Muchas Gracias por sus comentarios, favoritos y seguimiento en la historia. Me motivan mucho a seguir escribiendo, y tambien un saludo a los que no comentan pero se que estan por ahi leyendola.
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Antes de empezar, quiero decirles que el español no es mi lengua materna, asi que pido disculpa de antemano por las posibles faltas de ortografía que intentaré sean las mínimas posibles.
Aclaración: No soy dueño de Naruto ni de Sekirei, tampoco de cualquier personaje de otro anime/manga/videojuego que aparezca en este fic.
Capitulo 3
Era un viernes por la mañana y el sol brillaba en todo su esplendor en medio del cielo despejado, y con la brisa primaveral matutina que corría por la ciudad y sus alrededores que se encontraba en paz y quietud. Dentro de una enorme casa de cuatro pisos, un muchacho pelirubio de unos 17 años se encontraba alistandose para ir al colegio.
-Yomi, ya me voy a la escuela- Naruto cogió la mochila que tenía en el sofá, y se dirigió hacia la puerta.
-Espera Naruto-sama- La rubia se acercó al ojiazul y le empezó a acomodar la corbata.
Habían ya pasado dos semanas desde que el rubio la había conocido y durante ese periodo de tiempo, Naruto se había enamorado completamente de ella.
-Hecho- Dijo yomi
Naruto se sonrojo un poco al mirarla. Yomi sólo traía una camiseta blanca que se ajustaba demasiado a sus grandes pechos y unas bragas de algodón blancas. Por si fuera poco, los senos de la rubia levantaban la camiseta, dejando expuesto su ombligo y su bien formado vientre, también tenía varios chupetones en el cuello. Desde que hicieron el amor por primera vez, habían estado haciéndolo como conejos en época de apareamiento. Día y noche.
-Gracias- El ojiazul la abrazó, y la besó profundamente. Y ella correspondió a su beso.
Las alas de luz iluminaron todo el pasillo de la entrada y parecían aumentar de tamaño conforme el beso crecía en intensidad. Luego de un rato se separaron con la respiración agitada.
-Nos vemos más tarde Yomi-chan- Se despidió abrazándola de nuevo, para luego salir de la casa.
-Hasta luego Naruto-sama-
-(Parece que hoy va a ser un buen día)- Naruto alzó la mirada hacia el cielo azul que tantas veces había contemplado desde el jardín de su casa, preguntándose qué le traería el día. Un día para él era el comienzo y el fin de una eternidad.
Caminaba por las calles de la ciudad con una sonrisa en sus labios, una hermosa sonrisa que llamaba la atención de cualquiera que pasase a su lado. Todas las mañanas caminaba hacia el instituto, a él le gustaba caminar, le gustaba perderse en sus pensamientos mientras se trasladaba todas las mañanas a su destino. Si había algo que le gustaba más que eso, era caminar mientras el viento rozaba su piel, le gustaba la sensación de las ráfagas acariciando sus mejillas y su nariz.
Todos los días el mismo camino, ya lo conocía de memoria. Unas cuantas calles llenas de gente, dos avenidas enormes, un parque y luego el instituto.
Naruto se detuvo de pronto delante de una tienda de videojuegos y se pegó al vidrio de la vitrina, curiosando todas las cosas que habían allí dentro.
-De verdad, es muy lindo, ¿cierto?- Escuchó un murmullo cerca de él. Al mirar, se encontró con un grupo de chicas que lo observaban sin disimular.
Él miró hacia otro lado, tratando de aparentar no haberse dado cuenta de que aquellas chicas lo estaban observando.
-Creo que ya se dio cuenta que lo miramos- Escuchó a otra chica.
-(Bien, ignorarlas no funciono)- Pensó el rubio, y no le quedo de otra más que mirarlas a ellas y sonreirles alegremente.
-Kyaaaa~, es tan lindo.. - Gritó de pronto una de las chicas, llamando la atencion de muchas personas que pasaban por ahi.
-(Bueno, mejor me apuro o llegare tarde)- Naruto se despidio de ellas movimiendo timidamente la mano, y siguio caminando, esta vez con un paso más veloz, para asegurarse de que si las chicas lo seguian, al menos, las perderia.
-¡Buenos días Naruto-kun!~ Varias estudiantes lo saludaron mientras entraba al instituto.
-Buenos días- Respondió el ojiazul amablemente con una de sus típicas sonrisas, sonrojándolas al extremo.
-¡Kyaaaaaaaaaa!~
Naruto entró al edificio escolar y de inmediato camino hacía su taquilla, en ella estaban unas uwabaki blancas con una franja de color rojo en la punta, se las puso y dejó sus zapatos dentro de la taquilla.
Hecho esto se dirigió a su salón de clase. Llegó a su aula y se dio cuenta de que algunos alumnos ya estaban ahí. Suspiró y entró.
Al entrar al salón dirigió una fugaz mirada al mesón del maestro, logrando ver que éste aún no hacía acto de presencia en la clase.
-Hola, Naruto- Le saludó amablemente uno de sus compañeros de clase. Algunos estaban sentados en los bancos o parados, otros hablando entre si.
-Hola, Shikamaru- Respondió.
Naruto camino hasta el fondo del salón, donde había una hilera de casilleros (sin puertas) pertenecientes a cada uno de los alumnos de este salón. Guardó algunas cosas en su casillero. Acto siguiente se dirigió a su asiento y se dejo caer en su silla.
-¡Oigan chicos, hoy hay partido después de clases, me acaba de avisar el entrenador!- Avisó un chico entrando al salón.
-¿Qué?- Dijo uno de ellos.
-Que lata-
-Maldita sea- Murmuró otro.
En ese momento la puerta del aula se abrió de nuevo, el profesor entró muy serio y les dedicó una mirada a sus estudiantes indicándoles que vuelvan a sus asientos. Todos se sentaron, el profesor se acomodó en su escritorio y sacó un lapicero y una libreta gris, la abrió en el banco y sin ni siquiera mirar comenzó a llamarlos a todos por sus apellidos, tomando lista.
Con un suspiro, Naruto se acomodó en el pupitre alistándose para una larga y aburrida clase.
Riiiiiiing
El timbre sonó, mostrando el inicio del recreo y todos comenzaron a reunirse con sus respectivos grupos de amigos.
-¡Escuchenme bien todos!- Gritó de repente una pelirroja con lentes, haciendo que todos le prestaran atención. -¡Nadie! ¡Absolutamente nadie se va a acercar a Sasuke-kun! ¡No se los permitiré. Antes tendrán que pasar por encima de mi cadáver! Jajaja-
-Ahí vamos otra vez- Suspiró un chico con marcas rojas en las mejillas.
-Mujer problemática-
-Karin, todavía no te has resignado q...-
-¡Callate!- Gritó la pelirroja, interrumpiendo a uno de sus compañeros de clase.
-(Adiós tranquilidad)- Pensó Naruto deprimido antes de sacar de su bolsillo su Mp3 y unos auriculares. Se los puso, buscó una canción, la puso en repetición, se levantó de su asiento y salió del salón.
(Mar de copas – Balada de un encuentro fugaz)
Qué fuerte suena el viento
así pasa la vida
te dejo mi silencio
me llevo alguna pena de ti
Qué duro es el silencio
qué bellos son sus ojos
conservo una esperanza
tal vez así se acuerde de mí
La vi
por las alturas, arriba de mí
volé
por la atmósfera, hipnotizado volé
como en un vuelo irreal me elevé
por el espacio estelar me elevé
por última vez yo quería ver
solo en sus ojos yo quería ver
Caminó lentamente por unos cuantos pasillos de la escuela para irse a la azotea, suspiró un poco molesto al notar la mirada de varias alumnas que deambulaban por allí en ese momento. Naruto podía considerarse popular, pues era conocido por toda la población estudiantil por su aspecto bishounen y su comportamiento ejemplar.
Dios y el diablo al ser el mismo
comparten la misma cara
la esperanza de la tumba se levanta
como un rayo cegador
ven, amigo, ven
dame un beso, brinda conmigo
Pudiera haberle dicho
que muero por sus ojos
que quisiera tocarla
solo besarla un poco, así
Quisiera comentarle
que bella su sonrisa
que sola está mi vida
que el mundo me da risa
y que también se ríe de mí.
Llegó a los pies de unas escaleras y comenzó a subirlas.
La vi
por las alturas, arriba de mí
volé
por la atmósfera, hipnotizado volé
como en un vuelo irreal me elevé
por el espacio estelar me elevé
por última vez yo quería ver
solo en sus ojos yo quería ver
Llegó al tercero, el último piso. Subió otro tramo de escaleras, el cual daba a un último rellano, lo recorrió y se encontró con una puerta de metal que ponia "azotea". Abrió la puerta y salió al exterior.
-(Que hermoso dia)- El rubio entrelazó los dedos y los hizo crujir estirando los brazos mientras observaba el vasto cielo azul despejado. Una ráfaga de viento golpeó su pálido rostro, obligándolo a cerrar los ojos. Y de repente, una risa angelical comenzó a escucharse, resonando en toda la azotea del colegio.
Naruto abrió los ojos y vio frente a él a una chica sentada en la barandilla de la azota, balanceando su cuerpo hacia adelante y hacia atrás, con los pies colgando al vacío, mirando hacia algún punto en específico.
-H-hey-
Al notar la presencia de Naruto, la chica giró su cuerpo inmediatamente, y fue entonces que el rubio pudo contemplarla más detenidamente. Tenia el cabello largo, que le llegaba hasta las piernas de color castaño oscuro, con una parte de su pelo recojido en una coleta en el lado izquierdo de su cabeza que colgaba flojamente. Su piel era clara y sus ojos eran marrónes oscuros, su cuerpo era delgado pero lleno de curvas, con grandes senos, caderas anchas y glúteos redondos, piernas largas y torneadas. Llevaba una camiseta muy ajustada de color rosado con mangas de color pürpura, con una estrella amarilla en el centro, un pantalón de jean azul, hasta las rodillas, y unas sándalias simples.
-(Hermoso/a)- Pensaron los dos al mismo tiempo sin dejar de mirarse.
Sin quitar la mirada de Naruto, la chica casi de forma inconsciente, llevó una de sus manos al pecho, donde debía estar el corazón mientras que la otra mano reposaba tranquila encima de la barandilla, lo siguiente que sintió fue el dulce aroma del perfume de vainilla de Naruto en el aire, y cerró los ojos para apreciar el suave olor.
De pronto, llegó otra ráfaga de viento tan fuerte, que hizo que la chica perdiera el equilibrio y cayera al vacío
-¿Eh?-
-¡Mierda!- Naruto se abalanzó hacía la barandilla de la escuela, sin importarle que esta pudiera colapsar, estiró su mano con rapidez y logró sujetar la mano de la chica que quedo colgada de ella. -Te tengo-
La ojimarrón no dijo nada, solo miro hacia arriba, hacia los ojos azules de Naruto.
Sintiendo que los hombros se le iban a dislocar, hizo un último esfuerzo y consiguió impulsarla hacia arriba.
-Maldición, debes tener más cuidado.- Dijo Naruto, jadeando un poco por el esfuerzo y mirando de reojo a la chica, quien estaba sentada mirando al suelo fijamente.
De pronto la pelimarrón se abalanzó encima de Naruto, tirándolo en el suelo y poniéndose encima de él a horcajadas.
-Hey..-
-Dos...a-años- Comenzó a decir la chica mientras unas pequeñas lagrimas comenzaban a formarse en sus ojos.
-...-
-Te he estado buscando durante más de dos años- Ella estaba llorando abiertamente en este punto. -Te he estado buscando por todos lados...ya no sabia que más hacer. Estaba perdiendo la esperanza.-
El rubio se quedo en silencio escuchando lo que le decía la pelicastaña.
-Pero...por fin te encontré...Ashikabi- Una sonrisa de felicidad se formó en el rostro de ella.
-E...eres una Sekirei- Susurró el rubio con expresión sorprendida.
El viento sopló nuevamente, meciendo los cabellos de ambos delicadamente.
Naruto, al ver los suaves mechones castaños de la chica meciéndose en el viento junto a su rostro sonrojado no pudo evitar sonrojarse, lucia muy hermosa.
Poco a poco, la pelicastaña comenzó a inclinarse hacia Naruto, su corazón palpitaba rapidamente. La chica acerco sus manos a la cara de Naruto y le acaricio tiernamente las mejillas, que al sentir sus manos tomaron un tono rosado. Sin poder controlarlo, su corazón comenzó a palpitar con más fuerza que antes, pareciendo que en cualquier momento saldría expulsado de su pecho.
Sin poder aguantar más, unió sus labios a los de él, en un beso apasionado.
Segundos después, los dos se separaron mirándose a los ojos al tiempo que de la espalda de la chica florecían unas bellísimas alas blancas hechas de telas.
-Sekirei N° 10 Uzume, será tuya ahora y para siempre- Musitó la chica con el rostro enrojecido al tiempo que se volvía a inclinar y capturaba otra vez los labios del rubio.
El beso duro un par de minutos tras los cuales se incorporo y ayudo a su, ahora Ashikabi, a levantarse también.
-Yo...eh...- Uzume arrugó tiernamente la nariz al darse cuenta de que no sabía el nombre de su Ashikabi. -Tú… nombre, ¿Cómo te llamas?-
-Naruto, me llamo Naruto Namikaze- Respondió el rubio sobándose la nuca.
La pelicastaña, sonriendo, miró a la distancia diciendo entre labios. -Me gusta Naruto, es un bonito nombre- Luego la Sekirei lo miró fijamente a los ojos y con algo de curiosidad le preguntó. -Tienes otra sekirei, no?-
-Sí, ¿Cómo lo sabes? - Respondió nervioso el rubio, temiendo la reacción de Uzume
-Yo...puedo sentirlo- La Sekirei cerró los ojos momentáneamente para después abrirlos y mirar a Naruto. -Y no te preocupes, no estoy enfadada contigo ni nada por el estilo-
Naruto soltó un suspiro de alivio.
Se quedaron callados otra vez, escuchando el sonido del viento.
-Lo siento- Habló Uzume, las palabras suaves y refrescantes contra la dureza de silencio. -No sabia que...- Fue interrumpida por Naruto que ya sabía lo que le iba a decir.
-No te preocupes Uzume, Yomi-chan me ha estado alentando en alar más Sekireis- Dijo Naruto tranquilizando a su nueva Sekirei, haciendo que se quedara aliviada.
-Uff, menos mal- Uzume se acercó, lo abrazó por la cintura y apoyó la cara en su pecho, justo encima del corazón . Él respondió al abrazo tímidamente.
Ambos permanecieron en silencio durante un momento que pareció durar años, disfrutando de la compañia del otro.
-Alguien se está acercando- La pelicastaña levantó la cabeza, y dirigió su mirada hacia la puerta del azotea. -Creo que es mejor si me voy. Te estaré esperando en la salida.-
-D-de acuerdo-
Ella le guiño un ojo, le dio un pequeño beso y se fue saltando y balanceándose techo por techo.
-(Espero que ella y Yomi-chan se lleven bien, dattebayo)- Pensó Naruto.
Justo en ese momento la puerta de la azotea se abrió y de allí salieron dos adolescentes de unos 17 años, agarrados de las manos.
El primero tenía el cabello negro corto, con rara forma de cola de pato, ojos igualmente negros y piel blanca. El otro chico tenía el cabello blanco y corto, ojos lila, piel blanca y dientes parecidos a los de un tiburón.
-Hola Sasuke, Suigetsu- Saludó el rubio acercándose a ellos.
-Hey Naruto, ¿qué haces aquí?- Preguntó el pelinegro, arqueando una ceja.
El Namikaze se llevó ambas manos detrás de la nuca y respondió con aire tranquilo -Quería respirar aire fresco ¿Y ustedes?-
-Hemos venido aquí para estar tranquilos y a solas- Contestó Sasuke, dando un beso en la mejilla a Suigetsu, el cual soltó un bufido molesto.
-Hmm, ¿por qué estás enojado?- Preguntó el rubio mirando al peliblanco.
-Tsk, tus lindas y amables compañeras de clases, hoy han venido en nuestra aula a jodernos la vida de nuevo.-
-¿Eh? ¿Te refieres a Karin y Sakura?-
-Si, la bruja y la tabla de surf- Naruto soltó una risa divertida al escuchar los apodos.
-Jejeje, bueno, mejor me voy a comer y los dejo solos- El ojiazul les dio una picara sonrisa y salió corriendo de la azotea, dejando a los tortolitos solos.
-Hmm, últimamente ha estado más alegre de lo habitual- Murmuró el peliblanco.
Sasuke se frotó la barbilla, pensativo -Le habrá pasado algo bueno-
Sin previo aviso, Suigetsu le dio una fuerte palmada en el culo. Sasuke, pillado por sorpresa a pesar de todo, dio un pequeño grito, pero antes de que pudiera asimilar lo que estaba pasando llegó la segunda palmada.
-Ahora que por fin estamos solos, podemos divertirnos un rato- Suigetsu esbozó una sonrisa pervertida.
-¡Wuuooooooo, por la llama de la juventud!- Exclamó un joven de cabello negro en forma de tazón mientras anotaba un impresionante gol.
-Bien hecho, cejotas- El rubio corrió hacia él y le palmeó la espalda junto al resto.
-Nada mal, Lee-
-¡Gracias, Naruto-kun, Shikamaru!- Exclamó el pelinegro con una brillante sonrisa y un pulgar arriba. -¡Hoy mi llama de la juventud esta ardiendo más que nunca!-
-¡Bien chicos, por hoy es suficiente!- Todos los alumnos voltearon a donde se escucho la voz y se encontraron con una versión adulta de Rock Lee, Naruto conocía a ese hombre, era su profesor de educación fisica. -Estoy muy orgulloso, la llama de la juventud vive en ustedes mis queridos alumnos.-
-¡Gracias, Guy-sensei!- Respondieron todos los alumnos.
-Bien chicos, ya pueden irse a casa, que la llama de la juventud los ilumine-
Naruto y los demás chicos asintieron y se fueron a los vestuarios para cambiarse.
El dia por fin habia acabado. Las clases habian finalizado. Naruto se encontraba ya afuera de los muros de la academia, buscando a su nueva Sekirei.
-(¿Dónde estará Uzume?)- Pensó el ojiazul mientras miraba los dos extremos de la calle. Estaba atardeciendo y todo se teñia de naranja y tonos rojizos.
De pronto sintió unas manos suaves taparle los ojos desde atrás y una voz seductora en su oído. -Adivina quién soy-
Obviamente reconoció la voz, pero tan solo se decidió seguir el juego.
-A ver, hemm, no lo sé, ¿Power girl?- Dijo en un tono burlón.
-¿Qué? ¡No! Claro que no, yo soy mucho más sexi que Power girl- La voz respondió quitando sus manos de sus ojos.
-Es broma Uzume, Power girl debe estar ocupada salvando vidas- Comentó Naruto riendo.
-Jajaja, muy gracioso Naruto-kun- Se quejo la pelimarrón inflando sus mejillas.
-Jejeje, lo siento. Bueno, vamos a casa.- Naruto agarró a su Sekirei de la mano. Ella sonrió y asintió.
-Sí-
(Mientras tanto en otro lugar)
En una mansión de dos pisos, se encontraban tres mujeres sentadas alrededor de una mesa de la sala de estar.
-¿Dónde estará Uzume? Se está haciendo tarde.- La primera era una mujer hermosa de compleción delgada pero bien formada, con ojos de color marrón, una cabellera morada hasta la cintura con el flequillo corto al estilo hime. Vestía el atuendo tradicional miko que consistía en una hakama púrpura, un haori blanco, un cinturón/obi morado oscuro, unas sandalias de madera y una cinta blanca para mantener recogido su hermosa cabellera.
-No va a venir- La segunda era una muchacha de cabello largo de color rojo atados en dos coletas trenzadas que le caían por la espalda, sus orbes del mismo color estaban cubiertas por unas gafas. Traía puesto un vestido parecido a un cheongsam de color blanco que lucia sobre una figura delgada y de grandes pechos.
-¿No va a venir? ¿Qué quieres decir con eso?-Preguntó la pelimorada arqueando una ceja.
-Uzume-tan, finalmente ha encontrado a su Ashikabi- Respondió la chica mientras tecleaba en su computadora portátil, dejando estupefactas a las otras dos presentes.
-En serio..!? Qué buena noticia.- Habló la tercera chica cuya belleza hacia palidecer la belleza de la otras dos mujeres. Tenía el cabello largo y rojo, ojos dorados y piel blanca. Tenía un cuerpo sensacional, delgado y curvilíneo con grandes pechos, mucho más grandes que los de la otras dos, cintura estrecha, caderas anchas, un trasero redondo, y piernas largas y bien formadas. Llevaba puesto una ropa simple, unos pántalones cortos hasta la mitad de los muslos, de color verde oliva y una camiseta sin mangas amarilla.
-¿Y tú cómo sabes eso?.- Preguntó la pelimorada viendo como su amiga pelirroja cambiaba su expresión de tranquila a nerviosa. -No me digas que los has estado espiando.-
-Bueno...yo...pues...espiar se escucha feo...diría que sólo estaba observando- Soltó con una sonrisa nerviosa en la cara.
-Matsu, ¿Cuántas veces te he dicho que no debes espiar a la gente?- Una sonrisa siniestra se manifestó en el rostro de la pelimorada mientras una máscara de un demonio aparecía detrás de ella, asustando a la ojirroja. -Ufufufu, tú nunca aprendes.-
-E-espera...Miya-tan-
-Matsu, ¿qué puedes decirnos sobre el Ashikabi de Uzume?- Preguntó la otra pelirroja, con una expresión curiosa.
-(Gracias, Nene-tan)- Matsu se arregló los lentes, y volvió a mirar su computadora, agradeciendo mentalmente la interrupción de su amiga.
-Por esta vez te salvas- Miya hizo desaparecer su máscara Hannya. -Además yo también estoy un poco curiosa por el ashikabi de Uzume-
Matsu comenzó a teclear rápidamente en su computadora. -Bueno...veamos...Namikaze Naruto, edad 17 años. Él es un huérfano. Sus padres murieron en un accidente de coche hace unos años. En la actualidad es un estudiante, asiste a la escuela superior de Shinto Teito, una escuela bastante prestigiosa y a la cual es muy difícil ingresar. Incluso en un entorno así, se destaca fácilmente de todos los demás. Ocupa la tercera posición en el ranking académico de su escuela. Él es el capitán y mejor jugador del equipo de fútbol del instituto. Sus capacidades físicas son excepcionales. De acuerdo con algunos sitios web, es el segundo chico más deseado del colegio. Su nombre no aparece en ningún informe policial y, no tiene antecedentes penales. Ah, y es el heredero de una gran empresa familiar... Esa es toda la información acerca de lo que pude encontrar de él en los archivos de M.B.I y de Internet.-
-Wow- Fue todo lo que pudo decir Miya.
-Me gustaria ver su rostro-
-¡Aqui tienes!- Exclamó Matsu, girando la computadora hacia la otra pelirroja.
-Oh por dios, este chico es muy, pero muy guapo- Las mejillas de Nene se volvieron tan rojas casi como su pelo.
-Estoy totalmente de acuerdo contigo- Matsu se acomodó los lentes, y luego esbozó una sonrisa pervertida. -Me gustaría tener una prueba de su grueso y caliente DNA.-
-Ara, creo que he escuchado mal, Matsu ¿Puedes repetir eso último?- Dijo Miya con una sonrisa dulce y un aura negra a su alrededor.
-Lo siento, Por favor, perdóname.-
Matsu tuvo que soportar quince minutos con Miya regañándola. Durante ese tiempo, Nene no despegó su mirada de la pantalla.
-(Mi corazón...está latiendo...muy fuerte)- Nene se tocó el pecho. El corazón le latía a toda velocidad. Por primera vez en su vida sintió una extraña sensación de cosquilleo en el estómago, como si dentro de ella cientos de mariposas estuvieran batiendo sus alas al mismo tiempo.
-Matsu, espero que hayas aprendido la lección-
-Sí, Miya-tan- Dijo la cuatro ojos pálida y temblando como una hoja siendo sacudida por el viento, gracias al miedo, y nervios.
De repente escucharon un fuerte ruido que provenía del patio.
-¿Qué ha sido eso?- Preguntó Matsu. -¿Será Homura?-
-Lo dudo- Murmuró Miya
-Ese ruido vino del patio- Nene se levantó con una expresión seria.
-Matsu, anda a esconderte para que no te vean- Ordenó Miya. Ella asintió, agarró su computadora y se fue corriendo a su cuarto. -Nene, vamos-
Sin perder más tiempo, ambas se dirigieron al patio. Cuando llegaron vieron a un chico pelinegro tumbado en el suelo, siendo aplastado por tres chicas
-Yashima, Katsuragi, Kuruse...podrían salir de mi, me están aplastando- Murmuró el chico.
-Ara, ara, no me esperaba esto- Miya se tapó la boca con la mano para que no vieran su sonrisa. Nene asintió de acuerdo con las palabras de la pelimorada.
(Al mismo tiempo, en otro lugar)
-(Espero que las chicas se hayan comportado bien)- Pensó una joven, mientras caminaba por la calle de Shinto Teito, tenía el cabello largo de color negro con destellos azulados, ojos perla y piel pálida. La chica vestía un uniforme de falda tableada y negra, zapatos y calcetas del mismo color, blusa blanca, y una corbata roja. A pesar de que el uniforme estaba diseñado para ser formal, no hacía nada para ocultar sus increíbles curvas, sus caderas, y sus enormes pechos.
Levantó la mirada por un momento y contempló el cielo rojo. -(Nunca me voy a cansar de esta vista)- Sonrió y sacó su celular para ver la hora. Tocó la pantalla táctil y lo primero que le mostro fue una foto.
La ojiperla no pudo evitar sonrojarse al ver la foto que tenía de fondo de pantalla. Era una de Naruto, sonriendo a la cámara, era del primer día que lo conoció, hace poco más de un año, foto que había tomado de forma discreta, sin conocimiento de Naruto.
-(Naruto-kun)- Su cara estaba muy sonrojada y parecía salirle vapor. Sacudió la cabeza frenéticamente, ya sabía por dónde iban sus pensamientos. Suspiró y miró la hora, vio que ya era un poco tarde y empezó a acelerar el paso.
Después de caminar casi quince minutos decidió tomar un atajo por un parque, donde vio a una mujer joven sentada en una banca, de piel clara, cubierta con una bata de laboratorio ensangrentada, cabello marrón rojizo y ojos grises, pero lo que más resaltaba en ella, era la marca en su frente.
-(Ese simbolo...es una Sekirei, al igual que Kaho-chan y Musubi-chan)- La chica caminó hacia ella y se acuclilló a su lado -¿Qué haces aquí sola? Este no es un lugar para que una chica se quede, además va a anochecer dentro de poco.-
La Sekirei levantó la vista para mirar a la ojiperla, y luego volvió a mirar el suelo -No tengo a donde ir- Su voz era suave, inexpresiva, carente de emoción y de energía.
-¿Dónde está tu Ashikabi?-
-No tengo uno...estoy rota...nadie me quiere...nadie puede darme alas- Dijo en un susurro que ella logro escuchar, le partió el alma escuchar tanta tristeza en su voz.
-Ya veo- La peliazul, dirigió su mirada al suelo tratando de reprimir algunas lágrimas. La bata manchada de sangre y la mirada perdida de la chica, sin vida, le trajo dolorosos recuerdos de la muerte de sus padres y de su hermana, los cuales eran como una cicatriz quemando su alma permanentemente.
-...-
En ese preciso instante se encendieron los faroles del parque, iluminando el lugar.
-¿Cuál es tu nombre?, yo me llamo Hinata Hyūga- Preguntó, posando su mano sobre el hombro de la chica.
-Akitsu- Ella dijo débilmente.
-Akitsu, bonito nombre- Se levantó y le extendió su mano. -Bueno Akitsu, ¿quieres ser mi Sekirei? No sé si puedo conceder tu deseo de ser alada, pero puedo darte un lugar cálido y seguro donde descansar.-
-T-tú me quieres- Balbuceó, sin poder creer lo que había oído.
-Sí, ven conmigo-
Akitsu se quedó en silencio, pensando en la respuesta, antes de asentir lentamente, tomo la mano de Hinata y se levantó.
-Acepto, sere tu Sekirei...para siempre-
-Bien, pero no puedo llevarte a mi casa luciendo así- Bajó su mochila al suelo y la abrió, de allí sacó un pantalón deportivo limpio de color azul oscuro, una camiseta blanca y unas zapatillas. -Ten, ponte estos-
Akitsu agarró la ropa como si fuera la cosa más preciosa del mundo, y rápidamente se vistió.
-Perfecto, ahora podemos irnos a casa- Dijo agarrando la mano de Akitsu.
-Ah...si, casa-
-Yomi-chan, ya llegué.- Anunció Naruto, mientras se quitaba los zapatos, y visualizaba a su primera Sekirei acercársele por el pasillo.
-Naruto-sama- Exclamó la rubia, abalanzándose sobre él y besándolo. Casi inmediatamente, las alas de Yomi aparecieron, iluminando todo el pasillo.
-Bienvenido a casa, Naruto-sama- Habló la ojiverde separándose un poco de Naruto.
-Gracias, Yomi-chan- Naruto sonrió y le acarició la cara.
Uzume decidió que era momento de presentarse.
-Ehmm...H-hola, soy U-uzume, la nueva Sekirei de Naruto-kun.- Se encontraba realmente nerviosa, temiendo por la reacción de Yomi.
Recien en ese momento, la pelirubia se dio cuenta de la presencia de Uzume.
-¡Sí! Finalmente has alado otra Sekirei, ya estaba empezando a preocuparme- La rubia miró felizmente a Naruto, antes de dirigir su mirada a la pelimarrón.
Naruto y Uzume soltaron un suspiro de alivio al mismo tiempo.
-Hola, yo soy Yomi. Es un placer conocerte, espero que nos llevemos bien.- Con una sonrisa hermosa, estrechó la mano de Uzume.
-Lo mismo digo- Respondió, ahora completamente tranquila y aliviada. De repente, un rugido extraño proveniente del estómago del rubio resonó con fuerza. Naruto rio avergonzado por aquello y se rascó la nuca.
-Lo siento-
Yomi soltó una risa divertida -Vamos, ya he preparado la cena, y si quieren, ahí me pueden contar como se han conocido.-
-Claro- Dijo Uzume, mientras se sacaba las sandalias.
-¡Genial!- Exclamó la rubia antes de sujetar a Uzume por el brazo y arrastrarla hacia el comedor.
Naruto las observaba desde unos metros más atrás y no pudo evitar sonreír al verlas interactuar así.
Sekireis de Naruto
1)#56 Yomi (Senran Kagura) Altura 160cm/ busto 95cm/ cintura 58cm/ caderas 90cm
2)#10 Uzume (Sekirei) Altura 163cm/ busto 95cm/ cintura 57cm/ caderas 90cm
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