¡Hola! ¡Responderé las reviews en el transcurso de mañana! ¡Ahora, pasamos a las reviews anónimas!
Ember69: Charizard dio muy buena pelea, pero al final, la experiencia venció. ¡Espero que disfrutes el combate de Pikachu y Pika!
¡Nos leemos!
NesRedTrebol: Recuerdo cuando me dijiste eso XD Bueno, Ash al final si tuvo esa pateada de trasero pero realmente se lució ante el público.
Si, lamento haber hecho esa broma, más que nada por el mal entendido que causé y por haber preocupado a varios de ustedes. De nuevo, una disculpa.
¡En fin, creo que fueron todas! ¡Pasen a leer, por favor!
—¡Llego el gran momento, señores!
La reportera lucía totalmente emocionada ante la idea del combate de los Pikachu. Eso llamó la atención de Elio y Selene.
—¡Aunque los anteriores Pokémon sean realmente reconocidos a la hora de hablar de Ash Ketchum, ninguno lo es tanto como este!— exclamó la mujer, haciendo que Charizard y Sceptile mostraran algo de molestia. Pikachu se rascó la cabeza, apenado pero, al mismo tiempo, feliz— ¡Si antes ya vimos al Pokémon insignia de Red, esta vez estamos viendo el de Ash! ¡Hablo de su tan reconocible Pikachu!
Sería mentir el decir que las miradas en general no se centraron en el pequeño roedor, quien lucía una tonta sonrisa. Su entrenador simplemente reía de forma nerviosa ante su actitud.
—¡Puede que muchos de nuestros televidentes no estén enterados, pero este pequeño que tenemos frente a nosotros terminó prácticamente él solo con el Latios del participante Tobias en la Conferencia del Valle Lily en la región de Sinnoh! ¡Además…!
—¡Alto ahí, intento de reportera!— se escuchó un grito que llamó la atención de todos.
—¿¡Intento de repor…?!— la mujer miró en dirección a la voz de inmediato.
Ahí, cómo no, se topó con Elio y Selene. El primero la señalaba con una mirada acusadora en el rostro.
—¡No permitiremos que sigas dando verdades a medias y cuentes sólo la información que te es importante!— le dijo el mayor de los Asutoro, causando que su madre se tapara los ojos, apenada.
—Estás omitiendo información que es realmente importante de saber— añadió Selene, con una mirada parecida a la de su hermano. Su padre veía todo, comiendo de un bote de palomitas que Lillie ni siquiera notó que tenía.
La reportera frunció el ceño.
—Me lo habría tomado bien si no me hubieras llamado de esa manera…, pero como lo hiciste…— apretó el puño con fuerza, alertando al camarógrafo, quien intentaba decirle con señas que se calmara— ¡Es muy fácil hablar desde fuera pero, ¿qué tal si ustedes toman mi lugar, pequeños?! ¡Estoy segura de que no podrían hacerlo mejor que yo!
Elio ni siquiera lo dudó al tomar el micrófono y puso una cara seria ante la cámara.
—¡Bien, televidentes! ¡Cómo esta mujer no puede hacer bien su trabajo, un chico de catorce tendrá que hacerlo por ella!— esas palabras sólo enfadaron más a la reportera— ¡Por favor vean bien al Pikachu de Ash Ketchum!
El camarógrafo, simplemente pudo suspirar y luego, apuntó la cámara al roedor, quien lucía sorprendido por todo lo que estaba pasando. La gente ni siquiera se estaba quejando, al contrario, parecían disfrutar de la intervención de los Asutoro.
—¡Ahí dónde lo ven, este Pokémon ha logrado grandes hazañas!— dijo Elio, recibiendo un rápido asentimiento de su hermana— ¡Desde el Tyranitar y el Metagross del combatiente Alain, el año pasado en la Liga Kalos hasta otros Pokémon de leyenda como el Regice de Bradon, el As del Frente encargado de la Pirámide de Batalla o el Latios que antes les mencionó la mujer!
—¡Tengo un nombre y es…!
—No importa de momento, reportera— interrumpió Selene—. Además de los combates ya mencionados por mi querido hermano mayor, este Pikachu también logró vencer al Dragonite de Drake, el campeón de la Liga Naranja, un entrenador que fue imbatible hasta la llegada de Ash Ketchum. Claro que tampoco podemos olvidar la gran participación que tuvo Charizard, así como la contribución de Sceptile en contra del Latios de Tobias. Si bien, esta última fue pequeña, se debe principalmente a que Sceptile se encontraba cansado tras una impresionante lucha contra el Darkrai del mismo participante quien, en esos momentos, se consideraba invencible.
Sceptile y Charizard asintieron, satisfechos. Los niños sabían de que hablaban.
—¡En resumen!... ¡ASH KETCHUM ES GENIAL!— dijo Elio, con los ojos bien abiertos.
La reportera las quitó el micrófono. Cuando la cámara la apuntó, todos se llevaron una sorpresa. Estaba un poco sonrojada y los ojos le brillaban levemente.
—¡Todos saben eso, niños y, por mucho que eso sea verdad!...— apretó el puño, tratando de contenerse— ¡Un verdadero reportero debe ser objetivo a la hora de hablar! ¡Así que, querida audiencia, por favor déjenme introducir al Pikachu de Red Ketchum!
¡El Pikachu de Red Ketchum!
Destacó desde el primer momento en que fue presentado al mundo, principalmente por su inusual color pero después, por su increíble fiereza a la hora de combatir. Sus ataques físicos poseen una fuerza excepcional y se ha demostrado que sus descargas son menos potentes que las comunes. Su fuerza es mayor a la de un Pikachu común y corriente pero su capacidad de ataque especial, es menor.
Jugó un papel importante en la batalla del campeonato contra Lance, venciendo al Gyarados de este, el cual, también es variocolor. Además de eso, también le restó una gran cantidad de vitalidad al Altaria de Lance, permitiéndole así la victoria al Espeon de Red.
Entre sus otros logros se encuentran una victoria contra el Spiritomb y Glaceon de Cynthia, el Metagross de Steven Stone, el Goodra de Dianta y el Inteleon de Leon. Ha jugado importantes papeles en combates de campeonato, contra los entrenadores de la élite.
Más tarde se descubrió que la misma condición que lo volvía realmente fuerte físicamente hablando era la misma que le impedía completamente evolucionar, un fenómeno extremadamente raro de por sí en Pokémon normales y algo que se creía estadísticamente imposible de ver en uno variocolor. Los científicos aún debaten del por qué logró convertirse en un Pikachu, considerando su afección médica.
—¡¿… así que entienden ahora por qué el Pikachu de Red Ketchum es igual de impresionante, pequeños?!— preguntó la reportera con la respiración agitada y los ojos cerrados. Cuando los abrió, se llevó una sorpresa.
A los gemelos les brillaba la mirada.
—¿Cuál es tu nombre, reportera?— preguntó Elio, con un gesto serio que no le quedaba para nada con esos ojos brillantes.
La mujer adquirió el mismo rostro que los hermanos.
—Mi nombre es Gabi— se presentó— ¿Cuál es el suyo?
—Soy Elio, de ciudad Carmín, Kanto.
—Selene, del mismo lugar.
Los tres se miraron entre ellos, sonriéndose.
—Un gusto— dijeron al unísono.
De pronto, aplausos se escucharon por todo el lugar.
Asahi tenía la boca entreabierta. ¿Por qué el público aplaudía, incluidos Delia, Lillie y el profesor Kukui?...
Ella no entendía que lo hacían por la recién forjada amistad. Forjada gracias al fanatismo de tres personas por el mundo del combate Pokémon.
Ash y Red voltearon a verse. Rieron un poco por lo que estaba pasando.
—Me alegro…— murmuró Hala desde el sofá de su casa— Es bueno ver que siguen con los ánimos de siempre.
Hau, sentado al lado de su abuelo, asintió. Su rostro lucía algo serio.
—Sólo faltamos Gladio y yo… ¿Eh?— murmuró en un tono de voz realmente bajo.
—¿Dijiste algo?— preguntó la madre de Hau, Ace.
—¡Oh, nada! ¡Sólo estoy feliz de que Ash esté recuperado!— contestó, sonriendo.
La mujer le sonrió de vuelta y fijó de nuevo la vista a la televisión.
Aunque Hau no estaba seguro de si "feliz" era la palabra.
Ash lo había traicionado de esa forma, después de todo… ¿O no?
Llevaba días pensándolo pero aún no sabía cómo responderse a sí mismo.
—¡Entonces, sin más preámbulos! ¿Comenzamos?— preguntó Kukui, mirando a ambos Ketchum. Los dos asintieron.
—¡Listo!
—Listo.
—¡Entonces…! ¡PELEEN!— Kukui dio el pistoletazo de salida. No literalmente, claro.
Las miradas de Ash y Red se encontraron y entonces…
Kukui, en ese momento, habría jurado que sintió uno de los más grande escalofríos de su vida.
—¡Ataque rápido!
—¡Desvíalo!
Pikachu, en cuatro patas, aceleró de golpe. Era tan veloz como la electricidad que expulsaba de sus mofletes.
Pika, por otra parte, dio un pequeño salto y luego, con ambas patas traseras, golpeó el campo de batalla. No lo destruyó, pero los pisotones fueron lo suficientemente fuertes como para desbalancear a Pikachu.
—¡Doble patada!— pensó Lillie, asombrada— Es una elección realmente inusual para un Pikachu…
—¡Aprovéchalo!— exclamó Red.
Ash supo de inmediato a lo que se refería.
—¡Cola de hierro!— gritó.
Pikachu logró parar la Cola de hierro de Pika con la suya propia, la cual iba directo a su rostro. Ambos saltaron al mismo tiempo, resultando en un choque que terminó mandando a volar a Pikachu.
—¡Recupérate, amigo!
En medio del aire, Pikachu logró aterrizar perfectamente bien gracias a una rápida pirueta.
—¡Ataca!
—¡Rayo!
Los cuerpos de ambos roedores cargaron electricidad y, al mismo tiempo, la dispararon.
El Rayo de Pikachu era realmente poderoso mientras que, si bien el de Pika no se quedaba atrás, no era nada en comparación al de su oponente.
Ambos movimientos chocaron y no pasó mucho hasta que Pikachu obligó a Pika a rodar por el suelo para esquivar. Eso hizo que el Pokémon de Ash sonriera ampliamente.
Red frunció un poco el ceño, pero luego, sonrió. Al contrario que el impresionado público, él se lo esperaba.
—¡Carga de frente!— le ordenó a su Pikachu.
Las patas de Pika comenzaron a moverse a una velocidad asombrosa en su mismo lugar y, en un parpadeo, estaba rodeado de electricidad.
Pikachu y Ash recordaron algo del pasado.
—¡Electrobola!— gritó Ash, señalando a la enorme estela amarilla que corría hacia Pikachu.
Su Pokémon saltó y comenzó a cargar electricidad pero antes de poder lanzar la gran bola que se estaba formando en su cola, fue impactado.
Un fuerte cabezazo dio directo en el pequeño abdomen de Pikachu.
Ash veía boquiabierto como su Pokémon perdía el aliento y caía al suelo, totalmente debilitado.
Sus ojos no pudieron seguir a Pika en lo absoluto.
—¡Electrotela!— gritó Ash.
La telaraña amarilla cayó sobre Pika, liberando una descarga que lo obligó a reducir el paso pero, tras unos pocos segundos, la destruyó.
Era ese pequeño momento el que Ash necesitaba.
—¡Esquiva con Ataque rápido!— le ordenó a Pikachu, haciendo que este saliera corriendo por todo el campo de batalla.
Pika lo perseguía incesante, repitiendo así la persecución que antes se había dado entre Char y Charizard.
El azabache esperaba el momento justo.
Al igual que Envite ígneo, Tacleada de voltios consistía en rodearse de un elemento, el cual se liberaba con una fuerza impresionante, tanta que era capaz de dañar al mismo usuario.
Por eso, había un momento en el que algo debía pasar.
Y ese algo, era un pequeño error de movimiento.
Ese pequeño tropezón que Pika acababa de dar.
—¡Ahora!— gritó Ash, cerrando un puño— ¡Cola de hierro al suelo!
Pikachu se detuvo en seco y luego, con una rápida voltereta, clavó su cola endurecida en la tierra del campo de batalla.
Pika, al poner por unos momentos toda su atención en recuperarse con éxito del tropezón, había seguido corriendo tras de Pikachu sin notarlo por lo que, para cuando se dio cuenta de que estaba corriendo directo hacia la cola de su oponente, ya era tarde.
El roedor variocolor chocó fuertemente contra el normal, arrastrándolo hacia atrás violentamente, importándole poco que su cola estuviese clavada en el suelo. Eso sí, lo único que lo movió fue la embestida.
La electricidad ya no lo rodeaba a él.
Ahora rodeaba la cola de Pikachu y lentamente, era absorbida por el campo de batalla. Ash no permitiría que esa ventaja se le pasara.
—¡Ahora!— exclamó, con una gran sonrisa.
Pikachu hizo un pequeño gesto de dolor para luego, desclavar su cola y rápidamente, golpear la cabeza de Pika con esta. El movimiento, combinado con la electricidad del variocolor, resultó en un potente ataque que clavó la cara de Pika en el suelo.
—¡Ra…!
—¡Aléjalo!— espetó Red.
Con las patas traseras, Pika impulsó su espalda baja hacia arriba y con las mismas, pateó fuertemente el rostro de Pikachu, haciéndolo retroceder varios metros.
Tras unos segundos de forcejeo, Pika liberó su cara de la tierra. Escupió nada más hacerlo.
La gente estaba impresionada.
Por primera vez en el combate, parecía que Ash lideraba totalmente por primera vez.
Por supuesto, ellos también lo notaron.
—Electrotela… ¿Quién diría que un Pikachu podría aprenderlo?...— Red lucía confundido, emocionado y feliz, todo al mismo tiempo. Claro que tenías que ser muy bueno descifrando emociones para ver todo eso a través de la pequeña sonrisa que tenía en el rostro.
Pero para suerte de Ash, él sí lo era. Esos ojos brillantes que su hermano mostraba se lo decían todo.
Lillie observaba como ambos se veían entre sí, sin decirse nada. Estaba algo confundida.
—Sorprendido, ¿eh?— dijo de pronto Delia, atrayendo la atención de la rubia y los Asutoro adultos— Eres realmente sorprendente… ¡Eso es lo que se están diciendo!
Se quedaron sorprendidos. Sin duda, esa madre conocía mejor que nadie a sus hijos.
No pudieron seguir pensando en ello por la fuerte colisión que hubo después.
Rayo de Pikachu chocó con Cola de hierro de Pika. El variocolor no la tuvo realmente difícil para bloquear el movimiento por lo cual, nada más deshacerse de él, salió corriendo hacia su rival.
—¡Ataque rápido en zigzag!— dijo Ash.
—¡Gira!
Antes de que Pikachu pudiera llegar a él, Pika se apoyó en sus patas delanteras, lo que le permitió girar la parte inferior de su cuerpo a su gusto. Dio un rápido giro de 360 grados mientras utilizaba Cola de hierro con la cual golpeó a Pikachu en el rostro, haciéndolo elevarse varios metros en el aire.
—¡Ve!— exclamó Red, señalando al rival.
Una vez más, las patitas de Pika comenzaron a moverse a una velocidad impresionante pero sin moverse de su lugar. Otra vez estaba envuelto en electricidad.
Salió disparado hacia Pikachu en un parpadeo, repitiendo una escena que Ash recordaba como una valiosa experiencia.
—¡Electrotela!— gritó el azabache.
Esta vez, ellos eran mucho más rápidos.
Pikachu logró poner una barrera entre él y Pika, por lo que para cuando éste llegó, lo esperaba la telaraña, la cual redujo un montón el impulso que llevaba al estar en el aire.
—¡Rayo!— ordenó Ash. Sabía que en un combate cuerpo a cuerpo no vencería nunca a Pika pero, a la distancia en la que estaban, teniendo él la altura…
Pikachu se golpeó los mofletes y luego, disparó.
Rayo golpeó con fuerza a Pika, haciéndolo retroceder a un ritmo impresionante, después de todo, no tenía como seguir elevándose en el aire.
Red miraba fijamente, atento a como perdían terreno rápidamente.
—¡Golpea el suelo!— dijo de pronto.
Pika lo comprendió.
Cuando estuvo por estrellarse contra el campo de batalla, utilizó Cola de hierro para clavarse al suelo. La descarga de Rayo lo golpeó pero no le hizo el más mínimo daño.
Ash sonrió. Era bueno saber que todavía podía enseñarle una o dos cosas a su hermano mayor.
—¡Electrotela!— gritó de nuevo.
Pikachu comenzó a caer en picada y, antes de ganar una gran velocidad, lanzó su movimiento.
Pika se desclavó del suelo y luego, de un rápido coletazo, destruyó la telaraña, convirtiéndola en pequeños hilos finos. Pikachu llegó en ese momento.
Las dos Colas de hierro chocaron. Pika desvió de inmediato el ataque del oponente y luego, lo golpeó nuevamente en el rostro. El no variocolor tuvo que clavar las patitas en la tierra para intentar frenar su involuntario retroceso.
Para cuando se dio cuenta, Pika ya estaba sobre él, apunto de atacarlo con Doble patada.
—¡Ataque rápido!
Pikachu huyó a toda velocidad, alejándose del enemigo lo suficiente como para atacarlo a distancia.
—¡Rayo!
—¡Ánclate!
Pika clavó su cola nuevamente en el campo de batalla, evadiendo todo el daño posible. Ash no pudo evitar recordar a Trip y su Serperior al ver eso.
—Te está llevando a su terreno, Ash-Roto…— murmuró la Pokédex, haciendo que Ash asintiera con una pequeña sonrisa.
—No me estás dejando más opciones, ¿eh?— sudó frío.
Si Rayo no era efectivo, entonces ya nada lo era. Necesitaba algo más… Si no podía ganar en poder, tendría que ganar en velocidad, pero ¿cómo?...
Un destello de brillantez llegó a su mente.
—¡Volvámonos locos, Pikachu!— exclamó Ash, sonriendo ampliamente. Todos escucharon eso, intrigados— ¡Cola de hierro por todo el campo de batalla!
El roedor sonrió y luego, comenzó a correr.
—¡Persíguelo!— le ordenó Red. Sabía que dejar planificar algo a Ash no era una buena idea.
Pikachu corría rápidamente y cada cincuenta centímetros, aproximadamente, daba un fuerte coletazo al suelo para luego, volver a salir corriendo por todo el lugar.
Pika trataba de seguirlo pero las rocas que Pikachu dejaba a su paso se lo impedían. Debía evadirlas de un giro para poder ir tras de él.
Lillie notó algo rápidamente. Eso que estaba haciendo Ash le recordaba mucho a algo que ya había hecho antes, pero ¿dónde?...
No podía recordarlo.
Pero Ash si lo hacía.
—La última vez que luchaste contra Pika, no pudimos dar ni siquiera dos golpes y caímos en menos de dos minutos…— el ceño de Ash, fruncido, contrastaba bastante con su enorme sonrisa— ¡Pero ahora…! ¡Ahora es diferente! ¡Usaremos lo que aprendimos contra Kommo-o y contra la mamá de Lillie!
Tras varios segundos, el campo de batalla ahora parecía un cañón en miniatura, lleno de pequeños pilares de piedra que apuntaban a todas direcciones.
—¡Ahora Electrotela!— dijo Ash, sonriéndole a Red.
—¡Doble patada!— exclamó el castaño, sorprendiendo a todos, incluido el propio Ash.
Entonces, el menor vio la intención en los ojos de su hermano.
—¡Electrotela contra Pika! ¡Ahora!
Red planeaba usar esa pequeña distracción a su favor pero, para su mala suerte, Ash logró reaccionar a tiempo.
La Electrotela dio directamente contra Pika, encerrándolo en su interior. El variocolor forcejeaba por liberarse, lo cual le tomó aproximadamente diez segundos. Diez segundos en los que, para su intriga, no fue atacado en lo más mínimo.
Para cuando se liberó, se topó con un escenario totalmente extraño.
A su alrededor, todo estaba lleno de telarañas. Iba a voltear a ver a su entrenador, pero entonces…
Un fuerte golpe le dio en la cabeza, por detrás.
Se giró de inmediato pero no vio a nadie. Lo siguiente que sintió fue un gran impacto en la espalda, el cual lo hizo caer.
De nuevo, no había nada. Un golpe en el costado.
Nada. Otro golpe.
Nada. Otro más.
Nada. De nuevo.
Pika comenzó a sentirse realmente molesto hasta que escuchó la voz de Red.
—¡Salta!
Y así lo hizo. Dio un gran salto al aire, sólo para ver como Pikachu llegaba a donde él y le daba un impresionante cabezazo en el abdomen.
—¡Cola de hierro!— gritó Ash.
Pikachu giró a una velocidad de vertigo y, sin darle descanso a Pika, lo golpeó en la cabeza, haciéndolo caer directo en una de las telarañas, la cual lo electrocutó nada más hacer contacto.
Pika rebotó y cayó pesadamente al suelo. Levantó la mirada y vio cómo su oponente rebotaba entre todas las Electrotelas a una velocidad abrumadora.
Era un espectáculo impresionante que todos aplaudieron. Lillie al fin recordaba donde había visto tal escenario.
Red, por otra parte, supo que debía hacer algo.
—¡Destruye los soportes!— indicó, señalando las rocas que estaban elevadas por todos lados.
Pika estuvo a punto de lanzarse contra una de las piedras cuando un Rayo se dirigió hacia él rápidamente.
—¡Tierra!— gritó Red.
Pika utilizó su cola como conductor, dirigiendo toda la electricidad al campo de batalla. Lo siguiente fue Pikachu golpeando con Ataque rápido su espalda y volviendo a salir disparado.
El proceso se repitió durante un buen rato, casi cuatro minutos en los que Ash y Pikachu hacían de todo para evitar que Pika se acercara a las telarañas. Y lo lograron, con bastante éxito además.
Red no había dicho mucho desde el inicio de aquella rutina. Sus ojos se movían rápidamente y su cerebro, trabajaba.
—Electrotela lastima a Pika, pero no a Pikachu. Eso significa que no daña a quien la lanza. Tratar de ir tras un soporte hará que Pikachu nos ataque, cosa que nos obliga a quedarnos quietos, recibiendo un movimiento al azar entre Ataque rápido y Cola de hierro. No dispersar el daño haría que recibiéramos no sólo heridas físicas, sino que también estaríamos recibiendo el impacto de Rayo… Es una estrategia increíblemente bien pensada que sólo pudo ser posible gracias a la roca que hay bajo el campo de batalla…— el ceño de Red se frunció levemente— Utilizar Doble patada para tratar de desbalancear a Pikachu no serviría. No está en contacto con la tierra. Cola de hierro tampoco sirve, no nos dejará acercarnos a ningún pilar. Rayo… Rayo es una opción pero en el segundo en el que disparemos, seremos atacados con más fuerza de la que tenemos… Tacleada de voltios… Tacleada de voltios es lo único que me queda… Si Pika resiste el daño de Rayo por unos segundos, podremos destruir todos los soportes y entonces… No… Primero tengo que pensar en cómo lograr que Pikachu nos deje reunir la electricidad suficiente para que Tacleada de voltios funcione… ¿Y sí…? No funcionaría… Pero sí… No, muy ingenuo… Tal vez… No… Ash lo descubriría en seguida, es algo ingenuo, pero no tonto… Entonces… ¡Sí! ¡Eso es! ¡Iré con eso!— el rostro de Red se relajó— ¡Ve por los soportes!
Pika iba a lanzarse con Cola de hierro una vez más, pero Rayo lo interrumpió. Tuvo que detenerse y entonces…
—¡Salta!
El variocolor dio un salto justo en el momento exacto, lo que hizo que Pikachu lo golpeara con Ataque rápido en la cabeza, haciendo que diera varias volteretas en el aire.
Pika salió de la vista de una gran parte del público y más importante aún, de la vista de Ash y Pikachu, cosa que los alertó. No podían verlo entre tantas rocas.
—¡Vuelve a tu posición, Pikach…!
Antes de que Ash pudiera terminar de hablar, Pika volvió a aparecer, rompiendo todas las rocas que se encontraba a su paso, rodeado de una poderosa electricidad.
—¡Rayo!— exclamó Ash.
El poderoso ataque especial chocó contra Pika, obligándolo a retroceder por unos momentos pero, finalmente, pudo sobreponerse con total éxito.
Ash tuvo que ver con un poco de frustración, como toda su estrategia era destruida. Pero no todo había sido malo.
Usó esos momentos en los que Pika estaba centrado en los soportes para presionarlo constantemente con Rayo por lo que, para cuando este paró de moverse, había hecho un buen daño.
Pika, una vez más, clavó su cola en el suelo, anulando todo el daño que Rayo pudiera hacerle.
Ash y Pikachu volvieron a un punto muerto.
—Ash, tengo un plan que podrías…— la mano del azabache calló a Rotom.
—No. Quiero hacer esto sin ayuda. Si sólo soy capaz de llegar hasta aquí, estará bien ya que llegué aquí por mí mismo— miró a Rotom y le sonrió—. Eso es lo que nos deja satisfechos.
—Pika pika...
La Pokédex se calló voluntariamente. Estaba de acuerdo con los deseos de su dueño.
Charizard y Sceptile asintieron. Ese era Ash.
Shiron, por otra parte, veía. Escuchó las expresiones de intriga que hicieron los otros Pokémon del amigo de su entrenadora al Pika desenterrar su cola del suelo.
¿Era así siempre? ¿Los Pokémon variocolor siendo mejores que los que no lo eran? ¿Por eso Peke era mucho mejor que ella?
Eso se imaginó al principio, pero ahora, viendo el combate, supo que no era así.
El motivo por el que Peke era superior a ella en todos los sentidos era porque su entrenador, a comparación de la suya, era un experto, un verdadero profesional entrenando Pokémon.
La culpa no era sólo de Lillie, claro está. También era suya. Shiron nunca se había esforzado ni la mitad de lo que Peke lo hacía. Peke era más dedicada simplemente comiendo que ella con cualquier otra cosa, ya fuese entrenar o pelear.
Y ahora podía verlo. Ahora podía comprenderlo.
Por qué ella era inferior.
Ahora lo sabía.
—¡Pikachu, Ataque rápido!— ordenó Ash tras unos pocos segundos.
El roedor, sin dudarlo, salió disparado.
Red sonrió levemente.
—¡Recibe!
Pika se preparó para lanzar Doble patada y justo cuando estuvo por atacar, Ash habló.
—¡Rayo!
Pikachu se detuvo de golpe y su cuerpo de envolvió de electricidad, la cual disparó contra su adversario.
—¡Tierra!— ordenó Red de inmediato.
Pika así lo hizo. Neutralizó el daño de Rayo, sí que lo hizo, pero gracias a ello recibió un potente Cola de hierro en la parte baja de la mandíbula que lo elevó varios centímetros en el aire.
—¡Rayo!— gritó Ash una vez más.
—¡Bloquea!— dijo Red, pero era tarde.
Rayo chocó contra Rayo, dando un resultado evidente.
Pika fue alcanzado por el movimiento, haciendo que se retorciera un poco en el aire.
—¡Cola de hierro!— ordenó el menor.
Pikachu saltó pero antes de poder dar el coletazo, fue bloqueado y consecutivamente, golpeado por el Cola de hierro de Pika. El roedor de Ash rebotó varias veces en el suelo hasta que logró recuperar la compostura.
Para cuando lo notó, Pika ya lo había golpeado con Tacleada de voltios en la cabeza, mandándolo a volar.
Un golpe así en el cráneo definitivamente dejaría a Pikachu confundido por más de unos segundos, lo cual Red aprovechó.
Doble patada impactó contra el pecho de Pikachu, haciéndolo bajar al suelo nuevamente y una vez ahí, el ataque se repitió.
El Pokémon de Ash retrocedió hasta este sin ser consciente de ello.
—¡Pikachu, ¿puedes seguir, amigo?!— ´preguntó el azabache. Esos habían sido golpes realmente duros y más si venían de Pika.
El roedor sacudió su cabecita y asintió. Aunque su vista estuviera algo borrosa y su aliento fuese irregular, era capaz de seguir.
Rotom podía notarlo. Podía notar que el combate había estado siendo sorpresivamente parejo.
Pikachu, quien había atacado más, haciendo menos daño.
Pika, quien había atacado menos, haciendo bastante daño.
Ellos dos se encontraban en igualdad de condiciones, pero ¿por qué?
¿Por qué Pikachu aún no estaba en la lona? ¿Por qué de entre todos, él había sido el que más había desgastado a su contrincante?
—¡Ataque rápido!— gritó Ash, sacando a Rotom de sus pensamientos.
Pikachu salió corriendo hacia Pika, quien ya lo estaba esperando con la cola clavada al suelo. Parecía que los rivales aprendían de cada movimiento que ellos usaban.
—¡Cola de hierro!— exclamó Ash.
—¡Bloquea!
De nuevo, el combate entre las colas de ambos Pikachu comenzó. Aunque los movimientos de Pikachu eran realmente precisos, los de Pika lo eran aún más y por sobretodo, eran más fuertes.
Pikachu dio un fuerte tajo y entonces, Pika bloqueó de forma horizontal, haciendo que la parte baja del cuerpo del Pokémon de Ash se desbalanceara.
Otro rápido movimiento de cola permitió a Pika golpear el rostro de Pikachu, haciéndolo caer de espaldas al suelo. Una vez ahí, Pika no se detuvo.
Siguió atacando con Cola de hierro hasta que se aseguró de que Pikachu no se movería para lo siguiente que estaba por hacer. Se alejó unos cuantos centímetros.
Sus patitas se movieron a una gran velocidad y luego, cuando Pikachu estaba poniéndose de pie por los gritos de ánimo de su entrenador, él lo arrasó con Tacleada de voltios.
Tanto el público, como Ash, sólo pudieron ver cómo Pikachu caía con un golpe seco sobre la tierra. Pika se mantuvo alejado, viendo cómo se recuperaba Pikachu por orden de Red.
—¡Vamos, amigo! ¡Ponte de pie! ¡Tú puedes hacerlo!— gritaba Ash.
Los dientes de Pikachu chirriaban y sus entrecerrados ojos trataban desesperadamente de mantenerse, como mínimo, abiertos. No podía perder a Pika de vista.
Las miradas estaban centradas en Pikachu, quien intentaba ponerse de pie.
El silencio se adueñó del lugar por un momento hasta que un valiente se atrevió a hablar.
—¡Nadie dirá nada si te rindes, pequeño!— gritó alguien desde la multitud, lo cual, al parecer, activó algo dentro de los demás espectadores.
—¡No dejes que ese sea tú límite! ¡Ve más allá!
—¡Hay cosas que uno simplemente no puede hacer y eso está bien!
—¡Eres de la nueva generación, siempre hay un mañana brillante y un hoy lleno de oportunidades! ¡Puedes levantarte!
—¡No te sobreesfuerces!
—¡No los escuches! ¡Si eres un hombre de verdad, debes dar tu ciento diez por ciento!
—¡Vamos! ¡Ponte de pie! ¡Arriba!
—¡No presionen al pequeño! ¡Hace lo que puede!
—¡Eso no es todo lo que puede hacer! ¡Él es más que eso!
—¿¡Y dices haber derrotado a un Latios?!
—¿¡O a un Regice?!
—¡VAMOS, DE PIE!
—¡VAMOS!
—¡VAMOS!
—¡VAMOS!
Los gritos de la gente que le decía a Pikachu que se pusiera de pie opacaron por mucho a los que le decían que dejara de intentarlo.
Lillie se levantó.
—¡TÚ PUEDES, PIKACHU!— gritó a todo pulmón— ¡LILLIESFUÉRZATE!
Los Pokémon de la rubia y los de Ash se unieron a la porra grupal.
Un nombre era el que se coreaba en el lugar.
—¡PIKACHU! ¡PIKACHU! ¡PIKACHU! ¡PIKACHU!
El Pokémon del azabache ponía toda la fuerza de su cuerpo en sus pequeñas patitas, con las cuales trataba de volver a levantarse.
La reportera Gabi tenía lágrimas en los ojos al igual que los hermanos Asutoro, quienes estaban coreando el nombre de Pikachu al igual que muchos otros.
—E-Estamos presenciando un momento realmente emocional, en la cual la mayoría del público se unió para apoyar a aquel que se encuentra en desventaja… El Pikachu de Ash Ketchum parece haberse quedado sin fuerzas tras recibir un combo demoledor luego de haber dado un increíble espectáculo… ¿Podrá… Podrá volver a levantarse y luchar?...— preguntó, con la voz quebrada.
—Red ganó terreno rápidamente apenas perdí el factor sorpresa de Electrotela… No aproveché todo lo que pude haber aprovechado… ¡Pero puedo hacerlo! ¡Si Pikachu se levanta, todavía podemos hacerlo!— la boca de Ash se abrió y entonces— ¡VAMOS! ¡ARRIBA, AMIGO! ¡No podemos perder, no ahora!
Red paseaba la mirada hacia todas direcciones. Delia no apoyaba a Ash aunque en su rostro se veía que genuinamente quería darle ánimos a Pikachu. Él suspiró y sonrió. Ella sabía que él jamás la culparía por hacerlo.
—Te esperaré en otros tres años, Pikachu— le dijo Red, haciendo que el roedor volteara a verlo—. La próxima vez que nos veamos, tendremos la revancha. Siempre iré con todo en tu contra ya que, al final, me has demostrado que eres realmente impresionante… Te admiro, de verdad.
Pikachu pensó… Si el entrenador de su ídolo le decía eso, ¿cómo esperaba que simplemente se quedara ahí tirado?
—¡Piii… IIII… KAA… AAAA! ¡PI… KAAAAA…! ¡PIKAAAAAAA!— gritó a todo pulmón, levantándose.
El público estalló en ovaciones hacia el pequeño y Ash, sonrió.
—¡Bien hecho, amigo!— exclamó con gran felicidad.
Red lucía genuinamente sorprendido.
—¡Vamos, con todo!— Ash señaló a Pika— ¡Ataque rápido!
Pikachu se convirtió en una estela blanca y en un parpadeo, desapareció.
Todos voltearon instintivamente hacia Pika, donde esperaban encontrar a la pequeña estrella…
Pero no lo hicieron. No había ni rastro de Pikachu.
Los murmullos comenzaron a escucharse, y se hicieron más fuertes cuando la gente encontró al Pokémon de Ash.
Se había movido apenas treinta centímetros antes de caer desplomado al suelo. Totalmente debilitado.
El lugar se quedó en silencio, siendo el único sonido la voz de Kukui.
—¡Pikachu ya no puede continuar! ¡El participante Ash ya no cuenta con ningún Pokémon! ¡Por lo tanto, el participante Red es el ganador!— el brazo de Kukui bajó en dirección a Red, quien suspiró y sonrió. Se ajustó la gorra.
Lentamente y uno a uno, se fueron escuchando los aplausos, luego, las ovaciones.
Aunque el público aplaudía, Kukui pudo sentir esa atmosfera de inconformidad. Él habría jurado que más de una persona estaba deseando de corazón que Ash hubiese ganado aunque fuese un combate…
Detrás del azabache, estaban Charizard y Sceptile, con los ojos cerrados. Ellos podían imaginar la frustración que estaría sintiendo Pikachu.
Ash, con una sonrisa, avanzó hacia su Pokémon. Lo cargó con su brazo sano.
—Eres el mejor, amigo— le aseguró, acariciándolo con la cara—. Siempre me sorprendes, en cada combate, todos los días…
—Pika…— murmuró el roedor, con los ojos cerrados. No tenía las fuerzas necesarias para abrirlos.
—Lo mismo puedo decir de ti— la voz de Red atrajo la mirada de Ash—. Cada vez que te veo, eres mil veces mejor de lo que eras antes… No sé cómo lo logras, pero al final, siempre termino llevándome una sorpresa o una lección al combatir contra ti…— Red sonrió y puso su mano sobre la cabeza de su hermanito.
—Pikachu…— Pika, en el hombro de Red, le acarició la cabeza a Pikachu. Él también se veía cansado.
—Chu…
Ash miró a su hermano a los ojos.
—Cada vez que pienso que he llegado a mi límite, llegas tú y me recuerdas que siempre puedo mejorar… Que siempre puedo ser mejor…— esas palabras hicieron sentir más que satisfecho a Red, quien apartó su mano— Eres mi meta a vencer, hermano, y mientras no siga sin derrotarte, te aseguro que sólo seguiré subiendo y subiendo.
Red amplió su sonrisa. Esta vez, lucía como una que Ash haría. Era un evento raro para las masas pero común para el azabache y Delia.
—¡Sigue mejorando aún después de eso! ¡Conviértete en alguien lo suficientemente fuerte como para vencer a mil personas por ti mismo!— dijo con las manos en las caderas.
—¡Mil son pocas! ¡Podré contra diez mil!— aseguró, riendo.
En poco tiempo, ambos rompieron en carcajadas. La charla entre los dos se convirtió en un bello momento de puro amor fraternal que culminó con las palabras de Red…
—Eres mi orgullo y mi alegría, Ash— le dijo, una vez dejó de reírse—. Espero que siempre lo tengas presente.
Los ojos del adolescente brillaron.
—Sí.
Ambos se abrazaron, tocando los corazones de los espectadores.
Delia tenía unas pequeñas lágrimas asomándose por sus ojos. Saber que sus hijos se amaban tanto era el mayor regalo que la vida pudo haberle dado.
Lillie tenías las manos en el pecho. Quería ver a su hermano. Realmente quería hacerlo.
Rotom sólo podía pensar en el combate que acababa de terminar.
¿Cómo era posible que le hubiese hecho tanto daño a Pika? No podía explicárselo por mucho que lo pensara…
Kukui, por su parte, sí que lo sabía.
Había sentido como las auras de Ash y Pikachu se habían vuelto una sola al inicio del combate. Cómo el poder de Ash se había traspasado a Pikachu, volviéndolo mucho más fuerte de lo que era originalmente.
No es que no hubiese pasado con Charizard y Sceptile también… Era sólo que con Pikachu, esto era mucho más fuerte.
Tan fuerte, que incluso daba miedo.
Pero aun así…
Kukui, también lo sabía.
Sabía que por mucho que estuvieran combinadas, sus auras no podían compararse a las de Red y Pika.
Ellos no podrían ganar. Ni ahora, ni en el futuro cercano.
Sonrió al saber que había hecho la elección correcta al dejar sus sueños en manos de ese entrenador.
La Liga Pokémon de Alola sería increíble.
Lillie se puso de pie y junto a los Pokémon, corrió hacia Ash.
—¡Ese fue un combate increíble!— dijo una vez que los hermanos terminaron su abrazo.
Los tres comenzaron a charlar ante la cámara la cual, luego de unos segundos, cambió de objetivo.
—¡Y-Y-Y así termina, seño… señores!... ¡Red… Ketchum ha ganado el combate y que… que com… combate!...— Gabi narraba todo mientras las lágrimas caían por su rostro. Detrás de ella, Elio y Selene trataban de contenerse lo mejor que podían. Eran lágrimas de fan…— ¡Sigan… viéndonos en "Alola…!... ¡Corta, Teo! ¡Corta!...
La transmisión se paró en ese momento, pero claro, los que estaban ahí presentes no podían verlo.
—Fue un combate increíble— dijo Tsukishima, terminándose su bote de palomitas—. No me sorprendería que más personas se hicieran fanáticas de Ash, Delia.
—Ni a mí… Hace años logró cautivar el corazón de nuestros niños, ahora, no me imagino de que será capaz— Asahi también lucía interesada.
Delia simplemente pudo asentir y sonreír.
—Mime mime— Mr. Mime acababa de llegar.
—¡Oh, Mimey! ¡Te perdiste de todo el combate!— le dijo Delia.
El mimo comenzó a hacer gestos que simulaban el doblado de ropa, un trago de jugo de bayas y por último, una corta siesta.
—Eres tan ocurrente…— Delia se rio, con una mano en la boca.
—Eso fue intenso…— dijo Alder, tratando de rodear a Cynthia con su brazo por cuarta vez, siendo rechazado de nuevo.
Steven, con una mano en el mentón, asintió.
—Ambos se ven más altos desde la última vez que los vi— dijo, recordándolos. A Ash en Kalos y a Red en un enfrentamiento en el Campeonato Mundial Pokémon, hace más de un año y medio.
—Me pregunto qué tal le irá a Paul…— murmuró Cynthia. Ese comentario pasó desapercibido para casi todos.
—Sería bueno verlos luchar una vez más— la voz del profesor Rowan llamó la atención de la campeona—. Los frutos del tiempo siempre son dignos de apreciarse.
La rubia le dio la razón con creces.
Gladio, sentado prácticamente en medio de la sala, simplemente sintió como su cuerpo se tensaba.
Ahora podía verlo bien. El límite de Ash Ketchum; ahora lo conocía y le aterraba.
Le aterraba saber la enorme diferencia que había entre ellos dos ya que, en contra de Red, él estaba seguro de que no podría durar ni un asalto.
Y Ketchum… Bueno, el Ketchum menor.
—Creo que no sería buena idea comenzar la charla sin que uno de nuestros elementos más valiosos esté presente, ¿me equivoco?— el profesor Oak llamó la atención de todos. Muchos asentimientos se vieron en el lugar.
Los presentes sabían que Oak estaba siendo totalmente objetivo. Red Ketchum podría ser fácilmente considerado como uno de los entrenadores más fuertes del mundo.
—En ese caso…— Wicke llegó desde detrás, con una servicial sonrisa— Por favor siéntanse con la absoluta libertad de pasear por el Paraíso Aether a su gusto mientras enviamos a una unidad a recoger al señor Red.
Uno a uno, entrenadores y científicos se pusieron de pie.
Gladio pudo reconocer a varios de los invitados. Steven Stone, de Hoenn; Cynthia de Sinnoh y Alder de Unova. Otros que habían confirmado su asistencia eran Lance de Johto; Dianta de Kalos y Leon de Galar, Red, campeón de Kanto, ya se encontraba en la región de Alola.
Entre los científicos, identificó a varias eminencias de la investigación.
Samuel Oak, oriundo de Kanto y especialista del vínculo entre humanos y Pokémon.
El profesor Elm, de Johto. Especialista en la crianza Pokémon.
El profesor Birch, de Hoenn. Un científico de campo con amplios trabajos sobre el hábitat de los Pokémon.
El profesor Rowan de Sinnoh, una eminencia en la evolución Pokémon.
Otras personas que ya estaban en la región de Alola eran el profesor Kukui, un experto en los Movimientos Pokémon, la profesora Burnet, erudita en el tema de las dimensiones alternativas y Gabriel Oak, director de la escuela Pokémon e investigador de las variantes regionales.
También habían confirmado su asistencia la profesora Aurea y su padre, Cedric Juniper, de Unova; Sycamore de Kalos, Magnolia, de la región de Galar, quien había dicho, llevaría a su asistente y por último, un tal profesor Sakuragi, de Kanto.
Gladio hizo una reverencia una vez que todos comenzaron a salir de la sala. Habrían quedado solos él y Wicke de no ser porque alguien más permaneció ahí.
—Escuché lo que pasó con Faba— Gladio volteó a ver al profesor Rowan—. Lo conocí durante su paso por Sinnoh. No creí que fuera a utilizar la información que le facilité para tales fines.
El rubio negó con la cabeza.
—No hay nada que lamentar, profesor. La información de la biblioteca de Canal es de acceso pública así que tarde o temprano, la habría encontrado— Gladio, a pesar de ser más alto, mantenía la cabeza baja en todo momento.
—De cualquier modo, quiero disculparme. No puedo evitar sentir culpa por lo que hizo con los pobres Pokémon con los que experimentó.
—No. Al final, eso ya no es importante. Ahora los Código Cero viven vidas plenas y cómodas al lado de personas que los tratan bien. El sufrimiento de antaño desapareció y ahora, para ellos, sólo queda dicha— el rubio levantó la mirada, sonriendo levemente.
Rowan, al final, sonrió también. Era difícil de ver por su bigote y perpetuo ceño fruncido, pero definitivamente lo había hecho.
Se retiró.
—Se supo manejar bien, señorito— dijo Wicke tras varios segundos de silencio.
Gladio suspiró un poco.
—Hago lo que puedo. Respeto a todas estas personas y son valiosos aliados— le dijo a la subdirectora.
Wicke asintió.
—Estoy seguro de que leyó muchos sobre ellos cuando era niño, obviamente, a una corta edad— ella mantenía su sonrisa.
—Tú me contaste sobre algunos de ellos, ¿recuerdas?— Gladio caminó hacia la bandeja y comenzó a acomodar todos los vasos que había por la sala.
—Qué recuerdos… Me siento tan mayor…— Wicke se llevó una mano al rostro mientras sonreía.
—Tienes veintiséis años. Aún eres joven— Gladio había terminado de recoger los vasos.
Wicke le dirigió una sonrisa pícara.
—La edad no parece importarle en ciertas cosas, señorito— dijo, haciendo que el rubio se sobresaltara un poco.
Gladio pasó rápidamente a un lado suyo, dirigiéndose a la cocina. No podía dejar que ella viera su pequeño sonrojo.
—Habíamos acordado no hablar de ello en donde pudieran oírnos— le recordó el heredero Aether.
Wicke lo seguía desde atrás.
—Bueno, mire a su alrededor, señorito. No hay nadie, así que, como es obvio, nadie puede oírnos— a la adulta parecía divertirle eso.
Gladio simplemente suspiró.
—Supongo que no te equivocas.
Pero lo hacía.
Hobbes, desde una esquina, simplemente se acomodó la corbata y con un sonrojo en la cara, se alejó silenciosamente.
—De todas formas, señorito, últimamente lo veo mucho más animado, ¿puedo preguntar a qué se debe?— Wicke abrió la puerta de la cocina por él.
—No me siento distinto— aseguró Gladio, dejando la bandeja en un fregadero—, así que no puedo responderte.
—Oh, pero está distinto. Luce mucho más conversador de lo usual, por lo que, evidentemente, habla mucho más que antes. Algo bueno debió haber pasado.
El rubio se quedó pensativo por unos momentos.
—Tal vez es porque ya todo acabó…— murmuró, recargándose en una mesa metálica y mirando al techo.
Antes de poder darse cuenta, sintió algo cálido en la mejilla. Wicke acababa de depositar un pequeño beso en el lugar.
—Y realmente me alegro por ello, señorito— le dijo, con una sonrisa.
Gladio simplemente pudo sonreír un poco.
—En fin…— se separó de la mesa—. Debo mandar a alguien para que recoja a Red y llamar a Lillie para que se lo cuente.
Wicke asintió.
—También tengo trabajo que hacer. Las reparaciones no están del todo terminadas y debo tratar ciertos temas con Zoe y Darius, así que, evidentemente, estaré algo ocupada— Wicke vio su tableta, la cual siempre cargaba con ella.
Gladio comenzó a caminar hacia la salida de la cocina.
—Suerte, entonces. Te veo luego— se despidió alzando una mano.
—En la noche, en el mismo punto, ¿cierto?— Wicke le sonreía a su espalda.
Gladio no pudo evitar adquirir el mismo gesto.
—Seguro— dijo sin más y luego, se fue.
En el lugar, Wicke se quedó sola. Se mordió el labio inferior por menos de un segundo y luego, fue a hacer sus actividades.
Gladio caminaba hacia la salida de la mansión, pensativo.
Se encontraba nervioso. Por primera vez en varios años, estaba realmente nervioso.
En las próximas semanas, el destino de la tierra podría definirse y lo que consideraba peor, sería él quien daría la noticia a las mayores eminencias del mundo Pokémon.
Se sentiría como un niño pequeño exponiendo para empresarios de gran calibre.
Cuando llegó por fin al embarcadero, se pasó una mano por el cabello y suspiró profundamente.
¿Cómo estarían Selene y Elio?...
Si lo que había visto en la televisión era la realidad, entonces lo habían asumido realmente rápido.
Elio era un chico ruidoso y algo impertinente, pero era un muy buen muchacho. Le agradaba bastante.
Selene, por su parte, le caía todavía mejor. Era callada y clara con sus palabras; al igual que su hermano, también era una muy buena chica. Esperaba que pudiese hacerse amiga de Lillie.
Otro suspiro salió de su boca.
—Como sea…— murmuró, deteniendo al primer recluta que se encontró en el lugar.
Así, inicia el pequeño viaje de Gladio Aether, el emisario del equipo S&M.
¿Qué es lo que le espera?
¡Buena suerte!
¡Hola, terminé!
Bueno… ¿Qué decir? Hasta hace unas pocas horas, fue el cumpleaños de nuestro protagonista, Ash Ketchum. ¡Feliz cumpleaños atrasado, Ash! ¡Nunca crezcas!... Aunque tal vez se lo tomó muy a pecho XD
¡Una noticia! Hace varios días, subí el primer capítulo de mi siguiente "obra de Pokémon" a la cual titulé "Pokémon Viajes: Entre travesías" o "Entre travesías" para abreviar. Es una historia centrada en el universo del anime, donde los protagonistas son el cuarteto de investigadores de Kanto: Ash, Pikachu, Go y Raboot. En esta historia trato de contar varias aventuras de nuestros personajes, respetando la esencia del anime e ingeniándomelas para desarrollar ciertas cosas que me gustaría ver a futuro o encuentros que serían interesantes. Espero que, los que no lo hayan leído, puedan pasarse por ahí. Un agradecimiento a los que ya lo leyeron y siguieron la historia o la marcaron como favorita :D
¡Por cierto! Estoy pensando en subirla a Wattpad. Les informaré si termino animándome.
¡Les traigo algunos datos curiosos!
Asahi y Tsukishima Asutoro tienen nombres muy estrechamente ligados a los astros. Mientras que Asahi significa "Sol de la mañana", Tsukishima significa "Isla de la luna". "Asutoro" es el romaji de la palabra "Astro" en japonés (アストロ), palabra que hace referencia a las estrellas y cuerpos celestes.
Elio y Selene deben sus nombres al dios Helio y la diosa Selene de la mitología griega, ambos hermanos. Helio era la personificación del sol y Selene, la de la luna. Los señores Asutoro les pusieron esos nombres porque pensaron que sería gracioso que el nombre del varón tuviera el mismo origen que el de la madre y el de la niña, el del padre.
