¡Alola a todos, chicos! Esta vez también hubo reviews anónimas y un montón de reviews de usuarios. Me da muchísimo gusto el ver la forma en la que están apoyando la historia; de verdad lo agradezco de corazón y prometo que me esforzaré por desarrollar la trama de la mejor manera posible.

Romao: ¡Hola por primera vez, Romao! ¡Gracias por animarte a dejar una review! Espero que puedas ver esto cuando actualice, o al menos, lo más pronto posible :D
No puedo responder eso, pero sí puedo mostrarlo en el siguiente capítulo. Espera atento su llegada, por favor.
Ufff… Sería realmente genial que fuera el de la primera película, pero tampoco me molestaría si fuera otro nuevo. Estoy como tú, realmente espero la llegada de ese capítulo y de todos los que tenga que ofrecer Journeys.

ElTrigon: Ya vi que unnamed es tu amigo, a decir verdad, nunca me lo habría esperado XDD
Sí, ese es el principal punto fuerte de una historia así de larga. Las cosas se desarrollan muy bien a lo largo de los capítulos.
Este capítulo promete más acción, o al menos, eso espero XD
Hice todo muy ambiguo con la intención de que todos pensaran algo como "Ohhh, Selene se le declarará a Gladio" y luego, solté la verdadera bomba. Al menos a mí, la Hapu que cree me parece una persona muy agradable y confiable. No culpo a Elio por enamorarse de ella.
Hau se guía bastante por lo que le dice su corazón y su corazón de momento no puede olvidar a Lillie, por lo que él tampoco. La verdad, a mí también me da un poco de penita.
¡Lo veremos en el siguiente capítulo!
Hay personas a las que les tarda bastante en salir la barba, por ejemplo, yo mismo XD Hasta hace unos meses no me salía ni un pelo y actualmente no tengo la mayor barba del mundo, pero ey, al menos me salen más de cuatro pelos XD
¡Nos leemos!

RFederer: Por dios, ¿en serio llevabas tanto sin comentar?... ¿Desde la batalla contra Red?... ¡Eso fue hace meses!
He visto cosillas, sobretodo comics de The Owl House, pero no sé, no termina de llamar mi atención. Si vi eso del romance entre las dos chicas, o que al menos, una de ellas está enamorada de la otra.
De hecho, nunca pensé en el Charizard de Detective Pikachu cuando escribía la batalla… De hecho, acabo de recordar que había un Charizard en Detective Pikachu XD
No hay necesidad de hacer guerras por el amor de alguien más porque tanto Hau como Mallow ya perdieron incluso antes de iniciar XD
Quería que hubiera cierta interacción entre los amigos de Ash que no se conocían y no quería perder tiempo haciendo las presentaciones de cada uno, así que… tomé el camino que tomé. Por cierto, la Liga Pokémon no es el epílogo. Es cierto que será el último arco de la historia, pero el epílogo será un capítulo individual.
Creo que desarrollé una buena relación entre ambos. Escribir las escenas en las que están juntos siempre me pone de buen humor. Selene no es como tal bipolar. Ella es bastante seria la mayor parte del tiempo, pero cuando deja salir sus emociones, las deja salir con todo.
Gladio y Wicke tuvieron muchos encuentros durante el tiempo de Gladio como Director de sucursal temporal, pero esa relación terminó en cuanto el rubio se fue. Ninguno de los dos tenía sentimientos por el otro más allá de mera atracción física, pero ey, terminaron en muy buenos términos, eso sí.
Lillie no necesita ser adoptada ya que legalmente, es mayor de edad. Puede valerse por sí misma en el mundo y de hecho, tampoco le gustaría que le adoptaran. Aunque ella no quiera a su madre, no está dispuesta a cambiar su apellido por el simple hecho de que fue el apellido que su padre también tuvo en un momento dado de su vida.
Puede ser, puede ser que no… ¡Es a libre interpretación!
¡Es bueno tenerte de vuelta! ¡El nuevo capítulo está aquí!

¡Ahora sí, sin más preámbulos, pasen a leer!... Por cierto, ¿¡Ember no actualizando en la madrugada?! ¿¡QUÉ?!


—Levántate, Mahalo.

Hau abrió los ojos, sintiendo su cuerpo realmente cansado. Se frotó los ojos y finalmente, se sentó. Gladio estaba en la entrada de su casa de acampar, viéndolo fijamente; detrás de él, el moreno pudo ver que todos los demás acababan de despertar también.

—Tenemos que ir— le dijo—. A la cueva de Tapu Fini.

Esas palabras le quitaron todo el cansancio que tenía encima. Su ceño se frunció instintivamente.

—Sí…— murmuró, comenzando a salir al exterior.

—Buenos dí… as…— las palabras de Selene se vieron interrumpidas por un bostezo que salió de su boca.

—Buenos días, chicos— Lillie se talló los ojos, aún adormilada.

Ash era el que estaba más dormido de todos, caminando casi por inercia y sin pensar del todo. Pikachu, que había dormido con él, se veía igual.

—Siempre me sorprende tu capacidad para despertar a la hora que sea y nunca tener sueño, Gladio-Roto.

—Es costumbre— dijo el rubio, acercándose a una caja de madera que había entre su tienda de acampar y la de Lillie. Tomó una baya Pabaya—. Ketchum, atrapa.

Lanzó el fruto, el cual golpeó el rostro de Ash pero terminó cayendo en sus manos.

—…cias…— murmuró, llevándose la baya a la boca y dándole un mordisco. Hizo una mueca producto de la acidez, frunciendo los labios— ¡Está… ácida!...

—Pásame una también, Gladio— pidió Elio, quien tampoco estaba despierto del todo. En unos segundos, ya tenía una baya Pabaya en las manos. Le dio un mordisco, haciendo un gesto similar al de Ash.

Gladio miró hacia el exterior. El sol apenas estaba saliendo; eso era bueno.

—Iremos a pie— les dijo a todos—. El viaje es largo, pero lo aprovecharemos para mejorar nuestra condición.

—No dejamos de entrenar ni siquiera cuando exploramos— se rio Hau, sintiendo la brisa matutina del cañón.

—Hagan lo que necesiten hacer y cuando estén listos, nos iremos.

El resto del equipo asintió. Salieron de la cueva, despertando a sus Pokémon en el proceso. Al final, Gladio y sus Pokémon fueron los únicos que se quedaron en el lugar.

El rubio se quedó pensativo.

Tapu Fini podía contactarlo desde cualquier parte de Alola y ya antes lo había llamado por tonterías como ir a recoger una baya "sagrada" y cosas de ese estilo.

¿Por qué no le hablaba ahora? ¿Era esa una señal?

Gladio pensó que, lo que hubiera en esa cueva, Tapu Fini lo había puesto ahí por si ellos querían tomarlo.

—¿Fini no obligándote a hacer cosas?— rio por ese pensamiento— Sí, claro.


Jangmo-o conocía el Cañón de Poni como la escama de su frente. Sabía moverse por todos los rincones y, si un día amanecía en un sitio totalmente diferente al que estaba cuando se durmió, sabría regresar sin problemas.

Lo había vuelto a ver. A ese gran monstruo de piedra. Esta vez había atacado a un Dugtrio, que había logrado salvarse por los pelos, nunca mejor dicho.

El tipo Dragón trato de confrontarlo una vez más pero esa cosa había vuelto a desarmarse y huir. Molesto, el pequeño había comenzado a rastrearlo.

Esa cosa era un intruso que alteraba el orden en su amado cañón y eso era inaceptable.

Logró localizar una de esas rocas y corrió hacia ella a toda velocidad. Se dio cuenta de que uno de esos círculos rojos había aparecido sobre la piedra y, en menos de un segundo, esta salió disparada hacia otra dirección.

Jangmo-o había descubierto que esa luz roja aparecía cuando el monstruo había encontrado otra presa.

Corrió, persiguiendo a la roca.


Les tomaría aproximadamente dos horas llegar a la cueva de Fini. Estuvieron en relativo silencio durante todo el trayecto, pero todos parecían de buen humor.

Claro que ahí, el que se llevaba ocasionales miradas por parte de los demás, era Ash. Ketchum mantenía su ánimo de siempre, siguiendo de cerca a Hau y a Lillie, quienes eran los que lideraban la marcha.

La rubia volteó a verlo. No parecía del todo convencida y dudaba de si Ash estaba realmente bien o si seguía fingiendo detrás de su sonrisa. Frenó un poco, dejando que Hau se le adelantara y así, aprovechó para ponerse junto a Ketchum.

—¿Estás bien?— le preguntó en un murmuro— Sé que no vas a entrar hoy, pero ver la niebla…

—No le temo a la niebla, Lillie— le dijo Ash, sonriendo—. Me asusta un poco lo que pueda haber adentro, pero sé que los tengo a ustedes. Si están a mi lado, puedo hacerlo todo.

La rubia le sonrió.

—De cualquier modo, si llega a darte miedo, sabes que siempre puedes tomar mi mano.

—Quiero hacerlo— dijo Ash, sorprendiendo un poco a Lillie—. Cuando vamos de la mano me siento seguro; siento que la oscuridad no da tanto miedo… Cuando entremos a la cueva la próxima semana… ¿podrías tomar mi mano?

Los ojos de Lillie brillaron y sin dudarlo, asintió.

—Parece que pronto seré tu mamá, Pikachu— le dijo al roedor, quien ladeó la cabeza.

—Oye, ya te dije que Pikachu no es mi hijo— Ketchum se rio, haciendo que la rubia riera de nuevo.

Siguieron caminando hasta que finalmente llegaron a la cueva. Era tal y como la recordaban, la primera vez que todos la vieron, hacía tres semanas.

—Lillie sujetará a Selene, Elio a Mahalo y Ketchum a mí— Gladio sacó tres cuerdas de su mochila y le pasó una a cada miembro de su grupo.

Hau y Selene se ataron las cuerdas en la cintura, tal y como Gladio había hecho. Les dieron el otro extremo a sus compañeros asignados.

Lillie se amarró a Selene, Elio a Hau y Ash a Gladio. Con eso, todos los preparativos estaban listos.

—Buena suerte, equipo Noche— les dijo Ketchum, acercándose a los tres y extendiendo una mano hacia ellos.

—¡Pika!— el pequeño roedor bajó por el brazo de su entrenador y puso su patita sobre la mano de este.

—El Representante de la luna, el del atardecer y la flautista de la luna…— murmuró Lillie, sonriendo. Puso su mano sobre la pata de Pikachu.

—Bastante adecuado— Elio puso su mano sobre la de Lillie.

—¡Contamos con ustedes, equipo Día!— Hau se apuró a poner también su mano.

—Si no salimos en treinta minutos, cuento contigo, Lillie— Selene vio a la rubia, quien le asintió con fuerza. También extendió su mano.

—¡No me dejen fuera!-Roto— y dicho eso, extendió su protuberancia hacia el cumulo de manos.

Gladio sintió como todos lo miraban.

—Deséenos suerte— pidió, poniendo también su mano.

Todos bajaron y subieron las manos para finalmente, alzarlas al aire.

Se miraron entre todos y asintieron.

—Treinta minutos, ¿ya tienen todos activo el cronometro?-Roto— preguntó Rotom, mostrando un "00:30:00" en pantalla.

Hau y Gladio mostraron su Videomisor y Selene enseñó su Pokédex. En las tres pantallas aparecía el mismo número que en el de Rotom.

—Ni un segundo más. Si no están aquí dentro del tiempo determinado, los jalarán hacia afuera, pase lo que pase-Roto— les aseguro RotomDex.

Los miembros del equipo Noche asintieron.

—Suerte.

Y con eso dicho, entraron.


Selene se adentró en la niebla de golpe. Se llevó las manos frente a la cara y apenas podía verlas, por lo que se las acercó lo más posible a los ojos.

—Definitivamente están ahí…— murmuró, para luego, mirar a su izquierda, donde antes estaba Gladio. No había nadie— ¿Señor Gladio?...— llamó, comenzando a caminar en esa dirección.

Extendió las manos hacia el frente y no logró tocar nada. Frunció el ceño, corriendo con todas sus fuerzas hacia la derecha, donde sabía estaba una de las paredes de la cueva, en concreto, la derecha.

Corrió con las manos hacia el frente, esperando chocar contra algo. Corrió por lo que se sintieron como veinte segundos y siguió sin tocar absolutamente nada.

—Esto es ridículo— dijo. La entrada de la cueva era ancha, sí, pero no tanto como para no poder tocar una de las paredes incluso corriendo hacia ella a máxima velocidad. Volvió sobre sus pasos, hasta donde creyó, era el punto en el que había aparecido. Si su ruta era una línea recta, entonces eso le imposibilitaría el perderse, o eso pensó ella.

Selene Asutoro…— murmuraron. La chica abrió bien los ojos, sintiendo un escalofrío en la espalda.

—¿Quién anda ahí?— preguntó, frunciendo el ceño, sin dejarse intimidar. Los vellos de su cuello se erizaron al sentir como algo corría detrás de ella. Se llevó las manos a la cintura, comprobando que la cuerda seguía atada a ella.

Ven, Selene Asutoro…

La azabache sabía que ahí adentro, estaba totalmente sola. No podía arriesgarse a sacar alguno de sus Pokémon y que este se perdiera por la niebla.

—¿Eres Tapu Fini?— preguntó, mirando hacia el noreste.

Nadie le respondió.

Vayamos, Selene Asutoro… Vayamos…

—¿Ir a dónde? ¿De qué estás hablando?

Vayamos… Vayamos…

—Esto está empezando a ser cansado— Selene no podía ver nada y eso no la hacía sentirse más tranquila. La alarma de su Pokédex todavía no había sonado y sentía que tenía al menos unos cinco minutos adentro. Supuso entonces que para ella, el tiempo pasaba normal, no como en el caso de Lillie.

Selene miró hacia su izquierda, topándose con unos ojos grisáceos que la miraban fijamente. Asutoro retrocedió por inercia y parpadeó.

Cuando sus ojos se abrieron de nuevo, la niebla ya no estaba. A su alrededor había un bosque lleno de árboles, un sitio que reconoció.

Cuando ella y Elio iban a la escuela primaria, esta estaba en uno de los bordes de ciudad Carmín, colindando con un pequeño bosque.

Escuchó un llanto; la voz de una niña.

Se llevó las manos a la cintura, dándose cuenta de que la cuerda todavía estaba atada a ella. Miró hacia atrás, viendo como la cuerda se extendía por metros y metros, hasta perderse de vista. Sabiendo que eso era obra de la niebla, decidió seguir la voz.

Caminó por entre los árboles con rapidez y terminó llegando a un claro donde había dos niños; un niño y una niña.

La niña le daba la espalda, llorando desconsoladamente, por lo que no podía ver el rostro del pequeño.

Se acercó con cautela, de forma que pudiera ver el rostro de la niña y se topó con lo que se esperaba.

El niño estaba tirado en el suelo, con sus brazos extendidos hacia los costados. Tenía un ojo morado, sangre escurriendo de su nariz y moretones en rostro y brazos. Debía tener unos nueve años y vestía una camiseta con el rostro de un Pikachu en el pecho, así como un pantalón corto de color azul. No llevaba puestos zapatos.

La niña, por otra parte, trataba de secarse las lágrimas pero le resultaba imposible. Tenía la misma edad que el niño y al igual que él, su prenda superior tenía la imagen de un Pikachu. Tenía unos pantalones cortos rojos y si tenía zapatos; eran unas deportivas con temática de Charizard.

—Casi gano…— murmuró el niño, con su voz quebrada, posiblemente por el dolor— Eran tres contra uno y casi les gano… Así que… no llores…, Selene…

—¡E-Ellos te pegaron… por mi culpa!— la pequeña versión de Asutoro no podía obedecer lo que su hermano le había dicho— ¡Es mi culpa… es mi culpa!... ¡Si… tan solo les… hubiera dado mis cartas!...

Elio se sentó, a pesar de lo mucho que dolía y la tomó de los hombros.

—Defenderte de los abusones… no te hace culpable de nada…, Selene…— le dijo, derramando varias lágrimas por el dolor— No voy a dejar… que nadie te haga daño… Nunca de los nunca…

Ambos niños se abrazaron, haciendo que la Selene Asutoro de quince años apretara los puños con fuerza.

Odiaba recordar esos días; cuando era una llorona y permitía que golpearan a su hermano porque se quedaba paralizada del miedo. Durante toda su escuela primaria, Elio había recibido golpizas por cuidarla de los abusones que veían a Selene como una presa fácil.

Se acercó lentamente a su versión pequeña, sabiendo que todo lo que estaba viendo era una ilusión pero aun así, no podía dejar pasar la oportunidad.

Se acuclilló hasta estar a la altura de su oído y le murmuró, con todo el odio que tenía guardado.

—Me repugnas tanto…— sus ojos eran totalmente inexpresivos— ¿Ves lo que haces? Mira a nuestro hermano… Todo es tu culpa… Deberías llorar más, escoria. Llora. Llora. Llora. Pídele disculpas a nuestro hermano… Eres tan débil que se me revuelve el estómago simplemente viéndote…

El llanto de la pequeña Selene paró de pronto y entonces, la miró a ella.

Selene veía a Selene.

¿Y tú ya no lo eres?— le preguntó la pequeña.

Asutoro se sobresaltó, retrocediendo rápidamente y cayendo de sentón.

Su versión pequeña seguía viéndola con esos ojos; eran los mismos ojos que había visto antes de aparecer en ese lugar.

Antes de que se diera cuenta, estaba cayendo.


—Todo estará bien, Hau…— se dijo Mahalo a sí mismo, apretando los puños— Todo lo que veas aquí adentro será solo una ilusión…

Avanzó por la niebla en línea recta, sabiendo que llamar a Gladio o a Selene no tendría caso. Había sido él quien más descubrimientos había realizado con respecto a la niebla, después de todo.

—El tiempo aquí para mí pasa igual que el tiempo del mundo real— recordó Hau—. Estuve casi dos minutos dentro de la niebla cuando escuché esa voz… Eso quiere decir que… toma un tiempo empezar a ver las ilusiones de Tapu Fini.

Maldijo internamente que en el Cañón de Poni no hubiera la más mínima señal. Cuando fuera Kahuna, él hablaría con Hapu sobre eso.

¿Cuándo seas Kahuna?

Hau se sobresaltó, mirando hacia todas direcciones pero muy en el fondo, sabía que eso no tenía la más mínima utilidad. Apenas podía ver su nariz, si corría con suerte.

De pronto, Mahalo sintió su sangre arder.

—Tu voz no es para nada como la que escuché la otra vez— dijo, frunciendo el ceño y chirriando los dientes—. ¿¡Crees que es divertido usar la voz de mi papá?! ¿¡EH?! ¿¡Te divierte eso?!

¿Seguro que llegarás a ser Kahuna?

—¡Eso ahora me importa un bledo!— señaló hacia la dirección desde la que escuchó la voz— ¡Ahora solo quiero que me respondas! ¿¡Por qué tomaste la voz de mi papá?! ¿¡Qué quieres conseguir con eso?!

¿Puedes superar tu propia debilidad?

Hau apretó sus puños con fuerza y empezó a temblar por la rabia.

—Haces preguntas y preguntas y preguntas… ¿¡Vamos a jugar a eso?! ¿¡Vamos a ver quién se cansa primero?!— le preguntó, molesto— ¡Por mí bien!

¿Cómo puedes descansar sabiendo lo que sabes?

La expresión de Hau se suavizó un poco pero de nuevo, se volvió hostil.

—¿¡De qué estás hablando?!

¿Cómo puedes dormir sabiendo que él aún no ha sido vengado?

—Él ya fue vengado— respondió Hau por primera vez, sin darse cuenta de que había caído en su juego— ¡Faba va a pudrirse en prisión! ¡Papá ya fue vengado!

¿Fue Faba quien lo mató?

—¡Fue por su culpa que lo mataron!

¿Fue Faba quien lo mató?

—¡Estoy diciendo que…!

¿Fue Faba quien lo mató?

—¡Ya tuve suficiente!

Se giró hacia el frente una vez más, pero se topó con unos ojos. Eran los mismos ojos que podía ver cuando se miraba al espejo. Dio un fuerte salto hacia atrás y tropezó con algo.

Cayó de sentón al suelo y cerró los ojos por el impacto.

Empezó a ponerse de pie, pero entonces notó que una mano se posaba frente a sus ojos. Levantó la mirada, topándose con un rostro que no veía desde hace muchos años.

—Lo siento, campeón— su padre le sonreía—. Tal vez nos excedimos un poco.

Hau vio la mano frente a él, sintiéndose totalmente estupefacto. La tomó por inercia y entonces, sintió un jalón.

Hal Mahalo lo había jalado hacia él, envolviéndolo en un abrazo.

—¡Es increíble lo rápido que creces, Hau!— le dijo, separándose de él y despeinándole el cabello— Ni siquiera soy Kahuna todavía y ya puedo verte como mi reemplazo.

—Rai Rai— le dijo el Raichu de su padre, sonriéndole.

—¿Pasa algo, hijo?— le preguntó Hal, arqueando una ceja.

Hau ahora era mucho más pequeño, del tamaño de su yo de once años por lo que apenas le llegaba a su padre al pecho.

—No… No pasa nada…— murmuró, sonriendo.

Hal le devolvió la sonrisa.

—Vamos, tenemos que ir a atender a Popplio— le dio un pequeño codazo—. Y después, te invito unas Malasadas, ¿qué me dices?

—¡Eso suena genial!— exclamó Hau, dando un pequeño salto y haciendo regresar a Popplio a su Pokéball— Hoy me siento con ánimos de una Amargasada.

—¿Estás teniendo un día amargo, Hau?

—¡Para nada! ¡Es un buen día!

Padre e hijo rieron, al igual que Raichu.

Hau sabía que eso era una ilusión, pero… ¿tenía algo de malo el querer disfrutarla?


—Bien, Fini… Ya entramos, imagino que ya estarás contenta— Gladio dejó caer sus brazos a los costados de su torso—. Aunque estoy casi seguro de que no…

Gladio miró a su izquierda, donde antes estaba Mahalo y luego, a su derecha, donde se suponía, debía estar Selene. No vio a ninguno de los dos.

Empezó a caminar, pensando en qué cenarían esa noche.

—Tendremos que lavar la ropa antes de poder cenar…— murmuró, rascándose la cabeza. Algo que extrañaba un poco de su tiempo como director de sucursal en la Fundación Aether era lo que pasaba luego de sus encuentros nocturnos con Wicke— Llenar el estómago luego del sexo era agradable…

Siguió caminando hacia el frente, tanteando de vez en cuando el terreno para no chocar contra un muro que apareciera de imprevisto.

—Lillie se ha hecho mucho más fuerte que antes…

Has decidido entrar, Gladio Aether.

El rubio se detuvo por unos segundos y luego, siguió caminando.

—Y parece que su relación con Ketchum también está mejorando… Me alegro por ella.

Actuar de esa manera no servirá en este lugar.

—Y ahora que lo pienso… ¿No se están llevando demasiado bien?... No me parece mal, pero hacerlo frente a mí es…

Hay mucho que contar, Gladio Aether.

Unos ojos verdes aparecieron frente a los suyos, viéndolo fijamente.

Gladio los miró con aburrimiento.

—¿Se supone que esto debe…?

El sonido de un disparo calló a Gladio, haciéndolo cerrar los ojos con fuerza y caer al piso por el susto. Su cuerpo sufrió un enorme escalofrío y su respiración se agitó.

Se llevó una mano al pecho, el cual subía y bajaba con fuerza.

Por la impresión y el miedo, tardó un rato en notar su entorno.

Estaba en medio de ciudad Hau'oli. Miró hacia ambos lados con rapidez, viendo a las personas pasar y notó que, a sus pies, un Eevee y un Rockruff lo veían, confundidos.

—Oh, Gladio— el rubio reconoció esa voz, sobresaltándose. Miró hacia atrás y se topó con Hosea, uno de los clientes habituales que tenía Amapola; era también el dueño de una librería que estaba a tres manzanas de la casa de su anterior tutora— ¿Está todo bien? Te ves muy pálido…

El rubio agitó la cabeza y miró su cuerpo. Tenía puesta una camiseta roja simple, unos jeans azules y su calzado eran unas deportivas rojas.

Los puños de Gladio se apretaron con fuerza.

—¿Así quieres jugar?...

—¿Dijiste algo, Gladio? Mi oído ha estado bastante malo últimamente— Hosea le regaló una de sus sonrisas de abuelo.

Aether le dio su mejor sonrisa, tratando de verse lo más natural posible. Aunque fuera solo una ilusión, no podía tratar mal a una representación tan fiel de Hosea; ese hombre merecía lo mejor del mundo.

—Disculpe la extraña pregunta, pero ¿podría decirme que día es hoy?— preguntó, agachándose un poco— La hora también me serviría.

Hosea arqueó una ceja y luego, se rio.

—El trabajo no perdona, ¿eh, Gladio? Siendo tan joven…— sacó un reloj de bolsillo— Son las… 8:20 a.m. del día dieciséis.

—Noviembre, ¿verdad?

Hosea soltó una carcajada.

—¡Claro que de noviembre, chico!— le dio unas palmaditas y luego, siguió con su camino— Los veré en un rato; me aseguraré de contarle a Amapola que posiblemente te falten horas de sueño.

Aether se rio y se rascó la nuca.

—El trabajo no perdona— repitió, reverenciándose un poco.

Se despidieron y cada uno siguió por su camino.

Gladio notó en ese momento que la cuerda atada a su cintura se extendía hacia el sur pero no estaba tensada en lo más mínimo, como si no se hubiera alejado del otro extremo; en otras palabras, al parecer no había avanzado ni quince metros en la vida real, pese a lo que había caminado con anterioridad.

Rockruff y Eevee se apoyaron en las piernas de Gladio, preocupados por él.

El rubio se acuclilló y les acarició la cabeza, volviéndose a levantar unos segundos después.

—Si se supone que debo seguir la historia tal cual es… entonces ya sé a dónde debo ir— Gladio frunció el ceño. Su objetivo era la Boutique Hau'oli.


Selene se levantó de golpe, tomando con fuerza la manta que estaba cubriéndola. Respiró, sintiéndose agitada.

Una lámpara se encendió, iluminando la oscuridad del cuarto.

—¿Selene?...— preguntó Elio, tallándose el ojo— ¿Tuviste una pesadilla?

Asutoro miró el lugar en el que se encontraba. Era la habitación que había compartido con Elio desde su nacimiento hasta que se mudaron a Alola. Era idéntica…

Todo estaba ahí. Las dos camas, una con una manta de Pikachu y otra con una de Ultra Ball; la mesita de noche que había entre ambas camas con una lámpara sobre ella, así como dos despertadores; el librero donde guardaban libros sobre Pokémon y un montón de revistas que cubrían diversas cosas hechas por Ash a lo largo de su viaje…

—Yo… Creo que si… Tuve un mal sueño— Selene agachó la cabeza.

Escuchó como Elio se movía en su cama y cuando volteó a verlo, él estaba sentado, viéndola fijamente.

—Cuéntame. Sería malo que te desvelaras esta semana, justo cuando estamos preparando todo para mudarnos— Elio miró hacia su despertador, viendo que eran la 1:32 de la madrugada—. Vamos, la oferta tiene caducidad.

¿Estaba en los días de mudanza?... Eran los días anteriores a llegar a Alola; a iniciar todo lo que estaba viviendo ahora.

—Hermano… Yo… ¿soy débil?— le preguntó, con las palabras de antes resonando en su cabeza— Entreno y entreno, pero no siento que me vuelva más fuerte… O al menos, no lo suficientemente fuerte como para hacerle frente…

Elio arqueó una ceja, confundido.

—¿Entrenar? ¿Hacerle frente?— le preguntó, confundido— ¿De qué estás hablando?...

—Tiene que ver con mi sueño— le respondió—. Soñé… Soñé que en Alola, conocíamos al je… Ash Ketchum…

—¿Y se supone que eso es una pesadilla?— Elio sonrió— Eso suena como un sueño hecho realidad para mí.

—El sueño era bueno, pero llegó un momento…— Selene suspiró— Luego de conocerlo, iniciamos el Recorrido insular del que tanto nos ha hablado papá. El viaje era divertido y tú y yo nos hacíamos más y más fuertes; incluso llegamos a luchar junto a Ash Ketchum codo a codo.

Elio la miró, esta vez con seriedad.

—Pero las cosas se torcieron, ¿verdad?

Selene asintió.

—Había una profecía. Decía que el once de marzo llegaría el fin del mundo… Un monstruo llegaría de otro mundo y mataría a todo el planeta— Selene miró sus manos—. Tú y yo entrenamos junto al jefe tan duro como pudimos, pero incluso con eso… a pesar de que estaba determinada a ser más fuerte…; a pesar de que tú y el jefe me apoyaban…

Elio suspiró.

—Siempre te lo he dicho, Selene— se cruzó de brazos—. Tú y yo somos un equipo; el mejor equipo. Cuando unimos fuerzas, siento que podemos hacerlo todo; como aquella vez que trucamos la agenda del profesor de lengua para que aplazara el examen dos semanas porque estaba por iniciar la Liga Kalos.

Selene rio al escuchar eso.

—Pero a pesar de que juntos somos imparables…— Elio la miró a los ojos— Individualmente, no debemos depender el uno del otro. Mi fuerza y tu fuerza son dos cosas distintas; tú no debes hacerte fuerte porque yo esté contigo. Tú debes hacerte fuerte porque te tienes a ti misma.

Los ojos de Selene se abrieron de par en par.

—Pero yo… no sé cómo mejorar si no estás ahí, hermano— murmuró, volviendo a bajar la mirada—. Mi motivo para ser fuerte, mi determinación y mis ganas de seguir adelante… todas ellas son para poder protegerte… Si no te tengo… ¿Qué se supone que debo hacer si no te tengo?...

—Luchar por ti misma y crear tu propio futuro— Elio le sonrió—. ¿Sabes? No está mal querer ser fuerte para proteger a alguien más, pero tampoco está bien querer vivir solo por otra persona. Quiero decir, no es como que seas una mala chica o algo, de hecho, podríamos decir que eres alguien decente— Elio asintió varias veces, mostrando esa faceta deshonesta suya—. Sí, tú estás bien… Supongo que eres lo suficientemente capaz como para poder arreglártelas por tu cuenta, después de todo, eres mi hermana.

Selene se le quedó viendo.

—Hermano…— lo llamó— Tú me quieres, ¿verdad?

Elio se sobresaltó un poco y luego, se sonrojó. Abrió la boca pero las palabras no le salieron. Cerró los ojos y esta vez, sí consiguió hablar.

—Por supuesto que te quiero, tonta…— murmuró, rascándose una mejilla mientras veía hacia otro lado— Eres mi querida hermana menor…

La chica sonrió, para luego, volver a mostrarse indecisa.

—No sé si podré hacerlo, pero…

—Selene…— la voz de Elio atrajo su atención. Volteó a verlo con una sonrisa que se borró de inmediato. Unas manos oscuras tomaban a su hermano del torso, piernas, brazos y cuello— Ayuda…

Antes de poder terminar su oración, Elio fue arrastrado contra la pared, siendo consumido por esta.

—¡ELIO!— salió de su cama con rapidez, tratando de alcanzar a su hermano.

Por su parte, ella también sintió como la jalaban con fuerza. Salió disparada hacia atrás y cuando creyó que chocaría contra el muro, vio frente a ella la niebla.

Te está esperando…

—¡Recuperé a Selene!— exclamó Lillie.


—Cielos, Hau…— le dijo Malvácea, pasándole una servilleta por la cara— Si vas a comer Malasadas, al menos límpiate si te ensucias… ¿¡Tú también, querido?!

Hal se encogió de hombros, sin dejar de comer. Rápidamente, otra servilleta limpió todo su rostro.

Padre e hijo voltearon a verse, riendo. Ambos estaban sentados en un banco, con una bolsa de Malasadas entre los dos.

La señora Mahalo suspiró y se llevó una mano a la frente.

—¿Qué voy a hacer con ustedes dos?...— sonrió levemente— En fin… Voy a salir un rato al mercado, así que volveré en una hora o dos. No destruyan nada hasta entonces, ¿de acuerdo?

Ambos asintieron, sin dejar de comer.

Se despidieron de Malvácea sacudiendo una mano.

—Papá… Siempre me lo he preguntado, pero ¿por qué te casaste con mamá?— Hau volteó a verlo, terminándose su Malasada.

Hal le dio el último bocado a la suya y entonces, respondió.

—Puede ser regañona en ocasiones y a veces actúa como si fuera mi mamá… Que así es como creo que debe sentirse tener una mamá— Hal no había dicho eso con la intención de darle pena a su hijo y él lo sabía bien—, pero a su lado, todo son mariposas y enormes prados soleados… A su lado me siento poderoso e invencible; siento que si es por ella, puedo ir hasta el fin del mundo sin importar quién sea mi oponente.

Hau sonrió.

—Entonces mamá es tu razón para seguir adelante— tomó otra Malasada, pero entonces, sintió como una mano era posada sobre su cabeza.

—Antes de tu madre, quería ser fuerte para no preocupar nunca al tío Nanu o a papá. Luego, cuando la conocí, decidí hacerme fuerte para que ella pudiera sentirse segura a mi lado— volteó a verlo a él, con una enorme sonrisa—. Pero cuando tú naciste, Hau… Te volviste el centro de mi mundo. Todo lo que soy y todo lo que quiero ser, es para poder verte crecer y convertirte en un gran hombre.

Hau bajó la mirada, sintiendo como sus ojos ardían.

—¿Y si no puedes hacerlo, papá?...— le preguntó, viendo fijamente al suelo— ¿Y si te vas antes de que puedas verme crecer?...

Hal tomó otra Malasada.

—Si no pudiera verte crecer… No hay forma de que eso pase, Hau— le dijo—. Incluso si muero; incluso después de la muerte, mi amor por ti nunca desaparecerá. Te observaré siempre desde el otro mundo, velando por tu bien. No importa lo que me cueste, voy a ver a mi hijo siendo coronado como Kahuna.

—¿Vas a espiarme incluso cuando vaya al baño?— preguntó Hau, recuperando un poco el humor.

Hal soltó una carcajada.

—Procuraré no verte cuando estés en el baño o cuando empieces a salir con chicas.

Hau sonrió un poco, pero su ánimo volvió a decrecer.

—¿Y qué pasaría si incluso aunque me cuides desde la otra vida, no puedas verme ser coronado?— mordió su Malasada— Te sentirías decepcionado de mí, ¿verdad?

—Tú eres una estrella, hijo. Eres fuerte y amigable; puedes ganarte el corazón de las personas con facilidad y tienes una voluntad inquebrantable. No hay motivo por el cual no puedas convertirte en Kahuna.

—¿Y si me reúno contigo en la otra vida antes de poder ser Kahuna?...— Hau dejó de lado su pan— Podríamos vernos de nuevo, pero…

—Si nos reunimos de nuevo antes de que puedas ser Kahuna, entonces festejaremos a lo grande— Hal se cruzó de brazos tras terminarse la Malasada que estaba comiendo—. Para cuando llegues, yo ya tendré tiempo ahí así que podré presentarte a mamá. Aunque claro que no parecerá tu abuela, sino que será joven y bonita, como en las fotos que tiene papá.

Hau volteó a verlo.

—¿Cómo estás tan seguro de que será joven y bonita?...

—Porque murió siéndolo— Hal miró hacia el cielo—. Además, ¿por qué irías al otro lado siendo viejo? ¡Vivirías ahí para toda la eternidad! Es mejor vivir el resto de la eternidad con un cuerpo joven como el mío.

Hau se rio.

—Tú también estás viejo, papá.

Hal se llevó una mano al corazón.

—Esas palabras hieren más que mil agujas…

Mahalo hijo rio.

—¿Sabes, Hau?— el llamado de su padre lo hizo mirarlo— Durante mucho tiempo, me culpé por la muerte de mamá. "Si yo no hubiera nacido, papá no tendría que llorar todas las noches", pensaba.

Hau vio a su padre, sorprendido. Él nunca había hablado de esas cosas con él…

—Estaba seguro de que papá me odiaba con toda su alma por quitarle a su esposa y que por eso no quería estar conmigo; creí que por eso, pasaba tanto tiempo en el trabajo, porque no quería verme— le sonrió a su hijo—. Pero el tío Nanu me hizo ver que no era así. Papá trabajó duro para crear un pueblo unido y pacífico que yo pudiera gobernar sin problemas cuando llegara el momento de que lo hiciera. Todos los esfuerzos de papá estaban destinados para que mi camino como rey fuera más sencillo; él incluso me dejaba al cuidado del tío Nanu porque sabía que en toda Alola, no hay hombre más fuerte, diligente y determinado que él— Hal miró hacia el cielo—. De verdad me gustaría que lo conocieras…

Hau bajó la mirada. Escuchar esas palabras lo ponían realmente feliz y eran algo que de verdad necesitaba escuchar, pero…

Su caso y el de su padre eran distintos.

Hal no había podido hacer nada por detener la muerte de su madre; era solo un bebé cuando ocurrió y había sido decisión de la naturaleza.

Por otro lado, él era ya un entrenador Pokémon… Pudo haber hecho algo por su padre, pero en ese momento solo tenía fuerzas para huir…

Frunció el ceño.

—… ¿lo sabes, Hau?

Mahalo volteó a ver a su padre, quien le estaba sonriendo. Él también le sonrió.

—L-Lo siento, papá, me perdí en mis pensamientos. ¿Qué estabas diciendo?

—A veces eres tan despistado como yo, Hau— le dijo, dándole unos toquecitos en la cabeza, haciéndolo reír—. Te pregunté que si sabías lo que se siente estar en el estómago de un Guzzlord.

Hau se quedó en silencio. Su rostro palideció y comenzó a sudar a mares.

—¿Pa… pá?...

—Por supuesto que no lo sabes, Hau— Hal mantenía su sonrisa—. Escapaste de ese lugar, dejándome a mi suerte… Ni siquiera pudiste matar a Faba cuando tuviste la oportunidad y tampoco lo has encontrado a él.

Hal puso su mano sobre la cabeza de Hau, comenzando a apretarla con fuerza.

—¡A-AHHHHH!— gritó Mahalo, tratando de liberarse de su agarre— ¡SUÉLTAME! ¡TÚ NO ERES PAPÁ!

—Guzzlord me engulló de un solo bocado, tal y como tú haces con esas Malasadas que tanto te gustan— se acercó un poco más a su rostro—. Ahí adentro es como estar en otra dimensión, donde el tiempo avanza cien veces más lento que en el mundo real… Solo hay escombros, esqueletos de seres vivos que murieron ahí dentro y tú eres lo único que se mueve— la fuerza de su agarre aumentó—. Sientes como el tiempo pasa; sientes como pasan los días y tu estómago ruge por el hambre, así como tu garganta ruega por agua. No hay comida, tampoco hay nada que beber. Estás ahí por lo que se siente como una eternidad pero no puedes morir ni de hambre ni de sed; esa dimensión no te lo permite. Estás condenado a vagar hasta que finalmente la dimensión te dé permiso para morir, sabiendo que, si tomas la salida rápida y te quitas la vida, podrías nunca reunirte con los que amas en la otra vida.

Los ojos de Hau se abrieron de par en par.

—Creo que ya sabes cuál fue el camino que escogió papá, ¿verdad?— se acercó a su oído y se relamió, con toda la malicia del mundo— Dejar de seguir sufriendo a cambio de no ir a un lugar que posiblemente nunca existió… Es la única opción lógica en esa situación, ¿no crees?... Es una lástima que papá no supiera que la otra vida siempre existió…

Hau sintió las lágrimas correr por su rostro y su ceño fruncirse.

—¡VOY A MATA…!

Un fuerte tirón lo liberó del agarre de aquel impostor, haciéndolo salir disparado. Vio con rabia y furia el rostro sonriente de ese falso Hal Mahalo.

Vio la niebla frente a él y también la entrada de la cueva.

¿Piensas volver a abandonar a papá?...

—¡Tengo a Hau!— exclamó Elio con fuerza.


—¿No vas a ir a trabajar hoy, Gladio?— le preguntó Amapola, sirviéndose otro pedazo de pastel.

—Nah— dijo el rubio, sonriendo y recargándose en su silla—. Tú lo dijiste, Amapola. ¡Hoy es mi día!

La mujer rio, con una mano frente a la boca.

—Eres muy diligente con tu trabajo, Gladio, así que no creo que a tu jefe le moleste que te tomes un pequeño descanso— dijo, llevándose un pedacito de pastel a la boca— ¡Esto está delicioso!

Gladio también tomó su tenedor y luego, comió de su pastel.

—Esto realmente sabe bien…— dijo Gladio, sonriendo y con un pequeño sonrojo en el rostro— ¿Dónde lo compraste, Amapola? Tal vez pueda volver a comprar uno cuando el dinero me lo permita.

—No hace falta, Gladio. Si quieres comer pastel otra vez solo avísame con tiempo— le dijo—. Juntaré un poco de dinero y comeremos.

El rubio negó.

—De ninguna manera— le brindó una cálida sonrisa—. Tú invitaste esta vez, así que yo invitaré la siguiente.

Amapola se rio.

—Te tomaré la palabra, Gladio.

El rubio, aunque sonreía, por dentro era todo lo contrario. Sentía una angustia y tristeza aplastantes. Esa Amapola era idéntica a la que había conocido, incluso se comportaba igual que ella. Estar ahí, en ese lugar, lo hacía sentirse como en casa por mucho que fuera una ilusión. Pero él sabía lo que pasaba ese dieciocho de noviembre.

Recordaba que Seymour y Rony ya tenían fichada a Amapola por la fortuna que había ahorrado toda su vida la cual, al final, él había terminado heredando (aunque tampoco era una suma estratosférica).

Ese día ellos habían actuado aprovechando que era de noche y que él abriría la puerta por ellos. No sabía si ellos actuarían a pesar de que él no fuera a trabajar, pero, aunque así fuese, no estaba dispuesto a volver a vivir la misma historia.

No caería en los juegos de Fini.

—He estado pensando últimamente, Amapola— Gladio esperó a que la mujer terminara de comer—. Creo que ese perchero está bastante mal puesto.

Amapola vio hacia la entrada.

—¿En serio lo crees? No sé, Gladio, a mí me parece normal…

—No, no, no— Gladio se puso de pie y tomó el perchero, moviéndolo hacia una de las esquinas de la sala—. Imagina que alguien entra y lleva un accesorio como una bolsa o unos audífonos. Se engancharían con el perchero y lo tumbarían al suelo.

Amapola pareció comprenderlo.

—No sé cómo no me había dado cuenta…— murmuró, sonriéndole a Gladio— Mi sentido de estética ya está un poco desgastada por la edad. Me alegra mucho tener un toque de juventud en esta casa.

Gladio se rio, volviendo a tomar asiento.

—Pude intercambiar correo con Lillie— le dijo el rubio, evidentemente, mintiendo.

Amapola se sorprendió enormemente, al igual que Eevee y Rockruff.

—¿¡Es en serio?! ¡Eso es maravilloso, Gladio! ¡Y justo en el día de su cumpleaños!— lo tomó de las manos, dejando de lado su pastel— ¿Y qué te dijo? ¿Está bien? ¿Te extraña mucho?

Gladio asintió, con una sonrisa gentil.

—Fueron casi dos hojas de carta— le dijo—. Me contó que hizo un nuevo amigo de su edad y que se llevan muy bien. Han estado viviendo un montón de aventuras juntos y viven cada día como si fuera un tesoro desconocido.

Amapola sonrió enormemente.

—¿Es un chico o una chica? ¡Puede que ya tengas un cuñado y no lo sepas, Gladio!— le dijo, con su ánimo habitual.

Aether rio.

—Es un chico y sí, ella me dijo que siente cosas por él— Gladio se recargó en la mesa—. Pensar que mi hermanita ya está en esa edad…

Amapola aplaudió.

—¡Debería traerlo con ella cuando nos visite!— le dijo— ¿Y bien? ¿Ya atrapó su primer Pokémon?

Gladio asintió.

—Lo crio desde que era un huevo; es una Vulpix de Alola que llamó Shiron.

—Ese nombre suena un poco oriental, ¿no lo crees?

Gladio, una vez más, asintió.

—Su amigo es un chico de Kanto y fue él quien le regaló el huevo. Me dijo que le había puesto así en honor a él.

—Owww… Eso es muy lindo de su parte. El amor de la juventud es realmente algo conmovedor…

—Aunque también tiene otros Pokémon. Tiene un Ribombee, un Comfey, un Mimikyu y un Mudsdale.

Eso último sorprendió a Amapola.

—¡Válgame! Por lo que me has contado de Lillie, no me la imagino para nada con un Pokémon tan tosco como Mudsdale— dijo, riendo un poco.

—Con su actitud de niña me la podría imaginar, pero siendo como es ahora…— Gladio también se rio— Definitivamente no le queda.

—Es bueno saber que tu hermanita está viviendo bien, Gladio— volvió a tomar su plato con pastel— ¡Muero de ganas por conocerla!

El rubio abrió la boca para hablar, pero en ese momento, escuchó como tocaban la puerta. Gladio miró con rapidez al reloj que había en la pared.

Sin darse cuenta, se habían hecho las 11 de la noche.

—¿Quién será a esta hora?...— se preguntó Amapola, levantándose de su asiento.

—No te muevas— le dijo Gladio, con el ceño fruncido—. Ve a esconderte en tu cuarto.

—¿Gladio?...

—Por favor, Amapola— el rubio la miró y ella obedeció, confiando ciegamente en él—Rockruff, Eevee, suban a mis hombros.

Ambos pequeños obedecieron y subieron con rapidez.

Gladio caminó con sigilo hacia la puerta y se puso detrás de ella, retirando los seguros de uno a uno mientras los golpes seguían escuchándose.

Cuando terminó de quitar el último seguro, abrió un poco la puerta, la cual luego se abrió todavía más.

—¿Qué mierda?...— preguntó Rony, entrando al lugar con la pistola frente a él.

—No veo a nadie, hermano…— murmuró Seymour— Pero las luces están…

—¡Mordisco!— gritó Gladio, lanzando a Rockruff directo al cuello de Rony— ¡Placaje!— exclamó lanzando a Eevee hacia la sien de Seymour.

El fuerte golpe del tipo Normal noqueó al instante al de pelo marrón, haciéndolo caer al suelo con pesadez. Por otra parte, el mordisco de Rockruff había hecho que Rony soltara la pistola por el dolor. Trató con todas sus fuerzas de quitarse al tipo Roca de encima, pero no lo conseguía.

Gladio corrió hacia Seymour y le quitó la Pokéball de Garbodor, a quien hizo regresar antes de que siquiera se diera cuenta de lo que estaba pasando.

Luego de eso, el rubio embistió con fuerza a Seymour, haciéndolo caer de cara al suelo. Rockruff saltó en cuanto sucedió eso.

Aether corrió hacia la pistola y la pateó, mandándola a volar hacia la puerta de Amapola.

—¿¡Qué está sucediendo, Gla…?!— Amapola, quien acababa de salir de su habitación, se sintió aterrorizada al ver el arma.

—¡No veas, Amapola!— le gritó el rubio, corriendo hacia el cuchillo con el que habían partido el pastel— ¡No voy a dejar que esto pase de nuevo! ¡No lo permitiré!

Rony recibió una fuerte patada en el rostro y entonces, el rubio se sentó sobre él. Jaló el pañuelo del Skull con fuerza, viendo por primera vez su rostro.

—¿Así es como te ves en realidad?...— Gladio sintió como su sangre ardía y luego, se levantó, pisándole el estómago con todas sus fuerzas. Caminó hacia Seymour y clavó el cuchillo en su corazón hasta que no pudo entrar más.

Rony vio horrorizado eso y trató de gritar pero una patada lo interrumpió.

—¡Gladio, no lo hagas!— le gritó Amapola— ¡Eres mejor que eso, por favor!

—He esperado…— pero el rubio no la escuchó. Volvió a sentarse sobre el pecho de Rony— ¡DEMASIADO TIEMPO POR ESTO!

Amapola cayó al suelo al ver la brutalidad con la que Gladio atacaba al miembro del Team Skull. Sus Pokémon retrocedieron, asustados.

La descarga de rabia de Aether duró casi cinco minutos y cuando finalmente terminó, sus manos estaban llenas de sangre. Jadeaba con pesadez y una enorme sonrisa apareció en su rostro desde el inicio hasta el final.

Volteó a ver a Amapola, con el cuchillo aún entre sus manos y vio con horror lo que estaba pasando, desapareciendo así su sonrisa de satisfacción.

La mujer se apuntaba la pistola a la sien con una mano temblorosa, apunto de jalar el gatillo.

—Cuidé… de un asesino…— murmuró— Yo salvé la vida… de un asesino…

Los ojos de Gladio se abrieron y rápidamente se levantó, tirando el arma punzocortante al suelo.

—¡NO LO…!

Un disparo cortó el silencio de la noche. Gladio cayó de rodillas al suelo, con la mirada perdida.

—Le… mentiste…— escuchó que murmuraban.

Aether miró hacia atrás. Rony sonreía, aun estando vivo.

—Le dijiste… que… estabas harto… Q-Que ya… no querías se… guir viviendo así…— su sonrisa se amplió aún más— Yo gané, Gladio… ¡Te gané!... ¡YO… GANÉ! ¡TE ROMPÍ!

El rubio se arrastró con rapidez hacia el cuchillo y lo tomó de nuevo, abalanzándose contra Rony una vez más pero entonces, sintió un fuerte jalón.

Algo lo arrastraba hacia afuera, pero él se rehusaba a irse. Luchó con todas sus fuerzas para evitar que lo alejaran de aquel bastardo.

Clavó el cuchillo en el suelo y también sus uñas, avanzó lentamente hacia Rony y cuando estuvo por volver a clavarle el arma, el tirón aumentó su fuerza.

—¡TE ODIO!— gritó, escupiendo saliva sin quererlo por la gran cantidad de rabia que estaba sintiendo en ese momento.

Salió disparado hacia atrás, escuchando la risa triunfante de Rony.

Lo siguiente que vio fue la niebla y entonces, sintió que alguien lo tomaba de los brazos.

—¡Por fin! ¡Sacamos a Gladio!— escuchó gritar, pero a él no le importaba.

Trató de salir corriendo hacia el interior de la niebla una vez más para terminar lo que había empezado pero algo se lo impedía. Luchó contra lo que lo estaba sosteniendo, pero su fuerza era mayor a la de él.

Sintió un fuerte golpe en la cabeza y cayó de rodillas. Aturdido, miró detrás de él. Ash también había caído al suelo, sujetándose la frente.

—L-Lo siento mucho, Gladio… Pero no te calmabas y…

El Aether miró hacia los demás. Elio y Lillie lo veían con lo que parecía ser miedo, soltando la cuerda que lo unía a Ketchum, mientras que Hau y Selene no parecían estar poniendo atención realmente.

—Yo…— murmuró, bajando la mirada, apenado— Caí en su truco…

Todos se quedaron en silencio.


—¡Estoy justo aquí, Selene!— le dijo Elio, tomando de los hombros a su hermana— ¡Nada de lo que viste era cierto, todo eran ilusiones de Tapu Fini!

La azabache se llevó una mano a la cabeza y luego, negó.

—Yo… quiero dormir…— murmuró.

Elio asintió de inmediato.

—¡Todo el tiempo que quieras!— dijo, comenzando a llevarla a su tiende de acampar.

—Espera, Elio…— Gladio lo detuvo, sentado en su "silla"— Tenemos que hablar…

Hau tenía la mirada fija en el piso, con el ceño fruncido y los puños apretados fuertemente.

—¡Pero, Gladio…!

—No… Dormir viene después…— Selene caminó hacia su tronco y se sentó— Hablemos ahora…

Al final, todos los humanos se sentaron.

—Tenemos que volver a ir— dijo Gladio.

Ash, Lillie y Elio se sobresaltaron al oír eso.

—¿Te estás viendo, Gladio? ¿Los estás viendo a los demás?— preguntó Rotom— Veas como lo veas, todos están desgastados. Lo que sea que vieron ahí los agotó psicológicamente. No puedes hablar casualmente sobre "volver a ir"-Roto.

—No lo entiendes… Tenemos que hacerlo— miró a los demás miembros del equipo Noche—. Es una prueba; una prueba al retorcido estilo de Tapu Fini.

—Lo que hay ahí dentro nos atormentará por siempre a no ser que lo afrontemos…— murmuró Hau, hablando por primera vez desde que salió de la cueva.

—Pero, Hau…

—¡Necesito saber si mi padre se suicidó, Lillie!— interrumpió Mahalo con un fuerte grito.

El torso de la rubia retrocedió, cosa que Hau notó.

—Lo siento… Lo siento mucho…— murmuró, llevándose las manos a la cabeza.

—Es como mi hermano dijo…— Selene tenía una mano en el rostro, como si estuviera cansada— Tapu Fini quiere que nos hagamos fuertes… Esta es su forma de hacerlo y la odio…

Los miembros del equipo Día mostraron caras de frustración.

—Si van a hacerlo…— murmuró Ash— entonces que no sea mañana. Entren dentro de dos días. Necesitan descansar, chicos…

—Nosotros… creemos comprender lo que pueden estar sintiendo, pero decir que lo hacemos sería mentir— Lillie miró a Hau y luego a Gladio y a Selene—. Simplemente queremos que despejen la mente por un momento…, que reflexionen sobre lo que vieron adentro.

Elio asintió.

—La próxima vez los dejaremos estar ahí por más tiempo— les dijo—, pero si van en ese estado; si no superan la prueba de Tapu Fini… No sabemos que podría suceder…

Los tres asintieron al mismo tiempo.

Rotom los miró con seriedad y entonces, empezó a flotar hacia el exterior de la base.

—¿A dónde vas, Rotom?— preguntó Ash.

—Necesito ordenar las ideas-Roto…

Pikachu y Ash se miraron. El roedor bajó de un salto del hombro de su entrenador y corrió detrás de la Pokédex.

Ese día no hubo entrenamiento; tampoco el siguiente.


El sábado veinticinco de enero del 2014, el equipo S&M volvió a la cueva de Tapu Fini con el equipo Noche dispuesto a terminar lo que había empezado.

Una vez más, Gladio se ató a Ash, Selene a Lillie y Hau a Elio.

—Te diga lo que te diga esa ilusión, recuerda que no soy yo— el mayor de los Asutoro se apuntó a sí mismo—. El Elio real te estará esperando de este lado.

Selene asintió. Se veía como una persona totalmente distinta a la que era cuando salió de la cueva hacía dos días.

—Hermano…— Lillie se acercó a él— Amapola era una mujer dulce y gentil, ¿verdad?¨

—Era la mejor— respondió Gladio, mirando a su hermana. Asintió—. Lo sé, Lillie. Muchas gracias.

La rubia lo abrazó y él correspondió.

Ash y Hau se miraron, estrechándose las manos.

—Nos une un vínculo de Malasadas, Hau— le recordó Ketchum—. Recuérdalo.

Mahalo asintió.

—Las Malasadas lo son todo en este mundo— aseguró, soltando su mano.

El equipo Noche encaró la niebla y justo cuando se dispusieron a entrar, los detuvieron.

—Tengan siempre presente lo que les conté-Roto— la Pokédex los miró fijamente y recibió tres asentimientos.

—Volveremos en una hora— dijo Gladio, entrando en la niebla.

—O tal vez menos— Selene también entró.

—Mucho menos— Hau sonrió, entrando.

El equipo Día vio como los tres entraban y cruzaron los dedos.

Rogaron porque de verdad volvieran antes.


Lo había encontrado. Jangmo-o había encontrado a al monstruo. Ahora se batía en duelo contra un Machoke que, ingenuamente, había reunido varias de las piedras que conformaban su cuerpo para usarlas como parte de su entrenamiento.

El tipo Lucha esquivó rápidamente el intento del monstruo por aprisionarlo en su interior y lo vio con el ceño fruncido.

El monstruo golpeó con dos de sus patas, las que parecían las delanteras, el suelo. Del aire comenzaron a caer grandes rocas, directo hacia Machoke.

Sin dudarlo, el peleador comenzó a destruirlas una a una con una rápida sucesión de Golpe karate. Jangmo-o trató de correr hacia él para ayudarlo, pero una de esas piedras se plantó en su camino, obligándolo a esquivar.

Machoke corrió hacia el monstruo y utilizó Patada baja contra una de sus patas haciéndolo caer al suelo, pero, antes de que el coloso de roca pudiera siquiera hacer contacto, su cuerpo comenzó a desarmarse y armarse de nuevo de forma que en cuestión de segundos estaba de pie una vez más, como si nada hubiera pasado.

El ceño de Machoke se frunció más y luego, tensó sus músculos, recibiendo un aumento de ataque y defensa. Volvió a cargar contra el monstruo con Golpe karate pero de nuevo, sus ataques no parecían afectarlo.

El monstruo se desarmó y trató de encerrar dentro de él nuevamente a Machoke, pero este pudo esquivarlo por los pelos.

El tipo Lucha ya no vio otra opción. Se puso debajo del monstruo y luego, lo cargó con todas sus fuerzas, lanzándolo hacia un acantilado cercano. Dio media vuelta y salió corriendo. Saber cuándo retirarse era de sabios.

Jangmo-o vio decepcionado la (a su parecer) actitud cobarde de Machoke y comenzó a reclamarle, pero este no se detuvo en lo más mínimo a escucharlo. El tipo Dragón vio hacia el acantilado y se sorprendió al ver que los bloques estaban volviéndose a armar, como si la caída no hubiese sido nada.

El monstruo ni siquiera le prestó atención a Jangmo-o, en su lugar, comenzó a perseguir al Machoke, quien ya le sacaba cientos de metros de distancia. El monstruo era lento, pero insistente.

Jangmo-o corrió detrás de ellos.


Cuando Selene abrió los ojos estaba de vuelta en su antigua habitación. Seguía siendo de noche y la lámpara estaba encendida, iluminando la oscuridad.

Elio, el Elio de la ilusión, no estaba. Miró hacia su izquierda, donde estaba el muro del que emergieron las manos que habían arrastrado a su hermano. La pared ni siquiera lucía solida; era como si una superficie acuosa se viera alterada, generando ondas.

Se levantó de su cama y se subió a la de Elio. Extendió la mano hacia la pared y entonces, las manos negras aparecieron, sujetándola por todas partes.

Lentamente fue arrastrada pero ella no gritó, no parpadeó y tampoco se alteró.

No había forma posible de que una ilusión pudiera lastimarla.

Cruzar por la pared se sintió como si literalmente, acabara de teletransportarse. Miró a su alrededor, notando que estaba de vuelta en el Cañón de Poni. Se llevó las manos a la cintura.

La cuerda seguía ahí, extendiéndose por kilómetros y kilómetros, hasta perderse de vista, pero no había ni el menor rastro de Lillie.

Supo en ese momento que seguía dentro del mundo de las ilusiones.

Suspiró y apretó los puños.

—Recuerda lo que te dijo Rotom…— se dijo a sí misma— No dudes de ti misma…

Caminó por el lugar. Si no había pasado nada a pesar de su llegada, eso quería decir que debía seguir explorando en busca de ese algo.

Elio había sido llevado a ese lugar por las manos, al igual que ella… pero, ¿dónde estaba? Buscarlo era su tarea.

Miró hacia todas direcciones, se deslizó por paredes de roca y trepó algunas más. Como lo sospechaba, no podía cansarse en ese mundo; al menos, no como tal.

Sentía su respiración agitarse y sus músculos doler un poco cuando hacía cosas más difíciles, pero en ningún momento le fallaron las fuerzas.

Su búsqueda por el Cañón de Poni se sintió como una caminata de horas, incluso notó que el sol había comenzado a desaparecer en el horizonte.

—Eso quiere decir que el tiempo pasa distinto— murmuró. Reconocería el tirón que Lillie daría para sacarla cuando llegara el momento; el momento aún no había llegado.

Selene siguió caminando hasta que se topó con un inmenso muro de al menos, treinta metros. Miró hacia arriba, asombrada.

—Bien… Probemos… ¡Mis súperpoderes!— exclamó, dando un salto. Se elevó casi un metro y luego, volvió a caer al suelo— Supongo que este lugar no funciona así— se miró las manos, tomó un poco de tierra del suelo y luego, se dispuso a escalar.

Los dedos y brazos comenzaron a dolerle un poco, pero si tenía energías, ese dolor no era nada más que una simple molestia.

Terminó llegando a la cima en cuestión de minutos. Ahí arriba solo había una cueva solitaria, inundada por la oscuridad.

—Que pérdida de tiempo…— murmuró, preparándose para volver a bajar.

—¿Selene?...

La voz de Elio la hizo girarse con rapidez hacia la cueva.

—¿De verdad eres tú, Selene?...— de la oscuridad emergió su hermano, solo que no se parecía en lo más mínimo. Esta versión de él era delgada y huesuda, con los ojos hundidos. Sus ropas estaban desgastadas y descoloridas por el sol— Te estuve esperando…

Asutoro frunció el ceño. Sabía que era una simple ilusión, pero se veía tan real que no podía evitar preocuparse.

—¿Qué fue lo que te pasó, hermano?...— le preguntó, acercándose un poco pero deteniéndose al instante.

—Esas cosas… me arrastraron hasta aquí… No pude bajar; mis fuerzas no me lo permitían…, así que solamente esperé, Selene…— su cuerpo empezó a temblar— Ya no sé por cuánto tiempo te esperé… Tengo tanta hambre… tanta sed… Extraño a papá y a mamá… Te extrañaba a ti… ¿Por qué tardaste tanto?... ¿Por qué me dejaste sufrir de esta manera?...

Selene se le quedó mirando. Había sido una idiota por preocuparse.

—Eso no va a funcionar conmigo— le dijo, plantándose firme—. Por mucho que lo intentes; por mucho que trates de hacerme sentir mal. No hay nada que puedas hacer para convencerme de que eres mi hermano.

Elio tembló y luego, la miró con furia.

—¡Estoy así por tu culpa!— le gritó— ¡Asume tu responsabilidad!

Pese a su aspecto, el chico corrió en contra de ella a toda velocidad, embistiéndola. Selene logró esquivar por muy poco el ataque haciéndose a un lado pero gracias a eso, Elio comenzó a caer directo hacia el vacío.

Por pura inercia, Selene tomó su mano, cayendo ella de cara al suelo. El impacto la obligó a cerrar los ojos.

—¡S-Selene!— escuchó gritar. Separó los parpados, viendo el rostro de su hermano, quien lucía desesperado y asustado. Esta vez, era su apariencia normal; el Elio de siempre— ¡Súbeme, Selene! ¡Por favor!

—Tú… no eres mi hermano…— murmuró la azabache, sintiendo como su brazo izquierdo, con el que sujetaba a Elio, empezaba a dolerle cada segundo más.

—¡Idiota! ¿¡De qué estás hablando?! ¡Ya no estás dentro de la cueva!— le dijo el Asutoro— ¡Todos los demás ya se fueron; Gladio y Hau salieron mucho antes que tú y yo tomé el relevo con Lillie para recibirte cuando tuvieras que salir!

Los ojos de Selene se abrieron de par en par.

—¡Cuando te saqué, te chocaste contra mí, empujándome hacia atrás!— Selene se fijó bien y en efecto, estaban afuera de la cueva de Tapu Fini. Para llegar al lugar tenían que cruzar un largo camino ascendente que tenía un precipicio por un lado, el cual daba lugar a una caída de al menos, treinta metros— ¿¡Me crees ya?!

—Ellos no se irían… sin nosotros…— respondió, comenzando a dudar.

—¡Gladio y Hau estaban demasiado cansados! ¡Tenían que llevarlos a descansar!— exclamó Elio, poniendo un rostro de terror al ver cómo su mano se resbalaba un poco de la de Selene— ¡E-Ellos tuvieron que afrontar las muertes de sus seres queridos, eso les afectó demasiado!

Selene se quedó muda al escucharlo. O era la verdad, o era la mentira mejor contada del mundo.

—Selene, escucha, sé que estás cansada… Sé que estás confundida, pero en este momento, necesito que te centres— le dijo, tratando de mantenerse lo más tranquilo posible—. Cuando cuente hasta tres, me subirás, ¿de acuerdo?

Ella asintió.

—Bien… Uno, dos, tres… ¡TIRA!

Trató con todas sus fuerzas de levantarlo, pero no lo consiguió. Esta vez, si sintió cansancio, lo cual la convenció de que ya no estaba en la cueva de Tapu Fini y eso solo la hizo sentirse aterrada.

—¡N-No puedo, hermano!— exclamó, sintiendo como su respiración se agitaba— ¡No tengo fuerzas!

—¡Sí, sí las tienes!— le aseguró Elio— ¡Confía en que puedes hacerlo, Selene! ¡Tú y yo saldremos de esto, juntos! ¡Siempre salimos de cualquier problema cuando unimos fuerzas, ¿verdad?!

Selene asintió de nuevo.

—¡Una vez más, Selene! Uno, dos, tres… ¡TIRA!

Intentó subirlo, pero de nuevo, fue totalmente inútil. Esta vez, ella se arrastró un poco más hacia la orilla por culpa del peso de Elio.

Selene en ese momento se dio cuenta de que, si no lo soltaba, ella también caería con él. Sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas, al igual que los de Elio.

—¡No puedo, hermano!— le gritó— ¡Me estoy quedando… sin fuerzas!

Los ojos del azabache se cerraron, derramando varias lágrimas.

—No quiero que termine así, Selene…— le dijo— ¡No puede terminar así!

—¡No lo hará, hermano! ¡Te juro que…!

Selene una vez más, fue arrastrada hacia el borde. La desesperación creció dentro de ella.

—¡No quiero morir! ¡No de esta manera!

Los dientes de Selene chirriaron por el esfuerzo que estaba haciendo para tratar de subir a su hermano.

—¡Si tú mueres… yo iré contigo!— aseguró Selene, tratando con más fuerza.

Un gesto de sorpresa apareció en el rostro de Elio.

—¿Vas a renunciar a todo… por mí?

—¡Claro que sí!

—¡Tú podrías salvarte, Selene! ¡Si me sueltas, tú…!

—¡No hay forma de que lo haga!

Elio se quedó serio. Segundos después, sonrió.

—Hagámoslo… Si vamos a irnos, vayámonos juntos— le dio una sonrisa que le calentó el pecho—. Estar contigo en la otra vida tampoco suena mal…

Selene entonces lo notó.

—Tú no eres mi hermano…— murmuró.

Elio se sorprendió al escuchar eso.

—¿De qué estás hablando? Selene… ya no estás en…

—¡MI HERMANO NUNCA DIRÍA ESO!— gritó a todo pulmón— ¡Mi hermano me ama por sobre todas las cosas! ¡Él soltaría mi mano para que yo no muriera! ¡Él me pediría que siguiera viviendo! ¡Él me diría que no tengo porque morir por él! ¡TÚ NO ERES MI HERMANO!

—¿Sele…?— la mano de la Asutoro soltó la de su hermano. Elio tuvo que tomar con rapidez el antebrazo de Selene para no caer— ¡Selene, no hagas esto!— le gritó— ¡Por favor, no me sueltes!

Ella veía su rostro de desesperación mientras lloraba.

—Tú no eres… mi Elio— le dio un derechazo en el rostro, obligándolo a soltarla.

Elio abrió los ojos, mostrando un terror y desesperación sin igual.

—¡SELENE!— gritó, antes de estrellarse con fuerza contra el suelo.

Asutoro se quedó viendo al vacío; al cuerpo de su hermano. Un charco de sangre empezó a manar del cuerpo de Elio.

Miró a izquierda y derecha, en busca de un cambio en el escenario.

Nada pasaba.

Su respiración comenzó a agitarse cada vez más y su cuerpo a temblar.

—Él no era… él no era Elio…— se dijo a sí misma.

Él no era Elio… ¿o sí?...

Comenzó a faltarle el aire y sus ojos liberaron lágrimas a montones. Estuvo a punto de lanzar un fuerte grito, pero en ese momento, todo su entorno cambió.

A su alrededor, simplemente había niebla.

Tú fuerza no depende de nadie más— dijo la voz, haciendo que Selene volteara en todas direcciones—. Debes aprender a vivir por y para ti. Necesitas comprender que si te tienes a ti, eres imparable. Lo hiciste bien, Selene Asutoro.

Entonces, la niebla se difuminó. Miró hacia su izquierda y ahí estaban Gladio y Hau, parados como en un trance. Miró hacia atrás y pudo ver al equipo Día, quienes estaban a solo unos pasos de ella.

Caminó confundida hacia la salida (lo cual solo le tomó un paso largo) y notó como todos los que estaban afuera la veían, impactados.

—¡Sele…!— gritó Elio, pero ella se adelantó.

—¡ELIO! ¡Elio, Elio, Elio, Elio!...— se pegó con fuerza a su pecho, comenzando a llorar a mares— ¡No me dejes nunca, por favor!... ¡N-No te mueras!

El mayor de los gemelos lucía sorprendido pero no dudó en abrazar a su hermana.

—Nunca voy a dejarte, Selene…— le murmuró, acariciándole el pelo— Saliste de la niebla por ti misma, en menos de treinta minutos… Eres realmente increíble…

La azabache miró hacia la cueva y para su sorpresa, la niebla volvía a estar ahí. No le importó en lo más mínimo y volvió a pegarse a su hermano, llorando con más fuerza.

Ash, Lillie, Pikachu y Rotom miraron hacia el interior.

Aún faltaban dos…


Hau comenzó a subir por las escaleras que lo llevarías al piso superior de pueblo Iki. Dio cada paso con el ceño fruncido, sabiendo lo que le esperaba ahí arriba.

Apenas sus ojos pudieron ver la plataforma de combate ceremonial, también lo vieron a él.

Ese falso Hal Mahalo estaba sentado en el mismo banco de la otra vez, comiendo Malasadas como si nada. Pareció notarlo cuando subió el último escalón.

—Oh, volviste, Hau— volteó a verlo, sonriendo—. Empezaba a decepcionarme. Saliste corriendo como aquella vez.

—Papá me dijo que lo hiciera— le respondió, plantándose frente a él. De nuevo, tenía el cuerpo y la voz de su yo de once años—. En ese momento, yo solo servía para ir a pedir ayuda.

—Si te hubieras quedado, Faba no habría hecho lo que hizo— le aseguró, dándole otro mordisco a su Malasada—. Pudimos haber salido de ahí; los dos.

Hau dejó salir una carcajada que no borró la sonrisa de Hal.

—En serio no tienes ni idea del tipo de persona que es Faba— le dijo, quitándose unas pocas lágrimas producto de la risa—. Experimentación con Pokémon que involucraban todo tipo de actos como amputación, disección, etc. Sobornó y extorsionó a montones de empleados, incluso amenazó de muerte a varios. Difamó a otros científicos que iban en ascenso porque se sentía amenazado por ellos, lo cual arruinó sus carreras completamente— Hau se puso serio—. Abrió un Ultraumbral que terminó matando de forma cruel a un niño y lo consideró solamente daño colateral. Él no habría dudado en dormirme a mí también, si eso satisfacía su curiosidad científica.

—Pudimos haber muerto jun…

—Antes al menos te escuchabas como él; incluso decías palabras que podría considerar como suyas, pero ahora…— Hau sonrió— Mírate. Te estás esforzando por hacerme sentir culpable cuando simplemente ya no tienes argumentos.

Hal se le quedó viendo, con una sonrisa. El adolescente se acercó lo suficiente a él, asegurándose de que los ojos de la ilusión solo pudieran ver los suyos.

—¿Papá se suicidó?— le preguntó, arqueando una ceja— Papá era tan fuerte que daba miedo. Él nunca dudó y jamás cuestionó sus creencias; él siempre pensó en la otra vida y vivió de la mejor forma posible para poder llegar a ella sin problemas. Así tuviera que pasar una eternidad, papá nunca tomaría su propia vida— Mahalo pegó su frente a la de Mahalo padre—. Aunque tienes razón en algo. Tienes razón al decir que papá lo haría todo por mí y eso incluye aguantar la mayor de las desesperaciones. El Hal Mahalo que yo conocí nunca descansaría hasta lograr verme coronado como Kahuna.

El falso Mahalo no perdió la sonrisa.

—Estuve dentro por lo que sintieron como cincuenta años, muriendo lentamente por inanición y en total soledad. Eso rompe a un hombre, ¿lo sabías? Ni siquiera el más determinado…

—Hablas y hablas y hablas, pero solo dices cosas que ya he escuchado— Hau se señaló a sí mismo—. Todo lo que me estás diciendo son cosas que yo ya he pensado; son cosas por las que ya me he culpado.

—Y haces bien culpándote. Todo fue tu culpa.

El joven moreno se separó de Hal y se sentó a su lado.

—Papá murió hace casi siete años. Me he culpado mucho tiempo por eso, pensando que era débil— lo volteó a ver—. Pero jamás me detuve a ver todas las circunstancias. ¿Yo era el culpable de la muerte de papá? ¿Un niño de once años que solamente estaba de excursión?— negó rápidamente— Los culpables fueron un monstruo que ni siquiera pertenece a nuestro mundo y un malnacido que está pudriéndose en prisión. Papá y yo solo vivíamos nuestras vidas, ¿en dónde somos culpables por lo que pasó? ¿En dónde soy culpable yo?

Hal simplemente se le quedó viendo con una sonrisa.

—Lo crees de verdad.

—Definitivamente lo creo.

—A pesar de que hasta hace solo unos días, tenías dudas.

—Porque hasta hace unos días, dirigía una parte de mi odio hacia mi propia debilidad— miró una de sus palmas—. Cuando todo mi odio debería ir hacia Guzzlord y Faba. Si yo no hubiera estado ese día, nada hubiera cambiado. Papá no pudo vencer a Guzzlord; las cosas no habrían sido distintas por yo tener un equipo de seis Pokémon o un Movimiento Z. Solo habríamos sido un juguete para él.

—Pero te arrepientes de…

—Basta ya.

Hau se sobresaltó al escuchar esa voz. Esa voz era…

Volteó hacia atrás rápidamente, donde había otro Hal Mahalo que veía a su doble con el ceño fruncido. Se acercó a él y con las manos, dispersó todo su ser como si no fuese más que niebla.

El Hal que acababa de llegar se sentó en el lugar que antes ocupaba el Hal de niebla. Metió una mano en la bolsa de cartón y sacó dos Malasadas.

—Estuve viendo desde un inicio, campeón— le sonrió cálidamente, ofreciéndole uno de los panes—. Eres mucho más alto ahora.

Hau miró su cuerpo y se dio cuenta de que tenía el de su yo actual.

—No pienso caer en estos trucos otra vez…— murmuró, viendo fijamente a Hal Mahalo— No soy tan estúpido…

Hal tomó una de las manos de Hau y depositó la Malasada en ella.

—No hay forma alguna de que pueda convencerte de que soy real… O bueno, de que pueda convencerte de que soy como mínimo, un fantasma— movió los dedos de su mano derecha como si fueran tentáculos— Uy, ahora que lo pienso, es un poco tenebroso…

Hau se quedó callado.

—Este es el tipo de cosas que hace Tapu Fini. El señor Sofu'u solía contarme de ello cuando lo desafíe en el Recorrido insular; esta niebla en particular analiza todos tus pensamientos y recuerdos para luego utilizarlos en tu contra— Hal reparó en algo— ¡Hablando del señor Sofu'u! Debiste verlo el día en el que Hapu se convirtió en Kahuna… Estaba dando brincos de alegría por todo el lugar y gritando: "¡Siempre lo supe!"— Hal rio— También te sorprenderías al ver su versión joven. Cuando yo lo conocí ya era un anciano, por lo que me llevé una gran sorpresa al volver a verlo en persona.

Hau se quedó callado.

—Es tal y como te dije. Cuando van al otro lado, las personas van con sus cuerpos jóvenes para que vivan toda la eternidad— hizo músculo—. Al parecer a mí me mandaron con mi cuerpo en este estado porque consideraron que estaba en plena forma, ¡y tú me llamaste viejo!— Hal le dio un mordisco a su Malasada— Aunque definitivamente parezco mayor que mamá… ¿Sabes? Ella y yo hemos pasado todo el tiempo juntos desde que partí; ambos hemos estado viéndote a ti y a papá… ¡Claro que a mi amada Ace también! Por cierto, debes saludarla de mi parte cuando vuelvas a verla.

La boca de Hau se abrió por primera vez luego de un tiempo.

—¿No te suici…?

—Por supuesto que no— Hal se cruzó de brazos, sonriendo—. ¿Todavía lo dudabas?— al ver la mirada de su hijo, se puso serio— Cuando Guzzlord me comió, uno de sus colmillos hizo un corte enorme en mi costado derecho. Otros de mis Pokémon como Raichu y Slowking pasaron por lo mismo, pero Espeon, por ejemplo, fue tragada de forma limpia, sin ningún tipo de herida mortal…— sus ojos mostraron dolor— Sabíamos que no saldríamos de ahí, así que tuve que hacerlo… Me aseguré de que todos se fueran antes que yo y cuando cerré los ojos… Estaba rodeado por ellos y siendo recibido por mamá.

Hau miró hacia el suelo, en silencio.

—Lo atrapamos…— murmuró, llevándose la Malasada a la boca— El tío Nanu y yo atrapamos a Faba…

Iba a volver a darle otro bocado a su pan, pero este le fue retirado de las manos. La bola llena de dulces fue tirada al suelo con un movimiento de la mano de Hal y luego, lo abrazó con fuerza.

—Lo vi, Hau— le dijo, apretándolo fuertemente contra su pecho—. Vi todo lo que hiciste… Pude sentir tu rabia y tu dolor… Pensé que te irías por el camino equivocado; creí que mi querido campeón sería corrompido… Pero las recordaste; recordaste las palabras del tío Nanu…— derramó unas lágrimas sobre el cabello de su hijo— En ese momento, solo pude mirar a mamá y decirle: "Él es tu nieto"… Me hiciste sentir… tan orgulloso…

Hau apretó fuertemente la ropa de su padre y soltó un desgarrador grito. Comenzó a llorar a todo pulmón, sintiendo que el aliento se le iba en cada sollozo y que sus cuerdas vocales se desgarrarían si seguía así.

Balbuceó unas cosas que ni él mismo entendió y Hal simplemente lo abrazó con más fuerza, llorando también.

El llanto de Hau Mahalo duró por lo que se sintieron como cuarenta minutos hasta que finalmente, comenzó a calmarse.

Hal le acarició el cabello con ternura hasta que pudo volver a hablar.

—Y-Yo…— Hau se secó las lágrimas y sorbió los mocos que amenazaban con salir— no creí que podría… que podría hablar contigo de nuevo… Te... Te extrañé mucho, papá…

—Yo también te extrañé, campeón…— le dijo, quitándose de los ojos las últimas gotas que quedaban— Me habría gustado estar ahí cuando iniciaste tu Recorrido insular, cuando conociste al tío Nanu… cuando te enamoraste por primera vez…

Hau negó con la cabeza.

—No es tu culpa, papá…— aseguró— Puede que no hayas estado ahí, pero siempre me cuidaste… Siempre me cuidaste...

—Te lo dije hace dos días, ¿no?— Hal sonrió— Siempre velaré por ti.

Hau se sorprendió al escuchar eso.

—Entonces, ¿el de antes eras tú?...

—Esa ilusión me suplantó en el momento en el que empezaste a dudar. Tu duda la hizo emerger como una bestia que había estado invernado por años— asintió—. Así que todo lo que hablamos antes… Sí era yo.

El joven Mahalo volvió a sorberse los mocos y luego, sonrió ampliamente.

—Eso es asqueroso, Hau— le dijo Hal, rompiendo en carcajadas.

—¡Es lo que pasa cuando estoy muy feliz!— aseguró, pasándose el antebrazo por debajo de la nariz.

Ambos miraron hacia el cielo de pueblo Iki.

—Últimamente has estado sufriendo por amor, ¿verdad?— le preguntó, con las manos en las rodillas— Lillie y tu amigo de Malasadas, Ash.

Hau asintió.

—¿Quieres hablarme de eso?

Hau asintió de nuevo.

—Sé que mis oportunidades con ella son de menos cero, pero...— se llevó una mano al pecho— mi corazón es idiota… No me deja mirar a nadie que no sea ella…

Hal miró a su hijo.

—Antes de tener a tu madre, yo tenía otra novia— le dijo, llamando su atención—. Ella se llamaba Leyla…

—Te lo estás inventado; es demasiada casualidad que sus nombres sean tan parecidos— le dijo Hau, riéndose.

—¡No me lo invento, te lo juro!— Hal también se rio— Cuando vuelvas a pueblo Iki, pregúntaselo a Ace; estoy seguro de que ella te lo contará todo.

—Bien, bien… Digamos que te creo, papá— lo miró. En realidad, la historia no le interesaba mucho; le importaba estar ahí, en ese momento, con él.

—Bueno, Leyla era… Ella era una buena chica— le dijo, apoyando el rostro contra uno de sus manos—, pero no estábamos hechos para estar juntos. Nuestros intereses no eran los mismos y de poco en poco, nuestro amor fue apagándose.

Hau lo veía con interés.

—Leyla tenía una mejor amiga, que, como seguro imaginarás, se trataba de Ace— Hal se rio al recordarlo—. Ace era todo lo que yo buscaba en una mujer. Ella era atenta, cariñosa, dulce y se preocupaba por mí siempre… Tal vez fue porque crecí sin madre que traté de buscar a una pareja que actuara como una y… la encontré. El amor entre Ace y yo floreció poco después de que mi relación con Leyla terminara. No seguimos viendo a pesar de que ya no teníamos por qué hacerlo; seguimos en contacto a pesar de que yo ya no tenía ninguna relación con Leyla y al final, terminamos cayendo el uno por el otro.

Hau se rio.

—¿Y esto a qué viene, papá?

—Quiero decir que a veces, creemos que estamos con la mejor mujer del mundo pero es ahí cuando nos damos cuenta de que ella no está hecha para nosotros— respondió—. Antes de enamorarme de Ace, no me veía con ninguna otra persona que no fuera Leyla, pero cuando tu madre se convirtió en lo único que mis ojos podían ver…— dejó salir un suspiro—, en ese momento me di cuenta de que ella y yo estábamos destinados a estar juntos.

Hau se rascó la cabeza.

—Lo que dices tiene sentido, papá, pero…

—Dime, hijo— Hal le puso una mano en el hombro— ¿Lillie tiene todo lo que buscas en una mujer?

El heredero Mahalo miró a sus manos.

—Que sea amable con los Pokémon… Que sea buena tratando a los niños… Que sepa cocinar… Que sea alguien en quien puedas confiar… Que sea lista… Que pueda arriesgar todo por otros…— Hau levantaba un dedo con cada punto que mencionaba— Que tenga una gran determinación… Que me diga cosas lindas cuando hago algo bien… Que tenga sentido del humor…— había podido levantar los dedos uno a uno hasta que llegó al último punto. Se quedó callado unos segundos y luego, lo dijo— Que tenga ojos solo para mí…

—Esperar que una persona tenga todo lo queremos que tenga es algo mezquino y aferrarnos a ello nos hará perder muchas oportunidades, pero para que puedas sentir verdadero amor por alguien, debe cumplir al menos las cosas más importantes que buscas y para que ese alguien te corresponda, tú debes cumplir los puntos más importantes que busca en una pareja— le explicó Hal—. Por ejemplo, Leyla buscaba a un hombre que pudiera dedicarle tiempo para ayudarla a sobrellevar incluso sus problemas más cotidianos y desgraciadamente, mis responsabilidades como futuro heredero me lo impedían. Yo, por mi parte, buscaba a alguien en quien poder recargar mi hombro cuando las situaciones me sobrepasaran, pero Leyla nunca pudo cumplir ese punto sin antes hablar de ella misma por al menos dos horas.

Hau arqueó una ceja.

—Esa tal Leyla no me suena a que sea realmente una buena chica— le dijo, cruzándose de brazos.

—Tenía otros puntos buenos, pero no es necesario hablar de ellos ahora— le dijo Hal, también cruzándose de brazos—. A lo que quiero llegar, Hau, es que hay que saber cuándo un amor vale la pena y cuándo es mejor salir por la gran puerta antes de salir más lastimado.

Mahalo hijo asintió.

—Yo lo sé, pero…

—Es claro que tu corazón no va a cambiar de parecer tan fácilmente e incluso entiendo si decides seguir luchando por ella, pero hazle caso a este viejo— se señaló mientras sonreía—. La vida siempre te presenta las oportunidades adecuadas en el momento adecuado.

Hau miró hacia el cielo.

—Yo… quiero seguir tratando, aunque sea un poco más…— murmuró— No puedo saber si Lillie es realmente la persona que está destinada para mí si no lo intento… Pero, cuando llegue el momento de rendirme, definitivamente lo sabré.

—Te apoyo, hijo— Hal le puso una mano en el hombro—. Vive tu vida sin el más mínimo arrepentimiento.

Hau asintió.

—Papá… ¿tú sabes de todo lo que está por pasar?...— le preguntó.

—Sí. Lo sé— se cruzó de brazos—. En el otro lado hay una cantidad inmensa de gente, tanto que si buscas bien, incluso podrías encontrar a tus vidas pasadas. La tuya fue el señor Kei, ¿verdad?

Hau reaccionó de inmediato, viéndose sorprendido.

—¿¡Lo conoces?!

Hal se rio.

—A él y a todas tus vidas pasadas— le dijo—. Es normal que un padre quiera conocer todas las facetas de su hijo, ¿no?

El adolescente también se rio y le dio un pequeño empujoncito a Hal.

—Eso es asqueroso, papá— le dijo.

—Tal vez tienes razón— Hal soltó una carcajada—. El señor Kei es un buen hombre… Con solo verlo a los ojos supe que una parte de tu alma venía de la de él. Incluso aunque físicamente no se parecen en lo más mínimo, ustedes realmente desprenden el mismo aire. Hablar con él siempre me tranquiliza y me hace sentir como si el tiempo fluyera de forma pacífica…

Hau abrió los ojos de par en par. Estaba frente a una de las mejores pistas que podría obtener para derrotar a Necrozma.

—¡Papá!— exclamó, llamando su atención— ¡¿Keikilani Kauka no te contó nada acerca de la vez que enfrentaron a Necrozma?! ¡Cualquier cosa; una debilidad, un punto ciego, lo que sea me sirve!

Hal se le quedó viendo y luego, se llevó una mano al mentón.

—En su día, el señor Kei y los demás Representantes unieron fuerzas con los Tapus para apresar a Necrozma, quien había tomado posesión de Solgaleo— le dijo—. Una vez que lo inmovilizaron, Lunala pudo absorber de regreso la luz que le había cedido a Necrozma durante el intercambio que hicieron, debilitándolo todavía más y así, Arceus logró separarlos.

—Eso quiere decir… ¿¡Necrozma no tiene nada de su luz?!

Hal asintió.

— El señor Kei me dijo que, cuando lo derrotaron, lo único que quedaba del gran Resplandeciente era solo un despojo de lo que solía ser— se cruzó de brazos—. No tiene ni su propia luz, ni la de Solgaleo o Lunala…

Hau sonrió ampliamente. Con Solgaleo de su lado y buscando a Lunala… Estaban en un buen camino; en uno muy bueno.

—O eso nos gustaría creer…— Hal lo miró con seriedad— Necrozma tiene esbirros; los Ultraentes. Durante más de mil setecientos años han estado reuniendo luz para él desde distintas dimensiones y en grandes cantidades. Hay cosas que no podemos ver desde la otra vida y Necrozma es una de ellas. No sabemos qué tan fuerte sea exactamente.

Hau cayó en cuenta de algo.

—Entonces, si está despertando ahora después de tanto tiempo es porque…

Hal dio una cabeceada.

—Ha reunido el poder suficiente para hacerlo.

Mahalo hijo apretó un puño con fuerza.

—Tengo miedo, papá…— le dijo, con toda sinceridad— Yo realmente quiero volver a pasar más tiempo contigo… Quiero que podamos comer Malasadas como antes, pero…

—Lo entiendo, hijo— Hal le despeinó un poco el cabello—. Hay muchas cosas que solo puedes hacer cuando estás vivo. En el otro mundo no existen reyes, no existe Alola… no existe un vasto mundo por explorar. Tu vida no va a terminar pronto, Hau, de eso estoy seguro.

—Pero si Necrozma ya es lo suficientemente fuerte como para despertarse a sí mismo de su sueño… ¿Quién nos dice que no se hará más fuerte cuando llegue? Estará libre de hacer lo que quiera… ¿Y si no somos rivales para él?...

—En mi ser no cabe la menor duda; sé que van a ganar, cueste lo que cueste— Hal sonrió de manera triste—. Habrá personas que irán al otro mundo, eso es casi un hecho, pero estoy convencido de que tú no serás una de ellas. Tu determinación y coraje te protegerán.

Hau sonrió y se puso de pie.

—Si ganamos, entonces todo seguirá su rumbo normal… Si perdemos…— miró a su padre— al menos todos estaremos juntos en el otro lado. Es un ganar-ganar.

Hal se levantó del banco.

—Eres el Representante del atardecer, quien da paso del día más brillante a la noche más oscura…— le puso las manos en los hombros— En tu poder está el decidir qué destino tendrá la humanidad. ¿Elegirás el brillo del sol o la oscuridad de la luna?... Es una respuesta que solo tú podrás obtener, Representante.

Hau bajó la mirada.

—¿Y cómo lo hago?...— preguntó en un murmuro— ¿Cómo puedo responderme esa pregunta?

—Será tu corazón quien decidirá. Si crees firmemente que lograrás llevar al mundo a la luz, entonces será así, pero si por el contrario, albergas al menos un poco de duda…

Mahalo hijo lo comprendió. Apretó el puño derecho y lo miró.

—Dudo de nuestra victoria…— respondió— No puedo creer ciegamente que ganaremos, no como lo hace Ash, pero…— vio a su padre directo a los ojos— al menos puedo intentar creer.

Hal asintió.

—Eso es un inicio— le dijo para luego, sonreírle—. La última vez que nos vimos, me llegabas al pecho y ahora mírate… tu cabeza podría golpear mi mentón con solo moverte un poco hacia adelante.

Hau también sonrió y lo abrazó con fuerza. De pronto, sintió como el cuerpo de su padre se sentía menos duro. Alterado, lo miró.

—Supongo que Tapu Fini consideró que ya había cumplido mi parte…— murmuró Hal, viendo sus manos, las cuales empezaban a volverse traslucidas.

—¿Te vas ya, papá?...— preguntó. Sus ojos reflejaban una enorme tristeza.

—Tengo que— asintió y luego, lo abrazó de nuevo—. Sabes que te amo, campeón. Siempre te amaré, sin importar lo que pase.

Hau correspondió el abrazo.

—También te amo, papá… Gracias por siempre estar ahí para mí…

Se separaron cuando el cuerpo de Hal dejó de ser tangible.

—Oye, campeón… ¿Me podrías hacer un favor cuando vuelvas a pueblo Iki?...


Elio seguía acariciando el cabello de Selene cuando sintió como su cuerda comenzaba a moverse.

—¡Chicos!— exclamó, mirando hacia la cueva.

Hau salió con un paso firme y con la mirada en alto. Una enorme sonrisa de seguridad se veía en su rostro.

—¡Hau!— exclamaron Ash y Lillie.

—¡Antes de que fueran cuarenta minutos!-Roto.

Selene se le quedó viendo a Mahalo. ¿Él no había visto cosas horribles como ella?...

Antes de que nadie pudiera acercársele, Hau se sentó a un lado de la entrada de la cueva y se abrazó las piernas.

—Atribuirte… errores que no cometiste… solo te retrasaran en tu camino…— las lágrimas salieron de sus ojos— No añadas obstáculos… a tu sendero… Lo hiciste bien…, Hau Mahalo…

Todos vieron con tristeza al moreno. Ash volteó a ver a Lillie y le asintió.

La rubia, que ya no era unida a Selene por una cuerda, se acuclilló junto a Mahalo y comenzó a acariciar su cabeza.

—No sé qué haya ahí adentro…— le murmuró Lillie— pero sí sé que tiene razón en algo… Lo hiciste bien, Hau…

Mahalo asintió, tratando de quitarse las lágrimas del rostro. Miró hacia el cielo y luego, rompió en llanto.

Ash también quería reconfortar a Hau, pero no podía abandonar su puesto.

Por favor, Gladio…


—¿Gladio?... ¿Está todo bien, Gladio?

El rubio sacudió la cabeza con fuerza.

—L-Lo siento, Amapola… Me perdí en mis pensamientos, ¿de qué hablábamos?— le sonrió.

—Estábamos hablando sobre Lillie— le dijo, riéndose—. Sobre lo raro que es imaginarla con un Mudsdale.

—¡Ah, cierto!— Gladio también se rio, pero por debajo de la mesa, apretó un puño. Lo habían regresado justo unos segundos antes de que ellos tocaran la puerta.

Amapola tomó su plato con pastel y cuando se dispuso a tomar un pedazo con su tenedor, se escuchó que alguien golpeaba la puerta.

—¿Quién será a esta hora?...— se preguntó Amapola, levantándose de su asiento.

Gladio se paró con rapidez y luego, la detuvo con una mano.

—Escóndete en tu cuarto, Amapola— le dijo, mirando fijamente a la puerta—. Si confías en mí solo un poco…, escóndete en tu cuarto.

La mujer se veía realmente confundida pero asintió.

—Te confiaría mi vida, Gladio— aseguró, corriendo hacia su habitación lo más pronto que pudo.

—Eevee, Rockruff, suban a mis hombros— les ordenó, bajando la voz. Ambos pequeños obedecieron.

Gladio caminó hacia la puerta y se pegó a ella, quitando los seguros uno a uno y luego, la entreabrió.

La puerta se comenzó a abrir lentamente.

—¿Qué mierda?...— preguntó Rony, entrando al lugar con la pistola frente a él.

—No veo a nadie, hermano…— murmuró Seymour— Pero las luces están…

—¡Mordisco! ¡Placaje!— exclamó Gladio, lanzando a sus dos Pokémon en contra de los miembros del Team Skull.

Tal y como había pasado antes, el Placaje de Eevee noqueó a Seymour, haciéndolo caer al suelo y el Mordisco de Rockruff había hecho que Rony tirara el arma al piso. Gladio se apresuró en hacer volver a Garbodor a su Pokéball para luego, embestir con fuerza a Rony, haciéndolo caer de cara al piso.

Rockruff soltó a su presa y junto a Eevee, retrocedió.

El Skull que seguía consciente trató de arrastrarse hacia su arma, pero Gladio rápidamente le dio una patada en el rostro y aprovechó para tomar el cuchillo con el que habían partido el pastel.

—¡Eevee, Rockruff, vigilen que ese de ahí no se despierte!— gritó Gladio, levantando el cuchillo frente a la cara de Rony— ¡Quítenle todo lo que tenga en los bolsillos, hasta la última cosa!

Ambos Pokémon obedecieron.

Gladio, por su parte, le arrancó de un tirón el pañuelo a Rony, volviendo a ver su rostro.

—Volviste, Gladio…— dijo Rony, tomándose el cuello, el cual le estaba sangrando— ¿Vas a… terminar el trabajo?...

La mano de Aether empezó a temblar. Recordaba todo lo que había vivido por su culpa; todo lo que había perdido.

—Esta vez no…— le dijo, conteniéndose lo mejor que podía— Te llevaré a prisión… Vas a pasar toda tu vida ahí y…

—Mírate… Sabes que soy una ilusión… sabes que no soy real y aun así…, tiemblas… No puedes… contener las ganas de clavar ese cuchillo por todo mi torso…— sonrió— ¿Crees… que vas a poder contenerte… con los Seymour y Rony… reales?...

Gladio apretó los dientes con fuerza.

—Jódete, Fini… Jódete…

—Termina el trabajo, Gladio… Haz caso a tu… naturaleza— Rony levantó la mano, pero Gladio se la bajó con fuerza—. Si me mandas a prisión… saldré dentro de unos años… y querré venganza… Saldré antes que tú de ese lugar…— una sonrisa maliciosa apareció— Lillie…, Elio, Sele… ne…; Ash y Hau también… Una noche, todos ellos… me escucharán llamar a la puerta… y cuando la abran… Bang… Como a esa anciana que tanto quisiste…

El ceño de Gladio se frunció por la rabia y el odio. El chillido de una puerta se escuchó y de ella, salió Amapola.

—¿¡Gladio, qué está…?!— se detuvo al ver al rubio, quien tenía el cuchillo levantado— ¡No lo hagas, Gladio!

El cuchillo bajó rápidamente y se clavó en el suelo, justo al lado del rostro de Rony. Gladio acuchilló repetidas veces ese lugar; cada cuchillazo llevaba detrás una rabia sin igual.

Lo clavó una última vez, con todas las fuerzas que tenía. Lo único que quedó visible fue el mango del cuchillo; el filo había sido completamente encajado en el piso.

Gladio tomó a Rony por su camiseta de tirantes y lo levantó un poco.

—¡MÁTAME, GLADIO!— le ordenó este, con una sonrisa sádica.

—¡NOOOO!— le gritó a todo pulmón, pegándose a su rostro— ¡Solo yo sé cuánto quiero matarte, Rony! ¡Pero no vas a vencerme! ¡Tu patética vida no vale todo lo que hice!— lo dejó caer de nuevo al suelo y luego, sacó el cuchillo del piso utilizando todas sus fuerzas, lanzándolo lejos de ellos— ¡Tú y yo iremos a prisión! ¡Ambos pasaremos el resto de nuestros días sabiendo que nunca obtendremos lo que queremos! ¡Nuestros sueños y planes no valdrán nada!— dio un puñetazo que impactó justo a un lado de su rostro— ¡Pero eso a mí ya no me importa! ¡No podrás quebrarme! ¡Ya no tienes control sobre mí, ni sobre mis acciones! ¡No significas nada! ¡Ya no más!— lo miró fijamente a los ojos— ¡YO GANÉ, CARAJO!

Rony se quedó serio y luego, sonrió.

—Bien dicho…— y como si se tratara de simple niebla, desapareció.

La respiración de Gladio estaba agitada y su pecho subía y bajaba con fuerza. Su cuerpo temblaba por la ira.

Escuchó unos pasos y luego, unas manos tomaron su rostro.

—¡Gladio, mi niño!— le dijo Amapola, viéndolo bien— ¡Lo siento tanto!

Aether abrió los ojos con sorpresa.

—¿Por qué no desapareciste también?...— le preguntó, anonadado.

—¡Yo… no espero que me creas, pero yo…!— antes de poder terminar de hablar, Gladio la abrazó con fuerza.

—¿Eres tú?... ¿De verdad eres tú?... ¿Eres Amapola?...— preguntó, con sus ojos inundándose en lágrimas.

—Soy yo, Gladio… Soy yo…— le dijo, abrazándolo de vuelta.

—Te fallé, Amapola… Me dejé cegar por el odio y tomé un camino sin retorno…— dijo, derramando lágrimas a montones— Me convertí en un asesino que no merece el perdón…

El rostro de la mujer mostró amargura.

—Has reflexionado, Gladio… Eres diferente ahora…— le dijo, separándose de él y mirándolo a los ojos— Ya no eres el mismo de antes…

—Yo…— el rostro de Gladio se frunció por el dolor— no podré ir al mismo lugar que tú… Nunca más podré volver a verte, Amapola…

—Mi niño…— la mujer no pudo decir nada porque sabía que muy posiblemente, eso era cierto— Ahora mismo, no deberías pensar en mí…

—¡No puedo hacerlo! ¡Tú eras mi única familia, Amapola!— exclamó con fuerza.

—No… Tenías a Lillie y a tus abuelos antes de tenerme a mí. Tenías a tus Pokémon— le puso las manos en las mejillas— y ahora, tienes amigos que se sacrificarían por ti… Yo tuve una buena vida; me diste un último año lleno de diversión y luz… Por favor, deja de pensar en esta vieja y disfruta tu vida… Avanza, Gladio; no te quedes estancado…

—No… No sé cómo hacerlo, Amapola…— le dijo— Toda mi vida, lo único que quise fue salvar a Lillie y no la salvé… Quería tener mi venganza contra los que te asesinaron, pero ahora ya no la quiero… Deseaba tener una vida tranquila, pero nunca podré tenerla…— Gladio apretó fuertemente sus puños— Arruiné mi propia vida y ya no sé qué hacer con ella… No podré descansar ni siquiera estando muerto…

—¿Pero no eres feliz ahora?... ¿No eres feliz estando junto a ellos?

Gladio tembló.

—Soy feliz… Soy tan feliz como cuando vivía contigo… Ellos me hacen sentir parte de algo; hacen que sienta que por fin importo— respondió, con sus manos temblando— Pero incluso si logramos sobrevivir a lo que está por venir, mi camino y el de ellos se separaran… Y si morimos, todos ellos irán a un lugar distinto; un lugar al que yo no puedo entrar… No volveré a verlos nunca más…

—Gladio…

—Me he consumido tanto que ya no sé cómo volver a vivir de forma normal… A pesar de que me siento como uno de ellos, mi cerebro siempre me repite que no debería estar ahí… ¿Un asesino entre buenas personas?... ¿Qué mal chiste es ese?...

—Tú también puedes ser una buena persona, Gladio— le dijo Amapola—. Tus métodos fueron los peores posibles, eso es cierto, querido, pero tu corazón nunca olvidó su propósito.

—Yo no tengo un propósito…

—Claro que lo tienes; todos tenemos uno— aseguró la mujer—. Viví siempre como una mujer con un negocio de bayas, me casé, envejecí y perdí a mi marido, pero jamás sentí que hice algo con el regalo de la vida… Jamás lo sentí hasta que tú llegaste a mi vida… Mi propósito fue cuidar del Representante de la noche, quien ayudaría a salvar millones de vidas, y solo pude cumplirlo a medias… Debí haberte enseñado más cosas, no solo a vender bayas…

Gladio negó con la cabeza.

—Tú propósito, Gladio, es cuidar— pegó su frente contra la de él y cerró los ojos—. Siempre has sido tú quien cuida a los demás. Cuidaste a Lillie durante casi toda tu vida; cuidaste a Elio y Selene de aquel Ultraente; cuidaste a Hau de quienes querían fisgonear en su vida privada; cuidaste a la Fundación Aether pese a lo mucho que la odiabas; cuidaste a Ash cuando sintió que ya no podía, que la situación lo sobrepasaba…

—Solo lo hice porque Tapu Fini me lo ordenó… Ketchum es un ejemplo de que no soy una buena persona… Él es realmente agradable y amable, pero descargué todos mis complejos contra él…

—Pero rectificaste, Gladio. Te diste cuenta de lo que hacías mal y decidiste cambiarlo; no todo el mundo puede hacer eso… Venciste a tu propio orgullo y ahora, has decidido cuidar al mundo junto a él, como camaradas.

Gladio se quedó callado, con la mirada perdida en el suelo.

—¿No estás molesta conmigo?... Todas las cosas horribles que hice…— preguntó en un murmuro.

—Nunca he estado molesta contigo, Gladio… Te observé desde que marché y solamente podía sentir tristeza al ver que habías perdido el camino…— lo obligó a mirarla— Pero lo encontraste de nuevo… Por ti mismo…

—Lo hice demasiado tarde— aseguró, sin ser capaz de verla a los ojos—. Cometí el mayor crimen y perdí por completo mi humanidad…

—Nunca es demasiado tarde, Gladio— le dijo—. Hay personas que jamás podrán retomarlo porque no pueden ver que sus acciones están mal; vivirán todas sus vidas sin jamás hacer el bien. Tú, por otra parte, ya has decidido vivir el resto de tus días llevando una vida correcta…

Gladio miró sus manos.

—Tengo miedo…— admitió— No le temo a la muerte, Amapola… Le temo a lo que me espera después de ella… Me aterra el saber que nunca podré ver de nuevo a esta familia que tengo ahora…

—Puede que pagues en vida y pagues en muerte; o puede que no pagues en vida pero pagues el doble cuando ya no la tengas, pero…— le puso las manos en los hombros— volveremos a vernos. Si tu corazón de verdad se arrepiente por todo lo que hizo… Definitivamente volveremos a vernos…

Esta vez, si la miró a los ojos.

—¿Crees eso de verdad?...

—Voy a creerlo siempre— le dijo, abrazándolo—. Sin importar cuanto te tardes, siempre creeré en que volveremos a vernos.

Gladio también la rodeó entre sus brazos y pegó su rostro en su hombro.

—Dedicaré mi vida a cuidar… Nunca podré compensar lo que he hecho, pero al menos lo intentaré… Si eso me permite reunirme con ustedes antes…

—Sí… Te estaré esperando, Gladio…

—Te amo, Amapola…

—Yo también te amo, Gladio… Gracias por retomar el camino… Gracias por cumplir el deseo de esta vieja mujer.

El rubio sintió como el cuerpo de Amapola comenzaba a desaparecer y solo pudo abrazarla hasta que dejó de sentirlo.

Abrió los ojos y a su alrededor no había nada de niebla; miró hacia los lados y no encontró ni un rastro de Elio y Selene; miró hacia atrás y los vio a todos.

Vivir correctamente para morir correctamente. Deja que tu odio desaparezca y céntrate en el presente. Deja ir el pasado y podrás vencer todo— escuchó que le decía la voz—. Lo hiciste bien, Gladio Aether.

Se llevó una mano a la cara, la cual estaba empapada en lágrimas. Avanzó hacia el exterior, dándose cuenta de que nadie lo había visto.

Necesitó un único paso para salir de la cueva y solo con ese paso, sintió como sus fuerzas desaparecían.

Cayó de rodillas y se detuvo con las manos antes de que su rostro pudiera golpear el suelo.

—¡Hermano!— escuchó gritar a Lillie, quien corrió para ayudarlo a levantarse. Vio su rostro de incredulidad, seguramente por verlo llorar.

Ash también se acercó a él. A diferencia de Lillie, él simplemente se veía preocupado; no parecía sorprenderle que el duro Gladio Aether pudiera llorar, muy al contrario, incluso parecía esperarlo.

—Gracias a Arceus…— murmuró Ketchum, ayudándolo a ponerse de pie junto a Lillie— Es bueno tenerte de vuelta, Gladio.

El rubio asintió.

—Gracias, Ash…

Ketchum sonrió y luego, miró hacia el frente.

—¡Nos vamos!— gritó con fuerza— ¡De regreso a la base!

Todos asintieron. Selene fue ayudada por Lillie, quien dejó a Gladio en manos de Ash; Hau, por otra parte, tuvo que caminar con ayuda de Elio.

Pikachu y Rotom caminaron detrás del grupo.

La Pokédex todavía tenía los tiempos de cada uno de ellos, en orden de salida.

-Selene: 00:27:32.
-Hau: 00:38:49.
-Gladio: 00:59:54.

Todos habían salido en menos de una hora, tal y como Rotom lo esperaba.

La Pokédex miró hacia atrás; hacia la niebla.

Lo que hubiera dentro de ese lugar no quería verlo nunca, ni siquiera por curiosidad científica.

Presintió que esa sería la última vez que verían a los Gladio Aether, Hau Mahalo y Selene Asutoro que solían conocer.

La Pokédex se fue del lugar con un único pensamiento.

"Tapu Fini da miedo".


¡Terminé! Pufff… Este capítulo tiene 16,000 PALABRAS, ¡¿se lo pueden creer!? Terminé de escribirlo en unos tres días, pero es porque realmente estoy emocionado por lo que está por venir… Uy, el capítulo que viene me hace especial ilusión…

Con esto, los miembros del equipo Noche toman nuevas formas de ver la vida. Hau y Gladio escucharon palabras de sus seres queridos fallecidos y Selene aprendió que está bien querer dedicar su corazón a otros, pero que ella debe vivir por sí misma aunque al final del día, todo lo demás falte. Cada uno de ellos recibió una lección que realmente necesitaban escuchar… ¿Qué les esperará a los del equipo Día?

No han salido cosas nuevas relacionadas con el anime si mal no recuerdo, por lo que no tengo mucho que comentar. Claro que lo de su cambio de horario al "Golden Time" (que así se le llama al horario televisivo del viernes por la tarde en Japón, creo) me da bastante alegría porque así, más niños podrán ver Pokémon, cosa que los domingos pues no podían hacer porque son días en los que mayormente salen con sus familias y cosas así… Aunque en estos tiempos de COVID, no sé yo XD

En vista de que en el capítulo pasado, varios se sintieron mal por el pobre Murkrow, aquí les dejo un fragmento de su destino…


El pequeño Murkrow abrió los ojos una vez más. Recordaba sentir en sus carnes aquel dolor asfixiante y cómo la vida se le escapaba…

Miró a su alrededor, notando que no estaba en el lugar de siempre. Voló un poco, lo suficiente como para subir una enorme montaña verde que había frente a él y entonces lo vio…

Montones y montones de cosas brillantes, así como otros Murkrow que las recolectaban. Por muchas que tomaran, estas simplemente volvían a aparecer por lo que parecían ser infinitas.

Los ojos del pequeño Murkrow se llenaron de alegría y, sin pensarlo, voló hacia aquel paraíso de brillo.

Un brillo que jamás volvería a lastimarlo.


Espero que les haya gustado XD

En fin, no tengo nada más que decir, así que me despido por el momento.

¡Nos leemos, chicos!

¡Alola!