Ey, chicos, ha pasado rato. Bueno, no daré excusas ni nada por el estilo; saben cómo es el cuento ¡El punto es que al fin actualicé!

Si les interesa saber que pienso de lo nuevo mostrado por Nintendo sobre Galar, léanlo al final del capítulo.

Cristhian: ¡Sorpresa! También me hubiera gustado añadir a Meltan pero salió después de cuando me planteé el equipo oficial de Ash y me gustó tanto que decidí que no lo modificaría. ¡No haré lo mismo que el anime, eso te lo aseguro!

NesRed: Las intenciones de Burnet podrían ser reveladas pronto. ¡Pero si ya he incluido a Brock! Pero tranquilo, entre mis planes está hacer aparecer a todos los acompañantes de Ash hasta el momento.

En fin, estas fueron todas las reviews anónimas. Recuerden que a los que sí tienen cuenta en Fanfiction les respondo por PM así que échenle un vistazo de vez en cuando. ¡Pasen a leer!


Eres débil.

Con un solo movimiento de su pata, Stoutland mandó a volar a Litten.

Una voltereta en el aire fue lo que necesitó el pequeño gato para aterrizar de pie.

No creas que eso siquiera me hizo daño, anciano…— el ceño del tipo Fuego se frunció— ¡Atácame con todo lo que tienes!

Unas amplias garras salieron de las patas delanteras de Litten, quien se volvió a arrojar hacia el perro.

La mirada del perro se afiló y tras eso, su hocico se abrió, dejando salir una amplia onda sonora a manera de ladrido; eso bastó para que Litten se cubriera las orejas con las patas y cayera al suelo.

¡AGH! ¿¡Qué intentas hacer?! ¡Quiero que me ataques!— exclamó con enojo, reincorporándose.

Si no puedes con eso, no tiene sentido que te ataque en serio. No quiero matarte— le respondió Stoutland, recostándose en el pasto que había fuera de la gran mansión abandonada—. Tómatelo con calma, apenas van diez días desde que empezó tu entrenamiento, nada bueno pasará si apresuras los resultados.

No necesito tu cháchara, sólo quiero que me hagas más fuerte— dijo Litten, sin dejar su pose de batalla.

Entonces primero aprende a usar bien tu Ascuas, ni siquiera eres capaz de quemar ese tronco de ahí— con la mirada apuntó a un pequeño pedazo de madera que tenía leves (muy leves) rastros de quemaduras.

Los ataques especiales no me interesan. Mi especie es pura fuerza bruta ¡mis garras harían puré esa cosa!— respondió el gato, viendo con molestia el tronco.

Y ya te dije que eso de las especies me importa un bledo, así que ponte a practicar tu Ascuas o no volveré a entrenarte— amenazó el tipo Normal, recostándose en el suelo con intención de dormir.

Viéndose acorralado por ese ultimátum, Litten no tuvo más opción que ir hacia donde estaba su saco de boxeo.

Viejo de porquería…— murmuró con furia y resignación.

Quejarte no va a hacerte más fuerte— dijo Stoutland con los ojos cerrados.

Por varios minutos, Litten estuvo lanzando pequeñas flamas por el hocico que se desintegraban completamente apenas hacían contacto con el tronco, cosa que lo irritaba a un nivel extremo.

Stoutland tenía un ojo abierto, atento a todo lo que pasaba y gracias a ello vio algo que ni el mismo Litten había notado.

Cuando las llamas salían del hocico del gato, no es que salieran pocas, lo que pasaba era que la mayoría de dichas llamas se quedaban en los colmillos del tipo Fuego.

El perro dio un pequeño suspiro. Litten tenía razón; su especialidad era el ataque físico.


Sobresaltado, Litten despertó.

Recordaba que habían llegado al llamado Pueblo Iki y que un tal Hala los había dejado quedarse a dormir en su casa. Dirigió la mirada hacia el despertador que había a un lado de la cama de Ash Ketchum, pero como no sabía leer números humanos, lo que vio le dio igual.

Con un pequeño salto bajó de un sillón en el que estaba dormido y comenzó a caminar en dirección al exterior.

Antes de abandonar el lugar, vio de reojo a los presentes. El humano estaba dormido profundamente, con su Pikachu brillando de forma tenue. Dartrix reposaba sobre el torso de su entrenador, Yungoos sobre su cara, la Vulpix a un lado suyo, el Lycanroc a los pies de la cama y el Wimpod estaba en su Pokéball por pedido suyo. La Pokédex estaba pegada a una cosa rara.

Volvió la mirada hacia el frente y salió sin saber que una nariz se había movido levemente.

Cuando llegó hacia el exterior (al patio trasero, específicamente) se subió a una pequeña barda de madera que evitaba que cayera hacia un precipicio. Contempló la luna con algo de añoranza.

Se había comenzado a llevar bien con Stoutlando seis meses después de que lo conoció y a partir de ahí su relación sólo fue a mejor.

Él le había enseñado a defenderse por sí mismo, a perfeccionar su Ascuas y a darle mejor uso a sus garras, no lo había hecho muchísimo más fuerte pero le había dado técnica.

Suspiró levemente, esperando con todo su corazón que al que consideraba un padre estuviera bien.

Por un momento, una sensación cálida lo envolvió, poniéndolo en alerta total. Con velocidad, miró hacia todas las direcciones, sin encontrarse nada.

¿Estás bien?— preguntó una voz a sus espaldas.

Giró la mirada hacia atrás de él, topándose con Lycanroc.

¿Qué haces despierto?— interrogó Litten, sentándose en la superficie.

Dejé de percibir tu olor y me pareció raro así que decidí ver qué pasaba— respondió, acercándose lentamente hacia el gato.

Eso suena asqueroso— dijo el tipo Fuego, volviendo a ver la luna.

Tampoco es como si yo hubiera pedido mi olfato— se defendió el tipo Roca, sentándose a un lado de la valla.

¿Y a que huele cada uno de estos tipos?— preguntó de forma curiosa.

Lycanroc rio.

Ash huele a desodorante y a Pokémon, Rotom a metal, Pikachu a baya quemada, Dartrix a pasto recién cortado, Yungoos huele a polvo, Peke a comida picante y el nuevo a veneno— respondió recordando los olores que ya tenía grabados en el olfato.

¿Y la mujer que viaja con ustedes?— volvió a cuestionar.

Lillie…— murmuró. Comenzaba a extrañarla— Ella huele a limpio. Shiron huele al viento de la mañana y Ribombee a miel.

Ya veo…— susurró en un tono un tanto indiferente— ¿Y yo?

A lodo y a quemado— contestó sin dudar.

Eso no suena bien.

No tiene por qué sonar bien.

Ambos se quedaron en silencio, viendo la luna.

¿Qué harás cuando encontremos a tu padre?— preguntó de pronto Lycanroc.

Viviré el poco tiempo que nos queda como humanidad con él. Antes de que el tal Refulgente llegue a nosotros, viviré tanto como pueda— respondió.

Suena bien… Ash y todos nosotros estamos decididos a pelear contra esa cosa— informó, determinado.

Suerte con ello. Si lo que Ash Ketchum contó es cierto, tienen poco tiempo para volverse tan fuertes como los dioses.

No debemos de ser tan fuertes como uno. La humanidad no sólo se reduce a Ash; hay montones de entrenadores fuertes y deidades en el mundo, ellos nos ayudarán cuando llegue el momento— dijo Lycanroc—. Además, morir peleando no suena tan mal…

Morir por un mundo que no recordará dicho sacrificio…

Al menos sabré que lo intenté y eso me bastará.

De nuevo hubo silencio.

Eres diferente a cuando eres un Rockruff— notó Litten.

Lo he notado… Desde que evolucioné, mi mente está mucho más despejada y pensar ya no me cuesta. Supongo que es el milagro del cambio— contó—. De todas formas, tú también estás diferente.

Supongo que las acciones de Ash Ketchum me hicieron verlo desde una perspectiva diferente— dijo—. Se podría decir que en cierto sentido, le tengo algo de respeto.

Cuida a tu hermano después de todo.

Lo hace y lo agradezco.

Otra vez, se quedaron en silencio.

¿Quieres pelear?— preguntó Litten.

Creí que nunca lo pedirías.

Ambos comenzaron a caminar hacia un sitio más solitario para no hacer ruido.

Alguien a la distancia los veía con una sonrisa.


7 a.m. Puerto de Hau'oli.

—¿Tienes todo contigo, Lillie?— preguntó Burnet en un tono bastante maternal, inspeccionando su propio equipaje.

—Me aseguré de ello dos veces antes de salir de casa y otras dos veces después de hacerlo— respondió la rubia, segura de sus palabras.

—Chica lista— exclamó la profesora con una sonrisa, acariciando la cabeza de su protegida.

Ambas chicas estaban formadas casi al inicio de una larga fila, esperando a que el barco que las llevaría hacia Akala llegara. Lillie tenía en brazos a Shiron y Ribombee estaba sobre su cabeza.

—¿Qué es lo que le interesa tanto de la Jungla Umbría?— interrogó la rubia en un susurro, viendo curiosa a la adulta.

—Más que nada la posible energía residual que haya podido quedar tras la aparición del ser interdimensional— contestó a modo de murmuro.

Lillie frunció el ceño. Que los llamara "seres interdimensionales" en lugar de Ultraentes como lo hacía en sus informes era un indicio de que definitivamente escondía algo.

—¿Ese es su nombre oficial?— volvió a preguntar la chica.

Burnet arqueó una ceja, confundida.

—Me refiero a si los llama de forma profesional "seres interdimensionales", me parece un tanto largo el nombre— aclaró.

La adulta soltó un sonido de entendimiento.

—Quería evitar usar jerga del trabajo, pero supongo que si eres tú no es tan difícil que lo entiendas. Eres lista después de todo— con rapidez, miró hacia todas direcciones—. Los llamamos "Ultraentes".

—Ohhh… Suena bastante bien, ¿a usted se le ocurrió el nombre?— volvió a preguntar Lillie.

—No, no. Fue a una colega del trabajo— respondió.

Sin que nadie se diera cuenta, Aether frunció la boca. Estaba segura de que era obra de su madre.

—¡FAVOR DE PASAR DE MANERA ORDENADA! ¡TODO AQUEL QUE SEA SORPRENDIDO COLANDOSE EN LA FILA SERÁ SANCIONADO!— gritó a todo pulmón un hombre vestido de marinero.

—¡Al fin!— exclamó Burnet aliviada, arrastrando las dos grandes maletas que llevaba con ella.

Lillie no dijo nada y la siguió de cerca. Aunque ya no confiaba en ella, no podía darse el lujo de perderla de vista.

Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos aún más cerca— pensó, determinada.

De un pequeño salto, Shiron bajó de los brazos de su entrenadora.

Quería caminar por sí misma un rato.


Ciudad Hau'oli. Zona comercial. 12 p.m.

—Gracias por contárnoslo— Ash y Hau hicieron una reverencia ante el padre de Elio y Selene.

—No es nada, chicos. Puede que no hayamos encontrado nada por el momento, pero seguiré preguntando, eso ténganlo por seguro— aseguró el adulto, montado en su carreta jalada por Tauros.

—¡Nosotros también investigaremos, jefe!— gritó Elio desde la parte trasera del carruaje.

—¡Lo haremos!— secundó Selene.

—¡Prrr!/¡Miaaau!— exclamaron el Litten de Elio y el Rowlet de Selene.

—Ya decía yo que era raro que quisieran venir con papá al trabajo…— murmuró el padre.

Ash levantó la mirada y sonrió, ignorando el comentario del adulto.

—Lo agradezco, chicos.

A los pies de los entrenadores estaban Yungoos y Litten. El mayor le dio un pequeño golpe en la espalda al menor.

El tipo Fuego se quejó levemente pero finalmente hizo un gesto de agradecimiento.

—Bueno, nosotros nos vamos yendo ya, muchas gracias por todo, señor Asutoro— de un salto, Ketchum subió al lomo de su Pokémon de préstamo.

—¡Gracias por todo!— repitió Hau, imitando al entrenador de Paleta.

Litten y Yungoos también subieron al Tauros de Ash, donde Pikachu los esperaba.

—¡Adiós, jefe!— gritaron los hermanos al mismo tiempo.

El galope de ambos tipo Normal los había llevado a la zona residencial de Hau'oli.

—Nada en la zona comercial de Hau'oli entonces-Rotom…— murmuró la Pokédex desde la mochila de Ash.

—No podemos rendirnos ¡Stoutland sigue ahí afuera!— exclamó Ketchum con suma determinación.

—Ash, ¿crees que deberíamos seguir buscando por Hau'oli? Pienso que podríamos buscar por otras áreas de Melemele también— dijo Hau en un tono de voz más alto para lograr ser escuchado.

—La de Hau no me parece mala idea-Rotom— informó la Pokédex.

—Pika pi— el roedor se unió a la causa.

Aunque no decían nada, Yungoos y Litten también parecían estar de acuerdo con la idea.

—Entonces vamos allá… ¡A la Cueva Sotobosque!— justo cuando Ash iba a aumentar el ritmo del galope, algo lo hizo frenar.

A un lado de donde ellos estaban montando había una enorme casa, cuya puerta fue abierta, revelando así la figura de Liam.

—¡ALTOOOOO!— gritó Ketchum, obligando a su Tauros a parar en seco, mandando a volar a Pikachu.

Hau también hizo lo mismo.

—Pero si son Ash Ketchum, RotomDex y Hau— exclamó el Capitán, levemente sorprendido—. Llevan bastante prisa, ¿no?

—¡Liam!— exclamó el azabache asombrado.

—Es una sorpresa-Rotom.

—¡Alola, Liam!— saludó Mahalo con una sonrisa.

—Alola, Hau— devolvió el saludo con el mismo gesto.

Ash ni siquiera preguntó nada, sabía por Mallow que los Capitanes y Kahunas se conocían todos entre sí.

—¿Vives aquí, Liam?— preguntó el azabache, cambiando el tema y viendo la enorme casa (aunque más bien era una mansión) que había a un lado suyo.

—Así es. Ha sido la residencia familiar desde hace años— respondió, cruzándose de brazos y viendo su hogar.

—Pues es enorme— exclamó Ash.

El Capitán suspiró y pasó su mirada hacia los adolescentes.

—Los veo apurados, chicos ¿Puedo preguntar qué pasa?— interrogó el joven adulto.

Ash y Hau se voltearon a ver al igual que Yungoos y Litten.

Pikachu subió al hombro de su entrenador, totalmente lleno de polvo y tierra.


—Entonces eso ocurre…— murmuró el Capitán, serio— Ese Stoutland es muy apreciado por todos en Hau'oli y miento si te digo que no he visto antes al Litten que te acompaña… Definitivamente podríamos obtener aliados a la hora de buscar.

Los ojos de Ketchum brillaron.

—¿¡Oíste, Litten?!— preguntó con gran alegría— ¡Podríamos estar más cerca de encontrarlo!

El gato tuvo que contenerse para no dar un pequeño suspiro de alivio.

—Sabía que alguien con tus influencias y experiencia sería de mucha ayuda, Liam— dijo Hau, viendo con admiración al Capitán.

—No es para tanto— dijo con modestia Sotobosque—. Por cierto, Hau ¿ya te lo contaron?

Esa pregunta alertó a Ash. Si era lo que creía que era, Liam era alguien sumamente frío como para preguntar algo así de forma tan casual y espontánea.

Todos con excepción de Hau se hacían una idea de lo que era.

—¿Contarme qué? ¿Es lo que me dijiste que no podías decirme pero mi abuelo si?— preguntó Mahalo, volteando a ver a su amigo de Kanto.

Ash abrió la boca pero fue interrumpido por Sotobosque.

—Entonces te recomiendo que vayamos con el Rey Hala ahora mismo— dijo el Capitán, cruzándose de brazos y sacando un Buscamontura.

Los ojos de Ketchum se abrieron como platos.

—¡Lia…!— de nuevo, fue interrumpido.

—Lo siento, Ash, pero cuanto antes lo sepa es mucho mejor. Merece estar informado— se defendió el chico, convocando un Tauros y cambiando su vestimenta.

—Liam, lo siento pero ahora mismo estoy ayudando a Ash— habló Hau—. Me llama la atención eso que dicen, más ahora que sé que tú también estás enterado, pero…

—Hau… Esto es muy importante— el gesto en el rostro de Liam era serio.

Al oír eso, Ash y Mahalo tragaron saliva. Todos en el lugar comenzaron a sentir una inmensa incomodidad.

Hau volteó a ver a Ketchum.

—¿P-Puedes hacerlo tú solo?...— preguntó, mostrando nerviosismo e incomodidad.

—No te preocupes, Hau… Litten y todos nosotros lo entendemos, ¿no?— volteó a ver al gato, quien asintió sin apartar su mirada del Capitán.

—Entonces está decidido— de un salto, Liam subió a su Tauros—. Alola, Ash. Te contaré sobre cualquier noticia; Melemele no es tan grande si vas a Tauros, puede que lo encuentres rápido si vas a este ritmo.

—Si… Gracias— murmuró el azabache, aún incómodo.

—Bueno, Ash… Nos vemos en Pueblo Iki al anochecer, sabes que mi casa es tu casa— esta vez fue turno de Hau de despedirse.

—Sí, lo agradezco— volvió a susurrar.

Los dos miembros de las Familias fundadoras estaban por empezar su galope, cuando fueron brevemente interrumpidos.

—¡Hau!— llamó Ketchum, llamando la atención de ambos morenos.

—¿Pasa algo?— preguntó el mencionado, algo conmocionado por la cara de amargura y arrepentimiento que tenía su amigo de Malasadas.

—Lo lamento mucho…— fue lo último que dijo Ash antes de avanzar con velocidad rumbo a la Cueva Sotobosque.

Mahalo vio extrañado la actitud del oriundo de Kanto.

—Te… perdono— murmuró, sin entender muy bien a que se refería Ash.

Liam también tenía el mismo rostro que Ketchum había mostrado antes.


3 p.m. Afueras de la Jungla Umbría.

—Fue difícil, pero lo logramos, Lillie— exclamó Burnet con satisfacción, viendo el amplio paisaje frente a ella al tiempo que sacaba sus maletas del carruaje.

La rubia estaba más atrás, recuperando del susto al igual que Shiron. No tenía idea de que un Tauros pudiera correr a 120 km/h en un terreno lleno de desniveles y baches.

—¡Muchas gracias por todo, chico!— agradeció la profesora, viendo con una gran sonrisa a un joven de unos 20 años, moreno y de pelo castaño.

—No se preocupe, profesora. Ha hecho mucho por Kantai en los últimos años, considere esto un símbolo de gratitud por parte de la ciudad— dijo el conductor, dando media vuelta a su carreta—. Ahora si me disculpa… ¡Alola!

—¡Alola!

—Alola.

Y así, tanto Burnet como Lillie, Ribombee y Shiron, se quedaron solos.

—Bueno, ¿nos vamos? El sol durará unas cuatro horas más y me gustaría trabajar con luz natural en medida de lo posible— contó Sorba, empezando a avanzar hacia la inmensidad de la Jungla Umbría— Sal, pequeño amiguito.

De una Pokéball normal emergió un Munchlax que volteó hacia todas direcciones. Nada más ver a Lillie, la saludó enérgicamente.

—No lo demuestra, pero fue de los que más te extrañó en casa cuando te fuiste— murmuró Burnet.

Lillie rio levemente

—También es muy bueno verte, Munchlax— dijo, sonriendo.

—¡Lax!

Y así, se adentraron al lugar.

—No me acostumbro a tener que forzar tanto la vista…— murmuró Lillie, entrecerrando los ojos para poder enfocar mejor.

—Vine aquí cuando pasó lo del Ultraente que se enfrentaron, pero realmente es difícil ver en este sitio…— secundó Burnet mientras movía un tipo de escáner hacia todas direcciones.

Con lentitud y algo de dificultad, siguieron caminando.

En ese momento, el escáner comenzó a emitir un pitido que se iba haciendo cada vez más ruidoso.

—¿Sabes que significa, verdad?— preguntó la profesora, viendo a la adolescente.

—Que estamos cerca de lo que buscamos.

Ambas mujeres asintieron y comenzaron a avanzar según las guiaba el sonido.

Así, tras tal vez 15 minutos de caminata, llegaron a un pequeño descampado donde la luz del sol llegaba claramente.

—¡Esto es genial! ¡No pudo aparecer en mejor lugar!— exclamó Burnet con gran alegría con el pitido de fondo.

—¿Qué tiene de especial este lugar, profesora?— cuestionó Lillie, viendo el sitio. Ribombee, Shiron y Munchlax comenzaron a interactuar mientras recorrían el sitio. Nebulilla asomó su cabeza a través del bolso, curioso.

—Estaba midiendo la energía desprendida por el Ultraente y todo indica que aquí fue donde hubo mayor actividad, en otras palabras, fue aquí donde apareció— respondió la mujer, comenzando a abrir sus maletas.

—Entonces…

Una considerable cantidad de hojas pasó a un lado de Lillie, quien puso sus brazos frente a ella para cubrirse.

Esta acción de inmediato alertó a Ribombee, quien voló con velocidad hacia su entrenadora. Un grito de desafío salió de su boca.

—¡Lillie, ¿estás bien?!— preguntó Burnet, corriendo hacia ella. Las mismas hojas la interrumpieron.

La rubia despejó su mirada y volteó hacia la dirección de dónde provenía el ataque.

Frente a ellos apareció un pequeño Comfey, cuyo ceño estaba fruncido.


En medio de la nada, Poni. 12 p.m.

Gladio se tiró al suelo, completamente exhausto al igual que sus Pokémon con excepción de Silvally.

Su respiración estaba entrecortada y le dolía todo el cuerpo, pero era normal, para él, eso era del día a día.

La sensación de presión en el pecho, de cómo sus pulmones ardían en fuego.

Nunca se acostumbraría a ello.

Lycanroc, Umbreon, Lucario, Golbat y Zorua no recibieron ningún "bien hecho", pero sabían que su entrenador se los habría dicho si pudiera hablar.

Y en medio de ese lugar rocoso y desamparado en medio de la isla de Poni, Gladio se quedó dormido al igual que sus Pokémon.


El reloj interno de Gladio lo obligó a despertar. Sin rastros de cansancio o de ganas de seguir durmiendo, el rubio se levantó con toda la naturalidad del mundo, como si sólo se hubiera recostado unos segundos.

A sus pies, sus Pokémon también comenzaban a despertar.

—Bien hecho— le dijo a sus colegas.

Todos ellos asintieron, devolviéndole la enhorabuena.

Con paso calmado, el rubio caminó hacia la pequeña cueva en la que se estaba quedando y dio una patada a una caja que en ella había, revelando así varias bayas.

—¿Tienen hambre?— preguntó, volteando a ver a los Pocket Monster.

Ninguno respondió.

Cuando el chico se dio la vuelta, estaba rodeado de una espesa niebla. Zorua, Golbat y Lucario estaban en posición defensiva.

Gladio suspiró irritado.

—Di el mensaje de tu predicción, busqué al Representante de Koko e incluso me hice cargo de algunos asuntos que tenías pendientes así que me pregunto… ¿¡Qué mierda quieres ahora, Fini?!— gritó el Representante con enojo e irritación.

En la niebla, comenzaron a formarse imágenes que pasaban a gran velocidad.

Todas ellas eran de Ash peleando.

Gladio veía impasible el escenario.

Al final de todo, la batalla concluyó y Ketchum se desplomó en el suelo mientras comenzaba a vaciar el estómago.

—¿De cuándo será esto?— preguntó Gladio, cruzado de brazos.

La niebla tomó la forma de cuatro números: 17:20.

Gladio se vio algo sorprendido. Una predicción de ese mismo día.

—5:20 de la tarde…— murmuró el rubio— Él y Lillie no están juntos…

De nuevo, la niebla volvió a formar caracteres: ¿Irás?

—A matarlo solamente. Abandonó a mi hermana— respondió.

No puedes.

—¿Por qué no? Él y yo teníamos un trato. Si su palabra no vale nada, entonces tampoco su vida— se defendió el rubio.

Una vez más, la niebla pasó a rodearlo para comenzar a mostrar imágenes.

Imágenes de un futuro no muy cercano.

Conforme pasaba cada una de ellas, Gladio ponía más y más cara de asco.

—Si no morimos, ¿eso pasará?...— preguntó, señalando la última de las visiones.

Sí.

El rubio se llevó una mano a la frente, intentando procesar lo que había visto.

Umbreon y Lycanroc también estaban sorprendidos.

—¿Dónde será eso?— preguntó Gladio tras liberar un suspiro.

Jardines de Melemele.

Gladio volvió a suspirar. ¿No era ese trabajo de Tapu Koko? Dio media vuelta hacia su refugio y tomó todos los suministros.

—Vámonos, tenemos que trabajar— ordenó a todos sus Pokémon, quien sin dudarlo, lo siguieron.


De vuelta a la actualidad. 3:25 p.m. Jungla Umbría.

¿Por qué? He de preguntarme yo… ¿Por qué atreverse a atacar a una mujer tan noble como mi entrenadora?— preguntó Ribombee, viendo fijamente al Comfey enemigo.

¡S-Si crees que puedes tocarla estás equivocada!— exclamó también Shiron, poniéndose frente a la rubia.

Si atacas a mis amigos, te convertirás en mi alimento— informó Munchlax.

Nebulilla liberó un pequeño ruidito y se escondió en el bolso.

Un sonido de fastidio salió de los labios del tipo Hada.

¡Fuera de aquí, estorbos! ¡No tengo asuntos con ustedes!— ordenó Comfey.

Lo siento, pero he de insistir. Antes de tener una audición con mi amada Lillie, primero debes identificarte tanto a ti como a tus motivos, de lo contrario, puedes dar media vuelta y fingir que esto nunca pasó— Ribombee se mantenía firme a sus palabras.

—Lo reconozco…— murmuró Lillie, llamando la atención de todos los presentes— ¡Es el Comfey que ayudó a Lurantis!

Veo que su humana tiene buena memoria…— exclamó el aro de flores.

—Entonces por eso parece que esto es personal… ¿Le hiciste algo para que esté así de furioso, Lillie?— preguntó Burnet, sin despegar la mirada del enemigo.

—Yo no le hice nada, pero…— una bombilla se encendió en su cabeza— Buscas a Dartrix, ¿¡no?!

Esas palabras llamaron la atención del Hada.

Es inteligente…— dijo Comfey, viendo directamente a la rubia— ¡Si sabes lo que busco, entonces llévame con él, mujer! ¡Tengo asuntos que atender!

—No sé si lo sepas, pero no puedo entender nada de lo que me dices— contestó Lillie—, pero si acerté y en efecto, buscas a Dartrix, debes de saber que su entrenador y yo dejamos de viajar juntos temporalmente ¡Se fueron a otra isla!

Eso logró fruncir el ceño de Comfey.

Entonces supongo que no tengo más que hacerlo venir aquí…— murmuró— ¡Prepárate!

El cuerpo del aro comenzó a moverse y de sus pétalos salieron disparadas unas hojas cubiertas de aura rosada.

—¡Ribombee, utiliza Viento plata!— ordenó Lillie.

La mosca no tardó en batir sus alas y arrojar una ráfaga de viento.

—He estado esperando una oportunidad para medir mis habilidades…— susurró la rubia con el ceño levemente fruncido a la par que bajaba ambos brazos con determinación.

—¿Estarás bien tú sola, Lillie?— preguntó Burnet con algo de preocupación.

—E-Eso creo… ¡Intentaré vencerlo yo sola!— respondió la adolescente— Usted puede empezar con el trabajo…

—Si necesitas ayuda, pídemela.

—G-Gracias…

Dos largos látigos salieron del cuerpo de Comfey, los cuales se extendieron hacia Ribombee.

—¡Vuelve a usar Viento plata!— ordenó Lillie, dando por iniciado el combate.


Melemele.

—Esto me trae malos recuerdos-Rotom…

—Odio este lugar…— susurró Ash, viendo como a unos metros de distancia, estaba el Motel Slaking y en la caseta de pago, estaba el mismo sujeto que los había atendido hacía casi un mes. Pikachu tenía su misma expresión— Espérenme aquí, chicos.

Resignado, bajó de su Tauros y comenzó a caminar hacia el encargado.

—Buenas, ¿en qué puedo ayudar…?— las palabras se escaparon de sus labios cuando vio al azabache— Eres tú, chico…— murmuró con sudor en el rostro.

—Me recuerda… que honor— exclamó Ash en tono sarcástico (directamente copiado del que usaba Paul)

—¿Cómo no hacerlo, mocoso?— le preguntó, frunciendo el ceño— Tú y tu roedor me mandaron al hospital una semana…

—Y usted casi logra que maten a mis amigos— se defendió Ketchum, poniendo ambas manos sobre la caseta.

El encargado liberó un sonido de enojo.

—¿Dónde está la rubiecita e…?— antes de terminar de hablar, sintió una fuerte presión, levantó la mirada sólo para toparse los ojos sin brillo del entrenador.

El hombre tragó saliva y tras considerar que su cuerpo ya no estaba en condiciones para una pelea (aunque no sabía si habría una), decidió dejar de lado su pregunta.

—S-Sólo dime que quieres y ya…

—Estoy buscando a un Stoutland bastante famoso por ciudad Hau'oli, quiero saber si sabe algo de él.

—Stoutland…— el encargado se quedó pensativo durante varios segundos.

Ash suspiró. Sabía que no obtendría nada de ese ti…

—Vi a uno salir corriendo hacia el norte de la isla, tal vez a los Jardínes de Melemele— respondió de golpe.

—¿¡Qué dijo?!— interrogó Ash, sorprendido.

Ese grito llamó la atención de todos los Pokémon que estaban montados en Tauros.

—Fue hace poco más de dos días, creo… Se le veía agitado y golpeado. No vi quien lo estaba persiguiendo pero seguro no era algo bueno— volvió a decir.

Ash, sin dudarlo, corrió hacia su Tauros y salió galopando a toda velocidad.

—Sí… De nada…— murmuró el encargado.

—¡Jardines de Melemele, Litten! ¡Es ahí donde Stoutland podría estar!— exclamó Ash con emoción.

El gato se veía sorprendido al inicio, pero luego cambió su gesto a uno de felicidad. Debía dar gracias de que Melemele no fuera tan inmensa.

Yungoos miró con gusto a su hermano menor.

—¿Podemos confiar en ese viejo?-Rotom— interrogó algo indeciso.

—No podemos darnos el lujo de dudar— respondió Ketchum—. Lo siento por ser tan egoísta, Tauros, pero tendré que pedirte que vayas un poco más rápido.

El toro dio un bufido y aceleró el galope.

—135 km/hr y subiendo… ¡Llegaremos a los Jardines de Melemele a las 4:32 p.m.!-Rotom.

—¡A toda velocidad!


Pueblo Iki.

Hau estaba caminando alrededor del pueblo con la mirada abajo.

Sólo había conseguido que lo dejaran solo después de insistir por varios minutos.

Sus Pokémon no habían podido resistir la noticia con excepción de Brionne y se habían desmayado. Mahalo se pasó una mano por la frente y no sintió nada.

Debía estar sudando. Debía tener un temblor incontrolable en las piernas. Debía tener el corazón a mil por hora.

Pero en lugar de eso, estaba furioso.

Sentía que sus venas ardían como si le hubieran inyectado el químico más corrosivo del mundo directamente.

Su ceño estaba tan fruncido que no podía levantar la vista para prevenir que algunos habitantes del pueblo lo cuestionaran.

Sus dientes habían chirriado por varios minutos hasta que se cortó levemente el labio por accidente.

Todo desaparecerá, Hau…

Con tranquilidad, se adentró al bosque de Iki.

Tu mamá, tus Pokémon, tú y yo…

Los puños del moreno se cerraron tan fuerte que sus palmas empezaron a sangrar.

¡Pero no es el fin de todo, hijo! ¡Podemos pelear! ¡DEBEMOS pelear!

Hau consideró que ya había llegado a una distancia más que prudente. Una vez ahí, su cuerpo se destensó y un suspiro salió de su boca.

En una fracción de segundo, su cabeza apuntó hacia el cielo y un fuerte y desgarrador grito salió de su garganta.

Fue tan intenso y duradero que montones de Pokémon se juntaron alrededor de Hau, quien ni siquiera les prestó atención.

Nadie podía oírlo y eso era un alivio para él.

Una vez que el aliento se le acabó, tomó una larga bocanada de aire y siguió gritando. El proceso se repitió por casi 10 minutos.

Tras eso, Mahalo cayó de rodillas y sus puños se colocaron en el suelo.

Con fiereza, sujetó el pasto que pudo y lo estiró.

Sus ojos volvían a mostrar ira.

—No pasará…— murmuró. Su voz estaba modificada por la rabia en su interior— No moriré… ¡No…!— sus dedos se clavaron en el suelo y con dificultad, se retrajeron— ¡No hasta… matarlo!

Algo cambió dentro de Hau Mahalo en ese momento.

Un sentimiento de urgencia y necesidad creció en su corazón hasta llegar a arraigarse fuertemente a él.

Hau Mahalo está determinado a no morir.

Porque debe vengarse.


Tauros pasó a un lado de la Cueva Sotobosque a mitad de su recorrido.

Litten vio con una mezcla de nostalgia y rechazo la que antes era su antigua casa.

Yungoos se dio cuenta de esto y le dio un golpecito a su compañero de vientre para luego señalar a la entrada.

Ahí estaban varias mangostas que veían perplejos a ambos hermanos.

El tipo Fuego se volteó algo incómodo.

Te reconocen aún, hermano-Goos.

No lo pedí…

Yungoos suspiró y cedió con una sonrisa. Su hermano siempre sería el mismo sin importar que.


—¡Bola de polen!— ordenó Lillie.

Las patas de Ribombee pasaron rápidamente por su cuerpo, creando así una pelota un poco más pequeña que él; esquivó un látigo cepa del enemigo.

El aro de flores utilizó su Hoja mágica.

—¡Lánzala!

La mosca no obedeció y en lugar de eso, esquivó el movimiento y utilizó Viento plata para neutralizar el ataque enemigo.

Ribombee miró fijamente a la rubia quien lo entendió.

No había sido un acto de desobediencia o rebeldía; era una lección.

El tipo Bicho no habría tenido tiempo de atacar y de haber arrojado el proyectil, las cosas pudieron haber ido mal.

—Lo lamento, Ribombee— dijo Lillie para luego volver a centrarse en la pelea— ¡Acércate tanto como puedas!— gritó.

Con velocidad, la mosca voló hacia su oponente, quien atacó con Látigo cepa.

—¡Esquiva!

El tipo Bicho no tuvo ningún problema para hacerlo. La pelea contra Tyranitar había mejorado sus reflejos.

Cuando estuvo a menos de un metro del oponente y se dispuso a arrojar la bola de polen, éste dio un grito.

Alrededor de Comfey se creó una tormenta de pétalos que obligó a retroceder a Ribombee.

—Un ataque de corto rango…— analizó Lillie.

Shiron y Munchlax estaban animando al bicho.

Por su parte, Burnet estaba calibrando una maquina (la cual había surgido espontáneamente de una de sus maletas) en cuya pantalla se veían varias ondas de longitudes diversas.

Esto ni ha comenzado y ya es interesante…— de reojo, Burnet miró a Lillie— Debo contárselo a la presidenta…

—¡Agárrate bien fuerte!— indicó la rubia.

Con fuerza, Ribombee tomó con sus patas los látigos, impidiendo así que Comfey pudiera moverse.

—¡Jálalo hacia ti y utiliza Viento plata!

El tamaño y peso de la mosca era mayor al del aro por bastante y sin problemas, lo obligó a acercarse a él.

Con una trayectoria ya fija y sin capacidad de moverse, Comfey no vio más alternativa que usar Tormenta floral apenas estuviera lo suficientemente cerca, pero eso no fue posible.

Antes de que siquiera pudiera acercarse, ráfagas de Viento plata lo azotaron; no salió volando gracias a la fuerza con la que Ribombee lo tenía sujeto.

Comfey cambió su plan. Retraería sus látigos y ya que éstos no volverían a él, él iría a ellos y de esa forma se acercaría lo suficiente para realizar su ataque.

Cuando el tipo Hada puro llevó a cabo su estrategia, Lillie ya lo había previsto.

—¡Viento plata de nuevo! ¡No lo sueltes ni lo dejes acercarse!— ordenó, sabiendo que si eso funcionaba, Comfey estaba más que derrotado.

Las ráfagas de viento no sólo le hacían daño, sino que también lo arrastraban en dirección contraria a la que él quería ir, poniéndolo en una situación imposible de solucionar.

Por desesperación arrojó unas hojas mágicas que no dieron en el blanco al ser deshechas por el poder de Viento plata.

Shiron y Munchlax saltaban de la emoción al ver la clara victoria de Ribombee.

Al cabo de unos segundos, Comfey dejó de mostrar resistencia y Ribombee de batir las alas. El aro de flores sólo seguía en el aire gracias a que la mosca lo tenía sujeto de los látigos.

Estaba debilitado.

Una enorme sonrisa se plantó en la cara de la rubia, quien liberó un pequeño sonido de emoción para luego dirigirse hacia su tipo Bicho.

—Ribombee, estuviste espectacular— felicitó la entrenadora, acariciando levemente al pequeño.

La pata derecha de la mosca liberó el látigo izquierdo de Comfey para darse unos golpecitos en el pecho.

Con una mano, Lillie tomó al aro de flores para evitar que se quedara colgando y con la otra rebuscó algo en su bolso. Dio un leve suspiró y se quedó pensando durante varios segundos.

Desde que había sido acogida por el matrimonio Sorba, la rubia había guardado con ella una Pokéball normal, fue una suerte que pudiera recuperarla de cuando la asaltaron los del Team Skull en Hau'oli.

Para sorpresa de todos, con la cápsula, tocó el pequeño cuerpo de Comfey, quien ni siquiera pudo oponerse a la captura, siendo atrapado de forma inminente.

—¡Kou!

—¿¡Mun lax?!

Ribombee parpadeó con sorpresa.

—A decir verdad, no sé por qué lo hice… Él… quiere reunirse con Dartrix, ¿cierto?— preguntó, viendo la Pokéball de su nueva adquisición— No entiendo que es lo motiva, pero si lo dejamos así, él jamás podrá hacer realidad su sueño y eso… me pone un poco triste…

Los Pokémon de Lillie y Munchlax no pudieron objetar nada ante ello.

—Lo liberaré después de que pueda tener su ¿revancha? contra Dartrix, así que no se preocupen por eso— contó—. Sólo espero que a él no le moleste mucho…

Ribombee suspiró para luego sonreír con ternura. Su entrenadora tenía un corazón tan puro que se sentía vivo con sólo estar a su lado.

—Bueno… Aunque sea de forma temporal, bienvenido al grupo, Comfey— murmuró la rubia.

Sin ella quererlo o siquiera saberlo, le había conseguido el más grande y profundo dolor de cabeza a la lechuza de su amigo.


—Yyyyyyyy ¡4:32 p.m.!-Rotom

—¡Estamos aquí!— exclamó Ash, haciendo frenar a Tauros justo frente a la entrada de los Jardines de Melemele.

—¡Mis cálculos son impecables!-Rotom— exclamó orgullosa la Pokédex.

—Hiciste un trabajo magnifico, Tauros— felicitó Ketchum bajando de la montura junto a su mochila y Pokémon—. Tienes un descanso más que merecido.

El tipo Normal dio un mugido y luego fue absorbido por la Pokéball del Buscamonturas.

La vestimenta normal de Ash regresó a su cuerpo.

Litten estaba dando ligeros saltos de impaciencia, indicándoles a todos que entraran rápido al lugar.

—Espera sólo un segundo, Litten— pidió Ketchum, sacando algo de su mochila: Unas plumas pegadas entre sí con miel solidificada—. La última vez que vinimos, el Oricorio líder nos dio esto como pase ¡Si lo mostramos seguro que no habrá problema para entrar!

El azabache miró hacia el interior del lugar y luego hacia Pikachu; estaba oscuro. El roedor entendió y comenzó a utilizar Destello.

Una vez hecho eso, todo el grupo puso rumbo hacia el interior del lugar.

Litten estaba emocionado. Todo saldría bien; encontrarían a Stoutland.

Luego de varios metros de carrera en línea recta, la luz por fin se podía ver al final junto con otros sonidos un tanto raros que el gato ignoró.

Finalmente estaba afuera del túnel y lo primero que vio fue como una serie de rocas salían volando hacia él.

Un rápido movimiento lo desplazó del lugar, era Pikachu quien veía con asombro al creador del ataque.

—¡Váyanse de aquí!— advirtió una voz a manera de grito.

El panorama era claro para todos.

Una mujer que no conocían estaba dándoles la espalda, peleando junto a un Skarmory y un Toucannon contra dos bestias desconocidas.

El primero era enorme. Su cara tenía semejanza a la de un mosquito, con un largo y puntiagudo aguijón junto a dos pequeños ojos negros y dos largas antenas llenas de púas. Su cuerpo (con venas blancas bien marcadas) era incluso más fornido que el del fisicoculturista más musculoso del mundo. En la parte inferior presentaba cuatro largas "piernas". Toda su anatomía presentaba tonalidades tanto rojas como negras.

El otro era mucho más pequeño y de extremidades aparentemente afiladas. Su cuerpo de color naranja y blanco no tenía una forma realmente clara salvo a la evidente comparativa que se podía hacer con una figura de origami. A Ash le recordó a los adornos que colocaban sobre los regalos allá en Kanto y, muy levemente, a un samurái.

—¿¡No me escucharon?! ¡Váyanse!— gritó la mujer.

Ketchum no sabía bien que pasaba, pero ni siquiera necesitaba hacerlo.

El sólo ver como ese gigantesco mosquito trataba como ropa sucia a los Oricorio que trataban de pelear contra él bastó para hacerlo tomar cartas en el asunto.

—¡Trae a Sceptile y a Heracross y llévate a Peke y a Wimpod!— ordenó el entrenador.

—¡A la orden!-Rotom— el compartimiento de los cañones de la Pokédex se abrió, absorbiendo las cápsulas de los dos antes mencionados y trayendo otras nuevas en poco menos de 12 segundos.

La mujer los observó de reojo y vio como de las Pokéballs salían un tipo Bicho/Lucha y otro Planta.

Suspiró resignada. Era otro de los supuestos "héroes de la justicia" que podías encontrar siempre que veían a una mujer en problemas.

Sólo esperaba que no lo mataran.

No pudo seguir pensando.

Con ferocidad, el bicho rojo se lanzó contra ella, poniendo en alto su puño, el cual estaba rodeado de rayos.

—¡Bala semilla!— indicó.

De sus espaldas, salió Toucannon, quien con sólo abrir el pico disparó una enorme ráfaga de pequeñas bolitas de energía. Con fuerza, todas impactaron contra el mosquito, quien tuvo que interrumpir su avance.

De detrás del primer atacante salió el trozo de origami, quien estuvo a punto de impactar al tucán de no ser porque Sceptile lo interceptó.

Las hojas en los antebrazos del tipo Planta estaban extendidas dándole una forma semejante a largas espadas las cuales estaban generando chispas al presentar fricción contra las extremidades superiores del enemigo.

Eso llamó la atención de Rotom.

Ambos Pokémon tenían sus brazos posicionados en forma de cruz, indicando que estaban ejecutando un Tijera X. El poderío se Sceptile se hizo notar al momento en el que obligó al oponente a doblegarse al tiempo que abría el hocico, dejando ver una generosa cantidad de aura morada que dio de lleno en el blanco.

La potencia del ataque fue suficiente para hacer retroceder al pequeño samurái pero no parecía haberle hecho mucho daño, cosa que Rotom también anotó.

Aprovechando la distracción del tipo Planta, el insecto se lanzó contra él utilizando lo que parecía ser Machada sólo que antes de que pudiera tocarlo, entre Heracross y Skarmory lo hicieron alejarse, el primero con un Megacuerno y el segundo con Ala de acero. Ninguno pareció haberlo afectado mucho.

Rotom también lo anotó y entre observaciones, llegó a una conclusión.

La mujer volteó a ver a Ash, quien se colocó a un lado suyo. Sceptile, Heracross, Toucannon y Skarmory se pusieron junto a sus entrenadores.

Ella lo reconoció.

—Es raro presentarse en un momento así…— murmuró Ash, viendo como los rivales se recomponían— Mi nombre es…

—Ash Ketchum de pueblo Paleta— interrumpió la mujer—, Representante de Tapu Koko, ¿no es así?

Esas palabras sorprendieron a Ketchum, quien volteó a ver a su compañera temporal de batalla.

—¿Quién eres?— interrogó, totalmente asombrado.

Una vez más, los enemigos se lanzaron al ataque.

—Como dices…— y fueron interceptados no sólo por los cuatro combatientes anteriores, sino que también se sumaron Pikachu, Dartrix, Lycanroc, Yungoos, Litten y todos los Pokémon del Jardín— es raro presentarse en una situación así. Mi nombre es Kahili, antigua Representante de Tapu Lele, un gusto.

Eso sólo incrementó la emoción de incertidumbre.

—No quiero interrumpir las presentaciones, pero acabo de averiguar algo muy importante— dijo Rotom, poniéndose misteriosamente en altavoz y llamando la atención de todos con excepción de los enemigos—. Uno de ellos tiene una fuerza bruta colosal y el otro parece atacar con cortes ¡Necesito que recuerden como estaba la casa de Stoutland cuando la encontramos!-Rotom.

Todos lo hicieron menos Kahili y los recién llegados al no saber de qué hablaban.

La que antes era la mansión vieja en la que vivía Stoutland fue encontrada hecha pedazos y algunos tablones presentaban cortes; lentamente, todos iban llegando a la misma conclusión.

—El rojo no puedo ser capaz de realizar semejantes tajos, mientras que el blanco no tenía forma de romper de forma tan brusca la madera ¡No es coincidencia que ellos estén aquí, donde Stoutland vino a refugiarse!— la mirada de Litten se fijó rápidamente en los adversarios y lo entendió— ¡Ellos fueron los que atacaron a Stoutland!-Rotom

Ash y todos sus Pokémon también llegaron a la misma conclusión.

La causa de la redada en la que estaban, de toda la preocupación y angustia que habían sufrido era por obra de esos dos.

Antes de que nadie pudiera reaccionar, Litten ya se había arrojado contra ellos mientras lanzaba un potente maullido.

Ya no era una batalla en defensa propia, era una de venganza.


Siempre dejando todo en los momentos de mayor tensión XD

Bueno, finalmente terminé y he llegado a una de mis partes más ansiadas. La pelea contra los Ultraentes será algo interesante de ver y ya quiero ver como de bien lo manejaré.

¿Vieron el Nintendo Direct de la E3? ¿O el Pokémon Direct de hace unas semanas? Eso del Pokémon Dinamax se me hace interesante aunque no sé si me convenza que metan una mecánica nueva cada generación y luego al pasar la dejen olvidada… Pokémon como Wooloo, Gossifleur, Eldegoss, Drednaw, Corvbiknight, Yamper (los últimos tres, favoritos personales), Impidimp y por supuesto los legendarios Zacian y Zamazenta me parecieron interesantes por decir poco (aunque aún no me termina de gustar el diseño de Impidimp). Los líderes de Gimnasio también se ven interesantes, en especial con todo eso de que en Galar los combates son realmente populares.

El campeón y rival son cosas a tener en cuenta así como la investigadora Pokémon y su asistente (que tal vez sea la acompañante de Ash en la aventura del anime a menos que pongan a alguien más, cosa que dudo).

La Zona Silvestre me llamó mucho la atención sólo que en el E3 lucía muy vacía, ¿será para no mostrar más Pokémon nuevos de los necesarios? ¡Espero que sea un recurso al que se le pueda sacar mucho jugo! ¡No puedo esperar a poder comprar la Switch!

No tengo mucho más que comentar, salvo que cumplí la fecha estimada de lanzamiento.

¡Ficha de personaje!

-Nombre: Burnet Sorba (apellido tomado de su esposo).
-Edad: 27 años.
-Estatura: 1.70 metros.
-Lugar de origen: Ciudad Hau'oli. Melemele.
-Sueño: Descubrir la verdad de los Ultraentes.
-Pokémon insignia: Munchlax.
-Disfruta de: Investigar. Aprender. Pasar tiempo con su esposo. Hacer pruebas de campo. Viajar.
-Odia: La falta de material de investigación.
-Resumen: Capaz como ella sola, la profesora Burnet fue una alumna revelación desde muy joven. Cumpliendo las expectativas de todos sus allegados, Burnet se graduó joven, obtuvo rápidamente un buen puesto y se volvió su propia jefa para luego conquistar a Kukui y proponerle matrimonio ¡Ella es la mujer que puede poner a raya al indomable Royale (aunque no sepa que es su esposo)! ¡Determinada y alegre como nadie más! ¡Burnet Sorba es la definición de "brillante"!