Santo cielo, han pasado casi cuatro meses… Tengo algo realmente malo con el verano… Pero bueno, el punto es que ya estoy aquí.
No tengo nada más que decir salvo que lamento mucho la espera.
Si les interesa una explicación un poco más detallada, todo estará al final. Pasen a leer.
—¿Qué mierda fue eso?...
Litten estaba a unos metros de distancia del árbol que habían usado Rotom y Ash para despistar a la criatura, oculto en un pequeño hueco entre un tronco y la tierra.
Sus pupilas estaban dilatas, su piel erizada y no paraba de sudar.
Sus instintos felinos le advirtieron que estar cerca de esa cosa era la más grande tontería que podías cometer en tu vida.
Algo raro estaba pasando.
Y sabía que estaba relacionado con lo que su hermano mayor le había contado.
El tiempo se acababa, pero aún con eso…
Su viejo podía esperarlo un poco más.
—¡Vamos! ¿¡No dijeron que no sería tan fácil?!
Rockruff esquivaba los constantes ataques de los Sudowoodo enemigos con bastante facilidad al ser más pequeño y ágil que ellos.
Aunque eran muy duros.
Entre esquive y esquive, el pequeño can asestaba un golpe del cual los contrincantes se recuperaban casi de inmediato, viéndose sumido en una batalla de desgaste.
Tenía que aprender ataques más variados.
—¡Perro escurridizo, v-vuelve aquí!— ordenó uno de los atacantes, lanzando un Demolición que Rockruff no tardó en es evadir.
—¡J-jefe, es demasiado rápido!— se quejó uno de ellos con el aliento entrecortado.
—¡Nunca po-podremos golpearlo si esto sigue así!— añadió el otro.
El Sudowoodo líder (quien por cierto, era unos diez centímetros más alto que sus compañeros) liberó un sonido de irritación.
—No se fijen en eso, idiotas… Piensen en porqué a pesar de ser más rápido que nosotros, aún no llama por ayuda…— corrigió, tratando de seguir con la mirada al perro.
Ambos esbirros se vieron sorprendidos por ello, pero no tuvieron tiempo de pensar.
Una horda de rocas los acribilló a todos por igual, dejando una pequeña nube de polvo en el lugar.
—¡Es porque debo ser más fuerte!
—¿¡SON TODOS?! ¿¡POR QUÉ NO TRAEN MÁS?! ¡PUEDO CON TODO ESTE BOSQUE YO SOLO!-GOOS.
A diferencia de a Rockruff, a Yungoos le habían tocado oponentes relativamente fáciles. Ninguna de las plantas era lo suficientemente rápido como para siquiera tocar al tipo Normal y mucho menos para defenderse de sus ataques.
La racha de bajas de la mangosta ahora iba en 11.
—E-es muy fuerte…— murmuró una debilitada planta que trató de levantarse antes de caer debilitada.
Yungoos liberó un suspiro y luego se acercó a donde había dejado varias bayas Ango que alcanzó a arrancar antes.
—Gracias por ayudarme a ser más fuerte-Goos— dijo, antes de dar media vuelta para retirarse del lugar.
Pero lo interrumpieron.
—No quería intervenir a menos de que fuera necesario… Hacerme venir sólo para pelear contra ustedes…— murmuró una voz a espaldas de Yungoos.
Los instintos de Yungoos vibraron, pero no lo suficientemente rápido.
Una gran cantidad de golpes aterrizaron contra su espalda. La mangosta no sabía con qué lo estaban golpeando, pero sin duda alguna dolía.
El último golpe lo mandó a volar. Para su mala suerte, cayó encima de todas las bayas que había reunido.
Yungoos se levantó lentamente, cubierto de jugo de baya y pulpa.
—De acuerdo… De acuerdo… No estoy enojado… No estoy enojado… ¡No… estoy enojado!-Goos…— el tipo Normal tomó aire y giró para ver a su atacante.
Frente a él, había una cara conocida.
Recordaba haberla visto de reojo, aquella vez en el Poké Resort cuando regresó de las gloriosas aguas termales. Recordaba que ese Pokémon le había pateado el trasero a Dartrix.
—Intentando controlar tu ira, ¿no?...— preguntó la Steenee, cruzándose de brazos— El mal temperamento es común en tu especie, he visto a cientos como tú.
—No hay nadie en este mundo como yo-Goos.
—¿Estás seguro de eso?— la ceja de la tipo Planta se elevó levemente— No me pareces diferente a ningún aspecto. Marrón, amarillo, largo y con mala actitud.
Los dientes de Yungoos se apretaron con fuerza.
¿Hasta cuándo los Yungoos dejarían de ser vistos como simples plagas o controla-Rattata?
Estoy seguro de que serás tan fuerte como todos mis otros Pokémon.
Si no es que más.
Un pequeño resoplido seguido de una ligera sonrisa salió del hocico de la mangosta.
Ash Ketchum era demasiado puro para el mundo.
—Hablando de mala actitud, creo que empiezo a entender por qué el ave peleó contra ti… ¡Eres demasiado arrogante para tener una carita tan bonita!-Goos.
La sola mención de Dartrix hizo hervir la sangre de Steenee.
—Ese estúpido pajarraco…— gruñó— Cuando acabe contigo, iré por él… ¡Como ansío darle otra paliza!
—Eso quiere decir que si te derroto, seré más fuerte que el ave…— de pronto, su ánimo había crecido al 1000%— Eso suena maravilloso-Goos.
Steenee dejó de escuchar y se lanzó al ataque.
En definitiva, era más rápida que él.
Aunque Yungoos no se quedaría atrás.
—Esquivo por la derecha, esquivo por la izquierda, esquivo por arriba, esquivo por abajo…— tarareaba Dartrix mientras que de fondo podía oírse los gritos de los aros de flores, quienes le ordenaban que se detuviera.
La mirada de la lechuza se dirigió a sus alas; definitivamente había algo que no le convencía.
¿Las agitaba muy lento? ¿Muy rápido? ¿En mal sentido?
No estaba seguro de que, pero sabía que podía volar con mayor velocidad si encontraba la técnica adecuada.
En ese momento de verdad deseaba que Noctowl o Staraptor estuvieran ahí.
Más por curiosidad que por otra cosa, giró la vista hacia atrás; los aros de flores estaban a varios metros de distancia y no daban indicios de ser más rápidos. Estaba seguro que, de no ser porque había crecido entre Pikipek, ya habría sido alcanzado y derribado.
—(Esto se está poniendo aburrido… ¿Dejo la miel un momento y los derroto?...)— al instante, descartó la idea. Liberó un pequeño suspiro— Este es mi entrenamiento… Debo descubrir como volar con mayor velocidad— murmuró, acelerando el vuelo.
—¡Detente ahí, ladrón!
Y sin previo aviso, una ráfaga de hojas envueltas en energía rosada salió disparada hacia él.
Dartrix pudo esquivar por los pelos la mayoría de los ataques, pero al instante pasó algo muy raro.
Las hojas que no habían impactado contra él, estaban atacándolo de nuevo, como si fueran proyectiles teledirigidos.
—¡No puede ser!— exclamó el ave.
Reconocía ese movimiento, lo había visto en acción siempre que su padre y hermanos robaban miel.
Hoja mágica.
En ese momento, Dartrix inició una persecución a alta velocidad.
Sólo cumpliría su objetivo hasta ser perdido de vista por sus perseguidores.
—¿¡Y qué pasó después de eso?!
La emoción se podía ver en la cara de Mallow y Lana, por su parte, Cutiefly parecía haberse quedado dormido.
—B-bueno… Él dijo "Es-estoy t-tan feliz de qu-que estés bien"…— respondió una avergonzada Lillie.
No estaba hablando de esas cosas porque quisiera, más bien la habían obligado usando un "¡Cuéntanos un momento especial entre ustedes dos!".
Ambas capitanas voltearon a verse y se llevaron las manos a la cara.
—Es igual que en una película de romance…— murmuraron.
—D-disculpen… ¿No están muy em-emocionadas por esto?...— preguntó Lillie vacilante.
—¿¡Que dices?! ¡Lana y yo hemos querido tener una conversación así desde hace 3 años!— contestó Mallow.
—¿3 años?...
—¡En ese entonces a Lana le gustaba un compañero de tra…!
—¡No digas eso, Mallow!— interrumpió la peliazul, visiblemente nerviosa— ¡S-sólo tenía 13 años!
—¡Vamos, no puedes decirme que no estabas perdidamente enamorada de él!— molestó la morena, señalando a su mejor amiga con ambos dedos índice.
—¡E-eso es pasado!
Lillie miró confundida. Estaba muy fuera de contexto.
—¿Ustedes no hablan mucho de esto?...— interrogó. Ella juraría que eran la clase de chicas que se reunían constantemente para hablar de amoríos.
—No podemos. Nuestros trabajos siempre nos tienen ocupadas y no tenemos tiempo para casi nada— informó Lana.
—Sí, si… ¡Todos los seres humanos quieren hablar de romance cada cierto tiempo; es estresante no hacerlo!— secundó la peliverde.
—Ya veo…— murmuró. Había ignorado completamente el hecho de que tenían uno de los cargos más importantes de la región… a pesar de ser tan jóvenes.
Mallow entrecerró los ojos y se llevó una mano al mentón.
—Regresando al tema del Motel Slaking…— dijo, llamando la atención de ambas chicas. Lillie fijó bien su mirada en la capitana; ese tema le interesaba de verdad— Había oído unos rumores por parte de Liam de que cosas raras sucedían en ese lugar… ¿Recuerdas lo que nos dijo en aquella reunión hace unos meses, Lana?
La mencionada subió el dedo índice; por otra parte, Lillie se dio cuenta de algo.
—"Me han llegado varios reportes de gente que dice haber visto a un niño aterrador en el Motel Slaking"— citó.
—¡Sí, sí; eso! ¿¡No es raro?! ¡Liam dijo que jamás había oído de algo como eso antes!— añadió, poniendo cara de incredulidad.
—Dijiste que el dueño le contó a Ash que el niño murió hace unos años, ¿cierto?— preguntó Lana.
La rubia asintió. Había algo respecto a Liam que le estaba comiendo la cabeza.
—Entonces, ¿por qué ahora?...— murmuró la peliazul, confundida.
—Bueno, recuerda lo que dijo Acerola. "Los espíritus son caprichosos y raros; aparecen cuando les da la gana y desaparecen cuando les da la gana"— repasó Mallow.
Lillie prácticamente había ignorado las palabras anteriores, mientras seguía pensando en aquello que la molestaba. Pensaba. Pensaba. Y pensaba…
Y lo descubrió. Aunque la conclusión a la que había llegado no era exactamente relajante.
—Ash y yo vimos a ese fantasma hace dos semanas…— masculló, atrayendo toda la atención hacia ella— y el señor Liam escuchó cuando el profesor Kukui nos dijo que nos reuniéramos con él en el Motel Slaking…
La más perspicaz del dúo lo notó de inmediato.
—Entonces, si Liam no les advirtió sobre lo que estaba pasando en el Motel…— prosiguió Lana, sintiendo un escalofrío en su espalda.
Mallow volteó a ver a ambas direcciones, confundida.
—¡Ey, chicas! ¡No estoy enten…!— se calló de golpe.
El trío de féminas llegó a la misma conclusión.
Si Liam no les había avisado del potencial peligro, significaba que dicho peligro había dejado de acechar y el único motivo por el que Ash y Lillie lo habían visto era porque…
—"Él" decidió aparecer ante ustedes…— terminó de decir Lana.
Lillie asintió, temblorosa.
—¿P-por qué-é precisamente ustedes?...— interrogó Mallow, esperando que la rubia siquiera tuviera indicios de la respuesta.
—No lo sé… No hay forma de que nadie lo sepa…
Pero estaba equivocada.
Algo a la distancia lo sabía muy bien.
Ash estaba respirando con pesadez a la vez que se limpiaba el sudor. Su estado actual no sólo se debía a la oscuridad. La criatura de antes también tenía mucho que ver.
—No hay ni la más mínima pista sobre esa cosa en mi base de datos-Rotom…— informó. Se podía notar por su tono de voz que estaba igual de nervioso y confundido que su dueño.
—¿Nada de nada?...— preguntó el azabache, comenzando a alejarse del árbol.
—Nada de nada-Rotom…
Eso normalmente los habría desalentado un poco. Normalmente.
—Al menos pudiste grabarlo…— masculló el entrenador— Seguro que si le decimos al profesor Kukui él tendrá una respuesta… Es un científico, después de todo.
—El que sea un científico no quiere decir que tenga respuestas para todo-Rotom— dijo, sudando la gota gorda.
—¡Imposible; los científicos saben todo sobre este mundo! ¡Recuerda la vez que el profesor descubrió que Peke era variocolor!
Rotom suspiró. Sabía que discutir con Ash no le haría bien a su salud mental.
—De cualquier forma… ¿No deberíamos detener la prueba ahora que hay una potencial amenaza?-Rotom— interrogó, pasando de tema.
Ash se llevó una mano al mentón.
—Si la detenemos todos se preocuparán y empezaran a preguntarse qué fue lo que pasó, pero si no lo hacemos, podrían estar en peligro…— reflexionó, tratando de llegar a la opción correcta. Cosa que no tardó mucho en hacer— Creo que lo mejor sería dete…
—¡Espera, Ash! Sé que acabo de sugerirlo y suena contradictorio pero…— interrumpió la Dex— ¿Y si esa cosa está relacionada con el Refulgente?... Recuerda que Gladio te dijo que nadie además de los Kahunas, Tapus y ustedes dos debía saberlo-Rotom.
Fue en ese momento que Ash recordó que no le había contado a sus Pokémon su cargo como Representante. Y eso le llevó a plantearse algo más… ¿Cuándo haría algo con su puesto?
—Creo que tienes razón… ¿Pero y si alguien sale lastimado?...
—¡No te preocupes! ¡Recuerda lo que probamos con el profesor Oak! Si eso sale bien, no tenemos motivos por los cuales temer-Rotom— le aseguró.
Ash bajó levemente la mirada.
—Creo que tienes razón… ¡Además, todos se están esforzando para reunir los ingredientes!— exclamó.
—Decidido. Cuando llegue el momento se lo diremos al profesor Kukui-Rotom— concluyó, empezando a levitar hacia el frente.
Pero Ash no lo hizo.
Pasaron al menos diez segundos para que Rotom se diera cuenta de ese hecho.
—¿Ash? ¿Todo bien?-Rotom
—¡A-ah, si!... ¡Voy detrás de ti!— dijo Ash, corriendo detrás de la Dex.
—Entiendo-Rotom…— murmuró un poco extrañado y prosiguió con el camino.
Ash aprovechó que la Pokédex no estaba viendo para cambiar su semblante a uno mucho más serio.
—Sólo espero que esta no sea la decisión equivocada…— pensó, realmente preocupado.
No se perdonaría si algo le pasaba a Lillie.
Y a sus Pokémon.
—Zoe y Darius…— fue lo último que pensó por un buen rato.
Su mente estaba absurdamente saturada.
Había tanto en que pensar… El tal "Refulgente", la oscuridad, su familia y amigos… Ash Ketchum.
—Estamos por llegar, Charizard— avisó Kiawe, acariciando levemente a su dragón. Eso lo tranquilizaba.
El tipo Fuego no podía evitar mirar a su entrenador con genuina preocupación.
Lo conocía desde que era un bebé después de todo.
—Desciende— ordenó el capitán al ver que estaban sobrevolando la Jungla Umbría; gracias a que Mallow lo había citado muchas otras veces en el pasado, sabía dónde caer.
Ahora una nueva cosa se añadía a la lista de preocupaciones.
La reacción de sus amigas al enterarse del inevitable destino de la región.
Charizard descendió en picado y cuando estaban por llegar a la misma altura que la de la copa de los árboles, suavizó la caída, aterrizando con gracia en el terreno.
Justo entre las tres entrenadoras.
—Kiawe llegó…— suspiró con alivio Mallow, sabiendo que el rudo descendiente Wela serviría para al menos aliviar la tensión que sentían con lo del "fantasma".
Y aunque ni Lana ni Lillie dijeron nada, las dos también se sentían felices de que estuviera ahí.
—El ave debió estar muy enojado si perdió contra ti-Goos— se mofó Yungoos, esquivando con facilidad un golpe que Steenee estaba a punto de asestarle con una de sus "trenzas".
—Tch…— exclamó molesta la tipo Planta— (¿¡Por qué no puedo darle?!)
Dio dos golpes más y luego arrojó una fuerte patada que la mangosta esquivó saltando y girando sobre su propio eje; aprovechando que estaba sobre la pierna del enemigo, la mordió con fuerza.
Steenee chilló levemente del dolor para luego sacudir con fuerza la extremidad, liberándose del agarre de Yungoos.
—¡Vamos! ¿¡Qué era eso de darle una paliza al ave después de acabar conmigo?! ¡No esperes derrotar ni a Peke con un nivel tan bajo!-Goos— la provocación de Yungoos, en contraste con su sonrisa confiada hizo rabiar a la tipo Planta.
—¿¡Quieres ver que es una paliza?!— exclamó, lanzándose en su contra.
—¡Lo estoy esperando!-Goos— y aunque por fuera el tipo Normal se veía tranquilo, por dentro era una historia diferente— (¡Es una suerte que esté fuera de forma y tenga el orgullo tan grande!-Goos)
Justo cuando el oponente lanzó una patada, Yungoos alcanzó a barrerse en el suelo para esquivar.
—¡No creas que será tan fácil!— advirtió Steenee, lanzando un pisotón al suelo que impactó justo contra la espalda de Yungoos y lo dejó aprisionado.
—¡Agh!— fue el sonido que salió de la boca del pequeño antes de comenzar a retorcerse con intención de huir.
—¿Creíste que la rabia me cegaría?... ¡La rabia es mi punto fuerte, idiota!— aclaró con una risa burlona.
El semblante del tipo Normal cambió, haciendo sentir a Steenee superior.
Pero de pronto…
—Tal vez la rabia te haga más fuerte… pero definitivamente no más lista-Goos.
Aprovechando la longitud de su cuerpo, Yungoos alcanzó a girar levemente y abrió la mandíbula, revelando unos largos colmillos cubiertos de energía blanquecina que no tardaron en encajarse sobre la pierna de Steene.
Antes de siquiera poder emitir un sonido, la mangosta se liberó del aprisionamiento y zarandeo con fuerza a la tipo Planta para posteriormente, mandarla a volar.
—(¡Eso fue…!)— pensó adolorida Steenee antes de chocar contra el tronco de un árbol.
—¡SUPERDIENTE!— exclamó sorprendidísimo Yungoos— ¡Juraría que quería usar Mordisco!... ¡ESPERA!-GOOS— dijo con temor; Mordisco era su única carta contra los tipo Fantasma. Nervioso, intentó usar Mordisco y como se lo imaginaba, el ataque salió a medias— (Tendré que pedirle a Ash que me ayude… ¡Pero ahora!-Goos…)— con velocidad, volteó a ver a la tipo Planta, quien estaba con la pierna magullada y con las manos en alto.
—Me tienes…— reconoció a regañadientes— No siento la pierna y sin ella estoy completamente a tu merced— su gesto se torció con asco, seña de que estaba tragándose su enorme orgullo para decir eso— Tú… ganas…
Yungoos suspiró aliviado.
Si el combate contra la Steenee furiosa hubiera seguido, estaba segurísimo de que iba a perder.
Al menos se había llevado una lección de todo el asunto.
Enojarse nunca resultaba bueno en una batalla.
—Supongo que tengo que enfrentarme a mi propia genética…— dijo para sí mismo, para, acto seguido, subir a un árbol y tomar unas bayas Ango— Gracias por la pelea, nos vemos-Goos.
—¿¡Qué estás diciendo, imbécil?! ¡Llévame contigo! ¿¡No ves que no puedo ni caminar?!— le gritó Steenee, haciendo que una vena se marcara en la sien de Yungoos.
—¡No eres mi entrenador ni mi mamá para darme ordenes! ¡Si tanto quieres irte, levántate y vete!-Goos.
—¡NO PUEDO HACERLO, ESTÚPIDO CUADRÚPEDO!
—¡TÚ NO ME HUBIERAS AYUDADO!-GOOS.
—¡CLARO QUE NO!
—¿¡Y POR QUÉ DEBERÍA AYUDARTE?!-GOOS.
—¡PORQUE TE LO ESTOY DICIENDO YO!
—¿¡ERES ESTÚPIDA?!-GOOS.
—Yungoos debe estar cerca…— murmuró divertido Dartrix al escuchar el eco producido por un fuerte "estúpida".
—¡Sucio ladrón, vuelve aquí!
Para descontento de Dartrix, uno de los aros de flores volvió a utilizar Hoja mágica.
—¡Chicos, es sólo un poco de miel! ¡La necesito para pasar la prueba, no sean as- UOH!— exclamó, evitando por los pelos el ataque— ¡Olvídenlo!
Las hojas estaban volviendo hacia donde estaba el tipo Volador antes de ser impactada por otras rodeadas de energía blanca, las cuales partieron a la mitad el ataque enemigo.
—¡Deja tus sucios trucos, ladrón!— ordenó otro de los aros.
—¡No son trucos, es estrategia!— informó Dartrix, acelerando el vuelo. El entrenamiento con Ash le había dado más aguante del que hubiera tenido nunca. Con agilidad, viró hacia la izquierda, perdiéndose entre los árboles.
—¡No lo dejen ir, aceleren!— indicó el aro que iba enfrente.
Toda la horda (la cual consistía en unos 10 aros de flores) aumentó su velocidad tanto como pudo, siguiendo la ruta que Dartrix había tomado para evadirlos.
Pero él no estaba.
—¿¡Dónde está?!— se preguntaron todos.
El silbido producido por la alta velocidad alertó a los presentes, sólo que no lo suficientemente rápido.
Montones de Hojas afiladas impactaron contra los perseguidores, dejándoles cortes en sus pequeños cuerpos y arrancando uno que otro pétalo de sus flores.
—Vamos, chicos ¡Esfuércense más!— pidió una voz que resonaba entre los árboles. Las cabezas de los aros voltearon en todas direcciones, intentando ubicar al atacante.
—¡M-Muéstrate, cobarde!
—¿Por qué siempre los Pokémon más lindos tienen una actitud tan apática?— se preguntó Dartrix en tono de evidente burla— ¡Bueno! Supongo que es hora de irse.
Esa última frase alarmó a la horda. Si Dartrix escapaba no sería una buena marca para sus historiales.
—¡Busquen, rápido!
Justo cuando estaban por dividirse, una ráfaga de viento en cuyo interior había decenas de hojas fue cerrándose en torno a ellos.
—¿¡Qué es esto?!
—Parte de mi entrenamiento era huir de ustedes… Ahora que lo logré, soy libre de derrotarlos.
Los aros miraron rápidamente hacia el lugar de donde provenía la voz, encontrándose con Dartrix, quien estaba agitando con fuerza las alas para mantener constante la corriente de aire.
La miel seguía entre sus garras.
—Prepárense— advirtió el ave antes de lanzarse en picado hacia ellos.
—E-es duro…— murmuró con cansancio un Sudowoodo.
—Y m-muy rá-rápido…
—No se den… por vencidos… ¡Lo estamos cansando!—notó el líder. Y era cierto.
Rockruff estaba con la respiración levemente agitada y se mantenía a una distancia prudente.
—(Me moví demasiado… estoy empezando a c-cansarme…)— analizó, tratando de estabilizar su respiración.
Definitivamente, Ash tendría que enseñarle movimientos más variados.
Las caderas de Rockruff se agitaron, creando una serie de rocas en su cola que salieron rápidamente disparadas hacia los oponentes, impactando todas y cada una de ellas. Los enemigos también estaban cansados.
—¡Vamos por él!— ordenó el jefe, comenzando a correr en dirección al can.
Rockruff liberó un ligero aullido y del cielo comenzaron a caer rocas que bloquearon el paso de los Sudowoodo. Al menos durante unos segundos.
Un solo Demolición bastó para abrir el camino a los atacantes. El tipo Roca líder se abalanzó hacia Rockruff, volviendo a usar el anterior ataque.
—¡N-No soy tan lento!— informó el perrito, arrojándose hacia la derecha con intención de esquivar.
—¡Pero si tonto!
Lo siguiente que sintió Rockruff fue un repentino y agudo dolor que recorría todo su costado derecho, acto seguido, salió expulsado por los aires en dirección contraria a donde se había arrojado para esquivar.
Cuando abrió los ojos, pudo ver claramente como uno de los Sudowoodo tenía el brazo cubierto de una energía verde al tiempo que se acercaba a él; una ligera expresión de dolor adornaba su rostro.
Miró hacia la izquierda para planear su ruta de escape pero ahí estaba otro de los tipo Roca, usando el mismo movimiento. Daba igual el lugar al que hubiera saltado, el resultado hubiera exactamente igual.
—Veo que es la primera vez que usan Mazazo contra ti…— murmuró el jefe con un tono renovado; como si ese ataque hubiera sido la carta de victoria— Es hora de que cambien los papeles.
Rockruff trató de ponerse de pie, pero el punzante dolor de su costado lo derribó una vez más. Su ceño se frunció con fuerza.
—(¡Levántate! ¡No es momento de quedarse aquí acostado! ¡Ash te está esperando! ¡Levántate!)— se dijo a sí mismo con rabia, apoyándose sobre su pata delantera para luego volver a caer— Levántate… ¡Levántate!... ¡LEVÁNTATE!
El trío de Sudowoodo detuvo su avance.
—No te sobre-esfuerces, chico— dijo el líder—. Sólo ríndete y te llevaremos con tu entrenador, un buen trato ¿no?
Rockruff levantó la mirada con rapidez.
—¡CÁLLATE!— le ordenó furioso, mostrándole los dientes con ferocidad— ¡Yo puedo…! ¡YO PUEDO!— se repitió, tratando de convencerse de ello y cerrando los ojos para concentrarse en grabarse la idea a fuego.
Los árboles se voltearon a ver.
—Un Mazazo bastará para calmarlo, ¿no, jefe?— preguntó el Sudowoodo de la izquierda, elevando levemente su extremidad cubierta de energía verde.
—Sí… Hazlo— le encargó, quedándose en su lugar. Ellos sabían cómo era la línea evolutiva de los Rockruff; habían visto decenas en los años que llevaban trabajando en la prueba de Planta. Siempre que se veían acorralados o frustrados, se enfurecían. Pero este en particular…
Era especialmente terco.
Normalmente otro Rockruff ya habría declinado por el dolor a pesar de lo testaruda actitud de la especie, pero este no; parecía querer seguir sin importar que.
Sudowoodo solamente vio cómo su secuaz se acercaba al pequeño can, quien intentaba, entre gritos e ira, levantarse.
Rockruff por su parte, sintió que el tiempo se hacía más lento.
—(Así no… ¡No puedo ser el único que falle!... ¡No ahora!)— pensó mientras seguía repitiendo "Levántate" en voz alta— (Ash, Ash, Ash, Ash, Ash…)— los ojos azules de Rockruff se abrieron con fuerza al tiempo que un Mazazo estaba por impactar contra él— ¡Ash!
Justo en ese momento, un brillo azulado y blanquecino envolvió a Rockruff, deteniendo al Sudowoodo enemigo de atacarlo.
Y en menos de un segundo, un fuerte destello amarillo arrasó con dos de los Sudowoodo. El perrito miró asombrado al lugar de donde venía el ataque.
El brillo desapareció al instante.
—Ese Rockruff iba a…— y antes de que el líder pudiera terminar la oración, un fuerte golpe impactó contra su abdomen, mandándolo a volar y dejándolo incrustado contra el tronco de un árbol cercano.
—¿Estás bien, Rockruff?— preguntó Pikachu preocupado, acercándose rápidamente hacia su compañero.
—Ll-llegaste justo a tiempo…— murmuró cansado, tratando de levantarse.
—¡No te sobre-esfuerces!— ordenó el roedor, colocando una pata sobre el lomo del can, obligándolo a recostarse de nuevo— Estás muy lastimado. Mazazo es un ataque muy fuerte y es de tipo Planta, debió haberte dañado mucho.
—Sí… lo hizo ¿verdad?— preguntó al tiempo que intentó reír, cosa que terminó en un chillido gracias al punzante dolor de su costado.
—Vamos, sólo recogeremos la raíz y nos iremos con Ash, ¿de acuerdo?— tras ponerse en cuatro patas, puso a Rockruff en su lomo como si fuera una simple pluma.
Rockruff esbozó una pequeña sonrisa.
Era raro; justo lo mismo le habían dicho esos Sudowoodo y él juraría que de haber tenido la fuerza suficiente los habría hecho trizas, pero con Pikachu no le molestaba en lo absoluto.
—¿Dónde está la raíz, Rockruff?— preguntó el tipo Eléctrico.
—P-por ah-ahí…— respondió, señalando con la cabeza un punto que Pikachu identificó al instante. La tierra recién puesta delataba el lugar.
—Bien…
—¿Có-Cómo supiste que la ha-había encon-trado?...—interrogó el tipo Roca, notoriamente curioso.
—Confío en que tu olfato es bueno— contestó el ratón sin vacilar, cosa que sorprendió a Rockruff—. Igual que tu forma de gritar "Cállate"; me ayudó a encontrarte.
Una vez más, el perro rio, ignorando esta vez el dolor.
—Y-ya veo porque eres e-el favorito de A-Ash…
Definitivamente Pikachu era el mejor líder.
—No hay señales de ninguno de los ingredientes-Rotom…
Ash y la Pokédex estaban pasando por un pequeño sendero libre de árboles. El segundo estaba mirando hacia todos lados y se detenía de vez en cuando para analizar mejor el entorno en búsqueda de lo que Mallow les había encomendado encontrar.
—Deberíamos regresar al punto de encuentro— sugirió Rotom—. Estoy seguro de que los demás ya consiguieron lo que estaban buscando-Rotom.
—También creo eso…— murmuró Ash con la vista en el suelo— Los chicos son muy buenos rastreando cosas.
—Rockruff con su excelente olfato, Rowlet con su maravillosa vista y Yungoos con su excepcional sentido del gusto. Son como un escuadrón de búsqueda-Rotom.
—Si...
—Y no nos olvidemos de la capacidad de liderazgo de Pikachu-Rotom.
—Tienes razón…
—Y lo relajante que se vuelve todo cuando Peke está presente-Rotom.
—Y que lo digas…
Rotom miró de reojo a Ash y luego suspiro. Cambió de linterna delantera a trasera para poder encarar a su dueño.
—Dime que te pasa-Rotom— pidió, o más bien, exigió. La salud mental del chico era algo a tener en cuenta siempre.
El azabache subió la mirada.
—Hace unos días, Pikachu y yo conocimos a dos tipos muy raros cerca de la Colina Saltagua, un hombre y una niñ… una mujer…— comenzó a decir, tomando por sorpresa a la Dex.
—Según los libros de psicología humana, esto era más difícil…— pensó— Debieron dejarte un impacto para que te tengan de esta manera-Rotom.
—Lo he estado dando vueltas un poco desde que les conté a ustedes sobre el Refulgente— ignoró las palabras de Rotom—, pero realmente no me había puesto a pensar en serio hasta ahora…
—¿Y qué es?-Rotom— preguntó más interesado ahora gracias al tema del "Refulgente".
—Esos dos chicos… Zoe y Darius… Ellos también mencionaron al Refulgente cuando los conocí…
Un enorme signo de exclamación apareció en la pantalla de Rotom.
—¿¡Cómo dices?! ¡Eso no puede ser posible! ¡Quién te reveló el nombre de Refulgente fue…!
—Gladio, sí…— interrumpió, llevándose una mano al mentón— Y a Gladio se lo contó "Tapu Fini"…
—Se supone que sólo tú, Gladio y Tapu Fini conocen de su existencia-Rotom…
—Yo también creía eso, es decir, Gladio me lo dijo… A menos de que me haya mentido.
Ambos se quedaron pensativos, con la mirada clavada en el suelo.
—Considerando las fechas, ese par conocía el nombre del Refulgente desde antes que tú, y si Gladio no los mencionó-Rotom…
Ash volteó a verlo, confundido.
—¿Estás diciendo que no me mintió?— preguntó.
—No estoy diciendo que no pudo haberlo hecho, pero… ahora mismo creo que la opción más fiable es pensar que ni el mismo Gladio sabía de la existencia de "Zoe" y "Darius"-Rotom.
El entrenador estuvo a punto de abrir la boca para añadir algo más, pero fue en ese momento que se escuchó una voz amortiguada.
—…ta… dor… sh… da… unto… nión…
—¡Viene de la mochila que te dio Mallow!-Rotom— notó de inmediato, viendo el ligero movimiento del pequeño morral amarillo.
De inmediato, Ash se descolgó el saco del brazo derecho y lo abrió. Dentro había una especie de Woki Toki grande y negro.
—¡Se solicita al retador Ash Ketchum para que acuda al punto de reunión, por favor!— era la voz de Mallow, con su usual tono animado.
—¿Para qué te llamará?-Rotom…
Y como si hubiera sido escuchado, la morena volvió a hablar.
—¡Sus Pokémon han conseguido todos los ingredientes!
Dueño y maquina se voltearon a ver. Sorprendidos.
—¡Auch!— exclamó Ash de la nada, más por sorpresa que por dolor.
—¿Estás bien? ¿Qué pasó?-Rotom— interrogó en un tono más neutral de voz. Estaban pasando muchas cosas extrañas últimamente, no podía sorprenderse mucho por un simple "Auch".
—Me cayó algo en la cabeza…— contestó el chico.
—¿Te cayó algo en la cabe…? Ah, pues es verdad— extendió una de sus protuberancias hacia la visera de la gorra de Ash y tomó algo—. Es una semilla-Rotom.
—¿Una semilla?...— murmuró, viendo un pequeño objeto circular del tamaño de una nuez que terminaba en punta. Por algún motivo, relucía con un brillo inexplicable.
Ash miró hacia arriba, intentando buscar el lugar de donde había caído la semilla.
Sólo encontró un árbol lleno de bayas Aranja.
—¿Habrá escuchado el mensaje?— preguntó Aina para sí misma, inflando la mejilla derecha mientras fruncía levemente el ceño— No contestó la llamada.
—Él vendrá— aseguró Lana, poniendo una mano sobre el hombro de su amiga.
—¿Estás segura?...— le preguntó, volteando a verla.
—Completamente— sus ojos se volvieron pequeñas estrellas—. Él es un hombre de verdad, después de todo.
Mallow soltó una risita.
—"¡Porque ya estoy aquí!"— exclamó, imitando una voz masculina mientras daba un ligero pisotón al suelo.
A unos cuantos metros de distancia estaba Lillie, roja a rabiar y deseando no haber contado el cómo se habían conocido.
—Se supone que eso fue un momento serio…— pensó con los ojos cerrados para luego voltear a mirar hacia otra dirección.
Dartrix, Yungoos, Rockruff y Pikachu estaban sentados en el pasto, charlando entre sí. Por lo que podía deducir, los dos primeros se mostraban preocupados por el perrito al cual ella no pudo atender al no poder participar en la prueba.
No podía ni hablar cuando Ash o sus Pokémon estuvieran cerca.
De pronto, el sonido de las hojas rozando entre sí llamó la atención de las tres chicas. ¿Era Kiawe? ¿Ash?...
Ambos.
—Fue bueno encontrarte a mitad de camino, Kiawe— dijo Ash con alivio, ajustándose la gorra.
—Y que lo digas. Este bosque es tan laberintico que te perderías con facilidad— aseguró el capitán, quitándose unas hojas del pelo.
—Ciertamente nos ahorraste problemas-Rotom.
—¡Están aquí! ¡Ya era hora!— se quejó Mallow, enseñándoles su videomisor— ¡Pasaron 15 minutos desde que te fuiste!
Kiawe se puso las manos en la cadera.
—Ey, sigue siendo difícil para mí moverme por el lugar— informó.
—¡Llevas años viniendo aquí! ¡Deberías saber el camino!— recriminó la morena.
Wela suspiró.
—Sabía que había oído el llamado— murmuró Lana; un leve destello apareció en su ojo.
Los enojos de Mallow eran justo como Ash se los imaginaba. Te regañaba por algo, pero no se le podía tomar en serio.
—Ash… con respecto a Kiawe-Rotom…— le susurró, cuidando el tono de voz.
—Sí… sólo puede ser eso— respondió— Él lo…
—¡Wooff!
—¡Pika!
—¡Prr!
—¡Goos!
Con rapidez, los Pokémon de Ash se acercaron hacia él (Rockruff mucho más lento que los demás); llevaban todos los ingredientes con ellos.
—¡Arceus! ¡Rockruff, ¿estás bien?!— preguntó, siendo la primera cosa que notó. Se puso de cuclillas para atender a su Pokémon con rapidez.
Pikachu comenzó a hablar en nombre del can.
—¿¡En serio?!— cuestionó sorprendido el entrenador— ¡Fue increíble que aguantas tanto contra ellos, Rockruff!— aseguró, terminando de aplicar una poción.
—¡Wooff!— respondió el perro con modestia.
—Son increíbles, chicos…— dijo Ash, viéndolos a todos— Seguro que con ustedes, Peke será una gran Ninetales.
Todos los Pokémon asintieron con entusiasmo. La idea de ser maestros les agradó bastante.
—¡Cuéntenme más detalles de sus peleas!-Rotom— pidió, acercándose a ellos con el bloc de notas pero procurando quedarse cerca de su dueño.
Hablando de seres con potencial…
La mirada del azabache se dirigió hacia donde sabía, estaba Lillie.
Podía distinguir el característico rojo de su rostro, acompañado con una mirada de nerviosismo que se movía de un lugar a otro.
La rubia estuvo evitando el contacto con Ash durante unos segundos, tal vez un minuto hasta que su ceño se frunció y volteó a verlo fijamente.
—Sus ojos brillan…— pensó el chico.
Lillie se le quedó viendo fijamente, como si quisiera decirle algo y daba la casualidad de que Ash Ketchum era excelente interpretando miradas.
Una ligera sonrisa apareció en el rostro del chico, quien simplemente levantó el pulgar derecho en dirección de su rubia amiga.
La boca ligeramente torcida de Lillie comenzó a abrirse hasta que se formó una gran sonrisa. Sus ojos brillaron todavía más.
Su rostro tenía inscrito el mensaje "¡Lo entendió!" por todas partes.
Y vaya que Ash había entendido ese "Buena suerte". Por algún extraño motivo, el rostro de Lillie se puso todavía más rojo; con una mano bajó su pamela para que le tapara los ojos.
Ash ladeó la cabeza, extrañado. Lo que él no sabía era que a sus espaldas, Mallow y Lana hacían una serie de señas relacionadas con las palabras "Ash" "Lillie" y "Romance".
Kiawe suspiró y movió la cabeza con desaprobación; a veces olvidaba que eran chicas adolescentes. Ese hecho solamente lo asustó más.
—¡Vamos, Rotom! ¡Tenemos que darnos prisa!— apresuró Ash, moviéndose rápido entre los árboles (procurando estar dentro del rango de la linterna).
—¡No tan rápido, Ash! ¡Estoy analizando el video de ese ente desconocido!-Rotom.
Más el azabache no hizo caso. Le intrigaba de sobremanera el hecho de saber que era ese ser extraño, pero no es como si hubiera visto cosas menos raras antes.
Podía centrarse en el objetivo a corto plazo.
—¿Eres tú, Ash?
La voz llamó de inmediato la atención del entrenador, quien volteó hacia su izquierda, topándose con una figura oscura que cada vez se iba aclarando más.
Al final, se reveló como Kiawe.
—¡Kiawe!— exclamó sorprendido Ash— ¿¡Por qué estás aquí?!
—No ha pasado ni un día y nos volvemos a ver…— dijo el capitán, ignorando las palabras del chico de la gorra— Tampoco es que me sorprenda, considerando que es Mallow de quien hablamos…
—¿Ella te pidió que vinieras?-Rotom— preguntó, uniéndose a la conversación.
—Lo hizo. Suele hacerlo cuando quiere que las cosas se pongan interesantes— respondió, cruzándose de brazos—. Y supongo que tú pondrás las cosas interesantes.
—¿Eso quiere decir que nuestra prueba será más difícil? ¿No es eso injusto?-Rotom.
—En parte sí, pero eso los hará más fuertes— aseguró, comenzando a acercarse a Ash—. En especial para lo que se viene, representante— tras decir eso, pasó de largo—. Síganme, sé el camino. Creo.
Entrenador y Pokédex se voltearon a ver con expresiones de suma sorpresa.
Las cosas no pintaban bien.
—¡Empecemos de una buena vez!— dijo Mallow con emoción.
Frente a ella había una gran y profunda olla de metal, acomodada sobre una plataforma que tenía debajo unos leños ahora encendidos gracias a uno de los Marowak de Kiawe.
Lillie volteó a ver a Ash. Él normalmente estaría babeando, imaginando el tipo de comida que saborearía. Era normal creer que sería lo mismo con Mallow, quien era una chef experta. En su lugar, Ash estaba con los brazos cruzados (postura que la rubia jamás había visto en él), analizando fijamente lo que estaba a punto de hacer la capitana.
—¡El agua, Lana!— pidió la morena.
—Sí, si— dijo en un tono apacible la chica, acostumbrada a las prisas que tenía su amiga cuando cocinaba. De su pantalón sacó una Pokéball y luego la abrió, dejando ver un Lanturn que se acercó a la olla y utilizó Pistola de agua. Volvió a su capsula no mucho después.
—Agua proveniente de un fuerte Pokémon…— murmuró Mallow, como si estuviera enlistando los ingredientes— Baya Ango…— Yungoos se la pasó— Raíz grande…— esta vez lo hizo el recién recuperado Rockruff— y finalmente la miel…— Dartrix entregó la hoja llena de dulce.
Con gran maestría y una vez que el agua comenzó a hervir, Mallow comenzó a colocar todos los ingredientes con velocidad. Los troceaba en proporciones perfectas (en caso de la Baya Ango y la Raíz grande) y colocaba las cantidades precisas (en caso de la miel).
—Ey, Mallow— dijo de la nada, Ash. Todos voltearon a verlo— ¿Esto no puede usarse?— de su bolsillo sacó una pequeña semilla. Rotom la reconoció al instante.
—Es la que te cayó en la cabe…
—¡Por supuesto que puede!— exclamó la morena. Toda la concentración que parecía tener se disipó para dar paso a una gran emoción— ¡Acabas de darle un extra de intensidad a la prueba con esta pequeña Semilla milagro!
Sin dudarlo, Mallow tomó el hueso de Marowak (cosa que no le sorprendió al tipo Fuego, al contrario, lucía resignado) y lo usó para romper la cascara de la semilla, dentro de la cual estaba su corazón. Un objeto con la misma forma sólo que completamente liso y más pequeño. Lo integró al brebaje con un cucharon de plata.
—¡Y por último!... ¡Un hueso de Marowak como mayor sazón!— dicho eso, comenzó a integrarlo todo con el fémur.
No pasó mucho hasta que de la mezcla comenzó a desprenderse un agradable aroma que inundó las narices del público en general; varios Pokémon que pasaban por la zona se detuvieron a ver lo que estaba cociéndose justo frente a ellos.
—Huele fabuloso…— murmuró Ash, ahora sí, comenzando a babear al igual que sus Pokémon.
—Por algún motivo me siento más tranquila…— pensó Lillie extrañada al ver la reacción del azabache.
—Como se esperaba de Mallow— asintió Lana, con las mejillas levemente sonrojadas.
—Me gustaría poder oler en mi estado de Pokédex-Rotom.
Kiawe no dijo nada, su semblante se mantuvo sereno.
Hasta que de pronto su ceño se frunció.
—Ya viene— dijeron Ash y el capitán al unísono, el primero recobrando la compostura por completo.
Al poco tiempo, las hojas de los árboles y arbustos cercanos comenzaron a agitarse, sonido que fue haciéndose cada vez más fuerte.
—Parece que tenemos a unos chicos muy perceptivos entre nosotros— comentó con cierta satisfacción Mallow, agitando levemente el cucharon— ¡Sugiero a todos aquellos que no sean el aspirante retrocedes unos cuantos pasos!— dicho eso, se hizo hacia atrás con rapidez. Lillie la imitó de inmediato y los capitanes restantes se apartaron sin prisa.
Ash volteó la mirada hacia ambos lados, dándose cuenta de que ahora solamente contaba con sus Pokémon; estos le devolvieron la mirada. El enemigo continuaba acercándose.
—¡Sabes las reglas, Ash! ¡Puedes usar tantos Pokémon como enemigos tengas!— recordó a la distancia la morena.
—¡Gracias por el aviso!— respondió el chico.
—Otra prueba que se irá a la lista de victorias, ¿verdad?-Rotom— preguntó la Dex. Se veía tranquilo. Como si confiara en las capacidades de su dueño y compañeros de viaje.
—¡GOOS!— fue el primero en responder. Lucía sin duda alguna emocionado.
—¡Prr!
—¡Woof!
Pikachu subió al hombro de Ketchum.
—Pika— dijo, mirando sin titubear a su mejor amigo.
Ash suspiró para luego empezar a sonreír.
—¿Esa respuesta es buena, Rotom?— preguntó.
—Sí que lo es-Rotom.
Los segundos pasaron, todos veían expectantes como los árboles más cercanos comenzaban a estremecerse.
Y finalmente, llegó.
Una enorme creatura rodeada de un aura amarilla de al menos dos metros de alto salió de entre los arbustos. Poseía grandes garras de color rosado y tenía un aspecto similar al de una flor; en su cuerpo predominaban las coloraciones rosas y verdes. Sus grandes ojos rosados no parecían prestarle la más mínima atención a Ash (quien sin vacilar mandó a Dartrix para combatir), toda su concentración iba hacia la olla, la cual desprendía ese apetitoso olor.
"Lurantis el Pokémon Filo Flor. Tipo Planta. Nivel imposible de reconocer. Habilidad: Defensa Hoja. Sus pétalos en forma de guadaña liberan un rayo con una potencia capaz de partir por la mitad una plancha de hierro bien gruesa. Su elegancia lo ha dado a conocer como el Pokémon de tipo Planta más hermoso".
—Escoger a Dartrix fue lo mejor— murmuró Ash—. Pero sería bueno si tan solo nos prestara atención…— una gota cayó por su sien.
—¡No te preocupes por eso!— dijo Mallow desde su espalda— ¡Lurantis, ese chico de ahí y sus Pokémon quieren quedarse todo el estofado para ellos! ¡Si los derrotas, podrás comértelo!
En menos de lo que canta un Dodrio, el tipo Planta volteó a ver con fiereza al azabache, quien a su vez giró la cabeza en dirección a Mallow. La morena tenía unidos sus dedos índice y pulgar al tiempo que le guiñaba un ojo.
—Al menos tenemos su atención-Rotom…
—Creo que será mejor que retrocedan, chicos— sugirió el azabache. Rockruff y Yungoos no dudaron al momento de dar unos cuantos pasos hacia atrás.
Lurantis lanzó un grito al aire al tiempo que cruzaba sus pétalos los cuales se rodearon de una energía verdosa. Con una velocidad admirable, se abalanzó contra Dartrix.
—¡Alza el vuelo, Dartrix!— ordenó.
Antes de que la lechuza siquiera pudiera batir las alas, el ataque identificado por todos como "Tijera X" impactó directo contra su pecho, mandándolo a volar contra un árbol.
—¡Dartrix!— gritó Ash, preocupado por la salud de su compañero.
Sin decir nada, la lechuza se reincorporó. Su mirada mostraba determinación y sus alas estaban rígidas, cruzadas en diagonal frente a su rostro.
—El Rowlet no sólo evolucionó, también aprendió una forma de usar Hoja Afilada bastante poco convencional para bloquear el movimiento…— analizó Mallow con la mano en el mentón— ¡Esto definitivamente será interesante!
—Ese fue el as en la manga con la que remató a Wishiwashi…— murmuró Lana.
Ash hizo caso omiso a las chicas.
—La salud de Dartrix se vio reducida solamente un 5%-Rotom— informó.
—Resistió el ataque más que bien… ¡Demostrémosle a Lurantis de que estamos hechos!— exclamó con determinación Ash— ¡Vamos con Picoteo, amigo!
El Pokémon ululó con fuerza y se arrojó rápidamente contra Lurantis, quien se veía dispuesta a detener el ataque tan pronto como pudiera.
De entre la espesura del bosque salieron volando unas hojas cubiertas de aura rosada, las cuales interrumpieron el avanzar de Dartrix.
—Prrr…— dijo con pesadez. Como si estuviera fastidiado por algo.
Justo detrás de las hojas, apareció otro uno de los aros de flores.
—¡Fey, Comfey!— su expresión y voz eran de algo más que simple desafío.
"Comfey el Pokémon Recogeflores. Tipo Hada. Nivel: 22. Habilidad: Primer auxilio. Prende flores en su tallo, que es muy rico en nutrientes. Las flores se revitalizan y desprenden una agradable fragancia. Suele obsequiar a aquellos a los que más afecto y cariño tiene con estos aros de flores".
—Parece que tiene algo personal contra Dartrix-Rotom.
Ash volteó a mirarlo con curiosidad. No le extrañaba que su Pokémon hubiera hecho más de un némesis en el bosque, después de todo, su misión consistía en robar.
—¡Comfey, Com, Comfey, Fey!
—"No te saldrás con la tuya, pagarás por lo que le hiciste a mis camaradas". O eso dice-Rotom.
Dartrix volvió a suspirar con fastidio para acto seguido mirar a su entrenador.
—Lo sé, amigo; un dos contra uno no es del todo justo. ¡A combatir, Yungoos!— ordenó Ash, señalando hacia el frente. La mangosta dio un salto y en un instante ya estaba frente a los oponentes.
Lurantis y Comfey se pusieron codo con codo, listos para pelear.
—Sin duda fue la mejor elección. Rockruff no hubiera tenido posibilidades con un tipo Planta del nivel de Lurantis— habló por primera vez Kiawe.
—Lamento admitirlo, pero es verdad— secundó Lana.
—Pues sí, lo hubieran machacado— dijo Mallow sin muchos pelos en la lengua.
—Un poco de positividad, por favor…— pidió Lillie mentalmente. Cutiefly se revolvió ligeramente en la copa de su pamela, ahora despierto. Hacía mucho que no veía un Comfey peleando. No le traía bonitos recuerdos.
Desde la distancia, unos ojos brillantes y amarillos veían atentos. Era hora de ver que tan fuerte se había hecho su hermano mayor.
—¡Empecemos! ¡Yungoos, Doble equipo! ¡Dartrix, mézclate entre las copias!— indicó Ash al instante.
—La misma técnica que usaron contra Royale/-Rotom— pensaron la Dex y Lillie.
Mientras corría, decenas de copias exactas a Yungoos salían del cuerpo original, con gran destreza, Dartrix se escondió entre unas de las muchas que habían por el lugar.
Trato de disminuir la velocidad tanto como sea posible.
Yungoos es más lento y los dos sabemos bien que si él se detiene por un momento o yo aceleró un poco, nos descubrirán al instante.
Puedo ver un poco a los enemigos y sé que están confundidos.
—¡No importa donde estés, mis Hojas mágicas te encontrarán!— grita ese estúpido aro de flores. Creí no dejar a ninguno consciente.
De las flores que hay en su tallo comienzan a salir varias hojas que impactan contra unos clones de Yungoos que hay a unos cuantos metros de distancia.
La Lurantis analiza todo con calma. Es astuta. Eso es malo.
—¡Hojas afiladas y cambia tu posición, Dartrix!— me ordena Ash.
Lanzo un par de proyectiles que chocan contra Comfey y luego me muevo. No puedo dejar que me descubran.
—Fuera de aquí ave, me estorbas-Goos— me murmuran desde un lado.
—Ey, Yungoos. No sabía que estabas por aquí— susurro.
—Como sea, sólo lárgate, ave. Si nos atacan será malo ya que nos darán a ambos-Goos.
—Tampoco es como que pueda moverme con tanta libertad, tus clones son muy pequeños.
Deduzco por su cara, que Yungoos está enojado. No es del tipo que le gusten que le digan sus verdades, por muy consciente que sea de ellas.
—¡Dartrix, repite!— escucho a Ash decir.
No lo dudo y vuelvo a lanzar las hojas afiladas. Comfey evade la mayoría y ataca rápidamente a mi dirección con hojas mágicas.
—¡Muévete, rápido!— le digo a Yungoos.
No me contesta, pero obedece.
En cuanto las hojas golpean, ninguno de los dos está cerca de ahí.
—¡Es hora, chicos!— exclama Ash— ¡Dartrix, usa pantalla de humo!
Supongo que es el momento de dar un buen show.
—¿¡Pantalla de humo?!— exclamó Mallow asombrada— ¡Es imposible que lo sepa!
—Es un ataque que un tipo Planta nunca podría aprender— secundó Lana.
—Conociendo a Ash, seguramente…
—Pantalla de humo no es solamente el nombre del movimiento. Es algo completamente distinto— analizó Kiawe con un tono de voz serio.
—Exactamente— pensó Lillie.
Las copias de Yungoos se acercaban cada vez más a la posición de Lurantis y justo cuando estaban a pocos metros, de entre todos ellos salió Dartrix.
Con un rápido movimiento, extendió sus patas, lanzando una gran cantidad de tierra que cayó sobre los oponentes, dificultando aún más la visión. Seguido de eso, se lanzó en picado para asestar un fuerte picotazo contra el Lurantis enemigo.
—¡Mordisco, Yungoos!— ordenó Ash.
Igual que Dartrix, de entre todas las copias, saltó la mangosta original. Sus fauces se abrieron, sólo que esta vez, sus colmillos se extendieron y se cerraron con fuerza sobre el enemigo.
—¡Fey!— exclamó adolorido éste. Yungoos lo zarandeó un poco y seguido de eso lo lanzó hacia donde estaba Lurantis.
Rápidamente los Pokémon del azabache retrocedieron, alejando de posibles ataques a la vez que esperaban órdenes.
—¡El primer movimiento está hecho, chicos!— exclamó el entrenador con satisfacción.
—¡Goos!/¡Prrr!
—¡Estamos aventajados, Ash!-Rotom— exclamó la Dex.
—Ay no…— murmuró Mallow a la distancia.
—Esto no va a ser bonito…— dijo Lana.
—No, no lo será— secundó Kiawe.
Lillie pasó la vista desde Mallow a Kiawe. Desgraciadamente, sabía a lo que se referían.
—Lurantis es un Pokémon que cuida su aspecto en demasía y Dartrix le lanzó tierra; si estoy en lo correcto, ahora…— no pasó mucho hasta que su frase fue complementada.
—¡TIIIIIIIIIIS!
El grito propinado por el Dominante se escuchó por todo el lugar. Sorprendidos, entrenador y Pokémon retrocedieron aún más.
Comfey comenzó a decir algo con desesperación, casi como si le rogara que se tranquilizara, más Lurantis no hacía caso. Como si el resto del mundo le fuera ajeno, la tipo Planta veía la tierra que había en su cuerpo; ensuciándolo.
Pronto, su mirada se clavó en Ash y compañía. Sus ojos rojos mostraban nada más que ira hacia los que habían arruinado su hermosa piel que tanto le costaba mantener.
Una de las guadañas de Lurantis se dirigió hacia su boca y en ella había un tipo de hierba roja que no tardó en ingerir. Poco después, ambas guadañas se elevaron al aire.
—¡Fey, Comfey!— siguió el aro, haciendo un último esfuerzo por detener al dominante. No le hizo caso.
—¡Cuidado, Ash!— exclamó Rotom— ¡Lurantis acaba de comerse una Hierba única!-Rotom.
Y vaya que si sabía lo que era una Hierba única.
—¡Acciones evasivas! ¡No dejen de moverse!— ordenó Ash.
Dartrix y Yungoos ni lo cuestionaron. Tan rápido como pudieron, comenzaron a moverse incesantes.
Las garras de Lurantis crecieron de forma descomunal con velocidad y adquirieron un aura verdosa. Con habilidad, comenzó a blandir ambas guadañas sin importarle a quien apuntaba.
Aunque era obvio que sus ataques tenían un favorito: Dartrix.
La lechuza hacía lo que podía para esquivar la gran mayoría de ataques y la velocidad del tipo Planta no se lo ponía nada fácil, de vez en cuando una que otra lo rosaba pero sin hacer gran daño.
Yungoos por otra parte no la tenía tan complicada, su agilidad y tamaño fueron suficientes para esquivar todo con relativa facilidad.
Al cabo de un momento, Lurantis se detuvo.
—¡Retrocedan!— ordenó Ash. Sus Pokémon obedecieron— Nunca había visto ese ataque antes…
—Es Cuchilla solar, el ataque característico de Lurantis y suele tardar alrededor de 30 segundos en estar listo y si está expuesta al sol, tarda mucho menos-Rotom— informó.
—Por eso la Hierba única…— murmuró el azabache— Es un ataque muy peligroso…
—Sí, pero al menos aquí el sol no llega casi nada y dudo mucho que tenga otra Hierba única-Rotom.
Mallow había escuchado fuerte y claro todo lo dicho por entrenador y Pokédex. Creer eso era el error más grande de todos los aspirantes a su prueba.
Comfey estaba terminando de reclamarle algo a Lurantis, cosa que no parecía importarle a ésta última. Con una sola palabra hizo que el tipo Normal se girara resignado.
El cuerpo del aro de flores comenzó a brillar con intensidad, calmando enormemente a Ash. Tras unos segundos, dicho brillo fue lanzado hacia la copa de los árboles, donde se creó una esfera que desprendía un fulgor deslumbrante.
—Eso es…— pensó Lillie.
—¡Día soleado!— notó con terror Ash, mirando hacia el frente de inmediato.
Lurantis los miraba con malicia, lista para hacer su jugada.
Mallow suspiró. La combinación mortal de Lurantis y Comfey estaba por comenzar.
Sin importar en que parte de tu Recorrido insular estuvieras, todos los aspirantes se ponían de acuerdo en una cosa.
La prueba de Mallow era la más difícil de todas.
No les voy a mentir, este capítulo pudo haber salido hace como un mes pero no tenía ni idea de cómo terminarlo. En principio la prueba iba a terminar en este número pero eso significaría extenderlo demasiado y era algo que no sabía si podría hacer.
Finalmente me decidí por cortar la prueba en el inicio de lo bueno, pero no realmente porque quisiera, sino que porque sentí que era lo mejor.
En fin, el capítulo que viene (espero no tardarme tanto esta vez…) tendrá varias sorpresas y revelaciones, así que estén atentos (claro, eso si no me extiendo demasiado).
Nombre: Gladio Aether.
Edad: 18 años. Casi 19.
Estatura: 1.84 metros.
Lugar de origen: Desconocido.
Sueño: Desconocido.
Pokémon insignia: Lycanroc forma Nocturna.
Disfruta de: Cuidar a Lillie. Comer Pokéhabas. Entrenar y cuidar Pokémon.
Resumen: El hermano mayor de Lillie y guardaespaldas del Team Skull. Nadie con excepción de su hermana menor sabe algo de su pasado. A sus espaldas carga con una historia aún más oscura que la propia Lillie. Enemigo eterno de la fundación Aether.
