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Uchiha Sasuke no era un extraterrestre feliz. Sus brillantes ojos negros brillaron sorprendidos cuando Sakura demando regresar a casa con él. Sasori había tomado su demanda como el infierno a algo mucho peor, rugió de rabia y trato de forzarla a irse con él. Nunca tuvo la oportunidad de tocarla cuando él se lanzó hacia adelante. Uchiha Sasuke se interpuso entre ellos gruñéndole al hombre extraterrestre ligeramente más pequeño.

— Ella ha tomado una decisión afirmando que quiere vivir en mi casa. Retrocede ahora.

— Tú ya estas vinculado, —Sasori gruño, obviamente furioso.

Sakura observo como los dos hombres se enfrentaban. Apostaba que ganaría el alíen de ojos negros si luchaban. Ya que este había sido específicamente pulido en el departamento de músculos y era el más grande que cualquier otro alíen que había visto hasta ahora en altura y masa corporal. Sasori finalmente bajo la vista al suelo, dejando caer su oscura cabeza y Sakura se dio cuenta en ese momento que estos alienígenas eran algo similar a los animales en la forma en que mostro su sumisión al más grande y fuerte de su raza.

Uchiha Sasuke en ese momento se volvió hacia ella, encontrándose con sus ojos y la vio fijamente por un largo momento, sin siquiera molestarse en ocultar la confusión que él estaba experimentando. Sus labios se habían torcido en una mueca.

— Ya estoy unido a una mujer así que no puedo vincularme contigo. ¿Entiendes esto? Sasori es un guerrero fuerte y sería un honor estar unido a él. Quiero asegurarme que comprendes la decisión que estas tomando. Solo puedo ofrecerte casa si tú vives conmigo y te pones bajo mi protección.

— Lo entiendo completamente,—fue la tranquila respuesta de ella. Había limpiado casas antes y seguro era mejor que ser el juguete sexual de un alíen.—Si tengo que ir a casa con alguien, tú eres mi elección.

El parpadeo un par de veces, finalmente asintió. —Como tú quieras. Juro que tú estarás a salvo en mi casa y estarás bien atendida.

Un sonido llego a los oídos de Sakura, lo que la hizo girar la cabeza mientras un extraño vehículo negro venia de la calle con un uniformado alienígena detrás de los controles. Su alíen... ella estaba comenzando a pensar en Uchiha Sasuke de esa manera... respiro profundamente.

— Vámonos,—él señalo hacia el vehículo.—Él nos llevara a mi casa y podrás instalarte.

Los alienígenas eran unos caballeros, por lo menos Uchiha Sasuke lo era, mientras le abría la puerta trasera para que subiera al coche. Observo el vehículo, comparándolo con uno de la tierra, había mucho más espacio entre los asientos y era más alto, vio al enorme hombre quien subió detrás de ella, pensando en que los interiores tenían que ser más grandes para que se ajustaran a los enormes chicos. Sus miradas se encontraron mientras el vehículo empezó a moverse.

— Um, ¿Puedo simplemente llamarte Uchiha ahora que vamos a vivir juntos? Tengo unas cuantas preguntas.

El parpadeo, moviendo su enorme cuerpo en el asiento para enfrentarla con una expresión un poco sombría en su rostro.—Puedes llamarme Sasuke. Haz tus preguntas.

— ¿Cómo diablos voy a volver a la tierra?

El frunció el ceño, entrecerrando sus brillantes ojos negros.—No puedes. Pido disculpas pero sabes de nuestra existencia. Muchos de mis hombres desean visitar tu planeta para conocer mujeres y traerlas a casa para vincularse. Si tus líderes son conscientes de nuestras visitas a tu planeta, estamos seguros que los humanos se alarmaría lo suficiente como para iniciar una guerra que no queremos librar contra su pueblo. Podrías ponerlos sobre aviso y eso no puedo permitirlo así que ahora tú eres un ciudadano de Zorn.

— Fui secuestrada de mi hogar, en contra de mi voluntad,—ella lo miro y tuvo que parpadear para contener las lágrimas que amenazaban con mostrarle que estaba teniendo un momento de debilidad. No voy a llorar maldita sea, se ordeno a sí misma.—¿Podrías llevarme a casa por favor? No le diré a nadie y además de eso, nadie me crearía. ¿Estas bromeando? Pensarían que estoy loca y encerrarían mi culo en una celda acolchonada si digo que alienígenas me llevaron a otro planeta. No tienes de que preocuparte por mí, no le diré a nadie algo sobre de ti, así que soy totalmente inofensiva,—ella miro sus hermosos ojos. —¿Por favor?

— Lo siento, pero debes renunciar a esa esperanza. Tú has visto como mis hombres reaccionan ante ti. Si dejas mi protección para intentar buscar una nave que te lleve fuera de Zorn, los hombres trataran de reclamarte.— Hizo una pausa. — Ningún Zorn te llevara lejos de este planeta, lo que solo te quedaría que te acerques a las naves fuera de este mundo. Serian como los hombres que te trajeron aquí en primer lugar, solo que te capturarían, lastimarían y tratarían de venderte al mejor postor, —el suavizo sus ojos en simpatía. —Lo siento, pero tu vida ahora está aquí en Zorn como tu planeta natal y nunca te irás.

Su esperanza fue aplastada con sus palabras dado que fue honesto con ella hasta ahora. Respiro profundamente varias veces para relajarse, fortaleciendo sus emociones mas intimas, diciéndose a sí misma que era fuerte. Una sobreviviente, la vida la había hecho de esa manera y se adaptaría, era la única cosa de la que sentía orgullosa. Por ahora lo dejaría pasar pero se rehusaba a perder toda esperanza de que algún día regresaría a su vida en la tierra, a pesar de lo tan de mierda había sido, repitió las palabras que él le dijo en su mente.

— ¿Hay escases de mujeres en este planeta o algo así?—El negó con la cabeza, recostándose en el asiento cruzando los brazos sobre el amplio pecho.

— Hay ventajas sexuales con las mujeres humanas que las mujeres de Zorn no poseen.

— ¿Cuáles serian esas?—Ella cruzo los brazos, dándose vuelta para enfrentarse a él, imitándolo.

Su mirada brillo recorriendo su cuerpo, tomando su misma postura y sus labios ligeramente se curvearon hacia arriba, dejando al descubierto su diversión.—¿Debo seguir adelante y decirte los detalles específicos?.

— Eso sería agradable.

— Las mujeres Zorn están constituidas de forma diferente que una humana eso lo leí de los informes de nuestro médicos. Las mujeres Zorn tienen una unis dentro de su cuerpo, mientras que las humanas tienen uno en frente afuera de su sexo. Sus unis pueden ser estimulados una cantidad ilimitada de veces, mientras que una mujer Zorn tendría una hinchazón incomoda, sintiendo dolor después de un par de veces en un día de tener a un hombre montado. Muchos de mis hombres desean montar varias veces así que las hembras humanas son muy deseadas por esa capacidad.

Mordiéndose el labio, Sakura estudio al hombre con los ojos entrecerrados, su mente trabajo durante varios segundos antes de hablar. —No sé de qué demonios estás hablando. ¿Qué es una unis?

El hombre vacilo. —Creo que el término que debí usar es coño.

— ¿Coño?—Ella frunció el ceño y luego sus ojos se abrieron.—¿Quieres decir clítoris?

El asintió con la cabeza.—Si ese término se refiere a la superficie carnosa, sexualmente estimulante entre tus muslos, entonces sí, el término seria clítoris. Me disculpo por la pronunciación. Aunque he leído informes no he tenido conocimiento de primera mano de la anatomía de una mujer humana o la experiencia de hablar con tus palabras traducidas,—él se tocó las orejas.—Los Akatsuki que te raptaron obviamente, estaban usando tecnología obsoleta Zorn cuando implantaron los traductores de oído. Con el nuevo programa se tiene un mejor entendimiento entre nosotros ya que las pocas mujeres humanas en Zorn están siempre actualizando los diálogos. El programa más reciente traducirá el unis en tu término humano. Te voy a dar implantes traductores similares a este y actualizados por lo que tendrás menos dificultad para comunicarte.

Impresionada Sakura se limitó a míralo durante largos segundos.—Así que los chicos de allá atrás habían peleado por desearme sin estar seguros que demonios querían montar.

— Hemos leído los informes y visto un video de un hombre Zorn con una hembra humana. Este fue muy excitante para todos los que fueron testigos de su unión. Nuestros hombres son muy sexuales y cualquiera que te vinculara habría descubierto la manera de complacerte así que tú querrías que te tocaran muy a menudo. Los guerreros son muy sexuales y necesitamos liberarnos muy seguido o podemos enfermar.

Entrecerrando los ojos otra vez Sakura lo estudio. —Déjame adivinar, ¿De otra manera tus bolas se volverán azules y tal vez tienes esas viejas historias de ama de casa alienígenas de que se te cae si no lo usas? —Su atención se redujo a la parte delantera de sus pantalones de cuero negro donde las piernas estaban un poco separadas, mirando su entrepierna antes de levantar su mirada a su rostro. —Entiendo la parte de los traductores. Esos idiotas quienes nos secuestraron, dijeron que pusieron un pequeño dispositivo en nuestros oídos cuando nos llevaron, porque todos hablaban diferentes idiomas y demonios, que lo que tú dices y lo que estoy escuchando no corresponde a los movimientos de tu boca. Es un poco molesto.

El asintió con la cabeza.—Te adaptaras al movimiento de los labios y las variaciones de sonido. No entiendo lo de las bolas azules o lo demás que dijiste. ¿Por qué estas frunciendo el ceño?

Su mirada se levanto rápidamente al darse cuenta que ella estaba viendo su regazo de nuevo. —No creo que tus chicos se enfermen sin no tienen sexo. He escuchado esa mierda de los hombres quienes intentaron meterse a mis pantalones durante toda mi vida.

— ¿Por qué los hombres querrían vestir tus pantalones?

De repente Sakura sonrió, divertida.—Ellos querían...uh, montarme, no usar mis pantalones.

El asintió, su mirada se deslizo sobre ella.—Todo varón desearía montarte.

Ella lo miro levantando las cejas. Lo dijo como si esto fuera un hecho cierto. Le hizo preguntarse qué les parecería a las chicas Zorn si este chico pensaba que ella era tan ardiente que todo hombre la deseaba. Sakura sabía que se veía bien para sus treinta y cuatro pero no podía competir con las conejitas de veintiuno que entraban en el bar los fines de semana mostrando sus pequeños cuerpos calientes. Sakura disfrutaba demasiado de la comida, era muy blanca ya que dormía de día al trabajar todas las noches en el bar, por lo que tampoco tenía tiempo para ir al gimnasio para mantenerse en forma.

Cuando el vehículo se detuvo Sakura volvió su atención por la ventana, un poco sorprendida por la vista. Estaban en medio de un bosque en rojo y negro...el color de los árboles y el pasto. Un enorme edificio de piedra con esquinas redondeadas estaba ahí. En realidad, parecía más similar a un edificio de biblioteca del tamaño de una casa, miro hacia otro lado para encontrar la atenta y desconfiada mirada de Sasuke.

— ¿Aquí es donde vives?

Asintió con la cabeza, alcanzando la manija de la puerta. —Aquí es donde vivirás también.—Salió del vehículo. El vacilo y después le tendió la mano, ofreciéndosela para ayudarla a salir.

— Gracias.—Sakura puso su mano mucho más pequeña en la suya, permitiéndole apoyar su peso mientras lo seguía al salir, una vez más se dio cuenta cuan caliente era su piel comparada con la suya y los ásperos callos de la palma bajo la suya. La mirada de Sakura nuevamente se dirigió al edificio. Este era elegante, blanco y redondeado con un largo tubo que casi lo recorría dándole forma y estilo, tenía unas enormes ventanas por todas partes y el techo debería ser alto, podía ver que era de un solo piso a través de las ventanas del coche.—Es realmente grande.

— Para mi posición social es en realidad muy pequeña. Esta es mi residencia más cercana de la ciudad y es mucho más conveniente para ir a trabajar.

Sasuke continúo sujetándole la mano y la llevo a la puerta principal.—Debo advertirte que actualmente tengo seis empleadas domésticas en mi casa que me atienden.

Ella lanzo una mirada al tamaño de la casa de nuevo y asintió con la cabeza.

— Estoy segura de que necesitas a cada una de ellas. Debe ser un infierno mantener este lugar limpio.

Él hizo una pausa mientras volteaba la cabeza y la miraba. —Te daré la mayoría de los deberes de ellas, ahora que estas aquí ya porque eres una humana.

Parpadeo y volteo a verlo, Sakura frunció el ceño. Grandioso, pensó, él es un racista porque soy un humano. Seguramente seré la chica de la casa de los viernes, si él va hacer que sus otros empleadas dejen sus trabajos ellas no me van a querer en el plato. Aparto su mano de la de él, molesta ante la idea de que había sido amable con ella hasta el momento, solo para rociar su mierda en este momento, respiro profundamente. El ser la prostituta personal de algún alienígena, era como una paliza de muerte, además de la desventaja de recibir algún pago.

Inclinando su cabeza, Sasuke frunció el ceño. —Pareces enojada. ¿Dije algo malo?

— ¿No crees que esto sea insultante? Estoy segura que las tareas que se me asignará me tendrán bastante ocupada, sin tener en cuenta de lo que ellas hacen para ti también.

El ceño de él se profundizo. —Pero eres un humano.

— ¿Y qué? No estoy aquí porque quería estar de vacaciones. Fui secuestrada, lanzada en una jaula, trasportada por el espacio exterior y nada de eso es mi culpa. Quiero ser tratada igual que las otras mujeres Zorn, maldita sea. Quiero los mismos derechos.

— ¿Igualdad de derechos?—El casi dijo las palabras sin aliento.

— ¿Que es tan confuso para ti, chico grande?— Frunció el ceño hacia él. Dándose cuenta de su aturdida y desconcertada expresión.—Quiero ser tratada justo de la misma manera que sus mujeres son tratadas, lo que ellas hacen, yo lo hago, nada más ni nada menos por aquí. ¿Es lo suficientemente claro? No les quites sus puestos de trabajo para dármelos todos a mí. Eso es ser racista y está mal así que exijo que me trates como cualquier otra mujer de este planeta. Tú dijiste que soy ciudadana Zorn, así que no quiero ser tratada de manera diferente. Eso es igualdad de derechos.

— Pero estaba diciendo que las mujeres humanas...

— No quiero escucharlo,—ella lo interrumpió. —Quiero ser tratada igual que todas las ayudantes de tu casa. Así es como las llaman, ¿no? Pues bien, las tareas domesticas que ellas hacen se pueden quedar justo así y me limito a hacer lo que ellas hacen eso es justo para todos. No sé qué humanos has conocido que hayan traído aquí, pero no soy como ellos. No voy a tomar ninguna mierda.

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