¡Ey, ha pasado rato! Bueno… No tengo mucho que decir, la verdad XD
No he contestado las reviews que me dejaron en el anterior capítulo. Lo haré dentro de unas horas, lamento la tardanza.

NesRed: La respuesta ya está revelada aquí. Eso sin duda sería interesante de ver ¡También me gustó mucho escribirla! Bueno, ya pasó un mes XD

Iidkkmskaa: fddkjfsmfldslfs.

RFederer: ¡El proyecto sigue en pie y siempre leo las reviews! Siempre intento hacer lo posible porque los personajes no caigan en el OC, además de desarrollar de forma natural la relación entre dos, no personajes, sino personas dentro de una historia y ni hablar de intentar hacer entendible lo que pasa en combate. No te preocupes, tu review me gustó. Estoy considerando esa idea desde hace meses ¡En fin! Espero poder seguir leyéndote.

¡Pasen a leer!


¡Mira, Gladio! Es Litten; parece que vino por más bayas.

El tipo Fuego no prestó atención a esas palabras y simplemente se sentó frente a un puesto de frutas administrado por una mujer mayor de baja estatura. Dejó en el piso una bolsa de papel que tenía en el hocico.

El sonido de la madera impactando contra el suelo resonó en los tímpanos de Litten. Un joven rubio de ojos verdes se colocó junto a la anciana tras transportar una caja llena de bayas.

Junto al chico llegaron un Rockruff y un Eevee.

De verdad que le gusta venir aquí— notó el joven, cruzándose de brazos y sonriendo.

¿Nos sobran bayas Aranja? Oh, si puedes también dale unas cuantas bayas Meloc, creo que le gustan— pidió la mujer, sin apartar la vista del gato.

A la orden, jefa— respondió el muchacho, yendo por la bolsa que estaba en el piso para luego buscar entre la mercancía.

Litten seguía inmóvil. Para él ya era una rutina casi diaria y estaba cada vez más acostumbrado.

Él llegaba, esperaba a que la mujer le pusiera atención, ponía esa bolsa en el piso y cuando el de pelo amarillo le daba las bayas, se iba.

El tipo Roca y el tipo Normal se le acercaron sin dudar.

(¡Volviste! ¿Quieres jugar?)— preguntó el perro, dando pequeños saltos— (Aunque yo ya sabía que habías venido, mi olfato es muy bueno).

(Cuando jugamos al escondite, Rockruff siempre me encuentra, es muy bueno)— contó el Eevee.

El tipo Fuego no habló. Esos dos eran la única complicación en su plan.

El Rockruff siempre alardeaba de su olfato así que ya se le había quedado grabado que los de esa especie tenían ese sentido muy bien desarrollado.

Por otra parte, el Eevee parecía siempre hacerle segunda al Rockruff.

Eran un dúo estresante.

Aunque él no había dicho nada, esos dos seguían hablándole. Se limitó a ignorarlos.

Aquí tienes, amigo— le dijo el rubio—. Recuerda traer la bolsa de nuevo cuando vuelvas por más.

Litten asintió con la cabeza, tomó lo suyo con el hocico y comenzó a irse.

(¡Adiós! ¡Juguemos cuando vuelvas otra vez!)— gritó el Rockruff.

(¡Te esperamos!)— secundó el Eevee.

Litten se fue sin saber que era la última vez que los vería.


Con paso tranquilo, llegó a la puerta de la enorme mansión que compartía con Stoutland y sin problema la abrió.

Se dirigió al sofá donde había despertado hacía unos meses y subió de un salto, colocándose a un lado del anciano perro.

Traje la comida, viejo— informó, abriendo la bolsa y revelando numerosas bayas.

Gracias de nuevo, chico— dijo Stoutland con voz débil.

No te preocupes por eso. Sólo concéntrate en mejorarte— respondió Litten.

Stoutland asintió y comenzó a comer.

Si no fuera por ti… habría estirado la pata hace un buen rato…

El gato desvió la mirada.

Sólo come.

En serio no sé qué haría sin ti…


Litten ahora se encontraba surcando los cielos gracias a que el monstruo rojo lo había mandado a volar de un simple movimiento.

En medio de su momentáneo vuelo, recordó los mejores momentos que había pasado con aquel Pokémon al que tanto admiraba.

Y si algo le llegaba a pasar, sería por culpa de esos dos.

De una rápida voltereta, volvió a tomar el control de su trayectoria, aterrizando de pie.

Ash liberó un sonido de alivio al ver que el gato se encontraba bien para luego voltear a ver a sus oponentes.

El rojo soltó un grito al aire para acto seguido ser rodeado de un aura roja que no parecía querer abandonar su cuerpo. El pedazo de origami lo imitó, obteniendo el mismo resultado.

—¡Eso es…!— exclamó Ketchum sorprendido.

—Es casi idéntica a la de los Pokémon dominantes…— murmuró Kahili.

Ash, sus Pokémon y Rotom recordaron al cable. Las auras eran idénticas.

El azabache chasqueó la lengua y agitó la cabeza, dispuesto a no dejarse llevar por eso.

—¡Heracross, Megacuerno! ¡Sceptile, Lluevehoja…!

—¡Espera, Ash!— interrumpió Rotom, llamando la atención del azabache y levemente la de Kahili— Ordena a Heracross utilizar Golpe aéreo y a Sceptile, Tijera X-Rotom.

Ketchum asintió.

—¡Ya lo oyeron, muchachos!

El escarabajo se lanzó rápidamente contra la masa de músculos, quien estaba deteniendo el Ala de acero de Skarmory y Lanzarrocas de Lycanroc.

Por su parte, Sceptile juntó ambos brazos en forma de X, haciendo crecer las hojas que tenía en éstos. El samurái no tuvo tiempo de esquivar al estar evadiendo también los movimientos de Toucannon y el Rayo de Pikachu.

Ambos ataques impactaron contra sus oponentes.

Rodeado de un aura celeste, Heracross dio de lleno, haciendo un daño considerable en el enemigo.

Sceptile también asestó su ataque, mandando a volar al pedazo de origami.

—¡Funcionó!— exclamó Ash, sorprendido.

—Cuando vi que el daño producido por Ala de acero y Megacuerno no fue significativo en Músculo, confirmé una hipótesis que realicé al basarme en su apariencia. El fornido es tipo Bicho/Lucha o Lucha/Bicho— contó la Pokédex—. De igual modo, Tijera X y Pulso dragón de Sceptile no parecieron hacer tampoco tanto daño en Papel, dándome la impresión de que es un tipo Acero. De ser ese su único tipo, Tijera X no habría sido gran cosa, pero fue un daño neutro así que creo que es del tipo Planta, aunque no estoy del todo seguro-Rotom.

—Impresionante como siempre, Rotom— felicitó Ash— ¡Pikachu, Rayo!

Kahili asintió en silencio. Esa Pokédex era fascinante y ciertamente inteligente si era capaz de deducir tan pronto los tipos de un enemigo desconocido.

Decidió cambiar su estilo de pelea.

"Músculo" (como lo había llamado Rotom) estaba teniendo complicaciones al cubrirse del ataque eléctrico de Pikachu mientras un montón de rocas caían del cielo gracias a Lycanroc y Skarmory.

Cuando todos los movimientos cedieron, Heracross se lanzó contra él utilizando de nuevo Golpe aéreo, haciéndolo retroceder considerablemente.

Los Oricorio del lugar no se quedaron atrás y empezaron a lanzar ráfagas de viento. El líder, haciendo gala de su título se lanzó contra el oponente con Picotazo para intentar hacer daño.

Lo que pasó a continuación no se lo esperaba nadie.

La velocidad del pequeño tipo Volador era muchas veces menor a la de Músculo, quien lo tomó con una de sus manos nada más verlo acercarse, lo cual hizo que todos los demás en el lugar se pusieran alertas.

Sin dudarlo, el mosquito incrustó su aguijón en el cuello del Oricorio líder. Sus compañeros intentaron ayudar utilizando Aire afilado pero Músculo fue más listo al dar un golpe al suelo que levantó capas de polvo y rocas.

No fue hasta que todo se disipó que pudieron ver el destino del tipo Eléctrico/Volador. Su cuerpo estaba secándose, su plumaje había comenzado a caerse y sus ojos estaban aguados. De a poco, la piel que se podía ver a través de las plumas fue adquiriendo una coloración grisácea.

Un aura verde rodeó a Músculo.

—Chupavidas-Rotom…

Todo el lugar se quedó quieto al ver la escena, demostrando que ya todos y cada uno de ellos lo había entendido.

Esta no era una pelea donde podías perder y dentro de unas horas levantarte.

Era una pelea donde sus vidas estaban en juego.

Músculo desincrustó su aguijón y sin siquiera mirar a su presa, la arrojó con fuerza contra los de su misma especie, quienes estaban en shock.

Ese gesto fue la total declaración de guerra.

—¡GOLPE AÉREO!— gritó Ash con fuerza por lo que parecía ser ira, pero muy en el fondo…

—¡Cambio de objetivo, Toucannon! ¡Pedrada!— gritó Kahili también, sintiendo la misma emoción que su compañero temporal de combate.

Todos en el lugar se lanzaron contra Músculo. Dartrix con una lluvia de hojas afiladas, Lycanroc con Lanzarrocas, Pikachu con Rayo y Skarmory usaba Avalancha. Los Oricorio estaban encolerizados al ver la muerte de su líder.

Músculo se defendía destrozando el terreno y arrojando rocas mientras intentaba acercarse.

Yungoos y Litten iban a lanzarse a la acción, pero fueron bloqueados.

—¡Ni se les ocurra!— dijo Ash, sin voltearlos a ver— ¡No nos acercaremos de nuevo a él, aquellos que no tengan movimientos especiales no pueden atacarlo!

El gato subió al hombro del entrenador y comenzó a utilizar Ascuas desde la distancia.

Yungoos vio eso con impotencia. No podría hacer nada.

Fue entonces que Papel les recordó que Músculo no era el único enemigo.

Una serie de Hojas afiladas pasó por todo del campo de batalla, partiendo perfectamente decenas de las hermosas flores que había en el lugar y cortando levemente a los Pokémon.

Todos retrocedieron.

—No nos va a dejar las cosas fáciles— dijo la golfista.

—No importa— dijo Ketchum, temblando—. No pienso dejar pasar por alto lo que acabo de ver...

Kahili simplemente lo vio de reojo. Era la actitud que esperaba del Representante de Tapu Koko.

—¡Sceptile, Litten, Dartrix y Lycanroc, ataquen a Papel!— ordenó el azabache— ¡Heracross y Pikachu, vayan por Músculo!

—¡Toucannon, ayuda al primer grupo! ¡Skarmory, al segundo!—comandó Kahili.

Los Oricorio también se dividieron para ayudar.

Heracross se lanzó utilizando Ataque aéreo una vez más, a lo cual Músculo contestó con un ataque que parecía ser Machada, parándolo en el acto. Su potencia era mayor a la del escarabajo.

Aprovechando la distracción, Pikachu se lanzó con Cola de hierro hacia la cabeza mientras que Skarmory utilizó Ala de acero por el costado.

Músculo estaba lo suficientemente aturdido como para que a Heracross le fuera fácil utilizar Megacuerno y así mandarlo a volar.

Fue por eso mismo que todos se sorprendieron al ver como el oponente se recuperó justo a tiempo, para luego tomar al Pokémon de Ash por el cuerno y comenzar a girarlo con fuerza.

Los Oricorio utilizaron Aire afilado pero no parecía funcionar.

Con un movimiento de brazo, Músculo lanzó a Heracross hacia Pikachu, quien se vio aturdido por el impacto.

Sin siquiera dudar, Músculo corrió hacia Skarmory con el puño rodeado de rayos y con él, conectó un golpe certero que lo lanzó al suelo.

Pero ninguno de ellos era el objetivo de Músculo. Fue por los Oricorio, quien nada más ver sus intenciones, intentaron huir. El mosquito tomó dos rocas que él mismo había hecho con su anterior golpe al suelo y las lanzó.

Ambas dieron en el blanco, derribando a dos aves que Músculo tomó entre manos.

—¡DETENLO, PIKACHU!— ordenó Ash, desesperado.

El aura blanca de Ataque rápido envolvió al tipo Eléctrico y de inmediato salió disparado pero para cuando llegó ya era tarde.

Con su aguijón, empaló a ambos Oricorio por el pecho y comenzó a sorber con fuerza, dejándolos secos.

De las heridas no salía ni la más mínima gota de sangre, dando a entender que la había absorbido toda.

Ash se puso todavía más frenético.

Por otra parte, Papel evadía grácilmente cada movimiento. Su cuerpo que aunque sumamente duro, era increíblemente flexible no tenía ninguna complicación a la hora de esquivar las hojas de Dartrix o el fuego de Litten.

Por órdenes de Kahili, Toucannon comenzó a volar alrededor de Papel mientras sutilizaba Bala semilla. Debía al menos desgastarlo.

Con sus extremidades, el pequeño samurái empezó a rebanar los proyectiles con precisión. Aprovechando que estaba entretenido, todos lo atacaron.

Papel parecía ser inteligente ya que le dio prioridad a los ataques de Sceptile y Litten a la hora de evadir, por lo que fue impactado con un montón de Hojas afiladas, ráfagas de viento y de semillas.

Estaba aturdido, era ahora su oportunidad pensó un Oricorio. Esa bestia no tenía modo de poder absorber su vitalidad como Músculo.

El ave se acercó por atrás, ignorando los gritos de advertencia de sus compañeros de especie pero en su mente, él ya lo había logrado. Su ataque sería decisivo para acabar con Papel y luego sería nombrado líder al demostrar su habilidad.

Todos sus sueños y fantasías fueron cortados de tajo al igual que su cabeza.

Los ojos de todo el mundo se abrieron a más no poder al ver como el cráneo del Oricorio salía volando, dejando sólo su cuerpo el cual estaba ahora sangrante.

El pedazo de origami tenía una de las pequeñas katanas que tenía por brazos dirigida directamente al cuello del tipo Eléctrico/Volador. Papel se quitó la sangre de una simple y despreocupada sacudida.

Varios de los Oricorio perdieron la voluntad de pelear y huyeron despavoridos, mientras que otros muy apenas mantenían el vuelo.

Lycanroc y Dartrix retrocedieron mientras temblaban levemente.

La garganta de Litten se cerró por unos instantes.

Pikachu, Heracross y Sceptile abrieron el hocico, sorprendidos.

Toucannon y Skarmory volaron a mayor altura.

Kahili tomó su palo de golf y lo empezó a girar en su mano con rapidez en señal de nerviosismo.

Ash sentía como algo en sus adentros se contraía.

Una vida había sido arrebatada frente a todos ellos de forma absurdamente gráfica. Si antes no habían sentido miedo por obra de Músculo, Papel sí que había conseguido hacerlos temblar.

Uno no dejaba rastro alguno de sangre, pero el otro era capaz de revelar toda la anatomía del Pokémon de un solo corte.

Litten comenzó a pensar y a rogar. Deseaba que, si es que Stoutland estaba muerto, al menos hubiera perdido la vida a manos de Músculo.

Por parte de Yungoos no había reacción, sólo una mirada de ira.

Músculo y Papel estaban quietos. Analizando a sus enemigos y tratando de predecir sus siguientes movimientos. No parecía que fueran a moverse.

—Lamento sonar insensible, pero he descubierto algo— comentó Rotom. Nadie volteó a verlo—. La cantidad de daño que hemos hecho en Músculo es anormal, a estas alturas debería estar como mínimo al borde del colapso y por otra parte el Ataque de Papel es abominable. También debo recordarles el demencial Ataque especial que tenía Cable. Mi hipótesis consiste en que esas auras rojas no son simple decoración o algo para intimidar, sino que en realidad son potenciadores para sus características: Defensa para Rojo, Ataque para Papel y Ataque especial para Cable-Rotom.

Ash abrió aún más los ojos pero no dejaba de ver a los enemigos. Esa información era muy valiosa y todos los demás presentes también lo creían.

Kahili no sabía quién era "Cable", pero por lo que parecía, era un monstruo igual de feroz que esos dos que ellos estaban enfrentando.

La golfista se dio unas palmadas en la cara. No podía permitirse perder así los cabales, no si pretendía plantarle cara al futuro.

—¿Vamos a dejar que se quede así?— preguntó con seriedad. Ash la volteó a ver de reojo— Cuatro Pokémon inocentes acaban de morir frente a nuestros ojos, ¿pretendemos quedarnos quietos y dejarlos salirse con la suya?

Los dientes de Ketchum chirriaron.

—No.

—Entonces demuéstrame lo que vales, Representante— dijo Kahili, tomando de nuevo una posición de batalla.

Ash abrió su riñonera, revelando un pequeño rombo amarillo. Con velocidad, cambió el Fitostal que había en su Pulsera Z por ese nuevo.

Kahili silbó. Mostrando también su propia Pulsera Z.

—¡Vamos con todo, Pikachu!— gritó Ash. El roedor asintió y con Ataque rápido avanzó hacia su amigo.

—Es hora, Toucannon— informó Kahili de forma más calmada. El ave se colocó frente a su entrenadora.

Las pulseras comenzaron a brillar con intensidad.

Músculo y Papel tuvieron dos pensamientos. El primero era que no saldrían bien parados de ese ataque. El segundo era que habían cumplido su misión.

Se decidieron a atacar pero evidentemente, no lo harían tan fácilmente.

Skarmory, Sceptile, Heracross, Lycanroc, Dartrix, Litten e incluso Yungoos habían saltado a la acción.

Los brazos de Ash y Pikachu se cruzaron frente a sus caras formando una "X", luego bajaron para posteriormente volver a cruzarse sólo que esta vez, apuntaban hacia el frente. De un rápido movimiento, el brazo izquierdo quedó apuntando hacia arriba, mientras que el derecho, hacia abajo en una pose rara cuanto menos. El símbolo de un rayo apreció frente a Ash.

La pelea continuaba. Papel tenía una encarnecida lucha contra Sceptile. En términos de habilidad estaban igualados, en experiencia el inicial era el claro vencedor, pero en cuanto a poder puro, el enemigo era superior. Skarmory, Dartrix y Lycanroc mostraban su apoyo.

Por otro lado, Músculo la tenía difícil contra Heracross. Su fuerza era mayor, pero palidecía en cuanto a técnica y movimientos. Litten y Yungoos eran el soporte del escarabajo.

Kahili cruzó sus brazos, apuntando hacia adelante y después los elevó, haciendo que su cuerpo pareciera una "X". Rápidamente se acuclilló y de forma aún más veloz se levantó, apuntando con su brazo izquierdo hacia el aire. Un cristal celeste brillaba en la ranura de la Pulsera Z y frente a ella se materializaron unas alas.

Heracross comenzó a utilizar Combate cercano a gran velocidad mientras que Músculo intentaba seguirle el paso con Fuerza bruta sin mucho éxito. Litten aprovechaba cada momento para lanzar Ascuas hacia todas las zonas posibles mientras que un montón de clones de Yungoos trataban de hacer el mayor daño posible al morder las piernas del rival.

El intercambio de puñetazos terminó y Heracross vio la oportunidad. Utilizando Derribo, se arrojó con fuerza hacia el rival e incrustó su cuerno directamente en el abdomen, hundiéndoselo levemente y tumbado a Músculo al suelo. Rápidamente tanto el escarabajo, como el gato y la mangosta se alejaron.

Sceptile y Papel chocaban filos al utilizar Tijera X, creando así un combate sumamente parejo. Por detrás, Lycanroc acribillaba al pequeño samurái con Lanzarrocas al tiempo que Dartrix lo hacía con Hoja afilada, lo cual no parecía ser demasiado eficaz. Skarmory aprovechó al máximo la distracción para arrojarse con Ala de acero y desequilibrar al enemigo.

El inicial de Planta vio ahí la oportunidad para, con sus cuchillas, incrustar a Papel en el suelo. El gecko, ave, perro y lechuza se apresuraron a alejarse.

Todos los Pokémon aliados sabían que sólo habían conseguido someterlos por el simple hecho de que estaban desesperados por evitar los movimientos de Pikachu y Toucannon.

Pero ya era tarde para ellos.

Una inmensa bola de electricidad que iluminaba hasta el último rincón de los Jardines de Melemele apareció frente a Pikachu.

Toucannon voló tan alto que ahora sólo parecía una pequeña mancha negra a la distancia.

—¡ESTE ES— gritó Ash a todo pulmón, apretando con fuerza el puño y lanzando un puñetazo hacia el frente al mismo tiempo que Pikachu—… TODO NUESTRO PODER!

—¡GIGAVOLTIO

—¡PIKA, PIKA, PIKA

—¡PICADO

—…DESTRUCTOR!

—¡… PIKA!

—…SUPERSÓNICO!

La inmensa bola de electricidad se dirigió hacia Papel a toda velocidad.

Toucannon se dejó caer en caída libre directamente contra Músculo. Su pico cada vez se iba poniendo más rojo por la fricción.

Ambos ataques colisionaron.

La onda expansiva creada por Gigavoltio destructor fue suficientemente poderosa como para hacer que Dartrix y Skarmory perdieran el control de su vuelo, además de crear un viento tan potente que arrasó con los pétalos de las flores del lugar, mandando también a volar la gorra de Ash y la visera de Kahili.

Por otra parte, el impacto generado por el choque entre Toucannon y Músculo no solamente rompió el suelo sobre el que estaba tirado el segundo, sino que también levantó una cantidad inmensa de polvo y roca que obligó a todos a cubrirse las caras (con excepción de Lycanroc).

Pikachu y Toucannon volvieron a donde sus entrenadores.

El silencio se adueñó de todo el lugar, dejando sólo destrucción y caras de sorpresa por la potencia de los movimientos.

El combate había acabado. Debió haberlo hecho.

Si habían resistido esos movimientos, no cabía duda de que eran unas bestias.

Y en efecto lo eran.

El polvo finalmente se disipó, dejando ver a Papel y a Músculo, los cuales estaban llenos de raspones y cortes, además de uno que otro moretón. Jadeaban pesadamente y sudaban a montones, pero a fin de cuenta, estaban de pie.

Los ojos de todos se abrieron con sorpresa menos los de dos Pokémon en específico.

Uno de ellos sólo quería que esos dos cayeran, mientras que el otro simplemente buscaba la felicidad del primero. Ambos compartían la misma emoción: Estaban furiosos a rabiar.

Litten y Yungoos se arrojaron con velocidad hacia los enemigos, sin importarles ya nada de lo que pudiera pasar. Todos se sorprendieron por esto.

—¡NO!— gritó Ash, con fuerza, intentando detenerlos.

—¡Es un suicidio!— exclamó la Pokédex— ¡Si van solos, morirán!-Rotom.

Kahili frunció el ceño. No podía dejar que alguien más muriera.

—¡Toucannon, detenlos!

Para cuando todos se lanzaron a detenerlos, algo pasó.

Un brillo celeste salió de los cuerpos de ambos hermanos, los cuales estaban en pleno ataque.

La sorpresa aumentó aún más.

Músculo y Papel no iban a quedarse quietos, por lo cual prepararon sus extremidades para contraatacar pero justo cuando las elevaron, ráfagas de viento impactaron contra ellas, obligándolos a bajarlas.

Eran los Oricorio, quienes habían recuperado su deseo de lucha.

Lo siguiente que vieron todos fue como los cuerpos de Yungoos y Litten crecían de forma considerable y para cuando la luz abandonó sus cuerpos, ya no eran los mismos de antes.

Lo que antes era un Yungoos ahora era un Gumshoos.

Y lo que antes era un Litten, ahora se trataba de un gato más grande y corpulento. Sus patas, abdomen y bigotes eran rojos, las primeras estaban adornadas con dos franjas negras cada una. El lomo, la mitad superior de la cabeza y la cola eran de color negro, todas esas zonas tenían franjas rojas. En su cuello había una bola amarilla con un pequeño círculo naranja.

Ash abrió fuertemente los ojos.

Las fauces de los dos se abrieron a la par y en la misma fracción de segundo, se vieron envueltas en llamas. Colmillo ígneo.

La mangosta se aferró con fuerza al cuello de Músculo, mientras que el gato envolvió con su mandíbula casi todo el cuerpo de Papel.

Ambos eran igual de feroces y lo demostraron quemando al enemigo. Cuando se retiraron, las llamas cubrían por completo ambas bestias.

Papel finalmente cayó inconsciente, pero Músculo se rehusó a hacerlo. Él era fuerte como ningún otro.

Sus dos puños se dirigieron hacia el suelo con velocidad, y Ash lo captó. Intentaría huir.

—¡NO LO DEJEN!— ordenó, apuntando hacia el enemigo.

Ninguno dudó al momento de arrojarse contra el oponente, pero el polvo y las rocas los hicieron detenerse por unos instantes. Pikachu fue el primero en llegar; con su tamaño, no fue problema para él cruzar entre todos los obstáculos.

Pero de nuevo, era tarde sólo que esta vez para los aliados.

La misma ruptura en el cielo apareció y la mitad del cuerpo de Músculo estaba dentro de ella. Papel ya no estaba por lo que era seguro que su compañero lo estaba llevando con él.

Pikachu, en un último acto, lanzó un potente Cola de hierro que Músculo evitó por los pelos al agacharse levemente, sólo que eso logró que una de sus antenas fuera cortada de tajo.

La bestia roja ni siquiera le tomó importancia a eso y terminó de introducirse en el llamado Ultraumbral. Desapareció.

Al final, todo volvió a quedar en silencio. Los intrusos finalmente se habían ido.

Un fuerte grito se escuchó por parte del gato de fuego, mientras que Gumshoos aporreaba el suelo con rabia.

Ash cayó de rodillas al suelo.

—Otra vez…— murmuró con frustración. Pokémon habían muerto frente a sus ojos y no había podido vengarlos.

Todos compartían la misma frustración que Ketchum, pero sólo una persona fue capaz de caminar a través de ésta. Kahili caminó al sitio donde los enemigos habían desaparecido, pasando a un lado de Pikachu y se agachó.

—Veamos el lado bueno de esto— dijo la mujer, volteando a verlos—. Tenemos esto— con la mano izquierda, donde tenía puesto el guante, mostró la antena de Músculo.

Nadie entendía muy bien lo que eso quería decir, salvo uno.

Todos sabemos quién era ese uno.

—¡Eso es…!— exclamó Rotom con sorpresa— ¡Un fragmento de Músculo!-Rotom.

—No lo entiendo— Ash se veía confundido.

—¡Esto de aquí es la clave para saber que son realmente esas cosas!— esas palabras impactaron a todos— ¡Nos hemos encontrado con cuatro de ellos pero nunca habíamos podido obtener información nueva! Siempre lo supe, en el momento en el que pudiéramos tener la más mínima cantidad de su material genético, estaríamos más cerca de revelar su verdadera identidad-Rotom.

—¿Estás diciendo que…?— susurró Ash, ahora impresionado.

—Esta es la clave no sólo para poder descifrar como lidiar con ellos, sino que también podría ser aquello que dé el primer paso a los viajes interdimensionales-Rotom.

Los Pokémon de Ash y lo que antes era Litten se vieron más aliviados al saber eso.

Sceptile y Heracross no entendían casi nada, pero eso sonaba sin duda alguna genial.

Kahili, Toucannon y Skarmory tampoco parecían comprender del todo bien lo que pasaba, pero no dejaban que sus expresiones lo mostraran.

—Entonces déjenme llevar esto con una especialista— pidió la mujer, comenzando a girar su palo de golf—. La conozco de hace años, estoy segura de que nos ayudará.

Ash y Rotom voltearon a verse ¿Y si esa especialista era Lusamine? No podían confiar en la madre de Lillie.

—La profesora Burnet es una increíble mujer— dijo de pronto Kahili, ahuyentando las sospechas de ambos.

Finalmente, Ketchum asintió.

—Por favor— pidió, agachando levemente la cabeza. Cuando intentó ponerse de pie, sus piernas temblaron levemente y sintió como su cabeza daba vueltas. Estuvo a punto de caerse.

—¿Estás bien?— preguntó la golfista, viéndolo fijamente.

—Si…— murmuró, sobándose las sienes— Creo que estoy un poco estresado.

Todos sus Pokémon lo vieron con preocupación.

—Deberías irte a descansar. Fue algo agitado— le sugirió.

Ketchum negó con la cabeza.

—Gracias por preocuparte, pero vine hasta aquí en busca de alguien y no pienso irme aún— respondió, comenzando a caminar hacia las flores donde antes habían peleado los Pokémon y donde ahora se encontraban los cadáveres.

Su estómago se revolvió al verlos.

Con lentitud y seguido por todos sus Pokémon, Ash se agachó frente al Oricorio líder, el cual estaba rodeado de todos sus súbditos, quienes lloraban su muerte al igual que la de sus otros tres camaradas. El humano tocó con suavidad y gentileza la cabeza del ave.

—Lo siento muchísimo…— le susurró, en un intento de que pudiera oírlo— El tiempo que nos conocimos fue corto, pero jamás olvidaré la intensa pelea que tuvimos cuando nos encontramos por primera vez.

El resto de Oricorios voltearon a ver a Ash entre lágrimas. Uno tomó la delantera y lo tocó con su ala, llamando su atención. El tipo Eléctrico/Volador señalaba un pequeño orificio.

—¿Quieres que vayamos ahí?— le preguntó, a lo cual recibió un asentimiento, seguido de unos leves sonidos.

—Dice que hay algo que debemos ver-Rotom— tradujo.

El gato de fuego tuvo la esperanza de que se tratara de Stoutland.

Ash aceptó la guía y se volvió hacia sus Pokémon.

—Sceptile, Heracross, Dartrix y Lycanroc, lo hicieron genial. Regresen por el momento— pidió, abriendo su riñonera y devolviéndolos a todos a sus capsulas. Volteó a ver a los hermanos—. Ustedes son unos grandísimos tontos— dijo con seriedad. Ambos le sostuvieron la mirada—, pero estoy orgulloso como no tienen idea. Felicidades por evolucionar, chicos.

Los dos asintieron. Por fuera mostraban un gesto impasible pero por dentro se sentían algo felices.

Torracat el Pokémon Gato fuego. Tipo Fuego. Habilidad: Mar llamas. Luce al cuello un cascabel incandescente que tintinea con fuerza cuando desprende llamas. Su melena actúa como órgano sensorial con el que sondea el entorno, incluso en plena oscuridad. Es ideal para detectar enemigos ocultos.

Ash se puso de pie.

—Esto ya nos corresponde a nosotros.

Kahili vio el momento en el que Ash, Rotom, Pikachu, Gumshoos y "Litten" entraban a la pequeña cueva. Una vez que nos los vio, se acercó a los Oricorio.

Unas pequeñas lágrimas corrieron por sus mejillas.

—Ese muchacho es duro…— murmuró mientras se frotaba los ojos— Seres tan hermosos… Lamento mi debilidad…


El interior de la cueva era oscuro como era de esperarse, pero gracias a Pikachu y a su Destello eso no era ningún problema.

El lugar estaba lleno de pozos de agua estancada, y pequeños pasadizos de roca. Oricorio los guiaba de forma infalible, tomando atajos extraños pero eficientes.

Finalmente, a la distancia, se vio una pequeña luz que fue haciéndose más y más grande.

Cuando finalmente salieron al exterior estaban en una pequeña playa que conectaba directamente con el mar de Alola. A unos metros había una diminuta isla repleta de Pokémon la cual se conectaba a donde ellos estaban gracias a un camino de arena que la marea tapaba de vez en cuando.

Oricorio apuntó hacia el islote.

—La Bahía Kala'e-Rotom…— dijo, analizando su entorno.

Pero la ubicación no le importaba al gato, quien salió corriendo directamente hacia el lugar señalado.


¡VIEJO!

El ritmo cardíaco de Torracat era inmenso. La expectativa podía con él y fue aún mayor cuando todos los Pokémon refugiados de los Jardínes de Melemele voltearon a verlo y se abrieron paso.

El tipo Fuego se detuvo en seco al ver lo que estaba frente a él. Instantes después, llegaron Ash, Pikachu, Rotom y Gumshoos.

Los ojos de todos se vieron obligados a cerrarse.

El pelaje de Stoutland estaba opaco y su piel no mostraba color. Una de sus patas se había ido pero no había sangre, dando a entender que seguramente se había cauterizado la herida él mismo.

Todo el mundo lo sabía, no era ni siquiera necesario que Rotom hiciera un chequeo.

Músculo y Papel habían matado a Stoutland.

Torracat se sentó.

Muy en el fondo lo sabía…— empezó a hablar. Gumshoos comenzó a sentir como su corazón se estrujaba— A cada segundo de la batalla me iba convenciendo más y más. Esos dos eran monstruos y tú ya estabas viejo. No tenías ninguna posibilidad, pero… pero…— las lágrimas comenzaron a caer— muy en el fondo… también deseaba que estuvieras vivo… que pudieras darme una última lección… Poder decirte cuánto te amé… Si tan sólo no me hubiera ido…

Lentamente se acercó a quien lo había cuidado y se acurrucó con él.

Te amo, viejo…— las lágrimas siguieron cayendo.

Ash se llevó una mano al pecho para luego hablar en voz alta.

—Su hogar… ya está a salvo— les informó a los Pokémon salvajes, quienes entendieron el mensaje.

Poco a poco, todos se fueron yendo hasta que sólo quedaron Ash y sus Pokémon, Torracat y Stoutland.

Ketchum también dio media vuelta.

—Cuídalo… Gumshoos.

La mangosta ni siquiera tuvo que asentir.

Torracat lloró por al menos 20 minutos frente a su hermano mayor hasta que por fin se levantó.

No puedo dejarte aquí, viejo, pero tampoco puedo llevarte conmigo— le murmuró—. Como tu hijo, es mi obligación hacer esto. Fortaleciste mi fuego y con él, lo que dejaste atrás se irá.

Los colmillos de Torracat se encendieron. Justo cuando estaba por acercarse al perro, vaciló y tembló.

Estoy aquí contigo-Shoos— escuchó que le decían desde su derecha.

Gumshoos estaba ahí, con sus colmillos también envueltos en fuego.

Tengo que agradecerle como es debido a quien cuidó a mi molesto hermanito-Shoos— informó, poniendo su pata sobre la cabeza del gato.

Torracat asintió en silencio. Si alguien podía ayudarle a hacer eso, era su hermano mayor, aquel al que amaba más que a nada.

Ambos se acercaron a la vez a Stoutland y pegaron sus hocicos a su cuerpo, como si le estuvieran dando un gentil beso de despedida.

Gracias por estar siempre al pendiente de él. No te conocí, pero no te olvidaré-Shoos— le murmuró.

El fuego rápidamente se propagó por el cuerpo del gran tipo Normal hasta convertirse en una gran masa incandescente.

Los hermanos retrocedieron levemente para ver como el cuerpo físico de Stoutland se iba.

Fue entonces cuando pasó.

Una sensación cálida envolvió a Torracat por la espalda, obligándolo a voltear con rapidez.

Ahí estaba él. Rodeado de cuatro Oricorios, uno un poco más grande que el resto.

Stoutland estaba ahí pero no físicamente.

Parecían nubes amarillas que serían arrastradas al más mínimo rastro de viento, pero ahí estaban.

Estoy agradecido de que no hayas estado en casa cuando todo pasó—la voz del perro sonaba como si fuera un eco a la distancia, como si estuviera ahí pero a la vez no. Un suspiro salió de su boca—. Viví por casi un siglo pero te puedo jurar, que estos tres años que pasé a tu lado fueron los más divertidos de todos. Tuvimos un buen viaje, ¿no?

Torracat intentó hablar, pero era como si simplemente ya no tuviera voz.

En los momentos más cotidianos y en los más importantes, siempre tendré un ojo encima de ti, mocoso…— una tierna sonrisa se pintó en su rostro— Mi pequeño muchacho…

Una ráfaga de viento pasó y las nubes se desvanecieron para terror de Torracat pero luego de un rato, sonrió.

Incluso desde el otro mundo me cuidas, vejestorio…— murmuró, llamando la atención de Gumshoos.

Está por terminar-Shoos— le informó, apuntando a un montón de ceniza que estaba envuelto de pequeñas brasas.

Torracat se levantó y comenzó a caminar hacia la cueva por la que habían llegado para sorpresa del mayor.

¿Torraca…?

Hermano…— interrumpió, volteando a verlo— ¿Ash Ketchum podría hacerme más fuerte?

Los ojos de Gumshoos se abrieron más de lo normal para luego volver a su tamaño normal. Una inmensa sonrisa apareció en su rostro.

Claro que si-Shoos.

Torracat le devolvió el gesto y luego asintió.

Yo ayudo a quien quiera ayudar. Cosas como la especie, el sexo y el tipo no me impiden hacer lo que quiera. Porque nadie me dice que hacer, excepto yo.

Soy el dueño de mi vida y hago lo que quiero. He vivido cincuenta años bajo esa ideología y no pienso dejar de seguirla nunca.

(Ya la entiendo. Por fin comprendo la valiosa lección que dejaste para mí, padre)— Torracat miró hacia el cielo. Tras de él, las cenizas de Stoutland volaron con el viento— (Seré tan fuerte que no volveré a perder a nadie…)

Ese día, muchas cosas cambiaron en el gato. No sólo su apariencia o personalidad, sino que su visión de la vida y objetivo en ésta también lo hicieron.

Por fin comprendió la doble moralidad que había en su actuar, el tratar a un perro desconocido como a su padre pero rechazar a su verdadera madre por algo tan vago como la especie.

Ya no era el mismo.

Cuando entró a la cueva de nuevo, seguido por su hermano mayor vio que Ash Ketchum, Pikachu y RotomDex estaban esperándolos ahí de forma paciente.

—Hola— saludó, levantándoles la mano.

Ignorando esas palabras y con calma, Torracat se le acercó al humano para luego sentarse frente a él y mirarlo fijamente. Gumshoos lo imitó.

El azabache vio los ojos de ambos.

El fuego de la determinación que antes los había cubierto a la par ahora estaba reflejado en sus ojos.

Rotom y Píkachu sonrieron.

Ash se inclinó hasta estar a la altura del par.

—Antes de venir conmigo, debo decirte algo— comenzó a decir Ketchum, viendo a Torracat fijamente a los ojos—. Soy un viajero. Recorro el mundo buscando desafíos emocionantes y si quieres venir conmigo, tendrás horas de duro entrenamiento, batallas increíbles y visitarás lugares que nunca has visto pero por sobre todo, lucharás hasta el mismísimo final ¿Aún te quieres apuntar?— le preguntó.

Los hermanos voltearon a verse y el gato asintió para luego mirar fijamente a Ash, como si esperara algo.

Ketchum finalmente sonrió.

—¡Pues bienvenido seas al equipo!— dijo mientras sacaba una Pokéball vacía de su riñonera y la acercaba a la cabeza del gato.

Al entrar en contacto la esfera con el cráneo de Torracat, éste se envolvió en un aura roja que salía de la capsula. El gato había sido absorbido y la esfera se movía sin cesar. Después de unos segundos, pequeñas estrellas rodearon el aparato de captura, indicando así que el proceso había sido un éxito.

La Pokéball desapareció, indicando que había sido transportada hacia Kanto.

Gumshoos sintió nostalgia al revivir esa escena.

—Es hora de irnos— les dijo a todos, quienes asintieron.

—Torracat abordo-Rotom.


—Gracias— con una reverencia, Ketchum tomó su gorra de manos de Kahili.

—La encontré junto a mi visera. No te preocupes.

—¿Segura que no quieres ayuda?— preguntó Ash, cambiando el tema.

—Estoy bien por mi cuenta. Siempre he venido aquí cuando estoy estresada y creo que sé cómo cuidar del lugar. Sólo me estorbarías— le respondió.

—Entonces está bien— dijo el azabache—. Fue un placer trabajar contigo.

—Lo mismo digo, Representante de Tapu Koko— su mano se extendió hacia el entrenador—. Trabajaremos juntos de aquí en adelante así que no bajes el ritmo.

—No lo haré— correspondió el gesto.

Toucannon, Skarmory, Pikachu, Rotom y Gumshoos también se despidieron.

Justo cuando Ash dio la vuelta y se preparó para irse, lo interrumpieron.

—Tienes nervios de acero— dijo Kahili.

Ash volteó a verla de reojo, sonrió y levantó el pulgar.

Finalmente abandonaron el lugar.

—Rotom, manda a todos con el profesor Oak— pidió Ash después de que salieron del túnel.

Esas palabras sorprendieron a todos.

—A-A la orden-Rotom…— los compartimientos se abrieron, listos para llevarse a cinco de los seis Pokémon de Ash.

—Nos vemos luego, Gumshoos— aseguró el azabache, regresando a una impactada mangosta a su Pokéball.

Dartrix, Lycanroc, Sceptile, Heracross y Gumshoos fueron transportados.

—¿Ash? ¿Por qué hiciste…?— la pregunta de Rotom se quedó en el aire.

Las mejillas de Ash se inflaron y éste corrió rápidamente hacia unas rocas para posteriormente arrodillarse ante ellas.

El inconfundible sonido del vómito saliendo inundó los tímpanos de Rotom y Pikachu, quienes vieron con miedo a su dueño.

El vómito no paró por algunos segundos. Cuando Ash se reincorporó, tenía lágrimas en los ojos y saliva cayendo por su barbilla. Jadeaba con pesadez.

A la distancia, unos pasos se fueron haciendo cada vez más fuertes.

—Intenta calmarte, Ash-Rotom— pidió la Pokédex, poniendo su brazo contra la espalda del muchacho.

—Pika pikachu— secundó el roedor, haciendo lo mismo que la Dex.

—Yo… yo…— intentó hablar, pero era incapaz.

Los pasos finalmente se detuvieron.

—Mírate… Eres tan fuerte pero estás en un estado tan lamentable— una voz familiar llamó la atención de Ketchum, quien miró a sus espaldas.

Ahí estaban Gladio y Silvally, viéndolos fijamente.

—Levántate de una puta vez. Tenemos un enemigo que destruir.


Bueno, finalmente terminé. Que no se rompa la tradición de acabar de escribir los capítulos en la madrugada.

En fin… ¿Les gustó? ¿Les sorprendió algo? Bueno…

Me habría gustado darle más tiempo en pantalla a la interacción de Stoutland y Torracat, pero realmente siento que sólo era necesario plantear los momentos más clave de esos dos. De cómo se conocieron, a como su relación fue mejorando al punto en el que eran los típicos chicos que se apreciaban un montón pero tampoco querían escucharlo de la boca del otro porque sería incómodo.

En fin… Terminé y con esto, tal vez le quede sólo un capítulo o dos al arco de separación. Tal vez uno…

¡Dos años desde la creación de esta historia! Me siento, en lo personal, muy orgulloso del punto al que he llegado y agradezco siempre el que me sigan. Gracias por estar ahí, mes con mes, esperando a que actualice. Los aprecio un montón aunque no conozca a ninguno de ustedes XD

¡Vamos por más! Esperemos que para dentro de un año, las aventuras de Ash y Lillie por fin estén concluyendo.

Bueno… Ficha de personaje.

-Nombre: Torracat.
-Tipo: Fuego.
-Género: Macho.
-Lugar de origen: Cueva Sotobosque, Melemele.
-Sueño: Ser increíblemente fuerte.
-Movimiento insignia: Colmillo ígneo.
-Disfruta de: Estar con su hermano.
-Odia: A Músculo y a Papel. Cosas muy ruidosas. El picante.
-Resumen: Un gato callejero cuyo destino lo llevará a ser un feroz tigre. Hermano menor de Gumshoos y su ser más preciado. No te dejes engañar por lo lindo que es, sus garras y colmillos te pueden hacer trizas en un dos por tres. ¡Aprecia a todos sin importar su raza y usará a Ash Ketchum para volverse cientos de veces más fuerte! ¡Abran paso al señor del fuego!