Los ligeros pasos de Hornet hacían eco en las paredes de aquella cueva vacía. La guerrera observaba todo con ojos sospechosos, era muy raro encontrar algún recoveco que no albergara vida en su interior, los insectos solían pelear por el derecho a declarar cualquier rincón como su hogar, por lo que la soledad de este lugar la ponía nerviosa, si una cueva no estaba ocupada era una muy mala señal, algo peligroso habitaba en su interior.

En un inicio tuvo la tentación de dar media vuelta y alejarse, pero su orgullo le impedía hacer eso, antaño se había declarado la protectora de Hallownest ¿Cómo una guardiana como ella podría escapar y faltar a sus obligaciones? Si en esta cueva habitaba un ser peligroso, era su deber derrotarlo. Así fue como no retrocedió, aunque una opresión en su estómago no la dejaba estar tranquila.

Siguió avanzando cada vez más nerviosa, buscando al dueño de aquel lugar, pero mientras más se adentraba, más oscuro se ponía todo, hasta que ya casi era imposible ver a su alrededor. En ese momento juzgó que no era prudente seguir, por lo que dio media vuelta buscando la salida. Caminó hacia el lugar del que venía pero parecía que jamás llegaba, pues la oscuridad no se iba, si no que se hacía más profunda e inquietante, hasta que Hornet ya no fue capaz de saber dónde estaba.

Asustada y confundida luchó por mantener la calma y pensar en una solución al problema, quizás alguien... No, eso jamás pasaría, estaba sola, era imposible que alguien pudiera rescatarla, aunque quizás aquel contenedor podría salvarla si daba con ella, al fin y al cabo le gustaba rescatar gente... ¡Por Wyrm! ¿En serio era tan débil como para tener que depender de la ayuda de ese maldito cascarón vacío?

Hornet aún se debatía entre sus deseos y sus sentimientos cuando vio algo brillar en medio de las sombras que la rodeaban, era una máscara cornuda que conocía bastante bien ¡El contenedor había venido por ella! Suspiró aliviada y se acercó hasta él, pero entonces sintió que algo andaba mal, no tenía la misma presencia inofensiva y amistosa de siempre.

De pronto la máscara resplandeciente se rompió liberando el contenido de su dueño, el cuál se mimetizó con la oscuridad del lugar, solo se podían apreciar el par de ojos resplandecientes, que brillaban como un par de bengalas.

Hornet cada vez más asustada vio aquel par de ojos acercarse, al tiempo que comenzaba a sentir una presión en su cintura, no podía ver nada, pero le daba la impresión de que un par de brazos la apretaban cada vez más fuerte, hasta que respirar comenzó a hacerse más difícil. Pronto comenzó a sentir dolor, casi como si se fuera a partir en dos, era una sensación horrible, parecía que iba a morir, entonces en aquel momento de desesperación y agonía gritó...

Hornet abrió los ojos para darse cuenta de que todo lo vivido no había sido nada más que un simple sueño, pues se encontraba en su casa en poblado distante, sana y salva, sin sombras peligrosas y en una cómoda casa. Nada de lo vivido era real ¿O sí? De pronto se percató de que algo del sueño no había desaparecido, sentía una ligera presión en la cintura, como si algo la estuviera sujetando.

Nuevamente entrando en pánico se deshizo de aquello que la tenía agarrada lanzando un codazo hacia atrás. De inmediato fue liberada, pero Hornet precavida no esperó a averiguar que había sido aquello, ubicó la aguja de la cual nunca se separaba y que estaba en las cercanías, corrió hasta ella, la tomó y la lanzó contra el intruso, pero este dio un salto y esquivó con facilidad. Ahora la guerrera tenía su arma lejos, pero esto no fue problema para ella, pues la aguja estaba atada con un hilo que la unía a su dueña, esta le dio un ligero tirón y recuperó el objeto.

Los agudos sentidos de Hornet la alertaron de que su atacante que por un instante se quedó sus pendido en el aire, ahora se dirigía hacia ella, se hizo a un lado esquivando el ataque, pero la criatura agresora era extremadamente veloz, en cuanto tocó el piso "corrió" hacia ella, aunque más que correr parecía que se arrastraba en el aire, envuelta en sombras dándole un aspecto demoniaco y aterrador, muy semejante a su pesadilla.

Al final la muchacha no alcanzó a esquivar de nuevo, el monstruo la alcanzó y la envolvió con su cuerpo de forma... ¿Afectuosa?

Hornet miró hacia abajo y descubrió que la criatura que estaba encima de ella era nada menos que el pequeño contenedor que la llevaba acechando desde hacía casi una semana. En ese momento la guerrera se enojó bastante, aunque no sabía si con la cosa esa por no dejarla en paz, o con ella misma por asustarse. Apartó al pequeño y lo miró con gravedad

— ¿Pero qué rayos crees que estás haciendo? — Dijo molesta.

El contenedor ladeó la cabeza demostrando su confusión y que básicamente no sabía de qué hablaba.

— ¿No sabes a qué me refiero? ¡Me atacaste! ¡Has osado apuntar tu aguijón contra mí!

— ... — Se apuntó a sí mismo como no dando crédito a las palabras de Hornet, luego la apuntó a ella declarándola culpable.

— ¿Que fui yo quien te atacó primero? Eso es... Bueno, es verdad ¡Pero eso fue porque me asustaste! ¿Qué rayos hacías en mi cama conmigo?

— ... — Se abrazó y la miró dulcemente comunicando que solo trataba de reconfortarla mientras dormía.

— ¿Querías calmarme? Pues no era necesario, no te necesito para dormir tranquila, de hecho tampoco me gusta tener a alguien cerca cuando duermo, no lo vuelvas a hacer.

— ... — El pequeño se limitó a mirarla de forma desafiante, declarando que si lo consideraba necesario lo haría de nuevo.

— Eres un... De todos modos todo este malentendido es tu culpa, nos habríamos ahorrado la pelea si me hubieras gritado que eras tú.

— …. — Esta vez el contenedor se cruzó de brazos y la miró de forma acusadora.

— Agg... Está bien, tienes razón, no es como que puedas emitir algún sonido o decir algo, de hecho, todavía no entiendo muy bien como rayos es que puedo entenderte.

Esto era un verdadero misterio para Hornet, el pequeño era incapaz de articular palabra alguna, sin embargo se comunicaba con ella a través de gestos, de forma tan clara que incluso era capaz de expresar pensamientos complejos, quizás los seres hechos de oscuridad tenían la capacidad de entenderse entre ellos. De todos modos a ella no le importaba, no es como que quisiera convivir con esa cosa, si fuera por ella ojalá se largara de una vez.

Pero no había caso, por más que lo intentaba, le gritaba o atacaba al contenedor, este no la dejaba en paz, la seguía como su sombra.

— Voy a cazar.

Anunció Hornet antes de salir de casa, aunque luego se reprendió mentalmente por esto, ella no tenía por qué darle explicaciones a la cosa esa, no eran nada, lo que ella hiciera a él no debería importarle, lo mismo en el caso contrario.

Se dirigió a su zona de caza habitual en Nido profundo, un lugar peligroso y salvaje, pero con una buena cantidad de presas potenciales. Ese día la verdad no se sentía con muchos ánimos, la pesadilla la había alterado bastante, dejándola algo sensible en lo que respectaba a adentrarse en lugares oscuros, lamentablemente las mejores presas se escondían en ese tipo de lugares. Ni modo, lo haría igual, necesitaba comer.

Llegó hasta un túnel oscuro que la ponía bastante nerviosa pues le recordaba bastante su sueño, pero desgraciadamente los rastros que seguía la guiaban hasta allí, podía percibir la presencia de un grupo de cavasuelos, eran buenas presas, no podía dejarlas escapar.

Se adentró lentamente sintiendo hielo en la espalda y una opresión en el estómago ¿Por qué se sentía tan aterrada? ¿Por qué había soñado eso en primer lugar? La verdad ese no era ni el lugar ni el momento para pensar en eso, pero no pudo evitarlo, se adentró en sus pensamientos analizando los motivos detrás de su sueño.

Su madre a veces decía que en los sueños se encontraban ocultos los temores y deseos más grandes de las personas, si era así, de su sueño podría deducirse que le tenía miedo a la oscuridad ¿Pero desde cuándo? No recordaba sentirse tan afectada por la falta de luz, aunque quizás su miedo no venía de la oscuridad corriente, sino más bien de aquel tipo de oscuridad de la que estaban compuestos ella y la cosa esa.

¿Acaso le tenía miedo a la cosa? Eso podía ser, si bien esta nunca la había dañado y solo atacaba cuando la atacaban, seguía siendo potencialmente peligrosa, jamás había conocido a un ser con un aguijón más letal que el suyo, era como para tenerle miedo. Quizás en parte de eso venía su rechazo por el pequeño, si quisiera podría asesinarla sin mayores problemas, sobre todo con lo cerca que se mantenía, si hasta entraba en su casa como si fuera la propia, y a todo esto ¿Por qué se empeñaba en seguirla a todos lados? ¿Por qué no la dejaba sola? ¿Por qué no se quedó en el fondo del abismo viviendo con todas las otras cosas?

Sí, quizás era el miedo a lo desconocido lo que la tenía así, tener a un ser tan peligroso y no saber lo que pretendía era su suplicio, jamás viviría tranquila con él, quizás debería considerar huir de casa ¿Pero a dónde? ¿Y cómo podía asegurarse de que no la siguiera?

El sonido de la tierra removiéndose la sacó de sus pensamientos, con suerte logró ver un bulto que se dirigía a atacarla, pero con sus reflejos altamente desarrollados logró sacar su aguja y empaló al atacante. Vaya suerte, el cavasuelos que perseguía había saltado directamente hacia ella, ahora ya no moriría de hambre.

Sin embargo cometió una torpeza, en lugar de haber matado a la presa en el mismo lugar debió haberla alejado de la cueva antes de hacerlo, pues los cavasuelos siempre viven en manadas y lamentablemente para Hornet, el chillido de agonía de la criatura alertó a sus compañeros, quienes emergieron de la tierra en gran cantidad, estos al ver el cadáver y a su asesina se pusieron furiosos y arremetieron contra ella.

Dejando su presa de lado, Hornet arrojó su aguja para clavarla en el techo y usando el hilo que siempre llevaba consigo se impulsó lejos de los insectos. Curiosamente aunque era buena guerrera, su mejor habilidad era huir. Le hubieran bastado tres lanzamientos de su aguja para abandonar la cueva y dejar a sus perseguidores atrás, pero aquel día no estaba bien, su mente distraída la hizo errar el último tiro haciéndola caer y dándole tiempo a los cavasuelos para alcanzarla.

Se preparaba para lanzar su aguja de nuevo cuando un par de cavasuelos emergieron de la tierra que estaba frente a ella y la atacaron. Logró esquivarlos pero uno de ellos logró alcanzar una de sus piernas lastimándola con sus mandíbulas. Furiosa pateó a la criatura y comenzó a correr hacia la salida ignorando el dolor que sentía, algunos cavasuelos le estaban dando alcance, pero ella los alejó lanzando ataques rápidos y superficiales con su aguja, esto los disuadió de seguirla y pudo escapar.

Jadeando, lastimada y con las manos vacías Hornet se desplomó en el piso fuera de la cueva, aquella incursión de caza había sido un fiasco y ahora pasaría hambre, ese día algo no estaba muy bien con ella, jamás lo había hecho tan mal, pero las cosas podían ponerse aún peor.

Afuera de la cueva, de pie con su mirada clavada en ella estaba la cosa. Nuevamente la había seguido, probablemente lo hacía desde que salió de casa, sus habilidades de sigilo eran cada vez mejores, a diferencia de ocasiones anteriores esta vez no fue capaz de detectarlo, o quizás andaba tan distraída y no se dio cuenta.

El pequeño se acercó a ella y como si fuera una burla le mostró el cadáver de un cavasuelos recién cazado.

Furiosa e indignada, Hornet se dispuso a alejarse de él, pero el dolor en su pierna le hizo complicado moverse, no pudo evitar lanzar un quejido. El pequeño algo preocupado caminó hacia a ella pero esta antepuso su aguja.

— Si te acercas te clavo.

Sabía que el contenedor podía esquivarla, pero por alguna razón este mantuvo su distancia y la dejó alejarse sola.

Esa noche la guerrera se revolvía en su cama acosada por el vacío en su estómago, tenía tanta hambre que hasta sentía frío. Jamás había pasado esa clase de necesidades, cuando pequeña su madre se aseguró de que nunca le faltara nada, y ya de mayor estando sola, era tan hábil cazando que jamás regresó a casa sin una presa.

Todo esto era culpa de la cosa esa, le tenía la cabeza hecha un revoltijo y por su culpa no podía concentrarse, quizás su única opción era luchar contra él y rezar para salir viva, quizás eso era lo que quería la cosa, luchar con ella y acabarla de una vez por todas. Aunque debía reconocer que era muy noble de su parte buscar un combate justo y concertado en lugar de atacarla por la espalda.

De pronto sintió un par de golpes en el piso y se incorporó. A una distancia prudente se encontraba el contenedor con su aguijón afuera, lo había usado para dar los golpes que la alertaron de su presencia, luego de la experiencia de la mañana había decidido avisar a la muchacha que estaba ahí cada vez que apareciera.

Sin duda ese había sido un gesto de buena fe, pero Hornet en sus desvaríos por hambre lo vio como una muestra agresiva, si se presentaba con su aguijón afuera seguro pretendía atacarla, pero qué sucio de su parte hacerlo cuando estaba lastimada y fatigada, sin embargo su orgullo le impedía rogar clemencia, aunque le costara la vida. Cogió su aguja que como siempre dejaba a su alcance y se colocó en posición de pelea.

El pequeño cuando la vio con aquella actitud tan agresiva hizo un escándalo silencioso y la señaló alarmado, por supuesto Hornet como siempre entendía perfectamente sus señas y gestos.

— ¿Que porqué tome mi aguja? ¿Qué no es obvio? ¡Vamos a luchar!

— ... — Señaló la pierna vendada de la chica.

— Eso no importa, una guerrera no pone pretextos para rechazar un encuentro.

— ... — Esta vez el pequeño le mostró su aguijón y señaló a la chica del manto rojo mientras la miraba con rostro confundido.

— ¡Tú me restaste! Por algo te presentas ante mí con tu aguijón afuera, vienes a desafiarme.

— ¡...! — Agitó sus manos negando todo y con una serie de gesto dio a entender que no tenía intenciones de pelear con ella.

— ¿Entonces para qué has venido?

En eso el pequeño guardó su aguijón y sacó de debajo de su capa algo de comida, eran filetes de cavasuelo, bien trozados y asados. Ante la vista de la comida a la muchacha se le hizo agua la boca y su estómago le exigió que fuera por ella con un gruñido, sin embargo no le hizo caso, se quedó en su lugar observando al pequeño con expresión seria.

— ¿Qué pretendes?

— ¿...? — La miró con rostro confundido.

— ¡Quiero saber por qué estás aquí! Llevas una semana persiguiéndome, no me dejas sola, me vigilas como un fantasma, me miras de esa forma extraña y no entiendo por qué ¡Y eso me desespera! ¿Por qué estás aquí y no te devuelves al agujero del que vienes? ¿Acaso quieres tener una pelea conmigo? ¿Te debo algo? ¿Esperas algo de mí?

Esta vez el pequeño optó por acercarse a Hornet, esta lo miró con suspicacia aguardando a ver qué hacía, no había nada hostil en él pero no podía bajar la guardia. Se inclinó un poco para saltar en caso de que planeara atacarla, pero el dolor en su pierna le dificultó la tarea, entonces apretó la aguja en su mano con frustración.

El contendor siguió acercándose hasta que finalmente quedó frente a la guerrera, dejó la comida que llevaba a un lado junto a él, entonces colocó una mano sobre el pecho de Hornet y otra en el propio, esta acción hizo que ella abriera los ojos de la impresión.

— ¿Te quedas conmigo porque somos hermanos?

— ... — Asintió con efusividad y abrió los brazos señalando algo grande.

— Tú, yo y los 10.527 contenedores del fondo del abismo somos hermanos... Según tú.

— ... — La miró enojado y se cruzó de brazos.

— De acuerdo, perdón, no quise ofenderte, entiendo tu punto, si estamos hechos del mismo material técnicamente podríamos considerarnos hermanos pero... La verdad yo nunca los he visto a ustedes como familia.

— ... — La triste mirada del pequeño al oír estas palabras era indescriptible.

— ¿Eh? Espera, no te pongas así, no era mi intención.

— ... — Agachó la cabeza y desvió la mirada hacia un lado.

— Yo no te pedí vinieras aquí en primer lugar, si me asomé al abismo fue para devolverte tu máscara, no esperaba ni quería que me siguieras,

— ¡...! — Empuñó las manos y miró a Hornet con determinación.

— ¿Yo en problemas? Pero si estoy perfectamente bien, hasta antes de que tú llegaras jamás había fallado una cacería, nunca me faltó nada, tengo mi casa, tengo mi aguja, tengo todo lo que necesito.

— ... — La miró con seriedad y abrió los brazos señalando todo a su alrededor.

— No me importa estar sola, de verdad...

— ... — Esta vez el pequeño la abrazó y la miró dulcemente, Hornet simplemente no fue capaz de aguantar el gesto y terminó por soltar todo lo que llevaba dentro.

— Esta bien... Sí, es verdad que me siento sola, no logro encajar con la sociedad, me ven como una salvaje, pero es que así es como me he acostumbrado a vivir, siempre peleando, mientras ellos vivían sumidos en su mundo fantasías impuestas por The Radiant, ahora de pronto todos despiertan y empiezan a hacer una nueva sociedad, una donde yo no tengo lugar... Mi único hogar es aquí, en estas ruinas de una tribu desaparecida... Ya no quedan tejedoras, las he buscado, ya no está mi madre, ni su pueblo... No tengo a nadie...

El contendor estrechó su abrazo y le dedicó una sonrisa a la guerrera, quien lo miró con pena, hasta que finalmente terminó por sucumbir ante él.

— Está bien, de acuerdo, lo acepto, me vendrá bien tener algo de compañía.

Esta vez el pequeño la soltó y la miró con alegría, incluso dio pequeños brinquitos de lo contento que estaba. Sin perder tiempo forzó a su hermana a sentarse y prácticamente le puso en la cara la comida que le había traído.

— De acuerdo, de acuerdo, voy a comer, no te desesperes, rayos, en serio puedes ser irritante.

El pequeño se sentó junto a ella y la observó comer con deleite, se notaba que tenía hambre, prácticamente devoró los filetes de cavasuelo, luego de lo cual tenía un expresión de plena satisfacción, como si hubiera sido lo mejor que había comido en su vida. Entonces miró a su hermano con gratitud por unos instantes, para luego cambiar su expresión a una más pensativa.

— Umm... Sabes, estaba pensando que es algo complicado referirme a ti como la cosa esa, quizás debería ponerte un nombre.

Los ojos del pequeño brillaron de emoción ante la idea de ser nombrado y tiró de la capa de Hornet dándole a entender que estaba más que de acuerdo.

— Está bien, te pondré uno, pero no me apures, tengo que pensar.

Lamentablemente el contenedor era muy impaciente y seguía tironeando de la capa de Hornet pidiendo su nombre, con esa molestia constante ella no podía pensar bien, por lo que terminó soltando lo primero que se le pasó por la cabeza.

— ¡Está bien, tu nombre será Hollow!

A la mención del nombre la criatura soltó la capa de su hermana y tras unos minutos sin mostrar reacción alguna la miró con decepción.

— ¿Qué? ¿No te gusta? Te dije que necesitaba pensarlo con calma, aunque tampoco soy buena poniendo nombres pero... Aggg, lo siento, es que cuando recuerdo que eras un contenedor vacío no puedo evitar pensar en Hollow, pero puedo pensar en algo más.

Hollow negó rápidamente dando a entender que todo estaba bien, entonces apoyó su cabeza en el hombro de su hermana con una expresión de felicidad. Hornet por supuesto, como siempre entendió los gestos del pequeño con tal claridad como si hubieran sido expresados en palabras.

"Este es el valioso nombre que me puso mi hermana, solo por eso es el nombre más hermoso del mundo"

— En serio eres un hermano irritante — Fue todo lo que Hornet pudo contestar.