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—Me niego.
La seriedad en las palabras de Gladio hizo retroceder un poco a la gran cantidad de reporteros que habían llegado a los muelles del Paraíso Aether.
Al ser una zona de acceso relativamente "público" e incluso, turístico, Gladio no podía evitar que personas como reporteros y periodistas llegaran al lugar (ya que lo hacían principalmente comprando pases de turistas en los muelles de las islas, los cuales les daban acceso a la Reserva del Paraíso).
—¡Por favor, denos al menos una pequeña declaración!— pidió un hombre trajeado de mediana edad. Lucía realmente ansioso por tener una exclusiva.
Gladio se encontraba en los muelles del Paraíso Aether. Tras llegar con Leon, Magnolia y Sonia al lugar se encontró con Wicke lidiando con esa gran masa de gente así que, inevitablemente, tuvo que ayudarla.
—No es no. Por favor, despejen el área, están interrumpiendo el trabajo de mis compañeros— el primogénito era bastante intimidante a pesar de que sus palabras no lo eran.
—¡Por favor, concédanos una entrevista! ¡Tomará menos de diez minutos!
—¡Solamente queremos saber qué es lo que está pasando! ¡La gente está asustada!
—¿¡Qué es lo que está ocurriendo con la Fundación Aether?! ¿¡Qué le pasó a la Presidenta Lusamine?!
—¿¡Volverán los llamados Ultraentes?!
—¡Señor Gladio!
—¡Gladio!
—¡Director!
Los gritos comenzaron a estresar al rubio un poco pero, en el fondo, los entendía. Se acercó a Wicke, quien estaba detrás de él.
—¿Qué opinas?— le preguntó mientras los reporteros seguían gritando.
—Han estado pasando cosas extrañas en la región, señorito, así que cómo es evidente, la gente está perdiendo los nervios— le respondió de forma bastante sabia—. Deberíamos aprovechar que tenemos su atención para dar la noticia de la rueda de prensa que tendrá lugar el día martes.
Gladio suspiró, cediendo.
—Solamente a uno de ellos.
—Es su decisión, señorito— Wicke le sonrió.
El rubio asintió.
Pasó la mirada por entre todos los reporteros y terminó fijándose en una en concreto a la que reconoció.
Era la tal "Gabi", la que había cubierto el reportaje sobre la batalla de los hermanos Ketchum.
—¡Usted!— señaló a la mujer.
Gabi se apuntó a sí misma, volteando a ver a su camarógrafo, sorprendida. El hombre lucía igual que la reportera.
—Hablaré con usted— dijo Gladio, indicándole con una mano que se acercara
Quejas salieron de las bocas de todos los demás, mientras que Gabi y su camarógrafo sonreían triunfantes, atravesando la multitud.
Gladio partió hacia la oficina del director de sucursal (la cual no visitaba mucho porque le recordaba a Faba y Faba le daba asco). Wicke se quedó con el resto de reporteros, preguntándoles si querían volver por dónde habían venido o si utilizarían sus pases de turistas.
Por el camino se cruzaron con varias celebridades como Steven y el profesor Elm, quienes los saludaron. Los reporteros que seguían a Gladio no tenían permitido grabar nada hasta el momento de la entrevista así que simplemente disfrutaban.
Tras la caminata inicial, llegaron a la oficina. Gladio tomó asiento en el escritorio y les ofreció unas bonitas sillas a los reporteros. Sólo Gabi se sentó.
—Prepara la cámara, Teo. Asegúrate de que la iluminación es correcta y trata de tomar siempre el punto bueno del señor Gladio— ordenó la reportera.
—¿Sabes que yo soy el experto en fotografía, verdad?— le preguntó con los ojos entrecerrados.
—Bueno, tal vez se te había olvidado…
Gladio se quedó recargado en la silla de oficina en la que estaba sentado.
—Será cuando gusten— cerró los ojos—. Pero tengo algunas normas.
El dúo volteó a verlo.
—Si una pregunta no me gusta, no la responderé— dijo, separando los parpados—. Si insisten con esa pregunta, la entrevista termina en ese momento. También, cuando yo diga que la entrevista acaba, acaba. Por último, si llego a ver que tergiversaron mis declaraciones a su conveniencia, me encargaré de que la verdad se sepa— su mirada se afiló— a cualquier modo posible.
Gabi y Teo tragaron saliva. Era muy amenazante para ser tan joven.
—Entendido…— dijo Gabi, sentándose— ¿Todo listo?
—Todo listo. Rodamos en tres… dos… uno… Rodando.
—¡Hola, Alola! ¡Mi nombre es Gabi, reportando para Alola Fresh! El día de hoy estamos con una persona que ha estado en boca de muchos estos últimos días— extendió su mano hacia el entrevistado—. El director de sucursal temporal de la sede de Alola de la Fundación Aether e hijo de la Presidenta Lusamine: Gladio Aether. Muchas gracias por aceptar nuestra solicitud, señor Gladio.
El rubio asintió.
—Gracias por hacerla— dijo. Los reporteros vieron que él no cambiaría su personalidad ni ante las cámaras. Era admirable de cierta forma pero igual de aterrador.
—Bien, señor Gladio… En los últimos días, la Fundación Aether ha tenido todos los focos sobre ellos debido a múltiples polémicas y controversias, entre ellas, el Incidente Aether de hace casi dos semanas en el cual denunció una serie de maltratos hacia su hermana y usted. ¿Es consciente de la gran mancha que eso dejó en uno de los ídolos de Alola?
Gladio la miró fijamente.
—¿Entonces tenía permitido salirse con la suya sólo por ser un "ídolo de Alola"?— preguntó, dejando callada a Gabi— Lusamine fue la mujer que me trajo al mundo pero hace mucho tiempo que dejé de verla como una madre. Sus crímenes debían ser conocidos por el mundo y, respondiendo a tu pregunta, mi conciencia está limpia. No me siento culpable de lo que hice ni de la forma en la que lo hice.
Gabi asintió.
—Ya veo… Siguiendo con el tema. En ese momento, usted también le habló al mundo sobre dos temas más: Un Pokémon creado artificialmente por el ex director de sucursal Faba y su ma… la presidenta Lusamine. ¿Podría hablarnos más a profundidad sobre ello?
—Originalmente llamado Código Omnia, ahora Código Cero. Son Pokémon creados para combatir contra una amenaza particular por lo que su cuerpo contiene ADN de los dieciocho tipos elementales existentes. El nombre del mío es Silvally. Eso sería todo, básicamente.
—Y esa amenaza en particular, ¿es…?— Gabi hizo una pausa.
—Me gustaría tratar ese tema hasta el final.
Sin poder decir mucho más, Gabi cedió.
—Entonces, ¿le molestaría si preguntara por los dos directivos de la Fundación Aether? Me refiero a la presidenta Lusamine y al ex director de sucursal Faba Pepehi.
—Adelante.
—Primero con Faba, cuyo puesto ocupa usted de forma temporal. Diversos reportajes han cubierto la noticia de que Faba tuvo un papel relacionado en el siniestro que se llevó la vida del hijo del Kahuna de Melemele, Hal Mahalo, lo cual le valió una condena de tres cadenas perpetuas. ¿Qué puede decirnos de eso?
Gladio se quedó en silencio por un momento.
—Conozco personalmente a Hau Mahalo, el hijo de Hal Mahalo y, por respeto, no quiero revelar detalles específicos. Responderé de forma breve si está bien para ti.
—Como guste, señor Gladio.
—Bien— el rubio asintió—. Faba siempre fue un pedazo de…— se vio obligado a moderar su vocabulario— Siempre fue un hombre retorcido y cegado por sus propias aspiraciones de grandeza. Llegó a realizar actos horribles en nombre de su supuesta "ciencia" y su participación en el fallecimiento de Hal Mahalo fue uno de ellos. Si él no hubiera intervenido en el suceso, el Kahuna actual sería él, de eso no me cabe duda. Es todo lo que puedo responder. Si quieres una versión más completa, está en tus manos conseguirla pero no será de mi persona.
—Gracias por responder de cualquier modo— Gabi se acomodó en su asiento. No lucía del todo satisfecha—. Regresando al tema. Mencionó actos horribles por parte de Faba Pepehi aislados a los que llevaron a la muerte de Hal Mahalo. ¿Podría decirnos alguno?
Gladio se cruzó de brazos.
—Lo siento, pero no hablaré de ello. Serán revelados pero no creo ser la persona indicada para hacerlo.
Gabi asintió.
—Entendido— se preparó para cambiar de tema—. Ahora, pasando a la presidenta Lusamine. ¿Está dispuesto a hablarnos sobre ella?
—¿Qué quieres saber?
—Sabemos dónde está ella actualmente. En el Hospital General de ciudad Hau'oli, pero ¿podría decirnos que hace ahí? ¿Por qué en un hospital?
El rubio se quedó pensativo.
—Dicho de forma breve, está bajo cuidado médico por envenenamiento neuronal.
Gabi y Teo pusieron expresiones de sorpresa.
—¿Y dicho de forma extensa?...
—No puedo dar detalles.
Gabi se sintió algo frustrada.
—¿Tiene algo que ver con consumo de adictivos?...
—Si me estás preguntado si Lusamine era una drogadicta, entonces la respuesta es no. Bebía alcohol de vez en cuando como todo adulto pero jamás estuvo bajo la influencia de drogas.
La reportera tuvo que conformarse con esa respuesta.
—¿Tienen fecha aproximada de su salida del hospital?
Gladio se encogió de hombros.
—Ni idea. No sé si siquiera saldrá del hospital algún día. El tiempo lo dirá.
—¿Usted no quiere que ella se recupere?
—Claro que quiero que lo haga— dijo, cruzándose de brazos—. No puede ir a prisión de otro modo.
Gabi y Teo se sintieron bastante tensos ante dicha declaración, tanto que…
—C-Cambiemos de tema… Los Ultraentes.
—Claro…
—Estuvimos en toque de queda durante casi una semana por dicha amenaza. Por mucho que pedíamos una explicación a los Kahunas y Capitanes, ellos no nos la proporcionaron. ¿Podría usted hacerlo?— Gabi acercó el micrófono a Gladio.
—¿Qué quieres que te cuente?— preguntó, arqueando una ceja.
—Principalmente, ¿qué son ellos?
Gladio lo meditó.
—Seres de otra dimensión— dijo con simpleza— como mi Kaguron. Lo dije en el "Incidente Aether"— hizo comillas con los dedos—, ¿no?
—Lo siento, señor Gladio, pero esa explicación es demasiado…
—Corta, lo sé— tras dar un pequeño suspiro, la mirada de Gladio se suavizó un poco—. Entiendo la preocupación del pueblo de Alola. Comprendo que tienen muchas dudas y pocas respuestas, pero te aseguro que se las daremos.
—Usted dice eso, señor Gladio, pero eso sólo nos hace preguntarnos, ¿cuándo vendrán esas respuestas? ¿Cuándo se acabarán los secretos?...
—La próxima semana. El martes para ser concretos.
Dicha revelación sorprendió a Gabi y Teo.
—¿Esa fecha es…?
—En esa fecha, los Kahunas, la Fundación Aether y diversos especialistas darán a conocer todo sobre los Ultraentes en una rueda de prensa que tendrá lugar en ciudad Hau'oli.
Los ojos de la reportera se abrieron de par en par.
—¿Es por ello que han estado arribando a Alola distintas celebridades del mundo Pokémon?— preguntó, acercándose más al rubio.
—Exactamente.
—¡Eso es increíble! ¡Será un gran evento, señor Gladio!— Gabi lucía emocionada— ¿¡Hay alguna lista de las personas que estarán presentes?!
—No hay lista— dijo el rubio—. Aún hay varias cosas que están pendientes y la asistencia de muchos de los especialistas no está confirmada ya que aún tienen que verificar si lo que les contaremos merece la pena para ellos o no.
—Ya veo… ¿Hay personas confirmadas, entonces?
—Sí. La sub-directora de sucursal Wicke, los Kahunas Mahalo, Malíe, Konikoni, y Honua. También estarán mi hermana menor, Hau Mahalo, Ash Ketchum y dos invitados que presentaremos en su momento— dijo, haciendo memoria— Evidentemente, yo también.
—Ash… ¿Ketchum?— Gabi cada vez lucía más emocionada— ¿La presencia de su hermano mayor, Red Ketchum, tiene algo que ver con su participación en dicha conferencia?
—No. Fueron invitados ambos sin que fuéramos conscientes de su relación sanguínea. Ni Red está aquí gracias a Ash, ni Ash lo estará por Red. ¿Alguna pregunta más?
—¡Sí! Ehmm… Quiero decir, sí. Hay algo más— Gabi vio con seriedad a Gladio— ¿Tiene algún mensaje para el pueblo de Alola en estos momentos tan extraños?
—Sólo dos palabras— Gladio, instintivamente, le dio la espalda a Gabi, poniéndose de pie—. Sean fuertes.
—¿Todos los invitados están aquí?— preguntó Gladio a Hobbes, quien estaba haciendo una reverencia.
—Así es, señorito— respondió el mayordomo—. El profesor Sakuragi acaba de llegar por fin. Todos están presentes.
—Bien…— Gladio se alejó lentamente de la cama de sus padres, dejando una fotografía. La última que existía de su padre—. Reúnelos a todos en la sala de reuniones, por favor.
—Como guste, señorito.
Hobbes se retiró.
La sala de reuniones era una habitación grande que se encontraba en el mismo piso que la recepción y la mansión. Estaba equipado con una enorme pantalla en la cual se mostraba todo tipo de material audiovisual (según fuese requerido) y una mesa rectangular que podía albergar a diez personas por lado y una en cada extremo, dando un total de 22.
Gladio terminó de preparar un gran número de carpetas que Wicke se encargaría de llevar después de realizar la introducción sobre los Ultraentes. Salió de la habitación sin ellas, dejando una nota atrás.
Si son muy pesadas, pídeles a los empleados que te echen una mano. Hobbes también estará feliz de ayudar.
Finalmente, llegó la hora. Ni siquiera se dio cuenta del momento en el que había salido de su anterior hogar y para cuando lo notó, ya estaba en las puertas de la sala de reuniones. Tomó aire y luego, entró.
Grandes cerebros y músculos del mundo Pokémon estaban ahí reunidos, charlando entre ellos. Algunos reían y otros se mostraban fascinados por las historias que se contaban.
Leon parecía llevarse especialmente bien con Red.
—Escuché que tienes un hermano— le dijo el campeón de Galar, cruzado de brazos y sonriendo— Es de la edad del mío, ¿cierto?
Red asintió.
—Hop va a cumplir diecisiete en unos meses, ¿cierto?— preguntó el Ketchum.
Eso pareció poner bastante feliz a Leon.
—¡Lo recordaste!— dijo, señalando al castaño.
Red simplemente rio un poco.
—Estoy fascinado con su investigación, profesor Elm— escuchó decir a una voz nueva. Se trataba de un adulto de pelo marrón rojizo con algunas canas. Vestía ropas normales como una camisa de botones azul, un pantalón azul oscuro y unas botas marrones. Por encima, utilizaba una bata como todos los demás científicos. Lucía unas gafas de pasta marrón—. Los huevos Pokémon son realmente misteriosos y usted está descifrando esas rarezas…
—¡N-No me halague de esa forma! ¡No he hecho nada especial!— Elm parecía bastante complacido. Se rascaba la cabeza con una mano.
—Oh, profesor Sakuragi— la voz de Oak llamó la atención de Gladio—. Escuché que muy pronto estarás haciendo la apertura oficial de tu laboratorio. Felicidades.
—Se lo agradezco, profesor Oak. Sus enseñanzas me guiaron a descubrir mi vocación— Sakuragi hizo una reverencia que Samuel correspondió.
—Fue un placer.
—Kukui.
—Lance.
Burnet veía como el campeón de Jotho y su marido (quien había llegado al lugar unas pocas horas atrás) se observaban fijamente mientras sonreían. Al final, ambos se dieron la mano.
—Ha pasado mucho tiempo— admitió el campeón.
—Desde mi paso por Kanto, sí— Kukui rio.
—Me llevé una sorpresa cuando descubrí tu nueva profesión— Lance deshizo el gesto—. Creí que recibiría una revancha tuya en cualquier momento.
—Bueno, fue gracias a ti que descubrí esta pasión. Nuestro combate me dio la motivación necesaria para cambiar el rumbo de mi vida— dijo el profesor, haciendo sonreír a su mujer—. Por cierto, todavía no los presento. Ella es mi esposa, Burnet Sorba.
—¡Un gusto!— dijo la profesora con su usual ánimo.
—Un placer. Mi nombre es Lance— se presentó, haciendo una reverencia con una mano en el pecho—. Kukui es un gran hombre.
—¿Verdad?— con una mirada picara, Burnet codeó las costillas de su marido (quien había tenido que ponerse al menos una camiseta para esa ocasión).
Y entonces, todos repararon en la presencia de Gladio.
—Muchas gracias a todos por venir el día de hoy. Comprendo lo ocupadas que son sus agendas y por ello, estoy aún más agradecido— hizo una gran reverencia la cual todos correspondieron—. Por favor, tomen asiento. Les prometo que esto no será una pérdida de tiempo.
Lentamente, las luces se fueron apagando, dándole oportunidad a todos de tomar sus respectivos lugares.
Los veinte invitados cupieron perfectamente en los lados de la mesa mientras que Gladio ocupó el extremo que tenía tras de sí la gran pantalla.
—"Ultraente"— dijo el rubio nada más sentarse—. Si a alguno le suena en lo más mínimo esa palabra, por favor que levante la mano.
Los únicos que lo hicieron fueron Kukui, Burnet, Rowan, Leon, Red y Gabriel Oak.
El rubio asintió.
—Permítanme presentarme una vez más— encendió el televisor detrás de él—. Soy Gladio Aether y hoy quiero introducirlos al mundo de los Ultraentes.
Diversas fotografías se mostraron en la pantalla. Tomas detalladas de Kaguron, de Blacephalon, de Pheromosa, Xurkitree, algunas fotos borrosas de Buzzwole y Kartana, etc.
Esa exposición repentina llamó mucho la atención de quienes no conocían a esos seres.
—Voy a hablar de lo más básico sobre ellos y cuento con la ayuda de una especialista para tal propósito— con la mano señaló a Burnet—. Profesora, por favor.
—Con gusto— Sorba se levantó de su asiento—. Si por favor pueden dirigir su mirada a la pantalla verán que…
Entre Gladio y Burnet comenzaron a explicar lo que era un "Ultraente". Apoyados por todo tipo de imágenes sobre ellos y sobre los Ultraumbrales les dieron a conocer a detalle su procedencia, características individuales y únicas, así como sus métodos a la hora de actuar.
Tras unos minutos entraron al cuarto Wicke y Hobbes con un carrito el cual contenía las veinte carpetas que Gladio había preparado. Le fue entregada una a cada invitado. Ambos se retiraron.
—Se lo agradezco mucho, profesora— con eso, Burnet volvió a tomar asiento— ¿Alguien tiene alguna pregunta?
Todos los presentes estaban analizando la información con detenimiento.
—Cuando llegué aquí me hablaron por encima acerca de ellos— Rowan tomó la palabra—. Así que ahora que tengo la oportunidad preguntaré lo siguiente: ¿Por qué son tan especiales? La capacidad natural de viajar entre dimensiones… Veas como lo veas, es una habilidad demasiado poderosa y peligrosa en manos equivocadas.
Gladio volteó a ver a Burnet.
—Hasta ahora sólo tenemos teorías— admitió Aether—. Pero de lo que si estamos seguros es de que sus cuerpos fueron diseñados para ese propósito en particular. Sus células resisten a la perfección los grandes niveles de energía que hay dentro de los Ultraumbrales y cada vez que cruzan por uno dejan una estela a su paso que sirve como guía para otros Ultraentes, de esa forma no se pierden en la inmensidad del Ultraespacio.
—¿Podemos suponer que son una creación científica?— preguntó Samuel.
Birch negó con la cabeza.
—Lo digo a riesgo de equivocarme, pero no pienso que sea el caso. Los ambientes que el director Gladio y la profesora Burnet nos describieron parecen tener las condiciones perfectas para la supervivencia y prosperidad de cada especie.
—¿Entonces estamos descartando la adaptación natural?— preguntó Gabriel.
—Es un factor a tener en cuenta…— dijo Birch, manteniendo su postura en todo momento como un "quizá".
—Pero entonces entraría la pregunta del "¿Por qué?"— dijo el profesor Cedric— ¿Por qué alguien crearía a los Ultraentes? ¿Con qué fines?
—Si pensamos en que el hábitat de cada especie de Ultraente es una dimensión distinta, entonces eso nos dejaría la pregunta de "¿Por cuánto tiempo han estado creándolos?"— añadió Aurea— Para que la adaptación pueda llevarse a cabo, al menos varias generaciones de la especie tienen que estar bajo dicho ambiente.
—A menos que…— Elm atrajo todas las miradas— Hayan sido creados específicamente para esos hábitats.
—Y eso sólo es bajo el supuesto de que hayan sido creados por medios artificiales— Sakuragi le dio un giro a la conversación—. Ya que, ¿qué tipo de ser vivo puede crearlos? ¿No serían más peligrosos esos supuestos creadores? ¿De qué tipo de ente estaríamos hablando?
Eso llevó a los investigadores a una pausa de pura reflexión.
—La raza humana tiene historial a la hora de crear Pokémon artificiales, así como en la creación indirecta de algunos de ellos— dijo Sonia, dándole golpecitos a la mesa con los dedos—. Magnemite, Magneton, Magnezone, Grimer, Muk…
—Voltorb, Electrode, Porygon y su línea evolutiva— añadió Lance.
—Claydol, Castform, Shuppet, Banette, Deoxys…— mencionó Steven.
—Trubbish, Garbodor, Golett y Golurk— esta vez fue Alder—. No olvidemos a Genesect, una modificación al Pokémon original.
—Los Código Cero— dijo Leon, confundiendo a varios de los presentes.
—Dracozolt, Arctozolt, Dracovish y Arctovish— murmuró Sycamore, recordando un viaje a Galar.
—Y el propio Mewtwo— concluyó Red.
—Exacto— dijo Sonia— ¿Y qué tienen en común poderosos Pokémon como Deoxys, Genesect y Mewtwo?
Entendían el punto de la asistente.
—En otras palabras, son incontrolables— Magnolia cerró los ojos, reflexiva—. Los Ultraentes también lo son, ¿no es así?...
Leon contuvo sus ganas de responder.
Gladio negó con la cabeza.
—Eso no es del todo cierto— admitió, sacando algo de su riñonera—. Déjenme presentarles a la Ente Ball.
Con delicadeza puso la cápsula sobre la mesa. Todos centraron sus miradas en ella.
—He trabajado con el maestro Kurt y nunca he visto un diseño tan particular como este…— murmuró Elm, acercándose un poco a la Pokéball.
—El diseño de la Ente Ball es algo que va más allá de la estética. Cada pequeño detalle en ella ayuda a optimizar y mejorar la probabilidad de captura — dijo Gladio, recordando los archivos escritos por Faba—. Es la simetría en su composición lo que ayuda a que los átomos se compriman de forma correcta y lo que le impide a las auras que emanan de sus cuerpos el dificultar el proceso de captura.
Todos voltearon a ver a Gladio.
—Con captura nos referimos a que la Ente Ball puede atrapar…— Sycamore tenía una gran sonrisa en el rostro.
—Ultraentes— Gladio tomó de nuevo la esfera y luego, pulsó uno de los botones del control remoto. En la pantalla comenzó a reproducirse un vídeo.
En él podía verse a Gladio hablando con Kaguron, acariciándolo y alimentándolo. El Celesteela lucía realmente complacido.
Instintivamente todos se pusieron de pie, con excepción de Kukui y Burnet.
—El UE-06, Celesteela…— murmuró Cynthia, sorprendida.
—¡Kaguron!— exclamó Leon, atrayendo las miradas sobre sí.
—¿Kaguron?— preguntó Magnolia.
—Así se llama. Gladio y yo volamos sobre ella. Es muy dócil— aseguró el campeón de Galar. Todos se mostraron asombrados.
—Conocí a Kaguron hace algunas semanas y en este tiempo se ha convertido en una gran amiga. Ella misma me ha ayudado a hacerle frente a otros Ultraentes como al UE-01 Parásito y al UE-08 Explosivo— contó Gladio—. Es poderosa y no ha perdido su capacidad para crear Ultraumbrales. Lo único que ha cambiado de ella es aquella aura que sale de su cuerpo a la que comencé a llamar "Ultraimpulso". Ahora funciona como una habilidad que se activa cuando ha sufrido daños o se siente amenazada. Ya no puede usarla a voluntad como antes.
—La debilidad de la domesticación…— murmuró Birch— Es normal que cuando una especie es movida al cautiverio o son domesticados, su fuerza y capacidades son mermadas en ocasiones al tener comodidades de las que antes no disponían. Ignoro por qué Kaguron pasaría por algo así en tan poco tiempo, pero es realmente interesante…
Todos asintieron.
—Por lo que mi hermano me contó sobre Kaguron— Red tomó la palabra—, ella es una Ultraente realmente leal e inteligente, ¿cierto?
—Así es— respondió Gladio—. Kaguron comprende a la perfección las órdenes humanas y los comandos que se le dan. Con muy poco entrenamiento logró aprender a la perfección el nombre de los movimientos que toda su vida utilizó de forma instintiva y no le tomó apenas tiempo el acostumbrarse a cooperar con un entrenador a la hora de combatir.
—Entonces son seres capaces de socializar con otras especies…— murmuró Sakuragi.
—Por lo que sabemos, al menos los Celesteela pueden convivir con humanos. También, gracias a Ash Ketchum pudimos observar una relación de camaradería entre un Buzzwole y un Kartana— contó Gladio—. Los Pheromosa aparentemente también son capaces de interactuar con otros Ultraentes gracias a una conversación que observé que tuvo uno con mi Kaguron.
—Y recordando a Kartana… Su actitud varía mucho dependiendo de si está en solitario o con otro Ultraente, ¿cierto?— preguntó Kukui. No sabía tanto del tema como su esposa pero si sabía bastante.
—Cierto.
—Entonces son seres sociables y autónomos que pueden ser domados…— murmuró Dianta, sentándose de nuevo.
—¿Sólo es posible por medio de la Ente Ball o hay algún otro método?— preguntó Lance.
Gladio negó con la cabeza.
—Ni siquiera su captura garantiza obediencia. Al principio Kaguron y yo tuvimos una relación complicada pero con esfuerzo y dedicación vimos que teníamos cosas en común y llegamos al punto en el que estamos ahora— respondió.
Se quedaron en silencio por un momento.
—Comprendo, pero… estas Ente Balls— Alder lucía un poco confundido— ¿Cómo exactamente las crearon? Quiero decir, inventar algo así de la nada, ¿de dónde surgió la base? ¿Quién fue la mente detrás de esto?
Todos voltearon a ver a Gladio, quien asintió.
—Aunque en la Fundación contamos con mentes brillantes, esto sólo se logró con la ayuda de dos colegas que nos dieron todas las bases— Gladio dejó pulsado un botón, pasando varias imágenes hasta llegar a unas en concreto. Eran fotos de dos personas tomadas en varios ángulos. De perfil, de frente, cuerpo completo, retrato, etc.—. Ellos son Zoe y Darius, miembros de la Unidad Ultra y habitantes de Ultropólis, otra dimensión.
—Esos rasgos… Sus ojos y sus pieles…— murmuró Gabriel.
—Veo que es el más entendido en el tema, director Oak— dijo Gladio, dirigiendo su mirada hacia él—. Lo adivinó correctamente. Los rasgos de sus cuerpos se deben principalmente a la adaptación natural. En Ultropólis no existe la luz natural. No hay ningún sol, ninguna luna ni ninguna estrella. La única luz que ellos conocen es la luz artificial.
Los presentes veían fijamente a los dos seres interdimensionales.
—El ADN de Zoe y Darius es realmente parecido al nuestro salvo por algunos genes que les dan cualidades de las que nosotros carecemos, como una mejor visión en la oscuridad, además de otras como una gran sensibilidad a la luz natural— explicó Burnet, haciendo que Gabriel asintiera.
—Ojos capaces de ver pero en extremo sensibles a la luz y una piel que pareciera ser capaz de quemarse al sol tras apenas unos momentos de exposición…— murmuró— Tratarlos como Ultraentes sería un error, ¿no es así?
—Tiene razón— respondió Gladio—. Ellos fueron quienes nos proporcionaron los datos de los Ultraentes que conocemos. Sus costumbres, sus hábitats, sus fortalezas y debilidades. Las sabemos gracias a ellos dos.
—Es curioso, ¿no?— todos miraron a Lance— Que justamente esas personas vinieran y dieran información sobre seres que el mundo apenas conocía y que poco después, comenzaran a manifestarse…
—¿Insinúas que fueron ellos quienes trajeron a los Ultraentes a nuestra dimensión?— preguntó Red. Por lo que su hermano le había contado, esas dos personas no eran malas en absoluto.
—Es una posibilidad, pero no me refiero a eso— Lance miró a Gladio—. Quiero decir que algo malo tuvo que pasar para que se vieran obligados a requerir nuestra ayuda.
Esa conclusión tomó por sorpresa a todos.
—Si ellos son capaces de estudiar a los Ultraentes y conocen todo sobre ellos, además de que lógicamente tienen que saber cómo viajar entre dimensiones para haber llegado aquí ¿por qué contactarnos precisamente a nosotros?— se preguntó el campeón de Johto.
—En otras palabras… Hay algo que la Unidad Ultra busca específicamente en la tierra, ¿cierto?— dijo esta vez Cynthia.
Gladio asintió.
—Lo que Zoe y Darius vinieron a buscar es al llamado UE-00 Nébula— en la pantalla se mostró la imagen del pequeño Ultraente—, también llamado Cosmog.
—Es pequeño…— murmuró Alder.
—Los más pequeños suelen ser los más fuertes— le recordó Magnolia—. Mew, Celebi y Jirachi son un ejemplo.
Nadie dijo nada en contra de ese argumento.
—En este caso, Cosmog no lo es— dijo Gladio—. Al menos no a conciencia. Cosmog es un Ultraente que sólo puede abrir Ultraumbrales cuando se siente amenazado, cosa que se ve acompañada por una explosión de energía que por lo que hemos visto, él elige involuntariamente a quién daña y a quién no. Su inteligencia es equivalente a la de un niño de menos de un año de edad y su fuerza es menor que la de un ratón.
En el lugar reinó la intriga.
—¿Y por qué es tan especial?— preguntó Rowan, frunciendo un poco el ceño (no con mala intención).
—Por su evolución— respondió el rubio—. A día de hoy, ya no hay ningún Cosmog existente. Al menos, no que nosotros sepamos.
—¿Y esa fotografía? ¿Cómo la tomaron si ya no existe?— interrogó Samuel, viéndose bastante curioso.
—Porque hasta hace unos días lo hacía— Aether volvió a pulsar el botón del control remoto—. Hace casi dos semanas, durante el llamado Incidente Aether del que mis empleados ya los pusieron al corriente, Cosmog evolucionó a Cosmoem.
La pequeña elipse se mostró en pantalla.
—Y hace apenas unos días…— Gladio bajó el volumen de la pantalla hasta dejarla en el pequeño número cinco— Cosmoem se convirtió en…
Un potente rugido que ignoró por completo el bajo volumen del televisor impactó contra los tímpanos de los presentes, exaltándolos.
En la grabación podía verse al señor del Sol saliendo de una explosión de energía. Terminó con un fotograma del león aterrizando en el suelo.
Era la grabación que Rotom había tomado en su momento.
—… Solgaleo— terminó de decir el rubio—. El legendario señor del Sol.
Gladio, con ayuda de Kukui, Burnet y Gabriel explicó la leyenda de Solgaleo y Lunala. Habló sobre las cuatro personas que cooperaron mano a mano con los Sagrados, de los representantes de los hombres y las mujeres…, de Necrozma…
—Entonces, si la existencia de Solgaleo es real…— Cynthia estaba muy interesada. Ella era fanática de esas cosas, después de todo.
—Podemos afirmar que el resto de la leyenda es cierta— Sonia también se veía emocionada.
—Entonces si todo es real, ¿dónde está ahora Solgaleo?— preguntó Steven con una mano en el mentón— Dudo mucho que esté encerrado en una Ente Ball o algo similar…
Gladio tuvo que contar la historia del rescate de su madre y la partida del dios.
—Paradero desconocido, ¿eh?...— Sycamore se veía indeciso— ¿Lunala? ¿Sabemos algo de la señora de la Luna?
—Ese es precisamente el motivo por el cual Zoe y Darius no están con nosotros el día de hoy— respondió Gladio—. Han ido a buscarla.
Sycamore asintió.
—¿Qué hay del resto?— preguntó Elm— Los aliados de los Tapus y los flautistas…
Gladio se levantó el flequillo, dejando ver la marca de Tapu Fini.
—Soy el Representante de Tapu Fini— reveló, adquiriendo aún más la atención de todos—. Mi hermana menor, Lillie Aether, es la Representante de Tapu Lele. El futuro Kahuna de Melemele, Hau Mahalo, es el Representante de Tapu Bulu… Ash Ketchum, el entrenador Pokémon, es el Representante de Tapu Koko.
Red sintió como varias miradas se posaron sobre él. Su pequeño hermanito era uno de esos seres elegidos de la leyenda, después de todo.
El castaño ya sabía que su hermano era un Representante, por eso mismo se quedó realmente pensativo cuando terminaron de contarles la leyenda.
—¿Cómo estamos seguros de esto?— preguntó Ketchum, viendo con seriedad a Gladio.
—Esto… sonará raro, lo sé— el rubio se rascó la cabeza— pero todo lo que voy a decir es verdad, así que por favor, escúchenme bien…
Con el vídeo que Rotom grabó cuando Ash y su grupo estuvieron en la isla Exeggutor de fondo, Gladio explicó todo sobre aquella encarnación. Sobre cómo se encontraron de un momento a otro en los cuerpos de sus vidas pasadas y adquirieron memorias de miles de años de antigüedad.
Les contó que habían vivido el enfrentamiento en contra de Necrozma, que habían estado ahí en carne y hueso por muy extraño que eso sonase.
Para cuando terminó, todos se quedaron en silencio.
—Eso es… básicamente todo— Gladio se sintió estúpido por estar hablando de vidas pasadas y encarnaciones. Era como creer en el horóscopo.*
*Esa es opinión de Gladio.
Silencio. Ese silencio molestó bastante al Aether, quien comenzó a impacientarse un poco al no recibir respuesta alguna.
—Entonces…— murmuró Cedric— Solgaleo, Lunala, los Representantes y los Flautistas, ¿qué tienen que ver todos ellos con los Ultraentes? Es interesante, incluso fascinante, pero…
—Entiendo que quiere decir e iré a eso en un momento— Gladio volvió a sentarse, tomando aire—. Los Ultraentes son seres de otra dimensión de carácter agresivo que recientemente han estado apareciendo en la tierra. Podemos atraparlos por medio de la Ente Ball, un aparato creado con ayuda de personas de otra dimensión quienes vinieron a la nuestra buscando a cierto Ultraente. Dicho Ultraente es un ser de leyenda relacionado con la historia de Alola. A simple vista no parecen tener demasiada relación, pero todo esto está unido por un solo ser.
—Necrozma— dijo Red, sorprendiendo a Gladio.
—¿Cómo lo…?
—Ash.
—Cierto…— Aether se rascó la cabeza— Como Red dijo, Necrozma es la conexión de estas dos cosas. De los Ultraentes invadiendo nuestra dimensión y de la leyenda de Solgaleo y Lunala.
—¿Cómo se relacionan exactamente?— preguntó Magnolia.
—De una forma muy sencilla— Gladio levantó sus dos índices—. Relación jefe-esbirros.
Varias cejas se arquearon.
—Entonces, ¿ellos están llegando a esta dimensión por orden específica de este tal Necrozma?— interrogó Samuel— ¿Cómo exactamente llegamos a esa conclusión?
—Una vez más, por Zoe y Darius— respondió Aether—. A lo largo de nuestros encuentros con los Ultraentes, los Representantes hemos notado actitudes extrañas en ellos que suponían un total misterio. Cuando Ash Ketchum y Lillie Aether junto a varios Capitanes de la Región se encontraron con el UE-03, este los acosó constantemente, siguiendo la energía que emanaba uno de los Pokémon de Ash Ketchum, en concreto, la energía del Movimiento Z. Esa energía es casi idéntica a la del aura que rodea a los Pokémon Dominantes de Alola, la cual, a su vez, es prácticamente la misma que la del Ultraimpulso— antes de que pudieran interrumpirlo, Gladio continuó—. Cuando Ash Ketchum le hizo frente al Ultraente, este evitó el conflicto por completo y se limitó a escapar, lo que nos hace creer que sus intenciones aquí eran meramente de reconocimiento.
—De ser ese el caso, ¿por qué estaría tan interesado en la energía del Movimiento Z? Tal vez sólo creyó que era otro Ultraente— dijo Magnolia, pensativa.
—Es lo que esperaba que me respondiera usted, profesora— Gladio sonrió un poco.
—No entiend…— Sonia fue interrumpida.
—Yo sí…— la profesora lucía asombrada— En Galar tenemos el fenómeno Dinamax y Gigamax. Según las leyendas, estos fenómenos aparecieron después de la catástrofe llamada la Negra Noche, un evento que casi destruye el mundo gracias a la intervención de un Pokémon extraño que irradió a la Galar con su energía, volviendo gigantes a los otros Pokémon, los cuales al perder la cordura, casi arrasan con todo a su paso…
Leon abrió los ojos de par en par.
—¡Entonces los Movimientos Z y los Pokémon Dominantes…!
—Serían obra de la energía de Necrozma, sí…— Magnolia sudó frío.
—Necrozma compartió su poder con Solgaleo y Lunala, para luego, verse despojado de este… Un poder enorme que luego compartieron con el mundo…— Cedric ahora comprendía mejor.
—Y si consideramos que los Tapus, quienes crearon los primeros Cristales Z, fueron, a su vez, creaciones de Solgaleo y Lunala, entonces no sería extraño suponer que comparten la energía de Necrozma, la cual se mezcló con la de los dioses del sol y la luna— Gabriel lucía convencido.
—Entonces, bajo esas dos premisas, podemos suponer que el UE-03 se retiró al darse cuenta de que había llegado a su destino— Steven se cruzó de piernas— y con ello, había cumplido con su misión…
—El Ultraespacio es infinito por lo que llegar a un mundo en concreto es imposible a menos que haya un rastro que seguir. Ese sería la estela que dejan los Ultraentes a su paso— el rostro de Gladio adquirió pesar— y cuando mi madre abrió los Ultraumbrales en Alola, les indicó a los Ultraentes el camino a seguir… Lamento mucho eso…
Cynthia lucía pensativa.
—Ella estaba obsesionada con Nihilego, ¿no es así?— preguntó.
Gladio asintió.
—Y si nos basamos en la descripción de Nihilego, ¿no existiría la posibilidad de que todo este tiempo las acciones de tu madre fueran controladas por él para lograr abrir un camino a todos sus amigos Ultraentes? Dices que ella actualmente sufre de envenenamiento neuronal, algo que Nihilego suele hacerle a sus víctimas…
Nadie vio la declaración de Cynthia como una locura, de hecho, sonaba factible.
Aether se mostró pensativo.
—Siguiendo con el tema…— murmuró, volviendo a recuperar la postura— Hay algo más que me gustaría discutir con ustedes. Se trata del por qué hay que temer a Necrozma sobre a cualquier otra cosa…
Y entonces, las palabras abofetearon a los presentes. Con detalle, Gladio contó la historia que nosotros ya conocemos. La historia del fin del mundo.
Cuando terminó, todos se quedaron callados, incluso Burnet y Kukui, quienes estaban un poco más informados del tema.
—Será el día once de marzo— terminó de decir Gladio, paseando la mirada por toda la sala—. Lo siento.
—¿Qué es lo que sientes, director?— preguntó Alder, recargándose en su silla— Acabas de darnos un aviso que va a salvar el mundo.
—La posibilidad es aterradora, pero aún tenemos tiempo para prepararnos— dijo Lance con los ojos cerrados.
—Y si antes los dioses nos dieron su ayuda, estoy segura de que esta vez lo harán de nuevo— Cynthia lucía totalmente convencida—. La humanidad no luchará sola.
—De corazón, gracias, Gladio— Red agachó la cabeza—. Por esta gran oportunidad para combatir por lo que amo.
—También te lo agradezco… Tengo una familia a la que también debo proteger— Samuel hizo el mismo gesto.
Uno a uno, todos fueron agachando sus cabezas para darle las gracias al rubio.
"Para cuidar el futuro de mi hermano. Por Galar".
"Por mi abuela y el pueblo de Sinnoh".
"Por mi hijo y mi nieto. Por Unova".
"Por darme la oportunidad de defender a mi padre y a todo lo que me importa. Por Hoenn".
"Por mi familia y Johto. Gracias".
"Mi pueblo, Kalos, siempre estará en deuda contigo".
"Gracias por dejarme luchar por mi esposa y mi hija. Por mis sueños y Alola…"
Tantas motivaciones distintas que concluían en lo mismo.
Deseo de pelear. Deseo de vivir.
Habían pasado años desde la última vez que el corazón de Gladio se había sentido tan conmovido. Años desde su última gran sonrisa.
—Gracias ustedes por atender a mi llamado— agachó la cabeza, con una mano en el pecho—. El día martes daré una rueda de prensa en compañía de los Kahunas, Representantes y Flautistas. Estaría más que agradecido si alguno de ustedes quisiera presentarse también. El público se sentiría más seguro sabiendo que cuenta con su ayuda.
—Yo estoy dentro— dijo Red sin dudarlo.
—Si me permites…— Samuel.
—Encantado— Rowan.
—Será un placer— Steven.
—Espero ser de ayuda— Lance.
—¡Me tienes, rubio!— Sonia.
—Gustosa— dijo Dianta.
Una vez más, todos comenzaron a alistarse. Todos confirmaron su asistencia ese día.
—Entonces son más que bienvenidos a quedarse en el Paraíso Aether el tiempo que sea necesario— Gladio estaba genuinamente feliz—. Si necesitan atender asuntos en sus regiones, lo comprendo y si cambian de decisión en el último momento, también lo entiendo. No se sientan presionados o comprometidos.
—Para eso existen los teléfonos— le dijo Red, dándole una palmada en la espalda al rubio.
Gladio le sonrió.
Esta es la historia de cómo Gladio Aether recibiría a futuro el apodo del "Unificador" al ser la primera persona que logró juntar en una gran alianza a ocho grandes regiones del mundo Pokémon.
Pero eso es arena de otro costal.
La historia de Gladio, así como la de Ash, continuara.
¡Hola! Este capítulo fue más corto que los usuales pero es principalmente porque así serán los capítulos de este arco. Ya que es un arco de "exposición" por así decirlo, los temas a tratar por capítulo son más reducidos y prefiero no sobrecargar un capítulo.
¡En fin! Con este capítulo dedicado cien por ciento a Gladio, volveremos con el grupo de Ash en el siguiente capítulo. Habrá un pequeño salto temporal muy pronto y la rueda de prensa podría llegar antes de lo que se esperan.
Lo que si tengo que decir es que luego de este arco, empieza el clímax de la historia. Contra Necrozma y hablando de él…
¡Bueno, como unas personas me lo solicitaron, haré las fichas de personajes de los campeones y científicos!
¡Empecemos con Kanto!
Nombre: Red Ketchum.
Ocupación: Campeón Pokémon.
Pokémon insignia: Charizard (aunque para él es su Poliwrath).
Clasificación actual en el Pokémon World Championship: 2do lugar.
Resumen: Red Ketchum, hijo primogénito de Delia Ketchum, comenzó su viaje a la temprana edad de diez años. Viajó por otras regiones del mundo hasta que cumplió los quince años, edad a la que desafió y derrotó al campeón Lance. Es conocido por tener un equipo pequeño pero selecto. Su arsenal se reduce a poco más de diez Pokémon. Ha sido condecorado por la policía más de una vez. Espera una hija.
Nombre: Samuel Oak.
Ocupación: Investigador Pokémon.
Afiliaciones: A.C.P. Fundación Aether. Pueblo Paleta. Familia Ketchum.
Campo de especialidad: Vínculo entre humanos y Pokémon.
Resumen: Uno de las mentes más brillantes del mundo. En su momento fue un increíble entrenador reconocido por todo el mundo hasta que abandonó ese mundo en favor de la ciencia. Es un ídolo de niños y adultos, así como de poetas y escritores. No hay entrenador o investigador que jamás haya escuchado el nombre de Samuel Oak.
Nombre: (Desconocido) Sakuragi.
Ocupación: Investigador Pokémon.
Afiliaciones: A.C.P. Fundación Aether. Ciudad Carmín.
Campo de especialidad: Misterios y secretos del mundo Pokémon.
Resumen: Padre de familia y figura en ascenso en el mundo de la investigación. Sakuragi es conocido por no muchos pero realmente respetado por ellos. Fue alumno del profesor Samuel Oak y actualmente está por abrir su propio laboratorio en su ciudad natal, Carmín. Tiene dos hijos, está casado y actualmente cuenta con un socio de investigación, así como dos asistentes.
