¡Hola a todos! El capítulo anterior cometí un error al decir que no había reviews anónimas pero me equivoqué, por eso, aquí respondo la de NesRedTrebol:

¡Lo hice! Actualmente estoy introduciendo las fichas de investigadores y campeones por regiones. Esta vez le toca el turno a Jotho.
Charizard es uno de los Pokémon más famosos del mundo, así que supongo que no es tan raro que esté en el equipo de más de un campeón XD
Es un tema bastante debatido al que espero poder darle una respuesta al menos en mi universo :D
¡Nos leemos!

¡Y ahora sí, sin más nada que decir, pasen a leer!


Sólo respondo a mis instintos básicos, sólo quiero vivir… ¿Hay algo de malo en eso? ¿Hay algo de malo en querer seguir existiendo?

Si a una persona la dejan morir de sed, tachan a los culpables de monstruos, de seres repulsivos y carentes de corazón. Los culpables serían repudiados todas sus vidas, siendo incapaces de volver a formar vínculos con alguno más de su especie.

Si a un Pokémon, o a un animal, lo matas de hambre o lo dejas encerrado por meses, entonces eres un abusador, un maltratador que no debería tener permitido acercarse a estos seres vivos nunca más. Serías enjuiciado, llevado ante la ley.

Pero… ¿cómo sé yo todo esto? Es curioso…, tampoco lo sé… ¿Qué es una persona? ¿Qué es un Pokémon? Ha pasado tanto tiempo que no lo recuerdo… Tantos milenios en los que ustedes, monstruos, han disfrutado de mi cautiverio…

Me despojan de mi fuente de vida, de mi única necesidad para existir, de mi razón de ser y se consideran héroes… Hipócritas, son todos unos doble moral. ¿Por qué nadie dice nada cuando el desesperado, el incomprendido, trata de subsistir? Cuando trata de simplemente ser él…

No dicen nada porque no es de su incumbencia. No les afecta el infortunio del pobre, sólo ven por sí mismos, por las especies que quieren y aman. No ven por los demás… Y por eso, he jurado venganza.

Contra los que me encerraron y contra los que me despojaron de mi luz. El martillo de mi venganza también caerá sobre sus peones, sobre sus pequeños soldaditos porque ahora, yo también tengo los míos.

Sólo necesito a uno de esos dos… Solamente uno y entonces, todo será mío. Lo que merezco por derecho y lo que sin duda reclamaré.

Solamente iba a tomar la luz de sus cielos, pero ahora no seré tan generoso. Tomaré todo.

Ni ese supuesto creador podrá detenerme.

Falta poco ya. A diferencia del hambre que he pasado por todos estos años, este pequeño lapso se sentirá como un parpadeo.

Guarden mis palabras. Saldré de aquí antes de que se den cuenta y, entonces, sus cuerpos morirán, pero no sus esencias. Su luz vivirá por siempre en mi interior, rogando por el perdón del ser al que martirizaron por ser distinto.

Ohhh, ya lo siento… Ya siento el calor volver a mí y salir de ustedes…

Ya puedo saborearlo…

Luz, tanta luz…

Sólo esperen.

Sólo esperen…


—Esto es malo…— murmuró Darius, viendo un monitor que tenía a su derecha.

—¿Qué es? ¿Qué es?— Zoe se paró a su lado, viendo curiosa. Un escalofrío le recorrió la espalda.

Unos pasos se escucharon, resonando en el frío metal.

Ambos reclutas de la Unidad Ultra levantaron la mirada, topándose con dos personas.

Uno era un hombre alto, pero no tanto como Darius. Vestía el mismo traje, con excepción de los pantalones que lucían más holgados como los de Zoe. Lucía un bigote y una afilada perilla, ambas azules.

La otra era una mujer, bastante más alta que Zoe y, al contrario que ella, mucho más desarrollada físicamente. Los pantalones de su traje estaban más ajustados como los de Darius. Su pelo era largo y azul.

Los ojos de ambos, así como los de los reclutas, eran azules.

Coronel Siro— Darius se puso rápidamente de pie, trazando un cuadrado con sus manos—. Capitana Miria.

Zoe imitó automáticamente a su compañero.

—Saludos, subteniente Darius, Sargenta Zoe— saludó la Capitana Miria.

El llamado Siro se rascó el mentón.

—Curiosa expresión— dijo, viéndose un tanto curioso—. Pero dejemos eso de lado. ¿Qué encontró, subteniente?

—Bueno…, esto— Darius movió el monitor, de forma que sus superiores pudieran verlo bien—. El sistema detectó una sinapsis frecuente, o en otras palabras…

—Sé de la sinapsis— Siro se colocó de perfil, viendo fijamente el gran pilar frente a él—. El cerebro de Necrozma está activándose una vez más…

—Y me temo que los impulsos nerviosos solamente seguirán creciendo de ahora en adelante…— Darius tenía el ceño fruncido, cosa rara en él—. Calculo que tendrá de vuelta todas sus funciones motoras y psicológicas dentro de unos… cuatro meses.

Zoe dejó de lado su sonrisa por primera vez en mucho tiempo. Se acercó al barandal cercano y vio hacia el perpetuo negro.

—Once de marzo en el calendario de la dimensión LA-1818…

Nos encontramos en la lejana Ultropólis, una tierra totalmente carente de luz natural. Ningún astro ilumina este frío lugar. Aquí no existen el término de "amanecer" o "anochecer". No existe la mañana, la tarde ni la noche.

Aquí, sólo existe la oscuridad.

Ultropólis es una ciudad. Una ciudad enorme, equivalente a cientos de Ciudades Luminalia, siendo capaz de perderse entre sus amplias calles incluso la persona más vieja del lugar.

En este lugar, donde todos los edificios sobrepasan con facilidad los cincuenta pisos y los más pequeños miden obligatoriamente más de veinte, hay un dicho: "Tardarás más en contar las calles de Ultropólis que la cantidad de cabellos que tienes en la cabeza".

Y al centro de esta enorme ciudad, hay una torre, atravesada justo en el medio por un enorme pilar de luz que es prácticamente plasma.

Esta estructura mide casi doscientos cincuenta pisos de alto y no cuenta con nada más que unas enormes escaleras y largos ascensores para subir hasta su cúspide, siempre custodiada por miembros de la Unidad Ultra.

¿Qué cosa tan interesante puede haber ahí?

Solamente el ser más peligroso del Ultraespacio.

Necrozma.

Una insensatez construir una torre justo en el lugar de descanso de un monstruo, ¿cierto? Pero como dicen en Sinnoh: Mantén a tus amigos cerca de ti, y a tus enemigos, aún más cerca.

—Solgaleo ya ha resucitado, ¿cierto?— preguntó Miria, observando fijamente la cabeza del Refulgente—. ¿Tienen pistas de dónde se encuentra?

—Esperamos que Lunala pueda revelárnoslo— respondió Zoe, despegándose del barandal.

—Y también están las Flautas gemelas en la región de Alola, las cuales los llaman a ambos— añadió Darius.

Miria se cruzó de brazos.

—Hablando de Lunala… ¿Ya se ha acordado la cita?— preguntó Siro, dejando de ver el monitor por un segundo.

—Enviamos a nuestra Unidad Poipole a realizarla hace ya varios días. Deberíamos recibir la respuesta en dos semanas, máximo tres— contestó Darius.

Siro se rascó el mentón.

—Demasiado tardío…

—Lo siento, coronel— Darius se mantuvo firme—, pero no podemos hacer nada al respecto.

El superior suspiró.

—Entonces habremos de esperar… ¿Mmm?— entrecerró los ojos para ver mejor entre la luz artificial— ¿Esa no es su Unidad Poipole?

Zoe y Darius se dieron la vuelta, topándose con un pequeño ser. Su cuerpo era de tonalidades moradas y rosadas, a excepción de sus ojos y boca, las cuales lucían azuladas. Su cuerpo era pequeño, mientras que su cabeza, realmente grande. En el cráneo tenía tres aguijones grises, dos pequeños a los lados y uno más grande en el centro. Sus brazos eran pequeños y sin dedos. Su cola era larga, con una punta adornando la mitad de esta.

Ambos soldados lucieron sorprendidos por eso.

—Demasiado rápido…— murmuró Zoe.

El pequeño ser llegó hacia donde estaban los cuatro y entonces abrió una pequeña mochila que tenía colgando del hombro. De ella sacó una pequeña barra de metal la cual estaba llena de brillo.

—¡Poi pole!

Los ojos de Zoe y Darius se abrieron como platos.

—Dio su visto bueno— y aunque Siro no lo aparentaba, estaba igual de asombrado—. No hagan esperar a la reina.

Ambos asintieron y, a toda prisa hicieron un saludo militar. Con rapidez, corrieron a las escaleras que los llevaría al ascensor más cercano. El pequeño los siguió.

Miria se quedó viendo la ruta por la que partieron hasta que finalmente, desaparecieron.

—Tenemos el apoyo de todos los Naganadel y Poipole de Ultropólis. Nuestro ejército está reunido— le dijo a su superior, quien ahora era él quien no apartaba la vista de Necrozma.

—Si tan solo hubieran acabado con esta cosa cuando era una mota de polvo…— murmuró, frustrado.


—Cocinar se me da fatal…

Ash estaba sentado en la cocina del profesor Kukui, con el mentón pegado a la mesa. A su alrededor sólo podían verse varias manchas de masa, algunas verduras mal cortadas y una que otra lata a medio vaciar.

—Tal vez influye en algo el hecho de que sólo puedes usar una mano-Roto.

—Pika pi…

—O tal vez es la principal razón— murmuró Lillie con los ojos entrecerrados. Su cabeza giró hacia la sala, donde estaban los gemelos Asutoro— ¿Qué tal va todo por ahí?

Elio volteó rápidamente, levantándole un pulgar.

—¡El discurso que estamos preparando para el jefe revolverá los corazones de los espectadores!— aseguró.

—Las palabras fluirán como agua y antes de que se dé cuenta, la conferencia habrá terminado— Selene asintió, convencida.

—Gracias, chicos…— murmuró Ash, tomando un trozo de zanahoria y comiéndosela.

Estamos a veintinueve de noviembre por la noche, un día realmente movido. Por la mañana sucedió el combate entre los hermanos Ketchum mientras que, por la tarde, tuvimos la reunión de Gladio con los campeones regionales y científicos realmente aclamados.

La noche, sin embargo, aparenta ser tranquila. Delia fue invitada a quedarse en casa de los Asutoro junto a Mr. Mime, mientras que los gemelos decidieron quedarse a dormir en casa de los Sorba tras recibir el permiso de estos, quienes llegarían a más tardar, las diez de la noche.

—Voy a limpiar la cocina, por si me necesitan— avisó Lillie, señalando el desastre.

Ash despegó la barbilla de la mesa.

—Al menos déjame ayudarte a llevar las cosas al fregadero— dijo, poniéndose de pie.

—Oh, ¿sabías que no te iba a dejar ayudarme a lavar?— preguntó la rubia, sonriendo.

—Me lo imaginaba— Ketchum le correspondió el gesto.

Lillie se sintió feliz. Se conocían mejor el uno al otro cada vez más.

Y entonces, un timbre.

Todos voltearon hacia la entrada, un poco sorprendidos. En casa de Kukui no eran usuales las visitas.

—Yo ir…

—No, déjame ir a mi— Ash interrumpió a Lillie—. No puedo dejarte toda la carga, ¿cierto?

Ambos, una vez más, se sonrieron.

Rotom comenzó a sentir unas vibras extrañas… Cada vez que esos dos cruzaban miradas…

Pikachu, quien estaba frente al televisor del profesor (es decir, frente a los Asutoro) junto a Shiron, Torracat y Dartrix, saltó al hombro de su entrenador.

Luego de unos pasos, Ketchum llegó a la puerta y la abrió.

Se quedó mudo.

—¡Alola!— saludó Hau, trazando un círculo en el aire con sus manos. Sonreía como era usual en él.

Todos escucharon esa voz, la cual los hizo dejar de lado sus actividades.

—El príncipe está entre nosotros-Roto— la Pokédex usó un tono bromista.

—¡Oh, si es Hau!— exclamó Elio, poniéndose de pie y corriendo a recibir al adolescente.

—Señor Hau— Selene también llegó—. ¿Cómo le ha ido?

—¡Estoy bastante bien! Me alegro de verlos también, chicos— el moreno volteó a ver a Ash—. También a ti, amigo. Me alegra mucho que estés de pie y activo.

El azabache dejó de lado su expresión perpleja y luego, pasó a mostrar un rostro feliz.

—¡Digo lo mismo!— extendió rápidamente su mano, formando un apretón— ¡Estoy muy feliz de verte!

Y entonces, lo sintió.

Ese pequeño exceso de fuerza que desapareció inmediatamente. Emociones reprimidas que explotaron en un momento de descuido y que fueron controladas de nueva cuenta.

—¿Puedo pasar?— preguntó Mahalo, soltando la mano de Ash.

Él no respondió.

—¡Claro que puedes!— se escuchó gritar desde el fondo.

El azabache dio un paso al lado, dejando a Hau ver a Lillie. La rubia, al igual que Ash, llevaba puesto un delantal sobre su ropa de diario (el cual usaron cuando intentaron cocinar).

—Una sorpresa inesperada pero gratificante— Aether trazó un círculo— ¡Alola, Hau!

Los ojos del peliverde brillaron por un breve momento.

—Alola, Lillie— dijo, con una pequeña pero sincera sonrisa.

—¿Qué es lo que te trae por aquí? ¡Si nos hubieras avisado habríamos postergado el entrenamiento de cocina de Ash!— Lillie se cubrió la boca con un dedo y luego, rio— Es una de las cosas más divertidas que he visto en bastante tiempo.

Ash sabía que, inevitablemente, el momento llegaría. Otra cosa, sin embargo, era estar preparado para ello.

No piensen mal de él. Le alegraba en demasía ver a su amigo pero no podía negar que tenía sentimientos encontrados.

Había besado a la chica que le gustaba… Lo había traicionado.

Hau se rascó la cabeza.

—Apuesto a que habría sido muy gracioso de ver— se rio, para luego voltear hacia el azabache—. Vi en televisión el combate contra tu hermano, así que decidí que definitivamente tenía que visitarte ahora que ya habías despertado. Acerté al decidir venir aquí— le puso la mano en la espalda—. ¡Por cierto, debiste haberme dicho que tu hermano era el campeón de Kanto!

Ash se rascó la mejilla.

—Bueno, no hubo oportunidades.

Hau volteó a ver a todos.

—Entonces, ¿qué están haciendo?— preguntó, arqueando una ceja mientras mantenía la sonrisa.

—Hacemos un discurso para el jefe con fuertes mensajes motivacionales y que lo haga ver como una figura de respeto público— respondió Elio, mostrando una hoja totalmente llena de palabras.

—Yo ayudo a mi hermano con las partes emotivas. A él no se le dan bien esas cosas— añadió Selene.

Lillie se llevó las manos a la cintura.

—Yo limpio el intento de cocina de Ash— bromeó.

—Los Pokémon y yo estamos viendo una serie nueva. Detective Lacky, o algo así-Roto.

—Y supongo que yo estoy descansando el brazo— Ketchum levantó ligeramente el yeso.

—Entonces, Ash, si no estás ocupado, ¿quieres ir a dar un paseo? ¡La noche está hermosa!— aseguró Mahalo.

Y entonces, sudó frío. Esa invitación no sonó bien, ni a oídos de Ash ni de Rotom.

Pero… era una charla que no podía evadir.

—Seguro— se volteó hacia Selene—. Lo siento, ¿podrías ayudarme a ponerme la sudadera por encima?

Lillie se sintió extrañada. Era ella quien lo ayudaba a hacer esas cosas.

La azabache asintió y de inmediato, corrió hacia la sudadera de Ash, la cual estaba colgada en un perchero.

—Elio, perdón si te molesto, pero…

—¡No diga más, jefe!— con una velocidad asombrosa, le quitó el delantal a Ketchum— ¡Trabajo completado!

—¡Gracias! Son realmente unos salvavidas— les sonrió mientras metía únicamente el brazo derecho en la sudadera (Pikachu tuvo que bajarse para ello)—. Quédate a ver tu programa, amigo. Parece que te está gustando. Tú también, Rotom.

El roedor y la Pokédex asintieron. El primero no sospechó nada pero el segundo sí. Como era típico de RotomDex, no interferiría.

—¡Vamos, Hau!— exclamó Ash, caminando hacia la puerta.

—¡Vamos!

—¡Si Hau te reta a una competencia de lagartijas, no aceptes!— gritó Lillie, recibiendo un pulgar arriba y luego, sonriendo.

Ambos salieron por la puerta y entonces…

Los rápidos pasos de los Asutoro los dirigieron hacia Lillie. Ambos se pararon firmes frente a ella.

—Queremos la versión completa— dijeron al mismo tiempo, sorprendiendo a la chica.

—¿E-Eh?... ¿Versión completa?...

—Hemos estado esperando a estar a solas contigo… ¡Ya no aguantamos más!— Selene dejó salir su faceta más típica de adolescente.

—Nos referimos a lo que pasó en el Ultraabismo… El beso entre tú y el jefe— Elio ni siquiera intentó fingir que no le interesaba ya que, al final, realmente sí que lo hacía.

Rotom escuchó y luego, volvió a ver Lacky en la TV.

Aether se sonrojó, volteando hacia otro lado.

—O-Oh, eso…— rio de forma nerviosa— B-Bueno, ¿qué hay que decir? Me dejé llevar un poco por el momento y las cosas pasaron…

Al ver que no recibirían algo más que eso, ambos suspiraron.

—Bueno, no puedo culparte por enamorarte del jefe, pero…— Selene lucía pensativa.

—¿Segura que es una buena idea?...— terminó preguntando Elio. Lillie no lo entendió— Quiero decir… Ahora que sabemos lo que sientes por el jefe, definitivamente hemos notado las jugadas que has estado haciendo para acercarte más a él y todo eso…

—¡Ese no es el único motivo!— aseguró la rubia— ¡Realmente disfruto pasar tiempo con Ash!

—Bueno, eso es obvio— Selene arqueó una ceja—. Pero creo que a lo que mi hermano se refiere es a que si es una buena idea tratar de llegar a su corazón en medio de todo… esto.

—Por "todo esto", Selene se refiere a Necrozma— Elio se cruzó de brazos—. Estamos en medio de una gran crisis y no sé si al jefe le convenga tener ese tipo de pensamientos en la cabeza…

Lillie se quedó seria, siendo (sin saberlo), el objetivo de todas las miradas presentes. Sonrió.

—Me hice la misma pregunta cuando me armé de valor para confesarme…— juntó sus manos, poniéndolas frente a su cara— y decidí que valía la pena. Si no le transmito mi amor ahora, tal vez no podré hacerlo nunca. Acepto que soy un poco empalagosa y a veces me excedo, pero es que yo nunca… yo nunca había amado tan fuertemente a ningún chico antes…

La cálida sonrisa con la que dijo eso hizo sonrojar a los gemelos.

—Pensé que lo mejor para Ash y no voy a mentir, para mí, era tener la cabeza centrada en otras cosas que no fuesen Necrozma o el fin del mundo. Los dos..., no. Todos, necesitamos algo con lo cual distraernos. No todos nuestros pensamientos pueden ser que si fallamos en algo, todo se acaba— Lillie se puso un poco más seria, pero su sonrisa nunca se borró—. No quiero que lo único que haya en nuestras mentes sea Necrozma y en el proceso, quiero dar rienda suelta al amor que siento por él, aunque claro ¡no descuidaré los entrenamientos ni mis otras labores! ¡Ash y mi trabajo como Representante, los dos son realmente importantes! ¡Ustedes también, chicos!

Lillie sujetó las manos de ambos, tomándolos por sorpresa.

—¡Júrenme que no se preocuparán sólo por Necrozma! ¡Que ese villano no será lo único en sus pensamientos día y noche!— les pidió, con un gesto determinado.

Ambos gemelos se quedaron en silencio por un momento, presas del momentáneo impacto.

—Eres realmente una buena chica, ¿eh?...— Elio murmuró.

—¿Disculpa?

El azabache se soltó.

—Tengo muchas otras cosas en mente que sólo el Refulgente— aseguró—. El jefe, mis Pokémon, mis papás…, chicas…

—¡Lo sabía!— Selene también se soltó, pegándose a su gemelo— ¡Hay alguien en quien estás interesado, hermano! ¡Debes contármelo!

—¡Me sofocas, aléjate!— Elio trató de empujarla— ¡Espacio personal, Selene, espacio personal!

Lillie sonrió, dándose cuenta de que ellos no tenían que jurarle nada.


La suave marea llevaba la espuma marina hacia la costa, creando un ambiente fabuloso junto a la brillante luna. Eso y la perpetua brisa tropical de Alola, daba como resultado una noche perfecta para pasear.

—Eres realmente fuerte, Ash— inició Hau, viendo hacia el horizonte.

—No lo soy. Me queda mucho por aprender todavía— aseguró el azabache.

—Lo digo en serio— Mahalo lo encaró—. No me refiero a tu poder en batalla. Me refiero a todo lo demás. Eres un gran líder y aún mejor amigo.

El ceño de Ketchum se frunció un poco sin saberlo.

—Hau… Tú… ¿A dónde quieres llegar?— preguntó, notándose en su voz un tono de desconfianza.

—No es una respuesta alegre, ¿eh?— el moreno rio, rascándose la cabeza— ¿Has cambiado estos días? Hay cierto aire de madurez en ti…

—Opino igual. No pareces el mismo, Hau— Ketchum trató de relajarse a sí mismo.

—Supongo que si… Tengo dieciséis años, ¿sabes? ¡Creo que ya necesitaba crecer un poco!

Ash, entonces, se puso firme.

—Estás evadiendo el punto, Hau… Tú no haces eso.

Y entonces, el gesto de Mahalo se volvió serio.

—Supongo… que no— suspiró un poco—. Los últimos días, he estado pensando mucho; como loco. Quiero decir, ¿por qué tú y no yo? ¿Por qué Lillie no me eligió a mí?

Ash sabía que de eso se trataba todo.

—¡Y no quiero que me malinterpretes! Yo… no vine aquí sólo a decirte esto. Estoy realmente muy feliz de verte, Ash, de saber que estás bien, pero no voy a negar que una pequeña parte de mí está realmente molesta contigo— Hau se rascó la mejilla—, pero realmente la odio, ¿sabes? Yo sé que siempre intentaste ayudarme con todo lo que pudiste para acercarme a Lillie, sé que siempre tuviste la intención… Sé que la culpa fue totalmente mía.

¿Lo malo de todo eso? Ash no podía discutirlo. Él sabía, en el fondo, que lo que Hau decía no era más que la verdad.

—Porque es obvio. ¿Por qué elegiría al chico que sólo la saluda y le habla de Malasadas antes que al que la protege, la guía, la hace reír y sacrifica todo por ella?— Hau se puso una mano en el rostro— Es ridículo pensar que siquiera puedo competir contra ti… Yo… me tomé las cosas con tanta calma porque creí que ella no iría a ningún lado, que no podía enamorarse de nadie más ahora que tú me apoyabas y en el proceso olvidé que ella también era capaz de enamorarse de ti sin que hicieras nada, sólo siendo quien eres…

Una expresión de amargura se dejó ver en el rostro del azabache.

—Yo…

Pero, ¿qué decía? ¿Qué lo sentía? Él no lamentaba nada porque no había nada que lamentar. La elección de Lillie era de ella.

¿Que aún tenía una oportunidad? Él no era Lillie para decidir esas cosas.

¿Qué no se rindiera? Eso podía ser cruel y al final, incluso inútil.

No tuvo que responderse esa pregunta.

—No digas nada, no es necesario…— Hau se frotó los ojos— Si te interesa de la misma forma que tú a ella, por favor, prométeme que la cuidarás. Es una entre mil millones, la mejor chica que existe.

Al azabache se le encogió el corazón al ver a su amigo hablar así.

—Si a…— su boca se sentía seca. Por algún motivo, le costaba hablar— futuro, la decisión de Lillie cambia, yo respetaré eso. Si en unos días, semanas o incluso meses, ella me dice que ya no siente nada por mí y que ahora eres tú a quien quiere, entonces yo lo respetaré, pero…— su puño derecho se apretó y su rostro se puso serio— si eso no pasa, entonces no estoy dispuesto a hacerla cambiar de opinión en lo más mínimo.

Hau simplemente sonrió un poco.

—También sientes algo por ella, ¿verdad?— preguntó, dándose la vuelta.

—Yo…— su cuerpo se destensó— Quiero descubrirlo. Quiero averiguar qué es exactamente lo que siento por Lillie.

Mahalo se giró.

—Entonces, Ash— extendió su mano hacia él—. Te deseo buena suerte porque de ahora en adelante, iré con todo.

Los ojos de Ketchum se abrieron de par en par.

—Antes perdí por mi indecisión pero ahora estoy más que motivado. Lillie podrá estar enamorada de ti, pero los sentimientos de una persona pueden cambiar— aseguró, frunciendo el ceño—. Así que si piensas en ella aunque sea un poco de forma romántica, más vale que se lo digas ahora porque si llego a hacer que se enamore de mí…

Ash simplemente estiró su mano.

—Al final, será la decisión de Lillie la que cuente— respondió, aceptando el apretón—. Yo no podré interponerme de ninguna manera.

—Eres… realmente genial, ¿sabías?— Hau sonrió.

—Me das demasiado crédito— al final, el propio Ketchum no pudo evitar esbozar también una sonrisa.

—Por cierto…— Hau rebuscó entre su riñonera y sacó un pequeño rombo— Tengo algo que quería darte desde hace un buen rato.

Ash se fijó en el objeto. Era un Cristal Z.

—Esto es…

—Un Dueyestal Z. Le permite a Decidueye convertir su Puntada Sombría en su Movimiento Z, Aluvión de flechas sombrías.

A Ketchum le brillaron los ojos.

—¡Es genial! ¡Gracias!

—Me alegra que te guste. Deberías agradecérselo después a Acerola.

A metros de distancia, estaba Rotom, escuchando todo como solía hacerlo siempre. Enterándose de todo pero, finalmente, callando.

Hablando seriamente y luego, riendo como si nada… Esos dos eran realmente un caso.


—Supongamos que les creo de momento.

En medio del silencio de la noche, las palabras de Red hacían temblar a un grupito de cuatro.

—¡N-N-No mentimos! ¡Somos aliados!— exclamó James, extendiendo las manos frente a sí mismo.

—¡E-Es como James dice!— insistió Jessie.

Red estaba parado frente a ellos, tapando la única salida de ese pequeño y casi desconocido callejón. Pika, en su hombro, fruncía le ceño mientras liberaba chispas.

—Es una advertencia— la mirada en el rostro de Ketchum era aterradora—. Mis ojos estarán sobre ustedes todo el tiempo y se llego a detectar el más mínimo intento de sabotaje o que se comunican con su base…

—¡L-Lo entendemos!— aseguró Meowth, temblando.

Red los miró una última vez y entonces, se giró.

—Me pondré en contacto con Ash. Si desmiente su historia, créanme que no seré tan amable como ahora— dicho eso, se retiró.

El cuarteto Rocket volteó a verse.

—Gracias a Arceus nos tocó el menor…— murmuró James.

—Bien dicen que hay que apreciar lo que tienes— Meowth sentía como su espíritu salía de su cuerpo.

—Me siento exhausta…

—Wobbu…


—Desafiaré a Nanu.

La declaración repentina de Ash hizo a todos voltearlo a ver.

Con Hau como nuevo invitado en la casa de los Sorba y con ellos ya en el lugar, llegó la hora de la cena.

—Tú siguiente paso en el Recorrido Insular, ¿eh?— señaló Kukui, cruzado de brazos y asintiendo— Todavía queda tiempo hasta la rueda de prensa así que no veo por qué no hacerlo.

—Si planificas bien, podrías llegar mañana a Ula-Ula aproximadamente a las 12 de la tarde y tener una batalla con el Kahuna unas horas después— dijo Burnet, señalándolo con un tenedor— ¡Todo es cuestión de planificar!

—¡Por supuesto que yo iré también!— dijo Lillie, sonriendo— Puedo aprender mucho de combates viendo a Ash en vivo.

Ketchum estaba por asentir, cuando Hau se le adelantó.

—¡Iré también! Quiero luchar contra el tío Nanu desde hace un buen tiempo. Seguro que puedo arreglarnos una cita con él— Mahalo lucía convencido de ello.

Ash volteó a ver a los Asutoro.

—¿Ustedes que harán?— les preguntó.

Ambos se quedaron pensativos.

—Dejamos pendiente nuestra pelea contra la Kahuna Olivia…— dijo Selene, luego de un rato de analizarlo— Creo que sería buena idea tener nuestro combate antes de la rueda de prensa.

—Estaba pensando lo mismo— admitió Elio—. No nos vendría mal fortalecernos.

—Tendría que avisarle a mamá…— murmuró Ash.

—Si se ajustan bien, podrían volver el domingo por la noche, lo que les daría tiempo para descansar el lunes e iniciar bien el martes— Kukui parecía bastante convencido de ello—. Intentaré conseguir boletos para el primer ferry que salga mañana, así que déjenmelo a mí.

—¡Gracias, profeso…!

—¡No, Lacky! ¡Esa no es la puerta! ¡El ladrón te está engañando, ¿no lo ves?!-Roto.

Todos voltearon hacia atrás, encontrándose con la Pokédex junto a los Pokémon. Ellos lucían muy…

—¡Pika piii!

—K-Kou…

—¡Prrrr! ¡Prrrr!

—¡Miauuuu!

Emocionados.

Al final, esa terminó siendo una noche tranquila.


Como Kukui dijo, consiguió boletos para los cinco. El ferry de Elio y Selene partió a las 8 en punto de la mañana, mientras que el de Ash, Hau y Lillie lo hizo media hora después.

Ahora mismo nuestros protagonistas están surcando las aguas de Alola, rumbo al siguiente escalón en el camino de Ash y Hau.

El moreno estaba hablando con Nanu en ese mismo momento. Ash, por su parte, se encontraba sentado en uno de los tantos bancos que había en la cubierta. La gente murmuraba cuando pasaba cerca de alguno de los tres pero él lo ignoraba.

—Últimamente…— murmuró, haciendo que Pikachu y Rotom voltearan a verlo— me he sentido más tranquilo…

—Lo hemos notado— dijo la Pokédex—. Desde que saliste del hospital estás así. Si sólo hace falta quebrarte un hueso para que estés quieto, entonces me ofrezco voluntario-Roto.

Pikachu volteó a verlo algo molesto, mientras que Ash sólo sonrió, viendo al cielo.

—Alola es realmente— y entonces, ella apareció frente a su vista, sosteniendo una botella de agua—, realmente hermosa…

Lillie se sonrojó un poco, exaltándose al mismo tiempo.

—Tranquila, dijo Alola, no Lillie-Roto— se apresuró a aclarar la máquina.

—¡Y-Ya lo sé!— le dijo la rubia, frunciendo el ceño. Se sentó a la derecha de su amigo— Sheesh… Toma, Ash.

—¡Gracias!— el azabache tomó la botella— Aunque claro que también me refiero a ti, Lillie.

La rubia lo miró de reojo y volteó la cara.

—Sus halagos hechos por obligación no lograrán mover mi corazón, señorito— aseguró, cruzándose de brazos.

Ketchum sonrió y luego, dejó su bebida a un lado. Se pasó una mano por el cabello, como recordaba, solía hacer Gary.

—Son palabras que salen desde mi corazón para ti, señorita— dijo, extendiendo su mano sana hacia la rubia.

Pikachu, Rotom y Shiron ya se habían acostumbrado a ese tipo de juegos entre ambos. Constantemente iniciaban por un comentario de Lillie, pero esta vez había iniciado Ash.

Aether lo miró de reojo una vez más. Fingiendo indignación, posó su mano sobre la de él.

—Creeré momentáneamente sus palabras, pero quiero que sepa que, aunque mi corazón está embelesado, mi cerebro se mantendrá vigilante ante sus sucias tretas.

—Verá entonces que mis palabras no son mentira— Ash hizo una pequeña reverencia ante la mano de Lillie.

Se quedaron así un momento y luego, la rubia se rio, siendo seguida por el azabache.

—¡Has mejorado en esto!— reconoció, tomando su propia agua y tomando de ella.

—Tengo una maestra fabulosa, ¿cómo no hacerlo?— preguntó, riendo también.

—Ojalá aprendieras así de bien a cocinar— murmuró burlona, mirando hacia otro lado.

—¡Escuché eso!— señaló Ketchum, dándole un pequeño codazo.

—¡Bleh!— Lillie estiró la parte baja de su ojo y le sacó la lengua de forma juguetona.

Ash bajó los dedos medio y anular de su mano derecha, llevándola a su sien al tiempo que también le sacaba la lengua.

—Creo que ya están algo grandes para eso-Roto…— la Pokédex tenía los "ojos" entrecerrados.

Los adolescentes simplemente se rieron.

—¿Cómo te sentiste esta mañana?— le preguntó Lillie entonces.

Ash se llevó la mano al mentón.

—Bueno… Sigue doliendo al ir al baño y es incómodo no poder mover el brazo, pero, por todo lo demás, creo que estoy bastante bien—levantó su pulgar.

—¿Y tu nariz?-Roto.

—También está bien. Al principio era un poco difícil respirar, pero ahora es más sencillo— se tocó suavemente el lugar mencionado.

—Rotom, a Ash le toca la medicación en unas horas, ¿podrías poner una alarma, por favor?— pidió Lillie.

—A la orden-Roto.

—¿Ehhh?... ¿Todavía? ¡Creí que ya no eran necesarias!— se quejó el entrenador.

—Son para tu riñón. El golpe fue duro así que tienes que cuidar bien de él— Lillie bajó con fuerza un brazo—. La señora Delia me dijo que te ayudará con eso y pienso hacerlo.

—Mamá…— Ash cerró los ojos— Espero que no esté dándole problemas a los señores Asutoro…

Pikachu se rio. Sabía que con Delia, las risas siempre sobraban.

Los cinco se quedaron viendo hacia el océano cuando Lillie estiró ligeramente la manga de Ash.

El azabache volteó a verla.

—¿Puedo?— le preguntó, tocándole el hombro.

Ketchum supo a lo que se refería y, sin responder, le hizo espacio.

La cabeza de Lillie reposó sobre el hombro sano del entrenador.

Ash tampoco se contiene-Roto…— pensó la Pokédex.

En los últimos días había notado que Ash hacía cosas más "audaces" con respecto a Lillie. Probablemente, las hacía sin siquiera notarlo, actuando totalmente por instinto.

Porque era algo que también había notado desde aquel día en el hospital.

Cada vez que Ash y Lillie estaban juntos había una increíble tensión sexual que no sólo provenía de la rubia, sino que también de Ketchum.

Así que Rotom suponía que, como la persona de instintos que era él, seguramente su cuerpo actuaba de esa forma para poder satisfacer dicho deseo.

Aunque estamos en la fase de análisis, claro-Roto…

Los únicos que notaron que los entrenadores eran objeto de miras y murmullos (todos ellos especulativos) e incluso, objetivo de algunas cámaras, fueron Rotom, Pikachu y, por supuesto, Hau. El primero escuchó algunos comentarios que lo dejaron pensativo.

La sombra del moreno tapó el sol, haciendo que Ash y Lillie lo voltearan a ver.

—¡El tío Nanu dijo que nos recibiría en Malíe a las cinco de la tarde!— les dijo, mostrándoles su Videomisor.

Lillie se reacomodó. Para ella, ya no era tan vergonzoso que otros miembros del equipo S&M la vieran actuar cariñosa con Ash ya que ahora todos sabían de sus sentimientos… Claro que su hermano era otro asunto con el que tendría que lidiar después.

—¿Podrá verlos a los dos?— preguntó, tomando la botella de agua de Ash y haciendo un gesto con el que le indicaba que si quería.

Ketchum recibió destapada su bebida, agradeció por ello y le dio un trago, sin dejar de ver a Hau, quien se mantenía sonriente.

—Dijo algo que no comprendí, pero parece que si podrá combatir contra los dos el día de hoy— respondió, mirando hacia los lados—. Por cierto, ¿dónde consiguieron eso? ¡Muero de sed!

Lillie apuntó con la cabeza hacia el interior del ferry.

—Puedo conseguirte una si gustas.

—¡Oh, entonces guíame!— Hau le cedió el paso— Voy justo detrás de ti.

Lillie se rio y luego, se puso de pie. Shiron la siguió.

Los tres comenzaron a alejarse cuando Mahalo volteó hacia atrás, levantándole el pulgar a Ash.

El entrenador de Paleta sólo entrecerró los ojos y le devolvió el gesto.

—Te ves estresado— analizó la Pokédex—, aunque claro, te metiste en un triángulo amoroso sin siquiera quererlo-Roto.

—No es que esté estresado, sólo…— se rascó la cabeza— ¿Recuerdas lo que sentías con la Buneary de Dawn, Pikachu?

El roedor entrecerró los ojos, haciendo exactamente la misma expresión que su entrenador.

—Pikachu parece ser popular con las hembras, ¿eh?-Roto…

—Aunque supongo que esto también es parte del viaje…— Ash se recargó, mirando hacia el océano. Sus ojos se abrieron como platos— ¿Pudo pasar algo similar en Kalos con Tierno y Serena?

Pikachu también cayó en cuenta de ello.

—Y bien, ¿entre Serena y Lillie? ¿A quién prefieres?-Roto— sus palabras eran, cuanto menos, maliciosas.

—Las dos son preciadas amigas— le dijo, haciendo un gesto indignado—. No voy a responder eso.

—Aunque Lillie va millas por delante en ventaja— Rotom se rio— ¿¡Sabes que sería un buen giro en la trama?! ¡Que ella apareciera de repente, haciéndote elegir entre una u otra!-Roto.

Al entrenador le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo.

Volteó a verlo con algo de miedo.

—Es una broma-Roto— y vaya que le hacía gracia a la Pokédex.

—Pika pi…— el roedor se recostó en el regazo de su entrenador.

Ash comenzó a acariciar la cabeza de su Pokémon cuando de pronto, Rotom empezó a vibrar.

LLAMADA ENTRANTE.
DE:
RED.

Al entrenador se le hizo realmente raro la llamada. Al parecer, entre la familia Ketchum era muy poco común el llamar a otras personas independientemente del motivo. Ni Ash, ni Delia y mucho menos Red, eran personas acostumbradas al teléfono o a cualquiera de sus similares.

Por ello, atendió de inmediato.

—¡Es raro verte llamar, hermanote!— saludó en cuanto vio la cara del campeón de Kanto por la pantalla.

—Quería llamarte hace algunas horas pero tardé en encontrar la opción— dijo Red, rascándose la cabeza.

Ash simplemente se rio. No es que le hubiera preocupado despertarlo o cualquier otra cosa.

Red simplemente llamaba tan pocas veces por teléfono que a veces olvidaba cómo hacerlo (aunque era un experto anotando nuevos números y recibiendo llamadas).

—Veo olas detrás de ti. ¿Estás en un barco?— la voz de Red lo devolvió al tema.

—¡Oh, sí! Ahora mismo estoy yendo a Ula-Ula para tener mi Gran Prueba contra el Kahuna Nanu, ¿recuerdas que te dije que no pude hacerla, cierto?— le mostró el paisaje por medio de la cámara de Rotom.

—Lo recuerdo— contestó Red—. ¿Estarás a tiempo para la rueda de prensa?

—Sí, ahí estaré. ¿Irás a verme?— preguntó, risueño.

—Más que eso. Yo también participaré— contó el mayor, sorprendiendo así al menor.

—¿¡En serio?! ¡Increíble! ¿Gladio ya habló con los campeones y los científicos?— Ash se veía realmente interesado.

—Sí, ayer. Fue una charla intensa, pero creo que todos hemos decidido apoyarlo.

Los ojos del azabache y de Pikachu se abrieron como platos.

—¿¡Entonces todos…?!— Ash tuvo que moderar su voz— ¿Todos los invitados de Gladio estarán ahí?— preguntó en un susurro.

Red asintió.

—Hablamos bastante de ti, ¿sabías?

El adolescente se rascó la cabeza.

—¡Estoy ansioso de volver a encontrarme con ellos! Seguro que se sorprenderán cuando me vean en acción, incluso podría pedir algunas revanchas— los ojos de Ash eran casi dos pequeñas llamas.

Red se rio un poco pero, para sorpresa de su hermano, se puso más serio.

—Hay algo que me gustaría preguntarte.

El azabache y Pikachu se vieron realmente intrigado por ello.


—Nah, ellos no harán nada— aseguró, negando con la cabeza.

Red se veía perplejo.

—¿Seguro? ¿Ni la más mínima maldad?

—A veces pueden ser algo pesados, pero realmente son buenos chicos— le aseguró—. Si les das un poco de tiempo, también te caerán bien.

Red suspiró y se llevó una mano a la cara.

—Te juro que a veces no entiendo cuál es tu criterio para involúcrate con la gente…

—Bueno, tu primera novia no era precisamente la mejor, ¿eh?— Ash dejó salir una carcajada.

—Fue más dura contigo precisamente porque sabía que eras mi hermano…— Red volteó la mirada.

—En fin, dejando a Sabrina de lado— Ash vio cómo, a la distancia, Hau y Lillie regresaban—. ¿Vas a quedarte más tiempo en Alola? Me encantaría salir contigo un día de estos. Solos tú y yo, como antes.

—Estaré por aquí otras dos semanas, volveré a Kanto unos meses y regresaré en cuanto me necesiten. Tengo que poner al corriente a mi Alto mando sobre…— se acercó a la pantalla— Necrozma…

Ash chasqueó la lengua.

—Supongo que no estarás para navidad, ¿cierto?— le preguntó.

—Lo dudo, pero no necesitamos de la navidad. Podemos salir cualquier otro día que nos plazca— aseguró. Ash estaba por hablar, pero fue interrumpido—, aunque sabes que mamá insistirá en ir con nosotros, así que no podremos ser sólo tú y yo...— hizo una pausa en la que su ceño se frunció— Y hablando de mamá, ¿dónde está?

—Se quedó en casa de los papás de Elio y Selene.

—Eso me huele mal…

—¿Verdad?...

—Seguramente hará alguna locura como hacerle un vestido a su Meowth o algo similar.

—¡Estaba pensando justo en eso! ¡También podría hacer uno de sus típicos banquetes con todo lo que encuentre en el refrigerador!— Ash se rio, pegándoselo también a Red.

Lillie y Hau llegaron en ese momento, ante lo cual, el azabache se levantó. Caminó con Rotom en la mano y Pikachu en el hombro unos metros adelante.

La rubia se quedó viendo como los hermanos Ketchum hablaban de forma animada. Se la sacase quien se la sacase, ella adoraba ver la sonrisa de Ash.

Hau vio eso y apretó un puño de forma instantánea. Tenía mucho por hacer.

Shiron reparó en ese gesto.


—Gladio es más sorprendente de lo que esperaba…— Hau tenía una mano en el mentón. Lucía impresionado.

—¡Claro que lo es! Sólo mi hermano podría lograr algo como eso— Lillie prácticamente se estaba dando golpes de pecho al decir eso. No cabía en sí del orgullo.

Ash estaba bajando con cuidado del ferry. Pikachu, en la bajada, le hacía señas para que descendiera. Ketchum y las escaleras de aviones o barcos eran una pésima combinación.

—¿Una ayudita?— le preguntó Hau, tendiéndole la mano.

Ketchum lo agradeció con una sonrisa, aceptando el gesto.

—¡Y… vamos!— Hau hizo fuerza en la mano para que así, Ash pudiera saltar desde el inicio de la rampa hasta el final, cosa que el azabache hizo.

A Lillie se le cayó el alma a los pies al ver eso.

Con rapidez, corrió hacia donde su amigo iba a caer y lo recibió con los brazos abiertos. Pudo mantenerlo cargado durante unos segundos hasta que, finalmente y haciendo algo de esfuerzo, lo bajó.

—Buenos reflejos-Roto.

Lo siguiente que escucharon fue un sermón de lo irresponsables que eran.

—Ciudad Malíe…— murmuró Hau, con las manos en la cintura— Tantas cosas que hacer por aquí antes de que llegue el tío Nanu…

Los ojos de Lillie y Hau brillaron. Era el lugar ideal para tener una cita con la persona que les interesaba pero tenían que pensar…

¿Cómo quitaban de en medio y de forma sutil a la tercera persona?... Habían escuchado que una cita de tres no era realmente buena idea, por lo que actuarían bajo esa norma.

—¿Hay algo que tengas que hacer, Hau?— le preguntó Lillie a Hau, sonriendo.

El moreno respondió con el mismo gesto.

—Nada, ¿y tú, Ash? Seguro que quieres hacer algo— dijo, manteniendo esa sonrisa.

Y como siempre, en ese tipo de situaciones, Ash era la persona que no leía el ambiente.

—Quiero ramen…— murmuró, quitándose el pequeño hilillo de saliva de los labios, un gesto que en antaño a Lillie le parecía un tanto asqueroso pero que ahora…

¡C-Céntrate!— se dijo la rubia a sí misma— ¡Ramen suena como una buena idea! He oído que hay una tienda de Malasadas aquí, Hau, ¿ya la visitaste?

—¡Lo hice! Son bastante buenas, ¿quieres que vayamos?— le preguntó, señalando con el dedo la dirección en la que recordaba, estaba la tienda.

Una de las cejas de Lillie sufrió un pequeño tic.

—Realmente se me antoja algo más picante hoy, así que creo que pasaré por el momento— rechazó el ofrecimiento con gracia y dignidad.

—¡Ah, no te preocupes por eso! La Picasada es una de las especialidades de Ula-Ula, así que de seguro te gustarán, ¿vamos?— volvió a decir sin ser capaz de detectar la indirecta.

Esta vez, fue más de un tic.

—Bueno, también quiero algo salado así que…

—¡Ey, ¿se van a decidir o qué?!— gritó Rotom desde la distancia— ¡Estamos yendo por ese ramen!-Roto.

Lillie se fijó que a un lado de los pies de Ash, iba Shiron.

—¡A-Ah, Shiron también va! ¡Lo siento, Hau, tendré que declinarlo de momento! ¡Podemos ir luego!— dicho eso, corrió hacia ellos.

Hau se quedó boquiabierto pero al final…

—¡También quiero! ¡Voy con ustedes!

Al final, todos terminaron en uno de los tantos restaurantes de ramen de la ciudad. Mientras que Ash comía plácidamente de sus fideos, sus acompañantes pensaban en cómo habían fallado para conseguir esa cita.

Con momentos más tontos y otros más serios, esta historia sigue su rumbo.

El siguiente objetivo a vencer: Nanu Malíe.


¡Hola! Terminé el capítulo. Esta vez sí que siento que fue bastante transitorio pero lo sentí necesario. La historia irá en un ritmo un poco más acelerado a partir de ahora ya que como nuestros protagonistas no están viajando, la cantidad de cosas importantes que hay que hacer por día se reduce bastante. Los eventos cruciales para la historia están separados por varios días, algunos incluso por semanas.

Por lo que tengo previsto… Será la pelea contra Nanu y luego, la conferencia de prensa así que espero que los siguientes dos capítulos sean moviditos.

¡Por cierto! Ash vs Korrina ocurrió hace cosa de una semana y realmente fue un capítulo interesante. Gengar demostró que aún le queda bastante por recorrer, mientras que Dragonite nos enseñó porqué es un pseudo-legendario. Ash también lo hizo bastante bien y como Korrina lo dijo, su actitud al combatir ha cambiado. De todas formas, Mega-Lucario también lo hizo bien, recibiendo un Vendaval y varias Garras dragón directas, las cuales se veían potenciadas por DOS Danzas dragón.

Y el capítulo del domingo que pasó fue una total locura, la verdad XD

¡En fin! No creo tener nada más que decir, así que… ¡Una curiosidad!

Zoe y Darius se conocen desde que son bebés. El sueño de Zoe siempre fue entrar a la Unidad Ultra y Darius se anotó para poder seguir a su lado pero, después de unos meses, se enamoró de su trabajo llegando a superar en rango incluso a la misma Zoe, quien al principio era la principal interesada.

¡Otra más! Esta fue una respuesta que le hice al usuario Grytherin18-Friki, quien preguntó por la edad de Hop, el hermano menor de Leon. Mi respuesta fue lo siguiente, así que perdón por el ligero copy-paste XD:

En este mundo, los sucesos de Pokémon Sword and Shield ocurrieron al mismo tiempo que los de Ash, sin contar los de la Negra Noche. Hop y Victor, los dos entrenadores de Galar, empezaron su viaje por Galar a los quince años, región donde la escuela secundaria es obligatoria. Su viaje por la región duró un año y actualmente están viajando por el mundo para ganar más experiencia y así poder competir por el campeonato. Hop llegó hasta los dieciseisavos de final, perdiendo contra Victor y este llegó a octavos, perdiendo contra un entrenador mayor que él por dos años. Como dato curioso, Bede perdió contra Hop, quedando entre los treinta y dos mejores y Marnie quedó en la misma posición, perdiendo contra Victor. Los sucesos de la Negra Noche ocurrirán en nueve años.

¡Y las fichas de personajes!

Desde la región de Johto llegan el profesor Elm y el campeón, el maestro dragón: Lance.

Nombre: Lance Ryutaro (cliché, sí)
Ocupación: Campeón Pokémon.
Pokémon insignia: Dragonite.
Clasificación actual en el Pokémon World Championship: 4to lugar.
Resumen: Fue una joven promesa que atrajo todos los reflectores desde que apareció. Tras un pequeño parón en el que todos creyeron, volvería sin la chispa que lo caracterizó en un inicio, el mundo entero se quedó sorprendido al ver cómo, tras un año de entrenamiento en su pueblo natal, el entrenador regresó más fuerte que nunca. Con un equipo compuesto por feroces Pokémon, la mayoría de ellos tipo Dragón, Lance ganó el apodo del "Maestro dragón". Fue campeón de Kanto hasta la llegada de Red Ketchum, quien lo destronó en un épico combate recordado por todos los que lo han visto.

Nombre: Utsugi Elm.
Ocupación: Investigador Pokémon.
Afiliaciones: A.C.P. Fundación Aether. Pueblo Primavera.
Campo de especialidad: Crianza Pokémon.
Resumen: Anterior alumno del profesor Oak, Elm fue un "senpai" del profesor Sakuragi. Desde muy joven rebosaba en ganas de aprender y siempre tuvo la pregunta "¿De dónde nacen los Pokémon?". Con ese objetivo en mente desde joven, Elm entró a la Universidad y ahí se especializó en crianza y cuidados Pokémon. Años después, le daría vuelta completamente al significado de su propia especialidad al descubrir los huevos Pokémon. Aunque muchos creyeron que ese era el fin de la pregunta que por tanto tiempo se planteó Elm, en realidad, sólo fue el inicio ya que todavía quedaba una más grande: ¿Cómo aparecen los huevos Pokémon? Descubridor de un basto mundo de preguntas, Elm es aclamado por miles y reconocido como una eminencia en su campo de investigación, incluso por científicos más experimentados que él. Está casado y tiene un hijo.