¡Hola! Hoy hay sólo una review anónima y la verdad veo que el número ha caído recientemente, ¿qué pasa, chicos? ¿Ya no quieren al tío Ember? :((
¡Es broma! Pero recuerden que una review me anima mucho a seguir escribiendo aunque no las responda a veces (por lo cual me sigo disculpando, especialmente con aquellos que son muy frecuentes como Grytherin18-Friki) y las aprecio todas ellas. Me emocionan bastante.
JeGaOr: ¡Hola, muchísimas gracias! Espero que el resultado sea de tu agrado. Definitivamente el sillón merece una mega "F".
No olvides que Acerola es hija de un policía, jeje.
¡Gracias por dejar un comentario! ¡Espero poder seguir leyéndote!
Sin más que decir, por favor, pasen a leer.
—¡NOS INVADEN!
Aún con la fuerte lluvia que caía en todos los rincones de pueblo Po, podían oírse los gritos y pasos de decenas de personas que se movían a toda prisa.
Dentro de una mansión en las profundidades del lugar había un individuo que no se inmutaba en lo más mínimo. Guzma se encontraba en su trono, recostado.
La puerta se abrió de golpe, dejando pasar a un recluta de pelo corto y teñido de morado.
—¡Jefe, recibimos el mensaje de la hermana Francine!— informó nada más llegar— ¡La misión fue exitosa!
El líder sonrió, complacido.
—Entonces sólo queda que nos encarguemos de esto…— murmuró Guzma, cruzándose de brazos—. Debilítenlos tanto como puedan— ordenó.
El recluta asintió y salió corriendo del lugar.
Con su enorme tenaza, Kingler cargó contra un grupo de Haunter y Crobat. Aunque intentaron alejarse, el tipo Agua fue lo suficientemente rápido como para conectar un poderoso ataque de Martillazo que los dejó en el suelo.
Puebo Po era mucho más grande que un pueblo normal. Las calles eran extensas y había casas por todas partes pero aun así no tenía el tamaño suficiente como para ser una ciudad. Los del Team Skull aprovechaban ese hecho.
Desde los tejados, montones de ataques salían disparados hacia el centro de la calle principal, donde estaban Ash, Acerola y todos los Pokémon aliados.
Charizard, a pesar de encontrarse bajo la lluvia, no parecía afectado en lo más mínimo. Abrió el hocico y de éste salió un poderoso Lanzallamas que hizo ver al de Peke como un pequeño Ascuas. El movimiento tipo Fuego deshizo montones de ataques que los tenían a ellos como objetivo y después impactó contra el tejado de una de las casas.
Krookodile no se quedó atrás. De un grito hizo aparecer decenas de afiladas rocas a su alrededor y las arrojó contra las construcciones, dejándolas de tal forma que parecía habían sido atravesadas por balas.
Primeape atacaba a los enemigos que se acercaban a él, derrotándolos de forma feroz e implacable con poderosos golpes de Demolición, los cuales los mandaban a volar a todas direcciones.
Por último estaba Pikachu. Usaba su increíble velocidad y tamaño para moverse por en medio del campo de batalla con total naturalidad, golpeando con Cola de hierro a los enemigos que estaban por atacar en un punto ciego. Con Rayo derribaba a los Pokémon que intentaban acorralarlo y Destello era usado de vez en cuando para cegar y así reubicarse.
Ash y Acerola corrían bajo la Protección del Frosslass de la segunda. Mimikins iba a su bola, totalmente despreocupado.
—¡Kingler, detrás de ti!— advirtió Ash.
El tipo Agua giró la pinza con demasiada rapidez por lo cual perdió levemente el equilibrio, quedando expuesto ante el ataque de un Garbodor que atacó con Bomba lodo.
Pero no estaba solo.
El castillo de arena llegó para interceptar el ataque con Bola sombra, destruyéndolo al instante. Con Tierra viva dañó severamente al tipo Veneno enemigo. Fue entonces cuando el ancla llegó; la cadena que tenía incrustada se extendió y golpeó fuertemente, mandando a volar al Garbodor.
"Palossand, el Pokémon Castiarena. Tipos: Fantasma/Tierra. Habilidad: Hidrorrefuerzo. Palossand puede hacerse con el control de humanos adultos y manipularlos para que moldeen su cuerpo en forma de castillo de arena, lo que le proporciona un buen camuflaje y también mejora su defensa. Cada grano de arena de su cuerpo tiene voluntad propia".
"Dhelmise, el Pokémon Alga ancla. Tipos: Fantasma/Planta. Habilidad: Acero templado. Dhelmise es la reencarnación del espíritu de las algas que flotan a la deriva. Se dice que con los giros de su ancla, es capaz de noquear a un Wailord de un solo golpe. El alga verde es su verdadero cuerpo".
—¡Disparo demora!— ordenó un recluta a su Ariados.
Justo cuando el arácnido estaba por atacar, una sombra llegó hacia él y lo golpeó con fuerza. Era Sableye, quien continuó atacando con Garra umbría. El recluta vio eso y de inmediato sacó otro Pokémon. Un gordo Raticate negro apareció y se arrojó contra el Fantasma con Triturar.
Fue detenido por un estruendoso chillido que lo obligó a retroceder. Un aura azul rodeó su cuerpo, indicando que su Defensa había bajado. Luego de eso fue puesto a dormir gracias a un ataque de Garra umbría. Todo cortesía de Banette.
En medio de la confusión, un pequeño Pokémon se movía y nadie lo notaba.
—¡Charizard, Envite ígneo!— indicó Ash, señalando a un Mandibuzz enemigo rodeado por más miembros de su familia evolutiva.
El dragón obedeció y en un instante se vio rodeado de unas intensas llamas que casi parecían rojas. Con rapidez, salió disparado hacia los enemigos, los cuales trataban de hacerlo retroceder con Tornado, cosa que no lograron en lo absoluto.
El golpe llegó y los tipo Volador se encontraban cayendo al suelo con quemaduras por todo el cuerpo. Charizard resintió un poco el daño pero de inmediato se repuso.
—¡Gengar, Bomba lodo!— ordenó Acerola.
El tipo Fantasma voló tan rápido como pudo y disparó los proyectiles, los cuales impactaron en contra de un Persian de Alola que saltó desde uno de los tejados hacia Charizard. El inicial vio como el Pokémon había quedado indefenso en medio del aire, a sus espaldas, así que sin dudarlo lo sujetó con ambos brazos, le dio unas rápidas vueltas y posteriormente, lo lanzó por donde venía.
No era Movimiento sísmico, sólo era la increíble fuerza del tipo Fuego.
Un ataque de Psicorrayo le dio a Charizard en la espalda, en medio de la confusión.
—¡Tajo umbrío, Primeape!
Las manos del mono se vieron cubiertas por una energía oscura con la que cargó en contra de un Lurantis, quien quiso cubrirse con Tijera X. El golpe del peleador fue suficiente para romper su defensa y mandar al tipo Planta a volar.
En ese momento, un Pangoro apareció, lanzándose con un poderoso golpe de Machada. Primeape giró rápidamente y lo golpeó justo en la cara con Demolición, lanzándolo hacia una casa, de la que fue sacado por un poderoso Garra umbría de parte de Sableye.
El tipo Lucha/Siniestro terminó golpeando con su cuerpo a varios otros de su línea evolutiva, Pancham en su mayoría.
Un Salandit disparó un movimiento de Pirotecnia que le dio al pequeño Fantasma.
Ash veía el entorno. No eran fuertes pero sin duda eran muchos. El desgaste terminaría siendo demoledor si seguían así, para ambos bandos.
Lo mejor que podían hacer era retroceder y buscar una cobertura.
Por el cielo, descendían montones de Zubat y Golbat, los cuales empezaron a atacar usando Rapidez.
Pikachu llegó en ese momento y Froslass deshizo la Protección.
Acerola y Ash apuntaron con un dedo hacia el cielo.
—¡Pikachu/Froslass, Rayo!— gritaron al unísono.
El cuerpo del roedor y de la doncella helada fueron recubiertos por electricidad que después dispararon al cielo con potencia, creando un fuerte destello que se vio por todo el lugar.
Los reclutas retrocedieron al ver eso.
—¡R-Retirada!— indicó uno, corriendo al interior del pueblo, seguido de decenas de sus colegas.
En unos instantes, el lugar se quedó en total silencio. Lo único que podía oírse era la fuerte lluvia.
Los Pokémon aliados se reunieron con sus entrenadores. Todos estaban empapados.
—Debemos buscar un sitio donde refugiarnos en lo que recuperamos fuerzas-Roto— dijo la Pokédex, haciendo un rápido escaneo del lugar.
—Déjalo, Rotom— ordenó Ash, señalando hacia el frente—. Ya tengo a alguien revisando la zona.
La Pokédex volteó algo confusa, topándose con Wimpod, quien disparaba Estoicismo hacia el cielo para hacerse notar.
—¡El pequeño encontró algo!— dijo con emoción Acerola, dando una vuelta.
Ash asintió.
—¡Vamos!
Todos corrieron hacia el tipo Bicho, quien avanzó hacia el lugar que había descubierto.
Tras algunos minutos de viaje por el destruido lugar, finalmente llegaron.
Se trataba de un Centro Pokémon en pésimas condiciones. Las luces que normalmente aluzaban el exterior se encontraban rotas y las ventanas tenían cortinas metálicas. La puerta principal no estaba.
—¡Un Centro Pokémon!— exclamó Ketchum, volteando a ver con alegría a su Pokémon— ¡Bien hecho, Wimpod!
El pequeño agradeció, gustoso.
Uno a uno fueron entrando al establecimiento. Pikachu usó Destello para iluminar el lugar
—¿Hay electricidad aquí, Rotom?— preguntó Acerola, yendo hacia el mostrador.
—Negativo. Ni el más mínimo vatio-Roto— contestó, revisando la sala de estar.
Ash comenzó a pasearse por el lugar y luego se sentó en el suelo. El lugar estaba tan vacío que incluso era raro.
—¡Reunión!— llamó, subiendo una mano.
De inmediato, todos atendieron. Acerola tomó asiento frente a él.
—¿Cómo se encuentran todos?— preguntó Ketchum, viéndolos fijamente. Sabría si mentían.
Charizard se dio la vuelta, mostrando su espalda. Tenía varios raspones ya que era ahí donde más lo atacaban los débiles.
Kingler señaló su gran tenaza con la más pequeña. Ciertamente era cansado usarla tanto tiempo contra tantos enemigos.
Krookodile se cruzó de brazos. Él no estaba lastimado en lo absoluto.
Primeape comenzó a mover la muñeca, la cual se había lastimado un poco al dar un mal golpe.
Pikachu negó con la cabeza. Seguía en plenitud de condiciones.
Ash entonces se descolgó la mochila, listo para atender a sus Pokémon.
—¿Y ustedes, chicos?— preguntó Acerola.
Gengar, Palossandm Froslass y Banette se encontraban perfectamente.
Dhelmise movió su ancla. La cadena estaba levemente atrofiada por la lluvia.
Sableye suspiró en señal de que estaba algo cansado.
La Capitana asintió.
—¿Tienes algo así como lubricante?— le preguntó a Ash, quien se encontraba aplicándole una Superpoción a Charizard.
—Lo siento, no tengo— respondió el azabache, terminando de limpiar las heridas del inicial.
—Podríamos ir a buscar al almacén-Roto— sugirió la Pokédex.
—Esa me parece una buena idea— admitió Ash, estirando con fuerza el brazo de Primeape. Un crujido se escuchó.
Acerola se levantó del piso.
—¡Entonces vamos!
Ash regresó a Kingler a su Pokéball para evitarle cansancio innecesario y luego siguió a Rotom y Acerola.
—¿N-Necesitan algo?...— preguntó Wimpod, algo preocupado por el estado de sus compañeros.
—Todo está bien, pequeño— aseguró Krookodile, acomodándose los lentes de sol.
—Ash ya me arregló la muñeca— dijo Primeape de forma simple.
—¡Todo bien, enaaaaanooo!— Gengar hizo unas cuantas caras graciosas mientras sacaba la lengua, cosa que confundió muchísimo a Wimpod.
Sableye y Banette rieron. Froslass, Palossando y Dhelmise lucían más avergonzados que nada. A Mimikins directamente no le importaba mucho.
—Perdónalos, ellos siempre han sido así— dijo la fantasma, viéndolo con una sonrisa que conmovió al pequeñín.
—Oye, nuevo— llamó Charizard, asustando al tipo Bicho, quien se giró de inmediato.
—¿¡S-Si!?...
—Buen trabajo encontrando este lugar. Me sacaste de la lluvia— le levantó uno de sus tres dedos.
—¡S-Si!— exclamó, algo halagado.
El pequeño tipo Bicho empezó a retirarse. Era algo raro que sus amigos de siempre no estuvieran ahí, pero esos Pokémon tampoco le eran desconocidos. Había pasado temporadas en el rancho del Profesor Oak y otras en el Poké Resort de Polo.
Suspiró, recordando lo que Ash le había dicho.
—Esta es tu última prueba. Cuando todo termine, serás lo suficientemente fuerte como para vivir sin complicaciones.
Wimpod vio al techo, pensativo.
—Hola, amigo— Pikachu llegó a su lado, sentándose.
—H-Hola, Pikachu…— saludó, sintiéndose algo más cómodo.
—¿Todo está bien? ¿Cómo te encuentras?— preguntó el roedor, sonriendo.
—Y-Yo estoy bien. U-Ustedes chicos s-son los que hacen todo— respondió, aún algo pensativo.
—Aunque no pelees no deberías confiarte. Estás moviéndote de un lado a otro cuidándote de los enemigos— le recordó, dándole unos toquecitos en la espalda.
—S-Si… Tendré cu-cuidado…
Pikachu lo vio fijamente, algo curioso.
—¿Te preocupa lo que te dijo Ash?— interrogó.
Wimpod asintió.
—¿De verdad se-seré lo suficientemente f-fuerte como para vivir solo?— le preguntó a Pikachu, volteando a verlo— N-No me siento listo… No c-creo poder hacer nada sin la a-ayuda de ustedes, chicos…
—¡No hables así! Demostraste mucho valor en la pelea contra el Mimikyu de Lillie, antes no habrías podido hacer eso, ¿o sí?— le cuestionó.
Wimpod vio hacia el suelo. Ahora que lo pensaba… No, él nunca habría hecho eso antes.
—¿Ves? ¡Estás cambiando! Eres mucho más fuerte que antes, de eso no hay duda— aseguró el roedor.
—P-Pero… ¿por qué esta es m-mi última prueba?... N-No estoy haciendo nada especial…— murmuró, algo confuso.
—Bueno… ¿Ya olvidaste a quién nos enfrentaremos?
Wimpod abrió los ojos como platos.
Era cierto.
El modo linterna de Rotom permitía una iluminación más que decente la cual dejaba ver el sitio con total claridad. Habían llegado a la parte más profunda del Centro Pokémon, por un pasillo que iba hacia la izquierda, contrario al que llevaba hacia los cuartos para pacientes.
Estaban rebuscando entre montones de cajas de cartón, vacías en su mayoría, por algo de lubricante o antioxidante. Alguna de esas dos cosas seguro les vendría bien.
—Entonces… Ultraentes, ¿eh?— dijo Acerola mientras buscaba.
—Ultraentes— respondió Ash, soltando una caja—. Son muy molestos si te soy sincero.
—Y letales— Rotom se unió a la conversación—. Son unos asesinos despiadados, pareciera estar en su naturaleza o algo así-Roto.
Ash recordó a los Oricorio.
—Es la Fundación Aether quien quiere controlarlos… No me daban muy buena espina pero creía que eran los buenos. Vivo en una de sus instalaciones— les recordó Tapu—, así que es algo sorprendente saber que todo este tiempo estuve bajo el techo de los asesinos del señor Hal.
—Fue culpa de Guzzlord y Faba— corrigió Ash—. Hay buenas personas en la Fundación Aether que no aprueban el comportamiento de la mamá de Lillie. La subdirectora Wicke y el mayordomo Hobbes son buenas personas.
Acerola se quedó pensativa.
—Que Lillie-tan sea la hija de una mujer así… Me cuesta mucho imaginarlo— dijo, lanzando hacia atrás un caja.
—¡Auch!
La Capitana se volteó al escuchar eso por lo cual se giró, topándose con que la esquina de la caja le había dado a Ash en la cabeza.
—¡Ah, lo siento!— se apresuró a decir.
—No pasa nada, me han dado golpes peores— aseguró, sobándose el cráneo— ¿Sabías que cuando Lillie iba a atrapar a Shiron me golpeó con la Pokéball?— rio al recordar eso.
Acerola también soltó una pequeña risa.
—¿En serio?— preguntó, divertida— Ella es una chica bastante especial, ¿verdad?
Ash asintió.
—Lo es. Se suponía que haría este viaje solo, pero ahora no me imagino como sería sin Lillie— contó.
—Ni yo. Mis discusiones con ella son tan comunes para mí que me cuesta trabajo pensar en un viaje sin ellas-Roto— secundó la Pokédex.
Acerola sonrió.
—De verdad la quieren mucho.
—Por supuesto que sí/-Roto— dijeron al unísono.
La Capitana sintió una sensación cálida en el corazón.
—Ahora que lo pienso, casi todos los Pokémon que tiene Lillie han tenido algo que ver contigo, Ash-Roto.
—¿Eh?... Bueno, yo le di a Shiron… Comfey quiere vengarse de mi Dartrix… Peleé contra Mimikyu… ¡Pues sí, tres de cinco!
—Cuatro. Tú salvaste a Mudbray— corrigió la Pokédex.
—Claro que no ¡Eso lo hicimos entre todos!
—Saben…— la voz de Acerola llamó la atención de ambos, quienes dejaron de charlar— Nunca en mi vida había tenido amigos de mi edad. De hecho, mis únicos amigos eran el tío Nanu, el señor Hal y mis Pokémon.
Ash y Rotom estaban algo sorprendidos por lo dicho.
Era cierto. Nanu había ocultado a Acerola de Capitanes y Kahunas.
—Y ahora que por fin pude hacer amigos, el mundo se va a acabar…— siguió diciendo mientras les daba la espalda— Cuando Hapumpkin dijo que quería que hiciéramos una fiesta me sentí muy feliz… Pero ahora…
Ash caminó hacia ella y puso una mano en su hombro, obligándola a girar.
Pequeñas lágrimas se asomaban por sus ojos, los cuales mostraban tristeza.
—Esa fiesta se hará— aseguró Ketchum— y nosotros seguiremos siendo amigos porque el mundo no se acabará. Solgaleo, Lunala, Arceus y todos los demás legendarios ¡Ellos ayudarán!
Acerola se vio algo dudosa pero al final, sonrió.
—Supongo que tienes razón… La humanidad tampoco se quedará de brazos cruzados mientras le roban la vida— dijo, viéndose un tanto más confiada.
Ash asintió con fuerza.
—Pelearemos.
—Sí…
—¡Y ganaremos!-Roto.
Los tres dieron una cabeceada.
—¿Debería ser una fiesta como un festival o algo más pequeño?— preguntó Acerola, volviendo a buscar.
—Mmmh… Sería difícil encontrar un sitio grande donde sólo podamos ser nosotros, ¿tal vez un bosque?— se preguntó Ash.
—Una pijamada es algo que se hace comúnmente a su edad, ¿no?-Roto— interrogó.
Acerola volteó a verlo con los ojos llenos de brillo.
—¡Siempre quise tener una! ¡Las veía todo el tiempo en la televisión!— contó, emocionada.
—Bueno, para mí todos los días son pijamadas pero supongo que sería genial hacer una con más gente— dijo Ketchum.
—Aunque sería una de Representantes y Capitanes, no creo que a los Kahunas les emocione mucho la idea— supuso Acerola.
—No creo que Gladio quiera ir pero supongo que si es por pasar tiempo con Lillie, él… ¡Ah, encontré algo!— exclamó el Representante, mostrando una lata de antioxidante.
—¡Genial! ¡Eso debería servirnos!— Tapu corrió hacia el chico, tomando la lata— ¡Vamos con Dhelmise y luego nos volvemos a poner en marcha!
Y dicho eso, salieron del lugar. Corrieron por el pasillo y llegaron a un punto en el que, o bien seguías avanzando, o dabas vuelta hacia la derecha.
Ash se quedó viendo al frente.
—Adelántate, Acerola— pidió el entrenador, señalando al pasillo—. Yo iré a investigar un poco más.
—¡Sin objeciones! Te estaremos esperando— dio una pequeña vuelta y avanzó.
—¿Qué es lo que quieres buscar, Ash?-Roto— interrogó Rotom, algo intrigado.
—Esa zona es la de los enfermos— contestó el chico—. Hay algo que debo ver.
La Pokédex no dijo nada ante el deseo de su dueño, por lo que se limitó a iluminar su camino.
Avanzaron sin mucha prisa por el frío y oscuro pasillo hasta que finalmente llegaron al lugar. Había varias puertas en los costados y sin dudarlo, fueron abriendo de una en una.
La mayoría de los cuartos estaban vacíos, con nada más que una o dos camas y unos cuantos muebles. No televisión, no aire acondicionado.
Ash se llevó una enorme sorpresa al abrir una de las puertas y encontrar lo que buscaba. En dos camas se encontraban dos reclutas, uno regordete de pelo marrón y otro delgado de pelo teñido de celeste.
Ambos estaban dormidos y eran atendidos por una chica de pelo rosado, que volteó de inmediato al escuchar el sonido de la puerta.
—¡Ellos son…!— Rotom no pudo terminar de hablar ya que la chica se movió con brusquedad, tomando la silla en la que estaba sentada como arma y cargando contra ellos.
Ash detuvo el impacto con mucha facilidad y sin problemas le arrebató la silla de las manos, lanzándola al suelo.
La recluta retrocedió, atemorizada ante la mirada de Ash.
—¿¡Q-Qué quieres?! ¡No estamos haciendo nada!— gritó la chica, poniéndose frente a sus dos compañeros— ¿¡No le bastó a tu asqueroso amigo el haber dejado al Hermano y Big-J al borde de la muerte!?
El ceño de Ash se frunció con lástima al ver a ambos sujetos.
Rony, el de pelo azul, tenía una mano enyesada al igual que ambas piernas.
Seymour, o Big-J, se encontraba peor. Sus brazos en su totalidad estaban enyesados, así como parte de su torso y piernas.
—¿Sabías que estaban aquí, Ash?-Roto…— interrogó la Pokédex.
—Sólo lo supuse— contestó, empezando a avanzar hacia ellos para terror de la recluta.
—¡N-Ni siquiera pienses en acercarte!— advirtió, tomando un bisturí que había cerca— ¡O-O voy a matarte! ¡Te aseguro que te mataré!
Ash siguió avanzando sin preocupación, haciendo que Mary se lanzara contra él. De pronto, un chispazo la obligó a soltar el objeto punzocortante.
Rotom había activado sus cañones y atacó.
La chica volvió a retroceder con miedo.
—Gladio es muy despiadado…— murmuró Ketchum, viendo fijamente el estado de Rony y Seymour— Dejarlos en tal estado…
—¿Q-Qué…?— Mary trató de hablar pero fue interrumpida.
—No me malentiendas— se apresuró a decir el azabache con un gesto serio—. Ustedes golpearon a mi amiga y casi la matan, no siento compasión por ustedes— su expresión se suavizó—, pero tampoco disfruto que les haya pasado esto. De cierta forma, fue gracias a ustedes que estoy teniendo uno de los viajes más divertidos de mi vida.
Mary bajó la mirada.
Ash entonces dio media vuelta, listo para salir del cuarto, cosa que sorprendió a Mary.
—¿¡T-Te irás sin más?! ¿¡Sólo dirás eso y ya está?! ¡Al menos golpéame o al…!
La recluta se interrumpió a sí misma al ver como Ash levantaba la mano en contra de ella, por lo que se apresuró a poner las manos hacia el frente.
El impacto no llegó. Con lentitud, abrió los ojos, para encontrarse con la pequeña sonrisa del chico, quien se rascaba la cabeza.
—No soy ese tipo de persona— dijo, saliendo del lugar definitivamente.
Mary se quedó viendo a la salida, cuando de pronto, vio un agujero frente a ella. Era uno de los cañones de Rotom.
—Tengo la frialdad y objetividad de una maquina por lo que, en cuanto a mí respecta, esto se lo tienen más que merecido por el daño que han hecho a la sociedad— contó con un gesto totalmente serio—. Aún con eso…— los cañones se guardaron— mi lado Pokémon me hace preguntarme que los convirtió en lo que son ahora y no me permite odiarlos por completo. Tengan feliz recuperación-Roto.
Y también salió.
Mary suspiró pesadamente y fue por la silla. Una vez que la acomodó, se sentó.
—Era… el mocoso de la gorra… ¿verdad?...— escuchó decir. Cuando se giró, pudo ver levemente los ojos abiertos de Rony.
—Lo era, hermano— respondió, acercándose a él.
—Maldición…— murmuró— Tratando de actuar genial…
Una vez que todos se encontraban recuperados, volvieron a ponerse en marcha por las calles de pueblo Po. Charizard lucía algo irritado por tener que volver bajo la lluvia.
—Lo siento, amigo. Sería genial tener una sombrilla o algo parecido— dijo el entrenador, dándole unas palmadas al inicial.
En eso, una bombilla se encendió en la cabeza de Acerola.
—¡Protección, Froslass!— dicho y hecho, un campo de energía verde apareció alrededor del grupo.
—¡Es gigantesco!-Roto— notó la Pokédex, asombrada.
Los Pokémon de Ash y el mismo entrenador estaban igual de sorprendidos.
—Froslass entrenó mucho su Protección. El tipo Hielo le da muchas desventajas así que tiene que cuidarse muy bien— informó, levantando un dedo a modo de explicación.
—Sin duda una buena estrategia-Roto.
Siguieron avanzando de forma tranquila, pero no todo podía ser así.
Iban en medio de la calle, como si fueran los dueños del lugar después de todo.
Múltiples ataques impactaron contra Protección. Chispa, Ascuas, Energibola, Pistola agua, todo tipo.
Una gran cortina de humo se formó alrededor del movimiento de Froslass y cuando se deshizo, el escudo seguía intacto, pero sin duda era algo más pequeño.
—¡Vamos!— indicaron Ash y Acerola.
Los Pokémon salieron de inmediato, listos para atacar.
Por entre las casas, puedo verlos.
Los Pokémon más fuertes de Ash en acción.
Son increíbles… Me encantaría ser como ellos.
La confianza de Krookodile, la ferocidad de Primeape, la serenidad de Kingler, el poder de Charizard y la estrategia de Pikachu… Ellos sin duda son geniales.
¡No puedo perder tiempo aquí!
Yo soy el encargado de buscar refugios y zonas seguras.
Pero… Tengo ganas de pelear. Toda la acción está con ellos y de alguna forma me gustaría unírmeles. Al menos ser un soporte; sé que no tengo el poder ni la habilidad para hacerle frente a tantos enemigos.
Suspiro, algo desanimado.
Esta es mi última prueba y no podré pelear…
Me meto a una de las casas con rapidez, buscando cosas que puedan sernos útiles. Este lugar no sirve como refugio, hay muchísimas goteras; no le gustará a Charizard.
—¡LARGO!
Hablando de é… ¡EKKK!
La pared de la casa se rompe gracias a que una Salazzle llegó volando. Con su cuerpo destruye montones de cosas que hay aquí adentro y finalmente aterriza.
Intenta levantarse con mucha dificultad, eso quiere decir que Charizard sólo la lanzó sin atacarla.
—Estú… pido… lagarto… volador…— dice de forma pesada.
Me pongo frente a ella y voltea a verme.
—¿Q-Quié…?
Disparo mi Escaldar contra su cara y la debilito finalmente.
—¡B-Buen trabajo en equipo!— grito hacia el boquete de la casa, desde el cual puedo ver como Charizard se rodea de fuego para quitarse de encima a unos Spearow.
Sé que él también piensa eso.
—¡S-Salazzle!— escucho que gritan y para cuando me doy cuenta, un humano de esos Skull llega y me ve— E-Enano… ¿¡QUÉ LE HICISTE A MI SALAZZLE?!
Saca una Pokéball y de ella aparece una gran araña roja. Un Ariados.
—¡Picotazo veneno!
—¡Pagarás por lo que hiciste, enano!— me asegura y de su boca salen disparados un montón de agujas.
De alguna manera, estaba esperando esto.
Yo ataco con mí Escaldar, el cual definitivamente es más fuerte. Destruyo su ataque y lo golpeo con fuerza.
—¡M-Maldición, ¿qué rayos pasa con su poder?!— escucho que dice mientras intenta quitarse el agua caliente de la cara.
Yo empiezo a correr por todos lados. Hay muchos escombros que puedo usar a mi favor. Empiezo a atacarlo desde todas partes, cosa que definitivamente lo molesta.
—¡ESTOY HARTO!— grita. Apunta su aguijón al cielo y dispara un montón de telaraña que empieza a caer encima de nosotros.
Me apresuro a disparar Escaldar y da de lleno. Para mi buena suerte, la telaraña empieza a quemarse rápidamente.
Mi enemigo parece algo confundido, así que me apresuro a disparar otra vez Escaldar. Mi ataque es tan poderoso que lo estrello contra una pared y no puede levantarse.
—¿¡Pero qué…?! ¡No es posible que ese enano te haya vencido!— dice el humano, regresando a sus dos Pokémon.
Salgo de entre los escombros.
—¡F-Fuera de aquí, tonto!— le grito y logro asustarlo por lo que se va corriendo. Me siento feliz de alguna extraña forma— E-Eso no fue nada a lo que lu-luché en el Ultraga-ganga.
Como diría mi maestro: ¡Un corazón noble nunca debe temerle a los malhechores!
Sigo avanzando.
Subo a un segundo piso y de ahí puedo saltar a un techo. A lo lejos, puedo ver una enorme casa que me llama mucho la atención.
¿Ahí estará nuestro enemigo?...
Palossand era absurdamente ágil. De un momento a otro estaba en su forma de castillo de arena, pero cuando lo atacaban simplemente se desparramaba por todas direcciones. Sus granos se separaban tanto que no podías localizarlo, por lo cual era una sorpresa darte cuenta que ya estabas dentro de él.
Y eso era la peor parte.
Nada evitaba que el combo de Sableye y Banette te hicieran trizas en un dos por tres. Finalmente, Palossand te escupía y ahí podías tomar dos caminos.
O Primeape te usaba como garrote y te estrellaba contra los enemigos, o Charizard te usaba como proyectil para destruir casas.
Eso era cuestión de pura suerte.
El destino de un Marowak fue ese, más la ruta de Primeape.
—¡VAMOS!— exclamó el Mono cerdo con fiereza, usando el cuerpo de Marowak para acabar con un montón de Gumshoos y Raticate que iban por él— ¡NO PODRÁN TOCARME!
Los tipo Normal salieron volando y Kingler aprovechó para batearlos como si de pelotas se trataran. Algunos impactaron contra las casas y otros salieron volando hacia el cielo, donde se convirtieron en las presas de Charizard.
—¡ARGH!— con unos simples movimientos de muñecas, mandó a volar a dos Raticate hacia unas casas, destruyendo las paredes de éstas.
Krookodile emergió de la tierra, con un Persian en las mandíbulas y luego lo soltó. Acto seguido, rodeó sus garras con una energía azulada con la que lo golpeó ferozmente.
Pikachu saltó desde uno de los tejados y con Cola de hierro, golpeó a ese mismo Persian, estrellándolo contra unos Grimer que iban hacia el tipo Tierra.
—¡Buena cobertura, enano!— dijo Krookdile, levantándole un dedo al roedor.
—¡Que no te atrapen, gordo!— tras decir eso, Pikachu lanzó un Rayo contra un Braviary enemigo.
—¡JA! ¡Cómo si pudieran hacerlo!— y dicho eso, volvió a ir bajo tierra.
—¡Vamos, niñoooos, no huyan!— dijo Gengar, abriendo ampliamente la boca mientras cargaba en contra de un Hypno.
De un momento a otro, el tipo Psíquico fue engullido y una vez dentro del fantasma, éste comenzó a moverse bruscamente. Luego de unos segundos, lo escupió.
El Hypno estaba debilitado, cubierto de lodo.
—¡Cuida tu espalda!— escuchó que le gritaron. Gengar dio media vuelta y vio la larga ancla de Dhelmise, quien arremetía contra una horda de Drowzee.
—Nah. Para eso están ustedes— dijo con simpleza, para luego salir volando.
El alga suspiró.
—¡No se acaban nunca!— exclamó Froslass, utilizando Ventisca.
Y eso parecía.
Una vez más, la puerta se abrió, sólo que ahora no se trataba del mismo recluta. Este tenía el pelo teñido de un color rojo chillón.
—¡J-Jefe… no podemos más!— informó el recluta— ¡Estamos perdiendo demasiados Pokémon muy rápido! ¡Su poder destructivo es aterrador!
Guzma lo vio y luego se levantó de su trono.
—¿Qué clase de persona sería si dejo sufriendo más a mis queridos hermanos?...— se preguntó, para luego colocar una mano sobre el hombro del recluta— Haz que se separen. Déjenle el camino libre a la Capitana; hagan que venga a mí.
El teñido levantó la mirada, esperanzado.
—¡De inmediato, jefe!— exclamó, poniéndose de pie y saliendo corriendo de la habitación.
Guzma lo vio irse y luego, se giró hacia un saco que había a un lado de su silla. Lo abrió levemente, dejando ver a un débil Yungoos.
—El objetivo de esa persona es el correcto…— murmuró, sonriendo— Ella me reconoció…
De un momento a otro, el equipo de Ash comenzó a sentir muchísima más presión. Todos los ataques iban dirigidos hacia ellos e incluso contra el propio entrenador.
Los Pokémon de Ketchum comenzaron a verse rodeados por decenas de pequeñas criaturas, mientras que otras más grandes atacaban desde lo lejos.
—¡Kingler, sal de ahí!— ordenó el entrenador.
El tipo Agua comenzó a agitar la tenaza con todas sus fuerzas pero simplemente no lograba disminuir el número de Zubat que lo atacaban.
Ash frunció el ceño al ver como lentamente, Kingler comenzaba a mostrarse exhausto.
—¡Regresa!— ordenó. El rayo de luz roja hizo regresar al cangrejo— ¡Trae a Samurott por Kingler!
—¡A la orden!-Roto.
El compartimiento de la Pokédex se abrió, y la Pokéball del tipo Agua fue sustituida por otra.
—¡A pelear, Samurott!— exclamó el Representante.
Un gran león marino apareció y escaneó el entorno. Su ceño se frunció e inmediatamente después soltó un grito al aire. Espadas bailaron por todo su cuerpo.
—¡Acua jet!
Dicho y hecho, el inicial de agua salió disparado por todo el campo de batalla, golpeando a los Zubat que antes amenazaban a Kingler.
Los Pokémon de tipo Fantasma dejaron de ser atacados y eso lo notaron todos.
—¡Gengar, Froslass, Ray…!
—¡No, Acerola!— interrumpió Ketchum— ¡Debes avanzar!
La Capitana volteó a verlo.
—¡Esto no puede ser normal, Ash! ¡Es una trampa! ¡Quieren separarnos!— le hizo ver.
El entrenador asintió.
—¡Lo sé, pero no importa! ¡Debes salvar a Yungi!— gritó, apuntando hacia el frente— ¡Yo estaré bien! ¡Nosotros estaremos bien!
Montones de rugidos le hicieron saber que era cierto. Todos los Pokémon de Ash le decían con la mirada que avanzara.
La chica los miró y asintió, para después salir corriendo. En su camino, aprovechó para debilitar tantos Pokémon y humanos como pudo.
Primeape estaba por utilizar Puya nociva, cuando de pronto, un Psicorrayo lo golpeó en el costado, haciéndolo perder la concentración, cosa que el Poliwrath con el que peleaba aprovechó para golpearlo con Pistola agua, haciéndolo retroceder aún más.
En eso, entre varios Magmar y Electabuzz, lo atacaron. El fuego lo golpeaba con fuerza y la electricidad lo rodeaba.
Primeape dio un fuerte golpe contra el suelo y levantó rocas que lo sacaron del ataque. Sin dudarlo, se lanzó hacia los enemigos con Combate cercano, debilitándolos rápidamente.
Cuando terminó de atacar, sintió su respiración pesada. Un aura azul rodeó su cuerpo pero fue sustituida por una roja. Su habilidad, Irascible, se había activado.
Por detrás, un Geodude lo atacó con Desenrollar.
Charizard voló rápidamente hacia su amigo, con intención de ayudarlo con Ala de acero pero fue interceptado por una horda de Staryu con Pistola agua y uno que otro Starmie con Hidrobomba. Esos ataques fueron suficientes para hacer retroceder a Charizard, quien se estrelló contra el suelo.
No se detenían. Seguían atacándolo a pesar de que seguía en el suelo, sin darle oportunidad de tomar un respiro.
Los ojos del tipo Fuego se abrieron y de un momento a otro, su cuerpo se rodeó de fuego. Los movimientos tipo Agua comenzaban a evaporarse al entrar en contacto con el Envite ígneo de Charizard.
Se levantó y salió disparado hacia sus atacantes, golpeándolos fuertemente. Unos lograron esquivar, pero otros (la mayoría), no corrieron con la misma suerte.
El dragón entonces disparó un poderoso Lanzallamas contra los que huían, dando de lleno y debilitándolos. Se detuvo en la azotea, para respirar un poco.
Comenzó a jadear levemente pero una Bola sombra de un Mismagius lo obligó a volver a emprender el vuelo. No podría descansar.
Krookdile iba bajo tierra, cuando de pronto vio como agua entraba por el agujero que había hecho, lo cual lo obligó a salir. Pelipper y Wingull eran los enemigos.
Rocas afiladas aparecieron a su alrededor y las arrojó, ante lo cual las aves se apresuraron a intentar evadir. El cocodrilo saltó en contra de ellos con Garra dragón y cuando estaba por golpear a un Pelipper, montones de Wingull lo atacaron con Pistola agua, seguido de eso, el pelicano disparó una fuerte Hidrobomba.
Krookodile se retorcía en el piso y no vio más alternativa que huir por uno de sus túneles. Con gran velocidad excavaba, pero una vez más, los enemigos inundaron su camino. El tipo Tierra lo decidió.
La familia evolutiva de Pelipper disparaba con todo lo que tenían hacia el agujero dejado atrás por Krookodile, cuando de pronto, otro nuevo se abrió bajo ellos, desde el cual salieron montones de Rocas afiladas que impactaron fuertemente contra la mayoría.
Rodeado por un aura blanquecina, el cocodrilo salió del túnel, golpeando al tipo Volador que antes lo atacó con Hidrobomba. Una vez que éste cayó al suelo, Krookodile se ensañó con él y lo atacó con Garra dragón de forma feroz.
Una vez que terminó, lo lanzó hacia el cielo y lo remató con Roca afilada.
Suspiró, cansado, mientras se acomodaba las gafas de sol.
Un fuerte arañazo lo hizo salir de sus pensamientos. Con fuerza, mordió a un Persian Alola.
Ash, por su parte, frunció el ceño al ver como sus Pokémon lentamente perdían toda la energía. Eran muy fuertes, pero hordas y hordas de Pokémon terminarían debilitándolos, más si se enfocaban en ellos de esa forma.
—¡Regresen!— exclamó, apuntando a Charizard, Primeape y Krookodile— ¡Cambio por Garchomp, Hawlucha y Gliscor!
—¡De inmediato!-Roto.
Pokéballs se fueron y nuevas llegaron. Una vez que se abrieron, de ellas salieron el tipo Dragón, el luchador y el murciélago.
Todos se lanzaron al combate.
Acerola abrió de golpe la gran puerta de la mansión, la cual luego se cerró detrás de ella. Era la estructura más grande, debía ser, por lógica, la guarida del líder.
El sitio cumplía con los estándares del pueblo Po gobernado por el Team Skull; un sitio desolado y en mal estado. Vidrios rotos, cajas vacías, muebles en pésimo estado.
Pero nada de eso le importaba a Acerola.
Avanzó hacia una gran escalera que se dividía en dos caminos, tomando el de la derecha. Llegó a la segunda planta, donde pudo ver a decenas de reclutas tirados en el piso, todos ellos en mal estado gracias a ella, Ash y los Pokémon.
No le importó.
Flora, una de los niños que le daban luz a sus días, necesitaba su ayuda. Ella necesitaba a Yungi, un último recuerdo de sus fallecidos padres, para poder seguir adelante.
Si Acerola podía devolverle la sonrisa a una niña triste, ella lo haría. Con Banette, rompió montones de puertas mientras avanzaba. Una barricada se alzaba frente a ella, pero tampoco le importó.
—¡Bola sombra!
Dicho eso, Palossand, Froslass y Gengar atacaron utilizando ese ataque.
—¡Sal ya, Guzma Kiauka, líder del Team Skull!— gritó la Capitana con fuerza.
Había recorrido gran parte de la mansión antes de darse cuenta y terminó llegando a una gran puerta que en antaño debía lucir como si perteneciera a la realeza, pero que ahora, simplemente lucía roída y maltratada.
No tardó en mandarla a volar con ayuda de Dhelmise.
Entró y lo que vio la sorprendió un poco.
Un gran trono y por detrás de él, un enorme grafiti con el logo del Team Skull pero lo más impactante era un gran baúl repleto de Insectostales Z a tal punto que éstos se desbordaban.
—Vaya… Tienes agallas para irrumpir de esa forma en la habitación del señor del caos, el amo del desastre: Guzma…— el líder del lugar se inclinó en su trono— La niña de Nanu, ¿no? Creaste un buen revuelo cuando tu existencia se hizo conocida.
Acerola se mantuvo firme.
—Evitemos más daño hacia ambos bandos— dijo, comenzando a caminar hacia el frente—. Devuélveme a Yungi y dejemos esto aquí.
Guzma sonrió y de pronto, rompió en carcajadas. Tapu retrocedió levemente, comenzando a sudar pero con el ceño fruncido.
—¿¡De qué hablas?! ¡Viniste a mi hogar, el único refugio de estos chicos y lo destruiste sin resentimiento! ¿¡Crees que los dejaré escapar sin más luego de lo que han hecho?!— interrogó, arqueando una ceja mientras continuaba carcajeándose.
—¡No te hagas el inocente!— dijo la adolescente, moviendo fuertemente un brazo— ¡Tú atacaste la Casa Aether antes de eso! ¡Si no hubieran secuestrado a Yungi, nada de esto habría pasado!
Guzma se tranquilizó un poco y luego se cruzó de brazos.
—Compara el daño que ustedes hicieron con el que nosotros hicimos— dijo, señalando por la ventana. Acerola volteó algo desconfiada— ¿Lo ves? Esas casas y esos Pokémon. Son el único lugar al que aquellos que fueron excluidos por la sociedad pueden llamar hogar y ustedes simplemente llegaron por la fuerza, las destruyeron y lastimaron ¿Quién es el verdadero villano aquí?
El ceño de Acerola se frunció al ver el panorama.
Era cierto. Habían dejado tras de ellos un camino de destrucción incomparable que aún continuaba. Pudo ver a lo lejos como rocas caían sobre los tejados.
—L-Lamento que hayamos tenido que hacer esto, pero…— para cuando se volteó, era demasiado tarde.
—¡No debiste darme la espalda!— gritó Guzma con una mirada burlona.
La Capitana solamente vio como un Pinsir golpeaba de forma feroz la garganta de Gengar, con su mano cubierta por una energía oscura.
Un Scizor atacaba con Cabeza de hierro a su Froslass, quien apenas pudo reaccionar.
Con Energibola, un Masquerain destruyó a Palossand en montones de partes.
Zumbido de Vikavolt causó un considerable daño en Sableye.
Un hilo morado salió del aguijón de Ariados, el cual rodeó a Banette. Unas burbujas comenzaron a salir de su cuerpo y un aura azul rodeó su cuerpo.
Por último, utilizando Escaramuza, Golisopod derribó a Dhelmise.
La boca de Acerola se abrió enormemente al ver eso.
—¡CHICOS!— gritó, al ver como éstos caían al suelo, severamente dañados— ¿¡Pueden ponerse de pie?!
Gengar fue el primero. No podía hablar bien pero hizo lo posible por levantarse. Le siguió Dhelmise, quien se recuperó del duro golpe luego de varios segundos. Banette se encontraba en condiciones más o menos decentes con excepción de estar envenenado y Sableye tampoco lucía del todo debilitado al recibir un daño neutro. A Palossand le costó algo de trabajo reagrupar todas las partes de su cuerpo y finalmente, Forslass fue la que más trabajo realizó en levantarse.
Pero todos podían seguir peleando.
Guzma se estaba riendo a carcajadas al ver lo bien que había salido su estrategia.
—Tú… Eres realmente bajo…— murmuró Acerola, enojada.
—Soy el señor de la destrucción, el amo del desastre— le recordó el jefe de los Skull— ¿¡Esperabas algo bueno de mí?!
—¡Gengar, Bola sombra!
—¡Golpe mordaza!
El combate entre esos dos comenzó.
Era una batalla campal, un todos contra todos donde ganaría quien tuviera una mejor coordinación. Luego de que Pinsir destruyera el Bola sombra con sus brazos, cargó contra Gengar, quien utilizó su Bomba lodo.
Como refuerzo del tipo Veneno, llegó Sableye con su Sombra vil, pero Pinsir no estaba solo. Scizor con Tajo umbrío hizo acto de presencia, haciendo retroceder al tipo Siniestro y persiguiéndolo.
Del cuerpo de Vikavolt comenzó a salir electricidad a montones, la cual disparó contra Froslass, quien respondió con su propio Rayo. Una pelea comenzó y rápidamente el tipo Eléctrico fue ganando campo, ante lo cual la tipo Hielo se cubrió con Protección.
Dhelmise se arrojó hacia Ariados con su ancla envuelta en un aura metálica, indicando el uso de Cuerpo pesado. El arácnido respondió con Pin misil, que golpeó lo suficientemente duro como para detener el avance del tipo Planta.
Palossand y Banette atacaron a Masquerain y Golisopod. Por algún motivo, el tipo Tierra ponía especial esfuerzo en el gran samurái, mientras que Banette actuaba como soporte y alejaba a Masquerain con su Chirrido.
—¿¡Crees que no lo sabemos, niña?! ¡Hidrorrefuerzo hará que la defensa de Palossand aumente dos niveles! ¡No lograrás que Golisopod te ataque!— gritó Guzma, riendo al descubrir el plan de Acerola, quien se vio lentamente arrinconada.
En medio de uno de los ataques de Palossand de Bomba lodo, un Energíbola lo golpeó. Masquerain y Golisopod aprovecharon la oportunidad para cambiar de adversarios.
Con sus Energíbolas, el tipo Bicho/Volador hacía retroceder al castillo de arena, quien intentaba desesperadamente evadir los ataques.
Golisopod por su parte, atacaban con su Hidroariete de forma fiera. Banette apenas podía defenderse con Garra umbría. El tipo Fantasma sabía que no ganaría en un combate de poder puro, por lo que decidió utilizar Fuego fatuo.
Se alejó lo suficiente como para poder disparar su ataque, pero no se dio cuenta de que había caído en el territorio enemigo. Pinsir con Golpe mordaza lo golpeó fuertemente en el cuello, mandándolo a volar hacia Golisopod, quien lo recibió con Hidroariete.
Banette salió volando, muy dañado y con el veneno actuando. Su respiración comenzaba a hacerse cada vez más lenta y pesada.
—¡Banette!— llamó Acerola, preocupada.
—¡No tienes tiempo para preocuparte por él!— aseguró Guzma.
De pronto, Palossand salió disparado contra una pared, donde fue bombardeado por dos ráfagas de Energíbola. Una era de Masquerain y otra de Vikavolt. Su cuerpo se desparramó por toda la superficie y le tomó bastante trabajo volver a armarse lentamente.
Froslass comenzó a utilizar Ventisca en contra de los dos bichos pero en eso, Scizor se colocó frente a ellos y con sus puños resplandeciendo, se arrojó hacia la tipo Hielo, quien cambió de inmediato a Protección, pero era demasiado tarde. Un poderoso Puño bala impactó, derribando finalmente a Froslass.
—¡F-Froslass!— exclamó Acerola, con los ojos bien abiertos.
—¿¡Y bien?! ¿¡Seguirás adelante por un pequeño Yungoos?!— interrogó Guzma, con una mirada de superioridad y burla.
Acerola liberó un sonido de frustración e hizo volver a su Pokémon.
—¡POR SUPUESTO! ¡Bomba lodo, Gengar!
Samurott, Garchomp, Gliscor y principalmente Hawlucha se encontraban en extremo cansados, pero lo habían logrado.
A su alrededor, todo eran Pokémon debilitados.
Pikachu subió a la cabeza de su entrenador, donde se acostó. No aguantaba más el ardor en las patas.
Ash respiraba pesadamente.
—Lo… hicimos— murmuró. La lluvia se camuflaba con el sudor de su cuerpo.
—Sugiero un cambio inmediato de Pokémon— dijo Rotom (aunque realmente no quería que Garchomp se fuera)—. Permíteme a mí elegir a los Pokémon basado en mi criterio personal-Roto.
Ash no podía hablar por la falta de aliento por lo que simplemente asintió y regresó a los Pokémon a sus capsulas. Acercó las Pokéballs a su rostro, agradeciéndoles por el excelente trabajo y desaparecieron, siendo reemplazadas por otras nuevas.
Ketchum las abrió, dejando salir a otros cuatro Pokémon. Feraligatr, Swellow, Snorlax y Tauros hicieron acto de aparición.
Los cuatro Pokémon se vieron sorprendidos por su entorno y luego de eso corrieron hacia su entrenador, ayudándolo a levantarse.
—Si me permiten, yo les explicaré todo-Roto— los Pocket Monster le prestaron su total atención.
Una vez que terminó toda la explicación, asintieron. Estaban más que dispuestos a participar en el rescate.
Tauros ofreció su cuerpo para que Ash y Pikachu descansaran. Lentamente empezaron a avanzar.
Feraligatr se veía contento por el entorno. Eso de una lluvia perpetua sonaba muy agradable. Comenzó a avanzar dando unos pequeños saltitos que hacían temblar levemente el piso.
Snorlax avanzaba sin importarle mucho nada. Lucía más hambriento que preocupado o alerta.
Y Swellow se mantenía firme, atento a todo lo que pasaba a su alrededor.
—Buena elección… Rotom— murmuró Ketchum, levantándole el pulgar a su Pokédex.
—No fue nada. Los elegí a sabiendas de que nos enfrentaríamos contra Guzma y…— Ash recordó entonces.
—¡Es cierto!— exclamó, levantándose levemente. Pikachu se vio obligado a saltar hacia la cabeza de Tauros— ¡Debemos ayudar a Acero…!
—¡WIIIIIMM!
Alertados por ese sonido, todos giraron la cabeza. El pequeño Wimpod corría hacia ellos con velocidad y pequeñas lágrimas en los ojos.
Comenzó a hablar de forma rápida y desesperada. Ash, Rotom y Pikachu pasaron a mostrar una enorme preocupación.
Snorlax, Tauros, Feraligatr y Swellow no entendían mucho, pero suponían que era algo malo.
Que esa tal Acerola estuviera a punto de ser derrotada no sonaba como algo bueno.
—¡Corre, Tauros!— ordenó Ketchum.
El Toro bravo mugió y de inmediato emprendió la carrera, seguido por Swellow y el resto.
No tardaron mucho en llegar y cuando lo hicieron, sintieron una preocupación aún mayor. No había ruido alguno y eso era realmente malo.
Con una embestida, el toro irrumpió en la mansión. Ash bajó de un salto y los devolvió a sus Pokéballs; sería más rápido si corría él.
Con velocidad, empezó a subir por las escaleras siguiendo el evidente rastro de destrucción y agua que Acerola y sus Pokémon habían dejado atrás.
Con Pikachu en la cabeza, corrió tan rápido como sus cansadas piernas se lo permitieron. Rotom y Wimpod los seguían, el primero proporcionando iluminación para que Pikachu descansara.
Al final, terminó llegando a un gran marco donde antes debía haber dos puertas y lo vio.
Con una mano, Guzma tenía sujetada a Acerola del vestido. Los Pokémon de la chica se encontraban en el piso, totalmente debilitados. Los tipo Bicho del líder se veían frescos.
El adulto volteó a ver a Ash, con una sonrisa burlona en el rostro.
—Te ves cansado, mierdecilla— dijo, soltando a Acerola, quien cayó de golpe contra el suelo— Oh… ¿Y esa cara? ¡No me digas que estás enojado!
El rostro de Ketchum estaba serio pero sus ojos lo decían todo.
Estaba más que enojado.
—Última oportunidad— advirtió, empezando a avanzar—. Danos a Yungi y nos iremos. No quiero tener que destruir todo este lugar.
Guzma arqueó una ceja.
—Aquella vez no estaba en condiciones, mocoso— dijo, caminando hacia él, plantándole cara—. Esta vez no tendrás la misma suerte.
Se quedaron viendo fijamente y luego, pasó.
De detrás de Guzma salió Golisopod, utilizando Hidroariete y por parte de Ash apareció Pikachu con Cola de hierro. Los ataques colisionaron y ambos entrenadores retrocedieron. Ash se apresuró a sostener a Acerola, mientras que entre Wimpod y Rotom regresaban a los Pokémon de la Capitana.
—¡Vamos!— ordenó Ash, mandando a sus otros cuatro Pokémon.
—¡DERROTEN A ESTE INÚTIL!
Masquerain y Vikavolt atacaron con Energíbola, la cual fue detenida por Snorlax, quien apareció de golpe. Un poderoso puñetazo rodeado de hielo golpeó a ambos bichos, estrellándolos contra el suelo.
Scizor se lanzó con Cabeza de hierro pero fue detenido por la Cornada de Tauros, quien lo intimidó con la mirada.
Pinsir, por su parte, cargó con Tijera X. Feraligatr se interpuso con Demolición, haciéndolo retroceder de un poderoso golpe.
Por último, Ariados volvió a disparar su hilo morado, el cual Swellow no tuvo problemas al evadir y contraatacar con Golpe aéreo.
—¡Rayo!— exclamaron Guzma y Ash al mismo tiempo.
Vikavolt, así como Pikachu, dispararon sus movimientos eléctricos. Ambos colisionaron. El ataque de Guzma fue lentamente ganando terreno por el poder natural del tipo Bicho.
—¡Usa la cola!— indicó Ketchum.
El roedor hizo caso y de inmediato pasó a utilizar Cola de hierro, con la cual atrajo la electricidad como si fuera un pararrayos y atacó con ella. Vikavolt no se dejó golpear sin más, ya que regresó el daño con Zumbido.
—¡Cuerpo pesado!/¡Hidroariete!
Los dos pesos pesados de ambos equipos se lanzaron uno contra el otro. Snorlax vio su cuerpo rodeado de un aura metálica para luego ser detenido por la gran espada de agua. Golisopod no tuvo muchos problemas para frenar el movimiento pero Snorlax no se dejaría.
—¡Chupavidas!/¡Giga impacto!
Las patas del samurái se vieron rodeadas por energía verde que intentó incrustar en el cuerpo del Pokémon Dormilón, sólo que éste, cubierto por una intensa energía blanquecina, ganó la lucha.
El ataque fue tan fuerte que mandó a volar a Golisopod en contra de la pared tras el trono de Guzma, rompiendo así el grafiti y dejando entrar la lluvia. A lo lejos, se vio un pequeño destello.
—¡Cabeza de hierro!/¡Cornada!
El duelo entre Scizor y Tauros continuaba. El tipo Acero tenía el poder natural pero Tauros el entrenamiento. Ambos se rehusaban a retroceder un solo paso.
Fue en ese momento que Scizor utilizó sus pinzas, sujetando así los cuernos de Tauros y levantándolo en el aire. Ash abrió los ojos con sorpresa.
—¡Así se hace, Scizor!— exclamó Guzma con gran alegría y satisfacción.
Con fuerza, lo azotó contra el piso, haciéndolo retumbar.
—¡No lo dejes descansar! ¡Puño bala!— ordenó Guzma. Su Pokémon lo obedeció y rápidamente comenzó a atacar. Los ataques eran rápidos y muy duros, así que Ash no tuvo elección.
—¡Enfado!
Tauros se levantó, ignorando totalmente el dolor y mugió. Sus ojos se pusieron rojos y atacó con brutalidad. Scizor se vio obligado a esquivar pero no pudo hacerlo.
—¡Defiéndete con Tijera X!
El tipo Acero colocó ambos brazos frente a su cuerpo, pero las embestidas de Tauros lo hacían moverse violentamente. Cuando sintió que sus brazos se estaban abollando, no vio más remedio que dejar de cubrirse, recibiendo de lleno el ataque.
Enfado siguió haciendo un daño tremendo hasta que finalmente, la confusión llegó. Scizor aprovechó ese momento para conectar un poderoso Puño bala contra la cara de Tauros, haciéndolo sangrar y derribándolo.
—¡Vamos con Cascada!/¡Golpe mordaza!
Feraligatr se cubrió por un montón de agua y salió disparado en contra de Pinsir, quien cubrió sus manos con energía oscura. Los ataques colisionaron y el Bicho demostró ser más fuerte, haciendo retroceder lentamente al inicial de Agua.
—¡Colmillo hielo!— ordenó de pronto Ash.
El aligátor abrió las fauces y éstas de inmediato se vieron cubiertas por hielo, el cual comenzó a esparcirse por toda la superficie del agua. La dureza del ataque había incrementado y Feraligatr aprovechó ese hecho.
Con fuerza y firmeza, avanzó.
De un momento a otro, el hielo se rompió, haciendo que Pinsir perdiera la concentración. El tipo Agua mordió con fuerza su cuerpo y lo levantó en el aire, para luego pasar de usar Triturar a Colmillo hielo. Lo zarandeó con fuerza y lo arrojó hacia el trono de Guzma, destruyéndolo.
Eso hizo al líder de los Skull fruncir el ceño con enojo.
—¡Pin misil, Rayo hielo! ¡No puede escapar!/¡Pájaro osado, Swellow! ¡Eres más rápido!
Entre Masquerain y Ariados atacaban al tipo Volador, quien se movía por el techo de la habitación con agilidad. Lentamente lo estaban acorralando así que no vio más opción.
Con su cuerpo, rompió el techo y luego subió a una gran altura. Masquerain lo siguió, pero eso no fue buena idea. Al ver como Swellow comenzaba a cargar con Pájaro osado, el tipo Bicho se arrepintió de inmediato, intentando volver al interior pero era demasiado tarde. El pájaro lo golpeó con fuerza, haciéndolo aterrizar contra el piso y luego, siguió cargando en contra de Ariados, quien aprovechó para disparar el hilo morado.
Aunque el ataque conectó, eso sólo fue peor, pues la habilidad de Swellow se activó: Agallas. Por la potencia adquirida, el Pokémon de Ash asestó un golpe de lo más poderoso, el cual mandó a volar a Ariados y lo debilitó de inmediato.
Guzma se distrajo levemente ante ese hecho, cosa que aprovecharon Ash y su equipo.
Pikachu con Destello, cegó a Vikavolt y luego cambió de lugar con Snorlax, quien lo golpeó fuertemente con Golpe cuerpo. El roedor por su parte, se centró en Golisopod, a quien disparó un potente Rayo.
Pinsir apenas comenzaba a levantarse y a recuperarse de sus heridas, cuando de pronto, un fuerte golpe lo obligó a volver a caer. Feraligatr no lo dejaría levantarse y Demolición era la muestra de ello.
Masquerain estaba por volver a emprender el vuelo cuando Swellow llegó a donde él con Golpe aéreo, atacándolo sin piedad. Luego de varios ataques, finalmente lo hizo caer.
Scizor vio eso y dejó de golpear a Tauros, cargando contra el tipo Volador cuando de pronto, una poderosa Cornada le dio en la espalda.
Wimpod veía asombrado el escenario.
Ellos tenían la desventaja numérica. Los Pokémon de Guzma tenían más poder físico y aun así… estaban ganando.
Luego de unos instantes, las tornas habían cambiado completamente. Ariados y Masquerain se encontraban totalmente debilitados, Golisopod y Scizor estaban bastante golpeados, mientras que Pinsir y Vikavolt se encontraban en mal estado.
Guzma vio el escenario y retrocedió, con el ceño fruncido.
—¿Cómo?... ¿¡Cómo pasó esto?!— gritó, llevándose las manos a la cabeza— ¡EN UN INSTANTE!
Ash empezó a avanzar hacia él, con paso lento.
—Es porque somos igual de fuertes— le respondió—. Una batalla entre dos personas con el mismo poder terminará antes que una donde la desventaja sea enorme.
Guzma frunció el ceño.
—¡NO ME JODAS, MOCOSO!— gritó, furioso— ¡NO SALGAS CON ESA MIER…!
—No te disculpaste con Lillie— le recordó de golpe, haciendo callar a Guzma— y ahora lastimaste a Acerola y Flora. Les debes también una disculpa a ellas.
Guzma sonrió para sorpresa de Ash, quien estaba a unos centímetros de él.
Escucho la fea risa del tal Guzma. Parece un maníaco…
Ash, Rotom, Pikachu. Ninguno de nosotros entiende que le causa tanta risa cuando hace unos momentos estaba muy enojado.
Se lleva una mano a la cabeza y sigue riendo… Que hombre tan raro.
—¿¡No lo entiendes?!— le pregunta a Ash.
—¿Q-Qué cosa?...— mi entrenador no luce confiado ante la actitud de Guzma.
Él sigue riendo y luego intenta parar para seguir hablando.
—¿¡Por qué querríamos a un estúpido Yungoos?!— le pregunta a Ash, tomando un saco que hay cerca de una especie de baúl lleno de cristales. Lo agita con fuerza y de él cae un Yungoos…
No entiendo…
—¡Obviamente era una trampa!— grita el loco, dándose golpes en la cara— ¡Y CAYERON! ¡Te separaste de ella!
Los ojos de Ash se abren bien grande, como los de Pikachu y Rotom.
Oh… Creo que… empiezo a entender.
—¡La presidenta Lusamine ya se hizo con el control de Cosmog! ¡No puedes detenerla ahora!
Escucho un sonido muy fuerte que me confunde. Cuando quiero ver que es, me volteó y veo al Golisopod levantándose mientras mira a Acerola… ¿Por qué se está cubriendo de agua?...
No… No, no… ¡NO, NO, NO!
—¡TÚ…!— Ash estuvo por sujetar a Guzma, cuando de pronto…
—¡AHORA!
El grito alertó a todos, quienes no se dieron cuenta del momento en el que Golisopod salió disparado hacia Acerola con Acua jet.
Las expresiones del bando aliado adquirieron terror.
—¡ACEROLAAAA!
Y de pronto, él se interpuso.
El pequeño Wimpod, aquel que en un principio evitaría todo tipo de daño sin importar que, quien se desplomaría del miedo a ser atacado.
Aquel mismo Pokémon se colocó frente a Acerola y cuando parecía que el poderoso Golisopod golpearía al débil Wimpod, algo pasó. Algo que dejó a todos con la boca abierta.
La voluntad del bicho, sus ganas de pelear y su crecimiento. Todo eso se juntó, permitiéndole alcanzar el siguiente nivel.
Su cuerpo empezó a crecer enormemente y fue eso contra lo que chocó Golisopod: Otro Golisopod.
Los grandes brazos del samurái de Ash actuaron como un escudo que se interpuso entre el Pokémon de Guzma y la Capitana.
El que antes era Wimpod no resistiría mucho más pero ganó el suficiente tiempo como para que Swellow llegara con Ataque rápido.
Un golpe en el costado hizo a Golisopod retroceder y caer al suelo.
—¡Acerola!— gritó Ash, saliendo de la enorme sorpresa que le produjo el ver al pequeño evolucionar y corriendo hacia la chica.
El Golisopod de Ketchum estaba jadeando pesadamente, pero sonrió.
Justo cuando el entrenador estaba por tocar a Acerola, un destello lo confundió.
Volteó hacia atrás, sólo para ver como un gran farol lo apuntaba a él y a sus Pokémon. Aquel ruido en el que nadie había reparado era un helicóptero.
Guzma había aprovechado la distracción creada por su tipo Agua para regresarlo a él y a todos sus otros Pokémon para luego saltar hacia el vehículo. En un costado se veía un logo de lo más conocido.
Los ojos de Ash se abrieron como platos.
—Ae… ther…— murmuró.
—¡DIVIERTETE, MOCOSO!— gritó Guzma, sacándole el dedo medio.
—¡No te irás tan fácil!-Roto— aseguró la Pokédex, disparando sus cañones. Uno de ellos alcanzó a darle al líder del Team Skull, haciéndolo soltar un grito de dolor.
Lo que realmente irritó a la Pokédex fue que la sonrisa de victoria no desapareció en ningún momento del rostro de Guzma.
Swellow estuvo a punto de salir tras de él.
—¡NO!— lo detuvo Ash, viendo fijamente hacia el suelo mientras cargaba a Acerola— No tiene caso…
—¡Pero Ash!... ¡Debemos hacer algo! ¡Llegamos demasiado lejos!-Roto.
Pikachu lo llamó y negó con la cabeza. Su ceño estaba fuertemente fruncido.
Ellos no habían ido por eso. Yungi estaba ahí, frente a ellos; él era el único objetivo.
La Pokédex se sintió frustrada.
Ash tenía la mirada perdida. Procesaba todo.
Era una trampa.
Él había caído.
Había dejado sola a Lillie con Hau.
Hau no era lo suficientemente fuerte.
La Casa Aether.
Aether asociados con Skull.
Una trampa…
Lillie.
Aether.
Cosmog.
Aether.
Lillie.
Trampa.
Y él… había caído.
El ceño de Ash se frunció y con rabia, soltó un fuerte grito al cielo.
Había caído en la trampa.
Ash Ketchum está furioso
¡Ey, terminé! ¿Les gustó como quedó el capítulo?
Sin duda hemos visto los límites de Ash y como, aunque es realmente fuerte, puede llegar a cansarse si lucha de forma prolongada y contra hordas de enemigos.
Hay aproximadamente 350-400 miembros en el Team Skull y cada uno de ellos cuenta en promedio con 4 Pokémon. Los dejo hacer las cuentas.
Chicos, les digo desde ya, que comienza lo bueno.
¡Esperen pronto otra invasión!
Pasando a hablar a otros temas.
Sol y Luna terminará la siguiente semana y pinta a ser uno de los capítulos más conmovedores y tristes del anime. Esa escena de Burnet llorando me partió el alma, o Bewear despidiéndose del Team Rocket.
¿Imaginan que Kukui mantenga una sonrisa mientras Ash se va, pero cuando éste lo haga, se desplome y empiece a llorar?... Sería desgarrador.
No sé si tendré capítulo listo para la otra semana, así que lo digo por adelantado.
Gracias, Sol y Luna. Has sido una de las experiencias más bonitas y divertidas que he tenido nunca.
Jamás olvidaré lo mucho que me reí con tus capítulos.
Alola.
