¡Hola a todos! Un gusto leerlos de nuevo. No me enrollo mucho y contesto sus reviews. Espero poder responder las reviews de usuarios en el transcurso del día.
NesRedTrebol: ¡De nada! ¡Sigue subiendo buen contenido!
Como dijo Chris en el anime, Ash a veces puede decir/hacer cosas bastante geniales.
No mencioné esa parte ya que Lillie habló sobre su madre en la Mansión Aether, así que no vi la necesidad de que volviera a contar la misma historia en este escenario. Bueno, la pregunta a tu duda está dada parcialmente aquí XD
RFederer: La verdad es que no lo sé XD
El Ultraente no era débil, es sólo que no tenía nada que hacer contra Golurk. Phermosa apesta por la parte defensiva, por lo cual no podría dar nada de combate, más si sus ataques no hacían efecto alguno contra el enemigo. Aunque hay que decir que Hapu si es bastante fuerte; a los 19 años tiene un equipo muy bueno.
Mina es una increíble artista por lo que tiene una capacidad innata para poder ver los sentimientos en las personas y Pokémon, para así plasmarlos en sus obras. Con el simple hecho de que te atraiga físicamente el cuerpo de una persona, eso ya se traduce en deseo sexual, sea en menor o mayor medida y creo que desde hace un tiempo dejé claro que a Lillie realmente le llama la atención del cuerpo de Ketchum XD
¡En efecto! Por fin podremos ver ese lado de la relación por parte de Ash, que espero yo, nos lleve a explorar aún mejor al personaje.
¡Gracias!
¡Hasta otra!
No me enrollo más, así que… ¡Pasen a leer!
—¡El profesor Kukui! ¡Estoy seguro de que el profesor Kukui también lo sabía!
Volvían a estar sentados en la roca de antes. Todos veían riendo como Ash se esforzaba en adivinar a las personas que sabían sobre el amor de Lillie por él.
—No lo tengo seguro, pero apostaría a que sí— dijo Lillie, divertida.
—Bueno, aquella vez en el Exeggutobús cuando estaban hablando sobre los apellidos de los Capitanes— les recordó Rotom, poniéndolos pensativos—. El profesor notó que Lillie estaba triste cuando puso a Ash de ejemplo con los apellidos de Mallow y Lana, y entonces dijo lo de "Lillie Ketchum"-Roto.
Todos lo recordaron.
—¡Es ciert…!— Ash se interrumpió a sí mismo al ver como Lillie lo miraba con el ceño fruncido y las mejillas infladas.
—Y dijiste que así sonaba más como tu hermana menor…— murmuró.
Ash rio de forma nerviosa.
—Ahora con todo lo que está pasando, sería un tanto desagradable que Ash siga considerando a Lillie como una hermana-Roto— aseguró la Pokédex.
De golpe, unas palabras llegaron a la mente de la máquina.
—Si lo que me enseñó Fini es verdad, es asqueroso que la consideres tu hermana menor…
Rotom se quedó pasmado. ¿¡Acaso…?!
Ketchum juntó las manos frente a su cara, en señal de disculpa.
—¡Lamento haber sido tan insensible con tus sentimientos, Lillie!— exclamó.
La rubia de inmediato volvió a su gesto normal.
—No te preocupes por eso, es mi culpa después de todo. Nunca fui clara con lo que quería y a decir verdad, le sigo dando vueltas al tipo de relación que quiero que tengamos— le dijo, dándole unas palmaditas en el hombro, haciendo que Ash volteara a verla—. Así que no te disculpes, ¿sí?
La sonrisa de Aether reconfortó al azabache.
Agitó la cabeza de un lado a otro.
—Hablando de eso, Lillie— la chica ladeó la cabeza—. ¿Te pones triste cuando hablo con otras mujeres?...
Un leve sonrojo apareció en el rostro de la Representante. Uno de pena.
Ash por su parte, había vivido los celos de primera mano. Los celos de sus Pokémon hacia Pikachu, principalmente.
Rotom pensó que al fin se había dado cuenta, mientras que el roedor entendía de cierta forma la situación. Le había pasado antes con cierta coneja.
Shiron, por algún motivo, se sintió identificada.
—B-Bueno… Podríamos decir… ¿qué sí?...— de pronto el ceño de la chica se frunció— Hablar claro… Tengo que hablar claro…— se repitió, para luego mirar fijamente a Ketchum— La verdad, sí. Es un revoltijo de emociones que combinadas se sienten terrible. Enojo, incomodidad y tristeza. Aunque diga esto, no quiero que pienses que es tu culpa, ya que no tengo derecho alguno a reclamarte o alejarte de las mujeres dado que sólo eres mi amigo, así que por favor, no pienses mucho en ello.
Ash lo había entendido fuerte y claro.
—Lo siento, Lillie. No hay nada que pueda hacer…— murmuró un tanto apenado el chico.
—¡No tienes que hacer nada! ¡Los celos son una emoción sumamente negativa que debo aprender a controlar! ¡No eres propiedad de nadie, Ash!— exclamó, segura de sus palabras.
El azabache la vio y sonrió.
—¡Eres genial, Lillie!— dicho eso, acarició su cabeza.
Una tierna sonrisa y un pequeño sonrojo aparecieron en el rostro de Aether, quien no hizo más que disfrutar la caricia.
—Ash…— susurró en un tono que mostraba inmensa alegría.
Todos esos factores juntos hicieron que las mejillas de Ketchum se colorearan levemente.
Rotom notó como el ritmo cardiaco de Ash había incrementado.
—Eres tan denso que no comprendes las cosas a no ser que te las estampen en la cara, es por eso que apenas estás reaccionando-Roto…
De repente, la mano del azabache se quitó de la cabeza de la rubia, para desilusión de ésta.
Un tanto extrañada, lo vio.
—¡APUESTO A QUE HAPU TAMBIÉN LO SABE!— exclamó Ketchum, señalándola.
Lillie entonces suspiró y rio.
—Ella lo sabe— confirmó.
—¡Lo sabía!— al parecer, adivinar eso lo dejó bastante satisfecho— ¡Dime, ¿quién más lo sabe?! ¿¡Lana?! ¿¡Acerola?!... ¿¡Mallow?!
—No estoy segura del todo— respondió Aether, divertida por la importancia que Ash le daba al asunto.
Rotom sintió conflicto.
Mencionar a Mallow en esa situación era entrar a terreno peligroso, considerando que la morena… también estaba enamorada de Ash.
—Decidí que eso no era de mi incumbencia-Roto…— se dijo a sí mismo, tratando de alejar esos pensamientos que le gritaban que mencionara el amor de Aina.
Pero no pudo evitar plantear una situación hipotética.
—¿Qué harías si otra chica se te confesara?-Roto— le preguntó a su dueño, atrayendo la atención de todos los presentes.
Shiron y Pikachu vieron a sus respectivos entrenadores.
Y Lillie… veía fijamente a Ash.
El entrenador no tardó mucho en responder.
—No es como que no haya pasado, ¿sabes?— rio—. Ya me ha pasado algunas veces antes. Cuando tenía 11 con una niña que se llamaba Macey y a los 15 con una buena amiga llamada Serena.
Pikachu se sonrojó un poco al recordar la última vez que vieron a Serena, cosa que Lillie no pasó por alto.
—Serena… Fue ella la que te besó, ¿verdad?— preguntó la rubia, con un gesto algo serio.
—Fue ella— asintió Ketchum—. Perdón si te hice sentir mal al decírtelo.
Lillie juntó sus dedos y luego se estiró.
—Al principio me sentí un poco desanimada, pero ahora creo que no me importa demasiado. A fin de cuentas, saber que tengo rivales me hace sentir más motivada a conseguir que me notes— contó, sonriendo con seguridad.
Ash la vio con una sonrisa.
—Apuesto a que Tristán mataría por estar en el lugar de Ash-Roto.
La mención del niño alertó a ambos adolescentes.
—¡Tristán!— pensaron los dos, pero por motivos diferentes.
Lillie lo tenía claro.
—Lo siento mucho por él y realmente me apena estar en una situación así… pero mis sentimientos no van a cambiar. Estoy enamorada de Ash y eso se quedará así— dijo Aether con firmeza.
Ash se sintió un tanto nervioso. Seguía siendo raro oírlo de forma tan directa, pero también había otro motivo.
—Hau…— pensó el azabache.
El Representante no quería ni imaginarse que pasaría una vez que Hau se enterara de que Lillie estaba enamorada de él. Su amistad… ¿se arruinaría?
Plantearse eso le dio muchísimo miedo pero aún con eso, no podía revelar los sentimientos de su amigo. Eso sería traición.
Sin que se dieran cuenta, ya había pasado más de una hora desde el inicio de la lluvia y esta, de a poco, fue parando.
Finalmente, cesó del todo.
—Dejó de llover…— murmuró Lillie, viendo el exterior.
—¡Al fin! ¡Podemos seguir buscando la Flauta Solar!— exclamó Ketchum, saliendo de la cueva tan pronto como pudo.
Todos los demás lo siguieron.
—Ahora bien, sólo nos queda buscar a Golisopod. Aunque si no ha vuelto es porque asumo que todavía no ha encontrado la flauta-Roto— dijo, elevándose en el aire para encontrar al tipo Bicho, casi chocando contra un Exeggutor.
Ash cerró los ojos, subió sus brazos hacia el cielo y juntó las piernas, tomando una forma totalmente vertical. Pikachu lo imitó en el suelo.
Lillie se encorvó levemente para verlo a la cara.
—¿Qué hacen?— le preguntó, un tanto confundida y divertida.
—Me convierto en una flauta…— respondió en un tono de voz bajo— Si yo fuera ella, ¿dónde me gustaría estar enterrada?
—Pika pi…— secundó con la misma concentración que su entrenador.
Una pequeña risa salió de la boca de la rubia.
—Son unos tontos— dijo, risueña.
Ash entre abrió un ojo y sonrió.
—Preferimos "especiales".
—Eso tampoco se puede negar— Aether imitó a sus amigos.
Shiron trató de hacerlo, pero no le salió del todo bien.
Luego de unos instantes, los tres dejaron su posición, habiendo llegado a una conclusión.
—¡Bajo tierra!/¡Un pedestal sagrado!/¡Pika pikachu!— exclamaron al mismo tiempo.
—¿Un pedestal sagrado?/¿Bajo tierra?/¿Pikachu?...— interrogaron, viéndose entre sí.
—Es algo como esto: "Soy un objeto legendario y sumamente valioso. Debo estar contenido en una zona segura que me proteja de cualquier intruso y me resguarde hasta la llegada de aquella persona que me utilizará. Bajo tierra me esconderé"— explicó Lillie, sosteniendo su punto.
—¡Yo lo veo algo más como esto!— Ash volvió a tomar su posición de flauta e hizo un gesto arrogante— "Soy muuuuy sagrado y muuuuy valioso. ¡No permitiré que mi sagradidad sea manchada, tontos humanos! ¡Háganme un pedestal ahora para que pueda descansar!".
—¿S-Sagradidad?...— repitió Lillie, con una sonrisa nerviosa.
—¡Pika pikachu!— el roedor se metió a la discusión— "Chu pikachu… Pi pika pika… ¡Pikachu!"
Ash, Lillie y Shiron voltearon a verlo.
—¿Un lugar donde sólo los elegidos me encuentren?/¿Kou?...
El roedor eléctrico asintió.
Tanto Ash como Lillie voltearon a verse. Eso tenía sentido.
Cuando estaban por decir algo, Rotom llegó, seguido de Golisopod.
—No hubo suerte-Roto— informó la Pokédex, negando con el cuerpo.
El tipo Agua se veía algo desanimado. Había buscado mucho pero no había encontrado nada.
Ash sonrió y se le acercó a su samurái.
—Muchas gracias por el duro trabajo, amigo…— dijo, dándole un abrazo—Realmente estás enorme…
Golisopod recordó cuando cabía en la mano de Ketchum y por algún motivo, eso renovó su determinación.
Todos vieron alegres la actitud del tipo Bicho.
—¡No podemos rendirnos tan fácilmente, ¿verdad?!— exclamó Ash, sacando cuatro Pokéballs— ¡Vamos, equipo de rastreo!
Dartrix, Lycanroc, Gumshoos y Torracat aparecieron.
—¡Prrrr!/¡Woof!/¡Shoos!/¡Miaaaau!— exclamaron nada más aparecer. Pikachu corrió al lado de sus amigos.
—¡Bien, hay que dividirnos! ¡Nuestro objetivo es la Flauta Solar, un objeto legendario que debe estar bien oculto!— dijo el entrenador— ¡Dartrix y Gumshoos, ustedes juntos, busquen desde lo alto! ¡Lycanroc y Torracat, por tierra! ¡Golisopod, Pikachu, revisen los alrededores de la isla por agua! ¡Avísenme de cualquier cosa sospechosa que vean!
Todos asintieron y de inmediato, se dividieron.
La lechuza tomó entre sus garras a la mangosta y despegó. Era sorprendente ver cómo podía cargar prácticamente su propio peso como si nada.
El gato y el lobo salieron corriendo juntos hacia una dirección desconocida.
Pikachu se subió a la cabeza del samurái, quien corrió hacia la costa y saltó.
Lillie vio la rápida acción de Ash y no quiso quedarse atrás.
—¡Vamos!— cinco Pokéballs se abrieron. Ribombee, Comfey, Mudbray, Mimikyu y Silvady hicieron acto de presencia— ¡Ribombee y Comfey, ayuden a Dartrix y Gumshoos, por favor! ¡Comfey, está estrictamente prohibido que pelees con Dartrix, ¿entendido?!
El aro de flores no puso ninguna queja. Si era orden de Lillie, la seguiría.
La rubia asintió.
—¡Mudbray, Silvady, por favor apoyen en tierra!— ambos Pokémon asintieron para posteriormente salir corriendo— ¡Mimikyu, Shiron!
Ambos Pokémon voltearon a verla. No es como que ellos pudieran ir por mar.
—¡Cualquier pequeño agujero que vean, investíguenlo! ¡Confío en que pueden!— dijo, bajando los brazos con fuerza.
Los Pocket Monster asintieron.
Podían hacer eso.
Ash volteó a ver a Lillie y Rotom, cosa que éstos correspondieron.
—Apoyemos tanto como podamos, chicos— dijo, con seriedad.
—¡Sí!/¡Afirmativo!-Roto.
Se separaron.
Los Exeggutor y Exeggcute veían en silencio como el grupo de Ash se movilizaba. Volvieron a sus actividades normales.
—Todo luce igual para mí…— murmuró Dartrix, observando desde las alturas el panorama.
—Este lugar es sólo hierba y tierra-Shoos— dijo Gumshoos, afinando la vista lo más que podía.
—¡Hemos llegado en su ayuda, amigos nuestros!— Ribombee llegó donde la lechuza y la mangosta, seguido por Comfey— ¡Apoyaremos en lo que nos ordenen!
El tipo Planta vio un tanto nervioso al aro de flores, pero al ver que no tenía intenciones de atacar, se relajó.
—Un reconocimiento más cercano a más altitud me ayudaría mucho. No puedo subir más ya que Gumshoos está gordo— pidió, señalando el cielo con el pico.
—Tú estás más gordo que yo-Shoos— aseguró el tipo Normal.
—¡Entonces arriba iremos! ¡Nos veremos en unos instantes, honorable lechuza!— cuando la mosca estaba por elevarse, Dartrix la interrumpió.
—Ey, Ribombee— llamó, atrayendo su atención—. Sólo dime por mi nombre… Somos amigos, ¿no?
El tipo Bicho se le quedó viendo y luego le levantó un pulgar (o lo que parecía serlo).
—¡Por supuesto! ¡Nos veremos, Dartrix, Gumshoos!— dicho eso, subió— ¡Vamos, Comfey!
El tipo Hada observó momentáneamente a Dartrix y luego siguió al segundo Pokémon más fuerte de Lillie.
—Sigamos con lo nuestro— dijo el tipo Volador, agitando sus alas.
—Ave— la voz de Gumshoos atrajo la atención de su amigo—, tú también lo sientes, ¿verdad?-Shoos.
La lechuza resopló levemente y luego sonrió.
—La familia está creciendo…
—¡Vamos, Torracat! ¿¡Te atrofiaste en el PokéResort?!— preguntó Lycanroc, corriendo frente al gato.
—¡Tú perseguiste demasiados Tauros!— exclamó el tipo Fuego, bajando por una pendiente.
—¡Oigan!— se escuchó gritar a lo lejos. Lobo y minino se detuvieron, para posteriormente girar la cabeza.
Mudbray corría a lo lejos, siendo seguido de cerca por Silvady (quien evidentemente se estaba conteniendo).
—El burro…— murmuró Torracat.
—Mudbray— corrigió Lycanroc.
—Eso.
—¿¡Los mandó Lillie?!— preguntó el tipo Roca en un grito.
—¡Sí! Queremos ayudar en lo que podamos, así que por favor ¡denos alguna tarea!— pidió Mudbray, llegando al lugar.
—Ayudaremos— dijo Silvady en un tono de voz seco, el cual hizo eco en su casco.
Torracat volteó sorprendido al oír eso. Durante su carrera no había hecho el más mínimo sonido.
Lycanroc y Mudbray, al no conocerlo de mucho, no se sorprendieron.
El lobo se quedó pensando un poco.
—Entonces creo que sería bueno dividirnos. Yo cubriré el este y sureste. Torracat el norte y noreste. Mudbray el sur y suroeste. Y…— Lycanroc hizo una pausa mientras veía a la quimera.
—Silvady— dijo a secas.
—¡Bien! Silvady, tú cubrirás el oeste y noroeste— terminó de decir— ¿Tienen alguna queja?
Nadie la tenía.
—Entonces nos vamos yendo— avisó Mudbray, dando media vuelta. Silvady lo imitó.
Justo cuando estaban por partir, fueron detenidos.
—Por cierto, chicos— Lycanroc fue quien los llamó—. Creo que ninguno de los Pokémon se los hemos dicho, así que lo haré yo… ¡Bienvenidos al grupo, Mudbray, Silvady! ¡Llevémonos bien!
—Si tienen problemas, ayudaremos y si ustedes tienen problemas… Al menos tengan por seguro que yo ayudaré— dijo Torracat, viéndolos con seriedad.
—TODOS los ayudaremos— corrigió el lobo, viendo al gato con los ojos entrecerrados.
El burro sonrió.
—¡Gracias, chicos! ¡Significa mucho tener el reconocimiento de los Pokémon de Ash!— exclamó, mostrando los dientes.
Silvady asintió y luego, se fue.
—¡Ey, espérame! ¡Vamos por la misma ruta!— Mudbray corrió para alcanzarlo.
Tanto Lycanroc como Torracat los vieron con gestos sonrientes.
—Es bueno que todos estemos reunidos de nuevo… Fueron sólo unos días, pero realmente fue una espera larga— dijo el lobo.
—¿Qué haces poniéndote sentimental? Tenemos que trabajar— Torracat comenzó a caminar hacia el norte.
—¡Cállate, seguro que a ti también te alegra que estemos todos juntos!— exclamó Lycanroc, viendo como su felino amigo se iba.
Torracat no lo diría abiertamente, pero sin duda se sentía cómodo con todos ellos ahí.
—¿Puedes entrar ahí, Pikachu?— Golisopod acercó a Pikachu tanto como pudo a un pequeño agujero en el costado de la isla.
—Eso creo… Uno… Dos… ¡Tres! ¡Allá voy!— de un salto, el roedor llegó hacia el orificio, el cual era bastante pequeño, incluso para él.
El tipo Eléctrico no vio más opción que agrandarlo.
Se impulsó utilizando el hoyo y luego, golpeó la pared natural con su Cola de hierro. Algunas rocas cayeron hacia el agua, algunas sobre Golisopod.
—¡Lo siento mucho!— exclamó el roedor ya adentro del hoyo, preocupado— ¿¡Estás bien?!
—Estoy bien— aseguró el tipo Agua—. Mi coraza es muy dura, esas rocas no me hicieron nada.
Pikachu suspiró aliviado. Debía ser más cuidadoso.
Se adentró al agujero, no sin antes comenzar a brillar.
Caminó por un minuto y al final, terminó llegando a un callejón sin salida.
Suspiró y luego, regresó por donde vino.
—¿Nada?— preguntó Golisopod.
—Nada— respondió Pikachu, saltando hacia la cabeza del tipo Bicho.
—Sigamos buscando, entonces…— el samurái continuó nadando por los alrededores.
—Golisopod…— llamó Pikachu, acostado.
—¿Sí?
—¿Vas a quedarte?— interrogó el roedor.
El nado del tipo Agua se detuvo por unos instantes, para luego ser retomado.
—Quiero decir… Ya te volviste lo suficientemente grande y fuerte como para protegerte a ti mismo, lo cual era tu objetivo al quedarte con nosotros ¿Te irás ahora?— volvió a preguntar Pikachu.
—Yo… No tengo un lugar al cual volver. Antes de conocerlos, chicos, yo simplemente vivía el día a día, tratando de sobrevivir, sin un lugar al cual llamar hogar— comenzó a contar Golisopod—. Pero cuando estoy con ustedes, me siento parte de algo. Siento, por primera vez en mi vida, que encajo en un lugar; que estoy donde debería de estar.
Pikachu sonrió al oír eso, sabiendo ya la respuesta.
—Mientras que yo esté con ustedes… ¡Seré su espada y su escudo! ¡Yo los protegeré!— aseguró con firmeza.
—Eres genial, Golisopod…
—Nada…— murmuró Shiron, saliendo de un agujero que simplemente llevaba tres metros hacia el frente.
—Debemos seguir buscando. Lillie nos necesita— la voz de Mimikyu era rasposa y su tono de voz, calmado.
—¿De verdad podremos encontrarlo?...— se preguntó Shiron, dudosa— Si yo fuera Peke, seguro que se me ocurriría una idea genial…
Mimikyu escuchó eso, comenzando a sentirse un tanto irritada.
—Por aquí, seguro que debe haber algo…— murmuró, comenzando a caminar hacia el sur.
—¿Qué haría si fuera Peke?... Ella de seguro comenzaría a excavar sus propios túneles y…
—¿Podrías centrarte, por favor?— pidió Mimikyu, volteando a ver a Shiron—. No quiero sonar grosera, pero esta ya es como la quinta vez que mencionas a la Ninetales. Está comenzando a volverse algo pesado.
—¡A-Ah, sí! L-Lo siento mucho…— la tipo Hielo bajó la mirada, apenada.
—No, no te disculpes. Sólo trata de no compararte tanto con ella y ya está— Mimikyu entonces volvió a girarse—. Ahora vamos, necesitamos hacer esto.
Shiron asintió y corrió detrás de ella.
Si Mimikyu tan solo supiera que la Vulpix no podía evitarlo…
Finalmente, pasaron tres horas y los resultados fueron totalmente negativos.
Todos se reunieron frente a la cueva en la que se habían resguardado de la lluvia. Ninguno traía buenas noticias.
—Hemos buscado por todos lados, pero simplemente no encontramos nada…— murmuró Ash, sentándose en la roca.
—¿Es posible que nunca haya estado aquí para empezar?— se preguntó Lillie, tomando asiento también.
—Este era el mejor lugar para buscar… Si no está aquí, nuestras probabilidades de encontrar la Flauta Solar disminuyen ampliamente-Roto.
Los Pokémon se vieron un tanto decaídos ante esa noticia.
—¡Ah, no lo entiendo!— exclamó Ketchum— ¡Se supone que este sitio lo tenía todo! ¡Los Exeggutors como guardianes, es un lugar remoto y nadie lo visita! ¿¡Por qué no está aquí?!— con frustración, golpeó la piedra sobre la que estaba sentado.
Lillie vio con una sonrisa como Ash ahora podía dejarse llevar por lo que sentía y no obligarse a mantener una sonrisa en cualquier situación.
Centrarse en ello hizo que no se percatara de otra cosa.
El golpe dado por Ash sobre la piedra produjo un sonido; un sonido que podrías reconocer fácilmente al golpear una pared hueca.
Todos escucharon eso, incluido el azabache.
—¡Arriba, Lillie!— exclamó el chico, tomando a la rubia de la muñeca y atrayéndola hacia él.
—¿E-Eh?...— confundida, la rubia se levantó.
Golisopod se adelantó a todos y levantó ambos brazos, los cuales se cubrieron en una capa de agua, tomando la forma de cuchillas. De un solo tajo, la roca se partió a la mitad.
Entonces, todos vieron con sorpresa el interior.
La roca estaba hueca casi en su totalidad, sí, pero lo sorprendente no era eso.
Lo sorprendente era lo que había DEBAJO de la roca.
Un hueco de tal vez sesenta centímetros de radio diámetro estaba siendo ocultada por la gran roca, la cual no tardó mucho en desplomarse al interior del agujero.
Ash se arrodilló, viendo el interior, el cual estaba sumamente oscuro.
Volteó a ver a Pikachu, quien no dudó. Su cuerpo comenzó a brillar y de un salto, bajó hacia el fondo del pozo.
—¿¡Todo bien, amigo?!— preguntó Ketchum, dando un grito hacia el interior del lugar.
—¡Pika pika!— respondió el roedor.
—Bajaré a acompañarlo-Roto— dijo la Pokédex, viendo a su dueño.
—Gracias, Rotom.
Y dicho y hecho, RotomDex descendió.
Los entrenadores voltearon a ver a sus Pokémon, quienes no necesitaron que les dijeran nada.
Estaban por entrar a un lugar desconocido, por lo que no podían ir todos.
Regresaron a sus Pokéballs.
—Espera aquí un momento, Lillie. Bajaré yo primero— dijo el de la gorra. La rubia asintió.
Ketchum se sostuvo del borde del agujero y sin pensarlo mucho, saltó.
Pikachu iluminaba bien el interior del lugar, pero la caída era mucho más alta de lo esperado. Eran al menos tres metros o incluso más.
Ash vio hacia arriba, topándose con la luz que entraba por el agujero.
—¡Bien, Lillie! ¡Salta!— gritó Ketchum.
—¡Allá voy!— avisó.
De pronto, el cuerpo de la rubia apareció en la zona iluminada por el tipo Eléctrico. El azabache se movió tan rápido como pudo para atraparla.
Con sus brazos, detuvo la caída de la chica.
—¡Buena atrapada, ¿eh?!— exclamó Ash, manteniéndola en el aire.
Lillie le sonrió.
—Excelente, diría yo.
Ash rio y finalmente, la bajó.
Fue ahí que se dieron tiempo a observar bien el lugar.
—Las paredes y techo de este sitio están hechas de algo muy similar a la arcilla, por no decir que es eso mismo-Roto— analizó, comenzando a fotografiar el lugar.
Y tal como lo dijo Rotom, así era. El lugar era un pasillo extenso de al menos varios metros, sin ninguna falla aparente en su construcción.
Todos se acercaron curiosos a una de las paredes, comenzando a tocarla por todos lados. El material era sumamente liso y estaba bastante frío.
—Es por esto que no pudimos encontrar nada al buscar en los agujeros de la superficie… Este sitio está bastante bien cimentado-Roto.
Ash, Lillie y Pikachu volvieron a avanzar mientras seguían observando cada rincón del sitio.
—Estoy seguro… ¡Esta debe ser la ruta a la Flauta Solar!— exclamó Ketchum, sonriente.
—¡Sí! Un túnel secreto es la completa señal de que estamos por encontrarlo— aseguró Lillie.
Y no se equivocaron.
La luz creada por el roedor, lentamente fue cubriendo el final del pasillo y a lo lejos, algo resplandeció.
No dudaron en correr hacia el lugar, topándose así con unos pequeños escalones que finalmente, llevaban a una especie de pequeño pedestal hecho de un material blanco, similar al mármol. Sobre él, estaba ni más ni menos que…
—¡La Flauta Solar!-Roto.
El objeto, a pesar de parecer tener décadas por no decir siglos, enterrada ahí dentro, no tenía ni la más mínima mota de polvo. Parecida al vidrio, brillaba de forma encantadora.
Ash, Lillie y Pikachu sonrieron al ver el objeto que habían buscado.
Justo cuando el azabache estaba por tomarla, la mochila de Lillie empezó a moverse incesantemente.
Para sorpresa de todos, la Flauta Lunar salió volando del interior del bolso, mientras que la Solar se elevó en el aire. Ambas flauta comenzaron a flotar y a girar, como si se persiguieran mutuamente.
—¿Qué es…?— las palabras no salieron de la boca de Lillie.
—¡Debo grabar esto! ¡Pikachu, dame una luz clara!-Roto— pidió desesperado, pasando al modo cámara.
El roedor incrementó el efecto de Destello, cosa que puso feliz a Ketchum sin que éste se diera cuenta.
Un brillo único comenzó a emerger de las Flautas gemelas. Era una hermosa mezcla entre un tono claro de morado, casi azul y un amarillo que casi parecía anaranjado.
El movimiento de ambas flautas comenzó a hacerse más rápido y finalmente, el brillo estalló, esparciéndose por todo el lugar como si se tratase de una onda expansiva.
Todos vieron con sorpresa eso y antes de que se dieran cuenta, el sitio ya no era solamente iluminado por el destello de Pikachu.
Las paredes en sí mismas emitían un brillo resplandeciente pero no era todo. En ellas, podían verse diversas imágenes (más bien dibujos) que lucían sumamente antiguos.
—¿Ese es… Tapu Koko?...— murmuró Ash, afinando la vista en una parte del muro. En él podía verse al dios de la guerra junto a una persona que…
No pudo seguir viendo.
—¡Chicos!— exclamó Lillie, atrayendo la atención de todos.
Y con justa razón.
Frente a las Flautas gemelas estaba Cosmoem, encarándolos.
—¿Nebulilla?-Roto…— murmuró la Pokédex, confundida.
Espontáneamente, la Flauta Lunar comenzó a flotar lentamente hacia Lillie, mientras que la Solar, hacia Ash.
Ambos adolescentes abrieron las manos, recibiendo los instrumentos.
Y entonces, ocurrió algo inesperado.
Como si se tratara de simples tubos de cristal, ambas flautas de rompieron en su totalidad pero antes de que siquiera pudieran sorprenderse, volvieron a armarse por completo, como si nada les hubiese ocurrido.
Sobra decir que todos terminaron extremadamente confusos.
—R-Rotom… ¿grabaste eso?— preguntó Lillie, tomando firmemente la flauta para evitar que pudiera caérsele. Al parecer era más frágil de lo que creía.
—Cada cuadro-Roto…
Ash toqueteaba el instrumento por todos lados, comprobando que de verdad estuviera bien.
—Nebulilla…— Lillie vio fijamente al Ultraente— ¿Esto fue obra tuya?...
Evidentemente, no recibió respuesta alguna.
Cosmoem, de forma silenciosa, comenzó a avanzar lentamente hacia el frente, por donde ellos habían venido.
Todos vieron eso anonadados, mirándose entre sí. Finalmente, asintieron.
Debían seguirlo.
Ash volteó hacia su derecha, donde pudo ver relatada una historia gracias a diversos dibujos.
Un grupo de hombres y Pokémon habían llegado a una tierra inhabitada. Luego de eso, los cimientos de una civilización comenzaron a levantarse. Se descubrieron otros tres grandes pedazos de tierra y tanto humanos como Pokémon se dividieron en cuatro.
Lillie se giró hacia la izquierda, topándose con algo similar.
Guerra se desató entre humanos y Pokémon. Una guerra para ver que facción se volvería la dominante pero una vez que ésta terminó, todo se volvió sumamente pacífico. Cuatro reyes fueron elegidos, así como sus leales y fuertes súbditos.
Los Kahunas y Capitanes de Alola habían nacido ahí.
Por la derecha, una línea trazada sobre la "arcilla" marcaba la diferencia entre una escena y la otra.
Solgaleo y Lunala ya descendían. Al igual que lo mostrado en el libro de Acerola, los reyes recibieron a los que serían sus deidades. Una pequeña luz era desprendida de los dibujos de ambos Ultraentes; por debajo de ellos, estaban los Tapus. Solgaleo y Lunala parecieron ofrecérselos a los humanos para (según lo que Ash comprendió), cuidarlos y regular sus acciones.
En la izquierda, seguía la continuación de eso.
Las Flautas Gemelas ya aparecían en el escenario. Dos jóvenes de pelo negro (un chico y una chica) tocaban juntos los instrumentos. Solgaleo y Lunala estaban en el cielo y parecían complacidos por el espectáculo.
Lillie vio con fascinación lo hermoso del dibujo y sin poder contenerse mucho, lo tocó.
Sus oídos comenzaron a escuchar una hermosa melodía y de pronto, unas imágenes recorrieron su mente a velocidades absurdas. Al final, sólo pudo oír dos voces desconocidas.
—A tu señal, hermano.
—¡Asegúrate de seguirme el paso!
La mano de la rubia se despegó del dibujo y ella estaba sumamente confundida. Trató de llamar a Ash y los demás, pero se dio cuenta de que ya estaban unos metros adelante.
Vacilante, vio el dibujo y luego decidió seguir a sus amigos.
El ceño del azabache se frunció al ver el siguiente dibujo.
Del cielo, descendía el Refulgente. A su lado, Solgaleo y Lunala (quienes habían sido llamados por dos jóvenes) lucían como pequeños niños. Los habitantes de Alola se postraban ante él.
Ash estaba por apartar la mirada, cuando de pronto…
—Te ofrezco…
Un murmullo casi inaudible atravesó los tímpanos de Ketchum. Habría jurado escuchar una voz gruesa y potente. Su piel sintió escalofríos y luego, siguió avanzando.
—Esto no es para nada normal…— pensó, manteniéndose alerta.
—Un intercambio…— susurró Lillie, viendo el siguiente dibujo.
El Refulgente había perdido brillo, muchísimo, y a cambio, Solgaleo y Lunala lo habían ganado, pero aun así el Refulgente seguía siendo más brillante, aunque juntos, los dioses león y murciélago eran tan resplandecientes como él.
La rubia sabía el resultado de ese intercambio.
Los pueblos comenzaron a ser arrasados en una representación bastante fiel de lo que podría haber pasado. Por su parte, Laliona y Mahina Pe'a combatían dando todo de sí junto a los Tapus para detener al agresor.
Una sonrisa se formó en el rostro de Ash al ver como los cielos se abrían para dejar paso a Arceus, quien se unía a la batalla.
Gracias al Pokémon creador, el combate se había vuelto bastante fácil a favor del bando aliado.
Y entonces, ocurrió algo que Ketchum no había visto en el libro de Acerola.
—¿¡Qué es esto?!-Roto— la Pokédex, al estar fotografiando todo, también vio la imagen. Su grito alertó a Lillie y Pikachu.
—¿¡Qué pasa…?!— Lillie se interrumpió a sí misma al ver lo mismo que ellos.
Solgaleo había sido derrotado por el Refulgente y había comenzado a ser asimilado por éste.
Al final, una nueva especie de Solgaleo emergió. Su cuerpo desprendía una luz que, por lo que se pintaba, era incandescente. Su cuerpo estaba revestido por una armadura de tonalidades amarillas, apenas visible por el destello constante que era su cuerpo y, de su espalda, emergían cuatro enormes alas.
Ese Solgaleo comenzó a atacar a los que antes, eran sus aliados.
De inmediato, todos corrieron hacia la izquierda, donde continuaba el relato.
El combate continuó y aunque los Tapus, Lunala y Arceus intentaban detener al enemigo, les era imposible mantenerlo quieto. Todos sabían que al final, el Resplandeciente era despojado de su luz, por lo que seguramente eso era lo que intentaba hacer el bando aliado.
Pero por algún motivo, ellos se estaban contiendo…
No querían herir a Solgaleo. Él seguía ahí.
La batalla parecía haber llegado a un punto crítico en el que Lunala y los Tapus se estaban quedando sin energía, dejándole casi toda la carga a Arceus. El Pokémon Alfa por sí solo no podía someter completamente al desesperado Refulgente, quien parecía hacer todo lo posible para escapar de su dominio.
Ash y su grupo corrió hacia la derecha.
Pero fue entonces que llegaron ellos.
Los humanos se habían unido a la lucha.
Aquellos jóvenes que con su melodía habían invocado a Solgaleo y Lunala, ahora tocaban para darles fuerzas.
Lillie entonces se preguntó si volvería a escuchar aquella canción si volvía a tocarlos, cosa que hizo.
Recibió más que sólo escuchar.
Cosmoem, de pronto, comenzó a resplandecer por sí mismo.
—¿¡Nebulilla?!— gritó Ash tratando de tocarlo, cuando de pronto, el brillo se esparció por todo el lugar.
Eran tanta luz que se vieron obligados a cerrar los ojos.
—¡No puedo ver!-Roto— exclamó.
—¡NO SE DESPEGUEN DE MÍ!— ordenó Ash, tanteando el terreno con la mano. Logró sentir la carcasa de Rotom y el hombro de Lillie; los acercó a los dos hacia él. En su pierna derecha sintió el pelaje de su mejor amigo.
El cegador destello continuó por algunos instantes más hasta que finalmente, paró.
Ash tenía los parpados despegados uno del otro pero aún con eso, sólo podía ver blanco.
—¿¡Ash?!— escuchó la voz de Lillie, la cual sonaba inesperadamente lejos.
—¿¡Lillie?! ¿¡Dónde estás?!— gritó con fuerza una vez más.
Pero no recibió respuesta.
Escuchó a personas hablar. Hablaban en un idioma que jamás había escuchado, pero alcanzó a reconocer unas palabras.
—¡Tapu Koko!... ¡Laliona!... ¡Tapu!
En general, eran los nombres de los Pokémon.
Cuando finalmente logró ver algo, frente a él había una mujer joven de tal vez veinte años. Era de piel morena, pelo castaño y ojos grisáceos; ojos que mostraban una fría mirada.
—Kaimana…— murmuró una joven voz, dirigida hacia aquella mujer.
—¡De pie, Ululani! ¡Cacareo Sagrado te necesita!— ordenó, tendiéndole una mano. Llevaba puesto un vestido largo y algo holgado de color azul, así como un collar de flores blancas— ¡No me casé con un debilucho!
Ululani, como fue llamado, era un joven también en sus veinte. Su piel, al contrario de su "esposa" estaba ligeramente bronceada. Su cabello era de un tono negro azabache y sus ojos eran azules. Estaba vestido con un collar de conchas y algo similar a afilados colmillos. Una falda hecha de hojas de palma cubría su parte baja, mientras que iba desnudo de cintura para arriba.
—¿Dónde están los chicos?... ¿Dónde está Electivire?...— preguntó, poniéndose de pie. Una vez arriba, pudo ver a una Milotic, la cual acompañaba a su mujer.
—Allá— señaló.
El dedo de "Kaimana" apuntaba hacia una pequeña colina ubicada a tal vez unos treinta metros de distancia. Sobre ella, había cinco seres.
Una era una mujer de piel morena, ojos celestes y pelo rosado. Vestía un traje similar al de Kaimana, sólo que era rosado y en lugar de llevar un collar, tenía unas muñequeras de tela. Junto a ella estaba un Espeon.
Sujetando la mano de la joven mujer, estaba un chico de su misma edad. Su piel era blanca, su cabello rubio y sus ojos poseían un tono entre el verde y el azul. Tenía una falda igual a la de Ululani y unas tobilleras hechas de metal. Un Ludicolo lo acompañaba.
El último, era un gran Electivire que tenía la particularidad de que su pelaje era más oscuro y sus ojos, azules.
—Es bueno ver que resistieron esos ataques, U'ilani, Kei— dijo Ululani, acercándose a ellos.
El tipo Eléctrico volteó a ver al que parecía ser su entrenador y caminó a su lado.
—¿De qué hablas?— el rubio (aquel llamado "Kei") se rio— ¡Eras tú el que estaba contra las cuerdas!
Por su parte, el moreno rio un poco al oír eso.
—No puedo decir que mientes…— se rascó la cabeza y luego, subió la mirada— La cosa no va bien, ¿eh?...
—No… Sin ayuda, Laliona no podrá liberarse de las cadenas de Necrozma— dijo la de pelo rosado; U'ilani.
Todos vieron hacia el frente. Estaban en un terreno completamente devastado. Lo que antes era una llanura totalmente llena de pasto ahora era un camino de destrucción. A lo lejos, podían verse a los humanos intentar combatir al Refulgente combinado con Solgaleo.
Eran fácilmente derrotados pero aun así, volvían a ponerse de pie.
Lo único que podía oírse era el sonido de las explosiones, los gritos de guerra y el más fuerte… las Flautas Gemelas tocando al unísono.
Ululani miró hacia su izquierda, donde había dos adolescentes de posiblemente catorce y dieciséis años, uno era una chica y el otro un chico.
La joven adolescente poseía un largo pelo negro de un tono no tan oscuro. Su piel, al igual que la de Kei, era blanca. Al tener los ojos cerrados, el tono de éstos no podía apreciarse. Con delicadeza, tocaba la Flauta Lunar.
Por su parte, el varón era bastante parecido físicamente a la chica, sólo que era más alto y su cabello mucho más corto. Tocaba con gran destreza la Flauta Solar.
—Una canción de inspiración y esfuerzo… ¿Cómo no sentirse más fuerte con ella?— se preguntó Kei, dejando que el viento le diera en el rostro. Estaba caliente.
—Si sigues hablando así, no durarás nada en el campo de batalla— le recriminó Kaimana.
—Los hermanos Ikena siempre conmovieron a Alola con sus canciones… Pensar que le darían la fuerza a la humanidad para contraatacar…— murmuró U'ilani con una pequeña sonrisa en el rostro.
—Retribuyamos el esfuerzo de los jóvenes, dando todo de nosotros en la lucha— Ululani estiró sus brazos y luego, miró hacia el frente— ¡MARCHANDO!
—¡SÍ!— gritaron los tres que estaban con él.
Electivire, Milotic, Espeon y Ludicolo dieron sus propios gritos de batalla.
Con velocidad, comenzaron a correr hacia una batalla que estaba alejada de ellos al menos diez kilómetros.
Pero su velocidad no tenía precedentes.
Todos ellos eran agiles y fuertes. Sus piernas mostraban una buena musculatura y sabían dar los pasos de forma que reducían el impacto al chocar con la tierra.
Llegado a un punto, se separaron.
Cada uno tomó su propio camino y no dejaron de correr hasta llegar a su destino. La primera en llegar fue Kaimana.
Llegó a un lugar cercano a la costa y una vez lo hizo, se reverencio.
—Aleta Sagrada, creación de Mahina Pe'a… Estoy a tu servicio— dijo con un tono serio y firme. Su Milotic también bajó la cabeza.
Frente a ella estaba la que en un futuro sería conocida como la Diosa de los océanos.
—De todos los candidatos posibles entre los humanos te elegí a ti, Kaimana Hekili. Por tu desinterés en aquel que no merece tu atención, tu impasibilidad a la hora del combate, tu frialdad y capacidad estratégica, así como la voluntad de sacrificar todo de ti por aquellos que amas, te he seleccionado como la Representante de mi fortaleza— explicó, acercándose a ella—. No tenemos tiempo que perder. Acepta este regalo hecho con el deseo de nuestra señora y vuélvete una conmigo.
Kaimana levantó la vista y frente a ella había una extraña roca con una hendidura romboidea en su centro. Junto a la roca, también había un cristal amarillo.
La Representante de Tapu Fini tomó entre sus manos los objetos y los unió. De ellos, comenzó a salir un intenso destello que posteriormente rodeó a la Tapu.
El siguiente en llegar fue Ululani, quien terminó por llegar a una zona desolada, alejada de la batalla.
Nada más llegar, se arrodilló así como su Electivire.
—Cacareo Sagrado, creación de Laliona… Puedes considerarme tu espada— aseguró, con un tono de voz más sereno.
El futuro Dios de la guerra lo encaraba con un gesto inalterable.
—Admiro tus cualidades, Ululani Hekili. Tu potencia y destreza sobresaliente en combate, poderío físico y éxitos en batalla, así como la amabilidad y capacidad para ayudar a todo aquel que lo necesite, es por dichas características que te he elegido como el Representante de mi fortaleza— enlistó, acercándose un poco más—. Toma el regalo de mi señora y asegúrate de convertirte en un bravo guerrero.
Al igual que con Kaimana (aunque él no tenía forma de saberlo), una piedra y un cristal aparecieron frente a él.
—¡Se el catalizador de mi poder, ULULANI HEKILI!
El brillo cubrió tanto a Ululani como a Tapu Koko.
El tercero fue Kei. Aunque todo el terreno estaba marchito y lleno de ceniza, Kei llegó a una pequeña zona llena de un verde y hermoso pasto.
—Me postro ante ti, Toro Sagrado, creación de Laliona… Seré tu apoyo— se hincó en una posición similar a un rezo de Kanto. Su Ludicolo lo imitó tan bien como pudo.
Tapu Bulu, el que sería llamado Dios de la creación, lo veía con seriedad.
—Keikilani Kauka, te he elegido por tu parecido conmigo. Eres alguien que toma las cosas a su propio ritmo pero que desprecia los corazones de los malhechores, evitas aquel combate que no es necesario librar y al contrario de mí, posees una calma innata ante la adversidad. Por complementarme, te elijo como el Representante de mi fortaleza— le hizo saber, descendiendo del cielo hasta estar a su altura—. Juntos hagamos frente a esta catástrofe y usemos el regalo de nuestra señora para dar fin a este conflicto sin sentido.
Piedra y cristal, ambas aparecieron frente a él.
Una vez que las dos cosas se unieron, el destello apareció.
Y por último, llegó U'ilani. Su destino fue una pequeña cueva dentro de una montaña. Apenas llegó, se postró, pegando su frente al suelo. Su Espeon hizo lo mismo.
—Mariposa Sagrada, creación de Mahina Pe'a… Seré el cerebro que te ayude con tu misión— dijo con tranquilidad.
La próxima Diosa de la paz no se estaba quieta. Con velocidad, se movían alrededor de U'ilani.
—¡No seamos tan dramáticos!— pidió la tipo Psíquico— ¡U'ilani Hau'oli, por tu noble y buen corazón, que rechaza la violencia innecesaria, así como por tu gran conocimiento y sabiduría, te elijo como mi Representante! ¡Así que vamos, vamos, levanta la cabezota! ¡Mi señora te dio este regalo, así que aprovéchalo bien!
Hau'oli obedeció, mirando hacia arriba. Tapu Lele se había quedado quieta al fin para darle la roca y el cristal.
Al final, el cristal terminó en su lugar correspondiente. El destello inició.
—¡No podemos seguir así, Kahuna Mahalo!— gritó un hombre, equipado con una lanza y un escudo, quien era seguido por un Gumshoos— ¡Perdemos muchos hombres rápidamente!
El Kahuna atendió al llamado. Era un hombre de tal vez cuarenta años de pelo un poco canoso pero verde en general. Su cuerpo mostraba diversas cicatrices provocadas por múltiples peleas y sus ojos grises mostraban toda la experiencia que tenía.
El Rey sabía que lentamente llegaban a su límite, pero debían seguir dándolo todo. Mahina Pe'a estaba recuperando lentamente su fuerza y el Creador estaba logrando enormes avances. Ya sólo necesitaban a…
Intensos destellos surgieron a la distancia, llamando la atención de todos.
En el sureste, una enorme figura amarilla de al menos cincuenta metros de alto apareció.
En el este, fue una gran silueta verde la que hizo su aparición.
Por el suroeste, emergió una gran bestia azul.
Y por último, en el oeste. Un enorme cuerpo rosado hizo acto de presencia.
El Kahuna Mahalo sonrió inmensamente al ver eso.
Lo habían logrado. Los Sagrados y los Representantes se habían unido.
Pero ellos no eran los únicos que habían visto eso.
Arriba, en el cielo, el llamado Necrozma había visto el emerger de aquellos seres de luz.
Su avaricia volvió a hablar por él.
—¡ESA LUZ…! ¡ME PERTENECE!
—¿¡…lie?! ¿¡A…?! ¿¡LIL…?! ¿¡…SH?! ¿¡LILLIE?! ¿¡ASH?!
El fuerte grito hizo que tanto el azabache como la rubia espabilaran.
Parpadearon repetidamente, intentando salir de aquella extraña confusión.
—¿E-Eh?... ¿D-Dónde estoy?...— preguntó Ketchum, sintiéndose completamente fuera de lugar.
—¿¡Dónde está Kei?!— gritó Lillie de pronto, llamando la atención de todos. La rubia lucía desesperada por encontrar algo.
Esas palabras hicieron que Ash recordara.
—Si quieres desposarme, primero tendrás que vencerme en combate. Me niego rotundamente a unirme en matrimonio con alguien débil.
—¡KAIMANA!— gritó fuertemente, sintiendo su corazón acelerarse fuertemente— ¿¡Dónde…?!
Dos pequeñas descargas los interrumpieron.
—¡PIKA PI!— exclamó el roedor, viéndose sumamente preocupado por los humanos.
—¿¡Se están escuchando?!— interrogó Rotom, guardando sus cañones— ¿¡Kei?! ¿¡Kaimana?! ¿¡De qué están hablando?!-Roto.
Ash y Lillie se voltearon a ver.
Kei y Kaimana… Ellos no conocían a esas personas.
—¿Q-Qué fue lo que nos pasó, Rotom?— preguntó Aether, sobándose el brazo derecho.
La Pokédex y Pikachu suspiraron.
—Kukui bendito…— exclamó, para luego intentar recuperar la compostura— ¡Después de que el destello terminó ustedes se quedaron en blanco totalmente!-Roto.
Azabache y rubia escucharon eso, sorprendidos.
—¿Qué quieres decir con eso?— interrogó Ash.
—Estaban… en trance. Pikachu y yo los llamamos por más de media hora pero no respondían. Intentamos con pequeñas descargas, pero no tenían el más mínimo efecto. Balbuceaban cosas incomprensibles y lo poco que se entendía era en Aloliano antiguo, ¿¡qué rayos les pasó?!-Roto— volvió a preguntar.
Ash y Lillie se llevaron las manos a la cabeza, intentando recordar algo.
Se esforzaron mucho ante la exigente mirada de RotomDex. Pensaron y pensaron, hasta que finalmente.
—¡DÉNMELA!
Los ojos de ambos adolescentes se abrieron como platos.
—¡NECROZMA!— gritaron al unísono.
—¿N-Necrozma?-Roto…
—¿Pika?...
Sin dar respuesta alguna, ambos adolescentes salieron corriendo hacia el frente, donde Nebulilla se había quedado quieto.
—¡E-Esperen!-Roto.
Ahí lo encontraron. La imagen que sabían, seguía.
Aquellos titanes de luz habían sujetado fuertemente al Refulgente y gracias a ellos, tanto Arceus como Lunala habían podido separar a Solgaleo y al llamado "Necrozma".
Luego de eso, pasaron hacia la siguiente imagen.
Solgaleo ya no era el mismo. Su tamaño había cambiado y se había convertido en Cosmog. Al mismo tiempo, Necrozma huyó del lugar totalmente derrotado.
Según los dibujos, un Ultraumbral se abrió y por él, desaparecieron Lunala y el que antes era conocido como Solgaleo. Los colosos desaparecieron, revelando así a los Tapus junto a sus Representantes.
Los flautistas dejaron de tocar para después, resguardar la Flauta Lunar y Solar.
—Y así… Alola quedó en paz una vez más…— murmuró Lillie, viendo el dibujo final.
—Una Alola unificada…— describió Ash.
—¡Quiero una explicación!-Roto.
—¡Pika pikachu!
—¡Esperen, esperen, esperen! ¿¡Me están diciendo que viajaron en el tiempo?!-Roto.
Pikachu no lo veía tan extraño. Él ya había viajado en el tiempo unas cuantas veces.
Ash y Lillie voltearon a verse.
—No fue algo así…— dijo Lillie, intentando describir como había sido la cosa.
—¡Piensa en ello como un "FIIIIUUUUM"! ¡Seguido de un "PAKAAAAN"!— exclamó Ash, asemejando una explosión.
Rotom lo miró fijamente.
—Esperaré a que Lillie descubra como describirlo-Roto…
La rubia tardó un poco, pero finalmente lo hizo.
—¡Fue como ponerse en los zapatos de otra persona!— exclamó.
—¿Pensaste tanto para eso?-Roto…
—¡No, no lo entiendes! ¡Fue LITERALMENTE, estar en el cuerpo de otra persona!— aclaró— ¡Pude ver todo desde los ojos de aquella mujer llamada U'ilani Hau'oli!
—¡Y yo todo lo que veía Urusani Hakuni!— secundó Ash.
—¡Ululani Hekili!— corrigió la rubia.
—¡I-Incluso pude ver los recuerdos de…! ¡DE MI BODA!— gritó Ketchum.
Todos se sobresaltaron un poco al oír eso.
Lillie pensó en que si había visto esos recuerdos, también pudo haber visto lo ocurrido en la luna de miel y…
—Es tonto pensar que existían esas cosas hace siglos— se dijo a sí misma, pensando en que había asuntos más importantes que tratar—. Cambiando de tema… Creo que descubrimos el verdadero nombre del Refulgente.
Rotom volteó a verla, bastante interesado.
—¿Su verdadero nombre?...— recordó lo de hacía unos minutos— ¿¡Fue por eso que dijeron "Necrozma"!?-Roto.
—¡Sí! ¡Yo llamé a…! ¡No, no! ¡U'ilani Hau'oli llamó al Refulgente por el nombre de "Necrozma"!— Lillie se corrigió a sí misma y luego levantó el dedo índice— ¿¡Recuerdan la vez que Acerola nos leyó el libro en Malíe?! ¡Ella dijo que el Resplandeciente, que asumo es el mismo que el Refulgente, tenía la capacidad de habla! ¿¡Y sí se presentó a los habitantes de Alola en aquel entonces?!
Rotom, Pikachu y Ash no vieron para nada descabellada esa teoría.
Ketchum entonces miró hacia el responsable de todo eso.
—¿Querías enseñarnos esto, Nebulilla?— preguntó, acercándose al flotante Ultraente— Tú rearmaste las Flautas, ¿verdad?...
Las palabras del chico sorprendieron a todos.
—¿A qué te refieres con eso, Ash?— preguntó RotomDex.
Lillie y Pikachu secundaron con la cabeza.
El entrenador entonces, volteó a verlos.
—Si en este tiempo, yo soy Ululani Hekili y Lillie es U'ilani Hau'oli… Entonces no hay forma alguna de que nosotros podamos ser los Flautistas, ¿no es así?— esas palabras hicieron click en el cerebro de los otros tres.
—Entonces si Gladio es Kaimana Hekili y Hau vendría siendo el tal Kei Kauka que mencionaron… ¡Nos faltan las contrapartes de los llamados hermanos Ikena! ¡Por eso las Flautas se rompieron cuando las tocaron! ¡Ustedes no son los elegidos para despertar a Solgaleo!-Roto— exclamó la Pokédex.
—¿Qué haremos entonces?... ¡No podremos buscar a mi madre así!— dijo Lillie, sintiéndose nerviosa.
Pikachu también se sintió un tanto desesperado.
—Fue por eso que Nebulilla las reconstruyó— dijo Ketchum, haciendo que todos se calmaran—. No sé si estoy bien o no, pero creo… que hará una excepción…
Lillie, Rotom y Pikachu voltearon a verse.
—¡Ahhh, no tiene caso pensar en esto!— exclamó Lillie, para sorpresa de todos— ¡Sólo lograremos saturarnos!
Rotom se rascó la carcasa.
—Yo pienso que deberíamos llamar a Gladio y Hau… Si este lugar tiene tanto peso para los Representantes, ellos deberían visitarlo. Además… también tengo muchas cosas que procesar como esas formas de los Tapus y… Sólo salgamos de aquí-Roto…
Todos asintieron ante la idea.
Al parecer, esas palabras hicieron efecto en Cosmoem, quien dejó de flotar lentamente. Antes de poder tocar el suelo, fue sujetado por Lillie.
—Avisa la próxima vez que vayas a hacer eso…— pidió, guardándolo con delicadeza en la mochila— Nos preocupas a todos, cielos…
Con paso tranquilo, llegaron por donde vinieron (no les tomó demasiado tiempo ya que habían avanzado mucho gracias al recorrido de Nebby).
Y ahí se toparon con otro dilema.
—Bueno… Estoy seguro de que Golisopod podría subirnos un buen tramo…— murmuró Ash, calculando lo que les costaría llegar hacia la cima.
—Deberías tener una cuerda, ¿no?-Roto…
—Creo que debimos de pensar en esto antes de saltar…— se dijo Lillie a sí misma.
—Pika pi…
No pudieron seguir pensando gracias a que, de pronto, algo comenzó a descender.
Los chicos retrocedieron algo alarmados ante lo repentino de eso y para cuando vieron bien, se toparon con un Exeggutor. Sus tres caras veían al grupo de Ash.
—¿Está…?
—¿Diciendo que nos subamos?— terminó de decir Aether.
—Pues yo puedo volar, así que los veo en la cima-Roto— dicho eso, comenzó a ascender.
Ash, Lillie y Pikachu voltearon a verse. El Exeggutor no parecía tener intenciones de moverse, así que decidieron que harían caso.
Por instrucciones de la rubia, Ketchum subió primero, cosa que lo extrañó un poco pero no rechistó mucho. Junto al entrenador, iba Pikachu.
Una vez que todos se sujetaron al cuello del tipo Dragón, éste comenzó a retirarlo y en cuestión de segundos, estaban fuera de la cueva e incluso, estaban en el aire.
Ya estaba oscureciendo y lo único que podían ver era el atardecer en el horizonte.
—Es una hermosa vista…— murmuró Ketchum.
—Pikachu…— asintió.
—Ash…— llamó Lillie.
—¿Sí?...
—En una vida pasada… Te casaste con mi hermano…
Ash Ketchum se cayó de un Exeggutor de Alola.
¡Hola, hola! ¡Terminé!
Oficialmente estoy de vacaciones, así que puede que vuelvan a verme bastante activo.
Una cosa que me llamó la atención es que algunos me preguntaron sobre mi experiencia con los juegos de octava generación así que se los diré…
Pues… creo que me gustaron. No les mentiré, tiene fallos enormes como los escenarios (cuando estás en un interior y te cambia a un fondo blanco es… horroroso), pero tiene otros grandes aciertos como los líderes de gimnasio y los rivales (Hop/Paul y Bede/Berto son muy buenos, aunque el primero le roba protagonismo al segundo. Roxy/Marnie también me gustó, pero como ya dije, Hop roba mucho protagonismo).
Se sintió como un juego de Pokémon y mantiene la esencia. El Dinamax fue en cierta parte divertido ya que ponía mucho ambiente en las batallas de gimnasio.
En general los disfruté bastante aunque espero que puedan mejorar todas las fallas que tiene el juego en una futura generación.
Cambiando de tema…
¿Qué les pareció el capítulo? ¡Yo pienso que fue algo bastante interesante! Me divertí creando a estos nuevos personajes y por fin, la trama que tejí para los Representantes toma forma.
Por cierto, ¿sabían que Hapu es fácilmente el personaje no principal que más apariciones ha tenido hasta el momento? O al menos, la que más tiempo en pantalla tiene. Hau no cuenta, ya que es también un protagonista dentro de lo que cabe al igual que Gladio (aun así, Hapu ha aparecido más que el propio rubio, según recuerdo).
¡Ah, sí! Me alegra que les haya gustado el capítulo anterior con todo lo de la confesión de Lillie. Me hace feliz saber que lo hice bien.
Bueno… No tengo mucho que decir, así que aclararé algunas dudas sobre los personajes incluidos.
U'ilani Hau'oli si comparte apellido con la ciudad Hau'oli. Hay dos teorías que explican esto: La primera es que fue en su honor que la ciudad recibió ese nombre ya que ella es originaria de esos territorios, por ello comparte características que se parecen bastante a las de Liam Sotobosque. Mientras que la segunda nos dice que originalmente el apellido de la familia Sotobosque era Hau'oli pero que posteriormente fue cambiado, convirtiéndola a ella en una pariente muuuy lejana de Liam… ¡Yo sé cuál es la verdadera, pero se los dejo a su especulación! ¡Díganme cual les convence más!
Además, sí, ella era pareja de Kei Kauka (prometidos, específicamente).
¡En fin! ¡No tengo nada más que decir! ¡Hasta otra!
