¡Ey, mozuelos! ¿Qué tal todo?

¡Yo no tengo mucho que decir, así que responderé reviews anónimas!

RFederer: Mmmm… Honestamente, siento que no hubiera sido lo mismo. Lo importante de este capítulo era que los protagonistas se enteraran de todo, al tiempo que veíamos sus reacciones y sus estrategias para contrarrestar a los Ultraentes. Realmente siento que hubiera perdido demasiado si no tenía la estructura que tuvo.
Como pequeña aclaración, Nebulilla no es Necrozma. Nebulilla puede evolucionar ya sea a Solgaleo o a Lunala dependiendo de la versión del juego.

Yo ya tengo la respuesta a esa incógnita.
No es como tal que no le de vergüenza. Simplemente podríamos decir que tenía cosas más importantes en mente que sentir dicha emoción.

Respondiendo a tus preguntas:
-Eso lo veremos en su determinado momento, cuando se cuente el pasado de la Familia Aether.
-Será uno bastante decente.

No sé yo si aparezca un nuevo personaje femenino, pero sería genial ver a Roxie, me fascina su diseño.

En fin, sin nada más que decir, ¡pasen a leer!


—Lo mejor será llamar a Hau, ¿no creen?

Ash y su grupo se encontraban atravesando la Ruta 13, mismo lugar donde estaba el motel Snorlax en el que se habían reunido con Gladio. El terreno seguía estando igual de seco que en la Ruta 12.

Se encontraban pasando por enfrente del único rastro de vegetación en la zona, la cual estaba alrededor de un pequeño lago en el centro de todo.

Ante lo dicho por la rubia, Ketchum, Shiron y Rotom asintieron.

Pikachu se encontraba en la espalda de Lycanroc, explicándole todo para que después transmitiera el mensaje a todos sus otros compañeros.

Lillie sintió una pequeña presión en el pecho. Pensar en Hau, de inmediato la llevaba a pensar en Hal Mahalo, lo cual de forma inevitable se traducía en Ultraente, terminando finalmente en su madre.

Al final, todo estaba unido a ella, pensó.

No podría librarse de sus cadenas tan fácilmente.

—Llama a Hau, por favor— pidió el entrenador.

—A la orden-Roto.

La pantalla de Rotom pasó a mostrar un texto que decía: "LLAMANDO".

Luego de unos segundos, la llamada fue atendida.

Lo primero que vieron fue una cueva y lo siguiente fueron unos fuertes gritos que interrumpieron la conversación entre Pikachu y Lycanroc.

La que atendió al teléfono fue Hapu, quien tenía el ceño levemente fruncido y algo de sudor en su rostro.

—Ey, mozuelos…— dijo, sin voltear a verlos— Me toman en un momento algo peliagudo…

Ninguno necesitó preguntar a quién pertenecían esos gritos.

—¿Dónde están, Hapu?— interrogó el chico.

—Un poco por delante de la aldea Tapu— contestó, apuntando levemente la cámara hacia otra posición. Podía verse a Hau, quien estaba atado fuertemente a una roca, tratando desesperadamente de liberarse—. Estaba intentando ir a la Casa Aether que hay en la Ruta 15 para hacer disturbios y llamar la atención del tal Faba.

Todos los chicos sintieron un profundo dolor al ver a Hau Mahalo, aquel chico siempre alegre y tranquilo, en semejante estado de frenesí.

—¡DESÁTAME, HAPU!— ordenó, retorciéndose más— ¡MATÓ A MI PAPÁ! ¡VOY A MATARLO YO A ÉL! ¡TENGO QUE HACERLO! ¡VOY A MATARLO!

Y esas palabras sólo dolieron más.

Ash recordó la vez que Hau se había disculpado por haber llamado "tonto" a un empleado de la Fundación Aether ya que tanto él como Ketchum lo consideraban un insulto algo fuerte.

Escucharlo ahora decir sin vacilar que mataría a alguien era el completo opuesto a como era Hau.

—¡Es un alto mando de la Fundación Aether, no puedes ganarle!— le gritó Honua, logrando que Mahalo soltara un fuerte sonido de rabia— ¡Te matará él a ti!

—¡SERÁ MIENTRAS DUERME ENTONCES! ¡LO MATARÉ MIENTRAS DUERME!— argumentó.

Lillie no aguantó y emitió un sollozo, el cual de inmediato calló a Hau.

—Y-Yo… lo siento es sólo que…— se cubrió la boca con una mano y cerró los ojos— D-Disculpen…— y sin decir palabra, se alejó varios metros.

—Lillie…— murmuró Ketchum al verla alejarse.

Un suspiro de resignación se escuchó al otro lado del teléfono.

—¿Ves lo que estás haciendo, chico? Pones triste a tus amigos. Entiendo el odio que le tienes a Faba, también lo tendría, pero debes pensar con la mente en frío y resolver esto usando la justicia en la que Gran Hal creía— le dijo Hapu, sin recibir respuesta.

Luego de eso, la futura Kahuna volvió a apuntar la cámara hacia sí misma.

—Lamento tener que despedirme así, Ash, pero logró calmarse un poco y quiero aprovechar— le dijo en un leve murmuro, ante lo cual el chico asintió.

—No te preocupes, Hapu— dijo, para luego fruncir el ceño—. Y con respecto a Faba, me encargaré de que reciba un castigo por todo el daño que ha hecho.

La morena asintió.

—Eso sería genial, mozuelo— y tras decir eso, colgó.

Rotom recuperó su rostro, pero se mantuvo serio.

Había sido algo definitivamente raro.

Ash, por su parte, caminó rápidamente hacia Lillie, seguido por sus dos Pokémon. La rubia estaba al menos a cincuenta metros de distancia, sollozando levemente.

Shiron, en el suelo, trataba de hacer que las lágrimas dejaran de caer, pero no lo lograba.

El azabache hizo lo primero que se le ocurrió y la abrazó con fuerza.

—L-La Fundación Aether…— murmuró la chica al sentir como era envuelta por los brazos de su amigo— E-Ellos han hecho tanto daño…

Ash lo entendía. Entendía lo que quería decir eso.

El niño del Absol, Nebulilla, Hau, los Código Cero, incluidos los mismos Lillie y Gladio.

Todos ellos eran víctimas de los actos de la Fundación Aether.

—El verdadero enemigo no es el Team Skull— dijo Rotom de pronto. Nadie volteó a verlo, pero si lo escuchaban—. Aquellos que dicen tener intenciones puras en realidad se han revelado como unos auténticos villanos-Roto.

—Puede que no ahora… Pero estoy seguro de que en un futuro no muy lejano, podremos darles una paliza a los de la Fundación Aether— le dijo Ash, deshaciendo el abrazo. Lillie volteó a verlo y éste sonrió— Tus hermanos mayores son fuertes, ¿sabes?

La boca de la rubia se frunció levemente.

—Lo sé…— asintió.

—¡Gladio y yo, estoy seguro de que Hau también, nos aseguraremos de que la Fundación Aether pague por todo el daño que ha hecho!— exclamó con un tono de total seguridad— ¡Ninguno de nosotros quiere verte triste y todos queremos verlos a ellos caer!

Pikachu, Lycanroc y Shiron dieron gritos de batalla.

Lillie arrugó el gesto y luego puso un rostro de determinación.

—¡Sí! ¡No podemos dejar que sigan lastimando a personas inocentes!— dijo con un sentimiento igual al que demostraba su expresión.

—¡Así que…! ¡No llores! Ya verás que fuertes seremos en el futuro— y dicho eso, pasó su dedo por debajo de sus verdes ojos.

—A-Ah… L-Lamento que hayas tenido que hacer eso…— se disculpó, apenada.

—¡No pasa nada! Un amigo está ahí para secar tus lágrimas, ¿verdad, Shiron?— le preguntó a la pequeña tipo Hielo, quien asintió sin dudar— ¡Ahora todo está dicho! Por el bien de Hau, tuyo y el de Gladio, seguiremos haciéndonos fuertes.

—Un plan infalible al 100%-Roto— aseguró.

Lillie asintió y sonrió.

—Gracias, amigos.

Todos adquirieron el mismo gesto que la rubia, incluido Rotom.

—Je, ¿por qué agradeces? Es natural para un ser superior como yo intentar ayudar a alguien más débil cuando está en problemas-Roto— dijo con soberbia.

Aether rio.

—¡Entonces partamos!— exclamó Ash, dando media vuelta— ¡Acerola y la Prueba de tipo Fantasma nos esperan!

Todos soltaron un pequeño grito ante eso.

El ánimo de Lillie ahora estaba mucho mejor, pero seguía teniendo esa pequeña espina de incomodidad.

Entendía que Ash la considerara una hermana pequeña, pero en el fondo, ella sabía que eso era un gran problema.

No sabía por qué, pero sí que lo era.


La Ruta 13, a comparación de las otras fue un paseo.

En cuestión de unas horas y para cuando el reloj de Rotom marcó la 1 de la tarde, ya habían dejado atrás ese paisaje de tierra seca y poca vegetación para posteriormente llegar a un lugar lleno de verde, rodeado por un inmenso bosque y lo más destacable de todo… Unas casas en ruinas.

Por todo el lugar había restos de edificaciones totalmente destruidas. Hogares cuyos restos se reducían a nada más que escombros y polvo. La única construcción era un Centro Pokémon a varios cientos de metros, casi a la salida de la aldea Tapu, por un camino del cual llegaba una inmensa cantidad de aire frío.

—Un recordatorio de Dios-Roto…— murmuró la Pokédex, analizando el lugar y tomando fotografías.

—La ira de los Tapus es aterradora…— Lillie pensó en la pobre Acerola, cuya familia entera había desaparecido por obra del Toro Sagrado.

Pikachu, Gumshoos y Peke corrieron hacia una de las casas, entrando sin ninguna dificultan (ya que sólo habían dos paredes). Dartrix y Lycanroc por su parte, vieron con interés algo a la distancia.

Shiron, curiosamente, estaba bastante cerca de Ash.

Y hablando del azabache…

Se encontraba viendo en dirección al Centro Pokémon, por donde venía el aire frío y viendo hacia arriba. A la distancia, posándose intimidante, se encontraba una gigantesca montaña que lucía más cercana de lo que en realidad estaba, con su superficie completamente cubierta de nieve.

El entrenador la miraba desafiante. Era ahí donde, si todos vivían, combatiría contra los más fuertes de toda Alola.

La tipo Hielo veía al Monte Lanakila con cierta añoranza.

—¿Sabes algo, Shiron?— le llamó el azabache, obteniendo así la atención de la Vulpix— Lo había olvidado ya que fue hace algún tiempo, pero el director Oak dijo que te habían encontrado ahí. En el Monte Lanakila.

La pequeña se quedó con la boca abierta por unos instantes y luego devolvió la mirada hacia el lugar. Recordaba al viejo Oak, era una persona rara pero muy amable que siempre las trataba bien a ella y a Peke cuando las enviaban a visitarlo.

Dio un suspiro, comprendiendo así porque se sentía apegada a un lugar que nunca había visitado. Su cuerpo recordaba el lugar de su origen.

Sintió un leve golpe y para cuando se dio la vuelta, vio a Peke, quien la estaba invitando a jugar.

Shiron decidió dejar de lado un momento todo eso e ir a pasar el rato con sus amigos. Peke se burló de ella utilizando su Ataque rápido para adelantarse.

La rubia vio esto y sin dudarlo dejó salir a Comfey, Ribombee y Mudbray.

Los tres Pokémon lanzaron sus respectivos sonidos. Los tipo Hada corrieron con los demás, mientras que el tipo Tierra fue a donde Ash para saludarlo.

—Ey, amigo— dijo el entrenador, acariciándolo entre risas y sacando la Pokéball de Wimpod, dejándolo salir—. Creo que nuestros rodeos juntos tendrán que esperar.

A Mudbray no pareció importarle mucho esto. Le bastaba con estar al lado de ellos.

Lillie y Rotom se acercaron a Ash.

—¿Tienes el número telefónico de la señorita Acerola, Ash?— preguntó la rubia.

—¡Nope! ¡Hablaba con ella usando el Videomisor de Hau!

—¿Y sabes dónde la veremos?-Roto— interrogó.

—¡Tampoco!

Los dos se le quedaron viendo fijamente, hasta que Lillie soltó un suspiro.

—Ella… ¿Tan siquiera sabía que llegaríamos hoy?...— preguntó, anticipando la respuesta.

—Ustedes estaban conmigo cuando nos despedimos de ella— les recordó con una ceja arqueada—. No tiene forma de saber cuándo llegaremos, ¿sabes? ¡A veces dices cosas raras, Lillie!

La mencionada se llevó una palma a la cara.

—No, definitivamente tú eres el raro-Roto— aseguró la Pokédex.

—¡Bueno, yo creo que son un grupo muy alegre y especial!— dijo una voz a sus espaldas.

Con un gran sobresalto, todos se voltearon, topándose así con la misma Acerola.

Mudbray fue el más alterado de todos, quien estuvo a punto de patear a la Capitana.

—¡ESPERA, ESPERA!/-ROTO— le dijeron todos, mientras que Ash y Lillie lo sujetaban fuertemente.

Tapu rio ante la situación.

A pesar de calmar a Mudbray, el susto no desapareció.

—¿¡P-Por qué sigues haciendo eso, Acerola?!— preguntó el Representante, con el corazón a mil por hora.

—¡Es mi sello especial!— aseguró, dando una vueltecita.

—Y-Yo estoy más intrigada sobre el cómo supo de nuestra llegada— Lillie tenía un ritmo cardiaco ligeramente superior.

—Es obvio ¿No lo ves?— preguntó Rotom— Ahí arriba están Mimikins y un Gengar-Rotom.

La rubia volteó la mirada hacia el cielo, sin lograr ver nada.

Cuando estuvo por decirle eso mismo a la Pokédex, un gran Gengar estaba a su lado, sacándole la lengua.

El enorme grito que pegó Lillie hizo que los Pokémon de Ash y los suyos propios llegaran al lugar en un santiamén. Comfey incluso había dejado de pelear con Dartrix.

Aether tenía el rostro totalmente pálido (incluso considerando su ya de por sí claro tono de piel) y se había llevado la mano al pecho.

—Disculpa a Gengar, le gusta hacer bromas— pidió Acerola, haciendo una pequeña reverencia.

—S-S-S-S-S-S-Se c-c-cómo es s-s-su espe-especie…— murmuró en voz muy baja.

El tipo Veneno estaba riendo a todo pulmón cuando de pronto los Pokémon de Lillie comenzaron a reclamarle. No pareció importarle mucho ya que envolvió con su cuerpo a Ribombee.

Mientras Ash y Rotom trataban de ayudar a Lillie, Acerola comenzó a avanzar.

—Bueno, ahora vengan. Unos chicos muy traviesos se les adelantaron— dijo entre risas, viéndolos de reojo.

Ash y su Pokédex se miraron con confusión.


No tardaron mucho en salir de la aldea Tapu y de inmediato se adentraron en la Ruta 15. Nada más llegar, un poco más adelante pudieron ver una gran construcción de al menos tres pisos de alto; la llamada Casa Aether. La fachada era blanca y tenía un toque "futurista" al igual que todo lo relacionado con la Fundación Aether.

Tras pasar un gran arco podías llegar a la puerta, una gran y metálica doble puerta automática.

El interior lucía algo frío por la monotonía del color blanco, pero igual era suficientemente acogedor para poder vivir ahí.

Acerola les explicó que ese era el lugar en el que vivía por el momento ya que además de quedarle cerca del lugar de su Prueba, ayudaba a cuidar a los niños sin hogar que ahí se alojaban.

Lo que más le llamó la atención a Ash era un Pokémon que se encontraba tras una barra que asemejaba una recepción.

Era un orangután de más o menos la estatura de Lana, Hapu y Acerola. La mayoría de su pelaje era blanco pero de sus hombros caían largos mechones morados que asemejaban una especie de capa. En una de sus manos tenía un abanico hecho de hojas atadas con su pelaje morado. Su mirada era seria y en su frente había una especie de estrella hecha de pelo amarillo.

"Oranguru, el Pokémon Sabio. Tipo Normal/Psíquico. Habilidad: Telepatía. Viven en soledad en la espesura de los bosques y no suelen hacer actividades físicas. En la antigüedad, los nativos de Alola creían que estos Pokémon en realidad eran humanos que habitaban en las profundidades forestales por lo que recibieron el nombre de "moradores del bosque". Cuida a todos los Pokémon que habitan en el bosque, proporcionando remedios a los heridos y comida a aquellos que estén hambrientos".

El orangután los saludó con un movimiento simple de mano, mientras que con la otra se echaba aire en la cara. Los ojos de Ash brillaron al verlo.

Montones de niños podían verse por lugar, haciendo que la incomodidad de Lillie por llegar a una zona que le pertenecía a la Fundación Aether pero ella conocía bien ese lugar (teóricamente) y sabía que ahí no había ningún empleado de la misma.

Siguieron caminando hasta que Acerola los guío a una puerta en el primer piso, la cual se abrió por sí misma. Se trataba de una habitación con varias literas. En el suelo había una alfombra sobre la cual se encontraba una mesa de madera rodeada de sillas hechas del mismo material. Estanterías con juguetes podían verse por el cuarto.

Los ojos de Ash, Lillie y los Pokémon se abrieron por la felicidad (incluso Rotom sonrió ampliamente).

—¡D-Duele, duele!— escucharon exclamar— ¡G-Gané yo, ¿por qué sigue mordiéndome?!

—¡Yungi no se rinde fácilmente!— aseguró la voz de una niña pequeña.

—Como debe ser un buen Yungoos, sí señor, tenaz a rabiar— asintió alguien.

Varios niños animaban lo que parecía ser una pelea, aunque en realidad era un espectáculo. Los dientes de un Yungoos contra el pie de Hau.

—¡H-Hau!— gritó Ash, corriendo al encuentro de su amigo.

—¡Ash!— Mahalo volteó a verlo, un poco sorprendido.

El entrenador de Kanto lo interceptó con un fuerte abrazo.

—¡Me preocupé mucho!— aseguró, separándose— ¿Te encuentras mejor?...

El moreno se rascó levemente la mejilla.

—S-Sí… Lamento mucho que me escucharan decir esas cosas…— respondió en voz baja.

—¡No te preocupes por eso!— dijo mientras una pequeña lágrima se asomaba por uno de sus ojos— ¡Nadie puede reclamarte por haber reaccionado así!

Hau, con algo de vergüenza en el rostro y la boca fruncida, asintió.

—¡Bien, bien, niños! ¡Dennos privacidad a los adultos, por favor!— pidió Acerola, dando unas palmadas.

La niña del Yungoos lo separó del pie de Hau mientras comenzaba a salir de la habitación junto con los demás de su edad.

Luego de que se quedaran solos, Hapu tomó la palabra.

—Ey, mozuelos— saludó, levantando la mano—. Veo que llegaron a salvo.

Acerola rio.

—"Mozuelo", que palabra tan rara, Hapumpkin.

—¿Hapumpkin?...

—¡Como sea, me alegro mucho de que estés bien!— volvió a decir Ash, poniendo su mano sobre los hombros de Hau.

El chico tenía la mirada baja pero la subió al escuchar unos pasos.

Lillie caminaba hacia él y antes de que se diera cuenta, ya estaba entre sus brazos. El rostro del moreno adquirió un fuerte sonrojo que se vio a pesar de su color de piel.

La Lillie Aether que conocía no tenía el valor para hacer algo así.

—Duele mucho…— murmuró la rubia— Escuchar a un preciado amigo hablar así… Sé que Faba ha hecho demasiadas cosas horrendas pero si nos rebajamos a su nivel… ¿no seríamos igual que él?

El abrazo se deshizo y Hau pudo ver bien la cara de la chica que le gustaba, la cual estaba sumamente roja, pero a su vez, mantenía la seriedad.

—Así que por favor… Sé el Hau que tanto queremos, aquel que afronta la adversidad con una gran sonrisa…

La boca del chico se quedó entreabierta pero luego la cerró y sonrió ampliamente.

—¡A la orden!— exclamó con fuerza.

Lillie devolvió el gesto.

Un golpe hizo que la cabeza de Mahalo se hiciera levemente hacia adelante.

—¡R-Rotom!— exclamaron Ash y Lillie.

—¿Qué? Me preocupó-Roto.

El futuro Kahuna se sobó la parte trasera de la cabeza y luego volteó a ver a la Pokédex voladora.

—Lo siento, Rotom— dijo, divertido.

—Que no vuelva a ocurrir-Roto.

—Juro que no.

—¡Bien, ya que todo fue dicho, iré a traer bocadillos! ¡Deben estar hambrientos!— supuso Acerola, dando media vuelta.

—¡Voy con usted, señorita Acerola!— dijo Lillie, siguiéndola.

—Yo quiero estudiar la estructura de la casa, así que también voy-Roto.

Shiron, Ribombee y Comfey lo siguieron.

Hau se quedó viendo a la salida, un tanto embobado hasta que sintió dos codazos en sus costillas.

—Felicidades, campeón— murmuraron Ash y Hapu al mismo tiempo, con una sonrisa pícara en el rostro.

No, espera… ¿qué haces tú diciéndole eso?...— pensó Honua, viendo con los ojos entrecerrados al chico de Paleta.

—¡B-Basta!— dijo riendo. Sintió otro pequeño codazo, sólo para encontrarse a Pikachu, quien tenía la misma expresión que los otros dos.

El roedor eléctrico apoyaba a Lillie en su "romance" con Ash, pero también quería que a Hau le fuera bien y ya que su entrenador no parecía importarle nada de nada, decidió que no estaría de más felicitar por una vez a su amigo de Alola.

Hau rio fuertemente y luego caminó hacia una de las literas.

—¡Cambiando de tema! ¿Qué fue lo que hablaron cuando Hapu y yo salimos del motel?— preguntó, viendo a Ash.

Honua también tomó asiento, sólo que en la mesa.

—También me interesa— aseguró.

Ketchum vio a su mejor amigo y carraspeó.

—Bueno…


Hau se encontraba con la mirada en el piso y uno de sus puños fuertemente cerrados. Dio un suspiro y luego levantó la cabeza.

—Entonces, ¿fue Faba quien descubrió a Nebulilla?— preguntó Mahalo.

Ketchum asintió.

—Él y la presidenta Aether lo torturaron durante un buen rato para lograr abrir los Ultraumbrales— contestó.

—A mí me sorprende más el hecho de que la señorita y Gladio sean los hijos de la dueña de la Fundación Aether…— murmuró Honua con una mano en la frente— De hecho, también me sorprende que haya personas de otra dimensión que saben todo sobre viajar entre dimensiones… Claro que también es una sorpresa eso de que pudieran crear a un Pokémon que pueda adquirir cualquier tipo… Bueno, realmente, todo esto es demasiado para una pequeñaja cuya rutina diaria era cosechar rábanos y combatir…

Hau imitó el gesto de Hapu.

—Chico, vaya semana estamos teniendo…— dijo, recostándose en la cama.

—Digo lo mismo…— Ash se tumbó en el suelo.

Justo en ese momento, escucharon como la puerta de la habitación se abría, dejando pasar a Acerola, Lillie, Rotom y los Pokémon, Las dos primeras llevaban unas bandejas plateadas sobre las cuales habían panes dulces como donas y Malasadas, además de vasos con leche.

—¡Espero que disfruten!— dijo la Capitana, poniendo la comida en la mesa frente a Hapu.

—Gracias, chiquilla— dicho eso, la morena se quitó los guantes y tomó una rosquilla.

Acerola rio.

—Dices palabras tan graciosas…— dijo, dando unas cuantas vueltas.

Hapu se le quedó viendo mientras masticaba.

—Debo admitir que para ser una especialista del tipo Fantasma eres muy vivaracha— notó apenas terminó de tragar.

—Yo más bien diría que la señorita Acerola representa la parte traviesa de los tipo Fantasma— Lillie se integró a la conversación, recordando lo acontecido con su Gengar.

Hapu y la misma Acerola rieron.

—Es una forma buena de verlo, señorita— reconoció la futura Kahuna.

—¡A mí me gusta!— dijo Tapu, dando varias vueltas— ¡Por otro lado, Lillie-tan! ¿Ya viste lo que está haciendo Mimikins?

—¿Lo que está haciendo Mimi…?

Tras de ella, el Mimikyu de Acerola flotaba de un lado a otro, dando unas piruetas bastante raras. Ribombee se le unió y estaba siguiéndolo hasta que de pronto, atravesó una pared, sobresaltando así a la Lillie y a su Pokémon.

—¿¡C-Cómo hizo eso?!— interrogó con rapidez. Hapu también lucía realmente asombrada.

—¡Mimikins es un fantasma real!

—¡No intentes embaucarme! ¿¡De verdad es un fantasma?!— preguntó Honua. Pikachu llegó corriendo; le causaba gracia como Mimikins atravesaba las cosas.

Las chicas comenzaron a hablar sobre el Mimikyu de Acerola, mientras que por su parte, los chicos simplemente las veían.

M-Me siento fuera de lugar…— pensaron.

—Me siento fuera de lugar-Roto— exclamó en voz alta, llamando la atención de Ash y Hau, quienes asintieron.

Escucharon como la puerta se abría una vez más y de pronto, un Yungoos se abalanzó contra el pie de Mahalo.

—¡E-Espera!— pidió, intentando quitárselo.

Una niña de pelo castaño atado en dos coletas bajas, de vestido celeste que le llegaba a las rodillas, zapatillas del mismo color y gorro de pescador blanco también entró a la habitación, seguida de un niño moreno con un sombrero idéntico además de pantalones cortos blancos, camiseta azul y deportivas azules.

—¡Yungi no se rinde fácilmente!— repitió la pequeña.

—¡Elekid se une a la batalla!— exclamó el niño, lanzando una Pokéball de la cual salió el tipo Eléctrico del mismo nombre.

—¡P-PERO YO GANÉ!


El Yungoos de la pequeña niña y el Elekid del niño intentaban desesperadamente golpear al Gumshoos de Ash pero éste no la tenía nada difícil para evadir sus ataques (en su mayoría, sólo tenía que mover su cuerpo hacia los lados).

—¿¡Puedo hacer ya la Prueba?!— interrogó el azabache, sorprendido.

Acerola asintió.

—Como mi Prueba es algo nueva, la gente no suele venir mucho— contó, meneando su cuerpo de un lado a otro.

Ash se levantó con fuerza del piso ante la mirada de todos y dio varios pisotones.

—¡BIEN! ¡ESTOY ENCENDIDO!— exclamó, sacando dos Pokéballs.

De las cápsulas salieron Peke y Wimpod. La tipo Fuego de inmediato empezó a imitar a su entrenador, mientras que el bicho veía confundido el entorno y la acción de Ketchum.

—¡Usaré a Peke y a Wimpod para esta Prueba!— avisó, mostrando a sus Pokémon.

Nada más oír eso, la Vulpix sonrió con gran alegría y comenzó a dar saltitos de alegría. El tipo Agua, por su parte, no lucía del todo entusiasmado con la idea y sus ojos lo demostraban.

—Será la primera vez que Wimpod combata en una Prueba— mencionó Lillie, acuclillándose ante el pequeño y acariciándolo con un dedo, cosa que lo calmó un poco.

—Yo quiero ver que tan fuerte se ha hecho— dijo Hau, sobándose el pie y sacando una Pokéball—. Noibat y él se llevaron bastante bien.

El murciélago nada más ver a Wimpod se acercó a él y lo saludó, cosa que correspondió pero de forma tímida.

—Ahora que lo pienso, mozuelo, ¿y tu Torracat?— preguntó Hapu—. No lo veo desde hace como dos días.

Ash volteó a verla, calmando un poco su entusiasmo.

—El profesor Oak me mandó un mensaje. Dijo que estaba entrenando duro con Typhlosion y Emboar— contestó.

Honua soltó una pequeña risa.

—Tienes algo con los iniciales de Fuego, ¿eh?— dijo, cruzándose de piernas.

—Si por cantidad hablamos, Ash cuenta con más iniciales del tipo Planta que del tipo Fuego— informó Rotom—. Bulbasaur, Meganium, Sceptile, Torterra, Serperior y Dartrix, son sus iniciales de Planta. Charizard, Typhlosion, Infernape, Emboar y Torracat son los de Fuego y de Agua tiene a Blastoise, Feraligatr y Samurott-Roto.

—Y a mí Greninja— añadió el entrenador.

—Técnicamente ya no es tu Pokémon-Roto.

—¡Lo sigue siendo en mi corazón y eso es lo que importa!— dijo con un aire de satisfacción. Realmente extrañaba a esa rana.

Lillie recordaba la historia. Un Greninja que Ash había tenido en la Región de Kalos con el que desarrollo un extraño vínculo que los volvía más fuertes y sincronizaba sus corazones. Sonaba a locura pero ella creía en su amigo.

—Entonces tienes algo por los iniciales en general— se corrigió Hapu.

Ash rio ante eso.

—¡Tal vez!

Acerola se había mantenido callada por un buen rato mientras veía fijamente a los Pokémon del retador.

—Un tipo Fuego y uno Bicho/Agua… ¡Se podría decir que está balanceado!— exclamó, dando una vuelta hacia la salida— A decir verdad, esta es la primera vez que pongo una Prueba… ¡Será divertido!

Todos pusieron un gran gesto de confusión ante eso.

—¡Tú puedes, Yungi, no te rindas!

—¡Yuuuung!

—Shoos— y con un simple movimiento de mano, lo mandó a volar.

—¡Yungiiiii, nooooo!

—¡Vamos, Elekid!


El grupo había vuelto a la aldea Tapu, sólo que con Acerola, Hapu y Hau ahora acompañándolos y por instrucciones de la Capitana tomaron un camino hacia el sur que los llevaba por una playa repleta de arena de color negra. A un costado de la playa se podían ver los restos de una especie de carretera que comenzaba desde la aldea Tapu y a la distancia, en el mar, estaban los restos de un faro destruido.

Vamos a la aventura, a realizar una Prueba, Ash y Peke juntos por siempre— decía a modo de canto la tipo Fuego mientras caminaba.

Y-Yo t-también p-p-pelearé…— le recordó Wimpod en voz baja.

¡Sip, te dejo ser el acompañante!— exclamó sin darle mucha importancia a lo dicho.

Seguro que lo harás genial, Wimpod— dijo Pikachu, dándole unas palmaditas.

G-Gracias… Eso me anima un poco…— aseguró.

No hay de qué preocuparse, joven aprendiz— Ribombee voló a ras del suelo—. Mientras poseas voluntad, deseo y habilidad, serás capaz de sobreponerte a todas las adversidades. De eso se trata ser un buen tipo Bicho.

Los ojos de Wimpod se iluminaron.

¡G-Gracias, maestro!

Pikachu rio.

(Supongo que un tipo Bicho es mejor para animarlo)— pensó.

Tal vez puedas evolucionar— dijo Lycanroc, acercándose—. Ya vimos lo fuerte que es tu especie.

Tienes potencial, falta que lo explotes-Shoos— Gumshoos también se le acercó.

—¡Y cuando lo hagas, te volverás enorme, amigo!— exclamó Dartrix.

¡SILENCIO, PAJARRACO! Tu voz me molesta— le gritó Comfey para luego ver a Wimpod— Eres bastante fuerte, pequeño. Sólo debes darte cuenta de ello.

Mientras Dartrix veía desconcertado la evidente agresión y cambio de actitud hacia él, el tipo Agua veía con ilusión a todos sus compañeros.

H-H-Haré lo mejor…

Peke vio esto con cierto descontento (principalmente porque la estaban dejando atrás).

¡Ey! ¿Qué hay de mí? ¡Seguro que cuando evolucione seré grande y genial!— exclamó, acercándose a todos.

Bueno, tú ya eres fuerte Peke— dijo Lycanroc.

Y tienes tanta confianza que a veces es molesto-Shoos— Gumshoos recordó todos aquellos momentos en los que la tipo Fuego se echaba unos pocos (demasiados) halagos.

Creces muy rápido, Peke. Antes la diferencia entre nosotros y tú era gigante pero ahora casi nos alcanzas— informó Dartrix.

Bueno, eso también es en parte por su nivel— aclaró Pikachu—. Cuanto más fuertes se hagan más difíciles les será seguir avanzando. Subir de nivel a partir del 50 es realmente difícil.

Gumshoos soltó un sonido de irritación.

Es molesto que nuestra fuerza se mida por algo como los niveles. Me hace sentir menos mérito-Shoos.

Es la forma más acertada de medir las cosas— recordó Dartrix—. O eso dijo Lillie.

Peke hizo un puchero al ver como estaba siendo ignorada.

¡Pues me da igual eso! ¡Ya soy nivel 30 y eso quiere decir que soy muy fuerte!— exclamó, dando golpes al suelo con sus patas delanteras.

Dartrix, Lycanroc y Gumshoos voltearon a verse con satisfacción.

Sigues lejos de nosotros, pequeña/-Shoos— dijeron con un aire de superioridad.

Peke retrocedió levemente intimidada al recordar los niveles 39 del perro y la lechuza y el 38 de la mangosta. Torracat también estaba al 38.

¡Pero los alcanzaré!— aseguró, volviendo a recuperar la compostura.

T-Tranquila, Peke… Y-Yo soy tre-treintaiuno a-así que no estamos muy lejos— intentó reconfortarla pero fue peor.

¡S-SOY MÁS DÉBIL QUE EL PEQUEÑO!— gritó, queriendo rodar por el suelo.

¡Yo me niego a tener menos nivel que este estúpido pájaro!— dijo Comfey, matando con la mirada a Dartrix. Nivel 29.

Yo no siento ningún tipo de complejo con mi fuerza actual. Considero que mi progreso es satisfactorio. El nivel 33 no es algo de lo cual avergonzarse— esta vez fue Ribombee, quien se dio unos golpes en el pecho con orgullo.

Ey, ¿de qué hablan, amigos?— preguntó Mudbray, quien antes de eso se encontraba con Ash y Lillie.

Comparamos niveles/-Shoos— contestaron todos.

Rotom dijo que yo era veinti… algo— hizo el esfuerzo por recordar pero no consiguió mucho.

Shiron, quien se mantenía callada, se vio obligada a hablar por un golpecito en la espalda.

¡Dinos tu nivel, amiga!— pidió Peke, aún algo enfadada con sus compañeros.

La tipo Hielo vaciló.

B-Bueno… Comparada a ustedes no soy la gran cosa, yo…— tartamudeó un poco.

¡Tú dilo, no tengas vergüenza!— insistió la variocolor.

Al sentir como todos la miraban, bajó la cabeza y murmuró.

V-Veintidos…

Todos sonrieron.

¡Vas por un buen camino, Shiron!— exclamó Lycanroc.

Dartrix asintió con fuerza.

Se nota como has mejorado mucho.

¡Shiron no requiere tu opinión, estúpida ave!— Comfey intentó golpear a Dartrix con uno de sus látigos, pero éste lo desvió— Eres genial, Shiron. Te vuelves mejor cada día.

Oh, pequeña Vulpix blanca… Recuerdo perfectamente el día en que naciste, cuando nuestra amistad floreció…— Ribombee fue totalmente ignorado.

Constante y silenciosa… Eres un ejemplo del que ALGUIEN debería aprender-Shoos— la indirecta del tipo Normal fue clara.

¡La humildad es cosa de idiotas! ¿¡Que hay de malo en querer hacer excelentemente bien las cosas?! ¡Además, este es sólo el inicio!— aseguró con gran confianza— ¡Peke, la Vulpix variocolor será la más fuerte del mundo!— de su boca salió un Lanzallamas.

N-No soy tan buena… S-Si yo fuera Peke sería mucho más fuerte y ahora tendría un n-nivel más alto…— dijo, viendo a todos sus amigos.

¡Bueno, no te conozco mucho, pero puedo decir que si fueras Peke entonces no serías Shiron!— exclamó el burro— ¿Qué hay de bueno en ser alguien más? ¡A mí me gusta ser quien soy!

Todos asintieron, totalmente de acuerdo ante lo dicho por Mudbray.

Shiron volvió a bajar la mirada y frunció el ceño.

(Pero si yo fuera Peke…)

Una pequeña risa llamó la atención de los Pokémon, quienes voltearon hacia el frente, donde estaba el líder.

Supongo que aún no están lo suficientemente cerca— dijo Pikachu, pasándose una mano por la cabeza.

Todos vieron intimidados el nivel 77 del roedor eléctrico.


Habían llegado.

Eran las 3 de la tarde y frente a ellos había un gran supermercado, o bueno, lo que quedaba de él.

Los grandes ventanales estaban rotos, cubiertos con tablas de madera y los pocos que quedaban intactos tapaban la luz del sol gracias a la densa capa de mugre y polvo que en ellos se habían formado. La entrada consistía en unas puertas corredizas hechas polvo cuyo mecanismo ya era inútil.

El resto del edificio era más de lo mismo. Se encontraba en condiciones tan deplorables que incluso parecía artificial.

—Había oído cotilleos sobre este sitio, pero no me imaginaba que estaba así de mal— Hapu vio con un poco de lástima el estado del establecimiento.

Hau puso cara de preocupación.

—¿De verdad es seguro entrar?— preguntó, algo nervioso.

Acerola rio y movió una mano, quitándole importancia al asunto.

—Por supuesto, HauHau— contestó—. Yo misma lo he comprobado. Puede que se vea así pero resiste una buena cantidad de daño.

—¿Lo atacas para comprobar su estado? Eres una rara-Roto.

Lillie ya ni dijo nada. Sabía que Rotom siempre se saldría con la suya sin importar lo que dijera.

Y como la rubia se lo esperaba, Acerola rio.

—Bueno… ¡Pues voy adentro!— dijo de la nada Ash.

—¡Espera, Ash!— le dijo Acerola en un tono divertido— ¡Todavía no te explico las reglas!

—Cierto… ¡Pero bueno, ya me las sé!— y dicho eso, volvió a intentar entrar.

—Oh… ¿Seguro?— interrogó Tapu, con una mirada misteriosa en el rostro que acompañaba a su usual sonrisa— ¿Estás convencido de que ya sabes lo que hay que saber?

Esas palabras llamaron la atención de todos. Ketchum se detuvo.

—Verás…— Acerola carraspeó levemente— Hace muchos años, cuando yo apenas era una bebé, la gente de la aldea Tapu desató la ira de Tapu Bulu. Ellos estaban tan acostumbrados a él, que le perdieron el respeto, creían que eran iguales, pero estaban equivocados. Por codicia, los habitantes comenzaron a talar un bosque cercano: "Es para que nuestra aldea crezca", "Debemos modernizarnos", fue lo que ellos dijeron para excusarse pero estaban cometiendo el mayor pecado de la región de Alola…

Todos escuchaban con gran interés.

—Ellos se atrevieron a molestar a un Dios— dijo, volteando a ver hacia el supermercado—. El bosque que estaban talando era aquel del que Tapu Bulu obtenía la mayoría de sus energías y aunque ellos lo sabían, no les importaba. Dios intentó advertirles que se detuvieran, pero no lo hicieron. Incluso el Capitán de aquella época se volvió ciego, perdió sus ideales, ¿y todo para qué?... Para construir un supermercado. Tapu Bulu enfureció y arrasó con la aldea Tapu. El que sucedió con sus habitantes es desconocido; algunos dicen que todos murieron, otros que escaparon de la región y otros dicen que fueron convertidos en árboles por Tapu Bulu para recuperar energías pero como nadie sabe en realidad que pasó, todos prefirieron decir que habían muerto. Por otro lado, el Supermercado Ultraganga, que es este edificio de aquí, fue dejado casi intacto ya que a pesar de ser el resultado de la estupidez de los humanos y causante de su destrucción, Tapu Bulu lo dejó así como señal de advertencia. Advertencia de que nadie se mete con lo suyo…

Ash y Lillie tragaron saliva con fuerza.

Los Pokémon escucharon lo imponente que era ese tal Tapu Bulu.

Hau, por su parte, se llevó una mano al cuello. Él era su Representante.

Hapu sabía cuan temibles eran los Tapus en realidad.

—Actualmente, se dice que las almas de aquellos que de verdad perecieron en el ataque residen en el Ultraganga como castigo por haber enfurecido a su Dios y que buscarán cualquier forma de salir, no importa que tengan que hacer, ellos lo harán…— a pesar de haber contado una historia así, Acerola no perdió su gesto usual— ¡En fin! Como parece que Rotom puede tomar fotos de fantasmas, ese será tu reto. Llega al fondo del lugar, luego lucha contra el Pokémon Dominante y listo ¡Asunto solucionado!

—No objetos, sin sustituciones y puedo usar el mismo número de Pokémon contra los que me enfrente, ¿verdad?— preguntó por confirmar, recibiendo un asentimiento— ¡Entonces, vamos!

De un movimiento, abrió la puerta de inmediato.

Hau, Hapu, Lillie, Acerola, Rotom y los Pokémon se quedaron viendo como Ash se había quedado quieto frente a la entrada.

Rápidamente giró sobre sus talones y se colocó a Pikachu en el hombro, tomó a Rotom con una mano y con la otra sujetó a Lillie de la muñeca, comenzando a arrastrarla al interior del lugar. Los dos primeros comenzaron a brillar (el roedor por Destello y la Pokédex por su linterna)

—N-No hay problema si viene conmigo, ¿verdad?— preguntó, volteando hacia atrás.

Acerola negó con la cabeza.

—No importa, realmente.

—¡Entonces nos vamos yendo!— y dicho eso, entró, seguido de todos sus Pokémon.

Lo último que escucharon fue el grito de sorpresa de la rubia y tras eso, las puertas se cerraron de golpe.

Hapu y Hau se pusieron pálidos.

—N-No hay fantasmas realmente, ¿verdad?— preguntó Hau, nervioso.

—Bueno, muchos suelen reunirse aquí, sí— contestó, riendo.

Hapu rio nerviosa.

—V-Vamos, pequeñuela, no bromees con eso…

Acerola solamente los vio y sonrió.

Ambos morenos se tumbaron de rodillas y comenzaron a rezar fuertemente.

Rezaban porque no se encontraran con ningún fantasma.

Pero ya era tarde para eso.


Por dentro, el lugar estaba en tan malas condiciones como por fuera. Las estanterías estaban rotas o astilladas y los productos (más que caducados, por cierto) estaban desparramados por todo el suelo. Montones de cajas estaban apiladas por todo el sitio (el cual era mucho más grande de lo que parecía).

El lugar desprendía un terrible olor a humedad y moho. La iluminación era tan mala como parecía pero Pikachu y Rotom hacían una labor más que excelente.

El azabache y la rubia avanzaban lentamente por el lugar. La mayoría de los Pokémon los seguían de cerca, pero había otros como Wimpod que estaba pegado a Ash, sin intención de separarse. Los de Lillie directamente habían tenido que volver a sus Pokéballs por órdenes de ella.

Llegaron a la zona de las cajas registradoras, cuando de repente, escucharon un sonido. Un tanto rígidos, voltearon a ver hacia esa dirección, sólo para darse cuenta de que las bandas transportadoras de las cajas habían comenzado a moverse por sí mismas.

—N-No debería haber energía en e-e-este lugar, ¿n-no?— preguntó Lillie, aferrándose con fuerza a la espalda de Ash.

—Negativo. No hay ni una sola señal de electricidad en el Ultraganga-Roto.

Todos tragaron saliva, incluidos Ketchum y su roedor.

El entrenador de Paleta sujetó a Rotom con sus manos y activó su modo cámara.

—S-Si es un fantasma real o no lo sabremos en breve…— murmuró, apuntando la cámara hacia el lugar.

Un gran suspiro de alivio salió de la boca de todos al ver en el lugar a un Gastly. El tipo Fantasma estaba riendo por la travesura que estaba llevando a cabo.

—¡Lycanroc, Roca veloz!— ordenó Ash tras tomar la fotografía, señalando al enemigo, quien dejó de reír al ver que lo habían descubierto.

Envuelto en una aura blanquecina, el lobo salió disparado. Gastly trató de evadir el ataque elevándose en el aire pero el tipo Roca sólo necesitó saltar sobre una de las cajas para poder conectar su ataque, debilitándolo al instante.

—Hacía un tiempo que no veía a un Gastly…— susurró Lillie. No le traía muy buenos recuerdos esa ocasión.

—Increíble, Lycanroc— felicitó Ash, acariciándole la melena—. ¡Te has vuelto lo suficientemente fuerte como para derrotar a tus enemigos de un golpe!

El tipo Roca asintió satisfecho y luego volteó a ver a sus amigos con un aire de superioridad.

Gumshoos dio un grito. Estaba decidido que él terminaría con el siguiente enemigo.

—¡Woah, te veo encendido, amigo!— exclamó Ketchum,

Lillie soltó un suspiro de alivio, si estaba con ellos, no había de que preocuparse. Cuando estaba por voltear hacia donde Ash, un escalofrío recorrió su espalda y en cuanto volvió su atención a las cajas registradoras, vio como algo parecido a un Pikachu salía corriendo.

—¡Sigamos!— dijo el azabache, volviendo a ponerse en marcha.

—¡A-Ash, espera!— pidió Lillie, corriendo hacia su espalda y sujetando su camisa.

Retomaron el rumbo.

Continuaron caminando hasta que llegaron a un apartado de electrodomésticos y los pocos que habían se encontraban completamente inutilizables. Tras caminar un rato más, cruzaron por delante del apartado de limpieza donde todo era más de lo mismo, con la excepción de un carrito de la compra.

Era uno normal, bastante oxidado por el tiempo que tenía en desuso pero nada fuera de lo común. Salvo por el hecho de estarse moviendo violentamente.

Los adolescentes decidieron que no se alterarían. Un tanto tembloroso, Ketchum apuntó la cámara hacia el carrito, sólo para ver a un Haunter moviendo con fuerza y rapidez el objeto.

Una vez la foto fue tomada, Gumshoos ni siquiera dudó. Con velocidad se arrojó usando su Persecución, alertando así al Haunter, quien intentó contrarrestar con Puño sombra, resultando completamente inútil.

El cuerpo de Gumshoos golpeó, sin embargo, de forma muy eficaz y brusca, haciéndolo caer rendido.

La mangosta corrió hacia su entrenador.

—Veo que están compitiendo, ¿eh?— Ash rio levemente y acarició a su Pokémon, quien también adquirió un aire de superioridad.

Peke estuvo a punto de pedir al siguiente enemigo pero Dartrix lo impidió. Si no iba a pelear contra el Dominante, al menos se encargaría del próximo oponente.

Rotom pensó que era un sitio bastante extraño pero interesante pero fue entonces que algo pasó rápidamente por su campo de visión. Alertado, se giró.

Alcanzó a ver como una pequeña cola se desvanecía entre la oscuridad y con su linterna apuntó al sitio.

—¿Rotom?— llamó Ash, confundido por la actitud de la Pokédex.

—Que… extraño… Juraría haber visto algo-Roto…— murmuró.

Para mala suerte de todos, Lillie no escuchó eso.

Siguieron caminando.

La sección de juguetes y de enlatados fue la próxima parada. No había realmente gran cosa pero sin duda era escalofriante. Montones de muñecas viejas y antiguas figuras de acción se encontraban por el lugar, haciéndote sentir observado en todo momento.

Peke se colocó frente a una muñeca de trapo y al parecer la miró mal ya que no dudó en reducirla a cenizas con su Lanzallamas.

—Eso fue un poco innecesario, Peke…— dijo Ash, riendo de forma nerviosa ante lo hecho por su Pokémon.

El entrenador de Paleta hubiera seguido caminando de no ser porque dejó de sentir como su camisa era levemente estirada. Curioso por eso, volteó hacia atrás, sólo para ver que Lillie se había detenido frente a un muñeco en específico.

Era un Clefairy de peluche, al cual la rubia veía con brillo en los ojos.

—De verdad amas a los Clefairy, ¿no?— preguntó Ash, regresando sobre sus pasos para ponerse al lado de su amiga.

—B-Bueno, ya te lo dije… De niña leí un libro y me gustaron— masculló, viendo de reojo a Ketchum.

El Representante de Tapu Koko también vio al peluche.

—¿Te lo quieres llevar?— le preguntó, volteándola a ver.

—¿E-Eh?... ¿¡P-Pue…?! No, y-yo… Eso sería robar y…— bajó la cabeza, algo avergonzada por haberse emocionado así.

—No será robar si se lo pagamos a Acerola— aseguró Ash, cruzándose de brazos—. Ella técnicamente es dueña de toooodo este lugar, ¿sabes?

—B-Bueno, tienes razón… Pero eso no quita el hecho de que esté en muy malas condiciones y…

—No te preocupes. Un Escaldar de Wimpod quitará prácticamente todas las bacterias y hongos que pueda tener. El resto sólo sería coserlo y lavarlo bien después-Roto— indicó.

Lillie, pasó de ver a sus amigos al peluche y finalmente asintió.

—Lo quiero…

—¡Entonces está dicho! Déjame ver cuánto cuesta…— cuando Ash estuvo por revisar la etiqueta en la parte trasera del peluche, éste comenzó a flotar.

Todos voltearon hacia el techo, donde ahora estaba el peluche.

Ketchum, ya un poco más acostumbrado a todo eso, simplemente apuntó a Rotom en esa dirección y tomó la foto. Se trataba de un Gengar, quien reía como si estuviera haciendo la broma más divertida del mundo.

Dartrix no dudó en subir con gran velocidad y endurecer sus alas, utilizando así Hoja afilada. Antes de que el Gengar se diera cuenta, ya había sido golpeado por la espalda y perdido altitud.

Cuando se recuperó en plena caída, buscó con la mirada a Dartrix sólo para topárselo cargando contra él, disparó una Bola sombra que fue fácilmente destruida con Hoja afilada. El tipo Volador conectó unos poderosos picotazos contra su cuerpo y seguido de eso, lo tomó de la cabeza con su Garra Umbría y lo arrojó contra el suelo, aterrizando contra él y terminándolo de una vez por todas.

Habían aterrizado justo en la zona de los artículos para entrenador (donde como cabía esperarse, no quedaba casi nada), más en concreto, sobre unas cajas con algunas cuantas cosas dentro. Dartrix caminó por el cuerpo de Gengar y tomó el peluche que tenía en la pata derecha.

No lo había terminado de un golpe pero estaba seguro de que era al menos dos veces más fuerte que el Haunter de antes y cuatro más que el Gastly.

Ash, Lillie, Rotom y los Pokémon llegaron de inmediato al lugar.

—¡Eres increíble, Dartrix!— exclamó el entrenador con alegría, dándole un abrazo— ¡Te mueves de forma súper veloz!

La lechuza se peinó el flequillo con un simple movimiento de ala y después le dio el muñeco a Lillie.

—Te lo agradezco, Dartrix— dijo, dedicándole una sonrisa—. Wimpod, ¿podrías hacerme el favor?— pidió, dejando al Clefairy en el piso.

El tipo Bicho asintió un poco y luego disparó su Escaldar por un buen rato.

Dartrix por su parte, batió sus alas con fuerza para secarlo de forma provisional. Lillie lo tomó entre manos y les agradeció a los dos por su ayuda.

Ash se iba a reír, pero entonces tanto sus instintos como los de Pikachu se activaron. Con gran velocidad, voltearon hacia sus espaldas sólo para ver como algo huía a toda prisa.

—¿Ash?/-Roto— preguntaron rubia y Pokédex, extrañados por esa reacción.

—Algo nos está siguiendo— advirtió el chico. Pikachu comenzó a desprender chispas de sus mejillas.

Todos se pusieron en alerta y al igual que el tipo Eléctrico, Gumshoos, Dartrix y Lycanroc tomaron una posición defensiva. Wimpod soltó un chillido.

—Sigamos— ordenó Ash, comenzando a avanzar.

Sólo alguien no ejecutó orden de inmediato.

Fue Peke, quien se quedó con la mirada fija en uno de los objetos que había en la caja de cartón que Dartrix rompió al caer.

La pandilla tiene un misterio que resolver.


¡Ey, terminé! Fue rápido, ¿no?

Bueno… Sobre el directo de 24 horas de Pokémon. Se hicieron bastante memes sobre eso a decir verdad y honestamente, creo que el evento fue totalmente coherente. Nos dio una muestra de lo que es realmente el trabajo de un biólogo, quienes pueden durar días sin obtener siquiera una buena toma pero que deben ser pacientes para ver algo realmente impresionante.

Y eso fue el Ponyta de Galar. A mi parecer, se ve bastaaante bien. Claro que pienso como muchos ya que luce como uno de los ponis de MLP, pero en general, me gustó el diseño. Parece que también tienen diferencia de género ya que uno tenía cola y el otro no.
Espero que se nos revele pronto más información.

Mmmmm…

Explicando cosas del fic:

¿Cómo funciona la subida de nivel?

En este capítulo ya se ha explicado un poco, pero extenderé algo más el tema para los que tengan curiosidad. Los niveles existen aquí y son un valor que los entrenadores toman en consideración. Son una forma sencilla y rápida de hacer una aproximación bastante precisa al potencial y poder bruto del Pokémon. Se cree que el nivel 100 es el máximo, aquel punto en el que un Pokémon no puede hacerse más fuerte pero nada está comprobado ya que ningún Pokémon ha llegado realmente a ese nivel.

Subir hasta el nivel 50 es relativamente "fácil" aunque claro que depende del entrenador y del tipo de entrenamiento, así como del Pokémon que se entrena. Los tiempos variarán según estas condiciones.

Pero es a partir de ahí que las cosas se complican. Al entrenador le tomará muchísimo tiempo lograr que su Pokémon suba de nivel una vez llegado al llamado "Muro del 50" por lo que muchos se conforman con llegar hasta ahí. Entrenadores veteranos y expertos en el entrenamiento Pokémon son los pocos elegidos que logran hacer subir a sus Pokémon a un nivel superior a ese, haciendo que Pokémon de nivel 77 como el Pikachu de Ash o 79 como su Charizard sean realmente peligrosos y raros.

Algunos ejemplos de entrenadores que han superado la barrera de los 50: Ash Ketchum, todos los campeones, líderes de gimnasio y altos mandos regionales, Hala Mahalo, Hal Mahalo, Olivia Konikoni, Nanu Malíe, Hapu Honua (y todos los anteriores Kahunas), Liam Sotobosque, Lana Saltagua, Mallow Aina, Kiawe Wela, Chris Hokulani, Lario Hokulani, Mina, Gladio Aether y otros cuantos desconocidos por el momento.

¡Eso fue todo!

Díganme que otra cosa les gustaría que les explique. Puede ser sobre cómo funciona una cosa, hasta las tradiciones de Alola o costumbres diarias de algún personaje en específico.

¡Hasta otra!