¡Ey! Me tardé algo más de tiempo pero aun así creo que mi ritmo de subida sigue siendo decente. Una semana no está mal.
Responderé reviews anónimas y luego, con gusto pueden proseguir por su camino.
JeGaOr: ¡Gracias! Los capítulos de "transición" son realmente importantes para sentar las bases de lo que está por venir luego por lo que no los considero una pérdida de tiempo. De hecho, siento que me gustan un poco más que los "principales" ya que no me siento muy seguro con respecto a mi forma de escribir las batallas XD
RFederer: ¡Pues aquí está el siguiente capítulo!
¡Pasen a leer!
—¡Lillie!
Con rapidez, tanto Gladio como Ash, corrieron a ayudar a la rubia.
—¡Cola de hierro, Pikachu!— ordenó el azabache. El roedor, sin mucha dificultad, rompió las esposas.
—¡Hermano, Ash! ¡Sabía que vendrían!— Lillie se frotó las muñecas y rápidamente se levantó, abrazando a ambos chicos. Sus ojos mostraban una alegría inmensa.
—¡También estamos aquí!-Roto— la Pokédex salió de detrás de Ketchum.
—¡Pika pi!
La rubia sonrió ampliamente. De verdad era increíble verlos.
—Creo que esto es suyo, señorita— escuchó decir la rubia, topándose con Hapu, quien sostenía su bolso.
—¡Hapu!— exclamó, deshaciendo el gesto.
Honua le levantó un pulgar.
—Retrocede, Lillie— Gladio, con delicadeza, la puso detrás de él y de Ash, viendo hacia el frente.
El ceño del azabache estaba sumamente fruncido. Podía escuchar fuerte y claro los gritos de Nebulilla.
—¡Detecto altas cantidades de energía saliendo de ese cubo!— señaló la Pokédex— ¡Es la misma que Nebulilla utilizó cuando destruyó el puente de la Senda Mahalo!-Roto.
Ash y Gladio no dudaron.
—¡Silvally!/¡Sceptile!— gritaron ambos, sacando a los respectivos Pokémon— ¡Garra brutal!/¡Hoja aguda!
Quimera y gecko se lanzaron a una velocidad asombrosa en contra de aquel cubo y justo cuando estaban por llegar hacia él, fueron detenidos.
El avance de Silvally fue interrumpido por una Lopunny, quien interceptó su Garra brutal con un poderoso Puño fuego. Comenzaron a forcejear, siendo Silvally un poco más fuerte.
Por parte de Sceptile, un gran brazo envuelto de un aura verde chocó contra sus hojas. De inmediato, el tipo Planta sintió como su energía estaba siendo drenada por lo que se apresuró a dar una rápida pirueta y atacar al pecho del oponente. El inicial retrocedió, para darse cuenta de que su golpe no había sido del todo efectivo.
Un Bewear se alzaba imponente ante él.
"Bewear, el Pokémon Brazo fuerte. Tipos: Normal/Lucha. Habilidad: Peluche. Cuando Bewear se pone juguetón y agita los brazos de forma amistosa, conviene no acercarse demasiado porque en realidad está indicando que no se le acerquen. Este Pokémon tiene una merecida fama de peligroso entre los habitantes de Alola, por lo cual es muy común apreciar señales de aviso cerca de las zonas donde hábita."
A la mente de Ash de inmediato llegó la imagen del Stufful que había en el laboratorio del profesor Kukui.
—¡Regresa!— ordenaron tanto él como Gladio.
Sceptile y Silvally obedecieron.
—Vaya, ha pasado un rato desde la última vez que nos vimos, Ash, señorita Hapu— Lusamine, quien en ningún momento les había dejado de dar la espalda, se volteó—. Mentiría si dijera que no me decepciona un poco que sean amigos de estos dos roñosos.
Ketchum y Honua fruncieron el ceño.
—Ey, matrona— llamó Hapu en tono sarcástico—, ¿no está hablando de sus hijos aquí?
Gladio abrió los ojos con fuerza, ¿ella lo sabía?...
Lusamine los miró y negó con la cabeza, riendo.
—¿Hijos?... ¿Estos mocosos que rechazan el amor de su madre por vivir sus propias aventuritas? ¿Qué roban mis pertenencias, traicionando mi confianza y cariño?— preguntó. De un momento a otro, su mirada cambió. Era como la que Ash ponía a veces, totalmente carente de brillo, sólo que acompañada por un gesto de furia— ¡Yo no tengo hijos! ¡Sólo conozco a dos asquerosos traidores!
Lillie apartó la mirada, pero Gladio no; Gladio era diferente.
—¿Cuándo te haré entender, Gladio?...
Explotó.
—¡CIERRA EL PICO, ZORRA!— gritó con fuerza, sobresaltando a todos— ¡Ni creas que te tengo el más mínimo aprecio! ¡Si hay alguien que se siente feliz por poder decir que no tenemos parentesco, déjame decirte que ese soy yo! ¡No hay forma en que pueda considerarte mi madre después de lo que nos hiciste a Lillie y a mí!
Lusamine lo vio, un tanto indiferente.
—Gladio…— murmuró, con un tono similar a la decepción— Es tu culpa que Lillie sea así de frágil, ¿sabes?... Si no la hubieras sobreprotegido tanto cuando era niña... Si no hubieras tomado todos los castigos que a ella le correspondían…
Ash y Hapu, quien ya estaba preparando la cápsula de su Golurk, sintieron la tensión en el ambiente. Pikachu comenzó a desprender chispas, al igual que Rotom, a sabiendas de que un combate podría iniciar en cualquier momento.
La adolescente vio con rapidez al mayor.
—¿Her… mano?...— susurró, sorprendida al escuchar eso.
Gladio no le hizo caso.
—¿Crees de verdad que iba a permitir que le hicieras más daño? ¡Eso no era sobreproteger! ¡Todo ese tiempo la cuidé de una perra maniaca!— volvió a gritar, sólo que esta vez, desató la cólera de Lusamine.
—¡NO TE ATREVAS A HABLARME ASÍ, PEQUEÑO PEDAZO DE MIERDA!— le gritó con fuerza, poniéndose entre sus tipo Normal— ¡Muestra un poco de respeto ante la mujer que te dio la vida!
—¡VETE A LA MIERDA!— Gladio no se contuvo más y dejó salir a todos sus Pokémon.
Los ojos de Lusamine se abrieron ampliamente al ver a Kaguron.
—Un Ultraente…— murmuró. En su rostro se formó un pequeño sonrojo, al cual le siguió una gran sonrisa; se borró de inmediato— Lo atrapaste con mi Ente Ball… ¡ME PERTENECE!
—¡KAGURON, TAJO AÉREO!— Gladio señaló a su madre y cuando el tipo Acero estaba por obedecer...
—¡ESPERA, HERMANO!— el fuerte grito de Lillie lo interrumpió— ¡Nebulilla está ahí! ¡Le harás daño!
El rubio frunció el ceño, frustrado. Los gritos de dolor de Nebby hacían que se le revolviera el estómago.
Lusamine rio al escuchar eso.
—De verdad eres estúpida, Lillie…— le dijo— Tú realmente…
—¡BASTA!— gritó Ash, para sorpresa de los rubios— ¡DEJA DE INSULTARLOS!
Gladio y Lillie lo miraron con los ojos bien abiertos.
La presidenta se le quedó viendo un momento.
—Una consulta, Ash— comenzó a caminar hacia uno de los múltiples Pokémon congelados, más específicamente, al Pikachu— ¿Qué opinas de mi pequeña colección? En este lugar puedo darles tanto amor a los Pokémon como quiera sin que ellos traten de traicionarme… ¿No es un lugar maravilloso?
Sceptile, Rotom, Pikachu y Ash pusieron cara de asco.
—Me da ganas de vomitar— respondió el chico azabache.
—Qué lugar tan sumamente repulsivo-Roto…
—Pika…
El gecko asintió.
A Lusamine no pareció importarle mucho eso. Dio un suspiro.
—Tranquilo, cuando logre tener en mis manos a mis hermosos Ultraentes, no será lo mismo— aseguró, acariciando el hielo que mantenía criogenizado al roedor—. Ellos son una fuerza de la naturaleza; deben estar en libertad, campando a sus anchas y divirtiéndose a su gusto… Alola será su parque de diversiones.
Todos escucharon eso, impactados.
—Loca asquerosa… ¿¡Planeas abrir Ultraumbrales por toda Alola?! ¡No tienes los recursos para hacer eso!— aseguró Gladio, comenzando a sudar.
La adulta negó con un dedo.
—No los tenía, pero ahora sí. Gracias a la ayuda de la Unidad Ultra y el invento que mi amado esposo dejó en su día, puedo abrir Ultraumbrales, pero claro que necesito una fuente de poder— se acercó al aparato y lo acarició— y ese es el UE-00. Sometido a un fuerte estrés constante, dentro de un contendedor que no podrá romper, lo único que hará será concentrar su poder para así, abrir decenas de Ultraumbrales.
Lillie sabía que tan malo era eso.
—¡D-DETENTE!— ordenó, sudando a mares— ¡Nebulilla no puede moverse cuando abre un Ultraumbral, tú lo sabes! ¡Si haces eso...! ¡VAS A MATARLO!
Todos voltearon a verla, con enorme sorpresa.
—Bueno… Es un sacrificio que estoy dispuesta a hacer— dijo con una sonrisa burlona y encogiéndose de hombros.
Ya nadie aguantó.
Pikachu saltó del hombro de Ash y lanzó una fuerte descarga eléctrica en contra de los Pokémon de Lusamine. Otra Pokéball se abrió, dejando salir a un Clefable, quien se puso en frente para bloquear la descarga.
Lo hizo bastante bien.
Lillie vio al tipo Hada y frunció el ceño con impotencia.
—¡Vamos!— exclamó, dejando salir a sus Pokémon.
Shiron, Ribombee, Comfey, Mudbray y Mimikyu lucían cansados. Habían descansado en las cápsulas, pero no habían recibido atención médica; de todas formas, lucían más que felices por ver a su entrenadora.
Los Pokémon de Hapu también salieron, al igual que los de Ash.
Por parte de Lusamine, aparecieron un Lilligant, un Milotic y un Mismagius.
Cuando todos estaban por atacarla, el sonido del teletransportador se escuchó.
—Bueno, bueno… Yo no me movería si fuera ustedes— la voz de Guzma llamó la atención de todos.
Cuando se giraron, se vieron horrorizados al instante.
El gran Golisopod tenía sus garras puestas en los cuellos de Hobbes y Wicke, quienes lucían totalmente derrotados y frustrados.
Lillie se llevó las manos a la boca, mientras que Gladio sintió su sangre hervir.
—Guzma… ¡BASTARDO!
El líder del Team Skull estaba cruzado de brazos y sonriendo.
—Cuando llegaste a mí hace tres años, diciendo que querías volverte más fuerte, realmente me causó gracia y por eso te hice mi guardaespaldas— le dijo al rubio, de forma burlona—, pero ahora pienso que ya fue suficiente. Hijos ingratos como tú tienen que ser puestos a raya.
Gladio volteó a ver de reojo a Lillie ¿Cómo reaccionaría al saber eso?...
Pero la menor no puso atención.
—No se detengan por nosotros, señoritos…— pidió Hobbes, sintiéndose inútil— Hagan lo que deban hacer…
Wicke asintió.
Los ojos de Lillie comenzaron a lagrimear pero de inmediato, se puso firme.
—Voy a advertirte una sola cosa, Guzma— dijo, con la mirada mostrando enojo—. Puede que ahora no sea lo suficientemente fuerte, pero si llegas a hacerles algo, te juro que te perseguiré hasta el fin del mundo y yo misma te acabaré.
El grupo de Ash escuchó eso con algo de felicidad, la cual era por mucho opacada por la preocupación y el miedo.
Guzma se llevó las manos a los brazos y se los sobó.
—Me tienes temblando, princesita— dijo de forma sarcástica.
—Entonces tomate en serio esa advertencia de mi parte— Ash se metió a la disputa, haciendo que esta vez, el líder se pusiera serio.
No podía burlarse de eso.
—Arriésgate entonces— Golisopod acercó más sus garras a los cuellos de Hobbes y Wicke.
El ceño de Ash se frunció con impotencia.
La atención de todos fue llamada gracias a un fuerte grito.
—¡NEBULILLA!— gritó Lillie, girándose en dirección al cubo.
—¡Está empezando!— exclamó Lusamine, emocionada cual niña pequeña— ¡Está empezando, está empezando!
Nadie podía moverse al haber rehenes de por medio por lo que sólo podían ver con rabia y frustración todo. Guzma estaba riendo fuertemente.
De pronto, sucedió.
El haz de luz que estaba apuntando al techo duplicó su anchura y comenzó a agujerar el aire que tocaba. Lentamente, se fue creando un Ultra umbral.
Todos vieron pero nadie podía hacer nada.
Los gritos de Nebulilla se fueron apagando, al igual que el haz de luz que desprendía el cubo y entonces, pasó…
Del Ultraumbral comenzó a salir una criatura, la misma que Ash y Hau habían visto en su día.
Nihilego.
Lusamine lo veía con adoración y extendió los brazos, como si le diera la bienvenida.
—¡Ahhhh! ¡Mi hermoso Ultraente! ¡Bienvenido a tu nuevo hogar!— dijo Lusamine— ¡Bienvenido a mi familia!
El tipo Veneno vio a la rubia y luego paseó la mirada por el resto del lugar, centrándose en dos personas. Nihilego los recordaba.
—¡DERROTALO!
Gladio cerró los ojos y se llevó una mano a la cabeza y al igual que él, Lillie también lo hizo.
Sus piernas fallaron pero Ash rápidamente la detuvo de caer. Los Pokémon de la chica ayudaron a socorrerla rápidamente.
—¿¡Lillie?!— llamó el chico, preocupado.
—¡Señorita!— exclamó Hapu.
Gladio de inmediato dejó el dolor de lado y corrió hacia su hermana.
—Otra vez…— dijo RotomDex— ¡Presenta síntomas de recuperación de memoria!-Roto.
Con sorpresa, escucharon eso.
—¡HERMANO!
—¡VAMOS!
—¡NO TE LE ACERQUES!
—¡DERRÓTALO!
Cuando Lillie volvió a abrir los ojos, recordaba.
Recordaba todo.
Antes de que nadie se diera cuenta, Nihilego voló hacia ellos y con rapidez, cargó contra Lillie. El único que alcanzó a reaccionar fue Gladio, quien se colocó frente a su hermana.
El tipo Veneno sujetó al rubio y se elevó en el aire. No se quejaba.
—¡GLADIO!/-Roto— gritaron Ash, Rotom y Hapu.
—¡Eso es por Rony, Seymour y Mary, idiota!— exclamó Guzma con gran satisfacción.
Los Pokémon del chico de inmediato trataron de atacar, pero se detuvieron al darse cuenta de que su entrenador estaba bloqueando el cuerpo del ser casi en su totalidad.
—¿¡Eh?! ¡Nihilego, no toques al roñoso! ¡No permitas que contamine tu pureza!— pidió Lusamine, genuinamente preocupada.
Lillie entonces subió la mirada, sorprendida.
Sin decir nada y de forma silenciosa, comenzó a revolver entre su bolso, sacando una bolsa de tela roja. La menor volteó a ver a su hermano, quien asombrado, le asintió.
Era el momento que Gladio había mencionado.
La bolsa se abrió y dentro de ella había un largo cilindro metálico junto a una Honor Ball.
La Pokéball se abrió, dejando salir a un Código Cero, aquel que tenía la máscara derretida.
Lillie lo vio y Código Cero la vio a ella. Ambos se recordaban.
La rubia le sonrió a la quimera y ésta asintió con lentitud.
—¡Código Cero!— exclamó la joven Aether, llamando la atención de todos— ¡Garra brutal!
Por inercia, las dos quimeras reaccionaron y fue entonces que algo sorprendente ocurrió.
Con rapidez, la máscara del Silvally de Gladio comenzó a romperse.
La cresta del Pokémon de desplegó y el pelaje de su cuello se volvió blanco. Sorprendidos, los Pocket Monster de Gladio vieron por primera vez el rostro de su compañero.
Tenía unos afilados colmillos en la boca y unos intimidantes ojos blancos. Su nariz parecía aún formar parte de un casco y a un lado de su sien se podía ver un pequeño círculo que sobresalía. Sus orejas eran similares a las de un gato, sólo que rojas en su interior, y blancas en el exterior.
Todos en el lugar se quedaron impactados al ver ese suceso y aunque Gladio estaba en una situación peligrosa, sonrió con inmensa felicidad.
Por fin…
Ambas quimeras comenzaron a correr hacia el tipo Roca y saltaron, con sus garras envueltas en auras de distintos colores, roja la de Código Cero y blanca la de Silvally.
El Ultraente disparó una especie de ácido el cual fue totalmente bloqueado por Kaguron. Ambos parecieron haberse dicho algo para luego tratarse de forma hostil.
—¡NO SE ATREVAN A TOCARLO!— gritó Lusamine— ¡DÉTENGANLOS!
Los Pokémon de la mujer obedecieron. Loppuny los alcanzó en el aire al dar un gran salto pero entonces, fue derribada al suelo gracias a una Patada salto alta por parte de Scrafty.
Luego Mismagius y Milotic atacaron con Hidrobomba y Bola sombra, los cuales fueron detenidos con el Hoja aguda de Sceptile y un Garra dragón de Krookodile, los cuales luego se lanzaron en contra de dichos Pokémon.
Guzma vio eso algo preocupado.
—¡Golisopod, Escaramuza!— ordenó. El tipo Agua obedeció, dejando a los rehenes y lanzándose en contra de Sceptile pero siendo interceptado por Heracross con Megacuerno.
Rápidamente, el tipo Lucha hizo retroceder al samurái, demostrándole su fuerza. Golisopod lucía algo intimidado ante eso.
Entonces, Lycanroc dio un fuerte golpe al suelo.
Rocas comenzaron a salir, las cuales tanto Silvally como Código Cero comenzaron a escalar. El primero era por mucho, más rápido por lo que llegó antes y dio un fuerte salto.
Gladio vio cómo su Pokémon iba llegando por lo que usó toda la fuerza de su cuerpo para mover a Nihilego lo suficiente.
Y lo logró.
Dejó el suficiente espacio para que Silvally pudiera golpearlo y así lo hizo. Sin más opción, Nihilego soltó a Gladio, dejándolo caer. Código Cero lo cargó en su lomo, evitando así todo posible daño.
El Ultraente cayó con Silvally encima de él y el compartimiento a un lado de su sien se abrió.
El joven Aether al ver eso, de inmediato abrió su riñonera y sacó el cilindro metálico, eligiendo un disco.
—¡Silvally!— gritó, arrojando el disco con precisión hacia su sien, la cual se cerró nada más verse introducido el objeto— ¡Multiataque!
Las escleróticas de los ojos, parte de su cresta, sien y cola, se volvieron de un color naranja fuerte. La bestia subió las garras, brillando en un aura naranja y con fuerza, golpeó al tipo Veneno, quien se retorció violentamente.
—¡NO!— gritó Lusamine, desesperada.
Silvally tuvo que dejarlo ir, ya que Bewear, Clefairy y Lilligant habían llegado a confrontarlo.
Todos sentían un inmenso alivio al ver que Gladio estaba bien, lo cual opacaba la sorpresa producida al ver lo que fuera que Silvally estaba haciendo.
Sin embargo, Gladio no pensaba mucho en eso.
Él recordaba.
Melemele. Senda Mahalo.
—El Kahunaaaa, bañado por la luz de la lunaaa…— Hala se paseaba despreocupadamente por la Senda Mahalo de la cual recibía su apellido, canturreando una melodiosa canción.
Cuando de pronto, frente a él se abrió.
Frenó en seco y se detuvo a ver aquel extraño suceso. Una grieta que se había abierto en mitad del cielo.
—¿Esto es obra de algún Pokémon?...— se preguntó, confuso.
Y de pronto, vio salir una mano. Era musculosa y negra así como roja. Lentamente, un cuerpo entero salió de ahí.
Hala no conocía a ese Pokémon, pero nosotros sí. Era el Ultraente Buzzwole, sólo que otro distinto al que Ash y Kahili habían enfrentado. Este tenía sus dos antenas.
—Ohhh…— exclamó el Kahuna— ¿Será esta una nueva espe…?
Antes de poder hablar, el Ultraente se lanzó contra él por lo que de forma veloz lanzó una Pokéball frente a él.
Hariyama salió, recibiendo y anulando el poder de Buzzwole.
—Supongo que no eres muy amigable— murmuró y justo cuando estaba por dar una orden, algo increíble pasó.
Un destello amarillo se colocó entre los dos tipo Lucha, generando una nube de polvo y tierra. Para cuando todos pudieron ver, Tapu Koko se encontraba ahí.
Hala abrió los ojos con sorpresa.
—¿¡Tapu Koko?!— dijo. Luego de un rato, sintió sus ánimos calmarse— Vaya, entonces este debe ser un oponente de tu interés. ¿Vienes a cumplir tu deber como guardián o simplemente quieres estirar los músculos?
Cacareo sagrado no dijo nada en lo absoluto.
—¡Entonces vamos!
La pelea inició.
—¡Lillie! ¿¡Dónde estás?!
Hacía casi 10 años, en mitad de la noche, un pequeño niño vagaba por los largos pasillos del laboratorio Aether. Cuando se despertó por la noche, sólo escuchó a su hermana hablarle sobre una "aventura", algo divertido que podían hacer en lo que su mamá volvía a jugar con ellos.
La siguió, bastante adormecido y para cuando se dio cuenta, ya habían llegado a esa zona confidencial por lo que supo de inmediato que debían regresar pero cuando trató de decírselo a su hermanita, ésta ya no estaba.
Preocupado, comenzó a correr por todo el lugar en su búsqueda, gritando su nombre. Cuando por fin pudo identificarla, no se sintió precisamente aliviado.
—¡Suéltame!
Gladio escuchó la voz de Lillie y corrió hacia ella, encontrándose con Faba, quien la sujetaba de la muñeca.
—¡No puedes estar aquí! ¡Vete a casa, mocosa o se lo diré a tu madre!— el adulto no la tenía difícil para sostener a la niña, pero se movía tanto que simplemente no podía hacer que se fuera.
—¡No, no, no! ¡Estoy en una aventura con mi hermano!
Gladio estaba sorprendido. Sabía que Lillie siempre había sido un tanto… "marimacha", pero no esperaba que le respondiera de esa forma a un adulto sólo por él.
El niño intentó meterse pero entonces reparó en el escenario.
Frente a Faba había una extraña máquina de tal vez dos metros de altura, la cual producía un raro sonido y disparaba una especie de rayo hacia el techo del laboratorio.
—¡Li…!— cuando estaba por llamarla, una especie de grieta apareció, la cual hizo que Faba soltara a su hermana en automático.
—¡L-LO LOGRÉ!— exclamó el científico con enorme emoción.
Tanto Gladio como Lillie se quedaron viendo fijamente y con asombro al portal cuando de pronto, algo salió.
Ellos no lo sabían en ese momento, por lo que simplemente lo identificaron como una gran medusa pero en realidad, se trataba del que en un futuro, llamarían Nihilego.
El ser salió de ese lugar, algo confundido y curioso.
Faba lo veía con gran admiración y Lillie con sorpresa e intriga.
Gladio sin embargo, sentía peligro.
—¡L-Lillie!— se apresuró a llamar— ¡Tenemos que irnos! ¡No podemos estar aquí!
La pequeña y Faba voltearon a ver a Gladio, alertados por el ruido, pero no fueron los únicos.
Eso también lo vio.
—¿¡Qué rayos es esto?! ¿¡Una fiesta de moco…?!
Antes de que Faba pudiera hablar, Nihilego pasó a toda velocidad a su lado y con rapidez, tomó a Gladio del cuerpo.
El rubio soltó un sonido de sorpresa y con todas sus fuerzas trató de liberarse.
Lillie vio eso con los ojos abiertos como platos.
—¡H-Hermano!— gritó la niña, asustada.
—¿¡Q-Qué…?! ¡S-Señor Faba, ayúdeme!— Gladio lucía desesperado y entre lágrimas, solicitó ayuda. Forcejeaba sin cesar.
En eso, la pequeña Aether emprendió la huida, cosa que alegró mucho al hermano mayor. Ella debía irse de ahí, no podía ocurrirle lo mismo que a él.
Faba lucía aterrado. No quería ni imaginarse de las consecuencias que habría para él si dejaba morir al niño.
—¡Slowbro!— llamó, arrojando una Pokéball— ¡Psíquico!
Gladio no recordaba mucho sobre eso. El tipo Agua atacaba, pero Nihilego esquivaba con absurda facilidad sus ataques, arrojándoles rocas entre cada movimiento.
Finalmente, al igual que el Slowbro de Faba, su Alakazam cayó.
El adulto lucía preocupado y comenzó a sudar frío.
Cuando la esperanza parecía perdida, entonces ella llegó.
—¡HERMANO!— gritó Lillie con fuerza.
Gladio, aterrado, volteó a verla. Corriendo frente a ella iba una bestia que jamás había visto en su vida.
—¡NO! ¡Vete, Lillie!— pidió Gladio— ¡No es seguro!
Más la niña no escuchaba.
—¡VAMOS!— señaló a Nihilego y la criatura no dudó en saltar sobre ella.
Gladio vio el inminente impacto por lo que, en un arrancón de adrenalina, movió su cuerpo, dejando el suficiente espacio como para que ese Pokémon atacara.
Las garras de la bestia conectaron e hicieron caer a Gladio al suelo.
Cuando creía que la caída dolería muchísimo, escuchó un fuerte gemido de dolor.
Había aterrizado sobre su hermana, quien había actuado como colchón para amortiguar su aterrizaje.
—¡L-Lillie!— exclamó el niño, sumamente preocupado. Sus piernas perdieron fuerza y cayó de sentón.
La pequeña se levantó adolorida, pero con ánimos suficientes para pelear.
Lentamente, Gladio sintió como su cuerpo iba perdiendo las fuerzas. Tal vez las había utilizado todas en el forcejeo, tal vez tenía muchísimo sueño, tal vez no había comido muy bien los últimos días.
Para cuando se dio cuenta, ya estaba casi acostado en el piso, jadeando pesadamente, sólo pudiendo ver como su hermana menor lo defendía.
La gran medusa cargó de nuevo contra ellos.
—¡NO TE LE ACERQUES!— gritó Lillie con fuerza y enojo. El Pokémon misterioso entonces volvió a cargar contra Nihilego, haciéndolo retroceder con violencia— ¡NO TOQUES A MI HERMANO!
Gladio volteó hacia todos lados. Quería decirle a Faba que ayudara a Lillie, que no podría ella sola pero para cuando se dio cuenta, el Director de Sucursal ya estaba corriendo a toda velocidad.
Al esquivar uno de los movimientos del que luego sabrían se llamaba Código Cero, Nihilego disparó una sustancia purpura por la parte baja de su cuerpo, el cual dio de lleno en contra de la máscara de metal.
La cabeza de Código Cero se retorció violentamente en un intento de quitarse el veneno de la "cara", instante en el cual el Ultraente aprovechó para atacar con algo parecido a Joya de luz (si es que no era el ataque en sí).
Impactó. La quimera resintió el daño pero pareció ser suficiente para volver a centrarlo en la pelea.
—¡PÉGALE CON FUERZA!— volvió a gritar Lillie— ¡DERRÓTALO!
De la cresta del Pokémon salieron disparadas varias ráfagas de viento, las cuales desbalancearon a Nihilego. Código Cero aprovechó ese pequeño instante para asestar un fuerte Cabeza de hierro.
El tipo Veneno salió disparado hacia el cielo y en él, abrió de nuevo ese raro portal. No dudó en entrar por él, no sin antes darle un último vistazo a sus oponentes.
Lillie suspiró una vez que la batalla terminó y de inmediato volteó con Gladio.
—¡Hermano!— exclamó, abrazándolo— ¿¡Estás bien?! ¿¡Te lastimaste muy feo?!
El mayor negó.
—Lillie… ¿quién es él?— interrogó el rubio, señalando a Código Cero, quien se acercaba lentamente. Sus parpados comenzaban a pesar.
—¡S-Sabía que Faba no lograría nada, él es muy tonto! ¡Busqué en los laboratorios para encontrar a alguien que fuera de ayuda y me lo encontré a él junto a otros dos! ¡Estaban congelados!— la pequeña mostró una Honor Ball.
Gladio pensó en que eso era algo horrible. ¿Cómo podía haber Pokémon congelados en el Paraíso Aether? ¡Eso no era para lo que estaba la Fundación Aether!
Cuando estaba por volver a hablar, la Pokéball que tenía Lillie entre las manos salió flotando. Con la mirada, siguieron el curso de la cápsula, llegando hasta Faba y su Hypno, cuyos ojos brillaban en una tonalidad azul.
El científico reía.
—V-Vaya… Lograste controlar a uno de los tres Código Cero, ¿eh?...— apuntó la esfera al mencionado y lo hizo volver— Te felicito, mocosa, pero esto es algo que ni tú ni nadie más debe saber.
Faba llegó hasta Lillie con Hypno a un lado suyo y la agarro fuertemente de los hombros, haciéndola soltar un sonido de dolor.
—¡Ey!— gritó Gladio, tratando de ponerse de pie— ¡Deja a Li…!
Misteriosamente, cayó de cara al suelo. Su cuerpo pesaba mucho y tenía un sueño infernal.
Faba volteó a verlo con una ligera sonrisa.
—Para cuando despiertes, todo esto será sólo una pesadilla…
Lo último que vio Gladio fue como Lillie lo llamaba desesperada, mientras intentaba liberarse del agarre de Faba.
Cuando despertó al día siguiente, empapado en sudor, su hermana menor llegó al cuarto entre lágrimas.
Lillie había dicho que habían salido a mitad de la noche para buscar algo de beber pero que ella se había caído por las escaleras. Gladio la había protegido de la caída con su cuerpo, dándose un fuerte golpe, cosa que fue respaldada por Hobbes.
Pero él jamás lo creyó.
Él sabía que su hermana no era una llorona. Era incluso más fuerte emocionalmente hablando que él, por lo que alguien había tenido que hacerle algo.
Gladio sabía que no se trataba de una pesadilla y lo confirmó al ver como lentamente, su hermana se volvía más y más sensata y seria.
—¡Hermano, hermano!— gritaba Lillie con desesperación al ver como su hermano cayó dormido— ¡Suéltame, feo!
Con fuerza y brusquedad, Faba le sujetó la cara.
—Escucha, niña estúpida, no me obligues a matarte— el científico mostraba un rostro amenazante, lo cual intimidó a la rubia—. Ahora mira bien aquí— con la misma brusquedad, apuntó el rostro de Lillie hacia el péndulo de Hypno.
La pequeña no quería ver, pero mucho menos quería morir, así que accedió.
Luego se lo contaría a su madre y Faba pagaría las consecuencias.
Ella no sabía que no habría nunca un "luego".
—Tú nunca viste esto. Para ti, este combate nunca pasó. Jamás tuviste ganas de pelear porque esta noche nunca ocurrió. Nunca más intentarás contradecir o desobedecer a un adulto, no serás grosera ni una mocosa arrogante y creída— los ojos de Lillie se habían perdido en el movimiento del péndulo—. Cuando chasquee los dedos, no recordarás nada de esto.
Ella no pudo escuchar mucho más, sólo el chasquido.
Despertó y estaba en su cama. Hobbes la asistió, aliviado al ver que había despertado y le explicó la situación.
Se levantó aterrada de la cama y corrió hacia el cuarto de su hermano.
Pero Lillie ya sabía que todo eso era mentira.
Se había sorprendido un poco de saber que ella antes era mucho más grosera y respondona, así como atrevida (características que muchos niños tenían). Claro que también le había sorprendido el hecho de haber conocido a Código Cero incluso antes que su hermano o el hecho de que ELLA lo había salvado a él.
Pero su mente no podía pensar en ello.
No ahora que Nihilego empezaba a retirarse.
—¡NO! ¡MI AMADO ULTRAENTE!— gritó Lusamine, intentando desesperadamente alcanzarlo. Su ceño se frunció y lo decidió. Volteó a ver al equipo de invasión con una sonrisa— Supongo que es mejor ir a dónde ellos están directamente.
Los Pokémon de la presidenta regresaron a sus cápsulas y de forma tranquila, comenzó a caminar hacia el Ultraumbral. Todos la veían atónitos, ¿ella iba en serio?
El único que estaba seguro de lo que haría Lusamine era Gladio, pero a él le daba totalmente igual lo que le pasara.
Antes de llegar al portal, vio a Guzma de reojo.
—Vámonos— le ordenó con un tono de voz frío.
El líder Skull lucía algo dudoso pero luego sonrió ampliamente. Golisopod regresó a su Pokéball.
—¡A la orden, jefa!— dicho eso, se abrió paso entre todos los presentes.
Nadie los detuvo.
A excepción de…
—¡Madre! ¿¡En serio harás esto?! ¡LA ENERGÍA TE DESTRUIRÁ!— informó Lillie, preocupada.
Lusamine ni siquiera volteó a verla.
Tanto ella como Guzma entraron y el Ultraumbral se cerró detrás de ellos.
El lugar se quedó totalmente en silencio.
Todos reaccionaron luego de unos segundos.
Lusamine y Guzma no eran una prioridad, lo eran aquellos afectados por ellos.
Lillie se debatió fuertemente entre Hobbes y Wicke, quienes habían pasado por una situación de rehenes y Nebulilla, quien…
Gladio le dio unos golpes en la espalda, indicándole que fuera hacia el pequeño Ultraente; Hapu secundó con la cabeza. Ellos se encargarían de los adultos.
La rubia agradeció con todo su ser eso y junto con Ash, los Pokémon y Rotom, salieron corriendo al encuentro de Nebby.
—¡Hoja aguda!— ordenó Ash a Sceptile.
El gecko dio unos precisos tajos en el metal, los cuales no fueron suficientes para romperlo, demostrando así su dureza.
Luego de varios golpes más, finalmente cedió, revelando el interior del cubo, el cual estaba sumamente quemado y dañado. Había sido ablandado por el poder de Nebulilla.
Y hablando de él…
El pequeño Nebulilla ahora era muchísimo más pequeño.
Su cuerpo ahora consistía en una esfera oscura con una pequeña cara y algunos destellos en su interior, protegida por una coraza amarilla similar a un ovalo. Como rayos de sol saliendo de la luna.
—¿Nebby?...— llamó la rubia, tratando de recibir respuesta.
—Está vivo— informó la Pokédex, arrancándole un suspiro de alivio a todos los presentes—. Detecto un leve calor corporal saliendo de su cuerpo además de la energía que desprende cuando se estresa, sólo que es… muy tenue-Roto…
Ash volteó, confundido pero muy aliviado.
—¿Qué quieres decir con eso?— interrogó.
—Quiero decir que la energía que desprende su cuerpo, a comparación de antes, es mucho más débil. Sólo puedo detectarla de este punto-Roto— con su protuberancia, apuntó a la pequeña cara.
—Evolucionó…— escucharon murmurar. Todos voltearon a ver a Lillie— No sé por qué, pero realmente siento como si Nebulilla… hubiera evolucionado…
Se le quedaron viendo. Jamás se habían planteado la posibilidad de un Ultraente capaz de evolucionar, de hecho, jamás se habían imaginado que Nebulilla pudiera evolucionar.
—Pensaremos en eso después— dijo Ash, poniendo una mano sobre el hombro de su amiga—. Debemos cuidar de todos.
Lillie lo miró y asintió. Con sus manos, tomó al pequeño Nebby para luego comenzar a caminar hacia donde estaban su hermano y Hapu.
Volteó a ver a Ash una vez más, quien comprendió el mensaje. El azabache ahora era quien cargaba a Nebulilla, mientras que Lillie corrió hacia los adultos, dándoles un fuerte abrazo de preocupación.
Gladio y Hapu se retiraron hacia donde Ash.
—¡Woah! ¿¡Ese es el chiquitín?!— interrogó Honua, asombrada— ¿¡Está vivo?!
Ketchum asintió.
—Mis análisis dicen que sí-Roto— informó la Pokédex.
Gladio acarició a su Silvally y le sonrió, gesto que por primera vez, éste pudo devolverle. Después volteó con su Lucario.
—¿Puedes sentir su aura?— preguntó, señalando al Ultraente.
El Pokémon Aura asintió y luego se concentró. Al instante, volvió a dar otra cabeceada.
Definitivamente estaba vivo, sólo que era como si estuviera invernando.
—Tal vez si lo ves más de cerca puedas tener más infor…— cuando Gladio intentó sujetar a Nebulilla, su cuerpo cayó con rapidez al suelo y alcanzó a quitar las manos. Cuando el pequeño aterrizó, agrietó el suelo, creando un estruendoso sonido. El rubio comenzó a respirar con pesadez. Eso le hubiera pulverizado las manos.
—¿¡Q-Qué ocurre?!— preguntó Lillie, llegando al lugar junto con Hobbes y Wicke.
—¡Señorito Gladio, ¿está bien?!— Hobbes de inmediato se agacho al lado del rubio y lo ayudó a levantarse.
—E-Estoy bien, Hobbes— aseguró el Representante.
—¿¡Cómo es esto posible?! ¡Un repentino incremento en la masa de Nebulilla ocurrió de un segundo a otro! ¡Es como si su cuerpo de pronto hubiese sido rellenado con más materia mientras mantenía su mismo tamaño! ¡Insolito!-Roto— la Pokédex, al igual que todos los demás, lucía sumamente desconcertada.
Ash, un tanto vacilante, se acuclilló y levantó al Ultraente en sus manos. Era tan ligero como una pluma.
—¡De nuevo!-Roto.
A la mente de Ketchum llegó una idea.
—¡Zoe y Darius! ¡Ellos podrán decirnos que pasa!— exclamó, llamando la atención de Rotom, Lillie y Pikachu.
—¿E-Eh?... Ash, ellos son…
—¡No, Lillie! ¡Lusamine les ocultó los experimentos que le hacía a Nebulilla! ¡Son buenas personas, lo juro!— aseguró con seriedad.
La rubia lo vio fijamente y no pudo negarse a su mirada.
Asintió.
El azabache entonces regresó al resto de sus Pokémon, corrió hacia la baldosa teletransportadora y desapareció. Salió corriendo de la casa seguido de Lillie, los Pokémon y Rotom.
Atravesó el largo camino que llevaba hasta la Entrada de la Fundación Aether y cuando llegó pudo ver lo que estaba ocurriendo.
Hau estaba parado frente a Nanu, quien tenía esposado a Faba. Su mirada mostraba una silenciosa pero notoria aura asesina.
—Esta escoria pasará el resto de sus días en prisión. El testimonio de más de cien personas es algo irrefutable— el científico no presentaba ánimos de lucha.
Hau miró al criminal con algo muy similar a la indiferencia.
—Sí. Es lo menos que merece por todas las vidas que quitó— con algo de suavidad, se sobó los nudillos. Le dolían un poco.
Se quedaron en silencio un poco más.
—Tu padre estaría…
—¡Zoe! ¡Darius!— llegó Ash, gritando.
Hau volteó de inmediato y no pudo evitar esbozar una inmensa sonrisa al ver a Lillie llegar. Corrió hacia ella.
—¡LILLIE!— gritó con fuerza.
La rubia también sonrió.
—¡Hau!— cuando llegó hacia él, lo abrazó y una vez se separaron, mostró un rostro de preocupación— ¿¡Estás bien?! ¡Los del Team Skull te golpearon muy fuerte!
El moreno negó con la cabeza.
—Me encuentro mucho mejor— aseguró, para luego darse unas palmadas en el pecho—. Dije que te salvaríamos, ¿no?
Lillie estaba por asentir pero luego reparó en el estado de sus manos. Tenían pequeños pedazos de vidrio incrustados y sangraban.
Analizó con la mirada el panorama y reparó en Faba, quien prácticamente estaba colgando de las esposas. Nanu no lo trataba de forma muy amable.
Sintió el sudor correr por su rostro.
Él era el responsable de múltiples males y por lo que parecía, Hau al fin había podido hacer justicia por su padre.
—De verdad me alegro por ti, Hau— aseguró, poniendo una mano sobre su hombro.
El peliverde volteó hacia atrás. Nanu le sonrió y le levantó un pulgar, cosa que correspondió. Lo habían logrado.
Entonces, la rubia recordó lo que habían ido a hacer.
En lo que llegaron a donde Ash y Rotom, Lillie explicó toda la situación.
—¡NO PUEDE SER!— escucharon decir a Ash. Sus ojos mostraban una genuina sorpresa.
—E-E-E-Esto es… ¡INAUDITO!-Roto.
Pikachu también estuvo por caerse del hombro de su entrenador.
Aether y Mahalo tenían una mirada confusa en el rostro, no habían escuchado la explicación de la Unidad Ultra.
—Un gusto— Darius le extendió una mano a Lillie nada más verla llegar—. Nos conocimos en circunstancias negativas pero supongo que ahora podría decirse que somos aliados. Mi nombre es Darius y ella es Zoe, pertenecemos a otra dimensión.
Algo desconcertada, Lillie le dio la mano.
—¡Oh, oh! ¡Yo pido contar esta vez!— se adelantó Zoe— Porque quieres que les cuente, ¿verdad?
Ketchum, aún sin poder asimilar del todo lo dicho, asintió.
La chica carraspeó.
—Bien… Como le decíamos a Ash, este de aquí es la forma evolucionada de Cosmog, su nombre es Cosmoem— comenzó a contar, señalando al pequeño— y el motivo por el cual su peso cambia es por un mecanismo de defensa involuntario, como el de Cosmog con los Ultraumbrales. El peso de Cosmoem aumenta si es sostenido por una persona que no es totalmente de su confianza, pasando de un gramo a una tonelada.
Tanto Hau como Lillie voltearon a ver al pequeño. Realmente había evolucionado…
—¡Y lo mejor no es eso!— aseguró la pelirroja— ¡Lo mejor es que al fin conseguimos nuestro objetivo! ¡Cosmoem es la preevolución del ser legendario del sol! ¡Al que ustedes llaman "Solgaleo!
Y esta vez, Aether comprendió el porqué de la sorpresa.
Un fuerte grito fue liberado al aire.
El Paraíso Aether se había convertido en una zona de guerra.
Una guerra interna.
Ahora, solo quedaban aquellos de buenas intenciones; aquellos que de verdad amaban a los Pokémon. Luego de varias horas en las que Gladio guió a los Reclutas con eficacia, aquellos que habían sido derrotados fueron desterrados del lugar, así como despedidos y despojados de su equipo e identificaciones.
Faba había sido arrestado por Nanu, quien no lo dijo, pero seguramente se desquitaría con él más tarde.
El Team Skull había desaparecido por completo. No había el más mínimo rastro de ellos, pero de lo que si había rastro era de un gran agujero en el vidrio del ventanal de la parte trasera de la mansión de Lusamine.
Zoe y Darius se habían ido a quedar en la Reserva ya que según ellos, les fascinaba observar a los Pokémon.
Lillie buscó por un rato a Tori, aquel recluta con el que tenía algo de historia pero no lo encontró por ningún lado. Seguramente había sido desterrado junto al resto de reclutas.
Y finalmente, estaban ellos.
El grupo de los elegidos por los Tapu.
Acompañados por Wicke, el Team Rocket y Hobbes, quien se encargó de cocinar, se encontraban cenando en el gran comedor de la mansión Aether.
Los humanos estaban sentados en una larga mesa hecha para al menos, 16 personas, mientras que los Pokémon estaban sobre una lujosa alfombra junto a Rotom. Ash por fin había traído de vuelta a sus Pokémon de Alola.
—Realmente ha pasado tiempo desde la última vez que los vi aquí, señoritos— el mayordomo lucía una radiante sonrisa, contento de ver a los hermanos Aether.
—Yo extrañaba tu comida, Hobbes— aseguró Lillie, devolviéndole el gesto—. Nada de lo que he cocinado podrá llegarle nunca a la suela de los zapatos al peor de tus platillos.
El adulto rio, halagado.
—Es un cambio— dijo Gladio—. Estaba acostumbrado a comer comida enlatada.
Todos lo vieron de reojo. Eso era algo… triste.
Hobbes dejó una bandeja de plata y la abrió. La comida eran trozos de carne bien partidos bañados en una salsa oscura.
—No tendrá que preocuparse por eso mientras yo esté aquí, señorito Gladio— informó.
El rubio volteó a verlo y le asintió. Realmente lo apreciaba.
—¡Se ve delicioso!— exclamó Ash con una gran sonrisa mientras un hilillo de baba le caía por la comisura de los labios.
Todos rieron al ver su entusiasmo (excepto Gladio y el Team Rocket). Era de suponerse que tuvieran hambre.
—El aroma impacta tan fuerte como una buena patada del Mudsdale más fuerte— dijo Hapu, oliendo bien la carne.
—No entiendo que estás diciendo, pero seguro que sí— Hau, con las manos cubiertas de vendas, tomó tenedor y cuchillo, para posteriormente comenzar a servirse.
—Buen provecho— Wicke juntó las manos y luego tomó sus cubiertos.
El Team Rocket comenzó a agarrar con las manos al igual que Ash.
Todos habían comenzado a comer, con excepción de tres personas.
Ash y Gladio tenían la mirada fija en Lillie, quien simplemente veía su plato.
Cuando la rubia levantó la cabeza, se dio cuenta de lo que hacían los dos Representantes.
—¿N-No comerán?... Va a enfriarse— les recordó, llamando la atención de todos en la mesa.
—Estoy esperando a que comas— respondieron ambos al unísono. Algo sorprendidos por eso, voltearon a verse.
La rubia comenzó a reírse al oír eso.
—Lo siento… Estaba pensando en lo muy afortunada que soy por tener seres queridos que llegan hasta estos extremos por mi bienestar— dijo, mirando a todos los presentes—. De verdad estoy agradecida por lo que hicieron para llegar hasta aquí.
Hapu comenzó a mover el tenedor de un lado a otro.
—Ni lo mencione, señorita— dijo tras terminar de tragar—. Es lo que hacemos cuando tenemos problemas. Nos echamos una manilla para cualquier cosa que pase.
—¡Sí! Somos tus amigos, Lillie— Hau se señaló las manos—. Volvería a repetir esto cuantas veces fuese necesario.
El Team Rocket se abstuvo de comentar. Ellos simplemente tenían una deuda con Ash.
—Bueno, yo no podía quedarme sin mi enemiga-Roto— comentó la Pokédex desde la distancia. El equipo de Lillie junto a Pikachu, soltaron gritos de entusiasmo. El resto de Pokémon de Ash se lamentaron un poco de no ser lo suficientemente fuertes como para haber ayudado.
—No podía permitir que te hicieran daño. Eres mi amada hermana menor— Gladio la vio fijamente, haciéndola sonreír.
—¡Y la mía!— gritó Ketchum, elevando un brazo— Además, lo dijimos, ¿no? "Permanecer a tu lado en todo momento; Estar ahí para ti cuando más me necesites".
Los ojos de Lillie brillaron.
—"Cederte mi hombro cuando más cansado estés; Creer siempre en ti, sin importar lo que pase"— terminó de decir, viendo con gran alegría al muchacho.
Ambos se vieron y rieron juntos.
Todos vieron eso con sospecha de la buena (por parte de Hapu, Hobbes y Wicke) y de la mala (Gladio y Hau), así como algo de intriga (el Team Rocket).
—¡Bueno, supongo que es hora de comer!— dijo Ash, levantando un tenedor.
El resto de presentes asintió.
Ash y Gladio se llevaron un pedazo de carne a la boca al mismo tiempo, para luego masticarlo.
Al primer mordisco, sintieron un dolor agudo en la mandíbula que los hizo soltar un quejido.
—¿Qué tienen?— preguntó Lillie, preocupada— ¿Se lastimaron cuando estaban peleando?...
—A-Ahh… No es nada— Ash rio de forma nerviosa—. Tal vez sólo dormí mal.
—A mí me golpeó un Hidropulso. Nada grave— contestó Gladio.
Pero Hau sabía la verdad. Él sabía que era porque…
—Ash y Gladio se pelearon en la Casa Aether-Roto.
Ambos Representantes voltearon a ver de inmediato a la Pokédex, quien sintió una intensión asesina.
—¿¡CÓMO?!— Lillie se paró con rapidez de su asiento.
Tuvieron que contar toda la historia.
Saltándose algunas partes.
Era hora de irse a dormir porque al día siguiente, tenían una misión.
Una importante misión.
Gladio no había querido quedarse en la mansión por lo que fue a dormir a la Reserva, acompañado por su recién liberado Silvally. Rotom y Pikachu también quisieron acompañarlos; tenían curiosidad por ver qué clase de Pokémon había.
La casa contaba con diversas habitaciones por lo cual Hau, Hapu y el Team Rocket tuvieron las suyas propias.
Hobbes y Wicke fueron mandados a descansar por el estrés del día y finalmente, sólo quedaban Ash y Lillie.
—Tu casa de verdad es súper gigante, Lillie— exclamó el muchacho, viendo a detalle el lugar.
Pero la rubia tenía el ceño fruncido.
—No puedo creer que se pelearan tú y mi hermano… Mi madre realmente ha causado un gran daño— dijo, mostrando molestia.
Ash escuchó eso. Todos en la cena sabían que algo estaba mal.
Se estaban tomando con demasiada ligereza el hecho de que Guzma y la madre de los Aether habían desaparecido por un Ultraumbral.
Además del hecho de que Nebulilla era…
—¿De verdad estás bien con… "esto"?...— preguntó Ash, deteniéndose frente a una puerta doble de al menos tres metros de altura.
Lillie relajó el gesto y luego asintió.
—Sí… Si lo que dijeron Zoe y Darius es cierto, entonces mi madre debe estar bien. Resolveremos muchas cosas con la misión de mañana— respondió.
Ketchum dio una cabeceada y luego abrió la puerta.
—Supongo que es todo por…
No pudo seguir hablando. Lillie lo sujetó de la mano y negó con la cabeza.
—Todavía no— le dijo, viéndolo con seriedad—. Todavía hay algo de lo que debemos hablar.
Y Ash sabía que era ese algo.
Luego de algunos instantes, finalmente llegaron a la habitación de Lusamine y abrieron la puerta.
—De verdad este lugar es enorme…— masculló Ash. Era como cinco veces su habitación de Kanto.
—En este lugar mi hermano y yo solíamos pasar mucho tiempo con nuestros padres. No recuerdo bien el rostro de mi padre, o siquiera su voz, pero estoy segura de que él también estaba ahí— contó Lillie, sorprendiendo un poco a Ketchum. Ella lo notó— ¿Sabes?... Antes mi madre no era así— empezó a decir, paseándose por el lugar—. No recordaba muy bien por el "lavado de cerebro" de Faba, pero ahora lo hago. En una ocasión, salí a jugar en la lluvia, cuando la casa todavía no tenía esa "cúpula" rara a su alrededor. Mi madre, en lugar de enojarse conmigo o regañarme, se unió a mí en mis juegos— rio levemente—. Antes de verdad era marimacha.
Ash no sabía que significaba eso por lo que simplemente siguió escuchando.
—Como era de esperarse, las dos terminamos enfermando y nos quedamos en cama juntas todo el día…— se llevó una mano al pecho— Es uno de los recuerdos más hermosos que tengo.
—¿Por qué?...— pensó el azabache, viendo fijamente a su amiga— ¿Por qué cambió tanto entonces?...
—¡Yo no tengo hijos! ¡Sólo conozco a dos asquerosos traidores!
—Es por eso, Ash…— el chico fue devuelto a la realidad— que estoy convencida de que mi madre puede ser salvada. Porque creo en ella.
Una radiante sonrisa de seguridad se encontraba pintada en el rostro de Lillie.
Ash devolvió el gesto.
—Sí… Cuando la encontremos, asegurémonos de hacer todo lo posible por hacerla volver a como era antes— dijo, cerrando un puño con determinación.
Se quedaron viendo unos instantes, hasta que finalmente, Lillie habló.
—Creo que… es hora.
La sonrisa se borró del rostro del chico y asintió.
Era hora.
—¿A qué quieres llegar con todo esto?
Los ojos de Gladio se afilaron, dándole un tono de seriedad absoluta; era como si estuviera a punto de decir lo más importante del universo.
—Lo que quiero decir es que… Fini tuvo una premonición. Una premonición que en palabras suyas, tiene más del 99,83% de volverse cierta— respondió.
El azabache tragó saliva.
—Y esa… premonición… ¿De qué se trata?...— interrogó.
—De la inminente destrucción del mundo Pokémon. Iniciando por Alola— su respuesta fue clara, concisa, y sin vaciles.
Los ojos de Ash se abrieron de par en par. Su cerebro comenzó a procesar la información a toda velocidad y finalmente… lo logró.
—¿¡Eh?! Q-Quieres decir, ¿¡cómo DESTRUCCIÓN masiva?!— volvió a preguntar, incrédulo.
—Si así lo quieres tomar, entonces sí. Se trata del inminente fin del mundo como lo conocemos; no quedará ningún ser vivo sobre la faz de la tierra. Ni tú, ni tus Pokémon, ni cualquier otra cosa; todo se irá— aseguró, cruzado de brazos.
Ash retrocedió levemente, con una sonrisa nerviosa en el rostro.
—E-Es broma, ¿verdad?... Quiero decir… Estás tratando de gastarme una broma, ¿verda…?— se calló. Gladio no estaba jugando, sus ojos lo aseguraban. Ash dejó de sonreír y se puso serio— ¿Cómo va a ser?... ¿Qué lo va a provocar?
Gladio separó los brazos y vio hacia el cielo.
—Dentro de seis meses, una oscuridad interminable se apoderará de Alola. La gente creerá que se trata de un eclipse lunar o solar. Estarán sorprendidos por lo repentino del momento y luego, se dedicarán a disfrutar el evento por un rato— comenzó a contarle—. Pero el miedo comenzaría a esparcirse luego. El eclipse duraría días, sería visible en todo el mundo y en ese tiempo, todos sentirían como sus cuerpos se empiezan a debilitar lentamente. Los ancianos comenzarán a morir y eventualmente los adultos. Niños y adolescentes serán los últimos. La gente ya no podrá usar Movimientos Z, sus Pokémon no tendrán energía para combatir y también, morirán.
Ash estaba con la boca abierta.
—¿¡Qué fue lo que comenzó a matar a todos?!— interrogó con nerviosísmo— ¿¡Por qué todos empiezan a morir?!
Gladio lo vio con seriedad.
—Es un ser al que simplemente me describieron como el "Refulgente". Un monstruo de oscuridad que se alimenta de la luz de aquellos planetas que invade y en este caso, luz también se refiere a la energía vital— contestó—. Esa cosa comenzará a absorber la vitalidad de cada uno de los seres de este mundo y se volverá un ser imparable una vez que termine. Todos tus seres queridos morirán.
El ceño de Ketchum se frunció.
—¡Eso no pasará! ¡Arceus y el resto de Pokémon legendarios están aquí! ¡Ellos lo detendrán! ¡La humanidad lo detendrá!— aseguró entre gritos.
Gladio negó.
—Todo va a caer, Ketchum— afirmó, con seriedad—. Me atrevería a decir que Arceus apenas y puede hacerle frente.
Ash sintió como perdía fuerza en las piernas. Eso era demasiado para asimilar de golpe.
—Supongo que eso es todo… Es de vital importancia que no reveles nada de lo que escuchaste aquí. Esto es tarea de los Representantes, Kahunas y Espíritus guardianes; de nadie más— Gladio se acercó a Ash—. O al menos de momento. Capitanes y el resto de personas del mundo se enterarán eventualmente. Debemos evitar un caos innecesario.
El azabache simplemente pudo quedarse viendo al suelo, cosa que hizo a Aether arquear una ceja.
—Entiendes la importancia del asunto, ¿verdad?— le preguntó Gladio con seriedad.
Ash, anonadado por lo que acababa de escuchar, simplemente pudo asentir.
—Entonces creo que es hora de que regreses al Centro Pokémon. Lillie debe estar esperándote— el rubio giró sobre sus talones para tomar rumbo a la Avenida Royale… pero algo lo detuvo.
Una espesa niebla rodeó a ambos adolescentes, quienes se vieron alterados por eso.
—¿¡Fini?!— exclamó Gladio, volteando a todas direcciones.
—¿Gladio?... ¿Sabes qué es esto?— preguntó Ash. Estaba con los ánimos totalmente apagados pero aun así, mostraba algo de curiosidad por lo que pasaba.
—Es mi jefa— contestó a secas—. Tapu Fini.
Ash no lo comprendía del todo, pero un murmuro lo hizo dejar de pensar.
—¿Están bien, hijos?...— escuchó decir a una débil voz. Cuando giró a ver a quien le pertenecía, se topó con una imagen que lo dejó helado. Se trataba de Delia Ketchum; su madre. La mujer estaba tirada en el suelo de la sala de estar, con un cuadro entre sus brazos; su piel estaba sumamente pálida. Mr. Mime intentaba ayudarla de forma desesperada— Me hubiera… gustado… verlos una… última… ve…
Los ojos del entrenador se abrieron como platos y comenzaron a lagrimear levemente.
—¡MAMÁ!— intentó alcanzar esa imagen, pero desapareció.
La niebla era sumamente espesa y ya había perdido de vista a Gladio. Comenzó a caminar por ella, de forma incesante.
Eso no era verdad. Esas visiones no podían ser ciertas.
Su madre estaba viva, sí. Al fin, todo era eso; visiones.
No podía dejar que algo así le afectara. No podía…
—¡Hermano!— escuchó gritar a varios niños.
Giró con rapidez y se topó con Brock, quien se estaba desplomando contra el suelo. Sus hermanos más pequeños intentaron ayudarlo pero también estaban quedándose sin fuerza.
—No puedo… moverme…— murmuró su amigo, quien hacía un colosal esfuerzo por ponerse en pie.
—¡Forrest, ayúdalo!— le pidió Yolanda, la tercera mayor.
El mencionado trató con todas sus fuerzas de levantarlo pero sólo consiguió caer también.
Billy y Tilly, los menores, comenzaron a llorar.
Ya les había ocurrido a sus padres y ahora le tocaba a Brock…
Ash no quiso ver y salió corriendo. Se tapó los oídos y cerró los ojos para dejar de ver todo eso.
—(No es real… Todo esto no es real… Es una ilusión, una ilusión, una ilusió…)— escuchó como algo caía a un lado suyo.
Daisy, Violet y Lily, las hermanas mayores de Misty acababan de caer al suelo.
Su amiga pelirroja lucía desesperada al ver eso y se arrodilló con prisa para ayudarlas.
—¡E-Ey, levántense flojas!— ordenó, moviendo el brazo de Lily— ¡V-Vamos, tienen un espectáculo acuático que dar!
Violet negó con la cabeza.
—Sabes lo que está… pasando en todo el… mundo, Misty…— murmuró, debilitada— Era cues… tión de tiempo… para que también… nos pasara a… nosotras…
La líder de gimnasio cerró los ojos, mientras lágrimas comenzaban a correr por sus mejillas.
—¡NO! ¡NO, NO, NO, NO! ¡No pueden…! ¡NO PUEDEN DEJARME!— dijo con desesperación.
—Vamos, chiquilla…— Daisy la vio con una sonrisa— Siempre… podremos volver a… vernos…
—¿Vas a… llorar?— interrogó Lily, con una mueca que intentaba ser burlona— ¿Vas a llorar… hermanita?...
Lentamente, los ojos de las tres hermanas mayores de Misty se cerraron.
La pelirroja vio eso y trató de soltar un fuerte grito pero en su lugar, cayó de cara al suelo.
Entre lágrimas, Misty también se fue.
Ash sintió como estaba comenzando a llorar por lo que se dio prisa en retroceder y huir.
—(¡No quiero ver más, no quiero ver más!)— suplicó, sujetándose la cabeza.
Pero su deseo no fue concedido.
Gary, el profesor Oak, Tracey, May, Max, Dawn, Iris, Cilan, Clemont, Bonnie, Serena… A todos ellos los vio irse.
Incluso a su hermano.
Y finalmente, cuando ya se había rendido y derrumbado, otra visión llegó.
—Pika…— escuchó decir. Aterrado, se volteó.
Pikachu estaba tirado en el suelo, con dificultad para levantarse y cuando lo logró, comenzó a caminar a hacia un lugar donde había varios Pokémon que Ash nunca había visto.
Una extraña y gran lechuza que parecía tener una capucha, un Yumshoos, n Lycanroc anaranjado sumamente extraño, un Incineroar, una especie de sámurai, un gran caballo marrón, una pequeña mosca, un "muñeco de trapo" (o algo que se le parecía), un aro de flores, un Ninetales blanco y por último, un Pokémon que lucía exactamente igual al Silvally de Gladio, sólo que sin esa rara máscara.
También estaba RotomDex, quien parecía ser el que tenía más energía de todos.
Todos estaban reunidos alrededor de… él.
Ash, el Ash de la visión, se encontraba tirado boca arriba. Tenía una seria dificultad para respirar y apenas y podía mover las extremidades.
—¡Vamos, Ash! ¡Puedes resistir!— aunque no podía llorar, RotomDex tenía la voz quebrada.
—Vas a estar bien… Te juro que vas a estar bien…— Lillie, quien tenía ropas distintas a las usuales, se encontraba acostada sobre su pecho— No va a pasarte nada; te juro que no te pasará nada… No tú también… No tú también…
El entrenador lucía resignado.
—En serio fue… un gran viaje…— una pequeña lágrima rodó por la mejilla de aquel Ash y finalmente, se fue.
La rubia y todos los Pokémon cerraron los ojos y comenzaron a llorar desconsolados.
Agua comenzó a gotear por la carcasa de la Pokédex.
La siguiente en caer, fue Lillie. Ni en el último momento dejó ir su cuerpo.
Luego fue Pikachu. Su rostro mostraba una tristeza incomparable.
Después le siguió el Yumshoos junto al Incineroar. También la lechuza, el perro, el caballo.
Todos fueron cayendo de uno en uno hasta que al final, sólo quedó Rotom.
—No así… No pueden dejarme así…— murmuraba entre sollozos— Este debía ser… el viaje de nuestras vidas…
Al final, la pantalla de la Pokédex se apagó y chocó contra el suelo.
Todo se quedó oscuro.
Los dientes de Ash chirriaron al ver eso.
—¡BASTA!— gritó hacia ningún lado— ¿¡POR QUÉ ME HACES VER ESTO?! ¿¡QUÉ ES LO QUE QUIERES LOGRAR?!
De entre la penumbra, emergió Gladio.
—Quiere que tu corazón se vuelva fuerte— respondió en lugar de la deidad—. Aunque es una forma retorcida de hacerlo…
La cara de Ash comenzó a arrugarse y sin poder evitarlo, lloró por unos minutos frente a Gladio.
Había sido, con diferencia, la peor experiencia de toda su vida.
—Vamos, levántate— el rubio le tendió una mano—. No eres el único que vio mierda hoy.
Ash simplemente aceptó el gesto y se puso de pie, tratando desesperadamente de retirarse las lágrimas de la cara.
Gladio se le quedó viendo. Había visto a todos sus seres queridos morir de uno en uno y simplemente había llorado.
Sin duda alguna, Ash Ketchum era alguien fuerte de corazón.
Ash tenía la mirada gacha y no sabía cómo encarar a Lillie, hasta que de pronto, sintió una presión en todo su cuerpo.
—Soportaste esto por tanto tiempo…— escucho decir en un murmuro, seguido de un sollozo— Debió ser horrible para ti, Ash…
El azabache se quedó con los ojos abiertos como platos y luego intentó sonreír.
—¡Vamos, no fue la gran co…!— pero no pudo seguir mintiéndose. Con sus brazos, rodeó a Aether— No puedo más, Lillie…— dijo, hundiendo su cara en contra del hombro de su amiga— Todos los días soy el último en dormir y el primero en despertar… Siempre intento ser fuerte para ustedes; siento que si me dejo consumir por mis emociones, les mostraré debilidad… ¡No puedo ser débil! ¡Soy el líder; yo soy quien debe guiarlos! ¿¡Qué sentirían ustedes si me ven débil?!
Los ojos de Lillie se entrecerraron con tristeza al sentir como su hombro lentamente comenzaba a mojarse.
—¡Todos los días lo veo! Mañana, día y noche, siempre veo la imagen de ustedes muriendo… ¡La imagen de mí, muriendo! ¡Y ya no aguanto más esta presión en el pecho!— dijo, aferrándose con más fuerza a la chica— ¡Si tan sólo me lo hubieran dicho en lugar de mostrármelo no estaría así! ¡Ahora incluso tengo miedo a la oscuridad! ¿¡Por qué?! ¡Eso sólo me hace más débil! ¿¡Por qué entonces mostrármelo?! ¿¡Cuál era la necesidad de hacerlo?!
Lillie estaba de acuerdo con eso. Tapu Fini había sido innecesariamente cruel.
—¡Y eso sólo se hace peor por las expectativas que tienen todos sobre mí!— volvió a decir con fuerza— ¡Todos creen que soy algún tipo de Dios, pero no los soy! ¡Yo no puedo lograrlo todo, no soy ni siquiera el humano más fuerte! ¿¡Por qué la gente me sobrevalora tanto?! ¡Hay gente más fuerte que yo como Lance o Cynthia!
Y Lillie sabía que uno de los motivos de más presión era…
—¡Y tengo que ser fuerte para ti, Lillie!— gritó Ash— ¡Siempre tengo miedo de que te lastimen o de que te hagas daño! ¡El profesor Kukui, Hau y Gladio! ¡Ellos te dejaron bajo mi cuidado! ¡Cuando Guzma me dijo que te habían secuestrado sentí un inmenso terror pero no podía demostrarlo! ¡Hau tenía miedo, no podía hacerlo sentir más nervioso! ¡Yo no podía…!
—¡Está bien, Ash!— interrumpió la rubia— ¡Está bien que tengas miedo, que tengas debilidades o que simplemente no quieras hacer algo! ¡No tienes por qué demostrar fuerza alguna ya que antes que un líder, eres nuestro amigo! ¡Nosotros comprendemos lo que estás sintiendo y te apoyaremos con todo nuestro ser! ¡El impacto que hiciste en nosotros ya no puede cambiarse! ¡Eres aquel que dio luz a nuestras vidas y nuestra visión de ti no cambiará nunca!
Ash se apartó levemente de Lillie y ésta lo vio con lágrimas saliendo por sus ojos.
—¡Es por eso que puedes compartir con nosotros todo el peso que sientas en tus hombros! ¡No es sólo tu carga, estás llevando la carga de todos nosotros y eso es inaceptable! ¡Es nuestra y la llevaremos juntos!— le aseguró con una mirada suplica— ¡Así que por favor, confía en lo que podemos hacer! ¡Confía en que somos fuertes!
El azabache la vio y asintió, tratando de dejar de llorar.
—Yo… lamento mucho que me veas así… Eres tú quien más debe de estar…— fue atraído hacia Lillie, viéndose interrumpido.
—Está bien…— lo consoló, quitándole la gorra y acariciándole el cabello— Está bien que llores… No hace falta que te preocupes por mí ya que sé que todo saldrá bien… Porque estamos juntos.
—Te-Tengo mucho miedo, Lillie…— le dijo entre sollozos.
—Estamos aquí para ti… Nebulilla está aquí para ti… No lo olvides nunca— le murmuró en un tono tranquilizador, logrando que el chico volviera a llorar.
Por fin, Lillie había visto todas las facetas de Ash.
Alegría, decepción, disgusto, seriedad, enojo, cansancio, inquietud, tristeza, miedo y debilidad.
Ella había visto a Ash en su totalidad. A la persona en sí, no a aquel entrenador idealizado que podía contra cualquier peligro sin titubear.
Y claro que ahora también sabía sobre el fin del mundo y por supuesto que tenía miedo. Tenía tanto miedo que fácilmente pudo haber caído de rodillas y llorar al igual que Ash lo estaba haciendo.
Pero una emoción se lo impidió.
Era amor.
El amor le dijo que debía darle un hombro a Ash; hacerlo sacarse todos esos pensamientos negativos del pecho y consolarlo por toda la presión que estaba sintiendo.
Cuando fue secuestrada, solamente podía pensar en su rostro.
Cada vez que pensaba en libertad, pensaba en él, en viajar a su lado.
Lillie lentamente se había dado cuenta. No sabía en qué momento había pasado ni tampoco le importaba mucho.
Ahora que conocía todas las caras de la moneda, podía confirmarlo.
Todos los que se lo habían dicho tenían razón, por mucho que ella lo hubiera negado y dicho que no sabía sobre eso, ya era imposible decir lo contrario.
Porque esa sensación de calidez que sentía con simplemente verlo o esa presión en el pecho cuando hablaba con una mujer desconocida o lo veía triste eran lo mismo. Era la misma emoción.
Lillie por fin lo supo.
Ella estaba completa y perdidamente, enamorada de Ash Ketchum.
Y no quería volver a verlo triste o ser una carga para él.
En Lillie Aether han nacido las ganas de ser más fuerte.
Bueno, pues terminé XD
Al fin se reveló sobre la profecía del fin del mundo y me siento satisfecho con el resultado. Tal vez algunos de ustedes se hayan imaginado muertes brutales pero en realidad siempre tuve la visión de que serían muertes lentas, donde van perdiendo la vida de poco en poco. Siento que eso es mucho más desesperante de ver ya que es frustrante a la par, quiero decir, no hay nada que puedas hacer.
También lo que muchos de ustedes esperaban.
¡Lillie al fin se ha dado cuenta de lo que siente por Ash!
También era algo que tenía claro desde hacía meses y originalmente la escena sería totalmente opuesta, en una donde sería Ketchum quien consolaría a Lillie pero realmente, esto me pareció más apropiado.
No es como que la rubia tuviera mucho apego a su madre después de todo, como para verse derrotada moralmente por su desaparición.
Además de que saben cómo la salvarán.
¡Cosmoem aparece! ¡El futuro legendario, Solgaleo!
En fin…
Ahora que he dicho esto, pasemos a hablar de otras cosas.
El final de Sol y Luna… Ohhh, chico… Lloré como una nena. Realmente fue emotiva la parte en la que Ash se despide de sus padres de Alola y de sus amigos con ese último "Alola Suprise".
También me encantó como Lillie era la más angustiada por tener que despedirse de Ash, dejando ver que él realmente la ayudó a lo largo de la temporada y haciéndonos comprender lo mucho que realmente apreciaba a Ketchum. (Lo diré también de una vez. Sí, mi faceta como Aureliashipper salió un poco en ese momento y debo decir que es de mis favoritos en Pokémon)
Sol y Luna fue una increíble temporada que siempre recordaré con cariño por ser parte de una época en la que por fin me sentí genuinamente cómodo, la cual espero, continúe por muchos años más.
No comentaré mucho sobre los videojuegos. Ya están por salir las nuevas entregas en aproximadamente una semana y ¿qué decir? Estoy emocionado.
Por otra parte, el anime realmente luce interesante.
Parece que seguirá una serie de capítulos autoconclusivos y serán pocos los arcos argumentales que abarquen más de un capítulo. Sólo espero que lleven bien el viaje por todas las regiones ya que tendrán mucho por explorar.
Bueno, ¿quieren que les cuentes sobre los Pokémon que llegué a pensar para Ash pero que jamás le di?
Estos los Pokémon que pensé para él, con algo de su historia detrás y el nivel que tendrían.
-Popplio: En un inicio tenía planeado que Ash tuviera a los tres Pokémon iniciales, pero luego, cuando se lo di a Hau, creí que eso sería algo "repetitivo" por lo cual lo descarté de inmediato. No llegué a pensar mucho en su historia, sólo me imaginé que lo atraparía cerca de una playa y que sería un Pokémon alegre y juguetón, un tanto similar al de Lana en el anime. Tendría el nivel de Rowlet y Rockruff.
-Passimian: Este fue el más próximo a aparecer en la historia. Aparecería en la Jungla Umbría y sería el líder de una manada de Passimian, un Pokémon algo viejo y veterano, pero bastante fuerte. Tenía planeado que fuera una especie de líder y "entrenador" para todos los Pokémon del equipo, incluso para Pikachu al tener mucha más experiencia que él en la vida. Lo descarté ya que no hubo tiempo para que apareciera en lo absoluto al estar todo el tema de Xurkitree, además de que tenía que elegir entre él y Wimpod y pues… Ya vieron quien ganó. Rondaría el nivel 59.
-Mudbray: El mismo que está ahora, sólo que pensé en dárselo a Ash. Como pueden ver, Lillie terminó teniéndolo y no me arrepiento XD
Aunque bueno, es suya de forma indirecta ya que el burrito también lo ve como a su entrenador. El mismo nivel.
-Mimikyu: Otro Pokémon que tiene Lillie pero que originalmente planeé para Ash. Tendría una rivalidad con Pikachu y se llevarían bien aunque ninguno de los dos lo demuestre. Es algo que aún planeo hacer con el Mimikyu de Lillie. El que Ash tendría seguiría y sería el niño "edgy". El mismo nivel que el Mimikyu de Lillie.
-Jangmo-o: Aparece muy tarde en la aventura y por lo tanto, decidí que no lo introduciría. Para cuando él apenas apareciera el equipo de Ash ya estaría lleno de fisicoculturistas por lo que decidí que era mejor dejarlo fuera. Tal vez nivel 25.
-Lycanroc Diurno: Antes de que la forma Crepusuclar fuera revelada, tenía planeado que el Rockruff de Ash fuera el Lycanroc Diurno para ser la contraparte del Nocturno de Gladio pero bueno… ¡El anime hizo de las suyas y no me pude resistir!
¡Esos fueron todos, creo!
¡Hasta otra!
