Antes de empezar, quiero decirles que el español no es mi lengua materna, asi que pido disculpa de antemano por las posibles faltas de ortografía que intentaré sean las mínimas posibles.

Aclaración: No soy dueño de Naruto ni de Sekirei, tampoco de cualquier personaje de otro anime/manga/videojuego que aparezca en este fic.

ADVERTENCIA: Este capitulo contiene lemon

Capítulo 4

A la mañana siguiente, Uzume se despertó lentamente, estirando sus brazos hacia arriba. Bostezó, y miró a su alrededor, se encontraba en el cuarto de Naruto. Yomi, todavía estaba durmiendo profundamente, acurrucada a su lado.

Se volvió a acomodar en la cama, y cerró los ojos para volver a dormir, era sábado, y los sabados se levantaba tarde.

Fue en ese instante, cuando notó la ausencia de su Ashikabi. Miro el reloj de alarma que descansaba sobre la mesita de noche junto a ella y vio que era las 10:00 de la mañana.

-¿Dormi tanto?- Se preguntó. Observó el techo por un rato, disfrutando del silencio que reinaba en la habitación. Se incorporó lentamente hasta quedar sentada en la cama, con la espalda pegada a la cabecera, y levantó la mirada hacia el enorme ventanal que estaba frente a ella, que dejaba entrar majestuosamente la luz del sol y tenía una linda vista del precioso jardín trasero de la casa.

-Que hermosa vista- El día era hermoso, las aves cantaban, el cielo no podría estar más azul que ese día, las nubes parecían algodones, esponjosas y suaves, el sol brillaba resplandeciente en lo alto, el viento, soplaba y movía las hojas de los árboles, los cuales emitía un murmullo suave al chocar una hoja con la otra.

-¿Mmmm?- En ese momento Yomi se despertó y se talló los ojos. Vio a Uzume que le sonreia

-Buenos días-

-Buenos días- Respondió la ojiverde mirando a su alrededor, notando recién en ese momento, la ausencia de su Ashikabi. -¿Dónde está, Naruto-sama?-

-Debe estar abajo- La pelicastaña se levantó de la cama, solo traía puesto una camiseta blanca de Naruto, y unas bragas gris.

-Uuhh, quiero mi beso de "buenos días"- Yomi infló sus mofletes tiernamente.

Uzume la miró con una sonrisa un poco burlona -Si quieres, te lo doy yo-

-Ehmmm, no gracias- Yomi estiró perezosamente sus extremidades, y se incorporó de un salto. Al igual que Uzume, solo llevaba puesto una camiseta de Naruto y unas bragas.

-Jejeje, solo estaba bromeando, Yomi- Dijo la pelicastaña, dirigiéndose hacia el baño del dormitorio, siendo seguida por la rubia.


Después de un baño caliente y de vestirse, salieron de la habitación, bajaron las escaleras, y corrieron a la cocina donde encontraron a Naruto preparando el desayuno.

La cocina era grande y espaciosa, con pisos de mármol blanco y las paredes blancas, los muebles eran negros, y tenía grandes ventanales corredizos, que daban al jardín de la casa.

-Buenos días, Naruto-sama- La rubia, saltó sobre la espalda de Naruto, aferrándose a su cuello, y envolviendo sus piernas alrededor de su cintura. Naruto se sobresaltó, sorprendido por la repentina acción y ahogó un grito.

-B-buenos días, Yomi-chan- Giró su cabeza y besó tiernamente los labios de su Sekirei.

Uzume se acercó a él y alargó el brazo para pasar sus delicados dedos por la mejilla sobre los bigotes de Naruto -Yo también quiero un beso- Uzume metió los dedos entre sus cabellos y lo atrajo con dulzura hacia sí. Naruto cerró los ojos y dejó que los labios de ella se pegaran a los suyos mientras subía el brazo para sentir la tez suave e impecable de su mejilla.

El corazón del rubio volvía a latir con fuerza, y la mente le iba a toda velocidad incluso cuando sus labios se separaron.

-Naruto-sama, ¿qué has hecho?- Yomi se bajó de la espalda de su Ashikabi, y se acercó a la mesa.

-Jugo de fresa con leche, y queque marmolado-

-Se ven deliciosos-

-Espero que me haya quedado bien- Murmuró el rubio inseguro.

-Tranquilo, te quedará perfecto, como siempre- Las dos chicas tomaron sus vasos de jugo y lo bebieron. Al provarlo, los rostros de las dos Sekireis se iluminaron.

-Está delicioso-

-Sí- Concordó Uzume, bebiendo su jugo.

-Prueba esto- Naruto tomó con un tenedor un pedazo de queque y lo acercó a los labios de Yomi. Ella lo miró sorprendida, pero abrió la boca.

Naruto hizo lo mismo con su otra Sekirei. Mientras el bocado se deshacía en el interior, soltaron un gemido de deleite.

Sus dos Sekireis iban a matarlo, pensó él.

-Está delicioso-

-Esta vez me he superado- Reconoció el Namikaze probando un trozo, aunque estaba mucho más interesado en saciar un apetito completamente distinto

Uzume posó su vaso en la mesa, y en eso notó una pequeña canasta, de la cuál no se había percatado hasta ese momento. -¿Uh? ¿Una cesta?-

-Acaso no te acuerdas? Hoy vamos a un pícnic en el parque Shinjuku Gyoen- Dijo Yomi, terminando su jugo.

-Jejeje, se me había olvidado- Uzume sacó la lengua y se dió un ligero coscorrón en la cabeza.

-Mejor nos apuramos, que ya se hace tarde-

Al terminar de desayunar, los tres se arreglaron, salieron de la casa y tomaron un autobús para llegar a Shinjuku Gyoen.


El viaje fue bastante tranquilo y solo paso menos de media hora hasta que al final llegaron a su destino.

-Aquí estamos- Dijo Naruto, bajando del autobús, seguido por sus dos Sekirei.

Uzume traía puesta la misma ropa de ayer. Yomi llevaba una sudadera rosa, la cual traia abierta, debajo traía una camiseta blanca de manga corta con un escote que enseñaba la parte superior de sus enormes pechos, unos leggins negros, una falda de mezclilla azul oscuro hasta medio muslo y unas zapatillas marrones. Naruto traía una camiseta negra de mangas cortas un poco holgada, unos jeans negros algo holgados, una correa de color naranja oscuro y unas zapatillas negras.

-Que estamos esperando. Vamos- Le dijo Yomi muy animada, aferrándose a su brazo y ambos comenzaron a caminar a paso rápido.

-¡Hey, espérenme!- Uzume corrió detrás de ellos, y abrazó efusivamente el otro brazo de Naruto.

Los demás hombres que vieron la escena, solo pudieron pensar en una cosa -(Maldito rubio suertudo)- Para luego ser golpeados en la cabeza por sus novias/mujeres

Despúes de unos cinco minutos llegarón al parque, Naruto compró las entradas y entraron rápidamente.

Yomi abrio sus ojos totalmente sorprendida y se detuvo por completo.

El parque era inmenso y bonito, lleno de árboles enormes. A su derecha vio un enorme lago con gansos blancos deslizándose grácilmente en el agua. Más allá vio niños jugando entre las aves mientras las mujeres hablaban entre ellas, meciendo de vez en cuando carritos de bebé. Divisó a algunos adolescentes agarrados de la mano o besándose. Vio hombres leyendo, o simplemente mirando el paisaje, ancianos hablando entre ellos o calentándose con el sol de inicios de marzo. El lugar estaba lleno de ruidos, y era muy diferente del sonido de las calles. Era, a la vez, pacífico y relajante, y cuando miraba alrededor casi no podía ver los edificios de la entrada del parque.

-Este lugar es hermoso– Susurró la pelirubia con los ojos desorbitados por la sorpresa.

-Aún no has visto nada- Comentó el ojiazul con una pequeña sonrisa, reanudando la marcha. -En este parque se encuentra la finca solariega de la familia Naito, propiedad del antiguo señor feudal Naito, de la era Edo.-

-¿Nunca has estado en un Parque?- Preguntó Uzume.

-No- La rubia negó con la cabeza sin dejar de mirar a su alrededor.

Se pasaron toda la mañana y parte de la tarde paseando por el parque y charlando alegremente, actualmente se encontraban sentados bajo la sombra de un frondoso árbol de cerezo. Naruto estaba recostado en la corteza. Yomi estaba sentada al lado de Naruto con la cabeza sobre su hombro derecho, mientras que Uzume estaba sentada en el regazo de Naruto, con la cabeza apoyada en su pecho.

-Gracias por este día Naruto-kun, me he divertido mucho- Murmuró Uzume.

-Soy yo el que debe darles las gracias. Hace bastante que no salía y me entretenía- Naruto le rodeó con los brazos la cintura y le besó la cabeza. Uzume cerró los ojos y aspiró aquel perfume que ahora le resultaba tan familiar.

-Entonces deberíamos salir juntos de nuevo- Dijo Yomi, pasando un brazo alrededor de la cintura de Naruto y dándole un beso en la mejilla.

-Lo siento, hoy es mi último día libre que tendré hasta dentro de unas semanas. Pero, cuando termine los exámenes les prometo que saldremos de nuevo-

-Está bien, no te preocupes- Yomi adoptó una expresión un poco abatida.

Los tres se quedaron unos minutos en silencio, disfrutando de la compañía del otro.

-Chicos, ¿les puedo pedir un favor?- Habló Uzume.

Naruto y Yomi asintieron.

-¿Pueden acompañarme a Izumo Inn?, quiero recoger mis cosas-

-¿Izumo Inn?- Murmuró confundida Yomi.

-Es el nombre de la posada donde vivía, antes de conocer a Naruto-kun-

-Bueno, por mí no hay problema- Respondió el rubio. -Quieres ir ahora?-

-Hmmm...¿qué hora es?-

Naruto sacó del bolsillo de su pantalón su celular y vio la hora -15:10. Tenemos bastante tiempo-

-Pues entonces vamos- Uzume se separó de él, y se levantó. Los tres recogieron la canasta y las cosas. Luego se dirigieron hacia Izumo Inn.

-Ah, casi me olvido, la casera de la posada sabe que soy una Sekirei, así que no se preocupen-

Naruto la miró con curiosidad. -¿Ella también es una Sekirei?-

La cara de Uzume palideció por un segundo. -Ah...no. !Por supuesto que no¡ Su difunto marido solía trabajar en M.B.I antes de morir, es por eso que ella sabe-

Naruto frunció el ceño cuando se dio cuenta que no le contó toda la historia. Sin embargo, él no insistió, Uzume tenía derecho a tener secretos.


(Izumo Inn)

Miya soltó un largo suspiro de aburrimiento mientras usaba un pequeño control remoto negro y cambiaba de canal cada cinco segundos. -(Qué aburrido, no hay nada interesante en la televisión)- Soltó otro suspiro y apagó el aparato.

Estaba sola.

Nene y Matsu estaban durmiendo en sus habitaciones, Homura estaba haciendo su ronda diaria de vigilancia en Shinto Teito mientras sus nuevos inquilinos estaban acomodando sus cosas en la habitación que habían alquilado.

Miya posó un codo en la mesa y apoyó la mejilla en la mano. Luego se quedó en silencio, escuchando sólo el ruido ocasional del viento al golpear contra el cristal de la ventana.

El débil sonido de una campana de viento se dejó escuchar en la sala. El tintineo suave revoloteó como mariposa hasta los oidos de Miya.

Cerró los ojos y se relajó, el sonido del viento, los pájaros en el patio, el tintineo de las campanas...todo la tranquilizaba.

En un tono de voz baja y cariñosa, comenzó a tararear una canción que le hacia recordar sus bellos momentos al lado de Takehito. Casi todas las noches soñaba con él, deseaba que aun siguiera vivo.

En ese momento la puerta de la sala se abrió y por ella entró un joven pelinegro.

-Ah, Sahashi-san, ¿ya has terminado de acomodar tus cosas?-

-Si- Asintió el chico, sentándose en el tatami central, donde había una mesa baja.

-¿Y las chicas?-

-Se están bañando- Respondió, para luego mirar a su alrededor -¿Dónde está, Naegleria-san?

-Nene está durmiendo, está muy cansad..- El timbre de la puerta sonó en aquel momento. -Ara, ara, me pregunto quién sera- Sonrió, se dirigió hacia la puerta y la abrió. Esbozó una sonrisa al ver una cara familiar

-Ara, Uzume ¿dónde has estado toda la noche? Hemos estado preocupados por ti- Dijo la pelimorada, con una linda sonrisa y un aura negra a su alrededor. En realidad ya lo sabia, pero queria divertirse un poco con ella, asustándola.

Uzume se asustó y corríó a esconderse detrás de su Ashikabi -H-hola M-miya-

-¿Y ellos?- Preguntó la mujer mientras dirigía sus ojos a los acompañantes de su inquilina.

Ante eso, la Sekirei perdió instantáneamente todo el miedo y se apresuro a salir detrás del rubio para colocarse a su lado y rodear con sus brazos el costado del joven.

-Miya, el es Naruto-kun, mi Ashikabi- Declaró la Sekirei con una radiante sonrisa.

-Es un placer conocerla, me llamo Naruto Namikaze.-Se presentó cordialmente el rubio.

-Y ella es Yomi.- Continuó Uzume presentando a la rubia. -Otra Sekirei de Naruto-kun-

La aludida hizo una leve inclinación de cabeza a modo de saludo.

-Ufufu, es un placer conocerlos. Vamos, pasen, no se queden ahí afuera- Miya prácticamente los empujo dentro de la posada. -Pasen a la sala-

Cuando Naruto, Yomi y Uzume entraron a la sala, vieron a Sahashi.

-¿Quién es él?- Preguntó la pelicastaña.

-Mi nuevo inquilino- Dijo la casera sentándose en un lugar de la mesa, seguida por los demás presentes.

-Hola, me llamo Sahashi Minato, un gusto conocerlos- Saludó el pelinegro.

Naruto sonrió y estrechó la mano de Minato. -Igualmente, soy Naruto Namikaze y ellas son Yomi y Uzume-

Las dos Sekirei saludaron moviendo la mano. Minato, no pudo evitar sonrojarse un poco al verlas.

-Entonces, Uzume-chan, ¿por qué has traído a Namikaze-san y a Yomi-san?- Preguntó Miya.

-He venido para coger mis cosas, me iré a vivir con Naruto-kun- Respondió la pelimarrón

El rostro de Miya cambió apenas escuchó esas palabras, sintió una leve punzada en el pecho. Amaba a Uzume como si de verdad fuera su propia hija. Pero ella sabía muy bien que a menos de tener un buen motivo no podría hacer nada para detenerla, pues no podía retenerla solo por un capricho, no era justo, no tenía ese derecho.

-Entiendo-

De repente se escucharon ruidos de pasos bajando por las escaleras.

-¡Minato-san, ya hemos terminado de ducharnos!- Exclamó Katsuragi entrando a la sala, siendo seguida por Yashima y Kuruse. Las tres estaban desnudas y mojadas, tapadas solamente con toallas.

Naruto y Minato se taparon la nariz con ambas manos, rojas por la sangre que se filtraba hacia afüera entre los dedos.

-¿Porque rayos están semi desnudas?- Preguntó Miya, con una mirada severa en su rostro.

Kuruse y Katsuragi iban a responder, pero se callaron cuando vieron a Yomi y a Uzume, unos segundos después ambas se lanzaron hacia ellas.

-¡Esperen!- Exclamó Naruto, levantándose y parándose delante de ellas, inpidiendoles el paso. Katsuragi se detuvo unos metros antes de chocar con Naruto.

-¡Fuera de nuestro camino!- Gritó Kuruse formando un tridente de color amarillo en su mano derecha.

-¡Kuruse dentente!- Gritó Minato.

Yomi reacciono rápidamente poniéndose delante de Naruto. Levantó ambas manos y entre ellas se materializó su enorme espada, con la cual bloqueo el tridente de Kuruse. Uzume, rápidamente cogió a naruto y lo jalo lejos de las tres Sekireis.

-Tócalo y será lo último que hagas- Gruño Yomi, con voz helada y mirada asesina.

-Dudo que seas capaz de hacerlo.- Kuruse esbozó una sonrisa engreída

-¿Cómo te atreves a atacar a mi Ashikabi?- Siseó Uzume completamente furiosa, poniéndose delante de Naruto. -¡Perra!- Repentinamente a su alrededor empezaron a manifestarse unos velos.

-N-Naruto-san, también es un Ashikabi- Minato quedó un tanto perplejo ante aquella revelación.

-Uzume-chan, cálmate- Dijo el rubio, abrazándola con fuerza desde atrás para detenerla.

-Suéltame, Naruto-kun. Quiero matarla con mis propias manos, quiero descuartizarla, hacerla pedacitos y después darle eso de comer a los perros-

-Trata de calmarte y pensar con la cabeza fría-

-¡No! ¡Esa perra ha tratado de hacerte daño!- Gritó Uzume furiosa, apretando los dientes con fuerza.

-¡A quien le dices perra, zorra!-

-¡BUENO YA BASTA!-

-¡Auch!-

-¡Ay!-

De la nada, una cuchara de madera aterrizo duramente sobre las cabezas de ambas Sekireis, deteniendo bruscamente la discusión y obligándolas a quedar inclinadas, frotándose los enormes chinchones que les habían quedado.

-Pero que coj...- Kuruse se congeló de miedo al sentir un poderoso instinto asesino.

-Kuruse-san, las peleas en la posada están prohibidas, pero eso tú ya lo sabes ¿verdad?- Dijo Miya sonriendo mientras una máscara Hannya aparecía detrás de ella, asustando a todos los presentes.

-S-sí...lo siento-

Acto seguido, la pelimorada se giró hacia la pelicastaña quien quedo petrificada de miedo al igual que Kuruse.

-Uzume ¿No habías venido aquí para recoger tus cosas?- Preguntó, blandiendo la cuchara de madera como si fuese la más peligrosa arma.

-S-sí-

-Entonces ve a empacar tus cosas-

-P-pero...-

-Ve a empacar tus cosas- Volvió a repetir, alzando su cuchara una vez más a modo de advertencia.

Uzume asintió frenéticamente con la cabeza. Agarró a Naruto por un brazo y se lo llevó fuera de ahí. Yomi fue detrás de ellos.

-Espera, Naruto-san- Minato fue hacia este, pero antes de acercarse fue detenido por Yomi quien lo empujo mordazmente.

-No te acerques a mi Ashikabi- Gruño la rubia.

-¡Cómo te atreves!- Gritó Kuruse. Katsuragi y Yashima, rápidamente se pusieron a los lados de Minato para protegerlo.

-Naruto...yo lo..siento..lo siento much..-Comenzó a decir Minato antes de ser interrumpido por el rubio.

-Tranquilo, no tengo ningún resentimiento contra ninguno de ustedes.- Dijo con una sonrisa antes de salir de la sala, dejando a Minato y a sus tres Sekireis perplejas.

-(Lo siento, Uzume-chan)- Pensó Miya, antes de dirigir su mirada hacía Kuruse -Tú y yo tenemos mucho de qué hablar- Kuruse tragó saliva y asintió con la cabeza.


-Maldita perra- Siseó Uzume, cerrando la puerta de su habitación.

-Uzume, por favor, cálmate- Naruto se paró frente a ella y le puso las manos en los hombros.

Ella se quedó mirándolo en silencio durante unos largos segundos antes de asentir, tomó una respiración profunda y se calmó un poco.

-Naruto-sama, ¿cómo los puedes perdonar tan fácilmente?- Preguntó Yomi, apoyándose en una pared.

Naruto se giró hacia la rubia y la miró a la cara -Ya he tenido suficiente, Yomi-

-Está bien- Murmuró ella. -Pero...si ellos intentan hacerte daño otra vez...los mataré-

Naruto suspiró sabiendo que nada de lo que dijera la haría cambiar de idea.

Uzume asintió estando de acuerdo con la rubia.

-Me rindo...dattebayo- Naruto se sobo el puente de la nariz con desesperación y decidió dejar el tema. -Será mejor que empecemos a empacar- Observó la habitación de su Sekirei. -Uzume-chan, ¿tienes una maleta vacia?-

Ella lo miró un momento y luego se acercó a su armario. -Tengo dos maletas, pero una será suficiente. No tengo muchas cosas- Elevó su mano y abrió su armario con cuidado. -Solo unos 8 conjuntos de la misma ropa que llevó ahora, y unos pocos disfraces.-

-¿Te gustan los disfraces?- Preguntó Yomi, acercándose hacia ella.

-Los amo- Contestó feliz, juntando con entusiasmo sus dos manos, y olvidándose por un momento de su anterior discusión que tuvo con la Sekirei de Minato

-Vamos chicas, empecemos-


Cuando los tres terminaron de empacar todo, bajaron hasta la sala para despedirse de Miya.

-Miya, Naruto-kun, Yomi-chan y yo nos vamos ya-

La pelimorada se acercó a Uzume y le dio un abrazo, acompañado de una triste sonrisa. -Cuídate mucho y ven a visitarme pronto-

-L-lo haré...y...lo siento por lo de antes- Uzume respondió al abrazo. La rodeó con sus brazos y la apretó contra sí misma, acunando su rostro sobre el hombro de ella.

-Está bien, no te preocupes- Miya le acarició suavemente el pelo hasta que se separó levemente.

-Ha sido un placer conocerla- Se despidió Yomi, llamando la atención de Miya.

-Ufufu, el placer ha sido todo mío- A Miya se le escapó una risita y se tapó la boca con la mano, y el dulce sonido de esa risita disipó el resentimiento hacia Kuruse que había empezado a aflorar en el pecho de Yomi. Detrás de ellas estaba Naruto hablando con Minato.

-Oye ¿Y si intercambiamos número de móvil?- Proponió Minato mirando al rubio. Naruto sonrió levemente y sacó el celular de su bolsillo para intercambiar números.

-Ahora tienes mi número y yo el tuyo, si necesitas ayuda no dudes en llamarme dattebayo-

-Gracias-

-Jejeje, a propósito ¿Dónde están tus Sekireis?-

-Están en mi habitacion, Miya las ha castigado- Respondió Minato con una sonrisa nerviosa.

-Naruto-sama- Habló la rubia, interrumpiendo la conversación de los dos Ashikabis.

-¿Sí?- Preguntó el chico mirando a sus dos Sekireis.

-Vamos- Volvió a hablar antes de salir de la sala, seguida por Uzume.

-Esperen, las acompaño a la salida- Dijo Miya siguiéndolas, dejando a los dos chicos solos.

-Bueno, ha sido un gusto conocerte- Naruto alargó el brazo derecho y le tendió la mano con la palma abierta. Él posó su mano en la del rubio y la cerró suavemente.

-Lo mismo digo-

Con una última sonrisa salió de la sala y se dirigió a la puerta principal. Justo cuando iba a salir, sintió unos pasos detrás de él, se giró y vio a una mujer pelirroja parada en las escaleras.

Naruto se quedó boquiabierto y se sonrojó, era la mujer más hermosa que había visto en toda su corta vida, tenía los ojos más preciosos que tuvo el agrado de apreciar, eran dorados, oro fundido, mostraban una inocencia casi imposible de imaginar en una mujer hoy en día, tenía un rostro con rasgos muy finos y demasiado delicados incluso para una chica, con un largo y muy bello cabello de color rojo, y piel blanca como la nieve. Traía puesto unos pántalones cortos y una camiseta sin mangas azul.

-(Kami, son más grandes que las de Tsunade-Obaasan)- Pensó el rubio mientras miraba la figura espectacular de la pelirroja, sobre todo sus enormes y firmes senos.

-Hola- Saludó torpemente Nene, con las mejillas sonrojadas y una pequeña sonrisa, se veía hermosa.

A Naruto le faltó el aire.

-H-hola-

Los dos se quedaron observándose, en silencio.

-¡Apúrate Naruto-kun!- Gritó Uzume desde la puerta, sacándolos del trance.

-Y-ya v-voy-

Nene lo miró alejarse con una pequeña sonrisa y se llevó las manos al corazón.


El sol estaba comenzando a ponerse bajo el horizonte occidental cuando los tres llegaron a casa.

-Por fin en casa- Naruto cerró la puerta detrás de él, y se quito las zapatillas. Uzume y Yomi hicieron la misma acción. -Ven, Uzume-chan, te voy a enseñar tu habitación- Cogió la maleta de su Sekirei, y se dirigió a las escaleras.

Uzume intercambio una mirada con Yomi, quien disimuladamente le asintio, la pelicastaña sonrio complacida y siguió a su Ashikabi.

-(Diviértete, Uzume-chan)- La rubia esbozó una sutil sonrisa, y se encaminó a la sala. Al llegar, se dirigió directamente a un estante lleno de videojuegos. -(Veamos, The last of us part 2, God of war, Death Stranding, Horizon: Zero Dawn, Days Gone...este tiene muy buena pinta)-

Agarró la caja del videojuego y se dirigió hacia la televisión.


Naruto se detuvo frente una puerta, en el tercer piso, y miró de soslayo a su Sekirei, sonriente.

-Uzume-chan, esta será tu habitación, espero que te agrade- Dejó la maleta en el piso, y abrió la puerta. Adentro todo estaba oscuro, solo alumbrado por la tenue y anaranjada luz del atardecer que entraba por la unica ventana del cuarto.

El ojiazul iba a encender el interruptor de la luz, pero fue detenido por Uzume.

-¿Qué pasa, Uzume-chan?- Preguntó confundido.

La Sekirei sonrió, empujo a su Ashikabi dentro de la habitación y cerró la puerta detrás de ella. Naruto enarco una ceja confundido por la acción de Uzume.

La pelicastaña sin borrar su sonrisa, empezó a acercarse lentamente hacia su Ashikabi, contoneando sus caderas de un modo casi hipnótico. Su lenguaje corporal expelía feminidad, sensualidad, era como si se moviese al son de una balada inaudible.

Naruto tragó saliva mientras sus ojos bebían de aquella imagen con deleite.

Uzume se paró delante de Naruto y envolvió sus brazos alrededor de su cuello y acercó sus labios para chocarlos en un electrizante beso. Ambos comenzaron a besarse, creando de inmediato una atmosfera llena de romance y sexualidad. Naruto inmediatamente se sintió intoxicado. Uzume olía tan exquisita. Era un aroma radiante y refinado. Uzume olía a flores y jabón y Naruto alucinaba con cada esnifada, con cada beso.

Se separaron un instante para coger aire y luego volver a juntar sus labios con más intensidad. Sus movimientos se volvieron más frenéticos. El rubio dio un ligero golpe con la lengua sobre sus dientes, pidiendo permiso para entrar en la deliciosa boca de Uzume, y ella al instante abrió la mandíbula para darle acceso. Entonces empezó un juego frenético entre sus lenguas para ver quién tomaba más posesión en la boca del otro. Sus pulsaciones se aceleraron. Su cuerpo les pedía más.

Naruto abandonó los labios de Uzume para dirigirse a su cuello, dejando un rastro de besos por el camino. Ella apartó las manos de su cuello y puso una de ellas en su hombro, sujetándose con fuerza a su camiseta. Naruto empezó a succionar y besar la piel de su cuello, provocándole un fuerte escalofrío, a la vez que Uzume intentaba reprimir sus gemidos.

Él dibujó una línea ascendente con su lengua hasta llegar a su oreja, y al morder su lóbulo la Sekirei no pudo reprimir un gemido.

Naruto se separó de ella, se sacó la camiseta por encima de la cabeza y la tiro al suelo.

La tomó de la cintura y delineó el curvilíneo cuerpo con sus manos, paseó los dedos por sus senos y empezó a desnudarla de manera lenta, besando cada porción de piel que quedaba al descubierto, cuando por fin libero sus enormes pechos del sujetador, se entretuvo besando y mordiendo suavemente un pezón mientras que con una mano le acariciaba el otro pecho, cuando termino el trabajo con uno fue al otro haciendo la misma operación y excitándose con los gemidos que ella le daba, fue bajándole los pantalones, dejándola solo en bragas.

Naruto se agachó y lamio el clítoris por encima de la tela haciendo temblar a Uzume, le bajo las bragas y dirigió su lengua al pequeño botón del placer, chupando y succionando, haciéndola gritar, ella murmuró su nombre entre gemidos haciendo que la erección de Naruto creciera rápidamente, dirigió su lengua a su entrada y la embistió con esta, Uzume grito de placer, enredando sus dedos con el pelo del joven y empujando su cabeza hacia su intimidad mientras movía las caderas, Naruto continuaba embistiéndola con la lengua aumentado la velocidad acorde con las caderas de ella, la pelicastaña podía notar la presión en el vientre, estaba llegando, el ojiazul al notarlo dirigió su dedo al clítoris de ella y empezó a acariciarlo sin sacar la lengua, Uzume no aguanto más y se corrió con un gemido de placer. Naruto hundió más su lengua, y bebió los fluidos vaginales de Uzume.

-Me encanta tu sabor, Uzume-chan- Dijo irguiéndose y limpiándose la boca con el dorso de la mano. Su Sekirei tenía un sabor peculiar, muy adictivo.

-Ahora me toca a mí- Uzume se arodilló frente a él, y sin resistirse un segundo más le desabrochó los pantalones, y los bajó junto con su ropa interior. Jadeó cuando la erección del ojiazul le pegó ligeramente en la mejilla.

Uzume chilló de sorpresa y Naruto rió.

La pelicastaña se quedó callada un momento, mirando el falo de Naruto con los ojos muy abiertos. -(Es enorme)-

El miembro de Naruto saltó, ansioso por jugar y pidiendo atención, Uzume la tomó casi como con respeto. Se sentia tan perfectamente esbelta y caliente. La Sekirei se inclinó y plantó un beso en la punta. Escuchó a Naruto inhalar bruscamente. Levantó la vista y enfocó sus ojos en los azules de Naruto en la oscuridad, y lamió la punta. Naruto gimió, enloquecido por la excitación, cerró los puños con fuerza y se mordió el labio inferior. -Uzume-chan...por favor-

-¿Por favor qué?- Preguntó la pelicastaña mientras continuaba lamiendo sólo la punta, donde el pre-semen robozaba. Sabía bastante salado, pero no tenía mal sabor.

-Chúpalo- Jadeó el rubio

Uzume se pausó y le sonrió. -Será un placer, Naruto-kun-

Entonces Uzume paró toda la tortura y engulló el pene de Naruto de golpe. El ojiazul gruño en voz alta y movió las caderas ligeramente, cuidando de no ahogar a su Sekirei. La lengua de ésta se sacudía de un lado a otro en el endurecido glande mientras con una mano masajeaba la parte que quedaba fuera, pues no le cabía entero.

-¿Quieres que lo haga con mis pechos también?– preguntó la pelicastaña mientras sacaba por un momento el pene del rubio de su boca.

-S-sí- Contestó Naruto al instante.

Uzume al oír esto sonrió, colocó el miembro de Naruto entre sus grandes pechos y empezó a moverlos, dándole un Paizuri a su Ashikabi.

-¿Qué-qué tal lo hago?- Preguntó la Sekirei.

-Rayos…se siente demasiado bien.- Comentó el ojiazul -Uzume-chan, eres increíble y hermosa.-

Aquellas palabras hicieron feliz a Uzume, era la primera vez que escuchaba eso y empezó a mover sus senos un poco más rápido y a chupar el pene de Naruto.

El ojiazul agarró a su Sekirei por el pelo para inmovilizarla y movió las caderas para meter y sacar su duro miembro de la boca de la pelicastaña, quien empezó a tragar a un más, mientras aumentaba la presión de sus senos, y soportaba con gusto las embestidas que su Ashikabi arremetía contra su boca.

Un gemido del rubio la informó de que ya estaba a punto de llegar al clímax. Uzume apretó sus mejillas y comenzó a succionar con más fuerza.

Los ruidos vulgares creados por el acto fueron los únicos sonidos que se oían en el interior del cuarto.

-U-Uzume-chan...Voy a...- Sin terminar de hablar se derramó en la boca de la Sekirei, que trago todo lo que pudo, aunque algo de semen resbalo por su barbilla, cuello y senos. Uzume soltó el miembro de él y sonrió triunfante. Tomó la mano de Naruto con fuerza y lo tumbó bocarriba en la cama posicionándose encima de él.

Luego empezó a besar su cuello, bajo una de sus manos y tomó el miembro de Naruto y empezó a masajearlo, él tomó uno de sus senos y empezó a lamerlo y mordisquearlo, haciendo que Uzume gimiera de placer.

-Oooh! Naruto-kun!-

Dejo de agarrar el miembro de Naruto, que ya estaba de nuevo muy animado, levanto un poco sus caderas y se dejó caer sobre su erección, penetrándose ella misma.

-D-duele- Se quejó la Sekirei al sentir su himen desgarrado. Un líquido se deslizo por el miembro de Naruto. Sangre.

-Naruto-Kun, eres demaciado grande- Murmuró Uzume mordiendose el labio inferior

-Lo siento- Dijo él, no sabiendo que más decir.

La pelicastaña permaneció inmóvil por unos momentos, tratando de acostumbrarse al dolor.

Poco a poco el dolor desapareció.

-Estoy lista-

Uzume apoyó sus manos en los fuertes abdominales del ojiazul y comenzó a moverse. Sus caderas se elevaban y bajaban una y otra vez, frotando con las paredes de su vagina el miembro de Naruto, haciendo que los dos soltaran gemidos incontrolados.

La Sekirei comenzó a aumentar la velocidad de sus saltos. Naruto llevó sus manos a las deliciosas nalgas de Uzume y las apreto.

Los sonidos humedos que producían sus gluteos y entrepierna al golpearse en cada embestida, el sonido de la cama rechinando, los gemidos que ambos producían. Todo llenaba el lugar. Todo resonaba y hacía eco. Aquello no provocaba más que excitarlos hasta un punto que nadie podría haber imaginado.

La pelicastaña cerró los ojos, y empezó a gritar el nombre de su amado entre gemidos y gritos mientras sus grandes senos bien formados rebotaban como balones de basket.

La sekirei se sentía cada vez más cerca de estallar y terminó haciéndolo cuando la mano de Naruto frotó su clítoris. Se corrió con fuerza, con los ojos cerrados, derrumbándose sobre el cuerpo de Naruto, y respirando agitadamente.

Su clítoris estaba un poco sensible después del orgasmo, pero Naruto no le dio tiempo para recuperarse. Le rodeó la cintura con sus brazos y comenzó a empujar sus caderas hacia arriba.

-N-Naruto-kun, m-más r-rapido- Balbuceó Uzume entre jadeos mientras sentía como su Ashikabi le golpeaba la entrada de su vientre.

-Tus deseos son órdenes- Dijo Naruto y empezó a intensificar sus golpes, haciéndolos más rápidos y profundos. La Sekirei lanzó un fuerte gemido cuando su vientre cedió y el pene del rubio invadió su útero.

-¡Naruto-kuuunnn!- Gritó Uzume viniéndose por tercer vez.

-Me encantan tus gemidos- Gimió el ojiazul, apretando la cintura de su Sekirei un poco más fuerte y moviéndose muchísimo más rápido mientras ella aun sentía los estragos del orgasmo.

Sus movimientos se hicieron más ásperos, más bruscos y fuertes, golpeando el utero de la Sekirei en cada estocada. Dio un último golpe muy fuerte y se derramó dentro de ella, inundando la matriz vaginal de Uzume.

Descansaron unos minutos recuperando el aliento.

-Todavía no hemos terminado, ¿no?- Preguntó Uzume con una sonrisa.

-Por supuesto-

Naruto en un movimiento rápido, invirtió las posiciones, quedando él encima de ella

La besó apasionadamente, para luego girarla y ponerla a cuatro patas. Durante unos segundos, el ojiazul se quedó quieto, admirando el perfecto trasero en forma de corazón y bien parado de su Sekirei. Luego acercó su miembro contra los labios vaginales de Uzume y la penetró de un golpe.

Uzume se tambaleó hacia delante, con la boca abierta en un grito silencioso.

Naruto inclinó su cuerpo sobre la espalda de la pelicastaña, agarró sus grandes senos con manos firmes, y comenzó a embestirla nuevamente.

Uzume cerró los ojos de placer, y comenzó a soltar gemidos más sonoros, colmando los oídos del rubio con aquel delicioso sonido.

-N-naruto..kun...m-más..rápido- Pidió la pelicastaña.

Acto seguido Naruto cumplió sus deseos y aceleró sus embestidas. Uzume aferró sus manos a la cama, retorciendo las sábanas con sus finos dedos, y sumergiéndose en cada sensación que su Ashikabi le entregaba.

-Ahh...si...hmm..sigue...así...n-no...p-pares..ahhh- Balbuceó Uzume entre gemidos, sintiendo como su trasero chocaba fuertemente contra la pelvis de Naruto, produciendo un sensual sonido.

-No tengo la mínima intención de hacerlo- Dijo el ojiazul, apretando los senos de su Sekirei un poco más fuerte.

Estuvieron así por unos minutos hasta que Naruto paro en seco sus embestidas, ganándose una mirada de total confusión de Uzume.

-Naruto-kun ¿Por qué te has detenido?- Preguntó la pelicastaña mientras sacudía su culo de un lado a otro.

Naruto sonrió, y lentamente se retiró. Estaba casi fuera de ella, y luego se lanzó hacia adelante otra vez, penetrando todo el útero de Uzume.

La Sekirei abrió los ojos al sentir una fuerte punzada de placer y abrió la boca para emitir un nuevo y agudo gemido. Naruto depositó un pequeño beso en su mejilla y ella giró el rostro unos centímetros, los suficientes como para encontrarse con sus labios y fundirse en un acalorado beso.

Entrelazaron sus lenguas y entremezclaron su saliva. Al mismo tiempo, Naruto volvió a embestirla y Uzume comenzó a moverse junto con él.

Naruto acelero el ritmo. Podía sentirlo, Uzume estaba cerca, muy, muy cerca. -Vamos Uzume-chan, dámelo- Tres envestidas más y Uzume se rompió en mil pedazos.

-Oh, kami- Gimió la pelicastana cuando el orgasmo azotó todo su cuerpo con violencia, desde la punta de sus pies hasta su cabello, para luego desplomarse. Su cabeza y pecho estaban contra la cama con su trasero al aire.

Naruto no se detuvo y continuó penetrándola con más fuerza, y deleitándose por sentir el perfecto culo de Uzume chocar contra su pelvis.

-Me vengo- Y con una última embestida se enterró en ella hasta su útero descargando todo su semen.

-Uff, ah sido increible- Susurró Uzume, intentando recuperar el aliento.

Naruto se levantó y salió de ella. -Todavía no hemos terminado, Uzume-chan-

-¿Quieres más? ¿Acaso…eres insaciable?- Preguntó, mirando el miembro de Naruto que aún seguia erecto.

Naruto soltó una pequeña risita mientras amasaba con sus manos las nalgas suaves de Uzume

Uzume, captando las intenciones de Naruto, se acomodó mejor y el pelirubio no tardó en penetrar su orifico con dos dedos. Estaba bastante apretada y cálida, y eso le gustaba

-Incluso tu agujero es bonito, arrugado y de color rosa- Dijo Naruto retirando lentamente sus dedos y Uzume gimió en respuesta.

Naruto pasó su lengua alrededor del apretado anillo antes de deslizarla dentro. Le encantó cuando Uzume gimió más fuerte y dejó que su lengua se deslizara más profundo, alcanzando las paredes lisas. Lamió sin prisa, deteniéndose para acariciar con su lengua las mejillas suaves de las nalgas de Uzume, mordisqueándolas suavemente.

Insertando dos dedos, estiró la estrecha abertura, buscando su punto de placer y acariciándolo de vez en cuando. Uzume gemía cada vez que la tocaba y empujaba su culo más alto en el aire, implorando más. Introdujo un tercer dedo y los movió abriendo el culo de su Sekirei al máximo. Cuando vio que ya estaba preparada para recibirlo. Agarró su miembro con una mano y con la otra separó las nalgas de Uzume.

-¿Estás lista, Uzume-chan?- Naruto colocó su pene en la entrada de Uzume y ésta asintió con la cabeza, sus gemidos se volvieron sollozos. Naruto empujó suavemente, apretando los dientes e intentando controlarse para no empujarse todo el trayecto de una sola vez, luchando contra sus instintos.

-Relájate Uzume-chan- Gimió, su miembro intentando hacer su camino más allá del anillo de músculos. Giró la cabeza de la pelincastaña y la besó mientras le susurraba palabras tranquilizadoras -Necesito que empujes hacia afuera. Así, empuja hacia afuera. Va a doler al principio, pero después va a ser muy bueno para ambos- Naruto pasó su lengua por la nuca de Uzume, su olor lo excitó tanto que casi pierde el control. Los músculos de Uzume finalmente se relajaron dándole la bienvenida y lentamente, centímetro a centímetro, Naruto se abrió camino profundamente en aquel calor acogedor. Soltó un suspiro de alivio cuando su miembro entró completamente en el culo de Uzume.

-¿Estas bien?- Preguntó.

Uzume respiró hondo y su respiración se entrecortó. El grueso pene de Naruto la estiraba y la sensación de quemadura era increíble, gimiendo, imploró. -Empieza a moverte, por favor.-

-Será un placer- El ojiazul rió.

Uzume estrujó las colchas entre sus puños cuando el rubio se movió sobre ella. Era demasiado. Los húmedos sonidos que su agujero hacía cuando Naruto se movía furiosamente dentro y fuera de ella y los sonidos de su ronca respiración, eran los únicos sonidos que resonaban en el silencio de la habitación. Los gemidos que Naruto hacía cuando se impulsaba en ella se transformaron en gruñidos y Uzume contrajo sus músculos aún más deseando mantener a su Ashikabi tanto tiempo.

-Eres mía- Dijo el ojiazul mientras salía de la Sekirei y volvía a entrar hasta el fondo, haciéndola arquear la espalda.

-Si…soy tuya, y lo sere por toda la eternidad-

El ojiazul sonrió y repitió la acción anterior

Uzume gritó de dolor y placer y Naruto tiró de su pelo, haciéndola girar la cabeza hacia un lado para poder besarla. Mordisqueó sus labios e introdujo la lengua con fiereza en la boca de la pelicastaña, que suspiraba extasiada. Aceleró las embestidas sin dejar de besarla y Uzume gimió en su boca, enloqueciéndolo por completo.

-Ahí mmm ah ah…ah sí…si, dame más, párteme el culo con tu enorme pene- Gemía indecentemente la pelicastaña. -¡Ah… ahh…Naruto-kun!-

-Ah... Uzume-chan ah…- Gimió el pelirubio mientras aumentaba el ritmo de las estocadas.

La Sekirei solo podía gemir, era tanto su placer que no podía decir nada coherente.

-Uzume-chan, me voy a correr- Anunció el rubio.

-Córrete dentro, lléname con tu néctar, Naruto-kun-

Las embestidas se volvieron aun más frenéticas si se podía, el rubio arremetía duro contra el trasero de la pelicastaña, sus manos viajaban por el cuerpo de la Sekirei y su boca mordisqueaba y dejaba chupetones por todos lados.

-¡Naruto-kun!- Gritó ella mientras sentía el orgasmo cada vez más cerca, podía sentir como el miembro de Naruto crecía aun más.

Tras varias embestidas más, terminó derramándose en el interior de su Sekirei. Cayó sobre la espalda de esta, como un peso muerto.

Se derrumbo en la cama y miró a Uzume eyacular mientras su cuerpo se sacudía como si estuviese teniendo un ataque. Ella gritó su nombre, una y otra vez, mientras su cuerpo seguía sacudiéndose.

-Kami- Dijo la Sekirei entre respiraciones erráticas.

Naruto sonrió, la abrazó por la cintura y la atrajo hacía si, luego le dio un beso en la frente.

-Te amo, Naruto-kun, y jamás dejare que nadie te haga daño- Murmuró Uzume, cerrando sus ojos y acurrucándose en el pecho de Naruto.

El ojiazul sonrió y la abrazó más fuerte. -Gracias, uzume-chan-

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Sekireis de Naruto

1)#56 Yomi (Senran Kagura) Altura 160cm/ busto 95cm/ cintura 58cm/ caderas 90cm

2)#10 Uzume (Sekirei) Altura 163cm/ busto 95cm/ cintura 57cm/ caderas 90cm

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