Bienvenidos y disfruten-Roto.
Fuera de aquí, rara Pokédex voladora… ¡Hola chicos! ¿Qué tal todo? No me enrollaré mucho y contestaré las reviews. Creo que no he respondido varias de las que me dejaron el capítulo pasado; espero hacerlo el día de mañana.
Cristhian: ¡Hola otra vez! Fue presentado desde el capítulo 11 de la historia y como tal, no era alguien que en vida fuese sumamente importante. Fue un pobre niño víctima de la casualidad y pagó por las acciones de Faba. ¡Hasta otra!
JeGaOr: ¡Un gusto saludarte! Me alegra mucho que te guste el ritmo de la historia, haré lo posible por que sea algo excepcional ¡Nos leemos!
RFedrer: Supongo que se te cumplió tu deseo XD
Error. Se trataba de nada más y nada menos que Lillie. Puedes darte cuenta porque usa el "Alola", algo que Ash casi siempre olvida y por la formalidad con la que lo dice.
Retomaré tu segundo punto más adelante.
-Son pequeñas acciones como estas las que nos muestran el crecimiento del personaje y esto en concreto demuestra que Lillie está dejando atrás cada vez más esa faceta de "Esperar que la protejan" para adquirir una donde ella misma se protege.
1-Pudo haberlo hecho por unos instantes ya que las cosas que estaban en la estantería le hubieran caído encima, haciéndola perder las fuerzas.
2-Ash no detuvo la estantería. Él lo que hizo fue ponerse a sí mismo de escudo por si el mueble llegaba a caerles encima, que lo golpeara a él primero. La estantería ni siquiera los tocó ya que Lycanroc y Peke la hicieron pedazos.
En los siguientes capítulos veremos como la evolución afectó a la pequeña Peke, quien aún mantiene su esencia, sólo que ahora es más madura y humilde. La Peke que queremos, competitiva y luchadora, sigue ahí.
Wimpod tiene bastante suerte, sí, sólo que no es intocable. La Maldición le dio por muy poco y de hecho, no era un ataque fulminante como pudo haber sido cualquier otro así que podría decirse que si tuvo algo de suerte de que Banette decidiera no atacarlo con cualquier otra cosa como Fuego fatuo. Eso lo veremos en algunos capítulos.
Retomando tu punto. El que estos capítulos cayeran en octubre fue algo que nunca estuvo en mis planes. Desde un inicio supe que el asunto con Joey estaría zanjado en el Ultraganga, un sitio embrujado donde el fantasma podría actuar a sus anchas. Era ahora o nunca, no había ningún otro momento o lugar planeado para finalizar con su trama. Justo después de que se enteraran de los detalles de su muerte y justo antes de que se encontraran de nuevo con Faba. No me decidí a cerrar su historia en este punto sólo por ser el mes del terror, era algo que tenía previsto desde que lo introduje en el capítulo 11.
¡Los Pokémon son personajes como cualquier otro y por ende, merecen su propio desarrollo! Espero poder hacer crecer bien a los Pokémon de Lillie para que sean tan icónicos como los de Ash.
Espero poder explicar lo del Mimikyu de Lillie en futuros capítulos y lamento haber arruinado tu chiste XDD
¡Hasta otra!
¡Pasen a leer, chicos!
—Eso fue aterrador…
El grupo de Ash estaba llegando a la aldea Tapu, tras correr por toda la ruta 14 mientras reían.
—Y que lo digas, fue espantoso…— dijo Hau, secándose las lágrimas producidas por la risa.
Todos se detuvieron unos instantes y volvieron a reír.
—¡Me agradan mucho, chicos!— dijo Acerola de forma honesta.
Los adolescentes asintieron, teniendo el mismo pensamiento.
Pasar tiempo con personas de su edad era algo realmente refrescante y divertido. Comenzaron a hablar sobre lo raro que era el Ultraganga.
Pikachu saltó a la cabeza de su entrenador, quedándose ahí.
Peke vio eso y corrió hacia Ash, pidiéndole que la cargara. El entrenador rio.
—Lo siento, amiga. Ya no puedo cargarte— dijo, remarcando con sus manos el gran cambio de altura que había sufrido.
La variocolor bajó la cabeza, algo deprimida.
Lillie entonces pensó que sería buena idea que sus Pokémon convivieran. Shiron de seguro querría ver la nueva forma de su mejor amiga.
Las cápsulas se abrieron, dejando salir a Ribombee, Shiron, Comfey, Mimikyu y Mudbray. Todos voltearon confundidos en dirección a la tipo Fantasma.
—Ella es Mimikyu, chicos. Viajará con nosotros de ahora en adelante así que sean amables con ella— pidió la rubia, ante lo cual todos asintieron.
El primero en actuar, evidentemente, fue la mosca.
Mimikyu escuchaba con interés lo que tenía que decirle el tipo Bicho y no parecía molestarle para nada que le hablara, al contrario, lucía muy cómoda.
Los otros Pokémon de Aether también se presentaron con excepción de una.
Shiron tenía la mirada fija en Peke, quedándose boquiabierta.
La tipo Fuego la miró hacia abajo, con una gran sonrisa.
El foco de atención se centró en Mimikyu y en Peke.
—Será genial cuando mi Noibat evolucione— aseguró Hau, con las manos detrás de la cabeza.
—Y tu Crabrawler— le recordó Hapu—. El Monte Lanakila está muy cerca de aquí, deberías ir a entrenar para que se convierta en Crabominable.
—No te he visto en acción, HauHau, pero seguro que eres muy fuerte— dijo Acerola, sonriente.
—¡Y no me verás!— aseguró el moreno entre risas— ¡Ni loco hago tu Prueba!
—Awww, vamos, no seas así…
—¿Qué te parece si mejor combatimos un día de estos?— le preguntó.
—¡Bueno, por mí bien!
Lillie, quien caminaba junto a Ketchum detrás de los Pokémon y Rotom, vio la interacción entre Hau y las chicas.
Sonrió, feliz por él. Al parecer no tenía ningún problema para tratar con mujeres, esperaba que pudiera encontrar a una buena.
Y hablando de temas amorosos…
Volteó a su lado, donde estaba su amigo, quien tenía una cara bastante extraña.
—¿P-Pasa algo?...— preguntó, nerviosa.
El azabache de inmediato quitó ese gesto.
—¡A-Ah, no es nada, no es nada!— aseguró, riendo. No podía decirle que intentaba comunicarse telepáticamente con Hau para que aprovechara y hablara con ella.
Ambos se quedaron callados.
—Fue una experiencia única, ¿no?...— preguntó Lillie, intentando sacar tema de conversación.
—¡Y que lo digas!— contestó con una sonrisa— Me alegra que pudiéramos ayudarlo a pasar a una mejor vida.
Lillie asintió. Ella también creía eso.
Se quedó callada al no saber cómo hablar sobre el asunto que le interesaba.
—Te preocupa lo que él dijo, ¿verdad?— preguntó Ash.
Con rapidez, la rubia volteó a verlo. Ketchum también lo hacía.
—Y-Yo…— desvió la mirada.
—¿Es verdad?— interrogó, con un semblante algo serio y una ceja arqueada.
Rápidamente Lillie se giró.
—¡N-No, no lo es! ¡D-De seguro solamente lo dijo para crear tensiones en nuestro grupo!— se apuró a contestar.
Ash la observó por unos instantes más y luego asintió, sonriendo.
—Si tú lo dices, yo te creo— aseguró. Lillie se le quedó viendo, tratando de averiguar si decía la verdad o no—. Y aunque fuese así, realmente no importaría mucho.
La rubia escuchó eso con sorpresa.
—¿Q-Qué quieres decir con eso?...— preguntó. Su curiosidad le ganó a su alivio y a la duda.
Ash se llevó las manos detrás de la cabeza.
—Si de verdad te estuvieras enamorando de mí… ¡No haría nada!— exclamó de pronto, empezando a reír— No soy bueno con esas cosas, así que no creo saber qué hacer. Pero obviamente no dejaríamos de ser amigos.
Lillie no sabía que la palabra "amigos" podía llegar a doler, por algún raro motivo.
Suspiró.
—Tranquilo, estoy segura de que eso no pasará— afirmó, volviendo la vista al frente—. Me alegro de que quedara bien claro el hecho de que todo lo dicho fueron mentiras.
—Bueno, eso es raro, ya que lo del beso si fue real— dijo de pronto el azabache. Una vez más, los ojos de Aether volaron hacia su amigo—. Cuando mi viaje por Kalos terminó y me estaba despidiendo de mi amiga, ella simplemente hizo eso. Me sorprendí bastante, pero tampoco me importó mucho.
—D-Decir eso es bastante cruel, ¿n-no crees?— preguntó, intentando reír.
—¿¡En serio?! ¡No quería que sonara mal! Yo me refiero a que lo del beso no me molestó. He oído que la gente se enfada si les hacen eso, pero a mí realmente no me hizo enojar— informó, tratando de corregir lo que había dicho.
—¿E-Ehh…? ¿De verdad? ¿Y qué se sintió?...— interrogó Lillie, manteniendo la misma sonrisa torpe.
—Bueno, fue algo rápido y la verdad pasó hace algún tiempo— empezó a contar—. Sólo recuerdo que era suave, cálido y algo húmedo.
—B-Bueno, supongo que así son los labios humanos— dijo la rubia, riendo.
Ash asintió.
—Eso creo.
Lillie bajó entonces la mirada. Sus ojos ardían y sentía ganas de llorar.
¿Otra vez estaba celosa? ¡Debía entenderlo! ¡Ella no era la única amiga de Ash y no podía quejarse si él tenía romances!... Eso último también le dolió un poco, misteriosamente.
—Por cierto, sobre mi miedo a la oscuridad…— cuando escuchó decir eso, Lillie se giró de inmediato— Lamento mucho habértelo escondido. Quería que tuvieras un viaje divertido y memorable, no que te tuvieras que preocupar por mí…
—Ash…— murmuró Aether, sorprendida y algo conmovida, mandando lejos cualquier otro pensamiento— ¡No había forma de que mi viaje se hiciera peor por algo así, esto es de lo mejor que tengo en mi vida actualmente!— hizo una pausa al ver como Ketchum volteaba a verla— Soy tu amiga y siempre estoy dispuesta a ayudarte así como tú me ayudas a mí. Sería una horrible persona si nuestro trato no fuera reciproco y además, me sentiría terrible por recibir más de lo que doy.
—Gracias, Lillie. Me alegra mucho saber qué piensas así— aseguró, sonriéndole.
La rubia habría hecho lo mismo, pero recordó otra cosa que la hizo bajar la cabeza.
—También lamento haberte gritado… Tengo esa malísima costumbre de no dejar hablar a los demás cuando me enfado…— dijo, arrepentida.
Ash negó con la cabeza.
—La culpa también es mía. No debí haberte guardado así el secreto; pareciera que no aprendí nada de nuestra última discusión— también lucía arrepentido.
Ambos voltearon a verse y se quedaron así por unos instantes.
Ketchum entonces lo decidió.
—Me hubiera gustado que Gladio estuviera ahí para cuando te lo contáramos, pero ya no quiero ocultarte nada— la Representante se quedó algo confusa ante eso—. Lillie, voy a contarse sobre eso que sólo sabemos los Kahunas, Capitanes y Representantes cuando lleguemos a la Casa Aether; voy a contarte sobre la predicción de Tapu Fini.
El rostro del entrenador era serio y Lillie puso un enorme gesto de sorpresa, pero no fue la única.
Un poco más adelante, todos los Pokémon de Ash habían oído la conversación y pasaron de querer reventarse la cabeza de una palmada en la cara a estar increíblemente anonadados
Voltearon a ver a su entrenador ante la mirada confundida de Wimpod y la de los monstruos de bolsillo de Lillie.
—¡Ey, chicos!— llamó de pronto Hau— ¿¡Qué hacen allá atrás?! ¡Vengan con nosotros!
—¡Vamos!— gritó Ash, comenzando a correr hacia el frente.
Lillie tenía las expectativas al máximo. Al fin descubriría de qué se trataba ese secreto que todos ahí sabían menos ella.
Aceleró el paso hasta quedar junto a sus demás amigos humanos.
—¡Bueno, chiquelos, pues yo me voy marchando ya!
Al llegar frente a la Casa Aether, Hapu sorprendió a todos diciendo eso.
—¿¡Ehhhh?! ¿¡Por qué tan de repente?!— preguntó Ash, algo decaído.
—¡Vamos, ¿no puedes quedarte un poco más?!— pidió Hau.
Honua rio.
—Vaya, es bueno saber que les agrado tanto, pequeños— dijo con las manos en las caderas, algo conmovida—. Pero debo partir, mi objetivo estaba varios metros atrás, en el Desierto de Haina.
Hau bajó la cabeza al escuchar eso.
—Perdón por eso, Hapu…— murmuró, apenado.
—¡Ni lo menciones, debería disculparme yo!
Se quedaron callados un momento, hasta que Lillie tomó la palabra.
—Realmente se sentirá diferente sin usted, Hapu…— aseguró, viéndola a los ojos (podía hacerlo ya que la mencionada no estaba seria).
—También me lo pasé bien el poco tiempo que estuvimos juntas, Hapumpkin— Acerola se unió a la conversación, dando una pequeña vuelta.
—Bueno, sin duda será algo solitario-Roto…
Honua los vio y suspiró.
—Nos volveremos a ver pronto, eso se los aseguro— de su Pokéball, sacó a Mudsdale— ¡Y cuando lo hagamos, tengamos una gran reunión! ¡Kahunas, Capitanes y Representantes!
Esa propuesta pintó una gran sonrisa en el rostro de todos.
—¡Es una increíble idea!— dijeron al unísono.
—No tengo ninguno de esos cargos, pero Ash y yo somos un paquete. Tienes a los dos o no tienes a ninguno-Roto— la Pokédex sonaba confiada sobre eso.
—Bueno, ahí llevas un punto— señaló Ketchum, riendo. Sin saberlo, había hecho el día de Rotom mucho mejor de lo que era.
Acerola pareció reparar en algo.
—¡Woah! ¿¡Lillie-tan y HauHau son Representantes también?!— preguntó y aunque lucía sorprendida, no perdía la sonrisa.
Ambos asintieron. Lillie se agachó para levantarle el flequillo a Shiron y Hau se bajó levemente la camisa, mostrando su cuello.
—La de Tapu Lele y el de Tapu Bulu… ¡HauHau y yo somos compañeros de Tapu!— dijo con gran alegría la de pelo morado.
Ash y Lillie se quedaron pensando en eso.
—Yo soy el de Liam y Hala— notó Ketchum.
—Y yo la de Lana, Mallow, Kiawe y la Reina Olivia…— murmuró, algo reflexiva.
—¡Y yo seré la de tu hermanito!— dijo Hapu, dándole una palmada a la rubia en la espalda, sobresaltándola.
Todos entonces volvieron a lo importante.
Mudbray y el resto de Pokémon estaban despidiéndose de Mudsdale, con quien habían desarrollado una buena amistad.
Una vez que la futura Kahuna se montó en su tipo Tierra, todos comenzaron a despedirla.
Se perdió por el horizonte y esta vez, no se fue causando la más mínima indiferencia..
Todos suspiraron.
—Creo que ya la extraño— dijo Ash, sintiéndose algo nostálgico.
Hau asintió.
—También yo…
—Ciertamente…— murmuró Lillie.
—¡A mí me encantan las palabras que usa!— contó Acerola.
—Bueno… ¿Entramos ya?-Roto.
Todos se quedaron con la vista fija hacia el frente por un buen rato y finalmente, asintieron.
Subieron los escalones con una sonrisa, mientras charlaban. Cruzaron el arco con el mismo estado de ánimo y cuando abrieron la puerta éste se mantenía.
—¡Niños, ya volv…!
Y se deshizo.
El lugar estaba patas arriba.
Había una sustancia morada y pestilente por todas partes, la cual desprendía un extraño vapor. También había algunas quemaduras y cortes por las paredes y el piso.
El mostrador de Oranguru estaba destruido y éste se encontraba bastante lastimado.
Los niños del lugar intentaban ayudarlo, con excepción de una, pero no había resultado
El grupo de Ash corrió de inmediato a socorrerlos.
—¿¡Qué pasó aquí?!— interrogó Acerola, perdiendo por primera vez la sonrisa.
El tipo Psíquico intentó hablar, pero no lo logró.
Los infantes voltearon a verla.
—¡E-El Team Skull!— respondió un pequeño niño de pelo grisáceo— ¡Llegaron de la nada y atacaron al señor Mono!
Los Representantes voltearon a verse entre sí, con los ojos abiertos como platos.
Escucharon de repente un llanto.
—¡A-Aceeee!— oyeron gritar y para cuando voltearon en dirección del sonido, vieron a la pequeña niña del Yungoos llegar a donde ellos. Se lanzó directamente a los brazos de Tapu.
—¿F-Flora?... ¿Qué sucedió, cariño?— preguntó, arrodillándose para quedar a su altura. Los otros tres adolescentes vieron algo sorprendidos los instintos maternales de la chica, pero de inmediato dejaron de pensar en ello.
—¡S-Se llevaron a-a Y-Yungi!...— contó entre sollozos, tratando de sorberse las lágrimas y mocos— ¡LO SECUESTRARON!— se echó a llorar de forma desconsolada.
Acerola no dudó en abrazarla fuertemente.
Gumshoos había escuchado todo con un rostro serio. Le estiró el pantalón a Ash, llamando su atención.
El azabache vio fijamente a su Pokémon y supo lo que quería decir.
—Me leíste el pensamiento, amigo…— murmuró, ajustándose la gorra y plantándose frente a las dos chicas— Yo iré a rescatar a Yungi.
Todos escucharon eso, sorprendidos.
La pequeña Flora se separó de Acerola y se calmó un poco.
—¿H-Hablas en serio?...— preguntó, secándose las lágrimas que seguían cayendo.
Ash se acuclilló y le acarició la cabeza.
—Por supuesto. Ya he peleado antes contra los del Team Skull, ¿sabes?— le informó— Incluso le gané a su líder una vez.
Los niños del lugar soltaron un gran sonido de sorpresa.
Gumshoos se acercó a la pequeña y asintió.
Ellos definitivamente salvarían a Yungi.
—¿Serías capaz de depositar tu confianza en mí?— preguntó Ash, sonriendo ampliamente.
La pequeña asintió, sorbiendo con fuerza.
—Mmh…
Ash entonces se levantó y dio media vuelta.
—Lo siento, pero tendrás que esperar un poco más, Lillie— informó.
Todos reaccionaron.
—¡E-Espera! ¿¡Irás tú solo?!— preguntó la rubia, alterada por lo peligroso que sonaba eso.
—¡Antes que eso!... ¿¡Sabes dónde está la guarida Skull?!— interrogó esta vez Hau.
Ash se quedó serio y tras unos segundos, se rascó la mejilla.
—Pues la verdad no…— dijo, riendo.
Todos sintieron como estaban por caer de espalda.
—No se preocupen por esas cosas— de pronto, Acerola se puso a un lado del azabache—. Yo iré con él.
Una vez más, todos recibieron un tremendo impacto.
—¿¡Señorita Acerola, está segu…?!
—Ellos se metieron con mis niños— interrumpió Tapu, con un rostro serio—. Nadie se mete con mis niños.
Todos (con excepción de los pequeños), tragaron saliva.
—¡Bueno, pues supongo que no hay nada más que hablar!— exclamó Ash, poniéndose en marcha— ¡Vámonos, Rotom! ¡Acerola nos guía!
La Pokédex asintió y al igual que sus Pokémon, corrió tras él (más bien, voló).
—¡Se los dije, somos un paquete!-Roto.
Antes de salir, el azabache vio fijamente a Hau, quien lo comprendió.
Le estaba confiando a Lillie. Con fuerza y energía, asintió. Él se encargaría de todo. Una vez hecho eso, Ash abandonó el lugar.
La Capitana volteó a verlos e hizo una reverencia.
—Por favor, cuiden del lugar y de Oranguru mientras volvemos— pidió—. Tardaremos un día a lo mucho.
Moreno y rubia voltearon a verse para luego regresar la vista a Acerola.
—¡A la orden!— hicieron un saludo militar.
Tapu sonrió, complacida y luego salió detrás de Ash. Mimikins incluido.
Los dos Representantes que quedaban suspiraron.
—Eso fue algo repentino…— murmuró Hau, cruzado de brazos.
—Sin duda fueron algo impulsivos…— secundó Lillie, asintiendo.
Se miraron y sonrieron.
—Hagámonos cargo del lugar, Hau— la rubia comenzó a sacar cosas de su bolso.
—¡Cuento contigo, Lillie!— y el moreno de su mochila.
Ash estaba montado en Tauros, mientras que éste corría a toda velocidad con rumbo al norte por instrucciones de Acerola, quien iba sobre su Gengar con Mimikins pisándoles los talones.
Rotom y Pikachu estaban con Ash ya que en una carrera larga, no serían capaces de seguirle el paso al tipo Normal. El resto de Pokémon se encontraba en sus Pokéballs.
Ketchum vio de reojo a la Capitana, en el cielo.
No le había dicho a donde ir (de hecho, no le había dicho nada) así que solamente se limitó a seguirla. También supuso que ir en su propio Pokémon era más cómodo que usar una Pokémontura.
—Será un camino largo— le informó Rotom desde su mochila—. Tendremos que atravesar dos rutas y los Jardines de Ula-Ula, sin contar las ¾ partes de la Ruta 15, que son acuáticas-Roto.
Ketchum escuchó eso, confuso.
—¿Sabes a dónde vamos?— preguntó. Pikachu también lucía curioso.
La Pokédex mostró en su pantalla una imagen.
Era un pueblo rodeado de unas gigantescas murallas.
—Este es pueblo Po, un lugar que fue abandonado hace años de forma misteriosa. Los del Team Skull aprovecharon y se instalaron en el lugar, estableciéndose así como su base-Roto.
El ceño de Ash se frunció.
—Si tú sabes eso es porque todo el mundo debe de saberlo ¿Por qué no los arrestan a todos si conocen su guarida?— interrogó, sintiéndose molesto.
—Las condiciones climáticas del lugar son terribles y siempre que alguien intenta acercarse, los reclutas lanzan todo tipo de ataques desde la seguridad de las murallas. Es literalmente imposible que un gran número de personas se acerque, las cuales son necesarias para capturarlos a todos-Roto— contó.
El Representante entonces sonrió.
Ellos sólo eran dos.
—¿Por qué zonas tenemos que pasar?
El mapa apareció en la pantalla de RotomDex.
—Primero tenemos el resto de la Ruta 15, una zona acuática llena de rocas con cierto nivel de magnetismo por lo cual se juntan constantemente, haciéndola difícil de cruzar con facilidad-Roto— Ash echó un rápido vistazo al lugar, dándose cuenta de que en efecto, era mucha más agua que tierra.
—7.8— dijo de repente el chico. El roedor rio ligeramente ante eso.
—¿Qué dices?-Roto.
—Ah, nada, nada. Sigue.
—Bueno… Como te decía. Luego de cruzar lo que nos queda de la Ruta 15, pasaremos por la Ruta 16. No debemos confiarnos ya que aunque no es un camino largo, tampoco es precisamente corto. Para suerte nuestra, las condiciones son óptimas para galopar con Tauros— en el mapa apareció. Una ruta verde con moderada vegetación y un Centro Pokémon. A Ash le llamó la atención una edificación que todo apuntaba, le pertenecía a la Fundación Aether—. Luego están los Jardines de Ula-Ula. Al contrario que el de Melemele, este es varias veces más grande y está cubierto de montones de flores rojizas. Hay un puente de madera pero tendremos que cruzarlo a pie ya que no soporta demasiado peso concentrado en un punto-Roto.
Ash pensó que eso definitivamente sería un problema.
—Y por último está la Ruta 17, la cual es una zona bastante verde pero hay una parte seca por motivos relacionados principalmente al clima. Es el lugar previo a pueblo Po y el más extenso que debemos recorrer. Supondrá un camino largo incluso a lomos de Tauros-Roto.
—Entendido…— murmuró el adolescente, viendo a la distancia— ¡Ya veo agua!
Pikachu se fijó en la pantalla de Rotom y vio algo que le llamó la atención.
A la mitad de la ruta había un pequeño edificio bastante solitario.
Se preguntó qué sería eso.
—Supongo que tendré que llamar a Lapras— Ash estaba seleccionando entre sus Pokémonturas (en las cuales sólo había dos) y justo cuando estaba por seleccionar al tipo Agua/Hielo, el Buscamontura le fue arrebatado.
—Eso será muy lento, Ash. Si me dejas…— murmuró, comenzando a apretar unos botones— Nombre: Acerola Tapu. Por medio de la presente, activo en este dispositivo la Pokémontura "Propulsión".
El aparato brilló levemente y luego de unos segundos, dejó de emitir dicho destello. Cuando la Capitana se lo devolvió a Ash, pudo ver un nuevo nombre añadido a la lista: "Propulsión".
Ketchum ya sabía cómo utilizar las Pokémonturas acuáticas así que caminó a la orilla, no sin antes agradecerle a Tauros y la activó.
Sus ropas cambiaron y de la Pokéball salió un Sharpedo, con una silla de montar en su espalda.
El azabache subió de un salto con su mochila en mano, seguido de Rotom (quien se metió a ésta) y Pikachu.
—Hola, amigo. Estaré contando contigo de ahora en adelante— dijo, acariciando sus escamas (las cuales no le hicieron daño). El tiburón asintió, gustoso.
Justo cuando estaba por arrancar, Acerola lo llamó.
—Te esperaré en la otra orilla, ¿de acuerdo?— informó, volviendo a subir en su Gengar.
Ash asintió. El tipo Fantasma era más rápido que el Siniestro.
—¡Confío en que sabrás usar a Sharpedo!— gritó, comenzando a alejarse a la distancia.
—Bueno… ¡VAMOS!— al decir eso, el tiburón salió disparado.
Gracias a sus escamas, el agua se partía al entrar en contacto con él, permitiéndole ir muchísimo más rápido que otros Pokémon acuáticos comunes. La velocidad era tal que Ash tuvo que sujetarse fuertemente para no salir volando. Pikachu directamente se metió a la mochila con la Pokédex.
Abrió levemente los ojos ya que el viento era bastante fuerte y alcanzó a ver una roca, los cerró un poco y para cuando los volvió a abrir, la piedra ya estaba estallando en pequeños fragmentos gracias a la embestida de Sharpedo.
Un gran sonido de admiración salió de la boca del entrenador.
Tenía una potencia asombrosa.
—¡Cabeza de hierro y Bola sombra!
El Silvally de Gladio dio un gran salto, bajando al UE-06 Cohete al suelo de un potente cabezazo.
Ya en el suelo, Umbreon lo recibió con una ataque de Bola sombra, haciéndole un daño considerable. Lycanroc entonces aprovechó para utilizar Roca afilada y hacer un daño aún mayor.
El tipo Acero intentó levantarse y lo logró.
—¡Aún eres débil!— gritó Gladio, plantándose firme.
Nos ubicamos en el Desierto de Haina, donde el joven Aether combatía ferozmente contra el Ultraente. Lucario, Crobat y Zoroark observaban.
El ser levantó sus grandes extremidades y de forma lenta y torpe disparó unos grandes proyectiles que los Pokémon más experimentados de Gladio no tardaron en esquivar.
Tras unos segundos en los que jadeó pesadamente, cayó rendido.
El rubio se le acercó.
—De alguna forma te haré entender— le murmuró, acuclillándose frente a su cara—. Que yo soy ahora tu entrenador; será por las buenas o por las malas... ¡La Ente Ball!
—¡A-A la orden!— dijo Meowth, corriendo a toda velocidad.
Gladio tomó la Pokéball de sus patas y guardó al Ultraente. Un rayo de luz rojo con azul lo absorbió.
—No quiero meterme, pero… ¿Estás seguro de que esa cosa te va a hacer caso?— preguntó Jessie, cruzándose de brazos. Para suerte suya y de sus amigos, Gladio les había permitido comprarse unas gafas aislantes.
Aether la volteó a ver y asintió.
—Tarde o temprano— aseguró, regresando la mirada a la Pokéball—. Aunque no me gusta que sea de este modo…— murmuró.
James la reconoció. La del rubio era la mirada de un verdadero amante de los Pokémon, alguien que odiaba su maltrato en cualquier forma.
—Sigue trabajando. Tus palabras seguro le llegarán algún día— le animó el adulto. Gladio pasó a través de él, seguido de sus Pokémon.
Lo ignoró.
Los reclutas Rocket voltearon a verse y suspiraron. No eran capaces de hablar mucho con él, pero al menos ahora podían moverse y hablar entre ellos libremente.
Comenzaron a seguirlo hacia la salida del lugar.
—Es una completa locura que esas Ente Balls te permitan superar el límite de 6 Pokémon— dijo James, viendo fijamente el número de Pokémon de Aether.
—Una loca como la tal Lusamine seguro quería esa función para hacer un ejército de Ultraentes sin limitaciones— supuso Jessie, sin preocuparse de que el hijo de "la loca" estuviera a unos metros frente a ellos.
Meowth iba a hablar, pero su pasa se enterró levemente en la arena. Tuvieron que ayudarlo a sacarla.
Gladio, por su parte, estaba en sus asuntos.
Principalmente pensaba en su familia.
Cuando todo eso acabara, ¿podría vivir tranquilo junto a Lillie?
¿Podrían pasar tiempo como hermanos?
Pensó en la fecha.
Era 15 de noviembre.
Ese día estaba cerca. Muy cerca.
Levantó la mirada, pensando en su hermana menor.
Esperaba que nada le sucediera.
El camino por la Ruta 16 fue un paseo.
Sin obstáculos, sin desniveles, sin encuentros aleatorios.
Sólo una ruta fluida y no tan larga como otras.
Tardaron un rato en cruzarla y cuando finalmente lo hicieron, llegaron a un lugar que si sería un poco más difícil, pero no precisamente por el terreno.
—Gracias de nuevo, Tauros— Ash acarició la crin del Pokémon de préstamo y lo regresó al Buscamontura. Sus ropas volvieron a la normalidad.
El paisaje frente a ellos era hermoso en palabras simples.
El lugar estaba cubierto por una espesa niebla que de vez en cuando dejaba ver unas cuantas flores rojas que desprendían un aroma de lo más cautivador.
Lo único que les decía como proseguir era el puente de madera que conectaba el inicio de los Jardines de Ula-Ula con el final de los mismos.
Ash y Acerola suspiraron, para sorpresa del primero.
—No sabía que podías hacer ese tipo de caras— notó el chico, viéndola de reojo mientras avanzaba.
—Lo siento, sólo estoy algo impaciente… No soy así normalmente— contestó, con el gesto un tanto preocupado.
—Nos hemos dado cuenta-Roto.
Pikachu saltó al hombro de la Capitana, quien le sonrió. Mimikins comenzó a girar a su alrededor, tratando de darle ánimos.
—Gracias, chicos— con ternura, acarició la cabeza del roedor.
—Chaaa…
El fantasma asintió y luego siguió avanzando de forma despreocupada.
Ash forzó la vista para intentar ver a través de la niebla, la cual, para suerte suya, dejaba pasar la suficiente luz como para que no se alertara.
No logró gran cosa.
—Será un camino largo, ¿no?— murmuró, un tanto descontento. En situaciones normales, habría amado recorrer ese lugar tan enigmático con Lillie y sus Pokémon, pero esta vez tenía prisa.
—Eso creo…— respondió, suspirando.
—Haciendo unos cálculos y tomando en cuenta el tiempo que usaremos para descansar y dormir, llegaremos a Ruta 17 mañana a las 12:37 p.m.-Roto— informó, mostrando en pantalla un largo itinerario de cosas por hacer.
Acerola volteó a verlo, sorprendida.
—¡No podemos tomarnos descansos! ¡Yungi nos necesita!— exclamó, deteniendo el paso.
—Y este parón cambia las cosas… Tendré que calcular todo de nuevo-Roto…— susurró, un tanto fastidiado.
La Capitana mantuvo la mirada.
—Entiendo cómo te sientes ahora mismo, Acerola— dijo Ash, poniéndose frente a ella—, se metieron con aquellos que quieres y sientes que debes darte prisa para hacer las cosas pero eso al final nos terminará destruyendo. Nos enfrentaremos al Team Skull en su terreno; necesitamos ir bien descansados y con toda nuestra energía.
Tapu bajó la mirada, algo frustrada.
Tras unos instantes se dio unas palmadas en la cara y la movió bruscamente, obligando a Pikachu a saltar al suelo.
—¡ACEROLA!— gritó con fuerza, frunciendo el ceño y bajando fuertemente los brazos.
Ash y Pikachu vieron esto con un gran gesto de confusión.
La de pelo morado los vio y rio.
—Lo siento, es algo que me digo a mi misma cuando quiero espabilar— informó, volviendo a caminar—. Hace que recuerde al tío Nanu cuando yo era niña. Sus regaños siempre me ayudaron a poner los pies en la tierra.
Ash escuchó eso con curiosidad.
—Fuiste criada por el Kahuna de Ula-Ula…— recordó, alcanzando el paso de la chica— Es el único al que no he conocido, ¿cómo es él?
—¡Amable!— no dudó en responder la chica para sorpresa del entrenador— ¡El tío Nanu es una muy buena persona que no duda en ayudar al necesitado con justicia y valor! O bueno… hasta hace unos años.
Eso llamó la atención de todos menos de Mimikins.
Rotom recordó algo.
—Nos encontramos con un policía hace un tiempo en Akala y dijo que el Kahuna era un oficial ejemplar pero que ahora no lo ven mucho, ¿por qué es eso?-Roto— interrogó, curioso.
Acerola volteó a verlo, con una sonrisa nerviosa.
—No sé si soy yo quien les deba contar esto, pero…— lucía un tanto indecisa— ¿Saben que pasó con el padre de HauHau?
Ash, Pikachu y Rotom voltearon a verse.
Un gesto de pesar se puso en sus caras.
—Desapareció, ¿verdad?...
Tapu negó con la cabeza, para sorpresa de todos.
—Fue asesinado— corrigió.
Los ojos de todos se abrieron con gran sorpresa.
Es decir, ellos lo sabían, pero ¿por qué Acerola también? ¿No se suponía que toda la región lo había dado por muerto luego de meses de su desaparición? De todos los motivos por los que podría haber desaparecido, ¿por qué ese?
—El tío Nanu veía en el señor Hal a un hijo ya que prácticamente fue él quien lo crió— siguió diciendo la Capitana, impactando aún más a todos. Hau no les había mencionado eso.
—¿Y qué hay con el Kahuna Hala?— interrogó Rotom— ¿Por qué le pasó su rol como padre al Rey Nanu?-Roto.
Acerola negó con la cabeza.
—Debemos comprender al señor Hala. Él ha sido el rostro de Alola por más de 40 años, en esos tiempos estaba lleno de obligaciones— respondió.
Ash tuvo una duda en ese momento que no preguntó.
Pero Rotom sí.
—¿Por qué no contratar a una nana o dejarlo con su madre? Quiero decir, el Kahuna Nanu también debió ser una persona ocupada como Rey y jefe de policía— insistió en sus preguntas.
—Eso habría sido imposible. La esposa del señor Hala falleció al dar a luz a su hijo hace años— una vez más, todos fueron tomados por sorpresa. La familia de Hau lucía muy alegre pero estaba llena de cosas oscuras— Aunque bueno, por ese entonces la Kahuna era la madre del tío Nanu así que sólo estaba ocupado como jefe de policía y a decir verdad, no sé por qué nunca se contrató una nana.
—Tal vez quería honrar a su esposa…— murmuró Ash, volviendo a hablar— Si la esposa de Hala falleció cuando nació el papá de Hau, tal vez no quería que su hijo viera a otra mujer como su madre en lugar de a aquella que murió por él…
Acerola miró hacia el cielo, sonriente.
—Algún día se lo preguntaré…— murmuró.
Rotom y Pikachu, por algún motivo, tuvieron un escalofrío. Ash no alcanzó a escuchar por lo que volteó algo confuso.
—B-Bueno… Entonces, ¿cómo fue que la muerte de Hal Mahalo afectó la conducta del Kahuna Nanu? ¿Se volvió errático? ¿Irracional?-Roto.
La chica volvió a negar.
—Yo tenía 11 años cuando eso pasó…— recordó— Toda mi vida vi el rostro amable y cansado del tío Nanu. Aunque jamás me dijo que me quería, siempre supe que si lo hacía. Me cuidaba bien, nunca me vistió mal o dejó sin comer. A pesar de que volvía tarde de sus trabajos, se preocupaba por mí y preguntaba sobre cómo había ido mí día… Ese tipo de cosas me hacían sentir que yo de verdad era su hija, pero un día, cuando llegó a casa…— su ceño se frunció levemente pero no perdió la sonrisa— Estaba furioso y acelerado. Por primera vez en toda mi vida no volvió a casa en días ni se preocupó por mí. No había otra cosa en su cabeza que no fuera encontrar al señor Hal…
Ash volvió a sentirse angustiado. Hau, la señora Mahalo y Hala no habían sido los únicos que sufrieron la desaparición del que pudo ser el siguiente Kahuna.
Acerola y el Kahuna Nanu también habían sufrido.
Por culpa de Faba.
Sintió sus venas arder.
—Debió haberse sentido desolado cuando se le dio por muerto-Roto…— murmuró, algo decaído.
—No— respondió a secas—. El tío Nanu no se rindió. Continuó buscando y buscando más que nadie. Fue hace unos pocos años que por fin aceptó su muerte y empezó a tratar de localizar a su asesino con las pocas pistas que le dio el testimonio de HauHau aquél día. No ha logrado nada actualmente.
A la mente de Pikachu, Rotom y Ash llegó la misma idea.
—De hecho, Ace…— Ketchum fue interrumpido.
—Hablando del tío Nanu, alégrate, Ash ¡Lo veremos en Ruta 17! Ahí es donde tiene su casa— suspiró, divertida (aunque en él había cierto tinte de resignación)—. Casi nunca sale de ella, realmente.
Y se callaron. Si podían decírselo en persona al mismo Nanu, sería aún mejor.
Se quedaron en silencio unos instantes más.
—Mi padre…— empezó a contar el azabache, haciendo que Acerola volteara a verlo con gran confusión— nos dejó a mi madre, hermano y a mí cuando yo apenas era un bebé. Él quería ser un entrenador Pokémon de éxito y para ello nos abandonó.
—¿Ash?...— llamó, pero no le hicieron caso.
—Los niños de mi escuela se metían conmigo todo el tiempo por no tener a mi papá conmigo. Me llamaban por nombres como "Huérfano Ketchum" y decían que él prefería a los Pokémon antes que a sus propios hijos. Tal vez tenían razón— siguió contando. Pikachu recordó cuando su mejor amigo se abrió a él y le relató esa historia—. Lo odié por años. Quería convertirme en entrenador tan pronto como fuera posible para viajar y demostrar que era mejor que él. Deseaba poder encontrarlo para darle una paliza.
Acerola había dejado de sonreír y se mantenía seria.
—Pero cuando mi viaje por Kanto terminó, me di cuenta de que no quería ser entrenador o Maestro Pokémon para demostrar que soy mejor que mi padre, eso y él ya me dan igual. Soy entrenador porque amo a los Pokémon y los combates son mi alegría y pasión— su gesto, antes levemente apagado, adquirió vida— ¡Soy Ash Ketchum de pueblo Paleta! ¡Un entrenador famoso!
Pikachu, Rotom y Acerola no podían negarlo. Ash estaba en boca de muchos.
El azabache volteó a verla.
—¡Tenemos distintos tipos de padres y experiencias con ellos, pero a fin de cuentas son padres!— exclamó, entusiasmado— ¡Padrastro, adoptivo, ausente o fallecido! ¡Un padre es un padre y debemos valorar el simple hecho de que nos han dado la vida!
Acerola lo miró por unos instantes y luego rio.
—¿Quién dice que no lo hago, tontito?— preguntó, dándole un golpecito en la espalda, el cual hizo reír a Ketchum.
—Solamente quería decirlo, ¿sabes? Como me contaste tu historia con tu padre, quería contarte la mía con el mío— dijo, poniéndose firme.
—Bueno, al menos puedes estar orgulloso de que ya eres mejor que él. Si fuera exitoso, ya estaría en las noticias-Roto.
Ketchum rio.
—¡Pues es cierto!
Pikachu, para sus adentros y aunque amaba ver a su mejor amigo feliz, sintió tristeza. Ash había crecido sin un padre por un sueño que ni siquiera se había cumplido.
Ruta 15. Casa Aether.
—Con esto debería estar…— murmuró Lillie, aplicando un Restaurar todo en Oranguru, quien asintió agradecido. Había estado varias horas reposando por lo cual se sentía mucho mejor.
—¡Vamos, chicos! ¡Sorprendamos a Acerola dejando este lugar como nuevo!— exclamó Hau, pasando un trapeador por encima de la sustancia morada (la cual previamente habían disuelto con agua con cloro) con ayuda de Mudbray y Mimikyu.
—¡Vamos!— gritaron los niños del lugar.
Lillie se separó del tipo Psíquico, dejando con él a Ribombee y Comfey, y se decidió a ayudar en las labores de limpieza pero vio algo que llamó toda su atención.
Flora, la pequeña del Yungoos estaba sentada en una silla, sollozando un poco. Dudó un poco sobre si acercársele o no, pero al final lo hizo. Shiron la siguió.
—¿Te importa si me siento?— preguntó. La niña ni siquiera volteó a verla y simplemente dio una cabeceada. Aether tomó asiento en una silla cercana, con Shiron en sus piernas— ¿Cómo te encuentras?
—M-Mal… Quiero a Yungi…— respondió, sorbiendo los mocos que amenazaban con salir.
Lillie puso un gesto algo triste que luego se remplazó por una sonrisa.
—¿Sabes? He estado en la misma situación que tú— eso le interesó un poco a Flora, quien por fin volteó a verla—. Nada más y nada menos que con esta pequeña de aquí y mi querido Ribombee que está por allá— acarició a Shiron y apuntó a la mosca, quien estaba haciendo que Oranguru se comiera una bola de polen.
—¿S-Se los lle-llevaron?...— preguntó, curiosa.
—Algo así. Digamos que los separaron de mí— empezó a contar. La tipo Hielo supo el rumbo por el que iría la historia—. Fue hace unas semanas, mis amigos y yo estábamos cruzando por una cueva cuando de pronto, un agujero se tragó a mi Shiron y a la Ninetales brillante, ¿la recuerdas?
La castaña asintió. Era muy bonita, pero no le puso mucha atención gracias a lo de Yungi.
—¿Có-Cómo un agujero se pudo tra-tragar a un Pokémon tan grande?...— interrogó, un tanto confundida.
—Bueno, en aquel entonces era una pequeña Vulpix— esa respuesta aclaró muchas dudas que Flora tenía—. Bien, como te iba diciendo. Cuando el agujero se tragó a nuestros amigos, mi Ribombee que en ese momento era un Cutiefly salió volando a rescatarlas…
Conforme las palabras salían de la boca de Lillie, el gesto de Flora cambiaba. Primero lucía triste, luego muy curiosa, después nerviosa, enojada y por último muy contenta. No sólo eso, sino que según pasaba la historia, la gente se reunía a su alrededor.
Ribombee comenzó a dar vueltas en el aire y a simular que arrojaba su anterior ataque de Viento plata.
Todos los niños soltaron sonidos de impresión.
—¡Y cuando parecía que el valeroso caballero no podría más…!— la mosca fingió agotamiento— ¡El dios del rayo llegó en su auxilio! ¡El Pikachu más fuerte y su valiente entrenador Ash tomaron el relevo, derrotando finalmente a la malvada Tyranitar!
Una ovación en general se escuchó, también por parte del tipo Tierra y de la Fantasma.
Una tierna sonrisa se formó en el rostro de Hau, quien estaba recargado en el trapeador. Ella sería una buena madre, pensó.
—Gracias a los esfuerzos del caballero…— Ribombee cayó en las manos de Lillie— Las amigas Shiron y Peke pudieron seguir para ver otro hermoso amanecer… El fin.
Una ronda de aplausos se escuchó.
—¡Es genial!— exclamaron un montón de niños, viendo de cerca al tipo Bicho, quien se levantó e hizo una reverencia.
—¡Y muy lindo!— dijeron algunas niñas.
Flora lucía encantada por la historia y había parado de llorar.
—¿¡Eso de verdad pasó?!— interrogó, emocionada.
Lillie la vio y sonrió.
—Por supuesto que si— contestó, haciendo que la sonrisa de Flora aumentara de tamaño—. Mi amigo Ash es muy fuerte, ¿sabes? Él solito se ha hecho cargo de mucha gente mala y estoy segura de que la señorita Acerola le será de gran ayuda ¡No hay forma de que pierda si se pone serio!
Hau escuchó atento todo.
Notó como la Casa Aether, antes rodeada por un aura de tristeza, fue cubierta por un manto de alegría y emoción gracias a la rubia. Ella no lo sabía, pero sin lugar a duda, tenía la capacidad nata de llegar a los corazones de las personas con facilidad.
De un momento a otro, el bolso de Lillie comenzó a moverse de forma brusca y antes de que nadie lo notara, Nebulilla salió del bolso.
Su rostro mostraba felicidad ya que al parecer, había sido contagiado por el ambiente.
Mahalo dejó de sonreír y pasó a mostrar preocupación. Soltó el trapeador y rápidamente corrió hacia Cosmog, envolviéndolo con sus brazos.
Volteó tras de sí para toparse con que todos los niños habían visto al pequeño nebuloso.
—¿¡Cuál es ese Pokémon?!— preguntó el niño del Elekid.
—¡Es muy lindo!
—¡Déjanos ver! ¡Déjanos ver!
Hau comenzó a sudar al no saber qué hacer por lo que volteó a ver a Lillie.
La rubia estaba sonriendo para sorpresa suya.
—Por algún motivo, tú saliéndote del bolso es algo que se siente muy nostálgico…— murmuró, levantándose de su silla.
Shiron, Ribombee, Comfey, Mudbray y Mimikyu (la más sorprendida de todos) se acercaron a ver al pequeño nebuloso. No lo veían prácticamente nunca, sólo sabían que viajaba con ellos dentro del bolso (de hecho, la tipo Fantasma ni sabía de su existencia).
Nebby les sonrió, alegre. Le devolvieron el gesto.
—L-Lillie, ¿qué hacemos?...— preguntó nervioso el moreno.
—Si es sólo por esta vez y con gente de confianza, entonces dejemos que se divierta un poco— contestó la rubia—. Debió ser difícil para Nebulilla, todo este tiempo escuchar risas y nunca poder ser capaz de unirse a ellas.
Hau vio a la nébula, quien lucía impaciente por jugar y luego asintió.
Lo soltó y el pequeño de inmediato corrió hacia los Pokémon de su salvadora, atrayendo de inmediato la atención de los niños.
—¡Por favor sean amables con él, niños!— pidió, recibiendo un "¡Sí!" colectivo.
El moreno suspiró.
—Vaya día, ¿eh?...— preguntó, llevándose las manos a la cintura.
—Bastante ajetreado…— contestó la rubia, aún con una sonrisa. La pequeña Flora había dejado de lado el pesar para unirse a todos los niños en la diversión.
Hau la vio de reojo. Él no era el tipo de chico que se sentía incómodo o inquieto al lado de la chica que le gustaba y esta ocasión tampoco era la excepción.
—¿Te gustan las Malasadas?— preguntó de pronto.
Lillie volteó a verlo y rio.
—Contigo todo son Malasadas, ¿verdad?— interrogó, divertida.
Hau también se carcajeó.
—¡Son las mejores compañeras para un mal día! ¡Seguro que te lo pasarías genial si te comieras una, acompañada de leche Mu-Mu mientras lees!— dijo, bastante confiado de su sugerencia.
—¡Hablando de libros! ¿Tú has leído alguno?— interrogó, muy curiosa por esa parte.
—Que yo recuerde… ¡El último fue uno que se llamaba "Tips para atarse los cordones" cuando tenía 6 años!— contestó Mahalo.
Lillie comenzó a rebuscar entre sus cosas y sacó un libro de bolsillo con el título de "La leyenda del héroe".
—¡Mira, este! ¡Es una novela muy buena sobre un entrenador súper fuerte que se abre camino por un montón de problemas y…!
Hau escuchaba atentamente mientras pensaba.
Ella definitivamente había cambiado.
—Por más que crezcas y madures, aunque seas una persona totalmente distinta, mis sentimientos no cambiarán— sonrió ampliamente, emocionado por lo que Lillie le contaba—. Aún te sigo amando.
Ash sintió un fuerte escalofrío.
Miró al cielo y se dio cuenta de que había comenzado a anochecer.
—Rotom, Pikachu, por favor— pidió. La Pokédex y el roedor de inmediato comenzaron a emitir luz.
—Buena decisión. ¡Quién sabe si podríamos terminar perdidos!— exclamó Acerola, sin bajar el ritmo.
—A decir verdad, Acerola, me da miedo la oscuridad— dijo Ash con sinceridad, sorprendiendo bastante a los presentes. Estaba harto de ocultar cosas—. Es un miedo muy fuerte que me hace perder la razón, algo que adquirí cuando me enteré de todo el asunto del Refulgente.
La Capitana miró el suelo y asintió.
—Entiendo… Debió ser muy impactante para ti— dijo, volviendo a verlo—. Te estás sobreponiendo a ello, ¿verdad?
—¡Intentaré hacerlo! ¡Es muy molesto después de todo!— respondió el azabache.
—Él tiene nuestro apoyo después de todo-Roto— aseguró la Pokédex.
—¡Pikachu pika!— asintió el roedor con determinación.
Acerola sonrió.
—Sin duda son un grupo lleno de gente única y especial— dijo, volviendo la vista al frente.
Ash estaba de acuerdo con ello.
Vio al cielo mientras caminaba sobre el largo puente de madera y entre la espesa niebla.
Comenzó a pensar en los Pokémon que usaría al momento de la verdad. Varios de ellos estaban con Polo y otros se encontraban con Oak.
—Pikachu, Charizard, Kingler, Primeape y Krookodile no suenan como un mal plan…— pensó.
—¡Rápido, rápido, rápido!
En medio de la noche, dos adolescentes corrían a toda velocidad.
Eran Elio y Selene, los gemelos Asutoro.
Corrían a la par, desesperados y con el aliento agitado.
La menor de los hermanos vio un lugar que les serviría. Sujetó la mano de su hermano, quien tenía la cabeza sangrante; el chico ni siquiera dudó al seguirla y saltaron.
Se hundieron en el agua con rapidez y ahí se quedaron, conteniendo la respiración mientras hacían todo lo posible por que sus gorros no flotaran a la superficie. Observaron hacia arriba.
Vieron como de forma despreocupada llegaba a la orilla un extraño ser.
Su cuerpo era largo y flaco. Sus brazos eran bastante delgados y sus manos tenían una extraña forma, como de lágrimas; el izquierdo era azul y el derecho rosado. Su torso era igual de delgado (en mitad de éste había una gran esfera blanca) y sus caderas anchas, ambos compartían el mismo patrón de rayas amarillas, azules y rosadas que se alternaban entre sí. Las piernas tenían forma de botas blancas y cada pie tenía una esfera que correspondía al color de cada brazo.
Lo más destacado de ese ser era su cabeza. Era grande, blanca y redonda, cubierta con un conjunto de curiosas chispas a los lados con una gran cantidad de puntos azules y rosas.
Elio y Selene lo veían con miedo, evitando dejar salir alguna burbuja.
El ser se quedó viendo y luego de un rato, hizo algo sumamente inesperado. Se quitó la cabeza.
Al ver eso, los gemelos sintieron un terror aún mayor y decidieron sumergirse todavía más profundo.
De repente, sintieron una fuerte onda expansiva que los mandó aún más abajo. Elio, quien estaba más arriba, resintió aún peor el impacto y para desesperación de su hermana, se desmayó. La menor se apresuró a sujetarlo con fuerza pero no pudo evitar que su gorra se fuera.
Selene comenzó a sentir como sus pulmones ardían pero antes de salir a la superficie debía comprobar que eso ya se hubiera ido.
Vio hacia arriba y lo confirmó.
Con rapidez, descolgó una Pokéball del cinturón de su hermano y sacó una de su propio bolso.
Araquanid y Mareanie salieron.
La gran araña se apresuró a subir a su entrenador a la superficie y en mitad del recorrido alcanzó al gorro de éste, el cual se encontraba prácticamente destruido.
Por su parte, la tipo Veneno ayudó a Selene a subir.
Una vez que salieron a la superficie, con ayuda del tipo Bicho subieron por el pequeño acantilado del que habían saltado. Elio fue puesto en el suelo y su hermana corrió hacia él, viendo el estado en el que se encontraba.
Su camisa estaba quemada por la parte trasera y él tenía una leve quemadura que fue atenuada por el agua, así como varias otras por todo el cuerpo.
—¡Hermano, hermano!— llamó desesperada, agitándolo fuertemente. Temiendo lo peor se acercó a su nariz y se dio cuenta. No respiraba.
Su ceño se frunció y sin dudarlo sacó algo de su bolsa.
Era una Pokédex. La colocó en el suelo.
—¡Guía del RCP!— gritó. El aparato respondió de inmediato y mostró el vídeo correspondiente.
Selene empezó a hacer todo al pie de la letra.
Luego de presionar con fuerza su pecho fue al siguiente paso.
Apretó su nariz y sopló en su boca. Con un ojo veía el pecho de su hermano mayor, esperando que se expandiera levemente, cosa que así hizo.
Cuando el pecho de Elio bajó, Selene volvió a soplar, haciendo que se elevara de nuevo.
Siguió así hasta que escuchó un fuerte tosido.
Separó la boca de la de su hermano y vio como éste comenzaba a escupir agua con brusquedad. A pesar de seguir inconsciente, volvió a respirar.
El rostro de Selene adquirió una enorme sonrisa y sus ojos se llenaron de lágrimas. Sin dudarlo abrazó a su hermano y empezó a llorar fuertemente.
Araquanid y Mareanie se quedaron atentos a cualquier posible peligro.
Luego de casi media hora de llanto, la joven Asutoro subió la mirada con rabia en ella.
—Nadie lastima a mi hermano… Absolutamente nadie…
En Selene Asutoro han nacido las ganas de ser más fuerte.
¡Hola, chicos! Terminé el capítulo luego de varios días. Creo que a pesar de que me tardé un poco más a comparación de capítulos anteriores, igual mantengo un ritmo adecuado de subida.
¿Qué decirles?...
Bueno, pues tengo que comentarles cosas sobre los tres estados de Pokémon: Juegos, manga y anime.
Empecemos con el principal.
Al parecer se revelaron nuevas mecánicas de Sword and Shield, como que el Repartir experiencia automático mima a los Pokémon más débiles para que así el leveleo sea equitativo. Hablando también del Gigantamax de Pikachu, Eevee, Meowth, Butterfree y Charizard…
Me dan… totalmente lo mismo, ¿saben? Sí, es divertido ver de nuevo al Pikachu gordito y el Charizard Gigantamax se ve muy genial, pero creo que ya es excesivo el favoritismo que se le está dando a la primera generación. Hay muchos otros Pokémon de otras generaciones que no han recibido nada de atención (como muchos de segunda o de quinta) y la verdad me parece algo ¿malo? No tengo muchas palabras para ello. Sólo pienso que me gustaría que dejaran de centrarse tanto en Kanto y recuerden que hay otras regiones que también los ayudaron a llegar a donde están ahora.
Siendo ya más positivos, el anime.
Mañana es el cierre definitivo del combate entre Ash y Kukui y ¿qué decir? ¡Estoy más que emocionado! Vi un adelanto y he de decir que la animación se ve brutal, no dudo que sea uno de los mejores capítulos de Pokémon de todos los tiempos.
¡Personalmente le apuesto a Ash! Si logra ganar se habrá coronado como el entrenador más fuerte de Alola (aunque ya lo es, si Kukui gana literalmente habrá sido gracias a Tapu Koko).
También recordemos que Torracat ha evolucionado a Incineroar en una escena completamente épica. Espero que nos lo muestren en batalla al menos una vez (vi que Ash y Kiawe pelearían en el siguiente capítulo, así que espero que ahí se enfrenten).
Ya casi es hora de decirles adiós a los niños de Alola pero ey, al menos todavía queda esta historia y muchas otras para recordar a la séptima generación.
Por último, el manga.
Salió una noticia de que el nuevo anime de Pokémon obtendrá un manga por lo cual ya quiero ver de qué trata (también está el hecho de que el manga de Pocket Monsters, el primero de Pokémon, será finalizado. Aunque eso realmente me da igual; no es como que sea Pokémon Special).
Bueno, no tengo nada más que decir.
¡Hasta la próxima!
