¡Hola de nuevo! Bueno, realmente no tengo mucho que decir salvo que no recuerdo si respondí las reviews del capítulo pasado (las cuales eso sí, noté que han estado siendo menos que en capítulos anteriores… ¿qué pasa chicos? ¡Denle amor a la historia! XD), pero si no lo hice, trataré de hacerlo mañana.

De momento, responderé la única review anónima.

JeGaOr: ¡Gracias, JeGaOr! Supongo que nunca se puede halagar a uno lo suficiente XD
Eso de los detalles pequeños es algo que me gusta mucho de autores como Eiichiro Oda de One Piece, que menciona o hace referencia a cosas que sucedieron hace años. Lo mío no es algo tan extremo como lo de ese hombre, pero siempre trato de hacer mi mejor esfuerzo.
¡Lillie crece a un buen ritmo! Al igual que Ash, Hau y Gladio, ella es una Representante. Es una entrenadora nata, capaz de explotar el potencial de sus Pokémon.
¡Muchas gracias por tus palabras! ¡Nos vemos a la próxima!


—Imita mis movimientos, Lillie.

Ash, despojado de su Pulsera Z, comenzó a realizar los pasos para utilizar Megatón floral junto a Decidueye, lo más alejados posible de todas las estructuras delicadas del Altar del Eclipse.

Lillie, quien tenía la Pulsera Z de Ash en su muñeca izquierda, analizó los movimientos atentamente y luego asintió.

—¡Creo que podemos hacerlo, Comfey!— exclamó, viendo animada a su Pokémon.

El tipo Hada dio una fuerte cabeceada para luego dirigirle una mirada asesina a Decidueye. Si la lechuza podía hacer eso, él también.

El arquero volteó a ver al aro de flores y simplemente le sonrió, causando que el enojo de Comfey aumentara.

Comfey se giró hacia Lillie, pidiéndole con todo su ser que se apurara en ejecutar Megatón floral.

La rubia sonrió ante el entusiasmo de su Pokémon.

—¡Aquí vamos!— exclamó, haciendo que el tipo Hada se girara hacia el frente. Su cuerpo se contrajo cual capullo y luego, se estiró, subiendo ambos brazos en diagonal. La energía de la Pulsera Z que durante todo el proceso había estado resplandeciendo, desapareció de golpe.

El que se suponía sería Megatón floral resulto ser al final un simple Látigo cepa.

Se quedaron callados por unos segundos hasta que Lillie y Comfey vieron con confusión que el movimiento no había funcionado.

—Un error básico-Roto…— murmuró la Pokédex.

La rubia volteó en dirección a Ash.

—¿Hice algo mal?...— preguntó, manteniendo la misma postura.

Ketchum asintió.

—Cuando extiendes tu cuerpo, debes asegurarte de que tus piernas y brazos estén en diagonal, como si tu cuerpo fuera una gran "X"— dijo, acuclillándose y pinchando levemente uno de los muslos de Lillie con su dedo índice—. Tus piernas están cerradas.

Lillie sonrió, roja hasta las orejas.

—A-Agradezco la correción, Ash, pero…— murmuró, volviendo lentamente a una posición natural.

El azabache ladeó la cabeza, confundido.

Pikachu fue el único Pokémon que entendió relativamente lo que andaba mal ahí. No dijo nada.

Rotom, por otra parte, sí.

—Al igual que el pecho y el trasero, los muslos son una zona que no se le puede tocar a la ligera a una mujer-Roto— le murmuró la Pokédex a su dueño, logrando que este se sobresaltara y sonrojara.

En un parpadeo, Ash estaba otra vez de pie, alejado de Lillie a diez metros.

—¡Intenta de nuevo, Lillie!— gritó desde lo lejos, levantándole un pulgar— ¡Tú puedes!

Tras decir eso, Ketchum se llevó una mano a la frente, luciendo realmente nervioso. Pikachu llegó a donde su entrenador para luego, comenzar a reírse.

Aether sintió como su sonrojo se iba y en su lugar, sólo quedó una sonrisita tonta. Por algún motivo, ver a Ash así hacía que su alma se sintiera purificada.

—Bueno, al menos estás logrando que sea más consciente sobre las mujeres. Eso es un logro que te debemos reconocer-Roto— dijo la Pokédex, flotando alrededor de Lillie.

Ella asintió.

—Algún día…— murmuró.

Rotom simplemente se preguntó, ¿algún día qué?

¿Algún día Ash la correspondería? ¿Algún día Ash sería suyo? ¿Algún día ella y Ash…? Suponiendo todas las opciones y que hablamos de Lillie, Rotom supuso que la primera opción era la más acertada.

Tras unos segundos de purificación, Lillie volvió a ponerse manos a la obra. Ella y Comfey voltearon la cabeza hacia el gran vacío que había frente a ellos y luego, comenzaron a ejecutar los pasos de Megatón floral.

La energía del Movimiento Z apareció, resplandeciendo en la pulsera y luego, trasladándose hacia Comfey.

Los labios de Lillie se separaron, dejando salir un grito.

—¡MEGATÓN FLORAL!— sus ojos se abrieron de par en par. Ella habría jurado que gritó "Látigo cepa".

Comfey hizo aparecer a su alrededor un inmenso campo floreado y luego, un rayo de energía se materializó en el acantilado. Cuando se pudo ver la explosión ocasionada por el Movimiento Z, la onda expansiva de esta adquirió la forma de un capullo que acababa de florecer.

Lillie vio eso con gran sorpresa ¡Era la primera vez que utilizaba un Movimiento Z! Iba a correr hacia Comfey para felicitarlo por su excelente trabajo pero al tratar de dar un paso, sus piernas flaquearon.

Estuvo a punto de caerse pero antes de hacerlo, fue detenida por Ketchum, quien la sujetó por los brazos.

Comfey, por su parte, simplemente se sintió realmente cansado. Era como si hubiera estado luchando durante un buen rato sin descanso…

La rubia volteó a ver a Ketchum.

—Es algo impactante cuando lo haces las primeras veces, pero luego te acostumbras más y más— le dijo, dándole una sonrisa reconfortante—. Fue un Megatón floral impresionante.

Aether sonrió levemente.

—En el Wela Volcano Park, usaste los Movimientos Z en repetidas ocasiones y no lucías estar tan mal… Eres realmente un monstruo energético, ¿eh?— preguntó, risueña.

Ketchum también se rio.

—Tengo muy buena condición física— aseguró. Para quedar genial, se saltó la parte en la que estaba realmente exhausto.

Tengo energía de sobra para hacerte feliz…

Esas palabras con un tono pícaro sonaron en la cabeza de la rubia, quien de inmediato se sonrojó.

Los recuerdos de su vida pasada estaban llegando como ráfagas y con ello, imágenes que prefería no ver.

Se apresuró a ponerse de pie y a ventilarse a sí misma con sus manos.

Ash, Rotom y los Pokémon la vieron algo extrañados.

—L-Lo hiciste genial, Comfey…— le dijo, levantando una mano al aire. El aro de flores, un tanto jadeante, sonrió y le chocó los cinco.

—¿Te encuentras bien, Lillie?— preguntó Ash, acercándose a ella por su lateral izquierdo.

La rubia se sobresaltó un poco y luego, se giró lentamente.

—Es sólo que… recordé que cuando fui U'ilani Hau'oli, bueno…— sus dedos índices comenzaron a tocarse de forma nerviosa y sus ojos a moverse de un lado a otro— Yo fui esposa de Hau…

Todos repararon en ello y se dieron cuenta de la poca importancia que le habían dado al asunto. Después de todo, el impacto de saber que Ash y Gladio habían estado casados había sido muchísimo mayor.

El más impactado por ello fue Ketchum, quien sintió como su corazón se aceleraba en más de una manera.

—Ella tiene razón… Lo había olvidado por completo-Roto…— murmuró la Pokédex, con una protuberancia en su pantalla.

El azabache tragó saliva.

—Ahora que estamos hablando de ello, Lillie…— Ash aprovechó la oportunidad. Una oportunidad que debió tomar hace mucho para ayudar a su amigo con su romance… ¡Iba a hacer la pregunta!— ¿Qué piensas de Hau?...

La rubia, con los colores del rostro un poco más apagados, volteó a verlo.

—Hau…— murmuró, bajando un poco la mirada para luego, volver a subirla— Bueno, es un buen amigo. Las cosas se sienten bastante relajantes cuando él está cerca y creo que tiene mucho potencial como entrenador y Kahuna… ¿Por qué preguntas?

Rotom también lucía interesado por eso.

Ketchum se rascó la nuca y luego se rio.

Por Hau, por su amigo, haría su mejor esfuerzo por mentir.

Y vaya que le salió bien.

—Sólo pensé en que como fueron pareja en una vida pasada, tal vez eso podría repetirse en esta— dijo, riendo de forma totalmente natural.

Rotom no notó nada extraño en el estado de ánimo de Ash, así que simplemente asumió que no mentía.

Las risas de Ketchum se escucharon por unos instantes hasta que…

—Bueno…— Ash paró de reírse al oír hablar a Lillie. Volteó a verla, notando que tenía una pequeña sonrisa y sus ojos clavados en los suyos— Eso pudo haber sido así en una vida pasada, hace siglos, pero… esta vida que tengo ahora, es la vida de Lillie Aether, no la de U'ilani Hau'oli, así que las cosas no tienen por qué ser iguales.

Ash comenzó a sudar un poco.

—Pero tal vez haya una de esas cosas raras como— sus dedos se movieron de forma que parecían tentáculos— el hilo rojo del destino y eso.

La rubia se rio.

—Tal vez exista, pero no tengo que tomarlo si no deseo, ¿cierto?— preguntó, comenzando a acercarse a Ash— Después de todo… Tú eres el hombre al que amo.

La sonrisa de Lillie, acompañado de su sonrojo hizo que Ketchum adquiriera los mismos colores en su rostro. Su mirada se volteó.

—La sensación de relajación que me da Hau no puede compararse a la que me das tú de seguridad. Siempre que estás ahí, siento que estaré bien sin importar el peligro y creo… creo que esa es una de las cosas por las que me enamoré de ti— dijo Aether, levantando su dedo índice—. También tenemos tu gran amor por los Pokémon, tu empatía, tu sentido del sacrificio, lo apasionado que eres, tu amabilidad, tu honestidad, lo puro que eres, tu sentido del humor, lo maduro que llegas a ser aunque a veces eres un poquito tonto pero claro que eso también me gusta de ti… Obviamente tu linda cara y lo tierno que puedes llegar a ser también tienen un poco que ver— Lillie se rio mientras enlistaba las cosas que le gustaban de Ketchum.

Ash rio levemente mientras se rascaba la mejilla. No iba a negar que las palabras de Lillie lo hacían muy feliz, pero dentro de sí mismo, no pudo evitar sentirse mal al Hau haber sido comparado con él.

—No sé si soy lindo…— murmuró el chico.

Lillie se le acercó un poco más, haciéndolo a él retroceder levemente, por inercia.

—Estás siendo muy lindo ahora mismo— una dulce risita salió de la boca de Aether. Ash se rio un poco más—. Bueno, ya te dije algunas cosas que me gustan de ti, así que… ¿qué te gusta de mí?— interrogó expectante, con una amplia sonrisa.

Ketchum escuchó eso con sorpresa y todo sobre Hau se le olvidó.

¿Lo que le gustaba de Lillie? Eso era fácil.

—Bueno, eres realmente inteligente y no puedo dejar de pensar en lo genial que eres por todas las cosas maravillosas que sabes. Me gusta mucho lo atenta que eres con todos nosotros y lo mucho que te preocupas porque estemos bien. Aunque te pelees con Rotom o conmigo, nunca te llegas a enojar de verdad, a excepción de aquella vez que me diste un poquito de miedo— Pikachu recordó una ocasión en Iki, cuando Ketchum le había tirado un tazón de cereal encima a la rubia por estar payaseando—. Comprendes muy rápido los errores que llegas a cometer y te disculpas por ello ¡Nuestras peleas siempre se arreglan en ese mismo momento!... Siempre me estás apoyando y dándome un hombro cuando lo necesito… Antes no me gustaba mucho que eras muy indecisa y un poquito sumisa, pero ya dejaste eso atrás, así que ahora me gustas mucho más… ¡Cierto, también me gusta mucho la pasión que tienes cuando te enseño cosas nuevas! ¡Haces que sienta como si fuera un maestro de verdad!— Ash se llevó una mano a la barbilla, tratando de recordar más cosas y luego, levantó un índice— ¡Intentas mejorarte a ti misma y no quedarte atascada en una sola versión de ti! ¡Me gusta mucho que las personas busquen superarse constantemente! Siempre nos haces reír mucho a mis Pokémon y a mi… ¡Ah, también me gusta que te lleves muy bien con todos mis amigos Pokémon y lo mucho que los quieres! También, cuando hago las cosas mal, no te burlas de mí ni me tratas como un tonto y siempre escuchas lo que tengo que decirte. Puedo llegar a ser muy lento para algunas cosas pero nunca te desesperas por eso y siempre ajustas tu ritmo al mío y, aunque yo suelo hacerte algunas bromas, jamás te has enojado por ello…— más cosas llegaron a la cabeza del entrenador— ¡Y aunque quieres ser investigadora Pokémon, eres de mente abierta y exploras otros mundos como el del entrenamiento Pokémon!… ¡También diría que eres muy bonita! ¡Me gusta mucho como luce tu cara y los gestos que haces cuando te enojas o emocionas!

Ash terminó de hablar, habiendo enlistado varias cosas. Su atención estaba centrada en sus dedos e intentaba recordar más puntos porque estaba seguro de que había más, muchos más.

Comenzó a rascarse la cabeza mientras recordaba cosas y más cosas hasta que algo le pareció raro. Todos estaban en silencio.

Levantó la mirada, sólo para toparse con los incrédulos gestos de todos sus amigos. El rostro de Lillie en particular, estaba realmente sonrojado y sus ojos dejaban ver pequeñas lágrimas que amenazaban con salir.

Ash volteó a ver a Rotom y se vio a sí mismo reflejado en la pantalla. Su rostro también estaba algo rojo y sus ojos brillaban, como si estuviera sumamente emocionado.

—Ah…— murmuró Ketchum para después, rascarse la parte trasera de la cabeza mientras empezaba a reírse— Creo que dije muchas cosas…

Lillie negó con la cabeza mientras se limpiaba las lágrimas.

—Ash…— le llamó, obteniendo su atención— ¿P-Puedo abrazarte?...

El chico de Kanto al principio se vio un poco sorprendido pero luego, lo comprendió. Lillie había crecido por años recibiendo los constantes insultos de su ausente madre, insultos como que era "fea", "ingrata", "mimada", "horrible" o "estúpida", así que debía ser normal que se pusiera así al escuchar como una persona enlistaba lo bueno de su persona.

Y lo bueno de Lillie eran muchísimas cosas.

Ash ni siquiera dijo nada y simplemente se acercó a su amiga, rodeándola con sus brazos. Lillie también lo abrazó.

—Ash…— volvió a murmurar la rubia.

—¿Sí?...

—Yo… realmente te amo…

Una pequeña sonrisa se formó en el rostro de Ketchum.

—También te amo, Lillie— dijo, escuchando salir una pequeña risa de la mencionada.

—Ojalá tus palabras tuvieran el mismo significado que el mío…— murmuró en un tono de voz realmente bajo que, de no ser porque tenía su boca pegada al oído de Ash, este no habría escuchado.

El azabache realmente sintió amargura al oír eso.

Él… Él realmente quería poder corresponder a Lillie.

Nada le haría más feliz que hacer feliz a Lillie, pero por algún motivo, él no sabía…

Él no sabía cómo era estar enamorado y de ahí era de dónde provenía la mayor parte de su molestia.

Quería saber que era amar a alguien de forma romántica.

Abrazó un poco más fuerte a Lillie.

—No te rindas— le dijo—. Estaré esperando por ti…

Y aunque dependiendo del contexto, esas palabras podían sonar románticas o incluso crueles, Lillie solamente las interpretó como esperanzadoras.

Ella asintió.

—No pienso dejar de luchar hasta que me ames como yo te amo— susurró.

Ash sonrió.

Eso esperaba…

Sintió la amargura crecer todavía más en su interior porque él ya no podía apoyar de corazón a Hau

Aunque quería que el romance de su amigo prosperara, quería con mucha más fuerza que el de Lillie lo hiciera.

Siguieron abrazados durante algunos minutos hasta que se separaron. Lillie había dejado de lagrimear y ahora le sonreía como él le sonreía a ella.

Rotom estaba en un shock tremendo.

Las emociones de Ash no eran de amor, pero eran tan cercanas que cualquier otra persona podría haberlas confundido…

Como Pokédex y máquina infalible, esta fue la primera vez que Rotom dudó en un diagnostico… Él… no podía saber que estaba sintiendo Ash realmente…

Pikachu sonrió.

Él estaba feliz.

Realmente feliz de que su mejor amigo por fin pudiera dar un gran paso en su vida.

Abrirse a la posibilidad del romance.

Él entonces pensó que Ash era un pequeño Caterpie nivel 2, esperando a convertirse en un Metapod y posteriormente en un Butterfree.

Y él sabía que Lillie sería el nivel 10.

De pronto, Pikachu se sintió confundido…

¿Él ya había tenido un pensamiento similar antes?...

Trató de ignorarlo.

Corrió, subiendo al hombro de su entrenador y sonriéndole a la rubia.

—Ey, Pikachu— saludó Lillie, acariciándolo mientras sonreía—, ¿qué piensas de mí como tu mamá?

El roedor ladeó la cabeza, confundido.

¿Lillie era su mamá?...

Ash se rio.

—No creo que yo pueda considerarme el papá de Pikachu. Él es mi mejor amigo— dijo, acariciando la barbilla de su inicial.

Aether simplemente sonrió y antes de poder decir nada, un ruido comenzó a escucharse a lo lejos.

Voltearon por el camino que ellos tomaron para llegar, topándose con un enorme cohete que surcaba los cielos.

Reconocieron de inmediato a Kaguron.

Lillie se separó de todos y corrió hacia las enormes escaleras, levantando los brazos al tiempo que los movía de un lado a otro.

—¡GLADIO!— gritaba, con una sonrisa de oreja a oreja.

Ash, por otra parte, no lucía realmente emocionado por la llegada de ese cohete.

Rotom pudo detectarlo: Ansiedad: 30%. Miedo: 20%. Nerviosismo: 40%. Emoción: 10%.

Luego de unos segundos, aterrizaron.

Gladio bajó con habilidad del brazo de Kaguron y avanzó hacia Lillie, quien corrió directo hacia él.

Un abrazo se formó de inmediato. La cara de la rubia estaba pegada al pecho de su hermano, quien simplemente sonrió levemente y le dio algunas palmadas en la cabeza.

Duraron así un poco más y finalmente, Lillie se separó de Gladio.

—Me encanta verte de nuevo, hermano— le dijo, totalmente feliz.

Pero Gladio no le prestó atención a eso.

Le prestó atención a sus ojos levemente enrojecidos, así como sus mejillas. Su ceño se frunció.

—¿Estabas llorando, Lillie?— preguntó en un murmullo.

La menor se sorprendió un poco por eso y luego se tocó la cara. Sonrió.

—Bueno…— dijo, estirando levemente una de las mejillas de su hermano mayor— Me sentía muy amada, ¿sabes?

Gladio pasó la mirada de su hermana hacia Ash, siendo imitado por Lillie.

Ketchum rio nervioso y lo saludó.

Una vez más, los verdes ojos del Aether mayor se posaron en su hermanita.

Pudo ver los ojos llenos de emoción e ilusión que tenía ella con sólo ver a Ash.

Él… Él realmente hacía feliz a Lillie.

Abrió la boca para, de alguna forma, expresar su gratitud pero entonces, vio como dos siluetas pasaron a su lado.

Se trataban de Elio y Selene, quienes avanzaban lentamente hasta Ash. Cuando llegaron a donde el entrenador de Paleta (quien les sonrió), se arrodillaron.

—Es un honor verlo bien, jefe— dijeron en perfecta sincronía.

El azabache mayor, al principio, se vio algo sorprendido pero luego de un rato, su rostro se puso serio.

—Yo soy el que está feliz de que estén bien, chicos— dijo, tocando sus hombros—. Me alegra mucho saber que Gladio cuidó bien de ustedes.

Elio y Selene, con la cabeza abajo, simplemente asintieron.

Hau llegó a donde Gladio y Lillie, saludando a esta última. Moreno y rubia se rieron por la interacción entre Ash y los Asutoro, pero Gladio no.

Él los había escuchado hablar de Ketchum con ilusión de un niño pequeño que espera navidad, siendo felices sólo con el hecho de mencionarlo.

Él sabía lo que, muy posiblemente, estaba pasando por sus cabezas.

Y Ash, quien los tenía frente a frente, pudo confirmarlo.

Las bocas de Elio y Selene estaban fruncidas, tratando con todas sus fuerzas el contener que las lágrimas de alegría y miedo salieran.

Eran adolescentes.

Adolescentes que se enfrentaban a un peligro de muerte y que ahora, eran apoyados por el ídolo de sus vidas.

Ese símbolo de lucha, de libertad, ahora estaba frente a ellos, apoyándolos.

Ash sonrió al verlos en ese estado.

Sonrió al saber que con su pasión, había alcanzado a dos jóvenes. Se arrodilló para quedar a su altura y luego, pasó sus manos de los hombros de los gemelos, a sus cabezas.

—Los conozco muy poco, pero ahora me doy cuenta de que son personas realmente fuertes— dijo, haciendo que ambos hermanos voltearan a verlo—. Ahora que están aquí, denme la oportunidad de conocerlos…— su sonrisa se amplió— Llevémonos bien, Elio, Selene.

Las cejas de ambos hermanos temblaron levemente y luego, comenzar a lagrimear incesantemente.

—C-Como ordene, jefe…— murmuró Elio, tratando de mantenerse firme aunque su rostro decía que apenas podía contener el llanto.

—Sus órdenes… son mi actuar, jefe…— Selene era la que mejor se contenía pero aún con eso, Ash logró notar el cómo estaba a punto de explotar.

—Vamos a ser amigos, ¿no?— preguntó Ketchum— No hay necesidad de que ocultemos lo que pensamos, chicos.

Y entonces, lo abrazaron.

Ambos gemelos se sujetaron con fuerza de su ídolo, quien lejos de verse sorprendido o tomado por sorpresa, lucía totalmente complacido. Les correspondió el abrazo sin dudarlo.

Entre los sollozos de los Asutoro, Ash les daba palabras de ánimo y mensajes de alegría, dejándolos desahogarse.

Pikachu se puso en el punto en el que el hombro de los hermanos se juntaban. Era su forma de demostrar que él también estaba ahí.

Hau estaba sonriendo al ver eso. Volteó hacia Lillie, para comentar algo con ella sobre lo que estaba pasando.

La vio. Vio la enorme sonrisa que la rubia tenía.

Esa sonrisa le decía tantas cosas… Esos ojos le mostraban tantos sentimientos…

Era una expresión que Hau siempre quiso ver a Lillie hacer desde que se enamoró de ella.

Pero al contrario que en sus sueños y fantasías, no estaba dirigida a él.

Todos esos sentimientos, no estaban dirigidos hacia él.

Iban para Ash.

Mahalo se giró de inmediato, sintiendo como su corazón palpitaba de forma incesante. Se llevó una mano al pecho.

Sonrió, nervioso.

No era posible, ¿cierto?... Lillie no podía…

Gladio lo estaba mirando de reojo.

Volvió la mirada al frente.

Mala suerte, Mahalo— pensó el rubio, cruzándose de brazos.

Sintió como una de sus mangas se estiraba.

Vio a Lillie.

—Hermano, ¿te parece bien si partimos mañana?— le preguntó Lillie. Sus ojos no parecían tener un destino fijo. Se paseaban entre él y Ash de forma continua— Hoy tuvimos que luchar contra un Pokémon Dominante y si vamos a hacer esto, creo que necesitamos todas nuestras fuerzas, y además…— finalmente, la mirada de Lillie se clavó en los gemelos— tal vez sirva para ponernos más alegres.

Gladio, en lugar de sentir curiosidad por lo del Dominante, simplemente asintió.

Él estaba de acuerdo.

Rotom, quien estaba cerca de Ash, se había perdido esa última parte.

Él se quedaba con el diagnóstico hecho a Hau: 36% miedo. 54% inseguridad. 8% duda. 1% enojo. 1% alegría.

En los cielos, alguien o algo observaba.


Isla Melemele. Ruinas de la Guerra.

Tapu Koko estaba centrado en su rutina de siempre.

Meditación.

La meditación era la puerta que conectaba al físico con el espíritu y por el cual, un ser podría explotar sus capacidades combativas.

Estar en sintonía con su espíritu era el equivalente directo de estar en sintonía con la misma vida.

Y estar en sintonía con la vida quería decir que controlabas tu cuerpo a la perfección, lo que se traducía en combate.

El Dios de la guerra, pensando cosas de guerra, después de todo.

Estaba centrado, cuando de pronto, escuchó como alguien le hablaba.

Era esa sensación en su cabeza tan extraña pero a la cual había nacido acostumbrado.

Tapu Fini era la de las visiones, la profeta, la encargada de comunicar a los Tapus sobre lo que acontecía en Alola y las máximas urgencias.

Por eso, sus señores le habían dado esa habilidad.

Ellos han llegado. Los Representantes del día, la noche, el amanecer y el atardecer están aquí finalmente— escuchó decir desde un lugar muy lejano—. Los invocadores también están aquí. Nuestro señor por fin volverá a nosotros.

Los ojos de Koko se abrieron de golpe y sin dudarlo un solo segundo, salió disparado de sus Ruinas.

Mientras iba volando, pasó justo por arriba de una persona que iba entrando al lugar.

Hala vio con sorpresa el camino de su deidad.


En el Altar del Eclipse, los Representantes y Flautistas estaban pasando el rato, recuperando fuerzas. Todos los Pokémon vagaban libres por el lugar, pasando tiempo entre ellos.

El Torracat y Dartrix de los Asutoro veían admirados al Torracat y Decidueye de Ketchum mientras que Comfey intentaba provocar a este último, quien no le prestaba atención al estar charlando con Primarina y Tauros. Gumshoos estaba hablando con su hermano y Flareon.

Los Crabrawler de Elio y de Hau parecían estarse llevando bien.

Grimer, Charjabug, Mareanie y Araquanid contemplaban a Golisopod, quien lucía un tanto apenado por la atención.

Silvally y Silvady estaban sentados uno al lado del otro, en silencio.

El Lycanroc de Ash y el de Gladio parecían estar hablando de algo que tenía realmente intrigada a la forma Nocturna. Umbreon y Zoroark simplemente veían.

Lucario medía sus fuerzas con Mudsdale, quien lo alentaba a continuar.

Ribombee charlaba animadamente con Mimikyu, quien lucía realmente gustosa de estar hablando con él.

Noibat y Crobat volaban por el lugar, el primero tratando de seguir el paso del segundo. Raichu los seguía de cerca.

En cuanto a los humanos… Ash y los gemelos estaban sentados en el medio del gran cuadrilátero.

—… y entonces mi hermano los confrontó, haciéndolos retroceder por sí mismo— dijo Selene, con los ojos brillando.

—No lo hice todo por mí mismo— recordó Elio, rascándose la mejilla, avergonzado—. Tus insultos también ayudaron a que se fueran del lugar, Selene.

Ash se rio.

—El Team Skull es así… ¡Si les quiebras la fachada, entonces sólo quedarán personas llenas de miedo!— aseguró. Pikachu le hizo segunda, tirando unos golpecitos al aire.

Los Asutoro aplaudieron, maravillados.

El inicial del jefe era tan majestuoso como lo recordaban.

—Esto me recuerda a la vez que Lillie atrapó a Mudsdale-Roto— rememoró, haciendo que Ash y Pikachu también lo hicieran.

Elio y Selene se vieron atentos a la historia.

Lillie observaba desde lejos, sonriendo.

Aunque por dentro, tenía ganas de hacer un pequeño puchero.

Ella quería estar con Ash.

—Ey— escuchó que decían detrás de ella. Era Gladio—. ¿Podemos hablar?

La rubia vio a su hermano, recordando algo que había oído hacía poco.

Creemos que mató a más de cinco miembros del Team Skull y sabemos que dejó al borde de la muerte a otros dos.

Se sintió un tanto nerviosa, pero aceptó. Trataría de alejar ese pensamiento lo más lejos posible. No era momento para ello.

Hau vio como los Aether caminaban hacia las plataformas en medio del agua.

La caminata entre Gladio y Lillie fue silenciosa, principalmente por el primero, quien de cierta forma, tenía un aire de misterio.

Cuando llegaron al río, Gladio se giró.

—¿De qué quieres hablar, hermano?— preguntó Lillie. Shiron había sido la única que la había seguido.

El mayor de los Aether se cruzó de brazos, lo meditó un rato y finalmente, suspiró.

—Tú… ¿Estás segura de que quieres arriesgarte de esta manera para traer de vuelta a Lusamine?— preguntó, viéndola con seriedad.

Lillie adquirió un gesto de incredulidad. Shiron lucía igual que su entrenadora.

—¿Qué estás diciendo, Gladio?...— preguntó— ¿Quieres decir que simplemente deberíamos dejarla en aquella dimensión extraña llena de…?

—No— interrumpió el rubio—. Iremos por ella, por eso hicimos todo esto. Debe pagar por sus crímenes y detener lo que sea que haya hecho con los Ultraumbrales, de otra forma, Ultraentes seguirán llegando y atacando personas.

Lillie no lo comprendía.

—Entonces, si de todas formas iremos por ella, ¿por qué me preguntas esto?— interrogó, tranquilizándose un poco.

Gladio se lo pensó un poco.

—Solamente creo que ella no merece todo el esfuerzo que estás haciendo— respondió entonces—. Durante años, ella te ha maltratado de formas diversas… ¿Recuerdas aquella vez que te encerró en un cubo solamente porque corriste un poco por la mansión?

El ceño de Lillie se frunció.

Ella recordaba.

Recordaba tener nueve años y ser llamada por Gladio, por lo cual, apresuró el paso sin darse cuenta de que su madre la estaba observando.

Unos días después, Lusamine había llegado con una especie de caja con una superficie cuadrada de un metro por cada lado y un metro de alto. Totalmente oscura.

Recordaba que había llorado por horas, suplicándole a su madre que la dejara salir y que nunca volvería a correr por la mansión.

Recordaba que Lusamine le había dicho que le estaba dando una lección: "No por tener mucho espacio, harás lo que quieras con él. Debes comportarte de forma elegante, niña fea".

Aunque tenía nueve años, esas palabras se le quedaron grabadas a fuego.

Ella tuvo que estar en esa caja por casi seis horas, aunque su madre le había dicho que se quedaría ahí por cuatro días enteros… Siempre se preguntó porque el repentino cambio de opinión.

—Sigues siendo afectada por eso— dijo Gladio, recuperando la atención de Lillie—. Esa es una de las muchas cosas que te hizo, Lillie… De no ser porque Hobbes intervino, estoy seguro de que ella te habría matado de hambre.

El ceño de la rubia se frunció.

—Nos. Ella NOS habría matado de hambre— corrigió—. Yo no soy la única víctima aquí, hermano. ¿Por qué tú si irás a salvarla pero no quieres que yo lo haga?...

Gladio negó con la cabeza.

—No voy a salvarla— su mirada se agudizó—. Iré a buscar a una puta criminal y la arrastraré de regreso a este mundo, donde pagará todos sus crímenes con una vida tras las rejas, viendo como su paraíso de Ultraentes jamás será posible.

Lillie sintió un escalofrío. Por algún motivo, ella tenía el presentimiento de que es idea realmente emocionaba a su hermano.

—Entiendo tu resentimiento por nuestra madre, hermano…— aseguró, poniéndose tan firme como pudo— Yo misma no puedo perdonar todo lo que ha hecho y deseo que pague por ello tanto como tú, pero…

—Dudas— dijo Gladio con seriedad—. No sabes cómo sentirte con respecto a Lusamine y no sabes que harás cuando la enfrentes.

—Yo…

—No vayas, Lillie— dijo el rubio—. Si vas, tu duda, tu miedo, te pondrá en peligro. La debilidad que aún queda dentro de ti saldrá a flote en cualquier momento, arriesgándote a ti y a tus Pokémon. Quedarte aquí es lo más seguro para ti. Ketchum y yo podremos arreglárnosla solos en aquel mun…

—Deja eso de una vez— esas palabras hicieron que Gladio se sobresaltara inmensamente. Miró a Lillie, con los ojos llenos de sorpresa.

La rubia tenía el ceño fruncido y sus ojos mostraban firmeza.

—Lillie…

—Te amo, hermano. Eres lo más importante que tengo en mi vida, pero no dejaré que sigas diciéndome que hacer o como debo actuar— dijo, caminando hacia él a paso rápido—. Sigues protegiéndome cuando ya no quiero ser protegida. Sigues viendo en mí una niña cuando ya puedo tomar mis propias decisiones. Sigues tratando de frenar mi avance cuando he decidido que seré más fuerte— finalmente, llegó frente a su hermano y con el índice, le picó el pecho— y sigues pensando que soy débil, sin siquiera creer en mí.

Gladio solamente se le quedó viendo.

—Esta decisión fue mía, Gladio— le aseguró Lillie— y tienes dos caminos en esta situación. El primero es que me apoyes como mi hermano, respetando mi elección de buena manera y aceptando que estoy abordo en esta misión. El segundo es que te hagas a un lado y veas como iré de una forma u otra a traer de vuelta a Lusamine. Tú eliges cual prefieres tomar.

El rubio, de nuevo, no dijo nada.

Lillie se cruzó de brazos, frunciendo el ceño.

—Al igual que Ash, Hau y tú, yo soy una Representante. Tapu Lele me eligió porque vio algo en mí— Shiron asintió, dejando ver la marca en su flequillo—. Te guste o no, Gladio, soy tu igual y deberás verme como tal… No creas que sólo porque tienes todos esos años de entrenamiento a tus espaldas eres invencible. Eres humano y necesitas tanta ayuda como sea posible.

Más silencio…

—Voy a ir, ¿y sabes que haré cuando vea a mamá en aquel mundo?— le preguntó, llevándose las manos a la cintura— La insultaré, créeme que la insultaré un montón. Le diré todo lo que pienso de ella y de ser necesario, incluso la golpearé. Pero ten por seguro de que ella volverá y no serás tú quien la arrastre de regreso— se señaló con un pulgar—. Seré yo.

Gladio se le quedó viendo, al igual que ella a él.

Estaban callados cuando entonces, el mayor se giró.

—Como quieras— dijo, alejándose del lugar.

Lillie resopló.

—Siempre igual…— murmuró, yéndose por el lado contrario— "Lillie, esto es peligroso", "Lillie necesitas que te cuiden todo el día", "Lillie, no puedes hacer nada sola", "Lillie, eres una inútil", "Lillie, eres…"— Shiron simplemente vio como la rubia caminaba hacia una columna de piedra y se recargaba detrás de ella. Se arrodilló y abrazó sus rodillas— Ya lo sé, cielos… Ya sé todo eso, hermano…— murmuró, dolida— ¿Pero podrías… creer en mí una única vez?...

La tipo Hielo frunció el ceño con tristeza.

Se quedaron ahí, juntas.

Hasta que…

Unos pequeños toques hicieron que Lillie subiera la mirada, topándose con la portada de un libro.

"El Oricorio feliz"se podía leer en el título. Hau lo sostenía mientras la veía fijamente.

—Un libro— dijo, sonriendo—. Cuando estuve en Malíe por un tiempo, fui a la librería. Le pregunté a la dependienta por una historia para novatos y que fuera feliz. Ella dijo que esto me gustaría.

Lillie se vio un tanto sorprendida y procedió a tomar el libro entre sus manos. Lo abrió.

"Hace mucho tiempo, en una tierra hermosa y pacífica donde los Pokémon vagaban a sus anchas, había un pequeño Oricorio. Oricorio disfrutaba de pasear por los jardines floreados, beber néctar y…"

Antes de que se diera cuenta, Hau ya estaba sentado a un lado de ella.

—Apenas voy por la mitad— le dijo, avanzando hacia dicho punto.

La rubia no puedo evitar soltar una risita.

—Es un libro de veinticinco páginas, Hau— notó, viendo la poca cantidad de hojas.

Mahalo rio.

—¡Es un avance! Al principio quería algo con dibujos, pero luego pensé que…

Lillie y Hau comenzaron a hablar de forma animada, intercambiando opiniones de los libros.

Ash los estaba viendo.

Había ido a buscar a la rubia para decirle que Comfey había utilizado Látigo cepa contra Decidueye sin razón, pero se quedó viendo fijamente el momento.

Hau o Lillie… Él ya había elegido a quien apoyar y por eso mismo, se sintió un poco raro al verlos tan juntos.

Se rascó la cabeza, confundido y finalmente, se encogió de hombros.

Esa sensación desapareció casi en su totalidad. Regresó donde sus Pokémon.

Él mismo tendría que regañar a Comfey…


8 p.m.

Lillie paseaba la mirada por el lugar, evidentemente preocupada.

No había visto a Gladio en horas.

Comenzó a caminar por todos los rincones posibles del Altar del Eclipse, con la mano en el pecho y seguida de inmediato por Ribombee. Trataba de lucir despreocupada

Pero era todo lo contrario…

¿Había sido demasiado ruda?... Jamás le había hablado así a su hermano. ¿Se había pasado? ¿Gladio estaba enojado y no quería estar en el mismo lugar que ella?

Se sintió aterrada de sólo pensar que su hermano pudiera odiarla.

Ash, Rotom y Hau evidentemente notaron que algo andaba mal.

—Está preocupada-Roto…

El moreno se puso de pie, dispuesto a ir directamente a preguntarle a la rubia que era lo que le ocurría pero para su sorpresa, Ash lo sostuvo del brazo, impidiendo su avance.

—¿Te parece si voy yo, Hau?— le preguntó—. Creo que tengo una idea de lo que está ocurriendo.

Mahalo se sintió confundido y hasta un tanto sorprendido.

Vaciló un poco pero finalmente, asintió.

—Te lo encargo, Ash…— murmuró, caminando hacia donde Elio y Selene trataban de encender una fogata con ayuda de los Pokémon.

Rotom estaba por seguir a su dueño, cuando este lo bloqueó con una mano.

—Será mejor que también te quedes, Rotom— dijo, sonriéndole.

La PokéDex se quedó seria y tras unos instantes de verlo fijamente, flotó hasta los demás miembros del grupo.

Ketchum, por su parte, comenzó a caminar hacia la rubia.

El sudor comenzó a correr por su cara y su corazón se aceleró.

Había mentido y el porcentaje de 43% culpa que Rotom detectó lo demostraba.

Ash no tenía ni la menor idea de que era lo que le pasaba a Lillie y el detener a Hau de ir a ayudarla fue meramente un impulso, una reacción inesperada que simplemente ocurrió.

No sabía porque lo había hecho y realmente, no le importaba tampoco ya que el sólo hecho de pensar en que sería Hau quien la ayudara, y no él, le hizo actuar.

Ribombee fue el primero en percatarse de su presencia, girando de inmediato.

La mano del entrenador se posó sobre el hombro de su amiga.

—¿Pasa algo?— preguntó, viendo como Lillie se daba la vuelta para encararlo.

Aether se sintió aliviada y un tanto sobresaltada por la llegada de Ketchum.

—Verás, no he visto a mi hermano en un rato y…— antes de que pudiera seguir, el sonido de pasos se escuchó.

Ash, Lillie y Ribombee miraron en la dirección de dónde provenía dicho ruido, topándose con Gladio, quien venía acompañado de Umbreon.

El rubio se les quedó viendo un rato.

—Vengan— dijo simplemente, comenzando a caminar hacia la gran plataforma central—. Hay algo de lo que debemos hablar.

Rubia y azabache voltearon a verse, confundidos.

Lillie comenzó a caminar rápidamente hacia su hermano.

—¡Gladio!— lo llamó, sin conseguir que este volteara a verla— ¿Dónde estuviste?

—Lo que hablamos me hizo recordar algo— respondió, subiendo por las escaleras del "cuadrilátero"—. Algo que todos aquí deben saber si vamos a hacer esto.

Todos los presentes tenían su mirada posada sobre Gladio. Humanos y Pokémon por igual.

El rubio estaba parado en medio de la plataforma, con un gesto firme.

—Quiero que todos aquí sepan mi historia— dijo de pronto, para finalmente, mirar a Lillie—. Nuestra historia.

Elio y Selene se quedaron callados. Había mucho que no conocían de ese grupo por lo que tenían que ser cuidadosos con sus palabras en una situación que aparentaba ser seria.

Ash y Hau, por su parte, lucían realmente intrigados… ¿Serían finalmente capaces de escuchar sobre la infancia de los hermanos Aether?...

Los ojos de Lillie estaban bien abiertos.

—Gladio… ¿Estás seguro de que quieres hacer esto?...— preguntó, caminando hacia él.

El rubio asintió.

—Hay personas aquí que me agradan más— vio a los Asutoro y luego a Lillie— y otros que menos— su mirada se posó en Rotom, Ash y Hau— pero me guste o no, todos nosotros somos un equipo y estamos en el mismo bote por eso, deben saber lo mismo que tú y yo.

—Por saber…— murmuró Elio, integrándose a la conversación y sentándose al lado de la fogata que recién acababan de encender— ¿a qué te refieres exactamente?

Gladio lo vio y también se sentó. Umbreon se acurrucó a su costado.

—Me refiero a la verdadera naturaleza de las personas que "salvaremos" si hacemos esto— respondió, cerrando los ojos—. Mi historia con Lusamine y con Guzma. No saben cómo son realmente esas personas y quiero que las conozcan si es que van a arriesgar la vida por ellas.

Selene frunció el ceño.

—Mi hermano y yo no planeamos arriesgar nuestras vidas— dijo, sentándose también junto al fuego—. Estamos aquí porque confiamos plenamente en las capacidades del jefe, en las suyas y en las del señor Hau… Sin ánimos de ofender, Lillie.

La rubia negó con las manos.

—No te preocupes, es normal. Apenas nos conocemos.

Ash y Hau fueron los siguientes en sentarse. Pikachu llegó al hombro de su mejor amigo.

—Queremos oír la historia— dijo Hau—. Quiero saber cómo fue que terminó todo así. Como fue que una persona que se encargaba de cuidar a todos, terminó convirtiéndose en alguien tan despiadada…

Ketchum asintió.

—Me importan tú y Lillie, así que también quiero escucharlo— al decir eso, vio fijamente a su amiga, quien le sonrió. Era una forma de demostrarle que estaba agradecida por la preocupación.

Gladio simplemente se le quedó viendo a Ash hasta que este se dio cuenta.

El azabache ladeó la cabeza, confundido.

—¿Pasa algo?...— preguntó.

El rubio se quedó en silencio un poco más de tiempo y luego, desvió la mirada.

—No me hables. Me das asco— respondió, volviéndose hacia los Asutoro.

Elio y Selene se contuvieron de sacar su lado más "yakuza" con el Aether. Él los estaba cuidando, tenían que tener eso bien presente…

Dejarían pasar esa ofensa… por el momento.

Ash, Hau y Lillie supieron de inmediato lo que pasaba.

—¡Vamos, Gladio, esos no éramos nosotros!— dijo Ketchum, sintiendo principalmente vergüenza.

—Técnicamente, si lo eran. Fueron sus encarnaciones pasadas, así que sus almas serían las mismas o algo así… No me hagan demasiado caso no soy un experto en…— nadie seguía escuchando a Rotom. Todos se quedaron con la primera parte.

—Detengamos esto por aquí, antes de que las cosas vayan a peor…— dijo Lillie, sentándose entre Ash y su hermano, al notar como la tensión lentamente comenzaba a aumentar.

Gladio no dijo nada. Se les quedó viendo a los Asutoro.

Ash, por su parte, comenzó a rascarse la cabeza.

Hau notó con incomodidad la distancia que había entre él y Lillie.

—Oye, Ash…— le murmuró a su amigo, acercándose a su oído— ¿Podrías dejarme…?

Ketchum volteó a verlo de inmediato.

—Lo siento, Hau, ¿decías algo?— preguntó en voz alta, atrayendo la atención hacia ellos. El entrenador de Paleta se llevó una mano a la parte posterior de la cabeza y comenzó a reír— Estaba pensando en unas cosas.

El moreno, al ver que todos los estaban viendo, negó con la cabeza.

—No era nada, una tontería— respondió, riendo.

—¡Ya veo!— Ash rio.

Ningún humano o Pokémon dijeron nada, pero Rotom y Ribombee lo sintieron.

Ash era extremadamente bueno mintiendo cuando se lo proponía ya que detrás de esa sonrisa fingida, estaban sus verdaderas emociones.

Así lo demostraba el 73% de culpa que la Pokédex detectaba en él.

Entonces, Gladio tomó la palabra.

Su relato inició.


En el Paraíso Aether, todo era relativamente tranquilo. Los reclutas hacían sus tareas con normalidad, los Pokémon descansaban en sus reservas y en la gran mansión del lugar, todo era incluso más pacífico.

Salvo por dos pequeños.

¡Vamos, vamos!— exclamaba una niña pequeña y rubia, de tal vez cinco años. Daba algunos saltos, esperando a que las personas detrás de ella la siguieran.

Un niño con los mismos rasgos que la infante (rubio y de ojos verdes) llegó corriendo detrás de ella. En su rostro podía verse reproche y preocupación.

¡Lillie, no vayas tan rápido! ¡Harás que mamá se lastime!— le dijo, frunciendo un poco el ceño.

¡Mamá es lenta, es lenta!— repitió la pequeña Lillie, asomándose por uno de los costados del joven Gladio— ¡Vamos, mamá! ¡Dijiste que podríamos jugar con los Pokémon hoy!

Los hermanos Aether encararon a la persona que iba unos metros detrás de ellos, caminando con tranquilidad y una dulce sonrisa en el rostro.

Eres realmente impaciente, ¿eh?—le preguntó Lusamine a su hija menor, riendo un poco— Aunque supongo que eso es lo que te hace especial, princesa.

Con una mano, la matriarca de la familia Aether despeinó a Lillie, quien se rio.

¡Gladio siempre se queja de que soy muy desordenada!— se quejó con su madre, señalando al mayor, quien suspiró.

Me gusta cómo eres, Lillie, pero a veces me da miedo que te puedas hacer daño por ir corriendo a todas partes… ¿y si te caes de la escalera un día de estos?— le preguntó a su hermana.

¡Eso no pasará!— aseguró la niña— ¡Soy la mejor corriendo! ¡Nadie me vence!

Lusamine se rio de nuevo.

Gladio tiene razón, Lillie. Procura no correr cuando estés cerca de las escaleras, ¿okey?— la madre de los Aether intentó hacer un gesto más rudo, pero en su lugar, sólo apareció un gesto juguetón— O le diré a Hobbes que no te de postre por tres días.

Lillie escuchó eso, aterrorizada.

¡Todo menos eso!— exclamó, sujetándose del vestido de su madre.

Lusamine y Gladio comenzaron a reírse de la menor.

Esta es la historia.

La historia de una familia que una vez fue feliz.

La historia de una familia que aún no se desmoronaba.

La historia de los Aether.


¡Ey, terminé el capítulo! 9 días desde la última actualización.

Como podrán notar, este es un capítulo algo más transitorio aunque tiene cosas muy importantes como el desarrollo de los protagonistas (sobre todo de la parte de Ash… ¿qué piensa ese chico?...) y el inicio del relato de Gladio.

¡Ya estamos llegando a lo bueno!... Espero XD

Sobre lo nuevo que tengo que comentar…

Bueno, el nuevo Singular (del cual no recuerdo el nombre y me da pereza buscarlo XD) me parece interesante. Hay que ver cómo se desarrolla en un posible meta y que tal lo pasa contra Ribombee XD

Será el protagonista de la película Coco, algo que muchos ya se esperaban por los brazaletes que tiene este en sus muñequeras, lo cual le da semejanza con el singular.

Pasando a temas del anime…

¡Realmente me gusta mucho que Pokémon 2019 nos dé una perspectiva más amplia del mundo Pokémon! En los últimos capítulos hemos visto a arqueólogos haciendo cosas de arqueólogos, exploradores, shiny hunters, programadores, ingenieros en sistemas e incluso, diseñadores.

Se nos muestran muchas otras cosas como las familias de Go y Koharu, las cuales son bastante interesantes (pobre de Ash, él sólo tiene a su madre…).

Podría decir que esto es una de mis cosas favoritas de Pokémon 2019, junto a la relación de Ash y Go que, lejos del shippeo de turno (que es incluso MÁS fuerte que el que podría haber entre Ash y Koharu o Go y Koharu), me parece una gran relación de amigos.

Se nota que Ash es el primer amigo de Go que nunca se ha burlado o subestimado sus sueños (al contrario que Koharu, que piensa que Go pierde el tiempo haciendo eso en lugar de ir a la escuela).

Me agradan esos dos como un dúo y pienso que, Go es como el hermano de Ash que no necesitábamos ver, pero que ahora que lo vimos, lo agradecemos muchísimo.

Al menos así lo siento yo.

Por cierto… ¡Ojalá Ash capture a ese Gengar! ¡Si lo captura Go o Koharu sería un chasco enorme!

Una pequeña pregunta. ¿Ustedes cómo se enteran de que he actualizado la historia? ¿Les llegan las notificaciones? ¿Lo buscan especialmente en FanFiction o les aparece de casualidad? De ser lo último, ¿cada cuando revisan FanFiction para ver si se ha publicado un capítulo de un Fanfic que les interesa? ¡Gracias a aquellos que respondan!

¡Bueno, eso es todo lo que tengo que decir!

¡Nos vemos en la próxima!