¡Alola a todos! El día de hoy solo tenemos tres reviews anónimas, así que no perdamos el tiempo y respondámoslas :D
Someone: I update as soon as I finish the chapter. There must be at least fifteen or twenty chapters left.
ElTrigon: ¡Buenas, Trigon! Gracias por la aclaración XD
Creo que Lillie se convirtió en la que lleva las riendas de toda la relación desde que acorraló a Ash en aquella cueva XD
Gladio ya admite que Ash le cae bien y se da cuenta de lo feliz que hace a Lillie, por lo que para él no hay problema en lo más mínimo. En efecto puede ser raro, pues el personaje mostró desagrado todo el fic, pero ha cambiado bastante desde aquel entonces y cambió bastante más en los últimos capítulos.
Hacen falta héroes como ese oficial para proteger al mundo… Esa escena la hice pensando en los famosos "Padres con derecho" o "Entilted Parents" XD Supongo que todos odian a un padre con derecho.
¡Pues son las tres de la mañana justo aquí donde vivo yo, así que seguramente si tendrás que madrugar! XD
¡Muchas gracias, Trigon!
¡Nos leemos!
Invitado: Creo que el encanto de tu nombre viene precisamente de la simpleza XD En este capítulo comienza el conflicto, así que…
¡Pasen a leer, por favor!
—ATENCIÓN, ATENCIÓN. ESTO NO ES UN SIMULACRO. QUE TODO EL QUE ESTÉ ESCUCHANDO ESTO SE REFUGIE RÁPIDAMENTE BAJO TIERRA. ATENCIÓN, ATENCIÓN. ESTO NO ES UN SIMULACRO. EL REFULGENTE ESTÁ DESPERTANDO. QUE TODO EL QUE ESTÉ ESCUCHANDO ESTO SE REFUGIE RÁPIDAMENTE BAJO TIERRA.
Pero no había nadie en las calles que escuchara ese mensaje; al menos, no humanos.
Las artificiales luces de Ultrópolis iluminaban a cientos de miles de Ultraentes, todos reunidos alrededor de una enorme torre de cientos de metros de altura. De sus cuerpos salía una gran cantidad de energía y muchos de ellos colapsaban de pronto; en un pestañeo.
Aquella torre se estaba resquebrajando a un ritmo alarmante y pronto, cientos de trozos de metal comenzaron a caer al suelo. Una larga y oscura extremidad emergió del centro del pilar de luz que cruzaba el centro de la torre, acelerando el proceso destructivo.
Sin que ninguno de los Ultraentes lo supiera, el suceso estaba siendo observando por millones de personas.
—Esto es malo, coronel Siro— murmuró Zoe, frunciendo el ceño.
—Por supuesto que es malo— el hombre se pasó una mano por el mentón—. El fin de todos los mundos conocidos está comenzando— volteó a ver a su otra subordinada—. Capitana Miria, haga todos los preparativos. En cuanto Necrozma salga de nuestra dimensión, lo perseguiremos sin dudar.
—A la orden, señor— dijo la mujer, poniéndose firme y retirándose con rapidez.
—No podemos pelear solos contra esas bestias… Necesitamos unir fuerzas con las personas de la dimensión LA-1818— murmuró el hombre, cerrando los ojos.
—Coronel— Darius se acercó a él, preocupado—. ¿Qué hay de Solgaleo y Lunala?... Si Necrozma llega a alcanzarlos…
—Claramente. Por eso mismo huyeron hace más de una semana; él no debería de poder alcanzarlos tan fácilmente— la mirada del coronel se afiló—. Atentos, subteniente Darius, sargenta Zoe.
Ambos voltearon hacia la pantalla y vieron como la torre era completamente destruida. La luz artificial del pilar había desaparecido y en el centro, solo había alguien, o algo.
El oscuro cuerpo de Necrozma, con sus brazos extendidos hacia los lados.
—HE MANUAHI!
Ese fuerte grito que ninguno comprendió llenó de euforia a los Ultraentes, quienes comenzaron a "gritar" al aire.
—Aunque… parecer que… actualmente se decir… "Ser libre"…— Necrozma comenzó a mover sus extremidades— Ser patético… Necesitar luz… ¡NECESITAR LUZ!
Con sus grandes garras, comenzó a abrir un Ultraumbral, sin siquiera reparar en el hecho de que había miles de Ultraentes muertos a sus pies.
—Necesitar… Mahina Pe'a…
Miles de Ultraumbrales se abrieron junto al de Necrozma y todos los Ultraentes entraron a ellos. El Resplandeciente también se dispuso a entrar al suyo, no sin antes mirar a sus alrededores.
Sin pronunciar la más mínima palabra, los ojos de Necrozma se iluminaron y grandes puntos luminosos aparecieron por todo su cuerpo, de los cuales emergieron cientos de haces de luz que golpearon una gran cantidad de edificios, haciendo enormes agujeros y destruyendo la gran mayoría de ellos.
—Débil…— murmuró antes de entrar a su Ultraumbral.
El ceño de Siro se frunció.
—Destruye lo que quiere y toma lo que desea… Eso se termina ahora mismo, señores— le dio la espalda al monitor, encarando a miles de hombres y mujeres que vestían uniformes de la Unidad Ultra— ¡TOMEN SUS NAGANADEL Y MARCHEN! ¡SI HEMOS DE MORIR, MORIREMOS, PERO NOS LLEVAREMOS CON NOSOTROS A ESE MONSTRUO!
Las voces se alzaron y sin dudarlo, marcharon hacia la superficie. Se quedaron esperando en el lugar hasta que vieron como una inmensa nube llegaba hacia donde ellos.
Aquella no era una nube.
Se trataba de un cumulo enorme de seres voladores, los cuales aterrizaron, cada uno a un lado de un miembro de la Unidad Ultra.
Eran seres realmente grandes de casi cuatro metros de altura, parecían una mezcla de dragón e insecto; sus abdómenes eran realmente grandes, siendo estos la mayor parte de sus cuerpos, el resto era delgado, como sus dos largos brazos que terminaban en patas con tres garras. En sus hombros sobresalían unos grandes pinchos grisáceos y de sus espaldas, unas afiladas alas. Sus cabezas se alargaban hacia atrás, como si tuvieran un apéndice filoso a modo de cresta y a los costados de sus bocas poseían unos largos colmillos. En lugar de tener patas inferiores, tenía tres grandes aguijones, uno central realmente grande y los otros dos, que se encontraban en los laterales. Todos los colores de su cuerpo eran una variedad de morado, a excepción del azul de sus ojos. Por cada par de estos seres llamados Naganadel había un pequeño Poipole.
Apenas subieron todos los miembros de la Unidad Ultra, despegaron. Sin dificultad alguna, todos y cada uno de ellos abrieron un Ultraumbral por el cual entraron.
Con un rumbo fijo, partieron.
A Alola.
—El huevo emergió en medio de la nada y de este, emergió Arceus…
Un gran rayo de luz se abrió paso entre las nubes y de estas descendió el Pokémon creador en todo su esplendor, dejando maravillados a todos quienes lo veían. Su porte y postura eran majestuosos, infundiendo respeto con su simple presencia, así estuviera a kilómetros de distancia. A su alrededor, comenzaron a aparecer cientos de miles de Unown.
—El creador hizo el universo conocido y con sus mil brazos dio forma al mundo y al resto de los Pokémon... Pero el creador necesitaba orden y por ello, creó al Trío Dragón compuesto por Dialga, señor del tiempo que lo hace fluir conforme late su corazón…
Un portal se abrió, del cual salió el Pokémon del tiempo, colocándose por debajo de su señor creador y reverenciándose ante este.
—Palkia, amo del espacio, que ayudaría a expandir la obra del creador y a estabilizarla…
Otro portal se abrió y de este apareció Palkia. Vio a Dialga de reojo, generando una pequeña tensión; enemigos eternos que recientemente habían hecho las paces se encontraban una vez más. El amo del espacio se reverenció ante Arceus.
—Y Giratina, gobernante del mundo distorsión, reino creado por Arceus para contener sus peligrosos poderes…
Un último portal se abrió; uno oscuro e inquietante del cual salió el señor de la antimateria. Se elevó hacia donde estaban sus hermanos y sin mostrar el más mínimo respeto por el creador, simplemente se quedó ahí; vigilando.
—Pero el mundo no era apto para la vida y por ello, Arceus decidió crear a Kyogre, señor de los mares y de todo cuerpo de agua conocido…
A la distancia, emergió una gigantesca ballena azul. Se trataba del poderoso Kyogre, quien miraba hacia el cielo sin hacer el más mínimo sonido.
—Y a Groudon, creador continental y de toda tierra firme…
Del mar emergieron grandes masas de roca, las cuales elevaron al gran Groudon, quien también observaba el cielo en silencio.
—Pero estos dos seres poderosos rápidamente lucharon por ver quien tendría más territorios en el mundo; con sus formas primigenias, amenazaron el equilibrio del mundo, pero entonces, el gobernante de los vientos descendió desde el espacio para ponerle un fin al conflicto con sus propias fuerzas… Rayquaza impuso el orden con mano de acero.
El silbido del viento al ser cortado no tardó en escucharse y de los cielos descendió él, como si fuese un meteorito. La gran serpiente se detuvo en mitad de su vuelo y se puso en medio de Groudon y Kyogre.
—Tierra y agua… Un ambiente prospero para la vida… pero, ¿y la vida? Fue así que Arceus creó a Xerneas, formador de toda vida en la tierra y a Yveltal, generador de la inevitable muerte y para balancear el ciclo de la vida, se originó a Zygarde.
En la isla de Melemele, un gran ciervo azul apareció. Su caminar era glorioso y su presencia tranquilizadora. El creador de todos los seres vivos, Xerneas, hacía acto de presencia.
Y el señor de la muerte no era menos, pues en la isla de Poni se elevó majestuoso e intimidante. Yveltal se preparaba para el combate.
Por último, junto a Arceus llegó él. Un ser débil pero que, en conjunto con sus similares, se volvía monstruosamente fuerte, pues era él quien debía dar el balance entre la vida y la muerte. Zygarde apareció, con una figura más pequeña en su hombro.
—Y así, nacieron los humanos y Pokémon, pero no era suficiente… La humanidad era débil e indefensa a comparación de los Pokémon, por lo que Arceus decidió otorgarles una combinación que los haría superiores en intelecto para que así convivieran en paz con los Pokémon. La voluntad, las emociones y la sabiduría, todos ellos materializados en tres pequeños seres llamados Azelf, Mesprit y Uxie…
Su tamaño imposibilitaba que los vieran fácilmente, pero ahí estaban ellos. El trío del lago.
—Y así, la misión de Arceus terminó, retirándose a descansar pero no sin antes dejar a un emisario que vigilaría a todos los seres. Su juguetona creación a la que llamaría Mew— Liam extendió los brazos hacia los costados, maravillándose por los legendarios seres que había frente a él—. Que hermoso espectáculo pero que terrible situación…— sonrió ampliamente— Alabado sea el creador…
Y aunque él solo había mencionado a aquellos legendarios primordiales, no fueron los únicos en hacer acto de presencia.
Regigigas también apareció acompañado por un par de Regirock, Regice, Registeel y otros dos seres similares a estos, los cuales eran únicos. Uno tenía el cuerpo completamente rojo y sus dos negros brazos recordaban a la mandíbula de un dragón; el otro, por su parte, era amarillo, con unas largas y gruesas extremidades superiores que contrastaban con las pequeñas y delgadas inferiores. En su cintura y hombros tenía unos anillos extraños de color azul.
En todos los bosques de Alola comenzaron a aparecer decenas de Celebi, los cuales veían atentos lo que estaba sucediendo. Así como decenas de Celebi aparecieron, también lo hicieron decenas de Shaymin, descendiendo de los cielos y decenas de Phione, guiados por un Manaphy.
A su vez, aparecieron los legendarios Lugia y Ho-Oh, cada uno con sus respectivas creaciones. Aunque las Aves legendarias y los Perros legendarios tenían su estatus por algo, no eran seres del todo únicos. Más de un trío de estos apareció junto al Dúo de las Torres.
Era el mismo caso con el Dúo Eón ya que si bien eran legendarios, tampoco eran únicos. Más de un dúo apareció, a excepción de una solitaria Latias.
No obstante, lo mismo no ocurría con los llamados Espadachines místicos o el Trío de las nubes, quienes también acababan de llegar desde la región de Unova. De la misma región también llegó Meloetta junto a los legendarios Reshiram, Zekrom y Kyurem. Por último, aparecieron cinco Pokémon; cinco Genesect liderados por uno variocolor.
Cresselia y su contraparte Darkrai también aparecieron. Aunque eran enemigos naturales, debían dar un cese al fuego temporal.
Por último, de Kalos llegaron Diancie, Volcanion y Hoopa; todos ellos escondiéndose a simple vista.
Los cielos, la tierra y el mar eran cubiertos por seres de leyenda que se habían reunido por la llamada de un ser superior. Todos ellos estaban ahí para luchar por el mundo en el que vivían.
En las Afueras de Hau'oli, Ketchum abrió los ojos como platos.
—Esta sensación…— murmuró, volteando rápidamente hacia donde estaba Arceus; justo sobre la isla de Ula-Ula. Sus ojos se centraron en su viejo amigo, Blandito. Sonrió.
Tuvo que mirar con sorpresa hacia el cielo, lugar por el cual habían pasado volando dos seres. Al verlos fijamente notó que eran dos Mewtwo, los cuales también lo habían visto a él.
—Todos están aquí, Pikachu…— murmuró, viendo hacia su hombro.
—Pika Pi— asintió el roedor, saltando al suelo.
—Toda la formación está esperando sus órdenes, señor Ketchum— dijo un recluta de la Fundación, acercándose a él. Su cabeza estaba rapada y unos lentes cubrían sus fieros ojos. En su brazo izquierdo tenía una banda con la imagen de un Pikachu—. También se presentaron oficiales de policía y entrenadores dispuestos a defender esta zona.
Ash volteó a verlo.
—Eras… Enzo, ¿verdad?— el recluta asintió. Ketchum entonces le tendió seis Pokéballs— Es probable que yo tenga que retirarme en un punto, así que te confío a estos chicos y a todos los del escuadrón, ¿bien?
Enzo asintió con fuerza, tomando las seis capsulas. Miró hacia atrás de él, topándose con tres Tauros, un Swellow, un Gliscor y un Samurott.
Ash caminó hacia donde estaban sus otros seis Pokémon.
Pikachu, Charizard, Heracross, Infernape, Sceptile y Krookodile le asintieron.
—Pase lo que pase el día de hoy…— Ketchum les sonrió— Quiero que sepan que siempre estaremos juntos.
—Todos nosotros lo sabemos— le dijo Rotom, sonriendo. Los Pokémon estaban de acuerdo.
Ketchum sonrió, cerró los ojos y los volvió a abrir, dirigiendo su mirada hacia el oeste.
—Vas a estar bien, ¿verdad, Red?...— murmuró, con una sonrisa llena de confianza y entonces, miró hacia el este— Tú también vas a estarlo… Tienes que estarlo…
—No tenías que venir a dejarme hasta Akala— rio Lillie, rascándose la cabeza.
Antes, en el Paraíso Aether, todos se habían despedido y partido hacia sus respectivas islas, donde pasarían todo el día diez a esperas del día once. Los que no estaban presentes simplemente habían tenido que irse a su isla asignada.
Por insistencia de Ash, él había abordado en el barco que llevaría a Lillie hacia Akala, más específicamente hacia Konikoni; luego de eso volvería a Melemele.
—Nosotros cuidaremos de ella, Ash— aseguró Olivia, cruzándose de brazos.
Lana asintió.
—Somos bastante fuertes aunque nos veamos así de hermosas… Menos Kiawe— dijo, volteando a ver a su amigo con la lengua de fuera.
El Capitán simplemente sonrió.
—Aunque también contamos con Lillie para que nos cubra las espaldas— dijo, mirando a la rubia.
—¡Por supuesto! Si ustedes me necesitan, yo estaré ahí.
Mallow dio un fuerte aplauso.
—¡Para eso están los amigos!
A pesar de todo lo dicho, el rostro de Ash seguía viéndose un tanto afligido, cosa que todos notaron.
—Ey…— Aether se acercó a él y le puso ambos brazos en los hombros— Voy a estar bien, ¿sí? Prométeme que tú también lo estarás.
Ketchum bajó la mirada y entonces, apretó los puños.
—¡Cuidarnos entre todos es algo que hacemos en Alo…!— Mallow no pudo terminar de hablar.
Ash había tomado el rostro de Lillie repentinamente y le había dado un beso en los labios, el cual impactó a todos. Lana, Kiawe y Olivia se sonrojaron al ver eso.
Aunque Lillie también estaba sorprendida, correspondió el beso. Podía sentir toda la desesperación de Ash en aquel gesto tan importante para ellos.
—Te prometo… que tendremos esa casa en un futuro— le dijo Ketchum, mirándola con determinación—. No me importa si es en Kanto, en Alola o en cualquier otra parte… Mientras tú estés conmigo, entonces todo será perfecto.
Lillie sonrió con ternura y le acarició la mejilla, para luego, envolverlo en un abrazo.
—Y un auto… No olvides el auto…
Ash cerró los ojos.
—Por supuesto que no…
Ninguno pudo ver el rostro de Mallow a excepción de su mejor amiga.
Lillie se llevó un dedo a los labios, mirando hacia el oeste.
—El amor juvenil es lo mejor…— murmuró Olivia, sonriéndole a Lillie— ¿No sería lindo? Que se casaran luego de que el fin del mundo termine.
La rubia se rio.
—Para eso primero tendríamos que ser novios.
Olivia también rio.
—Así son los hombres… Tienen que estamparles las cosas en la cara para que entiendan las cosas— le levantó un pulgar—. Simplemente deberías tomar las riendas y pedirle tú que salgan.
La rubia se cruzó de brazos.
—Tenga por seguro que así será— miró a sus Pokémon. Shiron, Ribombee, Comfey, Mudsdale, Mimikyu y Silvady la veían con una sonrisa.
—Uy… Creo que cierta señorita está celosa— notó Olivia, apuntando con un dedo a una Meganium que fulminaba con la mirada a Aether; sus compañeros, un Typhlosion y un Tauros, trataban de calmarla.
Ella simplemente se rio.
—Ash y ella tienen cierta historia— le dijo a la reina.
—Vaya chico elegiste como tu primer pareja— la Kahuna negó con la cabeza, caminando hacia sus Pokémon. Un Lycanroc diurno, un Probopass, un Armaldo, un Golem de Alola, un Gigalith y un Cradily.
Ambas tenían a sus espaldas una gran cantidad de miembros de la Fundación Aether, así como entrenadores y policías. El total de reclutas de Aether era cien; cincuenta tenían una banda en sus brazos con el símbolo de un Lycanroc diurno y otros cincuenta tenían una con el de un Ninetales de Alola.
—Debo decir, Mathew, que yo le insistí bastante a Wicke para que te ascendieran a Subdirector de sucursal— dijo Gladio, rodeado por un Tauros, un Feraligatr y Peke.
El joven pelinegro se rio, un poco nervioso.
—No tengo tanta experiencia como el Subdirector actual, así que me habría sentido mal tomando el puesto… Aunque agradezco la intención, señor Gladio.
El rubio vio la banda que colgaba en su brazo, la cual tenía la imagen de un Código Cero.
—Puede que no seas el Subdirector de sucursal, pero al menos serás mi segundo al mando— lo miró con seriedad—. Si yo caigo en combate, muero o simplemente tengo que marcharme a otro lugar, cuento con que dirijas a estos ciento veinte hombres.
—¡Por supuesto, señor!— le dijo, haciendo un saludo militar.
—Y… en caso de que pase alguna de las dos primeras cosas…— Gladio le sonrió— Por favor, ayuda a mis Pokémon y a los de Ash a llegar con mi hermana.
Mathew le asintió.
—¡Así será, señor!
—Te lo agradezco— Gladio caminó hacia su equipo, compuesto por Silvady, Lycanroc nocturno, Umbreon, Zoroark, Lucario, Crobat y Kaguron—. Confíenme sus vidas, porque yo les confiaré la mía una y mil veces…
Los siete afirmaron con fuerza.
—Y aquí estoy… con el corazón roto y frente a un apocalipsis…— Hau sonrió, mirando hacia el cielo. El frío viento del Monte Lanakila movió su cabello— Pero las vistas son hermosas…
Acerola le dio unas palmadas en la espalda.
—Lillie-tan no es la única chica del mundo— le recordó—. Alguien más llegará para ti, HauHau, de eso estoy segura.
Mahalo asintió, rodeando a Acerola por el cuello con el brazo.
—¡Y ahora mismo, somos tía y sobrino contra el mal!— le dijo, señalando hacia el vasto mundo— Que poético, ¿no?
Tapu se rio, alejando a Hau.
—Eres un payaso, HauHau— le dijo, sin dejar de reírse, cosa que pareció contagiársele a Mahalo.
Les tomó unos minutos ponerse serios.
—Acerola…— la llamó, extendiendo sus brazos hacia ella— Si esta es nuestra última batalla… Entonces quiero que sepas que realmente desearía haberte conocido antes.
La joven le sonrió y aceptó el abrazo.
—Cuando todo esto termine… ¿Podemos ir a comer Malasadas?
Hau asintió.
—Vayamos con mis amigos; incluso podríamos invitar a mi abuelo y al tío Nanu… Entre más mejor, ¿no?
—Sí… Entre más amigos, mejor.
El Noivern de Hau estaba junto al de Ash y el Tauros de Mahalo estaba junto a dos Tauros de Ketchum. El resto del equipo de Hau, compuesto por Primarina, Raichu, Flareon y Crabrawler estaba hablando con el equipo de Acerola, el cual consistía en Gengar, Palossand, Froslass, Sableye, Banette, Dhelmise y Trevenant.
El Representante del atardecer tenía su escuadrón de cien hombres los cuales podían ser identificados gracias a la banda con el dibujo de Raichu de Alola; dicho escuadrón unía fuerzas con el de Acerola, cuyas bandas tenían la ilustración de un Gengar.
—Todas las unidades están en posición— dijo Wicke, apuntando a una mesa, la cual tenía una gran pantalla integrada—. Todos cuentan con dispositivos de comunicaciones y la línea principal está abierta. La información de los líderes de escuadrón es prioritaria, pero todos los datos que recibamos aquí serán procesados— la Directora de sucursal miró a su alrededor, donde había docenas de personas sentadas en computadores, monitoreando la región—. Por nuestra parte, debemos usar nuestro ingenio para organizar y planear.
Todos los investigadores ahí presentes asintieron.
—Que así sea, entonces— el profesor Sycamore, miró fijamente el gran mapa de la región que había en la mesa.
—¡Directora Wicke!— se escuchó gritar a una mujer a la que todos voltearon a ver— ¡Está empezando!
Los ojos de todos se afilaron al ver como una de las grabaciones tomada directamente de ciudad Hau'oli comenzaba a oscurecerse.
—Que venga— Sajalín Rowan frunció el ceño—. Lo estamos esperando.
—¡Red, ahí arriba!— exclamó Steven, señalando al cielo, donde dos Ultraumbrales se abrieron.
Ketchum se puso de pie y su rostro adquirió una mayor seriedad al ver como el cielo azul de Alola comenzaba a oscurecerse.
—¡TODOS A SUS PUESTOS!— gritó con fuerza— ¡ESTÁ EMPEZANDO!
Las tropas de la Fundación Aether se organizaron, preparando sus Pokéballs. La mitad tenía una banda con la imagen de un Poliwrath y la otra con la de un Metagross variocolor.
Los Pokémon de Red, Pika, Char, Poli, un Blastoise, un Espeon y un Venusaur, se prepararon. Voltearon a ver a los de Ash, que eran tres Tauros, Gigalith y Seismitoad.
Los de Steven tampoco se quedarían atrás. Un Metagross variocolor, un Armaldo, un Cradily, un Aggron, un Claydol y un Skarmory alistaron sus cuerpos para la batalla.
Los ojos de Steven se abrieron de par en par al ver descender a Solgaleo y Lunala, quienes volaron rápidamente hacia Arceus y los demás.
—Son… majestuosos…— murmuró, con una gran sonrisa.
—Protege a mi hermano, Solgaleo…— pensó Red, apretando los puños— Por favor… Protejan a toda mi familia…
—¡La oscuridad ha teñido completamente a Alola y los legendarios Solgaleo y Lunala se suman a la gran cantidad de deidades que se reunieron para proteger nuestro planeta! ¡No sabemos qué sucederá exactamente, pero tenemos claro que el cielo será un campo de batalla peligroso al igual que la tierra! ¡Mi nombre es Gabi Vaitiare, reportando para Alola Fresh! ¡Si he de morir el día de hoy, entonces moriré cumpliendo con mi vocación!
Ese mismo mensaje se escuchaba por las televisiones de todo el mundo, ya fuera de casas, oficinas, refugios o cualquier otro lugar. Si había al menos una persona, entonces tenía que haber casi obligatoriamente un dispositivo electrónico como televisor o celular.
Estaba empezando. El fin del mundo estaba empezando y solo podían luchar contra él.
Montes de Ultraumbrales se abrieron por los cielos de todo el mundo, pero esa cantidad no era nada comparada con la que apareció en Alola.
En Alola, todo el cielo se llenó de Ultraumbrales, tanto que no podías ver el negro (antes azul) del cielo y de ellos, descendieron los Ultraentes.
El ceño de Ash se frunció al ver la llegada de aquellos seres.
—¡Sin importar lo que pase, protejan a todos los Pokémon y humanos que haya en esta zona!— alzó la voz, encarando a todo su escuadrón— ¡Todos vamos a protegernos! ¡NINGUNO DE NOSOTROS SE QUEDARÁ ATRÁS!
Los ochenta miembros del escuadrón Ash gritaron a manera de asentimiento.
—¡Ash!— gritó Rotom, viendo como algo se acercaba rápidamente a Ketchum.
—¡Hoja aguda!— exclamó el azabache.
Sceptile interceptó el movimiento sin problemas y entonces, comenzó un pequeño forcejeó contra el Buzzwole, estrellándolo rápidamente contra el suelo. El tipo Planta no se detuvo y se arrojó en picada contra su enemigo, conectando otro Hoja aguda seguido por un Pulso dragón.
Sin sudar la más mínima gota, Sceptile miró al cielo mientras que, a su lado, el Ultraente estaba totalmente derrotado.
—¡Hagamos esto!— exclamó Ash.
—¡Nihilego, ¿eh?!— Kiawe apuntó rápidamente a los tipo Roca— ¡Turtonator, Cola dragón!
Antes de que la gran tortuga pudiera atacar, alguien más lo hizo. El fuerte Demolición del Emboar de Ash hizo caer a Nihilego directo al suelo y antes de que pudiera ponerse de pie, lo remató con un Lanzallamas.
Un Xurkitree también intentó atacarlos, pero una fuerte embestida lo estrelló contra una roca cercana. Torterra terminó el asunto con un Cabeza de hierro.
Kiawe sonrió, al igual que los reclutas de Aether y varios entrenadores que prestaban ayuda.
—Como se esperaba de sus Pokémon…— murmuró, frunciendo el ceño segundos después. Levantó la mirada— ¡Sigamos así! ¡No hay que dejar que nos superen!
Todos gritaron con fuerza, lanzándose en contra de los oponentes.
—¡W-WOAH!— exclamó un recluta con una banda que tenía la figura de un Turtonator, siendo sorprendido por un Blacephalon.
—¡Hidroariete!— exclamó otro. Un Golisopod llegó por el costado, golpeando fuertemente al tipo Fantasma y mandándolo a volar.
—¡Veneno X!— ordenó otro miembro del escuadrón a su Crobat, el cual se lanzó directo contra el Ultraente, pero antes de que pudiera golpearlo, este usó Cabeza sorpresa— ¡CROBAT!
—¡Ya verás, maldito Ultraente!— gritó otro de los reclutas— ¡Palossand, Bola sombra!
Tres reclutas más se unieron para darle fin al Ultraente y apenas lo hicieron, tuvieron que verse forzados a esquivar el Bomba germen de un Celesteela que descendió rápidamente de los cielos.
—¡Arcanine, Lanzallamas!
—¡Mienshao, Onda certera!
—¡Nosepass, Tumba rocas!
Los tres movimientos persiguieron al tipo Acero y Lanzallamas fue el primero en conectar, haciendo que perdiera el equilibrio. El recluta del Arcanine celebró eso pero justo en ese momento, un Xurkitree lo rodeó con una de sus extremidades.
—¡AYU…!— pero antes de que pudiera terminar de gritar, una potente descarga eléctrica lo cubrió por completo. El recluta cayó inconsciente o muerto al piso, en ese momento, era imposible saberlo.
Todos ignoraron a Celesteela y se centraron en Xurkitree.
—¡Abran paso!— gritó Kiawe, llegando junto a sus Pokémon al lugar— ¡Velocidad extrema!
El Arcanine de Kiawe golpeó fuertemente a Xurkitree, haciendo que se desequilibrara y su Marowak aprovechó justo ese momento. Lanzó su hueso con fuerza, golpeando dos veces al tipo Eléctrico y dejándolo en el suelo.
El Capitán se acercó al recluta herido y puso los dedos en su cuello. Frunció el ceño.
—No está muerto, pero no podemos dejarlo así— dijo, volteando a ver al Arcanine del chico—. Llévalo ahora mismo al centro médico de la Avenida Royale. ¡No pierdas tiempo!
El Pokémon asintió y con su entrenador en la espalda, salió corriendo.
El Celesteela de antes pareció notarlo, porque empezó a perseguir el perro.
—¡No lo harás!— gritó Wela, señalándolo— ¡Talonflame, Envite ígneo!
El tipo Volador embistió con fuerza al cohete, derribándolo en el acto. Apenas cayó al suelo, Emboar atacó ferozmente con Demolición, asegurándose de que no se pusiera de pie.
—¡ENTRENADOR HERIDO!— escucharon gritar.
Kiawe volteó rápidamente, topándose con un joven adulto cuyo brazo estaba roto. En su expresión era notorio el dolor.
Wela frunció el ceño.
—¡Tomen posiciones! ¡Creen círculos de por los menos cinco personas! ¡Cubran todos los flancos!— gritó con fuerza. De su bolsillo sacó un Videomisor y seleccionó la opción de "Radio", conectándose a la frecuencia de la Fundación Aether.
—¡Tenemos entrenadores y civiles heridos!
—¡Hay refugiados que aún no pudieron huir!
—¡Necesitamos asistencia médica en ciudad Kantai, en la avenida Iwa! ¡Tenemos tres heridos!
El ceño de Kiawe se frunció todavía más. Los Ultraentes eran una fuerza realmente aplastante que los superaban en número y eso era evidente.
Necesitaban algo… Algo que pudiera combatirlos…
Para buena suerte de Kiawe, ese algo llegó en forma de dos Moltres, los cuales atacaron a los Ultraentes de forma feroz con Onda ígnea.
—Las llamas de Akala…— murmuró el Capitán, con un pequeño sonrojo en el rostro. Un sueño de la infancia hecho realidad. No pudo disfrutar de eso para siempre ya que sus ojos se abrieron con sorpresa.
Un Pokémon muy parecido a Moltres apareció justo ahí. Su cuerpo era completamente negro a excepción de su abdomen, patas, pico y rostro, los cuales eran rosados, igual que el fuego de sus alas, cresta y cola. Al contrario que Moltres, este ser parecía oscuro y esto se demostró cuando, por su simple paso, los Ultraentes a su alrededor comenzaron a fatigarse. El ave atacó con una gran explosión de fuego rosado y negro el cual abarcó a una gran cantidad de enemigos, derrotándolos de inmediato.
Kiawe y todos los presentes vieron con gran asombro a los legendarios acabar con cientos de Ultraentes en un pestañeó. Sonrieron.
—¡Recibimos refuerzos de Moltres y un Pokémon extraño!— comunicó Kiawe— ¡La defensa de la Avenida Royale está siendo satisfactoria!
Vio hacia el oeste, donde estaban sus tres primos también dirigiéndole la mirada. Se asintieron mutuamente.
—¡ABAJO!
Acerola embistió a Mahalo y ambos cayeron al suelo, evadiendo por los pelos una poderosa patada de una Pheromosa.
El Noviern de Ash se lanzó en picada contra la tipo Bicho con Acróbata. El ataque conectó, mandándola a volar lejos pero antes de que tocara el suelo, uno de los Tauros de Ash la embistió con Cornada.
El Gengar de Acerola apareció entonces, rematando con un Bola sombra.
Hau apenas iba a agradecerle a Acerola, cuando vio como uno de los hombres de Acerola salía volando por obra de un Buzzwole.
—¡Raichu, Psíquico!— gritó de inmediato.
El tipo Eléctrico se apresuró a atrapar al hombre con sus poderes, evitando así un mayor daño. Mahalo corrió rápidamente hacia el adulto.
—¿¡Me escuchas?!— le preguntó, moviéndolo con suavidad. El mismo Buzzwole parecía querer terminar el trabajo pero los dos Tauros de Ash lo aplastaron con Cabezazo zen, dejándolo más que inconsciente.
—No puedo… respirar…— murmuró, con una mano en el pecho— Mis cos… mis costi… llas…
Hau frunció el ceño.
—¡EQUIPO MÉDICO!— gritó con fuerza— ¡HOMBRE HERIDO!
Se paró con firmeza, sin ceder en lo más mínimo su posición. No permitiría que nadie siguiera dañando a ese hombre.
—¡Palossand, por favor!— ordenó Acerola. El castillo de arena de inmediato se tragó al recluta y se convirtió en una gran base, pero, por lo mismo, se volvió el centro de muchas miradas.
—¡Defiendan al Palossand de la señora Tapu!— gritó un recluta, lanzándose al ataque con apoyo de su Lycanroc diurno.
Un Kartana les bloqueó el paso, pero sin dudarlo, Hau actuó.
—¡Aria burbuja!— exclamó.
Primarina atacó rápidamente a Kartana, haciendo que su cuerpo se mojara, volviéndolo más pesado.
—¡Ahora, Flareon, Lanzallamas!
El tipo Fuego atacó con un torrente de fuego que dejó en el suelo a Kartana.
—¡Tengan cuidado con los Kartana! ¡No se acerquen nunca a ellos y siempre luchen a distancia! ¡Si ven a uno, huyan!— gritó Hau una vez más.
Acerola se le quedó viendo por unos momentos. ¿De verdad ella era la líder del escuadrón?...
Frunció el ceño.
—¡Protección!
Su Froslass se puso frente a Hau, cubriéndolo con un escudo de energía que bloqueó completamente uno de los ataques de otro Kartana. Mahalo vio eso con una enorme sorpresa, pero entonces frunció el ceño.
—¡Lanzallamas!
Una vez más, el pequeño samurái cayó derribado.
—¡No vayan a zonas encerradas! ¡Ahí serían presa fácil para un Kartana!— les recordó Acerola, cuando de pronto, vio como un Nihilego se lanzaba rápidamente en contra de una recluta, tomándola con sus tentáculos— ¡Sableye, Sombra vil!
El tipo Siniestro salió rápidamente disparado, apareciendo por atrás del tipo Veneno y golpeándolo con fuerza. El Pokémon de la chica, un Toucannon, disparó un Recurrente contra el Ultraente, haciendo que se quedara más tiempo en el piso.
Dhelmise entonces cayó del cielo con Cuerpo pesado, aplastando a Nihilego.
—¡Recibimos refuerzos de Moltres y un Pokémon extraño!— escucharon todos gritar en sus dispositivos de comunicación, ya fueran Videomisores, teléfonos celulares o radios.
—¿¡Moltres?!— exclamó un recluta, lanzándose luego pecho tierra para evitar un poderoso puñetazo de un Buzzwole— ¡Kadabra, Confusión!
—¡Passimian, Lanzamiento!— gritó otro recluta, apoyando a su compañero.
Hau sonrió.
—¡Resistan un poco más! ¡Deberíamos recibir refuerzos pronto!— exclamó con fuerza— ¡No se separen a menos que sea necesario!
Sin pensarlo mucho, se lanzó al ataque contra un Blacephalon, quien se contoneaba por el lugar, directo hacia una recluta desprevenida.
—¡Primarina, Rayo hielo!— exclamó con fuerza.
Su inicial atacó directamente y el ataque acertó. Había sido realmente fuerte; tan fuerte que se había creado una gran cantidad de enormes cristales en el lugar.
—¡Eso fue increíble!— exclamó uno de los reclutas de Hau.
—¡Sigue así, HauHau!— le gritó Acerola, corriendo hacia un recluta que era atacado por un Xurkitree— ¡Banette!
Mahalo se quedó boquiabierto y volteó a ver a Primarina. Ellos no habían hecho eso.
—¡ARRIBA!— gritó alguien, por lo que todos dirigieron la mirada al cielo.
Se dieron cuenta entonces de que aquel no había sido el único ataque.
Muchos Ultraentes que recién estaban saliendo de sus Ultraumbrales ahora caían completamente congelados hacia la tierra, estrellándose contra ella.
Eran dos Articuno, los cuales disparaban Rayo de hielo a todo Ultraente que tenía la osadía de acercárseles. Con sus poderosos movimientos destruían ataques múltiples y derrotaban enemigos con una facilidad inmediata.
Un Buzzwole caía directamente sobre uno de los Articunos, directo hacia su punto ciego, pero antes de poder golpearlo, fue impactado por dos potentes láseres que lo derribaron en un instante. El autor de ese ataque había sido un Pokémon muy parecido a Articuno, solo que su cuerpo era de color morado, así como su cresta. En sus ojos tenía algo que parecía un visor y por ellos había disparado aquellos láseres.
—El frío del Monte Lanakila debió atraerlos…— murmuró Hau, sonriente.
—¡Recibimos refuerzos! ¡Dos Articuno y un Pokémon muy parecido a ellos llegaron a ayudarnos!— gritó Acerola por su Videomisor.
—¡No bajen el ritmo, señores! ¡Apoyen a los Articuno con todo lo que tengan!— gritó uno de los reclutas del escuadrón de Hau— ¡Así tengan que dar sus vidas, ayuden a los Articuno!
Fuertes gritos se escucharon por todo el lugar y sin dudarlo, se lanzaron a la acción.
—¡Noviern, Estruendo!— ordenó Hau, viendo como dos Phermosa corrían hacia unos reclutas. Su tipo Dragón y el de Ash obedecieron, ambos lanzando potentes ondas sonoras que obligaron a las tipo Bicho a cubrirse los oídos— ¡Vendaval!
El Noivern de Hau lanzó un potente tornado que rodeó completamente a los Ultraentes. Para cuando el ataque terminó, ambos estaban debilitados.
—¡El Monte Lanakila es prioridad!— gritó Hau, retrocediendo varios metros— ¡Que ningún Ultraente se acerque a él! ¡Y si alguno entra, persíganlo y derríbenlo!
Apenas dijo eso, vio como un Kartana se escurría por entre todos, subiendo a lo alto del pico nevado. Hau frunció el ceño.
—¡YA REGRESO!— gritó con fuerza— ¡QUE TODAS MIS TROPAS OBEDEZCAN A ACEROLA!
Tapu vio como Hau tomaba a su Noivern por las piernas y salía volando, llevándose con él a Crabrawler, y Flareon.
—¡HAUHAU!— gritó Acerola, viendo como un Celesteela volaba directamente hacia él.
Mahalo volteó a ver rápidamente al Ultraente.
—¡ESTRUENDO!
La poderosa onda sonora de Noivern derribó al tipo Acero al suelo, siendo recibido por un montón de ataques de tipo Fuego y Eléctrico.
Acerola suspiró con alivio, pero no pudo evitar sentirse más preocupada al ver como Hau desaparecía en las alturas.
—¡Vamos, corran, el refugio no está lejos!— Kukui se movía con rapidez por las calles, escoltando al menos a una docena de civiles.
—¡Yo se los dije, idiotas! ¡Les dije que debíamos ir a refugiarnos, pero papá es un maldito obstinado!— gritó un chico de unos dieciocho años.
—¡No hables así de…!
—¡POR SU CULPA TODOS PUDIMOS HABER COMPARTIDO SU DESTINO!— gritó fuertemente, mientras las lágrimas comenzaban a correr por su rostro.
Kukui arrugó el rostro con frustración.
—¡Por aquí, profesor!— gritó uno de los reclutas de Aether, elevando la mano en el aire. En su brazo podía verse una banda con el dibujo de un Braviary— ¡Dese pri… SAAHHH!
Justo cuando estuvieron por cruzar la calle, un poderoso la iluminó completamente, atrapando también al recluta.
Los civiles se detuvieron asustados y Kukui abrió los ojos con fuerza.
—¡Venusaur, tráelo con tus cepas!— ordenó. El gran tipo Planta que caminaba detrás de él así lo hizo, tomando gentilmente al recluta por la cintura y arrastrándolo hacia ellos.
Escucharon unos pasos y en unos segundos, un gran Xurkitree de casi cinco metros estaba viendo fijamente hacia ellos, asomándose por la esquina. Los civiles se quedaron helados del miedo.
El ceño de Kukui se frunció. No podía atacar con Venusaur en un callejón como ese y menos con el número de personas que había en él. Tenía que sacar a uno de sus tres Pokémon que eran rápidos y flexibles. Se movió lentamente, tomando una Pokéball de su bolsillo y antes de poder lanzarla, el Ultraente comenzó a cargar energía.
—¡Venusaur, Bomba…!
Antes de que pudiera terminar de dar la orden, un fuerte impacto en las piernas del Ultraente lo hizo tambalearse y caer de rodillas. Kukui aprovechó ese momento y dejó salir a un Lycanroc diurno, quien se lanzó rápidamente en contra del enemigo con Roca veloz.
El Xurkitree cayó pesadamente sobre el suelo. El Lycanroc de Ash quiso asegurarse de dejarlo bien derribado al morderlo fuerte y bruscamente.
El Lycanroc de Kukui y el de Ash se quedaron viendo fijamente, generando una tensión palpable. Al final, ambos se asintieron mutuamente y desviaron sus miradas.
Sorba suspiró y entonces, siguió avanzando.
—Te debo una grande, Lycanroc— le dijo al Pokémon de Ash, quien le asintió, corriendo detrás de él.
Siguieron corriendo por las calles, encontrándose con bastantes reclutas de Aether y entrenadores que luchaban ferozmente contra los Ultraentes. Aprovechaban el hecho de que casi no había personas en la ciudad para luchar sin contenerse en lo más mínimo.
—¡El refugio está solo a unas calles!— exclamó Kukui, cuando de nuevo le cortaron el paso. Esta vez se trataba de un Stakataka, cosa que no dejó indiferente al profesor.
Los ojos del Ultraente eran de un color azulado pero nada más verlo, se volvieron de un color rojo carmesí, al igual que los del Lycanroc de Ash.
—¡Lucario, sal!— ordenó. De una cápsula emergió el tipo Lucha, quien se inmediato adquirió una pose de pelea— ¡Sube en él y no te bajes por nada del mundo!
Lucario obedeció, corriendo rápidamente hacia el Ultraente y saltó. Stakataka intentó alejarlo con una Avalancha que fue rápidamente contrarrestada por la Roca afilada del Lycanroc de Kukui y la Roca veloz del de Ash.
El tipo Acero entonces tuvo vía libre para subir sobre el Ultraente, cosa que lo puso histérico, comenzando a sacudirse con fuerza.
—¡Lucario, Combate cercano!— ordenó Kukui. Una rápida ráfaga de golpes aterrizó sobre el cuerpo de Stakataka, haciéndolo retorcerse violentamente pero no parecía ser suficiente. Sorba notó en ese momento que ese Ultraente era de los fuertes— ¡Lucario, Esfera…!
Una gran rueda golpeó fuertemente el costado de Stakataka, derribándolo con suma facilidad. Lucario tuvo que saltar para no caer al suelo.
El Ultraente aprovechó eso para comenzar a rearmarse, empezando por la cabeza. Error grande.
El Pokémon que acababa de llegar pisó con fuerte la cabeza de Stakataka, cosa que le impidió el seguir rearmándose. Entonces, con sus dos patas golpeó fuertemente al Ultraente, generando temblores que incluso ellos pudieron sentir.
Para cuando terminó, el Stakataka apenas y podía hacer nada.
Los bloques que lo conformaban estaban hechos una montaña de rocas, todos incapaces de poder reamarse.
—Lucario, Esfera aural— ordenó Kukui. El tipo Acero saltó sobre el montón de rocas y lanzó una gran esfera de energía que hizo saltar las piedras en todas direcciones.
Kukui y los civiles volvieron a avanzar, no sin antes mirar al elefante que los había salvado.
—Muchas gracias, Donphan— le dijo, recibiendo un berrido por parte de este, quien comenzó a seguirlos.
Les tomó cerca de cinco minutos llegar finalmente al refugio, una caseta que en su interior solo tenía unas escaleras que llevaban bajo tierra. El sitio era custodiado por un grupo entero de diez policías.
—¡Déjenoslo a nosotros, profesor!— pidió uno de los oficiales, comenzando a escoltar a los civiles al interior.
—Cuídenlos— pidió, dando media vuelta, pero siendo detenido.
Miró hacia atrás, topándose con un hombre de tal vez cincuenta años. Tenía cabello solo a los costados de la cabeza y la piel blanca.
—Kukui, por favor, te lo ruego… Si ves a Guzma por ahí… Dile que estoy arrepentido por todo lo que hice…— el hombre lo vio suplicante— Es un buen hombre, todavía tiene salvación… Por favor, ayúdalo antes de que sea demasiado tarde…
Junto a aquel hombre había una mujer de su misma edad. Su cabello marrón ya se veía un poco canoso por la edad y se veían los kilos que la vejez le había dado. Ella también parecía estar suplicándole por la mirada.
—Me encargaré de que Guzma recapacite cuando todo esto termine— dijo, haciendo que el hombre soltara su brazo—. Aunque no sé si Guzma pueda perdonar todo lo que le hizo, señor Kiauka.
—No necesita perdonarme… Solo quiero que vuelva a ser un hombre de bien como en aquellos tiempos…— murmuró, bajando la mirada.
Kukui entonces asintió.
—Tengo que irme— le dijo, volviendo a dar media vuelta.
—Señores, tienen que entrar— les dijo el oficial, ahora sabiendo quienes eran.
—¡Por favor, Kukui! ¡Haz que mi hijo vuelva por el buen camino!— le gritó fuertemente el señor Kiauka.
Con eso de fondo, Sorba avanzó. Había gente que dependía de él ahora más que nunca.
Escuchó unos fuertes gritos de emoción que lo hicieron apresurar el paso y entonces, lo vio. Los vio.
Dos Raikou enfrentaban sin vacilar en lo más mínimo a una horda entera de Ultraentes. Uno de los Raikou, uno variocolor, rugió con fuerza, haciendo retroceder levemente a los Ultraentes, mientras que el otro invocó un poderoso Trueno que aterrizó sobre los enemigos, derrotando a la mayoría.
Y aunque la mayoría había sido derrotada, ellos siguieron llegando.
—¡No podemos dejarles todo el trabajo!— exclamó Kukui, parándose en medio de ambos Pokémon legendarios— Préstenme su poder, Raikou.
Los tipo Eléctrico no dijeron nada y en su lugar, encararon a los enemigos.
—¡VAMOS CON TODO! ¡Lycanroc, Roca veloz!
Ambos Lycanroc salieron disparados hacia el frente, seguidos por decenas de Pokémon y los Raikou.
Burnet sonrió y suspiró aliviada al escuchar la noticia.
—Kukui…— murmuró, llevándose una mano al pecho.
—Entendido, escuadrón Braviary— dijo Wicke, con una sonrisa—. En caso de necesitar asistencia extra, no duden en llamar de nuevo. No se presionen demasiado y tengan el máximo cuidado posible.
—Los Pokémon legendarios ya han comenzado a ayudar a los humanos— murmuró Abedul, viendo hacia Poni—. Un grupo de Latios y Latias está combatiendo en Poni junto al escuadrón Silvally, ¿verdad?
Todos asintieron.
—Así mismo, el escuadrón Pikachu tiene el apoyo de un escuadrón de Genesect— dijo Elm, enfocando sus ojos en Melemele.
—Los Espadachines místicos están combatiendo en ciudad Malíe junto al escuadrón Persian y se reporta que una Cresselia está luchando junto a los escuadrones Lycanroc y Ninetales— murmuró Aurea Juniper.
—¡Estamos recibiendo apoyo de dos Suicune!— se escuchó gritar por la radio. Si los investigadores podían escucharlo, eso quería decir que se trataba de un líder de escuadrón, en este caso, de Lana— ¡Son dos de ellos! ¡Son fuertes y muy hermosos!
—¡Lana, eso último no era necesario!— se escuchó gritar de fondo.
—¡Escuadrón Primarina fuera!
Sonrieron al escuchar eso.
—Aquí el escuadrón Ribombee. Estamos ganando rápidamente terreno gracias a la ayuda de Landorus. Cambio y fuera.
—¡Esa fue Mina!— exclamó Wicke, realmente emocionada.
—¡Aquí los escuadrones Charizard y Garchomp! ¡Recibimos ayuda de tres Zapdos y una especie de Pokémon que Leon describe como un Zapdos de Galar! ¡No hay daño alguno en la Central Geotérmica! ¡Escuadrones Charizard y Garchomp fuera!
—Esa sin duda era la voz de Cynthia— aseguró Sycamore, sonriendo.
—Un Zapdos de Galar en Alola…— Magnolia murmuró, sorprendida.
Sonia suspiró con alivio.
—Leon…
—¡Escuadrones Gardevoir y Dragonite desde ciudad Kantai! ¡Recibimos ayuda de Diancie y Hoopa! ¡La situación está momentáneamente bajo control!
—Ese era Lance— notó Oak de inmediato, anotando lo que había escuchado en una libreta.
De inmediato, otros dos reportes se escucharon al mismo tiempo.
—¡Escuadrón Bouffalant aquí! ¡Meloetta y Volcanion vinieron a prestarme su ayuda, así que todo bien por mi rincón de Hau'oli!
Y…
—Escuadrones Magnezone y Togedemaru aquí. Un Thundurus ha llegado a prestarnos ayuda, acompañado por el trío del lago de Sinnoh. Las cosas están más controladas ahora.
—Esa fue la voz de Alder— dijo Cedric de inmediato.
—Y esa otra fue de Lario— Burnet sonrió.
—¡Estamos recibiendo más información por parte de miembros de escuadrones!— gritó una recluta, llamando la atención de todos— ¡El escuadrón Kangaskhan está siendo ayudado por dos Entei!
—¡Aquí también!— gritó otro recluta— ¡Los escuadrones Hariyama e Incineroar están recibiendo ayuda por parte de un gran grupo de Shaymin!
—¡Y aquí! ¡El escuadrón Toucannon tiene apoyo por parte de un Tornadus y un Heatran!
—¡También tenemos noticias de los escuadrones Poliwrath y Metagross! ¡Al parecer un Regirock y un Registeel han aparecido en el Altar del Eclipse y los están ayudando!
Grandes sonrisas aparecieron en los rostros de todos.
—¡Espera, espera, habla más lento, no te entiendo!— la voz de la recluta llamó la atención de todos sus compañeros, quienes también se pusieron a escuchar.
—¿Qué es lo que está pasando?— preguntó Wicke, acercándose a ella.
La recluta volteó a verla, con la ceja arqueada.
—Miembros de los escuadrones Mudsdale y Decidueye dicen que están recibiendo apoyo de unos Regis extraños que nunca habían visto… Uno parece ser de tipo Eléctrico y el otro tiene una especie de cabeza de dragón… No lo comprendí del todo.
Magnolia y Sonia se pusieron rápidamente de pie, con los ojos bien abiertos.
Todos voltearon a verlas.
—Son Regidrago y Regieleki, dos Regis de la región de Galar… Se creían desaparecidos hace milenios; nadie los había visto en muchísimo tiempo— explicó Magnolia, sorprendiendo a los presentes.
—Son Regis únicos puesto que solo fueron creados uno de cada uno— siguió explicando Sonia—. Fueron temidos por la gente de Galar y sellados, pero ahora están aquí…
—Comunica a los escuadrones Mudsdale y Decidueye lo que acabas de escuchar, por favor— pidió Wicke, recibiendo un asentimiento por parte de la recluta.
Todos vieron hacia un reloj cercano. Ya habían pasado casi dos horas desde el contacto inicial. Estaban resistiendo tan bien como podían.
—¡Blastoise, Hidrobomba!
De los cañones del gran Blastoise salieron disparados dos grandes chorros de agua que hicieron retroceder a un Buzzwole.
—Estará bien… ¿verdad?— le preguntó Sota a su madre con preocupación.
—Es Gary… Tiene que estar bien— aseguró Tracey, apretando fuertemente los puños.
Ninguno de ellos podía hacer nada más que observar desde el interior como Gary enfrentaba a un Buzzwole que había llegado frente al laboratorio del profesor Sakuragi.
—¡Refugio!— ordenó el castaño al ver como un rápido puñetazo iba volando directo hacia el rostro de su Pokémon.
La tortuga se escondió en su caparazón, no tan rápido como a Gary le habría gustado, pero era inevitable. Estaba muy oxidado.
El puñetazo de Buzzwole alcanzó a golpear el caparazón, pero no pareció hacerle gran daño al tipo Agua, quien por orden de su entrenador comenzó a girar rápidamente, golpeando al Ultraente en el rostro y haciéndolo retroceder una vez más.
—¡Hidrocañón!— exclamó Oak esta vez.
Dos chorros de agua mucho más grandes que los anteriores golpearon fuertemente a Buzzwole, quien bloqueó el ataque como pudo. Para cuando el movimiento cesó, el Ultraente solo había retrocedido unos metros gracias a su postura defensiva.
Gary notó de inmediato que había hecho un buen daño y se dispuso a terminar todo.
—¡Blastoise, usa…!— abrió los ojos, recordando una cosa que era obvia para cualquier entrenador. Una cosa que había olvidado por todos los años que llevaba sin combatir— ¡Blastoise, trata de cubrirte como puedas!
—Eso no va a funcionar…— murmuraron desde el interior del laboratorio. La puerta de este se abrió con rapidez y unos pasos se escucharon.
—¡GO!— gritaron con fuerza.
Gary tenía el ceño fruncido, viendo el gran fallo que había cometido.
La tortuga no podía mover su cuerpo en lo más mínimo y Buzzwole pareció notar eso. Tanteó el terreno, viendo si no se trataba de un truco y tras algunos segundos, se decidió.
Cargó contra Blastoise lo más rápido que pudo y se abalanzó sobre él. Justo cuando lanzó el puñetazo, el tipo Agua recuperó su movilidad.
—¡Refugio!— exclamó Gary, dándose cuenta unos segundos más tarde. Sus reflejos también se habían oxidado— ¡No lo logrará a tiempo! ¡Si hubiera algo…!
El tiempo comenzó a volverse lento para Gary, quien vio como el ataque de Puño trueno conectaría directamente contra el rostro de su Pokémon y eso era una muy mala señal. Si podía ganar aunque fuese unas décimas de segundo…
—¡BLASTOISE!
Y justo cuando parecía que el puñetazo conectaría de lleno, algo hizo retroceder muy poco al Ultraente. Había sido el Scorbunny de Go, quien con Doble patada había movido levemente el rostro de Buzzwole, haciendo que se detuviera por instinto.
Eso le dio el tiempo necesario a Blastoise para poder esconderse en su coraza una vez más y así, evitar de lleno el ataque.
—¡Lo hicimos!— exclamó el moreno.
—¡Go, retrocede!— ordenó Gary, siendo obedecido de inmediato— ¡Vamos, Blastoise, utiliza Hidrobomba mientras giras!
El tipo Agua comenzó a girar con rapidez y a disparar agua al mismo tiempo, dicha combinación fue suficiente como para mandar a Buzzwole a la lona, haciéndolo caer inconsciente.
Blastoise se puso de pie, jadeando. Estaba muy fuera de forma y ese movimiento siempre consumía mucha de su energía.
Gary dejó salir un suspiro.
—Me salvaste, Go— le dijo al moreno, dándole una media sonrisa.
—Y-Yo no hice nada realmente…— dijo, desviando la mirada y tratando de ocultar su sonrisa.
—¡Go!— escucharon gritar. Del edificio salieron tres personas que no estaban ahí antes. Uno era un hombre moreno de pelo negro y ojos azules, otra una mujer morena de pelo rojizo y del mismo color de ojos y la última era una anciana de pelo canoso.
—¿¡Cómo haces esas cosas?!— le preguntó la mujer, tomándolo de la cara.
—Él acaba de salvarnos a todos— dijo Gary, interfiriendo por el joven—. Su hijo es realmente valiente.
Scorbunny, en el hombro de Go, asintió con fuerza.
Los padres del muchacho suspiraron con alivio.
—Volvamos adentro… No estamos seguros todavía— murmuró el padre de Go—. Vamos, suegra, Kurune.
Las dos mujeres asintieron, caminando rápidamente hacia el interior.
En su marcha de regreso, la mirada de Go se topó con la de Koharu. Pudo ver en sus ojos un auténtico miedo y percibió el ligero temblor que presentaba el cuerpo de su amiga. Eso sorprendió al joven.
—¡Señora Ketchum, Ash está saliendo en televisión!— gritó con fuerza Tracey, quien al parecer había vuelto a la sala.
—¿¡Ash?!— gritó Delia, corriendo hacia el lugar.
Gary no dijo nada, pero no necesitó hacerlo. Se vio lo interesado que estaba por su acelerada forma de caminar entre todos los demás presentes.
La familia de Go, la de Koharu y los asistentes de Sakuragi caminaron de regreso a la sala, donde estaba Yellow, a quien no le habían permitido moverse ni un centímetro.
Los ojos del joven Go se abrieron de par en par.
—¡Estamos grabando el combate del Representante del día! ¡Ash Ketchum está haciendo equipo con un grupo de Genesect para hacerle frente a los Ultraentes!
Todos veían fijamente la grabación. Ash estaba rodeado por personas y Pokémon, todos luchando en contra de aquella amenaza que no pertenecía a su mundo.
La preocupación podía verse en el rostro de Delia, de Tracey y de Gary. Go no lo conocía de nada, pero realmente deseaba hacerlo.
Deseaba conocer al chico que había creído en él.
Sus ojos se abrieron como platos al ver como un Buzzwole, idéntico al que Gary había derrotado hacía escasos minutos, cargaba directamente contra Ash, con el aguijón de frente.
La boca de Go se abrió y gritó con fuerza una advertencia que claramente Ash Ketchum no escuchó.
Las mujeres se llevaron las manos a la boca y los hombres abrieron los ojos con inmenso miedo, pero entonces, algo ocurrió.
Alguien se había puesto entre el aguijón y Ash.
—¡U-Una persona acaba de ser perforada por un Buzzwole!— exclamó Gabi, con la respiración agitada— ¡Alguien acaba de interponerse entre Ash Ketchum y el Ultraente!
El reportaje siguió y se vio como el Buzzwole retiraba su aguijón del cuerpo de aquella persona con rapidez. Aquel héroe cuyo nombre nadie conocía se desplomó y fue atrapado por Ash, quien se quedó quieto.
La cámara logró captar la forma en la que Ash levantaba la cabeza con brusquedad y se percibió un movimiento de labios por su parte.
Todos los Pokémon atacaron a ese Ultraente en específico, derrotándolo en un santiamén.
Los ojos de Go estaban abiertos como platos.
¿Alguien acababa de morir?...
Retrocedió a tropezones, sin poder salir de aquella inmensa sorpresa. Todos los demás en la sala estaban igual que él; totalmente impactados.
Nadie había reparado realmente en lo que "el fin del mundo" significaba. No hasta que la gente comenzó a morir de verdad.
Tiempo desde la llegada de Necrozma: Dos horas y trece minutos.
¡Ey, pues terminé! Empezamos de lleno con las confrontaciones.
Como podrán ver, el arco de Necrozma será algo así. Se presentarán sub-tramas por cada escuadrón que se irán resolviendo conforme avancen los capítulos. Por ejemplo, una de esas sub-tramas es la de Hau en el Monte Lanakila; ya verán como las cosas se irán construyendo.
De momento solo estamos en la parte de la invasión Ultraente; Necrozma no ha emergido pero eso tiene su buena explicación y, como podrán ver, ningún legendario mayor ha actuado todavía, lo cual está tomado de la mano con el asunto de Necrozma.
En fin… ¿Qué les parece? Espero no crear un arco aburrido o repetitivo, es lo que menos quisiera. ¿Les parece bien la idea de mostrar diferentes puntos de vista de la batalla? Quiero oír su opinión, pero sin dejar que influya totalmente en mí, pues este es el modo en el que planeo centrar el arco.
Y pues… no tengo nada más que decir.
¡Nos leemos en el siguiente capítulo, el cual abrirá directamente con Ash!
¡Alola!
