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Sasuke bajó la cabeza, abriendo sus ojos hermosos, y lo que vio en ellos la aturdió. Ningún hombre jamás la había mirado con amor y con una emoción que no podía darle nombre. Era tan intensa haciéndola sentir como si fuera todo para él, ¿Tal vez era ternura? Tal vez incluso adoración. Esas dos palabras se relacionaban con su mirada atónita.
Sasuke movió sus piernas, quitándose las botas y arrojando los pantalones, sin apartar la vista de ella. —Tú eres mí vinculada, mi Sakura. Mi vida es tu vida, tu vida es mi vida, y nunca renunciare a ti, no en esta vida y ni siquiera en la muerte.
— ¿Son esas palabras habituales para los vinculados? ¿Tengo que repetírtelo?
Él negó con la cabeza, sus manos se extendieron hacia ella mientras la atraía enderezándola y sacándola de la cama para que estuviera frente a él. Se miraron el uno al otro. —No. No hay nada entre nosotros que sea normal. Sólo te estoy diciendo la verdad. Tú eres mía y yo soy tuyo y ni siquiera la muerte nos separara. —Hizo una pausa. —Aun así no voy a dejarte ir. Si mueres antes que yo te seguiré a la tierra de las Lunas y si muero antes que tú, voy a estar esperando en el cruce de la tierra de las Lunas para abrazarte otra vez en mis brazos.
Las lágrimas se acumularon en sus ojos aunque ella trató de contenerlas cuando parpadeo. —Es tan hermoso lo que acabas de decir. También te amo, Sasuke. Te amo tanto.
Él la alcanzo, envolviendo sus sólidos brazos alrededor de su cintura, y la levanto hasta que ambos estuvieron al mismo nivel del rostro. Sakura lo rodeó con sus brazos y las piernas, mirándolo a los ojos y amando la sensación, de su fuerza y su piel caliente presionando firmemente contra la suya. Su enorme y fuerte cuerpo la sostenía con facilidad, haciendo que se sintiera segura y sexy. Su hermosa mirada se suavizó aún más, mostrándole a ella directamente el interior de su alma viendo claramente que sus palabras realmente significaban mucho para él.
— Mañana temprano te llevare a los servicios médicos y le pediremos a Tsunade que retire el dispositivo de la Tierra que te impide que mi semilla eche raíz. Quiero que seas mía en todos los sentidos, mi Sakura. Quiero ver cómo nos reflejamos en los hijos e hijas que podemos tener si somos bendecidos.
Asintiendo con la cabeza, Sakura parpadeó para contener las lágrimas de alivio y alegría. Una parte de ella había tenido miedo de que Sasuke no quisiera tener hijos con ella ya que sabía que él estaba preocupado por qué tan fuertes serian sus nietos por la mezcla de las razas entre Zorn y humana. Sabía a ciencia cierta que él quería más hijos después de verlo con su nieta, pero hasta que no lo dijo, ni siquiera había tenido alguna esperanza de que sus futuros hijos potenciales fueran suyos.
— Me encantaría tener a tus hijos.
Él sonrió ampliamente, su expresión se ilumino. —Yo nunca pensé en la verdadera felicidad, pero eso es lo que me das. Tienes mi palabra de amor y mi promesa que tu felicidad siempre será mi prioridad.
Sus brazos lo apretaron con más fuerza alrededor de su cuello, acercando su boca a la suya. —¿Quieres saber lo que me haría ciertamente súper feliz ahora mismo?
— Haré lo que sea, te daré todo lo que quieras para hacerte feliz. Ese es mi promesa.
Sonriendo, Sakura inclinó la cabeza, dejando que su mejilla rozara con la de él mientras movía los labios hacia la oreja, tomándose algunos segundos en abrir su boca y delinear la curva del lóbulo de su oreja con la punta de la lengua antes de que ella le susurrara.
— Absolutamente me niego a prometerte no participar en más peleas. De hecho, creo que podría empezar a buscar pelea con alguna mujer Zorn si me haces jurar lo contrario.
El cuerpo que la abrazaba se tensó poniéndose rígido, el hombre pareció que se convirtió en acero durante unos segundos hasta que su cuerpo se relajó. Un suave rugido salió de su garganta, su pecho vibro contra el de ella mientras movía la cabeza, soltando su oído de su boca para que él pudiera mirarla. Sus ojos se entrecerraron.
— ¿Es así, mi Sakura? —Su voz era áspera, casi el tono de un gruñido.
Ella asintió con la cabeza, sonriendo. —Así es como es.
Sus hermosos ojos brillaron por la diversión, aun cuando su boca hizo una mueca. —Entonces voy a tener que atarte a la cama y obligarte a hacer esa promesa.
Ella tuvo que luchar para contener de nuevo la risa. Estaba jugando con ella y le encantó que él tuviera un gran sentido del humor. —O podrías dejarme que te ate a la cama y te haría cambiar de opinión. Podría convencerte de dejarme ser una luchadora humana en Zorn. Me podrías poner en una jaula con otra mujer, promocionarlo como un gran evento para que los hombres vengan de todas partes del planeta para ver a una mujer humana y una Zorn combatir, —bromeó.
Sus ojos se estrecharon aún más cuando hizo que retrocediera un paso y luego otro, deteniéndose cuando los muslos tocó el borde de la cama. —Vas a estar demasiado ocupada, mi Sakura.
— ¿En serio? Tienes seis empleadas domésticos que limpian la casa y hacen la comida. Todo lo que tengo que hacer es cuidar de ti.
Él asintió con la cabeza. —Como ya he dicho, estarás demasiado ocupada y demasiado agotada como para querer pelear con otras mujeres. —Suavemente le gruñó. —Yo podría mantenerte atada a la cama y demasiado cansada para considerar siquiera salir de mi casa.
No podía aguantar más, se rio a carcajadas. —¿Se supone que es una amenaza? Una vez más, no es una buena idea porque si me mantienes en tu cama para mí se escucha como una recompensa.
Él se rió entre dientes. —No es una amenaza, mi Sakura. Es una promesa.
Sasuke se inclinó, bajando a Sakura acostándola en la cama lentamente, su gran cuerpo la cubría donde ella descansaba. Con el movimiento de las caderas de Sasuke, su rígida polla se apretaba contra su coño mojado y con un sólo empujón comenzó a estirarla mientras presionaba, entrando poco a poco.
Un gemido salió de Sakura, sus uñas se enterraron dentro de la piel de sus anchos hombros. Se miraron fijamente, el pelo de Sasuke los cubría a ambos como una cortina lo haría, y lo que hizo el momento fuera más intenso, más íntimo, mientras que poco a poco introducía su gruesa polla dentro de su coño. Su cuerpo se abrió para tomarlo, el placer surgió abrasador hasta estuvo completamente enterrado dentro de ella que fue enterrado en ella por completo, su cuerpo se detuvo ahí, congelado dentro de ella, sus miradas seguían unidas como sus cuerpos.
— ¿Mi Sakura?
El tono sexy y ronco de su voz más le excitaba. —¿Sí, mi Sasuke?
— Prométeme que no vas a pelear o no voy a tenerte en mi cama.
Ella se echó a reír. —¿Estás amenazando con negarte a tener sexo conmigo? Esa sí que es una amenaza poderosa y efectiva.
Lentamente se retiró de su cuerpo, casi en su totalidad. En respuesta Sakura le clavo las uñas en su piel, envolviendo sus piernas alrededor de su estrecha cintura, tratando de detenerlo. Él se rió entre dientes y luego entro a ella, un gemido procedente de ambos ante la maravillosa sensación de la polla deslizándose profundamente otra vez hasta que se quedó inmóvil.
— Ganaste. Maldición, Sasuke. Follame, Sasuke. Muévete. Se siente tan bien. Te doy mi palabra, no peleare más, a menos que sea sólo contigo.
Él se rió entre dientes, empezando a moverse en Sakura en poderosas embestidas en cada movimiento de sus caderas, su cuerpo la clavaba en la cama, así que lo único que Sakura podía hacer era sentir. Aferrándose a sus hombros, Sakura gimió su nombre, su cuerpo experimentaba la felicidad total con la suya.
Estaba a punto de correrse cuando Sasuke se detuvo. Se lleno de frustración mientras veía que tenía una mirada divertida. —No te detengas.
Una sonrisa curvó la boca de Sasuke. —¿Así que estás de acuerdo en ir al médico mañana, para retirar el dispositivo?
— Sí, he dicho eso, ahora muévete.
Él se rió entre dientes. —¿Prometes quedarte conmigo para siempre?
— Sí. Por favor, ¿Sasuke? —Ella movió las caderas, suavemente gimiendo, su cuerpo adolorido para la liberación.
— Dime que me amas de nuevo. Quiero que me lo digas.
Sakura soltó los hombros de Sasuke para sostener su rostro. Su boca se elevó a la suya, sus labios se rozaron. Sasuke gruñía suavemente, profundizando el beso. Sakura le dio toda su pasión y frustración en ese beso hasta que ella apartó la boca mientras él comenzaba a moverse de nuevo profundamente, conduciendo sus empujes, alcanzando el lugar correcto de su punto G, enviándola al puro éxtasis a través de ella.
— ¡Sasuke! —Gritó su nombre mientras se corría, sus dedos se deslizaba en su pelo, sujetando la parte de atrás de su cabeza para apoyarse en algo.
Sasuke casi se envistió violentamente sobre ella, su polla parecía hincharse haciéndose más grande dentro de ella cuando Sasuke empezó a correrse, inundándola profundamente con su caliente liberación. Él gruñó su nombre en su cuello donde hundió su rostro. Dejo de moverse, disfrutando la sensación, durante largos minutos hasta que su cuerpo se relajó sobre ella.
Sasuke la agarro, levantándola un poco, y se arrojó sobre la cama sobre su espalda, sus cuerpos aún unidos así que Sakura terminó encima de él, a horcajadas sobre sus caderas, su mejilla en su pecho escuchando los latidos de su corazón.
— Te amo, Sasuke. —Ella sonreía. —Y hay mucho de ti para amar.
Riendo, Sasuke recorrió con sus manos su espalda hasta su culo. —Yo también te amo, mi Sakura, y prometo que será para siempre.
Levantando la cabeza, Sakura miró a los hermosos ojos negros, había pensado que haber sido secuestrada de la Tierra era el final de su vida, pero era sólo el comienzo de una nueva vida, una mejor, y no la cambiaría por nada. Había encontrado el amor de su vida en un planeta rojo. Sonriendo, ella se echó a reír.
— Y sé que el gran Uchiha Sasuke siempre mantiene su promesa.
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*FIN*
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