años de antigüedad.
La rubia dio un suspiro de alivio. Era bueno saber que no había peligro.
—Con respecto a la estructura de la mina, ¿es estable?-Rotom— cuestionó esta vez la Dex.
—Cien por ciento. Entre varios tipos lucha y yo colocamos vigas de madera en toda la zona, además de que tenemos varios Absol trabajando en los alrededores por si una tragedia estuviera por ocurrir— confirmó el dueño.
Los acompañantes de Ash voltearon a verse a la cara. Si la cosa estaba así…
—El Cayo Aventura nos ha convencido, señor Polo— habló Lillie en nombre de ella, Rotom y posiblemente Ash—. Prosiga por favor.
Polo asintió y colocó el dedo sobre la siguiente isla.
—Este es el Cayo Brote— informó para después mirar a sus invitados a los ojos—. Es un lugar especializado en la plantación, cultivo y recolección de bayas. Si bien las frutas son nuestras especialidades, también incluimos árboles comunes como podría ser el abedul, el roble e incluso hemos estado trabajando para hacer crecer un árbol de cerezo.
• • •
El aroma de las frutas le ordenaba a Dartrix que se acercara, lo quisiera él o no.
Cuando la lechuza estuvo lo suficientemente cerca de la isla, un fuerte olor reclamó el control de su cuerpo y lo obligó a arrojarse en picado contra un árbol de bayas Perasi.
Inesperadamente, un fuerte golpe lo había mandado de cara al suelo, alejándolo así de sus exquisitas presas.
En el momento en el que Dartrix levantó la mirada, pudo ver frente a su cara un pequeño y dulce rostro que mostraba enfado. Al reincorporase del todo pudo apreciar una figura humanoide de largo pelo verde (o eso parecía ser) dividido en dos coletas. El cuerpo de dicho ser tenía una especie de falda blanca (color que compartía con su cara y brazos) y vestido de tonalidad similar al guinda (igual que sus piernas y ojos). Si Dartrix podía afirmar algo, es que aquella chica sería muy atractiva de no ser porque lo estaba viendo con ojos de desprecio.
—¿¡Qué crees que haces tratando de robar bayas, ladrón?!— preguntó la Pokémon con evidente enfado— ¿¡Tienes idea de lo mucho que nos esforzamos a diario por obtener esas frutas para que tú vengas y trates de robarlas?!
El ave estaba confundida. Mirando hacia todas direcciones se dio cuenta de que había decenas de otros Pokémon que le dirigían una mirada de lastima, como si se apiadaran de su destino.
—T-tranquila, señorita— dijo con su tono más seductor—. Yo realmente no sabía que fuera tan impo…
—¡Y una mierda!— gritó furiosa la Pokémon, comenzando a golpear a Dartrix en la cara con su "cabello" (cosa que dolía como el infierno).
La paliza continuó durante algunos minutos hasta que finalmente, la agresora se dio por satisfecha.
—Te irá peor si vuelves a intentar hacer algo así— advirtió, secándose el sudor que le había provocado apalear a la lechuza.
—E-eso me dolió mucho...— murmuró Dartrix, comenzando a llorar de forma cómica.
—Cielos, Steenee… Exageraste un poco, ¿no?— para suerte del tipo Planta/Volador, un compañero de especie llegó en su rescate, más específicamente, un Tropius.
—Mhm— exclamó la llamada Steenee.
—Lamento mucho por el comportamiento de nuestra jefa— se disculpó el dinosaurio/palmera, arrodillándose para estar a la altura del visitante—. Te ruego que le tengas paciencia; ella ha tenido que esforzarse mucho para llegar hasta aquí, por lo que creo que le molestó el que intentaras tomar una baya sin haber ayudado en el proceso.
—Eso es… lo que yo llamó… dedicación al trabajo— dijo Dartrix, tratando de mantener un buen humor.
—Sí… creo que es algo que se nos pegó de nuestra entrenadora— reconoció Tropius entre risas.
—¿Entrenadora?— repitió el ave, reincorporándose hasta quedar sentado— Entonces este sitio es como una especie de… ¿guardería?
Cuando la palmera estaba por abrir la boca, fue interrumpido.
—Demonios, no— dijo de pronto Steenee—. Este es el Poké Resort, un lugar donde todos nos esforzamos mucho por salir adelante como seres independientes.
—Oh… Ya veo, enton…
—Pero honestamente, no espero que un flojo ladrón bueno para nada lo entienda— el tono de voz de la Pokémon tenía en sí un desdén enorme.
Unas palabras resonaron en la cabeza de Dartrix.
¡Eres demasiado débil para estar aquí!
¡Eres un desperdicio de espacio y alimento!
¡TÚ NI SIQUIERA ERES MI HIJO!
—¡Steenee, te estás pasando!— regañó Tropius con algo de enfado. Él quería mucho a su compañera, pero no había nada que odiara más que una persona arrogante.
—No esperes que sea blanda con un inú…— las palabras de la aparente tipo Planta fueron interrumpidas por unas afiladas hojas que rozaron su bello rostro.
Impresionados, los Pokémon de la zona voltearon a ver al causante de dicho ataque, topándose con Dartrix, cuya mirada se encontraba ensombrecida.
—¡No hables de mi como si me conocieras!— gritó, lanzándose al ataque con un movimiento de Picoteo.
• • •
—El tema de las plagas realmente me interesa— dijo Lillie, moviendo levemente su bolso para confirmar que sus repelentes seguían ahí.
—Créeme, desde que varios entrenadores me prestaron su ayuda, los Pokémon indeseados no son un problema, principalmente por la efectividad de sus compañeros para cuidar los campos— afirmó Polo.
—¿Entrenadores? ¿No se supone que trajo a Ash porque quería que él se asociara con usted?-Rotom— cuestionó la Pokédex; Lillie asintió con fuerza, ella tenía la misma duda.
—Así es. El caso con los otros entrenadores es que solamente me prestan un poco su ayuda mediante sus Pokémon de forma temporal, y con una cantidad muy limitada de ellos. Requiero de un entrenador que esté dispuesto a venir aquí cada que sea necesario o por si hay una crisis que requiera atención inmediata— respondió Polo, sin inmutarse.
—Entiendo… Ayuda temporal…— repitió la rubia en un susurro, con la mano debajo del mentón.
—Yo lo que no comprendo es por qué necesita Pokémon si hay tantos en este "archipiélago"-Rotom— de nuevo, la Dex había dicho algo sumamente interesante.
—Eso es simple. Si bien son seres extremadamente amables que me ayudan a sacar adelante el lugar a cambio de poder divertirse y vivir en él, no todos tienen esa chispa de líder que incita a los demás a seguir adelante con las labores en momentos de adversidad— volvió a contestar el adulto. Era como si ya tuviera todo eso ensayado.
Rotom y Lillie voltearon a verse a la vez, para posteriormente asentir.
—Continúe por favor/-Rotom— solicitaron a la vez.
—El que sigue es el Cayo Termal— señaló Polo, apuntando la siguiente isla—. Es una isla con baños termales en la cual los Pokémon pueden relajarse dándose un cálido y bien merecido baño tras un día de duro trabajo.
• • •
Yungoos estaba relajándose de lo lindo.
Cuando se dirigió al lugar vio a varios Pokémon haciendo una especie de fila bastante corta. Tras una pequeña espera de cuatro minutos, la mangosta lo vio.
Frente a sus ojos, un hueco del tamaño de una piscina olímpica llena de agua era habitada por decenas de Pokémon sonrojados. Una tabla enorme de madera separaba el hueco de otra zona aparentemente más pequeña.
—¿Qué se supone que es este lugar?-Goos— le preguntó a un Remoraid que estaba al borde de dicho lugar.
—¿Es tu primera vez en el lugar? Supongo que si— se respondió a sí mismo el Pokémon Reactor—. En fin, sólo digamos que es un baño muy grande y relajante, ¿vas a entrar?— interrogó, yendo directamente al grano.
Yungoos vaciló momentáneamente, pero ¿por qué no?
—Creo que s…
Su frase no pudo ser completada al ser rociado al instante con un potente chorro de agua salido directamente de la boca del pez. Tras unos segundos, el ataque cesó.
—¿¡Qué fue eso?!-Goos— gritó molesto, agitándose de un lado a otro para secarse.
—Es un requisito para entrar. No queremos que la posible suciedad que tengas encima se disperse por las aguas termales, ¿o sí?— se defendió Remoraid.
Yungoos, con su mal carácter y todo, era extremadamente sensato, incluso más que Rockruff o Dartrix. Tras pensarlo un poco, suspiró rendido. No podía quejarse; su hogar, sus reglas.
—Lo entiendo… Para la próxima avísame, ¿quieres?-Goos— cedió, comenzando a caminar hacia el agua.
—Sí, sí, disfruta del baño— dijo el pez, dejando de prestarle atención al tipo Normal.
Una vez que la mangosta se colocó frente a los baños termales, se vio un tanto intimidado, ¿y si el agua estaba muy caliente? Echándole un vistazo a su alrededor, se fijó más atentamente en los rostros de satisfacción de los Pokémon; si estaban disfrutando tanto, seguramente era por algo.
Tras contar hasta diez, se sumergió en el agua.
A pesar de que el sitio tenía la extensión de una piscina olímpica, la profundidad no sobrepasaba el metro, aunque, a decir verdad, esa no era la característica más destacable.
Al momento de entrar en los baños termales, el cuerpo de Yungoos se relajó por completo, sus músculos se destensaron y su mente se puso en blanco. Era un paraíso en la tierra.
• • •
—¿Alguna duda sobre la isla?— preguntó Polo, conociendo de antemano la respuesta.
—Yo— dijo Lillie, elevando la mano como si estuviera en la escuela. Polo asintió, en señal de que hablara—. Las aguas termales son…— la rubia hizo una leve pausa, reuniendo el valor para lo que iba a decir— ¿sólo para los Pokémon o… también hay para humanos?— esto último fue dicho en un tono más bajo, mostrando la pena que le causaba expresar su duda.
Polo rio levemente.
—Sí, también hay una zona para humanos pero ya que somos mucho menos que los Pokémon, evidentemente ellos tienen más espacio— aun con la información ya revelada, Lillie seguía mostrando una cara de expectación. Polo cayó rápidamente en cuenta de lo que preguntaban los ojos de la chica—. No te preocupes, dicha zona está divida en dos, una para hombres y otra para mujeres.
Un gran sonrojo apareció en la cara de la rubia, acompañado de unos ojos llenos de brillo y una enorme sonrisa. Era su primera vez en unos baños termales.
—Pues yo no tengo ninguna pregunta, así que es libre de continuar-Rotom— permitió la Dex.
El rubio asintió y señaló el siguiente objetivo.
—Este es el Cayo Activo— inició—. Este lugar, además de ser una zona para que los Pokémon ejerciten sus cuerpos, también sirve para producir bebidas energéticas con ayuda de las bayas, que ayudaran en cualquier función del cuerpo, por ejemplo, la tonificación de los músculos; el desarrollo de estos e incluso, el aumento de sus habilidades de combate.
• • •
Pikachu estaba ciertamente fascinado.
En ese lugar, montones de grandes y fuertes Pokémon se entrenaban a sí mismos cargando pesas, haciendo flexiones, etc, etc.
¡Unos incluso peleaban entre sí!
Decidido a pasear por el lugar, el pequeño roedor fue víctima de una larga serie de miradas, lo cual lo incomodó levemente. Al poco tiempo de su llegada, varias carcajadas salieron de las bocas de unos cuantos Pocket Monsters. Carcajadas que tenían a Pikachu como su causante.
Algo andaba mal y el ratón lo descubrió al instante.
En el lugar no había ningún Pokémon pequeño.
—Veo que tenemos a un valiente entre nosotros— dijo de forma burlona un Machamp que se acercaba lentamente hacia él—. No creo que este sea un lugar para ti, pequeñín; el Cayo Brote te iría mucho mejor.
El tipo Eléctrico miró al grandulón de reojo y liberó un ligero suspiro. Ahora sabía quién era el causante de la ausencia de los Pokémon de baja estatura.
Sin ganas de pelea, Pikachu siguió avanzando. Grave error.
Una de las venas en la cabeza de Machamp se marcó notoriamente.
—No sólo te atreves a venir aquí con tu estatura minúscula, pequeño renacuajo… También… ¿¡Me ignoras?!— gritó el luchador, para luego lanzar un fuerte puñetazo al suelo, levantando una gran cortina de polvo.
—¡No te sobrepases, Machamp! No queremos muertos en el lugar— dijo entre risas un Pangoro.
—Son unos brutos— dijo a secas un gran Hariyama, obteniendo asentimientos por parte de un Lucario y un Gallade.
—Tranquilos defensores de la justicia, solamente le di un buen correctivo; es deber de los grandes hacerse respetar, ¿no?— preguntó Machamp, riendo.
—Pues así sólo logras parecer un imbécil— le respondió una voz aguda, logrando sorprender al Pokémon Superpoder.
Cuando la polvareda desapareció, todos vieron impactados como Pikachu se encontraba sentado como sí nada en el brazo de Machamp, el cual seguía estando en contacto con la tierra.
—Tsk... ¡No te creas mucho por haber esquivado eso, enano!— exclamó molesto el brabucón, estirando otro de sus brazos para agarrar al pequeño contrincante.
Antes de que se diera cuenta, Pikachu ya no estaba ahí, se encontraba en el suelo, alejado a más de veinte metros del oponente.
—Eres demasiado lento— notó el roedor, liberando un ligero bostezo.
Las venas del tipo Lucha se comenzaron a marcar en todas las zonas visibles de su cuerpo, lo cual preocupó mucho a los presentes.
—¡Aléjense, muchachos! ¡Machamp va a descontrolarse!— advirtió un Medichamp, comenzando a levitar lejos del sitio.
Y así pasó. Con gran rapidez, Machamp corrió hacia Pikachu y comenzó a lanzar una enorme ráfaga de golpes que impactaban contra el suelo de forma consecutiva.
Durante varios minutos, montones de polvo y arena se elevaban hacia el cielo.
Una vez que el espectáculo terminó, un gran cráter quedó en el lugar junto a un pequeño rastro de sangre…
Sangre de los nudillos de Machamp.
De un segundo a otro, la cara del tipo Lucha se hundió debido a un fuerte impacto que lo mandó volando hacia el borde del Cayo Activo, dejando boquiabiertos a todos en el sitio.
Ahí enfrente se alzaba Pikachu, imponente y sin ningún rasguño, con su cola rodeada por un brillo metálico.
—Habrá una gran serie de cambios por aquí— informó el mejor amigo de Ash en un tono un tanto sombrío.
Todos tragaron saliva con excepción de tres Pokémon en concreto.
• • •
—Viendo que este lugar está, hasta el momento, en óptimas condiciones, no me queda más opción que asegurar que las máquinas de ejercicio son seguras— dijo Lillie, notando el evidente buen cuidado del Poké Resort.
—Efectivamente, Lillie. No ha habido reporte de daño en las maquinas desde hace doce años, tiempo en el que por cierto, se creó el Poké Resort— aclaró Polo.
—Entonces no hay ningún desperfecto, bien, prosigam…— la Pokédex no pudo terminar de hablar.
—Sí que hay uno— interrumpió el encargado, tomando por sorpresa a los invitados—. En el Cayo Activo, la discriminación de los Pokémon grandes hacia los pequeños es un asunto muy serio y notorio que no he podido erradicar… Desgraciadamente, ellos no me toman muy en seri…
Una sonora explosión interrumpió el habla de Polo.
Asustados, los tres se levantaron de sus asientos y corrieron hacia una de las ventanas que dejaban ver el lugar de la explosión, dándose cuenta de que venía directamente desde el Cayo Activo… Dicho fenómeno fue causado por un potente y destellante rayo.
—Creo… que Pikachu se está encargando de ese asunto…— murmuró Lillie, obteniendo dos asentimientos por parte de sus acompañantes.
—B-bueno… Ahora que ese asunto está zanjado, hablemos de la siguiente isla…— Polo cambió el tema tan rápido como pudo, no quería averiguar aún las consecuencias del ataque eléctrico— Su nombre es el Cayo Recreo y es nuestra principal atracción. En este lugar, gracias al gigantesco árbol que crece en medio de la isla, podemos obtener Pokéhabas de forma natural, de forma que la mayoría de Pokémon que llegan al lugar y se quedan, lo hacen con el Cayo Recreo como primera impresión— reveló, girando hacia la derecha de forma que podía ver fijamente el enorme tallo verde— ¿Mmh? ¿Hay… algo ahí?...— susurró, entrecerrando los ojos para ver más de cerca.
Al momento se formular esa pregunta, Lillie se sorprendió. ¿No era la única en ver ese pequeño borrón subiendo por el tallo?...
—Si hay algo, mi cámara debe de tener el zoom suficiente para verlo— dijo Rotom, levitando rápidamente hacia el lugar que veía Polo—. Veamos…— activando su modo cámara, la Dex hizo un zoom gigantesco que le permitió ver claramente aquella "mancha"… Deseo no haberla visto— ¡TIENES QUE ESTAR BROMEANDO!-ROTOM
Alertados por el sonoro grito de RotomDex, los rubios miraron hacia su pantalla donde estaba reflejada la imagen que él estaba viendo y…
—¿¡ASH?!
• • •
—Este sitio es tan alto pero es muy fácil de subir, ¿no, Peke?— el azabache se lo consultó directamente a su tipo Fuego, quien se escondía temerosa dentro de su mochila.
—V-vul…— asintió temerosa.
—Tranquila, amiga; veo más adelante un buen sitio para descansar— informó Ash, sin dejar de escalar a mano desnuda.
Cuando llegaron al Cayo, Vulpix esperaba divertirse con los Pokémon de la zona, pero en menos de treinta segundos fue guardada dentro de la mochila de su entrenador quien, inexplicablemente, comenzó a escalar el árbol como sí nada.
Ash continuó escalando hasta llegar al lugar que mencionó con anterioridad. Dicho espacio era una pequeña abertura en el tallo que podía refugiar perfectamente a más de cinco personas.
—Llegamos, Peke— dijo el entrenador, descolgándose la mochila y poniéndola en la superficie para posteriormente liberar un fuerte suspiro, con una mano se secó el sudor de la frente.
—¿V-v-v-vulpix?— interrogó la zorra aún temblorosa.
—¿Qué por qué subí hasta aquí?— repitió el chico, tratando de traducir las palabras de su compañera, la cual asintió. Había dado en el clavo— Digamos que… necesitaba pensar…— respondió a secas, girando la cabeza hacia afuera del hueco. Una corriente de aire golpeó suavemente su rostro.
Una oscuridad interminable se apoderará de Alola.
Ningún legendario puede equiparársele; me atrevería a decir que Arceus apenas y puede hacerle frente.
Todo va a caer, Ketchum, todo lo que amas, todo lo que deseas y todo en lo que confías caerá si no hacemos algo.
Las palabras de Gladio taladraban con fuerza el cerebro del joven entrenador, no habían dejado de hacerlo en ningún instante desde que fueron pronunciadas, torturándolo silenciosamente a cada segundo, minuto y hora.
—¿Cómo hace Gladio para estar así de calmado?...— se preguntó Ash— Esto es… tan frustrante…
Preocupada por su entrenador, Peke se acercó a él y comenzó a acariciar su pierna con el flequillo de su cabeza.
—Gracias por intentar apoyarme, amiga…— murmuró, comenzando a acariciar a su Pokémon— Eres como Lillie… no sabes que me sucede, pero tratas de ayudarme… y lo agradezco muchísimo.
—Vul…— susurró con un gesto de preocupación en la cara.
Una tierna mirada se formó en el rostro de Ash, quien no lo dudó ni un instante antes de tomar en brazos a Peke y abrazarla con fuerza.
—Siempre he afrontado las adversidades con la mirada en alto… ¿Entonces por qué esto es tan difícil?— masculló el azabache tanto para él, como para su Pokémon.
La Vulpix no podía hacer nada y eso hacía que se sintiera impotente. ¿Qué problema mortificaba tanto el alma de su entrenador?
—…¡sh!...— un leve murmullo llamó la atención de ambos seres, viéndose obligados a mirar hacia abajo, de donde parecía venir dicho sonido.
A toda velocidad, un gran Tropius volaba hacia ellos, pero no iba solo. Polo y Rotom montaban en su espalda. El tipo Planta/Volador no tardó mucho en llegar hacia ellos.
—Santo cielo, Ash, ¿Qué haces aquí?— cuestionó Polo con un notorio gesto de preocupación.
—¿Polo?— fue lo único que salió de los labios del chico antes de recibir el regaño más grande de toda su existencia.
Y no precisamente por parte del adulto…
—¡Y no sólo tú! ¿¡Pensaste en que hubiera pasado con Peke si te caías?! ¿¡Cómo fue que llegó a tu mente el hacer algo tan estúpidamente arriesgado?!— los gritos de Lillie resonaban en toda la casa de Polo. Frente a ella, Ash estaba sentado, cabizbajo y lleno de sudor. En una esquina del lugar estaban Rotom, Polo y Peke, acurrucados entre sí. En el bolso, Nebulilla se tapaba los oídos, aterrorizado y sin mucho éxito— Si tienes excusas, quiero escucharlas.
La ira de una mujer era terrible.
—Y-yo…— Ash no sabía que decir. El tema que lo mantenía preocupado era algo confidencial que no podía (ni quería) revelar… ¡Cierto!— C-creí haber visto u-un Pokémon raro…
Mala respuesta.
—Entonces, ¿me estás diciendo que subiste a ese lugar tan alto que pudo haberte provocado la muerte si caías… solamente porque "creíste" haber visto un Pokémon raro?— preguntó la rubia, cerciorándose de que sus oídos realmente hubieran escuchado ese… motivo…
—S-¿si?— contestó Ash, ya no tan seguro de si era una buena respuesta.
Y con eso, se ganó otros treinta minutos de gritos; motivos por los que era un (en palabras de Lillie) "tontito"; los posibles riesgos sobre su persona; las consecuencias de sus actos, etc, etc.
Finalmente, tras el tiempo acordado, Ash logró ver el final de su regaño.
—En serio…— suspiró Lillie, llevándose la mano que no sostenía a Shiron hacia la frente— Eres tan… imprudente— con la última palabra, la voz de la rubia se quebró y sus piernas comenzaron a temblar de forma excesiva para inmediatamente después, caer al suelo de rodillas— Se me detuvo el corazón por unos instantes… tonto…— pequeñas lagrimas se formaron en los ojos de la chica, quien se vio obligada a bajar la mirada, cosa que oprimió con fuerza el pecho del entrenador.
Algo vacilante, Ash se levantó de su asiento para inclinarse hasta estar a la altura de Lillie. Él nunca había lidiado con algo semejante, de hecho toda la situación era nueva.
Lillie era su única acompañante que no se había peleado nunca con él, ni siquiera le había gritado (hasta ahora) y también… ¡era la primera vez que hacía llorar a una chica!... o eso creía… ¡Espera! ¿¡Eso no le había pasado hace un tiempo en Kalos?!
—L-Lillie… yo…— comenzó a hablar, sin saber muy bien que decir— L-lo s…
Todos esperaban el típico "Lo siento mucho", más no llegó.
En lugar de ello, Ash se mantuvo serio, con la mirada ensombrecida.
—Hay que salir un momento, chicos— dijo Polo, poniéndose de pie y caminando hacia la salida.
—Concuerdo-Rotom— secundó, levitando hacia el rubio, seguido por Peke.
Finalmente, ambos chicos se quedaron solos.
De la boca de Ash salió un suspiro, consecutivamente se dejó caer de sentón en el suelo.
—No me disculparé por algo que realmente no lamento— dijo Ash con seriedad, haciendo que Lillie lo mirara con los ojos bien abiertos—. Es cierto que te preocupé y te pido perdón por eso, pero no me arrepiento ni lo más mínimo de haber subido a ese lugar… Todo sea por quitarme estos pensamientos de encima.
—Lo que te pasó en la Avenida Royale y lo de ahora… es lo mismo, ¿verdad?...— preguntó Lillie, llevándose la mano derecha al pecho, desesperada—Puedes contármelo… ¡Trataré de comprenderte, así que no tienes que hacer algo tan arriesg…!
—Todos tenemos cosas que queremos ocultar, ¿no, Lillie?— una pequeña y triste sonrisa se formó en los labios de Ash, cortándole el aliento a la chica. Segunda vez, era la segunda vez que observaba esa mirada en menos de una semana.
La pamela de Lillie ocultaba su mirada gacha.
—Tienes la completa y absoluta razón— murmuró.
Con esas palabras, un pequeño peso se quitó de la conciencia de Ash pero a su vez, uno diez veces más pesado llegó, pero, ¿Qué podía hacer? Era algo que simplemente…
—¡Así que dame dos meses!— gritó Lillie, acercando su cara a la de su amigo; tomándolo por sorpresa— ¡En dos meses seré capaz de contarte todo y a cambio tú me contarás lo que te molesta! ¡Será un intercambio equivalente, ¿entiendes?!
Ash tragó saliva con fuerza ante la inesperada declaración de su amiga.
El brillo de determinación que adornaba los ojos de Lillie era cegador, tanto que sin pensarlo, Ash respondió…
—H-hecho…
Esa única palabra elevó el ánimo de la chica hasta los cielos, haciendo que se parara del suelo y comenzara a dar pequeños saltitos de emoción.
¿Cómo es que había pasado todo eso?...
—Acepto.
Tras la conversación entre Ash y Lillie, las cosas se calmaron mucho, volviendo al ritmo habitual, dándole así oportunidad a Polo de contarle a su próximo aliado toda la información que necesitaba saber.
Así que sin dudarlo mucho, el azabache dijo lo anterior.
—¡Entonces está hecho!— exclamó Polo con alegría— A partir de ahora seremos socios; no te sientas obligado a estar aquí todos los días, con que te pases de vez en cuando estará perfecto— aseguró el hombre, extendiendo la mano hacia su colega.
—Menos mal, eso de estar sólo en un lugar no es lo mío, ¿sabe?— informó el azabache, aceptando el apretón— Pero a cambio de mí, ¿Qué le parece si le presento a unos chicos muy capaces?
Un tanto intrigado por la propuesta, Polo aceptó, guiando a Ash a una de las habitaciones del lugar y dejando solos a Lillie, Rotom, Nebulilla y Peke.
—Toma un poco de aire fresco, Nebulilla— dijo la rubia, abriendo un poco más su bolso, del interior de éste, la nébula le dirigía una mirada de preocupación—. ¿Pasa algo?— preguntó con una pequeña sonrisa en la cara.
—A decir verdad…— Rotom se acercó un poco más a ella, detrás de él, Peke también se acercaba algo vacilante— ¿Está todo bien entre Ash y tú?-Rotom
Los ojos de la rubia se abrieron un poco más de lo normal pero no pasó mucho hasta que regresaron a su tamaño habitual; la sonrisa de antes creció un poco más.
—Honestamente, pienso que no es sano que alguien se guarde algo que le afecta mucho sólo para "evitar una discusión". Hay algo que preocupa muchísimo a Ash y creo que era inevitable que tuviéramos una charla más seria de lo normal— contestó. Aún con eso, la respuesta no parecía satisfacer a sus tres compañeros, quienes la veían con la misma cara de preocupación. Lillie dio un ligero suspiro, tendría que ser más específica—. En resumen, sí, todo está bien entre nosotros, así que no tienen de que preocuparse.
Una gran mueca de felicidad se formó en el rostro de todos. Era un alivio saber eso… aunque dicho alivio no duró mucho…
Con un fuerte porrazo, la puerta de la cabaña de Polo se abrió, dejando ver a varios Pokémon, el primero de ellos era una Steenee llena de rasguños, moretones y cortes que llevaba arrastrando a un inconsciente Dartrix.
—¡Stee! S-teene-e…— exclamó la Pokémon, arrojando al ave al interior del lugar.
—¡Santo cielo, Dartrix, ¿Qué te pasó?!— preguntó Lillie, acercándose rápidamente al Pokémon de su amigo.
—"¡Maldición! Ese… pajarraco es más fuerte… de lo que parece", eso fue lo que dijo Steenee-Rotom…— tradujo la Dex. No tenían ni un día en el lugar y Dartrix ya se había peleado…
El siguiente en la lista era Rockruff quien además de tener el cuerpo lleno de tierra, tenía una expresión de inmensa felicidad y cargaba con un gran saco (sacado de quien sabe dónde). Cuando pasó dentro de la cabaña, reveló el contenido de su… "equipaje".
—¿¡Pero qué es esto?!— gritó la rubia asombrada por lo que sus ojos veían.
Montones de objetos brillantes cayeron al suelo, entre ellos, pepitas de oro, piedras eternas, piedras trueno, piedras fuego, perlas así como unos extraños rombos azules.
—¡Detecto minerales en extremo raros!— avisó Rotom, pasando su cámara por encima de todos los objetos hasta finalmente llegar a los rombos— ¡No puede ser!-Rotom
—¿Qué? ¿Qué es?— preguntó la rubia preocupada, acercándose a su compañero Pokédex.
—Estos objetos de aquí son fragmentos del cometa que impactó en Alola hace más de tres mil años; su valor actual en el mercado excede los 60 mil PokéDolares si se trata con un especialista-Rotom…— informó, con un tono de incredulidad en la voz.
Antes de que Lillie siquiera pudiera reaccionar, apareció el siguiente grupo de Pokémon. Varios tipo Lucha cargaban una especie de trono hecho de madera sobre el que estaba sentado Pikachu, vestido con una chaqueta de cuero negra y una banda en la frente que tenía escrito en Tohjo antiguo la palabra "JEFE". Un gesto duro estaba pintado en la cara del roedor eléctrico, dándole un aspecto del líder de algún grupo de vándalos.
—P... ¿Pikachu?...— fue lo único que alcanzó a salir de la boca de Lillie.
Con todo el alboroto, nadie notó como Yungoos entraba al sitio, portando un gesto sumamente apacible y un notorio sonrojo en su rostro.
Para él, había sido un día maravilloso.
—¡Todo salió según lo planeado!...— aclaró el azabache, saliendo de la habitación con un pequeño saco— Aunque desperté al profesor Oak…— esto último fue dicho con un gesto bastante cómico.
—Muero por ver a tus Pokémon, Ash— dijo Polo, riendo.
—¡Ellos son geniales, Polo, se lo ase… ¿¡QUÉ ES ESTO?!— frente a Ash y Polo, se encontraba el escenario del apocalipsis.
Dartrix se había vuelto a levantar y estaba cargando contra Steenee a toda velocidad, mientras que ésta hacía lo posible para defenderse y atacar al mismo tiempo; Rockruff se estaba peleando con unos enormes tipos Lucha (entre ellos, Pangoro y Scrafty) para evitar que se llevaran su botín; Pikachu castigaba con ataques eléctricos a sus ¿subordinados? y Yungoos… Bueno, él solamente estaba dormido.
En un asiento del lugar estaba Lillie con la mirada perdida y un gesto de derrota, a su lado se encontraban Rotom y Peke, inconscientes. Nebulilla seguramente estaba escondido en el bolso.
Tanto Ash como Polo comenzaron a gritar con fuerza, pero el alboroto producido por los Pokémon no dejaba que sus voces se escucharan, llegando a un punto en el que el entrenador tuvo que sacar su arma secreta.
—¡Cálmense ya!— fue el grito final de advertencia por parte del oriundo de Kanto. Al ver que no tenía resultado, sacó varias Poké Ball del saco (más concretamente, dos) y las lanzó al aire.
En menos de un segundo dos potentes rugidos arrasaron en el lugar, uno mucho más potente que el otro; cuando estos cesaron, un absoluto silencio gobernó en el lugar acompañado de una serie de miradas de incredulidad.
El estruendo fue suficiente para hacer volver en sí a Lillie, Rotom y Peke. La mirada de los últimos dos se iluminó enormemente, mientras que la de la chica solamente adquirió sorpresa.
—¡Vul!/¡Garchomp!-Rotom— exclamaron al unísono, corriendo hacia los recién llegados. El anterior "Vul" podía traducirse como "Líder".
Frente a todos los presentes se alzaban imponentes dos Pokémon con aspecto de dragón, uno de ellos era de color naranja casi en su totalidad, mientras que el otro tenía un aspecto bien conocido.
Frente a todos los presentes se alzaban imponentes un Garchomp y un Charizard.
—Veo que al fin se calman— dijo Ash con una cara de evidente molestia en el rostro—. Sólo me fui por unos minutos, ¿Qué fue lo que pasó?
—Verás, Ash…— en esa ocasión, Lillie fue la encargada de contar todo.
Un inevitable regaño llegó para Dartrix y Pikachu por el alboroto causado (Rockruff y Yungoos se salvaron al no haber hecho nada malo). Por orden de Polo, los tipos Lucha y Steenee se retiraron a descansar debido a que ya estaba anocheciendo.
—¿Qué te parece si seguimos con lo planeado, Ash?— preguntó Polo una vez que el regaño terminó.
—¡Tiene razón! ¡Debo presentarle a la pandilla!— respondió el chico, recuperando su tono de felicidad habitual— Será mejor si se lo muestro afuera— aclaró, poniendo rumbo a la salida.
Al ver que su entrenador se estaba yendo, Charizard y Garchomp (quienes parecían guardaespaldas) caminaron tras de él y tras de ellos iban Rotom y Vulpix… además de Lillie, quien apreciaba con absoluta fascinación el porte tan majestuoso del inicial de Kanto.
—Rrgh, rgh— una serie de gruñidos salió del hocico del tipo Fuego, dirigidos a Pikachu.
—¡Pika pika!— lo dicho por el gran… dragón, molestó un poco al tipo eléctrico, quien inmediatamente se puso en posición defensiva.
El aura que desprendían esos dos Pokémon en concreto, era similar al de personas que se conocían de toda la vida, al de viejos camaradas unidos por algo más que el entrenador.
Antes de que nadie se diera cuenta, ya todos estaban fuera de la cabaña de Polo.
—¿Están listos?— preguntó Ash, recibiendo los asentimientos de todos menos Pikachu, Garchomp y Charizard.
—Más de los Pokémon de Ash… Los he visto por los videos de sus combates en las ligas y ahora podré verlos en persona… ¡Es tan emocionante!— pensó Lillie, incapaz de contener el sonrojo producido por el hecho de poder observar Pokémon nunca antes vistos por sus ojos.
—¡Pues salgan ya, chicos!— pidió el azabache, arrojando una cantidad considerable de esferas al aire.
Luces rojas terminaron materializándose en diversos Pokémon, todos eran diferentes entre sí, pero compartían algo en común: Esa aura de respeto incapaz de ser borrada.
Sceptile, Krookodile, Infernape, Kingler y Primeape fueron los seleccionados.
Un sonido de admiración salió de la boca de todos los presentes (con excepción de los tres antes mencionados y Ash).
—Este de aquí es Sceptile, un amigo muy querido que atrapé cuando tenía doce años y viajé por la región de Hoenn. Pienso que él podría ser una muy buena ayuda para el Cayo Brote— presentó el entrenador. El tipo Planta se cruzó de brazos y empezó a mascar una ramita que tenía en la boca.
"Sceptile el Pokémon Monte. Tipo Planta. Habilidad: Espesura. Es un Pokémon inigualable en su hábitat natural: El bosque. En su espalda le crecen unas semillas llenas de nutrientes que sirven para revitalizar los árboles. De hecho, se dedica a cuidarlos con mimo para que crezcan bien."
—¡Eso suena muy útil! Un Pokémon que ayude a crecer los árboles sin duda nos vendría de maravilla a mi equipo y a mí, además de que todos estarán maravillados con tu Sceptile— dijo Polo, sinceramente entusiasmado.
Ash sonrió.
—¡El siguiente es Krookodile! Lo atrapé en Unova a los catorce años, creo que su capacidad para moverse debajo de la tierra al igual que Garchomp los convertiría en una gran ayuda para el Cayo Aventura— supuso.
"Krookodile el Pokémon Amenazador. Tipo Tierra/Siniestro. Habilidad: "Autoestima". Al avistar una presa incluso a 50 km, repta hacia ella por la arena como si nadara y se abalanza para despedazarla con sus fauces."
—¡Maravilloso! ¡Mis muchachos ya no tendrán tantas complicaciones para avanzar en la cueva teniendo la ayuda de estos dos fortachones!— el rubio siguió enlistando las ventajas de la adición de los Pokémon de Ash al Poké Resort. Los aludidos liberaron un gruñido de satisfacción por el halago.
—El que sigue es Kingler, fue mi sexta captura y mi séptimo Pokémon. Lo tengo desde los diez años. Es muy bueno con los chorros de agua por lo que le puede quitar algo de trabajo a Remoraid en el Cayo Termal… ¡Ah, no se preocupe! Kingler es vegano— se apresuró a mencionar el entrenador (ya que la dieta de los Kingler incluía a Remoraid).
"Kingler el Pokémon Tenaza. Tipo Agua. Habilidad: "Corte fuerte". Kingler tiene una pinza enorme y descomunal que usa agitándola en el aire para comunicarse con otros. Lo malo es que, al pensarle tanto, se cansa enseguida."
Al escuchar la descripción de su especie, el cangrejo de Ash levantó su tenaza hacia el cielo y disparó un potente Hidropulso.
—Estoy seguro de que Remoraid estará más que contento por la ayuda, y saber que es vegano también es un alivio— Polo se secó un poco de sudor que se formó en su rostro.
—Ehehe… Si…— rio un tanto nervioso el azabache. Era una suerte que el Profesor Oak hubiera tratado de comerse a Kingler cuando era Krabby, generando en el Pokémon un repudio hacia el consumo de los seres vivos— Bueno, los siguientes son Primeape, Charizard e Infernape. A Charizard y Primeape los tengo desde los diez años y a Infernape desde los trece. Ellos son muy dedicados en su entrenamiento y estoy seguro de que le pondrían un alto a la discriminación por parte de los tipos Lucha en el Cayo Activo.
"Infernape el Pokémon Llama. Tipo Fuego/Lucha. Habilidad: Mar llamas. Utiliza movimientos en combate únicos con fuego en manos y pies. Se enfrenta a cualquier enemigo sin temor alguno."
"Primeape el Pokémon Mono cerdo. Tipo Lucha. Habilidad: "Irascible". Si se enfada, perseguirá sin descanso al objeto de su enojo. Aun habiéndolo golpeado hasta la extenuación, seguirá guardándole rencor."
"Charizard el Pokémon Llama. Tipo Fuego/Volador. Habilidad: Mar llamas. Charizard se dedica a volar por los cielos en busca de oponentes fuertes. Echa fuego por la boca y es capaz de derretir cualquier cosa con su Lanzallamas. No obstante, si su rival es más débil que él, no usará este ataque."
—Con Pokémon tan imponentes como estos, estoy seguro de que los del Cayo Activo no tendrán más remedio que escucharme de una vez por todas— murmuró Polo, poniéndose una mano debajo del mentón. Un leve destello apareció en su ojo derecho.
Lillie rio de forma nerviosa.
—Entonces, ¿Qué le parecen?— preguntó Ash una vez presentados sus Pokémon más útiles para las labores en las distintas islas.
—¡Son perfectos!— respondió Polo sin vacilar, acercándose más a su nuevo socio— Estoy seguro de que podrán desempeñar una excelente labor en este lugar.
Mientras los humanos hablaban, los nuevos Pokémon de Ash también lo hacían.
—¿Eso es en lo que podemos convertirnos si seguimos entrenando con Ash?...— se preguntó Dartrix maravillado.
—¡Increíble, increíble! ¡No puedo esperar para seguir viajando!— exclamó emocionado Rockruff.
—¡Y darle una paliza a ese estúpido Incineroar!-Goos— secundó Yungoos.
Por su parte, Peke simplemente veía maravillada a su Líder (es decir, Charizard), quien le había enseñado su mejor ataque.
A la distancia, unos ojos amarillos brillaban con admiración.
Esos humanos eran inmensamente interesantes, pero los Pokémon del chico de la gorra no se quedaban atrás.
¡Su viejo definitivamente podía esperarlo un poco más!
La noche ya había hecho acto de presencia y los recién llegados fueron colocados en las islas donde desempeñarían sus roles, por otra parte, nuestro grupo protagonista tomó distintos rumbos. Polo, Ash y los Pokémon de éste se fueron a dormir en habitaciones asignadas por el primer, mientras que Lillie… ella quiso probar las aguas termales.
—Esto es tan relajante…— murmuró la rubia.
Tras limpiarse el cuerpo con una tina de agua, se metió al agua caliente con una toalla envolviendo su anatomía.
—Kaku…— respaldó la pequeña nébula, flotando bocarriba.
Si bien era cierto que humanos y Pokémon tenían secciones divididas en el Cayo Termal, Lillie no podía darse el lujo de dejar a Nebulilla solo, por ese motivo lo llevó con ella.
Un leve suspiro salió de los labios de la rubia.
—Creo que esto es culpa de mi hermano, Nebby…— dedujo de golpe, sorprendiendo al pequeño grumoso— ¡Ah! N-Nebby es un diminutivo de Nebulilla, ¿te gusta?— preguntó; no lo llamaría de una forma que él no disfrutara.
"Nebby" asintió, aliviando a Lillie; honestamente, le gustaba mucho ese apodo.
—Kaku— la pequeña nébula se acercó a su amiga. A pesar de que ésta con contaba con la habilidad para interpretar las palabras de los Pokémon como Ash y mucho menos de traducirlas al igual que Rotom, al menos pudo intuir lo que el Pokémon quería decirle.
—Cierto… Lo que te estaba diciendo es que pienso que es culpa de mi hermano el que Ash este así de raro— dijo Lillie, retomando el tema—. Es decir… antes de que Gladio se llevara a Ash para hablar con él, no había ni siquiera rastro de su comportamiento actual; eso me hace creer que es su culpa que Ash esté tan raro… ¿Tú qué opinas?— pero Nebulilla había dejado de escuchar.
Con toda la fuerza que su cuerpo podía usar, el pequeño empezó a nadar hasta cierto punto de las aguas termales. Un poco confundida por esto, Lillie se puso de pie y miró el lugar de destino de Nebby. Digamos que un Cutiefly ahogándose hizo comprender a la rubia el porqué del nado de su amigo.
—¡Resiste!
—Entiendes la importancia del asunto, ¿verdad?— le preguntó Gladio con seriedad.
Ash, anonadado por lo que acababa de escuchar, simplemente pudo asentir.
—Entonces creo que es hora de que regreses al Centro Pokémon. Lillie debe estar esperándote— el rubio giró sobre sus talones para tomar rumbo a la Avenida Royale… pero algo lo detuvo.
Una espesa niebla rodeó a ambos adolescentes y de ahí, todo se volvió oscuro.
• • •
Con la respiración agitada, el rostro lleno de sudor y lágrimas bajando por sus mejillas, Ash despertó.
Él creyó que hacer ese trato con Lillie lo ayudaría a dejar de pensar en ello…
No... él fue muy inocente al creer eso.
Después de todo, uno no puede dejar de pensar tan fácilmente en la imagen de sus seres queridos muriendo.
¿O sí?
Terminé… ¡Al fin me saqué el tema del Poké Resort de encima!
Este capítulo deja varias pistas a futuro e incluso, abre más incógnitas que antes. ¡Es interesante! Espero llevar bien todos los temas y no dejar cabos sueltos a futuro.
¿Saben algo? En el anterior capítulo, cuando Ash despierta tras desmayarse, la escena es prácticamente igual al inicio del tercer capítulo; ¿lo notaron?
En fin… con esto concluiré el capítulo de hoy.
¡El título del siguiente capítulo será: "Wela Volcano Park"!
¡Nos leemos!
