¡Hola, chicos! Actualicé realmente rápido, ¿eh? ¡Bueno, pues responderé las preguntas anónimas!

RFederer: ¡Hola, gracias por pasarte a comentar! En ese momento, la prioridad era rescatar a Yungoos de forma rápida. Si se hubieran infiltrado primero tendrían que: Encontrar una forma de entrar a los muros sin que se vieran los Pokémon o se escuchara ruido. Ir de casa en casa (las cuales estaban llenas de Skull) venciendolos de forma silenciosa (algo muy difícil para los fuertes Pokémon de Ash) y finalmente, pasar la mansión sin decenas de reclutas los vieran. En ese momento, la solución más clara para Ash y Acerola fue atacar de frente y enfrentarse a tantos reclutas como pudieran.
En esta historia, Primeape es macho.
Yo siempre que me imagino la voz de Pikachu pienso en una aguda, como la de un niño pequeño. Claro que Pikachu tiene diversas voces, unas más gruesas que otras (como se vio en el capítulo del Valle de los Pikachu en Alola).
Ya tengo decidido al sexto Pokémon de Lillie, desde hace un buen rato, de hecho.

1-Sí. Ash es de Mayo y Lillie de Noviembre; Ketchum es mayor por 6 meses. Que yo recuerde, en las fichas de personaje dejé claro que Ash tenía 17 y que Lillie estaba a punto de cumplir esa edad. Ash nació en el 96, al igual que Lillie. Su viaje comenzó en el 2006 y se pausó en el 2012, cuando acababa de cumplir los 16 años. Se retomó en el 2013, con 17 años ya cumplidos. Siempre se ha dicho que Ash tiene 17 y Lillie 16.
2-Tapu Fini dijo que serían 6 meses desde que le dijo su predicción a Gladio. Eso no va a cambiar.
3-Guzma de verdad se preocupa por sus camaradas pero de momento, su vista está cegada.
Pd: Es tan fácil como ir a la pestaña que dice Login y crear un usuario nuevo con correo y contraseña. Si eres usuario puedo mandarte mensaje directo y así responder tu review antes (si hablamos sólo de mi historia). También puedes publicar tus propios fics, entre otras cosas. Definitivamente es mucho mejor ser usuario.

JeGaOr: ¡Gracias! Es bueno saber que emocioné a muchos de ustedes. ¡Espero que el fic siga para cuando regreses! ¡Cuídate!


—Hice un desastre…

Eran alrededor de las 9 de la noche y dentro de la casa de Nanu, éste se encontraba acomodando de nuevo los muebles que él mismo había mandado a volar. Vio un tanto resignado aquel sillón que le había heredado su madre.

Suspiró. ¿Qué se le iba a hacer?

Los Pokémon lo veían con preocupación.

—Lamento que hayan tenido que ver eso— les dijo, sonriendo levemente—. No puedes superar tan fácilmente la pérdida de un hijo.

Los pequeños monstruos de bolsillo se voltearon a ver, no muy seguros del todo.

—Bien…— miró hacia una pared, donde había un reloj de manecillas— A Acerola le quedan dos horas… Haré la cena mientras ta…

De pronto, un fuerte sonido se escuchó. Era como el de algo cayendo y arrastrándose por el suelo. El Kahuna se apuró a abrir la puerta de su casa para ver qué pasaba (claro que, bajo sus estándares de velocidad).

Miró hacia la izquierda y nada, pero fue cuando vio a la derecha que se apuró a correr. Ash Ketchum estaba rodando por el suelo, con Acerola y un Yungoos en brazos.

El avance del chico se detuvo y de inmediato se levantó.

—¡Acerola!— exclamó Nanu al ver el estado de su hija. Tenía varios cortes en la cara y le sangraba levemente el labio— ¿¡Qué fue lo que…?!

—¡CUÍDELOS!— interrumpió Ash, dándole a la Capitana y a la mangosta para después sacar algo de su riñonera. Seis Pokéballs.

Nanu se mostraba confundido y algo sorprendido.

La serenidad que mantuvo ese chico cuando él amenazó con golpearlo había sido simplemente admirable pero ahora, lucía completamente alterado.

De golpe apareció un Charizard, el cual aterrizó a un lado de Ash. Ahí estaban Pikachu y la rara máquina voladora.

—¡Eso fue muy imprudente, Ash!-Roto— lo regañó la Pokédex.

—¡Pika pi!

Incluso el dragón lucía algo descontento.

—¡No importa!— el azabache se montó con rapidez en Charizard— ¡No podemos gastar tiempo en algo como aterrizar! ¡Vuela, Charizard!

El mencionado frunció levemente el ceño y luego obedeció. Despegó a una velocidad tan asombrosa que Nanu tuvo que cerrar los ojos por el viento producido. Pikachu y Rotom tuvieron que sujetarse con fuerza de los cuernos.

Malíe vio a su hija y al tipo Normal para luego ver al cielo nocturno, en el cual el chico se perdía.

—Es ilegal montar en un Pokémon sin equipo, mocoso…


Hau despegó los parpados.

El cuerpo entero le escocía. Sus huesos dolían, los ojos le ardían y sentía punzadas en la cara.

Se trató de reincorporar pero en lugar de eso, soltó un fuerte gruñido de dolor.

Sus costillas dolían.

Giró su cabeza a todas direcciones, dándose cuenta de que estaba en una cama. Esa parecía ser especial ya que en el cuarto no había ninguna otra.

Vio hacia su derecha y se encontró con un buró, en él se podía ver una fotografía que hizo que sus ojos se abrieran por la sorpresa.

Nanu Malíe, Acerola Tapu y su padre, Hal Mahalo, estaban juntos en el retrato. Sonreían.

Cerró los ojos con tristeza al volver a ver la cara de su padre y luego pensó en que no le sorprendía. Su papá había sido prácticamente criado por el Kahuna de Ula-Ula.

¡Cuando era niño el tío Nanu me dio una buena reprimenda por tomar algo que no era mío! Así que nunca tomes las cosas de otros, ¿okey, Hau?

Era un recuerdo que atesoraba con dulzura.

Una vez más, sus parpados se despegaron, sólo que con mucha más velocidad.

Lo recordaba.

—¡LILLIE…!— se levantó de la cama con rapidez, pero eso le cobró factura.

Sus piernas estaban tan débiles que terminó cayendo de cara al piso, lo cual le hizo soltar un fuerte grito. En cuestión de segundos, la puerta de la habitación se abrió.

—¡Hermano Hau!— exclamó el niño del Elekid, entrando al lugar.

—Sammy…— murmuró el moreno, viendo al pequeño.

—¡No deberías levantarte! ¡Te pegaron muy fuerte ayer!— le recordó con evidente preocupación.

Eso sólo alteró más a Mahalo.

—¿¡A… yer?!— interrogó, tratando de ponerse en pie— ¿¡Qué hora es?!

—L-Las 7 de la mañana… ¡No te levantes, hermano Hau!— le pidió de nuevo.

Pero el amante de las Malasadas no podía quedarse tranquilo.

Usando toda su fuerza, recuperó la compostura y comenzó a caminar hacia la salida.

Un placer conocerlo, señorito Hau. Mi nombre es Lillie, espero que podamos llevarnos bien.

Hola de nuevo, señorito Hau.

Un gusto verte de nuevo, Hau.

Cuando salió del cuarto, montones de otros niños lo vieron con miedo y preocupación. Debía ir hacia la salida tan rápido como pudiera.

¿Eh?... ¿Para mí?... Muchísimas gracias…

N-No debiste haberte molestado…

Alola para ti también, Hau.

Vio como el pobre Oranguru se encontraba siendo atendido por Flora y otros infantes, los cuales hacían de todo para que se sintiera mejor. Tenía que encontrar su mochila, contactar a Ash, llamar a Gladio. Debían salvarla.

Hagámonos cargo del lugar, Hau.

Contigo todo son Malasadas, ¿verdad?

¡… un entrenador súper fuerte que se abre camino por un montón de problemas con una gran sonrisa en el rostro! ¡Me recuerda mucho a ti y a Ash!

Cielos… ¡Que grosero!

¡Nunca lo había visto de esa forma!

La salida estaba frente a él y justo en ese momento, sus piernas perdieron fuerza.

De verdad eres increíble, Hau…

No aterrizó contra el suelo, sino que su caída fue detenida por algo.

Con lágrimas en los ojos y la frustración recorriendo su ser, levantó la mirada.

—Se la… llevaron…— murmuró con un nudo en la garganta— Fui… tan débil…

Ash estaba ahí, con la mirada fija en su amigo.

Con delicadeza, lo abrazó.

—Todo estará bien…— le aseguró— Vamos a salvarla…

El heredero Mahalo sintió como su cara se arrugaba y sin poder evitarlo, comenzó a llorar desconsoladamente mientras sujetaba a Ketchum.

Los niños no pudieron ver la escena ni aunque quisieran. Los ojos de Ash daban tanto miedo que simplemente no podían sostener la mirada.


El día anterior.

¡… y entonces el héroe, con una sonrisa en el rostro, acepta su destino!

Hau y Lillie se encontraban en la cocina de la Casa Aether, el día siguiente al rapto de Yungoos. La chica se encontraba haciendo arroz al estilo de Alola para la comida (no era la mejor haciéndolo, pero tampoco le salía mal), mientras que el muchacho la escuchaba.

¿Ehhhh?... ¿Entonces el héroe se muere? Dejará solo a su Lucario…— murmuró Hau, visiblemente decepcionado.

¡Suena mal, lo sé!— Lillie parecía bastante emocionada mientras hacía la comida— ¡Pero es un final emotivo y que a la vez te deja satisfecho! ¡Sabes que su voluntad seguirá viviendo incluso sin él! ¡Que el mundo no lo olvidará!

Hau arqueó una ceja y se llevó las manos tras la cabeza.

Bueno… No me gustan mucho los finales tristes ¡Me gusta más cuando la gente se reúne y celebran la victoria!— informó— En las películas, claro…

La rubia asintió.

Totalmente comprensible. También prefiero esos finales, pero cuando se hace bien, puedes dejar un gran impacto— insistió, moviendo un dedo de arriba hacia abajo—. Te gustará mucho, léelo cuando tengas tiempo.

Mahalo rio.

Bueno, no creo que lo necesite— dijo, sorprendiendo un poco a Lillie—. Me acabas de contar toda la historia.

La boca de Aether se abrió considerablemente.

¡Lo siento mucho!— se apresuró a decir— ¡Cuando me emociono no controlo las palabras!

¡No te preocupes, no te preocupes! Me divertí mucho más de esta manera. Es genial ver las caras que haces cuando cuentas algo— el moreno seguía riendo—. También es interesante que puedan zafársete los tornillos de vez en cuando.

Lillie infló las mejillas ante ese comentario.

Cielos… ¡Que grosero!— exclamó, volteando la mirada.

¡Vamos, era una broma!— aseguró Hau, con su usual humor (por dentro rezaba porque no se hubiera enfadado de verdad).

La rubia lo vio de reojo y luego sonrió.

Tranquilo, lo sé— esa respuesta calmó mucho al Representante—. También te estaba haciendo una broma.

Hau volvió a reírse y Lillie se le unió.

De todas formas— el moreno volvió a hablar—, ¿por qué leer historias? Si quieres ser investigadora no deberías leer cosas como… ¿el nacimiento de los Pokémon?

Aether se quedó ligeramente pensativa ante esa duda.

Bueno… Supongo que los libros son con frecuencia un escape de la realidad— comenzó a contar, obteniendo la total atención de Hau—. Hay veces que la realidad te satura y necesitas un aire fresco. Con las novelas puedes viajar a otro mundo; recibir un soplo de aire fresco sin la necesidad de salir de tu hogar ¡Claro que también sirven para mejorar mi capacidad lectora!

Hau no entendía mucho. Tal vez eran como una buena Malasada; te arreglaban el día.

Por cierto, si tengo algunos libros "científicos"— aclaró la rubia, yendo hacia su bolso, el cual estaba en una silla cercana. Le extrañó un poco no ver a Nebulilla, pero recordó que estaba jugando con los niños. Sacó un libro algo viejo, marrón y de tapa dura—. Este me lo prestó Ash hace unos meses pero la verdad es que no entiendo casi nada cuando lo leo.

Mahalo tomó el libro entre sus manos.

—"La mejor habilidad del mundo"…— murmuró, leyendo el título. Abrió el libro en una página al azar y comenzó a leer en voz muy baja.

Para sorpresa de la rubia, Hau leía relativamente rápido. Mucho más de lo que ella creía.

Entonces llevas la mano aquí y…— el ceño del adolescente se frunció— No entiendo esta parte…— se regresó unas páginas atrás y puso un gesto de alivio— ¡Oh, era por eso!

Lillie oía con un enorme asombro las expresiones del chico, las cuales todas eran positivas.

¡Woah!— exclamó Mahalo, sacando una Pokéball de su riñonera— ¡Hacer recordar movimientos se escucha muy fácil! ¡Ya entiendo porque Ash lo hace parecer tan sencillo!

De la cápsula salió Noibat, quien se mantuvo en el aire.

Hau colocó una mano detrás de la cabeza de su Pokémon y lo comenzó a masajear. Lillie se veía muy expectante.

Recuerda Chirrido por Mordisco— indicó. Cuando soltó al tipo Volador, éste lucía algo confundido— ¡Chirrido, Noibat!

El murciélago no entendía del todo, pero intentó replicar uno de los movimientos con los que nació. De sus orejas salió un ruido tenue y grave.

La cara de Hau mostró decepción y Lillie parecía algo aliviada.

No lo recordó— murmuró el chico, algo resignado.

Bueno… A Ash le tomó algo de tiempo lograrlo— recordó Aether—. Aunque me sorprende mucho que lograras comprender lo que dice el libro.

El moreno se veía confundido por eso.

¿Eh? Pero si todo se entiende clarísimo— dijo el chico, cruzándose de brazos. Su tipo Dragón se colocó sobre su cabeza.

Por algún motivo, Lillie sintió como si se estuvieran burlando de ella.

¿Ehhh?... ¿En serio?...— preguntó, con una sonrisa. Su ceja tenía un pequeño tic.

Bueno… mira— Hau tomó el libro y lo puso frente a la chica—. En esta parte, dónde dice: "Mueve los dedos de forma rápida y estratégica". Él quiere decir que no hagas movimientos innecesarios, ¿no?

Lillie asintió.

Y en esta: "Ejecuta un combo de efectividad y agilidad. Intenta recordar el movimiento y haz que tu Pokémon también lo recuerde"— la rubia nunca le hallaba el sentido a esa frase—. Bueno, creo que aquí simplemente dice lo mismo, sólo que también dice que le recuerdes al Pokémon el ataque que aprenderá, que imagine una ocasión en la que usó el movimiento.

La mente de Aether viajó al pasado, cuando vio por primera vez esa técnica. Ash había dicho que los Movimientos huevo se le dificultaban porque el Pokémon no recordaba una ocasión en la que lo había utilizado.

¡Nunca lo había visto de esa forma!— la rubia chocó su puño en contra de su palma— De verdad eres increíble, Hau…

Ese halago hizo sonreír inmensamente al moreno, quien se pasó un dedo por debajo de la nariz.

¿Ves? No es tan difícil…

Las palabras de Hau fueron interrumpidas por un fuerte impacto, seguido de unos gritos.

Alertados por ello, ambos entrenadores corrieron hacia la entrada de la Casa Aether. Pasaron por varias puertas para finalmente darse cuenta de lo que había ocurrido.

Lillie reconoció a aquella mujer que estaba a un lado de Guzma al momento de su batalla contra Ash, pero eso no fue lo que le importó.

Oranguru había sido mandado a volar por el Pulso umbrío de un Gengar, al igual que Shiron y Ribombee. El tipo Veneno mostraba un gesto macabro y, para terror de Lillie, Nebulilla estaba siendo sujetado fuertemente al tiempo que era introducido en una especie de cubo metálico que lucía bastante extraño por unas hendiduras que tenía en toda la superficie. Cuando Nebby entró a la caja, ésta se cerró con fuerza.

¿¡Qué están haciendo?!— gritó Hau, preparándose para la batalla.

La mujer volteó a verlo con un gesto indiferente.

Brillo mágico— dijo a secas.

El fantasma vio a Hau con malicia y luego, su cuerpo se rodeó por luz la cual disparó en todas direcciones.

Cuando el ataque cesó, Primarina estaba frente a todos. Ella había cubierto a su entrenador del daño y también a Noibat.

Las Pokéballs de Raichu, Flareon, Tauros y Crabrawler se abrieron.

Seguido de ellos, salieron Comfey, Mudbray y Mimikyu.

Suelta a Nebulilla ahora mismo— ordenó Lillie, con el ceño levemente fruncido.

La mujer Skull sonrió levemente.

Te describieron como una chica sumisa— dijo de pronto, mientras sacaba otra Pokéball de su bolsillo—. Veo que la información está algo desactualizada.

Cuando la cápsula se abrió, apareció una Salazzle, la cual le trajo muy malos recuerdos a Lillie y Mudbray. La mujer dio un chasquido y al instante, montones de personas estaban dentro del lugar.

Reclutas de la Fundación Aether y del Team Skull por igual.

Los ojos de los niños, Pokémon y entrenadores se abrieron de par en par.

En especial los de Lillie al ver a cierta persona.

¡JAJA! ¡Aurelia! ¡Un gusto volver a encontrarnos!— el recluta de nombre Tori hizo una reverencia que desprendía cierto tono de burla.

La rubia se encontraba en shock pero ella misma se hizo espabilar.

¡Terratemblor!— le ordenó a Mudbray.

El burro se paró sobre sus patas traseras y con fuerza golpeó el suelo, causando que el suelo comenzara a agitarse. Los reclutas sacaron Pokémon, listos para la batalla.

Encárguense del chico Mahalo— dijo la mujer, apuntando a Hau—. Yo y este de aquí iremos contra la niña.

¡A la orden, hermana Francine!— los Skull obedecieron gustosos.

Los de la Fundación Aether lucían evidentemente molestos por estar recibiendo órdenes de una Skull.

¡Ey, no le digas que hacer a mi tropa!— le gritó Tori, para luego mirar a sus compañeros— ¡Denle con todo al nieto del Kahuna!

Eso pareció poner a los Aether algo más contentos.

¡Se supone que ustedes eran los buenos!— dijo Hau. Los de Aether hicieron caso omiso a sus palabras.

El moreno frunció el ceño, al ver como montones de Pokémon como Zubat o Herdier aparecían.

Primarina se arrojó con un veloz Acua jet, Tauros con Derribo, Crabrawler con Puño hielo, Raichu disparó un fuerte Rayo, Noibat comenzó a arrojar ráfagas de Viento cortante y Flareon atacó utilizando Lanzallamas.

Los Pokémon enemigos no eran el objetivo. Lo eran los entrenadores.

Al ver eso, los reclutas de la Fundación Aether se apresuraron a colocarse frente a los Skull y de sus antebrazos aparecieron unos escudos transparentes que repelieron los ataques como pudieron. Al final, terminaron cayendo de sentón por la fuerza.

Hau vio eso con sorpresa y para cuando se dio cuenta, sus Pokémon estaban siendo atacados por otros cuatro cada uno.

Lillie estaba en el frente.

Arcanine y Salazzle eran sus enemigos ya que Gengar había decidido mantenerse al margen.

El can de fuego corrió hacia Mimikyu con los colmillos rodeados por electricidad, cuando de pronto, un polvo amarillo le cayó en el cuerpo. Se trataba de Ribombee, quien muy apenas se tenía en pie.

¡MIERDA!— exclamó con fuerza el recluta Aether.

¡Fuerza equina!

Mudbray aprovechó de inmediato para cargar en contra de Arcanine, dando el golpe de lleno. En eso, Mimikyu apareció con Garra umbría..

Tori lucía muy nervioso.

¡A-Ayúdame, asquerosa Skull!— le gritó a Francine, desesperado.

La mujer volteó a verlo y suspiró.

Bomba lodo, Salazzle— dijo, apuntando a Mimikyu. El hocico de la tipo Veneno se abrió y de él salieron montones de bolas venenosas, las cuales no sólo golpearon a la tipo Hada, sino que también al perro, el cual cayó inmediatamente debilitado.

Mimikyu se salvó gracias a su habilidad.

¿Qué…? ¿¡QUÉ RAYOS CREES QUE HACES?!— interrogó Tori, furioso.

Muévete, imbécil, me estorbas— con un brazo y sin mucho esfuerzo, derribó al recluta—. Salazzle, usa…

Unos látigos habían tomado a la lagarta de las patas y la jalaron con fuerza, haciéndola caer al suelo. El sonido de pasos retumbó por los tímpanos de todos.

¡Protección!

Un campo de energía verde rodeó a Salazzle, obligando a Comfey a soltarla y haciendo que Mudbray chocara contra éste. Fuerza equina había fallado.

El tipo Tierra intentó desesperadamente avanzar pero finalmente, terminó rebotando contra Protección.

Si hubieras sido más fuerte, definitivamente me habrías dado problemas— dijo Francine, cruzándose de brazos.

El pequeño burro escuchó eso con molestia.

Bomba lodo de nuevo.

El proceso anterior volvió a repetirse, dando esta vez contra Comfey, quien ni siquiera tuvo tiempo a reaccionar.

Hau, con frustración, veía como su Noibat y Crabrawler estaban por caer.


—¡Sigue!

El UE-06 combatía a Silvally y a Lycanroc, con la única diferencia de que esta vez, era él el comandado.

—¡Bomba germen!— ordenó Aether.

Los brazos del Ultraente apuntaron al tipo Roca y dispararon. El licántropo se movió con rapidez y utilizó Roca afilada, dando un golpe al suelo.

La quimera aprovechó el ataque para elevarse.

—¡Está en el aire y a tu merced! ¡Tajo aéreo!

Cohete vio la oportunidad y la aprovechó. Sus propulsores arrojaron ráfagas de viento, golpeando directamente a Silvally, quien cayó cerca de Lycanroc.

—¡Bomba germen de nuevo!

El tipo Roca, al estar desconcentrado por el impacto, recibió de lleno el movimiento de Planta, retrocediendo violentamente.

El Ultraente aterrizó. Lucía sumamente satisfecho.

Gladio se le acercó.

—Te lo dije. Conmigo te harás más fuerte de lo que creíste que eras— Cohete tuvo que bajar la mirada para poder verlo—. Préstame tu fuerza. Trabajemos como uno.

El tipo Acero lucía verdaderamente convencido. Le gustaba la sensación de fortalecerse y el trato que recibía.

Estaba considerando seriamente el aceptar, incluso si ahora era tan fácil como golpear al humano y volar hacia el cielo.

Finalmente, dio una cabeceada.

Con sorpresa, vio como los ojos del rubio se llenaban de un brillo autentico que poco después desapareció, quedando sólo una pequeña sonrisa.

—Entonces bienvenido al equipo— extendió una mano y Jessie le entregó la Ente Ball con algo de fastidio—, Kaguron.

El Ultraente escuchó algo confundido el nombre.

—Lo estuve pensando desde que nos conocimos— mencionó el chico—. Mezclé una antigua leyenda de Kanto y Acero en Unovano, ¿te gusta?

El ahora bautizado como Kaguron se quedó algo pensativo y finalmente, sonrió.

—Eso me basta— aseguró Gladio, sonriendo. Lycanroc y Silvally llegaron a su lado, algo golpeados.

Unos aplausos se escucharon, causando fastidio en el Representante. Cuando volteó, pudo ver a Hapu sobre su Mudsdale, quien lucía bastante emocionada.

—¡Lograste que un Ultraente te escuchará! ¡Eres la primera persona en lograr semejante cosa!... ¡Creo!— aplaudió con alegría.

Gladio estuvo a punto de abrir la boca, pero entonces, una vibración en su riñonera lo alertó. La abrió y sacó su Videomisor.

Llamada entrante de: Ketchum.

—El mocoso…— murmuró Jessie, viendo la pantalla. Gladio rápidamente movió el aparato.

—Ohhh… ¿Es Ash?— interrogó James, curioso.

—Tenía entendido que el chico no es de hacer llamadas— recordó Meowth.

—Woooobbu...

Hapu lucía algo intrigada.

Gladio cerró los ojos, suspiró y contestó.

—¿Qué quieres, Ketchum? Estoy en medio de algo…

Gladio dejó de hablar por dos motivos. El primero era que lo habían interrumpido y el segundo, era la mirada de la persona que estaba al otro lado de la pantalla.

—La Fundación Aether está trabajando con el Team Skull. Invadieron la Casa Aether, golpearon a Hau y secuestraron a Lillie— dijo de golpe.

La boca de Hapu se abrió enormemente y tanto Mudsdale como los Rocket mostraron un gesto de sorpresa increíble.

Lycanroc y el resto de Pokémon de Gladio que estaban viendo el combate voltearon a ver a su entrenador con enorme preocupación.

El ceño del rubio estaba fuertemente marcado, sus ojos mostraban una ira asesina y las venas de su cara se habían marcado levemente.

Colgó la llamada de inmediato.

—¡Necesito que vueles!— le pidió a Kaguron, guardando a todos sus otros Pokémon y al Videomisor. El Ultraente lucía algo confundido pero asintió. Su nuevo entrenador trepó de forma ágil por su cuerpo.

Los miembros del Team Rocket se voltearon a ver.

—¡Espera!/¡Wobbu!— alcanzaron a sujetarse de los propulsores de Kaguron, cuando estos comenzaron a soltar fuego.

Hapu no dudó en salir disparada con Mudsdale a la salida del desierto.


Ash suspiró y caminó hacia un sillón que había cerca, el cual, si bien estaba destruido, al menos una parte de él servía para cumplir su propósito.

Hau, sentado en una silla de madera, lo veía fijamente. Era sorprendente lo franco que podía llegar a ser Ash estando serio, pero entendía cómo debía estar sintiéndose ya que él se sentía de la misma manera.

—Ahora sólo queda esperar— dijo la Pokédex—. Conociendo a Gladio, estará aquí en cuestión de minutos-Roto.

El rostro de Ketchum mostraba algo parecido a la resignación, como si se estuviera preparando para un escenario que veía venir desde lejos.

Pikachu estaba notoriamente preocupado. No quería ni imaginarse cómo reaccionaría Gladio.

—Hielo, hermano Hau— Sammy se acercó al moreno y le tendió una bolsa.

—Gracias— Hau le sonrió—. Lamento tener que hacer que me cuides.

El pequeño negó.

—Nos defendieron a todos, esto es lo menos que podemos hacer— la mirada del niño mostraba agradecimiento.

Mahalo frunció el ceño. No era cierto. Él, en ese preciso momento, sólo había luchado por Lillie; se había olvidado de cualquier otra cosa.

Y eso hacía que se sintiera terrible.

—Gracias de nuevo…— murmuró, poniéndose la bolsa en el ojo, el cual estaba levemente hinchado.

Ash se encontraba pensando, cuando de pronto, varios toquecitos lo alertaron. Giró la mirada, topándose con los niños, encabezados por Flora.

—S-Señor Ash…— murmuró, algo temerosa— P-Perdón por molestarlo, pero… ¿E-Encontró a Yungi?... ¿Dónde es-está Ace?...

Ketchum se le quedó viendo un rato más y luego le sonrió. Con ternura, le acarició el cabello.

—Logramos salvar a Yungi— respondió, para inmensa alegría de Flora—. Yo tuve que adelantarme un poco por todo lo que está pasando. Acerola volverá en unas horas.

Eso puso una sonrisa en el rostro de los niños.

Pero Rotom sabía que eso era una fachada.

Ash sentía envidia. La más pura envidia que podía haber en el mundo.

Él deseaba poder estar celebrando su triunfo también. Deseaba poder estar con sus amigos y gritar: "¡Lo logramos!". Deseaba no haber dejado a Lillie para ir a salvar a un Yungoos desconocido.

Y eso, no era algo que Ash Ketchum sentiría.

El mismo chico lo sabía ya que entre toda esa envidia, sobresalía una espina de culpa que calaba fuerte en su corazón. No podía arrepentirse por lo hecho, pero al final, lo hacía.

Cerró los ojos una vez más.

Los minutos pasaron y afuera del lugar se escuchó un fuerte impacto que sobresaltó a Hau y puso en alerta a Ash.

Antes de que nadie se diera cuenta, la puerta del lugar se abrió.

Como Rotom predijo, Gladio había llegado. Seguido de él, llegaron los miembros del Team Rocket, quienes se veían algo agitados.

La Pokédex se apresuró a encontrarse con el Representante.

—No hables. Deja que lo haga yo— ordenó Rotom, atrayendo la fría mirada del rubio—. Te contaré que pasó…

El primer ataque de los Skull, el rapto de Yungi, el viaje a su rescate, el combate según los hechos que Hau les había narrado, la invasión a pueblo Po y el encuentro con Guzma. Todo eso fue explicado por RotomDex mientras que Ash, Hau, Pikachu, los Rocket y los niños (ocultos detrás de una puerta) lo veían.

—En resumen, eso es todo-Roto— la Pokédex lucía algo desconfiada.

El lugar se quedó en silencio por unos cortos instantes.

—Un Yungoos…— la voz de Gladio salió de forma áspera, como si estuviera reprimiendo las ganas de gritar— Dejaste a mi hermana por… un Yungoos…

Los ojos de Ash se cerraron levemente. El pensar eso también le dolía.

Los presentes sabían que, si no actuaban, las cosas podrían tornarse a peor.

—V-Vamos, Gladio…— James intentó acercarse— Ash no tenía forma de…

El rubio volteó a verlo y su simple mirada fue suficiente para hacerlo temblar.

Jessie, Meowth y Wobbuffet se pusieron frente a su amigo, listos para defenderlo.

Aether volvió la mirada al frente.

—Ketchum…— murmuró Gladio con ira. Su ceño estaba fruncido y las venas de su cara estaban notoriamente marcadas.

Ash miró fijamente al hermano de su amiga. Estaba por pasar aquello para lo que se había mentalizado.

Hau, haciendo uso de toda su fuerza, se paró de su asiento.

—G-Gladio… ¡Esto no va a solucionar nada! ¡Yo fui quien no pudo protegerla!— le recordó, golpeándose el pecho.

Pero el rubio no escuchaba.

Pikachu se puso a la defensiva al igual que Rotom, pero de nuevo, se les ordenó que no actuaran. El azabache se puso de pie.

Era algo necesario, había decidido tener esa charla con él cuando vio el estado de los reclutas del Team Skull. El que se tornara en algo violento no le afectaba en lo más mínimo.

Gladio por fin llegó frente a Ash.

—Puto trozo de mierda… La dejé a tu cuidado…— para temor de los presentes, el joven adulto tomó con fuerza la sudadera del azabache— ¡CONFÍE EN TU FUERZA! ¿¡POR QUÉ LA DEJASTE SOLA?!

Y antes de poder contestar algo, un fuerte puñetazo fue depositado en su mejilla derecha, haciéndolo caer de lleno al suelo.

—¡Gladio, por favor, no hagas esto!— pidió el moreno, acercándose al rubio, quien lo empujó con fuerza. Hau cayó de sentón al suelo, liberando un gruñido de dolor.

—¡No te metas, imbécil!— ordenó, caminando hacia el chico de Kanto.

De nuevo, los verdes ojos de Gladio se fijaron en Ash, quien acababa de sentarse con un gesto serio en el rostro.

—Lo siento, Lillie…— susurró, mientras veía fijamente al hermano de la mencionada.

La sola mención de la chica hizo enfurecer más a Gladio.

—Te disculparás con ella con tu sangre…— el rubio alzó el brazo para lanzar otro puñetazo. Justo cuando estaba por conectarlo, la mano derecha de Ash lo sostuvo, lo jaló con fuerza y la izquierda se encargó de golpear su rostro.

Todos en el lugar se quedaron con la boca abierta, incluso Gladio se sorprendió levemente, pero la ira era más fuerte.

—¿¡P-Pika?!— exclamó Pikachu, asustado.

Muchos niños dejaron de ver en ese instante, saliendo corriendo.

Ahora los roles se habían invertido. Gladio estaba tirado en el suelo y el azabache acababa de ponerse sobre él, sujetándolo fuertemente del chaleco; cuando éste levantó la mirada, todos se quedaron anonadados. Era enfado. Un enfado que no creerías ver nunca en Ash Ketchum.

—Al fin muestras tus verdaderos colores…— murmuró el rubio— Debiste haber soportado más. Lo que voy a hacerte no será nada comparado con lo que Lillie está…

—¿¡Y TÚ CÓMO CREES QUE ME SIENTO?!— interrumpió el azabache en un fuerte grito— ¿¡Tú crees que me gusta que esto haya pasado?! ¡CLARO QUE NO! ¿¡Sabes por qué la dejé aquí tan siquiera?! ¡POR SUPUESTO QUE NO! ¡Ese es tu problema, Gladio! ¡Nunca te paras a analizar los otros puntos de vista, solamente lanzas el golpe! ¿¡Crees que no sé lo que le hiciste a esos miembros del Team Skull?!

El ceño de Gladio se frunció. Hau lucía sorprendido, no sólo por los gritos de Ash, también por el hecho de que él sabía lo que el Representante de Tapu Fini había hecho.

—No te atrevas a hablar de esos sujetos como si los conocieras en lo más mínimo. Si crees que merecían algo de piedad, entonces eres una mierda peor de la que creí— el rubio sujetó con fuerza el brazo de Ash— y sé porque la dejaste sola…— murmuró, con el ceño fruncido— No tuviste los suficientes cojones como para hacerte cargo de ella; para dar todo de ti… Preferiste anteponer a unos desconocidos a su seguridad, aun sabiendo que los Skull podían volver, despreciable asquero…

—¡CLARO QUE NO, IDIOTA!— gritó a todo pulmón, atemorizando a todos en el lugar, con excepción de Gladio— ¡Ni siquiera la mejor de las aventuras sería la mitad de importante que Lillie! ¿¡Quieres saber por qué fue?! ¿¡Porque no la llevé conmigo?!— con la mano que tenía libre, Ash apretó fuertemente la de Gladio, obligándolo a soltarlo y luego lo zarandeó— ¡ES PORQUE TENÍA MIEDO, MALDICIÓN! ¡Desde hace semanas que pienso en todo esto del Refulgente! ¡Todos los días veo la imagen de mis seres queridos muriendo! ¿¡Cómo crees que eso me hace sentir?! ¿¡Sabes también que es lo primero que se me viene a la mente cada vez que pienso en que vamos a morir?! ¡PIENSO EN LILLIE!— las esmeraldas de Gladio se abrieron levemente— ¿¡Querías que la llevara conmigo a la base del Team Skull?! ¿¡Dónde peleé hasta casi caer exhausto?! ¡COMO SI FUERA A HACERLO! ¿¡QUÉ TIENES EN LA CABEZA?!— Gladio notó como el agarre de Ketchum se iba aligerando— ¿¡ERES UN…?! ¿¡Eres…?! Eres… eres… eres… un puto idiota…

Y eso fue lo que más impacto causó en todos.

Aquel chico amable y bondadoso, ingenuo incluso. Un chico cuya palabra más ofensiva era "tonto" había dicho una grosería, aunque tampoco podían ignorar lo mucho que le había costado decirla.

Al final, Ash se levantó.

—No quiero pelear contigo, Gladio…— murmuró. Lucía más calmado y en su rostro había arrepentimiento— No te llamé por eso…

Aether también empezó a pararse, pasándose un brazo por la zona del impacto.

—Debemos salvar a Lillie tan pronto como sea posible, quería ir yo mismo pero en las condiciones en las que estoy no lo lograré. Te necesito— le dijo—. Debemos invadir la Fundación Aether.

El ceño del chico se frunció.

—Sí…— masculló— Al final, el problema vuelve a sus raíces…

Lentamente, todos sentían como el ambiente se iba relajando.

No había sido culpa de Ash.

Había sido de su madre.

Él dio mucho por Lillie incluso cuando solamente eran amigos.

No se había esforzado poco en protegerla.

Ketchum no tenía forma de saber que era una trampa.

¿Quién se habría imaginado esa alianza?

El verdadero enemigo no era el Representante de Koko.

Lo eran aquellos que osaban lastimar a su hermana.

El rubio por fin se puso de pie y una mano apareció frente a su cara.

—Peleemos, Gladio— pidió el azabache con seriedad—. Juntos.

Aether vio la extremidad y finalmente, la aceptó.

—Sí… Hagámoslo.

Ketchum asintió.

—No seré de mucha ayuda…— Hau se había empezado a acercar a ellos— pero déjenme ir también. No podré descansar hasta haber hecho algo por Lillie.

Ambos Representantes asintieron.

—Necesitaremos tu fuerza, Mahalo— Gladio dio media vuelta, comenzando a caminar hacia una esquina—. Descansa tanto como puedas.

—Una oportunidad única para brillar, ¿eh?— murmuró Jessie, rascándose el mentón— Dejen que el Team Rocket se una a esta batalla.

—¡Seremos útiles! ¡Soy un experto abridor de cerrojos y desactivador de alarmas!— aseguró Meowth, sacando sus garras— ¡Soy sigiloso como el viento!

—¡Aunque sea como sacos de boxeo!— secundó James, dándole unos golpes al tipo Psíquico, quien asintió— ¡Tenemos una deuda con Ash!

Gladio no dijo nada. Esa decisión no era suya.

El azabache, por su parte, los vio con una pequeña sonrisa.

—Cuento con ustedes, chicos— dijo.

—Y evidentemente, no pueden dejarme fuera— la puerta de la Casa Aether se abrió de nuevo, dejando pasar a nada más y nada menos que Hapu—. Si la señorita está en problemas, con gusto iré a salvarla. Necesitarán un permiso oficial para irrumpir en el lugar y no ser considerados como criminales.

Moreno, azabache y tipos Eléctrico lucían sorprendidos por la llegada de la futura Kahuna, quien pasaba el arco de la puerta junto a Mudsdale.

—Entonces seremos nosotros— habló Rotom—. El equipo que acabará de una vez por todas con la corrupta Fundación Aether-Roto.

Pikachu subió al hombro de su entrenador y con fuerza, elevó su patita al cielo.

Todos voltearon a verse y asintieron.

El equipo de invasión estaba listo.


Los ojos de Lillie mostraban miedo pero a la vez, lucían determinados.

Enfrente de ella, estaba esa mujer que había arruinado la vida que creó.

Lusamine Aether.

—Me hice un hueco libre en mi agenda para venir a verte— la adulta tenía un gesto serio— y Arceus, como me arrepiento… Sigues tan horrenda como siempre, Lillie…

La chica intentó sostener la mirada.

—L-Lo que sea para lo que quieres a N-Nebulilla, no lo lo…

—Ahhh… Tu voz es como un insoportable chillido, cállate un rato, ¿quieres?— Lusamine parecía fastidiada—. Yo no conozco a ningún "Nebulilla", sólo al UE-00 Nébula.

Lillie frunció el ceño y luego vio sus alrededores.

Nunca había visto esa zona de su hogar pero estaba agradecida por no haberlo hecho antes. Era un enorme cuarto completamente pintado de blanco, donde el suelo consistía en una gran plataforma rodeada por agua y hasta ahí, todo era relativamente normal.

Salvo por la decoración.

Pokémon congelados en todas partes. Slowpoke, Magmar, Pikachu, Vivillon, incluso un extraño pepino de mar.

—¿D-Dónde están mis Pokémon?...— interrogó— Respond-de eso y me callaré…

Lusamiene volteó, irritada y con simpleza, chasqueó los dedos.

Lillie escuchó un sonido extraño y cuando volteó, al otro extremo de la sala habían aparecido dos personas que ella no conocía, pero sin duda identificó por su descripción.

Zoe y Darius, de la Unidad Ultra.

—Es de locos como funciona este lugar ¡El sonido incluso llega a la otra habitación!— exclamó la chica, emocionada.

—Silencio, Zoe. Este es un momento importante— Darius, quien cargaba el bolso de Lillie, se lo cedió a la Presidenta.

—Gracias, dulzura— Lusamine sonrió, tirando el bolso a unos diez metros de su hija—. Aquí están tus Pokémon, aunque realmente, me sorprende que tú hayas podido capturar uno… Con lo inútil que eres.

Los dientes de la chica chirriaron.

Ella ya no era la misma de antes, había crecido mucho gracias a la ayuda de Ash y sus amigos. Debía ser capaz de responderle a su madre.

Debía… pero no podía.

—En fin… Pasa un buen rato aquí. Cuando acabemos con el UE-00, ya veré que haré contigo— dicho eso, la adulta comenzó a caminar hacia la dirección por la que Zoe y Darius habían llegado.

Los miembros de la Unidad Ultra simplemente la vieron y se fueron.

Con frustración, Lillie vio sus cosas. Estaban tan cerca de ella, pero no podía tomarlas, no sin antes romper unas fuertes esposas blancas que la tenían sujetada a un contenedor que tenía dentro un Carbink.

Y lo que más la frustraba era el sonido de Nebulilla, quien se quejaba con fuerza. La caja que lo tenía como prisionero se encontraba en el centro de la sala.

—Por favor… Hermano, Hau… Ash…


Las ocho de la noche llegaron y no había sido tiempo gastado en vano.

Hapu atendió a Hau de forma bastante eficaz, por lo que, en cuestión de algunas horas y gracias a la medicina Pokémon, se encontraba mucho mejor. La hinchazón de su cara había bajado casi por completo y su cuerpo ya prácticamente no dolía.

Ash también había aprovechado para dormir y recuperar algo de energía al igual que Pikachu, Rotom y el resto de sus Pokémon.

Gladio pensaba y pensaba.

Luego de eso, cuando anocheció, tuvieron una junta para debatir el plan en la cocina de la Casa Aether.

Según lo que Hau les había contado, la Fundación Aether había desarrollado una especie de escudos que repelían los movimientos Pokémon, cosa que luego fue corroborada por el Team Rocket, quienes los habían visto durante su infiltración.

—Solamente tendremos que golpearlos tan fuerte que se destruirán— dijo Ash, con una mirada seria en el rostro.

—Si podemos deshacernos de los entrenadores, entonces nos quitaremos un gran peso de encima. Debemos apuntar a ellos luego de que rompamos sus protecciones— planeó Gladio.

—Recuerden que habrá gente del Team Skull ahí— Hapu habló—. Si lo que Ash dice es cierto, es imposible que Guzma no haya ido al Paraíso Aether luego de su pelea.

Gladio sonrió levemente.

—Es la oportunidad perfecta para vengarme de ese bastardo— murmuró, algo satisfecho—. Pagará por los pecados de su organización…

Todos lo voltearon a ver.

—Entonces tenemos que tener mucho cuidado— advirtió Hau—. Nos enfrentaremos contra un enemigo enorme. Toda la Fundación Aether tiene más o menos 1,500 miembros o tal vez más, incluida Lusamine, Guzma, la mujer que nos atacó y algunos miembros del Team Skull.

—Y Faba— añadió el rubio.

Ash, los Rocket, Pikachu, Rotom y Hapu voltearon a verlo ante su evidente falta de discreción.

Hau tenía el ceño fruncido y miraba a la mesa.

—Sí… Faba también estará ahí— susurró, volviendo a subir la mirada—. Tendremos que tener cuidado con sus ataques.

El equipo de invasión lucía algo inseguro sobre las palabras del chico, pero al final, prosiguieron.

—Entonces… Haciendo un promedio de tal vez… ¿3 Pokémon cada uno?— Hapu comenzó a rascarse la mejilla— Esos serían…

—Acabo de revisar en el internet. Actualmente la Fundación Aether cuenta con 1,789 integrantes en total, incluyendo a los reclutas, científicos y altos mandos. Si tenemos un promedio de 3 cada uno como dice Hapu, entonces tendríamos que pelear contra 5,367 Pokémon en total, sin contar a los Skull. Esa cantidad es aproximadamente tres o cuatro veces los enemigos que había en pueblo Po-Roto— los cálculos de la Pokédex hicieron sudar a todos los presentes.

—¿E-Eh?... 5,367… Eso no es nada, ¿no, mozuelos?— Hapu intentó sonreír.

—Y-Ya nos las arreglaremos…— respondió Hau, bastante nervioso.

—Lusamine tiene 6 Pokémon en total y Faba tiene 5. A eso súmale los 6 de Guzma y los 5 de Francine. Esos serán los más duros de vencer— aseguró Gladio, cruzado de brazos.

—Redondeémoslo a 5,400-Roto…— incluso la Pokédex se había puesto algo nerviosa.

Jessie se dejó caer sobre la mesa.

—Estamos perdidos…— murmuró, desanimada.

—No hay oportunidad…— Meowth también se veía algo decaído.

Incluso James lucía inseguro. No sabía si podían competir contra eso.

Wobbuffet, por su parte, contaba con su siempre útil Contraataque y Manto espejo.

—Pero réstale uno de Wicke— Gladio volvió a hablar y esas simples palabras, trajeron esperanza a todos.

Era cierto. Aunque la Fundación Aether estuviera corrupta, aún quedaba gente buena y honesta, que realmente amaba a los Pokémon y no estaba feliz por el rumbo que la organización estaba tomando.

Con ánimos renovados, siguieron planeando.

—¿Por dónde entraremos?— preguntó Ash, viendo a sus colegas.

—Yo diría que irrumpiéramos por la Reserva— contestó Hau—. Los cristales que hay en el techo nos permitirían entrar fácilmente con Pokémon voladores.

—No suena como una mala idea…— dijo Gladio. Con Kaguron, podría entrar sin problemas.

Hapu también dio su visto bueno.

—Yo diría que mejor entráramos por el embarcadero— sugirió Jessie, cruzada de brazos, llamando la atención de todos.

—También creo que es la mejor opción— secundó James.

Meowth asintió.

—Así evitaremos dañar a los Pokémon inocentes que podrían quedar entre el fuego cruzado y las cajas de metal nos darían buenas coberturas— explicó el gato.

Wobbuffet dio varias cabeceadas.

Unos cálculos aparecieron en la pantalla de la Pokédex.

—Ese plan tiene un 55% más de probabilidades de evitar altos daños colaterales— dijo Rotom—. Recordemos que la Fundación Aether también protege a Pokémon desamparados; no podemos destruir el Paraíso Aether por completo-Roto.

Era cierto. Los Representantes y la futura Kahuna lo habían olvidado por completo.

—Excelente idea, chicos— reconoció Ketchum, sonriéndoles.

—¡Pika pikachu!— exclamó el roedor.

—¡Son más considerados de lo que creí que serían unos mafiosos!— Hapu rio.

—Bueno, si son amigos de Ash entonces tenían que ser buenas personas— Hau también sonrió.

Gladio asintió. Era, en realidad, un buen plan.

Los Rocket se sonrojaron levemente. James se rascó la cabeza con algo de vergüenza, Meowth se veía algo contento y Jessie desvió la mirada.

Wobbuffet recibió los halagos sin reparo alguno.

—Ya por último está el cómo nos dividiremos— dijo Hapu—. Yo me nomino para cuidar la retaguardia. Mis Pokémon tipo Tierra son poderosos y abrirán una buena brecha entre nosotros y nuestros enemigos para que podamos avanzar sin miedo a que nos ataquen por detrás.

—¿No sería mejor que fueras adelante?— interrogó Meowth— Según James lo Kahuna son súper fuertes o algo así.

Hau negó.

—Es bueno tener a alguien poderoso cubriéndonos las espaldas— aseguró Mahalo—, además de que la vanguardia ya está bien cubierta.

El Team Rocket comprendió eso sin necesidad de preguntar.

Ash Ketchum sería la vanguardia.

Gladio también, claro.

… y Hau.

—Entonces déjennos a nosotros la exploración— se nominó James—. En combate no seremos muy útiles, pero al menos podremos avisarles sobre cualquier vía segura para evitar peleas.

—Les daré mi número de teléfono para que puedan contactarnos-Roto— la Pokédex se acercó a ellos, mostrando su pantalla.

James y Jessie sacaron unos teléfonos de tapa y comenzaron a anotar el número.

—Entonces…— Ash extendió una mano al frente— Invadiremos al Paraíso Aether, derrotaremos a nuestros enemigos, salvaremos a Lillie y regresaremos a salvo. Todos.

Pikachu corrió al centro de la mesa y puso su patita.

Hapu y Hau fueron los siguientes, luego fue Rotom.

Los Rocket vacilaron un poco pero al final, lo hicieron.

Todos voltearon a ver al único que faltaba.

Gladio tenía los ojos cerrados y los brazos cruzados.

Las miradas de todos ellos le calaban en el cuerpo así que finalmente, suspiró y aceptó.

—Bien…

Su mano se colocó sobre las de los demás.

—¡Hagámoslo!— gritó Ash.

—¡SÍ!— exclamaron Hau y Hapu.

—¡PIKA!

Los demás fueron unos "Sí" con menos energía.


Embarcadero de Ciudad Malíe. 18 de noviembre. 9 a.m.

El equipo de invasión se encontraba viendo al mar. Ese lugar era el ideal para dejar descansar a los Pokémon voladores luego de que los llevaran todo el camino de vuelta a Malíe y para que luego los llevaran al Paraíso Aether.

Pero había otro motivo para esperar.

Todos estaban mentalizados para lo que se venía.

Sería el combate más difícil de sus vidas. Ash estaba seguro de que tendría que usar a varios de sus Pokémon para salir adelante.

Ninguno tenía intenciones de perder.

Luego de varios minutos, unos pasos llamaron la atención de los chicos. De entre toda la multitud, destacaba una persona.

Nanu Malíe, rey de Ula-Ula, era rodeado por una multitud de personas ansiosas por verlo.

El Kahuna no lucía particularmente entusiasmado por lo que no les hacía mucho caso.

Cuando llegó, se plantó frente a Ash.

—Bueno, niño… Vine— suspiró, moviendo los brazos con desgana—. Quieres que lo haga oficial, ¿cierto?

Ketchum lo vio y asintió.

—Si no fuera molestia.

Nanu se rascó la cabeza y buscó algo entre sus bolsillos.

—Eres un bribón…— desdobló un papel y lo leyó en voz alta—. "Por medio de la presente, yo, Nanu Malíe, jefe de policía de Alola, autorizo al grupo conformado por Ash Ketchum, Gladio Aether, H-Hau Mahalo, Hapu Honua, Jessie y James a rescatar a la joven secuestrada, Lillie Aether, quien a pesar de contar con la mayoría de edad estipulada en la región de Alola, fue llevada en contra de su voluntad a un lugar en donde ella claramente no quería estar o regresar. De ser necesario, la violencia puede ser utilizada. No habrá consecuencias legales para los involucrados en este plan de rescate que se realizará en favor de una persona que fue agredida física y psicológicamente."— Nanu mostró el papel, el cual decía exactamente las mismas palabras—. Esto lo hago porque ayudaste a Acerola, no lo olvides.

Ash asintió con una gran sonrisa en el rostro.

—¡Seguro que no!— y dicho eso, tomó el permiso, guardándolo en su mochila— Por cierto, ¿cómo está ella?

—La dejé en la Casa Aether de venida hacia aquí. Se encuentra bien, creo. Los niños se pusieron muy felices cuando la vieron regresar con el Yungoos— contó Malíe, lo cual puso feliz a Ketchum.

No habían invadido pueblo Po en vano.

—¡Bueno verte otra vez, Nanu!— saludó Hapu. Nanu devolvió el gesto sin tanta energía.

Luego de un rato, tres Pokéballs se abrieron, dejando salir un Garchomp, un Golurk y a Kaguron (éste último sorprendió a todos, incluido al Kahuna).

Nanu volvió a rascarse la cabeza, cerró los ojos y suspiró.

—Mocoso…— abrió los ojos y retrocedió por inercia.

Hau estaba a unos metros de él, viéndolo fijamente.

—Soy Hau Mahalo, próximo Kahuna de Melemele— se presentó, haciendo una gran reverencia—. Es un gusto conocerlo por primera vez, señor Nanu.

El Kahuna de Ula-Ula lucía algo sorprendido.

—Me hablaron mucho de ti, chico. Es bueno conocerte— Malíe sonrió y se cruzó de brazos.

Escuchó una risa.

—Es extraño, señor Nanu— Hau estaba hablando, sin deshacer la reverencia—. Mi papá me contó tanto de usted que siento que lo conozco desde hace años. Él realmente lo amaba— Mahalo subió la mirada, con una inmensa sonrisa—. ¡Gracias por haber cuidado de él tantos años! ¡Usted me convirtió en el hombre que soy ahora!

Los ojos de Nanu se abrieron con sorpresa.

Su rostro se puso serio y al final, sonrió.

—Eres idéntico a tu padre, chico— le dijo, llevándose las manos a las caderas—. No hace falta que seas tan formal. Llámame Nanu si quieres.

Hau sonrió y asintió.

—¡De acuerdo!— exclamó.

Unas manos fueron colocadas sobre sus hombros.

—Y respecto a los que estás por hacer… Dale una paliza a ese imbécil de Faba, pero no lo mates— le dijo, con seriedad—. Somos hombres de leyes, hay límites que no debemos rebasar.

Hau lo vio con la boca abierta y luego dio una fuerte cabeceada.

—¡Entendido, tío Nanu! ¡Así lo haré!— dijo con seriedad, para luego salir corriendo hacia Kaguron— ¡Lo visitaré después, eso se lo aseguro!

Los Pokémon emprendieron el vuelo finalmente.

Con los ojos bien abiertos, el Kahuna vio cómo se alejaban.

¡Gracias por todo, tío Nanu! ¡Vendré de visita cuando termine mi Recorrido Insular, te lo juro!

—Realmente te pareces a él…— murmuró, pasándose una mano por debajo del ojo.

A la distancia, el equipo de invasión volaba con rumbo a su destino, todos ellos con un rostro serio.

Estaban por tener una batalla donde sólo habría un bando ganador.


¡Pues terminé! No me tardé tanto como creía.

Hoy no tengo nada que comentar y tengo algo de prisa, así que…

¡Nos vemos luego!