Me tardé 5 días de nuevo. Al parecer vamos retrasando dos días cada vez. En fin, hola de nuevo. No he respondido reviews de los capítulos pasados, pero lo haré en unas horas. Me siento un tanto cansado, lo siento.
¡En fin! Contestaré las reviews anónimas, que son sólo dos.
Diegoxd: ¡Muchísimas gracias! Espero que puedas seguir leyendo los capítulos, así como dejar tus opiniones más seguido ¡Hasta otra!
Cristhian: Realmente, será la Prueba de Chris XD
Ash y Lillie comprenden medianamente bien los motivos del otro. No creo que su amistad sea tan frágil como para arruinarse por algo así. Hablando de Hau ¿dónde estará él actualmente?... ¡Así es! De esa forma, el apellido no se pierde nunca.
¡En fin! Pasen a leer con toda confianza.
—¿Ves eso que está allá?
La mañana había llegado y con ello el entrenamiento matutino junto al desayuno, los cuales habían terminado hacía varios minutos. Actualmente, se encontraban fuera del Centro Pokémon, esperando a que dieran las 2 de la tarde. Decidieron dar una vuelta por el lugar, llegando finalmente a un pequeño acantilado que se encontraba al sur, rodeado por una valla de metal.
Lo que señalaba Kukui se trataba de una montaña nevada, todavía más grande que el Monte Hokulani, en cuya cima podía verse una gran cantidad de maquinaria. A Shiron parecía darle emoción ver un sitio con tanta nieve.
Gracias a la cámara de Rotom, pudieron ver con más claridad todo. Las máquinas como grúas o excavadoras entraban por una especie de cueva. El resto no podía verse del todo bien por la distancia y el ángulo.
—Ese es el "Monte Lanakila"…— murmuró Lillie, fijándose bien en el sitio.
—Es una montaña gigantesca…— exclamó Ketchum, sorprendido.
—No es sólo una montaña gigantesca— aseguró Kukui, cruzándose de brazos. En su mirada, se podía apreciar cierta satisfacción—. Es la montaña más alta de toda Alola; mide 13,802 pies de alto.
Ash escuchó eso con sorpresa. No sabía cuándo era realmente eso en metros, pero sonaba sorprendente.
—Eso sí sólo contamos su altura sobre el nivel del mar— dijo Rotom, dejando el modo cámara—. En total, mide 10,000 metros de alto-Roto.
Esa si era una cantidad que el entrenador de Kanto podía manejar y vaya que se sorprendió.
—¡Esos son como 10,000 yo!— dijo, con un gran gesto de sorpresa.
—Eso sería así si tú midieras un metro…— murmuró Lillie.
—No eres muy inteligente, ¿verdad?-Roto.
Pikachu negó con la cabeza. No lo era.
—Y bueno, ¿qué es eso que están construyendo allá?— interrogó el azabache, señalando el lugar y dejando su sorpresa de lado.
Kukui miró a Lillie.
—¿Recuerdas mi proyecto secreto?— le preguntó.
Creo que ambos serían útiles para tu proyecto, amor.
La rubia asintió. Era de lo que Burnet y Kukui habían estado hablando mientras comían hacía dos semanas.
—Bueno, pues permítanme que sea yo quien se los revele a ustedes aquí y ahora— el científico caminó hacia la valla y se puso de espaldas al Monte Lanakila, extendiendo ambos brazos hacia los lados— ¡Están apreciando la futura Liga Pokémon de Alola!
Todos, sin excepción, mostraron una inmensa sorpresa ante eso.
—¡WOAAAAHHHHH!— gritó con fuerza Ash.
—¡PIKAAAAAAAAA!
—¡Esto es algo sin precedentes!-Roto.
—¡P-Profesor, ¿esto es en serio?!— preguntó Lillie, viéndose realmente estupefacta.
—¡Mírenlo bien, chicos!— dijo, encarando a la Liga Pokémon— ¡Este es el sueño de toda mi vida hecho realidad!
Ash se calmó un poco luego de varios segundos de inmensa emoción.
—Espere, ¿entonces antes no había Liga Pokémon?— interrogó, curioso por ello.
Kukui negó con la cabeza, sin voltear a verlos. Parecía perdido en la vista del Monte Lanakila.
Al ver que el profesor no respondía, una llama se encendió en Lillie y Rotom.
—¡Déjame explicar!/-Roto— dijeron al unísono para luego verse con el ceño fruncido (o al menos una representación de ello en la pantalla de la Pokédex).
Al ver que Ash los estaba viendo con atención, comenzaron con su guerra.
—¡Verás…!
—¡a diferencia de otras Regiones, Alola nunca contó con una Liga Pokémon…!
—¡en lugar de ello— interrumpió Lillie—, cuando un chico completaba su Recorrido Insular tenía un combate en la cima del Monte Lanakila…!
—¡contra los cuatro Kahunas de forma consecutiva e ininterrumpida…!
—¡una vez que ganaban eran…!
—¡coronados como Campeones Insulares!-Roto.
Lillie y Rotom voltearon a verse de forma desafiante. La Pokédex tenía cierto aire de superioridad que hizo a la rubia hacer un puchero.
Ketchum y Pikachu estaban repasando lo dicho en silencio. Entonces no había Liga Pokémon en Alola… Hubiera sido muy malo si Brock y Dawn iban a verlo participar en un evento que ni siquiera existía.
—Pero, ¿entonces por qué ahora existe la Liga?— preguntó, confuso.
Kukui esta vez si los volteó a ver.
—Fue gracias a mí— respondió, poniendo fin a la disputa entre la chica y la máquina, llamando también la atención de los originarios de Kanto—. Preparé el terreno por años; moví hilos, planifiqué y supliqué como loco a los Kahunas para que me permitieran traer la Liga Pokémon a Alola. Claro que también tuve que hablar con la Asociación Pokémon.
—Eso es sorprendente, profesor…— aseguró Lillie, maravillada por lo que había logrado el adulto.
—Como se esperaba del hombre que me creó con ayuda mínima de otros científicos poco relevantes-Roto— la Pokédex también se veía orgullosa, tal vez por ser creación de ese hombre.
—Vamos… Sólo fue un poco de trabajo duro— dijo el adulto de forma modesta, rascándose la cabeza mientras sonreía de forma nerviosa.
Ash y Pikachu voltearon a verse confundidos. No entendían el porqué de todos los halagos, una Liga Pokémon era algo normal, ¿no?
Kukui lo notó.
—Parece que, por tu expresión, no entiendes lo que significa una Liga Pokémon en Alola y más en el Monte Lanakila. Eres un extranjero, así que no me sorprende mucho— las palabras del moreno activaron de nuevo el fuego de la rivalidad entre los dos cerebritos competitivos del grupo.
Cuando estaban por volver a empezar otra batalla de conocimiento, se vieron interrumpidos por el mismo investigador, quien avanzó hacia Ash.
—Déjame contarte. Como puedes ver, Alola es un lugar muy apegado a sus tradiciones y por lo mismo, la Liga Pokémon jamás tuvo lugar en la Región. En los cientos de años que tiene Alola de ser fundada, jamás hubo nada igual a esto; el sólo pensar en algo más que el Recorrido Insular era demencial— explicó, para luego señalar a la montaña más alta de la Región—. Y la cima del Monte Lanakila, el lugar donde…— hizo una pausa para voltear a ver a Ash— ¿Conoces la leyenda de Solgaleo y Lunala?
El azabache sonrió con fuerza y asintió. Esos nombres le traían una felicidad inexplicable.
—¡Bien, estás informado!— de no haber tenido su gorra, los cabellos de Ash se hubieran despeinado más de lo normal. Ketchum sonrió por el gesto— Como decía, la cima del Monte Lanakila es un sitio sagrado para Alola ya que fue ahí donde Solgaleo y Lunala crearon a los Tapus ¡Y ahora la Liga Pokémon está ahí! Claro que está hecha de forma que respeta el ecosistema del lugar. Es una Liga que recuerda el pasado y las tradiciones pero que al mismo tiempo, abre las puertas a un brillante futuro. ¡Quiero mostrarle al mundo los talentos que residen en Alola!
Ash ahora entendía todo mejor y, ¿Qué decir? Le parecía una maravilla.
—En serio es asombroso, profesor— le dijo de corazón, logrando que el investigador sonriera.
—Y supongo que nos acompañó hasta aquí porque tienes asuntos con la construcción de la Liga— teorizó Lillie, viendo como sus Pokémon contemplaban la gigantesca montaña.
—Bueno, sí pero no— contestó, haciendo que el grupo de Ash se viera curioso—. Realmente el principal motivo por el cual vine hasta aquí con ustedes fue para presentarles personalmente el proyecto, es cierto que tengo asuntos con la administración y todo eso, pero pude haber llegado más rápido si sólo me iba en mi Braviary, ¿no creen?
Todos asintieron. Tenía sentido.
—Se tomó tal molestia sólo por nosotros…— susurró Lillie.
Kukui asintió.
—Bueno, es porque quería que la invitación fuera especial— contestó, ampliando su sonrisa.
—¿Invitación?— preguntaron los adolescentes al unísono. Los Pokémon de éstos comenzaron a poner atención en lo dicho por Kukui.
—Así es— con rapidez, señaló a Ash y Lillie—. Quiero que ustedes dos entren a la primera Liga Pokémon de Alola.
En el rostro de Ketchum se formó rápidamente una enorme sonrisa y sus ojos brillaron de forma intensa. Pikachu compartía la misma emoción. Los mejores amigos se voltearon a ver con gran alegría.
Rotom fue un poco menos entusiasta. Se esperaba ese desenlace después de todo.
Pero Lillie fue la cereza sobre el pastel. Sus ojos estaban abiertos como platos y sus boca estaba bien abierta. Un gran shock que no tardó en expresar.
—¡E-Espere…! ¿¡Y-Yo en una Liga Pokémon?!— preguntó, moviendo ambas manos frente a su cara— ¡E-Eso es demasiado!...
—Yo entré a una Liga por primera vez cuando tenía 10 años— contó Ash, quien seguía emocionado—. Y no es que por ese entonces yo fuera el más fuerte del mundo.
—P-Pero yo…
—Tranquila, Lillie. Todavía falta un año para que la Liga esté lista— respondió, logrando que el entrenador se decepcionara—. Seguro que para ese entonces y con la ayuda de Ash, serás mucho más fuerte de lo que eres.
Eso último reactivó al azabache.
—¡Así es, yo te ayudaré!— le aseguró.
—P-Pero… yo ni siquiera participo en el Recorrido Insular…— dijo, chocando las yemas de sus dedos índice.
—¡Tranquila, la Liga Pokémon tiene dos usos!— Kukui levantó los dedos medio e índice— El primero es para que los aspirantes del Recorrido Insular puedan tomar la prueba para convertirse en Campeones Insulares y la segunda es para realizar el formato clásico de la Ligas Pokémon, es decir, un torneo entre participantes.
—Entonces… ¿No necesito hacer el Recorrido Insular para entrar a la Liga?— preguntó la rubia.
—¡Cualquier persona es libre de entrar! Pero claro que no es tan fácil, sólo los 16 mejores llegarán a la etapa final del torneo ¡Aquel que se esfuerce más será reconocido como el primer Campeón de Alola!
Ash se vio sorprendido por eso. En todas las Regiones en las que había estado, había tenido que obtener 8 medallas para poder entrar a la Liga, lo cual hacía sonar a la Liga Alola como algo mucho más fácil de lo normal. La gente que entrara no tendría en sí demasiado nivel, ¿no?...
—¿Y saben que es aún más interesante?— les preguntó Kukui, viéndose confiado en su proyecto— ¡Los Capitanes también pueden participar!
Eso fue una sorpresa aún más grande.
—¿Dice que un Capitán puede convertirse en Campeón de Alola?-Roto.
—El Recorrido Insular y la Liga Pokémon son dos cosas aparte, por lo que si un Capitán así lo quiere, puede entrar al torneo ¡Eso hace las cosas más interesantes, ¿no lo creen?!— se veía sumamente emocionado.
—¿Y qué pasa con los Kahunas?— preguntó Lillie.
—Ellos son tema aparte. Son los encargados de verificar que cada batalla efectuada en la Liga sea honorable y limpia, en otras palabras, son los jueces— respondió con total seguridad.
—Eso de verdad suena interesante…— susurró Ketchum. Los Capitanes eran los entrenadores más fuertes de la Región sólo por detrás de los Kahunas. La dificultad aumentaba si consideraba que otros participantes como Kahili podrían estar en el torneo— ¡Pikachu y yo nos apuntamos, ¿verdad, amigo?!
—¡Pika pi!
—¡Eso es genial!— dijo Kukui, satisfecho— ¿Y qué me dices tú, Lillie?
Todos voltearon a verla. La rubia bajó la mirada, nerviosa.
—Yo…
Sin darle tiempo a responder, Ribombee se paró frente a ella y comenzó a dar un largo discurso mientras soltaba pequeños puñetazos al aire. Comfey también lucía entusiasmado y por último, Shiron se unió con un pequeño sonido.
—Al parecer a tus Pokémon les hace ilusión la idea— notó el investigador, viendo el comportamiento de los tres pequeños.
Los Pokémon de Lillie la voltearon a ver a los ojos y ésta les devolvió la mirada. Luego de unos segundos suspiró y sonrió.
—Si no hay de otra…— masculló, levantando la cabeza— Acepto la invitación, profesor.
—¡Así se habla!— gritó Ash con gran entusiasmo— ¡Haré lo mejor que pueda para entrenarte bien!
—¡Genial!— exclamó Kukui— Burnet siempre supo que aceptarías.
La celebración continuó unos instantes y en eso, Rotom se le acercó a su dueño.
—El torneo será en un año y lo del Refulgente es en cinco meses y medio… ¿Estás seguro de que está bien que te emociones tanto por esto?-Roto— le susurró al oído. Pikachu también escuchó.
—No te preocupes por eso, Rotom— le dijo, volteándolo a ver—. No dejaré que el Refulgente nos arrebate la felicidad. Te juro que lo detendremos.
La Pokédex asintió.
—Si tú estás seguro de ello, yo también lo estoy-Roto.
—¡Usa Hoja afilada, Rowlet!
—¡Bloquea con Puño incremento, Crabrawler!
Estamos en pueblo Iki. En medio de la plataforma de combate ubicada frente a la casa de Hala se encontraban el antes mencionado y una chica a la que podemos reconocer como Selene. Una Gran prueba está siendo llevada a cabo y los Pokémon finales de cada uno de los participantes se encontraba en las últimas.
—¡Tú puedes, Selene! ¡Sólo uno más!— gritaba con fuerza su hermano mayor, Elio, desde las gradas.
—¡Miaaaaaaau!— el Litten del joven también apoyó a la chica. A un lado del gato de fuego, había un Meowth gris (su forma Alola) y un Crabrawler como el que estaba peleando.
La menor de los gemelos tenía en su rostro una gran sonrisa y estaba acompañada de un leve sonrojo. El brillo en sus ojos mostraba la emoción que el combate le daba. A pesar de estar sudando y jadeando, no perdía la sonrisa.
—¡Ataca con Picotazo!— ordenó la entrenadora, señalando al oponente.
—¡Defiéndete!— indicó Hala.
El cangrejo colocó sus tenazas frente a su rostro, sólo para ser impactado con el filoso pico de la cría de lechuza.
Pero Crabrawler estaba cansado y Rowlet, misteriosamente, era increíblemente fuerte. Tras un forcejeo, el tipo Volador logró mandar a volar al rival, haciéndolo caer de espaldas.
—¡Crabrawler!
—¡Sigue usando Picotazo!
En ese instante, la mente de Hala lo transportó varias semanas en el pasado, cuando estaba enfrentando a un joven entrenador que tenía un Pikachu.
—La gente de Kanto definitivamente se parece entre sí— pensó con satisfacción. Ya no podía hacer nada.
Cuando los picotazos cesaron, Crabrawler no se movía. El árbitro notó eso de inmediato y se acercó a verlo. Con rapidez, levantó una mano en dirección a Selene.
—¡Crabrawler no puede continuar! ¡La ganadora del combate y por ende, de la Gran Prueba es la participante Selene!— anunció, logrando que casi todo el público explotara en ovaciones.
Selene sonrió con aún más fuerza y extendió sus brazos hacia su Pokémon, quien no tardó en lanzarse al abrazo.
—¡Lo hiciste increíble, amigo!— exclamó, dando unas cuantas vueltas.
—¡SELENEEEEEEEE!— gritó con fuerza su hermano mayor, corriendo hacia el cuadrilátero seguido de sus Pokémon y sin importarle nada, abrazó fuertemente a su gemela. La felicidad podía verse en su rostro— ¡Lo hiciste, Selene! ¡Lo hicis…!— de inmediato, pareció darse cuenta de la escena que estaba montando y se separó de ella. Se veía avergonzado, pero intentaba disimularlo apartando la mirada— Es decir… Esto es lo que se esperaba de ti, no podría tolerar que mi hermana menor no lograra superar la Gran Prueba en su primer intento al igual que yo… ¿Qué diría el jefe si se enterara?
Selene asintió con fuerza.
—Entiendo lo que dices, hermano— le respondió. Por algún motivo, había vuelto a su personalidad seria y tranquila—. Agradezco tus felicitaciones.
—Es bueno que lo entiendas…— dijo, viéndola de reojo. Al ver su rostro no pudo evitar darle un abrazo que duró menos de 2 segundos— ¡Y-Y que no se te suba a la cabeza!
—No lo hará, hermano— Selene parecía más que acostumbrada a la actitud del mayor. No era nada honesto cuando se trataba de halagarla.
Hala se acercó a ellos dos con paso tranquilo, mientras que la multitud seguía aplaudiendo de fondo.
—Fue un combate excelente, Selene. Tú y Elio de verdad que son prometedores— felicitó Hala.
—Gracias por sus palabras, señor Hala— la adolescente hizo una pequeña y corta reverencia—. Nuestro combate fue asombroso. Estaba temblando de la emoción y por poco sentí que mi corazón se saldría de mi pecho.
Las palabras de la chica, sumado al tono serio con el que lo dijo logró que Hala soltara una carcajada.
—No me cabe duda de que tienen un gran futuro por delante. Eso que tienen con ustedes es la más viva prueba de que mis palabras son ciertas— con el índice, el Kahuna de Melemele apuntó a las muñecas de Elio y Selene (la izquierda en caso de ambos), en ellas tenían sus respectivas Pulseras Z—. Un regalo del mismísimo Tapu Koko es algo de lo que tienen que sentirse orgullosos.
Elio acarició su accesorio y lo vio con una sonrisa. Se parecía al que Ash tenía y, por lo que Hala les había contado, él también había recibido su Pulsera Z gracias al espíritu guardián de Melemele.
Selene sentía lo mismo que su gemelo. Ambos estaban felices de compartir algo con su ídolo.
—Lleva esto con orgullo, Selene Asutoro. El Lizastal Z, muestra física de que superaste mi prueba, te pertenece— Hala le tendió el pequeño rombo naranja, el cual Selene tomó gustosa.
—Lo atesoraré para siempre— dijo, y aunque sus palabras podían no sonar así, su rostro lucía realmente conmovido.
Hala asintió.
—¡Esta noche habrá una gran celebración!— anunció el Rey, haciendo que la gente saliera disparada a hacer los preparativos.
Un fuerte manotazo en la espalda por parte de Elio hizo que Selene soltara un pequeño grito de sorpresa.
—¡Por tu culpa mi fiesta se retrasó un día, así que no tienes permitido no divertirte, ¿entiendes?!— estaba usando un tono rudo, pero la intención tras sus palabras eran todo lo opuesto.
Selene, con pequeñas lágrimas en los ojos y un agudo dolor en la espalda, asintió.
—E-Entendido, hermano…
Hala rio todavía más fuerte al ver su interacción.
La chica sacó tres Pokéballs, de las cuales salieron un Grimer con varias franjas de colores chillones, indicando que era su forma Alola, un Grubbin (ambos lucían muy cansados) y un Mareanie. Les enseñó el Lizastal Z.
—Éxito— dijo, levantándoles el pulgar. Por un momento, todos jurarían haber visto como un pequeño destello salía del ojo derecho de Selene.
Los Pokémon de la chica soltaron sonidos de alegría, incluso Rowlet, quien ya había festejado.
Elio suspiró y luego sonrió.
—¡Hala!— escuchó que llamaban, volteando ambos hacia atrás— ¡Este miércoles tengo mi revancha, recuerde!— un niño de unos 10 años, moreno y con un collar de una Pokéball estaba confrontando al Kahuna.
Los gemelos lo reconocían. Se había enfrentado a Hala un día antes que Elio, siendo derrotado de forma bastante fácil. Su Magby, Carvanha y Exeggcute nunca duraban nada contra el Makuhita del Mahalo mayor.
—Oh, Tristán— dijo el Rey, viendo al niño—, tranquilo, no lo he olvidado.
—¡Bien! ¡No puedo permitirme perder más tiempo aquí, no cuando mi combate contra Ash Ketchum es en tres meses!— con el ceño fruncido, dio media vuelta y se fue. Sus palabras no pasaron desapercibidas por los gemelos, quienes corrieron a su encuentro. Hala sólo vio como partían.
—¡Disculpa!— llamó Elio, deteniendo el avance de Tristán— Creímos haber escuchado que conoces a Ash Ketchum.
El niño volteó a verlos con una ceja arqueada. Lucía molesto.
—Queremos preguntar cuál es tu relación con el je… Ash Ketchum— informó Selene.
—¿Él?... ¡Es mi enemigo! ¡Ese forastero simplemente llegó y ahora quiere robarse a la mujer que me gusta! ¿Quién se cree que es ese idiota?... ¡Le daré una paliza!— murmuró, con el ceño fruncido y apartando la mirada.
—Ey, mocoso…
Tristán sintió como si lo estuvieran maldiciendo. Cuando volvió a ver a los gemelos, tenían una vena marcada en la frente. Se veían muy enojados.
Elio estaba acuclillado, quedando casi de su altura.
—Ni siquiera te atrevas a insultar de nuevo al jefe, ¿entendiste?— la postura del adolescente, junto a su gesto y tono de voz lo hacían lucir como un delincuente. Sus Pokémon lo respaldaron.
—O nos veremos obligados a patear tu trasero— Selene se crujió los nudillos. Su expresión no era menos intimidante que la de su hermano (incluso, lo era más). Aun estando débiles, los Pocket Monsters de la chica parecían dispuestos a pelear.
—¿J-Jefe?... ¿De qué están hablando?...— preguntó, visiblemente temeroso.
—Además, ¿por qué asumes que el jefe te está robando a alguien? ¿No será que ella en realidad es la que está detrás de él? Y, ¿robar? ¿Quién se fijaría en un mocoso como tú en primer lugar? ¡Estás mal de la cabeza si crees que siquiera tocarás a su primer Pokémon!
—Si mi admiración hacia el jefe no fuera tan grande, hace mucho que me habría enamorado de él— aseguró Selene.
—¿Y sabes que habría hecho yo?— preguntó Elio, acercando su cara aún más a la de Tristán— Habría apoyado a mi hermanita, porque tener al jefe de hermano sería la cosa más maravillosa del mundo ¡Esa chica debe sentirse halagada de que el jefe siquiera la tome en cuenta!
Pequeñas lágrimas se formaron en los ojos de Tristán.
—U-U-U… ¡USTEDES LOS DE KANTO SON TODOS UNOS YAKUZA!— gritó con fuerza para acto seguido, salir corriendo.
Elio se reincorporó y le levantó el pulgar a su hermana, quien le devolvió el gesto. Nadie se metía con su ídolo.
Hala veía desde la distancia, con una gota cruzando por su sien.
No sabía que la admiración de esos dos hacia Ash llegaba a tal punto.
2 p.m. Observatorio Hokulani. Ula-Ula.
Ash dio un fuerte estornudo.
—¿Te resfriaste, Ash?— preguntó Lillie, preocupada.
—Eso sería malo-Roto.
El roedor eléctrico también se veía curioso por la salud de su entrenador.
Ketchum negó con la cabeza.
—N-No, sólo sentí algo raro— respondió.
—¡Kukui!— escucharon decir.
Del observatorio, salió Lario, quien de inmediato fue a reunirse con el investigador.
—¡Lario! Siglos sin verte, amigo— saludó el moreno, extendiendo su mano hacia su viejo colega.
—Sí que ha pasado rato, ¿desde tu cumpleaños, tal vez?— recordó el rubio.
—¿En serio? Juraría que ha pasado más tiempo… Estos dos meses se han sentido casi como dos años— dijo entre risas—. En fin, déjame presentarte formalmente.
El profesor se giró hacia el grupo.
—Ella es Lillie, mi asistente. Ya la conoces.
—Un placer volverlo a ver, señor Lario— la rubia hizo su usual reverencia.
—El gusto es mío, Lillie— el antiguo Capitán imitó el gesto.
—Este es el Proyecto RotomDex o Rotom para los amigos.
—Siempre es un gusto conocer a los amigos del profesor-Roto— extendió su protuberancia derecha en dirección a Lario, quien le estrechó la mano.
—Digo lo mismo, Rotom— volteó a ver a Kukui—. Realmente hiciste un gran trabajo, seguro que Chris se emociona cual niño pequeño.
El científico rio y señaló al siguiente.
—Y bueno, este de aquí es Ash, el retador y el que está en su hombro es su Pikachu. Tienen bastantes agallas, seguro que has oído hablar de ellos.
Lario soltó un sonido de sorpresa.
—¡Alola! ¡Espero que podamos llevarnos bien!— saludó el chico, con su usual energía.
—¡Pi pikachu!— el pequeño roedor también se presentó.
—Alola para ustedes también, Ash y Pikachu. Aunque de hecho, no es la primera vez que nos vemos, ¿cierto?— las palabras de Lario hicieron que Ketchum recordara aquella vez en pueblo Iki.
El azabache negó con la cabeza para sorpresa de Lillie y Kukui.
—¿Recuerdas esa reunión de Capitanes donde conocí a Acerola?— le preguntó a Lillie. Su gesto lucía normal.
La rubia asintió.
—También viste ahí al señor Lario… Tiene lógica— dijo, comprendiendo del todo el asunto.
Kukui era el que seguía viéndose sorprendido.
—¿Hubo algo de eso? Ni siquiera me enteré— exclamó, volteando a ver a su amigo de la infancia.
Lario tuvo muchos pensamientos que cruzaron a gran velocidad por su mente. Ash había contado sobre la reunión que tuvieron sobre el tema del Refulgente, pero a juzgar por la reacción de Lillie, no había contado nada más que eso, por lo que seguramente estaba ocultando información. Decidió seguirle el juego.
—Hace unos cuantos días, sí. Acompañé a Chris, ya sabes, no se le da muy bien expresar sus ideas— respondió.
Ash, mentalmente, estaba agradeciéndole al amigo de Kukui.
—Supongo que también vio a Chris cuando estuvieron por ahí— dijo el científico, llevándose las manos a la cintura.
Lario y Ash recordaban muy bien el estado en el que estaba el Capitán cuando se vieron.
—Con lo distraído que es él en sus cosas de mecánica, es casi seguro de que no lo vio— aseguró el rubio.
—Oh, bueno. Están a punto de conocerse, así que no es como que importe mucho— el moreno volteó hacia la entrada del observatorio— ¿Entramos?
—Justo eso pensaba decir— respondió Lario, comenzando a caminar a la par que su amigo, quien le pasó el brazo por el cuello.
Cuando comenzaron a avanzar, la rubia miró a sus tres Pokémon.
—Lo siento, chicos, pero vamos a ir a un lugar donde es mejor que no estemos tantos. Tendrán que volver a sus Pokéballs por el momento— les informó, sacando las respectivas cápsulas. Ningún monstruo de bolsillo se opuso y finalmente, fueron absorbidos por un rayo de luz rojo.
Retomaron el paso al interior.
—¿Y bien, chico duro? ¿Has pensado en lo que te comenté?— interrogó. Ash, Lillie y Rotom, quienes estaban detrás, lucían confundidos.
—B-Bueno…— murmuró Lario, un tanto desbalanceado por el agarre del investigador— Justo iba a decirte sobre eso…
—Ho… ¿Y qué tal?
—Acepto con gusto.
Eso pareció haber activado al profesor, quien soltó al rubio y le dio un fuerte manotazo en la espalda.
—¡Así se habla!
Lo malo de eso fue que la potencia del golpe tumbó a Lario de cara al suelo.
Kukui se apresuró a socorrerlo.
Rotom juzgó a Ash con la mirada al ver esto, quien simplemente le dio una sonrisa nerviosa. Era normal que la maquina se sintiera identificada con esa escena.
La zona abierta al público lucía bastante bien. Un edificio repleto de decoración sobre el espacio exterior, con modelos de telescopios, maquetas y otras cosas interesantes que podías ver por un buen rato. También contaba con atracciones más interesantes, como un simulador de nave espacial que hacía que el viaje de verdad valiera la pena.
Mientras tanto, la parte "exclusiva", era algo mucho más normal. Un típico almacén donde decenas de cajas se guardaban. Algunos empleados se paseaban por el lugar. Los pisos estaban limpios y la verdad, poco más se podía decir del sitio… Salvo tal vez, la enorme puerta metálica adornada con una gran cantidad de diseños de rayos y otras cosas de ciencia ficción como una enorme calcomanía de un DeLorean.
—Perdonen a mi primo por si muchas cosas en su taller. No es el chico más ordenado de todos— Lario se disculpó con anticipación, para luego, pasar una tarjeta frente a la puerta, la cual se abrió.
Sin dudarlo, todos entraron.
Una gran cantidad de estanterías se encontraban en el lugar, repletas de objetos "frikis". Muñecos con grandes cabezas, videojuegos, libros (e historietas) modelos a escala y figuras de todo tipo. En el sitio también había un gran escritorio en el que había montones de tecnología que Ash ni siquiera conocía (por no mencionar la que había en el piso y en otras zonas del lugar). La habitación era espaciosa ya que aún con todas esas cosas, había suficiente espacio como para albergar de forma más que eficaz un cuadrilátero no demasiado grande.
A un lado de dicha estructura/invento se encontraba un chico regordete, dormido profundamente. Ash, Pikachu, Lillie y sus Pokémon veían eso con una gota en la sien.
Lario suspiró y se acercó al adolescente, acuclillándose para quedar a su altura.
—Chris, despierta. Tienes una Prueba, ¿lo olvidaste?— le dijo mientras lo sacudía, cosa que pareció funcionar.
El Capitán abrió los ojos, somnoliento.
—¿L-Lario?... ¿Qué hora es?...— interrogó, aún sin lograr despertar del todo. Un hilillo de saliva caía por la comisura de sus labios.
—Son las 2 de la tarde, Chris ¿Recuerdas que ibas a recibir a Ash? ¿El protegido del profesor Kukui?— Lario lucía sumamente paciente.
El Capitán se sentó y luego se rascó la cabeza.
—Es cierto…— murmuró, mirando al suelo con la mirada perdida.
—Ya están aquí, ¿ves?— con una mano, señaló al grupo. Ash levantó una mano y pronunció un enérgico "Alola", Pikachu era más de lo mismo; Lillie hizo una reverencia al igual que sus Pokémon y Kukui le sonrió. Rotom ni siquiera hizo el intento.
Aunque todo el grupo había sido amable con el adolescente, éste desvió toda su atención a quien ni siquiera lo había saludado. Rápidamente se levantó y, contrario a lo que su apariencia podría decir, corrió a toda velocidad hacia la Pokédex.
—¿¡Pero qué es esto?!— preguntó, sumamente sorprendido, ignorando por completo a los demás miembros del grupo— ¡E-Es una Pokédex voladora! ¡Había escuchado rumores de ella pero creí que sólo eran tonterías que se inventaban los crédulos! ¡Esto… Esto…!
—Me estás incomodando un poco-Roto— Ash supo de inmediato que Rotom estaba tratando de ser lo más amable posible con el Capitán.
Pero el que hablara sólo lo emocionó más.
—¡NO ES POSIBLE!— gritó, seriamente asombrado— ¡Tiene consciencia propia! ¿¡Quién fue?! ¿¡Quién creó a esta genialidad?!
—Fue Kukui/Fui yo— respondieron Lario y el profesor al mismo tiempo.
—¿¡El profesor Kukui?!— la sorpresa creció más— ¡No lo tome a mal, profesor, pero nunca creí que usted sería capaz de crear algo así! ¡Siempre pensé que era un científico más de campo!
—Oye, Chris, no seas grosero— regañó Lario, pero el tono con el que lo dijo y su expresión, no respaldaban muy bien sus palabras.
El adolescente no le prestó atención por la emoción que sentía.
—¿¡Cómo logró que volara de esa forma?! ¿¡Pulsos electromagnéticos?! ¡N-No, espere…! ¿¡Descubrió algún nuevo tipo de…?!— las palabras de Chris se cortaron, nervioso y con sudor en el rostro, volteó a ver a su primo, cuyas ojos no eran visibles gracias al reflejo de la luz en sus lentes.
—Tienes una prueba, Chris— volvió a recordarle Lario, utilizando el mismo tono de voz, pero esta vez, incluso Kukui lucía nervioso.
—S-Supongo que lo de la…— volteó a ver al profesor en busca de la palabra faltante.
—RotomDex— contestó éste.
—S-Si… La RotomDex puede esperar… creo…— volteó a ver a Ash y Lillie, quienes lo veían con una mirada entre divertida y nerviosa— Hola, soy Chris, Capitán del tipo Eléctrico y eso…
—Mi nombre es Ash Ketchum y este de aquí es mi amigo Pikachu. Somos los retadores— presentó el azabache. Ese nombre pareció despertar interés en Chris.
—¡Pika pi!— volvió a decir el tipo Eléctrico.
Chris lucía curioso con respecto al dúo de Kanto.
—Un placer conocerlo, señor Chris. Mi nombre es Lillie, asistente del profesor Kukui— la rubia hizo una reverencia que pareció poner nervioso al de pelo naranja.
—S-Si, bueno… Creo que deberíamos empezar con la prueba, ¿no?— sin mucho interés, se giró hacia su invento— Bien, si miran esto de aquí, podrán darse cuenta de que es un cuadrado.
Ash, Pikachu y Lillie asintieron. Kukui, Lario y Rotom veían en silencio.
—Y este cuadrado tiene varios paneles.
De nuevo asintieron.
—Estos paneles tienen una función, que es necesaria para la Prueba.
De nuevo.
—Para hacer esa función necesita nueve Pokémon, como podrán ver por el número de paneles.
Y otra vez.
—Así que necesitamos a esos nueve Pokémon para poder hacer la Prueba.
Repitieron la acción.
—Y esos nueve Pokémon son nueve Charjabug que están al cuidado de Lario, así que él te acompañará— señaló a Ketchum— a buscarlos. Bueno, puedes ir.
Una gruesa gota de sudor corrió por las sienes de Ash, Lillie, Pikachu y Kukui.
Lario se acercó al azabache y le puso una mano en el hombro— Él es así… no se le da muy bien expresar las ideas— le contó, con un gesto resignado
—No se preocupe por eso, a veces me pasa— respondió el retador.
Lillie y Rotom recordaron como Ketchum había descrito por primera vez el Wela Volcano Park.
Lario dio una cabeceada mientras sonreía.
—Ahora bien, ¿puedes venir conmigo? Los Pokémon que menciona Chris están fuera del observatorio— informó, dirigiéndose hacia la salida.
Ketchum no dijo nada y lo acompañó. Lillie, Rotom y Kukui hicieron lo mismo, dejando sólo al Capitán.
—Ash Ketchum…— murmuró Chris, con la mano en la barbilla— Representante del dios de la guerra, Tapu Koko… Un buen aliado para mi lucha contra el apocalipsis.
—Ni siquiera había visto este corral— dijo Lillie.
—¿¡Qué son esos Pokémon?!— interrogó Ketchum, asombrado.
A unos metros de donde estaba estacionado el Exeggutobús se encontraba un pequeño corral de 5x5 metros. En el interior de éste había cuatro pequeños arbustos, tres rocas medianas y seis Pokémon verdes.
El cuerpo de esos Pokémon era cúbico, segmentado y alargado, casi rectangular. Tenía una boca grisácea en vertical, la cual parecía abrirse hacia los lados. Sus ojos eran azules y rectangulares, encontrándose, al igual que unos pequeños cuernos amarillos, a ambos lados de su boca. Parecía tener unas pequeñas patas marrones.
—Esos son los Pokémon que mencionó Chris— contó Kukui— Es la forma evolucionada de Grubbin; peleaste contra uno la primera vez que fuimos a pueblo Iki.
Ash asintió. Recordaba a ese pequeño tipo Bicho.
—Los Charjabug son Pokémon fascinantes— dijo Lario, apreciando a los aparentes insectos—. Aunque ese parezca ser su cuerpo, realmente es una dura coraza que protege al Grubbin en su interior, el cual se alista para evolucionar eventualmente. La electricidad que almacenan en su interior tampoco es algo para tomarse a juego.
—¿Son tipo Eléctrico?— interrogó el Representante.
—Charjabug y su forma evolucionada Vikavolt se vuelven tipo Eléctrico al evolucionar-Roto— contó, mostrando en su pantalla a un bicho azul con amarillo de cuatro patas y unas grandes alas con aspecto de media luna. Tenía unas enormes mandíbulas frente a sus dientes.
"Vikavolt el Pokémon Escarabajo. Tipo Bicho/Eléctrico. Sobrevuela un área en busca de presas. Puede concentrar una potente carga eléctrica entre sus mandíbulas para atacar a sus rivales. Los Pokémon pájaro no pueden hacer nada contra los rayos que lanza".
Ash iba a decir algo, pero en eso, un sonido de sorpresa los alertó.
—¡Ahí faltan tres Charjabug!— exclamó Lario, señalando el lugar— ¡Charjacinco, Charjasiete y Charjanueve no están!
Todos se pusieron alertas al escuchar eso.
—Lamento tener que pedírtelo, Ash, pero ¿podrías buscarlos?— pidió el rubio, quien lucía realmente conflictuado.
—¡Aunque no me lo hubiera pedido lo haría!— respondió, comenzando a correr hacia ningún lado en específico. No sabía dónde podían estar los tipo Bicho después de todo.
—¡Espérame, Ash!-Roto
Kukui se la acercó a su amigo.
—Ey, ¿esto es parte de la Prueba?— le preguntó en un murmuro.
Lario negó con la cabeza.
—No lo es. Realmente no están— esa afirmación asustó un poco a Kukui y a Lillie—, pero cuando una adversidad se presenta a la hora de afrontar una Prueba, es obligación del retador solucionarla. No puedo ayudarlo a buscar ni aunque quiera, aunque conociendo a los Charjabug, no deben estar muy lejos.
El profesor suspiró y se cruzó de brazos.
—¿Qué se le va a hacer?...— se preguntó.
Una corriente de aire pasó por el lugar, la cual hizo que Lillie se sobara los brazos para darse calor.
Lo había olvidado por el clima tropical de Alola, pero realmente, estaban en otoño, las montañas siempre lo recordaban. Era cuatro de Noviembre…
A kilómetros de distancia. Paraíso Aether.
La reserva de la Fundación Aether, donde diferentes especies de Pokémon eran cuidadas y protegidas por los empleados de la misma. Era enorme sin lugar a duda, y la belleza de las criaturas conviviendo con la naturaleza artificial era suficiente premio como para pagar un boleto de ida al sitio.
Ahí, nos centramos en dos reclutas, un Meowth y un Wobbuffet.
Se trata nada más y nada menos y nada más y nada menos que del Team Rocket.
—Esto es humillante…— masculló Jessie, cargando dos grandes cubetas con alimento Pokémon.
—La comida y las camas son buenas— dijo James, viendo el lado positivo de las cosas. El llevaba cuatro cubetas.
—¿Yo por qué tengo que fingir ser un Pokémon corriente?...— preguntó Meowth en un murmuro mientras caminaba por detrás de los humanos.
—Ya nadie se cree el cuento de que eres un humano pequeño y sería malo que te vieran hablando por ahí— contestó el de pelo azul, mientras seguía caminando.
—¡Wobbuffeeet!— exclamó el tipo Psíquico.
—Ya lo creo…— se quejó Meowth.
Tras unos minutos, llegaron finalmente a una zona de estanques relativamente alejada de los turistas. En ella, varios Pokémon como Psyduck, Goldeen, Luvdisc y Alomomola nadaban de forma plácida.
Los dos reclutas Aether comenzaron a servir la comida en unos contenedores metálicos. Uno de los Psyduck se acercó al dispensador y lo presionó con su pata; al instante, comida salió en un pequeño plato que estaba un poco por encima del nivel del agua. El pato comió sin dificultad.
—Recuérdame una vez más porque estamos aquí— pidió Jessie, irritada por todo el trabajo duro que estaban haciendo.
—Esa tal presidenta Lusamine da muy mala espina. Seguro que se oculta algo muy gordo y si pudiéramos descubrirlo…— dijo James, centrado en su labor actual.
—Tal vez oculta algún Pokémon muy poderoso o tecnología secreta. Además de que el asunto de Lillie Aether está directamente relacionado con "él"— respondió Meowth, lamiéndose las patas, intentando actuar como un gato normal.
—Imagina que lo averigüemos— supuso el adulto—. Podríamos contárselo a Ash.
Jessie volteó a ver a su compañero.
—¿En serio lo estás llamando por su nombre?...— preguntó. Era raro escucharlo decirlo siendo que antes, para ellos, era el "mocoso".
James se encogió de hombros.
—No le veo lo malo— dijo, terminando de servir su parte de la comida— ¿Olvidas lo que hizo por…?
En eso, un sonido de sorpresa hecho por Meowth y Wobbuffet llamó su atención.
Un toquecito en los hombros de James y Jessie los sobresaltó enormemente.
Cuando se dieron la vuelta, se toparon con Wicke, quien los veía con una amplia sonrisa.
—¡S-S-S-Subdirectora! ¿¡Q-Q-Qué hace aquí?!— preguntó el de pelo azul, alterado y sudando a mares.
Esa reacción pareció extrañar a la pelimorada.
—Bueno, estaba buscando a algunos reclutas para que hicieran un pequeño trabajo de limpieza, para evidentemente, limpiar en Recepción, ¿están muy ocupados?— preguntó.
—¡N-N-No p-para nada!— respondió Jessie, igual de rígida que su compañero.
Wicke miró detrás de la de pelo magenta, topándose con que todavía le faltaba vaciar un cubo y medio.
—Es bueno que sean entusiastas, pero no se sobre esfuercen ¡Sería malo para su salud!— dijo con un tono de preocupación.
—D-De todas formas, Subdirectora, ¿d-desde hace cuánto que está aquí?— preguntó James de nuevo— H-Habría sido una verdadera falta de respeto haberla dejado esperando mucho.
La mujer soltó una pequeña risita.
—Tranquilo, acabo de llegar por lo que, evidentemente, no tengo mucho aquí— contestó, cubriéndose la boca—. En fin, veo que están muy ocupados así que se lo pediré a alguien más ¡Sigan con el trabajo duro!
La subdirectora dio media vuelta y comenzó a alejarse.
Los del Team Rocket soltaron un suspiro. James pareció darse cuenta de algo.
Frente a ellos, a unos cuantos centímetros de distancia había una pequeña tarjeta que el de pelo azul no dudó en recoger.
Fundación Aether.
Pase Personal. Nivel de Acceso: 4.
Subdirectora Wicke Ally.
Jessie y Meowth vieron la tarjeta, para después, ver al frente, donde Wicke estaba conversando con otros reclutas.
El trío Rocket se volteó a ver.
—¡ESTO ES LO QUE BUSCABAMOOOOOOOS!— pensaron.
—Volvamos al trabajo— dijo James, guardando de forma sigilosa la tarjeta en uno de los bolsillos de su uniforme.
—Si— Jessie comenzó a vaciar sus cubetas de comida.
—Estaban en los arbustos del corral…— murmuró Ketchum, sintiéndose estúpido por no buscar ahí primero.
—Ya, ya…— Lillie trató de consolarlo, dándole unas palmaditas en la espalda.
Estamos de vuelta en la habitación de Chris. Aunque Ash buscó por los alrededores del Observatorio por más de media hora, no encontró nada. Fue una gran sorpresa cuando decidió investigar dentro del corral, descubriendo que los Charjabug faltantes estaban dentro de los arbustos del corral.
Ahora, los nueve tipo Bicho estaban alineados frente al cuadrilátero hecho por Chris (los bordes metálicos superior e inferior estaban iluminados de color verde), junto a otro Pokémon. En la parte de adelante, había un gran robot parecido a un Vikavolt como el que Rotom le había mostrado a Ash. Una especie de medidor estaba en su espalda y largos cables estaban conectados al invento.
—Déjenme presentarlos— con una mano, Lario señaló a los Charjabug—. De izquierda a derecha son Charjauno, Charjados, Charjatres, Charjacuatro, Charjacinco, Charjaseis, Charjasiete, Charjaocho y Charjanueve y este de aquí— ahora señaló a un Pokémon de no más de treinta centímetros de altura. Su cuerpo era esférico; la parte frontal era blanca y la trasera, junto con la cola, era gris. En su espalda había unas pequeñas manchas amarillas (como sus mofletes) y marrones. Su cola tenía forma de rayo y acababa en punta amarilla— es Togemaru, el Togedemaru de Chris.
"Togedemaru el Pokémon Bolita. Tipo Eléctrico/Acero. Habilidad: Pararrayos. Como no se le da bien generar electricidad por sí mismo, se abastece de la de los rayos. Eriza inconscientemente las 14 púas de su lomo cuando se asusta o se pone nervioso".
—Un gusto, chicos…— dijo Ash, aún sin recuperarse del todo.
Los bichos le devolvieron el saludo, mientras que Togemaru estrechó colas con Pikachu, quien había bajado al suelo.
Hablando de Chris… El Capitán estaba ajustando unos cables que conectaban con un botón amarillo que estaba al lado de la maquina Vikavolt. Parecía bastante seguro de lo que hacía. Luego de unos instantes, volteó a ver a todo el grupo.
—Al parecer la Prueba va a empezar. Kukui, Lillie, ¿podrían acompañarme?— pidió Lario, apuntando a un sofá que había cerca.
Sin objetar nada, los mencionados caminaron hacia el lugar señalado. Togemaru los siguió.
—Bien, Ash, te diré las reglas de la Prueba— informó, mirando fijamente al retador—… O lo haría si no las supieras ya. Son las mismas que las de los otros Capitanes y ya está— se encogió de hombros de forma despreocupada.
Ash asintió. También pensó que no tenía mucho caso que se las volvieran a explicar. Justo cuando estaba por acomodarse, Chris lo interrumpió.
—¡P-Pero asegúrate de usar la RotomDex!— le dijo rápidamente.
—Seguro…— respondió el chico, riendo de forma nerviosa.
Chris asintió con un ligero sonrojo en la cara.
—Bien, ahora te explicaré que tienes que hacer— cargó a tres Charjabug y los colocó en los paneles. Dos en los de más arriba (en la esquina derecha y el del centro) y otro en la segunda fila (bajo la esquina superior derecha)—. Cada esquina tiene un botón azul— señaló con el dedo las esquinas metálicas del cuadrilátero—, cuando presiones uno, activarás un mecanismo que hará algo y ese algo hará que los Charjabug hagan algo. Alinea a estos primero en la fila superior. Que la prueba comience… y eso.
Ash se llevó una mano a la cabeza. No entendía mucho. Volteó a ver a Pikachu, quien acababa de volver a su hombro y él tampoco parecía comprender demasiado.
Rotom no dijo nada y simplemente comenzó a analizar el entorno.
Ketchum lo pensó un poco más y al final se encogió de hombros para después caminar hacia el cuadrilátero. De forma despreocupada, tomó al Charjabug que estaba solo en la segunda fila y lo colocó en el panel de la esquina superior izquierda.
La primera fila de paneles se iluminó de verde y luego, éstos se levantaron levemente, haciendo caer a los Charjabug hacia el borde superior.
Todos se quedaron boquiabiertos al ver eso.
—¡E-Espera, ¿qué estás haciendo?!— preguntó Chris, corriendo hacia Ash.
—Bueno, me dijiste que tenía que alinearlos— le respondió el retador.
—¡S-Si, pero tenías que hacerlo con el mecanismo!— informó.
—Técnicamente, no se lo dijiste. Sólo mencionaste que los botones activarían un mecanismo, más nunca lo relacionaste con acomodar a los Charjabug-Roto— la Pokédex salió en ayuda de su dueño.
Ash asintió con fuerza y luego, Pikachu lo respaldó.
Chris arrugó la frente para posteriormente voltear a ver a su primo, quien le asintió, dando por válida la acción de Ash. Lario se llevó una mano a la cara; eso era lo que pasaba cuando el Capitán no se explicaba bien.
Kukui se estaba riendo con fuerza y Lillie lucía impresionada por la laguna que Ash había encontrado en la Prueba (aunque estaba segura de que lo había hecho porque no sabía cómo actuar).
—B-Bueno, como sea… ¡A la próxima asegúrate de usar los botones azules!— Hokulani regresó a donde estaba antes y pulsó el botón amarillo. Una corriente eléctrica conectó a los tres Charjabug. Los cables conectados entre el cuadrilátero y el Vikavolt de metal comenzaron a brillar. La máquina comenzó a temblar levemente mientras era cargada con electricidad.
Chris acomodó los siguientes tipo Bicho.
Dos en la fila del medio (extremos derecho e izquierdo) y otro en la inferior (el centro).
Ash se acercó a los botones, comenzando a romperse el coco para pensar.
—¿Alguna idea, Rotom?— preguntó al no llegar a ningún resultado.
—Estoy analizando los posibles patrones. Tardaré unos minutos-Roto.
Ketchum suspiró.
—¡Esta vez no será tan fácil!— le advirtió Chris, con una mirada de satisfacción.
Pikachu saltó del hombro de su entrenador al botón de la esquina inferior izquierda para observarlo mejor. Se pasó al de la esquina contraria y fue ahí que se dio cuenta de algo muy interesante.
Rápidamente llamó a Ash, sorprendiendo a Chris.
—¡Pika pika! ¡Pi!— explicó, señalando los botones que le habían llamado la atención.
El entrenador y su Pokédex se voltearon a ver. No podía ser verdad…
Lentamente, se acercaron al botón inferior izquierdo sólo para confirmar lo dicho por el roedor. Suspiraron para luego presionarlo.
El mecanismo se activó, haciendo que el Charjabug de la izquierda en la segunda hilera horizontal bajara a la hilera inferior, mientras que el que ya estaba en ésta, subió a la segunda.
Luego de eso, Ash se pasó al botón inferior derecho y lo presionó dos veces de forma rápida. Los Charjabug estaban alineados.
Eso sorprendió a todos, más a Chris.
—¿¡C-Cómo…?!— preguntó, volviendo a correr hacia Ash— ¿¡Q-Qué fue lo que hiciste?! ¿¡Cómo lo lograste tan rápido?!
Ash cerró los ojos y señaló una parte del botón que el Capitán se acercó para mirar.
En letras pequeñas, con tinta negra, había escrito: 2- Presionar dos veces para terminar de acomodar la fila inferior.
Luego de eso, corrió al otro botón, donde se encontró lo siguiente: 1- Presionar una vez para empezar a acomodar la fila inferior.
Lario, Kukui y Lillie veían con curiosidad lo que hacía Chris, quien volteó a verlos sudando a mares.
—¡Es muy listo!— dijo, para luego correr hacia el botón amarillo, presionarlo y repetir el proceso anterior. El Vikavolt robot comenzó a temblar un poco más fuerte.
El rubio se llevó una mano a la cara. Estaba seguro de que lo habían logrado por un descuido de Chris.
El Hokulani menor volvió a acomodar los tres últimos Charjabug. Ni siquiera es necesario que describa el orden ya que Rotom presionó los botones tan rápido que en menos de 5 segundos estaban alineados en diagonal.
—¡Woah!— exclamó Ash, sorprendido por la velocidad de la Pokédex.
—Terminé de analizar los patrones-Roto.
Eso fue el colmo. La mandíbula de Chris casi cayó al suelo.
De nuevo, Lario se llevó una mano a la cara. Ash había logrado superar sin dificultades esa parte de la Prueba… todo gracias a los descuidos de Chris.
El pelirrojo se resignó y pulsó de nuevo el botón amarillo.
Una corriente eléctrica conectó a todos los Charjabug, haciendo que vistos desde arriba, parecieran una gran "Z". Electricidad pasaba del cuadrilátero al Vikavolt, logrando que ahora, se agitara fuertemente, cosa que sobresaltó a Chris.
—¿E-Eso es normal?— preguntó Lillie a Lario, quien se levantó de inmediato.
—¿Va todo bien, Chris?— el rubio lucía preocupado.
Ash también comenzó a preocuparse, al igual que Kukui y Rotom.
—L-Los cables no lucen estables— contestó Chris, alejándose lentamente de su invento.
El medidor pasó del verde a un rojo intenso. El movimiento de la maquina se fue haciendo cada vez más frenético hasta que finalmente, los cables se rompieron, haciendo que Vikavolt se diera la vuelta, apuntando directamente a los Charjabug.
—¡Le dará a los Charjabug!— exclamó el Capitán, comenzando a sudar con fuerza.
—¡Dartrix, Lycanroc, Gumshoos, Pikachu!— llamó Ash, sacando las Pokéballs de los tres primeros y haciéndolos aparecer— ¡Quiten a los Charjabug!
Con rapidez, los cuatro se apresuraron a tomar un tipo Bicho cada uno. En el cuadrilátero ya sólo quedaban cinco.
Cuando cada uno fue a recoger otro, pasó lo inevitable. Una gran descarga eléctrica salió disparada hacia los Pokémon, impactándolos de lleno. Dartrix, Gumshoos y Lycanroc vieron sus músculos tensados en un santiamén y no podían moverse. Pikachu parecía estar aguantándolo relativamente bien.
—¡CHICOS!— gritó Ash.
Kukui, Lario, Chris y Lillie, sacaron sus Pokéballs y justo cuando iban a actuar, alguien más lo hizo.
Togemaru saltó frente a la descarga, liberando de ésta a los Pokémon de Ash y a los Charjabug.
—¡Togemaru!— exclamó el Capitán.
—¡Aunque su habilidad sea Pararrayos, esa es demasiada electricidad! ¡No conseguirá absorberla toda!— aseguró Lario.
—¡Lario tiene razón! ¡Hará sobrecarga!-Roto.
Chris abrió una Pokéball, sacando un auténtico Vikavolt.
—¡Destruye el Invikador!— ordenó el Capitán.
La puerta del cuarto de éste se abrió sin que nadie se diese cuenta y entonces, otro Pokémon se puso entre la electricidad y Togemaru, actuando más rápido que el tipo Bicho/Eléctrico.
Ni Ash ni Lillie podían creerlo. Un Togedemaru tres veces más grande que el de Chris estaba absorbiendo toda la descarga sin siquiera parpadear.
—¡El Dominante!— exclamó Kukui.
Luego de varios segundos, la corriente se terminó y el Togedemaru dominante aterrizó, totalmente intacto. Con seriedad, volteó a ver a Ash, quien estaba tratando de hacer que sus Pokémon respondieran y sin más, comenzó a rodar fuera del lugar.
—¡Ash, el Dominante se está yendo!— le avisó Lillie, señalando el lugar por el que el tipo Eléctrico se había ido.
—¡Pero mis Pokémon!...— respondió el chico. Un pequeño toque le hizo volver la vista hacia ellos. Dartrix, Lycanroc y Gumshoos le decían con la mirada que fuera. Ketchum frunció el ceño y asintió; Pikachu subió a su hombro, levemente aturdido— ¡Torracat! ¡Cuento contigo!— el gato fuego salió de su Pokéball— ¡Te encargo a los chicos, Lillie!
—¡Déjamelos a mí!— respondió la rubia, atrapando las Pokéballs de los tres heridos.
Ash, Rotom, Torracat y Pikachu desaparecieron de la vista de todos.
—¡Lo siento mucho! ¡Fue mi culpa, creí que no habría ninguna falla con el Invikador!— Chris se estaba disculpando con ambos, humanos y Pokémon.
Lario le dio unos golpecitos en la espalda.
—Aprende de este fallo, Chris— le dijo. No parecía enojado.
—Créeme, nos pasa hasta a los mejores— esta vez fue el turno de Kukui.
—Estos Pokémon son fuertes. Se recuperarán en un instante— aseguró Lillie, comenzando a regresar a cada monstruo de bolsillo a sus cápsulas.
Pequeñas lágrimas se formaron en los ojos de Chris, para luego, sacudir la cabeza y correr detrás de Ash.
—¡Aún tengo una Prueba que monitorear!— dijo, corriendo detrás del retador.
Lario vio cómo su primo se iba.
Chris Hokulani era sin duda, un chico raro.
Ey, ¿Qué tal? Honestamente, tengo algo de sueño… Les contaré un par de cosillas que se me vienen a la mente.
Primero que nada, volvimos a ver a Elio y a Selene. Creo que tendrán que acostumbrarse un poco a ellos, ya que los veremos más a menudo de ahora en adelante. También el equipo Rocket está haciendo de las suyas... Me pregunto cual será su siguiente locura.
Y cambiando de tema, hablemos un poco de Sword&Shield...
Ayer por la mañana fue el Pokémon Direct, donde se mostraron cosas nuevas. Honestamente, todo me gustó. El Weezing forma Galar; Berto, el nuevo rival; Marnie o Roxie (ésta me encantó su diseño); Zigzagoon y Linoone forma Galar y por último Obstagoon, que me está tentando mucho, tal vez lo atrape en la aventura, aunque si ya he llevado Linoones normales antes en Hoenn, ¿por qué no tener su forma evolucionada que tiene dos excelentes habilidades?
Lo único a lo que le doy un "Bueeeeeeno…" es al Team Yell, aunque estoy seguro de que no son el equipo enemigo principal. Los tomaré sólo como un relieve cómico que me dará experiencia.
¡En fin! Tampoco tengo mucho más que comentar. ¡Nos veremos!
-Nombre: Acerola Tapu.
-Edad: 16 años.
-Estatura: 1.55 metros.
-Lugar de origen: Desconocido.
-Sueño: Desconocido.
-Pokémon insignia: Mimikins.
-Disfruta de: Contar historia de terror. Leer. Aprender de la Región. Pasar el rato con fantasmas. Ayudar al Kahuna Nanu.
-Resumen: La última de una familia que provocó la ira de los Tapus. Acerola es una chica completamente misteriosa pero que siempre mantiene una buena actitud ¿Quién es esta chica y qué planes tiene?... ¡Ella es la Capitana del tipo Fantasma y planea sacarte un buen susto!
