¡Hola a todos! No me enrollaré mucho y pasaré directamente a las reviews, así que… ¡Aquí vamos!
Guest: Serena puede que no sea muy fuerte, pero ey, ella ayudó en el desastre de Luminalia XD Fue quien tomó la iniciativa de ir a rescatar al Chespin de Mairin y también ayudó a quemar ciertas raíces corruptas de Zygarde. De que la chica hizo algo, definitivamente hizo algo XD
ElTrigon: Tal vez les funcione ahora que estoy actualizando a la hora de siempre XD
Oh, eso si da bastante risa XD El pobre de Ash es del tipo "vergonzoso" que cuando las cosas se ponen muy cariñosas, él se pone todo tímido XD
El destino de ese guardia estuvo sellado desde que me dije a mí mismo "Ey, hagamos que alguien se sacrifique por Ash":
Aunque Serena se va a llevar un tremendo golpe cuando se entere, Clemont y Bonnie también se van a llevar uno, pues no se lo esperan para nada y ellos realmente apoyan el hecho de que sus dos amigos estén juntos.
¡No, no, no! ¡Es imposible que me olvidara de Toucannon! ¡He estado esperando este momento desde hace, literalmente, 98 capítulos para llegar al punto en el que voy a llegar! XD
Antes taaaal vez podrías tener oportunidad, pero Lillie es de las chicas que cuando se enamora, se enamora de verdad. A menos que algo realmente grave pase entre ella y Ash, nunca dejará de estar enamorada de él y menos ahora.
¿Quién es el asco de persona? ¿Faba? ¿Tori? Imagino que los dos XD Apuesto a que nadie imaginaba en ese entonces que Tori se convertiría en este personaje tan odioso. El destino de Faba se decidirá en los próximos capítulos, ya sea volver a prisión, morir o sea lo que sea que vaya a ocurrirle a ese cerdo.
¡Muchas gracias, Trigon!
¡Nos leemos!
Invitado: Sep, precisamente pienso lo mismo. Siento que vemos la verdadera escala de este gran conflicto y los sucesos que están ocurriendo. Puff… Pobre Álvaro, eso dejará huella en Ash, de eso estoy seguro. Bonnie, Clemont y Serena se van a llevar una buena sorpresa cuando lleguen a Alola, eso seguro XD Tori la verdad es que me cae mal y a la vez me cae bien, no sé por qué, pero yo mismo reconozco que es un grandísimo lame huevos de Faba, a quien realmente disfruto hacer sufrir XD
¡Espero que este también sea de tu agrado, Invitado!
¡Nos leemos!
PendulumGear: ¡Muy feliz de verte por aquí en tan poco tiempo, Pendulum! Es como tú dices. En la historia, incluso aunque un bando gane, como por ejemplo el bando aliado contra los nazis en la segunda guerra mundial, eso no borrará la cantidad de muertes que sufrió cada parte del conflicto; muertes que jamás podrán ser olvidadas.
También tienes razón al decir que esta guerra marcará a los personajes de una forma u otra. A algunos los hará ver cosas nuevas, a otros les dará ciertos traumas y a otros los hará crecer de alguna forma u otra, pero muy pocos pasarán esta guerra sin sufrir algún cambio.
1-La vida ha sido realmente cruel con Gladio, ya que cuando intenta ser una mejor versión de él mismo, esta lo golpea en la cara, le escupe y lo insulta. Gladio ya sufrió esto dos veces, cuando intentó ser fuerte para Lillie y cuando intentó dejar su traumática infancia atrás. Esperemos que Gladio no recaiga con esta tercera ocasión.
2-Alola es una región tropical y Hau no tenía planes de subir al Monte Lanakila, de hecho, en el capítulo que viene, él mismo se dará cuenta de que hizo una estupidez; ya lo verás XD
3-Como tal, ambas son sus respuestas. Ella dice que prioriza todas las cosas que conforman su vida frente a los demás y esas cosas son sus amigos, su familia, sus Pokémon, su futuro, etc. Ambas respuestas son dos caras de una misma moneda.
4-F por Samuel, todo un crack. Al menos lo intentó.
5-Creo que me hago una idea de cuáles son tus hipótesis y la verdad, estoy pensando en cuál de ellas es la directa y cuál de ellas es la sensata, pero sea cual sea, el destino de Faba ya fue decidido desde hace mucho tiempo.
La respuesta a tu pregunta es: "Sí". Tengo planeado que sea más de una, aunque tal vez no sean tan largas como esperas, pero habrá una que si será un tanto largilla.
¡Gracias por el review, Pendulum!
¡Nos leemos!
¡En fin! ¡Pasen a leer!
—Que hermosos Pokémon…
El poderoso Tornadus derribó a un Celesteela de los cielos con Tajo aéreo y en mitad de su caída, fue interceptado por un Noctowl variocolor que lo derrotó completamente con Ataque aéreo.
Kahili tuvo que mover la cabeza de un lado a otro para espabilar. Se había perdido en la belleza de esos tipo Volador.
Se giró rápidamente, encarando a los Ultraentes que se paseaban por el hotel de su padre como si estuvieran en su hogar.
—¡Mandibuzz, Alarido!
La buitre descendió rápidamente de los cielos, posicionándose frente a un Xurkitree que estaba escalando por el exterior del hotel y sin dudar, lanzó un potente grito que hizo al Ultraente caer directamente al piso, desde cinco pisos de altura.
—¡Plancha voladora!
Un Hawlucha llegó al lugar, aplastando con fuerza el órgano de Xurkitree, el cual ya estaba comenzando a generar electricidad. El tipo Lucha se puso de pie y saltó.
—¡Golpe mordaza!— exclamó Kahili, moviendo con fuerza un brazo.
El tipo Lucha obedeció, golpeando con fuerza el cuello de una Pheromosa que acababa de derrotar a un Muk de Alola. El Ultraente retrocedió con fuerza y luego, se llevó una mano a la zona golpeada, viéndose incapaz de recuperar el aliento.
Por detrás, alguien llegó. Se trataba de un Braviary que castigó su espalda con Garra brutal. Por último, un Skarmory invocó un Avalancha que terminó aplastando al Ultraente.
Kahili se quedó viendo a la que ahora era la tumba de Pheromosa.
—Voy a tener pesadillas cuando todo esto termine…— murmuró.
Escuchó una explosión que la hizo girar rápidamente la cabeza. En el campo de golf del Resort Hanohano podía verse humo y saliendo de él, rayos.
Un Xurkitree, pensó Kahili y para colmo, en su amado campo de golf.
Giró rápidamente su palo de golf y luego, señaló hacia el frente.
—¡Vamos all…!— se interrumpió a sí misma al ver como su palo era partido en pequeños pedazos. Frente a ella había aparecido un Kartana. Kahili se quedó viendo en silencio su instrumento deportivo y entonces, levantó la mirada— Bien… Tenía cuentas por saldar con los de tu especie, de todos modos. Toucannon, Pico cañón.
Por arriba de Kartana llegó el tucán, quien lo embistió con su pico al rojo vivo. El Ultraente trató de bloquear y lo logró, ganando así un poco más de tiempo.
Pero entonces, por detrás de él, llegó un Tauros. Con un poderoso Derribo, hizo que el ligero cuerpo de Kartana saliera volando.
—No espero que lo reconozcas— los ojos de Kahili mostraron una inmensa agresividad—, pero uno de tu especie mató a varios de los de ella… Así que ojo por ojo, supongo.
Un Oricorio apasionado apareció por detrás de la golfista, utilizando Tajo aéreo. Las ráfagas de viento partieron el cuerpo de Kartana, demostrando así su gran potencia.
Kahili se acercó al cuerpo del Ultraente, el cual había comenzado a desmoronarse como simple papel. Se llevó una mano a la boca.
—Estoy sintiendo nauseas…— murmuró, comenzando a caminar.
El campo de golf no se iba a defender solo.
—¡TEN CUIDADO, VIEJO!
Toucannon evadió por los pelos otro de los rayos de Xurkitree, escondiéndose detrás de un árbol en el momento indicado. El tronco fue completamente destruido luego de ese ataque.
Decidueye aprovechó que el ataque había errado para atacar con Hoja aguda, golpeando fuertemente la cabeza del Ultraente. Retrocedió de inmediato, dándose cuenta de que no tenía la fuerza suficiente como para cortarla por la mitad.
Se escondió dentro de un árbol, evitando así otra descarga eléctrica.
Toucannon salió de su cobertura, disparando un Recurrente que golpeó varias veces consecutivas al Ultraente.
Xurkitree comenzó a avanzar hacia donde estaba el tucán y extendió sus largas extremidades, las cuales tomaron un color verdoso. Con ellas, golpeó con velocidad el árbol, comenzando a destruirlo como si se tratase de un simple pedazo de algodón.
—¡Mira aquí, idiota!— gritó el arquero, disparando tres flechas que explotaron en contra del tipo Eléctrico.
Xurkitree se giró, atacando con Rayo a Decidueye.
—¡Distráelo, Hoja!— pidió Toucannon, comenzando a calentar su pico.
El tipo Fantasma asintió y comenzó a volar por todo el lugar, evadiendo los poderosos rayos de Xurkitree, los cuales partían troncos con facilidad.
En mitad de su vuelo, el cuerpo de Decidueye comenzó a multiplicarse, saliendo decenas de clones de este, cosa que evidentemente confundía a Xurkitree, pues jamás había visto una técnica como esa.
Atacó a todos los enemigos con la misma brutalidad de siempre, destruyendo los clones en un parpadeo. El arquero aprovechó eso para esconderse entre la espesura y disparar unas rápidas flechas que golpearon las piernas del Ultraente.
El ataque de Toucannon estuvo listo en ese momento, conectando fuertemente contra la cabeza de Xurkitree, de la cual comenzó a salir humo por lo caliente del movimiento.
La atención del tipo Eléctrico se centró entonces en Toucannon, permitiendo que los golpes de los clones de Decidueye lo golpearan. La electricidad comenzó a cargarse en la cabeza del Ultraente y luego, salió disparada creando una gran onda expansiva a su alrededor.
—¡Es Chispazo!— gritó Decidueye, alejándose lo más pronto posible. Toucannon lo imitó.
Se alejaron del rango del movimiento lo suficiente como para que no los golpeara.
Xurkitree se quedó quieto por unos segundos y luego, clavó sus extremidades en el suelo. Decidueye vio eso con los ojos bien abiertos.
—(¿¡Esto es…?!)
Sin dudarlo, se lanzó de nuevo con Hoja aguda. Llegó rápidamente, golpeando primero las extremidades del Ultraente y luego, su cabeza. Usó toda su fuerza para tratar de cortarla, pero no había caso.
Retrocedió lleno de frustración.
En el momento en el que se había encontrado a esa cosa, se había decidido a matarlo. Debía hacerlo por mucho que repudiara la idea.
Necesitaba proteger a su familia.
—¡Deja de soñar despierto, Hoja!— escuchó gritar a su padre, quien atacó con Pedrada y luego, se cubrió del Rayo de Xurkitree.
—¡Sí!
Decidueye voló hacia atrás y disparó rápidamente hacia la sombra del Ultraente, dejándolo inmovilizado.
—¡Si podías hacer algo así, debiste hacerlo antes, idiota!— le gritó Toucannon, preparando otro Pico cañón.
—¡Esto no nos sirve de nada contra él, padre de mierda!— aseguró, cargando en contra de su oponente con Hoja aguda.
Xurkitree recibió tres rápidos golpes sucesivos de Hoja aguda y pareció darse cuenta de que no podía moverse. Comenzó a cargar energía.
—¡Rayos!— exclamó el tipo Fantasma, alejándose de inmediato.
Una vez más, el Ultraente utilizó Chispazo. La onda expansiva alcanzó a rozar una de las patas de Decidueye, haciendo que sintiera un gran escozor; al mismo tiempo, destruyó la flecha que lo aprisionaba.
Xurkitree se quedó quieto y entonces, volteó a ver a Decidueye, quien tenía un ojo entrecerrado por el dolor.
—Este maldito ya lo descubrió…— murmuró, para luego, alzar la voz— ¡Ese truco ya no va a servir; no sirve de nada que contenga sus movimientos si puede lanzar ataques a distancia!
Uno de los brazos de Xurkitree se extendió hacia Decidueye, disparando un rayo morado contra él.
—¡Es Doble rayo, viejo!— le gritó Decidueye, evadiendo el movimiento— ¡Es peligroso para mí, pero a ti no debería preocuparte tanto!
El poderoso rayo de luz que Toucannon disparaba al utilizar Pico cañón conectó en contra de la espalda de Xurkitree.
—¡Conozco Doble rayo, idiota!— le dijo, comenzando a volar.
Toucannon y Decidueye se cruzaron entre sí en mitad de sus vuelos. En ese momento, el tiempo se sintió más lento para el tucán.
Podía ver el determinado rostro de su hijo. En sus ojos veía la convicción que sentía y en el batir de sus alas, la gran experiencia que había ganado.
No pudo evitar sonreír.
—Das asco— escuchó que le decían.
Toucannon no pudo ver en ese momento la sonrisa que también tenía su hijo en el rostro.
Xurkitree se fijó rápidamente en ambos y luego, eligió a Decidueye como su objetivo. Era el más fuerte, después de todo.
Disparó un Rayo que la lechuza alcanzó a esquivar dejándose caer en picado para luego, realzar el vuelo con gran habilidad.
El Ultraente esperó predijo la dirección que tomaría su oponente y disparó un Doble rayo directo hacia el extremo derecho de un tronco.
Pero Decidueye no estaba ahí.
Desde arriba, desde los cielos, cinco flechas cayeron sobre la cabeza del Ultraente, haciendo que se cubriera con las extremidades.
Una rápida ráfaga de semillas lo golpeó, haciendo que volteara hacia la izquierda, sin encontrar nada.
Otra flecha conectó contra su espalda, cosa que lo hizo mirar hacia atrás. De nuevo nada.
El patrón se repitió una y otra vez. Con cada golpe que el Ultraente recibía, du enojo parecía aumentar, pues había comenzado a lanzar Rayo en direcciones al azar.
Ellos no planeaban desaprovechar la oportunidad, por lo que siguieron atacando. En ese terreno en el que habían vivido casi todas sus vidas, ellos tenían la ventaja.
—(Regla de supervivencia uno…)
—(Siempre aprovecha tu entorno)— Decidueye disparó más flechas, aprovechando la oscuridad del bosque y su espesura.
Las lecciones de papá nunca habían dejado abandonado la mente del joven Decidueye, quien ahora se mueve entre las sombras por un mañana brillante.
—¡Vigoroth, Garra umbría!
Dos Vigoroth cargaron contra un mismo Blacephalon y con sus grandes garras, lo golpearon.
Norman vio a su hijo Max con una sonrisa, misma que este le correspondió.
—¡No quiero interrumpir, pero un poco de ayuda me vendría bien!— gritó May— ¡Blaziken, Patada ígnea!
El tipo Fuego saltó a una gran altura y con su incandescente pierna bajó a un Nihilego a la tierra.
—¡Vibrava, Cola dragón!— exclamó Max, apuntando hacia un Celesteela que cargaba contra el Pokémon de su hermana.
El golpe de Vibrava distrajo un momento al tipo Acero, permitiendo que el Blastoise de May lo golpeara con un potente Hidrobomba que lo hizo caer al suelo.
—¡Slaking, Machada!— exclamó Norman, viendo que el cohete había caído justo frente a su Pokémon.
El tipo Normal se le quedó viendo al Ultraente y luego, bostezó.
—¡Slaking!— le gritaron Max y May.
—Denle un segundo— dijo Norman, cruzándose de brazos.
Celesteela comenzó a ponerse de pie pero una poderosa Machada lo derribó una vez más, haciendo que se quedara en el suelo.
Ambos hermanos suspiraron.
—¿Cuántos Ultraentes van ya?— preguntó May, rascándose la cabeza.
—Diría yo que más de cien, casi doscientos…— Max se acomodó las gafas— Aunque no es nada si lo comparamos con Alola.
Instintivamente, los dos voltearon a ver a los dos Ultraentes que habían debilitado y luego, a su padre.
—¿Vas a…?— las palabras de May no salieron al ver a su padre asentir.
—Cúbranse los ojos— les dijo, frunciendo el ceño.
Max y May giraron la cabeza con rapidez; pocos segundos después se escucharon dos explosiones.
Max sintió como algo se pegaba a su brazo y con dos dedos, se lo retiró. Analizándolo bien, se dio cuenta de que era algo realmente parecido al confeti.
Se le revolvió el estómago.
—Los Ultraentes también sienten, ¿no?...— preguntó May, con la mirada ensombrecida— El amigo de Ash tiene un Celesteela igual al que acabamos de…— no pudo decirlo— y aun así, ellos de verdad parecen ser amigos… ¿Nosotros no podríamos?...
Max no dijo nada, pero realmente pensaba lo mismo que su hermana.
—Es cierto que podríamos volvernos sus amigos… pero no en esta guerra— respondió Norman, viendo como el cuerpo del Celesteela comenzaba a inflarse, finalmente estallando en cientos de pedazos—. Son los esbirros de Necrozma y no van a traicionar a su líder en mitad del conflicto. Lo del Celesteela del amigo de Ash debió haber sido un milagro.
Los hijos de Norman apretaron los puños con fuerza.
—¿A cuántos has…?
—A más de cien, casi doscientos— respondió Norman, anticipando la pregunta de su hija.
—Y… ¿no sientes nada?...— preguntó Max, cerrando con fuerza los ojos.
—Te parece a ti… ¿qué no siento nada?
Ambos voltearon a ver a su padre, cuyas manos temblaban incesantemente. Se quedaron helados.
—Si debo elegir entre estos seres y mi familia; mi ciudad… Entonces los elijo a ustedes sin pensar. Yo estoy aquí para que ustedes no tengan que hacer esto— aseguró Norman, apretando tan fuerte los puños que sangre comenzó a salir de sus palmas—. Mientras yo esté aquí… ustedes no tendrán que cargar con ese peso.
Max y May miraron hacia el cielo.
Sabían que, en la lejana Alola, Ash no tenía nadie que hiciera eso por él.
Sabían que, en esa sangrienta guerra, era él quien debía quitarle la vida a sus enemigos.
—Ash…— pensaron al mismo tiempo.
—Tenemos que ponernos en marcha— escucharon hablar a su padre—. Hay reportes de un Stakataka en el centro de Petalia.
Los dos asintieron y comenzaron a correr detrás de Norman, seguidos por sus equipos Pokémon.
Si Arceus estaba del lado de Ash, nada podría pasarle… ¿verdad?
—¡Golisopod!
El grito de Lana hizo que el samurái reuniera muchas más fuerzas que antes y luego, con sus dos brazos, apartó a los dos Buzzwole que lo atacaron. En una de sus extremidades se formó una gran espada de agua con la que atacó.
El impacto fue realmente poderoso, haciendo que ambos Ultraentes salieran impulsados varios metros hacia la izquierda.
—¡Increíble!— exclamó Saltagua, sorprendida.
El tipo Bicho volteó a verla y asintió. Estaban protegiendo el lugar que alguna vez había sido su hogar. No podía fallar.
—¡Vaporeon, usa Danza lluvia una vez más!— ordenó la Capitana.
Su Pokémon obedeció de inmediato, generando pesados nubarrones que cubrieron el ya de por sí oscuro cielo de Alola. Fue cuestión de segundos para que la lluvia comenzara a caer sobre el campo de batalla.
—¡Mallow, ¿cómo te encuentras?!— preguntó Lana por la radio.
—¡Tres de mi escuadrón acaban de ser derrotados! ¡Uno de ellos quedó muy herido por lo que está siendo trasladado!— exclamó Aina.
A casi cuatro kilómetros de distancia, estaba la Capitana Mallow Aina.
—¡Tsareena, Patada tropical!— ordenó, señalando a un Pheromosa.
Las poderosas patadas de ambos Pokémon conectaron y al final, Tsareena terminó ganando ese duelo. Pheromosa cayó de sentón al suelo, recibiendo otra poderosa patada en el mentón que la hizo elevarse en el aire.
—¡Patada salto alta!— exclamó la morena.
Tsareena saltó para luego, comenzar a caer con la rodilla, golpeando en el proceso el abdomen de Pheromosa y acelerando todavía más su caída.
El Ultraente ya no se movía en lo más mínimo.
Mallow tenía que agradecer que no todos los Ultraentes fueran tan poderosos como Cable, a quien se habían encontrado por primera vez cuando estuvieron en la Jungla Umbría.
Recordar ese momento solo hacía que lo recordara a él. Por un momento, desconectó del campo de batalla, lo cual era un enorme error.
Antes de que los tentáculos de un Nihilego pudieran envolverla, este fue embestido fuertemente por el Cabezazo zen de un Tauros, quien le dio unos golpes a Mallow con sus colas, obligándola a espabilar.
—¡L-Lo siento muchísimo, Tauros!— exclamó, agitando fuertemente la cabeza y frunciendo el ceño— ¿¡En qué diablos estoy pensando?! ¡Usa Cabezazo zen de nuevo!
El tipo Normal cargó contra el Ultraente, quien esquivó su movimiento elevándose en el aire, pero ese sitio también estaba cubierto.
Un poderoso golpe mandó a volar a Nihilego hasta que se perdió de vista. Había sido el Martillo dragón de un Exeggutor de Alola, quien había usado su cuello como si fuese un bate de baseball.
—¡Bien hecho, Exeggutor!— le dijo Mallow, levantando un pulgar— ¡Detrás de ti, usa Pulso dragón!
El tipo Planta obedeció y sus tres caras giraron, topándose a un pequeño Kartana que se acercaba a él rápidamente. Las bocas de Exeggutor se abrieron, disparando tres fuertes rayos de luz morada.
Kartana pudo cortar el primero, tuvo dificultades con el segundo, pero fue cuando el tercero se combinó con los otros dos que no tuvo oportunidad.
El tipo Acero comenzó a caer al suelo y antes de tocarlo, Tauros lo embistió con Cornada, haciendo que su estadía en las alturas se prolongara.
—¡Shiinotic, usa Espora!— ordenó Aina.
El hongo avanzó con rapidez a un Xurkitree que combatía contra un Snorlax y un Corsola y liberó de su cabeza unas esporas que cayeron sobre el Ultraente, quien al instante, cayó dormido.
—¡Gigadrenado!— exclamó luego de ver como el tipo Eléctrico caía.
La energía de Xurkitree comenzó a ser absorbida por Shiinotic rápidamente y los otros dos Pokémon no se quedaron sin atacarlo.
El recluta de Aether que tenía al Snorlax frunció el ceño con furia.
—¡ACABA CON ÉL, SNORLAX!— ordenó.
El tipo Normal dio un salto y su cuerpo adquirió un brillo metálico, indicando el uso de Cuerpo pesado. Cayó fuertemente sobre la cabeza del Ultraente, aplastándola.
Mallow y la recluta del Corsola abrieron los ojos como platos. Fue esta última quien rápidamente confrontó al otro chico.
—¿¡Por qué hiciste eso?! ¡Ya lo habíamos derrotado!
—¿¡CREES QUE A ELLOS LES IMPORTA?!— preguntó con un fuerte grito— ¿¡Crees que dudarán en matarte cuando te vean inconsciente y derribada?!— se acercó con brusquedad a la chica; sus ojos estaban lagrimeando— ¡Déjame responderte por ellos! ¡NO LES VA A IMPORTAR!
La recluta bajó la mirada. Mallow estuvo a punto de abrir la boca, pero ella volvió a hablar.
—Pero si hacemos lo mismo que ellos harían, entonces no seríamos mejores…— murmuró, quitándole las palabras de la boca.
Los ojos del recluta mostraron una enorme confusión y luego, enojo.
—Gente está muriendo. Mi amigo está gravemente herido y posiblemente muera…— su mirada hizo retroceder a la chica— ¿y tú estás hablando de esa basura moralista?... Esto es una guerra; si no puedes soportarlo, mejor ve a ayudar a la unidad médica, tal vez ahí te des cuenta de lo que está sucediendo en realidad.
Dicho eso, el recluta partió junto a su Snorlax, dispuesto a seguir combatiendo contra los Ultraentes.
La chica se quedó con la mirada perdida, por lo que Mallow se le acercó.
—Él… no lo dijo de la manera correcta, pero creo que tiene razón…— le murmuró, haciendo que la recluta volteara a verla— Esto está mal en todos los sentidos, pero no podemos vacilar… Necesitamos defender nuestras vidas.
La joven seguía en blanco, por lo que simplemente asintió.
—Sigamos. Tenemos que seguir peleando.
Ella volvió a asentir en silencio, preocupando a su Corsola.
—No piensas rendirte, ¿verdad?
Mina saltó hacia un costado, evadiendo el ataque de Kartana. Rodó por el piso y se quedó tirada en este.
—Supongo que ese es un no… Ribombee, Bola de polen.
La mosca comenzó a lanzar rápidamente sus pequeños proyectiles, los cuales Kartana cortaba con facilidad y rapidez, empezando a avanzar cada vez más.
Un Lanzallamas, acompañado por un Foco resplandor lo obligaron a retroceder rápidamente. El Wigglytuff y el Klefki de Mina nunca habían abandonado el combate.
Por detrás, Granbull corría a toda velocidad, abriendo sus mandíbulas. Antes de poder golpear al oponente, este se giró. El perro frenó en seco, utilizando un Roca afilada que Kartana comenzó a cortar rápidamente.
Lanzallamas llegó por detrás y Kartana se vio obligado a permitir que los últimos proyectiles rocosos lo golpearan para así, cortar por la mitad el torrente de fuego.
Aunque había hecho eso, el calor parecía ser mucho para él por lo que rápidamente se apartó del lugar.
Mina se dio cuenta de que si presionaba con fuerza, entonces ganaría seguro.
Todos los Pokémon de Mina rodearon a Kartana. Ribombee, Shiinotic, Granbull, Wigglytuff, Klefki y Mawile; todos ellos veían tranquilamente a Kartana, quien simplemente tuvo que elevarse un poco más en el aire para escapar.
—Ah… Vaya fallo…— murmuró Mina, rascándose la cabeza y poniéndose de pie, sin siquiera molestarse en quitarse la tierra de la ropa.
Una vez que se reposicionó, Kartana se preparó para el combate.
—Aún con eso, somos seis contra uno— la Capitana veía fijamente al samurái, sin inmutarse en lo más mínimo.
Kartana no dejó salir el más mínimo sonido y en lugar de eso, simplemente esperó.
En poco tiempo, otros Ultraentes llegaron a su lado. Eran dos Buzzwole que parecían sus guardaespaldas, un Nihilego, un Celesteela, un Blacephalon y por último, un Stakataka.
—Ahora somos ciento cincuentaisiete contra seis, ¿eh?...— Kauai se rascó la cabeza y luego, se encogió de hombros— Ya qué. Ribombee, Bola de polen; Shiinotic, Fuerza lunar; Granbull, Roca afilada; Wigglytuff, Lanzallamas; Klefki, Foco resplandor; Mawile, Golpe bajo.
La primera en atacar fue Mawile. Al detectar el deseo de pelea en los Ultraentes, su cuerpo se movió con gran velocidad en contra de Blacephalon, golpeándolo fuertemente. Los demás Ultraentes trataron de atacarla, pero los refuerzos no tardaron en llegar.
Los Buzzwole fueron detenidos por el Lanzallamas de Wigglytuff y el Fuerza lunar de Shiinotic; Celesteela por el Roca afilada de Granbull; Nihilego por Foco resplandor y Stakataka tuvo que desarmarse para evadir Bola de polen, el cual aun así logró golpear algunos de sus bloques.
Blacephalon, ya recuperado del golpe, lanzó rápidamente su cabeza en contra de Mawile. Justo cuando la hizo estallar, Klefki se interpuso entre su compañera y la explosión, utilizando un Pantalla de luz que desvió el movimiento.
Uno de los Buzzwole aprovechó la oportunidad para lanzar un poderoso puñetazo en contra del tipo Acero, pero este utilizó un rápido Reflejo que contuvo el puñetazo por el tiempo necesario para que Ribombee pudiera atrapar al oponente con un Psíquico, elevándolo en el aire.
Al ver a la mosca descubierta, Nihilego lanzó una de sus bombas de veneno, el cual fue interceptado por Mawile, quien simplemente sonrió al recibir el ataque, saltando con un poderoso Cabeza de hierro que hizo caer al Ultraente.
Aprovechando que Mawile estaba en el aire, Celesteela atacó. Cargó contra ella utilizando también Cabeza de hierro, pero antes de alcanzarla, el Lanzallamas de Wigglytuff la retroceder completamente por el dolor.
El segundo Buzzwole se lanzó por la espalda de Wigglytuff, pero como se lo estarán imaginando, alguien interfirió. Los puños del Ultraente y los de Granbull colisionaron, haciendo que este último sonriera ampliamente, cosa que no le dio realmente buena espina a Buzzwole. Las mandíbulas de Granbull se cerraron entorno a uno de los brazos del tipo Lucha, haciendo que tratara de quitárselo de encima tan pronto como fuese posible.
Stakataka estaba por utilizar Avalancha contra Granbull, pero en ese momento, alguien se puso en su camino. Era Shiinotic, con una sonrisa perpetua en el rostro. Stakataka se le quedó viendo por un segundo y luego, lo atacó. Apenas tocó con una de sus patas el cuerpo del tipo Planta, este liberó unos polvos extraños que, al hacer contacto con el cuerpo de Stakataka, provocaron que sus ojos dejaran de lado aquel color rojo para pasar al azul natural que debían de tener. De uno en uno, todos los ojos se cerraron y el cuerpo del Ultraente colapsó.
—Ciento cincuentaiuno menos— le dijo Mina, provocando a Kartana con la mano—. Eso significa que ahora la pelea está igualada.
Kartana se quedó quieto y de un momento a otro, desapareció.
Mina saltó rápidamente hacia el frente, evadiendo el tajo del tipo Acero.
—Sabía qué harías eso… Tan predecible— murmuró, comenzando a rodar por el suelo, esquivando los nuevos ataques de Kartana. Rodó y rodó hasta chocar con algo. Levantó la mirada, topándose con el Buzzwole contra el que luchaba Granbull— Ey— lo saludó y luego, pasó por debajo de él a rastras.
Kartana siguió tratando de cortar a Mina, solo que en el proceso, cortó dos de las patas de Buzzwole, haciendo que este cayera al suelo de forma inevitable. La Capitana dio una rápida voltereta y entonces, se cubrió detrás de alguien.
—Mira aquí— le dijo a Kartana desde la espalda de Wigglytuff, quien utilizó un Lanzallamas que conectó directamente.
Kartana trató de cortarlo, pero no lo logró, por lo que recibió el ataque de lleno. Retrocedió, con su cuerpo chamuscado.
Mina levantó la mirada, fijándose en el Buzzwole de antes. Estaba tirado en el piso, sin moverse en lo más mínimo. De los muñones del Ultraente brotaba un extraño líquido verde más espeso que la sangre.
El otro Buzzwole al ver eso, comenzó a hacer una serie de poses extrañas y exageradas.
—No sé mucho sobre el luto, pero creo que no es así como se presenta…— murmuró Mina, evadiendo junto a Wigglytuff el violento ataque del tipo Bicho— Perdón. Me excedí.
—¡Todos a sus escondites! ¡No salgan por nada del mundo!-Shoos.
En la Cueva Sotobosque, las cosas eran un auténtico desastre. Todos los jóvenes Yungoos huían despavoridos a sus agujeros, tratando de escapar de aquel poderoso invasor.
Uno de los Yungoos saltó para alcanzar su escondite, pero en eso su pequeño cuerpo fue atrapado por una gran mano que lo apretó sin intenciones de dejarlo ir.
—¡MADRE!-GOOS.
—¡NO TOQUES…!— la Gumshoos Dominantes saltó sobre el hombro de aquel Buzzwole y con fuerza, lo mordió. Los músculos de esa bestia eran inmensamente duros, pero no eran rivales para el amor de una madre, quien logró hacerlos sangrar con sus fuertes mandíbulas. El Ultraente soltó al Yungoos y luego, trató de sujetar a Gumshoos, quien lo evadió con un salto— ¡… A MIS HIJOS!
La mangosta aprovechó que el Ultraente se había centrado completamente en ella para permitirles a sus hijos el escapar.
El poderoso puño de Buzzwole aterrizó en el suelo, haciendo un enorme cráter. Por suerte para la Gumshoos, ella pudo esquivarlo con una rápida pirueta.
Una vez que solo quedaron ella y el invasor, suspiró con alivio.
Ya podía morir en paz.
—No soy lo suficientemente fuerte como para hacerte frente, pero bueno… Nunca fue realmente mi intención-Shoos— sonrió de cara a la muerte y entonces, escuchó unos pasos.
—¿Esté grandísimo imbécil te está molestando, mamá?-Shoos.
Reconoció esa voz al instante y de inmediato, se giró.
Por la entrada de la Cueva Sotobosque estaban llegando ellos.
Un Gumshoos y un Incineroar, ambos con los ceños fruncidos y las venas de los rostros saltadas. El tigre golpeaba su pecho con sus dos patas superiores.
—Ey, pedazo de mierda— dijo Incineroar, haciendo que sus músculos se volvieran más grandes—. Tú y yo tenemos algo pendiente.
Los ojos de la Dominante se abrieron inmensamente y su boca se quedó entreabierta. Sintió como las lágrimas caían a raudales.
—¡Mamá, mi hermano y yo salimos a explorar afuera de la cueva! ¡Nosotros solos! ¿¡No es genial?!-Goos.
—¡Aléjate, vieja! ¡No me toques!
—¡No importa lo que mi hermano diga, mamá! ¡Tú siempre serás nuestra mamá!-Goos.
—¿¡Por qué rayos luzco de esta manera?! ¿¡Por qué no me hiciste normal como a todos los demás?!
—Tranquila, mamá. Mi hermano solo está confundido, él se disculpará… ¡O LE DARÉ UNA PALIZA!-GOOS.
—Son… ¿De verdad son…?
—Ha pasado tiempo, mamá-Shoos— saludó Gumshoos, con una pequeña sonrisa, pero sin ser capaz de ocultar por completo su rabia.
Incineroar también la miró y luego, dirigió sus ojos hacia Buzzwole, fijándose en una de sus antenas, la cual estaba cortada de tajo.
—Primero mi padre… ¿y ahora quieres matar a mi madre?— esas palabras hicieron que las lágrimas aumentaran— Definitivamente voy a matarte, escoria.
—Ey, mamá— Gumshoos no volteó a verla esta vez—. ¿Te importa si tus hijos se encargan de esto?-Shoos.
—Pero, hijo…
—Deberías hacerle caso, madre. Este tipo es peligroso— interrumpió Incineroar, tensando sus músculos una vez más y luego, otra más—. Nosotros dos lo manejaremos.
Ella no estaba convencida, pero sabía que estaba vieja y oxidada. Sería solo un estorbo para sus hijos, por lo que asintió.
—Ni se les ocurra perder, Colmillo, Garra… De lo contrario, realmente me enfadaré-Shoos.
Ambos la miraron y luego, le levantaron un pulgar.
Al ver como su madre se alejaba, centraron su mirada en él. En Músculo.
—Papel pudo haber cortado la pata de papá, pero fuiste tú quien lo mató— Incineroar lo señaló, tensando otra vez sus músculos—. No esperes piedad de mi parte.
—Lo que le hacen a mi hermanito menor, me lo hacen a mí… ¿Entendiste?-Shoos— preguntó la mangosta, haciendo el cuello hacia atrás, viendo con superioridad a aquel ser.
Músculo los recordaba. Por supuesto que los recordaba, y lo demostró llevándose una mano hacia donde solía estar su amputada antena. Sus puños se llenaron de electricidad, haciendo que los hermanos sonrieran.
—Bien… Saber que nos recuerdas me dejará una mejor sensación al matarte— aseguró el tigre, comenzando a avanzar al igual que su hermano.
De un momento a otro, el suelo bajo los pies de Incineroar y Buzzwole se rompió y ambos salieron disparados en contra el otro.
Lariat oscuro chocó contra Puño trueno, pero eso no era todo.
—¡TAMBIÉN ESTOY AQUÍ!-SHOOS.
La mangosta escaló rápidamente por el cuello del Ultraente y abrió sus fauces, las cuales estaban cubiertas en un ardiente fuego. Las clavó en su hombro, exactamente en el mismo lugar que su madre antes había mordido.
Músculo agitó con fuerza su brazo, haciendo retroceder a Incineroar y llevándose luego una mano al hombro. Sujetó a Gumshoos y se dispuso a destruirlo, pero Incineroar no lo permitiría.
Cubierto por un aura celeste, cargó rápidamente en contra del oponente y con las garras de frente, golpeó. Acróbata había dado en el blanco, haciendo que Buzzwole soltara a Gumshoos, no sin antes, este conectarle un buen Puño hielo en el brazo.
Las fauces de Incineroar se clavaron en la cabeza de Buzzwole y comenzó a estrangularlo por la espalda. Aunque el Ultraente no tenía como tal un cuello, los fuertes músculos del tipo Fuego hacían bien el trabajo.
Gumshoos corrió rápidamente hacia las patas traseras de Buzzwole y se barrió por el suelo, deteniendo su avance al morder la izquierda con sus mandíbulas, las cuales, de nuevo, estaban rodeadas por fuego.
—¡QUÉMATE!
—¡QUÉMATE!-SHOOS.
Buzzwole trataba de soltarse del fuerte agarre de Incineroar pero no encontraba la manera y entonces, decidió dejarse caer de espaldas.
La caída tomó por sorpresa a ambos hermanos y, aunque Gumshoos logró escabullirse, Incineroar no. El golpe lo hizo perder el aliento por un segundo, el cual Buzzwole aprovechó para darle un fuerte codazo para, acto seguido, ponerse de pie.
Dejó caer un poderoso Machada en contra del tigre, quien lo detuvo con las manos, haciendo un esfuerzo colosal.
—¿¡Qué crees que haces, escoria?!-Shoos— Gumshoos había vuelto a subir al cuerpo de Buzzwole y empezó a lanzar una ráfaga de puñetazos, los cuales estaban cubiertos por escarcha.
A pesar de todos esos puñetazos, Buzzwole no dejaba en paz a Incineroar e insistía con su ataque. El tigre cada vez tenía que hacer más esfuerzo para evitar que esa arma mortal conectara contra su cuerpo.
Hasta que finalmente, uno de los puñetazos de Gumshoos logró el efecto deseado. La escarcha comenzó a cubrir completamente el cuerpo de Músculo, haciendo que Incineroar viera la oportunidad perfecta para librarse del ataque.
Rodó por el suelo y se levantó de inmediato, cargando con un rápido Acróbata que golpeó a Buzzwole. Lo atacó otras tres veces seguidas, con Gumshoos utilizando Superdiente sin bajar del cuerpo del oponente.
Hasta que comenzó a sacudirse. El cuerpo de Buzzwole comenzó a agitarse fuertemente y el hielo que lo cubría comenzó a desprenderse. Ambos hermanos retrocedieron de inmediato, no sin antes golpear una última vez.
Lo primero que Músculo liberó del hielo fue su brazo izquierdo con el que comenzó a retirar rápidamente el resto del hielo, hasta que finalmente, quedó libre.
—Ey, hermano. ¿Crees que puedas hacer eso con tus músculos?— le preguntó Gumshoos, dejando salir un suspiro— Primero Golurk y ahora este malnacido-Shoos…
—Nunca me han congelado, pero estoy convencido de que podría hacerlo— el ceño de Incineroar se frunció—. Si este maldito puede, entonces yo también.
Gumshoos sonrió.
—Como se esperaba de mi hermanito-Shoos…
Incineroar dirigió su mirada hacia el oponente.
—¿Eh?... Incineroar, no tengo problema con eso, pero tienes que…
—Defender la Cueva Sotobosque también es un deber de alta prioridad. No podemos permitir que Pokémon inocentes mueran, Ash— interrumpió Liam.
Junto al Capitán estaban Snorlax, Tauros, Hawlucha, Gumshoos e Incineroar. Los dos últimos veían fijamente a su entrenador.
Ketchum les devolvió la mirada.
—Ustedes… están esperando poder encontrarse con Músculo y Papel, ¿verdad?— les preguntó, frunciendo levemente el ceño.
Ambos asintieron.
—No se andan con rodeos— dijo la Pokédex.
Ash dejó salir un suspiro y luego, se rascó la cabeza.
—En realidad, todo este tiempo fue mi plan dejarlos a cargo de la Cueva Sotobosque, pero escuchar sus intenciones no me deja del todo tranquilo…— aseguró. Los hermanos no le quitaban los ojos de encima— Pero supongo que está bien…
Ash se descolgó la mochila y sacó un cilindro, luego de eso, se acercó a Incineroar.
—Voy a hacerte recordar un movimiento y a enseñarte a otro que te dará gran ventaja contra Músculo— le dijo, haciendo que el tigre asintiera con una sonrisa—. Pero antes, prométeme algo… Prométanme algo; los dos— vio fijamente a sus Pokémon y luego, les sonrió—. Van a ganar, no importa qué, ¿de acuerdo?
Mangosta y tigre sonrieron ampliamente.
Eso era un hecho.
Había hecho que Ash lo preparara para ese momento y ahora, debía cumplir su parte del trato.
Corrió hacia Músculo y este corrió contra él. Era Puño trueno contra Lariat oscuro una vez más, solo que esta vez, él lo evadió.
Incineroar se detuvo un segundo, agachándose lo suficiente como para que el puñetazo pasara rozando la parte superior de su cabeza y entonces, atacó.
Su cuerpo comenzó a girar con velocidad, golpeando el cuerpo de Músculo una y otra vez para finalmente, hacerlo retroceder.
—¡ASÍ SE HACE, HERMANO!-GOOS.
Incineroar y Gumshoos vieron rápidamente la dirección en la que venían las voces. Vieron como los pequeños Yungoos se asomaban por sus agujeros.
—¡IDIOTA, ¿QUÉ ESTÁN…?!— Incineroar fue interrumpido por Músculo, quien se lanzó contra él. Tuvo que sostener sus puños con ambas manos, comenzando un forcejeo que el tigre comenzó a perder más temprano que tarde.
Las ovaciones hacia Incineroar aumentaron, cosa que alteró a Gumshoos.
—¡DETÉNGANSE!— gritó la mangosta, pero no parecían ponerle atención. Estaban demasiado centrados en el combate de fuerzas entre Incineroar y Buzzwole— ¡Hermano, ¿¡estás…?!
Se detuvo al ver la inmensa sonrisa de Incineroar y como, de a poco, recuperaba terreno.
El público lo ovacionaba a él. En la Cueva Sotobosque resonaba un nombre que no había sido pronunciado en años.
Todos aclamaban al poderoso Garra.
Ash en ningún momento había bajado a Álvaro. No planeaba hacerlo por nada del mundo. Aquella persona que había dado la vida por él no tocaría aquel suelo infestado de Ultraentes.
Cayó sobre una rodilla, sintiendo como empezaba a perder fuerzas.
—¡Tienes que dejarlo, Ash!— le dijo Rotom— ¡Pesa noventa kilos, no podrás con ese ritmo por siempre! ¡Has estado moviéndote sin parar por más de dos horas y veinte minutos mientras lo cargas!
—¡NO!— gritó Ketchum con fuerza.
—¡Ash, ahora mismo estás dejándote llevar por tus emociones! ¡Si lo haces, el sacrificio de Álvaro será para nada! ¡Te matarán a ti también!— le aseguró.
El azabache cerró los ojos con fuerza.
Sabía que estaba siendo muy caprichoso, pues sabía que el guardia de seguridad caído habría preferido mil veces que él guardara sus fuerzas para combatir, no para cargarlo en brazos.
—Pero aun así… Pero aun así…
Abrió los ojos, alertado por un sonido y lo vio frente a él.
Era aquel Genesect, el que llevaba puesta la HidroROM, el Genesect con el que Pikachu y él habían jugado cuando se conocieron. Sus ojos se encontraron y Ketchum lo supo de inmediato.
—Por favor, Genesect…— le murmuró, poniendo a Álvaro en su espalda— No dejes que le suceda nada…
Unos sonidos salieron del tipo Acero y luego, se fue del lugar en su forma de vuelo.
Ash levantó la mirada.
—¿¡Dónde está Enzo?!— gritó con fuerza.
—¡Estoy aquí, señor!— se escuchó gritar desde varios metros de distancia.
Ketchum corrió rápidamente hacia su segundo al mando, quien acababa de terminar con un grupo de Kartana gracias a Swellow y el Genesect PiroROM.
—¡Enzo, necesitamos crear una formación circular!— le dijo rápidamente— ¡Una persona mirará hacia el frente y la otra hacia atrás!
Enzo lo comprendió de inmediato y sonrió.
—¡A la orden, señor!— sacó su radio— ¡Todo el escuadrón Pikachu, reúnase en el punto donde se vea la gran llamarada!
Ash arqueó una ceja.
—¿Quién dará la señal?— muchas cosas se aclararon al ver la sonrisa de Enzo— Oh… ¡Charizard, Infernape, Lanzallamas!— ordenó, señalando al cielo.
Los tipo Fuego apuntaron sus hocicos hacia el cielo y los abrieron, dejando salir unos poderosos Lanzallamas que por pura casualidad, arrasaron con un Nihilego y dos Celesteela.
En menos de cinco minutos, todos los miembros del escuadrón Pikachu estaban reunidos. Rotom comenzó a contar rápidamente.
—Aquí solo hay sesenta y siete miembros de la Fundación…— murmuró, haciendo que Ash volteara a verlo con rapidez.
—¡Oigan, ¿dónde están los trece que faltan?!— preguntó, viendo a todos.
Una recluta se acercó con la mirada gacha.
—Cuatro fueron heridos en batalla, dos de ellos de gravedad; cinco se encargaron de llevarlos a la estación médica más cercana y… otros cuatro han…
Antes de que pudiera terminar de hablar, sintió como le ponían las manos en los hombros.
—¿Cuáles eran sus nombres?— le preguntó con seriedad.
La chica volteó de nuevo hacia el suelo, intimidada por los ojos de Ketchum.
—Isabel… Lucy… Martín…
Sintió unas palmaditas y luego, subió la mirada, topándose con la cálida sonrisa de Ash, la cual la dejó realmente sorprendida.
—Gracias— le dijo, dando la media vuelta.
Rotom siempre se asombraba al ver lo bien que Ash era capaz de ocultar sus emociones a veces. La sonrisa de antes era totalmente opuesta a la mirada que tenían sus ojos ahora en batalla.
—¿Cuántos entrenadores quedan?— preguntó Ketchum, volteando rápidamente hacia su izquierda.
Heracross salió al encuentro de un Xurkitree y antes de que este pudiera siquiera cargar energía, lo estrelló contra el suelo con todas sus fuerzas.
El tipo Bicho se le quedó viendo al derrotado Ultraente y luego, vio fijamente a su entrenador. Todos veían a Ash, esperando la acción que tomaría.
Los puños de Ketchum se apretaron con fuerza, al igual que su mandíbula.
—Hazlo— dijo. Heracross cerró los ojos y asintió.
Uno de sus brazos se elevó en el aire y aterrizó fuertemente contra la cabeza de Xurkitree varias veces hasta que por fin, la aplastó.
Rotom sintió todas las emociones negativas que Ash estaba sintiendo en ese momento. Repulsión, miedo, culpa, ira… tristeza.
La Pokédex y todos los que estaban presentes sabían que Ketchum se había obligado a sí mismo a ver como su Pokémon mataba a otro ser vivo. Todos sabían que el líder del escuadrón Pikachu no permitiría que su Pokémon cargara solo con ese peso.
—¿Cuántos entrenadores quedan?...— volvió a preguntar Ketchum, ajustándose la gorra de forma que cubría sus ojos.
—Al inicio, cincuentainueve de ellos nos prestaron su ayuda. Ahora mismo solo puedo contar cincuentaiuno… Sin contar la baja de Álvaro, no sé qué fue de los otros siete.
Un recluta de la Fundación Aether se acercó por el costado de Ketchum.
—Cinco muertos y dos heridos, señor… También fueron llevados al centro médico más cercano, acompañados por los miembros faltantes de la Fundación— informó de inmediato, abriendo luego los ojos como platos— ¡SEÑOR!
El recluta se puso entre Ash y un Buzzwole que descendía a velocidad de vértigo, con el puño frente a él. Un escudo de energía apareció frente el brazo del recluta.
—¡IDIOTA, ESO NO…!— antes de que Enzo pudiera terminar de gritar, el Buzzwole cayó derrotado.
Charizard y Heracross lo habían hecho. El tipo Fuego vio a los ojos a Infernape y entre los dos, quemaron por completo el cuerpo del Ultraente hasta reducirlo a cenizas.
Ash vio hasta el mismísimo final.
—¡Imbécil, los escudos de energía no resisten golpes como esos!— le dijo Enzo, dándole un golpe en la parte trasera de la cabeza— ¡No soportan puñetazos de Buzzwole, patadas de Pheromosa o cortes de Kartana! ¡Úsalo para cubrirte de ataques de Nihilego o de los límites de la explosión de un Blacephalon, nunca de la explosión completa!
—L-Lo siento muchísimo, señor Enzo…— murmuró, siendo luego jalado de la oreja.
—No intentes morir como un héroe, idiota. Mejor vive como uno— le dijo, luego soltándolo.
Ash puso una mano en el hombro del joven. Sus ojos se veían carentes de brillo.
—Gracias— le dijo.
—N-No hay…— las palabras simplemente dejaron de salir.
Ash levantó la mirada de los restos del que antes fue un Buzzwole.
—¡Enzo, explica el plan!— ordenó, pues a él no se le daba del todo bien.
El segundo al mando asintió de inmediato.
—¡HAGAN UN CÍRCULO DE INMEDIATO! ¡FORMEN UNA SECUENCIA; ALGUIEN MIRANDO HACIA EL EXTERIOR Y OTRO MIRANDO HACIA EL INTERIOR DEL CÍRCULO Y ASÍ SUCESIVAMENTE!— gritó Enzo con fuera— ¡SI AUNQUE SEA UNO DE USTEDES ROMPE EL ORDEN, ENTONCES QUIERO QUE SEPAN QUE MUY POSIBLEMENTE ESA PERSONA SERÁ EL CAUSANTE DE LA MUERTE DE TODOS NOSOTROS! ¿¡FUI CLARO?!
—¡SEÑOR, SÍ, SEÑOR!— gritaron todos los presentes, haciendo rápidamente un inmenso círculo conformado por todos ellos.
Los Ultraentes parecían haber llegado ya al punto donde se habían reunido. La movilización de todo el escuadrón Pikachu solo había servido para despistarlos por unos pocos minutos.
La formación definitiva ya había sido formada.
Había Ultraentes que caían del cielo hacia el interior del círculo, sí, pero gracias a las personas que lo vigilaban, eran rápidamente neutralizados por los Pokémon de todos, incluidos los Genesect. Esta vez, no solo los Pokémon de Ash fueron quienes dieron el golpe de gracia.
Los combates eran feroces y rápidamente hacían mella en los Pokémon de los reclutas más débiles, quienes tenían que enviar a los últimos que tenían, pues la gran mayoría de ellos ya estaba debilitada o incluso, muerta.
—¡TODOS LOS QUE SE QUEDEN SIN POKÉMON VAYAN AL INTERIOR DEL CÍRCULO DE INMEDIATO Y PEGUEN SUS ESPALDAS CON ALGUIEN QUE ESTÉ VIENDO HACIA EL EXTERIOR!— ordenó Enzo.
—¡Pikachu, Rayo!— exclamó Ash, lanzándolo con fuerza hacia el aire.
El roedor lanzó una poderosa descarga eléctrica que derribó a Celesteela al suelo. Él cayó sobre ella y no se detuvo, pues siguió utilizando Rayo.
Ash y Pikachu voltearon a verse, ambos con tristeza en los ojos.
Sabían que estaban tomando un camino sin retorno.
Pikachu no se detuvo y siguió utilizando Rayo hasta que el cuerpo de Celesteela comenzó a inflarse a niveles anormales. El roedor entonces se alejó, viendo como el Ultraente estallaba en montones de pequeños fragmentos.
—¡Ash, catorce de nuestros hombres se quedaron sin Pokémon! ¡De los ochenta miembros de la Fundación Aether que eran en un inicio, solo nos quedan catorce!— exclamó la Pokédex— ¡Necesitamos refuerzos de inmediato!
Ketchum asintió con fuerza y Rotom pasó al modo radio.
Apenas lo encendió, escuchó muchos otros pedidos como el que él estaba por hacer.
—¡El escuadrón Tortunator necesita de asistencia; lo más pronto posible! ¡Estamos en…!
—¡Por favor, envíen refuerzos para el escuadrón Kangaskhan! ¡Frente al Cementerio de Hau'oli!
—¡El escuadrón Toucannon necesita refuerzos! ¡En el Resort Hanohano!
—¡La presión de los Ultraentes en la Central Geotérmica es abismal! ¡Los escuadrones Garchomp y Charizard necesitan apoyo!
Podían escucharse una gran cantidad de voces, todas ellas pidiendo apoyo. Ash se quedó boquiabierto, preocupando a Rotom y Pikachu, los más cercanos a él.
—¡Señor…!— antes de que Enzo pudiera hablar, Ketchum alzó la voz.
—¡ELIO, SELENE!— gritó a todo pulmón— ¡TOQUEN!
Por un momento, toda la línea de comunicación se quedó en silencio y entonces…
—A la orden.
Una parte de Ash murió de alivio al escuchar sus voces. Miró hacia el frente con determinación.
—¡Krookodile, Roca afi…!
Un inmenso rayo verde cayó desde los cielos y con una facilidad inmensa, destruyó a cientos de Ultraentes. Todos se quedaron boquiabiertos al ver eso.
Si Ketchum pudiera ver desde los cielos, habría visto la gigantesca zeta formada en el suelo, pero, aunque no podía ver desde ellos, si podía ver hacia ellos.
Vio a la forma completa de Blandito volar por encima de ellos y entonces, vio como algo comenzaba a caer rápidamente.
Sus ojos se abrieron como platos. Esa sensación… Ese sentimiento…
Sentía que era uno con alguien más; sentía que estaba conectado con ese alguien y entonces, lo confirmó.
Frente a él cayó algo que levantó una gran cortina de polvo e igual de grande era la sonrisa que se formó en el rostro de Ketchum.
—Pude sentirte desde que llegaste a Alola…— murmuró Ash.
La polvareda se disipó, sorprendiendo en demasía a Pikachu.
—Bienvenido… Greninja.
El tipo Agua estaba de pie frente a su antiguo entrenador. Aunque su lengua-bufanda la ocultaba, todos podían decir a ciencia cierta que estaba sonriendo.
—Así que este es el famoso Ash-Greninja…— Rotom sonrió— Es un poco más fuerte que Decidueye y Lycanroc.
Ketchum asintió.
Sin decirse nada, ambos estrecharon sus manos.
El mundo entero había desaparecido alrededor de ellos.
Aunque estaban separados por kilómetros y kilómetros de mar y tierra, Elio y Selene pudieron sentir como sus corazones se volvían uno.
—¿Puedes escucharme, Elio?...
—Eso es asqueroso, Selene… Sal de mi cabeza.
—Tendrás que soportarlo al menos por un momento.
Selene habría jurado que había escuchado un suspiro.
—Hagámoslo. Démosle fuerza a la humanidad.
—A tu señal, hermano.
Y aunque estaban separados por kilómetros y kilómetros de mar y tierra, los corazones de los Asutoro se pusieron en perfecta sincronía.
Al mismo tiempo, ambos pusieron sus labios sobre la boquilla de la flauta y entonces… iniciaron.
¿Equipos de sonido? ¿Retransmisiones? ¿Líneas de comunicaciones?
La Flauta del Sol y la Flauta de la Luna no necesitaban de esos inventos humanos pues habían sido diseñadas para cumplir su función siglos antes de que todas esas cosas se inventaran. Por ello solo podían ser tocadas por el Representante de los hombres y la Representante de las mujeres del mundo, porque serían ellos quienes se encargarían de transmitirle a los seres vivos del mundo toda la esperanza que necesitaban.
Estuvieras donde estuvieras en ese momento, podrías oírlo. Oírlo con una nitidez extraordinaria, como si los instrumentos se estuvieran tocando justo frente a ti.
Pues la melodía del eclipse no necesitaba de métodos externos, solo requería de los instrumentos que la entonarían y de las personas que se encargarían de tocar a estos.
Pues la melodía del eclipse llegaría a los corazones de todos los aliados sin falta alguna.
Y los aliados en estos momentos de debilidad eran todos los humanos y Pokémon del mundo.
Los corazones de millones de personas y Pokémon se conmovieron al escuchar tan hermosa canción y sus cuerpos comenzaron a hervir, renovando por completo sus energías.
Aquellos que sufrían habían visto desaparecer su dolor como si les hubieran puesto la anestesia más potente.
Aquellos que jadeaban ahora poseían la energía suficiente como para escalar tres montañas seguidas.
Aquellos que dudaban ahora tenían la mirada en alto, dispuestos a darlo todo.
Aquellos que temían veían sus cuerpos llenarse de un valor sin igual.
Aquellos que habían fallecido eran llevados al otro mundo con el mayor de los honores.
Y aquellos que nunca habían vacilado se veían recompensados con el mayor regalo.
La determinación.
Elio y Selene Asutoro son, pues, los representantes de la humanidad y son ellos quienes llenarán de vida los seres de todos los aliados.
Elio y Selene Asutoro, son, pues, héroes.
Tras cuatro horas, treintaicinco minutos desde la llegada de Necrozma, la melodía del eclipse fue tocada por los gemelos Asutoro en un momento que sería recordado por todo lo que le quedaba a la humanidad de existencia.
Este regalo de Solgaleo y Lunala jamás sería olvidado… ¿Es necesario repetirlo una vez más?... En ese caso, hagámoslo.
Alabados sean el sol y la luna.
¡WOAH! ¿¡TERMINÉ TAN RÁPIDO?! ¡ME TOMÓ UN DÍA Y UNAS POCAS HORAS TERMINAR UN CAPÍTULO ENTERO!
Así que nada, aquí les traigo este capítulo bien fresco, bien chopeadito para que ustedes lo consuman.
Voy a admitir que estoy bastante sorprendido por mi constancia, pues en ningún momento sentí "fatiga" o algo parecido… De hecho, cada vez me sentía con más y más ganas de escribir… ¿¡Es eso normal, gente?!
¡Increíble! ¡Creo que si sigo así, definitivamente terminaremos pronto este arco pues ya con este es el quinto capítulo del arco de Necrozma!
¡Aún quedan sub-tramas por delante y la verdad, es que son bastantes, por lo que este arco apunta a ser más largo de lo que pensaba!
Las sub-tramas que deben concretarse antes de que Necrozma aparezca son las siguientes:
-Decidueye y Toucannon vs Xurkitree.
-Incineroar y Gumshoos vs Músculo.
-Mina vs Papel.
-Hau en el Monte Lanakila.
-Faba fuera de prisión.
-El Team Skull en Malíe.
Tal vez me falte alguna más, pero en principio, son esas las que deben terminarse antes de que pueda continuar a la siguiente parte del apocalipsis.
Esperen también una sub-trama de Lillie, otra de Hapu y Selene, una pequeñita de Lario y Chris, una también pequeña de Cynthia y Leon y una de Mohn. Eso no quiere decir que no veamos escenas del resto de personajes, solo quiere decir que serán estos quienes aparecerán en más de un capítulo, armando una historia conforme estos pasen.
Algo que el usuario carlos29 comentó y que luego el usuario Phrostix continuó fue el top de personajes que creen, morirán. ¿Ustedes tienen un top?
En fin… ¡Sin nada más que decir, me despido!
¡Nos leemos en la próxima!
¡Alola!
Por cierto, a todos aquellos que me preguntaban por Greninja y que yo les decía que no aparecería... Bueno, han sido oficialmente timados.
