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— Puedo hacerlo yo misma. —Sakura estaba molesta mientras el enorme hombre la tomaba del brazo y casi la arrastro al baño.
— Es mi deber cuidar de ti y voy a hacer justamente eso, —gruño él.
Jadeando, Sakura se encontró que estaba siendo volteada y levantada por Sasuke, quien la había agarrado por sus caderas y la sentó suavemente en el largo mostrador del baño. El alcanzo la camiseta antes de que ella se diera cuenta de sus intenciones, sintiendo que esta fue abierta de golpe para mostrar su cuerpo. El tiro con fuerza, casi tumbándola del mostrador mientras le arrancaba la camisa bajándosela por sus brazos.
— Deja de hacer eso, —le dijo Sakura enojada, dándole una palmada en la mano que sujetaba su muñeca, fallo ya que él tenía muy buenos reflejos y él le jalo su mano hacia atrás, le gruño, sus brillantes ojos negros se entrecerraron mientras mostraba sus dientes afilados cuando sus labios se abrieron. Él la miro.
— Deja de resistirte.
— Deja de manosearme.—No podía evitar sentirse desnuda y expuesta en sujetador y bragas, por no mencionar del frio en el cuarto de baño que tenía que ser de al menos 15 grados centígrados. Su curiosidad vago por la habitación de buen tamaño y vio otra chimenea más pequeña en la esquina al intentar distraer su malestar. Sus cejas se levantaron. —¿Otra chimenea?
Sasuke giro su cabeza siguiendo hacia donde veía.—Karin decía que siempre tenía frio viviendo conmigo, así que quiso calor en cada habitación donde yo no estaba.
Estremeciéndose por dentro, Sakura volvió su atención al hombre que se mecía frente a ella. Ya sea que Karin era una perra o Sasuke tenía unos graves fallos como marido que hacía que su-no-tan-ex esposa realmente lo odiara, no lo conocía lo suficiente bien para decidir quién era el malo de la película en la relación al juzgar solo una parte, había un montón de niños, así que tal vez la mujer se había resentido por sacar tantos bebes para él.
Él se apartó de ella y se dirigió a un armario empotrado en la pared, tiro para abrirlo y sacar una caja. Sakura acertó al pensar que se trataba de un botiquín de primeros auxilios cuando Sasuke se colocó a su lado en el mostrador y lo abrió para revelar el contenido. Ella respiro profundamente y observaba, mientras el hombre sacaba cosas de la caja.
— De verdad puedo hacerlo sola, —dijo en voz baja.—No tienes que hacerlo.
Él se arrodillo delante de ella, pero incluso así era anormalmente alto mientras veía a Sakura directamente a los ojos a nivel de su rostro. El frunció el ceño, miro hacia otro lado y tomo una de sus manos.
— Es un honor, un deber y un privilegio cuidar de ti cuando estás lastimada, Sakura. Esa es la costumbre Zorn y tú exigiste ser tratada así como una de nuestras mujeres así que permíteme hacer eso. Nunca te lastimaría así que quédate quieta y no pelees conmigo.
Eso hizo que ella arquera una ceja. ¿Habla en serio? Su ex marido nunca había limpiado nada, sobre todo, la sangre en su piel, pero eso es exactamente lo que Sasuke procedió a hacer. Tuvo cuidado de no lastimarla mientras tocaba alrededor de su cuerpo, abrió el grifo del agua y delicadamente procedió a dar unos pequeños golpecitos sobre los rasguños de cada muñeca. Sakura aparto la atención de su rostro para ver como sus grandes manos tocaban suavemente sus muñecas mientras utilizaba una toalla de mano para secarlas. El examino los pequeños rasguños durante largo rato antes de alcanzar la caja nuevamente.
— Realmente no tienes que hacer esto. Sasuke.
Una mirada increíblemente azul se levantó, fijándose en la de Sakura. —No deberías de haber sido herida en absoluto. Los Akatsuki son nuestros aliados, pero últimamente hemos tenido problemas con ellos, atacaron nuestras naves y ahora se atreven a venir a mi plantea con esclavos tratando de venderlos a mis guerreros, tentándolos con las mujeres humanas rompiendo mis leyes.
— Yo tampoco estoy muy emocionada acerca de eso tampoco. Tenía una vida en la Tierra, ya sabes, estaba pensando en mis cosas cuando estaba en camino del trabajo y de repente ¡bam! soy atacada, me despierto en una jaula y después me desnudan para venderme a tus...ah...guerreros. ¿Qué sucedió con las otras mujeres que secuestraron junto conmigo?
El frunció el ceño.—Alguien nos alertó de la subasta así que mis guerreros están cazándolos pero pensábamos que habían traído a sus mujeres Akatsuki para vender. Si las mujeres se han vinculado a los guerreros quienes las compraron se quedaran dónde están. Mis guerreros serán castigados con severidad y si estos las han hecho esclavas, serán liberadas y como tu estarán bajo protección.
— ¿Así que van a terminar quedándose en tu casa también?
El sacudió la cabeza, Sasuke unto suavemente sobre las cortadas una blanca crema aromática, después vio como suave y cuidadosamente le envolvía cada una de sus muñecas con una fina gasa de material similar a la cinta adhesiva para mantenerlas en su lugar. Era un poco exagerado, pero no iba a quejarse de las vendas del tamaño de las bandas en cada muñeca. Cuando termino, cerró la caja y lentamente se levantó.
— No habrá más seres humanos en mi casa.—Él parecía molesto al decirlo.
— Uno es más que suficiente.
El temperamento de Sakura exploto. —¿Cuál es tu maldito problema con los humanos?
Las cejas negras se arquearon mientras la miraba frunciéndole el ceño.—No tengo tratos con los seres humanos.
— ¿Cuál es tu problema? ¿Qué demonios tienes contra nosotros? Eso es lo que estoy preguntando. En primer lugar te molesta de que alguien se atreva a vendernos, lo que me hizo pensar que te agradaban los humanos y de seguro encontraste mí cuello fascinante. Te ha gustado eso de mí muchísimo y más por la sensación de ello, pero desde que llegue a esta casa me mostraste lo que realmente piensas acerca de mi especie. Has tratado de dejar caer sobre mí todas las tareas de los ayudantes de casa y no me dejas llamarte ni siquiera por tu nombre. ¿Crees que no me di cuenta? ¿Soy un ciudadano de segunda? ¿Es eso? Deberías de haber visto el disgusto de tu cara cuando te dije que si ibas a traer otras mujeres aquí. No te gustan los humanos, ¿verdad?—Frunciendo el ceño, Sasuke suavemente gruño.
— No tengo ningún problema y no me desagradan los humanos, no eres un ciudadano de segunda clase aun cuando no entiendo lo que quieres decir. Ahora eres una ciudadana de Zorn de este planeta como cualquier otro Zorn.—El tomo una respiración profunda.—Te dije que me llamaras por mi nombre. ¿Es un insulto en la tierra permitirme un gesto tan íntimo?— Levanto la vista para mirarlo fijamente, la confusión de Sakura creció.
— ¿Gesto íntimo?
— Te ofrecí que me llamaras por mi nombre en lugar de mi título cuando unos cuantos tienen ese privilegio.—Ella comenzaba a comprender.
— Mierda. Uchiha no es tu primer nombre, ¿verdad? Eres como un general o algo así por eso todo mundo te llama por ese término Uchiha.
— Uchiha es mi título.
— Pensé que estabas haciendo que te llamara por tu nombre formal, pero Sasuke es tu primer nombre, maldición. De verdad lamento haberme enojado por eso, pero pensé que estabas siendo grosero conmigo.—Un poco de culpabilidad la consumía por haber pensado que él estaba siendo un snob con ella cuando en realidad había sido todo lo contrario, estudió sus preciosos ojos brillantes.— Aunque, no te gustan los humanos,—de eso estaba segura. —¿Que tienes contra mi especie?—El suspiro mirándola.
— Tres de mis cuatro hijos se han vinculado con mujeres humanas y han dado un mal ejemplo a mi pueblo. Soy el líder y mis guerreros querrán seguir mi ejemplo y el de mis hijos.—Su mirada descendió lentamente sobre el cuerpo de Sakura, captando cada centímetro, antes de levantarla de nuevo.—Los seres humanos son pequeños y aún así mis hijos están teniendo niños con sus mujeres. Me preocupa que no tengan hijos fuertes que sean capaces de mantener la línea de sangre Zorn como líderes. Nuestra familia es una de las más fuertes pero mis hijos han optado por mujeres más débiles,—sus parpados se redujeron mientras sus labios se apretaron en una firme línea de ira.—Admito que no estoy contento al sentir atracción por ti pero lo hago.—Ella se sorprendió por su confesión, al decirle que se sentía atraído sexualmente hacia ella, sabía a lo que se refería, pero también estaba enojada.
— Me molesta que digas que soy débil.—Empujándose se quito del mostrador, ella se puso de pie, mirándolo.—Ustedes son unos alienígenas raramente grandes pero no soy una pelele. Me crie entrando y saliendo de casas hogar, después de que viví con dos alcohólicos en algunos barrios bastantes patéticos. Se judo, kickboxing y he tenido que luchar muchas veces en mi vida simplemente para que no me dieran una patada en el culo porque la gente pensaba que podían aprovecharse de mí porque no era una mujer alta. Nunca confundas que el ser pequeño significa que sea débil Sasuke. Me las arregle para evitar que tus chicos guerreros abusaran de mí en esa subasta, mientras estaba encadenada al piso como un maldito perro.
Él cruzo sus brazos en su pecho.—Creo que he entendido la mayoría de lo que has dicho, pero eres débil. Todas las mujeres lo son y necesitan protección de los hombres pero las mujeres humanas son aún más débiles que las mujeres Zorn.— Sakura casi podía sentir el vapor que salía de sus orejas. Él la estaba enfureciendo a lo grande y en serio pensaba que ella era una patética perra quien necesitaba de alguien que peleara sus batallas como si fuera una inútil. Su mirada recorrió su enorme y musculoso cuerpo, y entonces, se movió si darle aviso sabiendo que era la única ventaja que tenía. Voy a demostrarle quien es débil.
Sasuke se tambaleo retrocediendo unos buenos cuatro pies cuando el pie descalzo de Sakura hizo contacto con su estómago, arrancándole un gruñido mientras se doblaba por el golpe. Sakura giro, pateándolo de nuevo, lo alcanzo en el hombro con una patada giratoria. Esto hizo que el enorme tipo golpeara el suelo del baño con su trasero. Ella retrocedió, poniendo sus brazos contra su pecho, apretándolos, observándolo cautelosamente mientras el levantaba su cabeza. Sus impresionantes ojos neegros se encontraron con los suyos por algunos instantes antes de que el suavemente le gruñera.
— Esto es Kickboxing, Sasuke. Mi pequeña patada es temible y dañina, lo suficientemente fuerte como para patear tu enorme trasero. ¿Qué es lo que decías de la debilidad de las mujeres humanas?—Ella arqueo las cejas y después estiro su mano haciéndole señas con sus dedos.—¿Estás listo para retractarte o quieres que te lance sobre tu trasero cada vez que te levantes hasta que estés dispuesto a admitir que estabas equivocado?
Él puso sus manos en el suelo, poniéndose de manos y rodillas mirándola fijamente mientras otro suave gruñido salía de sus carnosos labios entreabiertos.—¿Quieres jugar?
— No estoy jugando
La sorpresa impacto en su rostro.—¿Quieres pelear conmigo?
Frunciéndole el ceño, ella se encogió de hombros.—Si eso es lo que necesitas para convencerte de que los seres humanos no son débiles, maldita sea y solo porque tengo pechos no significa que no puedo cuidar de mi misma.
Una sonrisa curvo sus labios mientras lentamente se levanto hasta sus seis pies de alto, del musculoso hombre. Sakura admitió sentirse un poco atemorizada al darse cuenta de que realmente podría hacerle daño si él le ponía las manos encima. Voy a tener que mantenerlo atrás y en su culo pensó, durante años había tomado de lecciones de defensa personal cuando era una adolescente en la casa hogar cuando unos niños más grandes la intimidaban y comenzaron a golpearla. Los voluntarios del centro de la comunidad se habían ofrecido a enseñarle clases de defensa personal. Después de que dejo la casa hogar se había inscrito a un gimnasio y tomo clases para seguir aprendiendo habilidades de combate, las había dejado algunos años atrás, pero era "como andar en bicicleta" o ella así lo esperaba.
— Quieres jugar
— Te voy a dar una lección, no estoy jugando.—Riéndose él se agacho para quitarse las botas una a la vez y las tiro en la esquina, revelando que no usaba calcetines. Sakura trago saliva. El gran bastardo parecía divertido cuando su mirada se cruzó con la de él. Nunca había tenido un oponente en el ring tan malditamente grande, pero "entre más grande son, más fuerte es la caída" el dicho cruzo por su mente. Ella retrocedió hasta que salió del baño a la habitación mucho más grande, miro rápidamente alrededor de la zona para conocer el entorno y esperaba que entre más espacio hubiera le ayudaría evitar sus manos. Sasuke lentamente la siguió, con los parpados entrecerrados mientras otro suave gruñido salía de el.
— Deberías dejarte caer de rodillas, bajar la cabeza y mostrarme obediencia, Sakura. Eso es lo que una mujer Zorn haría y dijiste que querías ser tratada igual que ellas, pero no estás actuando como una.
— Vi a esas mujeres arrodillarse ante ti.— Ella le frunció el ceño, mirándolo furiosamente.—No soy del tipo sumisa con el que estas acostumbrado a tratar. Tampoco soy débil ni patética y no voy a tomar nada de tu mierda.—Ella vacilo.—Sin embargo tal vez tú podrías dejarte caer de rodillas, bajar la cabeza y mostrarme obediencia.
El inclino ligeramente la cabeza mientras la observaba con sus brillantes ojos divertidos. Sus brazos se abrieron de par en par, como si quisiera abrazarla un segundo antes de lanzarse hacia adelante en un intento de agarrarla. Sakura dio un salto atrás, apenas escapando de sus manos cuando se abalanzo a ella...se agacho y dio un giro, lanzando una patada con su pierna, golpeándolo primero en su estómago. Ella intencionalmente golpeaba alto porque no quería golpearlo en la entrepierna. Él había sido amable con ella hasta entonces y no jugaba sucio a menos que fuera absolutamente necesario.
Sasuke retrocedió unos metros tambaleándose, pero sin doblarse esta vez, pero frunció el ceño mientras que con una mano se frotaba el punto donde lo había golpeado, todo rastro de diversión desapareció de su rostro. La mirada de Sakura reviso alrededor de la habitación en busca de vías de escape y objetos que pudiera usar para colocarlos entre ellos si nuevamente se abalanzaba sobre ella. Un suave gruñido hizo que su atención regresara a Sasuke.
— No puedes ganar, Sakura.
— No tengo que ganar. Solo tengo que demostrar mi punto, de que no soy patética o débil. Yo soy muchísimo más fuerte de lo que son tus mujeres Sasuke. No me veras caer de manos y rodillas viendo hacia el piso porque diga algo que no te gusta y que haga que me gruñas. No me importa si no te gusta lo que digo.
Él no quería escuchar esa burla y lo demostró en sus labios fuertemente apretados y la expresión sombría en su rostro, sin embargo esta vez no le gruño. Respiro profundamente, aspirando el aire fuertemente, haciendo que su amplio pecho desnudo se expandiera antes de que nuevamente se abalanzara hacia ella. Sakura se lanzo sobre la cama y apenas escapo mientras aterrizaba en ella rodando saliendo de su camino.
Las sabanas de la cama donde aterrizo Sakura fueron tiradas con fuerza, era una cama grande, más grande que una King size y su cuerpo fue arrastrado hacia el alienígena quien la había agarrado con su puño, tirándola hacia sí, más rápido de lo que ella podía rodar. Él la iba agarrar y ella lo sabía así que tiro de sus rodillas hacia su pecho haciéndose una bola. Justo cuando el soltaba la sabanas para agarrarla, ella lo pateo fuertemente con los pies y estos se estrellaron contra la parte superior de su pecho.
Sasuke fue lanzado hacia atrás y se tambaleo, pero logro mantenerse de pie. La sorpresa se mostro en sus facciones mientras Sakura se daba la vuelta gateando frenéticamente a través de la cama para llegar al otro lado. Escucho un rugido detrás de ella que lleno la habitación, lo que hizo que se volteara para ver que era Sasuke quien lucía las dos huellas rojas de las marcas de sus pies en su pecho. Una de sus manos frotaba una de las marcas con dolor evidente, mientras la miraba.
Sakura se bajó del otro lado de la cama, feliz de tenerla entre ellos mientras lo miraba, respiraba con dificultad, sin aliento y trataba de ignorar que sus dos tobillos latían de lo fuerte que lo había pateado. No le sorprendería si cojeaba cuando intentara caminar, pero no estaba dispuesta a tirar la toalla todavía.
— Eso dolió.
— No soy débil, maldita sea. ¿Te retractas? Quiero una disculpa por toda esa mierda que dijiste de las mujeres humanas.
Los dientes afilados brillaron, la única advertencia que ella recibió, antes de que Sasuke saltara, literalmente hasta la parte superior de la cama. Sorprendida hasta la medula, Sakura se le quedo mirando. Le sorprendió que fuera capaz de brincar cuatro metros hacia arriba desde esa posición, aun de pie. Él ataco repentinamente cruzando a través del colchón con los pies descalzos. Él bajo su mirada viéndola, recordándole que él estaba a punto de atraparla. Así que ella retrocedió rápidamente, su mirada se cruzó con la suya.
— Cuidado,—gruño él.
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