¡Alola! Bueno, el día de hoy tenemos bastantes reviews anónimas, así que… ¡a responder!
ElTrigon: En el capítulo de hoy hay un pequeño adelanto de lo que digo que me parece interesante, jeje.
Hombre, no sé… Es cierto que la pecheó con estilo, pero también recibió una descarga eléctrica de un Xurkitree; es casi un milagro que esté todavía consciente.
La verdad es que espero lo mismo. Aunque también soy de los que piensa que, aun sin dedos, Mina se las arreglaría para encontrar otra forma de hacer lo que ama.
En efecto lo es XD
En esta guerra nadie se salva, ni humanos ni Pokémon. El bando ganador aquí será el que más seres vivos mate, pues al contrario que en otras guerras, aquí no hay tratados de paz ni rendiciones.
Dawn es mi segunda favorita, así que quise hacerla brillar un poquito XD
La verdad es que Faba se lo merecía, quiero decir, el tipo era un grandísimo imbécil. Originalmente tenía la idea de que Guzzlord se comiera a Faba y Tori y que, por el hambre, Tori terminara comiéndose a Faba, pero eso no sería tan desesperante como esta opción que elegí; quiero decir, Tori simplemente tendría que estrangular a Faba para matarlo.
Y no olvidemos la trágica muerte de Tori… F.
Son dos cosas que van por separado, la verdad. Al principio creí que podría conectar ambas cosas, pero al final no fue así, por lo que no tienen relación alguna.
¡Gracias, Trigon!
Guest: Desde hace un buen rato XD
Invitado: Supongo que es porque estuvo cargado con un buen de contenido y bastantes sucesos relevantes. Grande el pecho frío, el mejor tipo Hielo de todos y F por Mina. No sé yo si vayan a haber tantas muertes importantes, pero definitivamente habrá.
Bueno, como tal Faba no está muerto, solo atrapado en la dimensión de Guzzlord… Aunque claro que eventualmente morirá.
¡Planeado desde hace tres años!... Yo no sé cómo hace Oda para planificar las cosas por más de veinte años con One Piece XD
Guest: ¡Claro que sí! ¡Esos son amigos!
PendulumGear: ¡Hola de nuevo, Pendulum! Mina es un personaje que me gusta bastante y disfruto mucho trabajar con ella, pero aun con eso, hice lo que hice… Bueno, supongo que ya pasó XD
No, no, no… El "Champion time" de Leon es eterno, pues vive en los corazones de todos igual que Toucannon.
Es cierto que la primera opción destruiría por completo la evolución del personaje de Hau, mientras que la segunda era la más previsible. Faba se merecía ese destino por todas las cosas que hizo en vida y lo mejor es que aún después de esta se le castigará… Nunca encontrará paz por los pecados que cometió.
Hombre, es cierto que los muertos incrementarán cuando llegue Necrozma, así como la destrucción, pero tal vez ahora estamos viendo los momentos más oscuros, pues con Necrozma todo será destrucción masiva.
La verdad es que yo… Apenas suba el capítulo iré a ver qué hay de cenar XD
¡Nos leemos!
Miza: ¡Hola, creo que es la primera vez que tengo el placer de leerte! Ya lo veremos. Independientemente de si tiene dedos o no, creo que Mina encontraría la forma de seguir haciendo lo que ama. No, el número uno es Cynthia, si no recuerdo mal, en esta historia Leon es el número cinco. Creo que a todos les gustó la escena de Dawn XD
Zoffey: La verdad es que sí, pero al menos ahora ya no hay posibilidades de que ella muera, ¿no? D:
Toucannon y Tori es cierto que murieron, pero Faba todavía está vivo… Solo que está atrapado para siempre, cosa que en efecto, se merecía. Dawn es una muy buena persona.
¡En fin, pasen a leer, por favor!
—Lanzallamas.
Un Salandit encaró a un gran Buzzwole, disparando un torrente de fuego que fue rápidamente desecho. El tipo Bicho lanzó un puñetazo que fue detenido momentáneamente por la fuerza psíquica de un Drowzee, dándole tiempo a Salandit de alejarse corriendo del lugar.
Cuando se liberó, el Ultraente fue rápidamente atacado por muchos otros Pokémon. Golbat, Mareanie, Houndoom, Herdier, etc.
Buzzwole trató de defenderse de todos esos ataques pero simplemente era demasiado. Los números estaban totalmente en su contra y finalmente terminó cayendo derribado.
Dos reclutas Aether que estaban tirados en el piso vieron con sorpresa a los tipos que los rodearon.
—Team Skull…— murmuró una empleada de Aether, poniéndose de pie lentamente.
—¡Ey, ey, ¿es esa forma de agradecerle a sus salvadores, señoritas?!— preguntó un recluta Skull. Aunque el pañuelo tapaba su cara, ambas empleadas de Aether podían saber a ciencia cierta que tenía el tipo tenía una sonrisa prepotente en el rostro.
Ambas fruncieron el ceño.
—¿Ni siquiera en el fin del mundo pueden comportarse como seres humanos decentes?— preguntó una de ellas, una joven morena de teñido pelo rubio que le llegaba hasta los hombros.
—¿¡Ehhhh?! ¡Bastante malagradecidas, por lo que veo!— exclamó otro recluta que iba completamente rapado.
—Déjenlo ya— escucharon murmurar a alguien. Todos voltearon a ver a Rony, quien simplemente se veía serio—. El jefe dijo que no nos distrajéramos.
Las empleadas de Aether se sorprendieron por ver a un miembro del Team Skull sin su pañuelo.
Otro Skull chasqueó la lengua.
—No te creas tan importante, Rony— le dijo, sujetándolo por la camisa—. Tus Pokémon son una mierda y apenas puedes mover los brazos, ¿quién te dio permiso de darnos ordenes?
Seymour llegó y apartó la mano del recluta de Rony.
—Son órdenes del jefe, Frec. Si tienes quejas, deberías dárselas a él— le dijo, con el mismo gesto en el rostro que el peliazul.
—Ey, viejo, ellos tienen razón. El señor Guzma nos lo indicó claramente— le dijo otro recluta, este tenía largo cabello teñido de verde y atado en una cola de caballo—. Déjalo ya.
El tal Frec apartó con brusquedad a este otro recluta.
—¿¡Tú también, Manu?! ¿¡Qué mierda les sucede a todos ustedes?!— preguntó, viéndose molesto— ¡Es el jodido fin del mundo, ¿por qué no nos divertimos un poco?!
—¿Estás diciendo que vas a desobedecer al jefe?— preguntó Mary, cruzándose de brazos.
—¡Ah, jódete, Mary! ¡Esta es una charla de hombres, no te metas!— le dijo, apenas viéndola de reojo— ¡Además, ¿qué si desobedezco a Guzma?! ¡Está haciéndonos arriesgar la vida por los tipos a los que odiamos! ¿¡Qué intenta hacer jugando a ser el tipo bueno?! ¡Si la sociedad nos desprecia una vez, entonces nos despreciará siempre!
Las reclutas de Aether retrocedieron un poco al ver que las cosas se estaban calentando.
—Creo que no escuché bien… ¿pero estabas insultando al jefe?— Manu se acercó a Frec, sujetándolo por la camisa y pegando su frente contra la de él— Deberías considerar tu posición, escoria.
Frec se molestó al escuchar eso y lo empujó con fuerza.
—¡He matado a un tipo, no tengo miedo de matarte a ti también, imbécil!— le dijo, empujándolo con fuerza. Una Mandibuzz se acercó de forma amenazante contra Manu— ¡Maldito perro faldero!— encaró a los demás reclutas— ¡Deberíamos dejar de lado esta lucha estúpida y empezar a hacer lo que queramos! ¡Podríamos encontrar buenas chicas entre los refugiados, tal vez un poco de alcohol y tendríamos diversión garantizada! ¡Si vamos a irnos al infierno, al menos vayámonos con estilo, ¿no creen?!
Frec acumuló sobre sí mismo varias miradas de desprecio, no solo las de las reclutas Aether. También es cierto que hubo otros cuantos que no vieron con malos ojos su idea.
—Lo que hagas fuera del cuartel me importa una mierda, Flec— escucharon hablar a alguien. Esa voz les dio escalofríos—. Siempre supe que eras un tipo asqueroso, pero nunca dejé de considerarte familia… Al menos no hasta que decidiste romper la única regla que tiene el Team Skull.
Todos voltearon hacia las reclutas Aether, quienes le abrieron paso a Guzma y Francine; ambas se veían realmente intimidadas.
—G-Guzma…— murmuró Frec, retrocediendo— N-No esperaba que estuvieras cerca…
El líder Skull se le quedó viendo fijamente.
—Ey, ustedes— dijo Nanu, viendo a ambas reclutas—, ¿están bien?
Las dos asintieron fuertemente, cubriéndose detrás de la espalda del Kahuna.
—Frec— la mirada de Guzma se afiló—, no te molestes en volver a la base cuando todo esto haya terminado.
Los ojos de todos se abrieron con sorpresa, en especial los de Frec. Era la primera vez que Guzma desterraba a alguien, pero todos comprendían por qué lo había hecho.
Entre los Skull solamente había una norma. Una sola norma inquebrantable.
"Nunca atentes contra la vida de tus hermanos".
Frec apretó con fuerza los puños y se pudo escuchar como sus dientes chirriaban.
—¡Si te derroto, yo seré el líder del Team Skull!— exclamó, señalándose a sí mismo— ¡Vas a morir hoy mismo, Guzma! ¡Tu reinado terminó! ¡Ataca, Mandibuzz!
El buitre se lanzó en picada contra Guzma, quien la vio con evidente desinterés. Antes de que siquiera pudiera acercarse a él, fue atrapada en un pegajoso hilo morado que la envenenó de inmediato.
—¿¡Qué?!— exclamó Frec, viendo rápidamente hacia un tejado, en el cual estaba un Ariados. Antes de siquiera poder hacer algo, un fuerte puñetazo lo derribó al suelo.
—¡Maldita escoria, ¿así es como le agradeces al jefe todo lo que ha hecho por ti?!— preguntó un recluta de pelo negro peinado en rastas, quien era el que había dado el puñetazo— ¡Estarías muerto sin él, malnacido!
—¡Imbécil, conoce tu maldito lugar!— le gritó Manu, pateándolo con fuerza.
Los otros reclutas también se unieron a la paliza, hasta que Guzma alzó la voz.
—¡Déjenlo ya!— exclamó, obteniendo obediencia inmediata— Ya no lo es, pero no olviden los días en los que Flec fue nuestro hermano— vio al ex recluta, quien tenía una mano extendida hacia él, pidiéndole ayuda— Larguémonos de aquí— dijo, dando media vuelta—. Buena suerte, Flec.
—Ey, jefe, ¿qué hacen usted y la hermana Francine con este tarado de Nanu?— preguntó Manu, haciendo unos movimientos de rap con las manos.
—Lo mismo me gustaría saber…— murmuró el oficial de policía.
Rony, Seymour y Mary se detuvieron a ver a Flec una última vez.
—Nos vemos, chico— le dijo Mary, haciéndole el signo de amor y paz y sonriéndole.
Flec golpeó con fuerza el suelo luego de un largo rato sin poder moverse del todo bien y luego, hizo regresar a su Mandibuzz.
—Joder… ¡JODER!— gritó, derramando algunas lágrimas y golpeando con más fuerza el piso— Fue un error, señor Guzma… No debí haberlo hecho… Perdóneme, por favor…
Escuchó unos pasos y como pudo, giró el cuerpo.
—No…— murmuró al ver a un Buzzwole, quien lo estaba viendo fijamente— ¡NOOOO…!
El Ultraente separó su mano del piso y la sacudió, mandando a volar los pedazos de lo que alguna vez fue la cabeza de Flec. Vio cómo su presa no se movía en lo más mínimo y con simpleza, clavó su aguijón.
Casi un kilómetro adelante, Guzma sintió un escalofrío. Volteó hacia atrás por unos segundos y luego, volvió la vista al frente.
—Ya decía yo que esto estaba muy pacífico…— murmuró Nanu, acelerando un poco el paso.
Todos vieron como desde el cielo llegaba un Celesteela, así como dos Nihilego. Una pared cercana se rompió en pedazos, revelando así a un Buzzwole.
—Sableye, Joya de luz. Absol, Psicocorte. Krookodile, Golpe aéreo— ordenó Nanu. Los Skull se sorprendieron un poco, pues, pese a que el Kahuna nunca levantó la voz, sí que habló con una velocidad sorprendente.
Al tipo Fantasma le brillaron los ojos y frente a él se creó una bola de energía blanca de la cual salieron disparadas varias rocas con rapidez. Celesteela intentó contraatacar con Bomba germen, pero el proyectil fue fácilmente destruido. Las rocas siguieron avanzando hasta golpear a Celesteela, quien fue finalmente derribado, chocando contra una casa.
Buzzwole se abalanzó en contra de Krookodile con Puño trueno y este lo esquivó con un rápido movimiento de cadera. Era cierto que el ataque no le haría nada, pero tampoco tenía ganas de que un Ultraente lo tocara. Con rapidez se lanzó sobre el pecho del tipo Lucha, con sus garras frente a él y haciendo grandes cortes en el pecho del enemigo.
El cuerno de Absol brilló en un intenso color rosado y de este emergió una rápida cuchilla que tenía como objetivo a Nihilego. Por supuesto que este Ultraente también intentó defenderse, pero no tuvo caso. La cuchilla partió por la mitad al tipo Veneno con una facilidad que parecía anormal; el Ultraente cayó al suelo, convertido en puro líquido.
Las reclutas Aether retrocedieron un poco intimidadas al ver eso, pero se sorprendieron al escuchar el inconfundible sonido del vómito. Voltearon hacia un costado, dándose cuenta de que Manu y varios otros reclutas se habían asqueado al ver eso, incluida Mary.
—¿¡Q-Qué mierda, viejo?!— preguntó Manu, volviéndose a poner el pañuelo luego de vaciar el estómago— ¿¡Por qué hiciste eso?!
—Todavía falta— le dijo, caminando hacia el derribado Buzzwole. Miró hacia arriba—. Ey, Honchkrow, saca de ahí a Celesteela, ¿quieres?
El cuervo asintió. Sus ojos brillaron y una energía celeste rodeó al cohete, sacándolo del interior de la casa sobre la que había caído.
—Krookodile, Golpe aéreo. Persian, Rayo— ordenó Nanu, viendo fijamente a los Ultraentes; en sus ojos había completa indiferencia.
El cocodrilo levantó sus garras y la dejó caer sobre el pecho del Ultraente, mientras que el felino descargó con potencia una fuerte descarga que al poco tiempo, empezó a inflar el cuerpo de Celesteela hasta hacerlo estallar.
Las reclutas Aether vieron con sorpresa que Nanu no había dudado en lo más mínimo y de hecho, quienes vomitaban eran aquellos que juraban, eran los asesinos.
—¿No se supone que eras un hombre de leyes?...— escucharon murmurar a Francine, quien también había apartado la mirada.
—Mi ley solo aplica con humanos y Pokémon— vio fijamente a los Ultraentes. Su expresión era indescifrable por lo simple que era—. No hay leyes para estos monstruos.
—Estás retorcido— dijo Guzma, volviendo a caminar.
Nanu simplemente se encogió de hombros.
En ese momento, ninguna de las reclutas supo decirlo. ¿Quién era el malo ahí y quien era el bueno?... ¿Siquiera había algo así en esa guerra? ¿Siquiera había distinción entre lo que estaba bien y lo que estaba mal?
Les comenzó a doler la cabeza a ambas.
—¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!
Ese estruendoso grito tomó a todos por sorpresa. Voltearon rápidamente a ver en todas direcciones, confundidos.
—¿U-Una gorda?...— murmuró uno de los reclutas Skull, sobresaltado.
Nanu abrió los ojos de par en par.
—¿¡Qué dijiste?!— le preguntó al Skull, acercándose a él peligrosamente.
—¡D-Dije que se había escuchado como el grito de una vieja gorda!— se apresuró a decir, alejándose y cubriéndose detrás de Guzma— ¿¡Qué diablos está mal con este tipo?!
Malíe bajó la mirada y apretó con fuerza los puños.
—Era patético… Lo único que esa cosa hacía además de atacarnos y comer era gritar… Con lo grande que era, esperarías un grito amenazante, pero no lo era… Sonaba como el de una señora gorda que había pisado mal un escalón… Sí, sé que es un ejemplo extraño, pero no sé de qué otra forma describirlo, tío Nanu…
—Es esa cosa…— murmuró Nanu levantando la mirada con agresividad— Es el maldito que se comió a mi muchacho…
Guzma reaccionó rápidamente.
—¿¡Estás seguro de eso, viejo?!— le preguntó, frunciendo el ceño.
—¡Hau dijo que la cosa que se comió a Hal gritaba exactamente de esa manera!— dijo, poniendo rumbo hacia el lugar de donde se había escuchado el grito.
Las reclutas voltearon a verse y decidieron que no se separarían de Nanu por nada del mundo, por lo que empezaron a seguirlo; Guzma también aceleró, corriendo detrás de Malíe.
—¡Guzma!— exclamó Francine, chasqueando la lengua y empezando a correr también.
—¡H-Hermana Francine!— Mary llegó al lado de la segunda al mando— ¡¿Qué está sucediendo?! ¡¿Por qué es tan importante esto para el jefe?!
Francine no dijo nada, simplemente se quedó viendo al frente.
—En antaño, hubo una persona que siempre creyó en mí… Antes de ti, antes toda nuestra familia… Esa persona era mi héroe, pero ya no es importante recordarlo; recordar a los muertos es inútil.
—Estabas mintiendo, ¿verdad, Guzma?— Francine vio fijamente la espalda de su líder, quien no disminuía el paso en lo más mínimo— En ningún momento lo has olvidado… Jamás has podido superar la muerte de Hal Mahalo…
En medio de ese fin del mundo, había una persona que sonreía con completa felicidad. Una persona que sentía la más inmensa alegría del mundo.
Un hombre que había recordado.
—¡TENGO UN HIJO!— gritó Polo con fuerza, a lomos de Tauros. Los Pokémon voltearon a verlo, sorprendidos.
Mew, convertido en un poderoso Groudon derrotó a cientos de Ultraentes con una poderosa Llamarada para luego convertirse en un Lugia que acabó a otros cientos con Aerochorro.
Polo reía, mientras las lágrimas corrían por su rostro.
—¡Tu nombre…! ¡Tu nombre será Gladio! ¡Gladio Aether! ¡Mi hijo!
—¡G-GLADIO, ¿ESTÁS CAMINANDO?!
—Dulces sueños, mi dulce Litten…
—¡Pa… pá!
—¿¡Este se llama Incineroar?! ¡Woah, es realmente grande!... ¿¡HAY POKÉMON MÁS GRANDES?!
—¡Mira, papá! ¡Se me cayó un diente, mira, mira!
—¡Algún día seré un fuerte entrenador como tú o como mamá!
—¡P-Papáaaaa! ¡U-Unos Pokémon me quitaron mis Pokéhabas!
Polo sonrió con inmensidad, tratando de limpiarse las lágrimas.
Recordaba todos los bellos momentos que había vivido con su pequeño; todos y cada uno de ellos. Esos recuerdos eran lo único que le quedaba de su antigua vida.
No recordaba a su esposa (según Gladio, sí que la tenía) y no estaba seguro de si tenía más hijos, pero si los tuviera, él los recordaría, ¿no? Así como había recordado a su Gladio.
Gracias a uno de esos recuerdos descubrió algo. Descubrió que su nombre, Polo, no era realmente su nombre.
Su nombre era Mohn Aether, padre de Gladio Aether.
—¿Seré el hijo del fundador de la Fundación Aether?— se preguntó, sonriendo y viendo como el Poké Resort era defendido implacablemente por Mew, quien ahora había adquirido la forma de un Reshiram— Por lo que Kiawe y los muchachos me comentaron la última vez que los vi, hay una mujer llamada Lusamine que es la Presidenta… ¿Será mi hermana?... Debería ir a verla; de seguro me ha echado de menos…
Cerró los ojos, recordando nuevamente aquellos días y no pudo evitar reír mientras más lágrimas caían.
—¡ESPÉRAME, GLADIO!— gritó con fuerza, subiendo los brazos al aire— ¡PAPÁ VA A ENCONTRARTE!
Mohn volteó hacia donde solía estar su barco de la Fundación Aether, el cual estaba hundiéndose. Antes se sentía culpable por tenerlo, pero ahora que sabía que muy seguramente era el hijo del fundador, dejó de sentirse así. Se rio al ver la forma en la que se hundía; tendría que irse a nado a Alola si hacía falta, pero definitivamente encontraría a su hijo.
Mew volvió a su forma normal, comenzando a reírse también mientras se llevaba las patas frente al hocico.
Ese humano era divertido, se encargaría de mantenerlo a salvo.
Se convirtió en un Articuno de Galar y disparó aquel láser morado por sus ojos, el cual derribó a más de una decena de Ultraentes, tanto en el cielo como en la tierra.
Nadie nota lo letal que es el pequeño hasta que muestra su verdadera naturaleza…
—¡Olivia!— exclamó Lillie con fuerza, olvidando toda formalidad.
Gracias al acertado grito de la rubia, Olivia pudo esquivar el Machada de un Buzzwole. Con Hidroariete, Armaldo lo obligó a retroceder para que después Golem lo debilitara con Roca afilada.
—¡Gracias, Lillie!— le dijo, sonriéndole.
La rubia no tuvo tiempo de contestar ya que ella misma tuvo que evadir no solo uno, sino dos movimientos tanto de Pheromosa como de Celesteela. El Bomba germen del tipo Acero golpeó accidentalmente al tipo Bicho, quien se vio molesto por eso.
—¡Silvady, Tajo aéreo!— gritó Lillie desde el suelo. La quimera llegó rápidamente al rescate de su entrenadora y de su cresta lanzó las poderosas ráfagas de viento que hicieron retroceder a Pheromosa con fuerza— ¡Bien hecho!
El tipo Normal asintió y luego, se paró sobre sus dos patas traseras, deteniendo el avance del Celesteela de antes. Lillie vio hacia atrás con preocupación, viendo como un Blacephalon se acercaba hacia ella.
No tuvo que preocuparse mucho más, pues Mudsdale lo arrolló con Fuerza equina, mandándolo a volar muy lejos, en contra de una pared de roca.
Lillie suspiró.
—¡Gracias, Mudsdale!— se giró, viendo frente a ella un gran puño que luchaba por alcanzarla. Abrió fuertemente los ojos, viendo como Comfey utilizaba toda su fuerza para contener el avance del puño de Buzzwole con sus látigos cepa, hasta el punto en el que todas las venas de su pequeño cuerpo eran fácilmente visibles.
Por un lado llegó también Mimikyu, quien hizo retroceder al Ultraente con un fuerte Garra umbría. La tipo Fantasma no se detuvo ahí, pues volvió a cargar contra el oponente, esta vez, utilizando Carantoña. Con su disfraz envolvió completamente a Buzzwole, algo que parecía imposible y antes de que alguien se diera cuenta, este ya estaba de nuevo en el exterior, realmente débil. Comfey utilizó Hoja mágica, haciendo que el Ultraente retrocediera una vez más, pero fue el Mazazo de Mimikyu el que terminó con todo.
—¡Gracias a ambos!— exclamó Lillie, viendo hacia todos lados. No podía dejar ningún punto ciego y de hecho, tenían suerte de que Cresselia las estuviera ayudando pues ella distraía a bastantes Ultraentes.
Escuchó un ataque estallar encima de ella y rápidamente volteó, viendo como un Kartana era mandado a volar por el Joya de luz del Probopass de Olivia. El ataque no había sido tan efectivo, pero el Multiataque de Silvady con el CD de Fuego sí que lo había sido.
Lillie se dio cuenta entonces de que tres de los cinco Pokémon de Olivia la habían empezado a cubrir a ella. La rubia volteó a ver a la Kahuna, quien le levantó un pulgar.
Era cierto que, por cada diez Ultraentes que las atacaban, solo dos iban tras Olivia, pero aun así se sentía incomoda al verse así de protegida.
¿Por qué la estaban persiguiendo a ella con tanta insistencia? ¿Era por qué había cruzado un Ultraumbral? No, en ese caso Ash, Gladio, Hau, Elio y Selene estarían viviendo lo mismo que ella…
Abrió los ojos con fuerza, ¡¿y si ellos también estaban pasando por lo mismo?! Tomó rápidamente la radio que le habían regalado los de la Fundación Aether y se conectó a la línea externa.
—¡Aquí la líder del escuadrón Ninetales! ¿¡Ash, Gladio, pueden escucharme?!— los llamó a ellos pues sabía que Hau estaba siendo buscado por la Fundación Aether y los Asutoro simplemente no podían responderle.
Esperó unos segundos hasta que se escuchó ruido del otro lado de la línea.
—¡LILLIE!/¡NINEEEEE!
—¡LILLIE!/¡CHUUUU!
La rubia sonrió involuntariamente al escuchar las voces de ambos. Se sentía realmente feliz de saber que seguían ahí. Por lo que podía escuchar, Peke y Pikachu estaban luchando, pero no era lo importante.
—¡Iré directo al punto, chicos!— dijo con rapidez, cubriéndose detrás de Silvady, quien repelió rápidamente a un Xurkitree— ¿¡Ustedes también están siendo atacados por los Ultraentes?! ¡Y no me refiero a lo normal, quiero decir, literalmente ser una prioridad para ellos!
Hubo silencio por unos segundos.
—¿¡De qué estás hablando, Lillie?! ¿¡Qué está sucediendo?!— preguntó Gladio. Se escuchaba exaltado.
—¡Quiero decir que los Ultraentes ignoran casi todas las cosas que hay a mi alrededor y se enfocan solo en atacarme a mí! ¡Tengo la teoría de que es porque cruzamos un Ultraumbral, por eso los llamaba!— explicó rápidamente, viendo como Mudsdale y Mimikyu hacían su combinación ganadora contra otro Stakataka.
—¡A mí no me sucede eso! ¡Es cierto que los Ultraentes se centran un poco más en mí que en los demás, pero no a ese nivel!— exclamó Ash, quien también sonaba muy preocupado.
—¡Estoy igual! ¡Lillie, ¿segura que estás bien?!— preguntó Gladio.
—¡Si estás en problemas…!
La rubia interrumpió a Ash.
—¡No se preocupen por mí, céntrense en sus combates! ¡La reina Olivia y yo nos las arreglaremos!— aseguró Lillie, preparándose para guardar la radio— ¡Mucha suerte a ambos!
—¡Lill…!— guardó la radio antes de dejarlos terminar.
Si seguía escuchándolos, sin duda alguna perdería la cabeza. Era cierto que quería su ayuda; quería que fueran a salvarla como siempre lo hacían, pero ellos tenían sus propios asuntos por atender.
En ese momento y en ese lugar, Lillie debía hacer lo mejor que pudiera con sus Pokémon y la Kahuna Konikoni de su lado.
Tuvo que ponerse a pensar rápidamente, ¿por qué los Ultraentes la estaban persiguiendo de esa manera?
—¡Comfey, Hoja mágica!— exclamó, señalando a un Nihilego.
Las hojas salieron volando en contra del tipo Roca, obligándolo a alejarse y volviéndolo presa fácil para el Foco resplandor del Probopass de Olivia, quien consiguió derribarlo.
¿Silvady tenía algo que ver? ¿Reaccionaban instintivamente a él y por eso la atacaban? No, eso era una tontería. Aunque se diera el caso de que si fuese por Silvady, ellos deberían atacarlo a él, no a ella.
—¡Shiron, Rayo hielo!— dijo, señalando al Xurkitree que cargaba directamente contra ellas.
El gélido rayo chocó contra el Rayo del Ultraente en un forcejeo que se prolongó más de lo necesario, cosa que era mala para Xurkitree, pues Mudsdale estaba ahí. Con su poderoso cuerpo el caballo arrolló al Ultraente, dejándolo tirado en el suelo.
El tipo Eléctrico parecía tener energías todavía para moverse por lo que Shiron disparó Rayo hielo una vez más, dando en el blanco y terminándolo de una vez.
Descartó inmediatamente las posibilidades de que la estuvieran atacando por su relación con los Tapus o con Solgaleo, pues ella no era la única que había interactuado con ellos. No era la única Representante y tampoco era la única que había viajado a lomos del señor del Sol.
—¡Mimikyu, Garra umbría!— exclamó, apuntando a un Blacephalon que se había acercado demasiado.
El Pokémon Disfraz se dirigió rápidamente en contra del Ultraente, quien lo atacó con una Bola sombra que Mimikyu repelió con su Garra umbría. Blacephalon comenzó a alejarse para hacer distancia entre él y su oponente, pero eso era algo que Mimikyu no permitiría.
Comenzó a rodearlo de forma que lo obligaba a caminar en dirección a los otros Pokémon de Lillie y de Olivia, quienes tarde o temprano lo terminarían derrotando. Blacephalon pareció notar la estrategia, pues comenzó a correr hacia Mimikyu, quien también estaba feliz con ese resultado
Esquivó el Llamarada del Ultraente y entonces saltó directo hacia su cabeza, la cual comenzó a brillar. Antes de dejarla explotar, Mimikyu golpeó con fuerza esa gran pelota, mandándola directamente al cielo y ya ahí, estalló.
Mimikyu aprovechó la oportunidad y con Garra umbría castigó rápidamente el cuerpo de Blacephalon antes de que volviera a salirle la cabeza. Al parecer lo hizo bien, pues apenas se regeneró, el Ultraente cayó de espaldas, debilitado.
Lillie frunció el ceño. Pero si no era ninguna de esas cosas, ¿entonces qué era? ¿Por qué era ella el blanco de tantos Ultraentes? ¿Qué podrían querer con ella?
En ese momento, sintió como todo se volvía lento; sintió como todo desaparecía menos ella.
Su cerebro comenzó a procesar a gran velocidad, pensando en cada pequeño detalle, cada pequeña vivencia y cada pequeño suceso desde el inicio de la guerra.
Ella nunca había sobresalido entre los Representantes y Flautistas; esos eran Ash y Gladio sin duda alguna.
En la guerra ella había comandado a los hombres que estaban bajo su cargo, guiándolos de la mejor manera posible y asegurándose de ayudar a todos los que pudiera; no estaba haciendo nada especial.
Era cierto que tenía algunos Pokémon curiosos como su gran Mudsdale y Silvady, pero su hermano también tenía un Código Cero, además de que un Pokémon más grande de lo común no era algo que te volviera el blanco de los Ultraentes. Además de que estaba el mismo punto de antes; si fuera algo relacionado con sus Pokémon, entonces la atacarían a ellos, no a ella.
Algo de ella era realmente llamativo para los Ultraentes, ¿pero qué?...
Ella era Lillie Aether, reencarnación de U'ilani Hau'oli; tenía 17 años. Había nacido en la región de Alola y crecido con una madre abusiva y un hermano protector; no tenía padre. Había escapado de su hogar luego de una horrible niñez y se quedó a vivir con el matrimonio compuesto por Burnet y Kukui Sorba; ahí había criado al Ultraente Cosmog, quien había sido el mismo que…
Sus ojos se abrieron de par en par. Lo tenía; lo había descubierto.
Ciertamente era una teoría, pero era lo único a lo que le encontraba sentido.
¿Qué era lo que buscaban con más desesperación los Ultraentes? La luz.
¿Para qué la querían? Se la ofrecerían a Necrozma para fortalecerlo.
¿Cuál era la luz que más necesitaban? La de Solgaleo y Lunala.
¿Quién había pasado más de un año de su vida junto a Cosmog, preevolución de Solgaleo? Ella.
Frunció el ceño. Dudaba que algo como pasar tiempo con Nebulilla fuese suficiente para pegarle su energía, de ser el caso entonces también Kukui y el Lycanroc de Ash estarían siendo atacados de esa forma y ellos no habían mencionado nada por la radio hacía algunos minutos.
Se le ocurrió solo una última cosa y si no era eso, entonces no sabía qué era.
No recordaba para nada el momento en el que había cruzado el Ultraumbral junto a Nebulilla, pero si sabía que este los generaba mediante una poderosa explosión donde descargaba su energía. Era cierto que, cuando Ash había salvado a Nebulilla él también había liberado esa potente explosión, pero Lillie creía firmemente que no era lo mismo.
La explosión que Nebulilla había hecho para crear el Ultraumbral y la que había hecho para que dejaran de lastimar a Ash debían ser distintas; tenían que serlo.
Supuso de inmediato que una había sido una verdadera explosión de pánico, una que había realizado para escapar de ese lugar de una vez por todas, mientras que la otra la había hecho como advertencia y para alejar a los Spearow.
La diferencia más clara estaba en el hecho de que en una explosión había creado un Ultraumbral y en la otra no.
Lillie había estado junto a Nebulilla cuando utilizó sus poderes para crear un Ultraumbral y en el proceso, una pequeña parte de su energía se había quedado incrustada en ella.
Esa era la única opción lógica para la gran incógnita que se había formado en su cabeza, pero, y ahora que lo sabía… ¿qué? ¿Qué haría con esa información? ¿Qué beneficio le traía saberlo?
En esa situación donde cientos de seres interdimensionales querían matarla para extraerle la poca luz de Solgaleo que poseía, ¿qué hacía con eso que sabía?
Nada. No podía hacer nada más que hacérselo saber a Olivia.
Se giró rápidamente, notando como más de una decena de Ultraentes la había rodeado a la vez, por lo que sus Pokémon se estaban esforzando cada vez más para protegerla.
Abrió los ojos, viendo hacia la Kahuna. Se dio cuenta de que también había mandado a los últimos dos Pokémon que tenía para protegerla, quedando totalmente indefensa.
Lillie abrió la boca. No era necesario eso; no debía hacerlo.
Necesitaban evacuar ese lugar rápidamente ya que si ella estaba ahí, solo sería un peligro para las demás personas… Sí; eso era lo que debía hacer con esa información, aislarse del resto para evitar que su simple presencia siguiera atrayendo Ultraentes.
Era un buen plan, creía ella. Por supuesto que se lo diría a Olivia, de no ser por lo que estaba a punto de pasar.
Ella estaba sola y descuidada, dándolo todo para protegerla, incluso arriesgando su propia seguridad. Un Buzzwole había sido inteligente y había visto que tenía una presa fácil frente a él por lo que sin dudarlo, se lanzó.
—¡OLIVIA!— gritó con fuerza, haciendo que todos voltearan a ver a la reina.
La propia Kahuna también volteó a ver al Buzzwole y reaccionó. Tal vez podría no esquivar el ataque, pero sin duda podría bloquearlo… o al menos intentarlo.
Formó una equis con sus brazos frente a su rostro y recibió el impacto. Era estúpido; creer que unos simples brazos humanos podrían resistir la fuerza de un Buzzwole era simplemente estúpido…, pero si no lo hubiera hecho, habría muerto casi de forma garantizada.
Olivia Konikoni voló como si fuese un simple muñeco de trapo, rompiendo varias lápidas con su cuerpo y finalmente, quedando atorada en medio de unos arbustos que impidieron que chocara contra la pared de roca que había detrás.
Lillie y todos los Pokémon abrieron los ojos como platos. En ese momento habían comprobado lo frágil que era el ser humano; eran tan frágil que el más simple movimiento de un Pokémon o de un Ultraente podía dejarlos al borde de la muerte.
—¡OLIVIAAAAAA!— volvió a gritar Lillie, corriendo rápidamente hacia la reina.
Los Pokémon de la rubia le abrieron camino, pero los de Olivia no la siguieron, no; ellos tenían otro asunto que atender.
Buzzwole se lanzó directamente contra Lillie, confiando que podría derribarla también, solo que no contó con las decenas de rocas que golpearon su cuerpo, haciendo que se retorciera por el impacto. El Ultraente agitó la cabeza, confundido y entonces los vio.
Sintió una presión tan grande que sintió que moriría instantáneamente si se quedaba ahí por un poco más de tiempo, por lo que rápidamente empezó a abrir un Ultraumbral. Otra ráfaga de rocas lo golpeó, esta vez, derribándolo.
Buzzwole comenzó a arrastrarse pero fue impactado otra vez por las rocas, las cuales lo despojaron de su movilidad. Intentó arrastrarse utilizando esta vez su largo y duro pico, pero de nuevo, las rocas lo golpearon.
Se sentía débil y cansado. Todo le dolía y sentía como cada uno de sus músculos se había desgarrado, cosa que creía imposible.
Sintió como alguien lo jalaba de la pata, sin saber que se trataba de Golem, quien lo arrastraba hacia donde estaban las entrenadoras. Aún no habían terminado con él.
Lillie, por otra parte, llegó a donde Olivia. Con todo el cuidado del mundo la sacó de los arbustos y la puso en el suelo. Acercó el oído a su pecho, rogando con todo su ser porque su corazón aún latiera y en efecto, lo hacía. Suspiró con un alivio inmenso.
No hacia ni falta ver sus brazos para saber que estaban completamente destrozados; estaba segura de que tenía más de una costilla rota, así como tal vez la cadera y la espalda, la cual en el mejor de los escenarios estaría simplemente lesionada ya que si estaba más que lastimada… Olivia podría dejar de caminar o de moverse para siempre.
Aether frunció el ceño con fuerza. En un solo segundo de descuido había ocurrido eso. Olivia había estado bien todo el tiempo, pero en un solo segundo en el que había apartado la vista de su entorno, las cosas se habían girado de esa manera.
Lillie no lo dudó a la hora de tomar su radio.
—¡Aquí Lillie Aether, la Kahuna Olivia acaba de recibir un puñetazo de un Buzzwole! ¡Su corazón aún late y todavía respira, pero su cuerpo está muy lastimado; necesita asistencia médica urgentemente!— gritó con fuerza— ¡Estamos en la Colina del Recuerdo, al este de ciudad Konikoni! ¡Por favor, dense prisa!
Ni dos segundos pasaron cuando alguien respondió.
—¡Un equipo de extracción está siendo enviado, Lillie!— escuchó decir a Burnet por la radio— ¡Dinos cuál es tu situación actual!
—¡Estoy rodeada por tal vez doscientos o trescientos Ultraentes, tengo la ayuda de cinco de los Pokémon de la Kahuna y de Cresselia, pero no dejan de llegar!— informó con rapidez, viendo como Mudsdale embestía con fuerza a un Xurkitree— ¡Intentaré despejar el lugar lo más posible para cuando llegue el equipo de extracción!
—¡E-Entendi…!
—¡ESPEREN! ¡¿Van a dejar que se enfrente sola con diez Pokémon a cientos de Ultraentes?!— escucharon gritar fuertemente a Gladio— ¡¿Qué mal chiste es ese?!
—¡Resiste lo más que puedas, Lillie!— dijo Ash, su respiración se escuchaba agitada— ¡Voy de inmediato!
—¡NO!— les gritaron con fuerza. Aether se sorprendió, pues era la primera vez que escuchaba a Burnet levantar la voz con tanta fuerza— ¡Ustedes tienen escuadrones que dependen de su liderazgo y cualidades! ¡Si los abandonan, dejarán a decenas de personas y Pokémon morir!
—¡PERO…!
—No hay queja que valga— escucharon hablar a Kukui—. Confíen en Lillie… Confíen…— se escuchó el cómo tenía que tragarse la amargura que estaba sintiendo— en que estará bien por con los recursos que tiene…
Se escuchó el fuerte grito de Gladio, el cual se cortó de pronto, dando a entender que había cortado la comunicación. De Ash no se escuchó nada, ni el más mínimo sonido o al menos, no en Akala.
En Melemele, sin embargo, era otra historia. Ultraentes, Pokémon y humanos pudieron escuchar el fuerte grito de frustración de Ash Ketchum.
—Señorita— Lillie se sorprendió al escuchar hablar a Hapu—. Ni siquiera se le ocurra morir.
—Si te mueres, Lillie-tan, te llevarás contigo una parte de mi alma… y tú no quieres eso, ¿verdad?
—Acerola…— murmuró.
Lentamente y de uno en uno, fue escuchándolo. Todos le decían lo mismo: "No te mueras".
La rubia sonrió y se puso de pie.
¿Con esos ánimos cómo podía pensar en morir?
—Espere un poco, reina Olivia…
Olivia Konikoni: Fuera de combate.
Lillie Aether: Activa.
El hielo se movió de forma incesante y en un instante, se rompió. Incineroar interceptó con Lariat oscuro el Puño trueno de Músculo y una vez más, comenzó el forcejeo.
—¡Maldita sea, ya era hora!-Shoos— exclamó el tipo Normal, saltando hacia Músculo. Una vez arriba, golpeó con fuerza uno de sus ojos, haciendo que el Ultraente dejará de presionar por un segundo, lo cual fue suficiente para que Incineroar pudiera conectar su ataque.
—¡Gracias por eso, hermano!— dijo el tigre, en posición ofensiva.
—¡El hermano Garra volvió!-Goos.
—¡Es tan fuerte y genial!-Goos.
—¡El hermano Garra es el mejor!-Goos.
—¡Eres genial, hermano Garra!-Goos.
Incineroar se llevó una mano a la cabeza, empezando a sentir como se le nublaba. Gumshoos volteó hacia todos lados, lugar de donde provenían la ovaciones. Los imbéciles de sus hermanos solo iban a conseguir que los mataran a todos.
—¡CÁLLENSE YA, IDIOTAAAAS!-SHOOS.
El fuerte grito hizo eco en toda la cueva y todos voltearon a ver a la Gumshoos Dominante, quien observaba el panorama desde la cima de una gruesa columna de roca.
—¡¿No están escuchando a Colmillo?! ¡¿No escuchan cuando les dice que se callen, imbéciles?! ¡¿ESTÁN SORDOS O SIMPLEMENTE SON IDIOTAS?!-SHOOS.
—P-Pero, madre…
—¡A CALLAR! ¡Cuando Colmillo diga algo, ustedes lo obedecen, ¿entendido?!-Shoos.
Todos los Yungoos asintieron.
—Sí, madre-Goos…— se escuchó murmurar al unísono.
—Gracias por eso, madre. Te amamos-Shoos— le dijo Gumshoos, sonriendo.
Incineroar le levantó un pulgar mientras le sonreía.
—¡También los amo, mis niños!— vio con ferocidad al Ultraente— ¡AHORA ECHEN A ESE ASQUEROSO DE MI HOGAR!-SHOOS.
—¡Ya escuchaste a la jefa!-Shoos.
—¡Fuerte y claro!
Al mismo tiempo, ambos cargaron contra el enemigo.
Buzzwole lanzó un Machada que terminó fallando gracias a que tropezó por la herida que Gumshoos le había hecho en una pata. Incineroar aprovechó eso para conectar un rápido Acróbata que lo hizo retroceder un poco.
Gumshoos se lanzó nuevamente hacia las patas del Ultraente, pero este se alejó de un salto. El tipo Lucha aterrizó torpemente y tuvo que sostenerse con un brazo para no caer al suelo. Ese mordisco realmente lo había perjudicado.
Vio como Incineroar cargaba nuevamente con Lariat oscuro y se puso de pie. Todos sus músculos se expandieron y luego, dejó caer rápidamente sus dos poderosos brazos sobre Incineroar, utilizando Fuerza bruta.
El tigre sujetó con sus manos a Buzzwole antes de que el golpe conectara, pero este fue tan poderoso que rompió el suelo debajo del tigre, haciendo que sus patas inferiores comenzaran a crujir; si las cosas seguían así, iba a rompérselas sin duda.
Los Yungoos quisieron gritar en apoyo a su hermano, pero su madre les había dicho estrictamente que no lo hicieran.
—¿¡QUÉ CREES QUE HACES?!-SHOOS— gritó la mangosta, lanzándose directamente contra los ojos del Ultraente y golpeándolos fuertemente con Puño hielo.
El Ultraente apenas se inmutó por eso y siguió presionando.
—¡Ya… no…!— Incineroar sentía como perdía fuerzas rápidamente a pesar de que la canción seguía sonando.
Gumshoos frunció el ceño y luego, abrió la boca.
Encerró entre sus mandíbulas el ojo derecho de Buzzwole y lo presionó con toda la fuerza que Superdiente le permitía. Esto si lo sintió el Ultraente, quien rápidamente liberó a Incineroar de la inmensa presión a la que lo estaba sometiendo.
Se llevó rápidamente los brazos a la cara, pero el tipo Fuego no se lo permitiría. Utilizando toda su fuerza, Incineroar ralentizó el movimiento de los brazos de Músculo.
Hasta que finalmente se escuchó.
Era como si un globo hubiese estallado, desprendiendo un desagradable sonido que le dio escalofríos a ambos hermanos y a todos los demás que estaban viendo el combate.
Gumshoos abrió las mandíbulas, las cuales estaban llenas de una sustancia verde y espeso. La mangosta se alejó de un salto, comenzando a escupir rápidamente el líquido.
—¡QUE ASCO!-SHOOS— gritó, tosiendo con fuerza.
Incineroar también se alejó rápidamente. Las patas inferiores le dolían tanto que apenas podía mantenerse de pie sin que le temblaran.
—Eso es asqueroso…— murmuró el Rudo, viendo con un poco de desagrado como su hermano mayor seguía escupiendo la sustancia verde.
—¡Lo hice para salvarte, idiota!-Shoos.
Ambos vieron a Músculo, quien se retorcía mientras se llevaba una mano al ojo perdido. Comenzó a realizar unas poses realmente extrañas que confundieron a ambos hermanos y entonces, se encorvó, dejando caer sus brazos.
—Tengo que matarlo rápido— dijo Incineroar, frunciendo el ceño—. Si no lo hago, entonces volverá a escapar… y si escapa, tal vez nunca vuelva a encontrarlo…
Gumshoos se le quedó viendo a su hermano y entonces asintió.
—Terminemos esto pronto-Shoos.
Buzzwole los miró a los dos con el único ojo que le quedaba. Pudieron ver como los músculos del Ultraente se expandían y supieron que debía estar furioso. No solo había perdido una antena con anterioridad, ahora una de sus patas también estaba herida y le habían arrancado un ojo.
En ese preciso momento lo decidirían todo.
—Gana tiempo para mí. Si lo consigo, puede que logre lastimarle más la pata-Shoos.
Incineroar asintió.
—Detrás de mí, hermano— le dijo, comenzando a correr tan rápido como pudo en contra de Buzzwole. Necesitaba mantenerlo en el suelo para evitar que no saltara.
Tanto el tigre como el Ultraente conectaron nuevamente Puño trueno y Lariat oscuro, empezando a forcejear. Las débiles piernas de Incineroar hacían que girar le resultara cada vez más difícil, pero debía soportarlo.
Si podía ganarle tiempo a Gumshoos…
El tipo Normal, por otra parte, corría a toda velocidad.
Preparó sus mandíbulas, las cuales comenzaron a brillar; sus dientes se volvieron el doble de afilados. Tenía que hacerlo, debía ir con la mentalidad de arrancarle la pierna a Buzzwole pues si lo hacía, la victoria sería de ellos.
Corrió por el punto ciego del enemigo, es decir, por su flanco derecho y comenzó a correr directamente hacia su pata.
Toda su vida se la había pasado mordiendo cosas. Mordía bayas, troncos, enemigos e incluso a sus propios hermanos y madre; todos esos mordiscos habían sido para este.
El mordisco supremo por parte del Gumshoos supremo.
Separó las mandíbulas lo más que pudo y entonces, mordió.
Le tomó aproximadamente dos segundos arrancarle la pata a Buzzwole y decidió no detenerse ahí. Vio que el enemigo había perdido el balance y sin dudarlo, se lanzó por la última pata trasera.
Supo que Músculo había querido alejarse, pero fue demasiado tarde para él, pues ya se había prendado de su pierna y no planeaba dejarla ir.
Fue entonces cuando Buzzwole cayó de espalda. Sin sus dos patas traseras, decidió que utilizaría sus fornidos brazos para moverse. Ahora ya no le quedaba duda; necesitaba huir con urgencia.
Antes de que pudiera alejarse siquiera más de dos metros de Incineroar, este pateó con fuerza su brazo derecho, haciéndolo perder el equilibrio, pero no derribándolo. Trató de seguir avanzando, pero Lariat oscuro esta vez sí lo hizo caer de boca al suelo.
Buzzwole trató de ponerse de pie, pero sintió como alguien se sentaba sobre su espalda y sujetaba sus dos brazos, estirándolos hacia atrás.
—¡No vas a poder hacerlo! ¡Es demasiado músculo, con tu nivel actual es imposible!-Shoos— gritó Gumshoos, subiéndose al hombro de Incineroar.
—¿¡Imposible?!— preguntó el tigre, comenzando a estirar con fuerza los brazos de Buzzwole— ¡Imposible es que yo deje escapar a este malnacido!— su cuerpo comenzó a desprender un intenso calor que obligó a Gumshoos a bajar al suelo— ¡IMPOSIBLE ES QUE NO LO MATE!
Los Yungoos supieron que, en ese duelo a muerte donde ambos bandos habían tratado de matarse, solo uno ganaría.
Y ellos lo tenían claro.
—¡TÚ PUEDES, HERMANO GARRA!-GOOS.
Gumshoos y su madre voltearon rápidamente a ver al Yungoos que había gritado eso. Ambos abrieron el hocico al mismo tiempo para decirle que se callara, pero él no fue el único en hablar.
—¡MUÉSTRALE NUESTRA FUERZA, HERMANO GARRA!-GOOS.
—¡HERMANO GARRA!-GOOS.
—¡ERES EL MEJOR, HERMANO GARRA!-GOOS.
Los gritos de apoyo a Incineroar se escucharon por todo el lugar.
—¡SÍ… SOY EL MEJOR!— gritó el tigre con fuerza, sintiendo como su cabeza empezaba a nublarse— ¡SOY EL… NÚMERO UNO! ¡Y SOY…!
Al estirar los brazos de Buzzwole, pudo ver el dorso de su pata izquierda. Abrió los ojos con fuerza.
—Así que Incineroar… Trabajemos juntos en eso, ¿sí? Te prometo que le pondremos todo el empeño del mundo.
—En los momentos más cotidianos y en los más importantes, siempre tendré un ojo encima de ti, mocoso…
—Seré tan fuerte que no volveré a perder a nadie…
—Mi pequeño muchacho…
Incineroar miró hacia el techo.
—(Me estás viendo, ¿verdad, padre?... ¿Puedes verme?...)— el tigre sonrió por un segundo y luego, frunció el ceño con fuerza, apretando la madíbula— ¡Y SOY EL MÁS FUERTE DE TODOS!
Gumshoos tenía razón. Con su fuerza actual, le era imposible arrancarle los brazos a Buzzwole pues eran puro músculo, pero si tenía de su lado las ovaciones de sus hermanos y la melodía del eclipse..., entonces podía hacerlo.
Escuchó como los tendones y músculos de los brazos de Músculo se desgarraban y de un momento a otro, estos salieron volando.
Incineroar no lo dudó y se lanzó directamente a la cabeza del Ultraente con Colmillo fuego.
—(Voy a matarte, voy a matarte, voy a matarte, voy a matarte, voy a matarte, voy a matarte, voy a matarte...)— mordió fuertemente su cráneo— ¡VOY A MATARTE!
Sintió un fuerte calor provenir de su costado y cuando se fijó, vio a su hermano mayor, quien también mordía con fuerza la cabeza de Buzzwole.
Incineroar clavó sus ojos en los de su hermano mayor. Si seguía así, él también iba a matar a Buzzwole. Vio como Gumshoos le devolvía la mirada y sin necesidad de palabras, lo supo.
—(No piensas dejarme cargar solo con este peso… Tan típico de ti, hermano…)
Al mismo tiempo, ambos aumentaron su presión en el cráneo de Buzzwole y más temprano que tarde, el Ultraente comenzó a retorcerse incesantemente.
Finalmente sintieron como tocaban algo y entonces, las sacudidas se detuvieron. Tanto Incineroar como Gumshoos separaron sus mandíbulas y se dejaron caer a los costados de Músculo.
Las ovaciones estallaron.
—Sabe asqueroso…— murmuró Incineroar, viendo fijamente al techo y escupiendo el líquido verde.
—¿Verdad?...— Gumshoos se levantó un poco, viendo a su hermano a través del espacio que quedaba entre el cuerpo de Buzzwole y el suelo gracias al aguijón de este— No perdiste el control por los aplausos, hermano-Shoos…
—Sí, sí lo hice… Pero de cierta forma, recordé… Supongo que recordé lo que era importante…— dijo, sonriendo. Sus ojos vieron a Buzzwole, quien no se movía en lo más mínimo— Nunca le habría ganado sin tu ayuda, hermano… Me salvaste la vida… más veces de las que siquiera puedo contar…
—¿Y ahora estamos siendo modestos?-Shoos— la mangosta sonrió, viendo como toda su familia corría rápidamente hacia ellos.
—¡Hijos!— escucharon gritar, viendo como su madre llegaba rápidamente hacia ellos. La Dominante sujetó a Gumshoos con total facilidad y lo llevó directamente hacia Incineroar, a quien también abrazó— ¡Son tan fuertes, muchísimo más fuertes que mamá! ¡Colmillo es de la mitad de mi tamaño y Garra ya es mucho más alto que yo!-Shoos.
Ambos hermanos se rieron al escuchar eso.
—Ey, mamá…— murmuró Incineroar, haciendo que su madre volteara a verlo rápidamente.
—¡D-Dime, hijo!-Shoos— que Garra, quien siempre había sido tan frío con ella, la llamara "mamá" era una de las cosas que más feliz la ponía.
—Lamento las molestias, pero creo que me desgarré los músculos de los brazos… Apenas y puedo moverlos, de hecho… ¿Te importaría si me quedo a descansar… aunque sea un rato?...
—¡E-El tiempo que quieras, Garra!— dijo de inmediato, volteando a ver a sus otros hijos— ¡Traigan de inmediato las hierbas curativas! ¡Sus hermanos las necesitan!-Shoos.
Los Yungoos obedecieron y salieron corriendo.
Gumshoos, por su parte, se liberó del abrazo de su mamá y se recostó sobre el torso de su hermanito.
—Lo vengamos-Shoos…
—Sí… Vengamos al viejo…— Incineroar cerró los ojos, sintiéndose fatigado.
Él y su hermano debían cargar con el peso de haber asesinado a Músculo, pero si estaban juntos, definitivamente lo llevarían bien.
Stoutland había sido vengado.
Buzzwole: Muerto.
Colmillo: Activo.
Garra: Fuera de combate.
Hau estaba paralizado. No podía mover ni un solo músculo por mucho que quería. Vio a sus Pokémon, quienes tampoco podían moverse. ¿La canción no debía hacerlos más fuertes? Sí, debía hacerlo…
¿Simplemente cuánto miedo le tenían a Guzzlord?...
—Levántate… Ponte de pie… ¿¡Con esta convicción querías vengar a papá?!
Guzzlord pareció notarlos y sin prisa, comenzó a acercarse a ellos.
—¡Si mueres aquí, ¿cómo piensas verlo a los ojos?!— su ceño se frunció— ¡Si te come, tendrás que matarlos!... ¡Tendrás que matar a Flareon y Crabominable!... ¿¡Y quién te matará a ti?!... ¡Levántate, Hau Mahalo! ¡Se un hombre por una maldita vez en tu vida!— apretó la mandíbula con fuerza y luego, gritó— ¡LÉVANTATE, HAU MAHALO!
Flareon y Crabominable voltearon a verlo con rapidez, reaccionando por primera vez.
Hau puso todo su esfuerzo en las piernas. Eran ellas las que salvarían su vida.
No podía pelear contra Guzzlord; no en ese momento. Apretó fuertemente los puños.
—¡NOS VAMOS!— gritó a todo pulmón— ¡NO PODEMOS VENCERLO, DEBEMOS IRNOS DE AQUÍ!
Los Pokémon de Mahalo abrieron los ojos como platos y entonces, voltearon a ver a Skarmory. El moreno se dio cuenta.
—No podemos dejarlo morir aquí…— pensó, sintiendo como el alma se le caía a los pies. Miró rápidamente a la cueva donde estaba el lago sagrado de los Tapus— ¡CAMBIO DE PLANES! ¡Esperaremos hasta que lleguen los refuerzos y entonces huiremos! ¡Hay que sobrevivir hasta enton…!
—¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!
El grito le heló la sangre a Hau y sus Pokémon, quienes retrocedieron por inercia.
La respiración de Mahalo se agitó rápidamente.
El cuerpo de Guzzlord se volvió de un color metálico y comenzó a correr en contra del muchacho y sus Pokémon.
La mente de Hau comenzó a procesar un plan de forma inmediata y entonces, lo decidió.
—¡POR AQUÍ!— le gritó a sus Pokémon, corriendo rápidamente hacia la cueva— ¡Flareon, despeja el camino con Lanzallamas!
El tipo Fuego derritió la nieve que había frente a ellos, permitiendo que cruzaran sin problemas. Tenían suerte de que Guzzlord era un poco lento.
El Ultraente tuvo que virar rápidamente para ir hacia Hau, cosa que le hizo perder un poco el equilibrio.
—¡Lanzallamas!— ordenó Mahalo. Era la única forma que tenían para atacarlo y no acercarse a él. Vio a Skarmory, quien seguía debilitado entre la nieve; no podían dejarlo solo.
Guzzlord abrió la boca y justo en ese momento, Lanzallamas impactó, sin hacer el más mínimo daño. El ceño de Hau se frunció.
—¡Despeja el camino, Flareon!
Una vez más, el zorro limpió la nieve frente a ellos, cosa que aprovecharon para correr. Voltearon hacia atrás, viendo que Guzzlord había empezado a perseguirlos de nuevo.
Hau no iba a dejar de correr por nada del mundo. En ese momento se lo preguntó: ¿Cómo su padre había sido tan valiente como para enfrentarse a esa bestia? ¿Qué tan fuerte había sido Hal Mahalo?
Los tres escucharon un fuerte sonido y voltearon hacia arriba. Guzzlord descendía como si se tratara de un cometa.
El moreno no lo dudó ni un segundo y de inmediato hizo volver a sus Pokémon a sus cápsulas. Él, por otra parte, frenó y luego se lanzó hacia atrás, evadiendo así el ataque de Guzzlord.
—¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!— escuchó gritar.
Abrió la Pokéball de Flareon, quien rápidamente volteó a verlo para asegurarse de que estuviera bien.
—¡L-Lanzallamas!— gritó, señalando la gran cortina de nieve que había frente a ellos; la oscuridad y la ventisca ya hacían difícil ver las cosas por sí mismas.
Lanzallamas hizo una apertura en toda esa nieve e impactó contra alguien. Guzzlord se dio la vuelta, encarando nuevamente a Hau y Flareon, quienes de nuevo empezaron a correr.
—¡¿Por qué les toma tanto?!— era lo único que podía pensar Hau Mahalo en esa situación.
Toda la fuerza que sentía que había ganado, lo mucho que creía haber crecido y la madurez que pensaba, había conseguido… Nada de eso estaba presente en ese momento.
En ese momento, Hau Mahalo era un niño de cinco años pidiendo por sus padres para que espantaran al monstruo debajo de su cama.
Todo el odio que sentía por Guzzlord y el inmenso deseo que tenía por encontrarlo, habían desaparecido en un instante.
"Tengo miedo. No quiero morir; alguien por favor ayúdeme", eso era lo único que podía pensar Hau mientras corría con toda la velocidad que sus piernas podían proporcionarle.
"¿Por qué sigues aquí? Entra a la cueva y escapa, idiota. Huye y no mires atrás", pensó al ver de reojo la entrada de aquella cueva a la que tanto ansiaba ir. Entonces, sus ojos se posaron sobre el debilitado Skarmory.
"Es un Pokémon que intentó matarte, ¿por qué siquiera estás tratando de protegerlo? ¡Deberías dejar que se lo coman".
Las piernas de Hau pusieron rumbo rápidamente hacia la cueva donde estaba el lago sagrado, corriendo hacia ella a toda velocidad y siendo seguido de cerca por Guzzlord.
Mahalo sonrió ampliamente al ver la entrada, ahí, a su alcance.
"No puedes dejarlo solo".
La sonrisa desapareció del rostro del moreno y entonces, giró rápidamente hacia la izquierda, justo antes de entrar a la cueva. Guzzlord chocó fuertemente contra la pared, haciendo que esta se agitara fuertemente.
Una vez se recuperó del impacto, el Ultraente empezó a perseguir a Hau hacia unos árboles que estaban fuera de la zona segura.
Flareon limpió el camino de nieve con Lanzallamas, rebelando varios túneles de Sandslash repartidos por el lugar los cuales esquivaron al saltar. Guzzlord, por otra parte, caía en ellos de forma indiscriminada y segundos después, se recuperaba del que para él, era solo un pequeño tropiezo.
Hau alcanzó los árboles y comenzó a correr rápidamente por entre ellos junto a Flareon. Saltaban algunas raíces y pasaban por debajo de otras, mientras que detrás de ellos, Guzzlord simplemente se comía los árboles que le estorbaban.
Luego de algunos minutos de correr, tiempo en el que la visión de Hau se había nublado aún más por la pérdida de sangre, salieron de la pequeña zona boscosa.
Continuó corriendo junto a Flareon por un sendero recto que también era despojado de nieve por Lanzallamas. Los túneles de Sandslash eran más inusuales pero igual tuvieron que evadir unos cuantos.
Hau le daba gracias a Arceus porque Guzzlord no tuviera ningún ataque a distancia, sin embargo, si tenía ese.
Carga dragón obligó a Hau y a Flareon a esquivar rápidamente, lanzándose hacia la derecha. El camino de la izquierda, el que tenían planeado tomar, ahora era bloqueado por el Ultraente.
Hau no dudó a la hora de seguir corriendo, fuera ese el camino que quería o no. Esa fue una pésima idea.
Siguieron moviéndose a toda velocidad, tratando de encontrar un camino estrecho por el cual Guzzlord no pudiera pasar, pero simplemente no lo encontraban. El camino de la derecha era espacioso, lo suficiente como para permitirle a esa bestia el paso.
Mahalo se decidió. Bajaría el Monte Lanakila a pie y llevaría a ese Guzzlord hacia Malíe; si unía fuerzas con Nanu, seguramente podrían acabarlo.
Los planes de Hau no pudieron ser.
Habían llegado al borde de un acantilado. Fin del camino; no había nada más que una gran caída al vacío.
Hau se quedó quieto, mientras Flareon le advertía que Guzzlord se acercaba rápidamente.
—Pffff…
El tipo Fuego se sorprendió al escuchar eso, pero se sorprendió todavía más al ver como su entrenador rompía en carcajadas. Siguió riéndose hasta que Guzzlord estuvo solo a unos metros de ellos, viendo que había acorralado a sus presas.
Las risas terminaron de pronto y Hau se giró inmediatamente, con el ceño fruncido y la mandíbula apretada. Sus ojos empezaron a liberar unas pocas lágrimas.
—¿Qué es esto?...— preguntó, viendo fijamente a Guzzlord— ¿Por qué tengo esta suerte tan asquerosa?
Flareon vio hacia atrás, viendo que su destino era caer al vacío o morir por Guzzlord. Escuchó el sonido de una cápsula abriéndose y vio a Noivern, quien comenzó a temblar apenas tuvo contacto con el exterior.
—En tu estado no puedes cargarme y volar, Noivern— dijo Hau, haciendo regresar a Flareon a su Pokéball—. Pero si puedes llevarte a estos dos.
El tipo Dragón abrió los ojos de par en par y empezó a negar con la cabeza.
Mahalo vio como Guzzlord comenzaba a acercarse, apresurándose a darle las Pokéballs de Flareon y Crabominable a Noivern, quien comenzó a negar.
—¡ES UNA ORDEN, NOIVERN!— gritó fuertemente, haciendo que su Pokémon se sobresaltara. Hau nunca les había levantado la voz, ni siquiera una vez— ¡VETE DE UNA VEZ!
El tipo Dragón negó con la cabeza una vez más. No quería; no quería dejar morir a su entrenador.
Mahalo lo obligó a tomar las cápsulas de sus otros dos Pokémon y se puso de pie.
—Noivern, apresúrate— le dijo, dándole la espalda—. Cuiden a mamá por mí y si quieren seguir fortaleciéndose… está bien si van con Ash; estoy seguro de que él los hará llegar a la cima.
Noivern cerró los ojos, comenzando a llorar.
—Estaré bien, Noivern— le aseguró—. Iré a encontrarme con papá y la abuela, así que no está mal… Tú vive, Noivern, por mí y por los vínculos que hemos hecho en este viaje…— levantó un pulgar pero sin voltear a verlo— Cuídate, mi buen amigo.
El tipo Dragón levantó la mirada y entonces, emprendió el vuelo, no sin antes ver por última vez a su entrenador. Con lágrimas en los ojos, se fue.
Hau entonces se dejó caer al suelo.
—Gracias, Noivern…— murmuró, sonriendo mientras se limpiaba de la cara las decenas de lágrimas que salían sin cesar— Gracias…
Vio hacia arriba; justo frente a él estaba Guzzlord.
Mahalo cerró los ojos, sin dejar de llorar.
—Papá… ¿Lo hice bien?...
Guzzlord extendió su brazo hacia Hau, con intención de atraparlo pero en eso sintió como nuevamente era movido, esta vez, hacia arriba. Seguido de ese extraño movimiento, algo lo empujó hacia atrás, alejándolo de su presa. El Ultraente se vio confundido, mirando en todas direcciones. Decidió no darle importancia y empezó a extender su otro brazo hacia Mahalo.
Lo siguiente que se escuchó fue una explosión.
Los párpados de Mahalo se separaron, viendo como dos Rayo hielo atacaban a Guzzlord al mismo tiempo. El tipo Siniestro se giró, encarando a sus dos atacantes.
—Re Re Regice, Regice— escuchó decir, abriendo los ojos de par en par. A la izquierda, sobre unas rocas, había un Regice.
Escuchó unos sonidos extraños como los de una máquina y volteó rápidamente a la derecha. Ahí había otro Regice.
Hau sonrió ampliamente, sintiendo como toda la esperanza volvía a su ser. Se puso de pie lentamente, viendo como el Ultraente comenzaba a caminar hacia los tipo Hielo.
—Sí… ¡Sí!... ¡SÍ!— exclamó con fuerza, con una enorme sonrisa de felicidad— ¡GRACIAS! ¡GRACIAS!— se encorvó y apretó fuertemente los puños, poniéndolos frente a su rostro— ¡GRACIAAAAS!
Guzzlord cargó en contra del Regice de la derecha, quien lo repelió con otro Rayo hielo que lo hizo retroceder, viéndose extremadamente adolorido. El otro Regice también lo atacó.
El cuerpo del Ultraente comenzó a brillar en un tono metálico, corriendo hacia el mismo Regice con el que ya se había enfrascado. Lo alcanzó, pero un poderoso Machada cayó justo contra su rostro, haciéndolo retroceder una vez más.
Hau veía lo impotente que estaba Guzzlord en contra de los dos Regice, quienes atacaban con Rayo hielo sin parar y sin permitir que el Ultraente hiciera nada.
Mahalo vio con una sonrisa la forma en la que castigaban al Ultraente, quien de verdad parecía estar sufriendo. Un lado sádico que Mahalo no sabía que tenía salió a flote.
—Muere…— murmuró, con un pequeño sonrojo en el rostro.
Hau sintió una corriente de viento detrás de él, por lo que volteó a ver por instinto y sus ojos se abrieron con sorpresa.
El gran Tapu Bulu estaba justo ahí, frente a él. Mahalo veía borroso, pero estaba seguro de que no era una ilusión.
La deidad pasó a un lado de Hau, viéndolo de reojo y entonces, encaró a Guzzlord, quien ya se veía realmente débil. Era un verdadero logro que resistiera tan bien los ataques de dos Regice.
Los tipo Hielo se retiraron al ver a Tapu Bulu, quien les asintió.
—Así que fuiste tú quien los trajo…— Hau perdió fuerza en las piernas, por lo que volvió a caer de sentón al suelo. Se rio un poco—Gracias, Tapu Bulu…
El tipo Hada asintió y entonces, golpeó con fuerza el suelo.
Unas ondas rosadas se esparcieron por todo el terreno junto a algunos destellos. Debajo de Guzzlord apareció un cegador brillo y una gran columna de luz se materializó, atrapando por completo al Ultraente y finalmente, provocando una explosión.
—El ataque de las leyendas… Furia natural…— Hau se quedó sorprendido al ver aquel movimiento mítico entre el pueblo de Alola.
Vio como el cuerpo de Guzzlord, totalmente machacado empezaba a moverse de forma brusca y entonces, abrió la boca. El cuerpo del Ultraente comenzó a consumirse a sí mismo, comprimiéndose rápidamente hasta que finalmente, desapareció por completo.
Mahalo suspiró y se dejó caer de espaldas.
—No quería que fuera así… Pero así fue…— murmuró, cerrando los ojos.
Un estruendoso sonido se escuchó y Tapu Bulu vio cómo su movimiento había provocado una avalancha que ahora iba hacia ellos. Rápidamente fue hacia Hau, a quien tomó entre sus brazos, dándose cuenta de que se había desmayado.
El moreno había perdido mucha sangre y definitivamente no podía permitir que muriera.
Todo el recorrido que Mahalo había hecho con tanto esfuerzo fue recorrido por Tapu Bulu en cuestión de segundos, llegando al lugar donde estaban Skarmory y la entrada a la cueva del lago sagrado.
Vio al tipo Acero y lo dejó ahí. Sabía que los Pokémon del lugar lo cuidarían.
Se limitó a simplemente llevar a Hau al interior de la cueva.
El legendario despojó a Mahalo de la capa extra de ropa que se había puesto para protegerse del frío, así como su desgarrada camiseta y la mochila. Con delicadeza lo puso bocarriba en el lago, de forma que su cuerpo empezó a flotar por sí mismo.
La sangre del cuerpo de Hau desapareció y sus heridas comenzaron a cerrarse rápidamente; el color volvió a su rostro.
Tapu Bulu volteó hacia su izquierda, donde vio a dos humanos. Eran un hombre y una mujer bastante parecidos entre sí, ambos morenos; le sonrieron ampliamente y desaparecieron.
La deidad se acercó a la mochila de Mahalo y comenzó a rebuscar algo. Tras unos pocos segundos, encontró lo que buscaba.
Un brillante Cristal Z amarillo, el Tapistal Z.
Una vez que terminó de examinarlo, se acercó hacia Hau y tomó su muñeca, quitando el Primastal Z que tenía en la Pulsera Z, poniendo luego el Tapistal. Guardó el rombo celeste en el interior de la mochila de Hau y salió de la cueva.
—¡Maldición! ¿¡Dónde podrá estar el señor Hau?!— se preguntó un recluta de Aether, golpeando con fuerza una pared.
—La ventisca no nos dejó acercarnos con el helicóptero…— murmuró una recluta, bajando por un desnivel— Pero la explosión se escuchó por aquí.
El escuadrón conformado por diez personas avanzó por el camino gélido, viendo en todas direcciones.
—Oigan… No creen que haya muerto, ¿verdad?— preguntó uno de los reclutas, provocándole un escalofrío a todos.
—¡No digas eso! ¡El señor Hau es una pieza fundamental para derrotar a Necrozma, si él muere…!
—Todos nosotros morimos también— terminó de decir una recluta, tragando saliva.
Se quedaron quietos un momento, pero luego volvieron a caminar.
—S-Sigamos bucando…
—Sí…
Uno de los reclutas se adelantó mientras los otros exploraban las zonas cercanas. Vio algo que le llamó la atención.
—¿Un lago?... ¿Será este el sitio que mencionan…?— sus ojos se abrieron de par en par— ¡POR AQUÍ!
El fuerte grito del recluta alertó a todos sus compañeros, quienes llegaron corriendo de inmediato. Todos tuvieron la misma reacción que el primer recluta.
—¡El señor Hau!— exclamó uno, viendo al inconsciente moreno que flotaba en medio del lago.
—¡Tenemos que sacarlo de ahí inmediatamente!— una recluta comenzó a quitarse los zapatos para meterse al lago, pero fue interrumpido por el empleado que había dado el grito.
—¡No lo hagas, este lugar es sagrado para los Tapus, nadie puede entrar a este lago!— le dijo, abriendo una Pokéball y sacando a un Espeon— ¡Saca al señor Hau del lago con Psíquico, Espeon!
El Pokémon asintió y tanto sus ojos como la pequeña esfera de su frente empezaron a brillar. Hau fue rodeado por un aura azul que lo hizo levitar fuera del agua, dejándolo suavemente sobre el suelo.
—Ey, miren esto…— la voz de otro de los reclutas llamó la atención de todos, quienes voltearon a verlo. Se sorprendieron inmensamente.
La ropa de Hau, quemada y desgarrada hizo que a todos les diera un escalofrío. El recluta del Espeon comenzó a verificar todo el cuerpo de Hau, sin encontrar nada hasta que reparó en su muñeca.
—El… Tapistal Z…— murmuró, sorprendiendo nuevamente a sus compañeros— No tiene ninguna de sus Pokéballs… ¿¡Qué diablos sucedió?!
—¡Alguien informe de esto rápido!— ordenó una recluta.
—¡De inmediato!— un recluta alto de cabello café tomó su radio. Pulsó el botón de la línea local y no se escuchó nada— ¿Eh?... ¡¿No estamos sincronizados con el canal de los escuadrones Raichu y Gengar?!
—¡Y nuestras radios no están habilitadas para hablar por el canal externo!— exclamó el chico del Espeon, volteando a ver al resto de sus compañeros— ¡¿Quién diablos era el encargado de conectarnos a la frecuencia?!
Se quedaron viendo unos segundos, mientras dos chicos vestían a Hau con ropas abrigadas que le habían llevado. Finalmente, un recluta de pelo negro y lentes levantó la mano.
—Lo siento, Ben… Olvidé hacerlo por las prisas…— murmuró, avergonzado.
Todos suspiraron.
—Está bien… Llevémoslo al helicóptero rápido, la radio de ahí sí tiene permiso para hablar por el canal externo— dijo otra recluta, supervisando que Ben, el del Espeon, cargara correctamente a Mahalo.
Sus radios empezaron a sonar.
—¡Es del canal externo!— exclamó el recluta castaño— ¿Tendrán nuevas…?
Se calló al escuchar un sollozo.
—A-Aquí Acerola Tapu del escuadrón Gengar… Hace… Hace unos segundos llegó a mí el Noivern de Hau Mahalo, cargando las Pokéballs de su Flareon y Crabominbale…— se escuchó de nueva cuenta un sollozo— Hau Mahalo no lo consiguió… Repito… Hau Mahalo está muerto…
Los reclutas voltearon a verse entre sí con los ojos bien abiertos.
—¡AQUÍ EL EQUIPO DE RESCATE!— gritó con fuerza uno de ellos— ¡Hau Mahalo no está muerto, acabamos de encontrarlo, repito, Hau Mahalo no está muerto!
Como era de esperarse, sus radios no tenían el permiso necesario para utilizar el canal externo; eso era un privilegio de los líderes de escuadrón y los estrategas de la Fundación, así como de los operadores.
—Hay… ¿un cuerpo?...— escucharon hablar a la directora Wicke.
—N-No… Ninguno…— respondió Acerola.
—Acerola— esa era la voz de Ash Ketchum—. Deja a Noivern hablar, por favor…
—Entendido…
En la línea se escucharon los sollozos y sonidos producidos por el tipo Dragón, los cuales fueron interrumpidos de vez en cuando por los de Flareon. Tras casi tres minutos, Noivern y Flareon guardaron silencio.
—Según…— la voz de Ash se quebró— Según la traducción de Rotom, Noivern y Flareon dicen que… Hau fue atacado por Faba y un tipo q-que nunca habían visto llamado "Tronti"… Dice que estaban combatiendo pero que… pero que un Guzzlord apareció, comiéndose a Faba… Dicen que Hau y Flareon trataron de proteger… a un Skarmory debilitado que le pertenecía… a Tronti… Trataron de protegerlo de Guzzlord, pero que por eso… Hau fue víctima de ese mismo Guzzlord…, del mismo Guzzlord que con ante… anterioridad se había comido al papá de Hau… Él dice… dice que Hau… que Hau usó su última voluntad para permitirle escapar a él…— un sollozo se escuchó— a él y a sus Pokémon…
Todos los reclutas voltearon a verse entre sí y sin dudarlo, comenzaron a correr a toda velocidad hacia la salida de la cueva. No podían permitirlo; no podían permitir que el mundo creyera en la muerte de Hau Mahalo.
Gracias a la versión dada por Noivern ya habían creado un escenario. Hau había sido atacado por los Ultraentes y los había vencido, solo para ser atacado momentos después por Faba (la última persona a la que esperarían), a quien Guzzlord se había comido igual que a su cómplice. Luego de comer a Faba y Tronti, el Guzzlord había tratado de comerse a Hau, quien hizo huir a sus Pokémon, que no alcanzaron a ver como su entrenador era salvado por Tapu Bulu.
El motivo por el cual había sido introducido en ese lago debió haber sido por las heridas que el joven había obtenido durante el combate, las cuales terminaron cobrándole factura.
—Entendido…— de nuevo, se escuchó la voz de Wicke— Enviaremos refuerzos al escuadrón Gengar, que anexará en sus filas al escuadrón Raichu… Si el equipo de búsqueda enviado por Hau Mahalo nos está escuchando, por favor, presten apoyo al escuadrón Gengar… Wicke, fuera…
—¿¡En cuánto tiempo estaremos afuera?!— preguntó Ben, volteando a ver a sus compañeros.
—¡A este paso, tal vez unos veinte minutos!— exclamó una recluta junto a él.
—¡Es demasiado lento, maldición!— exclamó con fuerza, haciendo su mejor esfuerzo por acelerar el paso.
—¡Ten cuidado; si te resbalas, podrías lastimarte tú y podrías lastimar al señor Hau!— le dijo el recluta de pelo café.
Ben frunció el ceño. Eso solo los retrasaría más.
—¡No perdamos el tiempo!
A toda velocidad, el equipo de rescate de Hau Mahalo parte.
Mientras el mundo entero se convence a sí mismo de que el Representante del atardecer ha muerto, estos hombres y mujeres cargan sobre sus hombros la misión más importante.
Ellos serán los encargados de hacerlos recuperar la esperanza.
Guzzlord: Muerto.
Hau Mahalo: Recuperando fuerzas.
¡Hola a todos! Terminé :D
Algo que creo es bastante importante que hablemos es la categoría del fic. Como un usuario dijo y yo también venía creyendo desde hace algunos capítulos, ¿creen que deberíamos cambiar la clasificación del FanFic a "M"? Como estamos tocando temas mucho más oscuros, creo que sería lo ideal. El cambio será efectuado en el siguiente capítulo, por lo que esto debe servir como aviso para que, las personas que buscan el FanFic sepan que a partir del siguiente capítulo deberán quitar el filtro de que se pone por default de no mostrar fics "M", también para aquellos usuarios que no tienen "Follow" en la historia y que la siguen activamente… En resumen:
¡AVISO! ¡EL FANFIC PASARÁ A SER CATEGORÍA "M" A PARTIR DEL PRÓXIMO CAPÍTULO! ¡GRACIAS POR SU COMPRENSIÓN!
Algo que también quiero mencionar gracias a la duda del usuario Black Knight Lucario es que la dimensión de Guzzlord (su estómago) existe independientemente de si Guzzlord está muerto o no, pues es otra dimensión que se crea en cuanto un Guzzlord "nace" (cosa que nunca se les ha visto hacer) y que perdura eternamente. Podría accederse a ella por un Ultraumbral, pero está realmente apartada entre las dimensiones, haciendo que sea casi imposible encontrarla.
Bueno, eso es todo lo que tengo que decir respecto a mi historia.
Sobre el anime… ¡El arco pinta realmente interesante! Me gusta la Sonia del anime y también me gusta el Leon del mismo, quien no tiene pinta de ser un pecho frío ¿y cómo serlo si su actor de voz es el grandísimo Daisuke Ono? Para ser el inicio, estoy bastante emocionado por lo que podamos ver a futuro. Al parecer, al igual que en esta guerra interdimensional, el arco de la Negra Noche se dividirá en la sub-trama de Ash y en la de Go, para al final unirse en una sola.
En cuanto a los juegos… Pues no sé, la verdad, ni siquiera me he comprado los DLC XDDD Aunque Calyrex y sus monturas me dan risa, la verdad.
¡En fin! ¡No tengo nada más que decir, así que procederé a despedirme!
¡Nos leemos!
