¡Hola a todos! Mi ritmo flash se redujo un poco, pues ahora me tardé como unos tres días en actualizar… ¡Pero aquí estoy! ¡A responder reviews!

Invitado: Sí, es porque hay capítulos que son un poco menos oscuros que otros. No en todos los capítulos puedo matar personajes o hace cosa, pero intento que las consecuencias de la guerra sean aunque sea, un poco realistas… Solo un poquito…
No era el favorito de Mohn, pues él quería por igual a sus dos hijos, pero si era con el que pasaba más tiempo, pues Lillie era mucho más cercana con Lusamine. Al final, tuvo mucho que ver el hecho de que Gladio y él siempre hablaban sobre Pokémon y compartían bastantes cosas en común, como las Pokéhabas.
Y tienen pinta de no dejar de hacerlo XD
Es cierto que Incineroar también quedó fuera de combate, pero al menos nadie perdió la vida. Si fue, como tú dices, una victoria completa.
Bueno, razón no te falta, pues esto tendrá sus consecuencias.
¡Muchas gracias! ¡Nos leemos!

Zoffey: ¡Hola! La verdad es que yo también estoy bastante impresionado, pero creo que es por el hecho de que la historia está terminando y estoy llegando a las partes que más quiero escribir.
Fue una completa victoria para ellos, pues nadie más murió.
La verdad; Lillie best Pokégirl XD
Muchas gracias por la opinión, Zoffey, estoy reconsiderando el cambiar el fic de categoría :D
¡Nos leemos!

ElTrigon: Oh… Hazlo y el número de favoritos y follows de la historia incrementará :D
Precisamente por eso lo puse, pues se adapta perfecto al contexto en general de todo el capítulo.
A Mohn realmente le estallará la cabeza con la de información que va a recibir… Espera una reunión pronto, porque de que la habrá, la habrá, miembros más, miembros menos.
Uy, Trigon… Eres jodidamente listo, ¿lo sabías? XD
De Olivia ya no veremos nada hasta el final de la guerra, pues quedó bastante lesionada. Veremos cómo sigue después de que la guerra termine completamente.
Mamá Gumshoos besto madre. La verdad es que es como dijo Phrostix, ella me recuerda bastante a una mamá mexicana XD ¡Era por Stoutland, claro que Incineroar tenía que controlarse!
Ya lo verás… Ya lo verás…
Es el actor de voz de Jotaro en JoJo's Bizzarre Adventure, de Erwin Smith en Shingeki no Kyojin, Simbad en Magi, Leon en Pokémon, etc.
Bueno… Eso fue una oración, realmente XD Estoy reconsiderando seriamente mi decisión… Veo ventajas y desventajas en ambos escenarios, por lo que no sé muy bien cómo actuar… Necesito pensarlo mejor.
¡Muchas gracias, Trigon! ¡Nos leemos!

Guest: La primera Kahuna que cayó…

Guest: ¡Hola! ¡Muchas gracias por animarte a comentar! Si te animas a seguir dejando reviews en próximos capítulos, sería bueno que usaras un nombre con el que pudiera identificarte :D
Es realmente halagador saber que has leído tantas veces mi historia sin cansarte, eso me dice que he hecho un buen trabajo a la hora de escribirla. No creo traer personajes del juego o del manga, pero definitivamente jugaré un poco con las dimensiones… jeje…
¡Quiero continuar con "Entre travesías", pero realmente estoy muy emocionado con "La leyenda del héroe"!
¡Nos leemos!

¡En fin! ¡Pasen a leer, por favor!


Hau…

Las lágrimas corrieron silenciosamente por las mejillas de Elio Asutoro, quien no podía dejar de tocar la Flauta solar ni siquiera en ese momento de inmensa tristeza. Sus movimientos se hicieron un poco más torpes y supo que los de su hermana también, pero aun con eso ninguno de los dos podía detenerse.

Si la melodía del eclipse dejaba de sonar, ¿qué sería del mundo?

Para Elio Asutoro, Hau Mahalo había sido un gran amigo; alguien en quien recargarse cuando estuviera cansado y una persona con quien siempre podía reír. Hau Mahalo había sido como un hermano mayor, meses más o meses menos desde que se conocieron.

¡Yo soy el futuro Kahuna de Melemele y nieto del actual Kahuna! ¡Me llamo Hau Mahalo!

Esas habían sido las palabras con las que se había presentado aquel joven ante él.

Y ahora, se había ido. Protegiendo al Pokémon de un hombre que lo atacó, mostrando un corazón de oro incluso hasta el mismísimo final.

Elio separó sus párpados. Se encargaría de transmitirlo con su canción; se encargaría de dejarle saber que todo lo que harían de ese momento en adelante sería para honrarlo.

De un momento a otro, el efecto de la melodía del eclipse se incrementó, a pesar de que ahora los flautistas eran más torpes en sus movimientos ya que al tocarla, no importaba la habilidad del hombre, sino sus sentimientos.

¿Puedes escucharlo, Hau?... Estamos tocando… Tocamos un réquiem en tu honor…— sus ojos voltearon hacia Hala Mahalo— Un réquiem… que espera poder aliviar su alma…

El Kahuna de Melemele se había quedado de piedra. No se había movido en lo absoluto desde la noticia y eran sus Pokémon los que tenían que comandarse a sí mismos.

Hala Mahalo simplemente se había quedado en blanco. No pensaba en nada, no reaccionaba ante nada.

Tras varios minutos tomó aire y luego, lo dejó salir.

—Peleemos— dijo, ajustándose el cordón blanco que siempre llevaba alrededor de la cintura—. Hasta que nuestras vidas se agoten y demos nuestro último suspiro…— levantó la mirada, con un gesto de seriedad absoluta— Hasta que ese momento llegue…, peleemos.

Sus Pokémon voltearon a verlo y sin dudar, asintieron.

Voltearon la vista al frente, dejando salir las lágrimas.

Donde fuera que Hau estuviera, esperaban que pudiera verlos.

Esa era su última pelea y estaba dedicada a él.


¡Ah, tú!... Ah, sí, perdón por aparecer así de repente… Puede que no me conozcas de nada, pero ya nos hemos cruzado antes, afuera del Centro Pokémon de Kantai… Bueno, verás, me llamo Hau Mahalo y… ¡Ey, espera, todavía no termino de hablar!

Gladio se recargó contra una pared de roca, con su pecho subiendo y bajando con fuerza. Él y Mahalo ni siquiera eran amigos… ¿entonces por qué diablos le dolía tanto?

¡El carisma en persona!

El último en llegar tiene la misma cantidad de amigos que Gladio. Es decir, cero.

¡Ni yo contigo!

Ni siquiera se llevaban bien para empezar… ¿entonces por qué?

¿Tal vez porque Hau estaba siendo parte de la época en la que por fin volvía a sentirse bien consigo mismo? No lo sabía; ni siquiera podía explicarlo con palabras.

"No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes" era la frase, ¿no?... Gladio pensó que esa frase era mentira. Él siempre había sabido que Mahalo estaba ahí para apoyarlos a todos, solo que nunca lo valoró como debía.

Se separó de la pared y miró al cielo, por donde pasaron volando varios Latios y Latias.

Tal vez nunca volvamos a vernos, Hau… Pero por todo lo que hiciste por mi hermana y por todo lo que diste… Gracias…— volvió a mirar hacia el frente.

Sobreviviría por Hau Mahalo.


Las lágrimas impedían que Ash vieran con claridad, al menos con sus ojos, pues podía ver perfectamente a través de los de Greninja. Sus pasos eran torpes y a veces daba órdenes sin coherencia alguna a las que sus Pokémon hallaban una solución.

Era una guerra. Ash sabía perfectamente que la gente moriría y sabía que ponerse sentimental en el campo de batalla podría terminar en su propia muerte, pero simplemente no podía evitarlo.

Tenía tantos recuerdos junto a Hau Mahalo que pedirse a sí mismo el olvidarlos completamente era algo que le resultaba del todo imposible.

¡Mi nombre es Hau y pueblo Iki es mi hogar, un gusto conocerte!

¡Déjame probar a mí!

¡Por supuesto, Ash! ¡Celebremos con Malasadas!

¡Como lo esperaba de ti, Ash!

¡Es muy bueno volver a verte!

Eres… realmente genial, ¿sabías?

Puede que a diferencia de ellos, nosotros no seamos hermanos…, pero nos une un vínculo especial.

Sí… Nos unen, Hau… Las Malasadas nos unen— Ketchum trató de secarse las lágrimas y mientras lo hacía, se lanzó al suelo. Gracias a Greninja había podido ver venir la patada de una Pheromosa—. Mi amigo… Mi querido amigo… Nunca te olvidaré…

Se puso de pie y con rapidez, vio a Pheromosa.

—¡POR HAU!— gritó fuertemente.

Rotom y Pikachu, quienes también lloraban, atacaron con fuerza al Ultraente. La Pokédex dijo algo, pero las lágrimas que goteaban por su carcasa parecían estar interrumpiendo el óptimo funcionamiento de las bocinas.

Finalmente, luego de un rato, la Pokédex pudo hablar normalmente.

—Por Hau…— murmuró, frunciendo el ceño.


Para todos los Capitanes que habían escuchado eso, la noticia era tan trágica que ninguno pudo evitar el llorar. Hau Mahalo, una luz inextinguible como su padre y su abuelo, había muerto.

Muerto a la tierna edad de dieciséis años.

Pero había dos personas que sintieron un especial dolor.

Kukui Sorba y Lario Hokulani hacían hasta lo imposible para no perder los estribos, pues sabían que había personas que dependían de su liderazgo.

¡Ah, chicos! ¡Vengan, vengan! El nombre de este pequeño es Hau… Se parece bastante a mí, ¿eh?... ¡¿Y qué si soy un padre muy joven?! ¡Eso solo me dará más tiempo para pasarlo con mi hijo!... Aunque, pasando a otros temas… Kukui, Lario, Guzma… Ustedes tres son como pequeños hermanitos para mí, así que cuando el día llegue y yo falte… ¿podrían ver por mi hijo?... Escucharlo me pone realmente feliz, chicos… ¡Ahora dejemos de lado el sentimentalismo! ¡¿Quién quiere tener un combate contra mí?! ¡¿Con quién debería barrer el suelo primero?!... ¡Ah, siempre eres el primero en lanzarse, ¿eh, Kukui?!

Señor Hal… Lo siento…— pensaron dos personas al mismo tiempo, mientras que la tercera…

—No hay forma de que este sea el Guzzlord que se comió al señor Hal— dijo Guzma, viendo fijamente a la gran bestia que había frente a ellos.

—No me importa…— escuchó murmurar a un costado suyo. Nanu tenía el ceño fruncido y las manos fuertemente cerradas— Me importa una mierda… Voy a matarlo y luego, mataré al otro… A mi Hal… y a Hau…, a los dos voy a vengarlos…

Kiauka miró hacia el frente.

El Guzzlord que ahora los encaraba era distinto al que describían en la Fundación Aether, pero únicamente por sus colores. Todo el negro de su cuerpo pasaba a ser blanco, mientras que el amarillo se convertía en naranja.

—¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!

Mary retrocedió, asustada.

—He-Hermano, Big-J… No sé si es buena idea que nosotros estemos aquí…— murmuró, volteando a ver a ambos— ¿Hermano?... ¿Big-J?...

Ambos Skull simplemente veían a Guzzlord y luego, se vieron entre sí. Él era su oportunidad.

—Ey, Mary…— llamó Rony, encarando a su amiga.

Guzzlord arrancó un pedazo de techo, haciendo que todos se pusieran a la defensiva, pero en lugar de utilizarlo como arma, simplemente se lo comió.

—Este bastardo…— Nanu frunció todavía más el ceño— ¡Honchkrow, acércate por su espalda y ataca con Golpe aéreo! ¡Krokoodile y Persian, vayan por sus costados, cuando lo tengan a tiro usen Golpe aéreo y Joya de luz! ¡Absol, Sableye, nosotros lo distraeremos de frente!

—¡Masquerain y Vikavolt, ataquen por la espalda con Zumbido! ¡Ariados, Hilo venenoso a sus patas! ¡Scizor y Pinsir, ataquen sus costados con Tijera X! ¡Golisopod, atrae su atención con Acua jet; ni siquiera dejes que sus brazos se te acerquen!

—¡Gengar, Salazzle, usen Bomba lodo en los costados! ¡Muk, acércate por la espalda y ataca con Demolición! ¡Toxapex, usa Pin misil y tú prepárate para cubrir con Protección, Crobat!— indicó Francine.

El primero en atacar fue Golisopod, quien salió disparado rápidamente por Acua jet. Con su velocidad y capacidad para moverse por el aire, no lo tuvo nada difícil a la hora de evadir los constantes intentos de Guzzlord por sujetarlo.

Honchkrow, Muk, Masquerain, Ariados y Vikavolt llegaron hacia la espalda del tipo Dragón, siendo el primero el cuervo. Por el costado derecho se acercaron Gengar, Persian y Scizor; por el izquierdo fueron Salazzle, Pinsir y Krookodile.

Al mismo tiempo, todos lanzaron sus ataques hacia Guzzlord. Los movimientos de los Pokémon de Francine fueron fácilmente repelidos, así como los de Ariados, Pinsir y Scizor, quienes tuvieron que retroceder por el inmenso calor que era expulsado del Ultraente.

—¡¿Onda ígnea?!— exclamó Francine, frunciendo el ceño con molestia— ¡¿Cómo demonios conoce eso?!

—¡No me importa!— gritó Nanu— ¡Ataquen!

Honchkrow, Persian y Krookodile se acercaron a pesar del calor, no había sido un paseo, pero definitivamente podrían aguantar más de eso por un largo rato. Por otra parte, Vikavolt y Masquerain la tuvieron sencilla al alejarse lo suficiente del monstruo y atacar; los movimientos habían tenido un buen efecto.

—¡Ataca, Absol! ¡Golpe aéreo!— exclamó el oficial de policía.

El tipo Siniestro se arrojó sin pensarlo en lo más mínimo.

—¡Idiota…!— exclamó Nanu, viendo como Guzzlord había estado esperando cualquier oportunidad para atrapar a alguno de ellos.

—¡Crobat, Protección!— ordenó Francine.

El campo de fuerza repelió el agarre de Guzzlord, quien se vio obligado a retroceder un poco. Absol se alejó de inmediato al igual que el tipo Veneno.

Malíe chasqueó la lengua.

—Gracias por eso…— murmuró, molesto.

—¡Entiendo que quieras vengar al señor Hal, pero si atacas así solo vas a conseguir que te maten a ti y a tus Pokémon!— le gritó Guzma, haciendo que Nanu se rascara la cabeza con frustración, pues sabía que era cierto.

—¡Maldición!— exclamó, agitando con fuerza los brazos— ¡Persian, Joya de lu…!

Nanu se interrumpió a sí mismo al ver como un dragón de energía salir disparado de la boca de Guzzlord directamente hacia ellos. Todos se vieron obligados a apartarse rápidamente.

El ataque chocó contra el piso, levantando una gruesa cortina de humo de la que emergió una descarga eléctrica directamente hacia Crobat, quien alcanzó a cubrirse con Protección.

—¡¿Onda voltio y Pulso dragón también?!— Francine lucía sorprendida por la amplia variedad de movimientos que parecía conocer.

De entre el humo emergió Guzzlord y entonces…

—¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!

Nanu frunció el ceño.

—¡Ya estoy harto de ese grito!— exclamó, apuntando al Ultraente— ¡Honchkrow carga a Sableye! ¡Sableye, Tóxico!

El cuervo rápidamente atrapó al tipo Fantasma entre sus garras, elevándose en el aire a toda velocidad.

—¡Vikavolt, Masquerain, Zumbido otra vez! ¡Scizor, Puño bala! ¡Golisopod, Acua jet!— ordenó Guzma.

—¡Guzma, retrocede!— gritó Francine— ¡Usa Brillo mágico, Gengar!

El líder Skull asintió de inmediato.

—¡Deténganse!— les dijo a sus Pokémon, quienes frenaron en seco, retrocediendo rápidamente.

Gengar voló alrededor del Ultraente y justo en ese momento, comenzó a desprender un brillo cegador que golpeó a Guzzlord. Cuando el ataque terminó, el tipo Dragón estaba parado ahí como si nada.

—Demasiado débil…— murmuró Francine, retrocediendo un poco por instinto.

—¡Ahora, Sableye!— Nanu vio la oportunidad y la tomó.

Honchkrow se dirigía rápidamente hacia Guzzlord mientras que Sableye creaba una bola de puro veneno entre sus manos. El ataque tenía todo para conectar, pero en una jugada que nadie, y cuando digo nadie, es absolutamente nadie, Guzzlord golpeó el suelo con su cola, la cual tenía un brillo metálico. Ese golpe lo impulsó un poco en el aire, permitiéndole abrir sus mandíbulas de forma que Honchkrow entraría por sí mismo en ellas, comiéndose de paso el Tóxico.

Nanu abrió la boca por la sorpresa, pero antes de que pudiera decir nada, el Ultraente fue mandado a volar hacia un costado, salvando así a Honchkrow y Sableye. Golisopod y Scizor jadeaban un poco por todo el esfuerzo que habían tenido que poner en Acua jet y Puño bala para mandar a volar de esa forma al mastodonte.

Honchkrow estabilizó su vuelo y se alejó de inmediato.

Las reclutas Aether, que ahora estaban escondidas junto a algunos Skull, veían con sorpresa lo que sucedía. Era la segunda vez que Nanu era salvado por esos impresentables del Team Skull… Entonces, se fijaron en algo más.

—Ey… ¿Soy yo o no hay ningún otro Ultraente cerca?…— murmuró la Aether morena.

Los Skull y su compañera también se dieron cuenta.

Era cierto.

Guzma y Nanu se habían quedado viendo por unos segundos, para después volver a centrar su atención en combate.

—¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!

—¿¡QUÉ DIABLOS ESTÁN DICIENDO USTEDES DOS?!— escucharon gritar con fuerza. Por instinto, los tres voltearon a ver a Mary, quien se había quitado su pañuelo. Sus ojos estaban llorosos y tenía sujetados por las camisetas a sus dos amigos— ¡J-Jefe, hermana Francine, escuchen lo que estos idiotas…!

—¡CUIDADO!— gritó una Aether.

—¡Houdoom, Lanzallamas!— exclamó un Skull.

El torrente de fuego chocó contra Pulso dragón, pero este lo disolvió sin problema alguno. Aunque claro, el objetivo del recluta no era vencer a Guzzlord, sino ganarle tiempo a los demás.

—¡Bien hecho, Eze!— Francine retrocedió varios pasos, manteniendo una distancia prudente de Guzzlord.

Nanu frunció el ceño una vez más.

—Voy a terminar esto de una buena vez— dijo, sacando un rombo marrón de su bolsillo—. Distráiganlo un rato.

Guzma chasqueó la lengua con molestia al ver el objeto.

—Krookodile, prepárate— le dijo a su Pokémon, quien se posicionó para realizar el Movimiento Z de tipo Tierra. El Cristal Z de Nanu comenzó a brillar intensamente.

Nanu extendió los brazos hacia adelante, poniendo sobre el otro y rodeándose de la energía Z.

Eso pareció poner frenético a Guzzlord, quien de inmediato comenzó a moverse hacia el Kahuna. Comenzó a correr, pero entonces sintió un inmenso escozor en la espalda. Volteó y ahí estaban los Pokémon de Francine, Nanu y Guzma, todos atacándolo.

Malíe giró rápidamente sobre sí mismo y entonces puso una mano sobre el piso, mientras extendía la otra hacia atrás.

El Ultraente, por otra parte, utilizó Pulso dragón en contra de sus enemigos, haciendo que tuvieran que retroceder rápidamente. Después disparó un Onda voltio hacia Honchkrow que Crobat cubrió con Protección.

La energía Z pasó de Nanu a su Pokémon en un instante y entonces, los ojos del Kahuna se afilaron.

Barrena telúrica— dijo, irguiéndose.

Krookodile salió disparado hacia Guzzlord, quien justo acababa de voltear a verlo y una vez que lo hizo, una enorme grieta se abrió debajo de él. El Ultraente comenzó a caer rápidamente al vacío, cosa que Krookodile aprovechó para ponerse detrás de él y con fuerzas, arrastrarlo por todo el subsuelo.

La grieta se cerró repentinamente, generando una gran explosión. Tras unos segundos, Krookodile salió de la tierra como si nada hubiese sucedido; frente a él había una gran cortina de humo.

Nanu suspiró. Eso lo había cansado un poco.

Guzma y Francine también suspiraron. Ese Ultraente era una verdadera bestia si podía aguantar sus movimientos combinados.

—¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!

Todos se quedaron helados.

—Es una broma… ¿verdad?...— murmuró Francine, retrocediendo un poco más.

Guzma y Nanu también retrocedieron por puro instinto, así como sus Pokémon. De entre la cortina de polvo y humo emergió un Pulso dragón que obligó a todos a esquivar, pero entonces…

Nanu pudo verlo. Pudo ver como Guzzlord salía de la humareda al mismo tiempo que su ataque, dirigiéndose directamente hacia él. Iba con sus brazos extendidos hacia él, dispuesto a atraparlo.

Rony y Seymour vieron eso como su oportunidad. Justo cuando estaban por salir corriendo, Mary los detuvo con todas sus fuerzas.

—¡Idiota…!— exclamó Rony, tratando de liberarse.

—¡S-Suéltanos! ¡Ya tomamos nuestra decisión!— gritó Seymour.

—¡N-NI DE PUTA BROMA!

Y mientras ellos discutían, alguien más se lanzó al rescate.

—¡MANU!— escucharon gritar todos.

Nanu solo pudo sentir como lo embestían por la espalda, haciéndolo caer de frente al suelo. Sintió como estiraban su chaqueta y cuando volteó, pudo ver a un recluta Skull siendo tomado por la pierna por Guzzlord.

—¡Si dejas morir al jefe, te mato!— le gritó, siendo despojado de su pañuelo.

Malíe se quedó pasmado, sin saber cómo reaccionar ante eso.

Pero claro que no todos eran Nanu Malíe.

—¡MANU!— gritó Guzma, señalando rápidamente el brazo de Guzzlord el cual el Ultraente ya se estaba llevando a la boca— ¡GOLISOPOD, HIDROARIETE!

El tipo Agua salió disparado con Acua jet para asegurarse el llegar rápidamente y una vez se acercó lo suficiente, concentró toda el agua en su larga cuchilla acuática.

—¡ARRÁNCALE EL BRAZO!— exclamó Guzma.

A pesar de su pesado cuerpo, Golisopod se las ingenió para dar una pequeña voltereta en el aire, dejando caer todo su peso en ese poderoso tajo que a nada estuvo de cercenarle el brazo al Ultraente.

—¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!— gritó este, mientras que de la herida brotaba un líquido celeste. Trató de usar su otra mano para tomar a Golisopod, pero el samurái incrementó la fuerza que tenía aplicada en la espada, logrando así arrancarle el brazo.

Manu cayó pesadamente al suelo junto a la extremidad del Ultraente y sin perder tiempo, Golisopod lo sujetó, corriendo rápidamente del lugar.

—Acabas de cometer el mayor error de toda tu asquerosa vida, bestia— la mirada de Guzma se hizo múltiples veces más fiera y la presión que emergía de él se volvió aplastante— ¡ATAQUEN TODOS! ¡DERRÍBENLO!

Al estar preocupado por su brazo cercenado, Guzzlord no notó como Ariados enredaba sus piernas con Hilo venenoso, provocándole un nada agradable envenenamiento. Seguido de eso, llegó Scizor con Puño bala por un costado, haciendo que perdiera el equilibrio, pero fue el Tijera X de Pinsir el que lo hizo caer al suelo.

Masquerain y Vikavolt comenzaron a atacar de forma incesante con Zumbido, mientras que Golisopod, quien ya había resguardado al Skull, conectaba un fuerte Escaramuza. Scizor se unió al samurái con un Tijera X que dejó un buen corte en el cuerpo del Ultraente.

Así, comenzó un castigo ejemplar. Ariados, Vikavolt y Masquerain castigaban desde la distancia con Pin misil y Zumbido; por otro lado, Pinsir, Scizor y Golisopod atacaban de cerca, conectando Tijera X y Escaramuza por parte de este último.

—¡A… HHHH…!— exclamó Guzzlord, luego de casi diez minutos de tortura tras la cual, seguía consciente.

Le arrancaron un brazo y recibió ataque súper efectivos mientras se desangraba…— en el rostro de Francine solo pudo verse desagrado y miedo— ¿Qué mierda son estas cosas?...

Guzma se acercó al Ultraente, quien respiraba pesadamente. Levantó una mano y entonces, Nanu lo vio.

—Golisopod…— murmuró, haciendo que su Pokémon se pusiera a su lado— Mátalo.

El samurái se quedó quieto por unos segundos y finalmente, asintió. Creó otra de sus grandes espadas de agua, la cual elevó.

Justo cuando Guzma estuvo por dejar caer su brazo, fue detenido. Volteó a ver con sorpresa a Nanu, quien tenía la mirada clavada en el Ultraente.

—Hazte a un lado— le dijo Malíe—. Lo haré yo.

Kiauka frunció el ceño y asintió.

—Atrás, Golisopod— le dijo, llevándose las manos a los bolsillos.

—Krookodile— llamó al tipo Tierra, quien se acercó a él rápidamente— ¿Puedes hacerlo?

El cocodrilo asintió y luego hizo crecer sus garras, las cuales dirigió justo hacia la pequeña protuberancia que sobresalía del cuerpo de Guzzlord. Esa era su cabeza. Con fuerza, encajó las garras más de una vez.

—¡A-A-AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!

El cuerpo del Ultraente comenzó a temblar fuertemente y su boca se abrió tanto que comenzó a consumir al propio Guzzlord. Luego de unos segundos, la bestia se comprimió tanto que desapareció de la faz de la tierra.

—Así es cómo mueren los de tu calaña…— murmuró Nanu, sin poder contener una sonrisa.

—¡J-Jefe!— Manu llegó por un costado, sonriendo— ¡Le dio una paliza a ese malna…!

Antes de poder terminar de hablar, Guzma lo abrazó.

—Maldito imbécil… ¿Qué mierda crees que haces jugando a ser el héroe?— le preguntó, estrujándolo con un poco más de fuerza.

Las cejas de Manu temblaron, al igual que su labio inferior. Sujetó con fuerza la chaqueta de su líder.

—Creí que moriría, jefe…— murmuró, pegando su rostro en contra del hombro de Guzma.

—Idiota…

Las reclutas Aether no volverían a ver al Team Skull de la misma forma a partir de ese día. Les era imposible… por otro lado, Nanu…

La sonrisa en el rostro de Malíe había desaparecido, dando paso a un gesto de ira.

—Agradezco que me hayas salvado— dijo el policía, asintiéndole al recluta Skull, quien lo vio mientras se secaba las lágrimas—. Aunque me molesta no haberlo matado por mí mismo.

Guzma vio hacia el gran Monte Lanakila.

—Ahí hay otro que podrás matar por ti mismo— le dijo Kiauka—. Esas malditas criaturas casi matan a mi hermano. Lo siento por el señor Hal y por su chico, pero no pienso arriesgar a mi familia de esa manera.

Nanu se rascó la cabeza.

—Los arriesgaste al venir aquí…— murmuró, comenzando a caminar hacia la salida de Malíe— Aunque ya que están, relévenme un poco. Tengo que salir de la ciudad por negocios.

Los Skull se le quedaron viendo.

—¡E-Ey, anciano, ¿y ellas qué?!— gritó Manu, señalando a las Aether.

Malíe volteó a verlas con una ceja arqueada. Ambas chicas se veían expectantes.

—Eh… Bueno, cuídenlas por mí, por favor— pidió, haciendo una pequeña reverencia y retirándose del lugar junto a sus Pokémon.

A las Aether se les cayó el alma al piso. Se sobresaltaron enormemente al ver a Guzma ponerse frente a ellas.

—Ustedes— dijo, provocándoles un enorme escalofrío—. Andando, debemos llevarlas a un lugar donde no estorben.

Una vez que dijo eso, comenzó a caminar. Fue rápidamente seguido por todo su sequito, el cual se veía realmente feliz porque Manu no hubiera muerto… a excepción de tres personas, que se veían realmente molestas entre sí.

Las reclutas voltearon a verse, sorprendidas.

—¡Ey, muevan las piernas!— les gritó Francine, sobresaltándolas de nuevo— ¡¿O acaso quieren que las dejemos aquí?!

—¡N-No!— dijeron al unísono, corriendo rápidamente para mezclarse entre ellos.

En aquel campo de batalla solo quedaron las cosas destruidas por Guzzlord y un enorme brazo blanco.

Guzzlord: Muerto.

Guzma Kiauka: Activo.

Nanu Malíe: Activo.


—¡Gracias por eso, Gloria!

Detrás de un pingüino cuya cabeza era un bloque de hielo, estaba un joven de piel pálida, pelo largo y castaño, color que compartía con sus ojos. Estaba vestido con una chaqueta amarilla de cuello blanco, debajo de la cual tenía una camiseta negra, mismo color del que eran sus shorts y rodilleras. En sus dos manos llevaba puestos unos guantes blancos; utilizaba unas deportivas blancas con la punta negra.

—¡En lugar de agradecérmelo, mueve los pies, chico!— respondió la entrenadora del pingüino. Al igual que Victor, su pelo y ojos eran castaños (solo que su cabello era corto), mientras que su piel era pálida; eran tan parecidos que incluso podrías decir que eran familiares. Estaba utilizando una camiseta y un short deportivo (en el cual podía leerse el número "227"), ambos de color blanco con franjas azules en los costados. En el pecho de la camiseta podía verse una silueta amarilla de pie sobre una Pokéball azul y roja. Las medias no llegaban hasta sus rodillas, pero eso era principalmente por sus largas piernas; como calzado usaba también unas deportivas blancas con empeine rosado.

El chico castaño asintió de inmediato y luego, salió de detrás del pingüino.

¡Cinderace, Balón ígneo!

Un gran conejo llegó corriendo rápidamente. Su pelaje era blanco casi en su totalidad, excepto en la parte inferior de las piernas, cintura, cuello, axilas y hombros, donde era azul, así como en la parte superior de las piernas y el pelaje que había entre sus orejas, el cual era anaranjado.

El conejo tomó una pequeña piedrita de la calle y con rapidez comenzó a patearla, haciendo que de pronto comenzara a arder. Con fuerza, pateó la gran bola de fuego que había creado hacia un Buzzwole, quien se cubrió con los brazos, retrocediendo un poco.

—No fue suficiente…— murmuró el castaño, frunciendo el ceño.

—¡¿Eso es un Balón ígneo, Víctor?!— preguntó Gloria, arqueando una ceja— ¡Esto es un Balón ígneo! ¡Cindy!

Un conejo idéntico al de Víctor llegó a toda velocidad por detrás de Gloria, y con rapidez pateó una piedrita al aire, alcanzándola con un salto y con fuerza, pateándola hacia el mismo Buzzwole. El Ultraente trató de bloquear la enorme bola de fuego, pero sus brazos cedieron rápidamente, dejándolo vendido para recibir de lleno el ataque, el cual lo mandó a volar.

Víctor se llevó las dos manos al cabello.

—¡Ahhhh, maldición, justo cuando creí que me estaba acercando a ti!— exclamó, molesto.

Gloria se rio.

—¡Te faltan años de entrenamiento para alcanzarme, mocoso!— le dijo, dándole una fuerte palmada en la espalda que lo hizo tropezar— Y pasando a otros temas, ¿dónde está tu amiguito? Hop, quiero decir.

Víctor encaró a la entrenadora, con un semblante mucho más serio.

—Quiere intentar contactar a Leon… Escuchaste lo que le pasó— en su rostro podía verse un poco de preocupación.

La castaña se rascó la cabeza.

—Nuestro Campeón derrotado por un solo Ultraente…— murmuró, cerrando los ojos— No sé yo que tan bien nos haga ver eso frente a las demás regiones.

Ese comentario pareció molestar a Víctor.

—Si crees que tú podrías resistir un ataque de un Xurkitree, ¿por qué no vas y lo pruebas?— preguntó, comenzando a alejarse.

Gloria se le quedó viendo y luego, sonrió. Corrió detrás de él para alcanzarlo y con fuerza, golpeó su espalda.

—¿Qué pasa, chico? ¿Te hice enojar? ¿Eh? ¿Te enojaste? Dime, ¿te enojaste mucho, mucho? ¿O solo un poco?— empezó a interrogarlo, sin dejar de darle palmadas en la espalda.

Víctor se sonrojó un poco.

—¡S-Siempre eres así! ¡¿Por qué es tan divertido para ti el molestarme?!— le preguntó, alejándose— ¡Y no me sigas!

Dicho eso, salió corriendo junto a Cinderace.

Una gran sonrisa apareció en el rostro de la castaña al igual que un pequeño sonrojo.

—Si me dices eso prácticamente me estás ordenando que lo haga, chico— murmuró, comenzando a correr rápidamente detrás de Víctor, acompañada por sus Pokémon.

Víctor corría a toda velocidad hacia el sitio en el que estaba seguro, estaría Hop. La gran ciudad Pistón estaba llena de poleas, palancas, engranajes y mucho, mucho vapor, pero en ese sitio, solo había un lugar en el que Hop se sentiría como en casa.

Víctor abrió con fuerza las puertas de un gran edificio que tenía el mismo símbolo de la Pokéball que tenía Gloria en su camiseta.

—¡Hop!— gritó nada más entrar.

—Oh, ¿de verdad está aquí?— preguntó Gloria, rascándose la cabeza y sonriendo.

El castaño se sobresaltó al escucharla, mientras que su Cinderace simplemente se encogió de hombros. Le sorprendió que no notara que lo habían estado siguiendo todo ese tiempo.

—¿¡Qué haces aquí?!— le preguntó, alejándose rápidamente— ¡Te dije que no me siguieras!

Gloria se llevó una mano frente a la boca y comenzó a reír.

—Tus reacciones nunca me decepcionan, niño— le dijo. El pingüino y el Cinderace llamado Cindy, de cierta forma, también le encontraron lo gracioso.

El entrenador iba a quejarse hasta que…

—¿Víctor?... ¿¡Con Gloria?!— exclamó una voz, sonando realmente sorprendida.

Ambos castaños voltearon a ver a un joven delgado y moreno, de ojos amarillos y pelo morado peinado en punta. Su ropa era igual que la de Gloria, solo que el número de su short cambiaba al "189".

—¡Creí que ustedes dos eran como que, los mayores enemigos!— dijo Hop, señalando a Víctor y luego a Gloria.

—¡Nada de eso! El chico y yo nos llevamos bie…

—¡¿Tienes noticias de Leon?!— interrumpió Víctor, caminando hacia su amigo.

Hop perdió su gesto de sorpresa, poniéndose más serio.

—Su teléfono no se descompuso durante el incidente, por lo que pude hablar directamente con él. Dice que las heridas no son graves, pero estoy seguro de que lo dijo para no preocuparme— respondió el moreno, pasándose una mano por el cabello y cerrando un ojo—. Ya sabes cómo es mi hermano…

Víctor suspiró.

—Aunque esté herido, al menos está bajo el cuidado de la Fundación Aether; estoy seguro de que esos tipos tienen buenos doctores— le puso una mano en el hombro a Hop—. Así que… intenta tranquilizarte un poco, ¿quieres?

MacKay asintió.

—Leon me dijo que cuidara a mamá… Así que creo que eso haré— dijo, sonriendo de nuevo.

—Ey… Me estoy sintiendo toda sola aquí, ¿saben?— con sus dos brazos, Gloria rodeó a los chicos. Era sorprendente que era casi tan alta como ellos dos— Deberían de hablar de cosas no tan privadas cuando están con un tercero.

Hop volteó a ver a Víctor, preguntándole con la mirada que si eso era algo normal con Gloria, cosa que el entrenador le respondió con un gesto de fastidio. El moreno tuvo su respuesta en ese momento.

—¿Nos podrías soltar ya?...— preguntó Víctor, sin dejar de lucir fastidiado— Quiero decir, el mundo se está terminando allá afuera y creo que deberíamos ir a defenderlo…

Gloria sonrió ampliamente, dejando ir a Hop pero no a Víctor, a quien comenzó a arrastrar hacia la salida.

—¡E-Ey! ¡¿Q-Qué diablos?! ¡Suéltame a mí también!— ordenó Víctor, sin ser escuchado.

Hop se rio, rascándose la nuca. Esos dos de verdad se gustaban mucho.

De pronto, su risa se apagó y en sus ojos solo había seriedad.

Si por algún casual, Leon terminaba muriendo, Hop MacKay arrasaría con todo y cuando se refería a todo, se refería a absolutamente todo. Más les valía los Ultraentes que Leon se recuperara bien.

Con una determinación ardiente en los ojos, Hop avanzó hacia el exterior.


Selene sentía como escurrían las lágrimas por sus mejillas y estas solo incrementaban al ver a Hapu, quien volaba a unos metros de ella.

La Kahuna hacía hasta lo imposible por tratar de contener el llanto, pero a veces no lo conseguía y dejaba escapar un gemido de dolor, seguido de varios sollozos. Su rostro estaba empapado por las lágrimas, las cuales no parecían querer dejar de salir.

Quería hablar con ella; Selene de verdad quería decirle cualquier cosa con tal de hacerla sentir un poco mejor, pero no podía. Debía tocar; necesitaba tocar.

Decidueye, Golurk y Flygon también lloraban. Todos ellos conocían al Mahalo y todos ellos se habían encariñado con él.

Selene había comprendido las intenciones de su hermano; un réquiem por Hau era algo que consideraba adecuado.

Aunque Asutoro se había hecho más amiga de Gladio y Lillie, ella realmente había aprendido a apreciar a Hau durante su estadía en el Cañón de Poni. Por siempre recordaría su ánimo de siempre, su pasión por las cosas que amaba y su gran corazón.

Quería honrarlo… Ella de verdad quería honrar a su caído amigo.

Golurk comenzó a decir unas palabras que llamaron la atención de los demás.

—S-Sí…— murmuró Hapu, poniendo más empeño en dejar de llorar, cosa que de momento no había conseguido— Ya… Ya los veo…

Selene miró hacia el suelo, topándose con todo el escuadrón Ribombee, el cual corría mientras repelía a algunos Ultraentes que había cerca.

Escuchó un sonido fuerte y volteó rápidamente a ver a Hapu, quien tenía las mejillas tan rojas que parecían estar ardiéndole.

—Desciende, Golurk— le pidió, sujetándose fuerte. Sus ojos perdieron el brillo—. Vamos a despejarles el camino.

Los dos tipo Tierra volaron hacia el piso, lugar donde aterrizaron. Les permitieron el paso a los miembros del escuadrón Ribombee.

—¡Si podemos hacer algo por ayudar…!

—Pueden hacer algo— Hapu volteó a ver al recluta Aether, quien retrocedió, sobresaltado—. Pueden retirarse lo más rápido posible.

El recluta frunció un poco el ceño y finalmente, asintió.

Selene pensó que sería realmente difícil para ellas solas el contener a los Ultraentes, pero entonces vio como Landorus y Victini llegaban al lugar, dejando un rastro de Ultraentes derrotados detrás de ellos.

La Flautista bajó de Flygon, permitiendo que este volviera a ascender a los cielos junto a Golurk. Vio a Decidueye y le asintió, cosa que este comprendió al instante; su deber era prestar soporte a los Pokémon de Hapu.

Hapu Honua se preparó para pelear, crujiéndose los nudillos.

—¡Golurk, Flygon, Roca afilada!— ordenó, señalando a un grupo de Buzzwole y Pheromosa que se dirigían rápidamente hacia ellos.

Utilizaría todo el resentimiento y dolor que estaba sintiendo para combatir. Emplearía todos los sentimientos negativos que su corazón sentía para fortalecerse y así, proteger a todos los que estaban y estarían bajo su cuidado.

Vio como las puntiagudas piedras impactaban fuertemente contra los Ultraentes, derribando a muchos y dejando heridos a varios, quienes siguieron avanzando.

—¡Terremoto!— ordenó la Kahuna.

Se aseguraría de hacer justicia por Hau Mahalo. En esa guerra interdimensional, ella conseguiría justicia por una de las cientos de vidas que los Ultraentes habían apagado.

Ambos tipo Tierra descendieron rápidamente al suelo, aterrizando con fuerza y creando una onda expansiva que se extendía a ras del suelo, directamente hacia los enemigos.

Los Ultraentes que estaban hasta el frente cayeron rápidamente, mientras que los que se encontraban en las filas traseras intentaron saltar. Algunos no lo lograron porque habían calculado mal el tiempo, mientras que otros no lo habían hecho pues sus cuerpos sencillamente se vieron inmovilizados.

La perfecta visión de Decidueye le había asegurado tiros bastante precisos a las sombras de los enemigos, imposibilitándoles el movimiento.

El perfecto ataque en zona de la Kahuna terminó reduciendo significativamente la cantidad de Ultraentes, pero claro que para ellos eso no era un problema, pues siempre llegaban más.

—¡Golpe fantasma, Carga dragón!— exclamó.

¿Pero era eso justo?... ¿Querer cobrar venganza por solo una vida? Como Kahuna, ¿no tenía ella que querer vengar a todas las personas que habían muerto? Debía centrarse en hacer justicia por todos, no solo por una persona, ¿no es así?

Frente a los ojos de los Ultraentes (o la visión en el caso de algunos) Golurk desapareció, dejándolos confundidos y permitiéndole a Flygon preparar sin contratiempos su movimiento. El tipo Dragón se elevó hacia el aire, rodeado por un aura celeste y rápidamente se lanzó hacia las filas enemigos, mandando a volar a todo aquel Ultraente contra el que chocaba.

Hubo algunos enemigos que intentaron detener el avance de Flygon, quien simplemente los arrollaba en cuanto los tocaba. Tuvieron que ser cinco Buzzwole, haciendo de apoyo para un gran muro hecho por dos Stakataka, los que detuvieran al tipo Dragón; Golurk entonces apareció.

El poderoso puñetazo del tipo Fantasma impactó por el costado de los cinco Buzzwole, logrando arrastrarlos a todos lejos del muro y posteriormente, atacó a los Stakataka. Flygon por sí mismo ya había hecho bastante daño a los bloques, por lo que este solo se incrementó ahora que Golurk también los atacaba, sin mencionar el hecho de que ya no tenían a sus soportes.

Los bloques salieron volando por todos lados y los pocos que quedaron conscientes trataron de formar un Stakataka, resultando en una estructura apenas tan grande como una cama individual.

Selene se quedó admirada por el inmenso poder de los dos Pokémon de Hapu, quienes realmente estaban haciendo estragos entre los Ultraentes, el cual ahora solamente incrementaría pues los legendarios ya habían limpiado una buena cantidad de Ultraentes en la retaguardia de su "formación" (entiéndase por formación, un enorme cúmulo de Ultraentes desordenados).

—¡Al cielo! ¡Puño dinámico y Ala de acero!— gritó con fuerza para hacerse escuchar.

Como Kahuna… ¿Hapu podía permitirse tener esos sentimientos? Muchas personas estaban muriendo, entonces ¿por qué solo le importaba hacer justicia por Hau? ¿Por qué era él el único que le interesaba?... ¿Acaso no le dolían las muertes de los demás inocentes?...

Los tipo Tierra se separaron, mismamente, de la tierra. Ascendieron directamente en contra de los diversos Celesteela, Kartana y Nihilego que había cubriendo el oscuro cielo de Alola.

Flygon esquivaba de forma habilidosa tanto a Celesteela como a Kartana, priorizando siempre a los Nihilego, a quienes hacía abandonar los cielos con su bestial poderío físico. Con cada Nihilego que golpeaba, su velocidad se disminuía un poco, pero la recuperaba al cambiar un poco su altitud y cargar rápidamente hacia el frente. No fueron pocos los Ultraentes que trataron de atacarlo y, aunque algunos tuvieron éxito, como varios Tajo aéreo y algún que otro Bomba ácida, en general no le hacían gran daño; el resto los cubría con sus poderosas alas, las cuales eran inmunes al veneno y detenían en seco las cuchillas de viento.

Por otra parte, estaba Golurk. El tipo Fantasma se llevaba de encuentro todo lo que se atreviera a ponerse entre su poderoso puño y su destino. No importaba si era un Nihilego, un Celesteela o un Kartana, él los atacaba a todos por igual. Cuando acumulaba a más de cinco Ultraentes (quince, si llevaba muchos Kartana y tres si llevaba dos Celesteela), lanzaba un potente puñetazo hacia el suelo, lugar al que arrojaba directamente a los seres, haciéndolos chocar contra sus compañeros. No fueron pocos los que atacaron a Golurk y muchos de los movimientos si le dieron, al contrario que a Flygon, pero lo cierto es que podía resistirlos más o menos bien. Hubo un momento en el que Hapu sintió que estaba siendo demasiado descuidado por lo que lo hizo desaparecer con Golpe fantasma, logrando que la atención de todos los seres voladores se centrara en Flygon.

Por otro lado, Decidueye sobrevolaba el campo de batalla, paralizando a tantos oponentes como flechas poseía, dejándolos servidos en bandeja de plata para los legendarios. Victini con Bomba ígnea y Landorus con Hiperrayo eran una combinación letal.

Selene volteó hacia atrás, viendo que los reclutas de Aether ya ni siquiera podían verse. Era lógico, considerando que varios de ellos tenían Pokémon sobre los cuales ir montados.

Instintivamente, miró hacia el este, hacia donde estaba Gladio. Él y su escuadrón estarían solos en medio de la nada, sin apoyo en la retaguardia y lo peor era que no podían retirarse por la cantidad de horas que tendrían que recorrer a pie. Se sintió inmensamente preocupada.

—¡C-Cambio con Landorus y Victini!— gritó Hapu con todas sus fuerzas— ¡Vuelvan a tierra con… Carga dragón y Golpe fantasma! ¡Usen Terremoto cuando se mesclen en sus filas!

Honua supo en ese momento que si se sentía triste por todas las personas que habían muerto, pero todo el dolor que sentía por dichas muertes eran fácilmente opacadas por el dolor que le provocaba la muerte de Hau. En su vida había imaginado un escenario en el que el joven Mahalo dejaba de existir.

Pensó en lo que debían estar sintiendo su madre y Hala… y se sintió devastada… Pero, ¿su dolor venía de pensar solamente en cómo lo estarían llevando los familiares de Hau?

Vio como Golurk y Flygon ya habían llegado a tierra. Los Ultraentes estaban centrando sus ataques contra ellos, por lo que Hapu sabía que no podían permitirse el seguir siendo lastimados de esa forma; necesitaban retroceder pronto, pero también necesitaban aguantar un poco más…

La fuerte sacudida que los tipo Tierra le dieron a los Ultraentes les compró un poco más de tiempo, prolongando así su estadía en el lugar. Cuanto más se alejaran los reclutas de Aether, entonces mejor para ellos.

Selene, por otra parte, veía algo realmente interesante. Los Ultraentes parecían estarse desesperando, pues ya ni siquiera intentaban no golpear a sus compañeros con sus ataques, como por ejemplo Chispazo y Cabeza sorpresa de Xurkitree y Blacephalon, respectivamente, a los cuales les importaba un bledo si uno de sus aliados caía por sus ataques.

Quería decírselo a Hapu, pero cada segundo que estuviera hablando sería un segundo en el que el réquiem de Hau no sonaría, un segundo en el que alguien podría perder las fuerzas para continuar luchando, cayendo presa de un Ultraente. Confiaba en que la Kahuna lo descubriera por sí misma.

A su lado llegó Decidueye, quien le explicó que se estaba quedando sin flechas y cuando lo hacía, debían pasar algunas horas hasta que su cuerpo produjera más.

—¡Usen… Roca afilada!...— dijo, bajando sus hombros, perdiendo inconscientemente su posición ofensiva.

Por supuesto que no; la muerte de Hau no solo le dolía por imaginarse las reacciones de Malvácea y Hala, la muerte de Hau le dolía porque él era un querido amigo, casi un hermanito menor. La muerte de Hau provocaba tanta tristeza en ella que literalmente, sentía que su corazón se rompería.

Golurk y Flygon atacaron con Roca afilada, pero inevitablemente sintieron como sus movimientos de debilitaban. Eran demasiados enemigos y no podían soportarlo durante tanto tiempo, por lo que retrocedieron a la espera de instrucciones por parte de su entrenadora. Si al menos podían contener un poco a los Ultraentes para que los legendarios los derrotaran, lo harían, pero de verdad necesitaban otro plan.

Selene vio como Hapu bajaba la mirada, cosa que la alteró. Notó como, de nuevo, los ojos de la Kahuna se llenaban de lágrimas.

Por la cabeza de Honua solo pasaban recuerdos; recuerdos que nada tenían que ver con la batalla que estaba librando.

Vamos, Hau… ¿En serio no te acuerdas de Hapu? ¡Se vieron el mes pasado, estoy seguro de que la recuerdas!

¡N-No qui-quiero jugar con Hapu porque Hapu me pega!

¿D-De verdad me ayudarás con mi tarea, Hapu?...

¡¿Tú cultivaste estos rábanos?! ¡Están deliciosos!

¡¿Me vas a comprar Malasadas si te ayudo?! ¡Nunca nadie me había propuesto un trato tan bueno!

Si pudieras elegir un tipo Pokémon para especializarte… ¿Cuál elegirías?... ¿Tierra como el señor Sofu'u?... ¡Creo que yo intentaría con el tipo Lucha o el Psíquico, como el abuelo o papá!

¡En un futuro, yo seré el rey de Melemele y tú la Kahuna de Poni! ¡Cómo nos conocemos desde bebés, seguramente haremos que Alola sea increíble!... ¡Oye, te juro que voy a hacer mi tarea!

¡LO LOGRASTE! ¡Superaste tu Recorrido Insular, Hapu! ¡Ahora solo necesitas ser reconocida por Tapu Fini y podrás convertirte en Kahuna!... ¡Qué envidia!

H-Hapu… Papá está… Papá está…

Ah, sí… Mi Recorrido Insular… Lo iniciaré, sí, pero creo que todavía no…

Sé lo que se siente perder a alguien, Hapu… Es horrible, duele y hace que te quieras morir, pero… al final… aprendes a vivir con ese dolor hasta que se convierte solo en una pequeña espina… Sé que el señor Sofu'u siempre te estará vigilando… como mi papá a mí…

¿Ah, preguntas por Hau?... ¿No te lo contó ese muchacho? ¡Ya empezó su Recorrido insular, ¿te lo puedes creer?! ¡Se veía tan emocionado por iniciarlo, me recuerda a mí cuando partí en mi propio Recorrido!... ¿Hmm? ¿Querías hablar conmigo?... ¡Te escucho, te escucho!

¡Ha pasado mucho tiempo, Hapu!

¡Pero a pesar de que han pasado tantos años, aún no puedo olvidarlo! ¡El maldito asesino de mi padre sigue libre y moviéndose a sus anchas por el mundo! ¡Cuando pienso en eso… Cuando pienso en eso…! ¡MALDICIÓN!

Has estado para mí siempre que te necesito, Hapu y nos conocemos desde niños… Creo que nunca me había parado a pensarlo, pero creo que eres algo así como mi mejor amiga… ¡¿Confesión de amor?! ¡¿Qué cosas estás diciendo?! ¡N-No hay forma de que sienta algo así por ti, eres como una hermana!... Uff… Menos mal que piensas lo mismo…

Yo… me he estado preguntando… ¿qué es la fuerza?...

¡T-Tienes muchísima fuerza!

Finalmente lo hicimos… ¡FINALMENTE!

¡Un regalo para ti!... ¡Vamos, sé que quieres abrirlo!

Si luego de todo esto, no volvemos a vernos… Quiero que sepas que eres y siempre serás mi mejor amiga… No hay ninguna otra persona con la que me sienta mejor hablando que contigo… ¡Giuuu! ¡Ya te dije que no me gustas, solamente es aprecio como amigos!... Además… no creo que la pueda olvidar tan fácil… ¡Sí, sí, ya lo sé, ya lo sé! Dejar ir y todo eso… Aunque bueno, es más fácil decirlo…

Y vaya que era más fácil decirlo; muchísimo más fácil.

Hapu se llevó una mano al pecho y sujetó con fuerza su traje, sintiendo un inmenso dolor. Dejó salir un fuerte grito que contenía toda su tristeza, frustración y enojo; todo lo que la muerte de Hau Mahalo le provocaba era expulsado en ese ensordecedor grito.

Selene se agitó al ver llorar a la siempre genial Hapu Honua, a la mujer que su hermano había elegido como "aquella con la que quería estar" e inevitablemente, también comenzó a llorar, pero nunca dejó de tocar.

Los constantes sollozos y quejidos de Honua eran totalmente opuestos al silencioso llanto de Asutoro. Las lágrimas de una mujer que había conocido a Hau Mahalo toda su vida y las lágrimas de otra que apenas habían comenzado a conocerlo.

Golurk y Flygon supieron en ese momento que debían resistir. Necesitaban resistir hasta que su entrenadora recobrara la compostura.

Hapu estaba dejando salir todo lo que sentía de forma involuntaria. Ella ni siquiera había intentado dejar de contener el llanto; ella… simplemente se había roto.

Se decía a sí misma en su mente que debía detenerse, que debía ser fuerte; una guerra no era lugar para sentimentalismos y si seguía así, lograría que la mataran a ella y a Selene y si Selene moría… No quería ni pensarlo.

"Detente", esa era la única palabra que se decía a sí misma, pero, ¿cómo podía detenerse? Toda su vida había considerado a Hau como un hermano menor; un tonto, despreocupado y enérgico hermanito menor… Ellos dos eran como familia y había muchas cosas que necesitaban hacer juntos; tenían que gobernar Alola y llevarla a la mejor época que se recordara; tenían que tener un combate apoteósico donde ella demostraría ser más fuerte que él; tenían que reunirse en un bar y relajarse del duro trabajo de ser rey; ella tenía que ser la madrina del primogénito de Hau y él el de su primogénito…. Pero ahora no podrían hacerlo… Nunca podrían hacerlo, pues Hau Mahalo estaba muerto.

Sé que el señor Sofu'u siempre te estará vigilando… como mi papá a mí…

¿Hau la estaba viendo? ¿Estaba viéndola ser así de patética? ¿Estaba arruinando la imagen de chica cool que Hau siempre tenía de ella?

Hapu no tenía forma de responderse esas preguntas porque su mente sencillamente estaba tan saturada que no podía ponerse a pensar en ellas.

Golurk y Flygon, por otra parte, comenzaron a resentir la gran cantidad de enemigos; a pesar de que el réquiem de Hau estaba sonando, la cantidad de ataques que recibían era sencillamente demasiada; no había forma de que pudieran continuar así y eso se notó en cuanto disminuyeron un poco el ritmo, pues alguien aprovechó para escabullirse.

Los tipo Tierra reaccionaron ante este intruso que había atravesado la barrera que habían formado y gritaron con fuerza. Ahora solo contaban con Decidueye.

Selene escuchó ese grito y separó sus párpados, viendo con sorpresa al Pheromosa que corría hacia ella a toda velocidad. Decidueye, a algunos metros de distancia, rápidamente alistó una flecha; su última flecha.

No podía fallar en ese momento… No podía permitirse el errar ese disparo, pues si lo hacía, la vida de su entrenadora podría estar en peligro.

Fue ese preciso pensamiento el que lo hizo fallar su movimiento. La presión terminó afectando a Decidueye, quien vio con desesperación el grandísimo error que había cometido. Se lanzó en picada contra Pheromosa, pero él no era tan rápido como el Decidueye de Ash… No lo lograría; no iba a poder alcanzarla a tiempo…

Y aunque Decidueye no la protegió, alguien más si lo hizo.

Hapu Honua, con su rostro empapado por las lágrimas y un firme gesto de determinación, encaró a Pheromosa. La Ultraente no pareció molestarse al ver quien era su nuevo objetivo, pues pensaba ir tras las dos de cualquier modo.

—Mírame, mozuelo…

El Ultraente lanzó una patada, pero Hapu la evadió haciendo su cuerpo hacia la derecha, moviendo con delicadeza a Selene de forma que no dejara de tocar.

Selene vio como Decidueye llegaba por el costado de Pheromosa y se sintió aliviada, sin saber que eso terminaría saliéndoles realmente caro.

Al estar distraída con Decidueye, Selene no reaccionó ante la orden de Hapu, la cual era moverse hacia atrás, de forma que la Kahuna chocó contra el cuerpo de Asutoro, haciendo que esta se detuviera por solo un segundo.

En todo el mundo dejó de escucharse el réquiem de Hau y en ese momento, varias vidas se apagaron lo quisiera Selene o no.

Y justo frente a ella, Hapu había recibido una patada horizontal en la pierna derecha; una patada de un Pheromosa.

Si antes la pierna de Honua era una línea vertical, ahora era una línea que se deformaba en una marcada uve que apuntaba hacia la izquierda. Ese era el estado del hueso de la Kahuna, quien cerró con fuerza la mandíbula y cayó al suelo.

Apenas se dio cuenta, Selene volvió a tocar la flauta, volviendo a sincronizarse con su hermano.

¡¿Qué pasó, Selene?!— escuchó que decían en su cabeza.

¡Yo… yo no…!

Pheromosa se preparó para dar una patada vertical hacia el rostro de Hapu, pero Decidueye llegó. Impactó un Hoja aguda que hizo retroceder al Ultraente y seguido de eso, conectó otro. Siguió castigando a Pheromosa con su movimiento, sin importarle que fuera poco eficaz hasta que finalmente cayó.

La lechuza se acercó a Hapu, viendo en ella un gesto de dolor y sin dudarlo, gritó. Golurk y Flygon, quienes escucharon el grito, de inmediato dejaron sus posiciones defensivas y volaron al encuentro de las entrenadoras.

El golem tomó a Selene y con rapidez la puso en la espalda de Flygon, mientras que a Hapu la cargó con delicadeza entre sus dos manos. Salieron volando a toda velocidad del lugar, siendo rápidamente perseguidos por los Ultraentes, quienes vieron eso como una oportunidad para alejarse de los legendarios.

Hapu se llevó una mano a la pierna y luego, dejó salir un quejido de dolor. Era una verdadera bendición que el réquiem de Hau siguiera sonando, pues de lo contrario, el dolor sería abrumador. Volteó a ver a Selene, quien tenía una mirada de culpa en el rostro.

—¡No… te culpes!— le gritó, apurándose a sacar su Videomisor— ¡Solo… toca! ¡No dejes de… tocaagh…! ¡Esto duele más que una patada de Mudsdale en las tripas!— se quejó, apretando la mandíbula una vez más— ¡Aquí Hapu Honua, del escuadrón Mudsdale, tal vez necesito un poco de… aghh… D-Disculpen, un Pheromosa me acaba de romper la pierna, así que necesito…!

—¡Hapu, no puedes seguir peleando si te rompiste una pierna!— gritó Burnet, interrumpiéndola— ¡Tienes que dejar el campo de batalla! ¿¡Qué tan grave es la herida?!

—C-Creo… que el hueso me perforó la piel— respondió, viendo que en efecto, una punta de hueso se asomaba entre su traje marrón.

—¡Mayor razón para que te retires del campo de batalla!— dijo Burnet— ¡Si no te atendemos la herida pronto…!

—Profesora Burnet, agradez… co la preocupación, pero llamé porque necesito refuerzos; ¡necesito personas que tengan los machos bien puestos!— exclamó, quitándose las últimas lágrimas de los ojos— ¡No pienso dejar el campo de batalla hasta que no termine!

—Voy a enviar refuerzos, pero tú regresarás en el mismo helicóptero en el que ellos vayan, ¿entendido?

Hapu sonrió, para luego hacer una mueca de dolor.

—Lo siento, pero tendrán que llevarme a rastras si quieren sacarme de aquí y quiero que quede claro que soy tan terca como un Mudsdale…

Se escuchó silencio por algunos segundos, hasta que finalmente hubo un suspiro.

—Ya lo veremos… Por el momento, enviaremos los refuerzos.

Honua cerró los ojos y se recostó en las manos de Golurk.

—Estaré esperando en la Aldea Marina…

Mientras que la Kahuna cerraba los ojos para descansar, Selene no paraba de echarse en cara lo que había sucedido… pero era algo que no podía expresarle a nadie aparte de a su hermano.

Selene Asutoro: Activa.

Hapu Honua: Se niega a salir de combate.


La noticia le había caído a Lillie como una puñalada al corazón. Tenía más de un año y medio conociendo a Hau Mahalo, pero era hasta hace realmente poco que se habían hecho más cercanos.

En ese tiempo, Lillie rio, jugó y en general, se divirtió junto al joven heredero. Le daba buenos consejos para el combate y siempre se mostraba interesado en las cosas a que le gustaban a ella, como los libros que había comenzado a leer recientemente.

¡Suena mal, lo sé! ¡Pero es un final emotivo y que a la vez te deja satisfecho! ¡Sabes que su voluntad seguirá viviendo incluso sin él! ¡Que el mundo no lo olvidará!

No. No era emotivo y no la dejaba satisfecha. Aunque la voluntad de Hau siguiera viviendo incluso sin él, eso no la dejaba para nada satisfecha.

Tenían que ir a ver la película del Rey Infernape todos juntos la próxima semana, ¿no? Debían reunirse todos juntos a comer Malasadas, ¿no?

Lillie se secó las lágrimas y luego, encaró su situación actual.

Cientos de Ultraentes contra solo ella, diez Pokémon y Cresselia.

Aether sabía que no era poderosa, al menos no tanto como lo eran Ash, Gladio y Hau, pero también sabía que su mayor capacidad no era la física, sino la mental.

Pues desde un inicio, Lillie Aether solo contaba con su coeficiente intelectual y era este el que más la había hecho destacar.

Tenía que sobreponerse a los límites que le ponían su poca preparación en combate con los medios que tenía. Contaba con Silvady, los Pokémon de Olivia y con Cresselia, por lo que definitivamente podría hacer algo.

Sabía que en ese mismo momento, muchas personas sufrían por la muerte de Hau… Se aseguraría de no permitir que sus seres queridos sufrieran otra pérdida.

—¡Formen tres líneas que nos cubran a Olivia y a mí!— ordenó Lillie, mirando rápidamente a las unidades con las que contaba— ¡Armaldo, Gigalith, Mudsdale, Silvady, Golem, ustedes al frente! ¡Cradily, Probopass, Shiron, ustedes serán en medio; den fuego de cobertura para la línea frontal! ¡Mimikyu y Comfey, ustedes hasta atrás! ¡Si alguien se acerca demasiado, derrótenlo; si alguno de ellos sufre de algún problema de estado cuento con Comfey para que los cure con Aromaterapia!

Los Pokémon obedecieron y de inmediato dejaron su desorganizada formación, adquiriendo la mencionada por Lillie. Los Ultraentes trataban de cruzar entre ellos para ir directamente por Lillie, pero era ahí donde se llevaban una sorpresa.

La línea frontal era poderosa y devastadora. La poderosa ofensiva de los cinco, así como la elevada defensa de Mudsdale, Gigalith y Golem eran una combinación que fácilmente derrotaba a los que intentaban pasarlos como si nada. Silvady con su CD de fuego cubría a la perfección a Kartana, Pheromosa y Buzzwole, mientras que los demás se encargaban de lidiar con Nihilego, Blacephalon, Xurkitree y Stakataka.

Por otra parte, era la línea media los que derribaban del cielo a los grandes Celesteela y algún que otro Nihilego o Kartana. Entre ellos, era Probopass quien más arrasaba, pues sus movimientos de tipo Acero, Tierra y Roca hacían estragos entre los enemigos que levitaban; por otro lado, Shiron ofrecía cobertura con Rayo hielo y Cradily con Roca afilada. Los movimientos de la Ninetales eran lo suficientemente potentes como para detener momentáneamente a los Kartana, facilitando así que Silvady los derrotara.

Y aunque la retaguardia no estaba teniendo mucha acción, ellos eran realmente importantes. Por ejemplo, el caso de un Pheromosa que saltó rápidamente por encima de todos y fue interceptado en el aire por Mimikyu, quien conectó un fuerte Garra umbría. El Ultraente trató de patearlo pero el ataque simplemente atravesó el cuerpo del tipo Fantasma, sorprendiendo a la cucaracha, fue entonces que Comfey sujetó con sus látigos las piernas de Pheromosa, estrellándolo fuertemente contra el suelo.

Mimikyu aterrizó sobre el cuerpo de Pheromosa, conectando varios Garra umbría más hasta asegurarse de que se quedara abajo.

Cresselia hacía un buen trabajo derrotando a grandes grupos de Ultraentes, pero eran sencillamente demasiados; eran tantos que a veces la legendaria ni siquiera sabía de donde la golpeaban o a quien atacar después.

Lillie vio que lo estaban manejando de una manera más o menos decente, por lo que volteó a ver a Olivia. La Kahuna de vez en cuando hacía gestos de dolor, demostrando así que el sufrimiento era tan grande que le afectaba incluso estando dormida… ¿la melodía del eclipse no le hacía efecto?...

Abrió los ojos, inmensamente sorprendida.

La melodía del eclipse era una pieza musical que aliviaba el dolor, renovaba e incrementaba las energías de aquellos que la escucharan, pero ¿y si Olivia no podía escucharla? Aún sin consciencia ella no era totalmente ajena a los estímulos externos, pues Lillie sabía bien que incluso estando dormidos, el cerebro seguía identificando y procesando los sonidos… Pero, ¿y si la canción no tenía efecto porque Olivia no era consciente de ella?

¿La persona tenía que ser plenamente consciente de que estaba escuchando la melodía del eclipse para poder sentir sus efectos?...

Se sobresaltó al ver como Mimikyu derribaba justo frente a ella a un Kartana, haciéndola volver a la realidad.

—¡G-Gracias por eso!— exclamó, poniéndose de pie.

Sus ojos comenzaron a posarse sobre todos los lugares posibles. Vio como la hermosa Colina del Recuerdo había sido convertida en un campo de batalla en el cual las tumbas de los fallecidos ahora eran profanadas no solo por Ultraentes, sino que también por ella y sus aliados. Aunque se sentía terrible por eso, no podía dejar que eso la carcomiera.

Necesitaba planear y planear.

Tenían una formación fuerte que podía resistir varios asaltos y tenían un excelente daño en área gracias a los Pokémon de Olivia y Silvady, pero tal vez su segunda línea flaqueaba un poco, pues no podía contrarrestar de la mejor manera a los Celesteela y Kartana que había por el cielo al no poseer movimientos de tipo Fuego (los cuales no eran la única opción, pero sí la mejor). Lillie temía que, por muy fuertes que fueran los Pokémon de Olivia, la poca variedad en tipos se hacía notar en una situación así, donde cinco especies de Ultraentes eran fuertes contra la Roca (Buzzwole, Kartana, Pheromosa, Celesteela, Stakataka), volviendo así al mismo problema… Esas cinco especies eran contrarrestadas en su mayoría con Fuego, pero si solo contaban con el Multiataque de Silvady no podrían defenderse de ellos de la forma en la que a Lillie le gustaría.

Se le ocurrió una idea para resguardarse de los ataques por el cielo, lugar en el que no podían actuar del todo bien, pero no podía llevarlo a cabo; si tan solo el Lycanroc de Olivia estuviera ahí…

Y justo cuando lo pensó, pasó.

Ultraentes comenzaron a ser rápidamente derribados y pequeñas esferas amarillas salieron disparadas por todo el campo de batalla.

Lillie vio como alguien saltaba su formación y entonces, frente a ella, apareció el Lycanroc de Olivia. Sonrió inconscientemente.

El tipo Roca se estaba acercando a ellas con un paso normal, pero apenas vio a su entrenadora, comenzó a correr. En cuanto llegó junto a las entrenadoras, volteó a ver a Lillie, exigiéndole una respuesta con la mirada.

—Escucha… Entiendo que te preocupe tu entrenadora, pero ahora solo podemos aguantar hasta que lleguen a recogerla— la rubia miró hacia la pared de roca que había detrás de ellos y luego, a Lycanroc— y hasta que lo hagan, necesitamos protegerla nosotros. ¿Confías en lo que tengo en mente?

El lobo frunció el ceño y asintió.

—¡Entonces usa Taladradora contra la pared! ¡Crea un pequeño túnel que en diagonal!— con su mano explicó lo que era "diagonal"— ¡Que se introduzca solo un poco en la tierra!

Lycanroc ladró y luego, saltó. Su cuerpo comenzó a girar rápidamente en contra del muro de roca y empezó a romperlo. Lillie supo que le tomaría un tiempo, por lo que tenían que cubrirlo.

Abrió los ojos como platos al ver como Mudsdale recibía un poderoso puñetazo de un Buzzwole en el rostro, haciéndolo perder el equilibrio. La habilidad Firmeza se activó.

Silvady llegó al rescate de su compañero con Multiataque, golpeando con fuerza la espalda del Ultraente y haciéndolo caer.

A pesar de sus pequeños brazos, Golem golpeó a este Buzzwole con el que había lastimado a Olivia, dejándolos a los dos empalmados uno sobre el otro, para luego aplastarlos a ambos con Cuerpo pesado. Solo estaba esperando a que Lycanroc llegara para poder terminar con ese Ultraente.

—¡Mudsdale, ¿estás…?!

Lillie se interrumpió a sí misma al ver como ahora era un Pheromosa el que pateaba el costado del caballo, haciendo que trastabillara. Gigalith atacó con Roca afilada, infligiendo un gran daño en el Ultraente pero en ese momento un Bomba germen por parte de un Celesteela lo golpeó.

La rubia comenzó a sentirse ansiosa pues los grandes números de los Ultraentes ya los estaban sobrepasando. Ella había oído de boca de Ash que habían tenido que luchar contra aproximadamente mil quinientos Pokémon en la invasión a pueblo Po y contra más de cinco mil trescientos en su rescate, pero claro que no era lo mismo.

Eran contados los reclutas del Team Skull o miembros de la Fundación Aether que era realmente poderosos, aunque claro que no por ello dejaban de ser una fuerza aplastante en conjunto… por otro lado, estaban esos Ultraentes. Lillie pensó que se había equivocado al decir que eran doscientos o trescientos… tal vez el número real estaba cerca de los cuatrocientos y contando; cuatrocientos Ultraentes que eran bastante poderosos, más que un Pokémon promedio.

Aether también tenía que considerar que sus Pokémon no tenían, ni de lejos, el nivel de los de Ash y Gladio. Lo único que la hacía destacar un poco era Silvady.

"Entonces dejemos brillar más a Silvady", pensó Lillie. Si Silvady era su estrella, aquel que había sido creado para derrotar Ultraentes, entonces que así fuera.

—¡Silvady, Tajo aéreo!— exclamó, señalando específicamente a los Buzzwole y Pheromosa.

La quimera asintió y dio un salto, lanzando una gran cantidad de cuchillas de viento que hicieron un buen daño en área. Justo cuando estaba aterrizando, un Celesteela lo impactó por un costado con Cabeza de hierro, comenzando a arrastrarlo y sobresaltando a Lillie.

De inmediato todos se centraron en el Ultraente, siendo Lillie quien les dijo que se detuvieran. Silvady podría liberarse solo; ellos necesitaban centrarse en los demás enemigos.

Como Lillie bien pensó, los Ultraentes no dejarían de intentar atravesarlos para intentar alcanzarla a ella. Armaldo atacó con Hidroariete a un Kartana, el cual detuvo su movimiento por unos segundos hasta finalmente ser estrellado contra el suelo; poco después, el Pokémon fósil fue golpeado por la espalda con un Rayo que lo hizo retorcerse un poco.

Silvady, por otra parte, logró conectar varios Multiataque contra Celesteela, haciendo un daño sencillamente devastador. Aterrizó en medio de varios Ultraentes que apenas lo vieron, lo atacaron. La quimera tuvo que abrirse paso para volver a la formación, pero los enemigos parecieron darse cuenta de lo potencialmente peligroso que era para ellos, así que comenzaron a centrarse por completo en él.

Lillie se abrió pasó entre sus Pokémon y apuntó la Pokéball de Silvady en contra de este, tratando de hacerlo regresar, solo que no lo consiguió pues el rayo de luz chocó en contra de un Stakataka.

—¡Probopass, Tierra viva! ¡Gigalith, Terremoto!— ordenó Lillie, señalando hacia el frente.

Los dos tipo Roca golpearon la tierra. Mientras que Terremoto creó una gran onda expansiva que se movía a ras del suelo, Tierra viva hizo grietas en toda la superficie, grietas de las cuales emergió una brillante energía amarilla que golpeó fuertemente a todos los que tocó, cosa que incluía a Silvady.

La quimera aprovechó el gran daño para salir rápidamente de ahí. Llegó a la formación aliada una vez más, solo que ahora se encontraba jadeando. Los dos movimientos lo habían golpeado bastante fuerte y más considerando que había ganado el tipo Fuego.

Lillie retrocedió, viendo como más Ultraentes llegaban. Miró hacia el cielo, donde incluso la propia Cresselia se veía abrumada por la gran cantidad de enemigos.

La rubia escuchó un ladrido y volteó rápidamente a ver a Lycanroc, quien ya tenía hecho un pequeño túnel diagonal. Sonrió y tan rápido como pudo, cargó a Olivia, tratando también de ser lo más delicada posible.

Sabía que en ese momento, el cuerpo de la Kahuna estaba en una condición realmente débil. Pensó que solo eran los huesos, pero ahora caía en cuenta de que tal vez algunos de sus órganos también podrían estar dañados.

Le tomó casi dos minutos poder transportar a la reina, dejándola sobre una superficie plana que Lycanroc había preparado; regresó a la batalla de inmediato.

Apenas puso un pie afuera del túnel, un Bomba germen estalló justo a unos pocos centímetros de ella, haciéndola salir volando hacia los mismos arbustos en los que había caído Olivia.

En ese momento, Lillie no sintió dolor o miedo, solo alivio; saber que el refugio había salvado a Olivia de ser impactada también por ese ataque la alivió muchísimo.

Levantó la mirada, dándose cuenta de que las tres líneas defensivas habían comenzado a retroceder por la fuerte presión de los Ultraentes.

Shiron había comenzado a toser; el disfraz de Mimikyu se estaba rompiendo poco a poco; Comfey había perdido casi todas las flores de su tallo; Mudsdale y Silvady tropezaban un poco con cada movimiento que daban. El único de sus Pokémon que seguía viéndose en buen estado era Ribombee, quien se había perdido gran parte de esa gran pelea.

Por la parte de Olivia, solo Lycanroc se veía lo suficientemente fresco para continuar el combate por un par de horas más, el resto se encontraba bastante más debilitado, pero sin llegar al nivel de sus Pokémon. No por nada eran los compañeros de la Kahuna, pensó Lillie.

Del lado de Cresselia, ella realmente parecía estar tratando de llegar hacia ellos. Tal vez intentaría restaurar un poco de sus energías, pero si ni la melodía del eclipse podía hacerlos recuperar toda la fuerza perdida, ¿ella podría lograrlo? Lillie no lo sabía, pues los Ultraentes no tenían intención de dejarla pasar.

—¡Señorita Lillie, soy Samuel!— escuchó que decían por su radio. Sintiéndose un poco adolorida, salió de los arbustos y la sacó de su bolso— ¡No encontramos más Ultraentes en ciudad Konikoni!... ¡No quiero asustarla, pero creo que se dirigen hacia usted!

Lillie vio como Comfey recibía la explosión de un Cabeza sorpresa, el cual lo mandó a volar. Para suerte de su tipo Hada, Mimikyu lo había atrapado en medio del aire para luego, castigar al Blacephalon con Garra umbría.

Mimikyu llegó hacia Lillie y le tendió a Comfey, quien se veía bastante débil, pero con consciencia.

—Gracias, Comfey…— dijo, haciéndolo volver a su Pokéball y luego, hablando por su radio— Gracias, Samuel… yo… veré que puedo hacer.

Miró hacia Konikoni, viendo que por el cielo ya llegaba una gran cantidad de Celesteela y pudo diferencia a varios Nihilego; si había Kartana, Lillie no lo sabía, pues eran realmente pequeños.

—¡Señorita Lillie…!— la rubia cambió al canal externo antes de dejarlo terminar.

—No quiero apresurarlos, pero… ¿qué tanto le falta a la unidad de extracción para llegar?— preguntó.

Hubo unos segundos de silencio y luego, se escuchó hablar al centro de mando.

—Aproximadamente unos diez minutos…— escuchó la voz de Burnet, la cual sonaba frustrada— ¿Puedes aguantar, Lillie?...

—Sí, sí puedo— respondió, volviendo al canal local y bajando la radio.

—¡Señorita Lillie, ¿por qué dijo eso?! ¡Una gran cantidad de Ultraentes va hacia usted! ¡No puede simplemente…!

Aether guardó la radio para dejar de escuchar a Samuel y luego, silbó con fuerza. Silvady volteó a verla y se sorprendió por su expresión; corrió a su encuentro rápidamente.

Lillie subió a lomos de la quimera, haciendo regresar a todos sus Pokémon y posteriormente, lanzando sus cápsulas hacia el interior de la cueva; los Pokémon de Olivia se vieron realmente sorprendidos por eso.

—El equipo debería de llegar pronto— les dijo, sonriendo—. Fue un placer, chicos.

Los tipo Roca se quedaron boquiabiertos al ver como Silvady salía corriendo, abriéndose paso entre los Ultraentes. Le gritaron a Lillie para que se detuviera; querían hacerle saber que no necesitaba hacer eso.

Pero ella no los escucharía.

Silvady de alguna forma logró atravesar a la gran cantidad de Ultraentes, principalmente porque había comenzado a saltar entre varios Stakataka, comenzando a correr tan rápido como podía en dirección a las Afueras de Akala.

Cresselia puede ayudarlos a limpiar la zona de Ultraentes antes de que llegue la unidad de extracción— Lillie miró hacia atrás, dándose cuenta de que, en efecto, casi todos los Ultraentes habían salido corriendo detrás de ella. Era bueno que el camino fuera lo suficientemente estrecho para que así, los Ultraentes no pudieran moverse como les gustaría. Su rostro mostró amargura—. Perdóname, Silvady… Te estoy pidiendo el sacrificio supremo…

La quimera negó con la cabeza, en señal de que todo estaba bien. Lillie acarició su plateada melena.

—Me lo pregunto, Silvady… ¿Crees que esto ponga tristes a Gladio y Ash?... Estoy segura de que también pondré tristes a los profesores…

Silvady dijo algo que Lillie interpretó a su manera.

—Me había olvidado por un momento de Elio y Selene… Por supuesto, Hapu también… y Acerola… y Mallow… y Lana…— Aether sonrió— ¿En qué momento me hice tan popular?...

Vio hacia el vasto mar de Alola, recordando una conversación que se había dicho hacía bastante tiempo.

Un paisaje como este… Pienso que es un buen lugar para descansar por toda la eternidad.

Descanso eterno… Espero estar en un lugar bonito cuando eso me pase…

Eso no va a pasar pronto, Lillie.

Espero que no. Aún hay muchas cosas que quiero hacer…

Los labios y el ceño de Lillie se fruncieron. Un sollozo se escuchó.

En medio de todos los estruendosos ataques de los Ultraentes, Lillie escuchó una voz que provenía de su mochila. Se secó las lágrimas y luego, tomó su radio.

—¡LILLIE, ¿ME ESCUCHAS?!— era la profesora Burnet, quien se escuchaba realmente agitada.

—Cielos, profesora, ¿por qué grita tan fuerte?— le preguntó, dejando salir una pequeña risita.

—¡Escuche de un miembro del escuadrón Lycanroc que los Ultraentes de ciudad Konikoni están yendo hacia tu posición! ¿¡Por qué no dijiste nada?!

Lillie chasqueó la lengua.

—Samuel, si me estás escuchando quiero que sepas que eres un soplón— dijo, sonriendo un poco.

—¡Lillie, contesta, por favor!— Burnet sonaba más desesperada con cada segundo que pasaba.

—Descubrí el motivo por el cual me persiguen los Ultraentes— respondió, viendo como estos seguían persiguiéndolos—. Cuando escapé del Paraíso Aether con Cosmog, él abrió un Ultraumbral y cuando lo hizo, una parte de su energía se pegó a mí. Como sabrá, la energía de Cosmog es la misma que la de Solgaleo y Necrozma la quiere… Ellos me están persiguiendo porque quieren extraer esa luz de mí para dársela a Necrozma.

Hubo silencio.

—¡¿Y POR QUÉ NO LO DIJISTE ANTES?! ¡Lillie, tú vida está en peligro! ¡La unidad de extracción irá tan pronto como sea posible y…!

—Profesora, seamos realistas… Si los Ultraentes de la Colina del Recuerdo y los de Konikoni se mezclan, no hay forma de que la unidad de extracción pueda hacer algo por nosotros; los derribarían en un instante— Lillie volvió a ver hacia el mar—. Que la unidad de extracción vaya por la Kahuna Olivia, está en un pequeño túnel de la Colina del Recuerdo, se encuentra custodiada por mis Pokémon y los suyos.

—… ¿Dónde estás tú, Lillie?...

—Estoy yendo hacia las Afueras de Akala. Casi todos los Ultraentes me comenzaron a perseguir a mí, por lo que deberían despejar esa área pronto con ayuda de Cresselia.

—Lillie… ¿Qué estás…?

—Silvady y yo trataremos de aguantar tanto como podamos— le dijo, sintiendo como su mano comenzaba a temblar—. Apenas recojan a la Kahuna, deberían apresurarse a volver.

—Lillie…

La voz de Kukui fue rápidamente interrumpida.

—¡NO ME JODAS!/¡LILLIEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!

Se sobresaltó al escuchar las voces de Gladio y Ash.

—¡¿QUÉ PIENSAS QUE ESTÁS HACIENDO?! ¡NO INTENTES ACTUAR COMO UN SEÑUELO, IDIOTA!— le gritó Gladio con fuerza; con tanta fuerza que incluso se le rasgó la voz.

—¡Escucha… Escucha, Lillie! ¡No hagas eso, ¿sí?! ¡No voy a poder soportarlo! ¡No voy a aguantar el perder a alguien más! ¡No voy a poder soportar el perderte, ¿me escuchas?!— Ash tenía la voz quebrada. Aether supuso que hacía realmente poco que había logrado contener su llanto por Hau— ¡Gladio tiene razón; no intentes ser un señuelo!

—Seamos objetivos, chicos— Lillie tuvo que contenerse mucho. Escucharlos a ellos dos era lo último que quería—. Tenemos que priorizar la vida de la Kahuna Olivia. Ella es una líder de esta región; su vida es mucho más valiosa que la mía.

—¡NO! ¡No se trata de qué vida vale más! ¡Lillie, te juro que si…!

—Dijiste que no debía tratar de hacer de señuelo, ¿cierto, hermano?— la rubia comenzó a lagrimear, viendo a los Ultraentes, los cuales cada vez se acercaban más— Eso es precisamente lo que soy. Esta energía que se me quedó pegada sirve precisamente para convertirme en un señuelo. De alguna forma, creo que soy la carnada definitiva… ¿no?

—¡Lillie, Lillie, escúchame, Lillie!— Ash comenzaba a sonar desesperado— ¡Lo prometimos, ¿no?! ¡Me lo juraste, ¿no?!

Lillie se tapó la boca, conteniendo un sollozo. Si, lo había prometido. Si, lo había jurado. Y sí… ella también sentía lo mismo que él.

—¡A-Así que aguanta, Lillie, aguanta y…!

—Ash— dijo, interrumpiéndolo y frunciendo el ceño—. Lo siento.

—¡Lillie, soy yo, soy Rotom! ¡Lo que sea que estés pensando hacer, más vale que dejes de pensarlo, grandísima tonta! ¡Alguien ya lo dijo antes, pero la guerra no es para ponerse a jugar a ser el héroe! ¡Vas a morir si lo haces!

—Y alguien más ya lo dijo, Rotom… Esta guerra si necesita un héroe, pero esa tampoco soy yo… Yo solamente soy la carnada— le dijo, bajando la radio.

Escuchó a Burnet y a Kukui comenzar a llamarla, así como a Hapu, Acerola, Mallow, Lana… A todos sus amigos. No respondió y simplemente guardó su radio.

Silvady siguió corriendo otros diez minutos, tiempo suficiente, pensó Lillie.

—Detente, Silvady— le pidió, dándole unas palmaditas.

La quimera asintió y giró su cuerpo, lanzando un Tajo aéreo que hizo retroceder a los Ultraentes más cercanos.

Aether bajó del lomo de su Pokémon.

—Una última pelea— le dijo, mirando hacia el frente mientras lloraba—. Una última vez…

Había una gran cantidad de Ultraentes frente a ella. Tantos que no podía ni siquiera tratar de contarlos, pero no hacía falta.

—¡Silvady, Tajo aéreo!

El tipo Fuego lanzó las cuchillas de viento, haciendo retroceder a varios Ultraentes pero no a todos, quienes se lanzaron directamente contra él. Interceptó la patada de un Pheromosa con Multiataque, golpeándolo en el rostro, solo para ser impactado luego por un Rayo, seguido de un Cabeza sorpresa. Utilizó Cabeza de hierro para golpear a un Stakataka, el cual se deshizo rápidamente y luego, se volvió a armar. Una vez más, utilizó Tajo aéreo, golpeando a varios Ultraentes.

Lillie le gritó para que tuviera cuidado por la espalda, pero no alcanzó a reaccionar. Un Buzzwole golpeó fuertemente su costado, haciéndolo retroceder varios metros. Silvady se recuperó y se lanzó directo contra un Xurkitree que había comenzado a cargar energía, pero fue detenido por un Kartana, quien interceptó su Multiataque y posteriormente, cayó debilitado. La descarga eléctrica golpeó a Silvady, haciendo que trastabillara. Usó Tajo aéreo para alejar a los Ultraentes de su alrededor. Comenzó a jadear con pesadez.

La quimera estaba recibiendo golpes por todos lados y le era imposible defenderse de esa manera. Las lágrimas de Lillie se multiplicaron al ver cómo, literalmente, había mandado a su Pokémon a morir.

Está bien, Silvady…— pensó, comenzando a avanzar hacia el frente— Luchamos juntos en nuestro primer combate… Creo que es adecuado que lo hagamos también en el último… Solo que tú…— su presencia alertó a todos los Ultraentes, quienes voltearon a verla rápidamente, permitiendo que Lillie viera claramente a su Pokémon, a quien hizo regresar inmediatamente a su Honor Ball— no morirás hoy, mi amigo…— extendió sus brazos hacia los costados— Aquí estoy… Yo… estoy aquí…

Había dicho eso último como un reflejo. La última vez que casi moría, alguien le había dicho esas palabras y había salvado su vida.

Pero esta vez, no habría un trueno que iluminara los cielos para salvarla…

Se despidió de sus sueños, de su futuro, de su familia, de sus amigos, de su amor y de todo lo que deseaba. Perdió fuerza en las piernas y dejó salir un fuerte sollozo. Nada de lo que quería se volvería realidad… y ella tenía razón… no fue un trueno.

De pronto, los Ultraentes se sobresaltaron enormemente y miraron hacia atrás. Lillie se confundió un poco al ver eso y entonces, se escuchó.

Un rugido estruendoso; tan potente que podría escucharse desde kilómetros de distancia. Ese rugido alegró el corazón de Lillie y lo llenó de vida.

Vio como de los cielos descendía él. El señor del Sol, Solgaleo. Su cuerpo estaba reluciendo, indicando el uso de Meteoimpacto.

La rubia sintió un agradable calor por todo su cuerpo que hizo desaparecer por completo el dolor provocado por Bomba germen y entonces, la escuchó también a ella.

¡Ey, Lillie!— volteó rápidamente, topándose con Tapu Lele, quien sonreía— Fue bueno que te acercaras tanto a mi casa, así pude sentirte y llamar antes a nuestro señor. Vino corriendo en cuanto supo que estabas en peligro… ¿Te sientes mejor? ¡¿Verdad que te sientes mejor?!

Lillie no pudo contenerse y con fuerza, la abrazó.

—Gracias… Gracias…— murmuró, derramando lágrimas sobre su hombro.

Tapu Lele se rio y le dio unas palmaditas en la espalda.

Eres igual de llorona que siempre— le dijo, separándose de ella y mirando a Solgaleo—. Mira, mira. Nuestro señor va a hacer esa cosa que sabe hacer tan bien… Nunca me canso de verlo.

La rubia vio con una sonrisa como Solgaleo arrasaba con todos los enemigos sin siquiera hacer el más mínimo esfuerzo. En cuestión de segundos, el lugar que antes estaba infestado por Ultraentes, ahora se veía habitado por solo diez o doce… sin contar que Solgaleo también era uno de ellos.

El león frenó en seco y luego, cubrió a Lillie, poniéndose frente a ella. Encaró a los pocos oponentes que quedaban y rugió con fuerza. Los Ultraentes cargaron contra él, pero se encargó de ellos con un poderoso Foco resplandor.

—Ha… pasado tiempo, Solgaleo…— le dijo la rubia en el momento en el que el legendario posó su mirada sobre ella.

Para mí se sintió como un parpadeo— respondió el león, sonriendo y caminando hacia la rubia. Pegó su frente contra la de ella—. Estoy feliz de verte, Lillie.

La rubia se sonrojó un poco y sonrió, derramando unas últimas lágrimas. Lo acarició.

—¿Cuándo aprendiste a hablar así de bien?...— le preguntó, riéndose.

A Solgaleo también pareció hacerle gracia ese comentario.

Lillie, entonces, se separó de él. Se descolgó su mochila y sacó su radio, en la cual ya había dejado de escuchar los gritos desesperados de todos.

—Chicos…

—¡LILLIE!— se escuchó en cuestión de segundos. Fueron tantos los que gritaron eso que no alcanzó a reconocer todas las voces.

Comenzaron a hablar a una velocidad realmente incomprensible, por lo que Lillie simplemente se rio. Puso la radio frente a Solgaleo y le guiñó un ojo. El legendario sonrió.

Su poderoso rugido los calló a todos, haciendo que Lillie se riera una vez más.

—Como podrán escuchar, Solgaleo me salvó— dijo, abriendo la Pokéball de Silvady—. ¿Podrías curarlo también a él, Tapu Lele?... Oh, cierto, Tapu Lele también está aquí conmigo.

Un montón de sonidos de alivio se escucharon y en medio de todos ellos, pudo escuchar los fuertes gritos de alegría de Ash y Gladio.

La Tapu pareció recordar algo en cuanto comenzó a esparcir sus escamas sobre el cuerpo del sorprendido Silvady.

Ah, sí… Tapu Bulu me dijo que te lo dijera. Sobre el Representante del atardecer…

—¡Al habla el equipo de rescate del Monte Lanakila!— interrumpieron por la radio. Escucharlos a ellos hizo que todos tuvieran sentimientos encontrados en ese momento— ¡Algunas cosas pasaron, por las cuales no pudimos comunicarnos, pero queremos que sepan…! ¡Queremos que sepan…! ¡QUE HAU MAHALO ESTÁ VIVO!

Ese fuerte grito sacudió con fuerza a todo el mundo. Más de uno parpadeó varias veces, sin estar seguros de si lo que habían escuchado era real o no.

—E-Equipo de extracción, ¿a qué se…?

—¡Tapu Bulu salvó a Hau Mahalo! ¡Obtuvo algunas heridas en su combate, pero fue exitosamente curado en el lago de los Tapus! ¡Ahora mismo solo se encuentra inconsciente, pero está vivo!— gritó un recluta. Aunque nadie lo conocía, nosotros si lo hacemos; su nombre es Ben.

—¡¿Lo que estás diciendo es verdad?!— escucharon gritar a Hala— ¡Mi nieto…! ¡Mi nieto, ¿está vivo?! ¡¿Puedes jurarlo por el sol y la luna?!

—¡Puedo jurarlo por mi propia vida, señor Hala!— gritó el recluta— ¡Ahora mismo nos estamos movilizando hacia la estación de salud ubicada en la Aldea Tapu, para que se reúna con sus Pokémon!

Escucharon un sollozo.

—No puedo…— escucharon como Hala contenía el llanto— No puedo agradecerlo lo suficiente…

—¡No hay nada que agradecer!— exclamó el recluta— ¡Señorita Acerola, si nos está escuchando, por favor recoja al señor Hau en la estación de salud!

—¡A-A la orden!— exclamó Acerola.

Lillie había empezado a llorar también. Lágrimas de felicidad por su supervivencia y lágrimas de felicidad porque ahora sabía que Hau estaba vivo.

Lillie, sé que es un momento delicado— la llamó Solgaleo, mientras veía hacia el cielo con el ceño fruncido—. Pero tenemos que prepararnos… Está saliendo.

La rubia se sobresaltó al escuchar eso. Sus ojos comenzaron a abrirse de poco en poco hasta que alcanzaron su límite.

—¡NECROZMA VIENE!— gritó con fuerza— ¡Solgaleo dice que Necrozma está llegando! ¡Tenemos que prepararnos!

Hubo silencio por todas las líneas y entonces…

—¡A LA ORDEN!

Aether guardó su radio en la mochila y luego, abrazó a Silvady, haciéndolo volver a su cápsula.

—Lo siento, Solgaleo, ¿pero podríamos pasar por un lugar primero?— le pidió, mientras este le cedía su espalda para que subiera.

El legendario asintió y luego, se puso en marcha, con Tapu Lele siguiéndolo.

Lo cierto es que quería hablar contigo, Lillie— dijo, mientras corría rápidamente hacia la Colina del Recuerdo—. Tapu Lele me explicó la conclusión a la que habías llegado y lo cierto es que no te equivocas; parte de mi energía vive en ti desde hace un tiempo.

Lillie asintió, sintiéndose un poco confundida.

Pero ese no es el único motivo por el cual te persiguen los Ultraentes— le dijo con una mirada seria. En las alturas, un inmenso Ultraumbral comenzaba a abrirse—. Tú eres la reencarnación de U'ilani Hau'oli, quien en su momento, fue la persona que ideó todos los planes que se utilizaron en la guerra contra Necrozma

¡Fue ella quien tuvo la idea de que los nosotros fuéramos quienes sujetaran a Necrozma mientras que nuestra señora y el creador Pokémon separaban a ese monstruo de nuestro señor!— explicó Tapu Lele. Solgaleo asintió.

En otras palabras, fue ella quien planeó la derrota de Necrozma— volteó a verla de reojo—. Por eso le ordenó a los Ultraentes que te persiguieran, Lillie. Quería encargarse de ti con tanta insistencia porque sabe que eres la reencarnación de la persona que planeó su derrota; sabe que si alguien puede descubrir una forma de vencerlo nuevamente, eres tú. Para él, eres más peligrosa que la reencarnación de Ululani y Kaimana Hekilini, también más peligrosa que Keikilani Kauka.

La rubia se quedó con la boca abierta. ¿Ella siendo más peligrosa que Gladio, Ash o Hau? Agitó la cabeza con fuerza; eso no era lo importante.

—¡¿C-Cómo sabe él eso?!— preguntó, sorprendida— ¡¿Cómo puede saber que yo soy su reencarnación?!

Gracias a la velocidad de Solgaleo, llegaron a la Colina del Recuerdo en unos pocos segundos.

La "luz" se refiere a cualquier tipo de energía, por lo que por "luz" nos referimos también al alma. Lunala y yo tenemos la capacidad de distinguir las almas, si no, ¿de qué otra forma podríamos encontrar luego a las reencarnaciones de los seis héroes originales?... Por desgracia, Necrozma también tiene esa habilidad, por lo que no le fue difícil detectarte— dijo, aterrizando. Los Pokémon de Lillie, todavía en el túnel, sonrieron ampliamente al verla—. Es por ello que, al detectar que te protegí, decidió salir… Además de que las fuerzas de la humanidad se han visto bastante mermadas desde el inicio del conflicto.

La rubia bajó rápidamente al encuentro de sus Pokémon, quienes saltaron hacia ella. Pudo ver que Olivia ya había sido evacuada, por lo cual sintió un gran alivio.

—Entonces… ¿qué haremos, Solgaleo?...— preguntó la rubia, mirando hacia las alturas, lugar del que ya se asomaba una enorme garra negra.

El león también vio hacia el cielo y luego, le sonrió.

Luchar.

Lillie Aether: Activa.


Junto al enorme Ultraumbral creado por Necrozma, se abrieron miles más. Ese escenario llenó de pánico a la humanidad, cosa que solo duraría hasta que vieran llegar a los nuevos invitados.

—¡Llegamos, coronel Siro!— exclamó Miria, saliendo del Ultraumbral.

El hombre asintió, montado en su Naganadeal.

—¡UNIDAD ULTRA, PRESTEN APOYO AL PUEBLO DE ALOLA! ¡ENTREGUEN SU LUZ!— gritó a todo pulmón, comenzando a descender rápidamente hacia la tierra.

La Unidad Ultra pasó volando justo frente a Arceus, quien se les quedó viendo por un segundo para luego, volver su vista hacia el otro recién llegado.

¡DARME…— el inmenso diámetro del Ultraumbral se hizo todavía más grande— A MAHINA PE'A!

Del portal emergió él; el Refulgente; el Resplandeciente; Necrozma.

Tras seis horas, cero minutos y tres segundos desde la llegada de Necorzma, él por fin se dignó a aparecer frente a todos.

La verdadera guerra está por iniciar.

Unidad Ultra: Al servicio.

Necrozma: Inminente.


¡HOLA A TODOS! Este capítulo fue bastante largo comparado a los anteriores… Ufff, realmente me extendí con las partes de Lillie y Hapu… XD

¡Y Necrozma ha llegado! Con cada día que pasa, nos acercamos más al fin de la guerra… El arco de Necrozma, en efecto, ya ha durado ocho capítulos, pero… ¿es esa conversión justa? Quiero decir, normalmente escribo capítulos de 8000 palabras, por lo que, si sumamos la cantidad de palabras de todo el arco de Necrozma tendríamos… 95,562 palabras y si lo dividiéramos entre unas 8000 aproximadamente, tendríamos que este arco ya ha durado… ¡11 capítulos normales! Tres más de los que son en realidad; que loco XD

El día de hoy no tengo realmente nada que decir, pero quiero aclarar una pequeña duda por si a alguien le surge: Las estaciones médicas tienen acceso a la línea externa en caso de necesitar suministros de emergencia, apoyo, etc. Fue por una de ellas que Samuel pudo contactar a la profesora Burnet, para que no crean que lo hizo por medio de su propia radio XD

También me gustaría aclarar que, en este universo, Gloria es dos años mayor que Víctor y fue ella quien lo sacó del Torneo de Medallistas.

Otra cosa que tengo que decir… Supongo que esta vez no engañé nadie con una "supuesta muerte de Lillie" XD No voy a sobreexplotar ese recurso, se los prometo. Lo último que quiero es que escenas emotivas pasen a ser "del montón"… Aunque debo admitir que me conmovió un poco más escribir la escena de Hapu que la de la propia Lillie XD

Con respecto a la categoría "M"… Lo estuve pensando y creo que tal vez no es tan necesario. Revisé el fic de "Second Chance", que es uno que también trata temas como los míos y vio que era también clasificación "T", por lo que creo que no cambiaré de momento la categoría… ¿Qué piensan ustedes? He visto que muchos no piensan que sea favorable el que lo haga.

Antes de despedirme, quiero agradecer un montón el apoyo que le están dando al fic, pues cada capítulo tiene aproximadamente unas 15-20 reviews, cosa que me pone bastante contento :D

Algo que me dijo que el usuario glamorousdays y que posteriormente corroboré al revisar un poco, es que esta historia es la más larga de Pokémon en español jamás hecha en FanFiction y de hecho… ¡ES LA PRIMERA EN LLEGAR AL MILLÓN DE PALABRAS! ¡LO LOGRAMOS!

También, pasando a otro tema, es que estamos a nada de ser la historia más reseñada de Pokémon en español; somos solo tres en la comunidad de Pokémon en español los que podemos decir que tenemos una historia con más de mil reviews. Y aunque es cierto que solo somos la sexta historia con más favoritos y follows (el puesto número 1 es indudablemente Second Chance, quiero decir, te metes a cualquier perfil y ves que tiene en favoritos esa historia XD), pero realmente hemos llegado lejos como una pequeña comunidad… Muchísimas gracias por todo, chicos.

¡Y ahora sí, sin más que decir, procedo a despedirme!

¡Nos leemos y Alola!